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									No Consentido - Relatos Eróticos				            </title>
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            <description>Relatos eróticos enviados por los usuarios. Portal con la comunidad de autores y lectores más morbosos de la red que interactúan con las escenas relatadas más morbosas. Relatos en familia, gays, bisexuales, dominación, sumisión y todo lo que te puedas imaginar.</description>
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                        <title>La Marranita - CAPÍTULO XIII - Revolución</title>
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                        <pubDate>Fri, 11 Sep 2026 15:41:51 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[La Marranita - Auge y caída de la República de las Mujeres



 
 
 

CAPÍTULO XIII - Revolución

 

Una vez alg...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p><strong><span>La Marranita - Auge y caída de la República de las Mujeres</span></strong></p>
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<div dir="ltr"><span>CAPÍTULO XIII - Revolución</span></div>
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<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span>Una vez alguien me dijo que mi vida era digna de uno de esos largos relatos que cuentan los viejos alrededor del fuego, una de ésas con grandes personajes heroicos y malvados, multitud de aventuras, situaciones inesperadas y desesperadas y sorpresas continuadas en la trama. </span><span>Seguro que si me hubiera visto ahora aquí, sola y abandonada durante años en una pequeña granja del entorno más rural, apartado y olvidado del Continente, no pensaría lo mismo. Menudo acabar nefasto, menudo devenir lamentable en una historia aburrida, monótona e insoportable, pesadamente igual palabra tras palabra... hasta el desastre final. Porque desde luego que el final que me auguro no va a ser épico, sino más bien fatídico. Pero a estas alturas ya me conformo con poco. En realidad, cuanto más lo pienso, más deseo que cualquier final llegue pronto, con tal de que sea lo más rápido posible. Para nada quiero ningún final épico, además. </span><span>Si pudiera elegir, me gustaría en realidad que fuera sádico; e ineludiblemente sexual, por supuesto. </span></span></div>
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<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span>A los trece años Padre inició mi preparación espiritual como servidora de la Orden de la Sumisión Total. En aquella época feliz, la Orden estaba reservada únicamente para los especímenes más selectos de toda La Ciudad, y yo superé todas las pruebas de admisión con las mayores alabanzas. Él fue el mejor Maestro, y yo la alumna más devota posible, claro está. En tan solo los cinco años que pasamos juntos, yo conseguí escalar uno tras otros los 5 Niveles. Padre me entregaba a otros maestros para perfeccionarme, y todos quedaban siempre sorprendidos conmigo. Lo que aprendía en mi cuerpo lo repetía luego con mi grupo de adeptas, mis esclavas, mis amigas. Vivir una misma experiencia desde las dos orillas enfrentadas te da siempre una perspectiva única para seguir avanzando. </span></span></div>
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<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span>Echo de menos a padre. Echo de menos a cualquier Amo capaz de llevarme al placer a base de castigar mi cuerpo podrido por el olvido y el abandono, por la falta de deseo y el vaciamiento de la lujuria. Por eso no imagino mejor final que la violación, la tortura y el martirio hasta la muerte. Al fin y al cabo, ése y no otro es el verdadero sueño de cualquier buena sumisa. Aunque en mi caso, mi sueño había sido siempre morir a manos de Padre. Si hubiera justicia en este mundo, él debería haber sido mi principio y mi final. Sin más.<br /></span></span></div>
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<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span>En cualquier caso, que mi vida haya sido o no materia para una historia o leyenda, poco importa ya. </span><span>Partiré en cuanto termine estas líneas, con la práctica seguridad de que mi propio camino pondrá fin a mis días en breve. De mí sólo quedarán estas páginas, </span><span>y en ellas no quiero extenderme en hablar de lo que pasó el día de mi decimoctavo cumpleaños, ni en los dos años siguientes: el tiempo transcurrido entre el Día del Triunfo de la Revolución y el periodo necesaria para la consolidación de la infame República de las Mujeres que cambió para siempre La Ciudad en pos del surgimiento de la nueva Ciudad Atenea. </span></span></div>
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<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span>Los recuerdos de aquella época son vívidos, en realidad mucho más que los de mi feliz infancia o, incluso, los de aquellos años de perfección pasados junto a Padre. Puede parecer paradójico, pero la ira y el odio son capaces de marcar </span><span>nuestra alma </span><span>de una manera mucho más fuerte y definitiva que el placer y la alegría, por completos que estos hayan sido. No es por falta de memoria, por tanto, que no quiera recordar esos acontecimientos. </span></span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span> </span></span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span>No. En realidad el motivo de ello es tan simple como que la soledad que arrastra mi alma, y la sequedad forzada que soporta mi cuerpo, no son capaces de asumir hoy por hoy el peso de aquellos recuerdos malditos.</span></span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span> </span></span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span>Y, sin embargo, soy consciente de que debo pasar siquiera someramente por el relato de lo que supusieron en verdad aquellos días, para mí y para la mayor parte de la sociedad callada y atemorizada, que fue derrotada y sometida y sufre hoy la dictadura de Ciudad Atenea, </span><span>como yo sufro su destierro</span><span>. El relato de lo que la inmensa mayoría de la gente vivimos realmente, y no esa historia oficial prefabricada y dirigida, que no es posible que la crean ni las Dirigentes que la escribieron. Disculpe mi posible lector las manchas de tinta emborronada con la sal de mis lágrimas, que de seguro encontrará en las siguientes páginas. Trataré de hacer su penosa lectura lo más breve posible.</span></span></div>
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<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span>La Revolución fue rápida, gracias fundamentalmente a su perfecta sincronización y a una crueldad extrema y completamente desconocida hasta entonces. Sé que eso es lo primero que han querido borrar de la historia, y que de hecho han conseguido hacerlo con acertada precisión de cirujano. La República de las Mujeres se ha vendido al exterior como un espacio totalmente libre de cualquier violencia física, y eso es algo casi totalmente cierto... en la actualidad. Pero algo así solo es posible gracias a que la violencia desatada durante la larga jornada revolucionaria fue tan total y perfecta, que luego ya no les ha hecho falta para seguir imponiéndose más que una violencia mental desmedida e implacable. Violencia mental que, como sabe de hecho cualquier persona iniciada en los misterios de la Sumisón, solo es posible alcanzar gracias a una violencia física real, sutil y consentida, brutal pero de guante blanco, que nunca deja huellas en los cuerpos pero sí en las almas. No voy a negar que eso es hoy casi completamente cierto (aunque sé que en algún momento tendrán que salir a la luz, de manera inevitable, las brutales torturas que el Régimen todavía ahora lleva a cabo, ininterrumpidamente, en lo más profundo de los enormes edificios institucionales que separan el barrio noble de Ciudad Atenea de la ciudad popular donde se hacinan cientos de miles de almas sometidas por el terror). </span></span></div>
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<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span>Con todo esto, quiero dejar claro que si la Revolución triunfó en un solo día, no fue precisamente gracias a la inteligencia y al poder y superioridad moral de las nuevas dirigentes, como siempre han querido hacernos ver... su única arma para asegurarse un éxito tan fulgurante fue, simple y llanamente, desplegar un terror absoluto, alimentado por el sufrimiento extremo e inesperado, y consolidado para muchos años mediante la muerte violenta de cientos de miles de hombres.<br /></span></span></div>
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<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span>Porque el día de mi mayoría de edad, fue un día de sangre y de fuego.</span></span></div>
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<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span>Naturalmente, aquello no fue precisamente lo que yo esperaba para mi decimoctavo cumpleaños. Pero su capacidad de sorprendernos a todos fue lo que les permitió a esas zorras poder golpear tan solo una vez, sin tener que hacer el esfuerzo de rematar al enemigo, que quedó plenamente destruido al primer golpe. Y, además, ¿de verdad podría alguien habernos advertido de algo así? ¿Habernos preparado para ello, haber asegurado una anticipación, una posible respuesta coordinada? Todo habría sido inútil, porque no se trató solo de que llegara todo por sorpresa, sino que consiguieron avanzar a una velocidad inaudita que les permitió tomar el control absoluto sobre todos los barrios en cuestión de una jornada. Tal determinación fue posibles gracias a que, sobre todo, para aquella gente el día de la Revolución fue, fundamentalmente, un día de venganza. </span></span></div>
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<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span>Recuerdo con el máximo dolor, pero sobre todo con el máximo odio, el cuerpo sucio, destrozado y decapitado de Padre nadando en un charco de sangre en la tierra embarrada del patio. A su lado, su cabeza y su miembro viril con sus enormes testículos se alzaban vacíos de vida, inertes sobre sendas pértigas, a modo del más ominoso de los avisos. Pese a todo, la polla muerta y vacía de Padre seguía luciendo descomunal aún en aquella siniestra situación, revelando todavía un tamaño mayor que el de su cabeza desfigurada ahora que, por primera y única vez, todos teníamos oportunidad de contemplar las dos a la misma altura. Yo seguía rendida a sus pies, con el cuerpo lleno de heridas y quemaduras, encadenada y doblegada, sollozando de rodillas, abrazada en todo momento a aquella pértiga que soportaba los restos del falo al que yo pertenecía, sintiendo en mi cuello y mi espalda el continuo gotear de la sangre que seguía vaciando aquel miembro majestuoso, aquella verga de dios que tantas veces me había llenado de vida, un falo al que no podía dejar de venerar como el único Dios verdadero que había sido siempre para mí. Pero mi Dios había muerto, y la propia Marranita había desaparecido para siempre al desaparecer su dueño, que era por sí mismo su único motivo de vivir.</span></span></div>
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<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span>Para mi desgracia, sin Padre a mi lado yo volvía a ser solo Lauh', una simple mujer, una cualquiera, ahora tan vulgar y miserable como tantas.<br /></span></span></div>
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<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span>El patio y las galerías de los edificios estaban plagados de cuerpos destrozados, y de un lado para otro se apresuraban grupos de mujeres, y algunos hombres también -esclavos o prematuros vendidos, renegados de su virilidad y su poder-, empujando a golpes de sus armas a los relativamente escasos grupos de hombres que no habían sido asesinados o sometidos brutalmente desde el inicio. Pronto todas supimos que aquellos hombres habían sido conducidos a campos de reeducación, a burdeles para mujeres, a cárceles, o directamente al matadero. Poca gente sabe, o poca quiere reconocer, que en los banquetes de los largos festines de celebración que siguieron al Triunfo de la Revolución se sirvió fundamentalmente carne de hombre, y en cantidad. Se dice que las Grandes Dirigentes celebraron cenas secretas en las que se servían exclusivamente platos cocinados con los órganos sexuales de los mejores ejemplares masculinos de la ciudad. Al final siempre es lo mismo. El perro sometido lame los genitales al que lo sometió. La mujer somete a la mujer posando su coño en la cara de la otra. El hombre somete a la mujer haciéndole comer su verga. De igual modo, las nuevas dirigentes de Ciudad Atenea asumieron el poder de los vencidos alimentándose de sus prodigiosos aparatos sexuales, tratando de apropiarse así físicamente de un poder que no les correspondía, y que sabían de hecho que no estaban capacitadas para ejercer. Comiendo las pollas de los hombres derrotados, cómo no... justo </span><span>aquello que en realidad las mujeres siempre más envidiamos y deseamos. ¡Putas comepollas! </span><span>Pero comer una polla, aunque sea en sentido literal, no va a hacer que a ninguna mujer nos crezca una polla ni, del mismo modo, puede ser algo que te haga poderosa. Vuelvo a repetir, para aviso de futuras generaciones, si es que alguien quiera acaso perder su tiempo en leer estos desvaríos de loca que hoy escribo: la persona que tiene poder lo tiene porque sí; y la que no lo tiene de por sí, no lo tendrá nunca. Esto no es solo una teoría, una visión del mundo que yo he tenido clara desde siempre, sino que es algo que ya han demostrado bien las propias Dirigentes de Ciudad Atenea. </span></span></div>
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<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span>Porque, por otro lado, hasta la mujer más poderosa sabe que siempre deberá doblegarse ante un hombre poderoso. Porque cuanto más poderosas somos las mujeres, en realidad más deseamos y merecemos las pollas. Yo hace años ya que deseo tener polla. Es mi sueño recurrente cada noche, despertarme siendo yo, Lauh', la mujer bella y completa, pero tener colgando entre mis piernas además el miembro poderoso de Padre. Porque sé bien que si tuviera esa verga entre mis piernas, tendría el poder suficiente para destruir a todas esas zorras que han arruinado mi tierra.</span></span></div>
