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									Autosatisfacción - Relatos Eróticos				            </title>
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            <description>Relatos eróticos enviados por los usuarios. Portal con la comunidad de autores y lectores más morbosos de la red que interactúan con las escenas relatadas más morbosas. Relatos en familia, gays, bisexuales, dominación, sumisión y todo lo que te puedas imaginar.</description>
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                        <title>Una paja y al teléfono</title>
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                        <pubDate>Thu, 05 Jun 2025 11:25:15 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[.... .Le llamé por teléfono, tardó en cogerlo. Cuando lo hizo respondió con voz agitada como si estuviera haciendo ejercicio. Se le escapaba algún gemido y de fondo algún grito o jadeo suave...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p><em>.... .<br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br />Le llamé por teléfono, tardó en cogerlo. Cuando lo hizo respondió con voz agitada como si estuviera haciendo ejercicio. Se le escapaba algún gemido y de fondo algún grito o jadeo suave. <br /><br /><br />- ¡Hola hermanito! <br /><br /><br />- ¡Ah! ¿si? ¡uffff!<br /><br /><br />- Te llamaba para ver si mi preciosa cuñada y tú vais a venir este finde a la casa de la playa.<br /><br /><br />Sospechaba que tipo de actividad física se estaba desarrollando al otro lado y no era ejercicio precisamente. Creía que ninguna de las personas allí presentes tenía mucha ropa encima. Y que además estarían en su dormitorio, o en el sofá del salón o sobre la encimera de la cocina. <br /><br /><br />- No teníamos pensado nada. Pero le preguntaré a Marta a ver si le apetece. ¡MMMMMM!<br /><br /><br />Eso empezó a excitarme a mí también al pensar en que lo había sorprendido en un acto tan íntimo. Pero él no cortaba la llamada y yo tampoco. Así que mientras de fondo continuaba el coro de gemidos la conversación continuaba como si nada. <br /><br /><br />- ¡Ya! Y si no venís ¿Qué vais a hacer?. ¿Pasaros todo el puente metidos en la cama?. <br /><br /><br />- Pues no sería mala idea. <br /><br /><br />- Oye, que yo no os juzgo, más bien me dais envidia. <br /><br /><br />Nunca había tenido tanta confianza con mi hermano como para meterme en conversaciones sobre temas sexuales. Ambos disimulábamos intentando no hacer referencia a lo que estaba pasando en realidad. Pero a la vez hacer picante la conversación. Y si había un buen momento para empezar sería ese. <br /><br /><br />- ¿Nosotros? Y eso ¿por qué?. <br /><br /><br />Contestó con cierta ironía. Llegue a sospechar que podía tratarse de una película porno puesta en la tele. Y que mi hermano estuviera solo masturbándose. Entre tanto yo me estaba excitando y pensando en hacer exactamente eso, pues estaba sola. <br /><br /><br />- Bueno todavía no me habéis dado un sobrino, así que podríais poneros a la faena. <br /><br /><br />- Ya pensaremos en eso. Somos jóvenes y queremos disfrutar. Estamos disfrutando. <br /><br /><br />- De eso estoy segura. Con lo buenorros que estáis. <br /><br /><br />- ¡Bah!. Tata, y tú con tu cuerpazo tendrás a los que quieras en tu cama. <br /><br /><br />Yo pensé que ya lo estaban haciendo en ese momento. Despacio la mano que no sostenía el móvil bajaba por mi cuerpo pellizcando un pezón. Acariciando la suave piel de mi plano vientre, las yemas de los dedos apenas rozando mi epidermis. Hasta llegar a la cinturilla de mis bragas.<br /><br /><br />Se pasearon por mi depilado pubis, por el monte de Venus acercándose cada vez mas a la humedad de los labios, dos dedos entre ellos, mi excitado clítoris aumentando más el calor de mi cuerpo. Todo eso mientras oía como alguien cabalgaba sobre su polla dura. Me llegaba el sonido de unas nalgas golpeando unos muslos. <br /><br /><br />- No puedo quejarme y alguna vez de dos en dos. No solo chicos claro. <br /><br /><br />- Vaya que pervertida me has salido. No sabía eso de mi hermanita. <br /><br /><br />Tenía mucha curiosidad y morbo. <br /><br /><br />- ¿Y vosotros? ¿Habéis hecho algún trio? <br /><br /><br />- Nos lo podríamos plantear. Con la persona adecuada claro. <br /><br /><br />- Uffffff.<br /><br /><br />Se me escapó un gemido que él tuvo que oír perfectamente. Y de fondo me respondió otro que parecía salir de la preciosa garganta de mi cuñadita.<br /><br /><br />Quizá fuera al revés y fuera él quien montaba sobre el pene de un amante. Sabía seguro que mi querido hermano es bisexual. Más de una vez le había visto hacía años besándose con alguno de sus amigos. Y puede que algo más que besos y caricias. <br /><br /><br />- Por cierto. Marta dice que le encantaría "estar" contigo este finde. <br /><br /><br />Me había equivocado pensando tan mal. Con quien estaba follando parecía ser su sexi mujercita. <br /><br /><br />A mí también me gustaban las chicas y hacia eso mismo con mis amigas. Pero había sido más discreta mm hasta entonces. Lo sigo haciendo a día de hoy. Y por qué no, mi cuñadita me gusta mucho, está muy buena. <br /><br /><br />- Dile que yo también quiero darle un buen abrazo y un montón de besos. Que tengo muchas "ganas" de "estar" con ella. <br /><br /><br />Quizá debería haberle pedido que dijera la verdad de lo que estaba pasando y con quién estaba pasando. Pero la verdad es que me estaba excitando mucho. Y el misterio añadía un poco más de morbo. <br /><br /><br />Estaba muy cachonda. Así que por qué no aprovechar. Mi coño chorreaba y ni él ni yo queríamos cortar la comunicación. La persona que estuviera encima o debajo de él parecía no tener ni voz ni voto. Pero seguía dándole placer. O ya había insistido en seguir la conversación. <br /><br /><br />Al menos yo no había oído nada de ella más que suaves gemidos. Ni una palabra. Pero ellos también tenían que haber oído más de uno de mis gemidos y suspiros. Parecía que estaba en manos libres. <br /><br /><br />A esas alturas ya tenía dos dedos acariciando mi clítoris por debajo del tanga. Tenía el xixi encharcado. <br /><br /><br />- Yo también la quiero mucho. No sé te olvide decírselo. <br /><br /><br />De pronto, de fondo se oyó. Y creo que tuvo que sacarse la polla de la boca para decirlo.<br /><br /><br />- Yo también te quiero, cuñi.<br /><br /><br />En ese momento pensaba en que donde yo la quería era entre mis piernas comiéndome el xoxito.<br /><br /><br />- ¡Ah!. Pero si estás ahí. Pensaba que mi tato estaba solito. <br /><br /><br />Eso no se lo creía nadie con todo lo que había oído. Pero decidí seguir con la comedia mientras continuaba haciéndome un dedo. Creo que habrían cambiado y que el que tenía la boca ocupada sería mi hermano pues la que me contestaba era ella. <br /><br /><br />- No, cielo, estoy aquí pero estaba comiendo y no podía contestar. <br /><br /><br />Comiendo polla, claro. Pero no lo dije en alto. <br /><br /><br />- Cuñi, tenemos que salir de compras juntas. he visto una nueva tienda de lencería para guarrillas. Tienen cosas muy sexis. <br /><br /><br />- Tu hermano no necesita lencería para que se le levante. <br /><br /><br />¿Donde la tendría levantada en ese momento?. Ya no hablaba como si tuviera una polla en la boca. Así que tenía que habérsela puesto en otro sitio. <br /><br /><br />- Con lo rica que estás no me extraña nada. Seguro que solo con verte ya se pone duro. <br /><br /><br />- Hago lo que puedo. Pero él también me pone cachonda a mí. <br /><br /><br />- No es por que sea mi hermano pero si que está muy bueno. <br /><br /><br />Separó la boca del coño que estaba lamiendo para contestar. <br /><br /><br />- Que sigo aquí y no soy un trozo de carne. ¿Habláis así de mí cuando no estoy?.<br /><br /><br />- Si fueras un solomillo ya te habríamos comido. Pero sigue. MMMMMM.<br /><br /><br />Me da que tuvo que empujar la cabeza de mi familiar entre sus muslos para hacerle continuar su placentera faena. Mientras yo ya tenía dos dedos dentro de mí coño. Para poder usar las dos manos también puse el manos libres y dejé el móvil a mi lado en el brazo del sofá. <br /><br /><br />- Al final no me habéis dicho si habéis encontrado a esa persona especial para hacer un trío. <br /><br /><br />- Tenemos alguien en mente. Pero no sabemos si ella querrá. <br /><br /><br />- Estoy convencida que en cuanto os conozca se derretirá y caerá en vuestros brazos. O entre vuestros muslos. <br /><br /><br />Llevé la mano que había quedado libre a mis pechos. Pellizqué suavemente un pezón. Lo que envió un calambrazo de placer directo a mi cerebro. El jadeo que solté tuvo que ser perfectamente audible para ellos. <br /><br /><br />- Uffffff.<br /><br /><br />- Tata ¿Estás bien?.<br /><br /><br />- Genial. Hermanito. En la gloria. <br /><br /><br />- Estupendo, nosotros también estamos muy bien. <br /><br /><br />Esa mano pícara bajó por mi vientre, el ombligo y el monte de Venus hasta colaborar en mi masturbación acariciando el clítoris. Sabía que estaba manchando la tapicería del sofá y me importaba un comino. <br /><br /><br />- Hermanita. ¿Tú te podrías entre nuestros muslos?.<br /><br /><br />Fue esa pregunta tan directa la que por fin desató mi orgasmo. No esperaba que me lo propusiera de esa forma. Pero la sorpresa y el morbo hizo que me corriera soltando un fuerte y muy largo gemido.<br /><br /><br />- ¡MMMMMMMM!.<br /><br /><br />Jamás había tenido un orgasmo como ese masturbándome. Me dejó completamente flácida y sin poder seguir con la conversación. <br /><br /><br />- Venid este fin de semana a la playa y lo comprobaréis. <br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br />...... </em></p>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/autosatisfaccion/">Autosatisfacción</category>                        <dc:creator>pern</dc:creator>
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                        <title>Me voy a correr, métela ahora en el culo</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/autosatisfaccion/me-voy-a-correr-metela-ahora-en-el-culo/</link>
                        <pubDate>Mon, 11 Oct 2021 16:21:21 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Todo comenzó un sábado por la tarde que ibas por la acera y casi te caes debido a un baldosín que estaba suelto. Yo salía del portal de edificio en el que vivo, te sujeté, te mire a los ojos...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p>Todo comenzó un sábado por la tarde que ibas por la acera y casi te caes debido a un baldosín que estaba suelto. Yo salía del portal de edificio en el que vivo, te sujeté, te mire a los ojos y te pregunté:</p>
<p><br />-¿Te has hecho mucho daño?</p>
<p><br />Te habías puesto pálida y arrimaste la espalda a la pared.</p>
<p><br />-Por la manera que me duele el tobillo creo que lo rompí.</p>
<p><br />Me agaché y tanteé el tobillo, lo habías torcido, pero te dije:</p>
<p><br />-Tienes un tendón fuera de su sitio.<br />-¿Eres médico?<br />-No, pero hace tiempo era curandero en mi pueblo. Podría llevártelo a su sitio, si quieres.<br />-¿Aquí?</p>
<p><br />En realidad lo que quería era llevarte a la cama. Sabía que en unos minutos el dolor se iría, así que te dije:</p>
<p><br />-No, lo haría en mi piso, allí tengo la pomada y las vendas.<br />-No sé ni cómo te llamas. <br />-Me llamo Enrique. ¿Vamos?<br />-No sé...<br />-¿Llamo a una ambulancia?<br />-No, mejor vamos a tu piso. Yo me llamo... Llámame cómo quieras.<br />-Te llamaré Cielo.</p>
<p><br />Al no querer decirme tu nombre supe que o tenías novio, o estabas casada o había alguien en tu vida. Apoyada en mí fuiste a la pata coja hasta el ascensor, después hasta la puerta de mi piso y luego hasta el tresillo del salón.</p>
<p><br />Mientras cogía la pomada y las vendas en un cajón, me peguntaste:</p>
<p><br />-¿Tu esposa no está en casa?<br />-No, va de fin de semana a Londres.</p>
<p><br />Pusiste cara de preocupación.</p>
<p><br />-No esperaba que estuviéramos solos.<br />-Tranquila, estás muy rica, pero no va a ocurrir nada que no quieras que ocurra.<br />-¿Eso quiere decir que vas a intentar hacer algo?<br />-Eso quiere decir que te voy a arreglar ese tobillo, si me dejas.</p>
<p><br />Te estiré la pierna y te puse el pie sobre la mesa camilla, te quité el zapato y te dije:</p>
<p><br />-Quita las medias que yo me doy la vuelta para no ver lo que no debo.</p>
<p><br />Me di la vuelta, te quitaste las medias y volviste a poner el pie sobre la mesa camilla.</p>
<p><br />Unté crema antiinflamatoria suavemente en tu tobillo y lo masajeé... Poco a poco el dolor se fue y el color volvió a tus mejillas. Cuando subí del tobillo masajeando tu pierna, me preguntaste:</p>
<p><br />-¿Eso es necesario?<br />-Sí.</p>
<p><br />Te levanté el vestido y seguí subiendo hasta llegar al lado de las bragas.</p>
<p><br />-¿Cómo va ese tobillo?<br />-Ya no lo siento.</p>
<p><br />Te pasé el dedo pulgar por el coño y te pregunté:</p>
<p><br />-¿Me dejas jugar contigo, Cielo?</p>
<p><br />Me miraste y no vi enfado en tu cara por haber tocado aquella cosita húmeda.</p>
<p><br />-Sabía que me ibas a entrar de un modo o de otro.</p>
<p>Y yo sabía que cuando subiste a mi piso no era solo para que te curase el tobillo, claro que no te lo dije, lo que te dije fue:</p>
<p>-Mujer, estamos solos, tú estás muy buena y yo tengo unas ganas locas de follar. Sería un tonto si no te dijese algo.</p>
<p><br />Me diste alas cuando dijiste:</p>
<p><br />-Pero para mí eres un perfecto desconocido.<br />-Y tú para mí una perfecta desconocida. Somos la pareja ideal para tener una aventura. ¿Jugamos?<br />-¿A qué?<br />-¿A los médicos?</p>
<p><br />Ya dejaste que te llevara la corriente.</p>
<p><br />-Creí que ya estábamos jugando a eso.</p>
<p><br />Te besé la planta del otro pie, te besé el puente y subí besando hasta arriba, te di un beso en el coño, lamí y te dije:</p>
<p><br />-Quita las bragas y la falda.</p>
<p><br />Sonreíste por primera vez. Vi que tenías una sonrisa preciosa.</p>
<p><br />-¿Qué me quieres hacer?<br />-Te quiero devorar el coño.</p>
<p><br />Quitaste a falda y las bragas y ya apoyaste el pie en el piso, después te abriste de piernas y te recostaste en el tresillo. Te dije:</p>
<p><br />-Tienes un coño precioso.</p>
<p><br />Te abrí el coño con las dos manos y vi lo mojada que estabas. Mi lengua lamió tus labios vaginales y entró y salió de tu coño. Comenzaste a gemir, tus manos se posaron en mi cabeza y acariciaron mis cabellos, después tirando de ellos llevaste mi lengua a tu clítoris. Ya el glande asomaba del capuchón, lo lamí sutilmente y después lo chupé con delicadeza, metí dos dedos dentro de tu coño y acaricié tu puto G al tiempo que lamía y chupaba tu clítoris. Pasado un tiempo tiraste de mis cabellos y levantando la pelvis dijiste:</p>
<p><br />-¡Me corro!</p>
<p><br />Jadeaste cómo una perra y te convulsionaste cómo una loca. No dejé de chupar tu clítoris hasta que no acabaste de correrte, después quité los dedos y mi lengua se metió dentro de tu coño. Entrando y saliendo y lamiendo tu clítoris me volviste a dar en la boca otro delicioso orgasmo.</p>
<p><br />Me desnudé mientras se te iba el resuello, luego te cogí en brazos, te llevé a mi habitación y te puse sobre la cama. Te quité el jersey, la blusa y el sujetador. Vi tus tetas y la boca se me hizo agua. Las agarré, las amasé y después, mientras te masturbaba con dos dedos, las comí besando y lamiendo cada centímetro hasta llegar a las areolas y los pezones... Las lamí y los chupé hasta que me dijiste:</p>
<p><br />-Me voy a correr otra vez.</p>
<p><br />Volví a meter mi cabeza entre tus piernas, enterré mi lengua en tu coño, y después lamí de abajo a arriba. En menos de un minuto, dijiste:</p>
<p><br />-¡Me muero!</p>
<p><br />Te corriste cómo una loba y yo me tragué tu corrida, una corrida deliciosa.</p>
<p><br />Al acabar de correrte te besé por primera vez. Tus labios eran dulces. Mi polla estaba celosa y siguió el camino de mis labios. La recibiste con agrado, mamaste y lamiste el glande. Mamabas bien. Tuve que quitarla de la boca porque me corría sin remedio... Te la clavé en el coño y te follé despacito para despistarla. Cuando vi que estabas a punto de correrte aceleré para que te corrieras, pero el que se corrió fui yo. Te llené el coño de leche mientras tú me besabas con dulzura.<br />Al acabar de correrme fui de nuevo a por tu coño. Mi lengua lo lamió arrastrando mi leche y tus flujos hasta el clítoris. Lo lamí de un lado al otro a toda pastilla y te volviste a correr.</p>
<p><br />Al acabar lamí tu coño y después te besé con la lengua pringada con mi leche y los jugos de tu corrida. Me devolviste el beso, un beso muy largo que nos volvió a dejar cachondos. Al acabar de besarnos me preguntaste:</p>
<p><br />-¿Me podrías dar un orgasmo anal?</p>
<p><br />Podía, y te lo iba a dar. Te pusiste a cuatro patas. Mi lengua lamió tu perineo y tu ojete. Cando mi lengua entró y salió de culo comenzaste a gemir. Las palmas de mis manos aplaudieron tus nalgas. Al rato vi como tus jugos bajaban por el interior de los muslos. Estabas que echabas por fuera. Dejé de aplaudirte el coño. Te agarré por las tetas y de un zurriagazo te la clavé hasta el fondo del coño. Después te di caña al tiempo que magreaba tus tetas y apretaba tus pezones. Esta vez no me avisaste. Te corriste gimiendo en bajito. Sentía tu coño apretando mi polla y bañándola con los jugos de una brutal corrida.<br />Al acabar de gozar te volví a comer el culo y a aplaudir tus nalgas. No tardaste en regalarme tus dulces gemidos. Volví a meter mi polla dentro de tu coño. Pringada de jugos la froté en el ojete y acto seguido te la fui metiendo muy despacito sin dejar de nalguearte. Te la metí centímetro a centímetro. Con la polla metida a tope me dijiste:</p>
<p><br />-Sácala, vuelve a follar mi ojete con la lengua y dame fuerte en el culo.</p>
<p><br />Mi lengua volvió a lamer tu perineo y a entrar y salir de tu culo y las palmas de mis manos te dieron con fuerza. Poco después tus gemidos eran escandalosos. Algo más tarde, me dijiste:</p>
<p><br />-Me voy a correr. Métela ahora en mi culo!.</p>
<p><br />Te metí el glande. Tú empujaste con el culo y te corriste mientras la polla iba entrando. Al llegar al fondo me corrí yo.</p>
<p><br />Te follé a ti, sí a ti, a la que ha leído este relato. Ojalá mis fantasías las hayas hecho tuyas y te hayas corrido cómo me corrí yo pensando en ti.</p>
<p><br />Quique.</p>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/autosatisfaccion/">Autosatisfacción</category>                        <dc:creator>José</dc:creator>
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                        <title>Estefanía en la cama</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/autosatisfaccion/estefania-en-la-cama/</link>
                        <pubDate>Sat, 23 Jan 2021 20:01:16 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Estefanía en la cama
 
