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									Espiando - Relatos Eróticos				            </title>
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            <description>Relatos eróticos enviados por los usuarios. Portal con la comunidad de autores y lectores más morbosos de la red que interactúan con las escenas relatadas más morbosas. Relatos en familia, gays, bisexuales, dominación, sumisión y todo lo que te puedas imaginar.</description>
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                        <title>Quiero verte con otro #1</title>
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                        <pubDate>Wed, 12 Aug 2026 19:03:16 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Capítulo 1: El séptimo aniversario
Laura dejó la copa de vino sobre la mesa de madera y sonrió al ver el fuego crepitar en la chimenea.
—No pudiste elegir un lugar mejor.
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                        <content:encoded><![CDATA[<p><strong>Capítulo 1:</strong> <strong>El séptimo aniversario</strong></p>
<p>Laura dejó la copa de vino sobre la mesa de madera y sonrió al ver el fuego crepitar en la chimenea.</p>
<p>—No pudiste elegir un lugar mejor.</p>
<p>Tomás devolvió la sonrisa mientras contemplaba la cabaña que había reservado semanas atrás. Estaba escondida entre los pinos, lejos de la ciudad, del trabajo y de los teléfonos que parecían gobernar sus vidas.</p>
<p>—Siete años no se cumplen todos los días.</p>
<p>Ella levantó la copa.</p>
<p>—Por nosotros.</p>
<p>Las copas chocaron con un tintineo suave.</p>
<p>Habían llegado esa tarde, deshecho el equipaje y dado un largo paseo por un sendero bordeado de árboles. El aire frío del otoño los había obligado a caminar muy juntos, riendo de cualquier tontería. Parecían una pareja sin conflictos, de esas que los demás miraban con cierta envidia.</p>
<p>Y, en realidad, lo eran.</p>
<p>No existían secretos económicos.</p>
<p>No existían discusiones interminables.</p>
<p>Jamás habían atravesado una crisis que pusiera en riesgo el matrimonio.</p>
<p>Se deseaban.</p>
<p>Se respetaban.</p>
<p>Y seguían disfrutando de la compañía del otro como el primer día.</p>
<p>Laura observó a su marido mientras servía otra copa.</p>
<p>A los treinta y nueve años conservaba esa serenidad que la había conquistado desde que lo conoció. Nunca levantaba la voz. Escuchaba antes de responder. Pensaba demasiado cada decisión.</p>
<p>Era un hombre predecible.</p>
<p>Tal vez por eso notó enseguida que algo no estaba bien.</p>
<p>Tomás evitaba mirarla durante más de unos segundos.</p>
<p>Respondía con sonrisas breves.</p>
<p>Jugaba distraídamente con el tallo de la copa.</p>
<p>Ella apoyó un codo sobre la mesa.</p>
<p>—¿Qué pasa?</p>
<p>Él levantó la vista.</p>
<p>—¿Por qué lo preguntas?</p>
<p>—Porque te conozco.</p>
<p>Intentó restarle importancia.</p>
<p>—Estoy cansado.</p>
<p>Laura soltó una risa suave.</p>
<p>—Después de siete años ya sé cuándo estás cansado... y cuándo tienes algo dando vueltas en la cabeza.</p>
<p>El silencio que siguió confirmó su sospecha.</p>
<p>Tomás bebió un sorbo de vino.</p>
<p>Después otro.</p>
<p>Finalmente suspiró.</p>
<p>—¿Nunca te preguntaste si todavía nos quedan cosas por descubrir del otro?</p>
<p>Laura arqueó una ceja.</p>
<p>—¿Eso es una pregunta o una advertencia?</p>
<p>Él sonrió por primera vez con naturalidad.</p>
<p>—Una pregunta.</p>
<p>Ella tardó unos segundos en responder.</p>
<p>—Creo que siempre quedan cosas por descubrir. Incluso después de toda una vida.</p>
<p>La respuesta pareció aliviarlo.</p>
<p>Se acomodó en el sillón frente al fuego.</p>
<p>—¿Te acuerdas de cuando empezamos a salir?</p>
<p>—Claro.</p>
<p>—Nos pasábamos noches enteras haciéndonos preguntas.</p>
<p>Laura asintió.</p>
<p>Recordó aquellas madrugadas interminables en las que hablaban de sus familias, de sus sueños, de sus miedos, de los lugares que querían conocer y de las locuras que imaginaban hacer juntos.</p>
<p>Nada parecía prohibido.</p>
<p>Con el tiempo habían seguido conversando de todo... o casi de todo.</p>
<p>—¿Y si esta noche hacemos lo mismo? —propuso él.</p>
<p>—¿Como un juego?</p>
<p>—Como cuando éramos novios.</p>
<p>Ella aceptó divertida.</p>
<p>Las reglas fueron simples.</p>
<p>Cada uno debía responder con absoluta sinceridad.</p>
<p>Sin burlas.</p>
<p>Sin reproches.</p>
<p>Sin juzgar al otro.</p>
<p>Comenzaron con preguntas inocentes.</p>
<p>El viaje favorito.</p>
<p>El recuerdo más vergonzoso.</p>
<p>La peor cita antes de conocerse.</p>
<p>La persona más insoportable del trabajo.</p>
<p>Las respuestas provocaban carcajadas que resonaban por toda la cabaña.</p>
<p>Después llegaron las preguntas más íntimas.</p>
<p>—¿Hay algo que todavía quieras hacer conmigo? —preguntó Laura.</p>
<p>Tomás sonrió.</p>
<p>—Muchas cosas.</p>
<p>—No vale escapar.</p>
<p>—¿Y vos?</p>
<p>—También.</p>
<p>Ella sostuvo la mirada unos segundos antes de continuar.</p>
<p>—¿Alguna fantasía pendiente?</p>
<p>La pregunta quedó suspendida entre ambos.</p>
<p>Tomás no respondió enseguida.</p>
<p>Miró el fuego.</p>
<p>Después la ventana.</p>
<p>Luego la copa de vino.</p>
<p>Laura sintió que había tocado una puerta que llevaba mucho tiempo cerrada.</p>
<p>—¿Tan complicada es?</p>
<p>Él dejó escapar una risa nerviosa.</p>
<p>—No sé si complicada... pero sí difícil de decir.</p>
<p>—Prometo no juzgarte.</p>
<p>—Eso decís ahora.</p>
<p>Laura se levantó, rodeó la mesa y se sentó junto a él.</p>
<p>Le tomó una mano.</p>
<p>—Tomás... si hay una persona con la que puedes hablar sin miedo, soy yo.</p>
<p>Él entrelazó los dedos con los de ella.</p>
<p>Había esperado años para escuchar exactamente esas palabras.</p>
<p>—Hay algo que imagino desde hace mucho tiempo.</p>
<p>Laura guardó silencio.</p>
<p>—Nunca te lo conté porque tenía miedo de que pensaras que ya no te deseo.</p>
<p>Ella negó lentamente.</p>
<p>—Jamás pensaría eso.</p>
<p>—O que estoy enfermo.</p>
<p>—Mucho menos.</p>
<p>Tomás respiró hondo.</p>
<p>La tensión en sus hombros era evidente.</p>
<p>—No apareció de un día para otro. Lleva años conmigo.</p>
<p>Laura sintió que el corazón comenzaba a latirle más deprisa.</p>
<p>No sabía qué estaba a punto de escuchar.</p>
<p>Pero intuía que, después de aquella conversación, nada volvería a ser exactamente igual.</p>
<p>Tomás cerró los ojos apenas un instante.</p>
<p>Cuando volvió a abrirlos, encontró la mirada serena de su esposa esperándolo.</p>
<p>Entonces, con la voz más baja que ella le había oído jamás, pronunció las palabras que llevaba siete años guardando.</p>
<p>—Quiero contarte cuál es mi mayor fantasía...</p>
<p>Y por primera vez desde que se conocían, Tomás tuvo miedo de la respuesta.</p>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/espiando/">Espiando</category>                        <dc:creator>Liluska</dc:creator>
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                        <title>La Marranita - CAPÍTULO I - Lau</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/espiando/la-marranita-capitulo-i-lau/</link>
                        <pubDate>Sat, 04 Jul 2026 09:17:26 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[La Marranita - Auge y caída de la República de las Mujeres


 
 
CAPÍTULO I - Lau 
 
Hasta para los estándares de este...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p><strong><span>La Marranita - Auge y caída de la República de las Mujeres</span></strong></p>
<div class="ydp98c10426yiv6360730210ydpd4ffe899yiv1283188725ydpbcb49bc8yiv4039173805ydp2b28c394yiv8578726700ydpf9b10a81yiv2970923207ydpb96e53d7yiv6388121014ydp569e37f1yiv0085335945ydpa1b654c9yiv0799284555ydp852e5d4yiv8800147665ydpac3cb421yiv3538744073ydpbf2fa1ceyiv5783183000ydp3479391byiv3306903468ydp8f5e5c89yiv8243730706ydp27163080yiv4104898162ydp82fcf2f3yiv4627879130ydp734c04e7yiv8045719408ydp8758aff0yiv9832707910ydp44e415feyiv9413871441ydp9adeb5f2yiv4083066417ydpafbdac36yiv3264561506ydp7debe1e9yiv7883933190ydpae89dc54yiv3734797339ydp4365b204yiv5743747349ydp208eecf5yiv0112733561ydp47e71904yiv1743333340ydp3964e73byiv1930782225ydp404bca1dyiv6657854796ydp89a3d821yiv5483319498ydp87ab5b6fyiv4646603582ydp3dfdd14ayiv7480659826ydp1ed23d36yiv3060809426ydpfc2a9f73yiv2955583879ydpdf0955bdyiv6131016264ydp4b2ae3feyiv5050924888ydpe8458e7cyiv0576811259ydp41e91a65yiv0703725446ydpda1af80dyahoo-style-wrap" dir="ltr">
<div dir="ltr"><span style="color: #808080"></span></div>
<div dir="ltr"> </div>
<div dir="ltr"> </div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">CAPÍTULO I - Lau</span><span style="color: #000000"> </span></div>
<div dir="ltr"> </div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Hasta para los estándares de este rincón del Continente he sido siempre una mujer extremadamente sexual. Esta vez no he usado el "siempre" como una expresión genérica, ni se puede decir que su empleo contenga un solo gramo de exageración. Puedo decir que "siempre" he sido una mujer extremadamente sexual, porque aunque para los estándares de promiscuidad de la Ciudad fui una niña casi relativamente inocente hasta alcanzar la edad lunar (y eso a pesar de haber comenzado a menstruar un año antes), no puedo negar que desde que perdí el virgo a esa edad mi deseo de sexo se volvió tan constante e irrefrenable que enseguida comprendí que mi único objetivo vital iba a ser buscar el placer físico, porque sabía que fuera de eso la vida solo podría ser gris y vacía. Puede ser cierto que hasta entonces, aunque el año lunar se considerase todavía la puerta de entrada a la edad adulta, la mayoría de los habitantes de la Ciudad no dejaban de ser vírgenes hasta bastante después, pero para mí aguantar trece veces trece lunas para conseguir aquello que estuve ansiando tantos soles y tantas noches como una desesperada, fue un auténtico martirio. Y eso que no, que cuando he dicho que fui una niña "casi relativamente inocente" no significaba tampoco que me hubiera quedado quieta esperando precisamente...</span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000"> </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Pero ya que he dejado de hablar de Ciudad Atenea y he empezado a hablar directamente de mí, antes de seguir creo que debo presentarme adecuadamente... o describirme, más bien, pensando que quizás algún día alguien llegue acaso a leer estas líneas. Sé que lo habitual en toda descripción es empezar con los rasgos físicos más obvios, los datos identificativos que podrían figurar en la ficha personal de cualquiera de nosotros. Pero debe ser que yo no soy habitual. Debe ser que quizás tienen algo de razón quienes me han señalado siempre diciendo que yo no era "normal". </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000"> </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">No sé. Lo que tengo claro es que la única forma lógica que veo de empezar una descripción sobre mí es hablando de mi olor. Siempre he tenido un olor corporal fuerte, intenso. No estoy diciendo desagradable. Eso, que además es algo que no deja de ir en el gusto personal de cada persona, acaba dependiendo también de muchos factores externos, entre los cuales el tiempo que lleve sin lavarme o la manera de resolver mi higiene corporal, además de mi propia actividad física y sexual, puede que sean los más importantes, pero ni mucho menos son los únicos, y tampoco todos ellos pueden depender de una misma. Por descontado también que las circunstancias externas pueden variar mucho también de un caso a otro. Por ejemplo, lo de lavarme y la higiene lo digo ahora porque desde que mi vida en la granja quedó restringida a la más cruda soledad, mis hábitos en general han cambiado mucho, y entre ellos la higiene. Y no es que estar sola te haga repensar la necesidad de lavarse a diario, incluso varias veces. Es que estar sola te hace centrarte más en ti misma, en tu cuerpo. Te hace entender qué es lo que necesita y qué le hace daño. Te hace descubrir que los jabones y productos de limpieza personal dañan la piel, el cabello. Te queman. Pero la sal curte y el barro limpia. El sudor protege, y el vello corporal es hermoso y erótico y, por descontado, no supone ningún obstáculo al sexo como sabe bien cualquier mamífero. Naturalmente antes no era así. Desde niña fui extremadamente pulcra, y con el advenimiento de la República las mujeres de Ciudad Atenea intensificamos nuestros cuidados personales hasta límites irracionales, además de insanos, por descontado. Quizás por eso también he desarrollado esa aversión hacia la higiene normalizada. </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000"> </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Ahora, en la granja, llevo semanas sin lavar mi cuerpo, pero he nadado un par de noches en la charca cuando salió la luna. La luz de la luna sobre la piel desnuda y húmeda rejuvenece. Mi piel no necesita más agua. Claro que el olor de mi cuerpo se intensifica cuando acumula días sin ser lavado. Trabajo duro en el campo, en la huerta, en la fragua, en la cocina, con los animales. Aunque ya casi no tengo animales, pero igualmente paso todavía mucho tiempo en el establo, que se ha quedado inevitablemente grande, porque es con ellos de la única manera que puedo sentir algo de compañía. Por eso hoy huelo a sudor reseco y a establo. Además estoy en celo y huelo a coño, a hembra caliente, a cuarto cerrado después de follar durante horas. Aunque siempre he olido un poco de esa manera. Padre siempre decía que mi fuerte olor a coño era natural, y que además era un olor que gustaba a los hombres. A él le encantaba. Sin embargo, mi madre se empeñaba en tratar de enmascararlo con perfumes y cremas. Pero a coño siempre he olido, y siempre me ha olido mucho el coño, y me refiero a siempre en sentido literal, no solo a cuando estoy caliente. Y tenía razón Padre, como en todo: eso es algo que siempre ha gustado a los hombres. También a muchas mujeres, claro. Ahora solo los animales vienen a meter su cabeza entre las piernas cuando tengo ganas y me sienten el olor. </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000"> </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Por lo que respecta a mi olor corporal en general, más allá del que pueda desprender mi sexo, como digo es intenso y fuerte, y eso es así incluso cuando acabo de ducharme. Pero, con todo, hasta ese olor queda enmascarado cuando mi cuerpo se enciende, porque entonces el olor de mi coño se hace algo físico, espeso, casi palpable, que lo envuelve todo en una atmósfera densa e intensa capaz de golpear los sentidos con la fuerza de una fiera en celo. Pero sé que mi realidad física ahora tampoco concuerda ya con la realidad real, desde hace ya muchos años. Supongo que desde la última vez que follé con un hombre, con aquel viejo loco que se escondía en la montaña. Si desde entonces he tenido que apagar inevitablemente mis ardores en el establo de la granja, ¿cómo no voy a oler como una animal? Cada día soy más animal y menos mujer, cada vez más Marrana y menos Laurana, pero a estas alturas ya hace mucho que entendí que me basta con poder seguir sintiéndome hembra. Eso es mucho para mí, dada mi situación sin futuro, eso lo es todo. Eso y el recuerdo, claro. Por eso he tomado la determinación que he tomado al cumplir los 40: porque entendí, cuando ya estaba a punto de cumplir 10 años sin que mi cuerpo se uniera al de otro ser humano (yo, que lo he probado todo y me he dejado probar todo en el sexo, todo y por todos) entendí que, cuando mi último animal llegue a abandonarme también (y sé que el último en partir, al último que me arrancará también la muerte será, estoy segura de ello, mi noble caballo Niko), y ya solo me quede el recuerdo, habrá llegado el momento de poner fin a mi vida. Porque no soporto pensar que llegará un día en que tampoco Niko pueda ya llenarme, y sabiendo que nada ni nadie más llegará para hacerlo ¿qué sentido tendrá seguir entonces? Padre me hizo así, y yo ya no sé ser de otra manera. No quiero ser de otra manera. Por eso debo partir ahora, si quiero evitar ese final, si quiero evitar desaparecer en el viento como si nunca jamás hubiera existido.</span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000"> </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">En cuanto a mi cuerpo, soy corpulenta, mido 1,83 m de alto y tengo hombros anchos, complexión fuerte, anchas caderas y pechos todavía abiertamente generosos (que además se mantienen básicamente firmes gracias a mi decisión de implantarme la protección de manera permanente hace ya muchos años para evitar quedarme embarazada: odio sinceramente a los niños, pero odio todavía más sus efectos devastadores sobre el cuerpo de la mujer), piernas fornidas de muslos rellenos y pantorrillas con marcadas formas angulosas. Supongo que tener estas características físicas es lo me hace sudar tanto. Siempre he sudado mucho, pero eso ha sido también porque siempre he permanecido activa: de niña jugaba y exploraba el mundo sin freno. Mi adolescencia me la pasé follando sin límite. Ahora la edad adulta me ha obligado a entregar mi trabajo constante a la lucha diaria de permanecer con vida. Pero temo lo que pueda venir, porque siento que mi vida sin sexo se ha convertido en un páramo vacío, y eso me hace estar cada vez más tiempo pensativa, renunciando a mi actividad. ¿Para qué seguir luchando si mi coño está cada día más seco? La falta de perspectivas me paraliza, y estar quieta me deja fría. Y a mí me gusta el calor, me gusta sentir su peso pegajoso sobre mí, me gusta notar el sudor en mi cuerpo, sentirlo correr sobre la piel desnuda: el sudor me hace sentir, el sudor refresca y tonifica, pone mi piel húmeda y brillante; el sudor es reflejo de la actividad, es símbolo de vida, y no sudar es como estar muerta. </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000"> </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Quizás debería advertir que esta intensidad en mis sudores y en mis olores fuertes no se traduce en algo desagradable, por lo general. En realidad, es más bien al contrario, o lo era al menos cuando podía follar con gente. La mayoría de la gente me recordaba siempre por una característica que me hizo llegar a ser conocida y reclamada por muchos: mi olor puede ser potente, pero no como para producir rechazo. De hecho, siempre han dicho de mí que tengo buen sabor... Aunque yo creo que en eso no influye solo mi olor, sino que también el particular tacto de mi piel tiene bastante que ver en ello; evidentemente, quien se pone a lamerme o a comer mi cuerpo no solo estimula conmigo su gusto y su olfato, sino también su tacto. <br /></span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000"> </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Más allá de esto no sé qué puedo decir de mí que sea reseñable. Aunque sé que hay gente que valora otros datos en las descripciones físicas, así que trataré de satisfacer su posible curiosidad por esos aspectos. Si hay algo que me gusta, además del sexo en sí, es desnudarme y mostrarme desnuda. Mi exhibicionismo natural era algo que siempre molestó a mi madre (otra de tantas cosas de mí que le molestaban, debería decir), aunque bien que se aprovechó de ello mientras pudo. Pues bien, trataré de desnudarme ahora lo más explícitamente que sea capaz. </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000"> </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Que tengo cuarenta años, ya lo he dicho, pero siempre he parecido más joven de lo que soy. Ni veinte años de trabajo en la granja han podido con eso. Al revés, diría que el trabajo físico y la vida natural han conseguido congelar mi imagen haciendo que parezca que no han pasado por mí los últimos diez años... por mucho que los sienta pesando como la muerte en mi interior: fue ayer cuando cumplí los cuarenta, y eso significa que ayer cumplí también diez años de forzada abstinencia sexual con cualquier hombre o mujer. También fue ayer cuando decidí poner fin a todo esto, y emprender mi huida para tratar de alcanzar de una vez los Territorios Libres que se encuentran más allá de las Tierras Salvajes que rodean Ciudad Atenea y su área de influencia. Es algo que debería haber hecho cuando escapé de la Ciudad, en vez de pensar que podría tener algún futuro aquí, sola y por mi cuenta. Ahora esa huida hacia delante se me antoja un intento vano. Sé que no tengo posibilidad de éxito yendo sola, pero no tengo a nadie con quien ir. En realidad sé que me dirijo a la muerte, pero no quiero seguir adelante en esta vida sin sexo, así que no temo a la muerte si al menos me va a permitir sentir, por última vez, a un hombre de verdad, gozando de la brutal violación del primer salvaje que me encuentre y decida darme muerte. Es precisamente por eso que escribo ahora, porque quiero que se sepa lo que significa realmente Ciudad Atenea, y espero que mi testimonio pueda llegar lejos de aquí algún día. Qué tonta... como si creyera realmente que lo que yo pueda decir puede tener alguna influencia. Como si yo también creyera en la Profecía ésa que rumian los esclavos de la República, sobre todo los huidos a las Tierras Salvajes, como si algo de esto pudiera servir para hacer venir a la Folladora de Hombres que esperan que venga a liberarlos a todos para acabar con la República y devolver el orden y la libertad a La Ciudad. </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000"> </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Supongo que lo que pasa es que no sé realmente para qué escribo. Quizás lo único que esté buscando con estas letras, con este divagar inconexo, sea simplemente tratar de evitar que mi memoria se pierda, sabiendo como sé que hace ya mucho tiempo que fui olvidada por todos y habiendo decidido más bien ir a buscar el que quizás sea mi último encuentro sexual con un hombre de verdad. Habrá quien se sorprenda de que la única esperanza que me queda a estas alturas sea echar un último polvo, un último buen polvo. Pero qué otra cosa me queda, sabiendo que ya es imposible que recupere mi Libertad.