Primera mamada e in...
 
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Vaciar todo

Primera mamada e iniciación.

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(@danisampedro91)
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   Soy Carlos Alberto (Tito), el que, por unos zapatos, se dejó coger por los militares. Hoy voy a contar como fue mi iniciación, como hice mi primera mamada y como me desquintaron.

 

   Vivía con mi Tío y tres primos desde los 8 años, pues mi mama me dejo con ellos para irse con un hombre. Ellos eran negros y por cosas del destino yo nací blanquito ya que mi papá un hombre catire, preñó a mi mamá en una noche de aventura, nunca supe de él.

   Mis primos se llaman Domingo el mayor, Andrés el segundo y José Daniel el ultimo, mi Tío se llama Alfonso.

    Mi primera mamada fue a los 11 años y todo por estar espiando a Domingo, quien contaba con 29 años cuando esto sucedió. El baño de la casa no tenía puerta, una cortina hacía de ella. Mi Tío y mi otros dos primos marchaban a trabajar temprano y Domingo, el mayor se quedaba, ya que no trabajaba. Cuando se metía a bañar, como yo tenía curiosidad y deseos de verle su pene, lo espiaba a través de una rotura que tenía la cortina.

   La primera vez que lo vi me excitó mucho el verlo completamente desnudo, sobre todo Verle aquella verga negra que le colgaba del medio de las piernas. Verle aquella cosa colgando, me había excitado mucho. Fueron varios días los que estuve espiándolo. Pero un día, debió ser por lo excitado que yo estaba, sin querer tropecé y caí de bruces al baño. Al verme, se tapó, mientras yo me levanté y salí corriendo para el cuarto, estaba nervioso por haber sido descubierto.

 

   Al rato el entro con un paño en la cintura y me dijo que porque lo espiaba. Yo no sabía que decir, lo miraba nervioso, pero era incapaz de decirle nada.

   Cuando de repente mi primo, me dice:

    ¿Te gusta ver esto? Quitándose el paño para enseñarme su vergota.

 

   Bufff, verle aquella cosa que le colgaba del medio de las piernas, me hizo enrojecer, hasta las orejas se me habían enrojecido.

 

   Ven tócala, si te gusta, me decía mi primo a la vez que me agarraba la mano poniéndola en su verga.

   Bufff, yo estaba tenso y muy pero que muy nervioso, al tocarle la verga, noté que Estaba caliente, se veía imponente, la tocaba con mucho nerviosismo, pero la verdad es que me gustaba y excitaba mucho tocarla.

 

   hazme la paja, sube y baja la mano primo. Obedecí y el gemía. Estaba asustado y a la vez excitado, era la primera verga que tocaba.

 

   Mi primo miraba como yo nervioso deslizaba mi mano meneándole aquella tremenda verga que le colgaba del medio de las piernas, cada vez se ponía más dura y no paraba de crecer. Yo seguía muy nervioso y cada vez más excitado, me estaba gustando lo que le estaba haciendo a mi primo, Domingo.

 

   Vamos A Ver si lo haces igual de bien con tu boquita primito, me dice luego de llevar un buen rato acariciando y meneándole la tremenda vergota. Métetela en la boca y chúpala como si fuera un helado, me dice mi primo, poniéndome la mano sobre mi nuca a la vez que me empujaba la cabeza, animándome para que se la chupara, ya verás cómo te va a gustar más, me decía acercando mi cara a su entrepierna.

 

   Lo hice, nervioso como estaba, abrí la boca y metí su macana negra en mi pequeña boca. Al principio me dio algo de asco, pero mi primo me animaba diciendo:

   Dale suave, chúpala sin prisas, así así, abre bien la boca y chúpala como si fuera un helado, así así, ¡ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto, primito!

 

   Poco a poco me fui acostumbrando, me gustaba mamarle la polla a mi primo, era una sensación extraña, pero cada vez aquello me gustaba más. Tener la polla de mi primo en la boca y mamarla haciendo que mi primo se estremeciera de gusto, me estaba gustando cada vez más. 

 

   De repente me asusté, al ver cómo mi primo me sujetaba la cabeza pegándola más a su cuerpo, a la vez que gritaba, ya primito, ya me vengo, ya me vengo. Cuando de su polla empezó a salir chorros de semen que caían a borbotones en mi pequeña boca.  

