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									Relatos Eróticos - Mensajes Recientes				            </title>
            <link>https://www.relatosonline.com/relatos/</link>
            <description>Relatos eróticos enviados por los usuarios. Portal con la comunidad de autores y lectores más morbosos de la red que interactúan con las escenas relatadas más morbosas. Relatos en familia, gays, bisexuales, dominación, sumisión y todo lo que te puedas imaginar.</description>
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            <lastBuildDate>Fri, 04 Sep 2026 09:54:52 +0000</lastBuildDate>
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                        <title>Siento que me estás rompiendo el culo III</title>
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                        <pubDate>Thu, 03 Sep 2026 21:52:54 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Era domingo. Fernando se había ido a hacer rafting con sus amigos. Isabel se levantó a las doce y media, se duchó y, en bragas y camiseta, fue a la cocina a hacer el desayuno, ya que el serv...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p> Era domingo. Fernando se había ido a hacer rafting con sus amigos. Isabel se levantó a las doce y media, se duchó y, en bragas y camiseta, fue a la cocina a hacer el desayuno, ya que el servicio tenía el día libre. Pasó por delante de su padre, y este le dijo:</p>
<p>-¿No sabes vestirte?</p>
<p>Se detuvo y lo miró con desprecio.</p>
<p>-Si te molesta, no mires para mí.</p>
<p>-Tenemos que hablar muy seriamente.</p>
<p>-Yo contigo no tengo que hablar nada.</p>
<p>La agarró de las braguitas y la sentó a su lado en el tresillo.</p>
<p>-Yo contigo sí.</p>
<p>Tenía las bragas medio bajadas, las subió y luego le quiso dar una bofetada, bofetada que Mario le paró con una mano y después, sujetándole los brazos, le preguntó:</p>
<p>-¿Le ibas a pegar a tu padre?</p>
<p>-Tú no eres mi padre; los padres no violan a sus hijas.</p>
<p>-Y Fernando no es tu hermano.</p>
<p>-Él sí que es mi hermano y es un buen hermano.</p>
<p>-¿Y por qué follas con él como una coneja?</p>
<p>Las palabras de su padre descolocaron a Isabel.</p>
<p>-¿De dónde has sacado eso?</p>
<p>Le iba a mentir.</p>
<p>-Sé de buena tinta que hacéis vida de pareja en el piso que os pago en Santiago.</p>
<p>Lo desafió.</p>
<p>-¿Y si fuera así, qué? ¿Estás celoso, payaso?</p>
<p>La puso en sus rodillas y, mientras forcejeaba, le dio con sus manazas en las nalgas.</p>
<p>—¡Plassssss! —Cabrón—. ¡¡Plasssssss!! —¡Ayyyy! ¡¡Plasssss!! -¡Desgraciado! -¡¡Plasssss!! -¡Bestia! ¡Plasssss, plasssss, plasssss, plassssss! </p>
<p>-A mí no me llama payaso ni tú, ni nadie.</p>
<p>-¡Animal!</p>
<p>Le bajó las bragas y le volvió a dar.</p>
<p>-¡¡¡Plasssss, plasssss, plasssss, plasssss!!</p>
<p> -Ahora vete, que ya vas desayunada.</p>
<p>-Esta me la pagas.</p>
<p>Isabel, con la cara llena de lágrimas y con el culo en carne viva, se fue corriendo a su habitación. Mario se fue a la suya a ver qué hacía su hija. Encendió el ordenador, hizo lo que tenía que hacer y vio que Isabel estaba sin bragas dándose una crema en las nalgas con su mano derecha y en la izquierda tenía un celular por el que estaba hablando.</p>
<p>-No sé quién se lo dijo, pero si a mí me dejó el culo destrozado, a ti te va a poner fino.</p>
<p>-Se avecina tormenta,ya veremos de qué magnitud.</p>
<p>-Bueno, te dejo, que tengo algo que hacer. Te quiero,</p>
<p>-Y yo a ti, chao.</p>
<p>-Chao.</p>
<p> Tiró el celular sobre la cama. Metió la mano derecha entre sus piernas y la deslizó por su coño.</p>
<p>-¡Qué cachonda me puso el cabrón! Si me hubiera forzado, acabaría comiéndole  polla o lo que quisiera.</p>
<p>Mario apagó el ordenador. Puso en marcha la polla, se quitó la bata y, empalmado, se fue hacia la habitación de su hija. Al entrar, vio que estaba inclinada, metiendo dos dedos en el coño y tres dedos en el culo. Sin hacer ruido, se puso detrás de ella y apoyó la mano izquierda en su espalda. Isabel quitó los dedos del culo. La cabeza de la polla entró en él.</p>
<p>-¡Malnacido! Me vuelves a violar.</p>
<p>-No finjas más. Quieres polla y la vas a tener.</p>
<p>Le clavó la mitad de la polla en el culo, le echó las manos a las tetas y las encontró resbalosas, lo que le dijo que Isabel ya se las había tocado.</p>
<p>-Estabas escuchando detrás de la puerta.</p>
<p>Se la clavó toda y luego le dijo:</p>
<p>-Si tú lo dices...</p>
<p>Le cogió una mano, se la llevó al coño, y luego comenzó a meter y a sacar la polla de su culo.</p>
<p>-¿Te gusta así, quieres que vaya más despacio o más rápido?</p>
<p>-Quiero que me la quites del culo, cerdo.</p>
<p>-Si te la quito del culo, será para metértela en el coño.</p>
<p>-En ese caso, déjala en el culo, dame rápido, córrete y acaba con esta tortura.</p>
<p>Le dio rápido y la que se corrió fue Isabel, se corrió y dejó perdido el piso.</p>
<p>Al acabar de correrse, se la quitó del culo y le dijo:</p>
<p>-Ahora te voy a follar el coño, por las buenas o por las malas.</p>
<p>Isabel quiso sacar provecho.</p>
<p>-Que sea por las buenas, pero con una condición.</p>
<p>-¿Cuál?</p>
<p><span data-keep-original-tag="false">    -Qu</span>e no le digas nada a Fernando.</p>
<p>-Sí, ya sabe que sé lo vuestro.</p>
<p>-Le diré que lo quise asustar. ¿Estás de acuerdo?</p>
<p>-Sí.</p>
<p>-Limpia primero la polla; puedes usar una sábana.</p>
<p>Se limpió la polla. Isabel se puso a cuatro patas sobre la cama. Mario se arrodilló detrás de su hija, le echó las manos a la cintura y comenzó el chucuchú del tren, un chucuchú que la hizo llegar cinco veces a la estación, y no la hizo llegar más veces porque Isabel se derrumbó sobre la cama.</p>
<p>-¡No puedo máááás!</p>
<p>Mario le quitó la polla del coño, se arrodilló delante de su hija y se tragó la deliciosa corrida cremosa.</p>
<p>Luego le dio cera y en nada también se corrió él. Después la quitó y le dio al botón de apagado para que se le bajara.   </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Al día siguiente llegó Luna al chalet; una doncella le abrió la puerta y le dijo:</p>
<p>-Don Mario no está en casa.</p>
<p>-Lo sé, me dijo que lo esperara aquí.</p>
<p>Entró en el chalé vestida con un mono azul. Melody one shoulder. . En el salón se encontró con Isabel, que llevaba puesto un vestido negro de Prada de manga corta, que estaba sentada en un sillón de cuatro plazas mirando la televisión y que le preguntó:</p>
<p>-¿Quién eres?</p>
<p>-Una conocida del dueño de la casa. </p>
<p>-¿Tienes nombre?</p>
<p>-¿Quién eres tú para preguntarme eso?</p>
<p>-La hija del dueño de esta casa.</p>
<p>-No sabía que tenía una hija.</p>
<p>-No me has dicho cómo te llamas.</p>
<p>-Ya lo sé, lo que no sé es por qué me mandó venir tu padre estando tú en casa. </p>
<p>-Sería porque pensaba que no estaría. Por mí no te preocupes. Me iré a tomar algo cuando llegue mi padre... Hablando de tomar, ¿te va el ron con cola?</p>
<p>-Sí.</p>
<p>-Siéntate a mi lado, que no como a nadie. Por cierto, yo me llamo Isabel.                                                                             </p>
<p>Al fin le iba a decir su nombre.</p>
<p>-Yo me llamo Luna.</p>
<p>Isabel miró para la puerta y dijo:</p>
<p>-Carmen, sé que estás escuchando detrás de la puerta. Haz dos rones con cola.</p>
<p>Luna no estaba para socializar.</p>
<p>-No sé...</p>
<p>-Ahora ya se los he pedido.</p>
<p>-Es que...</p>
<p>Isabel vio que Luna estaba incómoda y le dijo:</p>
<p> -El servicio ya se va a ir.</p>
<p>-Eso ya lo sé. </p>
<p>-Tú tan bella y él tan bestia..., dime. ¿Cómo os conocisteis?</p>
<p>Carmen les puso los vasos de tubo sobre la mesa camilla y se fue de la sala y del chalé. Con ella se fue Lucía, la otra doncella, y Eva, la cocinera. Luna estaba deseando irse.</p>
<p>-Va a ser mejor que me vaya.</p>
<p>A Luna le sonó el celular; miró y vio que era Mario.</p>
<p>-Dime, Mario.</p>
<p>-¿Ya estás en el chalé?</p>
<p>-Sí.</p>
<p>-Me ha surgido una emergencia y tengo que ir a Burgos, lo siento.</p>
<p>-Más lo siento yo.</p>
<p>-Otra vez será.</p>
<p>-¿Cómo quieres que te pague las molestias?</p>
<p>-Hazme un Bizum con lo que tú creas justo.</p>
<p>-Vale, te haré un bizum, cuídate, flaca.</p>
<p>-Lo mismo te digo.</p>
<p>Apagó el teléfono y le dijo a Isabel:</p>
<p>-Ya no pinto nada aquí.</p>
<p>-¿Qué es eso de hacerte un Bizum? ¿Eres su mantenida?</p>
<p>Luna le echó un trago largo a su ron con cola.</p>
<p>-A mí no me mantiene nadie; yo cobro por mis servicios.</p>
<p>-¿Eres una chica de alterne?</p>
<p>Luna la lió para que no supiese que su padre iba a putas.</p>
<p>-Sí, soy una chica de alterne; alterno la psicología con la psiquiatría.</p>
<p>Isabel sonrió.</p>
<p>-Y yo pensando que se la estabas chupando...</p>
<p>-Tienes la mente sucia.</p>
<p>Isabel echó un trago de ron con cola.</p>
<p>-¿Y cuánto cobras por sesión?</p>
<p>-Cien euros.</p>
<p>-Yo tengo un pequeño problema y, si me lo solucionas, te pago los cien euros.</p>
<p>Dime qué problema es, pero lo solucione o no, me vas a pagar igual los cien euros.</p>
<p>-Vale, te los pagaré.</p>
<p>-Cuenta.</p>
<p>-Es referente a las mujeres. Verás, a mí me encantan los hombres, pero cada vez que veo a una mujer bonita como tú, siento un no sé qué, que luego me acabo tocando.</p>
<p>-Eso se llama seducción encubierta, o seducción pasiva.</p>
<p>-No te entiendo.</p>
<p>-Yo a ti sí, me quieres seducir.</p>
<p>-¿Cómo lo has sabido tan rápido?</p>
<p>-Al añadir a lo de "mujer bonita", lo de "como tú". A ti lo que te pasa es que sientes curiosidad por saber cómo sería hacer el amor con otra mujer, y eso probablemente se deba a que hayas visto a algún familiar del sexo femenino teniendo relaciones con otra mujer, y hoy te has decidido a dar el paso adelante.</p>
<p>-Escogí mal día para dar ese paso.</p>
<p>-¿A qué mujer de tu familia has visto con otra mujer?</p>
<p>-No era de mi familia; a quien vi fue a mi mejor amiga.</p>
<p>Luna se mandó el resto del ron con cola.</p>
<p>-Estaba bueno este ron con cola; me tomaría otro.</p>
<p>-En el mueble bar...</p>
<p>-Así nunca seducirás a una mujer. Hay que ser atenta con ellas; deberías saberlo, eres mujer.</p>
<p>Isabel se abalanzó sobre Luna y quiso comerle la boca; ella no besaba a sus clientes y le hizo la cobra, pero luego se dio cuenta de que no estaba ejerciendo de puta.</p>
<p>-Estas cosas se hacen mejor en una cama.</p>
<p>En la habitación de Isabel, junto a la cama, Luna le quitó el vestido y la muchacha quedó en bragas, sujetador y liguero. Se puso en cuclillas y besó y lamió el interior de sus muslos y por los lados de las bragas, luego besó y lamió su vientre y su ombligo, besó y lamió el interior de sus brazos, la parte superior de las tetas, su cuello, su boca y después la giró, la inclinó, le besó, lamió, aplaudió y mordió las duras nalgas. A continuación le quitó el liguero y las bragas, le separó las piernas, se giró ella, le puso la boca debajo del coño y, con las manos en sus nalgas, no paró de comérselo hasta que Isabel descargó en la boca de Luna, que se llevó un sorpresón, pero que no dejó que se perdiera una sola gota de los jugos cremosos.</p>
<p>Al acabar de tragar, se incorporó y le dijo:</p>
<p>-Échate en la cama y ponte en posición para que pueda seguir comiéndote el coño.</p>
<p>Isabel se echó sobre la cama y, con las rodillas flexionadas y las piernas abiertas, puso cara de traviesa y le sonrió.</p>
<p>Luna se puso entre sus piernas y le acarició el coño mojado, frotando contra él la palma de la mano derecha; luego le dio varias palmadas en el coño y después se lo lamió con intensidad y, chupándole el clítoris, se lo estiró como si fuera un chicle.</p>
<p>Isabel la miraba y callaba como una puerta.</p>
<p>Le quitó el sujetador y le dio mordiscos en las tetas, pero sin apretar los dientes, lo que hacía que acabara mamando las tetas y tirando de ella. Fue de teta en teta un buen rato. Luego cambió radicalmente, la puso de lado, le levantó una pierna y le lamió y folló el ojete con la lengua; después le metió el dedo pulgar en el culo, y se lo folló con él. Follándoselo, le lamió el coño y le chupó el clítoris. Isabel comenzó a gemir con ganas. Luna presionó la lengua contra el coño, lamió de arriba abajo más aprisa, y se encontró con una lechada en la lengua mientras a Isabel se le acalambraba el cuerpo.</p>
<p>Al acabar de correrse, la besó y le dijo:</p>
<p>-Tienes el coño más rico que he comido.</p>
<p>-Yo aún no he comido ninguno.</p>
<p>La volvió a besar con lengua, y luego le dijo:</p>
<p>-Eso tiene fácil solución. Come el mío.</p>
<p>Isabel le tomó la palabra.</p>
<p>-¿Cómo te gusta que te lo coman?</p>
<p>Luna se puso en la misma posición que se había puesto Isabel:</p>
<p>-Lame desde mi ojete hasta mi clítoris mientras no te diga que hagas otra cosa.</p>
<p>Lamió más de veinte veces.</p>
<p>-Lame los labios vaginales y mete y saca la lengua de mi coño.</p>
<p>Le lamió los labios y le folló la vagina la tira de veces.</p>
<p>-Ahora bésame.</p>
<p>Se besaron con lengua un par de minutos. Al parar, Luna le dijo:</p>
<p>-Magrea y come mis tetas del mismo modo que te gustaría que te las comieran a ti.</p>
<p>Le echó las manos a las tetas y, magreándolas, le besó, lamió y chupó cada milímetro de ellas. Luna estaba perra, pero Isabel gemía más que ella; le dijo:</p>
<p>-¿Estás cachonda, Isabel?</p>
<p>-Mucho.</p>
<p>-¿Quieres correrte?</p>
<p>-Sí.</p>
<p>-Ponte a cuatro patas.</p>
<p>Se puso. Luna, detrás de ella, le enterró la lengua en el culo, le echó la mano izquierda a las tetas, le metió dos dedos dentro del coño y la masturbó. En tres o cuatro minutos de clavadas de lengua y de dedos, le dijo:</p>
<p>-¡Me corro, Luna!</p>
<p>Los jugos cremosos de la corrida comenzaron a salir por los lados de los dedos; los quitó y le lamió el coño para degustar sus jugos agridulces.</p>
<p>Luego de dejar de sacudirse y cuando su respiración volvió a su estado normal, le dijo Luna:</p>
<p>-Ahora me toca. Besa mi clítoris con lengua.</p>
<p>Isabel estaba dispuesta a hacer lo que fuese para que se corriera Luna.</p>
<p>-¿Cómo se hace eso?</p>
<p>-Rodea el clítoris con tus labios, posa la lengua sobre el clítoris y luego chupa.</p>
<p>Hizo lo que le había dicho y ni un minuto tardó Luna en correrse en la boca de Isabel.</p>
<p>Al acabar, Luna no le quiso cobrar.</p>
<p>Al otro día, cuando Mario revisó las imágenes de las cámaras, dijo:</p>
<p>-¡Qué putas!</p>
<p>Si te ha gustado, mañana lee la cuarta y última parte.</p>
<p>Quique</p>
<p>&nbsp;</p>]]></content:encoded>
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                        <title>La Marranita - CAPÍTULO VI - Los cuerpos</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/hetero/la-marranita-capitulo-vi-los-cuerpos/#post-4079</link>
                        <pubDate>Thu, 03 Sep 2026 18:52:36 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[La Marranita - Auge y caída de la República de las Mujeres



 
 

CAPÍTULO VI - Los cuerpos

 
Las cosas empezar...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p><strong><span>La Marranita - Auge y caída de la República de las Mujeres</span></strong></p>
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<div dir="ltr"><span></span></div>
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<div dir="ltr"> </div>
<div dir="ltr"> </div>
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<div dir="ltr"><span>CAPÍTULO VI - Los cuerpos</span></div>
</div>
<div dir="ltr"> </div>
<div dir="ltr">Las cosas empezaron a cambiar de verdad entonces. En parte porque yo ya no solo jugaba con chicos, sino que después de hacer aquello con la hermana de mi amigo también otras chicas empezaron a buscarme, primero en el patio o por los edificios de mi familia y de los vecinos, y luego también directamente en las calles. Aunque cuando jugaba con chicas, no sabía por qué, siempre teníamos que hacerlo más a escondidas, salvo que se tratara de amigas de mi edad, y aún ese caso nuestros juegos ya no sucedían tan a la vista como antes o como, por otra parte, seguía pasando cuando jugaba con los chicos. No quiero decir que lo que hacíamos lo hiciéramos en cualquier sitio ni a la vista de todos, naturalmente buscábamos rincones discretos en el puerto, alrededor del mercado o dentro de los edificios porque, de alguna manera, sabíamos que no era como jugar a la pelota, al Profeta o a matar los ladrones. Pero tampoco era algo para lo que nos tuviéramos que ocultar, especialmente si lo hacíamos en los edificios, donde siempre había un patio trasero, una azotea o algún almacén o trastero abandonado. Si alguien nos veía en medio del juego, normalmente solo nos decía que éramos demasiado críos todavía para aquello, pero no solían ir más allá. Muchas veces ni siquiera nos echaban cuentas, y a nosotros nos bastaba con que nos dejaran jugar a nuestro aire, pero no teníamos más necesidad de ocultarnos que esa, ni nos molestaba que pasara gente o se nos quedara mirando algún hombre mayor durante nuestros juegos.<br /><br />En cambio, mi amiga adolescente me tuvo que avisar desde nuestros primeros encuentros que no estaba bien visto que las chicas jugáramos juntas en sitios públicos, o delante de otras personas, al menos no ya las chicas de su edad, y en realidad ya casi también de la mía, y que aquellas cosas entre nosotras solo podíamos hacerlas estando discretamente a solas, o bien en fiestas con mayores, como las de los padres en el patio u otras parecidas, en el caso de que ellos nos lo pidieran. Le pregunté entonces si acaso es que eso que hacíamos era malo, como cuando jugaban dos chicos, recordando la paliza que se llevaron aquellos dos a los que el maestro pilló un día en pleno juego en un pasillo de la escuela. Uno de ellos no volvió nunca más por mi escuela, y yo solo volví a verle una vez, tiempo después. Habían pasado varios meses ya, pero él todavía iba en una silla con ruedas empujada por su madre, del correctivo que le debió de dar su padre. El otro chico sí siguió con nosotros en la escuela, pero fue para todos ya siempre el raro, un especimen apestado al que ningún chico quería tocar ni con un palo, por miedo a contagiarse de su enfermedad de invertido, como le llamaban, porque decían que él había dejado de ser un hombre, aunque yo sabía que en realidad no era así, porque una vez me pidió que le comiera el pito para ver si conseguía curar su enfermedad, y aunque conseguí sacarle la leche y todo él me dijo que después de aquello tenía claro que nunca se curaría. Pero, estuviera enfermo o no, yo no tuve duda alguna de que era tan hombre como cualquier chico de la escuela, porque tenía leche y pito, y además bastante gordo. Aunque yo no llevé bien que me dijera que mi comida no le había servido. Después de aquello, las chicas sí hablaban con él a veces, pero yo no. Yo no entendía bien todavía aquellas cosas, pero ya entonces, aún siendo tan pequeña, supe que me disgustaba profundamente que un chico hubiera podido renunciar voluntariamente a ser hombre. No tenía ni idea de cómo se podía renunciar a eso, pero para mí los hombres habían sido siempre superiores a las mujeres y a los chicos en todo: no había más que ver a Padre y a sus amigos cuando se juntaban en sus fiestas. Para mí ser hombre debía ser como un regalo del cielo, ellos son los elegidos para dirigirnos, por lo que la masculinidad tenía que ser un don divino. Aunque yo a Padre y a muchos de los hombres que venían al patio los veía, realmente, como auténticos dioses en sí mismos. En parte a veces quería ser también como ellos, y no entendía por qué mi madre me había hecho niña y no hombre. Aunque luego lo pensaba y entendía que, siendo niña, quizás podría tener la suerte de llegar a jugar algún día con los hombres en las fiestas de Padre. Poder alcanzar eso en algún momento sí que sería un regalo digno de un dios... Pero bajo ningún concepto entedía que un chico pudiera renunciar a su divinidad decidiendo "dejar de ser hombre", se hiciera aquello como se hiciera. Llegué a odiar al invertido de la escuela por ese motivo. De hecho, fue el único chico de la escuela con el que no volví a jugar jamás, ya que me daba un asco tan profundo que hasta me daban hasta arcadas cuando lo tenía cerca. Desde entonces, si hay algo que odio por encima de todo, es a un hombre desviado. <br /><br />Mi amiga adolescente me aclaró que no, que no tenía que temer nada, que las mujeres somos diferentes y que a nosotras se nos permite probarlo todo, porque precisamente es bueno también que aprendamos a hacer las cosas del "sexo" unas de otras, ya que quizás en algún momento debamos hacérselas a alguno de ellos para complacerle. Me explicó que a los hombres le gusta que las chicas fogosas se entretengan y practiquen, y que de hecho siempre prefieren que estén ya bien calientes para ellos, deseando recibir una buena verga... Me llegó a decir que algunas chicas llegaban a entrenar con animales incluso, para poder estar preparadas cuando llegara su momento, pero que yo no debía de preocuparme porque a mi edad ya era capaz de hacer más cosas que muchas chicas mayores y que yo no iba a tener problemas con nada. No entendí la mitad de las cosas de lo que me dijo, la verdad, pero me quedé con que si hacía cosas de "sexo" con otras chicas no era nada malo de por sí, aunque tenía que aprender a ser discreta y no podía hacerlo tan abiertamente como cuando lo hacía con los chicos, y que debía ser así como muestra de respeto a los hombres. Y como a mí lo de respetar a los hombres era, quizás, la única cosa que Padre sí se había molestado en enseñarme desde muy pequeña, precisamente por eso yo siempre había sido muy obediente y disciplinada en ese sentido, sabiendo que a él le importaba mucho aquello, así que yo lo hacía sí como él decía porque a mí me gustaba complacerle por encima de todo. Crecí, por tanto, con aquel respeto natural hacia los hombres adultos, que en el caso de Padre era un respeto casi reverencial que me esmeraba en hacer evidente delante de todo el mundo (por mucho que él me ignorase), especialmente cuanto más se empeñaba mi madre en hacer precisamente lo contrario...