— ¡Oh! quiero tu coño, oh, dame tu vagina. — Exclamaba la actriz rubia, de nombre Cloe. Esta como ya dije; rubia, ojos azules como el cielo en verano, delgada, senos...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><span style="text-decoration: underline"><span style="color: #800000"><em><strong>Estefanía en la cama</strong></em></span></span></p>
<p> </p>
<p>— ¡Oh! quiero tu coño, oh, dame tu vagina. — Exclamaba la actriz rubia, de nombre Cloe. Esta como ya dije; rubia, ojos azules como el cielo en verano, delgada, senos con implantes y paraditos, sexy abdomen con piercing en el ombligo, culo grande paradito y en proporción con sus senos, su ano de un rojo oscurillo, sexo depilado con los labios rosadillos, el clítoris algo grande pero sexy, piernas muy sexys también, de tez blanca, nariz bien perfilada y media, labios sensuales y de color rojo, con dos lunares en el cuello.</p>
<p> </p>
<p>Mientras, besaba desesperada a su amante Venus, esta, pelirroja, de unos increíbles ojos almendrados, algo morena, nariz filuda de delicadas facciones, labios finos pero sexys, senos grandes, y operados-típico de las estrellas porno, con muchas pecas en todo el pecho, incluso en la aureolas; pezones paraditos, abdomen sensualmente modelado, su coño depilado era muy prominente, los labios de color oscuro pero el clítoris ligeramente más claro, el culo y las piernas de la siguiente manera; el culo paradito y proporcional a sus senos, con un ano de un color más claro que su coño, las pierna en proporción al culo. Al tiempo esta gemía:</p>
<p> </p>
<p>— Cómete, mi vagina, oh, sí, cómete la vagina, soy tu zorra. — Cloe recorre su cuerpo con su lengua y caricias, dando de vez en cuando palmaditas en las nalgas de Venus que no puede reprimir los gritos y gemidos. Cloe llega a su sexo lamiendo el pubis de Venus, quien ya tiene el sexo todo empapado de su flujo, las manos de Cloe se deslizan entre sus labios vaginales y buscan el clítoris de Venus...]</p>
<p> </p>
<p>Estefanía, chica de largo cabello castaño claro, de tez trigueñita y bronceada debido al clima de costa, también sus ojos castaños, senos grandes, un abdomen de adolescente bastante bello y sexy, una cintura de colegiala, depilado su monte de Venus, vagina no virginal ya, pero si bien cerradita, labios rozados de adolescente, clítoris pequeño, trasero benigno, pero un poco pequeño con respecto a sus senos, piernas divinas inspiración de un pintor renacentista.</p>
<p> </p>
<p>Se encontraba en su cama totalmente excitada pues veía la escena, se penetraba por la vagina con un consolador, mientras que se metía un dedo por el ano, sin perderse detalle del film porno que gozaba en la quietud de su habitación.</p>
<p> </p>
<p>— Oh, que rico se siente mi culo, y mi rajita, umm, ah, Dios, que rico... —</p>
<p> </p>
<p>Le abre las piernas a Venus y metiendo en medio su cabeza se dispone a disfrutar de ese manjar real de Venus. Abriéndole el coño a Venus con los dedos y penetrándoselo con la lengua, moviéndola de forma tan experta como una estrella del porno sabe hacerlo, se baña la boca con los jugos de Venus mientras le dice:</p>
<p> </p>
<p>– ¿Te gusta?, sí ¿Te gusta que te coma tu raja así? – Mientras le proporcionaba lengüetazos certeros en el sexo de su amante. Quien está en edén de placer:</p>
<p> </p>
<p>— ¡Oh sí! Mi vida sí, cométela toda y el culo también quiero que me comas el culo mientras me follas mi raja. Fóllame sí, fóllame, comete todo mi culo. —</p>
<p> </p>
<p>En este momento Estefanía se penetraba con dos consoladores y lo gozaba como nunca imaginado ser otra actriz en el set, gritando:</p>
<p> </p>
<p>— ¡Oh sí! fóllenme las dos. Una por el culo y la otra por la cuca. —</p>
<p> </p>
<p>Empapada en sudor y con algunas lágrimas en los ojos, llegó a un orgasmo ruidoso y mojado, con su corrida empapó los consoladores y chorreaba las sabanas.</p>
<p> </p>
<p>En la película las amantes desinhiben en orgasmos múltiples y continuos, Cloe es ahora la follada por los consoladores, con sus piernas abiertas gozaba de sexo anal, y vaginal, mientras intentaba con bastante éxito lamer la vagina de Venus, rebosante de placer gritaba:</p>
<p> </p>
<p>— Oh sí, sí, fóllame, oh que rico, oh eres mi perrita, síiii, cómete mi raja, sí, demonios que rico, ouh oh, ah, sí, dios me corro, sí me corro, sí... —</p>
<p>Vació su orgasmo en la boca de Venus quien se dispuso a limpiarle su coño a lengüetazos con lo que consiguió un nuevo orgasmo. Cayó rendida mientras Cloe le recorría su cuerpo con la lengua deteniéndose en su coño, abdomen, senos, que mordisqueó arrancando gemidillos de placer con algunas protestas de Venus.</p>
<p> </p>
<p>— Oh, mi amor, perra mía, estoy cansada, oh dios nooo..., uhhh, uhhh, oh, sí..., oh me corro de nuevo mami. —</p>
<p> </p>
<p>— Putita acaso no sabes que me enciendo con solo verte, además quiero que me comas el culo y mi cuca de nuevo y por favor chúpame las tetas, bien mamadas. —</p>
<p> </p>
<p>Cloe abriéndole las piernas a Venus se preparó para gozarle nuevamente de placer oral de Venus, está besando y lamiendo primero los pies subiendo por las piernas, comiendo estas exclamaba:</p>
<p> </p>
<p>— Uy, Cloe puta mía que ricas son tus piernas. — Llega a su raja lamiéndola con movimientos de arriba abajo se la come toda y al morderle el clítoris y los labios vaginales Cloe grita desesperada y extasiada de placer.</p>
<p> </p>
<p>— Puta mía, que has hecho que rico, puta sigue así. Oh, no que rico, que rico, sí me corro, sí, sí, diablos, ahh, sí, siiii — termina con esa afirmación su discurso corriéndose toda...</p>
<p> </p>
<p>Estefanía en todo momento gozaba la película y también gozándose unos consoladores en esa masturbada, no paraba de gemir de placer:</p>
<p> </p>
<p>— Sí, que rico siiii, umm, no, diablos, me duele el culo, mi raja siiii, me estoy corriendo como perra. — Al tiempo que se corría completa. Sí, su rajita y culito estaban rojitos y un poco irritados por el número de las folladas y la fuerza de sus movimientos, que cayó rendida en la cama tal como las actrices en la peli.</p>
<p> </p>
<p>Ahora bien, haré un paréntesis en esta historia para analizar lo siguiente:</p>
<p> </p>
<p>Estefanía con ahora 16 años ya tiene su sexualidad definida, aún en el proceso se quebró el corazón en par de oportunidades, en fin; contaba con tanto solo 11 años y ya sentía excitación por algunas de las mujeres que frecuentaban su entorno.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><img src="https://cdni.pornpics.com/1280/7/156/64578656/64578656_020_514a.jpg" /></p>
<div id="wpfa-1813" class="wpforo-attached-file"> </div>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/autosatisfaccion/">Autosatisfacción</category>                        <dc:creator>nyctidromus</dc:creator>
                        <guid isPermaLink="true">https://www.relatosonline.com/relatos/autosatisfaccion/estefania-en-la-cama/</guid>
                    </item>
				                    <item>
                        <title>El harén de mamá</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/autosatisfaccion/el-haren-de-mama/</link>
                        <pubDate>Thu, 14 Jan 2021 19:51:53 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[EL HAREN DE MAMÁ 
 