   Cuando me pude soltar, una vez mi primo se acabó de correr en mi boca, corrí al baño a escupir la leche, casi vomité.

 

   Tienes que acostumbrarte a tragar la leche primito porque a partir de ahora, cuando estemos solos me lo vas a volver a mamar y quiero que te tragues la lechita, ya verás como también te va a gustar, me decía mi primo una vez volví del baño.

 

   Al día siguiente estaba yo acostado, cuando mi primo entró al cuarto, ¡uy primito! No me había dado cuenta, pero tienes un lindo culito, me decía acariciando los cachetes de mi pequeño culito a la vez que me apretaba y sobaba el culito. Bufff que ricas nalguitas tienes, lástima que no pueda estrenarte, todavía eres muy chamito para desquintarte, de momento seguirás mamando, me decía mi primo sin dejar de manosear y apretar mis pequeñas nalguitas.

   Sacó su verga metiéndomela en la boca. Esta vez fue más rudo, porque comenzó a follarme la boca haciéndome ahogar por veces.

   Me separó las manos de su pene, quería ver cómo me tragaba toda aquella vergota, como sus huevos tocaban mis labios, cosa que me ahogaba por veces, en varias ocasiones estuve a punto de vomitar, pero ahí él era cuando aflojaba dejándome respirar, pero al momento ya volvía a meterme aquella tremenda vergota que tenía.

   Hoy te vas a tragar la leche primo, eso es vitamina para que crezcas, no quiero que la escupas como ayer, hoy vas a ser bueno y te la vas a tragar toda, ya verás cómo te va a gustar, me decía viendo como yo le mamaba la polla.

 

   Fueron más de 10 minutos los que me tuvo mamando cuando de repente dijo:

    ¡bufff primo! Voy a llegar, ya me viene, ya me viene, gritaba a la vez que me sujetaba fuertemente la cabeza, haciéndome que me tragara toda su polla.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Gritaba soltando toda su corrida dentro de mi boca. El cabrón se vació por completo en mi garganta la cual no me quedó otra que tragarme toda la corrida, no me había quedado más remedio.

 

   Te voy a hacer todo un experto en mamar guevo, primito. Vamos límpiala con la lengua, me decía.

    Con la lengua le quité los restos de semen, como me había dicho. Esta vez sí me gustó el sabor de su leche, no me había dado el asco como el día anterior. Por casi 8 meses casi todos los días, mi boca deslechaba a mi primo mayor.

 

   Mi primo nunca intento cogerme, solo me acariciaba las nalgas y me las mordía. Le daba miedo mandarme al hospital si llegaba a cogerme.

   Mi desvirgador fue un vecino negro al cual conocí en un encuentro de futbol, el equipo del barrio contra los del barrio vecino. Él era el capitán del equipo y había muchas niñas pendiente de él. No me llamó la atención al momento, me gustaba un negro del otro equipo porque era alto y tenía los ojos verdes.

    Jugaban y en una acción, mi futuro primer hombre metió un gol y se quitó la camiseta acercándose a la pequeña tribuna del campo celebrando el gol marcado. Me impacto su bello pecho, su abdomen con cuadritos, desde ese momento me enamore de ese chamo.

   El juego termino 2-1 a favor de nuestro equipo y yo veía embelesado a mi negro.

Todos los del barrio felicitaban al mejor jugador, las chicas se abrazaban a él y yo lo veía desde la tribuna. Mi corazón se aceleró cuando se acercó y me dijo: Y tú carajito no piensas felicitarme. Me baje y cuando me abrazo me dijo: Espérame en el matorral.

    Quedé sorprendido y emocionado, el chamo que me gustaba me invito a estar con él. Esperé que todos se fueran y cuando solo quedaba el entrenador y sus amigos, hice como que me iba escondiéndome entre la pequeña tribuna. Cuando se fueron las personas que estaban corrí hacia el lugar de la cita.

    Me senté en una piedra esperando a mi enamorado, estaba ansioso y emocionado a la vez, sabía o así lo intuía que iba a mamar otra verga diferente a la de mi primo y eso me tenía excitado y muy nervioso.