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<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span>Entre el desorden de los grupos de hombres que eran encadenados y conducidos fuera del patio, pronto empezaron a verse también por la arena, así como por las galerías, a aquellos pocos que habían sido protegidos y salvados por las mujeres de sus familias, escondidos y atemorizados ahora detrás de sus hembras como niños desvalidos. Demasiados de ellos habían sido desnudados por completo y, despojados de toda dignidad, se arrastraban como perros, andando efectivamente a cuatro patas al ritmo que marcaban los tirones de las correas con las que los conducían las que apenas unas horas antes eran sus esposas, hijas u otros parentescos, y que habían pasado ya a ser sus dueñas. Las mujeres paseaban a sus maridos como si fueran perros; las hijas, a sus hermanos. La humanidad había desaparecido de aquel espacio donde todos habíamos convivido desde siempre, y la hombría se había esfumado de tal manera que pareciera no haber existido nunca. <br /></span></span></div>
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<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span>Toda aquella escena dantesca la contemplábamos envueltas en un olor nauseabundo a muerte y carne quemada. En dos enormes piras en sendos extremos del patio, ardían mezclados indiferentemente cuerpos de hombres y restos de mobiliario, ropas y objetos personales que habían pertenecido a aquéllos. Pero, ocupando el centro mismo de aquel espacio en el que me desarrollé como hembra, y luego como mujer, junto al cuerpo sin vida de Padre, tan grande y pesado que no habían sido capaces de alzarlo todavía, se erguían las ominosas pértigas con sus despojos y, a una altura menor, una enorme lanza en la que se descomponía el cuerpo empalado del señor Nardo. El poder real de Padre y el poder económico y social de Nardo, quedaban así exhibidos para demostrar que un Nuevo Orden se había adueñado de nuestro patio, de La Ciudad, de toda nuestra tierra, de nuestras vidas mismas. A los pies de aquellos hombres seguía yo, sola, encadenada, y deseando morir cuanto antes para poder acompañar a Padre a donde quiera que estuviese. </span></span></div>
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<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span>Tenía a mi lado el cuerpo roto del otro Nardo, mi perro. La mujer que fue mi madre lo había arrojado con desprecio desde la galería superior cuando me sacaban, cargada de cadenas y resbalando por aquel pasillo empapado con la sangre de Padre. Veía ahora acercarse su figura de Vieja odiosa, acompañando siempre como una sombra a la señora Nardo: aquella mujer vengativa se había convertido, gracias al dinero del hombre a quien ella misma había dado muerte, en el poder máximo en nuestro patio, y pronto lo sería en todo el barrio. Desaparecidos los hombres poderosos, el poder quedaba inevitablemente en manos de esas mujeres de las familias pudientes de La Ciudad, aquella sección femenina de la oscura aristocracia y la alta burguesía ociosa, que había sido capaz de urdir aquella traición absurda y sanguinaria para tratar de curar sus despreciables traumas y su miserable inferioridad vital, utilizando además el dinero acumulado por los hombres de sus familias durante años para levantar aquella insurrección, y alimentar una verdadera Revolución capaz de instaurar un nuevo Régimen firme y duradero. Pobres de ellas. Tener el poder temporal no iba a impedir que siguieran siendo siempre seres inferiores, incompletos, incapaces. Por ello supe desde el primer momento que la Revolución no iba a traer más que desgracia a mi tierra. </span></span></div>
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<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span>La Vieja se arrastraba detrás de la señora Nardo, queriendo hacer valer el recién adquirido estatus de Dirigente de la Revolución de quien había sido su encendida amante durante los últimos cinco años (nunca en secreto, porque siempre había sido prácticamente imposible guardar ningún secreto en el patio, y en realidad porque al señor Nardo había dejado de importarle lo que hiciera el resto de su familia desde que Padre cortara el pene de su hijo: que su mujer se follara a la loca de su repudiada vecina no podía añadir ya más oprobio a una reputación que, de no ser por su inmensa fortuna, cualquiera habría considerado hundida sin remedio).</span></span></div>
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<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span>La Vieja había tratado de matarme una vez que Padre fue separado de su cabeza por las amazonas armadas y ya nadie podía defenderme. Devastada por el dolor que me produjo el asesinato de Padre delante mismo de mí, aquel enjambre de jovencitas armadas hasta los dientes que había asaltado nuestra casa, fue por fin capaz de reducirme. Cuando la Vieja sacó un cuchillo de entre los pliegues de su pesado vestido y se abalanzó sobre mí, la señora Nardo la detuvo, asegurando que una mujer libre como yo siempre había sido no podía ser asesinada sin más en la nueva República de las Mujeres. Según dijo, mi cuerpo y mi capacidad sexual eran demasiado valiosos e iban a hacer falta para construir la nueva sociedad. </span></span></div>
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<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span>Ordenó que me bajaran al patio y allí estuve durante horas contemplando la desaparición violenta de todo lo que había sido mi vida a manos de aquellas sádicas salvajes. Ahora que todo parecía haber acabado por fin, Nardo se acercaba de nuevo a mí. Maniobrando siempre detrás de ella, pude ver cómo la Vieja cogía el cuerpo de mi perro muerto y se lo llevaba hacia una hoguera. La señora Nardo la detuvo, le quitó el collar y la correa a mi perro, al que Padre había llamado Nardo en honor al eunuco del hijo pequeño de aquella bruja, a quien el mismo Padre había castrado después de haberme violado el culo en público en mi primera aparición en el patio como participante de una de las fiestas de adultos. Sin mediar palabra y con un gesto de lleno de vanidad en su boca torcida y sus ojos pequeños y taimados, vino hacia mí y me puso aquella correa de perro al cuello, no sin antes intentar arrancarme el delgado collar de cuero que Padre me había puesto con sus propias manos cuando me creó como su Marranita. </span></span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span> </span></span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span>Sin embargo, fue incapaz de romper aquella fina tira de cuero, ni a base de tirones con los que casi consigue ahogarme, ni tratando de cortarlo con los cuchillos que le entregaron sus sirvientas. El collar de una verdadera sumisa no puede ser destruido, porque es símbolo de su entrega total al Amo. Durante mi aprendizaje con Padre de las artes de la Sumisón me hice experta en la fabricación de aquel tipo de artesanías cargadas de poderes incomprensibles para el resto de la gente, objetos creados expresamente para concentrar la capacidad de dominio de unas personas sobre otras. Descubrí además que tenía una habilidad especial para ello: según Padre, yo estaba especialmente dotada para el poder, y eso se notaba en mi capacidad para fabricar objetos destinados, precisamente, a acumular ese poder, a arrancarlo de unas personas para facilitar su dominio y sometimiento, siempre con fines sexuales, evidentemente. Disfrutaba fabricando esos objetos y trabajando y aprendiendo con los mejores artesanos. Nardo se vio obligada a desabrochar mi collar, debiendo utilizar para ello toda su paciencia y habilidad. Cuando lo consiguió, por fin, lo arrojó despectivamente al suelo y me abrochó con fuerza la ruda correa de perro en torno al cuello. Cuando la Vieja llegó finalmente a donde estábamos, su amante le entregó mi correa con gesto triunfal.<br /></span></span></div>
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<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span>"Arrodíllate y levántate el vestido, mi amor", le ordenó a la Vieja.</span></span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span> </span></span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span>La que antes había sido mi madre obedeció y se dejó caer de rodillas ante mí, con las piernas abiertas e inclinada hacia atrás como si fuera a parir. Nardo me obligó a postrarme ante ella, poniéndome su coño gastado de vieja a escasos centímetros de mi cabeza. Lo tenía surcado de arrugas y con la piel apergaminada de tanto afeitárselo, tanto que diría que ya ni lo llevaba rasurado, sino que su cuerpo demacrado hacía tiempo que había renunciado a producir más vello para aquella mujer desagradecida. Olía a perfumes, jabones y cremas que no conseguían tapar su olor rancio de vieja. Nardo me agarró del pelo y apretó mi cara contra ese coño. Los labios de la Vieja se abrieron al instante, revelando que su cuerpo hecho para el vicio no había perdido, pese a todo, el ardor sexual con el paso de los años. </span></span></div>
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<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span>"En la República de la Mujeres no hay nada que sea más sagrado que nuestras sagradas vulvas," gritó para hacerse oír por encima del tumulto, "vulvas santas, vulvas dadoras de vida... Por ellas se adquiere y se entrega el poder." Sentí su mano tirar fuerte de mi pelo buscando sujetarme la cabeza lo más fuerte posible, mientras clamaba: "¡¡Lau-r'ha!!", se dirigió a mí, usando para ello el nombre que la Vieja me había dado al nacer en su forma de la lengua antigua, "Lau-r'ha, ¡eres Mujer Grande y mereces vivir por ello, a pesar de la traición a tu género que has cometido! Por eso, si quieres vivir, Laura, contempla y honra ahora la vulva de la que viniste a este mundo, ¡y ríndele pleitesía en señal de arrepentimiento!"</span></span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span> </span></span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span>Zorra... me dije, ¿por qué llamaba arrepentimiento a lo que no era más que una sanguinaria venganza?</span></span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span> </span></span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span>Traté de girarme para escupirle a la cara a aquella puta, pero antes de poder siquiera menear mi cabeza escuché como el batallón de amazonas armadas de Nardo levantar sus armas contra mí. Había podido escuchar que la Revolución había reclutado a aquellas mujeres en las Tierras Salvajes y las habían armado hasta los dientes para crear el ejército más implacable y letal que aquella parte del Continente dejada de las manos de los dioses hubiera conocido jamás. Joder, aquellas putas locas habían debido dejar las Tierras Salvajes despojadas de hembras. Y si aquí también pretendían acabar con todos los hombres, ¿qué tipo de futuro tenían preparado para nuestra especie? Comprendí rápidamente que no tenía la más mínima capacidad de oponerme a aquellas bestias sedientas de sangre en aquel instante.</span></span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span> </span></span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span>Aunque todavía no entiendo qué tipo de instinto vital me hizo sacar la lengua en un momento como aquel en que, en realidad, yo solo quería morirme. Incomprensiblemente para mí, el coño seco de la Vieja reaccionó al instante, mojándome con un zumo inesperadamente sabroso en cuanto mi lengua abrió sus labios para penetrarla y mis labios comenzaron a succionar un considerable clítoris rotundamente empalmado. Un potente orgasmo, afortunadamente sin nada parecido a una eyaculación, la alcanzó sorprendentemente rápido, sin que hubieran sido necesarias más que apenas unas pocas tímidas lamidas con la punta de mi lengüecita en el fondo de su vagina, acompañando a dos o tres potentes succiones de aquel sabroso botón endurecido que había brotado entre sus pliegues. Jamás habría imaginado que comerle el coño a aquel ser de sombras podría no llegar a causarme la más posible de las repugnancias. <br /></span></span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span> </span></span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000"><span>Mientras todas estaban pendientes y envidiosas de mi comida a la Vieja, que se retorcía de gusto entre potentes convulsiones, yo pude aprovechar para recuperar discretamente mi collar de sumisa del suelo, y lo escondí metiéndolo en el fondo de mi vagina.</span></span><span></span><span></span>
<div dir="ltr">
<div dir="ltr"> </div>
</div>
<div dir="ltr"> </div>
<div dir="ltr"> </div>
<div dir="ltr"><span style="color: #3366ff">(lau.alma @yahoo.com)</span></div>
<div dir="ltr"> </div>
</div>
</div>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/no-consentido/">No Consentido</category>                        <dc:creator>laualma</dc:creator>
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                        <title>Ojos que no ven</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/no-consentido/ojos-que-no-ven/</link>
                        <pubDate>Sat, 04 Jul 2026 15:30:46 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[OJOS QUE NO VEN
 
 
No sé exactamente en qué momento dejé de importarle a los demás. Tal vez fue cuando empecé a engordar. O cuando dejé de teñirme el pelo con regularidad. O cuando me co...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<div data-olk-copy-source="MessageBody">OJOS QUE NO VEN</div>
<div> </div>
<div> </div>
<div>No sé exactamente en qué momento dejé de importarle a los demás. Tal vez fue cuando empecé a engordar. O cuando dejé de teñirme el pelo con regularidad. O cuando me convencí de que los hombres ya no eran para mí, que no tenía sentido volver a intentarlo. Lo cierto es que un día me di cuenta de que era invisible.</div>
<div> </div>
<div>Me llamo Sandra. Tengo 47 años, aunque se que aparento muchos más. Mi exmarido se fue hace ya casi una década con una mujer más joven, más flaca y más viva que yo. Nunca volví a tener pareja, ni siquiera una aventura. Lo decidí así. El dolor se me instaló como una humedad interna y, con el tiempo, me fue calando el cuerpo. Cambié el buen sexo por una buena comida. Comía para calmar la angustia, para no pensar, para dormir sin soñar.</div>
<div> </div>
<div>Trabajo en un organismo del Estado, en una oficina gris, detrás de un escritorio que ya siento parte de mi cuerpo. Atención al público. O, mejor dicho, atención a la impaciencia, a los reclamos, a las caras largas. Hace años que hago el mismo recorrido: seis cuadras desde mi casa hasta la oficina cada mañana, y otras seis al volver. Siempre sola. Siempre con los mismos zapatos cómodos, la cartera colgando del hombro, la cabeza baja.</div>
<div> </div>