 
La pequeña Zorra
 
 
 
Esa tarde llegaría temprano; en el despacho el trabajo iba tan bien que de ahora llegaría más temprano a casa, por el camino analizaba mi ...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><span style="color: #ff00ff"><em><strong><span style="font-size: 18pt">EL HAREN DE MAMÁ </span></strong></em></span></p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><span style="color: #ff00ff;font-size: 14pt">La pequeña Zorra</span></p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><span style="font-size: 12pt">Esa tarde llegaría temprano; en el despacho el trabajo iba tan bien que de ahora llegaría más temprano a casa, por el camino analizaba mi vida hasta ahora era exitosa en mi carrera, no me queja decidí continuar con mi despacho jurídico me gustaba, no necesitaba con los acuerdos matrimoniales la fortuna heredada de Juan mi esposo era suficiente para dos o tres generaciones.</span></p>
<p><span style="font-size: 12pt">Pero Juan quería que fuera como el: luchadora, lo ame mucho, al principio fue como un deber, pero después él se convirtió en el apoyo más importante; nuestro matrimonio fue un capricho de nuestras familias, pero debo decir que también para mí a la larga me favoreció, está bien mi vida de domina solitaria tuvo que parar, pero con Juan el ámbito sexual siempre fue espacial a él le excitaba que dominara a otras mujeres ¡AH! Tiempos que no volverán o eso suponía yo al llegar a casa.</span></p>
<p><span style="font-size: 12pt">Como era temprano no llame para avisar suponía que las niñas estaban en casa, Claudia en el comedor estudiando mates o en su dormitorio investigando cualquier cosa para la escuela, Amanda en casa o con sus amigas, la verdad Amanda es un poco rebelde por nada que yo misma no fuese en mi pasado de adolescente.</span></p>
<p><span style="font-size: 12pt">Estaba pensando en ese pasado lejano y abriendo la puerta de la casa con suavidad, fue al entrar que mi pasado se me esfumo como al explorar una pompa de jabón al escuchar gemidos de la segunda planta. Subí las escaleras con rapidez, pero al ir por la mitad pare de golpe la carrera, escuche con más atención; si eran gemidos pero rítmicos al compás de una respiración agitada. Pero esa respiración era agitada por el placer. Con mucho cuidado alcance el final de la escalera las puertas de las habitaciones de las niñas estaban cerradas. Pero de la mi estaba abierta acercándome; pude ser testigo de algo que me confundió mucho.       </span></p>
<p><span style="font-size: 12pt">No podía créelo; Claudia, mi pequeña niña inocente. Pero allí estaba; en mi cama, la luz de la tarde anaranjada casi sanguinolenta iluminaba su cuerpecito: tenía los ojos cerrados, su negro y hermoso cabello alborotado, sus pechos medianos se mecían con su cuerpo, su mano izquierda en su entrepierna y unas bragas que con seguridad son mías estaban cara. Esta visión lasciva humedeció mi sexo.</span></p>
<p><span style="font-size: 12pt">Mi niña se masturbaba oliendo mis bragas, sus gemidos retumbaban en mis oídos taladraban mi cabeza. Mi entrepierna llameaba, fui consciente que mi mano fue a mi sexo y también comencé una la lenta paja sobre mis pantalones ajustados. Claudia decía cosas sucias que me excitaban, cosas que no me podía creer que mi niña dijera.</span></p>
<p><span style="font-size: 12pt">Su voz armónica estaba agitada por su respiración afanosa; pero, sus frases me inundaban de pensamientos lascivos, viciosos:</span></p>
<p><span style="font-size: 12pt">— ¡Oh mami sí! Folláme, ¡si oh! Soy tu puta mami, folláme como a la puta que soy. —</span></p>
<p><span style="font-size: 12pt">No me lo creía, aunque lo estaba oyendo; mi hija fantaseaba conmigo. Estaba confundida, pero no podía dejar de tocarme mi orgasmo hervía en mi sexo, estimulado por las palabras sucias de mi hija:</span></p>
<p><span style="font-size: 12pt">—Tómame mi coño, mami hazme mujer. ¿Señora, mami puedo correrme? —</span></p>
<p><span style="font-size: 12pt">Mi orgasmo exploto en mi interior de manera demoledora cuando mi hija también se corrió:</span></p>
<p><span style="font-size: 12pt"> — Mami me corro, me corro por ti. Soy tu putilla comecoños. — decía mi hija entrecortadamente. Mis piernas temblaban, mis bragas y pantalones estaban perdidos; aunque teniendo las fuerzas suficientes retrocedí por el pasillo y bajando las escaleras llegue a la cocina, fui al fregadero lave mis manos y tome un vaso de agua aun el orgasmo me vibraba en mis piernas. Sentada en una silla me devane los sesos. Decidiendo que con segura que solo serían las hormonas a su edad, si sería eso ella misma a esa edad se masturbaba constantemente.</span></p>
<p><span style="font-size: 12pt">Sali de la casa por la puerta de la cocina di el rodeo y volví a entrar por el frente, asegurando darle un tiempo a que, (&lt;&lt;la pequeña zorra&gt;&gt; ¡oh dios! Lo que estoy pensando) pudiera recomponerse a la vez que yo misma me calmara. Abriendo la puerta; llame:</span></p>
<p><span style="font-size: 12pt">— Claudia, Amanda — dije — ¿Están en casa?, mamá llego. — Dejando el bolso en uno de los muebles, subí las escaleras.</span></p>
<p><span style="font-size: 12pt">— Claudia — volví a llamar, llegando a la planta superior. Primero estaba la habitación de Amanda, seguidamente la de Claudia estas del lado derecho, del lado izquierdo la habitación principal además de otra más pequeña.</span></p>
<p><span style="font-size: 12pt">— Mamá — Decía Claudia saliendo de su habitación – Llegas temprano. – Dice esto su rostro estaba rojo tal vez a causa de que “casi” la sorprendo en mi habitación. Aunque también y ahora me estoy dando cuenta la mirada de Claudia me estaba viendo las tetas; los pezones se marcaban atreves del sujetador y la blusa vaporosa, haciéndome sonrojar también.   </span></p>
<p><span style="font-size: 12pt">— Si cariño. — Dije, deseando no haberla pillado a escondidas, también sintiendo como mi coño volvía a hormiguear en mi braga. – Estoy cansada, tomare un baño, cielo. – Continúe mi camino. Dios solo al verla ahora en su ropita de casa me ponía muy cachonda. — ¿Tú hermana? — pregunte abriendo la puerta de la habitación.</span></p>
<p><span style="font-size: 12pt">— No ha llegado, ya la conoces…. — Decía Claudia lo último se perdió en la puerta, en la habitación me despoje de la blusa que lleva dejándola en el cesto; mis tetas estaban duras mis pezones como rocas desde que pille a mi hija masturbarse, saber qué hace un instante Claudia me estuviera mirando me estaba matando, el roce más mínimo de mis pezones al quitarme el sujetador enviaba placer a todo mi cuerpo.</span></p>
<p><span style="font-size: 12pt">No lo entendía o más bien sí. Ahora ya entendía porque en ocasiones mis ropas de cama las encontraba húmedas; y, sintiéndome una zorra olí mi cama, ¡sí!   Olía a coño, a sexo; allí estaba yo una mujer de 42 años oliendo las sabanas de su cama que olían a coño de su hija. Me explicaba ahora ya que la niña ya no era una cría sino una mujercita.</span></p>
<p><span style="font-size: 12pt">Después de saber que la niña se masturbaba en mi cama, intuí que también ha husmeado dentro de mi habitación, primero que revise terminándome de desnudar fue el computador, me mortificaba al tiempo que me excitaba el saber que mi hija pequeña había descubierto mi diario íntimo, ya que este abrí pc si estaban abiertas varias pestanas de la biblioteca la de los videos lésbicos con los que me masturbaba, y otra con el diario que llevaba de mis encuentros sexuales con mis amantes.</span></p>
<p><span style="font-size: 12pt">Estaba que caminaba por las paredes el cansancio del día del trabajo hacia estragos en mi cuerpo sumado a la calentura que tenía desde que oí los gemidos de Claudia al entrar a casa, mi coño palpitaba mis tetas también  hasta me dolían, sacando del closet una braga tipo tanga y un sujetador de encaje negros a juego me fui al baño necesitaba aliviarme abrí la ducha el agua estaba fría, metiéndome en ella; el agua caía en mi cuerpo mis manos acariciaron mis pechos, me encantaban mis tetas eran grandes con mis aureolas rosas y pezones paraditos y duros en estos momentos.</span></p>
<p><span style="font-size: 12pt">Me los amase, pellizques mis pezones el placer se volvía a extender en olas agradable a lo largo mi cuerpo. Lo que menos me gusta de mi cuerpo es mi tripa; mi abdomen no es abultado, pero tiene más carne que la que desearía aun así mis manos lo recorrieron. Con suave tacto llegue a mi pubis rasurado, siempre me gusto afeitado estaba tan sensible su tacto es suave delicado.</span></p>
<p><span style="font-size: 12pt">Mi perversa mente imagino estar recreándose en el joven pubis de Claudia, mientras mis manos entraban de nuevo en mi raja, esta febril chorreando jugos desde hacía ya rato mis dedos entraron con facilidad dentro de ella doble mis rodillas; la penetración de mis dedos era placentera sentía el orgasmo burbujeando de dentro de mi coño, pero sin estallar no sé el tiempo, pero sentía mis senos apunto, mis pezones duros.</span></p>
<p><span style="font-size: 12pt">Con mi mano derecho acaricie mi nalga derecha y se perdió por el canalillo del culo; mi ojote estaba también ardiendo, con la mano que tenía en el coño recogí un poco de flujo y lo pase al culo y en el ojote empecé a hacer pequeños círculos mi mano izquierda volvió al coño mientras masajeaba lentamente mi ojote y metiendo el dedo corazón en mi culo volví a una lenta, pero satisfactoria paja.</span></p>
<p><span style="font-size: 12pt">Mis gemidos retumbaban en el baño mis dedos entraban y salían de mis agujeritos de placer, el orgasmo bullía y bullía, mis gemidos formaron palabras guarras dirigidas a una persona invisible:</span></p>
<p><span style="font-size: 12pt"> — Oh si, puta folláme con los dedos si me corro puta. — gemí descontrolada mientras mi orgasmo que desde hacía minutos hervía exploto, haciéndome temblar las rodillas, mis dedos salieron de sus cuevas y deslizándome caí desmadejada en el suelo de la ducha, durante unos instantes estuve allí en el suelo el agua caía a un lado, con los ojos cerrados no recordaba haber experimentado un orgasmo como este.</span></p>
<p><span style="font-size: 12pt">Después de recuperarme termine con mi baño al salir a mi cuarto estaba despejado, después de atracón de dedos estaba con la cabeza despejada tendría que orientar a mi hija como buena madre que era.</span></p>
<p><span style="font-size: 12pt"> Vistiéndome con la braga tanga y el sujetador y un vestidillo casero cortito y de escote, floral baje a la cocina, aunque el calentón se me paso la idea de dominar a mi hija surgió de pronto en mi mente y mi coño se mojó, tiempo hacía ya que Juan murió sé que soy una mala mujer al decir que casi no me dolió, bueno si, pero fue melancolía de que iba a estar más para las niñas sumado al hecho de que ahora deseaba a una de las niñas en mi coño, Dios otra vez la idea en mi cabeza.</span></p>
<p><span style="font-size: 12pt">Entre en la cocina, Claudia preparaba la cena, típico de ella agasajarme en la comida para pedir algo.</span></p>
<p><span style="font-size: 12pt"> — Mi niña, ¿Qué haces? — Pregunte, ella se me acerco, no podía creerlo la pequeña zorra estaba vestida solo con un pantaloncillo de licra, y un top pequeñito su abdomen adolescente se exhibía cínico ante mí. Pero la guarrilla me comía con los ojos. Ya lo supe, supe que Claudia me deseaba como yo a ella…                          </span></p>
<p> </p>
<p><img   src="https://relatosonline.b-cdn.net/wp-content/uploads/wpforo/default_attachments/1612014919-28631303_127_7729.jpg"  /> </p>]]></content:encoded>
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                        <title>Reclamando Mi Placer</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/autosatisfaccion/reclamando-mi-placer/</link>