<br /></span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000"> </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Debo seguir escribiendo antes, claro. Debo conseguir que me leáis y me conozcáis para poder llegar a ser escuchada y creída. </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000"> </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Yo soy Lau, y a mis cuarenta años cumplidos no aparento ni de lejos treinta, por la vitalidad de mi cara y la fogosidad de mi cuerpo lujurioso, por el fuego y la ira que todavía me arden dentro. Tengo ese fuego en mi interior desde que nací, pero la ira me quema tan solo desde los últimos veinte años, alimentada en exclusiva por mi odio contra las mujeres de Ciudad Atenea. La madurez de mi físico sumada a la juventud de mis formas debería permitir a una mujer como yo gozar de su cuerpo en libertad, como necesito. No poder hacerlo me está matando. Yo, que siempre he sido pura carne entregada al deseo, al placer. Mi piel morena se ha vuelto todavía más oscura, curtida por el sol y la intemperie. Mi gusto por moverme libre, como un animal por la naturaleza, ha hecho que ese tono de miel oscura y brillante se haya extendido por todo mi cuerpo, sin interrupción alguna. Mi pelo, que se mantiene negro como la noche, ha crecido estos años hasta empezar a rozar con sus puntas el nacimiento de mis nalgas, pudiendo envolverme casi por completo en esa cabellera cuando siento frío. Una cabellera que disfruto llevando siempre desgreñada y revuelta, salvo cuando salgo al bosque o de caza y me la recojo en anchas y lustrosas trenzas. </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000"> </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Siempre me han dicho que mi cara es dulce, y en ella destacan unos labios de un color rosa eléctrico brillante que siempre están húmedos, siendo el inferior suficientemente generoso como para que muchos desearan atraparlo entre sus dientes... Bueno, no solo dulce: en realidad, siempre me han dicho que soy bella, que tengo una bonita cara. De nariz destacable en su forma por ser firme y con personalidad, pero no excesivamente llamativa. Porque lo que realmente ha destacado siempre en mi rostro, especialmente cuando me mantengo con la piel morena como ahora, han sido mis ojos, llenos de vida hasta que la vida me privó del sexo, de un azul profundo como de fondo de un mar vibrante en un día soleado, grandes, con sus arrugas ya quizás, que me dan ese toque de madurez a la vista, de mujer sensual, sexual y penetrante en contraste con la juventud que mantienen el resto de mis miembros y facciones. Como mi cuello, que destaca más por ser algo grueso que por su longitud nada exagerada, y que sobre todo se mantiene terso, firme, con personalidad. Tengo la espalda ancha, como ya dije, y los hombros fuertes aunque delicados. Las clavículas se me marcan claras bajo el cuello, indicando claramente cuál es el camino que siempre he querido que sigan las miradas y las manos que alguna vez se han posado sobre mí. Mantengo la piel de los brazos firme y suave. Me mantengo ágil y fuerte, aunque siempre he tenido mis tríceps más desarrollados que los bíceps. Más allá de los codos, mis brazos se vuelven finos y sensibles, con manos de dedos largos, delgados, hábiles, fuertes y sensitivos, capaces de los más profundos placeres... </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000"> </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Mi torso es firme y sensible, potente y delicado, y en él destacan mis grandes pechos con sus formas todavía perfectas y voluminosas, blandas y apetecibles a cualquier mano. Jamás pensé que seguirían desafiando tan orgullosamente la ley de la gravedad a mis cuarenta años, ni que pese a haber crecido en tamaño sin cesar desde mi pubertad, mantendrían todavía aquella perfección en sus formas que revelaron ya en mi más temprana juventud. Culminando esas dos montañas sedosas y blandas se ofrecen mis potentes areolas, de color solo un poco más oscuro que el resto del pecho (aunque esto también es algo que depende del momento, y a veces revelan aún el tierno color rosado que tenían cuando todavía no pasaba mi vida desnuda en la naturaleza). Tengo las areolas abultadas, voluminosas como si de una pequeña teta superpuesta a la principal se tratara, y están además rematadas por esos enormes pezones que se me marcan siempre aún sin tenerlos completamnete empalmados... cosa que, por otro lado, en realidad ha sido desde siempre su estado habitual: el más pobre estímulo me ha bastado desde niña para endurecerme los pezones desde que empezaron a tomar forma más allá de la forma de las areolas. Y con tales pezones y tales areolas, desde que me empecé a desarrollar bastó para convertir mis pechos, entonces todavía discretos, en dos protuberancias grandes, escandalosamente duras y firmes, que parecen siempre a punto para ser chupadas y mordidas por cualquier paladar capaz de saber disfrutar convenientemente de ese manjar completamente excitado... o para otros juegos más deliciosos aún, pero esos sé bien que solo los paladares más exigentes están preparados para reclamarlos. <br /></span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000"> </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Quizás en lo que más se note mi edad sea en el vientre. Aunque nunca he tenido un abdomen particularmente marcado y firme, sino más bien algo de blanda barriguita con su forma, con su saliente bonito, apetecible y que invita a ser cogida para sobar con la mano, con su ombligo profundo, oscuro y de forma achinada como si fuera una honda herida en mi carne blanda. Supongo que eso de la tripita se debe realmente a que siempre me ha gustado mucho comer, y no solo pollas y coños... La verdad, no sé qué habría sido de mi pobre cuerpo si me hubiera quedado embarazada, porque dudo mucho que la misma Naturaleza que me ha bendecido con un cuerpo colmado de erotismo y exuberancia me fuera a regalar también una de esas milagrosas recuperaciones que se compran las arpías ricas que dirigen la Ciudad Atenea. Porque yo ni aún estando allí en su lugar habría sido capaz de ceder ante semejantes artificios; de hecho, desde que nací solo la naturalidad se marca en mi cuerpo, y eso me ha hecho sentirme siempre bien como soy, con mis curvas y todas mis alegrías. Si estuvieras ahora detrás de mí, mirando como voy soltando estas palabras como hormigas negras correteando sobre el ajado papel, comprobarías cómo es la columna vertebral el único hueso que podrás encontrar dibujándose en mi piel, siempre ahí, siempre indicando el camino al placer más real y descarnado, un camino a lo largo del cual solo se ve piel y carne para poder ir agarrando, manoseando. La anchura y fuerza de mis hombros y espalda contrastan con una cintura estrecha y delicada, bajo la que se despliegan unas caderas anchas y generosas, sensuales al dibujar en mis costados esas curvas tan bonitas con forma de reloj de arena y que invitan siempre a ser recorridas...<br /></span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000"> </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Continuando este viaje por los territorios de mi cuerpo, tengo el pubis de natural hinchado, protuberante como el paquete de un hombre cuando lo encierra en su pantalón, con una vulva voluminosa y prometedora cuya curvatura parece iniciar ya en el bajo vientre, y continúa hasta llegar a mi preciada raja. Siguiendo ese sabroso camino, en la apertura misma de esa raja destaca, apenas cubierto por unos pliegues delicados y cortos de la piel de mi olorosa vulva, el dios de los dioses: de una generosidad una considerable, como si de un garbanzo redondo y duro se tratase, y con la sensibilidad de una pluma desde el minuto cero (siempre, claro está, que mi deseo esté encendido convenientemente antes de empezar a tocarlo). Un diabólico instrumento de placer con el que cualquier persona decidida a hacerme gozar, o a hacerme sufrir, podría conseguir que se retorciera hasta el último rincón del cuerpo de la pobre Lau. Algo que podía alcanzar los extremos más descontrolados si se centrara además en el resto de zonas sensibles de mi coño, que son muchas. Junto a ese prodigioso órgano que es mi clítoris, y bajando a los lados de mi siempre húmeda rajita, envuelta en generosas piezas de carne que dan forma a mis labios exteriores, se encuentras dos membranas como dos colgajos de piel, largos y anchos, tersos e increíblemente delicados, vibrantes como la preciada carne de una ostra y tan sabrosos o más que ésta. Solo hay que saber tocar un coño para ponérmelos a aletear sin control cuando me tengas en mi máximo estado de placer, ese que siempre me alcanza justo en ese instante previo a empezar a soltar chorros y chorros de mi delicioso manjar líquido, ríos de flujo mezclado con orina, cuajo y todos los más brutales olores y sabores de mi sexo, desplegándose más y más intensamente para aquella persona que sea capaz de reclamarlos, y hasta donde pueda y quiera llegar a conseguirlos. Porque tengo que aclarar que mi coño, además de ser capaz de eyacular y expulsar una tremenda variedad de líquidos cremosos y olorosos flujos, es maravillosamente multiorgásmico...<br /></span></div>
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<div class="ydp98c10426yiv6360730210ydpd4ffe899yiv1283188725ydpbcb49bc8yiv4039173805ydp2b28c394yiv8578726700ydpf9b10a81yiv2970923207ydpb96e53d7yiv6388121014ydp569e37f1yiv0085335945ydpa1b654c9yiv0799284555ydp852e5d4yiv8800147665ydpac3cb421yiv3538744073ydpbf2fa1ceyiv5783183000ydp3479391byiv3306903468ydp8f5e5c89yiv8243730706ydp27163080yiv4104898162ydp82fcf2f3yiv4627879130ydp734c04e7yiv8045719408ydp8758aff0yiv9832707910ydp44e415feyiv9413871441ydp9adeb5f2yiv4083066417ydpafbdac36yiv3264561506ydp7debe1e9yiv7883933190ydpae89dc54yiv3734797339ydp4365b204yiv5743747349ydp208eecf5yiv0112733561ydp47e71904yiv1743333340ydp3964e73byiv1930782225ydp404bca1dyiv6657854796ydp89a3d821yiv5483319498ydp87ab5b6fyiv4646603582ydp3dfdd14ayiv7480659826ydp1ed23d36yiv3060809426ydpfc2a9f73yiv2955583879ydpdf0955bdyiv6131016264ydp4b2ae3feyiv5050924888ydpe8458e7cyiv0576811259ydp41e91a65yiv0703725446ydpda1af80dyahoo-style-wrap">
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Pero dejando mi coño a un lado, a sus lados precisamente, y no menos prometedoras para quien sepa disfrutar del cuerpo de una mujer, se extienden mis ingles, dos pliegues hondos en los que encontrar otra enorme fuente de placer, y que todavía marcaban acaso los mejores caminos para saborear mis partes más ocuras y sudorosas cuando aún tenía gente que buscaba recorrerme. Eso sí, has de saber que comer mi coño significa comer pelo. Evidentemente he llevado el sexo arreglado, incluso totalmente rasurado, en muchas etapas de mi vida. Siempre me ha gustado sentir el frío filo de una cuchilla raspando mis pliegues más sensibles para entregarme libre y pura a la boca de un hombre refinado y exquisito en sus gustos. Pero no engaño a nadie, la pasión que siento hacia hombres rudos, groseros y sucios, hacia el sexo cerdo y natural, hacia los cuerpos libres y plenos, hace que prefiera mantener mi vello, y el de las personas que me follan, donde corresponde. ¿Por qué perder el derecho a una sensación que la naturaleza nos ha regalado? El placer de sentir el dolor de esos pelos duros arrancados a bocados cuando te están comiendo el coño no tiene precio. Que la obsesión de mi madre en afeitarme dolorosamente y la imposición normalizada en Ciudad Atenea de llevar el coño rasurado y aséptico, sin olor y sin más humedad que la mínima necesaria para su hidratación elemental, hayan acentuado ese gusto mío por el vello púbico en hombres y mujeres, es algo que no puedo negar. Pero yo siempre he sido de ir con un buen matojo de pelos, negros, duros, rizados, sabrosos y apetecibles de lamer y tragar, cubriendo ampliamente todo mi pubis, desde mi ombligo y mi bajo vientre, casi hasta rozar los extremos de las caderas, sobresaliendo de forma difusa desde las ingles hasta el comienzo de los muslos cuando renunciaba por completo a arreglarlo o a recortarlo lo más mínimo siquiera (y ese recorte, por lo general bastante exagerado, es algo que en Ciudad Atenea se considera ya un mínimo imprescindible de etiqueta social). Putas frígidas afeitadas... A Padre, en cambio, le había gustado mi peluchito desde que, poco antes de mi primera regla, mi tierno bollito impúber se cubrió de una pelusa todavía gris oscura, suave y espesa, de pelos largos, lisos y delgados. Creo que fue en esa época cuando noté que, por primera vez, él empezaba a fijar su atención en mí, que hasta entonces había sido invisible a su mirada. Pero cuando empecé a ser consciente de aquella débil capa de pelo y de aquel amago de hinchazón en mi torso, me di cuenta por primera vez de lo maravilloso que era que los ojos de Padre se quedaran detenidos en mi cuarpo desnudo. Y para cuando, una vez finalizado mi desarrollo, tenía el vello púbico más negro, abundante, espeso, rizado y duro, ya no fue capaz de apartar sus ojos de mí. </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Cómo le echo de menos, más que a ninguno; solo Padre ha sabido verme tal cual soy de verdad. Pelo libre, libre y mojado de mí, sudado y cubriendo por debajo los labios de mi coño y llegando sin freno hasta el agujero del culo: ésa soy yo, y así me quiso Padre.<br /></span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Siempre que me acuerdo de él me pongo triste y tengo deseos de dejarlo todo. Pero debo seguir escribiendo, y describiéndome.</span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Sé que hay gente que valora, por encima de todo, el culo de una mujer. Yo fui en mi adolescencia y juventud una chica con un culo de esos por los que los hombres más rudos eran capaces de llegar a la sangre para conseguirlos. Los piropos, las miradas y las manos que se posaban en él continuamente, no hacían más que recordármelo una y otra vez. Creo que por eso siempre he disfrutado tanto esa parte de mi anatomía, que no obstante se ha desarrollado también con el paso del tiempo, aunque creo que en el fondo lo ha hecho para bien. Sé que el tiempo no pasa en balde, y pese a mi aparente eterna juventud sé bien la edad que tengo, y esa edad se ha dejado sentir en mis nalgas más que en ninguna otra parte de mi anatomía. Pero también hace mucho que aprendí que el mejor culo para follarse o comerse es el de un chico joven, apenas alcanzada su fertilidad, si bien en segundo lugar cualquiera que entienda lo que hace elegiría el de una mujer madura. Efectivamente, mis glúteos son moldeables al tacto, blandos incluso, aunque no excesivamente. Un culo bien redondo y algo más grande de la media, aunque en realidad creo que destaca más como deseable remate del conjunto que forman mis anchas espaldas, mi cintura delgada y ese considerable ensanchamiento que, iniciado en mis caderas, es recogido generosamente por el culo. </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Pero, como sabéis, la verdadera belleza está siempre en el interior... Pues bien, para quien se atreva a abrirme la cálida rajita de piel clara que separa mis nalgas, podrá arrancarme mi aroma más impactante, denso y profundo, con un sabor sudoroso a tierra y a vida, que le conducirá hasta ese pozo de placer oscuro situado en la parte más honda, y a la vez tan cercana a mi coñito. Arrugado y elegante como si se tratara de una estrella de azabache, negro en el centro pero evolucionando rápido del terroso marrón grisáceo hasta el rosado más tierno en su explosiva llegada al exterior. Ahí podrás, lector, encontrar mi aroma y sabor más embriagador si te decides a abrirme y explorarme, y si tu alma es valiente y lujuriosa podrás llegar al fondo mismo de mis esencias, hasta dejarme ensuciarte de mí y esparcir en ti mi aroma más especial, con ese toque de mierda tan apetecible con el que poder marcar tu piel... para siempre.</span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Por acabar cuanto antes, porque ya no veo sentido a seguir hablando sin más de mi cuerpo, diré rápidamente que tengo unos muslos voluminosos, prietos, poderosos, con los que aseguro siempre buen cobijo a quien quiera meter su cabeza entre ellos para zambullirse en mi interior. Su amplia forma redondeada según avanzan hacia los pies, da lugar a unas piernas delgadas y de piel deliciosamente tersa, suave y firme, con un tacto tan sedoso como el del resto de mi cuerpo, pero con unos gemelos fuertes y muy marcados en su musculatura que terminan en unos tendones, tobillos y talones bonitos, suaves y elegantes. Al final de todo, mis pies, imperfectamente perfectos, con un empeine marcado por los tendones de los dedos, un pulgar exageradamente largo, pero igual de deseable de ser lamido y comido como si fuera un caramelo que el resto de sus compañeros. Las plantas, naturales y algo sucias siempre por mi irremediable costumbre de andar descalza, aunque bien cuidadas, han adquirido una consistencia elástica, después de años en la granja, que las hace casi más parecidas al cuero joven (y, pese a todo, con sus partes blandas y suaves que sé que, aún ahora, podrían ser estimuladas por una lengua y unas manos hábiles de tal manera que sería posible llevarme hasta el borde mismo del orgasmo sin necesidad de prestar atención más que a estas extremidades).<br /></span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Me he estado mirando en el espejo mientras escribo esto. Desnuda, como estoy absolutamente siempre que puedo, lo que ya he dicho que es fácil aquí en mi retiro en la granja. He ido examinando una a una las diferentes partes de mi cuerpo para describirme, queriendo en lo posible ser lo mas sincera y cercana a la verdad. No me interesa ya ser deseada, lo cual me resulta extraño porque la necesidad de ser deseada ha sido algo que he sentido desde niña. Pero qué sentido tiene eso ahora, convencida como estoy de que, si alguien llegara a leer esto algún día, lo más seguro es que hace mucho que yo haya muerto. Lo que me interesa es ser creída. Si de verdad es cierta esa Profecía, si de verdad ha de venir la Folladora de Hombres a destruir la República de las Mujeres y liberar La Ciudad, haciendo estallar los eslabones que mantienen sometidos a sus esclavos, espero que el eco de mis palabras pueda ayudar a señalarle acaso el camino... aunque seguramente yo ya no esté en este mundo para verlo. La pérdida de mi propia esperanza en el futuro, junto a la determinación de no permitir que nuestra tierra caiga en el olvido es lo único que me guía mientras escribo, y por eso lo hago sin miedo y con un respeto desapasionado pero absoluto por la verdad. </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Por eso no me importa insistir en un rasgo físico que he mencionado ya, pero que ahora que lo veo destacando tan brutalmente en el reflejo del espejo delante de mí, acabo de darme cuenta de que quizás sea el único resto de mi Libertad que todavía se mantiene en pie. Y, por lo mismo, quizás sea el que hoy más me define. He pasado la mitad de mi vida manteniéndolo con determinación, pese a que sé que es algo casi prohibido en Ciudad Atenea, pese a que sé que es el motivo por el que muchos habitantes de Puebla del Sur me han llamado bruja desde mi llegada hace veinte años, y por lo que todavía hoy escupen al suelo cuando me ven en la distancia (o, al menos, uno de los motivos...) Pero a mí me parece bello, realmente es algo que siempre me ha resultado hermosamente natural, y que hace mucho que aprendí a apreciar como agradable y hasta erótico y morboso. La verdad es que ya antes de huir de Ciudad Atenea fui criticada por no arreglarme el coño. Sin embargo, según pasaban los años, aquí en Puebla del Sur, y ante la práctica imposibilidad de mantener relaciones sexuales con nadie, dejé de preocuparme por completo de aquello. Si ya era una apestada, eso no iba a cambiar por afeitarme el sexo. Sencillamente, lo dejé crecer y crecer, sin depararle el menor cuidado. Alguna vez hasta jugaba a intentar trenzarme ese pelo, pero siempre lo he tenido tan revuelto que era misión imposible, o desde luego lo era hacerlo yo sola y sin la ayuda de jabones y aceites. </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">No sé bien en qué momento decidí que era absurdo seguir depilando o rasurando el resto de mi vello corporal. En realidad creo que fue muy pronto. En mi juventud ya había experimentado con esa sensación que tan excitante me resultaba en otras mujeres. Aquí, estando sola en una granja perdida en el límite entre los confines de las Tierras Salvajes y las poblaciones deudoras de la República, supongo que me debió parecer lo más normal. Y además, me di cuenta de que estando cubierta de vello desde los tobillos al ombligo y, sobre todo, en las axilas (en las que me crece unos provocadores mechones de pelo negro, fuerte y liso, siempre húmedo de sudor), viéndome así me encontraba bella, excitante, deseable. Aquello me hizo sentir bien, porque era algo que mi cuerpo no me transmitía desde que llegué a la granja: estaba tan destrozada anímicamente que me consideraba escoria, basura. Lo que se dice un verdadero despojo social. La actitud del resto de habitantes del pueblo no hacía más que confirmarme aquella sensación, y así me fui hundiendo y hundiendo sin remedio. Solo cuando me vi cubierta de vello y me excité de tal forma que inicié una jugosa masturbación con la que acabé orgasmando repetidas veces, como hacía meses que no me sucedía, y empecé a recuperar mi orgullo y mis ganas de vivir. </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">En fin, hoy simplemente encuentro cómodo, agradable, sencillo y natural no quitarme ni un solo pelo de los que crecen en mi cuerpo. Ni siquiera me molesto en quitar esos pelos duros y despistados que a veces aparecen por tetas y pezones. En el bigote o la barbilla jamás me ha crecido vello, pero creo que quizás ése sí que no lo soportaría: en la dulzura de mi cara, en mis tetas y en mi sexo se encuentra depositada mi esencia como mujer. Por eso que todo lo que no es mi cara se cubra de pelo no me molesta, es más, lo prefiero así. Y más ahora, que tras años de dejarlo crecer lo noto más largo y vigoroso en axilas, piernas y coño. Eso me gusta. </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Me siento bella.<br /></span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Aunque sé que sentirme bella no va a servirme de nada ya. De hecho, a estas alturas ni siquiera va a servirme para alimentar mi propia autosatisfacción. Siempre he sido una practicante fervorosa de la masturbación, mis manos han sido el único amante al que he demostrado verdadera fidelidad en mi vida. Al margen de Padre, claro está. Pero Padre ya no está conmigo, mientras que mis manos siguen vivas y sensibles al final de mis brazos. Y, sin embargo, hace tiempo que ni en ellas consigo encontrar alivio. Quiero dejar claro que todavía soy capaz de encontrarme los orgasmos, uno tras otro, hasta caer rendida de placer si es preciso. Pero ya no me basta con correrme: la necesidad de ser recibida por un cuerpo humano, de sentir su calor, su vigor, su empuje. La necesidad de sentirme aplastada, inmovilizada, abierta y penetrada, rota por un falo duro como una piedra, sometida por un hombre sediento, violento, ansionso. Esa necesidad me golpea ya con tal rigor, que no me veo capaz de aguantar. Llevo aguantando diez años, y lo he probado todo. Pero Ciudad Atenea me quitó lo que yo más quiero, mi única y verdadera necesidad. Al privarme del sexo con otros humanos me arruinó la existencia, y ya he comprendido que terminará por quitarme una vida que, por otro lado, yo ya no quiero seguir viviendo así. Al final, para mí éste ha sido un castigo peor que la cárcel, peor que la tortura, peor que cualquier otro. Creía que solo había sido exiliada de la República. He comprendido demasiado tarde que lo que me han hecho ha sido exiliarme de mí misma.</span></div>
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<div dir="ltr"><span style="color: #3366ff">(lau.alma @yahoo.com)</span></div>
<p>&nbsp;</p>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/espiando/">Espiando</category>                        <dc:creator>laualma</dc:creator>
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                        <title>Ana Laura y sus tangas</title>
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                        <pubDate>Mon, 26 Jan 2026 15:47:01 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[ANA LAURA Y SUS TANGAS
 
 
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                        <content:encoded><![CDATA[<div data-olk-copy-source="MessageBody">ANA LAURA Y SUS TANGAS</div>
<div id="x_x_geom_inter_1737454025264_63_10"> </div>
<div> </div>
<div id="x_x_geom_inter_1737454025264_10_11">Toda mi infancia se había desarrollado en el seno de una familia de clase media, media baja para ser concreto</div>
<div id="x_x_geom_inter_1737454025264_45_12">Mi padre trabajaba en el ferrocarril, en los talleres de mantenimiento, empleado del estado, con una paga pequeña que lo obligaba a trabajar no menos de doce horas al día para juntar los pesos suficientes para que tuviéramos lo básico</div>
<div id="x_x_geom_inter_1737454037696_94_17">Mama, ama de casa, solía cocer para afuera, una modista improvisada, con lo que ocupaba sus ratos libres y sumaba unas monedas para el día a día</div>