    Al ratico llegó y me pregunto:

   Te gusto bebé. No supe que contestarle, claro que me gustaba, pero no sabía que decirle, el viendo mi nerviosismo, me dijo:

   Vamos a apurarnos bebé, ven mámame la verga. Cuando la saco la vi, era larga pero delgada, negra, un poquito más pequeña que la de mi primo. Él se sentó a mi lado con la verga afuera y me puse entre sus piernas y comencé a mamarla.

    ¡Ohhh bebé que rico lo haces! Sigue sigue así bebé, ¡ooohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Gritaba él a la vez que enredaba sus dedos en mi cabello.

 

   Yo estaba excitado, le estaba mamando la verga al chico que me gustaba. Me empujaba la cabeza y me ahogaba, pero me gustaba. Seguí mamándosela cuando de repente me dijo:    Déjame ver ese culito rico que tienes.

   Me puse de espalda a él, pegado al árbol, mientras él me bajaba el short. Bufff bebé que belleza de culito que me voy a comer.

   Se quitó su short pegándose a mí, su guevo tocaba la rajita de mi culito. Sentía como se restregaba, yo estaba muy caliente y excitado, podía notar el calor que emanaba de su cuerpo y aquello me gustaba.

   ¿Te han cogido bebé, alguien te ha metido la verga alguna vez? Me preguntaba mientras se iba restregando por mi rajita.

 

   No, nadie me cogió, solo he mamado, le contesté nervioso.

   ¿A quién se lo mamaste bebé?

   No contesté, le había prometido a mi primo que no le diría a nadie.

 

   Al ver que no le contestaba, siguió con lo que me estaba haciendo. Bueno no importa, ábrete las nalgas bebé. LO hice y el me metió un dedo, pero le dije me duele. Ok bebé, pero te vas a dejar coger, ¿verdad que sí?

    Puso su polla en la entrada de mi hoyito rosado y cuando empujo un poquito pegue un grito.

   ¡Ohhh! Me duele, me duele, ¡ooohhh! Gritaba yo llorando por el terrible dolor que había sentido.

    Dios que tremendo dolor y solo me había metido la cabeza de la polla, ni siquiera la había podido meter toda. Llorando como estaba me tiré al suelo.

  

   Al ver cómo lloraba retorciéndome de dolor, sacó la verga y me dijo:

   Bueno está bien, mejor sigue mamando, por lo que volví a meterme su verga en la boca y al rato empezó a gemir, ¡ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Sigue, sigue bebé, ya, ya me viene, me vengo, me vengo ¡ooohhh que gusto! Trágate la leche bebé, trágala toda.

 

   Como ya tenía experiencia tragando leche, comencé a tragar la tremenda corrida que me estaba soltando em la boca.

   Se sorprendió cuando después de soltarme tremenda corrida en la boca, agarre su verga y con mi lengua se la comencé a limpiar, pasaba la lengua como si me fuera la vida en ello.

   ¡Bufff bebé! Te tiene bien enseñado ese que le mamas el guevo.

   Ahora ya somos novios bebé, tienes que darme el culito la próxima vez.

   No le dije nada.

   Salió él primero y luego yo. Me dolía un poquito el culito, pero estaba feliz, el hombre que me gustaba me había dejado mamarle la verga.

 

   Fueron varios días que nos encontramos en el mismo lugar, hasta tres mamadas le daba. Todas las veces intento penetrarme, pero siempre me dolía mucho, por lo que no pudo desquintarme.

   Una mañana fue a buscarme a casa y me dijo: bebé, me voy al servicio militar, espérame no dejes que nadie te toque, recuerda que eres mi novia y yo tu novio. Me pregunto que si estaba solo y dije que sí. Entro y me dijo que no lo olvidara, dándome un pico en mis labios, el primero que recibí en mucho tiempo estando con él. Me agarro las nalgas y se fue. Me puse triste, pero a la vez feliz porque me dijo que era su novia.

   Cuando regresó, el día de mi cumpleaños, vino dispuesto para desvirgarme, no podía olvidarme, todos los días se tenía que masturbar recordándome.

 

   El 18 de agosto día de mi cumpleaños, mi Tío y mis primos me compraron una torta y unos refrescos además de licor para ellos para celebrar mis 12 años.