                        <pubDate>Mon, 14 Dec 2020 14:46:03 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[He decidido dedicarme la tarde, pero estoy indeciso. Repaso mi pequeña colección de tres juguetes anales intentando decidir por cuál empezar. ¿Quién me ha visto y quién me ve?  Si hace unos ...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p>He decidido dedicarme la tarde, pero estoy indeciso. Repaso mi pequeña colección de tres juguetes anales intentando decidir por cuál empezar. ¿Quién me ha visto y quién me ve?  Si hace unos años me hubieran dicho que acabaría comprándome dildos para la puerta trasera seguramente me hubiera reído. Simplemente no entraba dentro de mi educación clásica de hombre hetero de los ochenta. Menos mal que me pudo la curiosidad de ver que tal sabía esa fruta prohibida para los machotes.</p>
<p> </p>
<p>Quizá empiece calentando motores con mi joyita para el culo mientras me doy una ducha, preparando el terreno para cosas más serias. Si, parece lo mejor. Me gusta el tacto y el peso de ese trozo de aluminio. ¿Frío o caliente? Con el bochorno que hace, mejor frío. Lo pongo bajo el chorro del grifo para bajarle la temperatura. A continuación, aplico una generosa dosis de lubricante sobre la cabeza en forma de gota del plug. Como siempre, me he pasado. Aprovecho el sobrante para dar un masaje suave en el esfínter y luego meto el dedo para ir acostumbrándolo a lo que vendrá después. Exploro un poco ese interior mío del que no sabía nada hasta hace unos meses.</p>
<p> </p>
<p>Llevo la punta del plug hasta la entrada de mi cueva de placer particular y me recreo en la sensación de frescor que me produce el metal. Relajo mis músculos y me preparo para saborear el primer momento. Mi culo, hambriento, reclama su premio y me recreo unos momentos en el placer inicial, en la sensación de plenitud. No siempre ha sido así, las primeras veces, con los nervios y las dudas de ser virgen, era más una molestia que otra cosa.</p>
<p> </p>
<p>Con mi joya asentada entre mis nalgas me miro en el espejo para ver que tal me queda el cristal facetado que adorna el extremo del juguete. Maravilloso, realmente un día de estos tengo que hacerme con uno de esos que tienen una cola de zorro. Satisfecha la vanidad, me meto en la ducha. Con cada movimiento lo siento en mi interior, cosquilleando y calentándome. Me enjabono recreándome en las curvas de mi cuerpo. No es espectacular, pero estoy orgulloso de lo que he conseguido con un poco de deporte. Mientras me aclaro, contraigo y relajo las nalgas despacio, para así mover la cabeza de metal en el interior.</p>
<p> </p>
<p>Creo que esta vez me saltaré el otro plug y me iré directo al vibrador, mi dragón. No es que tenga prisa, es que el jugueteo en la ducha me ha puesto a cien. Limpio el vibrador con esmero, recreándome en el suave tacto de la silicona antes de aplicarle lubricante y hacer que mi joya ceda el puesto al dragón en el asiento trasero. Me tumbo en la cama y lo introduzco despacio, disfrutando de la sensación que me produce cada una de las protuberancias al entrar, sintiendo cómo me va llenando hasta que una sensación de cosquilleo me dice que la cabeza ha llegado a su destino.</p>
<p> </p>
<p> Cierro los ojos. Desde fuera parezco inmóvil, echando una siesta, pero en realidad no estoy quieto ni un segundo. Concentrado en mi parte baja, he abandonado los mandos del resto de mi cuerpo y estoy muy ocupado en dirigir aquí y allá la cabeza de mi dragón, construyendo poco a poco la tensión que me llevará al paraíso.</p>
<p> </p>
<p>Creemos que por llevar toda la vida viviendo en nuestros cuerpos ya los conocemos a fondo, y no es así. Recuerdo la primera vez que intenté esto. Había leído lo que se supone que debía sentir, lo que debía hacer, pero la falta de experiencia hizo que no supiera interpretar lo que me decía mi cuerpo y fue un poco decepcionante. Sí, la vibración estaba bien y era agradable, pero no se acercó al cielo multiorgásmico que me habían descrito. Pero a medida que fui probando, a medida que rescataba mi cuerpo de las cadenas de los prejuicios sexuales de toda una vida, fui descubriendo músculos que me permitían mover el juguete en mi interior para presionar los puntos adecuados de la forma correcta. La experiencia, como dicen, es un grado, y en el sexo anal más.</p>
<p> </p>
<p>Poco a poco el calor va aumentando en mi pelvis hasta formar una bola de fuego. Creo que mi cuerpo, llevado por el placer creciente, se contorsiona de gusto, pero yo ya no estoy ahí para verlo porque me he refugiado en un trocito de mí de apenas el tamaño de una almendra. Finalmente me invade el primero de varios orgasmos. No es exactamente como cuando te corres. Es mucho más lento en desarrollarse, sin esa sensación de urgencia, y por eso su inicio se te pasa por alto en las primeras experiencias — ya sabéis aquello de que si buscas algo azul no te vas a fijar en las cosas verdes. Mi mente ha estallado y he perdido toda noción de la realidad. Es como tomarte unas vacaciones de absolutamente todo. Una oleada de placer tras otra me recorre y solo sé que no quiero que acabe. Me abandono a la sensación, y dejo que mi cabeza vuele.  Puede que esté gimiendo, incluso creo que estoy temblando de gusto, pero no quiero salir de aquí para averiguarlo.</p>
<p> </p>
<p><em>Espero que os haya gustado. Estaré encantado de leer vuestros comentarios tanto aquí como en mi correo andrialfo.relatos@gmail.com. También podéis seguirme en Twitter como <a href="https://twitter.com/AndrialfoR" target="true" rel="nofollow">@AndrialfoR</a> y en Instagram como <a href="https://www.instagram.com/andrialfo_relatos/" target="true" rel="nofollow">andrialfo_relatos</a></em></p>
<p><em>(c) Andrialfo 2020. Todos los derechos reservados.</em></p>
<p>Registro: <a href="https://www.safecreative.org/work/2005254101365-reclamando-mi-placer" target="true">https://www.safecreative.org/work/2005254101365-reclamando-mi-placer</a></p>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/autosatisfaccion/">Autosatisfacción</category>                        <dc:creator>Andrialfo</dc:creator>
                        <guid isPermaLink="true">https://www.relatosonline.com/relatos/autosatisfaccion/reclamando-mi-placer/</guid>
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                        <title>Caroline</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/autosatisfaccion/caroline/</link>
                        <pubDate>Mon, 14 Dec 2020 09:31:37 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Es difícil de describirme, ahora soy una chica normal supongo, aunque me han dicho que soy guapa, bueno no me importa;Mi nombre por ahora no importa; soy blanca, cabello castaño, ojos cafés,...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size: 12pt;color: #000000"><em>Es difícil de describirme, ahora soy una chica normal supongo, aunque me han dicho que soy guapa, bueno no me importa;</em></span><br /><span style="font-size: 12pt;color: #000000"><em>Mi nombre por ahora no importa; soy blanca, cabello castaño, ojos cafés, delgada, por ahora eso.</em></span><br /><span style="font-size: 12pt;color: #000000"><em>  En este momento cuando amanece y la luz entra por la ventana iluminando mi adorada habitación; esta es circular, con techo en forma de cono, las paredes tapizadas de azul oscuro, con algunos posters de mis banas favoritas. </em></span><br /><span style="font-size: 12pt;color: #000000"><em>Recuerdo que cuando era niña odiaba aquel encierro nocturno, pequeño, frio y oscuro. Me aterraba el pasar las noches allí. Mis hermanas mayores no eran de mucha ayuda, me gastaban bromas absurdas como: que allí asustaban debía a que antes de nosotras en esa habitación muria una niña, cosas por el estilo.</em></span><br /><span style="font-size: 12pt;color: #000000"><em>   Por supuesto ahora la adora queda en la parte más alejada de la habitación de mamá y de la fachada de la casa y tiene una vista estupenda de un encantador bosque que cuando se pone el sol o se levanta la copa de los arboles parecieran que fueran de oro, es sencillamente estupendo.</em></span><br /><span style="font-size: 12pt;color: #000000"><em>Hace ya varios años, (disculpe el lector el modo en que saltó en el tiempo) que soy lesbiana por el momento comentare mi primera masturbación:</em></span><br /><span style="font-size: 12pt;color: #000000"><em>Tendría 13 años aproximadamente; en mi mente surgían preguntas y confusiones una de ellas como ya mencione es mi lesbianismo. En esa época no sabía que era para mí es que algo andaba mal en mí, me deprimía, me daba miedo estar con mis amigas. Bueno era una chica que sentía una atracción por las chicas y para colmo la excitaban. Cuando salía con Samantha, Karen y Amanda me sentía extraña, primero me daba un calor en la entrepierna; también no podía quitar los ojos de sus pechos y piernas era como si me llamara a verlos. </em></span><br /><span style="font-size: 12pt;color: #000000"><em>   En una ocasión en que charlábamos plácidamente en mi hasta entonces horrible y odiado encierro nocturno. Karen y Amanda estaban recostadas en la cabecera de la cama, usaban unas diminutas faldillas, Samantha y yo sentadas en la alfombra al pie de la cama, Sam me preguntaba tontamente sobre mi odio a mi cuarto:</em></span><br /><span style="font-size: 12pt;color: #000000"><em>-¿Caroline por qué no te gusta? Está bien es pequeño, pero mira tienes baño privado para ti sola…-decía Sam, yo si miraba, pero no era el baño sino las piernas de Karen que es la que tenía a mejor vista, no sé porque, pero las veía y entre más las veía más las deseabas; unas pierna largas, esbeltas, blancas y bronceadas; los muslos bien torneados y tersos en todo su esplendor; sus ropas intimas si desdibujaban en la abertura de la falda; unas braguitas de un color claro rosa. Mis manos involuntarias temblaban de la excitación, sudada frío, sentía reseca la boca mi pecho subía y bajaba a una velocidad de vértigo, cuando Sam me saco de mi embotamiento:</em></span><br /><span style="font-size: 12pt;color: #000000"><em>-Caro, Caro, ¿me estas escuchando?-</em></span><br /><span style="font-size: 12pt;color: #000000"><em>-Ah! ah que-contesto sobresaltada- ah, sí, sí, es bonito de día, pero de noche es frío y oscuro y suene extraño de noche, se dice o eso mi dijeron mis hermanas que antes de que nosotras llegáramos, una joven pareja vivió aquí, que en un ataque de locura y ebriedad el esposo mato a su esposa y su hija pequeña en este cuarto que por eso esta embrujado. A veces en la noche oigo ruidos metálicos y como quejidos y gritos pero trato de no pensar ello me asusta y odio más este horrible encierro nocturno, Claro ya no me asusta como antes desde que tengo 13 creo que me he adaptado a los ruidos raros, aun así no deja de ser tétrico en una noche lluviosa.-respondo.</em></span><br /><span style="font-size: 12pt;color: #000000"><em>   Después de esa macabra respuesta las chicas se sobresaltaron y pasamos a temas de cotilleos</em></span><br /><span style="font-size: 12pt;color: #000000"><em>La charla tonta transcurrió sin sobresaltos solo lo referente a sentimientos depresivos, mi excitación por las chicas era enorme, me acorralaba una sensación de cómo leprosa, subhumana y al terminar la tarde tuve mi primera urgencia sexual. </em></span><br /><span style="font-size: 12pt;color: #000000"><em>   Aun así, pase una tarde estupenda, a mis amigas me las comía con los ojos lo más discretamente posible; Samantha con un pantaloncillo súper ceñido revelaba unas piernas espectaculares y unas braguitas pequeñas imperceptibles debajo del inmaculado pantalón blanco su torso cubierto magníficamente por una franela estilo chemise, rosadita con sus pechitos apenas perceptibles, pero aun si muy sexy. </em></span><br /><span style="font-size: 12pt;color: #000000"><em>   Karen y Amada como hermanas gemelas casi idénticas ambas; blancas ojos claros, de sendas melenas rubias, eran las mayores, con 14 años exhibían unos cuerpos más maduros, con las líneas bien definidas me hacían empapar las bragas; las dos tenían un pecho de campeonato, casi igual al mío,(como dije antes soy normal), sus rostros son como si los hubiese tallado un ángel, además me encantan sus ojos de un color claro, ellas son como modelos a pedido sus piernas exuberantes, caderas y culetes prominente y paraditos.