<div id="x_x_geom_inter_1737454037696_52_18" class="x_elementToProof">Vivíamos alquilando, saltando de casa a casa cada tanto, se hacía lo que se podía, igual no me quejo, fui un niño feliz</div>
<div id="x_x_geom_inter_1737454037696_9_19">Compartía esos tiempos con mi hermana mayor, Romina, me llevaba tres años y pasamos días de profunda hermandad y días de profundos berrinches, como sucede en todos lados</div>
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<div id="x_x_geom_inter_1737454037697_15_20" class="x_elementToProof">Ya en mi adolescencia, inspirado por algunas series que miraba en la tele, decidí que quería ser abogado en el futuro, se veían importantes y con dinero, siempre lucían bien, eran tipos inteligentes y era todo lo contrario a lo que vivía en el día a día con mi familia, sonaba con recibirme, ser importante, ganar dinero y poder comprarles una casa a mis padres</div>
<div>Pero para eso tenía que viajar a la gran ciudad donde podría estudiar y mis padres no podrían solventarme</div>
<div id="x_x_geom_inter_1737454038690_16_21" class="x_elementToProof">No me importo, estaba decidido y viaje en tren casi con lo puesto, apenas unas monedas en mis bolsillos y aún hoy recuerdo los ojos llorosos de mama despidiéndome en el andén, la bendición de mi padre y la admiración de Romina por lo valiente que era</div>
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<div id="x_x_geom_inter_1737454038690_12_22">Pero en la gran ciudad la realidad me golpearía fuerte en medio de la cara, tenía que trabajar para ganarme el pan y tener un techo donde dormir, me hice mendigo, hice cualquier cosa, y con el estómago vacío se hace difícil estudiar</div>
<div id="x_x_geom_inter_1737454038691_96_23">Tuve la suerte que uno de los tantos profesores se apiado de mí y me contacto con un tipo que, hacía reparaciones hogareñas, de todo un poco, pintura, electricidad, mantenimiento en general y sin imaginarlo me transformaría en su ayudante</div>
<div id="x_x_geom_inter_1737454038691_36_24" class="x_elementToProof">Aprendería el oficio y pasaba más tiempo con el que en la facultad, el estudio se me hacía cuesta arriba, era más difícil de lo que pensaba y me veía empantanado, y esa imagen de tipo inteligente, bien vestido y lleno de dinero se me hacía cada vez más distante y parecía desdibujarse poco a poco</div>
<div> </div>
<div>Para completar la encrucijada, lo que faltaba, me enamoraría como un tonto de una jovencita compañera de estudios y como había imaginado un futuro de abogado, ahora imaginaba un futuro junto a ella</div>
<div>Cuatro años después, ella me dejaba, tenía otro y esa situación me partiría al medio, tenía casi veinticuatro, debería estar por recibirme según mis cálculos, pero aún estaba entre el primer año y el segundo, un fracaso, tal vez lo único positivo era que tenía un oficio</div>
<div>Sabía que por casa las cosas no iban mejor, a papa lo habían cesanteado en una restructuración del ferrocarril, estaba deprimido, tirado al abandono y al menos habían invertido el dinero de la indemnización en una modesta casucha </div>
<div>Mi madre era la que llevaba la casa adelante, y mi hermana también andaba en males de amores, había llegado la hora de pegar la vuelta, con el consuelo de que al menos lo había intentado</div>
<div> </div>
<div>Al llegar me recibirían con los brazos abiertos, ya tenía un cuarto esperándome, papa estaba canoso, mama había engordado y Romina era toda una mujer, pero algunas cosas habían cambiado, no solo el barrio, que era todo nuevo para mí, sino en el seno de mi hogar, no lo sabía, pero sumergidos en la depresión de papa, habían buscado distintas salidas, y ahora los tres eran Testigos de<span> </span><span>Jehová, se habían volcado a la religión y cada fin de semana salían a predicar, mi hermana seria la que estaría más cambiada, era otra mujer, y me resultaba curioso verla con polleras que le pasaban las rodillas</span></div>
<div><span>Toda esa situación me supo a mierda, yo no entraría en eso, pero eso era lo que se respiraba en casa las veinticuatro horas, incluso el apellido Márquez ahora era sinónimo de 'buena gente', éramos bien vistos y éramos una familia ejemplar</span></div>
<div><span>Al menos me puse contento por mi padre, quien tenía algo a que aferrarse en su etapa post laboral</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Pero como dije, no me uniría a la manada, mi idea era quedarme algún tiempo hasta decidir qué hacer con mi vida</span></div>
<div class="x_elementToProof"><span>Al menos ahora tenía un oficio, y gracias a mi familia conseguí para hacer unas reparaciones generales en el templo, situación que me mantendría ocupado por un par de meses y me serviría para que muchos creyentes pusieran un ojo en mis capacidades, muchos preguntaron, y el mío es un oficio que va de boca en boca</span></div>
<div><span>Rápidamente a la buena reputación del apellido Márquez, se sumaría la calidad de los trabajos que realizaba el Tito, - así me decían todos desde pequeño - y los trabajos caían uno tras otro, siempre era un chico bueno, respetuoso, y pasaba buenos precios así que en unos meses conocía muchos domicilios y muchos buenos vecinos, todo iba de maravillas, incluso aportaba mucho dinero en casa</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Hasta que conocería a Ana Laura...</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Ana Laura era una de las tantas vecinas, una más en principio, me había citado por un presupuesto para pintar las habitaciones de su casa</span></div>
<div><span>Ella estaría llegando a los cincuenta, aunque aparentaba muchos menos, era delgada, estilizada, no muy alta, de cabellos lacios y castaños, con una mirada profunda y unos labios que rozaban la perfección, no tenía mucho busto, y su piernas y cola eran escuetas, pero sumamente bien contorneadas</span></div>
<div><span>No se sabía mucho en el barrio sobre ella, algunos decían que era solterona, otros que estaba divorciada, pero era algo sobre lo que ella misma jamás hablaba</span></div>
<div><span>Trabajaba de enfermera en un par de centros asistenciales, no sabía mucho más, parecía ser reservada con los vecinos</span></div>
<div><span>Recuerdo que al principio por respeto la trataba de 'usted', situación que la había perturbado y provocado su enojo para conmigo</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Empezaría a trabajar poco después, y al principio se hizo complicado por los continuos cambios de horarios, pero las cosas fueron fluyendo, y cometí el error que sabía que no podía cometer, interrelacionarme con mis clientes</span></div>
<div><span>Ella me daba charla, y me empezó a gustar que lo hiciera, y empecé a prestar atención a los detalles, la observaba cuando ella no lo notaba, su vestir, su figura, su culito respingón, sus prendas, sus perfumes, sus llamadas y en algún punto me descubrí trabajando con la pija dura, es que se me hacia una mujer difícil de descifrar </span></div>
<div><span>Me metería cada vez más en su mundo sin que ella lo notara, el morbo de descifrar la intimidad de esa mujer, sus gustos, sus placeres, sus pecados ocultos y se me hizo un camino de ida</span></div>
<div><span>Esa tarde daría el primer paso, al atardecer, cuando ya no tenía luz natural, terminaba mis actividades, y generalmente ella iba por una ducha, cuando tenía horario nocturno</span></div>
<div class="x_elementToProof"><span>Aproveche ese instante, cuando ella estaba en el baño y yo acomodaba las cosas, me escabullí con sigila a su cuarto, pegue una mirada, sus prendas sabían perfumadas, abrí con cuidado sus cajoneras, en el inferior había un par de consoladores de generosas dimensiones, luego fui por su ropa interior, había demasiado, en colores y no pude evitar tomar una colaless diminuta en animal print, me la metí en el bolsillo, y procuré dejara todo como estaba</span></div>
<div><span>Nos saludamos luego, como cada día con una 'hasta mañana' nos despediríamos</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Esa noche, en la soledad de mi cuarto, no podía dejar de jugar con la tanga de mi empleadora, sentia una sensación de excitación por lo perra que era, ni mi hermana que era mucho mas joven se animaba a usar tangas tan pequeñas y no podía dejar de imaginar esa prenda clavada en la intimidad de Ana Laura, me terminaría masturbando como un adolescente usando ese trapo impúdico para limpiar mi semen, solo así lograría conciliar el sueño</span></div>
<div><span>Llegaría un nuevo día, y mi deseo por esa mujer se hacía evidente, aunque tratara de disimularlo, así que en uno de los tantos momentos en que le pedía permiso para pasar al baño a orinar, hurguetee en un cesto con prendas sucias para obtener un segundo trofeo, una tanga negra calada, hilo dental, se me paro la pija de inmediato, que perra que era, y esta a diferencia de la primera, era mejor! tenía sus olores íntimos!!!!</span></div>
<div><span>Volvería a masturbarme esa noche, pero ahora teniéndola sobre mi nariz, su aroma me supo adictivamente perverso</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>No podía con la adicción, era más fuerte que yo, tenía ese fetiche demasiado marcado y sabía que estaba metiéndome en problemas, porque estiraba el trabajo todo lo que podía para poder seguir estando bajo ese techo, porque deseaba ese culo, esas tetas, esa concha, esos labios...</span></div>
<div><span>Pero una tarde, Ana Laura me enfrentó y me dijo</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Tito, creo que tenemos un problema, cierto?</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Trague saliva, intenté ir por el lado del trabajo, si es que algo no le gustaba de lo que había hecho, o si estaba atrasado, lo que fuera, pero ella retrucó</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>No es por el trabajo, sabes bien lo que sucede, no soy estúpida, y sé que andas fisgoneando en mi ropa interior, y sé que me faltan varias tangas...</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Yo... yo... - balbucee, había ensayado varias respuestas para una situación como la que se presentaba, pero ahora, de repente, me ahogaba en mis palabras -</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Te imaginas... - dijo - el buen nombre Márquez, donde quedará si te delato? tus padres, tus hermana, los predicadores del barrio, la familia ejemplar</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Pero no puedes hacer eso - retruque - es tu palabra contra la mía, además, yo no toque tus cosas, no se de donde sacas eso?</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Tu palabra contra la mía, - dijo con sarcasmo - y a quien piensas que le creerán? y si te meto una denuncia policial?</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>No lo harías... - dije con un nudo en la garganta -</span></div>
<div><span> </span></div>
<div class="x_elementToProof"><span>Tal vez no... tal vez sí, pero te imaginas? solo plantar la semilla, solo que la chusma hable, que le dirás a tus padres? quien te dará trabajo? que marido confiara en vos? y que mujer se sentiría segura contigo?</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Era cierto, estaría enterrado en vida, me tenía en un puño y dije</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Está bien, lo siento, no me difames, te lo ruego, que quieres? termino todo el trabajo y no te cobro un centavo, te parece?</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Me sentía suplicando, casi de rodillas, pero ella se carcajeó con sarcasmo, y dijo</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Te piensas que me importa tu dinero? no, no es por ahí..., esperame dijo</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Se levanto y fue a su cuarto, me quedé inmóvil, paralizado por el miedo</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Ella volvió minutos después, y al verla sentí que el corazón se me escapaba del cuerpo, Ana Laura estaba con un camisolín violáceo semitransparente por el cual podía ver nítidamente su piel desnuda, con sus pequeños pechos y sus pezones que parecían lastimar la tela, por debajo tenía una tanga del mismo tono, era todo lo que cubría su cuerpo incluso estaba descalza, noté que tenía uno de los vibradores que ya había visto en una de sus manos y dijo</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Esto es lo que te imaginabas pendejo? si queres que no hable, tenes que hacerme cómplice...</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Y prosiguió</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Así que te calientan mis tangas? seguro te masturbas con ellas, cierto? pendejo pajero</span></div>
<div><span> </span></div>
<div class="x_elementToProof"><span>Seguía sin saber que hacer, ella se acercó, se sacó la tanga que tenía y me la refregó en el rostro, y mientras se sentaba en una silla a corta distancia sentencio</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Dale, mostrame que haces con mi ropa interior, quiero verlo</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Me sentí mortal, no era la idea, pero ella me amenazó con hablar si no le hacía caso, solo estaba ahí, con sus piernas abiertas y su mirada expectante, me bajé el pantalón y mi ropa interior a las rodillas, mi pija dura quedó ante sus ojos, la envolví con la tanga y solo empecé a hacerlo, mientras ella miraba con mucha atención</span></div>
<div><span>Ana Laura se tocaba suavemente los pezones por encima del camisolín, con el vibrador, y respiraba con cadencia, yo me entregaba al juego y me gustaba lo que estaba sucediendo</span></div>
<div class="x_elementToProof"><span>Abrió más sus piernas y su enorme concha peluda se abrió ante mis ojos, entonces llevó el enorme vibrador sobre su clítoris y comenzaron los gemidos, siempre mirando fijamente la forma en que yo me masturbaba con su ropa interior</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Luego lo cambió de posición, lo apuntó en su agujero notoriamente mojado y centímetro a centímetro fue desapareciendo de mi vista, no podía resistir mucho mas, ella ya gemía en un orgasmo que se hacía inevitable y llevó su mano libre sobre su botoncito de amor, a refregarlo con fuerzas y llegaron las contracciones típicas del placer femenino</span></div>
<div><span>Me vine, un largo chorro saltó a no menos de un metro de distancia, y otro y otro más, dejando un reguero de semen por todo el piso, mi mano y su tanga todas embardunadas de leche, y quería cogerla, ahí mismo</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Ana Laura, se incorporó, y con la frialdad de un trozo de hielo sentenció</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Bueno querido, limpiá todo eso y ponente a trabajar, ya es tiempo que vayamos terminando todos lo trabajos, no te parece?</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Fue un golpe bajo, acaso eso había sido todo? realmente así eran las cosas? y mientras terminaba mi jornada, no podía sacarme de la cabeza toda la situación</span></div>
<div><span> </span></div>
<div class="x_elementToProof"><span>Esa noche en mi cama daría mil vueltas antes de poder dormir, tendría un sueño con ella, soñé que estaba en un hospital, era un lugar viejo, sucio, la habitación tenía esos viejos azulejos cuadrados de otras épocas, yo era abogado, vaya sueño, y Ana Laura era mi clienta, estaba en un problema de mala praxis o algo por el estilo, ella estaba recostada de lado sobre una camilla, no le podía ver el rostro porque estaba de espaldas en el rincón, pero sabía que era ella, estaba con lencería, una de las colaless que yo le había robado, con guantes y medias de red, tenía una enorme jeringa en una de sus manos y sacando culo hacia mi lado me decía en tono de puta</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Tito... venga mi abogado, necesito que me ponga la vacuna para sacarme todos lo males, es que estoy enamorada de un chico que podría ser mi hijo...</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Yo solo iba por detrás, le hacía la tanga a un lado y le enterraba la pija hasta el fondo de su concha jugosa</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Ella no dejaba de hablar y entre gemidos me decía</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Tito, Tito, que jeringa enorme que tenes! estas seguro que me vas a curar?</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Pero yo solo quería cogerla y los ruidos chirriantes de la vieja camilla se mezclaban con sus gemidos de muer bien cogida, al final yo le llenaba la concha de leche, al final lo hacía, al final podía conseguirlo!</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Me desperté con la respiración agitada, noté que mi pija estaba dura y mi slip lleno de leche, maldición, era un asco</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Al día siguiente iría a la casa de Ana Laura como un toro enceguecido, impulsado por lo que había ocurrido el día anterior y con el deseo de cumplir mi sueño, con la seguridad en la mente de que iba a cogerme a la enfermera de mi vida</span></div>
<div><span>Al llegar, intenté tirarme sobre ella, pero ella me puso un freno repentino haciéndome ver como un ridículo</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Para! - me dijo - que haces pelotudo? me parece que no nos estamos entendiendo, que mierda haces?</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Es que yo... - dije confundido - supuse que después de lo de ayer íbamos a coger, no entiendo...</span></div>
<div><span> </span></div>
<div class="x_elementToProof"><span>Qué cosa no entendes? - contestó marcando territorio - acá la que manda soy yo, y las cosas la decido yo, no te das cuenta que solo te hundís en el fango y soy la única que puede salvarte? Pelotudo! pajero!</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Se hizo un silencio profundo, Ana Laura se fue a su cuarto para volver minutos después, esta vez traía una tanga roja y me la arrojo a la distancia</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Tomá - dijo - quiero que hagas tu trabajo</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Ella se sentó a un lado, expectante, se cruzó de piernas en forma femenina, tenia una pollera corta que se hacía mas corta en esa posición y me dejaba ver sus hermosas piernas desnudas, se apoyó de lado en el respaldo y encendió un cigarro, como dueña de una función que estaba por comenzar</span></div>
<div><span>Hice lo mío, me bajé los pantalones, saqué mi pija y empecé a masturbarme, muy cerca de ella, y ella parecía disfrutar con esa situación</span></div>
<div><span>Ana Laura se sacó la remera que traía, luego el sostén, y sus pequeños pechos quedaron a mi vista, ella empezó a acariciárselos, lentamente, jugando con sus pezones, luego se los apretaba con fuerzas, y volvía a las caricias pausadas, otra vez a los pezones, jugando entre sus dedos, levantando su cuello y sacando pecho dijo</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Aca... quiero que termines aca...</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Me enloquecía, no podía, y cuando me sentí venir me acerque lo suficiente y solo eyaculé con fuerzas sobre ella sobre sus tetas, su cuello, su vientre, disparos de semen caliente fueron cubriendo su parte frontal mientras ella sonreía en placer, cuando terminé, ella dijo</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Vení... ahora limpiame</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Intenté buscar algún trapo para hacerlo pero ella me detuvo</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>No, así no, veni acá de rodillas, entre mis piernas, limpiame con la boca</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Yo no voy a hacer eso, estas loca? - retruque con enfado -</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Si lo vas a hacer! - sentenció - acaso no te das cuenta que no estás en posición de negociar?</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Discutí un poco más, pero ella estaba decidida a arruinar mi vida si es que yo no hacía todo lo que me pedía</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Fui donde ella me pidió, entre sus piernas abiertas, la pollera se había subido tanto que pude ver su concha desnuda por debajo, supuse que la tanga roja era la que estaba usando, y me acerqué a besar su piel por todos los sitios donde había derramada mi leche, y empecé a succionarla con mi boca, fue un asco, pero reconozco que fue excitante, al menos podía llegar a su piel y me encontré sin querer chupándole las tetas, con una nueva erección y nuestros sexos desnudos que solo estaba a unos diez centímetros de distancia, hubiera bastado mi decisión para de un empellón cogerla toda y darle su merecido, por haberme hecho comer mis propios jugos y por ser tan perra en calentarme de esa manera</span></div>
<div><span>Pero creo que el morbo de Ana Laura pasaba justo por ahí, por esa manera de torturarme, de dejarme creer que podría hacerlo, por llevarme al límite, y cuando casi la tenia, de repente se apartó y volvió a poner frío entre nosotros </span></div>
<div><span>Solo dijo que iría por una ducha y que yo me apurara a terminar todos los trabajos que tenía programados</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Quisiera contarles a continuación la manera en que me terminé cogiendo a esa mujer, haciéndole todo lo que había soñado hacerle, pero lamentablemente para ustedes que están leyendo, y en especial para mi que lo he vivido, tengo que ser honesto y confesarles que nunca me dejó llevarla a la cama, no, Ana Laura pareció disfrutar todo es tiempo con el fetiche de dejarme pero no hacerlo, de caminar por el límite, su placer pasaba por todo el perverso morbo que le producía ver como me masturbaba por su culpa, sabiendo que quería cogerla, sabiendo que nunca podría hacerlo</span></div>
<div><span>Aun siento en mi boca el sabor agridulce que me dejó esa mujer, y aun no logro descifrarla</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Después de terminar mis trabajos con ella, seguí mi camino, por otros hogares, por otros sitios, ella al final de cuentas se portó bien conmigo, nunca abrió la boca y mantuvo nuestro secreto</span></div>
<div><span>Ahora que pasó el tiempo, ella se perdió de mi entorno, hace un año puso la casa en venta y solo desapareció de un día para el otro</span></div>
<div><span>Termino de escribir mi historia, son los últimos repiquetear sobre el teclado, estoy marcando las últimas palabras, miro de reojo hacia un lado, un puñado de hermosas tangas multicolores adornan el entorno, son mi fuente se inspiración para recordar lo vivido</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span>Si te gustó esta historia puedes escribirme con título ANA LAURA Y SUS TANGAS a dulces.placeres@live.com</span></div>
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<div><span> </span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span> </span></div>
<div id="wpfa-10568" class="wpforo-attached-file"><a class="wpforo-default-attachment" href="https://relatosonline.b-cdn.net/wp-content/uploads/wpforo/default_attachments/1769442421-01.jpg" target="_blank" title="01.jpg"><i class="fas fa-paperclip"></i>&nbsp;01.jpg</a></div>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/espiando/">Espiando</category>                        <dc:creator>dulces-placeres</dc:creator>
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                        <title>Gabriela</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/espiando/gabriela/</link>
                        <pubDate>Sat, 30 Nov 2024 15:53:08 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[GABRIELA
 
 
Nunca más supe de ella, Gabriela era su nombre, pasaron ya más de diez años, y aunque en este presente tengo esposa e hijos, nunca olvidaré a esa mujer...