<div>La rutina me protege. Nadie espera nada de mí, y yo no espero nada de nadie.</div>
<div class="x_elementToProof"><br />Y una mañana cualquiera, de esas en las que ya camino por inercia, con el piloto automático de la resignación, lo vi.</div>
<div> </div>
<div>Fue apenas un cruce fugaz. Se acercaba por la vereda opuesta, y me llamó la atención sin saber por qué. Tal vez por su andar, por la postura erguida, por la forma en que sostenía el maletín con una mano y el celular con la otra, como si todo en él estuviera medido, preciso, contenido. No lo miré demasiado, apenas un par de segundos, como quien espía sin querer, pero algo me quedó zumbando.</div>
<div> </div>
<div>Era un hombre de unos sesenta, alto, sin abdomen prominente como la mayoría. Bien vestido, con una camisa clara que se adivinaba impecable debajo de un saco gris oscuro, pantalones que le calzaban perfectos, zapatos lustrosos. Caminaba con decisión, pero sin apuro. Y aunque no nos miramos directamente, sentí —no sé cómo explicarlo— que él también me había registrado. Fue solo una intuición. O un deseo.</div>
<div> </div>
<div>Esa noche no dormí bien. Soñé con un aroma que no reconocía, uno masculino, envolvente, embriagador. Y cuando desperté, su imagen volvió, nítida, como si se hubiese instalado en un rincón nuevo de mi memoria.</div>
<div> </div>
<div>A la mañana siguiente, salí unos minutos antes. Caminé con más atención. No con ansiedad, no... con curiosidad. Me llevé los lentes de sol, aunque no hiciera falta. No por coquetería —hace años que ya no intento agradar— sino para verlo sin que lo note, si acaso lo volvía a cruzar.</div>
<div> </div>
<div>Y sí, ahí estaba.</div>
<div> </div>
<div>Esta vez, más cerca. En la misma vereda, viniendo de frente. Cuando pasó a mi lado, me llegó su perfume. Dios. Ese perfume. No era fuerte, no era invasivo. Era como él: elegante, seguro, sobrio. Sentí que algo dentro mío se estremecía, algo que creía dormido, si no muerto.</div>
<div> </div>
<div>Lo miré en detalle protegida tras los lentes. Ojos azules. Pelo entrecano, perfectamente afeitado. La barba sugerida, milimétrica. La piel cuidada. Era un hombre que se sabía atractivo, pero que no necesitaba demostrarlo. Y yo… yo sentí una punzada entre las piernas. Una sensación olvidada. Una atracción que me descolocó.</div>
<div> </div>
<div>Seguí caminando como si nada, pero el corazón me latía como si hubiese corrido las seis cuadras. Ese día, en la oficina, no pude concentrarme</div>
<div> </div>
<div>Los días siguientes, los cruces se volvieron parte de mi rutina. Mejor dicho, se convirtieron en la rutina. Lo buscaba con la mirada desde que salía de casa. Ajustaba el paso para coincidir, para alcanzarlo o para pasar justo al mismo tiempo. Nunca lo saludé, claro. Nunca me animé a tanto. Pero sí empecé a probar pequeños gestos, pavadas: el pelo más suelto, un poco de labial discreto, la blusa desabrochada un botón más de lo habitual. Hasta me compré una crema perfumada que no usaba desde hacía años.</div>
<div> </div>
<div>Y sin embargo, nada.</div>
<div> </div>
<div>Él no me veía.</div>
<div> </div>
<div>Me pasaba al lado como si yo fuera parte del paisaje, como si mi cuerpo no ocupara espacio. Como si mis ojos no lo buscaran con hambre. Al principio dolía. Luego me conformé con observarlo. Inventé una vida para él. Lo imaginé abogado, arquitecto, gerente. Divorciado o viudo. Reservado, culto, atento. Lo imaginé bajando las escaleras de un despacho elegante. Lo imaginé sonriendo, haciéndome una pregunta, tomándome del brazo.</div>
<div> </div>
<div>Y sí, también lo imaginé dentro mío.</div>
<div> </div>
<div>No me pasaba desde hacía años. No me animaba a tocarme porque me sentía fea, porque mi cuerpo me molestaba. Pero esa noche, después de un cruce particularmente frustrante en el que él directamente miró su celular cuando pasamos, sentí una ansiedad insoportable. No era tristeza. Era deseo.</div>
<div> </div>
<div>Me metí en la cama temprano, con la casa en silencio. Cerré las persianas, apagué las luces, me desnudé lentamente. Me detuve en mis pechos, que habían perdido firmeza pero no sensibilidad. Me acaricié con los ojos cerrados, con la yema de los dedos rodeando mis pezones hasta que se endurecieron como cuando era joven, como cuando mi marido aún me hacía el amor con ganas. Sentí un cosquilleo que me hizo temblar.</div>
<div> </div>
<div>Mi mano bajó despacio por el vientre, pero no me toqué entre las piernas. Aún no. Me levanté. Fui hasta la cocina.</div>
<div> </div>
<div>En el segundo cajón, junto a los utensilios que casi no uso, estaba el palo de amasar. Lo saqué con cuidado. Estaba limpio. Frío al tacto. Me lo llevé a la habitación.</div>
<div> </div>
<div>Volví a acostarme y lo coloqué sobre el abdomen. Cerré los ojos y lo imaginé como si fuera su miembro, duro, grueso, tibio. Lo deslicé despacio por mi piel, de abajo hacia arriba, hasta que rozó los pezones otra vez. Solté un gemido leve, casi avergonzado. Lo apreté contra mis pechos, lo acaricié con las dos manos, lo besé.</div>
<div> </div>
<div>No llegué a más. No esa noche. Me corrí las sábanas y lloré en silencio.</div>
<div> </div>
<div>Pero algo se había despertado en mí.</div>
<div> </div>
<div>Fue un día como cualquiera. Uno más entre montones de formularios, quejas y papeles manchados de café. El aire acondicionado apenas funcionaba y mis párpados pesaban. Tenía el cuerpo en la silla, pero la mente lejos. Pensando en él, como cada mañana. En sus manos, en su perfume, en esa sonrisa que nunca me dedicaba. Fantaseando con escenas imposibles mientras sellaba planillas como una máquina vieja.</div>
<div> </div>
<div>Y entonces, lo escuché.</div>
<div> </div>
<div>—Buen día… ¿Me podrías ayudar con esto?</div>
<div> </div>
<div>Esa voz. Esa voz grave, con pausa, con presencia.</div>
<div> </div>
<div>Levanté la vista despacio, con miedo de estar imaginándolo.</div>
<div> </div>
<div>Y no. No era un sueño. Era él.</div>
<div> </div>
<div>En carne y hueso. Frente a mí.</div>
<div> </div>
<div>Tuve que hacer un esfuerzo por no quedarme con la boca entreabierta. Sentí un sacudón interno, como si una mano invisible me hubiese hundido los dedos en el estómago. Tragué saliva. Me acomodé en la silla. El corazón latía como si hubiera salido corriendo seis cuadras bajo la lluvia.</div>
<div> </div>
<div>—Claro… —balbuceé—. A ver…</div>
<div> </div>
<div>Él dejó sobre el escritorio unos papeles desordenados. Su perfume me invadió de nuevo. Más fuerte. Más cercano. Tuve que contener un suspiro.</div>
<div> </div>
<div>—Soy Enrique —dijo, tendiéndome la mano.</div>
<div> </div>
<div>Y yo me quedé congelada. Enrique. Tenía nombre. Voz. Temperatura.</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">—Sandra —respondí, con una sonrisa que intentaba no parecer de idiota. Con la rareza de que alguien se presentara con cortesía donde nadie lo hace, donde no es necesario. Y solo quise volar...</div>
<div> </div>
<div>Me miró a los ojos. Un segundo apenas, pero lo suficiente para que todo en mí vibrara. Me esforcé por mantener la profesionalidad, aunque me temblaban los dedos. Atendí su trámite como si fuera el único del día. Hasta le expliqué de más, para prolongar el momento. Él parecía amable, agradecido, atento. Y cuando se fue, con un "gracias, Sandra", sentí que el mundo se detenía. Me quedé mirando la puerta cerrarse, con el pecho agitado y una humedad tibia entre las piernas.</div>
<div> </div>
<div>Esa tarde no volví caminando por la misma ruta de siempre. Me desvié, sin pensarlo. Crucé a la verdulería de la esquina. No necesitaba nada, pero me encontré eligiendo frutas con obsesión. Uvas, frutillas, un par de manzanas. Y zanahorias. Las más grandes. Las más gruesas. Las toqué con los dedos como si fueran de cristal. Una anciana me miró y me dio la sensación de que podía leerme los pensamientos. Apreté el bolso y salí rápido.</div>
<div> </div>
<div>Pero no fui directo a casa.</div>
<div> </div>
<div>Pasé por la farmacia.</div>
<div> </div>
<div>Caminé los pasillos fingiendo buscar algo. Toqué unas cremas, un par de esmaltes. Y después, sin pensarlo demasiado, tomé una caja de preservativos. Me acerqué a la caja con el corazón desbocado.</div>
<div> </div>
<div>—Son para mi hija —dije sin que me lo preguntaran. La farmacéutica apenas alzó la vista.</div>
<div> </div>
<div>—Claro —respondió, cortante, cobrando sin juicio.</div>
<div> </div>
<div>Salí con las mejillas ardiendo. Me sentí ridícula, pero excitada. Como si todo lo que estaba haciendo formara parte de un plan secreto. Como si algo se estuviera gestando adentro mío.</div>
<div> </div>
<div>Esa noche, apenas crucé la puerta de casa, supe exactamente lo que iba a hacer. No fue una idea razonada, ni una fantasía más. Fue una urgencia. Un hambre viejo que volvía con fuerza.</div>
<div> </div>
<div>Me desnudé con apuro. Ropa al suelo, sin ceremonia. Fui a la cocina, tomé la zanahoria más gruesa, la misma que había elegido con descaro en la verdulería, y la lavé con esmero. No por higiene, sino por deseo. La sequé con una toalla suave, la envolví en uno de los preservativos y me la llevé al cuarto como quien se lleva un tesoro.</div>
<div> </div>
<div>Me acosté desnuda en la cama, las piernas abiertas como hacía años no lo hacía. Me acaricié los senos con desesperación. Apreté los pezones con fuerza, pellizcándolos, girándolos, tirando de ellos como si estuviera provocando a mi propio cuerpo a despertar. Y despertó. Con un ardor delicioso entre las piernas. Mojada. Lista.</div>
<div> </div>
<div>Llevé la zanahoria a mi vulva y la froté primero contra mi clítoris, suave, circular. Sentí que el cuerpo se me tensaba. La presión aumentaba. La necesidad también. No esperé más. La empujé adentro de mí. Lentamente. Con cuidado. Pero sin detenerme. La sentí llenarme hasta el fondo. Como hacía años no lo sentía.</div>
<div> </div>
<div>Me moví. Empujando. Retirándola apenas. Volviéndola a meter. Cerré los ojos. Me imaginé que era Enrique quien me la metía. Que era su cuerpo el que me abría con fuerza. Su respiración en mi oído. Su perfume en mi cuello.</div>
<div> </div>
<div>Con la mano libre me acaricié las nalgas. Las apreté, las recorrí como si fueran sus manos. Me hundí los dedos entre los pliegues, despacio. Imaginando que era él quien me abría. Que él me poseía. Me llevé dos dedos al culo, con suavidad primero. El ano cedió poco a poco, tibio, expectante. No necesitaba más. No quería más.</div>
<div> </div>
<div>La zanahoria seguía enterrada dentro de mí, empapada. La moví con fuerza mientras me frotaba el clítoris con la otra mano. Firme. Sin pausa. Gimiendo como una perra desesperada. La mezcla era explosiva. Todo mi cuerpo en alerta. Cada músculo temblando.</div>
<div> </div>
<div>El primer orgasmo me hizo gritar.</div>
<div> </div>
<div>El segundo me hizo arquear la espalda.</div>
<div> </div>
<div>El tercero me nubló la vista.</div>
<div> </div>
<div>El cuarto me hizo llorar sin lágrimas.</div>
<div> </div>
<div>El quinto me sacudió los muslos.</div>
<div> </div>
<div>Y el sexto me dejó vacía.</div>
<div> </div>
<div>Vacía y satisfecha.</div>
<div> </div>
<div>La zanahoria quedó dentro mío, hundida en ese lugar donde se mezclan la vergüenza y el gozo. Mis dedos quedaron tibios, húmedos, temblorosos. Mi cuerpo vencido sobre las sábanas. Mi pecho subía y bajaba con violencia.</div>
<div> </div>
<div>Me quedé dormida así.</div>
<div> </div>
<div>Con la concha abierta.</div>
<div> </div>
<div>El clítoris palpitando.</div>
<div> </div>
<div>El culo sensible.</div>
<div> </div>
<div>Y una sonrisa imborrable en la boca.</div>
<div> </div>
<div>Esa noche no soñé con el pasado.</div>
<div> </div>
<div>Esa noche soñé con lo que vendría.</div>
<div> </div>
<div>A la mañana siguiente desperté con el cuerpo entumecido, las piernas aún abiertas, la sábana húmeda entre las piernas y el alma todavía flotando. Me levanté como pude, me duché largo, sin apuro, sintiendo el agua recorrer cada rincón todavía sensible. Cuando salí del baño, la zanahoria estaba en la mesita de luz, envuelta en un papel de cocina, como un trofeo sucio de guerra.</div>
<div> </div>
<div>Me vestí sin entusiasmo, como cada día. Pero algo había cambiado. Me sentía más viva. Más despierta. Más mía.</div>
<div> </div>
<div>Salí a la calle y, como todas las mañanas, tomé esas seis cuadras hasta el organismo. A mitad de camino, como un reloj, lo vi. Alto, elegante, con ese andar pausado, su maletín de cuero gastado, su saco bien cortado. Enrique. Venía de frente.</div>
<div> </div>
<div>Y esta vez, me miró. Apenas.</div>
<div> </div>
<div>Un leve movimiento de cabeza. Una sonrisa casi ausente. Un saludo mecánico. De compromiso.</div>
<div> </div>
<div>—Buen día —dijo, sin detenerse.</div>
<div> </div>
<div>Y siguió caminando.</div>
<div> </div>
<div>Yo me quedé paralizada por una milésima de segundo. Lo miré alejarse. Sentí que el corazón se me apretaba y, al mismo tiempo, que algo se derretía entre las piernas.</div>
<div> </div>
<div>Esa fue la rutina durante los días que siguieron. Cada cruce, él saludaba con la misma fórmula: un gesto educado, algo frío, como si le costara ignorarme del todo. Y yo… yo me deshacía por dentro. Era suficiente. Un segundo de su voz bastaba para que mi cuerpo entero ardiera todo el día.</div>
<div> </div>
<div>Me volví adicta a él.</div>
<div> </div>
<div>A su imagen.</div>
<div> </div>
<div>A su perfume.</div>
<div> </div>
<div>A ese saludo sin alma que yo convertía en promesa.</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Me sorprendía buscándolo en cada paso, cada mañana, como una adolescente torpe. Y cada noche me desquitaba en la cama, en el sofá, en la ducha, con lo que tuviera a mano. A veces con mis dedos, otras con alguna de las verduras que empezaron a aparecer en mi alacena por loco capricho. Siempre él en mi cabeza. Su mirada, su voz, su ausencia de deseo.</div>
<div> </div>
<div>Me tocaba con furia.</div>
<div> </div>
<div>Me mordía los labios hasta sangrar, los pezones hasta que dolían. Me abría entera y me revolcaba en la desesperación de saber que no era para mí. Que nunca lo sería.</div>
<div> </div>
<div>Y aun así no podía dejar de desearlo.</div>
<div> </div>
<div>Cada saludo distante era un orgasmo pospuesto.</div>
<div> </div>
<div>Cada mañana, una tortura dulce.</div>
<div> </div>
<div>Y cada noche, una explosión inevitable.</div>
<div> </div>
<div> </div>
<div>Fue una mañana como tantas. Rutina. Café con leche tibio. El mismo pantalón negro. El mismo espejo que ya ni me devolvía nada. El mismo trayecto. Las mismas seis cuadras. El mismo aire espeso de oficina pública. Saludé al portero, acomodé mis papeles, me senté detrás del mostrador. Esperé. Como siempre.</div>
<div> </div>