<br /><br />En no mucho tiempo los cambios en mi cuerpo fueron tan evidentes que ya fue imposible ocultarlos. Las tetas se me notaban mucho hasta en la ropa, sobre todo porque a diferencia de otras chicas yo no había empezado a llevar aún telas recogesenos, de manera que las formas de mis peras en desarrollo eran mucho más evidentes siempre que las de otras chicas más mayores y más desarolladas que yo. Precisamente, un día mi madre dijo en casa que tenía los pechos ya demasiado grandes y que debería empezar a usar recogesenos para niña al menos, que no tenía sentido esperar al año lunar ni al menstruo, pero Padre dijo que no iba a llevar nada de eso porque era demasiado pequeña todavía para aquellas cosas, y que además a él le gustaba verme así. Mi madre se puso a protestar, pero Padre ni se molestó en discutir. Por aquella época yo, como casi todas las crías, soñaba con que me compraran mi primer recogesenos, ya que llevarlo era como haber dado un paso más, y aquél era uno importante, hacia el mudo adulto. Pero después de aquella conversación yo me juré que jamás utilizaría una de aquellas prendas, y que si a Padre le gustaba verme con las tetas al aire, aunque entonces todavía las tuviera tan pequeñas, yo me aseguraría de enseñárselas todo lo que fuera posible, y de hecho me las arreglé para ir con el pecho al aire en casa desde antes incluso de cruzar la puerta de entrada, porque estaba muy orgullosa de que Padre hubiera dicho que le gustaba verme las tetitas. Y, además, así yo aprovechaba para provocar a mi madre también con aquello. <br /><br />Me di cuenta de que los chicos me empezaron a buscar todavía con más frecuencia a partir de entonces, porque se corrió la voz de que por fin me estaban creciendo y todos querían verme y tocarme las tetas. A mí me gustaba cada vez más sentir eso, aunque reconozco que con ninguno de ellos me mojaba tanto cuando me las tocaban como cuando me lo hacían mi amiga, o las otras chicas. Empecé a tratar de convencer a alguna amiga mía de las de siempre para jugar, para ver qué se sentía con otra de mi edad, porque mi amiga adolescente siempre me decía que yo tenía una rajita riquísima y que a ella casi hasta le gustaría que yo tardara en crecer porque decía que mi coño se sentía especial al estar todavía tan poco desarrollado, y entonces yo quería probar también eso y no solo hacerlo con las conchitas de las mayores, pero casi ninguna de las niñas de mi edad quería tener nada conmigo. En realidad cada vez tenía menos amigas de mi edad en el barrio. Solo las mayores me seguían en los juegos y atendían a mis intereses, que para entonces la verdad era que se centraban única y exclusivamente en seguir probando y conociendo cuerpos de otras personas. Cosa que, por otro lado, me permitió ir compensando con creces aquella pérdida de mis primeras amistades, sabiendo además como sabía que cualquier chico, incluso ya también los de la escuela secundaria, preferiría estar conmigo antes que con cualquiera de ellas. Yo sabía que era por eso que muchas de ella me rehuían y ya entonces me empezaban a llamar puta, aunque entonces yo todavía no sabía lo que significaba aquella palabra, pero sabía que era malo porque era algo que Padre le llamaba a mi madre siempre que ella le daba motivos para enfadarse, cosa que empezaba a pasar casi a diario. El caso es que podría decir que todas mis amigas de siempre hablaban de mis juegos con los chicos de una forma cada vez más despectiva y cargada de odio, y yo sabía por mi amiga adolescente que en realidad aquel odio se lo habían transmitido sus hermanas mayores y sus madres, muchas de las cuales eran tan secas y frígidas que nunca eran invitadas a las fiestas en los patios, igual que pasaba con mi madre, y por eso se morían de envidia por no poder sentir todo ese deseo hacia sus cuerpos que, en cambio, veían y sabían que yo sí despertaba en los hombres. Y a mí me encantaba sentirlo.<br /><br />Estaba convencida también de que su envidia se iba haciendo todavía mayor conforme se iba extendiendo en el barrio la admiración que causaba saber que yo me movía con soltura con chicos y chicas mucho más mayores que yo, y que era especialmente apreciada y buscada por ellos. Para mí en realidad era un motivo de satisfacción que cada vez más gente supiera lo que hacía y que se hablase cada día más de mis habilidades en los juegos a lo largo de todo el barrio, porque tenía claro que eso a Padre era algo que le parecía bueno y necesario en una mujer, y yo esperaba que todos aquellos rumores sobre mí le acabarían llegando a él algún día y se sentiría orgulloso de mí. Otro motivo para esforzarme en ello para contentar a Padre era que él tenía la mala suerte de que mi madre no era así, y él se merecía que su hija al menos sí fuera capaz de honrarle de aquella manera, como a un verdadero hombre, porque yo sabía que él era alguien importante y respetado y a quien nadie se atrevía a llevar la contraria (realmente nadie se atrevía a hacer algo así jamás, porque Padre podía ponerse muy violento con quien se atreviera a tal cosa, y desde luego que nadie podía con Padre en una pelea, era imbatible y eso era algo que me hacía admirarlo aún más profundamente). <br /><br />A diferencia de mis amigas de siempre, y de sus madres y hermanas mayores, los padres, que eran también muchas veces los amigos de Padre, sí que se portaban bien conmigo: me conocían, me señalaban cuando me veían y me saludaban y, a veces, cuando me veían pasar por el patio tratando de mezclarme entre sus famosas fiestas tratando de descubrir y aprender cosas nuevas de "sexo", hasta me llamaban para hablarme, y empezaban a decirme lo mayor que me estaba haciendo y lo bien que iba creciendo, y admiraban aquellos cambios en mi cuerpo, sonriéndome mientras me pasaban sus rudas manos por mis crecientes pechos o por mi raja cada vez más peludita. Mi amiga adolescente, que solía estar al tanto de todo lo que sucedía en el patio, me dijo que fue aquello lo que hizo que también muchas de las vecinas empezaran a hablar de mí habitualmente, y al principio no le quise hacer mucho caso, pero un día me di cuenta de que muchas de ellas me negaban ya el saludo, e incluso la entrada a sus casas cuando iba a buscar a alguno de mis amigos de toda la vida, o a alguna de sus hermanas mayores. Con tono incomprensiblemente serio en personas que toda la vida habían sido normales y cariñosas conmigo, me pedían que me volviera a mi casa, y algunas hasta me decían que dejara de andar desnuda por ahí de una vez, afirmando que ya no tenía edad para esas cosas. A mí me costaba entender todo aquello, no conseguía entender por qué unas veces me decían que era demasiado pequeña para aquello y otras que ya no tenía edad para lo otro, cuando en realidad yo seguía haciendo exactamente lo mismo que llevaba haciendo toda la vida sin que nunca hubiera sido un problema para nadie. Y, además, yo no entendía por qué aquellas mujeres tenían que pedirme a mí lo que no nunca le habían pedido a sus hijas, porque lo cierto es que yo no era ni mucho menos la única chica de mi edad que iba desnuda en su casa o por el patio y por los otros edificios de la manzana. Lo que sí pasaba es que yo era la que estaba desarrollando su cuerpo mejor, más pronto y más rápido de todas. Pero aquello era algo bueno de por sí, con lo que tenía claro que el único problema en todo eso no era otro que su envidia.<br /><br />Todo aquello que yo ya había empezado a observar, aunque sin ser realmente consciente todavía de todo de lo que pasaba, me lo confirmó mi madre cuando un día entró en casa y empezó a pedirme a gritos que me vistiera. Hablaba de las quejas de los vecinos, de las quejas de medio barrio, decía. Estuvimos discutiendo durante casi una hora y al final se volvió loca y me empezó a patear por todo el cuerpo para obligarme a ponerme aquel maldito braguero nuevo, que además ni siquiera tenía dibujitos como a mí me gustaba... por no hablar del recogesenos para niña que había conseguido a saber dónde, y que era demasiado pequeño porque aquella inútil no era capaz de darse cuenta de lo mucho que me habían crecido ya, y que por eso me hacía daño en mis pequeñas tetas. El remate llegó con aquel vestido horrible y larguísimo de tela gruesa del color de la caca del gato, que me asfixiaba de solo mirarlo y me daba calor y me hacía sudar y llenar la tela de rodelones de color marrón oscuro y húmedo en mis axilas y alrededor de los pezones, que me escocían por aquel contacto. Cuando Padre llegó, me encontró así vestida llorando en la galería del patio. Al verme, no me preguntó por qué lloraba sino qué hacía así vestida, y cuando se lo conté me dijo que me quitara inmediatamente toda aquella ropa y la sacara a la basura de la calle, y él mientras se fue a buscar a mi madre después de quitarse también toda su ropa, para entrar en casa llevando únicamente su largo cinturón de cuero en la mano, con la hebilla metálica arrastrando por el suelo. Ese día no hubo discusión, ni preguntas airadas ni malas respuestas; ese día los únicos gritos que se escucharon fueron los de mi madre, junto con los míos animando a Padre a matarla, y jurándole a voz en cuello que algún día terminaría por arrancarle sus tetas de bruja. Los vecinos salieron a la galería a mirar, y yo sentía que las mujeres trataban de ver algo por nuestras ventanas, pero mientras tanto yo lo que veía era cómo, detrás de ellas, sus hombres me miraban fijamente a mí, de nuevo desnuda, y se tocaban provocativamente entre las piernas al hacerlo, sin dejar de sonreírme. Yo les sonreía también, y separaba mis piernas e intentaba sacar pecho para ellos, feliz de poder disfrutar de nuevo de mi desnudez total. De poder exhibirme delante de auqellos hombres de verdad, hechos y derechos, siendo consciente de que, por primera vez desde mi nacimiento, estaba dejando de serles indiferente, de que mi desnudez les atraía y provocaba en la misma medida que avergonzaba a mi madre. Y aquello no era ni más ni menos que lo que yo había querido desde siempre, por lo que me daba exactamente igual lo que pensaran mi madre y todas aquellas horribles mujeres absurdas. A mí solo me importaban aquellas miradas llenas de brillos prometedores en los ojos de Padre y de los otros hombres del patio, porque descubrir que aquellos brilos eran por y para mí, fue como descubrir un auténtico tesoro.<br /><br />Ignoré decidiamente la escena que se produjo cuando Padre sacó a aquella mujer de la cocina, tirando de ella por el pelo y llevándola a rastras por el suelo. Ignoré los gritos de la mujer cuando Padre la empezó a empujar a golpes hacia su habitación. Ignoré el sonido restallante de los latigazos del cinturón de Padre sobre el cuerpo destrozado, y también los alaridos de mi madre al sentir la enorme hebilla metálica clavándose en su carne. Ignoré el resto de sonidos, berridos, sollozos, y hasta el andar tambaleante de mi madre cuando salió de casa y se arrastró amoratada y llorando hasta la casa de la familia Nardo, nuestros vecinos. La ignoré pero me alegré en lo más íntimo de todo aquello que acababa de ver. Entré a buscar a Padre para agradecerle por haberme entendido y defendido, como hacía siempre que podía, porque sabía lo importante que era saber mostrar respeto a un hombre como él, y más en momentos como aquellos. <br /><br />Me lo encontré saliendo de su habitación. Imponente, enorme y fuerte como nunca, con la polla medio hinchada, realmente no la tenía más que a medio gas, pero aún así era tan diferente de como estaba acostumbrada a vérsela en casa, donde al tener por único estímulo a mi madre resultaba del todo imposible que se le empalmase, que me sorprendió inevitablemente por su tamaño. No podía haber imaginado que Padre la tuviera así de grande, y eso que ni siquiera la tenía completamente alta. De hecho no podía saber que una polla podía llegar a tener ese tamaño, en realidad. Y me di cuenta entonces de que, a pesar de llevar toda la vida viéndole desnudo a diario, y muy frecuentemente incluso jugando con las chicas de las fiestas del patio, no le había podido ver bien nunca la polla así, alta y dura por completo. Y es que, salvo alguna que pudiera haber vislumbrado apenas de refilón a alguno de los hombres de aquellas fiestas, no conocía ninguna polla empalmada al completo que no fuera la de uno de mis chicos. Y entonces entendí que no había nada que deseara más que poder probar una polla de verdad, grande, gorda, venosa y oscura, hinchada, dura como la piedra, sublime e imponente.<br /><br />Bueno. En realidad lo que deseaba de verdad era poder probar la polla de Padre.</div>
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<div dir="ltr"><span style="color: #3366ff">(lau.alma @yahoo.com)</span></div>
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                        <title>Siento que me estás rompiendo el culo II</title>
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                        <pubDate>Wed, 02 Sep 2026 20:50:17 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[&nbsp;
                                           Once meses después
La voz dulce de una joven que hablaba por teléfono preguntó:
-¿Qué servicio sería?
Mario le respondió: 
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                        <content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>                                           Once meses después</p>
<p>La voz dulce de una joven que hablaba por teléfono preguntó:</p>
<p>-¿Qué servicio sería?</p>
<p>Mario le respondió: </p>
<p>-Comida de tetas, comida de culo y comida de coño.</p>
<p>-¿Me está diciendo que me va a pagar por comerme los pechos, el pompis y el chichi?</p>
<p>-Sí. ¿Cuánto cobras?</p>
<p>-Cobro cien euros a la hora y trabajo un máximo de dos horas seguidas.</p>
<p>-Me parece bien.</p>
<p> -Perdone que le pregunte, pero, ¿luego de comérmelo todo no habrá penetración?</p>
<p>-No, solo te haré lo que te he dicho.</p>
<p>-O sea que su objetivo es mi placer, no el suyo.</p>
<p>-Sí, me gusta ver cómo se corren las mujeres.</p>
<p>-Las putas no nos corremos, ni besamos a nuestros clientes.</p>
<p>-Yo no voy a hacer gozar a la puta, voy a hacer gozar a la mujer.</p>
<p>-A mí me contratan frikis para follar con la muñeca Barbie de carne y hueso. No sé cómo calificarlo a usted... En fin. ¿Cuándo quiere que lo visite?</p>
<p>-¿Cuándo puedes venir?</p>
<p>-Ahora mismo, si le viene bien.</p>
<p>-Me viene de perlas.                                                                                                    </p>
<p> Mario abrió la puerta de su chalet; la joven que tenía delante nada tenía que ver con aquella descripción. del periódico. Estaba mucho, pero mucho, mucho mejor. Rubia era; un metro setenta lo medía, y su rapado era creciente, pero su cuerpo, de muñeca, no era.</p>
<p>-Pasa.</p>
<p>La muchacha que llevaba un bolso de mano de color blanco a juego con su pantalón corto, con su top y sus zapatos, entró en el chalet. Mario la llevó hasta una sala y le preguntó:</p>
<p>-¿Quieres beber algo?</p>
<p>-No, gracias.</p>
<p>-¿Cómo quieres que te llame?</p>
<p>-Barbie. </p>
<p>La llevó a su habitación, puso algo de música y le dio doscientos euros que la joven metió en el bolso. Luego le dijo:</p>
<p>-Desnúdate y échate sobre la cama.</p>
<p>-Antes tengo que saber una cosa.</p>
<p>-Pregunta</p>
<p>-¿Me vas a grabar?</p>
<p>-¿A qué viene esa pregunta?</p>
<p>-A que vi cámaras de vigilancia en la fachada del chalé.</p>
<p>-Las puse porque intentaron robar una noche, pero dentro no hay cámaras.</p>
<p>Le había mentido, pues había cámaras espías en todas las habitaciones, en los inodoros y en los baños, pero Barbie lo creyó.</p>
<p>Se desnudó. Mario vio sus tetas pequeñas, con areolas color carne y pequeños pezones, su fina cintura, sus bellas caderas, su coño totalmente depilado y sus largas y delgadas piernas. Luego vio cómo se echaba sobre la cama. Mario se quitó la bata y, en calzoncillos, se echó a su lado izquierdo. Cogió las tetas con las manos y les aplicó una ligera presión, al tiempo que acariciaba sus pezones con las yemas de los dedos pulgares; luego agarró las tetas por debajo y besó, lamió y chupó los pezones, hizo círculos con la punta de su lengua en sus areolas, lamió su canalillo... Estuvo comiendo sus tetas más de quince minutos. La joven no gimió en ningún momento. La puso boca abajo. Al ver su culo pequeño, redondo y firme, le dijo:</p>
<p>-Vales más de lo que te he pagado.</p>
<p>-Se aceptan propinas.</p>
<p>Mario le acarició las nalgas y se las lamió; luego se las separó y lamió el ojete decenas de veces antes de que la punta de la lengua entrase y saliese de él. Le metió dos dedos dentro del coño y la masturbó. Al  rato, Barbie tuvo que morder la almohada para evitar gemir, pero poco después no pudo evitar correrse, y eso no lo pudo ocultar, ya que los temblores de su cuerpo la delataron. Mario le giró la cara y le dijo:</p>
<p>-Cuando te corres, aún estás más guapa.</p>
<p>Al acabar de correrse, la puso boca arriba y vio su coño abierto y baboso. A Mario le encantaban los coños jugosos, y lo comió como lo que él pensaba que era, un manjar, un manjar que hacía dos años que no comía.</p>
<p>Le devoró el coño a lamida limpia y con una lujuria que la joven nunca había visto y que la obligó a gemir. Al oírla, paró de lamer y le dijo:</p>
<p>-Mírame a los ojos cuando te corras.</p>
<p>Le metió dos dedos dentro de la vagina, le estimuló el punto G, y Barbie se volvió a correr. </p>
<p>-¡Qué hermosa eres!</p>
<p>Luego de descargar, Mario volvió a lamer, pero esta vez lo que le lamió fue el clítoris; se lo lamió con la punta de la lengua, en un continuo y lento tintineo, al tiempo que ponía la mano izquierda sobre su pelvis y le metía dos dedos dentro del coño.</p>
<p>Barbie levantó la cabeza y le puso las manos en las mejillas. Mario la miró y vio cómo sus ojos se cerraban y cómo su cuerpo se sacudía y se arqueaba.</p>
<p>Al acabar de correrse la joven, a Mario le vino el bajón, y dio por terminada la sesión.</p>
<p>-Ya puedes vestirte.</p>
<p>A Barbie le gustaba ganarse lo que le pagaban.</p>
<p>-Aún le queda mucho tiempo. Hablemos de su problema.</p>
<p>-Mi problema no es cosa tuya.</p>
<p>-Es simple curiosidad; como estudio psicología y psiquiatría, a lo mejor puedo ayudarlo.</p>
<p>Las palabras de la joven lo animaron a hablar.</p>
<p>-¿Qué quieres saber?</p>