 
Había llevado u...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<div data-olk-copy-source="MessageBody">GABRIELA</div>
<div id="x_x_geom_inter_1689547899450_95_6" class="x_x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div>Nunca más supe de ella, Gabriela era su nombre, pasaron ya más de diez años, y aunque en este presente tengo esposa e hijos, nunca olvidaré a esa mujer...</div>
<div> </div>
<div>Había llevado una eterna disputa de poder con mi padre, desde la cuna podría decirse, discutíamos mucho por cualquier motivo, el siempre parecía pedir más de mí, y yo nada, o casi nada podía darle</div>
<div class="x_elementToProof">Es que éramos muy diferentes, papá había servido en el ejercito casi toda su vida y tenía un carácter despótico y autoritario, hasta con mamá, quien siempre vivía a las sombras de su temperamento</div>
<div>Mi hermana era la consentida, la nena de papá, y yo, yo solo era el rebelde, el que odiaba su perfección y su pulcritud, el que usaba cabellos largos y solo pretendía pasar los días sin hacer nada, en mi mente no existían las palabras 'estudio' ni 'trabajo', y tal vez fuera solo porque sabía que esa situación solo sacaba lo peor de mi padre</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Esa vida se terminaría al cumplir los dieciocho y llegar a mi mayoría de edad, hastiado de esa vida dejaría mi casa y mi familia atrás, recuerdo que esa tarde, mi madre me pidió de rodillas, casi aferrándose a una de mis piernas, con el rostro enjuagado en lágrimas que no me fuera, sin importarle el triste show que hacía para los vecinos cercanos, papá estaba parado bajo el marco de la puerta principal, vestido en su impecable uniforme militar, firme, con la mirada perdida en el horizonte y el rostro enmarcado en rabia, mi hermana, un poco a la distancia, era la única que parecía disfrutar lo que ocurría, nunca nos habíamos llevado bien</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Pero vivir fuera del amparo de los padres, no era tan fácil como yo había imaginado, necesitaba alimentarme, necesitaba un techo, y para eso necesitaba dinero, y si quería dinero, debía ganármelo</div>
<div class="x_elementToProof">Entonces fui con el tío Lucas, uno de los hermanos de mamá, que era con quien mejor me daba dado que él siempre había odiado a papá, y que era un tanto bohemio como lo era yo</div>
<div class="x_elementToProof">En verdad, el tío Lucas era un trabajador, tenía lo justo y necesario y se ganaba la vida haciendo mantenimientos hogareños en general, de todo un poco, reparaciones en maderas, pisos, paredes, techos, albañilería, pintura, herrajes, y hasta se animaba a trabajos de plomería e instalaciones de gas</div>
<div class="x_elementToProof">Y aprendí con él, en seis meses me di cuenta que sería su mejor aprendiz y fueron días muy felices</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Llegaría una nueva primavera y en poco tiempo el verano, y una tarde después de terminar la jornada mi tío vino a mi encuentro, me puso una mano sobre el hombro y me dijo que teníamos que hablar</div>
<div class="x_elementToProof">Nos sentamos de lado, como mi padre jamás lo hubiera hecho, me dijo que estaba muy contento y muy feliz con mi progreso, pero que no le parecía correcto que yo me enquistara en su familia, con su esposa, con sus hijos, que no lo tomara a mal, por el contrario, pero parecía poco para mí estar cada noche durmiendo en una cama húmeda y dura en el altillo de la casa, me incitó a levantar mis perspectivas, a que abriera mis alas, a que fuera capaz de volar y podía comprender su punto de vista, pero no entendía cuál era la meta</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Entonces me dijo</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Darío, hay una propuesta de trabajo en la zona de la costa, gente de plata, tienen varios departamentos que arrendan en temporada y necesitan un mantenimiento general antes que lleguen los días de calor, ya sabes, limpieza, pintura, revisar la instalación eléctrica, las lámparas, limpiar y controlar los aires acondicionados, revisar las aberturas y una lista interminable de actividades que te mantendrán bastante ocupado...</div>
<div> </div>
<div>Pero tío - respondí - sabes perfectamente que odio el mar, la arena, el verano...</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Lo sé, - me cortó - pero no hablamos de vacaciones o gustos, hablamos de trabajo, y yo no puedo viajar a la costa con todo el trabajo que tengo acá, además cuanto te diga la cantidad de billetes que te darán... verás como te gustará el mar!</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div>Él se rio, me zamarreó la mollera cariñosamente, se paró, y se fue a su lado a encender su pipa, su inseparable amiga, y me dijo a la distancia que solo lo pensara</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Una semana después partía hacia la costa, el tío Lucas tenía dos camionetas bastante avejentadas, que las mantenía como podía, eran sus vehículos de trabajo, y me confió la mejor para que llegara a destino, ese tío representaba todo lo que hubiera querido de mi padre</div>
<div>Viajé al amanecer, con la camioneta cargada hasta los dientes, a media marcha, tranquilo, todo lo que podía tirar el arcaico motor gasolero que parecía protestar ante cualquier intención mía de apretar el acelerador</div>
<div class="x_elementToProof">Llegué a la pequeña ciudad costera cerca del mediodía, y fui hasta el final, hasta toparme con la última avenida que daba al amplio mar, el día estaba nublado y grisáceo, más de otoño que de primavera</div>
<div class="x_elementToProof">Paré en una estación de servicios, a llenar el tanque y a llenar mi barriga, cambié algunas palabras con las casuales personas con las que me fui cruzando, quienes me indicaron como llegar el paraje 'Hola Ola', que estaba a no menos de media hora en coche desde el límite de la ciudad</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Seguí el camino costero, hasta el final, donde se terminaban las casas, para dar lugar a verdes praderas, donde ya no había asfalto y solo seguía un camino en un gris amarillento, un poco de tierra y un poco de arena que se mezclaban para cambiar la vista que tenía a la izquierda y a la derecha</div>
<div class="x_elementToProof">El paisaje marítimo me acompañaba a un lado, y la verde vegetación al otro</div>
<div class="x_elementToProof">Poco más adelante llegaría al complejo, cinco columnas de edificios vidriados de cinco pisos cada una se levantaban pegadas al mar, como un oasis en medio del desierto, donde nada había en derredor, ni un negocio, ni otra edificación, nada de nada, ni siquiera había señal de internet, apenas un camino escueto a uno de los lados por donde solían pasar de tanto en tanto casuales pescadores</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div>Dejé la camioneta en uno de los tantos estacionamientos que estaban disponibles, en esa época no había absolutamente nadie, tomé las llaves y fui a recorrer las torres uno y dos, que eran las que tenía que preparar para la temporada que se avecinaba</div>
<div class="x_elementToProof">Tomé uno de los departamentos al azar, tenía permiso para ello, uno en el quinto piso, el que tenía mejor vista, al mar, y esa noche tendría una cena espectacular, solo, en silencio, el viento había cambiado y se había llevado las nubes, dejándome un cielo negro teñido en estrellas brillantes, con una enorme luna llena que parecía alcanzar con mi mano y acariciar las bulliciosas olas del mar</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">A la mañana siguiente tendría que volver al pueblo, después de relevar todo lo que debería comprar para trabajar, y también pasar por el mercado para proveerme de alimentos</div>
<div class="x_elementToProof">Al llegar de regreso, en el garaje notaría que ya no estaba solo, un auto importado, esos con cuatro anillos, en azul eléctrico, estaba parado a un lado, toqué el capo, estaba caliente, así que quien fuera, recién había llegado, no le di importancia, como fuera, yo tenía mucho trabajo por delante</div>
<div>La temperatura ya había subido en ese segundo día gracias a un cálido viento norte, y después de almorzar solo me puse a trabajar en el primero de los departamentos</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Eran las dos o tres de la tarde, sería la primera vez que la vería, una mujer madura, alta, bien formada, con un largo vestido de playa que le llegaba a las rodillas, llevaba una reposera en una de sus manos y un bolso en la otra, noté sus largos cabellos rubios sueltos al viento, bajo una amplia capellina color natural con un moño rosa, y unas gafas de sol oscuras que le cubrían medio rostro</div>
<div class="x_elementToProof">la seguí con la mirada sin dejar de hacer lo que estaba haciendo, discretamente, ella eligió un sitio a medio camino entre el mar y la línea costera, abrió la reposera, dejó caer el vestido quedándose en traje de baño, tena un cuerpo demasiado perfecto para una mujer que se me antojaba cerca de los sesenta, y llevaba una tanga demasiado pequeña, dejándome ver sus majestuosos glúteos desnudos, y sentí una profunda erección a pesar que esa mujer seguramente era mayor a mi propia madre</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">En algún momento fue al mar, en algún momento se quedó leyendo un libro, en algún momento comió un emparedado, y en algún momento notó mi presencia, y me di cuenta que solo estábamos nosotros dos en ese pedazo de la nada</div>
<div class="x_elementToProof">Ella, miró a un lado y a otro, se soltó la parte superior de traje de baño, y solo se puso a hacer topless, y aclaro acá, que, si bien en muchos sitios es algo normal, en Argentina, no se acostumbra, y esa mujer, Dios, ¡¡¡tenía unos pechos terribles!!!</div>
<div class="x_elementToProof">Pero al atardecer, ella levantó sus cosas y la vi volver a la torre número tres, así que como un virgen pajero que era, me mudé a la torre dos, al cuarto más cercano al suyo</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">A la noche, en esa noche profunda, haciéndome el superado tomé una lata de cerveza y fui hasta el balcón, como casual, como quien no quiere la cosa, ella saldría poco después, radiante, a bañarse bajo la luz de la luna y los faros propios del complejo, estaba radiante, tenía una tanga blanca, y un sexi camisón transparente que iba desde los hombros a los pies y volví a adivinar sus pechos desnudos, la miré y le hice una seña con la lata que tenía en mi mano, pero ella pareció ignorarme, o no verme, sería cuando un muchachote saldría al mismo balcón para enredarla entre sus brazos y cuando me sentiría el ser más estúpido del planeta, reculé sobre mis pasos, y me acomodé tras los cortinados como un fisgón, donde yo pudiera verla, pero ella no pudiera verme</div>
<div aria-hidden="true"> </div>
<div>Empezaron a besarse muy locamente, contra el filo mismo de las rejas del balcón, al filo del vacío, él le coló la mano por el frente para llenárselas con sus enormes pechos, ella respondía en consecuencia y yo solo observaba a escondidas</div>
<div class="x_elementToProof">Luego recularon hacia la recámara principal, y a pesar de que me resultara más complicado, el amplio ventanal y la profunda luminosidad que había no me dejaban nada a la imaginación, tomé mi celular y solo comencé a filmar lo que veía, porque después de unos revolcones se habían acomodado en un rico sesenta y nueva, y sobre el lado más expuesto de la cama, podía ver como ella le engullía una y otra vez le apetecible verga de su hombre, lo hacía profundo, casi hasta la base, donde solo no podía llegar a ver porque naturalmente sus largos cabellos rubios terminaban tapando la escena </div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Me estaba masturbando mientras las dudas paseaban por mi cabeza, sabía que yo estaba escondido y lo hacía adrede?, o para ella yo era solo un insecto que no estaba en su universo? como fuera, el semen empezó a explorar ensuciando sus mejillas, sus labios, su lengua, y se me hizo demasiado porno, hasta sentir que yo también me venía en ese momento</div>
<div class="x_elementToProof">Llegaría la hora del sexo, como una gata esa mujer empezó a cabalgarlo y sus enormes nalgas daban a mi lado y solo no podía dejar de tocarme, es que era demasiado perfecto, y yo era aun demasiado virgen, es que las mujeres me enloquecían, pero siempre había sido un tonto tímido y el tener que afrontar una relación con el sexo opuesto me ponía los pelos de punta, se me cerraba la garganta, y las palabras no fluían</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Unas nubes improvisadas cubrieron el brillo de la luna, y con eso, se opacó mi visión al dormitorio del departamento contiguo, así que maldiciendo mi mala fortuna, solo asumí que todo terminaría por esa noche</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div>Un nuevo día comenzaba, tuve que ir temprano al pueblo, me hacían falta unas lijas, algún solvente y también un poco de pintura para unas aberturas corroídas por la salitre ambiental de la cercanía al mar</div>
<div class="x_elementToProof">A mi regreso, no pude evitar notar que ella estaba tomando sol sobre la arena, como una sirena, y aunque quería concentrarme en mi trabajo, los ojos se me iban a su lado</div>
<div class="x_elementToProof">No podía darme el lujo de no ver ese monumento en primer plano, como desinteresado, bajé a la playa y pasé pegado a su lado, estaba boca abajo, con una less tan diminuta que me había provocado una erección, pero solo seguí hasta el agua a darme un refresco de primavera, es que yo nunca me atrevería a iniciar una conversación con ella</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div>Ya en el agua, nadando un poco, noté que ahora ella me estaba mirando, había llamado su atención, a treves de sus gafas oscuras parecía atenta a cada movimiento que yo hacía.</div>
<div class="x_elementToProof">Decidí regresar, tenía mucho trabajo, y al pasar por su lado ella detuvo mi andar</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Disculpame... - dijo - tenés un minuto?</div>
<div> </div>
<div>Si... - respondí balbuceando -</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Vení, sentate a mi lado, me llamo Gabriela, y vos sos...</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Darío, solo me llamo Darío</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Que bonito nombre!, me gusta</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Mientras tanto, tomó su bronceador y me pidió que se lo pasara por la espalda</div>
<div>Tenía terrible erección, y ella solo parecía disfrutar el momento, incluso cuando me dijo</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">La cola y las piernas también, por favor...</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div>La cola, no podía creer que le estuviera poniendo bronceador en ese culo perfecto, y me temblaba la mano por los nervios, incluso sentí transpirarme todo por la situación, ella empezó a reírse y tiró</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Ja ja ja! seguro eres virgen, ciento?</div>
<div> </div>
<div>Diablos, tanto se me notaba? pero ella siguió</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Me encantan los vírgenes, además, seguro tienes mucha potencia y mucha resistencia, cierto? o te gastaste todo el combustible anoche cuando me espiabas? porque te gustó ver cómo le chupaba la pija, cierto? y apuesto que te gustaría mucho...</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Ella no dejaba de acosarme y yo solo tragaba saliva, la situación que se daba jamás la hubiera imaginado, Gabriela se dió vuelta de repente, soltó el sostén y liberando sus enormes tetas me invitó a seguir</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Vamos, no me digas que tienes miedo?</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Puse bronceador sobre sus tetas y ya no podía siquiera tragar saliva, entonces ella que siempre había tenido el juego bajo control dijo</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Tengo que irme ahora, pero a la tarde, iremos a dar un paseo si quieres, así te enseño un poco todo este sitio, y tal vez, quien te dice...</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div>Ella solo levantó sus cosas, se cubrió los pechos y se fue meneando ese gran trasero</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Me quedé solo, sintiéndome un estúpido, una vez más, había sido lento? debí acompañarla? era eso o que ella insinuaba? o me lo estaba proponiendo? había dejado escapar la oportunidad de mi vida? maldición...</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Pero esa tarde...</div>
<div class="x_elementToProof">Estaba un tanto nublado, con una ventisca fuerte desde el sur que levantaba un poco la fina arena y parecía lastimarte en los tobillos, ella estaba exultante, con el cabello rubio suelto al viento, con su infaltables gafas de sol, una vestido de playa largo y suelto donde se traslucía un pequeño short y donde se adivinaban su pechos desnudos, también tenía una capelina, y ya en la playa, tomó sus sandalias en una de sus manos para caminar descalza, y yo... yo no sabía que diablos hacer</div>
<div> </div>
<div>Nervioso? - preguntó -</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Y mi tartamudez fue la mejor respuesta, respuesta que le arrancaría una nueva carcajada, sin embargo me animé a preguntar algo que en vedad me atemorizaba</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Y tu marido? él no está hoy contigo?</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Marido? - inquirió ella</div>
<div> </div>
<div>Si, el de anoche, el que estaba en tu cuarto, acaso...</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div>Ja! ja! - volvió a reírse de mi en una forma que ya empezaba a resultarme molesta - una mujer como yo no pierde tempo en compromisos formales, solo tengo amores pasajeros, si me gusta alguien, me lo cojo y ya!</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Y al decirme esto, solo apretó fuerte mi mano y me miró en una forma acosadora</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Empezamos a caminar, por la arena, en un camino natural que se hacía, ladeado a un lado por el mar y al otro por verde vegetación, y solo avanzamos y avanzamos, hasta que estuvimos ahora si solos en el mundo</div>
<div> </div>
<div>Gabriela se detuvo e hizo que nos sentáramos a contemplar el mar, y solo dijo algo como</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Te voy a enseñar lo que es una mujer...</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Y solo empezó a besarme muy profundo, muy rico, y llevó mis manos bajo el vestido para me las llenara con su tetas, eran enormes, ricas al tacto, y no tardó en llevar las suyas sobre mi sexo</div>
<div class="x_elementToProof">Gabriela no perdería tiempo, hizo que me desnudara y pareció evaluar el tamaño de lo que tenía en frente, y empezó a chupármela, muy rico, muy profundo, me gustaba mirar lo que hacía y a ella le gustaba que yo la mirara mientras la brisa golpeaba en mi rostro, me sentí un precoz, pero nunca había estado con una mujer y ella era mucho más que una mujer</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Me vengo... me vengo... - fue todo lo que dije.</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Gabriela se encargó de dejarme llegar en su boca, todo mi semen, y yo solo acababa y acababa, un chorro y otro, como nunca, y ella empezó a reírse por mi 'manguera descontrolada', pero sin dejar de disfrutar mi leche, ahora jugando con mi pija entre sus enormes tetas</div>
<div class="x_elementToProof">Volvería a sorprenderme, y como en una lucha me recostó casi a la fuerza sobre la tibia arena, me quedé mirando al celeste cielo, y solo se acomodó en cuclillas con sus rodillas a los lados de mi cabeza, para sentarse sobre mi rostro, con su enorme concha depilada sobre mi boca, para decirme</div>
<div> </div>
<div>Dale pendejo... mostrame lo que podés hacer...</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Y solo sentí la asfixia, trataba, pero no sabía, era mi primera vez, y Gabriela era una vieja cazadora de novatos</div>
<div>Se acariciaba los pechos, aun marcados por mi semen, se tocaba los pezones y gemía mientras yo hacía mi mejor trabajo</div>
<div class="x_elementToProof">Luego bajó sobre mi vientre, poco a poco, hasta sentarse sobre mi sexo, era mi primera vez, la primera vez que mi pija acariciaba una concha y diablos... Gabriela era una maestra, contorsionaba sus caderas y su cintura como las mismas olas del mar, arrastrando su clítoris por mi pubis, mas lento, mas rápido, me llenaba con sus tetas, con sus nalgas y solo me vine por segunda vez, ahora en su interior, ella gimió y gritó y solo siguió moviéndose, más y más, me insultaba, me decía que era un pendejo calentón y que le gustaba mi pija, que era rica, que quería mi leche, me llevaba del cielo al infierno y solo me vine por tercera vez.</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Ella salió por un momento, yo estaba ya satisfecho, se recostó de lado, sobre mi pecho, sentía sus tetas pegadas a mi piel y su concha en mi pierna, llenándome de leche que chorreaba descontrolada</div>
<div class="x_elementToProof">Empezó a hacerme caricias en el pecho, luego en el vientre, y luego en mi pija, más y más, y cuando me descuidé me la estaba chupando otra vez, me estaba matando, esa mujer no tenía paz y no dudó en decir poniéndose en cuatro</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div>Dale, ahora que la tenés dura, me la das por el culo...</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Fui tras ella, no esperaría a que lo repitiera y su dilatado y experimentado esfínter me permitiría una fácil penetración por detrás, me sentí muy a gusto, aun sin poder dar crédito a que no fuera solo un sueño, me moví tomando a iniciativa, apretando su pequeña cintura, resaltando su enorme y bronceado trasero, era perfecto, y me sentí llegar nuevamente</div>
<div class="x_elementToProof">Se la saqué de repente y se la metí en la conchita, que estaba aún repleta de mis jugos, y con mi mirada centrada en su culito todo abierto volví a acabarle por cuarta vez</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Ella se apartó, se rio nuevamente y fue corriendo a zambullirse al mar, como una sirena, la vi nadar de lado a lado completamente desnuda y me invitó a seguirla, esa mujer era una maldita droga y casi que me obligó a hacerlo nuevamente bajo las tibias aguas salitres, entre olas, bajo un cielo celeste donde el paisaje solo se cortaba por unas gaviotas que pasaban cada tanto y eran testigos involuntarias de lo que estaba sucediendo</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Volvimos caminando cuando el sol ya empezaba a caer por el horizonte, estaba cansadísimo, me ardía la verga de tanto coger, y Gabriela se mostraba como un pimpollo floreciente de plena primavera.</div>
<div class="x_elementToProof">Intenté convencerla para pasar esa noche juntos, en su departamento, o en el mío, como quisiera, pero noté que ella me miraba como una madre mira a un hijo, como tratando de poner distancias, con un 'tal vez mañana'</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Por la noche, una nueva sorpresa, porque la vería desde mi balcón, pero ella no estaba sola, sino otra vez con el tipo de la noche anterior, era una perra sádica y ninfómana, es que nunca se cansaba?</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Al despertar al día siguiente, me asomé con una sonrisa al balcón, miré hacia su lado, pero los ventanales se mostraban cerrados y solo el gemido de un viento sur pegando en mi rostro cortaba la quietud del lugar, presagiando una tormenta que no tardaría en llegar</div>
<div class="x_elementToProof">Me puse a trabajar, es que tenía que trabajar y Gabriela me había quitado el sueño, el tiempo, y lo peor, mis horas de trabajo</div>
<div>Era tiempo de reparar toda la instalación eléctrica de uno de los departamentos, y si bien estaba concentrado en lo que hacía, también mantenía un ojo vigilante en el departamento de Gabriela, y mientras más pasaban lo minutos sin saber de ella, más empezaba a impacientarme</div>
<div>Fui al garaje, tuve el presentimiento, y descubriría que el auto importado, el de los anillos, tampoco estaba, y me sentí desolado, tal vez hubiera ido al pueblo, tal vez alguna salida, al mercado, de compras, hubiera sido normal</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div>Pasarían los minutos, las horas, los días...</div>
<div>Me encontré solo, perdido en la nada misma, haciendo lo que había ido a hacer, mantenimiento en los departamentos para la temporada que llegaba</div>
<div class="x_elementToProof">Y terminados mis trabajos, cerraría esa etapa en el mar, para empezar a trabajar por mi cuenta, lejos del tío Lucas, hasta llegar a este presente, casado con hijos</div>
<div>Gabriela sería un antes y un después en mi vida, amor de un día, mi primer amor, alguien que fue como el viento acariciando mi rostro, alguien que jamás podré olvidar</div>
<div> </div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Si te gustó esta historia puedes escribirme con título GABRIELA a duleces.placeres@live.com</div>
<div> </div>
<div> </div>
<div id="wpfa-4798" class="wpforo-attached-file"><a class="wpforo-default-attachment" href="https://relatosonline.b-cdn.net/wp-content/uploads/wpforo/default_attachments/1732981989-gabriela.jpg" target="_blank" title="gabriela.jpg"><i class="fas fa-paperclip"></i>&nbsp;gabriela.jpg</a></div>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/espiando/">Espiando</category>                        <dc:creator>dulces-placeres</dc:creator>
                        <guid isPermaLink="true">https://www.relatosonline.com/relatos/espiando/gabriela/</guid>
                    </item>
				                    <item>
                        <title>Los mirones de la playa</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/espiando/los-mirones-de-la-playa/</link>
                        <pubDate>Thu, 05 Sep 2024 06:57:47 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Mi mujer y yo solemos ir de vacaciones a Fuerteventura, una isla canaria con playas maravillosas en donde poder practicar el nudismo.