<div>Hasta que escuché su voz.</div>
<div> </div>
<div>Grave, amable, varonil.</div>
<div> </div>
<div>—Buen día, Sandra.</div>
<div> </div>
<div>Y por un segundo me temblaron las piernas. El corazón se me subió al pecho. La sangre me golpeó en los oídos. Me alisé el cabello con los dedos, tragué saliva, tomé aire. Subí la vista con una sonrisa que no pude disimular.</div>
<div> </div>
<div>Y ahí estaban.</div>
<div> </div>
<div>Él... y ella.</div>
<div> </div>
<div>Del brazo.</div>
<div> </div>
<div>Alta. Elegante. Impecable. De esas mujeres que parecen diseñadas, no nacidas. Piel perfecta, labios suaves, un perfume caro que inundó el ambiente con solo moverse. Tenía el brazo enredado en el de Enrique con una familiaridad que lastimaba.</div>
<div> </div>
<div>—Mi esposa necesitaba hacer unos trámites —dijo él, como si me diera una puñalada con guante de seda.</div>
<div> </div>
<div>Ella me miró apenas, con educación. Sonrió como quien sonríe a una empleada del banco o a la cajera del supermercado. No había maldad, no había desprecio. Solo distancia. Un mundo de diferencia.</div>
<div> </div>
<div>Yo asentí, hice mi trabajo. Tomé los papeles. Fui eficiente. Correcta. Fingí normalidad. Pero por dentro, me moría. Me partía.</div>
<div> </div>
<div>La vi mirarlo con esos ojos que yo jamás tendría.</div>
<div> </div>
<div>Lo vi devolverle la mirada con un amor tan obvio, tan natural, que dolía.</div>
<div> </div>
<div>Y entendí.</div>
<div> </div>
<div>Entendí que todo había sido mío. Solo mío.</div>
<div> </div>
<div>Mi fantasía.</div>
<div> </div>
<div>Mi delirio.</div>
<div> </div>
<div>Mi necesidad de aferrarme a algo. A alguien. A una idea. A un perfume en el aire. A una sonrisa vacía. A una voz sin promesa.</div>
<div> </div>
<div>Cuando se fueron, me quedé mirando la silla vacía frente a mí. Y sentí que algo en mi interior se desinflaba, como un globo pinchado. Un aire espeso, agrio. No eran celos. No era rabia. Era... tristeza. Un vacío antiguo que volvía a abrirse. Más hondo.</div>
<div> </div>
<div>Me reí sola. Bajito.</div>
<div> </div>
<div>—Qué estúpida —murmuré.</div>
<div> </div>
<div>Guardé los papeles. Me levanté. Fui al baño. Me miré al espejo. Los ojos hinchados, el maquillaje corrido, las canas mal cubiertas. Me vi entera. Por fin.</div>
<div> </div>
<div>Y me prometí olvidarlo.</div>
<div> </div>
<div>Olvidar sus ojos.</div>
<div> </div>
<div>Olvidar esa tonta fantasía que me inventé para no sentirme tan sola.</div>
<div> </div>
<div>Salí del baño. Me até el cabello en un rodete. Volví al escritorio. Me senté. Respiré hondo. La fila seguía ahí. La misma gente. Los mismos rostros. La misma vida.</div>
<div> </div>
<div>Y ahí me quedé.</div>
<div> </div>
<div>Detrás del vidrio.</div>
<div> </div>
<div>Detrás de mí.</div>
<div> </div>
<div>Detrás de lo que soy.</div>
<div> </div>
<div>Al fin y al cabo, ese extraño del que me había enamorado, tenía ojos para su amor, porque en lo que a mi concierne, para mi, el siempre tendría OJOS QUE NO VEN.</div>
<div> </div>
<div> </div>
<div>Si te gusto esta historia puedes escribirme con título OJOS QUE NO VEN a dulces.placeres@live.com</div>
<div id="wpfa-10892" class="wpforo-attached-file"><a class="wpforo-default-attachment" title="01.jpg" href="https://relatosonline.b-cdn.net/wp-content/uploads/wpforo/default_attachments/1783179046-01.jpg" target="_blank" rel="noopener"><i class="fas fa-paperclip"></i> 01.jpg</a></div>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/no-consentido/">No Consentido</category>                        <dc:creator>dulces-placeres</dc:creator>
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                        <title>Mi cumpleaños 35 años Parte 1</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/no-consentido/mi-cumpleanos-35-anos-parte-1/</link>
                        <pubDate>Wed, 31 Dec 2025 14:33:50 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Lo que leerás a continuación es un relato de un trozo de mi vida que espero te guste y excite. Para mí es un recuerdo que conservo con mucho cariño. Si es de tu agrado, puedo escribir otros ...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p>Lo que leerás a continuación es un relato de un trozo de mi vida que espero te guste y excite. Para mí es un recuerdo que conservo con mucho cariño. Si es de tu agrado, puedo escribir otros muchos más.<br /><br />Primero quiero presentarles mi historia general. Mi nombre es María José, mis abuelos fueron un español y una croata que se conocieron en Europa alrededor de 1920-1925 y decidieron viajar a Sudamérica en busca de mejores horizontes.<br /><br />Heredé de mis abuelos, la estatura, mi complexión física y el color de mis ojos. De mi país capturé mi resistencia al frío, el tono de la piel, el color de mi cabello y un sentido del humor único.<br /><br />Me casé muy joven, enamorada de un hombre 30 años mayor que yo, un fotógrafo profesional.<br /><br />Este relato en particular lo titularé: Mi cumpleaños de 35 años<br /><br />Para mi fiesta de cumpleaños de mis 35 años, mi esposo organizó una fiesta espectacular. Lo que yo ignoraba es que él tenía otros planes, otras intenciones. Desde hacía unos años atrás él había comenzado a insinuarme que tuviese sexo con un tercero.<br /><br />Al principio sólo me pareció que era parte de nuestro juego sexual para excitarnos y divertirnos entre nosotros. A mí me gustaba fantasear con personas mirándome o exhibiéndome, pero nunca pensé llevar esto a la práctica. Sin embargo, me llamaba la atención que mi esposo cada vez hacía más recurrente estas fantasías durante nuestras relaciones sexuales.<br /><br />Quizás me adelante a la historia, pero mucho tiempo después descubrí que mi esposo había planificado para la noche de mi cumpleaños, un amigo de él me sedujera y tuviese sexo con él mientras él observaba.<br /><br />Mi esposo había seleccionado a un joven de 38 años, buen mozo, 1,80 metros de estatura, preciosa sonrisa y un trasero que marcaba en sus pantalones y que rápidamente acaparó las miradas y comentarios de las damas presentes. Yo ingenuamente nunca entendí las verdaderas intenciones de mi esposo. Así, esa noche pasó con normalidad, bailamos, repartimos y cortamos la torta, cantamos mi feliz cumpleaños, etc.<br /><br />El pretendiente se acercó a mí en varias ocasiones, bailé un par de veces con él. Sentí su interés durante el primer baile que fue un twist “You Never Can Tell” de Pulp fiction, pero no me sedujo, fue entretenido, pero nada más.<br /><br />La segunda vez fue un baile más tranquilo y cercano. Yo vestía un vestido de seda abotonado al frente. Por lo tanto, no me costó notar durante los acercamientos del baile un roce con su “dureza” en la parte inferior y su interés en apretarme a su cuerpo.<br /><br />Mi fiesta continuó, durante la fiesta muchos amigos se acercaban para saludarme y conversar y recordar viejos tiempos. Sin olvidar a mi familia que también estaba presente permanentemente para demostrarme su cariño.<br /><br />Relato todo esto porque estimo necesario explicar las razones del porqué no resultaron los planes de mi esposo y para que sirvan a ustedes lectores a reconocer cuándo una historia es real y no una fantasía. He leído algunas historias aquí e impresionan la facilidad cómo las mujeres ceden y se desencadenan los hechos.<br /><br />Así avanzó la noche, yo lo disfruté todo, ajena totalmente a los planes de mi esposo, ya más tarde empezaron a retirarse los invitados, primero los menos conocidos. Luego se fueron algunos familiares junto a algunos amigos más “mareados” y entre los cuales se sumó el “candidato” de mi esposo.<br /><br />Al final sólo quedábamos en nuestra casa, algunos familiares y muy pocos amigos cercanos.<br /><br />Todos ellos organizaron la retirada y despedida con besos y cariños. La música y luces bajaron la intensidad y mi esposo y yo nos quedamos mirando todo lo que había que ordenar y limpiar, sólo al mirar lo que había que ordenar, nos dejaba exhausto.<br /><br />Habíamos contratado el servicio de aseo y limpieza para todo el jardín exterior de nuestra casa y la vajilla y otros elementos que serían retirados al día siguiente. Nosotros debíamos ordenar y separar nuestras cosas del servicio contratado.<br /><br />Fantasmagóricamente apareció entre las sombras el viejo amigo de mi esposo, Carlitos. Siempre sonriente y diligente. Un inocente y tímido niño de 10 años en un cuerpo de un hombre de 60 años, muy gordo y feliz.<br /><br />Carlitos, era uno de los amigos de infancia de mi esposo, rondaba los 60 años. Ambos eran capaces de recordar toda la historia del barrio y cuando conversaban podía estar hora recordando personas del barrio.<br /><br />Carlitos siempre estaba disponible para ayudar y colaborar en lo que fuese. Su ayuda y trabajo siempre era desinteresado. Todo lo que hacía era por amistad y porque se sentía parte de la familia.<br /><br />Esa noche, después de ayudar a ordenar y limpiar todas las habitaciones de la fiesta, descansamos en un sillón y tomamos algunas bebidas, él tomó cerveza y mi esposo nos acompañó con una botella de ron abierta y por acabar, luego dijo que estaba muy cansado y se fue a dormir a nuestro dormitorio.<br /><br />Me quedé con Carlitos y nos echamos a reír de algunos chismes que habían pasado durante la fiesta ...<br /><br />Carlos era un hombre afable, muy amable y gentil con todos. A mí me molestaba que siempre le hicieran bromas machistas sobre su virilidad. Siempre se burlaban de él porque no se había casado y no le conocían alguna novia. Las bromas siempre iban dirigidas a que aún era virgen y no conocía a una mujer.<br /><br />Carlos medía casi 180 centímetros y pesaba casi 120 kgs, era enorme, su sobrepeso lo mostraba en su panza y en sus enormes manos.<br /><br />Esa fue la oportunidad por primera vez, en muchos años, de poder hablar de cosas muy personales con Carlos. Creo que notó mi interés real en saber más sobre él y me abrió su corazón.<br /><br />Aproveché para ir a mi habitación a ponerme más cómoda. Mi esposo yacía sobre nuestra cama vestido sólo con su calzoncillo, hice esfuerzos para tratar de cubrirlo con la ropa de cama, pese a todo lo que lo moví, no se inmutó y continuó roncando como un tronco. Claramente había bebido demasiado y no despertaría sino hasta muy tarde al otro día.<br /><br />Desabotoné mi vestido y desabroché mi sostén, seleccioné un pijama de satín de dos piezas, blusa y pantalón de color palo rosa, la noche era cálida y decidí no usar bragas.<br /><br />Volví a la sala para retomar la conversación con Carlos ...<br /><br />Cuando me vio en pijamas pensó que me quería ir a dormir, se disculpó, se puso de pie y me dijo que era demasiado tarde y que prefería irse a su casa.<br /><br />Le dije que él había bebido mucho y sería muy irresponsable conducir su auto en esas condiciones, le propuse que durmiera en la habitación que teníamos para las visitas.<br /><br />Al principio se resistió, pero luego creo que se dio cuenta que no estaba en condiciones para conducir. Además, creo que recordó las innumerables veces que ya había dormido en ese dormitorio.<br /><br />Entonces, aceptó la invitación y fue a buscar más cerveza, me preguntó si quería tomar algo más ... acepté un trago de espumante para que no se sintiera incómodo bebiendo solo ...<br /><br />Buscó entre las numerosas y dispersas botellas de espumantes abiertas y halló un par sin terminar, me las mostró y seleccioné un espumante de cepa Moscato.<br /><br />Seguimos conversando, me contó asuntos de su trabajo y de su rutina diaria, todos los años que tuvo que cuidar a su anciana madre y padre y el placer de disfrutar ser invitado a nuestras fiestas familiares.<br /><br />La conversación fue muy entretenida, a pesar de las bebidas y las horas ninguno de los dos estábamos cansados ni teníamos sueño.<br /><br />Carlitos me conocía desde cuando yo me casé con mi marido. Hace unos largos 13 años atrás.<br /><br />Ambos estábamos sentados en un amplio sofá, sólo el cuerpo de Carlos ocupaba la mitad y a mí me quedaba espacio suficiente para sentarme sobre mis pies y alcanzar mi copa que estaba en una mesita de centro.<br /><br />Sin ninguna intencionalidad, cada vez que yo quería beber mi espumante, debía inclinarme y estirar mi brazo hasta la mesita de centro. Entonces ocurrió, al momento de llevarme la copa a mis labios y mientras miraba a los ojos a Carlos, noté que interrumpió su relato y guardó silencio.<br /><br />Carlos mantenía fija su mirada en mi pijama y mi vientre.<br /><br />Bajé la mirada y comprendí por qué su mirada apuntaba a esa parte de mi pijama ...<br /><br />Había perdido un botón de mi blusa y cada vez que hacía el movimiento de tomar mi copa, dejaba ver parte de mi cuerpo, de seguro Carlos había visto mi vientre, ombligo y al menos la base de mis senos.<br /><br />Al principio me sonrojé, me tapé la boca con mi mano y con la otra cerré el espacio donde la blusa se abría. Pero mi cuerpo me traicionó y un estremecimiento me recorrió de los pies a la cabeza y mis pezones se endurecieron, crecieron y luchaban con la seda del pijama por sobresalir.<br /><br />El roce con la tela me ruborizaba aún más.<br /><br />La situación era ridícula, incómoda para ambos y hasta cómica. El silencio inicial que pareció eterno lo rompimos con una risotada de niños que nos tranquilizó a ambos.<br /><br />Luego Carlos me señala con su mano que lo más probable es que el botón de mi blusa de pijama, se me haya caído recién. Nos pusimos de pie y empezamos a buscar el botón en el sofá y en la alfombra.<br /><br />Carlos se agachó a mirar en la alfombra y debajo del sofá. Yo buscaba en la superficie del sofá, retiré los cojines y los sacudí esperando que el botón cayera y Carlos lo viera.<br /><br />Claramente no fue una buena idea, Carlos no sólo estaba mirando si caía el botón de mi blusa, también ahora estaba disfrutando con las vistas desde abajo que proporcionaba mi pijama abierto.<br /><br />Pero ahora yo capté lo que ocurría y fui cómplice en este juego, mis pezones incontrolados, se ponían más duros y rasgaban la seda del pijama y ahora mi sexo se sumaba con un leve cosquilleo y sentía las primeras gotitas que lo humedecían y lubricaban. En ese preciso instante recordé que no me había puesto bragas….</p>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/no-consentido/">No Consentido</category>                        <dc:creator>maryjo</dc:creator>
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                        <title>Natalia se va de boda</title>
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                        <pubDate>Tue, 15 Jul 2025 06:59:41 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Natalia se va de boda.