<p>-He notado que no se le empina. ¿Ha probado a tomar pastillas para la disfunción eréctil?</p>
<p>-Tomé viagra. ¿Y sabes lo único que sentí?</p>
<p>-¿Qué sintió?</p>
<p>-Ardor en los huevos.</p>
<p>-Eso también lo he oído. ¿Qué le causó la disfunción eréctil?</p>
<p>-El alcohol me dañó el cerebelo.</p>
<p>-Tuvo que beber lo que no hay. ¿Y cuál fue el motivo?</p>
<p>-¿Eres una estudiante de psiquiatría y de psicología o una chismosa?</p>
<p>-Soy una mujer que intenta ayudarlo. ¿Cuál fue el motivo?</p>
<p>Se lo dijo.</p>
<p>-Me dejó mi mujer, y encima me dejó por otra mujer.</p>
<p>-No es el primero al que lo deja la mujer y se mete en el alcohol.</p>
<p>-¿Vas a ayudarme, o no?</p>
<p>-¿Ha pensado en ponerse una prótesis de pene?</p>
<p>-No, sé lo que es y no quiero usar una bomba para levantar la polla.</p>
<p>-Según tengo oído, es muy frecuente que los hombres rechacen las prótesis, a pesar de ser efectivas.</p>
<p>-¿Y no sabes de otra cosa?</p>
<p>-Podría ser, pero necesito más información.</p>
<p>-¿Qué quieres saber?</p>
<p>-¿Cuándo eyaculó por última vez?</p>
<p>-La semana pasada.</p>
<p>-¿Y cómo lo consiguió?</p>
<p>-Mirando porno, esa es la única manera de que pueda eyacular. No se me pone dura del todo, pero eyaculo.</p>
<p>-¿Cuánto tiempo hace que no derrama dentro del chichi de una mujer?</p>
<p>-Demasiado.</p>
<p>-Aún le queda tiempo suficiente para hacerlo hoy.</p>
<p>Barbie puso un video lésbico en el PC, lo colocó encima de la cama y, sentados ella y él con la espalda apoyada a la cabecera de la cama, comenzaron a mirar la cinta. La joven le cogió la mano derecha a Mario y se la llevó a una teta, luego le agarró la polla, polla que parecía una tripa, y comenzó a masturbarlo, al tiempo que se masturbaba ella. Mario le preguntó:</p>
<p>-¿Te acuestas con mujeres en tu vida privada?</p>
<p>-En mi vida privada y en mi vida pública.</p>
<p>A medida que transcurría la película, la cosa se iba poniendo más caliente, entre las actrices y en la cama. La polla de Mario fue cogiendo cuerpo poco a poco, y al final, cuando se corrió la primera actriz, se le puso dura del todo. La joven lo montó y lo folló. Fue un polvo muy breve, pues Mario se corrió en cuestión de segundos.</p>
<p>Al quitarse de encima, le dijo Mario:</p>
<p>-¿Haces esto porque te gusta o por necesidad?</p>
<p>Barbie, vistiéndose, le respondió:</p>
<p>-Las mujeres que se prostituyen por vicio son contadas y yo no me cuento entre ellas.</p>
<p>-¿Te llegarían tres mil euros al mes para dejar de prostituirte?</p>
<p>-¿Quiere ser mi sugar daddy?</p>
<p>-Si lo quieres llamar así, sí.</p>
<p>-Con ese dinero podría vivir bien, pero soy una mujer independiente que hace lo que quiere, como quiere y con quien quiere.</p>
<p>-¿Y si doblo la oferta?</p>
<p>-Vendo mi cuerpo, no mi libertad, pero puede tenerme cuando quiera; eso sí, si se pone una prótesis de pene, tal y como está, da mucho trabajo.</p>
<p>                                                           Unas semanas más tarde</p>
<p>Isabel y su hermano Fernando habían acabado sus cursos de Empresariales en la universidad, tercer curso él y primero ella, y habían vuelto a casa. Estaban en el salón cuando llegó Mario del trabajo, al verlos. Le dijo:</p>
<p>-Siempre igual, teníais que llegar sin avisar.</p>
<p>Isabel, que no se llevaba bien con su padre por motivos obvios, le dijo:</p>
<p>-¿Nos ibas a recibir con gaiteros si hubiésemos avisado?</p>
<p>-No me vaciles que te mando de vuelta al piso.</p>
<p>-¿Tengo que recordarte que todas las empresas que tienes y este chalé eran del abuelo y que yo tengo una parte en todo?</p>
<p>-Ya me lo has recordado.</p>
<p>Fernando no dejó que se calentara la cosa.</p>
<p>-Siempre estáis a la greña. Haya paz por un día.</p>
<p>Mario se fue a duchar y ese día ya no discutieron más.</p>
<p>Por la noche, Mario vio en su ordenador cómo se desnudaba Isabel y cómo se cambiaba de bragas. Luego vio a su hijo en calzoncillos entrar en la habitación y meterse en la cama con Isabel. Después oyó cómo ella le decía:</p>
<p>-Si se entera el viejo de que estamos liados, se arma la mundial.</p>
<p>-No tiene por qué enterarse.                                                 </p>
<p>Fernando, echado en la cama al lado derecho de Isabel, que estaba en bragas. Le manoseó las tetas y se besaron. Sus besos eran dulces y sus lenguas solo se rozaban. Luego de magrearlas bien magreadas, las lamió y las chupó. Isabel comenzó a gemir. Su cara de placer era evidente. Tiempo después le sacó las bragas blancas, se metió entre sus piernas y le lamió el coño, un coño pequeño y pelado. Ahora la cara de Isabel era un poema. Al rato le decía:</p>
<p>-¡Qué pedazo de corridaaaaa!</p>
<p>Corriéndose, su coño empezó a soltar jugos cremosos que fueron cayendo en la boca de Fernando, que guardó en la boca y que luego fueron a parar en la boca de su hermana al besarla con lengua. Luego de besarse, le dijo:</p>
<p>-Sabes lo que me gusta, cabronazo.</p>
<p>-Y tú sabes lo que me gusta a mí.</p>
<p>-Claro que lo sé. Ponte a cuatro patas.</p>
<p>Se quitó los calzoncillos y se colocó a cuatro patas. Isabel se puso detrás de él y le lamió la raja del culo como se lo lamería una perra; luego le cogió los huevos y se los lamió y se los chupó. Acto seguido agarró la polla, tiró hacia atrás y le lamió la cabeza, luego se la chupó metiéndola toda en la boca, ya que era gruesa, pero pequeña. Fernando le dijo:</p>
<p>-Si sigues, me corro.</p>
<p>Siguió mamando y Fernando le llenó la boca de leche. Al acabar de ordeñarlo, Fernando le dijo:</p>
<p>-Eres la mejor.</p>
<p>La mejor se había tragado su leche y seguía manando para que a la polla no le entrara la flojera, y no le entró. Seguía dura cuando Isabel se echó sobre la cama, flexionó las rodillas y le ofreció el coño para que la penetrara. </p>
<p>-Ya sabes lo que quiero.</p>
<p>Se arrodilló delante de ella. Le frotó la polla en la entrada de la vagina y luego se la clavó hasta el fondo del coño de un viaje y, besándola, comenzó a follarla. Ahora Isabel le metía toda la lengua en la boca para que su hermano se la chupara y se la lamiera, cosa que hizo mientras le daba caña. Isabel le dijo:</p>
<p>-Levántame.</p>
<p>Fernando la levantó; ella le rodeó el cuello con los brazos y le dijo:</p>
<p>-Déjame a mí.</p>
<p>Comiéndole la boca, subió y bajó el culo, lo que hizo que la pequeña polla chapoteara dentro de su coño. Como su hermano no se corría, lo echó hacia atrás y lo cabalgó. Pasado un tiempo, se giró y lo folló dándole la espalda. Su culo rebotó encima de su hermano, y al fin Fernando le llenó el coño de leche.</p>
<p>-Ya era hora.</p>
<p>Sacó la polla del coño y se la puso en la boca. Fernando, con la leche cayendo en su boca, le enterró la lengua en la vagina. Isabel se encargó de sacar la corrida, frotando el clítoris contra la lengua, metiendo y sacando la lengua en el coño... Frotando el coño a su manera hasta que le dio en la boca una corrida espectacular.</p>
<p>Luego bajó el culo, le agarró la polla y frotó la cabeza en el ojete y, la polla, que estaba morcillona, se puso dura al momento; era como si tuviera olfato y le gustara lo que acababa de oler.</p>
<p>Isabel le dio las tetas a mamar mientras iba metiendo la polla en el culo.</p>
<p>-Si el viejo viese esto, le daría un infarto.</p>
<p>-Un infarto me daría a mí si entrase por la puerta.</p>
<p>La polla había entrado en su totalidad.</p>
<p>-¿Preparado para la acción?</p>
<p>-Para esta acción siempre estoy preparado.</p>
<p>Isabel, besando a su hermano, subía el culo lentamente, y cuando la polla estaba a punto de salir, lo bajó de golpe, pero con fuerza, con tanta fuerza que cada vez que lo bajaba, a Fernando le temblaban los huevos. Así se dio hasta que Fernando, a punto de correrse, le dio desde abajo como si le diera un conejo para correrse y se corrió dentro de su culo. Isabel también se corrió y, al correrse, le dejó los huevos cubiertos de jugos cremosos.</p>
<p>Mario en su habitación se corrió mientras Isabel le lamía los jugos cremosos de los huevos de Fernando.</p>
<p>-Joder, qué guarra se ha vuelto Isabel. Mañana a ver si puedo volver a follarla.   </p>
<p>Si te ha gustado, mañana puedes leer la tercera parte. </p>
<p>Quique.                                     </p>
<p>&nbsp;</p>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/"></category>                        <dc:creator>José</dc:creator>
                        <guid isPermaLink="true">https://www.relatosonline.com/relatos/en-familia/siento-que-me-estas-rompiendo-el-culo-ii/#post-4078</guid>
                    </item>
				                    <item>
                        <title>Siento que me estás rompiendo el culo</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/en-familia/siento-que-me-estas-rompiendo-el-culo/#post-4077</link>
                        <pubDate>Tue, 01 Sep 2026 21:31:32 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Mario, un cuarentón moreno, alto y bien parecido, entró en su habitación. Del inodoro salió su cuñada, que, colorada como una grana, le dijo:
-Perdona, Mario, pero no esperaba que llegaras ...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p>  Mario, un cuarentón moreno, alto y bien parecido, entró en su habitación. Del inodoro salió su cuñada, que, colorada como una grana, le dijo:</p>
<p>-Perdona, Mario, pero no esperaba que llegaras a estas horas.</p>
<p>Margarita se fue hacia la puerta de la habitación. </p>
<p>-Espera ahí, que tengo que hablar contigo, Marga.</p>
<p>Mario fue a orinar al inodoro; allí olía a coño que apestaba y en la tapa vio parte de los jugos de una corrida. Orinó, lavó las manos y luego llamó a su cuñada. </p>
<p>-Marga, ven aquí.</p>
<p>La mujer, que era una treintañera, exmodelo, con el cabello corto, de ojos negros, muy alta, delgadita y que llevaba puesto un vestido gris de manga corta que le daba por debajo de las rodillas, llegó a la puerta del inodoro con la cabeza gacha.</p>
<p>-¿Qué es eso que hay en la tapa del inodoro?</p>
<p>Miró y vio parte de su corrida y también vio la polla morcillona.</p>
<p>-No te esperaba a estas horas.</p>
<p>-¿Y no había otro sitio para desahogarte?</p>
<p>No le respondió a la pregunta.</p>
<p>-¿Te puso sí así ver mis fluidos? </p>
<p>-Sí.</p>
<p>-Lo siento.</p>
<p>-No, aún no lo sientes, pero lo vas a sentir.Hazme una mamada.</p>
<p>-¡Mario!</p>
<p>-¡Ni Mario ni hostias, si te has hecho la paja en mi habitación, fue pensando en mí, haz lo que te he dicho!</p>
<p>-Soy la mujer de tu hermano.</p>
<p>-A la que le metió los cuernos; por eso estás viviendo aquí.</p>
<p>-Si hago lo que me pides, sería como él.</p>
<p>-¿Y en tus pajas no lo eres?</p>
<p>-Es diferente.</p>
<p>-Diferente es una polla de un coño. Venga, métele los cuernos tú a él.</p>
<p>Margarita comenzó a buscar excusas.</p>
<p>-Si viene tu mujer...</p>
<p>-Sabes de sobra que está con su madre.</p>
<p>-También tú debías estar trabajando.</p>
<p>-Déjate de tonterías, que estás deseando empezar la fiesta.</p>
<p>Margarita ya no le dio más vueltas.</p>
<p>-Eres un lobo que ve la debilidad y ataca.</p>
<p>- Venga, Caperucita, dalo todo.</p>
<p>Margarita se inclinó y quedó mirando para la polla.</p>
<p>-¿Qué miras? </p>
<p>-Nada.</p>
<p>Metió la polla en la boca, una polla gruesa y larga. Al principio la mamó con templanza, pero luego de ponerla dura, la mamó con lujuria.</p>
<p>-Quítate las bragas.</p>
<p>-No las llevo puestas, las tengo en el bolsillo del vestido.</p>
<p>Mario le subió el vestido, la levantó a ella en alto el peso, y le fue clavando la polla en el coño mojado. Al tenerla toda dentro, la empotró contra la pared y comenzó a darle caña. Mercedes le rodeó el cuello con sus brazos y apoyó la cabeza en su hombro.</p>
<p>-Mírame a los ojos, me gusta ver la cara de las mujeres cuando se corren.</p>
<p>Margarita lo miró a los ojos y vio a un prepotente abusando de ella, pero luego la polla entrando y saliendo de su coño la fue poniendo cada vez más perra y el prepotente lo vio como a un amante. Cuando se iba a correr, besó a Mario con lengua, y luego le bañó la polla con una copiosa corrida.</p>
<p>Al terminar de descargar, le preguntó:</p>
<p>-¿Cómo te sientes?</p>
<p>-Sucia.</p>
<p>La puso en el piso del aseo, se agachó y le lamió el clítoris del coño pelado y corrido. Margarita se desinhibió y le puso una pierna en el hombro para que se lo comiera a gusto.</p>
<p>-Todo tuyo.</p>
<p>Mario metió todo el coño en la boca y se lo folló, metiendo y sacando la lengua en la vagina. Luego apretó la lengua contra el clítoris y lo lamió despacito. Al rato, Margarita le echó las manos a ambos lados de la cara y, mirando hacia abajo, movió la pelvis de delante hacia atrás y de atrás hacia delante cada vez más aprisa, hasta que se corrió en su boca.</p>
<p>Al acabar de tragar, Mario le dijo:</p>
<p>-¿Quieres montarme?</p>
<p>-Te montaría, pero puede venir tu mujer.</p>
<p>-Al ir a casa de su madre, nunca viene antes de la noche.</p>
<p>-Eso me dijo, pero no me fío... Bueno, vale, pero cierra la puerta de la habitación con llave por si acaso.</p>
<p>Mario cerró la puerta de la habitación con llave.</p>
<p>Se desnudaron mirándose y, al estar desnudos, se metieron en cama. Mario se echó boca arriba. Margarita se sentó sobre su vientre y luego lo besó.</p>
<p>-Quiero que me hagas algo que nunca le dejé hacer a mi marido.</p>
<p>-Pide por esa boquita de piñón.</p>
<p>-Quiero que me folles el culo.</p>
<p>-Quieres desquitarte a lo grande.</p>
<p>-Quiero.</p>
<p>-¿Te han dado alguna vez?</p>
<p>-No.</p>
<p>-En ese caso, tienes que saber que debes estar muy excitada para ser penetrada analmente.</p>
<p>-Ya estoy excitada; la idea en sí ya me excita.</p>
<p>Se echó hacia atrás y empuñó la polla.</p>
<p>-Métela primero en el coño para lubricarla.</p>
<p>La metió en el coño y debió de pensar que el culo podía esperar, ya que juntó las piernas y, besando a su cuñado, comenzó a follarlo.</p>
<p>-¿Has vivido este momento en alguna de tus pajas, Marga?</p>
<p>-¿Contigo?</p>
<p>-No iba a ser con tu marido.</p>
<p>-Con mi marido también lo he vivido.</p>
<p>-Yo contigo he fantaseado muchas veces.</p>
<p>—Me alegra saberlo.</p>
<p>-Ya está engrasada, ya puedes meterla en el culo.</p>
<p>-Más engrasada estaría si me corro en ella.</p>
<p>Margarita se apoyó con las manos en la almohada, le dio las tetas a mamar y comenzó a follarlo con saña. Poco tardó en desplomarse sobre Mario y de correrse en su polla mientras gemía y se convulsionaba.</p>
<p>Luego de unos picos y de descansar, sacó la polla del coño, se giró dándole la espalda a su cuñado, puso la cabeza en el ojete y le dijo:</p>
<p>-Vete metiéndola.</p>
<p>Mario empujó y metió casi toda la cabeza. Margarita le dijo.</p>
<p>-Esta sensación es muy rara.</p>
<p>Con las manos en sus redondas nalgas, le preguntó:</p>
<p>-¿Qué sientes?</p>
<p>-Que me estás abriendo el culo.</p>
<p>Le metió la cabeza.</p>
<p>-¿Y ahora?</p>
<p>-Siento que tu polla me está rompiendo el culo.</p>
<p>Se la metió un poquito más.</p>
<p>-¿Mejor?</p>
<p>-¿Estás por vacilarme? Métela y calla.</p>
<p>No le gustaron sus palabras.</p>
<p>-¿La quieres toda dentro?</p>
<p>-Sí.</p>
<p>-¿Seguro?</p>
<p>No esperó a que le respondiera. Le metió la mitad de la polla.</p>
<p>-¡Hoooosssssotiiiiaaaaassssss!</p>
<p>Se la enterró hasta el fondo del culo.</p>
<p>-¡Coooooñoooooo!</p>
<p>-Ya la tienes dentro. ¿Qué sientes ahora?</p>
<p>-Que tengo una hoguera dentro del culo.</p>
<p>Margarita estaba sofocada, sofocada y sudada; tenía gotas de sudor en la espalda y en su redondo culo tenía hasta el cabello mojado con el sudor.</p>
<p>-Pues la debes tener porque sudas como una...</p>
<p>-Como una cerda, dilo, coño, dilo.</p>
<p>-No voy a decirte nada.</p>
<p>-Yo a ti sí, me entraron ganas de cagar.</p>
<p>Mario se alarmó.</p>
<p>-¡Ni se te ocurra cagar en mi cama!</p>
<p>-¿Cómo voy a cagar en tu cama con semejante tapón en el culo?</p>
<p>-¿Seguimos?</p>
<p>-Sí, ya que la tienes dentro, alivia mi culo con una corrida.</p>
<p>Le fue follando el culo poco a poco. Sacaba dos centímetros y volvía a meter uno... Y así la folló hasta tener solo la mitad de la cabeza dentro.</p>
<p> A Margarita ya no le ardía tanto el culo, por eso, cuando tenía casi toda la polla fuera, la fue metiendo y sacando. Mario, viendo y sintiendo cómo la polla entraba y salía, se corrió. Margarita sintió la leche dentro de su coño, se emocionó, comenzó a meter y a sacar con ganas. Cuanto más le daba, más repartía la leche por el conducto y acabó corriéndose como una cerda.</p>
<p>Luego de quitarle la polla del culo, le dijo Margarita a Mario:</p>
<p>-No tentemos más a la suerte.</p>
<p>-¿Vas a volver con mi hermano?</p>
<p>-Mañana mismo. Oye. ¿Qué era lo que me querías decir cuando fuiste a orinar?</p>
<p>-Ya no me acuerdo.</p>
<p>No debía ser importante.</p>
<p>Antes de irse, le preguntó Mario a su cuñada:</p>
<p>¿Querrías volver a repetirlo?</p>
<p>-Sí, pero aquí no.</p>
<p>-Hay moteles.</p>
<p>-Hay.</p>
<p>Margarita giró la llave de la puerta, la abrió, salió al pasillo y se encontró cara a cara con su sobrina Isabel, que venía de la casa de sus abuelos, y que al ver a su padre en pelotas, se quedó de piedra.</p>
<p>-Si no lo veo, no lo creo.</p>
<p>Margarita se apresuró a preguntarle:</p>
<p>-¿Cuánto quieres por tu silencio?</p>
<p>-Mi madre no tiene precio, zorra.</p>
<p>Isabel echó a andar. Mario quiso arreglar las cosas a su manera.</p>
<p>-¡Agárrala, Marga!</p>
<p>Margarita agarró a Isabel por la cintura; Mario, en pelotas, le tapó la boca y la arrastró a su habitación.</p>
<p>-Cierra la puerta, Marga.</p>
<p>Margarita estaba asustada.</p>
<p>-La cierro, pero yo no quiero formar parte de lo que quiera que sea que vayas a hacer.</p>
<p>Margarita cerró la puerta y se fue. Mario echó a su hija boca abajo sobre la cama y se sentó sobre ella. Mario mordió una sábana, tiró, la rompió y amordazó a Isabel, que no dejaba de patalear; luego hizo dos tiras más y le ató las manos a la espalda, después le ató las piernas a la altura de los tobillos. Isabel le llamaba de todo, pero con la mordaza no se le entendía nada.</p>
<p> -Sé que le vas a contar a tu madre todo lo que has visto y sé que me va a dejar, y al dejarme te llevará con ella, y al llevarte con ella ya no voy a poder cumplir mi fantasía de follarte, así que le voy a dar doble motivo para que se vaya. Qué coño, si antes que ella hubo otra señora de González, puede haber otra después de ella.</p>
<p>Le echó las manos a las nalgas y se las manoseó.</p>
<p>-Las tienes muy duras.</p>
<p>Le subió la falda, le bajó las bragas hasta las ataduras y le volvió a manosear las nalgas.</p>
<p>-Este culo va a ser mío, princesa.</p>
<p>Isabel se revolvía y seguía llamándole de todo, pero no le valía de nada. Mario no iba a cesar de violentarla. Le besó, lamió y mordió las nalgas, sin hincar mucho el diente; luego se las separó y lamió entre ellas, para acto seguido darle una buena follada al ojete con su lengua. Después de gozar de su culo, la puso boca arriba. Isabel lo miró con ojos de asesina. Volvieron a sentirse sonidos confusos. Mario se rio de ella.</p>
<p>-Yo también te quiero.</p>
<p>Le desabotonó la blusa blanca y después le bajó las copas del sujetador. Aparecieron unas tetas grandes con enormes areolas; agarró los pezones con dos dedos de cada mano y luego los giró alrededor de ellos.</p>
<p>-Se te han puesto duros. </p>
<p>Le lamió y le chupó los pezones y las areolas; lo hizo despacito, gozando de cada lamida y de cada chupada, pero quien más lo gozaba era Isabel, que había dejado de revolverse y ya no le llamaba de todo con tanta vehemencia como al principio. Tiempo después, harto de tetas, le dijo:</p>
<p>-A ver cómo tienes ese chochito.</p>
<p>Le metió tres dedos entre las piernas y los sacó impregnados de jugos.</p>
<p>-Estás lista para una buena follada.</p>
<p>La volvió a poner boca abajo, le metió la polla entre las piernas, buscó la entrada de la vagina, la encontró y le clavó la polla hasta las trancas, polla que entró apretadísima y que hizo callar a Isabel.</p>
<p>-¡Joder, qué buena estás!</p>