Nos gusta las playas del parque natural de las dunas de...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p>Mi mujer y yo solemos ir de vacaciones a Fuerteventura, una isla canaria con playas maravillosas en donde poder practicar el nudismo.</p>
<p>Nos gusta las playas del parque natural de las dunas de Corralejo porque son muy tranquilas y puedes disfrutar desnudo del mar, el sol y el viento.</p>
<p>Nos habíamos levantado bastante cachondos y follamos en el hotel, mi mujer está rellenita con unas preciosas tetas redondas y turgentes y un culo duro y rotundo que usa maravillosamente </p>
<p>Esta realmente buena y le gusta follar aunque es tímida y solo lo hacemos cuando nadie nos puede ver</p>
<p>Yo sin embargo soy más exhibicionista y quiero que se lance más. Por eso le propuse ponerse su bikini más sexi, uno de tiritas que apenas le cubre los pezones y el chochito dejando a la vista sus curvas</p>
<p>Me extrañó que aceptará ir así a la playa pero me pareció genial porque la playa a la que íbamos está llena de mirones morbosos a la búsqueda</p>
<p>Cuando llegamos nos adentramos en las dunas y escogí un corralito de piedras apartado, como hace mucho viento la gente nos protegemos en estos corralitos para tomar el sol. Mi plan era poner cachonda a mi mujer y disfrutar de un buen polvo en la playa</p>
<p>Mari Carmen, que así llamaré a mi mujer en este relato, se quitó el vestido y me dejó sin palabras porque el bikini que ya era pequeñísimo le quedaba aún más chico y tenía una pinta de zorra que quitaba el hipo.</p>
<p>Al instante mi polla empezó a crecer, pero no me hizo ni caso se limitó a salir del corralito y contonearse mientras caminaba hacía el agua dejándose ver </p>
<p>Me di cuenta que estaba super cachonda y que unos par de mirones ya empezaban a controlarnos</p>
<p>La dejé ir sola y mi límite a quedar desnudo y ver cómo se le acercaban tíos que le decían cosas y ella se reía </p>
<p>Cuando regreso al corralito ya venía sin la parte de arriba, que se había quitado, se tumbo en la toalla y me pidió darle crema</p>
<p>En ese momento se nos acercaron la pareja de mirones, dos tipos gordos y en camiseta que tenían una  tremenda cara de salidos</p>
<p>Yo seguí a lo mío, untar el culito y la espalda de mi mujer aprovechándome para ponerla a un más cachonda.</p>
<p>Mari Carmen suspiraba y dejaba que le metiera mano amasandola sus maravillosas nalguitas y metiendo un dedo en su culito</p>
<p>Así que le quite la braguita y me dedique con intensidad a sobarla delante de los dos mirones que ya estaban pegados al murete del corralito y por los movimientos de sus manos debían estar pajeandose a costa de mi mujer </p>
<p>En esto Mari Carmen se dió la vuelta y con los ojos cerrados me pidió que le pusiera más cremita en sus tetas y en su chochito</p>
<p>Yo ya no podía más y mi polla era un mástil así que mientras le masajeaba las tetas acerqué mi polla a su boca que la muy zorra tragó sin rechistar mamándola con ansia.</p>
<p>Abierta de piernas con sus tetas aprisionadas por mis manos y chupando mi polla Mari Carmen era la pura representación de una peli porno.</p>
<p>Los mirones me miraban pidiendo permiso para entrar y follarsela y yo que deseaba verlo les hice una seña con mi cabeza mientras sentía subir mi leche con el trabajito que me estaba haciendo mi mujer con la lengua</p>
<p>La pareja de mirones se lanzaron sobre las tetas y el chochito de mi mujer como lobos y ella gimió como si lo estuviera esperando</p>
<p>Yo había perdido ya el control y eran los dos mirones los que se estaban follando a Mari Carmen, uno su chochito y otro el culo que de tanta cremita solar estaba dilatado </p>
<p>Mi mujer chillaba de gusto como una zorra y sentía crecer los cuernos en mi frente yal mismo tiempo que lo grababa con mi móvil: dos mirones follandose a mi mujer y dejándola llena de lefa espesa y pringada que ella lamía de sus pollas</p>
<p>Al final Mari Carmen se quedó desmadejada en la arena después de la follada salvaje que le habían dado los dos mirones que me dedicaron una sonrisa burlona mientras me decían que tenía una mujer muy rica y puta, que me fuera acostumbrando porque me pondría muchas veces los cuernos.</p>
<p>La verdad es que acertaron en eso Mari Carmen ahora ya no es tímida se folla a todos los que le apetece y yo he descubierto que me encanta compartirla</p>
<p> </p>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/espiando/">Espiando</category>                        <dc:creator>Anónimo 2464</dc:creator>
                        <guid isPermaLink="true">https://www.relatosonline.com/relatos/espiando/los-mirones-de-la-playa/</guid>
                    </item>
				                    <item>
                        <title>El casero</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/espiando/el-casero/</link>
                        <pubDate>Sat, 01 Jun 2024 15:50:11 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[EL CASERO
 
 
Siempre me atrajeron los hombres grandotes, esos primitivos, de las cavernas, con muchos pelos por todos lados, ya que esos chicos de gimnasio de cuerpos esculpidos nunca fu...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<div><span>EL CASERO</span></div>
<div><span> </span></div>
<div><span> </span></div>
<div class="x_elementToProof">Siempre me atrajeron los hombres grandotes, esos primitivos, de las cavernas, con muchos pelos por todos lados, ya que esos chicos de gimnasio de cuerpos esculpidos nunca fueron lo mío</div>
<div>Siempre me sentí a gusto en una familia patriarcal donde el hombre fuera el macho de tomar decisiones, el que defienda a su hembra y jamás me incomodó verme como ama de casa para que él proveyera los alimentos</div>
<div>Carlos era ese tipo de hombres, lo conocí por casualidad en un empleo temporario de esos días, era solo una pasantía de mi parte para obtener mi título terciario y él, necesitaba por un tiempo una asistente para acomodar el exceso de trabajo que tenía sobre sus hombros</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Recuerdo que nos sentábamos frente a frente escritorio de por medio, sus compañeros lo trataban como a un machista de una época pasada, sin remedio</div>
<div>Usaba barba en esos días, parecía un tipo intimidante, me llevaba algunos años y no tardé en enterarme que estaba en temas judiciales de divorcio de la que era en esos tiempos su esposa.</div>
<div>Me sentí en confianza con él, y cuando él poco a poco se abrió conmigo, descubrí un tierno, un dulce, un osito, y supe que ese machismo primitivo era solo una coraza para no dejarse ver cómo era</div>
<div class="x_elementToProof">Esa pasantía temporal duraría solo tres meses y en esos tres meses me acostumbré a su presencia, a sus charlas, a su rostro, a su sonrisa y entendí qué tal vez fuera recíproco, y si bien cada tanto solía halagarme, nunca pasaba más de ahí</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">En los últimos días tuvimos que ir a un depósito apartado a hacer un recuento de stock por un inventario, no había nadie, solo nosotros y nadie vendría, y mientras él contaba cajas y más cajas yo me mordía los labios imaginando situaciones</div>
<div class="x_elementToProof">Solo lo tomé por sorpresa, me arrodillé a sus pies, desbroché su cinturón y los botones de su pantalón, saqué su verga que se me antojó enorme y le día una terrible chupada, bien profunda, hasta el fondo y solo dejé de hacerlo cuando sentí toda su melaza pasar por mi garganta</div>
<div><span>Aun puedo recordar mi sonrisa pícara y el rostro desencajado e </span>incrédulo<span> del que en esos días era mi jefe.</span></div>
<div class="x_elementToProof">No habría retorno, terminé mi pasantía, dejé ese empleo, pero nunca me separaría de Carlos, fuimos novios, amantes, pareja.</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof"><span>Llegaría mi primer embarazo, el segundo, el tercero, pasaron los años, y nos encontramos con nuestros hijos terminando sus estudios primarios, estoy un poco más vieja, Carlos ya no usa esa barba con la que lo había conocido, él está un poco pelado y ganó kilos, arriba de cien, sique siendo ese macho primitivo del que me enamoré y también ese osito tierno en la intimidad</span></div>
<div class="x_elementToProof"><span> </span></div>
<div class="x_elementToProof"><span>A la hora del sexo, p</span>ersonalmente prefería los horarios nocturnos, pero Carlos, ya estaba un tanto mayor y le costaban las erecciones nocturnas, sin embargo mi esposo, siempre estaba en su mejor momento en cada mañana al despertarnos, justo cuando los niños aun dormían, su pija dura era toda una tentación y había tomado ya como rutina darle un regalo para que tuviera una buena jornada, me encantaba masturbar su sexo duro usando en general mis manos, y tomarle sus jugos hasta la última gota, mi desayuno preferido, cada día, todos los días, como esa tarde en el empleo, como esa primera vez</div>
<div><span>Carlos bromeaba mucho con esa situación, solía hacer comentarios jocosos sobre la cantidad de leche acumulada en mi cuerpo, y que jamás tendría problemas con el calcio cuando mi edad avanzara.</span></div>
<div class="x_elementToProof"><span>Creo que tiene la mejor pija que pueda tener, y creo que beber sus jugos cada mañana es para mí tan necesario como respirar, y obvio, él jamás pone resistencia a mis perversiones</span></div>
<div><span> </span></div>
<div class="x_elementToProof"><span>Sería nuestra primera salida sin los chicos, nuestros hijos estaban ya mayorcitos y podrían sobrevivir en la ausencia de mamá y papá. Tomamos una semanita en un lugar apartado, lejos del mundo, lejos de las noticias, lejos de todo y por cierto un momento para reencontrarnos como pareja, para permitirnos volver a enamorarnos</span></div>
<div><span>Sería sin dudas una experiencia única e irrepetible, donde pudimos animarnos a hacer todas las locuras que normalmente no se pueden realizar en un entorno familiar</span></div>
<div class="x_elementToProof"><span>Viajamos temprano, habíamos reservado una cabaña en un pequeño complejo, en la nada misma, ermitaños, apartados del mundo, fuera de temporada, solo necesitábamos estar nosotros dos y el ruido de la naturaleza</span></div>
<div><span> </span></div>
<div class="x_elementToProof"><span>Llegamos al atardecer, y el sitio prometía más de lo que habíamos visto por fotos, un silencio absoluto era interrumpido por el trinar de los pájaros y un ruido lejano de alguna cascada de agua, el verde césped era cortado por las cabañas en madera y el fondo era una postal de montañas que poco a poco se elevaban en lo profundo de la escena</span></div>
<div class="x_elementToProof"><span>La piscina estaba cubierta con una lona, lamentablemente, fuera de temporada no estaba habilitada, la recepción estaba a un lado y parecía el único rincón con vida en todo nuestro entorno visual</span></div>
<div class="x_elementToProof"><span> </span></div>
<div class="x_elementToProof"><span>Conoceríamos a Emilio, el casero, en esos momentos, un tipo de rostro bonachón, de no muchas palabras, lucía muy campesino, con sombrero, pañuelo anudado al cuello y botas de goma a la rodilla, eso si, tenía dos celulares sobre la mesada</span></div>
<div class="x_elementToProof"><span>Nos llevó a nuestra cabaña, nos dijo que no era la que habíamos reservado, que esa era mas costosa, pero no había nadie en esos días, así que bueno, tenía mejor vista y estaríamos más cómodos.</span></div>
<div><span>También nos dijo que volvería una vez al día, para ver que todo estuviera en orden, y que si necesitáramos algo, pues el siempre tenía ambos móviles encima, día y noche</span></div>
<div class="x_elementToProof">Antes de retirarse por el polvoriento camino de acceso, nos dio alguna indicaciones más sobre el lugar en general, y algunas despensas cercanas donde podríamos comprar alimentos</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Así comenzaron nuestras eternas horas de ocio, Carlos y yo empezamos a reencontrarnos y ese amor que la rutina mantenía en estado vegetativo, pareció revivir de repente, recordé lo que tenía entre mis piernas y que una mujer que se siente amada y protegida, puede hacer las cosas más locas que se puedan imaginar</div>
<div class="x_elementToProof">Día a día, roces, miradas, toques, caricias, palabras, fantasías, todo se permitía en medio de la naturaleza, incluso Emilio, el casero que apenas veíamos de tanto en tanto, se había colado en nuestras sábanas</div>
<div>Y nos permitimos todas las cosas que siempre habíamos reprimido, y nuestro arcoíris se llenó de colores</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Llegaba la última noche, cenamos a la luz de la luna con un dejo de nostalgia, al despernarnos al día siguiente, llegaría Emilio para entregarle las llaves y volver a nuestra vida de cada día, para meter la cabeza en los problemas, en la rutina, y esa situación se haría notoria en mi esposo, quien no podría darme la despedida soñada por su falta de erección, pero no me importó, no todo era sexo y le agradecí por los días que habíamos compartido</div>
<div class="x_elementToProof">Esa noche hacía demasiado calor, abrimos los ventanales por completo, nos desnudamos, él siempre jugaba con esa idea de dormir desnudos, nos abrazamos y nos pusimos a ver la televisión. Sus ronquidos me dejaron saber que él ya estaba en otra cosa, así que apague todo y me acurruqué a su lado, dejando que la serenata de los grillos me endulzaran los oídos hasta quedarme dormida</div>
<div class="x_elementToProof"><span> </span></div>
<div class="x_elementToProof"><span>El ronquido complaciente de Carlos me despertó antes de lo habitual en esa mañana templada, él dormía boca arriba y yo estaba acurrucada de lado sobre su cuerpo, cruzando una de mis piernas sobre la suya mientras mis dedos inquietos jugaban con los vellos enrulados y entrecanos de su pecho.</span></div>
<div class="x_elementToProof"><span>La sensación de haber dormido con nuestros cuerpos completamente desnudos sin haber hecho el amor la noche anterior era demasiado sensual, me gustaba sentir el roce de mis pezones sobre su brazo y acomodar mi vulva rasurada sobre su cadera, mientras él parecía ajeno a todo</span></div>
<div><span> </span></div>
<div class="x_elementToProof"><span>Miré por sobre su pecho el gran ventanal que daba al sur, completamente abierto, desprovisto de rejas y de cortinados, dejaba entrar un frescor que aplacaba las altas temperaturas y los primeros rayos de la luz de un nuevo día. Era todo muy cálido, en la gran ciudad jamás hubiera sido posible tal sensación de absoluta libertad, la excitación de que cualquier extraño pudiera habernos observado, o ingresado al dormitorio como si nada, era una tentación embriagadora. No hay maneras de poner en palabras ese morbo de imaginarnos invadidos, de estar desnudos y más a mi como mujer, imaginarme seducida por un extraño, aunque solo estuviera observando, potenciaba todos mis sentidos</span></div>
<div><span> </span></div>
<div class="x_elementToProof"><span>En esa atmósfera tan íntima, que erotizaba cada célula de mi cuerpo, mi mano que acariciaba el pecho de Carlos bajó hacia su intimidad, como cada mañana, sus casi veinte centímetros de carne dura y gruesa estaban en su mejor momento, solo lo sentí enorme, con ese glande rosado y desnudo producto de la erección llegando casi a su ombligo, solo lo toqué suavemente desde las lustrosas bolas hasta la punta, en un interminable recorrido de placer, haciendo que mi esposo dejara de roncar y pareciera saborear en sus labios lo que yo estaba haciendo</span></div>
<div><span>Me dije a mi misma que sería la despedida, era temprano y Emilio tardaría en llegar, habría tiempo suficiente</span></div>
<div><span>El ya estaba en esos segundos entre dormido y despierto y justo fueron los segundos en los que yo tomé la iniciativa y antes de que él tuviera plena conciencia ya estaba acomodada entre sus piernas, con su pija erguida entre mis dedos y mis labios dispuestos a saborearla</span></div>
<div class="x_elementToProof"><span> </span></div>
<div class="x_elementToProof"><span>El sexo oral me sabía bien, era muy buena en ello, era mi parte favorita del sexo y las penetraciones profundas eran mi especialidad, para mí era casi natural engullirme una verga por completo, hasta la base, por más larga que fuera, mi garganta parecía acomodarse sin problemas y era de esas pocas mujeres que triunfaban donde la mayoría fracasaban, y por supuesto, cada hombre, incluso mi marido, sabían ser agradecidos de mis cualidades</span></div>
<div class="x_elementToProof">Así su mirada vespertina se posó sobre mi rostro y mis cabellos, mientras yo solo descendía comiéndome lentamente su terrible pija hasta, milímetro a milímetro, hasta llegar a los bellos de su pubis, la sentía en lo profundo de mi garganta, y su rostro de placer parecía rendirse en esos momentos, me sentía poderosa, sabía que tenía el control, y eso me excitaba mucho, me calentaba, y solía mantenerme ahí, con toda su carne en mi boca, jugando con su glande incrustado y usando mi mano para acariciar sus bolas.</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Intercambiaba mi mirada entre su rostro y el entorno, en especial ese enorme ventanal abierto que daba al pie del cerro y que me hacía sentir peligrosamente desprotegida, ante la posibilidad de que algún extraño pudiera llegar y observar lo que sucedía, porque no había absolutamente nada que pudiera evitarlo, mientras yo seguía con mi juego amatorio</div>
<div class="x_elementToProof">Y todas mis fantasías se harían realidad, la figura de Emilio el casero, pareció paralizarse en la ventana, atraído por lo que sus ojos incrédulos veían en el interior, el destino quiso que él viniera más temprano de lo pactado, mi reacción me llevó a interrumpir el juego, pero Carlos, mi esposo, me mantuvo casi a la fuerza para que siguiera haciendo lo que estaba haciendo, y pasados esos instantes iniciales, solo me dejé llevar y seguí chupándosela muy rico, solo que ahora mientras lo hacía miraba a Emilio, quien al otro lado solo se refregaba su entrepiernas por encima de sus prendas</div>
<div>Solo empecé a acariciarme los pechos, puesto que la situación me calentaba más todavía, y peor para nosotros cuando el casero sacó su rica verga y comenzó a masturbarse</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div>Era todo muy loco, muy bizarro, que un casi extraño me observara completamente desnuda dándole sexo oral a mi esposo era algo no permitido en mis barreras mentales, pero esta vez solo me excitaba y casi en forma inconsciente empezaba a tocarme mientras llevaba esa enorme verga más y más profunda en mi garganta ante la mirada pasiva de Emilio al otro lado de la ventana</div>
<div class="x_elementToProof">Carlos empezó a eyacular en lo profundo de mis entrañas, pero esta vez preferí poco a poco dejarlo caer por lo largo de su tronco para que el observador de turno tuviera esa dimensión porno de verme jugar con el semen, que poco a poco chorreaba por toda la sexualidad de mi esposo, por su pubis, por sus bolas, y también por mis labios y por mi lengua, sentí unos ricos orgasmos producto de tanta excitación y hasta me pareció orinarme encima por el desbordado placer, aunque solo fuera una sensación</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Pasó algo que no pensé que pasaría, Emilio tomó la iniciativa, pasó una pierna a través de la ventana y luego la otra, para dirigirse directo a la cama, a medida que dejaba caer su pantalón poco a poco para arrodillarse a su lado y dejar su verga cerca de mi rostro, fue natural, sin palabras, pero todavía tenia con una mano la verga de mi marido aun chorreando leche, me estiré un poco para empezar a chupar la que ahora me convidaban.</div>
<div class="x_elementToProof">Por cierto, no era tan larga ni tan gruesa como la de Carlos, situación que me favorecía para comérsela toda hasta topar con su vientre y sentir como el casero empezaba a enloquecerse con la complicidad de mi marido</div>
<div>Y fue el quien le dijo en tono desafiante</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">A ver cuántos polvos le echas sin sacarla a esta puta regalada...</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Emilio me llevó de lado, casi en cuatro, mi rostro quedó sobre el pecho de mi amor, casi cara a cara, lo sentí refregar un par de veces su glande caliente sobre mi raja húmeda, pasando por mi clítoris, haciéndome desear, hasta que al final me la metió toda hasta el fondo, y empezó a moverse muy rico, y no tardaron en llegar mis gemidos de placer que enloquecieron los oídos de Carlos, quien seguía con su verga dura y solo atinaba a masturbarlo con mi mano sin mucha concentración, puesto que mis sentidos estaban con la cogida que me estaban dando</div>
<div class="x_elementToProof">Cada tanto me estiraba a darles profundos besos en la boca a mi hombre, aún tenía los labios embardunados con sus jugos y el aliento lleno con el pecado de habérsela chupado a Emilio, y eso me enloquecía</div>
<div class="x_elementToProof">Emilio no tardaría en eyacular en mi interior, creí morir en placer al sentirlo, y tal cual el desafío de mi esposo, solo siguió y siguió para mantener la erección</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Al terminar esa mañana, Carlos había acabado por segunda vez excitado por todo lo que ocurría, Emilio lo había hecho en un maratón de cinco veces seguidas en mi interior antes de rendirse exhausto, su semen había chorreado por todos lados, y yo, yo solamente perdí la cuenta de todos los orgasmos que había tenido</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">El sol ya daba sobre nuestras cabezas, mi esposo y el casero cerraban el tema, devolviendo llaves y terminando de cargar las cosas en el coche, preparando nuestro regreso. En esos instantes, me di cuenta que ya era la mujer de la ciudad, la correcta, la perfecta, ya me habían abrumado todos los problemas, mis hijos y supe que mi sexualidad volvería a quedar adormecida, en segundo plano, y hasta me daba vergüenza mirar a los ojos al casero, a pesar de tener aun la conchita llena de sus jugos</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Escribo desde el recuerdo, porque ya no volvimos a ese sitio, ni siquiera volvimos a tomarnos unos días, mi esposo también regresó a su mundo y no hablamos mucho más de lo ocurrido, se que para él también la situación fue parte de lo mágico del momento, puesto que se que es un hombre celoso y le molestan las comparaciones</div>
<div>En fin, solo un consejo, para las parejas, no pierdan la oportunidad de sentirse vivos, espero que mi historia los motiven a animarse a un poco de locura</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div> </div>
<div>Si te gustó esta historia, puedes escribirme con título EL CASERO a dulces.placeres@live.com</div>