 

Mis vacaciones estaban resultando mucho más caras de lo previsto. Mucha playa, mucha fiesta por la noche, mucho intento de aproximación a toda mujer sola y atrac...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p align="justify"><i><strong>Natalia se va de boda.</strong></i></p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Mis vacaciones estaban resultando mucho más caras de lo previsto. Mucha playa, mucha fiesta por la noche, mucho intento de aproximación a toda mujer sola y atractiva, pero la verdad es que me había dejado una auténtica fortuna en invitaciones a copas, … ¡¡para nada!!, por que no había conseguido nada con ninguna. Un cúmulo de mala suerte y un cajero automático estropeado que me tragó la tarjeta de crédito un viernes por la tarde hizo que me quedase sin dinero y sin tarjeta. ¡El banco no abría hasta el lunes por la mañana y no tenía nada con que pagarme el hotel de esa noche!. "¡¡Dios, como me puede pasar esto!!". Llamé a la línea de atención telefónica de mi banco y no me dio ninguna solución, … "¡¡Joder!!, lo que no me pase a mi …".</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">Esperé, pensé ,… y la primera noche a la intemperie de mi vida me hizo tomar la decisión de que algo tenía que encontrar para la noche del sábado. Casualmente pasé por una oficina de trabajo temporal, donde al plantearles el problema me dieron un trabajo para el sábado por la tarde que me permitiría al menos pagar un pequeño hotel hasta el lunes en que pudiese solucionar el problema. Incluso podían darme algo de dinero por adelantado o sea que me serviría. Se trataba de hacer de camarero en una boda. "De acuerdo, ¿por qué no?. No era el trabajo de mi vida, pero supongo que podría hacerlo sin mayores problemas".</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">Me presenté a la hora, me dieron un uniforme y Javier, un compañero me llevo en su coche al lugar donde se celebraba la fiesta. Javier ya había trabajado allí y sería el encargado. Era un chico muy moreno, algo más joven que yo, de unos 25 o 26 años musculoso, muy alto y educado. Se trataba de la boda de una pareja de chicos jóvenes donde la mayoría de invitados eran amigos y amigas de su edad. "Joder, para una vez que trabajo de camarero me va a tocar servir copas a unos tíos que se pondrán como una puta cuba en 2 horas". Mi trabajo era servir detrás de una pequeña barra sin cobrar nada las copas que los invitados solicitasen antes del banquete y también después del mismo durante la música. Tenía simplemente que apuntar en un papel todo lo que servía y además ser un poco "tacaño" con el alcohol en los combinados. Javier me enseñó también donde estaba el almacén de bebidas, al final de un pasillo, pegado a los baños, de donde debía reponer lo que se fuese acabando. La música estaba bastante alta y según iban llegando los invitados se iban organizando en grupillos para charlar.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">Todo empezó tranquilo. Vinos para los más mayores, cervezas, whiskies, combinados para los más jóvenes, … todo sin problema. La verdad es que en ese momento ya me había fijado en que había mujeres preciosas entre las invitadas, vestidos de ceremonia superceñidos, tops super ajustados, pero había una realmente bonita que me llamó la atención. Eras tú. Pelo liso, suelto sobre los hombros, carita super atractiva con preciosos ojos grandes y unos labios que estaba seguro que decían "cómeme y dame algo para comer". En el primer contacto visual te eché poco más de 20 años. Vestías un vestido dorado, con unos bonitos bordados en rosa y un chal cubriendo un escote que prometía esconder unas preciosas tetas realmente grandes para lo delgadita que parecías ser. Tu culo parecía pequeño, durito y respingón, de los que parecen pedir "estrújame". Te calculé sobre 1,60, pero los enormes tacones que llevabas te hacían parecer realmente alta. Charlabas con unos y otros a no más de 2 metros míos, o sea que me aprendí de memoria hasta tu última curva. "Joder, con el hambre que yo tengo y esta tía no se larga a la otra puta esquina del restaurante". Un buen rato estuviste charlando con la novia, por lo que deduje que podrías ser posiblemente una buena amiga, ya que físicamente no te parecías como para ser familia.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">Antes de sentarse a comer tomaste un par de vinos rosados que siempre alguien le llevaba.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">No pude perderte de vista ni un momento hasta que todos los invitados os sentasteis al banquete, momento que yo aproveché para recoger un poco vasos y prepararme para la parte dura de mi trabajo: después de la ceremonia.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">La tarta llegó e inmediatamente la música comenzó y poco a poco los invitados se iban acercando a mi zona. Viniste pronto y te acercaste a la barra para pedirme un combinado que te puse sin perder de vista ese escote, esos labios y esos ojos, hasta el punto que me dijiste, "basta" porque sino llenaba el vaso de licor hasta arriba. "Ni me miraste a la cara, ¡joder!". Iba pasando el tiempo y fueron varios los chicos que se te acercaron, pero no parecían tener éxito, aunque era evidente que se habían formado otras parejitas en la boda, parecías más interesada en charlar con unos y otros.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">La primera vez que tuve que ir al almacén a por una botella de ginebra, me desvié y pasé rozándote. Mis manos acariciaron tu culo de pasada, "¡Madre mía, qué culo tiene la niña. Duro, redondito, .., perfecto!". Mi polla se iba poniendo tan dura que me molestaba el pantalón y por el bolsillo trataba de colocármela para que no fuese tan evidente. No pareciste darte cuenta la primera vez o sea que lo repetí cada vez que iba al almacén, cosa que ocurría cada 20 minutos ya que traía las botellas de una en una. Yo pasaba por detrás de ti rozándote y tocándote muy suavemente el culo, que solo estaba protegido por ese vestido dorado que me estaba volviendo loco. "O no lleva bragas o lo más probable, llevaba un tanga, ¡joder que culo más durito!". En una de las ocasiones, al volver con una botella de Ron, empujando un poco mi cintura, fue mi polla la que descaradamente te recorrió el culo por encima del vestidito: una nalga,.. la rajita y … la otra nalga … Esta vez ella lo habías notado perfectamente y te giraste, mirándome a los ojos y dándote la vuelta con un gesto de insignificancia hacia mí. "Joder como me estaba poniendo la nena".</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">Yo seguía sirviendo copas a los que me pedían, pero no podía dejar de mirarte. Mi jefe se cabreó conmigo cuando rompí el quinto vaso por no prestar atención. "¡¡Como iba a prestar atención a echar una coca cola en un bar si no podía quitar la cabeza de pensar en cómo debía moverse esa melena con mi polla follándose los labios!!". Te desnudaba una y otra vez con la mirada … esas tetas de tamaño impresionante como a mi me gustan, esas piernas delgadas y preciosas, ese culito, … y esa boquita … De vez en cuando te girabas y cruzabas la mirada con la mía, dándote cuenta de que yo te observaba para inmediatamente volver a retirar la vista y volver a las conversaciones y risas con tus amigos y amigas. En un par de ocasiones, al retirar la mirada noté como me mirabas de arriba abajo. Lo sentí como si se tratase de una brisa helada que me recorría de los pies a la cabeza "¿Se habría dado cuenta de mi erección?". Para entonces tú te habías tomado por lo menos 5 cuba libres más lo que hubieses tomado antes en la mesa o sea que tu mirada era ya un poco "transparente" en ese momento.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">Otra botella de ron acabada, otro viajecito hasta el almacén y esta vez a la ida repetí el recorrido de mi polla por tu culo: nalga .. rajita … nalga, pero en esta ocasión con una mano en el bolsillo de mi pantalón, me sujetaba la base de la polla con fuerza para que se hundiese un poquito en tus pequeñas y preciosas nalgas. "Mmmmhhh, pero qué maravilla de culito, ahora ya sabes como aprieta mi polla". Diste un pequeño respingo, otra mirada atrás y ningún comentario. "Mmmhh, qué ojazos y que boquita. Seguro que es una loba follando". No podía dejar de pensar en ti. Ya no sabía como colocarme la polla de lo dura que estaba.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">Abrí la puerta del almacén, tiré las botellas vacías a la basura y cogí dos nuevas. Salí y cuando me giré para volver a mi trabajo … ¡¡Auu!! Me di de bruces con la chica de mis sueños. Tus pechos golpearon mi pecho, tu cabeza mi barbilla y mi pié pisó con fuerza el tuyo.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"¡¡Aauuu!!, ¿no ves por donde vas?", dijiste sin mirarme a la cara. "¡Me has pisado!".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Me quedé un poco cortado, por acabar de pisar a una chica que la había restregado mi polla por el culo hacía unos segundos.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Eehhh, estooo, perdona. Ha sido sin querer. Salía rápido y no te había visto".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Ahí estabas, agachada tocándote la punta del pie sin haberme mirado todavía la cara. Yo por supuesto no retiraba la mirada de tu escote que en esa postura dejaba ver mucho más de lo que escondía.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Pasa, pasa, yo te miro ese pié", dije cogiéndote del brazo.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Estábamos a medio metro de la puerta del almacén y yo aprovechando la estúpida confusión te empujé un poco por la cintura para hacerla entrar cojeando. Una vez dentro, di la luz y cerré la puerta con el pestillo interior.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Déjalo, ya se me está pasando. ¡Pero mira por donde vas, joder!", dijiste enfadada, justo levantando la vista del dolorido pie y sin darte cuenta de que te había metido en un oscuro almacén.</p>
<p align="justify">"Me alegro".</p>
<p align="justify">"¡¡Qué!!, ¿Dónde estoy?. ¿Eres tú?", dijiste un poco confundida posiblemente por el efecto del alcohol.</p>
<p align="justify">"Yo, sí soy yo ¿me conoces acaso?".</p>
<p align="justify">"Eres un cerdo. Me has sobado todo lo que has podido, asqueroso. Déjame marchar", dijiste intentando abrir la puerta sin reparar en el pestillo.</p>
<p align="justify">"No tan rápido", dije cerrando con la llave y abriendo el pestillo. "Tenemos que hablar y te tengo que pedir una cosa. Por cierto, ¿cómo te llamas?".</p>
<p align="justify">"¡¡¿Pero qué haces?!!. Abre la puerta ahora mismo. ¡¿Hablar de qué?, ¿Qué quieres pedirme?!".</p>
<p align="justify">"Te preguntaba tu nombre, ¿Cómo te llamas?".</p>
<p align="justify">"Natalia. ¿Qué coño quieres?".</p>
<p align="justify">"Natalia, quiero que te arrodilles, que me mires a los ojos y que abras la boca, porque me vas a dar la mejor mamada que has hecho nunca. Necesito sentir esos labios tuyos preciosos alrededor de mi polla, esos ojazos clavados en los míos y tu bonito pelo moverse al ritmo que más te gusta".</p>
<p align="justify">"¡¡¡¿Queeee?!!!. ¡Tú eres idiota!. Abre la puerta y déjame salir, sino vas a tener muchos problemas", dijiste con seguridad y sin perder la compostura aunque absolutamente sorprendida por mis palabras.</p>
<p align="justify">"Después de que me la chupes un ratito y la tenga bien dura, te voy a desnudar, te voy a comer enterita, te voy a lubricar con la lengua ese culito que me lleva provocando toda la noche y te la voy a meter por ahí hasta el fondo. Vas a ver lo que se siente estando empalada hasta el fondo. Quiero oírte gritar de gusto y correrte con mi polla clavada en el culito ese tan vacilón que tienes. ¡Ah!, y si quieres que te folle por el coñito me lo vas a tener que rogar, sino te vas a quedar con las ganas".</p>
<p align="justify">"¡¡¿Quee?!!. Tú has bebido, imbecil. Ni se te ocurra ponerme la mano encima. Déjame salir".</p>
<p align="justify">"No me vengas con bobadas Natalia, cariño. Me has provocado toda la noche con miradas. Has dejado que te toque el culo sin quejarte y ¿ahora te vas a hacer la estrecha?. De eso nada. Te voy a follar quieras o no y además vas a correrte como una loca, porque necesito ver esa boquita y esos ojazos gimiendo de placer".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">El exterior de mi mano acarició tu mejilla, a lo que respondiste con un manotazo y retirando la cara hacia atrás.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Vaya, vaya, … o sea que no te vas a dejar por las buenas".</p>
<p align="justify">"Te he dicho que no me toques. Eres un cerdo que no has hecho otra cosa que pasar a mi lado para tocarme el culo. ¡Lárgate y déjame salir!. Sino voy a gritar ahora mismo y te vas a enterar lo que es bueno".</p>