   Invité a 5 compañeros de escuela, que eran mis mejores panas, mientras que mi Tío invito a sus amigos, con quienes jugaba al Dominó, uno de ellos el señor Efraín, que cada vez que venía a casa, me acariciaba la espalda diciéndome que era un niño lindo. Mientras que mi primo mayor, Domingo, invitó a 2, siendo uno de ellos Aldo, un mulato alto de buen cuerpo con quien tendría una historia a mis 14 años.

   Estaba feliz por la celebración y porque estaba con mis amigos, siempre recordando a mi negro Daniel. Cuando fui a la cocina para buscar unos pasapalos, para repartir, Efraín me siguió, allí me acarició la espalda y me dijo que hoy estaba muy lindo. Vine a felicitarte, me decía, a la vez que Me abrazaba tocándome mis pequeñas nalgas mientras me besaba el cuello.

   Sentí un escalofrió cuando me beso el cuello, como pude me zafé, recordando que le prometí a Daniel que nadie me tocaría.

    Como a las 8, mi amiguito René me dijo que había un militar en la puerta preguntando por mí. Me emocioné porque sabía que era Daniel, corrí hacia la puerta y era él. Al verlo corrí a sus brazos y allí me dijo que hoy me daría el mejor regalo, que me esperaba en su casa. Le dije que estaba bien, que vería como me escapaba.

   Te espero bebé, hoy voy a hacerte feliz, ya lo verás.

 

   Estaba cada vez más ansioso por escapar a casa de mi negro, quería estar con mi novio. A eso de las 9 mi Tío dijo para cantar cumpleaños, me rodearon en la mesa y nuevamente el viejo Efraín estaba a mi lado, al prender las velitas y apagar las luces, el viejo comenzó a tocarme mis nalguitas, pequeñas, paraditas. No podía hacer nada porque todos se darían cuenta. Apagué las velas y me aparté rápido. Repartieron la torta y los maduros se fueron al patio, mientras que Aldo, un negro bello y de buen cuerpo me cargó felicitándome, también me toco mis pequeñas nalguitas.

    Al rato mis amigos, dijeron que se iban, ahí fue cuando aproveché para decirle a mi Tío que acompañaría a René a su casa ya que era el de menor edad.

   Nada más dejarlo en su casa, corrí a la casa de mi novio. Toqué la puerta saliendo él en short. Bufff, verlo así me excité.

   Pasa rápido antes que mi Madre vea que estás aquí, me decía abriéndome la puerta para que pasara.

 

   Entré y nada más entrar, me agarró abrazándome, dándome tres picos en la boca, mientras me llevaba a su cuarto.

   Bufff bebé, me tienes cachúo, me hice muchas pajas en el cuartel acordándome de tu culito, me dijo nada más entrar a su cuarto.

   Yo le contesté que todos los días lo recordaba, quería estar con él.

 

   Ahí fue cuando me dijo lo que me marcaría de por vida, hoy quiero cogerte bebé, somos novios y los novios cogen. Inocentemente le dije que sí, porque no sabía lo doloroso que seria.

   Se quitó el short mientras me decía, mira cómo me tienes bebé, anda, ven que te quitare la ropa.

    Mientras me quitaba la ropa, yo acariciaba Su verga negra, la que había mamado muchas veces. Estaba erecta, babosa, la agarre y comencé a pajearlo. Al quedarnos desnudos se acostó en la cama y me dijo:

   Chúpala bebé como sabes.

    Yo también tenía ganas de chuparle la verga, estaba excitado y muy caliente. Mientras le mamaba, él me tocaba las nalguitas y al ratico me dijo, quiero cogerte bebé, acuéstate en la cama.

   Hice lo que me pedía, me subí a la cama tumbándome boca abajo.

   Ábrete las piernas, me decía colocándose él en medio de ellas a la vez que me abría las nalguitas. Hoy serás mi mujer, hoy te la voy a meter por este culito tan lindo que tienes.

   Yo estaba emocionado y a la vez asustado, era mi primera vez, quería entregarme a él, quería que me hiciera suyo.

   Escupió en el culito a la vez que pasaba su mano lubricándome.