<div> </div>
<div id="wpfa-4542" class="wpforo-attached-file"><a class="wpforo-default-attachment" href="https://relatosonline.b-cdn.net/wp-content/uploads/wpforo/default_attachments/1717257011-001.jpg" target="_blank" title="001.jpg"><i class="fas fa-paperclip"></i>&nbsp;001.jpg</a></div>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/espiando/">Espiando</category>                        <dc:creator>dulces-placeres</dc:creator>
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                    </item>
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                        <title>La avería</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/espiando/la-averia/</link>
                        <pubDate>Fri, 09 Feb 2024 11:42:42 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Alexandra despertó sobresaltada cuando una gota fría se estrelló contra su frente resbalando lentamente por su párpado izquierdo, se incorporó asustada mirando hacia los lados pero seguía so...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400">Alexandra despertó sobresaltada cuando una gota fría se estrelló contra su frente resbalando lentamente por su párpado izquierdo, se incorporó asustada mirando hacia los lados pero seguía sola, aunque se oía en pequeño seseo que no lograba identificar, el sonido venía de la pared cercana a la puerta del baño de su habitación, al acercarse, notó como un spray de agua le mojaba haciendo que sus grandes pechos se marcaran en la camiseta de algodón del pijama que llevaba puesto, no se lo podía creer, había reventado una tubería justo en la esquina de su habitación, poco a poco se estaba formando un charco en la tarima del suelo, corrió con cuidado de no resbalar hasta la llave general del agua y la cortó, buscó el móvil para ponerse en contacto con el seguro, le dijeron que en las próximas 24 horas un fontanero iría a ver el siniestro. </span></p>
<p> </p>
<p><span style="font-weight: 400">Alexandra se cambió el pijama mojado por un short tan corto que cuando se sentaba, la tela no lograba tapar todo su sexo y una camiseta de tirantes largos, que aunque tapaba sus pechos, estos se veían escotados por la parte superior e inferior. Pensaba ¿cómo será el fontanero? , había visto muchas películas nopor en el que el fontanero era un tío espectacular con un aparato impresionante así que esa idea le excitaba mucho, fantaseaba como podría seducirlo y cuando lo lograra, cómo la iba a dar salvajemente apoyada en una mesa, tenía todas sus armas preparadas para ese momento. </span></p>
<p> </p>
<p><span style="font-weight: 400">A las pocas horas sonó el timbre del portal, al descolgar vio por la cámara como todas sus fantasías se iban al traste, era un fontanero más parecido a supermario que al del anuncio de la Coca-Cola. Al abrir la puerta de casa terminó con su libido por los suelos, hablaba mucho y muy raro, así que le mostró la avería y se quedó allí de pie, sabía que si se sentaba le enseñaría demasiado. El fontanero se puso a picar para descubrir la avería, aunque se distraía mucho entre lo que hablaba y lo que miraba la "v" que se le marcaba a Alexandra en el pantalón, en una de esas distracciones atravesó con el cortafríos la pared, al sacarlo, se podía ver el lateral de un armario y enfrente una cama de matrimonio. </span></p>
<p> </p>
<p><span style="font-weight: 400">Alexandra que ya estaba harta de las miraditas y lo cansino que era el fontanero empezó a gritarle que tuviera cuidado, que no conocía a esa gente y que ahora tendría que ir a verlos para decirles lo del agujero, dejó al fontanero trabajando mientras ella fue a llamar a la puerta de los vecinos, tocó el timbre pero nadie abrió, lo hizo 3 veces más pero con la misma respuesta, volvió a su casa y allí seguía supermario, ya había descubierto toda la tubería y se disponía a repararla, al terminar apuntó sus trabajos y los tiempos que le había llevado dándoselo a firmar y diciéndole que los albañiles vendrían en 48 horas a reparar los destrozos. El día pasó normal, evitó ir a la habitación porque el destrozo le ponía de mal humor, cuando llegó la noche, cenó tranquilamente mientras veía la televisión, una vez acabó decidió ponerse el pijama, hoy dormiría en el sofá, no quería estar en la habitación con el polvo de la obra, al abrir el cajón solo tenía un pijama rojo de encaje, lo usaba cuando tenía algún acompañante, pero no era el caso de hoy, se quito el short y la camiseta dejando al aire ese cuerpo perfectamente depilado </span></p>
<p> </p>
<p><span style="font-weight: 400">y comenzó a manosearse los pechos, todos los días lo hacía, le gustaba estar segura que no notaba ningún bulto, mientras lo hacía, </span></p>
<p> </p>
<p><span style="font-weight: 400">se fijó que entraba luz parpadeante por el pequeño orificio de la pared, no había vuelto a llamar a los vecinos y ellos no se habían percatado del destrozo, se acercó aunque dudaba en mirar, no le gustaba la idea de espiar a los vecinos pero le pudo más el morbo al recordar que se veía la cama, esta vez se fijó más en los detalles, estaba oscuro pero la luz del portátil encima de la cama iluminaba lo suficiente la habitación, era una cama grande vestida con una colcha de flores violetas aunque solo veía la parte de los pies que era donde estaba el portátil, las paredes eran azul oscuro, la habitación estaba muy bien decorada, le llamó la atención que justo después de la cama había una cámara en un trípode, en ese momento escuchó que entraba alguien, se ruborizo por si le pillaban, así que se apartó del boquete y apagó su luz de la mesita, ese momento le pareció excitante, no necesitó usar mucho la imaginación para saber por qué estaba allí esa cámara. </span></p>
<p> </p>
<p><span style="font-weight: 400">sin darse cuenta se estaba acariciando los pezones, que ya los tenía duros como garbanzos, </span></p>
<p> </p>
<p><span style="font-weight: 400">se acercó volviendo a mirar, al otro lado había una chica delgada con los pechos pequeños y un culo respingón, solo llevaba puesto un tanga semi transparente, Estaba leyendo en voz alta mensajes que le llegaban al pc a cual más cochino, esto excitó más a Alexandra que ya tenía la mano en su ingle, de repente la vecina dijo emocionada mientras miraba hacia el cabecero de la cama "nos hacen un privado si trago" Alexandra no se había percatado que eran una pareja, el chico le respondió que la aceptara, la vecina bajo de la cama hizo zoom a la cámara y fue por el lateral hasta donde Alexandra se imaginaba que estaba el chico, vio cómo estiraba las piernas pero nada más, desde su posición no se llegaba a ver la parte del cabecero, estaba mojadisima, se había introducido 2 dedos y con el pulgar acariciaba su botoncito, escuchaba los sonidos de succión y alguna arcada, así que se imaginaba que tendría un gran miembro, pero no lo podía ver. Cuando llevaban como 5 minutos de privado, el chico golpeó el portátil girándolo, quedando expuesto a Alexandra, estaba demasiado lejos, pero alcanzó a ver el logo de la página por la que, suponía, estaban emitiendo, salió escopetada de la habitación a por su iPad, buscó en el historial una página que había estado mirando con una de sus parejas hacia unas semanas mientras jugueteaban en los preliminares, al abrirla salían miles de streamers, iba a ser muy difícil encontrar el de sus vecinos, fue pasando páginas hasta que vio una colcha de flores violetas, el rabo del chico estaba completamente desaparecido en la boca de la vecina, tenía las manos en su nuca y apretaba mientras de ella brotaban algunas lágrimas, aunque aún no había visto los geniales de él, se apreciaba en la garganta de la vecinita un abultamiento que le llegaba hasta el principio del esternón, era larga seguro, su garganta se fue deshinchando mientras él desenvainaba lentamente de su boca mientras sujetaba la cabeza para que no hiciera ningún movimiento rápido, cuando llegó al final ella cerró la boca y se apartó dejando un hilo viscoso conectándolos entre sí</span></p>
<p> </p>
<p><span style="font-weight: 400">, Alexandra ahora  si podía ver el miembro del chico entero, era largo pero desproporcionado, muy fino para la longitud, Alexandra no entendía porque la vecinita había tenido arcadas, ella se había comido rabos mucho más gruesos aunque es verdad que no tan largos, aún así estaba excitadisima, sus dedos ya no eran suficientes, tenía la mano entera pringada de sus flujos, aprovechó ese parón para ir a buscar un dildo que tenía bastante grueso y largo, miró el iPad fijándose en el cuerpo del chico, se le marcaban un poco los músculos, pero no por fuerza sino por delgadez, tampoco era muy guapo, más bien normalito, lo único que sobresalía era la longitud del falo, era suficiente para ese momento, lo comparó con el que tenía en la mano, parecían igual de largos, aunque era más proporcionado en el ancho, escupió sobre él y se lo fue introduciendo en la boca, en un primer intento no logró meter ni la mitad antes de que le diera una arcada, se sobrepuso pensando que era mucho más ancha que la del chico, volvió a introducirla, esta vez sí logró meterla hasta donde ella quería gracias a la lubricación del primer intento, se sintió muy cachonda pensando en lo que podría hacerle a su vecino, volvió a ojear el iPad, el chico había ido de rodillas hasta el portátil y estaba al pie de la cama, Alexandra cogió el IPad y fue con él a la habitación, ahora podía verlo desde el orificio de la habitación, al llegar vio a los vecinos hablando, el chico había visto el agujero de la pared, además escuchaban la conversación repetida que salía del IPad detrás de la pared, le habían pillado y encima sabían que les estaba viendo por la cam. </span></p>
<p> </p>
<p><span style="font-weight: 400">El vecinito se dirigió a la cámara del trípode y contó lo que estaba sucediendo, "por lo visto tenemos un espectador que no está pagando el premium" fue hacia donde estaba el agujero, apartó como pudo el armario, colocó la cámara donde el orificio y dijo a la cámara "¿que queréis que hagamos?" Alexandra estaba sentada en el suelo muerta de vergüenza escuchando en el iPad la historia del vecino, nada más que terminó de hablar, se llenó el chat de peticiones de privados, la mayoría le decían que metiera la polla en el agujero y se corriera en el otro lado, el contestó "venga todos los que quieran que me corra en la casa de al lado, al privado, que lo voy a hacer " la vecina empezó a pajearle para endurecerlo al máximo y se lo abocó por la pared, Alexandra miró hacia arriba y ahí estaba, sobresalía un buen cacho de la pared, no podía creer lo que estaba pasando, hacía unos minutos estaba deseando comerse ese flautín y ahora lo tenía a su alcance, se arrodilló y la engulló hasta que tocó con su nariz contra el ladrillo, como ella pensaba, no era lo más difícil de tragar que había tenido en la boca, el vecino suspiró y le dijo a la cámara "sé que estás mirando, déjala bien mojada para que mis seguidores vean lo que estás haciendo" Alexandra obedeció y se la babeo mientras él la sacaba, dejando un hilo igual que el que había dejado anteriormente los vecinitos, "que putita más cachonda" dijo el vecino mientras Alexandra, detrás de la pared, se metía el gran dildo en su vagina, aunque lo que quería es que su vecino se corriera en su boca, así que sin pensarlo metió la lengua en el hueco pidiendo guerra, el vecino volvió a meterla, Alexandra era toda una experta en mamadas, se la metía un poco y la sacaba, le daba lengüetazos y se la tragaba entera violentamente para que el se diera cuenta de las cosas que le hacía, Alexandra empezó a notar los espasmos que preceden a la eyaculación, se incrustó el dildo hasta el fondo llegando al orgasmo a la vez que saboreaba y tragaba el esperma del vecino que aún no conocía…</span></p>
<p>Espero que les haya gustado y me encantaría leer sus mensajes y privados ;)  ;) </p>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/espiando/">Espiando</category>                        <dc:creator>Elojaldelacerradura</dc:creator>
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                        <title>Manoseada y cogida en el metro</title>
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                        <pubDate>Sat, 09 Dec 2023 08:46:30 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Les compartiré algo que ocurrió hace un par de años en el metro de la CDMX, disfrutenlo.
Bueno después de que se fue el primo de mi esposo solo había tenido relaciones con mi esposo una o a...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p>Les compartiré algo que ocurrió hace un par de años en el metro de la CDMX, disfrutenlo.</p>
<p>Bueno después de que se fue el primo de mi esposo solo había tenido relaciones con mi esposo una o a lo mucho dos veces a la semana, cosa que me estaba frustrando pues yo andaba muy caliente.</p>
<p>Un día lunes me llamó mi mamá para decirme que su jefe quería verme para pedirme le diseñara unas cosas para su clínica privada, aun que llevo mucho sin dedicarme a eso, él jefe de mi mamá es un muy buen cliente ya de años y fue de los primeros que tuve al salir de la carrera por eso trato de concervarlo y darle buen servicio, además se nota que lleva tras mis huesitos desde hace mucho y aun que nunca le eh dado entrada me gusta excitarlo y darle tentación, lo único qe me comentó mi mamá es que quería que fuera lo más temprano posible pues su jefe tendría que ir a un curso y ya saldría hasta la noche.</p>
<p>El martes por la mañana no sabía que ponerme, pues como algunos saben, en ese momento estaba viviendo con mi suegra así que me puse cualquier cosa, llavaría a mi hijo a la escuela y de ahí pasaría a la casa (a mi departamento pues) pues queda cerca y me cambiaría y servía que me le daba una vuelta a ver que tal estaba el departamento, le pedí a mi esposo me dejara mi carro y lo llevara a él el chofer de mi suegra pues yo no sabía cuanto tardaría. Le dejé al bebé a mi suegra y asdespués de dejar a mi otro niño en la escuela me fui al depa, le di un vistado rápido a mi camionta para ver que todo estuviera bien y subí la torre hasta mi departamento, tenía un olor raro pues ah estado cerrado mucho tiempo pero todo se veía en orden y luego pasé a mi recamara a cambiarme.</p>
<p>Elegí una minifalda satinada color blanco ajustada, una blusa sin mangas amarilla con cuello tipo polo pero escotada debajo del cuello, un juego de lencería color vino, el sosten es de media copa push up, por cierto al estar lactando mis pechos apenas y entraban en el bra y parecían un par de toronjas en el escote, la tanga era de hilo y el resto de encaje, aun que era de hilo la parte de atrás era un triangulo amplio y bastante sexy, no se notaba bajo la falda pero los hilos de los costados si por lo ajustada de la falda, pense en cambiarme pero ya era tarde, y finalmente un par de zapatillas de plataforma de corcho y tacon alto tipo huarachito color café claro con piedras doradas incrustadas, elegí una bolsa que hiciera juego, deje mi cabello suelto solo lo acomodé un poco, unos aretes largos dorados y sin sueter pues me iría en el carro, no es por nada pero me veía muy bien, pero sentí que estaba callendo en el cliché de señora de dinero y eso no me gusta pero ya que le voy a hacer (levantenme el autoestima jeje).</p>
<p>Estaba llegando a mi carro cuando recibí una llamada de mi esposo para decirme que tendría que salir a pachuca y el chofer no podía llevarlo, que le dejara las llaves del carro en la caseta de vigilancia y me llevara la camioneta y el mandaría por el carro para irse, hice coraje pero pues ya que. Subi por las llaves de la camioneta y baje nuevamente corriendo, abri la camioneta pero al desactivarse la alarma no se escucho tan fuerte, la arranqué pero nada, no hacía ni el intento por arrancar… la batería estaba muerta, y esa ni empujandola pues ya ven que casi todos los coches nuevos ya son automáticos o tiptronic, y todo es electrico, supongo que al estar parada tanto tiempo la batería se descargo por completo, hice el coraje de mi vida, era tardísimo y yo ahí parada, salí corriendo a la calle y tome el primer taxi que paso, le pedí al taxista se apurara pero atravesar toda la CDMX se lleva bastante tiempo y pues ya no alcancé al jefe de mi mamá.</p>
<p>Para regresar a casa de mi suegra pense en tomar taxi de nuevo pero el primer viaje me había salido muy caro, me encontraba cerca del metro indios verdes, y es la misma linea que queda cerca de la casa de mi suegra (viveros de coyoacan) mejor tome un taxi al metro y de ahí tome el metro y llegaría en una media hora tranquilamente al fin ya no había prisa por llegar.</p>
<p>Ingresé al metro y obviamente llamaba mucho la atención, me lleve una gran sorpresa al ver que aunque eran 10:30 el metro estaba llenísimo pero ya estaba ahí. Caminé hacía la zona reservada para mujeres cuando llegó el tren y rápidamente entre empujones me las arreglé para meterme al vagón pero claro, no era en la zona de mujeres pues no alcancé a llegar, me las arreglé para deslizarme al pasillo de en medio frente a los lugares que estan solitos para discapacitados el cual había ocupado un tipo, de mi lado izquierdo había mucha gente apretujada pero  mi derecha, en el tubo del que me sujetaba también se agarró un señor chaparrito con pants, ya algo grande edad, calculo mas menos 50 años, cabello negro chino con un poco de calva arriba, barrigón mmmm digamos que algo así como Dani Debito pero región 4 jajajajaja, como saben yo no soy muy alta pero con ayuda de mis zapatillas podía ver fácilmente por arriba de este, el tipo se dio cuenta que lo mire aun que rápidamente desvié la mirada como que admirando el paisaje, las puertas cerraron y el metro comenzó su recorrido.</p>
<p>No se había ni completado el tramo a la segunda estación cuando empecé a sentir el rose de una mano pasar lento por mis nalgas erizándome la piel, no di importancia pues el vagón se movía mucho, así que lo dejé pasar, al llegar a la otra estación cuando subió la gente sentí como una mano descaradamente se puso sobre mi nalga izquierda y me la apretó, voltee pare ver quien había sido pero todos se hacían los disimulados pero sospechaba del chaparrito a mi derecha, supongo que como no reclame ni nada el tipo pensó que podía hacerme lo que quisiera, aparte su mano y al hacerlo confirme que era el chaparro de al lado el que se estaba propasando, aventé su mano y lo mire enojada, él giro su cabeza como ignorándome, me acomodé la bolsa que se me había resbalado y el tipo nuevamente puso su mano en mis nalgas y las empezó a sobar sin ningún disimulo, la verdad pensé en reclamarle al tipo pero no tenía ganas, pensé además que tenía bastante tiempo sin que me manosearan y me encanta así que si la situación se había dado sola no la dejaría pasar.</p>
<p>Con mi mano izquierda me sujete de la manija de los asientos y la derecha de tubo de arriba, el tipo entendió que yo no haría nada y se lanzó al ataque, su mano desesperada sobaba mis nalgas y empezó a hacer movimientos coitales como un perro se pego a mi pierna y su duro pene se frotaba en mi pierna, voltee a verlo y su pene se marcaba por su pants, de hecho lo levantaba, con todo descaro sus dedos se daban prisa por levantar mi falda la cual sentí como se subía por mis piernas dejando toda mi parte trasera al descubierto al grado de que mi panty y mis nalgas quedaron al descubierto, de inmediato su mano se coloco en mi nalga la cual acariciaba y estrujaba como una naranja, llegamos otra estación y pensé se detendría pero no y sus dedos comenzaron a acariciar mi ropa interior enchinándome la piel, cerré los ojos y dejé salir un suspiro.</p>
<p>Continuamos así un rato, en ocasiones se colocaba atrás de mí y se movía como perro pero él chaparro yo con tacones, el pobre no alcanzaba a rosarme ni siquiera las nalgas con su pene que estaba por cierto durísimo.</p>
<p>A la siguiente estación bajo mucha gente y mi culo quedo completamente expuesto ante todos, intenté bajarme la falta pero el chaparro no quitó su mano de mis nalgas e hizo algo que me erizo la piel… puso sus dedos en mi panty y deslizo sus dedos pasando por arriba d mi ano hasta mis labios vaginales, fue riquísimo y solté otro suspiro o mejor dicho gemido, frotaba sus dedos de arriba abajo acariciándome la vagina hasta mi ano y de vuelta por la arriba de la tala de mi calzón, de inmediato me sentí humedecer y este tipo lo notaba y aceleraba el ritmo.</p>
<p>-Putita ricachona, estas bien sabrosa, quieres que coja.</p>
<p>No conteste y cuando me di cuenta ya estaba inclinada y con las nalgas paraditas hacia atrás, y eso me percate de dicha posición por que el tipo estaba haciendo a un lado mi panty, ágilmente  sus dedos se fueron colando por debajo de mi panty y acariciaron directamente la piel de mis labios vaginales y debido a lo mojada que estaba en un santiamén entraron en mi vagina, acomodó su mano de manera que hizo un gancho con sus dedos dentro de mi y jalando hacia atrás, mejor me solté del tubo de arriba y me levanto un poco para que levanta aun más el culo quedando prácticamente en ángulo de 90 grados y así me empezó a coger con sus manos de manera muy brusca pero que me estaba enloqueciendo, empecé a gemir, por mas que me aguantaba no podía hacerlo así que mejor me papé la boca con una mano.</p>
<p>Sentí que introdujo mas dedos u otra cosa por que me sentía muy abierta pero no sabía a ciencia cierta pues no veía además creo que ya estaba mas empinada pues cuando abrí los ojos tenía la mirada a la altura de la cabeza de la persona sentada frente a mi casi a la altura de la cara.</p>
<p>En un enfrenón que dio el metro casi caemos, el chaparro saco de golpe sus dedos pero unas manos rápidamente me sujetaron de la cadera y me jalaron hacia atrás y caí de sentón sobre la persona que estaba sentada detrás de mi en el asiento reservado para discapacitados, una verga caliente se coló en mi entrepierna y otra voz me dijo.</p>
<p>-Así te quería mamacita.</p>
<p>Las manos que me habían jalado se metieron bajo mi falda movieron mi panty y acomodaron el pene de manera que este se metió todo dentro de mi vagina de manera tan rápida que ni tiempo me dio de reaccionar.</p>
<p>-Muévete perra.</p>
<p>Empecé a mover mi cadera despacio hacia enfrente y atrás disfrutando el rico pedazo de carne que se me incrustó sin previo aviso, el oportunista me sujetó con ambas manos de mi cintura, comencé a buscar al del pants pero no lo vi por ninguna parte, estábamos  por llegar a otra estación la cual yo ya ni sabía en cual íbamos, cuando de pronto una tremenda cachetada me dejó atontada y algo mareada, una señora gorda ya grande y toda naca me dice – date a respetar piruja, para eso están los hoteles – el metro paro y la señora bajo y todos los que no se habían dado cuenta de lo que pasaba o se hacían los disimulados voltearon a verme y yo sentada sobre el tipo con la falda en la cintura y mis calzones a plena vista y claro mi vagina hambrienta comiendo carne también se veía.</p>