<p align="justify">"Natalia, yo no haría esto si no pensase que lo estás deseando".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Dicho esto y a la vista de que estabas a punto de gritar me lancé sobre ti cogiéndote por detrás, con tu espalda sobre mi pecho y mi mano derecha tapando con fuerza tu boca a la vez que sujetando tu cabeza contra mi hombro derecho. Tus manos se movían, pero como soy mucho más corpulento, no me resulto difícil llevarte así hasta el fondo del almacén. Me intentabas morder, me arañabas el brazo que sujetaba su cabeza y trababas de liberarte con todas las fuerzas, pero por otro lado sin demasiado éxito. El poco ruido que hacíamos era imposible que se oyese desde el exterior debido al alto volumen de la música.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">Después de un par de minutos de intenso forcejeo paraste un poco, posiblemente para recuperar el aliento, momento que aproveché para hablarte al oído después de pasar mi lengua muy lentamente por toda tu oreja derecha y mordisquearte el lobulo.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Estas buenísima Natalia y vas a disfrutar esto de verdad. Ya lo verás. Ahora te voy a abrir el vestido y te lo voy a bajar. Puedes resistirte, en cuyo caso te lo romperé o no resistirte en cuyo caso el vestido no se estropeará. Si se rompe me temo que cuando salgamos de aquí vas a tener una situación embarazosa explicando a todos porqué sales en pelotas de un almacén o sea que tú verás. Deja caer las manos hacia abajo".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">No hubo respuesta. Tu respiración, para ese momento, era ya muy agitada y sonora por el gran esfuerzo realizado para tratar de liberarte. Tus manos siguieron unos pocos segundos agarradas a mi mano derecha que te tapaba la boca, pero pasado ese escaso tiempo las dejaste caer a ambos lados del cuerpo como te estaba pidiendo. Antes de que cambiases de opinión, con mi mano libre abrí tu vestido por la parte de atrás, retiré los dos tirantes de los hombros muy lentamente y con total naturalidad el vestido deslizó por sus caderas hasta los pies. Inmediatamente después solté los cierres traseros del sujetador, que cayo por su propio peso hasta el suelo tras quedar un instante colgado de tu brazo derecho.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Natalia, ¿me escuchas?", susurré a tu oído.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Asentiste con la cabeza con lágrimas de rabia saliendo de tus ojos.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Pon las manitas en la espalda preciosa".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Obedeciste y con mi mano libre me las arreglé para coger una cinta de embalar que había sobre una caja y atar tus muñecas por la espalda firmemente pero sin hacer daño.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"La música está alta y nadie te va a oír si gritas. ¿Vas a chillar?".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Negaste con la cabeza, ante lo cual, muy suavemente retiré mi mano de tu boca. A pesar de estar prácticamente desnuda no había tenido tiempo para observar su precioso cuerpo.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Así me gusta, que seas buena. Ven que te limpio los ojos".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Con un pañuelo muy suavemente limpié sus ojos retirando las lágrimas de rabia e impotencia por haber sido desnudada y atada, totalmente a disposición de un desconocido.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"No te preocupes. Eres preciosa y lo vas a pasar realmente bien".</p>
<p align="justify">"Por favor, no me hagas nada".</p>
<p align="justify">"No te preocupes no te haré nada que no disfrutes", dije sentándome en una caja dejándote ahora ya sí perfectamente a mi vista, vestida solo con un tanga malva, un precioso sujetador y sus zapatos de tacón.</p>
<p align="justify">"Por favor, …"</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Allí estabas Natalia, prácticamente desnuda, mostrando unos perfectos pechos aún más bonitos de lo que prometían bajo el vestido, redondos, muy firmes y con unos pezones irresistibles y duritos. El tanguita cubría perfectamente el vello público y tus piernas eran realmente atractivas, delgadas pero con unos preciosos muslos que parecían pedir ser tocados. Tu cintura era estrechita, dando a su cuerpo un toque de una sensualidad irresistible para cualquier hombre.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Ven aquí. Ponte aquí de pie", te ordené señalando el suelo justo entre mis piernas.</p>
<p align="justify">"Por favor, no me hagas, …".</p>
<p align="justify">"Natalia, ven aquí. No me hagas enfadar".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Obedeciste y sacándote definitivamente el vestido de los tobillos te colocaste de pie justo entre mis rodillas, dejando al alcance de mis manos todo tu cuerpo.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">Mis dos manos se colocaron al instante en tu cintura y recorrieron muy suavemente, solamente rozando, tu culo. Me apetecía estrujarlo, pero no lo hice, solo lo recorrí con las manos haciendo que se te pusiese la piel de gallina. Así estuve rozando tu culo un par de minutos, notando sin mirar su perfecto tamaño y su firmeza.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Tienes el culo perfecto que nos gusta a los hombres. Ni pequeño ni grande pero ante todo bien duro. Bien proporcionado para poder acariciarlo. Tengo unas ganas locas de estrujártelo y de jugar una hora con él pero antes …"</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Sin más preámbulo cogí tu tanga por la cintura y te lo bajé hasta los tobillos, a lo que respondiste con un pequeño gritito de sorpresa al notarte ahora sí ya totalmente desnuda y de alguna manera indefensa. Por escasos segundos pude ver su precioso y arregladito pubis, con el pelo moreno, cortito en una pequeña línea sobre el monte de Venus.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"¡Aah!, no por favor déjame" y trató de escapar corriendo hacia la puerta, rompiendo el tanga que había quedado sujetando sus tobillos.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Yo salí tras de ti y justo antes de que llegases a golpear la puerta te cogí por la cintura y tapándote nuevamente la boca con mi mano derecha, te levanté del suelo volviendo al fondo del almacén.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Tienes un culo divino cuando corres, a ver como es cuando le dan unos buenos azotes por desobediente".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Volví a sentarme en las cajas y te coloqué con el culo sobre mis rodillas, la cabeza colgando hacia un lado y los pies hacia el otro, como se pone a los niños para darles una buena azotaina.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Esta es tu última oportunidad. Te voy a dar unos buenos azotes en este culete tan bonito antes de hacerle otra cosa. Como se te ocurra chillar te pongo cinta de embalar en esos precioso labios que tienes y hago contigo todo lo que me apetezca". " ¡¡¡¡Plaaaaas !!!!", sonó el primer azote con mi mano derecha totalmente abierta sobre tus nalgas.</p>
<p align="justify">"¡¡¡Mmmmmmmmm!!!", te quejaste dando un respingo, estirando el cuerpo todo lo posible y mordiéndote los labios para no gritar.</p>
<p align="justify">"¡¡Plaaas!!, ¡¡Plaaas!!, ¡¡Plaaas!!, ¡¡Plaaas!!, ¡¡Plaaas!!, ¡¡Plaaas!!". Uno tras otro fueron sonando los azotes sobre unas nalgas que se iban enrojeciendo.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Un par de lágrimas caían por tus mejillas más por la humillación de estar siendo tratada como una cría que por el dolor de los mismos.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Basta, por favor. Basta, no chillaré, de verdad. Basta", me pediste entre sollozos.</p>
<p align="justify">"Está bien cariño. No voy a seguir dándote azotes pero más vale que te portes bien".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Tu culo estaba rojo y con mis dedos marcados en diferentes puntos debido a las palmadas. Me levanté ayudándote y te tumbé en el suelo de madera del almacén boca abajo. No te moviste mientras yo me desnudaba completamente dejando mi polla apuntando al techo del almacén.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">Me arrodillé a la altura de tus rodillas obligándote por tanto a abrir las piernas un poco, permitiéndome ver tu preciosa y depiladita entrepierna. El coñito se veía cerradito y libre de pelos, sería desde luego un enorme placer para mí comérmelo durante 2 horas, pero tiempo al tiempo …</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">En esa postura, en la que para ti era realmente difícil incorporarte por tener las muñecas atadas coloqué cada una de mis manos en tus nalgas y comenzó el masaje de ese precioso culo, objeto de mis deseos durante horas. Empujé, estrujé, sobé, acaricié una y otra vez ese delicioso culo que me había vuelto loco.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Natalia, tienes un culo divino. Me encanta. El tamaño justo para coger una nalga con cada mano y estar horas jugando con el".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Movía en círculos tus nalgas una y otra vez, abriéndolo al máximo para dejar ver tu pequeño y cerrado agujerito. Soñaba con metértela por ese culito, pero la verdad parecía demasiado cerrado y demasiado pequeño para una buena polla como la mía. Mis dedos pulgares recorrían arriba y abajo tu rajita, pasando ya descaradamente por encima del agujerito.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"No por favor. Déjame marchar. No sigas por favor, no voy a poder, …", me rogabas con alguna lágrima de impotencia en los ojos.</p>
<p align="justify">"Me apasiona tu culo cariño. Hacía mucho que no jugaba con un culito como este".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Cuando mis pulgares jugaban por tu rajita del culo te ponías más y más nerviosa y tu respiración se agitaba sobre todo cuando bajaban un poquito por debajo del anito, rozando la entrada del coñito. De cualquier forma estabas siendo obediente y no te movías ni un milímetro.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">El masaje en el culo se extendía por la espalda, hasta tus hombros en ocasiones, volviendo hasta su precioso trasero. Cuando mis manos acariciaban tus hombros, mi polla rozaba tus mofletes, manchándolos de las primeras gotas de líquido preseminal que no dejaba de brotar. Te estabas poniendo más y más nerviosa al notarlo pero seguías sin moverte. Pasados unos 15 minutos de masaje del culo, separé al máximo los dedos pulgar e índice de cada mano para abarcar toda tu rajita y con las palmas en las nalgas te abrí todo lo que pude el culo.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Auuuuu, me haces daño, por favor. Déjame marchar y no diré nada".</p>
<p align="justify">"De eso nada cariño. Te vas a quedar aquí y te voy a follar como un loco".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">En esa postura y con tu ano totalmente a mi disposición lancé mi boca a por él. Mi lengua comenzó a hacer circulitos en el culo, poco después a lamerlo de arriba abajo para posteriormente colocarse en su centro y tratar de violarlo, empujando hacia dentro, para ser mi primer miembro en introducirse en tan delicioso culito.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">A pesar de seguir rogando sin parar y que las lágrimas caían por tus ojos, te viste traicionada por tu cuerpo y emitiste los primeros gemidos al notar mi lengua jugar con tu culito.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Abre más las piernas cariño", le dije levantando un momento la cara de tan delicioso manjar.</p>
<p align="justify">"No, por favor, no sigas por favor, no".</p>
<p align="justify">"¡Abre las piernas y no me hagas enfadar".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Obedeciste y ahora sí que quedo a la vista tu precioso coñito. Clítoris pequeñito, perfectamente depilado en la entrepierna, coñito pequeño y brillante. Brillante por la mezcla de sus jugos y mi saliva que caía por tu coñito hasta el suelo.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">Retiré una de las manos de tu culo, abriéndote las nalgas como pude con el pulgar e índice de la otra. Quería provocar tu primer grito, a ver cómo respondías. No te lo esperabas, pero en esa postura en que tu cuerpo parecía estar empezando a disfrutar las perversiones de su violador notó como algo entró repentinamente, sin avisar y hasta el fondo de su coñito.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"¡¡¡¡¡AAAAAAAAmmmmmmmmm!!!!!!!!, no, por favor. ¡¡Nooo!!", gritaste al sentir tu vagina penetrada a la vez que levantabas la cabeza del suelo y tensabas todo su cuerpo como haciendo paso recto y libre a su invasor. Era mi dedo índice de la mano izquierda, que se había metido entero por tu deliciosa vagina.</p>
<p align="justify">"Pero si estás mojadita. Serás zorrita, te está empezando a gustar ya".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Con el dedo totalmente clavado por tu coño, mi pulgar quedaba justo a la altura de su clítoris para jugar y masajearlo. Estaba mojadito y empezó a jugar con tu botoncito sin parar.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">Así en esa postura: lengua en el culete, dedo en el coñito y dedo en el clítoris no tardaste ni 10 minutos en llegar a tu primer orgasmo, que no pudiste reprimir gimiendo como una pequeña loba. Tal y como había supuesto, esos ojazos y esos labios perfectos hacían un dibujo de una cara insoportablemente sexy mientras te corrías. Trataste de ocultar el gesto de placer del orgasmo pero no lo fue posible. A pesar del orgasmo, tus ojos seguían con lágrimas por la humillación de sentirte utilizada al antojo de un desconocido. Después del orgasmo a pesar de tu sobre excitación, aproveché a pasar mi lengua por toda tu entrepierna, degustando el maravilloso sabor de tu coñito. Jugué alrededor de tu clítoris, traté de follarte con la lengua y sobre todo disfruté comiéndote y lamiéndote los labios.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Vaya, no ha estado tan mal, ¿no Natalia?".</p>
<p align="justify">"Basta por favor. No sigas. Si me dejas marchar no diré nada a nadie, por favor".</p>
<p align="justify">"¿Qué no dirás nada a nadie?. Ya claro, que cara más dura, o sea tú te corres tranquilamente y yo aquí con el depósito cargado y no me dejas descargarlo. De eso nada, ahora es mi turno. A ver si te crees que este culo precioso que Dios te ha dado se va a ir de aquí sin recibir una pollita hasta el fondo".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Mientras seguíamos hablando, yo me había incorporado ya y estaba de rodillas entre tus piernas, observando de la visión de tu preciosa espalda y tu culo desnudo a mi disposición.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Por favor, no. Por ahí no me lo hagas. Por favor, por favor. Te la chupo si quieres, pero no me la metas por detrás. La tienes muy gorda y me va a doler mucho, por favor".</p>
<p align="justify">"Vaya preciosa, esa es una proposición muy tentadora, pero me tendrás que convencer de eso, ya que ahora mismo estoy viendo tu culito y no me puedo resistir a pensar lo bien que me lo voy a pasar cuando tenga mi polla ahí metida".</p>
<p align="justify">"Por favor, te la chupo. Se lo he hecho a un ex novio hasta el final. Si quieres te dejo correr en mi boca, pero por favor no me la metas por detrás", insistías una y otra vez girando la cabeza tratando de mirarme.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Yo mientras tanto te había obligado con las manos a cerrar completamente las piernas y me encontraba "a caballo" en la parte alta de tus muslos. En esa postura ya no podía ver tu delicioso coñito, pero seguía observando tu precioso trasero.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">Con las rodillas bien pegadas al exterior de tus nalgas y ayudándome de los dedos índice y pulgar de mi mano izquierda, volví a abrir ese culito observando nuevamente tu rosado ano.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Natalia, cariño, tienes un culito demasiado irresistible para no clavártela entera por aquí", dije acariciando con el dedo índice de la otra mano tu ensalivado agujero prohibido.</p>