   Te va a doler bebé, tienes que aguantar, luego ya verás como te pasa y cómo te va a gustar, me decía mientras pasaba su mano por la entrada de mi hoyito, preparándome para lo que iba a ser mi desvirgación.

    Sí, le contestaba yo nervioso y excitado como estaba.

 

   Colocó la cabeza de su larga y negra verga en la entrada y así como me tenía, mientras me sujetaba con sus manos, empujo, abriéndome el culito a la vez que su negra y larga verga me entraba por el culo.

   ¡Ohhh! ¡ooohhh! Me duele, me duele, Gritaba yo retorciéndome de dolor. Dios, creí que me partía en 2, no dejaba de llorar.

 

   Ya, ya está, ya la tienes toda dentro bebé, me decía a la vez que trataba de taparme la boca para que no se escucharan mis llantos.

 

   Ya bebé ya, ya verás como ahora te va a pasar el dolor, me decía tratando de calmarme. Me acariciaba y besaba la espalda sin sacarme la larga y negra verga del fondo de mis entrañas, estaba dejando que mi culito se acostumbrara, tenía que dilatar, luego ya me follaría bien profundo para que dejase de ser virgen, iba a ser su mujercita y tarde o temprano tenía que romperme el culito.

 

   Así que vio que yo ya me había calmado, que mi culito ya no le apretaba la verga, poco a poco comenzó a moverse.

  Ya mi bebé, ves que ya no te duele tanto, ya verás como te va pasando y te empieza a dar gusto, me decía moviendo su pelvis para que su verga fuese entrando y saliendo muy suavemente.

   Dios, así que dejé de llorar, al ver que empezaba a gustarme, las arremetidas que me daba eran cada vez más salvajes. Ya me estaba cogiendo sin piedad, las estocadas que me daba eran profundas y rápidas. Yo no dejaba ahora de lloriquear, sentía algo de dolor, pero también me gustaba, cada vez que metía a fondo su verga, todo mi cuerpo se estremecía de gusto, ahí no podía aguantar y gemía como una gatita en celo, ¡ohhh! ¡ooohhh! ¡ooohhh ohhh! Chillaba retorciéndome de gusto.

   Ves como te gusta, ves bebé, ya te dije que te iba a gustar, así así, gruñía él una y otra vez, ahora ya eres mi mujercita, ahora ya somos novios de verdad, ya eres mío bebe.

 

   Menos mal que no aguanto mucho, porque apenas a los 6 o 7 minutos exploto en mi culito llenándolo de leche.

 

   Yo seguía con el lloriqueo, no sabía que pensar, al principio me había dolido mucho, luego ya poco a poco me empezó a gustar, era una sensación extraña la que tenía.

 

   ahí fue cuando dijo, ¡bufff bebé que culito más rico! Ya eres mi mujer, ya te preñé con mi lechita.

 

   Me toqué el hoyito con el dedo, estaba lleno de sangre y leche de mi novio. Al ver la sangre mi llanto aumentó. Pero él me abrazó dándome un pico diciéndome, bebé, es tu primera vez y la sangre demuestra que fui tu primer hombre por el culito. Se levantó yendo a buscar algo con que limpiarme viniendo al momento con una crema y una toalla para limpiarme, me limpió echándome luego de aquella crema.

   Tenía que marchar así que le dije que tenía que irme, que mi Tío se podía molestar si tardaba mucho.

 

   Espera bebé, tienes que tragarte mi leche, ¿mámalo sí? Me decía acercando su negra verga a mi boca.

   No pude negarme, me arrodillé ante su verga, comenzando a chuparla.

   El me empujaba la cabeza haciéndome ahogar, hasta que se volvió a correr, ahora en mi boca.

   ¡Ohhh! ¡ooohhh que gusto! Gritaba soltando varios trallazos de semen los cuales no me quedó otra que tragarme.

   ¡Bufff bebe! Que feliz me has hecho hoy, fue nuestra primera vez. ¿Vas a venir mañana?

   Le contesté que sí, me vestí, le di un pico y me fui corriendo para que mi tío no se molestase.

 

   Me escondí de él los días que estuvo de permiso, no quería que me volviera a coger, cada vez que iba al baño sangraba.

Continuara

 

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(@armansor)
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buenisimo para cuando la segunda parte 


   
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