<p>Ante tal escena las reacciones por parte de los caballeros que nos rodeaban no se hicieron esperar.</p>
<p>Un sinfín de manos se lanzaron sobre mí, estrujaban mis pechos por encima de la blusa, una mas astuta que las demás se metió en el pequeño circulo del escote y sujetó fuerte mi pecho el cual de inmediato dejó escapar algo de leche que humedeció el bra, yo me dejé llevar y comencé a dar brincos sobre la tranca que tenía enterrada, un atrevido a mi derecha se sacó la verga y me puso la mano en ella y yo lo empecé a masturbar, las manos intranquilas subieron mi blusa hasta sacármela quedando con el bra el cual bajaron dejando al descubiertos mis lechosos pechos, las manos peleaban por estrujar mis pechos y la leche no dejaba de gotear, me dijeron mil y un insultas y cosas humillantes pero yo estaba tan perdida en el éxtasis que no ponía atención en nada, solo sentía que e vagón a veces se detenía y a veces estaba en marcha pero entre tanto brinco que daba sobre la verga perdí la noción del tiempo y distancia.</p>
<p>En una estación pude darme cuenta que ya me había pasado por una estación, me detuve dejando dentro esa rica carme y volteaba para todos lados buscando mi blusa pero no estaba, les dije que tenía que bajar y me pasaran mi blusa pero nadie quitaba sus manos de mis chichis, entonces me puse de pie y alguien me aventó una playera gigante que al ponérmela me quedaba de blusón, medio me acomode la ropa y sujeté bien mi bolsa, por un momento pensé que no me dejarían salir pero todo mundo me abrió paso y pude salir del vagón sin problema alguno.</p>
<p>Al caminar por el pasillo me cercioré de que nadie me siguiera, baje al otro andén y tome el metro para volver dos estaciones, al salir de la estación no di tiempo de nada y abordé el primer taxi que vi el cual me llevó a casa.</p>
<p>Espero sus comentarios.</p>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/espiando/">Espiando</category>                        <dc:creator>Fabymilf</dc:creator>
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                        <title>Aventura en el metro</title>
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                        <pubDate>Tue, 28 Nov 2023 10:39:55 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Les traigo el primer relato que escribí, de hecho como muchos saben este fue el primer relato que escribí y a mucha gente le gusta, el primero que hice público en TD  y mis anteriores blogs,...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p>Les traigo el primer relato que escribí, de hecho como muchos saben este fue el primer relato que escribí y a mucha gente le gusta, el primero que hice público en TD  y mis anteriores blogs, si mal no recuerdo lo escribí hace como 13 años y en el relato una aventura de cuando tenía 23 años, como podrán ver tiene muchos errores de redacción y recuerdo que hasta había pedazos en que parece que es relatado por una tercera persona, trate de corregir dichos errores y otros de ortografía. Espero que nuevamente lo disfruten mucho y recuerden dejar sus comentarios, mientras mas sucios mejor jeje esa es mi motivación para seguir escribiendo, en lo personal me gusta más leer sus comentarios k sus correos pues en los comentarios plasman lo que están sintiendo al momento de leer y en los correos hacen intentos absurdos por ligarme y no dicen lo que les pareció ó despertó el relato, así k por favor más comentarios x favor.</p>
<p>Les contare una aventura k me paso en el querido metro de la ciudad de México hace un par de años, comenzaré por describirme hace un poco, soy rubia, ojitos color miel, con una colita riquísima, tetas chiquitas pero firmes, creo que lo mas rico y atractivo de mi cuerpo es mi trasero, tengo piernas firmes debido a desde muy pequeña mis padres me inculcaron a practicar siempre algún deporte, en ese entonces tenía 23 años… debido a que tengo un bonito cuerpo me encanta vestirme provocativamente y siempre me las arreglo para tener vergas duras pegadas a mi trasero y me encanta que me manoseen.</p>
<p>Hace dos años que sucedió esto que les voy a platicar (cuando escribí el relato habían pasado dos años, ahorita que lo vuelvo a publicar ya pasaron 9 años) no tenia auto y tenia que tomar el metro para llegar a mi trabajo que quedaba a un par de horas de mi casa, hasta el otro lado de la ciudad, siempre que tenia que tomar el metro me metía en los vagones para hombres (aun lo sigo haciendo) ya que en México debido a estos manoseos, han separado vagones para hombres y mujeres en las horas pico.</p>
<p>Esa mañana en cuanto desperté me sentía muy caliente no se por que, tal ves tuve un sueño subido de tono o algo así, desde que desperté tenia una calentura lujuriosa increíble, mientras me bañaba se me ocurrió que quería una aventura en el metro para bajar mi temperatura, me vestí sexy como de costumbre, con un vestido azul celeste medio transparente q apenas me cubría las nalguitas, sostén blanco se denotaba a través del vestido, una tanguita igualmente blanca y zapatos de tacón alto, salí lo mas pronto posible de mi casa ya que mientras mas temprano tomas el metro mas lleno va. Ya se pueden imaginar una preciosa chica caliente subiéndose al vagón de los hombres una mañana donde el metro va lleno.</p>
<p>El metro tardo un poco en pasar el anden ya estaba lleno y cuando paso el metro iba tan lleno que ni siquiera hice el intento por subirme, así deje pasar un par de trenes mas hasta que llego uno con un poco de espacio para subirme, Al subir yo también varias personas mas subieron detrás de mi, de hecho puros hombres jeje, me empujaron para poder entrar ellos y quede justo a la mitad del vagón rodeada y apretadísima de puros hombres, frente a mi quedo un chico que llevaba abrazado su portafolios, era mas alto que yo y su portafolios quedaba justo a la altura de mis pechos, cuando el metro avanzo y llego a la siguiente estación increíblemente entro aun mas gente apretándome aun mas, al chico del portafolios lo empujaron mas y al moverlo se giro un poco moviendo mi vestido de su lugar y rozando mis pechos, al seguir su marcha el metro el chico aprovechaba por rozar mis pechos diciéndome:</p>
<ul>
<li>Perdona, pero están empujando de atrás…</li>
</ul>
<p>Yo siendo una chica comprensiva, le di una sonrisa con un ‘no te preocupes’.</p>
<p>Esta respuesta solo le hecho leña al fuego y de inmediato comencé a sentir una lluvia de manos sobre mis piernas y mis nalguitas.</p>
<p>Me agarraban el culo con palmas abiertas, no tardaron casi nada en levantar mi vestido y meter manos por debajo de este, metiendo dedos entre mis cachetes y los que podían introducían dedos en mi conchita, haciendo a un lado la fina tanguita blanca, Comencé a respirar hondo para evitar gemir en voz alta. Eso es lo que estaba buscando desde que desperté, la lujuria de ser atacada por incontables manos por todo mi cuerpo, mi vaginita de inmediato se humedeció, varias manos empujaban mis muslos, queriendo abrir mis piernas, y poco a poco lo iban logrando, el chico de enfrente se dio cuenta de lo k pasaba por debajo y de mis gemidos ahogados, pero el no podía hacer nada dado que estaba abrazando su portafolios, intento bajarlo pero como en cada estación entraba mas y mas gente la cual nos apretaba mas y mas no podía hacerlo, el chico no pudo soportar mas y descaradamente volteo ambas manos sobre mis pechos masajeándolos sin ninguna intención de ser disimulado, masajeo mis pechos por enzima de mi vestido, e intentaba sacar mis pechos del vestido pero no podía. Una persona que iba detrás de mi se percato de eso y deslizo los tirantitos de mi vestido por mis hombros callendo este arrugándose en mi cintura mientras levantaba las nalguitas para dar mejor facilidad de acceso, las manos se entre-chocaban tratando de acariciar, agarrar, apretar, sobar mi rico y apretadito cuerpo que gozaba con cada caricia sobre mi piel y dentro de mi conchita que iba de totalmente húmeda, alguien detrás de mi, no estoy segura si el mismo que bajo mi vestido, desabrocho mi bra dejándolo caer al suelo y dándole acceso libre y sin problemas al chico del portafolios a mi pechos que sin dudarlo un segundo comenzó a pellizcar y acariciar mis rozados pezones.</p>
<p>Con el sostén en el suelo y mi vestido arrugado en mi cintura entre cerraba mis ojitos al sentir dedos diferentes invadir mi conchita, sobar mis labios vaginales y meterse por toda mi rajita. El que estaba directamente detrás sobaba y apretaba mis nalgas como si se fueran a desaparecer en cualquier momento, dedos entraban y salían de mi panochita con increíble rapidez, un pulgar frotaba mi clítoris aplicando una presión deliciosa que me llevaba al cielo, no pude gemir bajito con mis ojitos bien apretados mientras una onda de éxtasis barría con mi cuerpo, era un banquete los hombres que me rodeaban.</p>
<p>Mas de uno quiso ensartarme un dedo en el culo, pero por alguna razón, quizás la difícil posición de las manos no pudieron, onda tras onda de orgasmos me invadían, así disfrute y goce a lo largo de del trayecto de 10 estaciones alrededor de media hora, aquellos tipos se dieron un festín proporcionándome la mega-manoseada del siglo, varios me susurraban obscenidades y me decían lo puta que era, que era la perra caliente mas rica del mundo y que era una deliciosa hembra que me quieran meter la verga por todos lados, etc… Cuando el metro estaba por llegar a la estación donde tenia que transbordar de línea, comencé a decirles a duras penas entre gemidos que ya por favor me dejaran, ya tenia que bajar, la gran mayoría de las manos se apartaron y el chico soltó mis pechos, aun que algunos aun seguían masajeando mi culito y mis piernas, como pude medio acomode mi vestido, y me dispuse a bajar, la gran mayoría de las personas transborda en esa estación hacia otra línea que pasa por el centro de la ciudad, así que no fue nada difícil abrirme paso para bajar puesto que entre todo ese mar de gente solo hay que dejarse llevar por la corriente para salir del vagón, mientras salían muchos me fueron nalgueando y diciéndome obscenidades, yo no seguí el recorrido, espere en el anden a que toda la gente se fuera hacia la otra línea y aproveche para acomodar bien mi ya arrugado y mojado vestido, cuando estaba acomodándolo me percate que no llevaba mi bra, supongo que se quedo en el vagón tirado, por lo cual mis pezones se notaban por debajo de mi vestido, arregle mi tanguita que estaba como un trapo mojado, puse mi vestido en orden y me dirigí a la otra línea.</p>
<p>Iba con mis piernas como gelatina después de tantos orgasmos y con mis pezones erectos como la goma de un lápiz debajo del vestido medio transparente, cuando llegue a la línea el anden estaba repleto y los trenes que llegaban peor aun, estuve esperando como por 20 minutos a que pasara un metro "decente" en el cual me pudiera subir pero nada, hasta que enviaron un metro completamente vacío para la estación, de igual manera me subí en los vagones para hombres, pero a pesar de los 20 minutos que me sirvieron de descanso aun iba muy agotada por la acción de hace un momento, afortunadamente pude alcanzar asiento y me recosté sobre la ventana cerrando mis ojos para tratar de dormir un poco ya que el recorrido de esa línea es aun mas largo que la otra.</p>
<p>Iba media dormida cuando sentí a alguien sentarse a mi lado y poner una mano sobre mi muslo, lo mire y era un viejo de unos 65 años, al ver su mano arrugada, su cuerpo viejo, gordo y feo, me dio asco. Antes de poder quitar su mano, el viejo me dijo:</p>
<ul>
<li>Iba detrás de ti en el otro vagón, yo fui el que te desabrochó el sostén… y me quede con ganas de meterte mi pito.</li>
</ul>
<p>Y fue subiendo la mano por el muslo. Al escuchar eso, por la sorpresa no le dije nada y mas por el morbo que otra cosa lo deje seguir.</p>
<p>El viejo subía su mano por debajo del diminuto vestido y al tocar mi tanguita, dijo con voz de triunfo:</p>
<ul>
<li>Sabia que seguías mojada puta…!</li>
</ul>
<p>El escuchar al vejete decirme puta, hizo que me excitara de nuevo y sin querer abrí mas las piernas, una sonrisa malévola se formó en la boca del hombre.</p>
<ul>
<li>Así es putita…. Abre esas piernas putita…</li>
</ul>
<p>Los dedos gordos del viejo se posaron sobre la tanguita y comenzó a sobar mis labios vaginales y clítoris lentamente, por encima de la fina tela.</p>
<p>Me recline de nuevo sobre la ventana a disfrutar de las caricias que me daba.</p>
<p>Las manos de mi acompañante no se estaban quietas, subían y bajaban por mis muslos, de vez en cuando sus dedos se posaban sobre mi vaginita, pero siempre por encima de la tanguita blanca…</p>
<p>La estación donde bajaba se acercaba era la penúltima estación y me puse de pie, el viejo rápidamente tiro de mi brazo hacia abajo diciéndome:</p>
<ul>
<li>Si te levantas te golpeo como la puta que eres!!!</li>
</ul>
<p>Me dio algo de miedo y se quede en el asiento quieta, de repente la situación había cambiado por completo. Unos segundos atrás yo era la chica que teniendo piedad de aquel vejete, permitía que este la sobara a placer, ahora el viejo me tenia amenazada con una golpiza si se movía de ahí…</p>
<p>Mientras llegábamos a la ultima estación el viejo no paraba de amasar mi muslo y sobar mi conchita, al llegar a la ultima estación, las pocas personas que habían se marcharon dejandome con el señor a solas, las puertas se cerraron, me sentía prisionera de aquel hombre, tenía miedo y no me atrevía a decir nada.</p>
<p>Aquí era donde el tren se metía en los túneles oscuros hasta salir de nuevo al anden.</p>
<p>Apenas el tren comenzó a moverse hacia la oscuridad el viejo me sacó del asiento y me puso de rodillas encima de este dándole la espalda. El viejo empujó mi espalda de la hacia enfrente haciéndome que empine aun mas su culito hacia él, apreté los ojos sabiendo lo que se venia. Escuche el cierre del pantalón y sentí las gordas manos del viejo subirme el vestido hasta la cintura y bajando mi tanga, dejando mi conchita totalmente expuesta a él.</p>
<p>Una mano gorda me tomó de la cintura fuertemente mientras sentía la cabeza de su verga ponerse entre mis labios vaginales, respire hondo, el viejo gordo me la iba a meter. Sin mas miramientos, me enterró la verga entera hasta las bolas haciéndome gemir como una perra en celo, el viejo gemía y gruñía obscenidades mientras enterraba su miembro una y otra vez en mi conchita.</p>
<p>Lo único que se escuchaba en el vagón eran los fuertes gemidos que salían de mi boca, los gruñidos del vejete y el jugoso mete saca de una verga entrando y saliendo de mi conchita empapada acompañado de el distinguido SPLAT SPLAT SPLAT SPLAT de la pelvis del viejo sobre mis nalguitas.</p>
<p>El viejo sabia que tenía poco tiempo para disfrutar de mi cuerpo y tomándome de los hombros con ambas manos, empujó su verga aun mas profundo con fuertes embestidas haciéndome gemir aun mas y mas.</p>
<p>El señor me agarró de los hombros y comenzó a darme embestidas fuertísimas….</p>
<p>El caso era que el viejo me tenia agarrada de los hombros me metía la verga sin piedad, me tenia de rodillas con mi espalada arqueada dándole toda mi conchita en bandeja de plata, las embestidas eran brutales y yo tenia las manos bien sujetas al respaldo del asiento. Esto se añadía al increíble morbo que tenia al sentirse usada como un juguete sexual por este viejo, quien pronto con alaridos anunciaba que se corría.</p>
<p>Afortunadamente el viejo se había puesto un condón y evitó tener mi conchita inundada de semen del viejo.</p>
<p>El sudor del vejete me caía en los cachetes de mi culo mientras sentía el miembro duro q me acababa de penetrar a duras embestidas hacerse nada dentro de mi conchita, el respirar del viejo era como si hubiera corrido una maratón y lentamente se salió de mi, rápidamente arregle mi ropa justo antes de salir a la fuerte luz de la primera estación.</p>
<p>La severa cogida no duró más de 5 minutos, pero el morbo de haber sido manoseada a placer por tantos hombres, y luego ser usada como putita personal era increíble, y para sellarlo con broche de oro, antes de salir del vagón el viejo me dijo:</p>
<p>-Abre la boca puta…</p>
<p>Y me metió el condón usado en mi boquita diciendo:</p>
<p>-A todas las putas como tú les gusta masticar chicle… y dándome una palmada en las nalgas bajo la mirada de los que entraban el señor se fue.</p>
<p>Como una buena perrita sumisa, mastique el condón como un chicle y trague todo el juguito que salió de él.</p>
<p>Llegue a la estación donde tenia que bajar y tome el camión a mi trabajo, ahí si pude dormir jeje.</p>
<p>Espero les haya gustado mi relato, dejen sus comentarios por favor, es muy rico y excitante leerlos .</p>]]></content:encoded>
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                        <title>Follada por el taxista de app</title>
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                        <pubDate>Fri, 28 Jul 2023 02:05:46 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[El riesgo de ser sorprendida y la excitación que me produce masturbarme en público, me han llevado a tener un squirt a bordo de un taxi de app. Y bueno, como dicen por ahí, una cosa lleva a ...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p>El riesgo de ser sorprendida y la excitación que me produce masturbarme en público, me han llevado a tener un squirt a bordo de un taxi de app. Y bueno, como dicen por ahí, una cosa lleva a la otra. He sido descubierta por el conductor y terminé aceptando una invitación a disfrutarnos en un motel.</p>
<p> </p>
<p>Mi nombre es Alexandra, tengo 28 años y mido 1.68 m. Soy de tez clara, tengo el cabello rubio ondulado, me gusta traerlo largo. Mi cara es bonita, afilada y ojos color café claro. Me gusta maquillarme ligeramente y usar labiales de tonos cálidos. Considero que tengo bonita figura ya que me gusta hacer ejercicio solamente para tonificar mis piernas y glúteos. Mis senos son medianos y redondos, mis pezones son rositas y como montañitas. Tengo una cintura definida y un culo muy bien formado, así como unas piernas suaves y estilizadas que me gusta lucir cuando uso minifaldas, pues disfruto mucho de los piropos vulgares que me dicen los hombres cuando me ven pasar. Me gusta ser muy femenina, seductora y vestir provocativa, aunque siempre procurando mantener una buena imagen ante las personas que me conocen. Soy divorciada sin hijos y vivo con mi mamá en Zapopan, Jalisco.</p>
<p>Fue hace unos días cuando una amiga mía, me envió un mensaje, pues habían transcurrido dos semanas desde la última vez que nos vimos. Somos mejores amigas y disfrutamos mucho pasar tiempo juntas.</p>
<p>—Hola ¿Como estás? —Me preguntó mi amiga.</p>
<p>—¡Muy bien, gracias! Aquí en mi casa haciendo el aseo ¿Y tú?</p>
<p>—Estoy preparando la comida.</p>
<p>—Ah que bien y ¿Qué vas a hacer en la tarde? —Le pregunté para saber si tenía tiempo libre.</p>
<p>—Pues nada y tú? —Me contestó con emoji aburrida.</p>
<p>—Tampoco, pues ¿Qué te parece si nos vemos para tomar un frappé en el café de por tu casa? —Le propuse con emoji animándola.</p>
<p>—Sí, como que se antoja. Ya hace falta vernos. —Me dijo con emoji triste.</p>
<p>—Ay, sí ya se. Pues tu dime como a qué hora.</p>
<p>—Que te parece como a las 5 p.m. —Me propuso.</p>
<p>—Sí, me parece muy bien.</p>
<p>—Ok, entonces deja me apuro a hacer la comida. —Me contestó.</p>
<p>—Ok, te quiero —Le mande emoji de corazones y abrazo.</p>
<p>—También yo te quiero —Me contestó con los mismos emojis.</p>
<p>Durante la mañana me dediqué a realizar labores domésticas en mi casa, después fui a comprar los ingredientes para preparar los platillos que vendemos en nuestra cenaduría. Le comenté a mi mamá que me ausentaría en la tarde ya que, había quedado de verme con mi amiga. Por lo que me apuré a terminar de preparar los guisados, y le prometí regresar en la noche para ayudarle en la cenaduría. </p>
<p>Cuando ya eran las 3 p.m. me metí a bañar. Aunque no tenía pensado tener sexo con alguien ese día, yo siempre procuro estar depilada totalmente, así que me depilé para dejar mi piel libre de cualquier vello, en especial mi zona íntima. Me hice limpiezas anales con mi enema, ya que tenía pensado penetrarme con mis dildos más tarde cuando regresara. Lavé mi cabello con un shampoo de aroma a frutas tropicales, ya que es un aroma que me encanta y me hace sentir fresca. Enjaboné mi cuerpo con un shampoo corporal, acariciando mi cuerpo muy suavemente, frotando mis senos y estimulando mis pezones. Cuando llegué a mi zona íntima, me tomé el tiempo de acariciar mis labios vaginales y frotar mi clítoris, lo que me hizo ponerme muy cachonda, pero me detuve para castigarme un poco y esperar hasta en la noche. Enjuagué mi cuerpo, me sequé y salí del baño.</p>
<p>Humecté mi piel con una crema marca Victoria´s aroma pure seduction, que me dejó la piel deliciosamente suave, también me rocié loción del mismo aroma. El haber interrumpido mi masturbación en el baño, me dejó tremendamente cachonda. Así que decidí no usar ropa interior, solamente elegí una blusa tipo “body” blanca de tirantes delgados que, me llega hasta mi zona íntima donde se abotona. Además, escogí una falda larga de verano con diseño floral, tiene un corte que permite mostrar mi pierna derecha.  Me puse unos tacones color verde menta. Sequé mi cabello y lo ondulé, me maquillé con tonos cálidos y puse labial rosa. He dejado de usar mis arracadas y ahora llevo puestos unos piercings brillantes en el hélix de mis orejas. Me miré en el espejo grande de mi habitación y me veía preciosa, lista para ir a tomar frappé con mi amiga, pues ante todo soy vanidosa y me gusta lucir bien cada que salgo.</p>
<p>Infortunadamente mi camioneta tenía un par de días con una ponchadura en la llanta trasera, lo que al día de hoy es problema resuelto, gracias a un vecino que nos ayudó llevando la llanta a la vulcanizadora; pero en ese momento tuve que pedir un taxi de app. Cuando vi en mi aplicación que el taxi de app estaba por llegar a mi casa, me despedí de mi mamá, tomé mi bolso grande color beige, y salí de mi casa para abordar el vehículo. Después de un par de minutos vi llegar un vehículo blanco cuya matrícula coincidía con los datos de la aplicación móvil. El conductor era un joven atractivo, de 34 años aproximadamente, tez moreno claro, atlético, con barba de tres días. Vestía camisa blanca de manda larga con dos botones desabrochados en el pecho, pantalón de vestir color gris, cinturón y zapatos negros. La aplicación de taxi de app me decía que el nombre de conductor era Jesús.</p>
<p>—Hola, ¿Jesús? —Le pregunté</p>
<p>—Sí ¿Tu eres Alexandra?</p>
<p>—Sí, soy yo. ¡Buenas tardes! —Le dije mientras me subía en la parte trasera del vehículo.</p>