<p align="justify">"No por favor, te la chupo, pero por ahí no".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">La postura era un poco incómoda por que mi polla estaba apuntando al cielo, pero forzándola un poco hacia abajo, la punta se colocó frente a lo que sin duda parecía un agujero demasiado estrecho para ser penetrado para una polla con el glande hinchado y morado.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"No por favor no me hagas eso por favor, así sin lubricar ni nada me va a doler mucho".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">La verdad era que mi glande estaba muy lubricado por los líquidos preseminales y tu ano por mi saliva o sea que empecé a empujar un poquito en esa forzada postura.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Afloja el culete cariño. Veras como una vez que la tengas dentro disfrutas como una loca"</p>
<p align="justify">"Por favor, por favor, no", seguías rogando estirando mucho el cuerpo y girando la cabeza hacia mi.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Mi postura era un poco forzada, pero te impedía moverse lo más mínimo. Disfruté pasando arriba y debajo de tu rajita del culo mi polla cada vez más hinchada. Toda tu rajita se veía lubricada y brillante por los líquidos preseminales que salían de mi polla, tal vez mezclados con el sudor por los vanos esfuerzos de liberarse.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"¿Qué vamos a hacer con este culito?", te dije irónicamente ahora ya sí con mi glande parado y ejerciendo una suave presión frente a tu culete.</p>
<p align="justify">"¡No por favor!. Te la chupo, por favor. Te la como y me trago todo, pero no me la metas por ahí, por favor.</p>
<p align="justify">"Mmmhh, la verdad es que tienes una boca linda pero este culito… promete un placer enorme.</p>
<p align="justify">"Por favor, te la chupo, pero por ahí no, por ahí no por favor, …" decías con lágrimas corriendo por tus mejillas.</p>
<p align="justify">"¿Eres buena comiendo una polla cariño?".</p>
<p align="justify">"Sí, sí, yo te la como entera, pero no me la metas por ahí por favor, me vas a hacer daño".</p>
<p align="justify">"¿Me la vas a comer hasta el fondo?".</p>
<p align="justify">"Sí, sí, lo que quieras pero no me la metas por ahí por favor".</p>
<p align="justify">"¿por ahí?. Este agujerito tiene nombre preciosa. Llama a las cosas por su nombre sino no te entenderé".</p>
<p align="justify">"Por el culo no por favor. No me la metas por el culo que me dolerá mucho".</p>
<p align="justify">"¿Por qué sabes que te va a doler?. ¿Acaso eres virgen?".</p>
<p align="justify">"No, no soy virgen pero sin prepararme un poco más no me va a caber. La tienes muy grande y no me cabrá".</p>
<p align="justify">"Ya. ¿Y por la boquita si te va a caber?".</p>
<p align="justify">"Sí, sí. Dámela, te la chupo hasta el final".</p>
<p align="justify">"Cuando me la chupan quiero ver que mi polla desaparece entera en la garganta de la que me lo hace. ¿Vale?. Quiero ver que mis huevos le golpean la barbilla y quiero que esos ojazos me miren con cara de zorra que está gozando de una buena polla mientras me la mama".</p>
<p align="justify">"Vale, lo intento, pero por el culo no por favor".</p>
<p align="justify">"Bueno. Vamos a intentarlo tu boca es también muy tentadora y me apetece notar esos labios abrazándome la polla, la verdad…".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Cambié totalmente de postura y sin dejarte mover, tumbada sobre el suelo me senté justo delante de tu cabeza, con las piernas extendidas a cada lado de su cuerpo.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Toma, repta un poquito y demuéstrame eso de que eres una experta tragadora de pollas", dije sujetándome la polla hacia abajo paralela al suelo.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">A pesar de estar atadas sus muñecas a la espalda, diste un pequeño impulso hacia delante colocando tu boca justo en mi polla y sin más, abriste la boca y te metiste la mitad. Era una boca estrecha y mi glande estaba realmente hinchado o sea que tus muelas rozaban mi capullo mientras tus labios la apretaban con toda la fuerza y en esa acrobática postura, solo pudiendo mover el culo comenzó el mete y saca con tus ojazos clavados en los míos.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">Doblabas las rodillas hacia arriba como tratando de compensar los vaivenes de tu cabeza y jugueteabas con la lengua en mi capullo mientras chupabas con todas sus fuerzas tratando de extraer el jugo de mi polla lo antes posible. En esa postura, mis manos acariciaban tu espalda y llegaban hasta el culo, que cogía y estrujaba una y otra vez alternando ese masaje con una introducción de ambas manos por debajo de tu cuerpo, cogiendo con fuerza tus dos tetas, haciendo pasar los pezones entre mis dedos. Por primera vez disfruté tus preciosas tetas, magreándolas y masajeándolas con fuerza mientras tu boca se esforzaba por satisfacerme.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"No la chupas mál cariño. La verdad es que eres buena, pero tiene que entrar más dentro. Quiero ver como mi polla desaparece completamente por tu garganta".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Me mirabas a los ojos e intentabas metértela lo más dentro posible de la garganta, hasta que aparecían las primeras pequeñas arcadas.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Muy bien cariño, qué apretadita se nota al fondo tu boquita. Me parece que tu garganta es tan estrecha como tu culito. Pero tiene que entrar toda, sino no hay trato".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Seguías intentándolo con fuerza, llegando a golpear con mi glande el comienzo de tu estrecha garganta provocándote arcadas, mientras mis manos pellizcaban un poquito más esos preciosos pezones arrancando pequeños gemidos de dolor.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Venga cariño hasta el fondo", dije ahora cambiando la posición de mis manos cogiendo tu cabeza por la nuca con ambas.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Tu postura y tus manos atadas te dejaban totalmente indefensa ante esta postura mía.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">¡¡Venga, traga, pequeña!!", dije apretando con mis dos manos tu cabeza contra mi polla.</p>
<p align="justify">"¡¡Ggghhhnnooooo!!", tratabas de quejarte tras la arcada producida por mi polla golpeando en sus amígdalas, "poggg favogggggg, no apggggieteeees".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Una y otra vez, muy despacio pero apretando con las dos manos me seguí follando tu boca, que soltaba una arcada cada vez que mi polla intentaba penetrar sus amígdalas.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Pero que garganta más rica y más estrechita tienes cariño. Me encanta empujarla".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Te resistías y tratabas inútilmente de echar atrás la cabeza, pero la fuerza de mis dos manos en tu nuca era muy superior y seguías siendo forzada a tragar toda mi polla.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Vamos tonta que no lo estás logrando. Mi polla no está desapareciendo en tu boquita y eso no me gusta. Cuando la tengas en la entrada de la garganta tienes que tragar, como si se tratase de un manjar, venga preciosa".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Así seguimos un buen rato, incluso en un par de ocasiones apreté durante varios segundos consecutivos sin dejarte levantar la cabeza. Eso te ponía muy nerviosa porque no podías respirar, pero a mi me excitaba muchísimo como abrías la boca para tratar de alojar mi polla ahí dentro. La cantidad de saliva que había salido de tus labios era increíble y encharcaba mi polla y también tu cara.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Bueno está bien. Lo has intentado, pero no has podido", dije retirándome de tu boca, levantándome y volviendo a colocarme a caballo en la parte alta de tus muslos.</p>
<p align="justify">"Por favor, déjame seguir. Haré que te corras, te lo prometo".</p>
<p align="justify">"De eso nada preciosa. Me has lubricado la polla muy bien y ahora es el turno de mi pequeño amiguito, el culete", dije abriendo nuevamente tus enrojecidas nalgas con los dedos índice y pulgar izquierdo a la altura de su pequeño y rosado anito.</p>
<p align="justify">"No, eso no. Te la he chupado por favor, no me hagas eso".</p>
<p align="justify">"Calla preciosa, ya verás como te gusta sentir tu culito lleno de polla. Luego se lo pedirás a todos tus amiguitos".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Mi polla se volvió a colocar a la entrada de tu apretado esfínter y comenzó a ejercer presión. Primero muy levemente y poco a poco más y más.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"¡¡Aaaauuuu!!, por favor, no me la metas por el culo, por favor me vas a destrozar", decías una y otra vez con la cara ahora llena no solo de saliva sino de lágrimas cayendo por las mejillas.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">La presión ejercida era acompañada de pequeños pero constantes movimientos de mis caderas que aumentaban y relajaban la misma mientras tu tratabas de resistirse con pequeños y nerviosos movimientos que no lograban retirar la polla de tu culito.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">Fue necesario un rato de empujones para notar como finalmente mi glande en una fracción de segundo rebasó tu culito. Ahora era el tronco de mi polla el que comenzaba a disfrutar y gozar de la presión de tan deseado anillito a la vez que te estirabas al máximo, como si estuvieses siendo realmente empalada por un palo de 2 metros. Tenías los ojos abiertos al máximo y la boca también pero sin gritar. Solo gemías sin parar.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"MMmmm cariño, que estrechita eres. Me encanta. ¿Ves como sí que te entraba?. Ahora veamos si lo tienes profundo o es un culo estrecho y pequeño".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Con mi polla bien lubricada por tu saliva y el agujero del culo abierto ya por mi hinchadísimo glande, fue fácil seguir presionando, notando milímetro a milímetro mi polla hundirse en tu culito hasta que mis caderas se apoyaron en sus perfectas y durísimas nalgas.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"¡Bufff!. Hasta los huevos. Eso es un culo profundo, si señor. Te tengo que estar tocando el estómago cariño. Dime lo que sientes preciosa".</p>
<p align="justify">"¡Por favor, por favor, basta. No diré nada a nadie pero sácamela por favor. Me estás haciendo mucho daño".</p>
<p align="justify">"¿Tú crees?. No lo creo pero vamos a verlo".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Igual que había entrado, despacio fui sacándote mi polla del culo hasta que estuvo completamente fuera.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"¡Ves!, eres una exagerada. Tienes el culo perfectamente. Solo un poco rojito pero perfecto", dije comprobando el esfínter abriendo las nalgas con dos dedos. Volvamos a ocupar esta preciosidad".</p>
<p align="justify">"No por favor, otra vez no por favor", seguías rogando sin parar.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Sin atender a tus súplicas, mi polla volvió a colocarse a en tu puerta trasera y nuevamente con trabajo lo dilató lo suficiente para que el glande volviese a entrar. Volviste a gemir y a quejarte como la primera vez a pesar de que esta era la segunda que mi polla penetraba ese mismo agujerito.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Pero qué culito más rico tienes preciosa. Estoy en el cielo aquí dentro".</p>
<p align="justify">"Basta por favor. Me has hecho lo que has querido, por favor, déjame ya".</p>
<p align="justify">"Cariño, verás como te va a acabar gustando. Te lo digo yo que he visto como te has corrido hace unos minutos con un desconocido. Solo espera un poco. Tenemos que abrir un poco este culito tan lindo y tan poco usado".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Nuevamente volví a sacar mi polla completamente del culo para volvértela a meter hasta el fondo. La décima vez que repetí la operación ya no te quejaste y mi polla entró libremente en tu culito, sobrepasando el esfínter con mi glande sin mayor dificultad.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Ahora quiero que disfrutes de una buena enculada cariño. Ven aquí quiero que levantes un poco el culito para poder follártelo bien y que tú disfrutes con una polla metida por aquí".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Primero disfruté un poco de esa difícil postura apoyando mis manos en el suelo y dándole unas buenas metidas y sacadas notando sus blanditas nalgas (debido a la postura) en mis caderas.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">Como tenía las manos atadas fue un poco difícil, pero te levanté el culo con mi polla clavada en el interior, obligándote a dejar la cabeza apoyada en el suelo, como si estuvieses a cuatro patas, pero al estar sin manos, era tu mejilla la que apoyaba en el suelo.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Ahora sí que vas a notar lo que es que te den por el culo, cariño".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">En esa postura mis manos cogieron con fuerza tus caderas y comencé un veloz mete y saca por detrás. Al principio te quejabas pero inmediatamente los gemidos de dolor se confundían con los de placer para transformarse en puros gemidos de placer cuando una de mis manos abandonó tus caderas y comenzó a masajearte el clítoris.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Ahora dime lo que sientes cariño. Te gusta que te den por el culito o no. Venga responde", le dije mientras seguía clavándotela hasta el fondo y masajeandote el mojado clítoris.</p>
<p align="justify">"ah, ah, ah", gemías ahora abiertamente.</p>