</em></span><br /><span style="font-size: 12pt;color: #000000"><em>Por mi parte soy delgadísima mi culo no es tan generoso como mis tetas que son ya herencia de mi madre, grandes para mi edad y paraditas. Las gemelas son proporcionales en todo sentido, hoy las estudio y memorizo, cada parte de sus generosas piernas, un fastuosas abdomen decorado descaradamente con un ombligo que juguetonamente aparece y desaparecen su top diminuto como lo que sus ya de por si géneros pechos se realzan más. </em></span><br /><span style="font-size: 12pt;color: #000000"><em>   Después de despedir a mis tres amigas a eso de las 7 de la noche y de una cena suculenta, yo no podía soportar más su compañía no por ellas sino por la situación en la que yo caía, yo las apreciaba, pero me excitaban mucho.        Después de una larga y relajante ducha, donde pude reflexionar y responder a las preguntas y dudas más grandes para mí; mi orientación sexual de lesbiana, tendría que ser un secreto, mi secreto mejor guardado para mis amigas; ya he estudiado mis preferencias aunque me encantan los deportes en especial el futbol, soy muy femeninas me encanta la moda claro, soy fanática a los desfiles de ropa interior y trajes de baño, me dan calenturas y placer ver esas mujeres bellas y deseables con muy poca ropa; no me han atraído los chicos está de más decirlo pero bueno; es tanto que desde hace como un año veo a mis hermanas de otra manera allí cometo mayor pecado. Tome mi baño y continúe con mis reflexiones, ya desde esa calentura de la tarde me propuse no volver a arriesgarme así que fui a mi otro pasatiempo favorito; el computador; secándome salí del cuarto de baño solo con bragas y mi sujetador, sentándome en frente de mi computador. Revise mi MSN y otras redes sociales, sin nada de importante mención subí un escrito y consulte; mi ignorancia me hacía pasar pena conmigo misma, abrí la página de mi buscador enciclopedia favorito y e introduje la palabra masturbación. estaba casi oscuro afuera la luz diurna moría en el oeste de manera sensual, apenas iluminando por una incipiente luna veraniega, esta noche comenzaba un poco tétrica para mí, pero iba a cambiar toda mi perspectiva abriéndome las puertas de placer y el éxtasis. Encontré una excelente información, se dedicaba la mayor parte a una exposición bastante explicita; la estimulación de los genitales en la búsqueda del placer sexual, que conlleva al orgasmo o no, los tipos de masturbación y hasta las técnicas más empleadas y las mejores. Debo decir que mi excitación fue comenzó y fue subiendo a medida que avanzaba el artículo, ya cuando leía las mejores maneras de estimularme el clítoris ya dirigía mis dedos involuntariamente mis dedos a mi entrepierna en sima de mis bragas percibiendo mi intimidad empapada. Fue una sensación de placer, máximo placer, con mis 13 años, aun sin masturbarme completamente, solo rozándome con las yemas de mis dedos presionando mis braguitas algo infantiles contra mi conejito. Notando calores y corrientazos por llamarlos de alguno modo, en todo mi cuerpo, percibiendo mis pezones erguirse erectos tornándose duro, mis pechos hinchándose gloriosos. En mi intimidad las sensaciones bullían como volcán activo; mi rajita se abría y se humedecía, los jugos de desparramaban por las bragas ya mojadas mi clítoris notándose hinchado y duro resaltándose en todo su esplendor ya no tan virginal, sintiéndolo durito y carnoso entre mis labios. </em></span><br /><span style="font-size: 12pt;color: #000000"><em>   Cuando en espasmódico hormigueo empezando en mi botoncito comienza a recorrerme, llamaron a la puerta, salto a la cama dejando a la vista mi instrucción masturbadora en un veloz movimiento me cubro con la primera sabana que encuentro, dijo:</em></span><br /><span style="font-size: 12pt;color: #000000"><em>-Pase- Mi madre se asoma, </em></span><br /><span style="font-size: 12pt;color: #000000"><em>-Mi amor, buenas noches, nos vemos mañana- oigo la atractiva voz de una rubia melenuda, que saldrá con un par de amigas. Mi madre una mujer glamurosa y de buen ver, desaparece tras la puerta, ella y sus amigas todas algunas esposas y todas madres ejemplares, todas rondan los 40 años, las más atractivas mi propia madre y la vecina de la izquierda. Las dos divorciadas, las dos con hijas también bien guapas, la vecina me atraía mucho yo era feliz viéndola a hurtadillas cuando quedaba con mamá en la casa.</em></span><br /><span style="font-size: 12pt;color: #000000"><em>Mis divagaciones me alejaron del mundo sumergiéndome en fantasías y realidades, cuando un ruido que parece provenir de la sala me saca de mis cavilaciones, miro por la ventana ya es entrada la noches, la luna en esplendor ilumina mi habitación, miro el reloj son las 12 menos 20. Otra vez el ruido, que rápido pasa el tiempo pienso, no negare que estaba algo asustada, y otra vez el ruido; este como un quejido quedo, ahogado, claro no lastimero, sino más bien placentero de gozo. Lo oigo de nuevo un lejano ¡ah! producido por dos o más gargantas, en la oscura profundidad de la noche. Poniéndome de pie cubro mi semidesnudo cuerpo con una batilla de seda, para con solo la luz del flash de mi móvil caminar por solemne oscuridad de pasilla que lleva desde mi recamara hasta la parte principal de la casa, la casi oscuridad solo era penetrada por la luz pequeña de mi celular y los rayos incipientes de la luna que se adentraban por el tragaluz del techo.</em></span><br /><span style="font-size: 12pt;color: #000000"><em>   Los ruidos ya identificados provienen del cuarto de televisión parecen proferidos por mis hermanas que ahora se confunden con otros emitidos por el televisor, que él solo oírlos hacen que mis vellos de la nuca se me ericen, y otro hormigueo se me empiece a estallar en mi entrepierna. Llegue a la sala solo el resplandor de la tele ilumina tenuemente la escena ante mí que hizo humedecer nuevamente mis bragas; en el sofá Katherine y Estefanía desnudas en toda su gloria, sus pechos grandes y sexys pechos saltaban al son de su movimiento, imagino que, masturbándose, como trataba hace varias horas yo. Claro al ver la tele tuve conciencia que presenciaba una clase magistral de cómo gozar sola. En la pantalla una actriz, una de las más bellas y deseables actrices que allá visto en mi vida; acariciaba su sexo, expresando con sonrisas y gemidos ahogados el placer que al castigarse, en esos momentos, severamente su clítoris de manera salvaje, su botoncito de rojo entre un par de labios carnosos delicados, movidos sin control por las embestidas que se daba aquella pelirroja deseable.</em></span><br /><span style="font-size: 12pt;color: #000000"><em>   El punto del clímax se forjó en medio de los labios vaginales bañados por los jugos de la pelirroja, las contracciones surgidas de ella se extendieron por todo su cuerpo, su espalda se arqueo a tal punto que temí que se quebrara. Un gemido casi un grito salió de su boca; ¡ahhh!, su sexo expulso gran cantidad de líquido a presión salpicando hasta la cámara, de una manera que me sobrecogió.</em></span><br /><span style="font-size: 12pt;color: #000000"><em>Mis hermanas en el sofá también, hacían lo propio llegando un final portentoso; sus manos masturbaban a la otra mientras se besaban apasionadamente. Perpleja vi como mis hermanas alcanzaban un orgasmo, mientras lo sellaban con besos y carisias aun cuando sus manos estuvieran empapadas del sexo de la otra. Vuelvo la vista a la tele la escena cambio a una donde dos voluptuosas rubias se lo montaban en una cama; mi calentura es tal que vuelvo a mi habitación, ahora yace en mi cama desprendiéndome de mi bra liberando unos pechos hinchados por la excitación, arrancando las empapadas braguitas palpo mi coñito mojado, los incipientes vellos castaños expelían un aroma fuerte me producían cosquillas al frotar mi monte de Venus, sigo explorándome, palpando enteramente el comienzo de mi almejita, ahora el particular olor se esparce por todo mi ser, siento mi botoncito hinchado que al rozarlo me produce un dulce y ahogado gemido de ¡ahhh!, junto con un hormigueo involuntario, ya para mi característico. Mi exploración continúa en mis senos; mis pezones los masajeo con una de mis manos. </em></span><br /><span style="font-size: 12pt;color: #000000"><em>Tratando de recordar lo que alcance a presenciar de aquella excitante pelirroja me desparramo en la cama sintiendo mil sensaciones;</em></span><br /><span style="font-size: 12pt;color: #000000"><em>-Angie - llamo, por llamarla de alguna forma a la exuberante pelirroja de la tele que me ha puesto tan cachonda, e imagino que es ella quien roza mi entrepierna.</em></span><br /><span style="font-size: 12pt;color: #000000"><em>   Ah tantas cosas que ignoró me siento tan frustrada. Mi cerebro está bloqueado. Imagino ahora, mientras me castigo con más fuerza mi intimidad, entre los labios muevo mis dedos aun sin meterlos dentro de mí, que es ella quien pasa su lengua experta por todo mi coño concentrando se en mi clítoris. Masajeo con mi mano llena de mis jugos mis pechos rozo mis pezones que agradecen el cariño que les doy, llenando mi trozo con aquellos jugos fuertes que se desprende de mi cuquita. Mis gemidos van en aumentos, mi cuerpo empapado de sudor y sexo brilla a la luz de la habitación y otro hormigueo de mi botoncito se extiendo rápidamente por toda mi rajita, hasta mi culete siento este hormigueo, y extendiéndose por todo mi vientre y los pezones alcanzan la excitación absoluta mientras todo mi ser es transportado por mi primer orgasmo, y ahora en entendí el arqueo exagerado de la espalda que es un reflejo, cuando gimo los manan de mi cuquita, el placer me deja parcialmente inconsciente por unos segundos, para regresar a mi habitación con una felicidad y satisfacción indescriptibles.</em></span><br /><span style="font-size: 12pt;color: #000000"><em>   Ya mi cuerpo está en estado normal y aun involuntariamente juego con el pero esta vez el hormigueo no vuelve a mí. La experiencia se desvanece junto con mi habitación; caigo en unos sueños excitantes, bellos y eróticos, sueños cónsonos con mi primer orgasmo………</em></span></p>]]></content:encoded>
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                        <title>La conferencia</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/autosatisfaccion/la-conferencia/</link>
                        <pubDate>Fri, 19 Jun 2020 16:03:23 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[La falda con medias y ligas y sin bragas, la blusa sin el sujetador y los taconazos. Me sentía puta, excitada, justo el estado de ánimo que necesitaba para enfrentarme a la situación, a la a...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[La falda con medias y ligas y sin bragas, la blusa sin el sujetador y los taconazos. Me sentía puta, excitada, justo el estado de ánimo que necesitaba para enfrentarme a la situación, a la aburrida tarde de conferencias ya la ceremonia de clausura. Todo un estado mental para soportar ese congreso. 