<p>Le separó las nalgas y la folló despacito. Cada vez que la polla llegaba al fondo, el ojete se cerraba y luego se abría. Al rato, mojó en la boca el dedo medio de su mano derecha, le metió la punta en el culo y luego fue aumentando la cadencia de las clavadas, lo que llevó a Isabel a un orgasmo brutal, y cuya fuerza sintió Mario en los apretones que el culo y el coño le daban en el dedo y en la polla.</p>
<p>Al acabar de gozar Isabel, le sacó la polla y la vio brillando con los jugos de la corrida.</p>
<p>-Ahora te voy a folla el culo.</p>
<p>Le escupió en el ojete tres veces, luego se la frotó en él y después empujó. La cabeza de la polla entró de aquella manera. A Isabel ahora se le entendía lo que decía, ya que no eran palabras, eran quejidos. Con la  ayuda de escupitajos, la polla llegó al fondo del culo. Luego, tal y como se la había metido, se la fue sacando. Y metiendo, y sacando, y metiendo y sacando... Isabel se volvió a correr. Mario, sintiendo como el culo apretaba su polla, dijo:</p>
<p>-¡Coño! Esto no me lo esperaba.</p>
<p>Dejó que se acabara de correr, la puso boca arriba, le bajó la mordaza y le dijo. </p>
<p>-Si no chillas, te quito la mordaza.</p>
<p>Isabel movió la cabeza hacia los lados, dándole a entender que no chillaría.</p>
<p>Le quitó la mordaza. Isabel le dijo:</p>
<p>-Suéltame.</p>
<p>-¿Si te suelto las piernas, me dejas comerte el coño?</p>
<p>-¿Si te dejo comer mi coño, acabas con esta tortura?</p>
<p>Mario vio que Isabel estaba demasiado tranquila luego de lo que había hecho y no le dio buena espina.</p>
<p>-¿Me la chuparías para acabar?</p>
<p>-Si hace falta, sí.</p>
<p>Sabía que le estaba mintiendo, pero quería comerle el coño, y después que pasara lo que tenía que pasar. Le soltó las piernas, hizo que las flexionara y, al separarlas, vio salir del coño una cantidad ingente de jugos cremosos. Se lanzó a por el coño, lo lamió y saboreó los jugos que aún no habían salido de la vagina.</p>
<p>-¡Qué maravilla! En mi vida había visto algo igual, eres única, Isabel.</p>
<p>-Acaba de una vez; halagarme es un insulto a mi inteligencia.</p>
<p>-Me he puesto muy malo.</p>
<p>Limpió la polla a la colcha, y luego se la clavó en el coño. Diez clavadas después se corría dentro del coño de su hija.</p>
<p>Isabel quedó entre Pinto y Valdemoro, pero, como es obvio, optó por no decírselo. No hizo falta, ya que Mario sacó la polla y fue a por su coño con la boca. Se lo comió con su corrida saliendo de él, y luego, con la leche cubriendo el clítoris, se lo lamió, se lo chupó, le dio pequeños mordisquitos, le hizo de todo, y cuando la respiración de su hija le anunció el inminente orgasmo, se lo masturbó con dos dedos y bajó la lengua a la vagina, esperando la corrida cremosa, corrida que no se hizo esperar y que Mario se tragó con lujuria mientras Isabel se convulsionaba.</p>
<p>Al acabar de tragar, le dijo Isabel.</p>
<p>-Suéltame las manos, que te quiero follar yo a ti.</p>
<p>-No engañas a nadie, quieres escapar de aquí, llamar a tu madre y contárselo todo.</p>
<p>-No le voy a contar nada.</p>
<p>-Puedes follarme con las manos atadas a la espalda.</p>
<p>-Si quieres que te folle, tendrás que dejarme libre.</p>
<p>Mario sabía que le estaba mintiendo, pero la soltó. Al verse libre, se subió las bragas y huyó de la habitación como alma que persigue el diablo.</p>
<p>-Corre a decírselo todo, corre.        </p>
<p>Si te ha gustado, mañana puedes leer la segunda parte.  </p>
<p>Quique.                                                   </p>
<p>&nbsp;</p>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/"></category>                        <dc:creator>José</dc:creator>
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                    </item>
				                    <item>
                        <title>mi primera vez con mi perro BALTI</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/otros/mi-primera-vez-con-mi-perro-balti/#post-4075</link>
                        <pubDate>Sun, 30 Aug 2026 05:33:01 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Holas! Mi nombre es SANDRAA y les quiero contar sobre como inicie en el mundo de la zoofilia, verán, tengo 22 años y está historia es de hace unos 5 años atrás, soy una chica de talla normal...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Holas! Mi nombre es SANDRAA y les quiero contar sobre como inicie en el mundo de la zoofilia, verán, tengo 22 años y está historia es de hace unos 5 años atrás, soy una chica de talla normal apenas mido 1.68 pero con un buen cuerpo ya que tengo pechos regulares, además de tener un culo redondo y bien paradito.</em></strong></p>
<p><strong><em>Esto me pasó de jovencita ya que  me habían llamado la atención las relaciones zoo pero nunca me había motivado, un día cuando estaba en la escuela, logré ver a una de mis compañeras que se encontraba viendo vídeos zoo, la verdad sentí un poco de nervios pero al ver cómo la chica del vídeo lo disfrutaba, empecé a sentir una curiosidad por saber que se sentiría disfrutar un miembro canino.</em></strong></p>
<p><strong><em>Al terminar las clases me dirigí rápidamente a casa, aunque no podía sacarme las imágenes de la chica de ese vídeo, notaba el como ella lo disfrutaba demasiado y por momentos pensaba en hacerlo pero rápidamente el miedo me consumía y solo lo dejaba ahí.</em></strong></p>
<p><strong><em>Al día siguiente, después de volver de la escuela fui a almorzar con mis padres, nos pusimos a conversar un buen rato, me dijeron que tenga cuidado porque ellos no iban a estar en casa, una vez terminado de almorzar ellos se fueron a prepararse para salir, antes de irse mi padre me recordó de sacar a pasear al perro, para esto le s dio mi perrito se llama BALTAZAR le pusimos así por es color negrito y para ese tiempo ya tenia dos años de edad. Le decíamos BALTI de cariño. le conteste que no se preocupe que yo me encargaba de eso. Una vez que se marcharon aliste las cosas para salir, busque la correa y prepare una botella con agua, cuando termine me cambie de ropa ya que estaba con el uniforme, me puse un short y una remera, fui a buscar a Balti para salir, logre encontrarlo y procedí a colocarle la correa y nos fuimos.</em></strong></p>
<p><strong><em>Cuando llegamos ya regresamos a cas aún está muy inquieto y no paraba de correr por todos lados, aún era temprano como a las 3 de la tarde y tenía tiempo y decide jugar un rato con él, luego de terminar de tomar agua y pensar que más hacer con Balti y de repente pensé en jugar con él a la lucha, fui mi habitación donde comencé a preparar un ring de lucha, tire una manta en el piso y puse unas almohadas en los costados, luego me puse una falda de color marrón para tener más libertad de movimiento para jugar y para que combine me coloqué un top corto más unas medias largas y por fin estaba lista. Fui a buscar a Balti y lo metí a mi habitación y comenzó el juego, me lance sobre él e intente voltearlo pero no podía ni moverlo, cambio el si podía, con solo saltar me tiraba con facilidad, yo me levantaba rápido y lo volvía a intentar, era muy divertido, pero me empecé a cansar y comenzaba a sudar pero él no se cansaba, sí que estaba lleno de energía, decidí parar un rato y me senté junto a Balti, el aprovecho para lamer mis piernas sudorosas, yo deje que continúe lamiendo ya que me parecía tierno, al cabo de un rato de empezó a gustar, sentía esa sensación de antes, ese cosquilleo en mi partes íntimas y comenzaba a abrir más mis piernas, BALTI no desaprovecho la oportunidad y metió su hocico en bajo mi falda y comenzó a oler, yo intentaba cerrar mis piernas pero el pechaba más fuerte y lograba abrirlas, sentir algo mojado y era su lengua; esta se movía rápido y me mojaba mis bragas, mi respiración se aceleró y movía mis caderas de un lado al otro cada vez que sentía su lengua.</em></strong></p>
<p><strong><em>Rápidamente me pare porque sentía algo que salía de mi vagina, algo húmedo y caliente, de pronto Balti comenzó a moverse de un lado al otro, estaba inquieto yo intente agarrarlo, pero no podía era muy fuerte, el saltaba y me tiro. Intentaba pararme, pero no podía ya que se me monto sobre mí y se aferró de mi cadera y comenzó a moverse, yo quería zafarme pero fue inútil, su peso era demasiado para mí, no tuve otra idea que dejarlo seguir y esperar que se canse, de pronto sentí algo puntiagudo e húmedo que pegaba en mi pierna, me asuste porque no sabía que era y volví a intentar de vuelta zafarme pero esta vez me fue peor, me resbale con la manta y me caí, levantando más la cola, Balti me agarro con mucha fuerza de la cintura y empecé a sentir que algo chocar en mi vagina, quería saber que era y me agache para ver y resulto ser su pene y quería entrar, entre un poco en pánico pero no podía hacer nada al respecto solo dejar que continue. Ya empezaba a sentir algo se sentía rico y juntos a los movimientos de querer penetrarme de Balti era un placer indescriptible, yo comencé a bajar más mi espalda y levantar más la colita para poder sentir su pene, pero la falda molestaba y quería sacármela, pero no lo lograba, pero con los movimientos de Balti se levantó y pude sentir otra vez su pene. Balti no para de intentar penetrarme, , realmente ya estaba tan mojada y excitada y con algo de temor que quería sacármelo de encima, pero a la vez no quería, a las justas llegue a bajarme la trusa y dejar toda mi vagina a merced de BALTI.</em></strong></p>
<p><strong><em>Las embestidas de Balti no paraban y trataba de todas maneras hacerme suya me tape la boca para que nadie me escuchara, pero em decía a en voz baja a Balti si cógeme, en un de esas embestidas BALTI atino a la entrada de mi vagina y me penetro, entro toda de una sola vez y sentí un dolor mesclado con placer que nunca no había sentido nunca. pero la verdad fue muy rico y ya solo le decía a Balti: ¡¡si mi bebe cógeme asi !! ufff que rico dame más!! ahh que rico me encanta sentir todo tu pene en mi, sigue mi uffff lléname con tu pene!!</em></strong></p>
<p><strong><em>yo estaba de 4 y veía por debajo mio como su pene se perdía en la entrada de mi vagina era una sensación muy deliciosa y le seguía diciendo: ufff sigue mi amor ufff ahh que rico cógeme mi bebe cada vez mis gemidos eran más fuertes.</em></strong></p>
<p><strong><em>¡¡¡No paraban de salir fluidos de mi vagina, estos facilitaban más al pene de Balti entrar, pasaba el tiempo y este crecía más, esto me estaba descontrolando y yo seguía ahh – uf que riccoo!!! Balti sigue asiii ufff dame más. Pasaba el tiempo y sentía algo duro formarse en la entrada de mi vagina, no sabía que era, pero luego sentí que intentaba entrar, no me preocupe ya que era grande y no iba a poder lograr entrar ya que era muy pequeño mi orificio, pero Balti se sujetó más fuerte de mi cadera y lograba entrar, solo podía decir:</em></strong></p>
<p><strong><em>ahhh – agh – nooo – nooooo – no va a entrarrrr – ahhhhh.</em></strong></p>
<p><strong><em>Balti había logrado meter su bola, podía sentir todo su pene llenar mi vagina, la punta llagaba hasta la entrada de mi útero lo que realmente me excitaba y me mojaba mucho más, logrando que entre más su pene, paso un rato y se empezó a crecer más su bola y no podía salir de mi vagina, Balti se detuvo y se aferró más a mi cadera, luego de unos minutos comenzó a liberar su semen dentro de m útero, se sentía caliente y espeso, soltaba un gemido cade vez que sentía un chorro llenar mi útero y solo le decía asii asii asii sii uffff si delicioso!! ¡¡Mi amor Lléname con tu semen!! Baltiy yo nos quedamos pegados, paso como una media hora y seguíamos pegados, y no paraba de liberar su semen, mi útero estaba lleno y no podía más. ¡¡¡Pero se sentía tan bien!!!</em></strong></p>
<p><strong><em>Luego de una media hora empezó a deshincharse la bola y poco a poco salí y se escapaba su semen de mi interior, hasta que salió por completo su pene junto a una gran cantidad de semen y mis fluidos, caí rendida dejando caer mis piernas pero me levante para ver cómo estaba mi vagina, cuando miraba pude notar una mancha de sangre en mis bragas y el agujero que dejo el pene de Balti, también vi lo roja y dilatada que quedo mis la labios vaginales, me fije como estaba mi abusador y pude ver su pene; realmente era enorme, grueso y largo, era de un color rojo y se le notaba las venas no podía creer que eso entro en mi pequeña vagina, quede fascina y agotada, decidí acostarme y descansar un momento.</em></strong></p>
<p><strong><em>Me desperté asustada, porque pensé que llegaron mis padres y me verían en ese estado, por surte no era nadie, mientras me recuperaba note que aun salía semen de mi vagina y mire mi falda tenía un charco de semen, busque a Balti y él estaba descansando. Mire la hora ya eran casi las siete y media de la noche a duras penas me levante y saque a Balti luego me puse a limpiar mi habitación ya que quedó muy sucio y lleno de semen, abrí las ventanas para que se ventile el olor que había quedo después del hecho, levante la manta y me saque la ropa y la iba a lavar para sacar las manchas, Una vez terminado de lavar la ropa la colgué y fui al baño para orinar pero cuando intentaba salía todo el semen que están dentro, era muy espeso y no para de salir, cuanto termino de salir todo me tuve que bañar intentando sacar el fuerte olor que tenía, cuando termine me cambie y espere la llegada de mis padres, rezando que no se den cuenta de lo que hicimos BALTI Y YO. Jiji</em></strong></p>
<p><strong><em>Bueno Espero que les haya gustado como fue mi primera experiencia con Balti y pronto estaré escribiendo mas relatos , ya que no fue la ultima. ya que hasta la fecha Balti y yo seguimos teniendo nuestra relación secreta muy activa. </em></strong></p>
<p><strong><em>GRACIAS POR LEER MI RELATO</em></strong></p>]]></content:encoded>
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				                    <item>
                        <title>Mi primer trío</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/otros/mi-primer-trio/#post-4074</link>
                        <pubDate>Sat, 29 Aug 2026 22:10:54 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Somos de Perú mi pareja y yo ella 
Tine 22
Yo tengo 26 
Un día lo propuesto un trío
Que ella no aceptó]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p>Somos de Perú mi pareja y yo ella </p>
<p>Tine 22</p>
<p>Yo tengo 26 </p>
<p>Un día lo propuesto un trío</p>
<p>Que ella no aceptó </p>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/"></category>                        <dc:creator>Alfredo@123</dc:creator>
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                    </item>
				                    <item>
                        <title>Pongo cachonda a mi madre antes de cenar</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/en-familia/pongo-cachonda-a-mi-madre-antes-de-cenar/#post-4073</link>
                        <pubDate>Fri, 28 Aug 2026 18:57:58 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Serían aproximadamente las 2 de la tarde cuando mamá llegó a casa de trabajar, ella trabaja en una casa limpiando y normalmente solemos hablar sobre como nos va en el trabajo en tiempo en el...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p>Serían aproximadamente las 2 de la tarde cuando mamá llegó a casa de trabajar, ella trabaja en una casa limpiando y normalmente solemos hablar sobre como nos va en el trabajo en tiempo en el que estamos comiendo. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Directamente lo primero que hizo fue prepararse para darse una ducha, se desnudó completamente mientras yo terminaba de guardar mis documentos en el ordenador, escuché como se encendía la ducha y el agua caía mientras ella lo disfrutaba. Al terminar me dirigí al baño, entrando sigilosamente para sorprenderla y de paso que ella no me escuchará, enseguida le dije ¿Que tal mami? Ella sorprendida a la vez que asustada se tapó con sus manos las tetas y el coño, diciéndome que esperaba que entrara, me pidió que me fuera, en ese momento sentí que estaba algo estresada porque normalmente no le importa que esté con ella en el baño o que hagamos cosas, pero hoy no fue así, al menos de momento. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En un primer momento, enfadada, me dijo que tenía que llamar a la puerta porque podía estar haciendo cualquier cosa o incluso podía haber alguien con ella, no se daba el caso pero aún así, nosotros tenemos una relación, digamos que no abierta pero que si conoceremos a alguien los dos terminaríamos nuestra relación para estar con la otra persona, pero este no era el caso. Después se sinceró y me dijo que había tenido un día muy estresante, que no me quería asustar, pidiendome perdón al poco rato por haberme pedido que me fuera, le dije que no pasaba nada y fui directa a cogerle las tetas, ella algo cortada se apartó mientras echándome a reír le decía, te estabas tocando, no lo niegues, echándonos los dos a reír. A continuación le dije que no había mujer que pudiera sustituirla porque con ella tenía esa complicidad que no tenía con nadie más que con ella. Me empezó a mirar la polla mientras le pregunté mami, ¿Te vas a tocar? Ella me respondió con un rotundo si, así que entre en la ducha con ella desnudo, y se puso en cuclillas frente a mí, mientras observaba como se la metía en la boca. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Me hizo una mamada tan deliciosa como las que me suele tener acostumbrado, que rico, pensé para mí, le agarré la cabeza para que no parara y se la metiera hasta el fondo provocándole en varias ocasiones seguidas alguna que otra arcada, después, mientras el agua de la ducha seguía corriendo, continúo bajando, metiéndose los testiculos en la boca, lo que me da un placer maravilloso, sin parar de mirarme me preguntó ¿Te gusta mi amor? Yo le susurré que era delicioso y me encantaba como me la chupaba, sin esperar una respuesta, mamá me respondió, "es que tú madre sabe como hacerte estás cosas" los dos nos sonreímos a la vez que nos miramos y acto seguido mamá se puso de pie mientras yo me arrodillaba en el suelo de la ducha para hacerle una de esas comidas de coño que no olvidase jamás. Pilar, mi madre, empezó a gemir de placer al instante, pidiéndome que no parase mientras me sujetaba la cabeza con su mano izquierda, acariciándome el pelo. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>A continuación, la puse contra la pared de la ducha, follandole ese rasurado coño que previamente me había comido, al son de sus gemidos, lo que me hacía que me pusiera más cachondo solo con mirarla, la agarré con firmeza y fuerza de la cintura mientras el gemida intensamente de placer, después de estar empotrandola contra la pared, mamá me dijo "hazme lo que quieras, soy tú sumisa y soy todo tuya" le di una buena dosis de azote en las nalgas, las cuales se las dejé bien rojitas, haciendo que ella gimiera y se corrier, tras ello, le di un bofetón en la mejilla, deseo que estaba buscando ella desde hace tiempo aunque a mí no me convencía, tras ello me susurro que sería su sumisa a partir de ahora, no me esperaba algo así pero me gustó, después, mamá volvió a ponerse de rodillas en el suelo para hacerme otra suculenta mamada que me encantó, tras ello, los dos nos besamos apasionadamente, fue algo maravilloso. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Continuo haciéndome una mamada, estaba a punto de correrme y tras metérsela entera en la boca, me senté sobre las taza del váter para que mamá me volviera a cabalgar una última vez antes de que me corriera. Finalmente, tras un polvo maravilloso, terminé corriendome sobre las tetas de mamá, dejándola impregnada de semen. </p>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/"></category>                        <dc:creator>RaulGlez1</dc:creator>
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                    </item>
				                    <item>
                        <title>Incesto hermana, hermano, padre, hija y una puta</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/en-familia/incesto-hermana-hermano-padre-hija-y-una-puta/#post-4072</link>
                        <pubDate>Thu, 27 Aug 2026 22:56:50 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[La cita
La voz dulce de una joven que hablaba por teléfono preguntó:
-¿Qué servicio sería?
Una voz de hombre respondió: 
-Comida de tetas, comida de culo y comida de coño.