<p>—¡Buenas tardes! La aplicación me dice que tu destino es un café ¿Es correcto? —Me preguntó amablemente</p>
<p>—Sí, es correcto. Me puse estúpidamente cachonda al verlo.</p>
<p>—Ah, muy bien. —Me contestó, mirándome a las piernas.</p>
<p>El conductor inicio el trayecto, yo podía percibir el aroma de su perfume varonil, estoy segura que era Innvictus, lo que me ponía muy cachonda. El haber dejado mi masturbación inconclusa en el baño, me tenía muy ansiosa. De pronto sentí un deseo irrefrenable de terminar de masturbarme a bordo de ese vehículo. Recordé que en días pasados había ido a grabarme masturbándome en un parque público, así que se me ocurrió que podría improvisar una grabación en el asiento trasero. Con lo cachonda que andaba no tardaría mucho en venirme. Coloqué mi bolso en el suelo del vehículo, activé la cámara de mi celular y comencé a grabar, acomodé mi celular de la mejor forma posible sobre mi bolso, hasta que observé que logró enfocarme correctamente. En ese momento me sentí muy nerviosa, mi vagina comenzó a lubricar mucho y el abdomen se me contraía. Mis pezones rositas se me endurecieron y alargaron como montañitas. Yo sabía que lo que estaba a punto de hacer era indebido y eso me excitó muchísimo.</p>
<p>Una fuerte lujuria me poseía en ese momento, el tener a ese hombre tan cerca de mí, conduciendo mientras yo estaba en el asiento trasero a punto de comenzar a masturbarme, me causaba una tremenda excitación. Mi corazón comenzó a latir muy rápido y mis ansias de masturbarme no me permitieron resistir más. La abertura que tiene mi falda del lado de mi pierna derecha, me permitió abrir mis piernas y cubrirme con la tela, de forma que el conductor no pudiera verme. Comencé a frotar mi vagina sobre la tela de mi blusa tipo “body”, así lo hice durante algunos segundos, sentí muy rico. Después desabotoné mi blusa en la parte de mi zona íntima de tal forma que mi vagina quedó totalmente expuesta ante la cámara de mi celular. Confieso que en ese momento sentí mucho miedo de que el ruido producido al desabotonar mi blusa fuera a delatarme.</p>
<p>Mi vagina había quedado completamente descubierta y mi clítoris me pedía a gritos ser estimulado, yo solamente hice lo que mi cuerpo me pidió. Comencé a frotar mi clítoris con mis dedos, sentí una sensación deliciosa. Levanté un poco más mi pierna izquierda para cubrirme con la tela de la falda, necesitaba sentirme más segura. Discretamente me llevé la mano a la boca para ensalivar un poco mis dedos y seguir frotando mi clítoris por algunos segundos. Ocasionalmente volteaba a ver al conductor temerosa de que me sorprendiera. Volví a ensalivar mis dedos y continué frotando mi clítoris intensamente de forma circular, estuve a punto de soltar gemidos, pero me contuve temerosa.</p>
<p>El placer que experimente en ese momento me llevo a acariciar completamente mis labios menores, irresistiblemente introduje mi dedo medio en mi vagina y enseguida también el dedo anular, de forma que me di placer con ambos lo más profundamente posible. Acto seguido alterné frotando mi clítoris de forma circular junto con mis labios menores. Mi vagina se ponía cada vez más caliente y sensible. Cada que el conductor miraba por el retrovisor o los espejos laterales del vehículo para ver el tráfico, el abdomen se me contraía de los nervios. Yo estaba frotando cada vez más rápido mis labios menores y el clítoris, los que ya estaban muy sensibilizados, el orgasmo era inminente. Me puse muy inquieta cuando sentí una sensación cálida y placentera, faltaba poco para que me viniera. Arriesgadamente acomodé mi culito para estimularme mejor y aceleré el ritmo de la masturbación, frotando frenéticamente mis labios menores y el clítoris. Hasta que de pronto comencé a sentir como un líquido caliente salía de mi uretra, estaba comenzando a tener un squirt. Por lo que continué frotando con mayor intensidad mi zona íntima que estaba experimentando un placer enorme, al ser la primera vez que me masturbaba a escondidas en un vehículo con un desconocido. Unos segundos después sentí como el squirt tomó más fuerza y comencé a salpicar mojándome la falda y el asiento. Yo me acariciaba frenéticamente con mis dedos, frotaba mi vagina sin importarme nada, la lujuria me tenía poseída, el placer causado me hizo olvidarme del conductor por un instante e imprudentemente me di algunas palmadas en la vagina para terminar de masturbarme. El ruido que produjeron las palmadas en mi vagina húmeda y caliente, captaron la atención del conductor quien volteó a verme. Yo, ipso facto, cerré las piernas y volteé sonrojada a ver al conductor.</p>
<p>—¡Oye amiga! ¡Eemm! ¿Te gustaría que te lleve a otro lado?  No sé, tu dime, si quieres podemos ir a un motel por aquí cerca. —Me propuso al verme masturbándome. Yo de inmediato detuve la grabación.</p>
<p>—¡Ay perdón! ¡Qué pena! ¡Discúlpame por favor! —Yo no sabía dónde meter la cara, reaccioné tapándome la cara con mis manos, por la vergüenza que me dio.</p>
<p>—Tranquila, no pasa nada. No te preocupes, si ya me había dado cuenta. —Me dijo sonriendo.</p>
<p>—¿Enserio, y por qué no me dijiste nada?  —Le pregunté nerviosa y con el corazón acelerado.</p>
<p>—Pues es que me llamó mucho la atención que una chica tan guapa, hiciera eso aquí. Y pues no te quería interrumpir, yo sé que a veces uno tiene ganas de masturbarse, pero pues a mí también ya me pusiste bien caliente nada mas de escucharte.</p>
<p>—¡Ay que pena! Y ya te mojé el asiento, te vas a enojar. —Le dije con miedo y muy avergonzada.</p>
<p>—¡No te preocupes! ¡Jajaja! Sí se escuchaba húmedo, cuando te masturbaste. —Me dijo tratando de tranquilizarme.</p>
<p>—Sí es que a mí me salen squirts. En verdad estoy muy apenada, dime cuanto te debo de la lavada.</p>
<p>—Mejor tu dime, si te gustaría que fuéramos a otro lado, podríamos disfrutarnos y pasarla muy bien. Estás bien hermosa y me pusiste bien dura la verga nada más de ver cómo te masturbaste.</p>
<p>—Pues sí me gustaría, pero es que una amiga me está esperando en el café.</p>
<p>—Que te parece si vamos a un motel que está muy cerca de aquí, y lo hacemos rápido para quitarnos las ganas, es que estás guapísima, me gustaste mucho.</p>
<p>—¡Ay que lindo! Bueno sí, está bien Jesús. —Le dije coqueteándole.</p>
<p>—Tú dime Chucho, al fin que ya somos buenos amigos ¿No? —Me dijo entrando en confianza.</p>
<p>—¡Sííí! ¡Muy buenos amigos! ¡Jajaja! Tú me puedes decir Alexa. —Le dije yo desvergonzadamente, ya me sentía más relajada.</p>
<p>El conductor se orilló para terminar el viaje en la aplicación. Después se dirigió hacia el motel, al llegar pagó la habitación, estacionó el vehículo en la cochera y cerró el portón eléctrico. Entre tanto le envié un mensaje a mi amiga.</p>
<p>—Apenas voy saliendo de mi casa, quizá me tarde unos 15 minutos en llegar. —Le escribí a mi amiga por mensaje.</p>
<p>—No te preocupes, también se me hizo tarde, por que estaba esperando a que llegara mi cuñada y se quede ella con mi hija. Entonces nos vemos en media hora en el café ¿Cómo ves? —Me contestó</p>
<p>—Sí está muy bien, ahí nos vemos. —Yo quede más tranquila al saber que tenia tiempo suficiente, para que Jesús me diera una buena cogida.</p>
<p>Posteriormente bajamos de vehículo y Jesús sin perder el poco tiempo que le había concedido, se aproximó a mi para darme un apasionado beso de lengüita, mientras me abrazaba y me agarraba una de mis nalgas. Yo sentí delicioso ese apretón y de inmediato le correspondí con mi lengua y dándole un agarrón de verga sobre su pantalón. Pude notar que tenia una verga gruesa y muy dura, se me hizo agua la boca solo de imaginármela.</p>
<p>—Después de ti preciosa. —Me dijo cortésmente.</p>
<p>Subimos las escaleras para acceder a la habitación. Ya estando ahí a puerta cerrada, me arrodillé en la alfombra de la habitación, y desabroché la hebilla de su pantalón. Bajé sus pantalones y boxer, en consecuencia, su enorme verga saltó frente a mi cara. Estaba rasurada, limpia y se veía muy jugosa por el presemen, producto de la excitación que le había causado durante el trayecto. Ipso facto, abrí mi boca y me tragué esa ensanchada verga hasta el fondo de mi garganta, apenas cabía en mi boca.</p>
<p>—¡Aahh! ¡La tienes muy gruesa! —Le dije cachondamente y recuperando el aliento después de tal atragantada.</p>
<p>—Me la pusiste bien dura preciosa. —Me dijo mientras me tomaba del cabello.</p>
<p>—Me gusta está muy rica. —Yo volví a meterla hasta el fondo de mi garganta.</p>
<p>—Sí, cómetela toda mamacita. —Me ordenó agarrándome del cabello y metiendo su verga hasta el fondo, sentí como mis labios rosas topaban en su pubis rasurado.</p>
<p>Yo quería sacar su verga de mi boca pues me faltaba el aliento, pero el no me dejó, por el contrario, me apretó la nariz con sus dedos para privarme del aliento durante algunos segundos. Hasta que por fin me soltó y pude sacar esa tremenda verga de mi boca.</p>
<p>—¡Hhhhaaaaa! —Recuperé el aliento—. Así que te gusta castigarme ¡Eehh!</p>
<p>—Ya vez lo que te pasa por calentarme en el coche, sigue mamando güerita.</p>
<p>—¡Aha! ¡¿Así?! ¡¿Te gusta?! —Le pregunté mientras le mamaba esa verga jugosa.</p>
<p>—¡Sí, la mamas muy bien! Se ve que tienes experiencia, sabes usar muy bien tu boca.</p>
<p>Yo seguí dándole una deliciosa mamada durante un par de minutos hasta que de pronto me levantó tomándome del cabello y me llevó caminando frente a un espejo enorme que estaba en la pared de la habitación. Podíamos ver completamente nuestros cuerpos. Jesús me bajó los tirantes de la blusa para descubrir mis senos, acto seguido se lanzo sobre de ellos devorándolos a lengüetadas, me chupaba los pezones y los succionaba muy fuertemente.</p>
<p>—¡Aaaahhhh! ¡Aaayyy! ¡Que ricooo! ¡Sí, amor chúpame los senos! ¡Que rico lo haces!</p>
<p>—¡Tienes senos bien ricos Alexa! ¡Tus pezones están hermosos! —Él continuó lamiéndolos hasta saciarse, dejando mis pezones muy excitados.</p>
<p>—Desnúdate preciosa, para verte bien.</p>
<p>Yo me desnudé rápidamente, me quité la blusa tipo “body” y me retiré la falda, quedando solamente con mis tacones de color verde menta. Mi cuerpo desnudo se veía en el espejo, tanto cuidar mi alimentación y el ejercicio diario, se hicieron notar. Jesús también se quitó la ropa completamente y pude ver su cuerpo marcado por el ejercicio, era un hombre muy atlético.</p>
<p>—Estás buenísima, tienes un cuerpo precioso Alexa. —Jesús tenia la cara roja de lujuria.</p>
<p>—Gracias amor, es que cuido mucho mi físico. También tú estás buenísimo, se ve que haces mucho ejercicio guapo.</p>
<p>—Sí, procuro mantenerme en buena forma, para coger muy duro a bellezas como tú.</p>
<p>Jesús volteó mi cuerpo desnudo contra el espejo, acarició mi culo bien formado, lubricado y caliente. Yo estaba ansiosa de recibir esa enorme verga.</p>
<p>—¿Ya quieres que te penetre? —Me preguntó desbordando de lujuria, mientras lamía mi oído, lo que me hizo estremecer.</p>
<p>—¡Sí! ¡Ya penétrame! ¡Házmelo duro!</p>
<p>—Eres bien caliente Alexa ¿Enserio lo quieres duro?</p>
<p>—¡Sí! ¡Así me gusta! —Le contesté con voz dulce y cachonda.</p>
<p>—El problema es que no tengo condones, pero aquí dejaron uno de cortesía en la barra, si quieres deja me lo pongo.</p>
<p>—Como gustes por mí no hay problema si me lo haces al natural, así me gusta más.</p>
<p>—Pues por mi mejor al natural, así voy a sentir mucho mejor tu vagina caliente.</p>
<p>Yo apoyé mis manos en el espejo y junté mis piernas para lucir mi silueta y ofrecerle a mi hombre una vagina más estrecha. Sentí como Jesús, situado detrás de mí, colocó la punta de su gruesa verga en la entrada de mi vagina, para tomarme de las caderas y de pronto sin previo aviso, ensartó violentamente su verga. Sentí como se abrió paso entre mis paredes vaginales impactando fuertemente en mi interior, fue un dolor muy placentero que me hizo abrir los ojos de la fuerte sensación.</p>
<p>—¡Aaaahhh! ¡Aaahh! ¡Ay que rico!</p>
<p>Jesús comenzó a penetrarme muy fuerte y rápidamente, sacando su verga casi por completo y ensartándomela hasta el fondo, yo sentía muchísimo placer y un pequeño dolor dentro cada que impactaba la punta de su verga. Mis senos estaban muy excitados y mis pezones se restregaban en el espejo debido a las fuertes embestidas que me daba. El cristal se empañaba por mi respiración caliente y agitada.</p>
<p>—¡Aaahhh! ¡Fuck! ¡Mmm! ¡Aaahhh! ¡Oh my god! ¡Aaahhhaa! ¡Aaahhh!</p>
<p>—¿Te gusta mamacita? ¿Así es como te gusta?</p>
<p>—¡Sí, así! ¡Me encanta! ¡Cógeme duro! —Le grité rogando por más.</p>
<p>—Me pones bien caliente Alexa, hueles muy bien ¡Estas bien buena!</p>
<p>—¡Ay que rico papi! ¡Aaahhaaa! ¡Me encanta como me penetras papi! ¡Mmmm! ¡Ay que rico! ¡No te detengas! ¡Aaahhh! ¡Fuck me! ¡Fuck!, hazme tuya! ¡Házmelo fuerte papi!</p>
<p>La penetración frenética y la gran excitación que sentía al haberme masturbado en el vehículo y ahora por estar siendo penetrada de una forma tan salvaje. El sentirme usada y castigada por haber mojado el haciendo de vehículo. Me causó un fuerte sentimiento de vulnerabilidad, me sentí tan disfrutada y cogida por Jesús que, comencé a sentir como mis piernas se me entumieron y el abdomen se me contrajo. Una fuerte y cálida sensación envolvió mi vientre, mis pezones se endurecieron, supe que estaba a punto de tener un orgasmo delicioso.</p>
<p>—¡Aaaaahhhhh! ¡Aaaaahhhh! ¡Aahhaaa! ¡Ay que rico! ¡Ay Chucho! ¡Me voy a venir!</p>
<p>—Sí preciosa, vente. Quiero sentir como te vienes.</p>
<p>—¡Aaahhhhh! ¡Fuck me! ¡Aaayyyyy! ¡Sí! ¡Aaahhaaa! ¡Ay Que Rico! ¡Aaaahhhh! —Me estaba viniendo, mi respiración estaba muy agitada y mi vagina hecha un cálido rio.</p>
<p>—Aprietas bien rico preciosa, te comes mi verga bien rico. —Yo estaba teniendo contracciones vaginales que apretaban su verga dentro de mi vagina. El bendito perrito vaginal.</p>
<p>—¡Aaayyy que ricoooo! ¡Oh my god! ¿Te viniste tú también? —Le pregunté muy excitada.</p>
<p>—No, yo aguanto mucho, todavía no me vengo.</p>
<p>—¿Te gustaría penetrarme analmente? Estoy muy limpia y ando preparada, por que me gusta penetrarme con dildos en mi casa.</p>
<p>—Sí, me encantaría penetrarte por el ano.</p>
<p>Yo saqué el lubricante íntimo de mi bolso y me apliqué un poco en el ano, para que me pudiera penetrar placenteramente.</p>
<p>—¡Ya estoy lista!  Quiero que me cojas muy duro, que me entre hasta el fondo.</p>
<p>—Te la voy a meter toda, me gusta mucho que seas así de caliente. —Me dijo excitado.</p>
<p>Jesús, estaba detrás de mí, se tomó unos segundos para lamerme el oído y besar mi cuello. También para acariciar mis senos y pellizcar mis pezones rositas que estaban duros como montañitas.</p>
<p>—¡Aaaahhhh! ¡Aaahhh! ¡Mmm! ¡Aaahhaaa! —Sus caricias y lengüetadas eran deliciosas.</p>
<p>—Estás bien buena mamacita y hueles muy rico. Tienes una piel muy suave.</p>
<p>—¡Gracias que lindo eres! —Le dije respondiendo a sus halagos.</p>
<p>Fue deslizando sus manos por mi cintura, bajó más hasta acariciar mis piernas y morder mis nalgas. Colocó la punta de su verga en la entrada de mi ano y me agarró de las caderas. Lo que me indicaba que estaba a punto de ser penetrada muy fuertemente y experimentar esa forma de penetración que tanto me gusta.</p>
<p>Súbitamente sentí como Jesús, me jaló muy fuerte de las caderas y me ensartó su gruesa verga de un solo empujón. Mi ano se abrió violentamente, el desgarro que sentí al momento que su verga entró deslizándose por mi ano, fue tremendamente doloroso, ya que ese día no había realizado ninguna dilatación previa.</p>
<p>—¡Aaaaaaaaahhhhhhhhh! ¡Aaaaahhhhh! ¡Aaayyyy! ¡Aaahhh! ¡Aaahhh! —Yo gemía de dolor y placer.</p>
<p>Esa penetración fuerte, apasionada y profunda, me hizo sentir muy vulnerable y adolorida. Fue una hermosa sensación de sentirme sometida y amada a la vez. Un aura de lujuria nos envolvía de forma abrazadora, y el dolor abrumador que recorría mi ano, se extendió por todo mi caliente culo.</p>
<p>Yo sentía como Jesús restregaba su verga en mi culo ardiente y adolorido. De pronto el sacó su verga, casi por completo, para volver a ensartarla intempestivamente mandando mis senos contra el espejo. La vista de cuerpo completo que me ofrecía el espejo, nos permitía vernos a ambos. Él podría ver mi cara cachonda de sufrimiento y yo su mirada de lujuria mientras me destrozaba el culo. Él comenzó a penetrarme muy fuerte y rápidamente, lo hacia a un ritmo frenético, destrozándome y matándome de placer.</p>
<p>—¡Aaahhh! ¡Aahhaa! ¡Que rico papi! ¡Ay sí así! ¡Más fuerte papi! ¡Aaaahhhh! ¡Aaahhh! ¡Fuck! ¡Fuck! ¡Aaaahhhh! ¡Que rico se siente Chucho! ¡Ay que rico mi amor! ¡Soy tuya! ¡Cógeme mucho!</p>
<p>—¡Aprietas bien rico hermosa! ¡Tienes el ano bien caliente! ¡Te ves bien hermosa!</p>
<p>—¡Ay que rico papi! ¡Sí méteme la verga bien duro! ¡Así papi así! ¡Más rápido! ¡Rómpeme mi culo! ¡Se siente rico papi! ¡Oh my god! ¡Que rico! ¡Ay! ¡Así! ¡Aaayyy!</p>
<p>—Te voy a meter la verga más duro preciosa, estás bien sabrosa.</p>
<p>Entonces él comenzó a jalar muy fuertemente de mis caderas a la vez que me ensartaba su verga brutalmente, podían escucharse los impactos de nuestros cuerpos húmedos, cada que su pubis rasurado impactaba contra mi culito ardiente. Yo sentía que me rompía por dentro y mis nalgas adoloridas. Los pezones se me endurecieron más por la excitación producida.</p>
<p>—¡Cógeme muy duro Chucho! ¡Dame más fuerte! ¡Castígame! ¡Quiero que me duela! ¡Méteme tu verga muy duro! ¡Házmelo como si fuera una puta! ¡Soy tu puta papi, reviéntame el culo!</p>
<p>—¡Aaaaaaahhhhh! ¡Aaaaaahhhh! ¡Aaaaaahhhh! ¡Me Dueleee! ¡Aaaahhhhh! ¡Sigue así Chucho! ¡Más duro Papi! ¡Aaauuu! ¡Aaayyyyy! ¡Ahhhaaaaa!</p>
<p>—¿Te gusta perrita? ¿Así es como lo querías verdad? —Me preguntaba ardiendo de lujuria.</p>
<p>Mi ano ya estaba muy dilatado y yo sabía que, si me sacaba su verga él podría ver como mi ano se quedaba completamente abierto.</p>
<p>—Sácame tu verga, quiero que veas como se queda mi ano dilatado. —Le dije con voz cachonda.</p>
<p>—Se te quedó abierto preciosa, te ves bien hermosa con el ano abierto. Se ve que ya estás acostumbrada.</p>
<p>—Sí, es que me penetro mucho con mis dildos en mi casa.</p>
<p>Jesús, continuó penetrándome, pero ahora sacaba su verga por completo y me la ensartaba muy duro por mi culo, para ver como se quedaba abierto cada que la sacaba.</p>
<p>—Ahora sí, ya quiero venirme preciosa. —Me dijo emprendiendo una penetración vigorosa y frenética</p>
<p>Tan solo de recordar la forma en que me cogió, hace que se me erice la piel y endurezcan los pezones. Mi vagina está lubricando como un rio de agua dulce al momento de escribir estas líneas.</p>
<p>—¡Aaahhh! ¡Así Chucho! ¡Cógeme fuerte! ¡Aaahhhh! ¡Me duele mucho! ¡Aaauuuu! ¡Me lastimas mucho! ¡Aaahhhaaaa!</p>
<p>—¿Así preciosa? Estás bien buena Alexa. Tienes un culo bien sabroso.</p>
<p> —¡Así me gusta papi! ¡Aayyy! ¡Me arde! ¡Cógeme más Chucho! ¡Que rico me coges! ¡Aaaahhhh! ¡Sí hazme tu zorra! ¡Destrózame el culo! ¡Aayyyy! ¡Me duele mucho! ¡Me arde! ¡Aaahhhh! ¡Más rápido amor! ¡Más fuerte!</p>
<p>—¡Ya me voy a venir hermosa! ¿Dónde quieres que te los eche? —Me dijo muy excitado.</p>
<p>—¡Échamelos en la boca! —Le dije deseosa de probar su semen.</p>
<p>Él retiro su verga de mi ano y yo me arrodillé con mis senos expuestos y excitados. Jesús se masturbo muy intensamente durante unos cuantos segundos.</p>
<p>—¡Aquí van preciosa! ¡Aahh! ¡Aahh! —Me dijo jadeando mientras acercaba su enorme verga a mi boca.</p>
<p>Yo saqué mi lengua como perrita y lo miré a los ojos cachondamente. Él colocó su verga sobre mi lengua y de pronto sentí un fuerte, cálido y abundante chorro de semen que entró directo en mi boca.</p>
<p>—¡¿Te gusta perrita?! —Me dijo al verme saborear su semen en mi boca.</p>
<p>—¡Tienes un semen delicioso! ¡Muy ricooo! —Le dije muy cachonda y gustosa mostrándole mi lengua como perrita, para que viera que me los había tragado todos.</p>
<p>—¡Hiciste que me viniera muy fuerte! —Me dijo con su respiración agitada.</p>
<p>Después, continué mamándole la verga hasta dejársela completamente limpia. Ambos comenzamos a vestirnos y nos dimos besos y caricias de agradecimiento por tan cálido encuentro.</p>
<p>—Coges muy rico Chucho, muchas gracias, me gustó mucho.</p>
<p>—Gracias a ti, estás buenísima. Eres la chica más guapa con la que he estado.</p>
<p>—¿Enserio? Que lindo eres muchas gracias. —Le agradecí con otro beso de lengüita.</p>
<p>Habían pasado 40 minutos desde que llegamos, así que le envié un mensaje a mi amiga.</p>
<p>—¿Ya estás en el café? —Le pregunté.</p>
<p>—Ya tengo como 10 minutos que llegué.</p>
<p>—Ay, disculpa. En unos minutos llego, ya no tardo.</p>
<p>—Chucho, mi amiga ya está en el café. ¿Me podrías llevar porfis?</p>
<p>—Sí preciosa, vámonos.</p>
<p>Bajamos las escaleras y subimos al coche, está vez me senté en el asiento de copiloto, él abrió el portón eléctrico y salimos del motel.</p>
<p>Durante el trayecto, seguimos platicando sobre lo bien que lo pasamos, a pesar de que fue poco tiempo. Después de unos minutos llegamos a la plaza comercial donde está el café y nos despedimos.</p>
<p>—Mira te paso mi número, por si te gustaría que nos volvamos a ver, o si necesitas que te lleve a algún lugar, estoy para lo que necesites preciosa. —Me dijo amistosamente.</p>
<p>—Muchas gracias, sí me gustaría. La pasé muy bien contigo, la verdad me dejaste un poquito adolorida, pero bueno, así es más rico ¡Jajaja! —Le dije con voz cachonda, yo seguía muy excitada y sensible de mi zona íntima.</p>
<p>—Ya sabes cuando gustes preciosa.</p>
<p>—¡Ay, que lindo! Pero bueno dime ¿Cuánto te debo?</p>
<p>—No, como crees. No me debes nada. Y cuando gustes ya tienes mi número.</p>
<p>—¡Ay, muchas gracias! Sí, yo te llamo —Me despedí con un beso de lengüita mientras le frotaba su verga—. Bye.</p>
<p>—Bye. —Él se esperó hasta que me vio llegar a la entrada del café y después se retiró.</p>
<p>Yo no me había percatado de que mi amiga estaba esperándome en las mesas que están en el exterior del café. Por lo que pudo ver perfectamente la cálida manera como me despedí de Jesús.</p>
<p>—¡Hola, amiga ¿Como estás? —Le pregunté emotivamente.</p>
<p>—¡Muy bien amiga! ¿Y tú?</p>
<p>—¡También, estoy muy bien! ¡Discúlpame por la demora!</p>
<p>—No te preocupes amiga, pero a ver cuéntame ¿Entonces te tuviste que venir en un taxi de app?</p>
<p>—Sí, es que está ponchada la llanta de mi camioneta. —Le contesté explicándole.</p>
<p>—¿Entonces el chico con el que te acabo de ver besándote, es el conductor del taxi de app? —Me dijo con gran curiosidad.</p>
<p>—¡Ay, nooo! ¿Me viste? —Le dije sonrojada, no sabía dónde meter la cara.</p>
<p>—¡Sí, lo vi todo! ¡A ver cuéntame que pasó, quiero detalles!</p>
<p>—Bueno, pero primero vamos por nuestro frappé…</p>
<p> </p>
<p><strong>Alexandra Love.</strong></p>
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