 Un rato, demasiado largo patas mi gusto,  de aburridos discursos, un coctel y puede, si tenía suerte, que alguien quiera investigar lo que hay bajo mis ropas. En ese momento me daba igual que fuera un hombre o una mujer.  Mientras me imaginaba al resto de los asistentes desnudos, sin ropa, follando unos con otros en las combinaciones y posturas mas raras que se me podían ocurrir. Era la única forma de aguantar aquel peñazo. 


Nada mas llegar al centro de convenciones los grupitos de la puerta me recibieron con las falsas sonrisas típicas de conocidos casuales y compañeros de trabajo que me clavarían un hacha en la espalda si pudieran. 


Dos compañeras de trabajo charlaban animadamente en otro grupo más cerca de las puerta. Una morena y una rubia, altas y espigadas, vestidas con formales trajes de chaqueta y faldas de tubo. Las miraba y me imaginaba un ardiente beso lésbico, las manos arrancando la americana de la otra y su falda, quedando en lencería de encaje, ligueros y corsés todo en color rojo putón. La lengua de una lamiendo la piel de la otra de forma lasciva solo  apartando el sujetador de media copa para pasar la lengua por el pezón y mirándome ambas a los ojos. 


Cuando salí del ensueño mis conocidos casuales me indicaban que fuéramos entrando al salón de ascos, perdón de actos. Me senté atrás del todo sola tanto para controlar las filas de asientos y el escenario como para poder perderme en mi imaginación y quizá deslizar una mano bajo la falda de forma discreta entre mis muslos para poder acariciar mi depilada vulva al ritmo de mi fantasía. 


El primer orador, un tipo gordo, bajo, calvo y sonrosado al que no costaría nada ver como Baco o Dionisio. Un borrachín rodeado de gentes medio desnudas y completamente ebrias. Todos vestidos con túnicas al estilo romano casi de gasa y tan mal colocadas que descubrían sus cuerpos. 


Fue introducido por una cincuentona seca, larga, de rasgos duros a la que mi mente enseguida puso un Body de cuero, medidas de rejilla, tacones inmensos y una fusta en la mano. No es que el sado me atraiga o excite pero esa es la imagen de ella que me vino a la cabeza. La que más le cuadraba a su expresión dura. 


Para entonces había encontrado la abertura de mi falda y me acariciaba el muslo con suavidad. Intentando que nadie se diera cuenta de esas maniobras. 


Su apertura fue breve y Baco comenzó enseguida a disparar datos y graficas en la enorme pantalla que tenía detrás y en la que yo solo veía porno. 


Justo en la fila inferior tenia dos chicos sentados juntos con sus elegantes trajes. Pero antes de que mi imaginación se desbordara imaginando guarradas entre ambos,  ellos ya habían empezado a acariciarse por su cuenta. Podía ver entre los respaldos de sus asientos como la mano de uno de ellos se deslizaba por el muslo del otro subiendo despacio hacia su polla.


 Me distrajo un momento una rubia impresionante que bajaba por mi lado hacia el escenario. Era la siguiente ponente y no costaba nada imaginársela sin ropa pues su pegado vestido de lycra era francamente revelador y parecía que ella llevaba tan poca lencería bajo el vestido como yo. Su cuerpo sinuoso era seguido por la vista de cada persona en la sala hasta que se puso al lado de Baco. 


El contraste entre la noche y el día no era mas grande pero irónicamente es lo que yo había imaginado antes. Si él era Dionisio ella era Venus, Afrodita. Una diosa de la antigüedad bajada a la tierra desde algún lascivo Olimpo. 


Cuando mi vista volvió a los dos chicos descubrí con sorpresa que uno de ellos tenía su larga fina y depilada polla fuera del pantalón. El otro se la acariciaba con suavidad para que nadie viera movimientos bruscos en su fila. Incluso se agachó y se la metió en la boca durante un segundo,  lamiéndola con lascivia y haciendo que mi coño chorreara. 


Al reclinarse giró la cabeza y miró entre los respaldos de sus asientos con lo que pudo ver mis muslos separados y espiar un momento bajo mi falda. Cuando se fijó en que mis ojos seguían su maniobra con atención me guiñó uno de los suyos con picardía. Yo los separé más y subí la falda casi hasta el ras de mis nalgas para darle una mejor vista de mi coño depilado.  Dejándome ver como él se tragaba el pene de su amigo casi hasta los testículos. 


Cuando conseguía mirar al escenario la rubia clavaba sus preciosos ojos azules en las últimas filas donde yo estaba con los duros pezones marcándose en la fina tela. Y los dos dos guapos chicos seguían con sus maniobras. Con todo el mundo pendiente de ella, de su dulce voz y de su figura sensual,  mis amigos tenían libertad total para seguir con su amorosa acción.


Supongo que me estaba haciendo ilusiones pensando en que la imaginación de la bella rubia estaba ocupada en juegos parecidos a los míos. O puede que en que que los bellos garzones me hicieran un hueco en una de las habitaciones del hotel reservadas para los participantes en el evento. 