-¿Me está dic...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p>                                                                La cita</p>
<p>La voz dulce de una joven que hablaba por teléfono preguntó:</p>
<p>-¿Qué servicio sería?</p>
<p>Una voz de hombre respondió: </p>
<p>-Comida de tetas, comida de culo y comida de coño.</p>
<p>-¿Me está diciendo que me va a pagar por comerme los pechos, el pompis y el chichi?</p>
<p>-Sí. ¿Cuánto cobras?</p>
<p>-Cobro cien euros a la hora y trabajo un máximo de dos horas seguidas.</p>
<p>-Me parece bien.</p>
<p> -Perdone que le pregunte, pero, ¿luego de comérmelo todo no habrá penetración?</p>
<p>-No, solo te haré lo que te he dicho.</p>
<p>-O sea que su objetivo es mi placer, no el suyo.</p>
<p>-Sí, me gusta ver cómo se corren las mujeres.</p>
<p>-A mí me contratan frikis para follar con la muñeca Barbie de carne y hueso. No sé cómo calificarlo a usted... En fin. ¿Cuándo quiere que lo visite?</p>
<p>-¿Cuándo puedes venir?</p>
<p>-Ahora mismo, si le viene bien.</p>
<p>-Me viene de perlas. </p>
<p>                                                             Barbie</p>
<p> Mario, un cuarentón, alto, de ojos negros y bien parecido, que estaba en bata de casa de color rojo, era el que había visto en un periódico el anuncio de una estudiante, y en él se describía a sí misma, pero cuando Mario abrió la puerta de su chalet, la joven que tenía delante nada tenía que ver con aquella descripción. Estaba mucho, pero mucho, mucho más buena. Rubia era; un metro setenta lo medía, y su rapado era creciente, pero su cuerpo de muñeca no lo era.</p>
<p>-Pasa.</p>
<p>La muchacha que llevaba un bolso de mano de color blanco a juego con su pantalón corto, con su top y sus zapatos, entró en el chalet. Mario la llevó hasta una sala y le preguntó:</p>
<p>-¿Quieres beber algo?</p>
<p>-No, gracias.</p>
<p>-¿Cómo quieres que te llame?</p>
<p>-Barbie. </p>
<p>La llevó a su habitación, puso algo de música y le dio doscientos euros que la joven metió en el bolso. Luego le dijo:</p>
<p>-Desnúdate y échate sobre la cama.</p>
<p>Se desnudó. Mario vio sus tetas pequeñas, con areolas color carne y pequeños pezones, su fina cintura, sus bellas caderas, su coño totalmente depilado y sus largas y delgadas piernas. Luego vio cómo se echaba sobre la cama. Mario se quitó la bata y, en calzoncillos, se echó a su lado izquierdo. Cogió las tetas con las manos y aplicó una ligera presión, al tiempo que acariciaba sus pezones con las yemas de los dedos pulgares; luego agarró las tetas por debajo y besó, lamió y chupó los pezones, hizo círculos con la punta de su lengua en sus areolas, lamió su canalillo... Estuvo comiendo sus tetas más de quince minutos. La joven no gimió en ningún momento. La puso boca abajo. Al ver su culo pequeño, redondo y firme, le dijo:</p>
<p>-Vales más de lo que te he pagado.</p>
<p>-Se aceptan propinas.</p>
<p>Mario le acarició las nalgas y se las lamió; luego se las separó y lamió el ojete decenas de veces antes de que la punta de la lengua entrase y saliese de él.</p>
<p>Barbie mordió el canto de su mano izquierda para evitar gemir, pero no pudo evitar correrse, y eso no lo pudo ocultar, ya que los temblores de su cuerpo la delataron.</p>
<p>Al acabar de correrse, la puso boca arriba y vio su coño abierto y baboso. A Mario le encantaban los coños jugosos, y lo comió como lo que él pensaba que era, un manjar, un manjar que hacía dos años que no comía.</p>
<p>Le devoró el coño a lamida limpia y con una lujuria que la joven nunca había visto y que la obligó a gemir hasta el momento en que se corrió.</p>
<p>Al descargar, Mario volvió a lamer, pero esta vez lo que le lamió fue el clítoris; se lo lamió con la punta de la lengua, en un continuo y lento tintineo. Poniendo la mano izquierda sobre su pelvis y metiendo dos dedos dentro de su coño; la iba a llevar a otro orgasmo brutal.</p>
<p>Al acabar de correrse la joven, a Mario le vino el bajón, y dio por terminada la sesión.</p>
<p>-Ya puedes vestirte e irte.</p>
<p>A Barbie le gustaba ganarse lo que le pagaban.</p>
<p>-Aún le queda mucho tiempo. Hablemos de su problema.</p>
<p>-Mi problema no es cosa tuya.</p>
<p>-Es simple curiosidad; como estudio psicología y psiquiatría, a lo mejor puedo ayudarlo.</p>
<p>Las palabras de la joven lo animaron a hablar.</p>
<p>-¿Qué quieres saber?</p>
<p>-He notado que no se le empina la polla. ¿Ha probado a tomar pastillas para la disfunción eréctil?</p>
<p>-Tomé viagra. ¿Y sabes lo que se me puso de punta?</p>
<p>-¿Qué se le puso de punta?</p>
<p>-Las cejas.</p>
<p>A Barbie le entró la risa floja.</p>
<p>-Perdón por reírme. ¿Qué le causó la disfunción eréctil?</p>
<p>-El alcohol me dañó el cerebelo.</p>
<p>-Entiendo. ¿Ha pensado en ponerse una prótesis de pene?</p>
<p>-No, sé lo que es y no quiero usar una bomba para levantar la polla.</p>
<p>-Según tengo oído, es muy frecuente que los hombres rechacen las prótesis, a pesar de ser efectivas.</p>
<p>-¿Y no sabes de otra cosa?</p>
<p>-Podría ser, pero necesito más información.</p>
<p>-¿Qué quieres saber?</p>
<p>-Ahora mismo quiero ver.</p>
<p>-¿Lo qué?</p>
<p>-Ese PC que tienes sobre la mesita de noche. Enciéndalo, que quiero mirar una cosa.</p>
<p>Lo encendió y Barbie miró el historial.</p>
<p>-Es aficionado a todo tipo de porno.</p>
<p>-Es el único modo de que pueda eyacular. No se me pone dura del todo, pero eyaculo.</p>
<p>-¿Cuánto tiempo hace que no derrama dentro del chichi de una mujer?</p>
<p>-Años.</p>
<p>-Aún le queda tiempo suficiente para hacerlo hoy.</p>
<p>Barbie puso un video lésbico en el PC, lo colocó encima de la cama y, sentados ella y él con la espalda apoyada a la cabecera de la cama, comenzaron a mirar la cinta. La joven le cogió la mano derecha a Mario y se la llevó a una teta, luegó le agarró la polla, polla que parecía una tripa, y comenzó a masturbarlo, al tiempo que se masturbaba ella. Mario le preguntó:</p>
<p>¿Te acuestas con mujeres en tu vida privada?</p>
<p>En mi vida privada y en la pública.</p>
<p>A medida que transcurría la película, la cosa se iba poniendo más caliente, entre las actrices y en la cama. La polla de Mario fue cogiendo cuerpo poco a poco, y al final, cuando se corrió la primera actriz, se le puso dura del todo. La joven lo montó y lo folló. Fue un polvo muy breve, pues se corrieron juntos en cuestión de segundos, pero fue tiempo suficiente para que la joven besara a Mateo, cosa que trabajando no había hecho antes con ningún hombre ni con ninguna mujer.</p>
<p>Al quitarse de encima, le dijo Mario:</p>
<p>-¿Haces esto porque te gusta o por necesidad?</p>
<p>Barbie, vistiéndose, le respondió:</p>
<p>-Las mujeres que se prostituyen por vicio son contadas y yo no me cuento entre ellas.</p>
<p>-¿Te llegarían tres mil euros al mes?</p>
<p>-¿Quiere ser mi sugar daddy?</p>
<p>-Si lo quieres llamar así, sí.</p>
<p>-Con ese dinero podría vivir bien, pero soy una mujer independiente que hace lo que quiere, como quiere y con quien quiere.</p>
<p>-¿Y si doblo la oferta?</p>
<p>-Vendo mi cuerpo, no mi libertad, pero mi cuerpo lo puede tener cuando quiera; eso sí, si se pone una prótesis de pene. Usted, tal y como está, da mucho trabajo.</p>
<p>                                                        Las cámaras espía</p>
<p>Dos días después, Mario fue a su habitación, y del inodoro salió una de sus doncellas, que, colorada como una grana, le dijo:</p>
<p>-Perdone, señor, no esperaba que llegara a estas horas.</p>
<p>La doncella se fue hacia la puerta de la habitación. </p>
<p>-No hay nada que perdonar, Lucía.</p>
<p>Mario fue a orinar al inodoro y en la tapa vio los jugos de una corrida. El sábado siguiente (el servicio libraba el sábado y el domingo) puso cámaras espía en todas las habitaciones y en todos los inodoros, para pillar a la doncella, y las pilló a las dos, pero esa ya es otra historia.</p>
<p>                                                                   Breve discusión</p>
<p>Fernando, veinteañero, alto, moreno, de ojos negros y bien parecido, había acabado el último curso de Derecho e Isabel, su hermana, de 22 años, de estatura mediana, cabello negro, ojos marrones, cuerpo divino y preciosa, había acabado su tercer curso de Empresariales y habían regresado a casa. </p>
<p>Al llegar Mario al chalé y verlos sentados en la sala de estar, les dijo:</p>
<p>-Siempre igual, no sabéis avisar de que vais a venir. </p>
<p>Isabel, que no tenía una buena relación con su padre, le dijo:</p>
<p>-¿Nos ibas a recibir con gaiteros si te hubiéramos avisado?</p>
<p>-No te me pongas chulita, que te mando de vuelta al piso.</p>
<p>-¿Te olvidas de que la cadena de tiendas de informática y electrodomésticos que tienes ahora era de mamá y tengo parte en todo?</p>
<p>-Yo no me olvido de nada.</p>
<p>Fernando intentó calmar las cosas.</p>
<p>-Siempre estáis en la misma; haya paz.</p>
<p>Mario se fue a duchar y ese día no volvieron a discutir.</p>
<p>                                                      Isabel y Fernando</p>
<p>Esa noche, Mario estaba viendo en la pantalla de su ordenador cómo se desnudaba su hija y cómo cambiaba las brasas antes de meterse en cama. Luego vio cómo Fernando, en calzoncillos, entraba en la habitación de su hermana, cómo se metía en su cama y después oyó cómo ella le decía:</p>
<p>-Si papá se entera de que estamos liados, nos mata.</p>
<p>-No tiene por qué enterarse.</p>
<p>Mario, en su habitación, sentado en una silla giratoria, ya se había enterado, pero le daba igual; él se iba a hacer una paja mientras veía follar a su hijo y a su hija.</p>
<p>Fernando, a la derecha de Isabel, que estaba en bragas, le magreó la teta derecha y se besaron. Sus besos eran dulces y sus lenguas solo se rozaban. Luego le magreó las dos tetas mientras se volvían a besar, unas tetas grandes, con areolas marrones y gruesos pezones, que después de magrear bien magreadas, lamió y chupó. Isabel comenzó a gemir. Su cara de placer era evidente. Tiempo después le sacó las bragas blancas, se metió entre sus piernas y le lamió el coño, un coño pequeño y pelado. Ahora la cara de Isabel era un poema. Tiempo después le decía:</p>
<p>-¡Me corro, me corro, me corro!</p>
<p>Al correrse, su coño empezó a soltar jugos cremosos que fueron cayendo en la boca de Fernando y que él guardó en la boca y que luego fueron a parar en la boca de su hermana al besarla con lengua.</p>
<p>Luego de recuperar parte de los jugos de su corrida,, se puso entre las piernas de su hermano, le quitó los cazoncillos, acarró la polla, le lamió la cabeza y luego se la chupó metiéndola toda en la boca, ya que era gruesa, pero pequeña. Poco más tarde, la frotó contra sus pezones y sus areolas y después la metió entre las tetas, las apretó y la masturbó con ellas. Luego de unas cuantas pasadas, Fernando le dijo:</p>
<p>-Vas a hacer que me corra y quiero correrme dentro de ti.</p>
<p>Isabel dejó de hacerle la cubana, se echó sobre la cama, flexionó las rodillas y le ofreció el coño para que la penetrara. Arodillado ante ella, le frotó la polla en la entrada de la vagina y luego se la clavó hasta el fondo del coño de un viaje y, besándola, comenzó a follarla. Ahora Isabel le metía toda la lengua en la boca para que su hermano se la chupara y se la lamiera, cosa que hizo mientras le daba cera. Fernando la levantó, ella le rodeó el cuello con los brazos y le dijo:</p>
<p>-Déjame a mí.</p>
<p>Comiéndole la boca, subió y bajó el culo, lo que hizo que la pequeña polla chapoteara dentro de su coño. Como no le venía, lo echó hacia atrás y lo cabalgó en busca del orgasmo. Tiempo después, tampoco se corría en esa posición; se giró y lo folló dándole la espalda, su culo rebotó encima de su hermano, pero lo que consiguió fue hacer que se corriera Fernando. No quería quedar sin correrse. Sacó la polla del coño, se dio la vuelta y, vertiendo leche por el coño, se lo llevó a la boca. Fernando le enterró la lengua en el coño e Isabel se encargó de sacarla, de frotar el clítoris contra ella, de volverla a meter, de frotar el coño a su manera hasta que le dio en la boca lo que llevaba tiempo buscando, una corrida grande como un mundo.</p>
<p>Mario en su habitación se corrió al mismo tiempo que su hija.</p>
<p>-Joder, qué buena se ha puesto Isabel.</p>
<p>                                                                                La azotina</p>
<p>Era domingo. Fernando se había ido a hacer rafting con sus amigos. Isabel se levantó a las doce y media, se duchó y, en bragas y camiseta, fue a la cocina a hacer el desayuno, ya que el servicio tenía el día libre. Pasó por delante de su padre, y este le dijo:</p>
<p>-¿No sabes vestirte?</p>
<p>Se detuvo y lo miró con desprecio.</p>
<p>-Si te molesta, no mires para mí.</p>
<p>-Tenemos que hablar muy seriamente.</p>
<p>-Yo contigo no tengo que hablar nada.</p>
<p>La agarró de las braguitas y la sentó a su lado en el tresillo.</p>
<p>-Yo contigo sí.</p>
<p>Tenía las bragas medio bajadas, las subió y luego le quiso dar una bofetada, bofetada que Mario le paró con una mano y después, sujetándole los brazos, le preguntó:</p>
<p>-¿Le ibas a pegar a tu padre?</p>
<p>-Tú no eres mi padre; los padres no quieren follarse a sus hijas.</p>
<p>-Y Fernando no es tu hermano.</p>
<p>-Él sí que es mi hermano y es un buen hermano.</p>
<p>-¿Y por qué follas con él como una coneja?</p>
<p>Las palabras de su padre descolocaron a Isabel.</p>
<p>-¿De dónde has sacado eso?</p>
<p>Le mintió.</p>
<p>-Sé de buena tinta que hacéis vida de novios en el piso que os pago en Santiago.</p>
<p>Lo desafió.</p>
<p>-¿Y si fuera así, qué?</p>
<p>La puso en sus rodillas y, mientras forcejeaba, le dio con sus manazas en las nalgas.</p>
<p>—¡Plassssss! —Cabrón—. ¡¡Plasssssss!! —¡Ayyyy! ¡¡Plasssss!! -¡Desgraciado! -¡¡Plasssss!! -¡Bestia! ¡Plasssss, plasssss, plasssss, plassssss! </p>
<p>-Como vuelvas a follar con tu hermano, te despellejo.</p>
<p>-¡Animal!</p>
<p>Le bajó las bragas y le volvió a dar.</p>
<p>-¡¡¡Plasssss, plasssss, plasssss, plasssss!!</p>
<p> -Ahora vete, que ya vas desayunada.</p>
<p>-Esta me la pagas como Isabel me llamó.</p>
<p>Isabel, con la cara llena de lágrimas y con el culo en carne viva, se fue corriendo a su habitación. Mario se fue a la suya a ver qué hacía su hija. Encendió el ordenador, hizo lo que tenía que hacer y vio que Isabel estaba sin bragas dándose crema en las nalgas con su mano derecha y hablando por su celular.</p>
<p>-No sé quién se lo dijo, pero si a mí me dejó el culo destrozado, a ti te va a despellejar.</p>
<p>-No creo que sea para tanto. Gracias por avisar.</p>
<p>-Tenía que hacerlo. Te quiero.</p>
<p>-Yo a ti también te quiero, chao.</p>
<p>-Chao.</p>
<p> Tiró el celular sobre la cama. Metió la mano derecha entre sus piernas y la deslizó por su coño.</p>
<p>-¡Qué cachonda me puso el cabrón! Si me hubiera dado así la otra vez, le hubiera dejado follarme y no tendría que fingir que lo odio.</p>
<p>Mario apagó el ordenador. Puso en marcha la polla, se quitó la bata y, empalmado, se fue hacia la habitación de su hija. Al entrar, vio que estaba inclinada, metiendo dos dedos en el coño y tres dedos en el culo. Sin hacer ruido, se puso detrás de ella y apoyó la mano izquierda en su espalda. Isabel quitó los dedos del culo. La cabeza de la polla entró en él.</p>
<p>-¡Malnacido! Ahora me violas.</p>
<p>-No finjas más que me odias.</p>
<p>Le clavó la mitad de la polla en el culo, le echó las manos a las tetas y las encontró resbalosas, lo que le dijo que Isabel ya se las había tocado.</p>
<p>-Estabas escuchando detrás de la puerta.</p>
<p>Se la clavó toda y luego le dijo:</p>
<p>-Algo así.</p>
<p>Le cogió una mano, se la llevó al coño, y luego comenzó a meter y a sacar la polla de su culo.</p>
<p>-¿Te gusta así, quieres que vaya más despacio o más rápido?</p>
<p>-Quiero que me la quites del culo, cerdo.</p>
<p>-Si te la quito del culo, será para metértela en el coño.</p>
<p>-En ese caso, déjala en el culo, dame rápido, córrete y acaba con esta tortura.</p>
<p>Le dio rápido y la que se corrió fue Isabel, y se corrió porque no pudo evitar tocarse el coño.</p>
<p>Al acabar de correrse, se la quitó del culo. Mario vio una pequeña charca de jugos cremosos en el piso.</p>
<p>-¿Eso es tuyo?</p>
<p>-Si no es tuyo, ¿de quién va a ser?</p>
<p>-Quiero probarlos.</p>
<p>-Lame el piso, cabrón.</p>
<p>-Quiero probarla de tu coño, no del piso.</p>
<p>Isabel ya estaba jodida, así que quiso salvar a su hermano de la quema.</p>
<p>-Me voy a dejar, pero con la condición de que no le digas nada a Fernando.</p>
<p>-Sí, ya sabe que sé lo vuestro.</p>
<p>-Le diré que lo quise asustar. ¿Estás de acuerdo?</p>
<p>-Sí.</p>
<p>-Limpia primero la polla; puedes usar una sábana.</p>
<p>Se limpió la polla. Isabel se puso a cuatro patas sobre la cama. Mario se arrodilló detrás de su hija, le echó las manos a la cintura y comenzó el chucuchú del tren, un chucuchú que la hizo llegar cinco veces a la estación, y no la hizo llegar más veces porque Isabel se derrumbó sobre la cama.</p>
<p>-No puedo más, me corro, me corro, me corro.</p>
<p>Mario le quitó la polla del coño, se arrodilló delante de su hija y se tragó la deliciosa corrida cremosa.</p>
<p>Luego le dio cera y en nada también se corrió él. Después la quitó y apagó el maquinillo para que se le bajara.                                                          </p>
<p>                                                            Luna e Isabel</p>
<p>Al día siguiente llegó Luna al chalet; una doncella le abrió la puerta y le dijo:</p>
<p>-Don Mario no está en casa.</p>
<p>-Lo sé, me dijo que lo esperara aquí.</p>
<p>Entró en el chalé vestida con un mono azul Melody one shoulder. . En el salón se encontró con Isabel, que llevaba puesto un vestido negro de Prada de manga corta, que estaba sentada en un sillón de cuatro plazas mirando la televisión y que le preguntó:</p>
<p>-¿Quién eres?</p>
<p>-Una conocida del dueño de la casa. </p>
<p>-¿Tienes nombre?</p>
<p>-¿Quién eres tú para preguntarme eso?</p>
<p>-La hija del dueño.</p>
<p>-No sabía que tenía una hija.</p>
<p>-No me has dicho cómo te llamas.</p>
<p>-Ya lo sé, lo que no sé es por qué me mandó venir tu padre estando tú en casa. </p>
<p>-Sería porque pensaba que no estaría. Por mí no te preocupes. Me iré a tomar algo cuando llegue mi padre... Hablando de tomar, ¿te va el ron con cola?</p>
<p>-Sí.</p>
<p>-Siéntate a mi lado, que no como a nadie. Por cierto, yo me llamo Isabel.</p>
<p>Al fin le dijo su nombre.</p>
<p>-Yo me llamo Luna.</p>
<p>Isabel miró para la puerta.</p>
<p>-Carmen, sé que estás escuchando detrás de la puerta. Haz dos rones con cola.</p>
<p>Luna no estaba para socializar.</p>
<p>-No sé...</p>
<p>-Ahora ya se los he pedido.</p>
<p>-Es que...</p>
<p>Isabel vio que Luna estaba incómoda y le dijo:</p>
<p> -El servicio ya se va a ir.</p>
<p>-Eso ya lo sé. </p>
<p>-Tú tan bella y él tan bestia..., dime. ¿Cómo os conocisteis?</p>
<p>Carmen les puso los vasos de tubo sobre la mesa camilla y se fue de la sala y del chalé. Con ella se fue Lucía, la otra doncella, y Eva, la cocinera. Luna estaba deseando irse.</p>
<p>-Va a ser mejor que me vaya.</p>
<p>A Luna le sonó el celular; miró y vio que era Mario.</p>
<p>-Dime, Mario.</p>
<p>-¿Ya estás en el chalé?</p>
<p>-Sí.</p>
<p>-Me ha surgido una emergencia y tengo que ir a Burgos, lo siento.</p>
<p>-Más lo siento yo.</p>
<p>-Otra vez será.</p>
<p>-¿Cómo quieres que te pague las molestias?</p>
<p>-Hazme un Bizum con lo que tú creas justo.</p>
<p>-Vale, te haré un bizum, cuídate, flaca.</p>
<p>-Lo mismo te digo.</p>
<p>Apagó el teléfono y le dijo a Isabel:</p>
<p>-Ya no pinto nada aquí.</p>
<p>-¿Qué es eso de hacerte un Bizum? ¿Eres su mantenida?</p>
<p>Luna le echó un trago largo a su ron con cola.</p>
<p>-A mí no me mantiene nadie; yo cobro por mis servicios.</p>
<p>-¿Eres una chica de alterne?</p>
<p>Luna la lió para que no supiese que su padre iba a putas.</p>
<p>-Sí, soy una chica de alterne; alterno la psicología con la psiquiatría.</p>
<p>Isabel sonrió.</p>
<p>-Y yo pensando que se la estabas chupando...</p>
<p>-Tienes la mente sucia.</p>
<p>Isabel echó un trago de ron con cola.</p>
<p>-¿Y cuánto cobras por sesión?</p>
<p>-Cien euros.</p>
<p>-Yo tengo un pequeño problema y, si me lo solucionas, te pago los cien euros.</p>
<p>-Cuenta, pero lo solucione o no, me vas a pagar igual los cien euros.</p>
<p>-Vale, te los pagaré.</p>
<p>-Cuenta.</p>
<p>-Es referente a las mujeres. Verás, a mí me encantan los hombres, pero cada vez que veo a una mujer bonita como tú, siento un no sé qué, que luego me acabo tocando.</p>
<p>-Eso se llama seducción encubierta, o seducción pasiva.</p>
<p>-No te entiendo.</p>
<p>-Yo a ti sí, me quieres seducir.</p>
<p>-¿Cómo lo has sabido?</p>
<p>-Al añadir a lo de "mujer bonita", lo de "como tú". A ti lo que te pasa es que sientes curiosidad por saber cómo sería hacer el amor con otra mujer, y eso probablemente se deba a que hayas visto a algún familiar del sexo femenino teniendo relaciones con otra mujer, y hoy te has decidido a dar el paso adelante.</p>
<p>-Escogí mal día para dar ese paso.</p>
<p>-¿A qué mujer de tu familia has visto con otra mujer?</p>
<p>-No era de mi familia; a quien vi fue a mi mejor amiga.</p>
<p>Luna se mandó el resto del ron con cola.</p>
<p>-Estaba bueno este ron con cola; me tomaría otro.</p>
<p>-En el mueble bar...</p>
<p>-Así nunca seducirás a una mujer. Hay que ser atenta con ellas; deberías saberlo, eres mujer.</p>
<p>Isabel se abalanzó sobre Luna y quiso comerle la boca; ella no besaba a sus clientes y le hizo la cobra, pero luego se dio cuenta de que no estaba ejerciendo de puta.</p>
<p>-Estas cosas se hacen mejor en una cama.</p>
<p>En la habitación de Isabel, junto a la cama, Luna le quitó el vestido y la muchacha quedó en bragas, sujetador y liguero. Se puso en cuclillas y besó y lamió el interior de sus muslos y por los lados de las bragas, luego besó y lamió su vientre y su ombligo, besó y lamió el interior de sus brazos, la parte superior de las tetas, su cuello, su boca y después la giró, la inclinó, le besó, lamió, aplaudió y mordió las duras nalgas. A continuación le quitó el liguero y las bragas, le separó las piernas, se giró ella, le puso la boca debajo del coño y, con las manos en sus nalgas, no paró de comérselo hasta que Isabel descargó en la boca de Luna, que se llevó un sorpresón, pero que no dejó que se perdiera una sola gota de los jugos cremosos.</p>
<p>Al acabar de tragar, se incorporó y le dijo:</p>
<p>-Échate en la cama y ponte en posición para que pueda seguir comiéndote el coño.</p>
<p>Isabel se echó sobre la cama y, con las rodillas flexionadas y las piernas abiertas, puso cara de traviesa y le sonrió.</p>
<p>Luna se puso entre sus piernas y le acarició el coño mojado, frotando contra él la palma de la mano derecha; luego le dio varias palmadas en el coño y después se lo lamió con intensidad y, chupándole el clítoris, se lo estiró como si fuera un chicle.</p>
<p>Isabel la miraba y callaba como una puerta.</p>
<p>Le quitó el sujetador y le dio mordiscos en las tetas, pero sin apretar los dientes, lo que hacía que acabara mamando las tetas y tirando de ella. Fue de teta en teta un buen rato. Luego cambió radicalmente, la puso de lado, le levantó una pierna y le lamió y folló el ojete con la lengua; después le metió el dedo pulgar en el culo, y se lo folló con él. Follándoselo, le lamió el coño y le chupó el clítoris. Isabel comenzó a gemir con ganas. Luna presionó la lengua contra el coño, lamió de arriba abajo más aprisa, y se encontró con una lechada en la lengua mientras a Isabel se le acalambraba el cuerpo.</p>
<p>Al acabar de correrse, la besó y le dijo:</p>
<p>-Tienes el coño más rico que he comido.</p>
<p>-Yo aún no he comido ninguno.</p>
<p>La volvió a besar con lengua, y luego le dijo:</p>
<p>-Eso tiene fácil solución. Come el mío.</p>
<p>Isabel le tomó ña palabra.</p>
<p>-¿Cómo te gusta que te lo coman?</p>
<p>Luna se puso en la misma posición que se había puesto Isabel:</p>
<p>-Lame desde mi ojete hasta mi clítoris mientras no te diga que hagas otra cosa.</p>
<p>Lamió más de veinte veces.</p>
<p>-Lame los labios vaginales y mete y saca la lengua de mi coño.</p>
<p>Le lamió los labios y le folló la vagina la tira de veces.</p>
<p>-Ahora bésame.</p>
<p>Se besaron con lengua un par de minutos. Al parar, Luna le dijo:</p>
<p>-Magrea y come mis tetas del mismo modo que te gustaría que te las comieran a ti.</p>
<p>Le echó las manos a las tetas y, magreándolas, le besó, lamió y chupó cada milímetro de ellas. Luna estaba perra, pero Isabel gemía más que ella; le dijo:</p>
<p>-¿Estás cachonda, Isabel?</p>
<p>-Mucho.</p>
<p>-¿Quieres correrte?</p>
<p>-Sí.</p>
<p>-Ponte a cuatro patas.</p>
<p>Se puso. Luna, detrás de ella, le enterró la lengua en el culo, le echó la mano izquierda a las tetas, le metió dos dedos dentro del coño y la masturbó. En tres o cuatro minutos de clavadas de lengua y de dedos, le dijo:</p>
<p>-¡Me corro, Luna!</p>
<p>Los jugos cremosos de la corrida comenzaron a salir por los lados de los dedos; los quitó y le lamió el coño para degustar sus jugos agridulces.</p>
<p>Luego de dejar de sacudirse y cuando su respiración volvió a su estado normal, le dijo Luna:</p>
<p>-Ahora me toca. Besa mi clítoris con lengua.</p>
<p>Isabel estaba dispuesta a hacer lo que fuese para que se corriera Luna.</p>
<p>-¿Cómo se hace eso?</p>
<p>-Rodea el clítoris con tus labios, posa la lengua sobre el clítoris y luego chupa.</p>
<p>Hizo lo que le había dicho y ni un minuto tardó Luna en correrse en la boca de Isabel.</p>
<p>Al acabar, Luna no le quiso cobrar.</p>
<p>Al otro día, cuando Mario revisó las imágenes de las cámaras, dijo:</p>
<p>-¡Qué putas!</p>
<p>No estaba viendo a las doncellas. ¿A quién estaría viendo?</p>
<p>Quique.</p>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/"></category>                        <dc:creator>José</dc:creator>
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                    </item>
				                    <item>
                        <title>SECRETOS DE HOSPITAL</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/hetero/secretos-de-hospital/#post-4071</link>
                        <pubDate>Tue, 25 Aug 2026 23:41:34 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[SECRETOS DE HOSPITAL
 
 
Me llamo Macarena. Pero todos, incluso los que me odian —y créanme, no son pocos—, me dicen Maca.