A esas alturas mi vulva chorreaba sobre la tela de la falda, mis dedos acariciaban el clítoris dándome placer a mi misma sin esperar a que nadie lo hiciera excitándome con mi fantasía. Me estaba penetrando y mi cara debía delatar lo que sentía en ese momento aunque solo lo viera la ponente y uno de los dos chicos.]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/autosatisfaccion/">Autosatisfacción</category>                        <dc:creator>pern</dc:creator>
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                        <title>Compartiendo piso</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/autosatisfaccion/compartiendo-piso/</link>
                        <pubDate>Fri, 12 Jun 2020 04:26:09 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[La puerta de la estación de autobuses se abrió despacio, al otro lado todo un mundo de nuevas experiencias.
Una nueva ciudad, para mí una nueva vida. El verano aplastante hacía que arrastra...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p>La puerta de la estación de autobuses se abrió despacio, al otro lado todo un mundo de nuevas experiencias.</p>
<p>Una nueva ciudad, para mí una nueva vida. El verano aplastante hacía que arrastrara mi maleta por el hirviente asfalto. Cubierta solo por un vestido ligero vestido de tirantes y mini faldero.</p>
<p>Mis pies casi cocidos en las chanclas. Sudorosa y cansada llegué a la dirección que me habían dado. Otra puerta, esta de un piso.</p>
<p>-¿Alquilas una habitación?</p>
<p>-eso ponía en el anuncio,</p>
<p>Me contestó el chico que me abrió la puerta con una gran sonrisa y apenas vestido con un pantalón corto. Me condujo hasta lo que iba a se mi nuevo hogar.<br />Con su cama, su ropero, su estantería y una mesa de ordenador la habitación podía convertirse en mi nuevo hogar. El chico me enseñó el resto de la casa en la que no había más que otro dormitorio con una cama de matrimonio enorme y su propio baño. Yo tendría el otro casi para mí y derecho a usar la cocina.</p>
<p>Cansada por el viaje y el paseo desde la estación aquí le dije si podía darme una ducha y se limitó a decirme donde estaban las toallas.</p>
<p>Pude relajarme y refrescarme en el baño y cuando salí cubierta con una toalla anudada sobre los pechos me di de bruces con otro chico, un desconocido con el mismo atuendo que el dueño del piso, unas apretadas y cortas bermudas. Se presentó como Genaro y supuse que era un amigo de Juan. Fui a mi habitación a ponerme algo por encima, el pijama de verano formado por un mini short de tela ligera y una mínima camiseta de tirantes.</p>
<p>Fui al salón a ver un rato la tele con ellos. Juan estaba cocinando y olía de maravilla. Genero también se había puesto más cómodo con un ajustado cullote de lycra que marcaba su cadera como si lo tuviera pintado sobre la piel.</p>
<p>Yo empezaba a sospechar que aunque fuera en pelota picada no conseguiría arrancar una reacción en aquellos dos. No tenían pluma pero su forma de comportarse el uno con el otro no era de simples amigos, sino de amantes.</p>
<p>Mientras estábamos cenando pues por ser mi primera noche me invitaron ellos. Me sacaron de mi pequeño error y por fin me contaron que los dos vivían allí como pareja. Sabiendo que no había más cama que la mía y la grande era fácil deducir que ellos compartían el dormitorio grande.</p>
<p>Sus roces, sus sonrisas, sus miradas me lo dejaron aún mas claro. Y ya por fin a los postres un apasionado beso con lengua que les sorprendí a la puerta de la cocina terminó de ponerme caliente, ups de convencerme.</p>
<p>Yo iba cargada de platos sucios y los dos se me quedaron mirando y sonriendo.</p>
<p>-¿No te escandalizas?</p>
<p>-en absoluto, me parece genial que os queráis.</p>
<p>Y con eso zanjamos el asunto por el momento aunque viéndoles allí plantados tan guapos y con esos cuerpazos casi al descubierto me excité. Pensando en lo que harían en esa cama King size.<br />En el salón yo me senté un rato en un sillón a ver la tele y ellos en el sofá. De pronto Juan se tumbó y puso los pies sobre los muslos de su amigo.</p>
<p>Este lo aceptó con toda naturalidad y se puso a masajearlos. Los veía por el rabillo del ojo y la verdad es que me apetecía que fueran mis pies los así acariciados.</p>
<p>Las suaves manos no se quedaban en los pies, subían por las pantorrillas, la rodilla, el muslo y se acercaban a la tela del short. Cuando vi que bajo la tela esta empezaba a crecer y ponerse duro el pene que guardaba ambos se levantaron y dándome las buenas noches se retiraron a su cuarto.</p>
<p>Allí mismo en el sofá del salón sin esconderme hice a un lado el pantaloncito que llevaba y me masturbé con furia.</p>
<p>Clavé mis dedos en el húmedo interior de mi vulva gimiendo como la gata en celo que me sentía.<br />Me saqué los pechos entre los finos tirantes de la camiseta y retorcí los pezones hasta casi hacerme daño. No tenia celos de ellos, solo estaba muy excitada. No hubiera sabido con cual de los dos quedarme.</p>
<p>Los deseaba a los dos, quería verme emparedada entre sus cuerpos masculinos y fuertes.<br />Mi excitación solo subía mas mientras metía y sacaba cada vez mas deprisa dos dedos de mi coño. Hasta correrme pensando en los dos chicos desnudos acariciándose.</p>
<p>Los días siguientes estuve ocupada estableciéndome, ordenando el cuarto, empezando en el nuevo trabajo y haciendo algunas compras. A la vez ajustaba la convivencia con ellos aunque me los crucé poco y cada noche a solas en mi cama o en el mismo sillón me masturbaba imaginándolos desnudos, lamiéndose la piel y las pollas incluso follándose, no sabía cual de ellos ponía el prieto culito o quizá lo hacían los dos.</p>
<p>Aunque no servía de nada para excitarlos y ante el calor reinante y su ejemplo me acostumbré a ir con lo mínimo por la casa, a veces unas bragas o un tanga y una corta camiseta, o salía del baño con los pechos al aire o desnuda del todo.</p>
<p>Ellos tampoco se cubrían gran cosa, lo tomaban como algo natural y no se molestaban con mi desnudez.</p>
<p>De los pantalones cortos pasaron a boxers y slips ajustados siempre con los torsos musculosos y fuertes poderosos desnudos. Incluso salían del dormitorio en bolas para ir a la cocina o a su despacho donde me los cruzaba, lo que me ponía aun mas burra si eso es posible.</p>
<p>Pero ellos lo tomaban como algo completamente natural. Parecían disfrutar con el jueguecito de exhibicionismo aunque no parece que se excitaran conmigo. Lo que parecía lógico. Pero así la ropa empezó a disminuir aún mas, yo empecé a estar por allí solo con las bragas y ellos cada vez mas veces sin nada de nada. Los imité y terminamos los tres desnudos del todo siempre.</p>
<p>Un día tuvieron el descuido de dejar la puerta de su dormitorio abierta y desde donde me encontraba sentada en el sillón de la sala, solo girando la cabeza, por fin pude contemplar lo que todas esas noches había imaginado. Nunca me confesaron si la habían dejado abierta adrede.</p>
<p>Así desnuda del todo con un muslo sobre el brazo del sillón pude acariciarme a mi misma viéndoles follar, viendo sus cuerpos que deseaba, como se lamían, se besaban, se tocaban y como al momento siguiente la polla de uno estaba dentro del otro.</p>
<p>Incluso cuando cambiaron y el que había follado se tumbó boca arriba con los muslos bien abiertos para que el que tenía el culo abierto se la clavara. Así descubrí como en mis mas locos sueños tenia razón los dos eran versátiles, ambos eran follados y follaban. Y yo podía verlo al natural, ese delicioso espectáculo.</p>
<p>Desde entonces ya no se cortaban delante de mi y lo hacían según les pillaba. A veces en su sofá a cuatro patas, o una mamada en la cocina o frotándose juntos en la ducha, en mi ducha, mientras se comían las bocas con ansia.</p>
<p>Supongo que el tener una espectadora los excitaba. Sacaba cierta vena exhibicionista y puede que ver como ellos daban mejor espectáculo cuando yo me masturbaba cachonda al verlos.<br />Aunque ellos no me prestaran ninguna atención.</p>
<p> </p>
<p> </p>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/autosatisfaccion/">Autosatisfacción</category>                        <dc:creator>pern</dc:creator>
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                        <title>El viejo baúl</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/autosatisfaccion/el-viejo-baul/</link>
                        <pubDate>Mon, 25 May 2020 08:09:22 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[En el viejo desván entre muebles medio destrozados y ropas apolilladas había un viejo baúl. Al heredar la casa no me había preocupado de esa estancia, hasta que hubo que reparar el tejado. A...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p>En el viejo desván entre muebles medio destrozados y ropas apolilladas había un viejo baúl. Al heredar la casa no me había preocupado de esa estancia, hasta que hubo que reparar el tejado. Así que tuve que moverlo todo, bajé el baúl a mi estudio y el resto al garaje.</p>
<p>Al abrirlo encima de todo lo demás había una bolsita de terciopelo, dentro con su cadena de plata un guardapelo. La misteriosa joya encerraba una descolorida foto antigua de una bella dama y unos pocos cabellos rizados de un precioso color rojo. Considerando que la mujer de la fotografía parecía llevar el pelo liso, los rizos rojizos eran un misterio.<br />Aquellas eran las pertenencias de alguien, del pasado, quizá de una antepasada mía . Yo también tenía el pelo rojo.</p>
<p>Allí había ropas bien conservadas, ropa interior de estilo antiguo, todo lazos y corchetes y en su propio momento algo muy sexi, casi fetichista.</p>
<p>Por debajo de eso algunos libros. Repasando los lomos comprobé que se trataba de algunas de las obras maestras de la literatura erótica del s. XIX algunos de ellos parecían primeras ediciones. Quedarían muy bien en mi propia biblioteca.</p>
<p>Entre los libros, un diario escrito a mano con letra de mujer, una caligrafía hermosa y retorcida, a pluma, de otra época. Quizá allí encontraría la respuesta al misterio de los cabellos.</p>
<p>Lo dejé a un lado para revisarlo mas tarde y seguí con el contenido del baúl. La vida de la dama a la que había pertenecido debía haber sido muy interesante, mucho para la época de la que debían venir aquellos recuerdos. En el fondo dos paquetes de cartas con diferentes tipos de letra atadas con lazos de cinta de seda y un álbum de fotos encuadernado en cuero negro. Las fotos, copias en papel de lo que desde luego habían sido negativos en placas de cristal.</p>
<p>Además entre los restos a medio desintegrar de una caja de cartón un falo de oscura madera pulida. Una polla de aspecto muy realista para estar tallada en ébano. Repito muy muy interesante.</p>
<p>Ojeando las fotos sorprendida, pero ya no mucho a estas alturas, descubrí a la dama del guardapelo con cada vez menos ropa. Un cuerpo voluptuoso se iba desvelando poco a poco, unos pechos duros cónicos con un pezón de areola enorme. Lógicamente la piel clara muy blanca, no solían tomar el sol, la cintura extremadamente estrecha puede que por el uso continuo de un corsé aunque tampoco parecía sobrarle mucha grasa.</p>
<p>Las caderas anchas, el culo grande en una sugestiva pose a cuatro patas. La falta del color no me daban mas detalles. No sabia si la dama de las fotos era la misteriosa pelirroja o puede que su amante. No había señal del fotógrafo y los muebles del fondo eran coherentes con la época. Incluso el sofá sobre el que exhibía su magnifico cuerpo.</p>
<p>Todo aquello era un misterio, uno delicioso. La casa no es tan antigua aunque había pasado por muchas manos dentro de la familia. Probablemente el baúl había pertenecido a una de nuestros antepasados.<br />Recogí la ropa del sillón donde había estado aireándose, soltando algo del olor a naftalina. A juzgar por las fotos mi cuerpo era muy parecido al de su propietaria. Poniéndola por delante del pijama que tenía puesto comparándola era mas o menos de mi altura. Nerviosa me saqué mi ropa, el leve pijama. Y me fui poniendo despacio aquellas prendas extrañas todo sedas encajes y bordados.</p>
<p>Unas delicadas bragas suaves y finas y con una extraña abertura justo en la vulva.<br />Por encima algún tipo de enagua tan suave y leve que apenas rozaba mi piel. Para ponerme bien el corsé necesitaría ayuda pero no necesitaba eso, solo me lo puse y abroché los suficientes corchetes como para sentirlo, para notar como levantaba mis senos y apretaba mi cintura.</p>
<p>Quería notar el roce de aquellas prendas, de esa lencería. Para sentir a la mujer mas cerca de mí, como si la tuviera a mi lado y compartiera sus secretos.</p>
<p>Me dispuse a desvelar esos secretos, el diario y las cartas prometían ser una lectura interesante. <br />Pero no sin antes disfrutar un rato de mi misma. De lucirme ante el espejo con la extraña ropa e incluso de hacerme unas cuantas fotos con el retardo de la cámara imitando lo mas fielmente que pude las mismas posturas que ella exhibe en sus fotos.<br />Dejé las ultimas del álbum para otra ocasión en las que ella salía con una amiga en actitudes muy cariñosas. Cuando yo también rubia compañía. No debía ser fácil en esa época mantener ese tipo de relación con otra mujer.</p>
<p>Me excité solo con la idea de parecerme a ella. De acercarme a su piel embutida en la misma ropa que ella se había quitado años antes, que ella había lucido ante amigas y amantes. Apretando su cintura, su cuerpo.</p>
<p>Su sensualidad revivida tanto tiempo después me estaba poseyendo a mí. Absorbiendo mi voluntad y devolviendo mi cuerpo al calor del sexo puro. Mi mano se extravió entre la suave tela, la muselina que cubría mi cadera, buscando la abertura en las bragas y así alcanzar los labios de mi vulva, penetrarme a mi misma con mis dedos revisando una y otra vez las fotos en blanco y negro.</p>
<p>Recordando lo negro cogí la polla de madera y acaricié mis pezones y los labios de mi coño con su duro glande. Pronto se abrió paso entre los labios de mi vulva follándome con la misma polla que ella había tenido en su coño.</p>
<p>Su sexo era el mío, eran sus dedos los que recorrían en aquel momento mi interior y era mi lengua la que salía de entre sus labios. Nuestros culos poderosos levantados, respingones a la vez y en el mismo gesto, la misma postura.</p>
<p>Los dos cuerpos confundidos en el tiempo. La otra mano buscando los pezones comprimidos en el corsé levantados asomando justo en la media copa como lo hacían los suyos que me hubiera encantado tener entre mis labios en esos momentos.</p>
<p>Mi boca ansiaba la suya y daba besos al aire o lamía mis dedos que buscaban su piel perdida en el pasado. Querían acariciar sus pechos o meterse en su vagina en las nieblas del tiempo.<br />No sabia si quería hacerle el amor a ella o intercambiarme con su cuerpo. Solo me dejaba arrastrar por la fantasía.</p>
<p>La sensualidad de aquellas ropas me llevó a zonas de mi propio erotismo y fetichismo en las que no había pensado nunca. A orgasmos en los que mi fantasía tomaba las riendas alentadas por la lujuria de aquellas telas, lineas escritas o imágenes en papel.</p>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/autosatisfaccion/">Autosatisfacción</category>                        <dc:creator>pern</dc:creator>
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                        <title>Un incesto muy peculiar</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/autosatisfaccion/un-incesto-muy-peculiar/</link>
                        <pubDate>Sun, 27 Oct 2019 11:18:52 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[La amplia cama tenía una almohada negra y una colcha gris, Delilah estaba de lado sobre ella vestida con unas braguitas blancas y un top de seda con encajes, bragas y top eran de color blanc...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p>La amplia cama tenía una almohada negra y una colcha gris, Delilah estaba de lado sobre ella vestida con unas braguitas blancas y un top de seda con encajes, bragas y top eran de color blanco. Su mano izquierda acariciaba su teta izquierda y su mano derecha acariciaba su coño por encima de las bragas. Sus ojos estaban cerrados y de su boca salían dulces y casi silenciosos gemidos. Se sobresaltó al oír un pequeño ruido, se puso boca arriba y vio que su padre la estaba mirando. Miraba el escultural cuerpo de su hija, una preciosidad de metro setenta y cinco de estatura, que tenía los ojos azules, el cabello rubio y largo (recogido en ese momento), labios carnosos a la Jolie, con tetas grandes, cintura estrecha, caderas anchas. Delilah, muy seria, le dijo:</p><p>-¿Qué haces aquí, papa?</p><p>John, cuarentón, alto, rubio... Agraciado físicamente, le dijo:</p><p>-Venía a mirar cómo estabas.<br />-No debiste invadir mi intimidad, y menos no estando Jenny en casa (Jenny era su madrastra). ¡Márchate!<br />-¿Me dejas ver, hija?<br />-¿Ver, qué?<br />-Cómo te masturbas.</p><p>Delilah se enfadó.</p><p>-¡Vete!</p><p>John, que estaba en bata de casa, la abrió y sacó la polla, una polla gorda y descapullada, casi erecta.</p><p>-Deja que me masturbe viéndote.<br />-¡Vete!</p><p>John, se quitó la bata, y se arrodilló a los pies de la cama.</p><p>-Se lo voy a contar a Jenny. ¡Vete!</p><p>John, comenzó a menear la polla. Delilah veía cómo la piel subía y bajaba cubriendo y descubriendo el glande. Se mordió el labio inferior, pasó la lengua por los labios, y después le dijo:</p><p>-Para... Vete.<br />-Se buena, cariño.<br />-No, vete. Eres mi padre. ¿Estás bebido?<br />-No, no estoy bebido. Soy tu padre pero también soy un hombre.<br />-Que tiene una esposa que podría ser mi hermana y que te da todo el sexo que quieras.</p><p>La esposa y madrastra de Delilah, modelo de profesión, era rubia como ella, tenía los ojos azules cómo ella tenía 28 años (nueve más que Delilah) y un cuerpo perfecto. A Delilah no le caía bien. Pensaba que se casara con su padre por el dinero, ya que John era un empresario muy rico.</p><p>-Tú eres mi gran fantasía.</p><p>Delilah, ufana por las palabras que le había dicho su padre, mirando para la polla, volvió a llevar la mano a donde la tenía, y le preguntó:</p><p>-¿Tanto me deseas?<br />-Mucho más de lo que puedas imaginar, hija.</p><p>Delilah, que ya estaba cachonda antes de llegar su padre, al ver la polla se había calentado aún más, así que le dijo:</p><p>-No debía, pero voy a hacerlo, total acabarás por masturbarte tu solo...</p><p>John, cogió un alegrón.</p><p>-Eso es muy cierto, si no es contigo lo haré solo. Después de ver semejante monumento...</p><p>Salió la presumida que llevaba dentro.</p><p>-¿Tan buena crees que estoy, papá?<br />-Buena, no, lo siguiente.<br />-Me gusta que pienses eso de mi. Solo una cosa más... No me toques.<br />-¿Ni un poquito?<br />-Ni un poquito.</p><p>Poco después la actitud de Delilah, cambió. Tocándose por encima de las bragas y sonriendo, le preguntó:</p><p>-¿Me deseas más que a Jenny?<br />-Mucho más, hija, mucho más.</p><p>Delilah cerró los ojos y se siguió tocando. John, miraba para sus tetas y se moría por comerlas, pero tenía que hacer lo que quisiera su hija o la podía joder. Al rato, Delilah, abrió las piernas, John se acercó a ella y le puso el glande al lado de la mano, una mano con dedos largos y finos con uñas pintadas de negro. Le preguntó:</p><p>-¿Te excita lo que hago, papa?<br />-Mucho -le tocó con la polla húmeda en los dedos-, muchísimo, hija.</p><p>A Delilah se le escondieron las pupilas y solo se le vio el blanco de sus ojos una fracción de segundo, luego los volvió a abrir, y suspiró mirando a su padre a los ojos. Así estuvieron más de cinco minutos, mirándose y masturbándose despacito, muy, muy despacito. Al final, los gemidos de Delilah le decían a John que ya estaba madura y la aguadilla que salía del meato de su padre le decían a ella que había puesto perro a su padre. Le preguntó:</p><p>-¿Quieres que me desnude, papá?<br />-Sí, hija, sí.</p><p>Delilah se quitó las bragas y el top. John vio sus tetas, grandes, duras como rocas, con enormes areolas rosadas y gordos pezones y su coño con una pequeña mata de pelo rubio. La muchacha abrió las piernas y acarició su coño con dos dedos. Sus pupilas volvieron a desaparecer y un suspiro salió de su boca, después dijo:</p><p>-Estoy muy mojada, papá.</p><p>Delilah mirando a su padre, sintiendo la polla mojada rozar sus dedos y masturbándose, gemía, se le cerraban los ojos, mordía el labio y de cuando en vez levantaba la pelvis como si se fuese a correr. John, le preguntó:</p><p>-¿Puede acariciar tus tetas?</p><p>-No, solo me podrás tocar con tu polla en mi panochhita cuando te lo diga -sonrío-, o sea, ahora.</p><p>Delilah retiró la mano del coño y John, muy lentamente, cómo si la polla estuviese besando los labios la frotó de abajo a arriba. Al llegar al clítoris, lo golpeó con ella. Delilah puso los ojos en blanco, después los cerró y gimió cómo si ya se fuese a correr, pero no, aún no se iba a correr... Una docena de veces se le pusieron los ojos en blanco mientras jadeaba cómo una perrita. Sintiendo que no iba a durar, le dijo a su padre:</p><p>-Para, para que lo vas a estropear.</p><p>John, paró de jugar con la polla en el coño. Delilah volvió a masturbarse. Ahora iba más aprisa, miraba cómo su padre también aceleraba y gemía. Le preguntó:</p><p>-¿Estás listo, para darme tu leche, papá?<br />-Aún no, cariño.</p><p>Delilah dejó de tocarse el coño. Echó las manos a las tetas, y sin dejar de gemir, las magreo y jugó con sus pezones. John le volvió a pasar la polla por el coño. Ahora apretándola contra los labios, le metió la puntita. Delila no quería ser penetrada.</p><p>-¡No! Así no, otro día lo haremos con penetración, papá.</p><p>Se la siguió frotando y llevando con ella los cremosos jugos que salían de su coño. Le volvió a meter la puntita, Delilah, exclamó:</p><p>-¡Oh, Dios!</p><p>Le cogió la polla a su padre y mirándolo a los ojos se la meneó. Luego la frotó en el clítoris. Sus gemidos ya eran escandalosos, John, le echó las manos a las tetas, Delilah, le preguntó:</p><p>-¿Te vas a correr, papá?<br />-Si, cielo.</p><p>Dejó la polla. Se volvió a masturbar el coño mirando a los ojos a su padre. Sus dedos volaron de abajo arriba y de arriba a abajo. John la sacudió la polla endiabladamente rápido. Ni un minuto tardó Delilah en coger la almohada con una mano apretarla y decir:</p><p>-¡Oh, God! ¡¡I´m gone cum!! O lo que es lo mismo: ¡Oh, Dios! ¡¡Me voy a correr!!</p><p><img src="https://1.bp.blogspot.com/-B4cHOIqZw7k/XbV_GyVmQ4I/AAAAAAAEl0o/isIJyT6F7MoesLfrX_psubFQ06OAr5u9QCLcBGAsYHQ/s640/3479391.gif" /></p><p>Un chorro de leche de John fue a para a una de sus tetas. A Delilah, viendo cómo la leche salía de la polla de su padre se le cerraron los ojos de golpe. Echó la cabeza hacia atrás, abrió la boca y jadeó cómo una perra mientras temblaba azotada por el placer. Cuando abrió los ojos para mirar a la cara a su padre, ya no vio nada... Sus ojos estaban en blanco.</p><p>Fueron dos corrida espectaculares. Cuando Delilah acabó, le sonrió a su padre. John, le metió todo el glande dentro del coño, Delilah, lo quitó, y le dijo:</p><p>-Otro día, papá.<br />-Pero...<br />-Otro día. Así me cogerás con más ganas.</p><p>Quique.</p><p> </p><p> </p><p> </p>]]></content:encoded>
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