 
Tengo cuarenta y tantos. No me interesa especificar más. Lo ...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<div data-olk-copy-source="MessageBody">SECRETOS DE HOSPITAL</div>
<div> </div>
<div> </div>
<div>Me llamo Macarena. Pero todos, incluso los que me odian —y créanme, no son pocos—, me dicen Maca.</div>
<div> </div>
<div>Tengo cuarenta y tantos. No me interesa especificar más. Lo que ves es lo que hay: morocha, tetas grandes, culo firme, piel morena y un carácter que más de uno no sabe cómo tragar. No me gusta fingir sonrisas ni andar de hipócrita por la vida. Prefiero ser directa, incluso si eso me gana mala fama. No me interesa caerle bien a nadie.</div>
<div> </div>
<div>Soy enfermera desde que tengo uso de razón. He limpiado más mierda que una madre primeriza, he visto morir gente que no lo merecía y he tenido que sonreírle a médicos con complejo de Dios. Pero este hospital… este lugar es otra cosa. Detrás de los pasillos estériles y las luces blancas, hay secretos. Secretos que no se curan con antibióticos.</div>
<div> </div>
<div>Y uno de esos secretos… </div>
<div> </div>
<div>En verano, este hospital es un infierno. No importa cuánto aire haya, el calor te abraza como un amante pegajoso y no te suelta en todo el día. Por eso, y porque me da la gana, suelo llegar temprano, cambiarme rápido y quedarme en tanga, con el guardapolvo verde encima y nada más. Sin sostén, sin vueltas. Lo hago por comodidad, como muchas otras. Pero claro, en mí eso siempre se nota más. No tengo cuerpo de modelo, pero sí curvas que han hecho tropezar más de uno que se la daba de esposo ejemplo.</div>
<div> </div>
<div>A veces, en esos pasillos angostos, el roce no es del todo inocente. Un brazo que se cuela, una cadera que se empuja de más, una mirada que se desliza por donde no debe. Aprendí a manejarlo. A veces con una mirada que congela, otras dejando pasar el roce... según cómo esté ese día.</div>
<div> </div>
<div>Y si de dejar pasar se trata, hay alguien con quien no hace falta medirse tanto: Claudia.</div>
<div> </div>
<div>Claudia es mi aliada, mi sombra, mi otra mitad dentro de esta trinchera. Tiene un par de años más que yo, pero se mantiene como si el tiempo la tocara con guantes de seda. Alta, con piernas largas, tetas firmes, culo redondo. El pelo corto, teñido de un rubio descarado que no pide permiso. Se maquilla lo justo, pero sus labios siempre están pintados y listos para morder. Tiene esa mezcla entre puta elegante y enfermera de película vieja que te hace mirarla dos veces.</div>
<div>Desde que nos conocimos, nos llevamos bien. Quizás porque seamos demasiado parecidas, con los años nos hicimos más que compañeras, Cómplices. A veces, íntimas. Muy íntimas. Demasiado, en juegos que no merecen explicación para nadie</div>
<div> </div>
<div>Nunca hablamos demasiado de eso. Ni falta hace. Nos entendemos con una mirada, una risa, una copa después del turno. Cuando me quedo a dormir en su casa, sabemos perfectamente cómo empieza la noche… aunque a veces no recordamos cómo termina.</div>
<div><br />Los residentes van y vienen. Es parte de la vida. A veces no les aprendes ni el nombre. Caritas nuevas que aparecen cada tanto, algunos tímidos, otros con aires de estrella. Pero ese día entró uno que nos dejó mudas.</div>
<div>Tenía 23, nos dijeron. Venezolano. Llegó escapando del quilombo de allá, y según contó, vino a estudiar medicina y no piensa volver. Se llama Jesús… o eso dijo. Capaz se lo inventó, como hacen muchos que llegan sin nada y se rehacen desde cero. No me importa. Jesús le queda bien.</div>
<div> </div>
<div>Lo primero que notás es la piel. Esa piel negra, brillante, sin una sola mancha. Como terciopelo oscuro. Después, los brazos. No necesita gimnasio, eso se nota. Tiene los músculos definidos como si alguien los hubiera esculpido a mano. Y los labios... gruesos, carnosos, con una sonrisa tímida que no le encaja del todo en ese cuerpo de toro.</div>
<div> </div>
<div>—Mirá lo que nos mandaron hoy, Maca —me dijo Claudia apenas lo vio cruzar el pasillo con su uniforme nuevo, apretado en los lugares justos.</div>
<div> </div>
<div>—Lo vamos a hacer mierda —le respondí sin sacar la vista de él.</div>
<div> </div>
<div>No era chiste. Las dos lo supimos en ese instante. No importaba cuánto tardáramos ni cómo se diera: ese pibe iba a terminar cogido por nosotras. Entre las dos. No por maldad, no por perversión. Por hambre. Porque en un lugar donde todo huele a desinfectante y muerte, a veces necesitás sentirte viva de la manera más básica. Y él parecía un manjar.</div>
<div> </div>
<div>Todavía no sabíamos si era tonto, mojigato, o de los que se hacen los difíciles. Pero ya estaba marcado. Y cuando Claudia y yo decidimos algo, no hay dios que nos frene.</div>
<div> </div>
<div>Pasaron los días... y las noches...</div>
<div> </div>
<div>Y  una noche de tantas... </div>
<div> </div>
<div>Estaba todo muerto. No había pacientes, no había médicos. Solo los zumbidos de las máquinas y alguna ambulancia perdida a lo lejos. Claudia y yo estábamos en la salita, con la luz baja, tomando unos mates tibios solo por costumbre.</div>
<div> </div>
<div>—Che, ¿sabés qué? —dijo, mirándome con esa sonrisa que siempre trae algo sucio detrás.</div>
<div> </div>
<div>—¿Qué?</div>
<div> </div>
<div>—Ya me lo cogí.</div>
<div> </div>
<div>Tardé un segundo en reaccionar.</div>
<div> </div>
<div>—¿A Jesús?</div>
<div> </div>
<div>Asintió, tranquila, como quien habla del clima.</div>
<div> </div>
<div>—¿Cuándo?</div>
<div> </div>
<div>—Hace dos noches. Después del turno. Lo acompañé a buscar unos papeles al vestuario… y se dio.</div>
<div> </div>
<div>Sentí un latigazo en el estómago. O más abajo.</div>
<div> </div>
<div>—No te la puedo creer. ¿Y? ¿Cómo es?</div>
<div> </div>
<div>Claudia me miró fijo. Bajó la voz, se acercó un poco y empezó a hablar como si me estuviera contando un secreto sagrado.</div>
<div> </div>
<div>—Es una bestia, Maca. No tenés idea. Tiene la pija más grande que vi en mi vida. Toda negra, gruesa, marcada como una serpiente. Y sin un pelo. Se depila todo. Entero. Parece una barra de chocolate caliente, brillante, enorme. El muy bastardo sabe lo que tiene</div>
<div> </div>
<div>Me agarré la entrepierna sin querer. Ella lo notó y sonrió más.</div>
<div> </div>
<div>—Cuando me lo sacó, me quedé muda. Me la apoyó en la lengua y no entraba. Apenas la pude lamer. Se me llenó la boca con solo la punta. Y todavía le quedaba medio metro afuera.</div>
<div> </div>
<div>Me acomodé en el asiento, sentía el calor entre las piernas subir como una ola.</div>
<div> </div>
<div>—¿Y te cogió?</div>
<div> </div>
<div>—Me partió. Me dejó en cuatro en el banco del vestuario y me dio como si no tuviera alma. Me temblaron las piernas por dos días. Te juro que me sentí usada. Feliz, pero usada.</div>
<div> </div>
<div>Solté el mate y me llevé la mano a la boca, ahogando un gemido. No podía más. Me apreté las piernas, crucé los muslos, pero ya estaba empapada. Cada palabra de Claudia era como un dedo nuevo adentro mío.</div>
<div> </div>
<div>—¿Estás bien? —me preguntó, sabiendo perfectamente la respuesta.</div>
<div> </div>
<div>No dije nada. Cerré los ojos. Bastó imaginar esa barra de chocolate caliente, gruesa y palpitante, entrar en ella… y me fui. Así, con ropa, sentada, sin tocarme. Me acabe con la cara de mi amiga delante, susurrándome obscenidades al oído.</div>
<div> </div>
<div>Cuando abrí los ojos, Claudia me miraba fascinada.</div>
<div> </div>
<div>—Te mojaste toda, ¿no?</div>
<div> </div>
<div>Asentí, jadeando.</div>
<div> </div>
<div>—Y eso que todavía no te conté cómo acabó...</div>
<div> </div>
<div> </div>
<div>Después de esa confesión tan íntima de mi amiga, Jesús pasaría de transformarse un deseo a una obsesión, en cada cruce lo miraba con hambre, le clavaba la mirada para intimidarlo, pero Jesús, a pesar de su juventud, me devolvía esa mirada dura, como marcando terreno. Solo esperara a que nuestros turnos nocturnos coincidieran. Y coincidieron</div>
<div> </div>
<div><br />La noche era un horno. Ni el aire viejo del hospital podía con ese calor pegajoso que te bajaba la presión y te subía otras cosas. Yo estaba agotada, empapada, como de costumbre solo me había dejado la tanga clavada en el culo y el guardapolvo, que ya ni abrochado estaba. Caminaba con él abierto hasta la mitad, el escote profundo, las tetas marcadas por el roce del algodón, el sudor entre las piernas haciéndome sentir viva. Y él... él me miraba.</div>
<div> </div>
<div>Jesús había estado conmigo en una urgencia. Nada grave. Una vieja con presión alta. Pero mientras hablábamos con la paciente, yo lo sentía. Sus ojos no se despegaban de mis pechos, de mis muslos. Cuando me agaché a buscar una carpeta, sentí cómo contuvo el aire. El muy zorro no disimulaba nada.</div>
<div> </div>
<div>Cuando quedamos solos en el pasillo, lo miré directo.</div>
<div> </div>
<div>—¿Tenés unos minutos?</div>
<div> </div>
<div>—Claro, Maca —respondió con esa mezcla de voz grave y respeto tembloroso que tanto me calienta.</div>
<div> </div>
<div>Me acerqué, despacio, como si no hubiera prisa. Lo miré desde abajo, porque era alto, y le acaricié el pecho con una uña, apenas.</div>
<div> </div>
<div>—Vamos a un lugar más íntimo. Este calor me tiene insoportable.</div>
<div> </div>
<div>Él tragó saliva. No dijo que sí, pero tampoco dijo que no. Caminamos por el pasillo como si nada, pero yo sabía que su corazón latía a los golpes.</div>
<div> </div>
<div>Al doblar, la vimos. Claudia estaba sentada en la salita, tomando agua. Apenas nos vio, sonrió. No dijo nada. Solo se paró, dejó el vaso, y nos siguió. Como si fuera lo más natural del mundo.</div>
<div> </div>
<div>Jesús giró la cabeza, sorprendido. Yo le guiñé un ojo.</div>
<div>—Tranquilo, doc. A veces… somos equipo.</div>
<div> </div>
<div>Claudia se acercó por detrás y le acarició la nuca al pasar.</div>
<div>—No pensaban arrancar sin mí, ¿no?</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Él se detuvo en seco. Las dos lo rodeamos. Yo con el guardapolvo entreabierto, los pezones marcando la tela; ella con la sonrisa del diablo, el perfume fuerte, las uñas rojas. Lo teníamos.</div>
<div> </div>
<div>Jesús, el doctorcito venezolano de mirada tímida, estaba por aprender lo que dos mujeres calientes y maduras pueden hacer cuando se aburren en una guardia. O al menos eso yo pensaba</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">El calor en el pasillo era sofocante, pero todo lo que importaba en ese momento era la tensión entre los tres. Yo caminaba con el escote profundo, los pezones marcándose a través del tejido, el sudor resbalando por mi piel y cayendo entre mis muslos. No podía evitarlo, me sentía viva, deseosa. Jesús, también parecía estar sufriendo el calor, pero no por el ambiente. Lo veía, observando cada uno de mis movimientos, cada curva de mi cuerpo. Su mirada fija, su mandíbula apretada... lo sabía. El tipo estaba en control, y eso me prendió aún más.</div>
<div> </div>
<div>Claudia, sin decir palabra, nos seguía. Sus ojos brillaban con esa mezcla de curiosidad y deseo. Nos metimos en la pequeña habitación al fondo, y la puerta se cerró detrás de nosotros. Allí, en la penumbra, todo se sentía más cercano, más intensamente cargado.</div>
<div> </div>
<div>Jesús, aunque joven, no era tonto. Se giró hacia mí, un destello de confianza cruzó su mirada. No titubeó, no dudó. Como si estuviera acostumbrado a que las cosas sucedieran a su manera.</div>
<div> </div>
<div>—¿Qué, Maca? ¿Queres jugar a quién tiene más poder? —dijo, su voz grave y decidida, mientras se dejaba caer hacia atrás sobre una silla. No se movió, no se dejó arrastrar. Su presencia estaba firme, segura. Como un león que observa su presa.</div>
<div> </div>
<div>Claudia, con esa sonrisa de mujer segura, se acercó a él, y mientras yo me quedaba quieta, disfrutando de la imagen, ella comenzó a desabrocharle el pantalón sin prisa, pero con una certeza que me hizo sonreír. Él no se apartó, no se mostró vulnerable. Y eso, al contrario de lo que esperaba, me excitó aún más.</div>
<div> </div>
<div>—Vamos, doc —le dije, mi voz profunda, retadora—. No seas tan distante. Deja que lo disfrutemos juntos.</div>
<div> </div>
<div>Jesús no dijo una palabra, pero su mirada fija en mis ojos me dijo todo. Estaba en control, y sabía que, al final, todo dependería de él. Se deshizo de la parte inferior de su guardapolvo con un solo movimiento, revelando esa verga enorme que apenas cabía entre sus piernas. Nos miró a las dos, sin inmutarse, pero su rostro era de pura arrogancia. Sabía que nos tenía donde quería.</div>
<div> </div>
<div>—No hace falta que te hagas la tonta, Maca —dijo, lanzando una mirada desafiando a ambas—. Sé lo que quieren. Pero ahora me toca a mí.</div>
<div> </div>
<div>Claudia y yo nos quedamos ahí, observando cómo ese hombre, a pesar de ser joven, no tenía miedo de tomar el control. La energía en el aire era tan densa que casi se podía cortar. Ninguna de nosotras pensaba dar el primer paso; estábamos dispuestas a dejar que él nos guiara, y sabía perfectamente lo que quería.</div>
<div><br />Jesús la tomo a Claudia y la puso de rodillas, casi como una orden. Los sonidos del sexo oral machacante llegaron a mis oídos en forma clara y sentida, sentí mi intimidad hecha un pantano en deseo. El me llevó a su lado, me comió la boca con esos labios tremendos que supieron a una aspiradora</div>
<div> </div>
<div>—Soltá esos botones, quiero ver tus tetas—dejando en claro que nosotras no teníamos el control, a pesar de la edad y todas las vergas que nos habíamos tragado</div>
<div> </div>
<div>Lo hice, el me las acarició primero, y me las besó después. Cada roce de su húmeda lengua en mi pezones era un paso hacia el orgasmo contenido. Jesús estaba en la gloria con mis tetas y a mi se me caían los orgasmos uno tras otro, solo con el roce, solo con el aliento, solo con saber que él estaba ahí</div>
<div>El hizo que me arrodillara, parecía ser mi turno, pero apartó a Claudia, me dio exclusividad. Puso su verga entre mis tetas y empezó a masturbarse entre ellas. La situación era indescriptible, mis tetas enormes no podían ocultar esa anaconda negra que se deslizaba entre ellas, enorme, indescriptible, perfecta. Una vez, otra vez, y otra vez mas</div>
<div> </div>
<div>Cuando el llegó sentí mi pecho húmedo, viscoso, pegajoso, y el ambiente se llenó con un aroma a semen húmedo. Moví mis tetas una contra otra para jugar y sentir mi piel lubricada deslizándose una contra otra. Jesús tomó a Claudia por la nuca, como si fuera una mascota obediente. Le enterró el rostro asfixiándola entre mis pechos, en sus jugos. Observé la situación, ella parecía acicalarme bebiendo lo que estaba derramado, luego subió, me besó. El beso de mi amiga tenía el sabor áspero de un hombre viril, el labial rojo de sus labios estaba oculto por un blanco grisáceo que sabía a pecado</div>
<div> </div>
<div>—Que rico sabe—dijo Claudia mirándome a los ojos con esas miradas cómplices, para volver a besarme, esta vez asegurándose que sus tetas se acariciaran con las mías</div>
<div> </div>
<div>El volvió a tomar el control, me levantó como si nada, a pesar de mis ochenta kilos y me acomodó sobre Claudia, quedamos las dos entrelazadas, rostro con rostro. </div>
<div> </div>
<div>—Nos va a hacer mierda... —le dije casi en un susurro mientras las gotas de transpiración rodaban por mi rostro</div>
<div> </div>
<div>Y me la metió, dios, de verdad era un misil, me arrancó un grito, empezó a darme, no se cuanto me entraba pero si sentía que jamás terminaba, ancha, me dilataba toda. Cerré los ojos, fruncí el ceño, era un mar de gemidos. Ella me miraba desde abajo esperando su turno, y fue su turno</div>
<div> </div>
<div>Me tocó observar, como a Claudia se le desencajaba el rostro cuando el se la metía, profundo, mas profundo, parecía tratar de zafarse de algo imposible, un poco de dolor, un poco de placer</div>
<div> </div>
<div>Jesus alternó a voluntad, y cuando se dio por satisfecho, eligió acabar en la puerta de mi sexo, dejando que por gravedad todo fluyera hacia abajo, hacia el de mi amiga</div>
<div> </div>
<div>—Nada mejor que las putas argentas —dijo con su acento venezolano tan dulce y marcado</div>
<div> </div>
<div>—Falta lo mejor —pronunció mientras su pija seguía tan dura como si nada, buscó entre las cosas del cuarto, un aparador destartalado que estaba a un lado, sacó un pote de vaselina y siguió</div>
<div> </div>
<div>—Vamos, quien me va a entregar el culo, Maca? Claudia? las dos?—</div>
<div> </div>
<div>Sonó a broma, pero no bromeaba, nos puso a ambas en cuatro, lado a lado, y como en una película pornográfica empezó a untarnos con un dedo, con dos, al mismo tiempo, a ambas</div>
<div> </div>
<div>Me salí del juego, era mucho para mi, no podría, no... pero Claudia aguantó la embestida y una sonrisa de dibujo en el rostro de Jesús</div>
<div> </div>
<div>La abrió la cola, le apoyó la cabeza del glande y empujo, Claudia gritó, un poco, y un poco más, Jesús solo aflojó para volver a la carga con mas decisión, y para ella fue demasiado. Claudia sacudía sus piecitos en una negativa imposible de evitar, trataba de apartarlo sin suerte, apoyando su mano en el vientre y él parecía disfrutar con todo, ella suspiraba y decía que le dolía, al final, el enorme monstruo negro desapareció centímetro a centímetro entre la carne blanca de mi amiga, quien pareció quedarse sin aire</div>
<div> </div>
<div>Casi como una orden no pronunciada, me puse cerca a observar como entraba y salía, mis manos en las nalgas de Claudia le abrían al trasero, el se la sacaba y me la daba para que se la chupe, mientras el esfínter de mi colega estaba abierto como nunca, pidiendo clemencia</div>
<div>Jesus jugaba, entre su culo y mi boca, a un lado y al otro y nuevamente lo hizo a su gusto, la sacó y apuntó al enorme hoyo que se habría ante nuestros ojos</div>
<div class="x_elementToProof">El semen caliente lo invadió como y rebalsó como a una fuente, suspire en excitación contenida. Cuando terminó me tomó a la fuerzas como antes la había tomado a Claudia y ahora enterró mi rostro en la intimidad de mi amiga, llenándome de leche caliente ahora en mi nariz, labios, pómulos</div>
<div> </div>
<div>No podíamos mas, pero Jesús dijo mirándome directamente</div>
<div> </div>
<div>—Maca, tu turno, te voy a romper el culo—</div>
<div> </div>
<div>En ese momento, la fortuna estuvo de mi lado, su celular sonó, lo necesitaban en una de las salas, no supe cual era el problema, pero para mi fue un bendición</div>
<div> </div>
<div>—Te salvaste... por ahora— dijo mientras se acomodaba sus prendas con premura</div>
<div> </div>
<div>Nos quedamos las dos en silencio, nuestros cuerpos desnudos aun estaban agitados, sin entender. Nos miramos buscando respuesta que no teníamos. Las gotas de transpiración rodaban descontroladas mezclándose con el semen que se secaba rápidamente. Me dolía lo profundo de la concha, a altura del ombligo, mierda. Parecía que me habían dado una paliza. Nosotras, las expertas, las piolas, ese pendejo venezolano nos había puesto contra las cuerdas y no habíamos podido defendernos</div>
<div> </div>
<div> </div>
<div>Seguirían pasando los días, seguirían los juegos, y las escapadas con ese macho de ficción, cumpliría su promesa, mas tarde, mas temprano, también me la daría por el culo dejándome un recuerdo de por vida</div>
<div>Jesus el doctorcito hizo carrera, ya no sabemos mucho de el, a veces nos llegan comentarios, a veces miramos sus redes sociales</div>
<div>Claudia y yo seguimos siendo las asquerosas odiadas del lugar, nunca me importó, no me va a importar ahora. Ella dice que 'está retirada' y en busca de una jubilación adelantada. Lo dudo, la hija de puta tiene un cuerpazo, mejor que las pendejas de veinte, y experiencia, mucha experiencia</div>
<div>Y así seguimos nuestros días, uno tras otro, acompañando a algunos en el ultimo suspiro de vida, ese momento en que te miran con los ojos grandes y se aferran a tu brazo, como si una pudiera hacer algo para impedirlo, y también los otros momentos, los lindos, cuando se siente el llanto explotando a todo pulmón de una nueva vida que llega en un nuevo despertar.</div>
<div> </div>
<div>Así es este juego...</div>
<div> </div>
<div>Anoche Claudia y yo coincidimos en una guardia tranquila, una noche atípica, llovía y hacía frío, una rareza por estos lados, nos sentamos otra vez a contarnos las mismas historias de siempre, compartiendo esos mates tibios que tanto se hacen desear, el venezolano vino a nuestra memoria, nos reímos recordando minuto a minuto, suspiramos resignadas, que hombre! dijimos...</div>
<div> </div>
<div>Sorbo de la bombilla hasta sentir el chirrear de la ausencia de agua, miro las paredes gastadas por el tiempo, la tenue luz de las viejas farolas parecen acariciarlas, ellas si que lo han visto todo, ellas si que solo guardan secretos de hospital</div>
<div> </div>
<div> </div>
<div>Si te gustó esta historia puedes escribirme con título SECRETOS DE HOSPITAL a dulces.placeres@live.com</div>
<div> </div>
<div id="wpfa-11049" class="wpforo-attached-file"><a class="wpforo-default-attachment" href="https://relatosonline.b-cdn.net/wp-content/uploads/wpforo/default_attachments/1787701294-001.jpg" target="_blank" title="001.jpg"><i class="fas fa-paperclip"></i>&nbsp;001.jpg</a></div>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/"></category>                        <dc:creator>dulces-placeres</dc:creator>
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                    </item>
				                    <item>
                        <title>Mi primita y yo en total 8 mamadas en 1 fin de semana.</title>
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                        <pubDate>Mon, 24 Aug 2026 02:30:08 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Comenzaré por explicar mi situación. Algunas chicas de mi familia sufrimos un problema congénito provocado por lo que se conoce como Hiperplasia suprarrenal congénita que se hereda solo por ...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p>Comenzaré por explicar mi situación. Algunas chicas de mi familia sufrimos un problema congénito provocado por lo que se conoce como Hiperplasia suprarrenal congénita que se hereda solo por parte de algunas hijas. En mi caso concreto y debido a ello, <strong>nací sin vagina ni clítoris.</strong></p>
<p>Somos muy pocas en todo el mundo, en realidad los médicos me han asegurado que solo 2 por cada millón de niñas nacemos con ese cuadro:</p>
<ol>
<li dir="ltr">
<p><strong>ausencia de vagina</strong>, que se debe al síndrome de Rokitansky-Kuster-Hauser, en el que las niñas al nacer carecemos de órganos reproductores internos.</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p><strong>ausencia de clítoris</strong>, conocida en todo el mundo como Hipoplasia Genital Externa o agenesia clitorial, en el que las niñas nacemos careciendo de clítoris</p>
</li>
</ol>
<p>En todo lo demás soy completamente normal, tan solo no puedo tener relaciones sexuales con penetración porque no tengo ni vagina ni clítoris.</p>
<p>Bueno, hay otra cuestión que también influye y es en lo único que siempre tuve complejos: al no producir hormonas sexuales tampoco se desarrollaron mis pechos, por lo que en realidad nunca necesité llevar sujetador y los pocos que tengo son de la talla 80 copa A, pero ni con relleno conseguí parecer nunca una chica con pechos atractivos, algo que siempre me acomplejó y deprimió mucho.</p>
<p>&lt;img src=&quot; <span style="color:#aaa">enlace borrado</span> " alt="" width="433" height="336" /&gt;</p>
<p>Aunque en realidad nunca me interesaron los chicos ni las chicas, yo era de ese 1% de la población mundial que somos completamente asexuales, y mi única ilusión era ser peluquera, ser una gran peluquera en mi pueblo.</p>
<p>Me pasé mi infancia de médico en médico con mi mamá para ver las posibilidades terapéuticas a mi diferencia genital ya que mi padre murió siendo yo muy niña, pero nunca hubo avances y la operación para implantar una vagina artificial es muy delicada y encima nunca tendría ramificaciones nerviosas en esa zona al carecer de clítoris, así que al final nada se pudo hacer.</p>
<p>En la adolescencia siempre me sentí mal y tuve envidia de todas mis amigas por su sexualidad, aquello me fascinaba aunque no me interesaban los chicos, solo era la sensación de tener esas percepciones que ellas me contaban, pero yo no podía. </p>
<p>Solo se lo conté a mi mejor amiga que conocí en las sesiones médicas de nuestra distrofia, y ella me confesó sin ninguna vergüenza: </p>
<ul>
<li dir="ltr">
<p>Mira, a las que tenemos el Síndrome de Rokitansky no nos crecen los pechos por falta de hormonas estrógenos y testosterona, encima tampoco tenemos vagina, y por si fuera poco el ano es más estrecho y con un tejido interno más frágil así que lo que nos queda para disfrutar del sexo es aprender a hacer las mejores mamadas del mundo, jijijij…</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Ah, pues eso me interesa.</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Entonces solo te diré que no hay ningún milagro, la técnica se adquiere practicando, practicando y practicando. Siempre lo más importante es sentir AMOR por lo que estás haciendo, por eso debe ser con quien realmente ames, y lo segundo más importante es saber que cada chico tiene distintas formas de disfrutar con el sexo oral, desde el principio hasta el orgasmo final.</p>
</li>
</ul>
<p>Con mi mamá y conmigo vivía su hermano, mi tío, y un día descubrí su colección de revistas pornográficas y vídeos y cuando él no estaba fui curioseando. </p>
<p>Claro, muchas cosas, la mayoría no podía hacerlas yo. Pero en ese armario que tenía bajo llave y yo sabía donde estaba, también tenía una colección de vídeos llamada "I Swallow" de finales de los años 80, y ahí descubrí lo que sería para mí algo tan excitante que con el tiempo se convirtió en mi fantasía y forma de hacer el amor. Finalizar el sexo succionando completamente toda la carga de amor de mi chico.</p>
<p>Evidentemente nunca tuve relaciones sexuales con mi tío, la realidad no es ficción, pero sí aprendí muchas cosas que cuando las llevé a la práctica me di cuenta de que no eran como en las películas, ni en el porno.</p>
<p>Yo sé lo que le gusta a los hombres, y a mí me encanta, me vuelve loca.</p>
<p>Comencé a trabajar de peluquera y la vida pasaba sin más.</p>
<p>Un día escribiendo en un foro femenino sobre mis peculiaridades genitales para explicarme con otras chicas y seguir averiguando sobre mi temática, apareció un chico, Sam, que comenzó a decir que él sabía bastante del tema y que era algo normal tener sexo solo así.</p>
<p>Me llamó la atención y comenzamos a escribirnos por privado, así que Sam me contó que él nació en los EEUU pero vivía en España porque su abuela era española, y poco a poco nos fuimos abriendo más hasta que me contó que él en EEUU tuvo una novia con el mismo cuadro que yo y que durante casi 3 años de noviazgo solo tuvo relaciones sexuales orales con ella.</p>
<p>A mí aquello me fascinó, por fin había encontrado a un hombre que no necesitaba follar vaginal o analmente para tener novia. Me envió fotos, yo le envié mías y finalmente se decidió a venir a conocerme a mi pueblo.</p>
<p>Desde el primer día que lo vi me pareció un amor de chico, aunque no era un canon de belleza clásica, a mí me pareció muy guapo y apuesto, con 1,75 de altura era casi 20 centímetros más alto que yo y por otra parte, debo reconocer que yo tampoco soy un canon ideal de chica guapa, soy flacucha, sin senos, así que del montón siendo generosa.</p>
<p>Aquel día nos conocimos y fue maravilloso, fuimos a cenar, hablamos de muchas cosas y al llegar una hora nos besamos en un parque. Mi primer beso, algo imborrable. Así estuvimos mucho tiempo, yo creo que más de una hora besándonos tan intensamente que casi me desmayo.</p>
<p>Después me acompañó a mi casa y nos despedimos con otro beso. Solo romanticismo del que ya me enamoré perdidamente.</p>
<p>Al día siguiente al hablar me preguntó:</p>
<ul>
<li dir="ltr">
<p>¿Qué tal lo pasaste ayer, hermosa?</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Muy bien, me encantó pasar esas horas contigo. Y tú ¿qué tal?</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Me gustaste mucho Analía, me gustaría seguir conociéndote.</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Estoy muy contenta, yo también. ¿De verdad fue tan bueno para ti como para mí?</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Sí, me gustaste mucho, salvo la parte de volver a mi ciudad con el<span> </span><strong>Síndrome de las Blue Balls</strong>…</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Ah, no sé hablar inglés, disculpa…</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>No mujer, es un dolor inmenso en los testículos provocado por una gran excitación que no finaliza en orgasmo, y yo además tengo el problema de que produzco mucho semen diariamente, parece algo bueno pero créeme que no lo es…</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Ah, pues disculpa, (no supe qué decir).</p>
</li>
</ul>
<p>Así que investigué y efectivamente, el síndrome de las bolas azules o de las pelotas moradas es algo real y por lo que dicen, es como un dolor insufrible en sus güevos. Y ahí me sentí fatal. Me disculpé como pude y le dije que no le volvería a pasar.</p>
<p>Una semana más tarde volvimos a quedar, y ambos sabíamos que queríamos tener nuestro primer encuentro sexual. Él sabía lo que yo podía ofrecerle, y estaba de acuerdo, yo sabía lo que él podía ofrecerme y estaba loca de contento.</p>
<p>Después de cenar fuimos al mismo parque y volvimos a besarnos muy apasionadamente y aunque él no me lo pedía directamente y yo estaba muy nerviosa, conseguí decirle:</p>
<ul>
<li dir="ltr">
<p>Sam me gustas mucho, y me gustaría hacer el amor contigo esta noche.</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Tú a mí también Analía, y te deseo muchísimo.</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Pero vivo con mi madre y no podemos ir a mi casa.</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>No hay problema, vamos a dar una vuelta en coche.</p>
</li>
</ul>
<p>Así que fuimos a un sitio a las afueras, apagó el motor, cerró las puertas y comenzamos a besarnos, y ahí comenzó a tocarme los pezones, yo los tenía durísimos y me encantó, así que puse mi mano sobre su pantalón, le desabroché el cinturón y le bajé los pantalones, saltando ante mí su polla hermosa.</p>
<p>No es muy grande, unos 13 cms de largo pero sí es gruesita, más de 15 cms de diámetro, perfecta para llenarme la boca y hacerme tocar el cielo. Y él apenado me dijo:</p>
<ul>
<li dir="ltr">
<p>Sí cariño, no es muy grande, lo sé, he tenido muchos rechazos de chicas que querían una polla de 20 cms porque tenían mucho vicio en sus coñitos, y para el sexo anal no quieren que sea tan gorda, todo al revés…</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>No, tranquilo, para mí es preciosa ¿sabes? Es la primera vez que veo una polla real y me parece maravillosa. </p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Bueno, me gusta que lo pienses así.</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Además sabes que no tengo vagina así que créeme que si consigo hacerte el amor con mi boca será incluso esforzándome porque parece muy gordita…</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Ufff, no me lo digas más que ya comienzo a notar otra vez el dolor de güevos blue balls</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>No precioso, tú hoy no te vas de aquí sin hacerme el amor.</p>
</li>
</ul>
<p>Y seguimos besándonos y me fue enseñando cómo hacerle la paja mientras nos besamos hasta que tocó mi cara y me dijo que estaba muy excitado, que le gustaría que siguiese mamándole la polla.</p>
<p>Bajé y comencé a chupar bastante desastrosamente, hoy lo sé, en general todos mis movimientos eran bastante torpes y mal coordinados. No sabía hacer nada bien. Él me dijo que no era porno, que no se hacía así. Así que le dije que debía decirme exactamente cómo le gustaba, cómo recibía más placer, y me fue indicando.</p>
<ul>
<li dir="ltr">
<p>Cuando haces el amor de forma oral tienes que conseguir que el chico se relaje. No puedes hacerlo así de rápido, eso es solo en los vídeos de pornografía. Tienes que ir poco a poco pero manteniendo un ritmo constante. La constancia en la mamada es lo más importante. Tampoco te la saques de la boca cada pocos segundos.</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Entiendo. Dime qué más te gusta.</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Pues debes agarrarla con tu mano e ir haciéndome la paja con ella mientras metes algo más del capullo en tu boca y succionas al ritmo de la paja.</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Dime más…</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>E ir aumentando el ritmo poquito a poco, como te digo lo importante es la constancia, y cuando ya falte poco es cuando puedes apurar un poquito más pero sin que llegue a ser muy rápido. Es mejor que aumentes la fuerza en la succión que darle demasiada velocidad. Y cuando te avise es porque me voy a correr y ya haces lo que quieras.</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Lo que quiero es que te corras en mi boca, quiero saber por fin cómo se siente, qué placeres puedo obtener de ti, saborearte y disfrutarte.</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Perfecto, me encanta. A mí la verdad es que no me gusta mucho que me hagan una mamada y acabar yo pajeándome porque para eso no tengo novia, me pajeo en casa y listo. Y también me gustaría correrme en tu boca mientras sigues mamando, me acostumbré así y me da más placer.</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Pues créeme que me vuelve loca la idea, estoy sudando y llena de excitación por hacértelo.</p>
</li>
</ul>
<p>Total que seguí haciéndole la mamada como buenamente pude y llegó un momento en que noté que todo su cuerpo se tensaba, hinchaba su barriga y me decía que se corría.</p>
<p>Aquello fue un poco desastre, a mí me entró su leche por donde no debía y me atraganté, me salió su lefa por la nariz, no supe seguir masturbándolo cuando seguía corriéndose, después intenté seguir chupando y comenzó a dar grititos de que le molestaba, me volví a atragantar, me lloraban los ojos, le puse el asiento del coche lleno de leche, un desastre casi total.</p>
<p>Al final nos compusimos, como pude me llevé la leche que tenía en mis manos, cara y en su polla a la boca, la tragué y saboreé. Me llamó mucho la atención su sabor, no era el manjar de las diosas que me había imaginado pero tampoco sabía mal como decían algunas de las pocas amigas que tenía, a mí me gustaba lo suficiente y con eso me bastaba. Y me propuse ser una verdadera amante de su leche templadita, ¡vaya si lo conseguí!</p>
<p>El caso es que le pedí perdón, nos terminamos de limpiar y vestir y me dijo:</p>
<ul>
<li dir="ltr">
<p>No hay nada que perdonar, cielo. Ha sido un poco desastre pero es tu primera vez, es lo más lógico y habitual, y además he tenido otras primeras mamadas que han sido mucho peor. A mí me ha gustado, ¿y a ti?</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Buff, muchísimo, aunque siento todo el estropicio, y esos quejidos que te escuché cuando te corrías.</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Ah, no te preocupes. En realidad es algo que se adquiere con la práctica porque puedes provocar molestias si lo haces de modo incorrecto. Y cada hombre es un mundo pero yo tengo mi forma preferida.</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Pues debes decírmelo porque me gustas y me gustaría mejorar.</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Bueno, pues te digo que a mí para darme más placer debes estar mamando tal y como lo hiciste masturbándome con tu mano acompañando el movimiento de tu boca, siempre con un ritmo suficiente y sobretodo constante, y justo<strong><span> </span>cuando comienzo a correrme debes detenerte de modo súbito, dejar el glande dentro de tu boca, sin mover tu cabeza, y comenzar a pajearme muy muy rápido pero a la vez suave sin apretar la polla con la mano, con un recorrido corto de unos 2 ó 3 centímetros de “pajeo frenético”, y succionando fuerte y sincronizadamente cada chorro de leche</strong>. </p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Ufff, parece muy difícil, me llevará un tiempo aprenderlo a hacer bien, pero así es como más te gusta, claro, y yo quiero que te guste muchísimo.</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>No te preocupes, claro, es más placentero porque si sigues pajeándome rápido mientras me estoy corriendo, consigues que salga toda mi leche y me descargo más a gusto, y si eres capaz de coordinar esa masturbación frenética con intentar sacarme cada chisguete de leche justo cuando va saliendo, el placer es máximo.</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Buff, me encantan todas esas sensaciones que me haces imaginar. ¿Y después?</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Pues si quieres darme el máximo placer, debes ir intentando desde el principio poner tu boca abovedada y ocluir con la lengua la entrada directa de leche en tu garganta para no atragantarte, vas haciendo un buche de almizcle en tu boca, y sigues mamando aunque ya debes ir bajando la intensidad en el pajeo y en la succión. Puede durar así de 2 a 3 minutos, depende de cuándo me haya corrido la última vez y de cuánta leche tenga acumulada en los güevos, claro. Y después te irás acostumbrando a poder tragarte todo el buche de leche de un golpe, sobre todo cuando mi polla se vaya quedando pequeñita en tu boca.</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Pues créeme que para mí va a ser como una biblia, hasta que consiga darte el mayor de los placeres haciendo el amor. La verdad es que me gustaría volver a hacerlo ahora mismo…</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Cielo, yo produzco mucha leche, pero vamos a hacer un pequeño descanso, vamos a tomar un café en aquella cafetería que se ve en la esquina y volvemos.</p>
</li>
</ul>
<p>Tomamos un café, él con leche, yo lo pedí solo y le guiñé el ojo. Le encantó esa complicidad. Y al cabo de un ratito ya estaba otra vez en su coche besándolo y buscando desesperadamente su polla. Volví a metérmela en la boca y esta vez intenté hacer todo lo que me había dicho, pero eran demasiadas cosas, así que aunque esta vez sí se corrió ya todo en mi boca y no me atraganté, en realidad todavía se quejó de la fuerza con que lo chupé mientras se corría, de mis movimientos masturbándolo, etc, pero me dijo que todo a su debido tiempo. Esta vez ya me gustó mucho más su leche, no sé qué pasó pero me volví loca de sensibilidad al tragármela. Finalmente nos dimos más besos y me dejó en casa.</p>
<p>A partir de ese día fuimos haciéndonos cada vez más adictos el uno al otro, yo a darme el gustazo de poder disfrutar así del sexo con mi novio y él de que cada día fuera mejorando mi técnica para darnos el lote amoroso.</p>
<p>El caso es que a los 3 meses de comenzar, le dijeron que lo iban a trasladar a un pueblecito en el sur de Italia porque necesitaban a alguien con su experiencia y que hablase inglés perfectamente. Así que decidí irme a vivir con él a Italia. Todo fue bastante raro y difícil al principio en la comunicación, además era un pueblo pequeño donde todos y todas te conocen pero lo único importante para mí era que Sam estaba conmigo y por fin podíamos dormir juntos y vivir como una pareja.</p>
<p>Tengo un poco de temor porque aquí las chicas he visto que son como muy tradicionales y encima ven a mi Sam como alguien que les interesa. Yo hago de buena ama de casa tradicional, me gusta ser así, y lo espero con devoción cada día para tratarlo como se merece, con todo mi amor. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Así que por la noche cuando nos vamos a la cama, me desnudo y me pongo unas bragas blancas de algodón, las clásicas, porque me contó que a él le excitan para el sexo oral, ya que el resto de chicas se ponen ese tipo de braga clásica de algodón cuando tienen la regla, es decir, la semana de las mamadas, y solo vérmelas puestas ya noto cómo se pone duro. Y entonces me acerco a ayudarlo a desvestir y se sienta en la cama, yo me arrodillo para quitarle los calcetines y después le gusta que comience a hacerle el amor así arrodillada un ratito. Cuando está excitado me dice:</p>
<ul>
<li dir="ltr">
<p>Cariño ven a la cama que estoy muy cansado. Necesito relajarme para dormir,</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Sí mi cielo, acuéstate y tápate bien que te voy a hacer una buena mamada para que te corras a gusto y te quedes dormidito.</p>
</li>
</ul>
<p>Entonces me meto yo también en la cama, apago la luz, comenzamos a besarnos de forma apasionada mientras sigo pajeándolo suave y cuando la noto muy dura, me deslizo hasta su polla para hacerle el amor como más nos gusta, él me acaricia los pezones y sé que se va a correr porque comienza a apretármelos más fuerte. Ahora sí que consigo que se corra a gusto, dándome toda su leche templadita y continúo mamándolo despacito como sé que le gusta para quedarse dormidito. Ahora domino la técnica de mamar fuertecito mientras le pajeo rápido pero sin apretarle la polla, es la forma en que se descarga más a gusto, y guardo su leche en mi boca hasta que sé que se ha corrido completamente y me trago su ambrosía, pero sé que le gusta cómo continúo mamándole suavecito su polla <strong>porque siempre sale un poquito más de su yogurt</strong>, y espero a que se quede dormidito así o que se dé la vuelta para dormir del otro lado, lo que primero ocurra.</p>
<p>Él es viajante de una buena empresa y gana lo suficiente para los dos, y durante el día como solía estar trabajando fuera de casa pues me gusta leer relatos que me hagan sentir cosas dulces y estremecedoras, me gusta ver vídeos, y también escribir relatos buscando la fantasía de los chicos y las chicas. Y así paso unas mañanas muy sabrositas.</p>
<p>También me escriben muchas chicas de otros países preguntándome cosas, pidiéndome consejos, etc.</p>
<p>Con respecto a cómo me satisface, pues es bastante distinto a la mayoría de las mujeres. Pero si algo sabemos hoy en día es que existen diferencias abismales sobre cómo disfruta cada persona de su sexualidad, hay de todo. Absolutamente de todo. Incluso hay trastornos cognitivos y sensoriales que hacen que algunas personas obtengan placer cuando obtienen dolor físico, como las de BDSM, etc, imaginémonos si hay de todo...</p>
<p>En mi caso es poco habitual, al carecer de canal vaginal y clítoris, las sensaciones placenteras son otras. Ni mejor ni peor, solo otras distintas. En mi caso me gusta muchísimo que Sam me acaricie los pechos, que los bese, que me los chupe suave y después fuerte, incluso que me apriete los pezones fuerte cuando consigo lo más parecido a un orgasmo femenino. Me encanta que me bese el cuerpo, que me haga caricias y masajes por la espalda, el cuello, las piernas, todo es sensitivo y maravilloso para mí, solo que sin llegar al prototípico orgasmo femenino. Pero a mí, mi sexualidad me encanta.</p>
<p>Me ha lamido y chupado muchas veces ahí abajo, pero al carecer de clítoris (solo hay un orificio por el que sale el pis, pero repito que no es una enfermedad solo una disfunción física, nada más) no se siente tan rico como cuando pasa su lengua por mi ano mientras acaricia otras partes de mi cuerpo, por ejemplo mis pechos, hummmm</p>
<p>El sexo anal no me gusta. Sencillamente no es algo que me guste e intentamos evitarlo. Ya digo, algunas veces cuando mi chico estaba muy excitado, me he lubricado bien y sí lo hemos hecho, pero no me fascina...</p>
<p>Mi pasión es hacerle sexo oral rico, muy rico, muy muy rico a Sam, mi chico. </p>
<p>Es la postura con la que más consigo excitarme, me calienta todo el cuerpo de forma salvaje, y cuando mi chico se corre, buffff, me vuelvo loca gozando!!! Y él también disfruta mucho porque sé exactamente cómo le gusta a los hombres, cómo obtener más placer.</p>
<p>Ya que es mi cúlmen sexual, lo que más ansío, lo que más me gusta, he aprendido a chupar como una diosa, mis mamadas son para hacerlo llegar cerquita del cielo, sé como mamar despacito, cómo subir a besarlo de la forma más lasciva mientras sigo masturbándolo, como chupar suave cuando se corre, cómo no dejar de mamarlo suave hasta que su polla se ha quedado pequeñita, y sé que le gusta quedarse dormidito después de correrse a gusto...</p>
<p>Son sencillamente gustos personales, y a mí me encanta.</p>
<p>Sobre el sexo oral casi no conozco a chicas que no nos encante y disfrutemos mucho cuando hacemos una buena mamada. No tengo tantas amigas como quisiera pero las poquitas que tengo sí disfrutan mucho, tanto antes del sexo convencional como en "la semana de las mamadas" que es cuando les baja la regla y esa semana no tienen coito pero sí hacen el amor con sus chicos y todas tienen más o menos la misma estrategia en la sensualidad:</p>
<p>Esa semana esperan a que sus parejas estén ya en la cama y entonces cuando salen del baño para ir a acostarse se quitan el sujetador para mostrarles los pechos pero se dejan las braguitas puestas, ya que llevan salva-slip pegado en la braga, y cuando un chico ve a su chica en esa forma entrando en la cama ya sabe que esa noche van a hacer el amor solo con una mamada porque ella muestra sus agujeritos tapados con la braguita.</p>
<p>Entonces comienzan a besarse y ellas les suelen susurrar: tengo la regla pero quiero hacerte el amor (eso mientras ellas les acarician sus pollas) y seguidamente comienzan a bajar para hacerles el amor de una forma increíblemente excitante, todas dicen lo mismo, al menos las que yo conozco.</p>
<p>Y se toman la lechita calentita antes de apagar la luz y dormirse: orgasmo rico para él y biberón llenito para ella.</p>
<p><strong>Soy especial y no todo el mundo puede decir lo mismo</strong>, yo sé lo que le gusta a mi chico, sé cómo le gusta hasta el final, hasta que se queda chiquitita en mi boca y dormidito es maravilloso.</p>
<p>Pero siendo honesta, soy muy feliz con el sexo oral. Solo tenía un poco de miedo por si Sam  echaba de menos tener relaciones vaginales. </p>
<p>Aunque hacía tiempo que me decía que él era feliz así, con nuestra forma de hacer el amor y querernos, pero yo le quería sacar qué era lo que echaba de menos del sexo tradicional.</p>
<p>Después de mucho insistir un día me dijo que para él era todo muy sabroso pero lo único que sí echaba de menos era besarme mientras hacíamos el amor y tener sus orgasmos mientras me besaba.</p>
<p>Es decir, <strong>siempre que había hecho el amor vaginalmente con una chica podía besarla mientras follaban</strong> y que justo cuando se iba a correr, le metía la lengua en la boca y se corría besándola.</p>
<p>Claro, yo me puse muy triste porque con el sexo oral eso no es posible...</p>
<p>Él me dijo que no había ningún problema, que eso ya lo había hecho muchas veces en su vida con otras parejas, y que era solo una especie de fantasía.</p>
<p>Y fue pasando el tiempo y se acercaba el verano, ya hacía meses que teníamos reservado un hotel en las playas de Sicilia para celebrar su cumpleaños de viernes a lunes. Pero resultó que mi prima Anita que tiene 5 años menos que yo y vive en España, vino a visitarnos por primera vez a Italia justo en esa época.</p>
<p>Ella es un amor de chica, muy colaborativa, abnegada y obediente en todo, y genéticamente también sufre el mismo síndrome de rokitanski, sin vagina ni clítoris, ya que solo ella y yo heredamos esa disfunción orgánica.</p>
<p>Tiene una talla más de pecho que yo pero <strong>es porque está un poquitín más gordita, que quede claro!!!</strong></p>
<p>Ella llegó y pasó esa semana en nuestra piso que es muy pequeñito, y como ella dormía en la cama somier de al lado, no pudimos hacer el amor mi chico y yo. Él se ponía malito, pobre, pero incluso ella sabía que yo por fin podía tener relaciones sexuales gracias a mi Sam, y que todas eran con sexo oral porque como las dos sufrimos rokitanski severo, siempre hemos compartido todas las cosas que nos pasaban.</p>
<p>Llegó el viernes y nos fuimos a Sicilia, al llegar al hotel nos dijeron que al ser temporada alta y no haber reservado para una persona más, no había más habitaciones ni camas supletorias. Entonces como era la cama Suite matrimonial, dijimos que ella dormiría con nosotros sin problemas.</p>
<p>Fuimos a la playa y la disfrutamos mucho dándole besitos a la par en la cara a Sam, volvimos, nos pusimos guapas y Sam nos llevó a cenar a un sitio maravilloso con lo cual seguimos dándole besitos a dúo aunque yo le di alguno de verdad en sus labios, y después fuimos a tomar algo en la rivera con música en directo, precioso y volvimos a darle besitos a dúo y yo a darle más besos de verdad, a lo que me susurró:</p>
<ul>
<li dir="ltr">
<p>No sigas besándome por favor, que llevamos 5 días sin hacer el amor y ya empiezo a tener las bolas azules…</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Ay mi cielo, discúlpame, con todo lo de Anita ha sido imposible, pobrecito…</p>
</li>
</ul>
<p>Total, que volvimos al hotel y nos fuimos desvistiendo para irnos a dormir. </p>
<p>Mi pobre Sam se puso a leer el móvil de pie y Anita se agachó a buscar algo en su maleta y al tirar de uno de los elásticos se soltó y su brazo salió disparado hacia Sam, con tan mala suerte que <strong>le dió con el codo en los testículos a mi chico</strong>.</p>
<p>Él cayó en la cama con mucho dolor, le comenzaron a caer lágrimas por la cara. Anita se puso muy nerviosa y yo también. Él bufaba de dolor y no podía casi ni hablar y murmuraba muy bajito resoplando. Yo le dije que no le escuchaba y él de rabia gritó:</p>
<ul>
<li dir="ltr">
<p>Que encima tengo los güevos llenos desde hace una semana!!!</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Ay, perdona mi cielo, ha sido culpa mía.</p>
</li>
</ul>
<p>Le seguí pedí perdón pero no quería saber nada, con semejante dolor... </p>
<p>Anita también le pedía una y otra vez perdón, pero nada, el pobrecito estaba dando girones en la cama y nosotras sentadas en la cama sin saber qué hacer... </p>
<p>Pasamos unos 10 minutos muy angustiosos y cuando pudo tomar aliento y hablar algo nos dijo que lo dejáramos un rato en esa posición.</p>
<p>Al cabo de una media hora dejó de toser y retorcerse, y nos dijo que a ver si pudiera quedarse dormido porque no podía ni casi moverse del dolor.</p>
<p>Anita sollozaba acostada en la cama, decía que toda la culpa era de ella, pero yo le decía que la culpa también era mía por no hacerle el amor en toda la semana, a lo que Anita todavía se sentía peor porque decía que la culpa volvía a ser de ella doblemente, ya que al estar ella esa semana en casa no habíamos podido hacer el amor porque dormía a nuestro lado y por eso tenía los güevos llenos, y que lo sentía mucho, muchísimo, que ella sabía que hay necesidades en una pareja y que ella no quería interponerse más.</p>
<p>Sam dijo que todavía tenía los testículos muy doloridos e hinchados, y entonces le dije que iba a mirar. Le quité el short y efectivamente los tenía inmensos y de color rojo violáceo.</p>
<p>Los observaba con cuidado y comencé a tocarle también su hermosa polla.</p>
<p>Entonces Anita miró preocupada y a la vez casi llorando y le dije:</p>
<ul>
<li dir="ltr">
<p>Pobrecito, tiene los testículos casi morados… Acércate, tranquila no pasa nada por verlo, ¿verdad amor? (Él asintió y murmuró): </p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Es que los tengo a reventar…</p>
</li>
</ul>
<p>Entonces miré a Anita y parecía decirme todo con su mirada triste, casi suplicante.</p>
<p>Me metí en la cama, me puse entre ellos dos y comencé a darle besitos a mi chico y noté que su polla comenzaba a crecer, se reincorporó un poco y me dijo:</p>
<ul>
<li dir="ltr">
<p>Cariño, necesito descargarme pero está Anita en la cama.</p>
<ul>
<li dir="ltr">
<p>y ella respondió casi llorando:</p>
</li>
</ul>
</li>
<li dir="ltr">
<p>No por favor, ya os dije que no me iba a interponer más en vuestras necesidades, y encima te he dado un golpe horrible en los güevos, todo ha sido culpa mía… Necesito que te alivies Sam, así que por favor, por favor os ruego que hagáis el amor todas las veces que necesitéis, olvidaos de mí, me siento fatal, fatal, horrible... (sollozando).</p>
</li>
</ul>
<p>Entonces él se acostó y siguió besándome, al cabo de un rato cuando ya tenía una erección impresionante le dije:<br />- Amor mío, te voy a hacer una mamada con todo mi amor pero no aguantes nada, en cuanto consigas llegar al éxtasis del amor, descárgate y córrete a gusto.</p>
<p>Pero entonces Sam me dijo:</p>
<ul>
<li dir="ltr">
<p>Cariño es que me duele mucho todo hasta el estómago, y siendo así me va a costar mucho correrme.</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>No te preocupes cielo, yo te hago el amor con toda mi pasión todo el tiempo que haga falta, y cuando te vengan las ganas, alíviate y córrete todo lo a gusto que puedas.</p>
</li>
</ul>
<p>Entonces enfrentados de lado en la cama como estábamos, me deslicé hasta su polla y comencé a mamarlo suave y lentamente mientras le hacía el efecto émbolo con mi mano, como más le gusta, pero me miró y me dijo que tuviera cuidado porque le dolían mucho sus güevos.</p>
<p>Al bajar yo a hacerle el amor, la cara de Anita quedaba ahora justo enfrente de la de Sam, y se acercó más para ver cómo le estaba haciendo yo la mamada, observando cómo sudaba y qué sentía a través de su cara por lo que exclamó: pobrecito... </p>
<p>En ese momento Sam abrió los ojos y le preguntó a Anita:</p>
<p>- ¿No te importa que mi chica me haga el amor pegada a ti? </p>
<p>Y ella le respondió que ara nada, todo lo contrario, que le hacía feliz, que estaba viendo por primera vez eso que todas le contaban y le hacía sentir cosas maravillosas al saber que Sam podría aliviar su dolor haciendo el amor, y que veía por el dolor en sus ojos que sería difícil y si podía ser de ayuda en lo que fuera necesario solo teníamos que decírselo, secarle el sudor, traerle agua, hacerle un masaje para relajarlo, lo que fuera!!!</p>
<p>Lo recuerdo como si fuera hoy, entonces yo me levanté y le dije: sí puedes ayudar, Anita. Y ella casi llorando dijo que lo haría encantada, que además se sentía tan culpable...</p>
<p>Entonces me sinceré y le dije:</p>
<ul>
<li dir="ltr">
<p>Hay algo que a mi chico le gusta y excita mucho pero que yo nunca había podido hacerle, y es <strong>besarlo mientras le hago el amor.</strong> ¿Crees que podrías besarlo mientras yo le hacía el amor?</p>
<ul>
<li dir="ltr">
<p> Y ella puso una cara de felicidad y dijo:</p>
</li>
</ul>
</li>
</ul>
<ul>
<li dir="ltr">
<p>Por supuesto, lo hago encantadísima, además él es tan bueno siempre conmigo que cualquier cosa es poco…</p>
</li>
</ul>
<p>Así que yo bajé a hacerle la mamada y ella comenzó a besarlo y ahí sentí que su polla se ponía más dura. Él se separó y le dijo: </p>
<ul>
<li dir="ltr">
<p>¿Te puedo besar como la beso a ella, más profundo y metiéndote más la lengua?</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Por supuesto. Yo no sé si sabré hacerlo, pero tú guíame y bésame como te sientas bien para correrte a gusto, como dice Analía…</p>
</li>
</ul>
<p>Entonces Sam comenzó a besarla y yo escuchaba cómo le metía la lengua porque escuchaba gemir a Anita, y entonces Sam me dijo que necesitaba excitarse más y que con cuidadito le hiciera sitio para poder bajar su mano izquierda hasta mis pechos para tocármelos mientras le hacía la mamada. Y nos acomodamos para facilitarle su excitación, y fue cuando Anita puso cara triste y dijo "ahora entiendo cómo se excita con los pechos un hombre, por eso me entristece más no tener tetas, ser casi plana"...</p>
<p>Al poco tiempo él se separó y le preguntó si podía tocarle las tetas mientras la besaba.</p>
<p>Ella no respondió, yo miré hacia arriba y vi como se quitaba el sujetador y con mirada todavía culpable le cogía las manos a Sam y se las llevaba a sus pechos. Y se volvió a meter su lengua en la boca, y yo su polla en la mía. Y Sam al rato exclamó que estaba ya teniendo una buena excitación al tocarme mi pecho con su mano izquierda y el pecho de Anita con su mano derecha.</p>
<p>Yo estaba tan excitada como pocas veces, sentía cosas maravillosas porque después de todo, le estábamos haciendo sentir sensaciones placenteras a dúo, y sentía que Anita estaba sintiendo algo similar. </p>
<p>A veces Sam bajaba su mano por mi espalda y después por la espalda de Anita y se excitaba mucho, por eso Anita le preguntó y él le dijo que le excitaba tocarnos el culito y comprobar que llevábamos puestas las bragas de algodón las dos, porque así sabía que podía relajarse ya que nos tenía a las dos siendo conscientes de que solo le íbamos a hacer mamadas, y así podía correrse más a gusto.</p>
<p>Y recuerdo que mi chico incluso le dijo: </p>
<ul>
<li dir="ltr">
<p>Me excita mucho apretarle los pezones a Analía cuando me quiero correr...</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Sí Sam, por supuesto, apriétame los pezones como tú quieras...</p>
</li>
<li dir="ltr">
<p>¿De verdad? ¿y me dejarías apretártelos muy fuerte?</p>
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</ul>
<p>Yo creí que ella no cedería, pero lo miró con ternura y le dijo: </p>
<ul>
<li dir="ltr">
<p>Me excita mucho lo que estamos haciendo, y yo te provoqué muchísimo dolor, así que... <em>apriétamelos todo lo que quieras...</em></p>
</li>
</ul>
<p>Mi angelito estaba en un círculo de sensaciones placenteras,<span> </span><strong>yo le estaba mamando la polla</strong><span> </span>mientras con<span> </span><strong>mi mano derecha le hacía el efecto émbolo</strong><span> </span>y mi mano izquierda le acariciaba las nalgas, y<span> </span><strong>Anita le besaba grande</strong><span> </span><strong>y metía la lengua en su boca</strong><span> </span>mientras le acariciaba el pelo.</p>
<p>Y además nos sentía gemir a las dos porque<span> </span><strong>con su mano derecha me retorcía una teta a mí y con su izquierda retorcía<span> </span><em>fuerte</em><span> </span>el pezón de Anita</strong>.</p>
<p>Yo escuchaba la respiración de Anita mientras gemía con pequeños alaridos y sabía que en esos momentos Sam estaba retorciéndole y apretándole fuertísimo el pezón y porque también me lo estaba apretando así a mí, y comencé a mamarle con todas mis fuerzas su polla, desesperadamente fuerte.</p>
<p>Y todo eso lo llevó al éxtasis… </p>
<p>Comencé a escuchar su grito seco y apagado por tener su lengua dentro de la boca de Anita, y disfrutar de cómo conseguimos entre las dos que se estremeciera tan a gusto, recuerdo que se corrió como nunca lo había hecho. </p>
<p>A pesar de estar muy acostumbrada, me costó tragarme todo su yogurt de vida, pero  seguimos mamándolo y besándolo hasta que se quedó prácticamente dormido.</p>
<p>Subí a darle las gracias a Anita y me dijo que era lo menos que podía hacer por nosotros, pero que en realidad estaba muy agradecida por las sensaciones aprendidas y recibidas esa noche.</p>
<p>Al día siguiente nos levantamos y fuimos a desayunar todavía un poco consternados pero felices. Anita estaba toda preocupada por si le seguían doliendo los güevos a mi angelito, a lo que él le dijo que todavía un poco sí. El caso es que estaba lloviendo de forma torrencial, y habíamos venido a la playa lo cual era un blufff total, porque allí es un pueblito en el que no había nada que hacer cambiando el clima de forma abrupta y con 2 días seguidos de lluvias torrenciales, justo los días que íbamos a estar nosotros. Era horrible ese clima...</p>
<p>Y lo más triste, encima era su cumpleaños. </p>
<p>Volvimos a la habitación sin nada qué hacer y entonces Anita le preguntó si le había gustado hacer el amor así, a lo que mi angelito Sam le dijo que sí, que le encantó, y ella le respondió algo así como "me alegra mucho saber que al menos pude ayudaros".</p>
<p>Yo le dije: </p>
<ul>
<li dir="ltr">
<p>Ayer se notaba que estabas muy cargadito, cariño, me diste un biberón entero, pero ¿te gustó así como lo hicimos?</p>
<ul>
<li dir="ltr">
<p>Y él me respondió: </p>
</li>
</ul>
</li>
<li dir="ltr">
<p>Mucho, pero todavía me duelen un poco, aún los tengo bastante cargados, cielo... Aunque he de decir que de quien estoy enamorado es de ti Analía, a ti es a quien dedico mis sueños, mis besos, mis labios. Por eso es que<span> </span><strong>me hubiera gustado más besarte con todo mi amor a ti</strong><span> </span>mientras me corría a gusto...</p>
</li>
</ul>
<p>Me acerqué a Anita, le susurré al oído mis ideas y ella me miró con ternura, picaresca y amor y me dijo: ¡por supuesto!</p>
<p>Entonces nos acercamos más a mi angelito y le dije: </p>
<ul>
<li dir="ltr">
<p>Cariño, ya que va a estar lloviendo sin parar y es el día de tu cumpleaños, voy a darte mi regalo: Anita y yo queremos hacerte un regalo conjunto, nos vamos a quedar hoy y mañana en la cama y vamos a hacerte todas las mamadas que quieras y como más te gusten.</p>
</li>
</ul>
<p>Se puso contentísimo y me agradeció muchísimo el regalo, bueno, a las dos aunque más a mí, claro. Y como me lo había pedido, en la siguiente mamada le enseñé a Anita a hacérsela como a él le gustan, aunque me decía que ella no sabía hacerlo bien, claro, yo soy la número uno, pero disfrutó muchísimo!!! </p>
<p><strong>Ocho mamadas en total</strong>, le hicimos 4 mamadas ese sábado 3 el domingo, más la del viernes por la noche.</p>
<p>Dijo que incluso<span> </span><em>mereció la pena</em><span> </span>el golpe en los testículos</p>
<p>Después volvimos a nuestro pueblo italiano y antes de irse Anita quiso agradecerle la hospitalidad con 2 mamadas conjuntas más, aunque yo ya no quería porque una cosa es un regalo y otra que me intente quitar el novio, me puse celosa y no hubo más sexo conjunto. Pero fue muy excitante disfrutar así ese fin de semana.</p>
<p><strong>ADENDA:</strong></p>
<p>Todo esto ocurrió justo el verano de 2019, antes de la pandemia por Covid. Pero pasados unos años todo volvió a la normalidad turística. Y por ello nos volverá a visitar mi prima Anita.</p>
<p>Me llamó el martes para confirmarme que venía mañana domingo y que esta vez se quedará una semana. Estuvimos charlando sobre cómo va la situación en la familia porque nos gusta cuidarnos mucho, y me dijo que cuidase mucho a mi chico, ella lo llama El Toro porque dice que yo soy como una ternerita que va cada noche a tomar su leche directa de su Torito.</p>
<p>Y me dijo: </p>
<ul>
<li dir="ltr">
<p>Dile a Sam que este año no es necesario darle ningún golpe en sus partes, que<span> </span><strong>el tándem es voluntario</strong><span> </span>durante mis vacaciones, que he pensado mucho en vosotros y todo lo que me hicisteis sentir...</p>
</li>
</ul>
<p>Resulta que allá en España no consiguió congeniar con ningún chico. No consigue que le guste ningún hombre, ni siquiera en el trabajo porque son todo chicas, y que un día se fue a un sex-shop y compró un pene de goma con depósito. No tenía ninguno porque nosotras con Rokitansky no podemos utilizarlos..</p>
<p>Resulta que leyó que mezclando leche de vaca, con licor de Acacia Dealbata para darle sabor a almizcle, y gelatina líquida para darle consistencia y densidad, se consigue una mezcla parecida al semen, así que lo calienta un poquito y antes de dormir, rellena el depósito del consolador para irse a la cama e imaginar que está haciendo sexo oral, su obsesión ahora, y que practica mucho para tener mejor técnica mamando, y mientras se aprieta ella misma los pezones para sentir más exhitación, y cuando quiere quedarse dormidita, aprieta el depósito y se llena la boquita de leche, se la toma y así se queda dormidita hasta el día siguiente.</p>
<p>Se ha acostumbrado a seguir mamando hasta no dejar ni una gotita porque sino lo hacía así, el consolador por la noche perdía líquido y le mojaba la almohada, que es donde lo deja porque le gusta sentirlo cerca de su cara ya que a veces se despierta a media noche y vuelve a mamarlo otra vez para dormirse. Muy parecido a nosotros.</p>
<p>Y que incluso se compró un gel de labios (y me trae 2 de regalo para mí) con sabor a fresa que es muy lubricante y pringosito, y que sirve para besar muy baboso, como sabe que le gusta a mi chico mientras la otra le hace el amor mamando su polla, y me preguntó si me parecía ok, a lo que yo le dije que sí, que solo con ella porque además ya habíamos hecho sus fantasías, pero que mi chico es mío y solo mío.</p>
<p>Así que el martes se lo dije a mi chico por la noche y se excitó muchísimo, no dejaba de besarme y me dijo que íbamos a hacer el amor muy rico esa noche pero que ya no lo haríamos más hasta el domingo porque tenía que reservar sus manantiales, que iba a venir una semana muy dura de ordeño con 2 terneritas, y tengo que reconocer que a veces me da un poco de celos compartirlo aunque sé que no son reales porque nadie lo va a tratar como lo trato yo.</p>
<p>Así que ya reservó la semana que viene para tomarse unas vacaciones en el trabajo para poder disfrutar a gusto y no tener que madrugar, porque en diciembre compró una cama de 2x2 metros así que este año podremos hacer el amor y quedarnos dormiditos incluso sin sacarme su polla de la boquita, y estar los 3 durmiendo cómodos y espaciosos.</p>
<p>Y por la mañana tengo planeado prepararle el desayuno y llevárselo a la cama y quedarme mirándolo con amor, y cuando acabe decirle "cariño has desayunado rico y tienes la barriguita llena pero yo no he desayunado así que te voy a hacer una buena mamada para que te descargues a gusto, y así pueda yo también desayunar directamente en la cama".</p>
<p>Le vuelven loco de excitación este tipo de cosas.</p>
<p>En todo caso, mi chico está encantado con lo que va a disfrutar la semana que viene. No solo con Anita sino también conmigo, es decir, con el amor conjunto y sistemático de 3 personas disfrutando del amor que dios y la naturaleza nos permite dar, recibir, ofrecer y paladear.</p>
<p>Al escribirme varias chicas he decidido crear un correo para cualquier comentario, opinión o ayuda que necesitéis porque somos muy conscientes de la gran cantidad de dudas, depresiones y sufrimientos que estas disfunciones causan en determinadas mujeres, aunque también en los chicos, pues la pornografía ni resuelve ni da soluciones en estos casos.</p>
<p>El email es: SEMENARISTAS -<em>arroba</em>- GMAIL -<em>punto</em>- COM</p>
<p>Disculpad la extensión del texto, pero a las mujeres nos gusta recrearnos en los detalles.</p>
<p>Muchas veces<span> </span><strong>por no preguntar nos quedamos con dudas</strong>, sobre todo en circunstancias distintas, chicos distintos, por simple vergüenza, etc, así que<span> </span><strong>no dudéis</strong><span> </span>en escribirme o dejarme algún comentario que, aunque tarde, siempre contesto.</p>]]></content:encoded>
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