<p align="justify">"Responde, preciosa. ¿Sigo o quieres que pare?".</p>
<p align="justify">"Ah, ah, sigue, sigueeeeeee, no pares ahora cabrooooon", dijiste mientras te corrías nuevamente.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Todavía saqué completamente unas cuantas veces mi polla de tu divino culo para volver a metértela. En esa postura se quedaba completamente abierto, esperando a ser follado nuevamente. Llegó un momento en que no pude aguantar más y cogiéndote nuevamente con las dos manos por la cintura te la clavé hasta el fondo tan rápido como pude y me corrí en el interior. Me corrí con tanta fuerza que me semen tuvo que llegarte al estómago. Llene ese culito estrecho y precioso con mi leche, algo que toda la noche había soñado y que finalmente había conseguido.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">Fue un polvo magnífico y ambos estábamos exhaustos y sudando. Sin sacarte la polla del culo, te solté las muñecas atadas para que pudieses incorporarte un poco con la respiración muy agitada todavía, quedándo a cuatro patas.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"¿Te ha gustado, eh?".</p>
<p align="justify">"Eres un cabrón. Me has violado y me he corrido 3 veces. Me ha gustado pero yo no quería hacerlo cabrón".</p>
<p align="justify">"Pues si no querías por qué no te retiras y te sacas mi polla del culo. Ahora no estoy haciendo nada para dejarla ahí metida".</p>
<p align="justify">"Cabrón. Nunca hubiese pensado que me correría en una violación. Estoy agotada y entumida. No me puedo ni mover".</p>
<p align="justify">"Tienes un culazo perfecto Natalia. Tus amigos se tienen que volver locos dándote por aquí", dije moviéndome un poquito de nuevo en tu interior.</p>
<p align="justify">"Me has dejado el culo reventado cabronazo".</p>
<p align="justify">"¿Y lo que lo has disfrutado, que?. No te quejes zorrita".</p>
<p align="justify">"Sueltame las manos. Tengo los brazos que no los puedo ni mover, joder".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Ambos estábamos sudados y desnudos. Saqué lentamente la polla chorreando semen de tu culito, me levanté y me comencé a vestir. No me había puesto más que los calzoncillos mientras no perdía de vista tu precioso y sensual cuerpo cuando repentinamente la puerta del almacén se abrió. La iba a soltar las ataduras de sus muñecas cuando …</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"¿Pero qué cojones …?", se escuchó la voz de Javier. "¿Te llevo buscando una hora y tú aquí follando con esta tía?".</p>
<p align="justify">"Perdona Javier, pero es que no lo he podido resistir. No te cabrees. La verdad es que me iba a marchar porque pensaba que me necesitabas fuera, pero creo que Natalia nos tiene que pedir algo que me queda pendiente. ¿No es así preciosa?. ¿Quieres esperar Javier o corre mucha prisa eso de ahí fuera?".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Javier te miró detenidamente, y asintiendo con la cabeza me miró "supongo que lo de fuera podrá esperar un ratito más, ¿no crees?", dijo cerrando nuevamente con llave la puerta por dentro.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Natalia, este es mi jefe y parece que se ha enfadado conmigo, o sea que voy a tener que hacer algo para que me perdone mi falta de atención a la barra. ¿Entiendes?".</p>
<p align="justify">"¡¡¿¿Queeeeeee??!!. No me jodas y suéltame, tío. No seas cabronazo".</p>
<p align="justify">"No te preocupes. Cada cosa a su tiempo preciosa, venga incorpórate un poquito y ponte de rodillas", te dije cogiéndote con cuidado por debajo de tus brazos que seguían atados a la espalda.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">No te moviste ni un milímetro mientras Javier se fue desnudando: primero su corbata, luego la camisa, zapatos, calcetines y finalmente su calzoncillo boxer, dejando frente a ti una polla realmente grande. Posiblemente la polla más grande que habías visto nunca y con toda seguridad mucho mayor que la que hacía escasos minutos había penetrado tu estrecho agujero trasero.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Venga cariño, estoy segura que con lo buena que estás saber chuparla de maravilla", te dijo Javier colocándose frente a ti a la vez que se agachaba un poco para coger tu pecho izquierdo con mucha fuerza con su mano derecha.</p>
<p align="justify">"¡¡Auuu!!, pero de qué vais sois unos cabrones. Dejadme salir de ammmmm".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">La polla de Javier, que comenzaba a irse poniendo a tono no te dejó terminar la frase ya que se metió entre tus labios, volviéndote a hacerte sentir utilizada a su antojo. No se metió muy dentro, pero lo justo para que su glande tocase tu lengua haciéndote saborear sus primeras gotas de líquido preseminal.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Venga Natalia, cariño abre esa boquita. ¿Qué pasa, que se la vas a chupar a un empleado y no a su jefe?. De eso nada. Me vas a hacer por lo menos lo mismo que te ha hecho mi mejor camarero. ¡Venga abre bien esa boquita, zorra!", te dijo Javier golpeando tu mejilla con su polla morcillota y obligándote a abrir la boca a la vez que cogía tu cabeza con las dos manos llevándola hasta su polla.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">No te resististe demasiado y abriste la boquita de par en par para dejar entrar esa polla entre tu preciosos labios.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Mmmmhh, qué boquita más deliciosa tienes cariño. La verdad es que no me esperaba una limpieza de bajos como esta mientras buscaba a mi camarero, la verdad. ¡Así cariño qué boquita más húmeda y qué lengüita tan divina tienes, venga, métetela bien dentro. No quiero ver ni ún milímetro de mi polla fuera ojos bonitos!".</p>
<p align="justify">"¡¡Mmmmgg!!, ¡¡nnnngggggooo zeagggz begggtiaaa!!", decías con la boca llena de polla.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">La polla de Javier iba cogiendo tono con tu mamada pero todavía no estaba a tope. Solo seguía morcillona, por lo que te entraba perfectamente en la boca, eso sí, te obligaba a abrir las mandíbulas todo lo que podías, porque su grosor ya se iba confirmando como bastante mayor que la que antes había recorrido ese camino.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Natalia, eres una chupona de primera. Tú oblígale a que se la meta bien al fondo Javier, que con migo casi lo ha logrado. Ahí donde la ves me ha dicho hace unos minutos que a un noviete suyo se la chupaba hasta correrse dentro y se tragaba hasta la última gotita, ¿eh cariño?", te dije dándote un azote en tus deliciosas nalgas.</p>
<p align="justify">"¿Ah sí, eh?. Pues eso habrá que verlo. De momento quiero que no salga de tu boquita ni un milímetro de polla. Te voy a follar hasta la garganta".</p>
<p align="justify">"Tú dale Javier. A ver si lo consigues. Yo lo he intentado y no he conseguido metérsela hasta el fondo de la boca, pero una cosa sí te digo. Tiene el culo más delicioso que te puedes imaginar. Por ahí si que se la he metido y la cabe hasta los huevos".</p>
<p align="justify">"¿No me jodas que le has dado por culo?. Pues eso es algo que desde luego probaré".</p>
<p align="justify">"¡¡Nnngggooo, pogggg fagggvoogggg. Pogggg eggg cuggggo nngggooo. Otggggga veggggg ngoooooo!!".</p>
<p align="justify">"Ni puto caso. Ha disfrutado como una cerda la tía. Ya lo verás".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">La polla de Javier para ese momento ya estaba bien dura y lucía todo su grosor, forzando a Natalia a abrir tanto la boca que parecía se le iba a dislocar. No parecía tan larga, pero desde luego era realmente gruesa. Por otro lado la mía estaba empezando a cobrar vida e iba comenzando a pedir guerra nuevamente.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Venga Natalia hija, traga un poquito, que no te pasa de la garganta".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Javier te cogía con fuerza con la cabeza y empujaba su polla hasta dentro de tu boca arrancándote arcadas una y otra vez, pero no cejaba en el intento de follarte tu boquita como un bestia.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"¡¡¡Mmmmggg!!!, ¡¡¡ngggggoooo!!!, ¡¡¡¡baggggttaaaaaa!!!!!".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Tus gritos guturales ahora ya eran constantes en cuanto la polla de Javier no te apretaba en las amígdalas provocándote una nueva arcada hasta que en una de esas embestidas tragaste de verdad y su polla desapareció por completo en tu boca. Javier te sujetaba con fuerza por la nuca mientras tratabas inútilmente de respirar con la boca llena de verdad.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"¡¡Mira, tío. Ahora sí que la ha tragado de verdad. Mira como tiene la garganta de llena!!".</p>
<p align="justify">"Joder, con migo no lo hizo la muy cabrona. Dale, dale fuerte. A mi me está poniendo ya loco ver como mueve el culo cuando le follas la boca", dije colocándome detrás de ti arrodillado también y cogiendo con cada una de mis manos una de tus nalgas.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">No fueron más de 5 o 6 segundos en los que tuviste la garganta tapada por la polla de Javier pero al sacarla respirabas agitadamente como si hubieses estado minutos sin tomar aire.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Qué rico cariño. Tienes una garganta realmente estrechita. Venga otra vez".</p>
<p align="justify">"¡¡Nooo!!, ¡Otra vez nnnngooooo!".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Sin más pausa te volvió a coger por el pelo y enfiló su, ahora ya durísima polla, nuevamente a tu garganta. Te resistías inútilmente, porque tus manos atadas te impedían hacer fuerza y por otra parte algo salvaje dentro de ti te excitaba, notabas que el sentirte violada por esos dos desconocidos te daba un morbo hasta entonces no descubierto.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">Nuevamente la polla de Javier se hundió hasta el fondo de tu garganta mientras sus manos empujaban con fuerza en tu nuca haciendo que tu nariz chocase con su bello púbico. Esta vez no hubo arcadas. Parecía que te hubiese dejado abierto el camino. Te sentías violada con una polla gordísima clavada por tu garganta hasta el fondo y toda tu preocupación en ese momento era sacar ese cuerpo extraño de ahí para poder volver a respirar normalmente. No te habías ni dado cuenta que detrás de ti estaba yo, arrodillado, sobando tu culo con una mano en cada una de tus pequeñas, duras y preciosas nalguitas, con su polla nuevamente dura dispuesta a volver al juego. Mis rodillas estaban a la altura de tus tobillos, por la parte de fuera impidiéndote abrir las piernas. En un momento del forcejeo por sacarte la polla de la boca te inclinaste un poco hacia delante, momento que aproveché para abrirte con fuerza las nalgas y …. Hasta el fondo.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">Lástima no poder ver tu cara en ese instante, pero fue Javier el que luego me la describiría, ojos abiertos como platos, la saliva impregnando completamente tu nariz y barbilla mientras él te seguía manteniendo la polla clavada hasta el fondo.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"¡¡Mmmmmmhh!!, ¡¡¡¡gggggggnnnnoooooo!!!!", ahora sí que tratabas de liberarte de las dos pollas que te penetraban y que no te dejaban respirar.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Javier sacó tu polla de la boca de un tirón, dejándote respirar mientras te seguía sujetando por los hombros. Se había dado cuenta de mi entrada y no quería dejarte mover. Yo mientras, mantenía mi polla clavada por tu culito nuevamente hasta el fondo. Otra vez mis caderas notaban el delicioso y suave tacto de tus gluteos.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Por favor, por favor, otra vez no por favor. Sácamela de ahí, sácamela de ahí por favor", decías agotada, respirando muy agitadamente como tratando de recuperar el resuello.</p>
<p align="justify">"Te dije que te iba a follar el culo todo lo que querría y que si querías que te la metiese por delante me lo ibas a tener que rogar. Quiero que me pidas por favor que te folle el coñito. Tienes un coñito delicioso y lo estoy deseando, pero ahora tenía más a tiro tu culo cariño".</p>
<p align="justify">"¡¡No por favor, sácala, sac… mmmppphffff!!".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Nuevamente la polla de Javier se te metió por la boca hasta el fondo. Tú podías haberla cerrado para evitarlo, pero abriste la boca. No sabías por qué, tal vez por una parte te apetecía sentirte violada. Notar esa polla tan dentro de tu garganta era algo nuevo para ti y a pesar de sentirte humillada e indefensa, no podías negar algo de excitación. Te dolía el culo eso estaba claro, pero no había sido tan dolorosa la introducción como antes. Tal vez te pilló por sorpresa, tal vez lo tenías ya un poco abierto y lubricado de la corrida anterior o tal vez te apetecía volver a sentirte utilizada por dos tíos que no conocías.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">Mis manos te sujetaban por las caderas mientras mi polla entraba y salía de tu culo, hasta el fondo y hasta casi sacarla, hasta el fondo y … así una y otra vez. Simultáneamente Javier seguía follándote la garganta, metiéndotela hasta el fondo y luego sacándotela, disfrutando y gozando ambos de tu cuerpo a nuestro antojo.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">Así estuvimos un rato, tras el cual tus quejidos y tus movimientos para tratar de liberarte desaparecieron y fueron sustituidos por gemidos de placer. Estabas disfrutando comiendo una enorme polla y siendo enculada. Mis manos por supuesto contribuían a estos gemidos metiéndose por delante y sobando cogiendo por el clítoris para empujar bien al fondo.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">En un momento Javier te sacó la polla de la boca, demasiado cachondo como para seguir con la mamada. No quería correrse todavía en tu boca y quería seguir jugando contigo. Ese fue el momento en que tú dijiste.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Vamos cabrones folladme el coño. Por favor, lo estoy deseando joder, métemela por delante, necesito sentirme follada de verdad".</p>
<p align="justify">"Eso está hecho cariño. Vas a ver lo que es sentir el coño llenito", te respondió Javier tumbándose en el suelo con su polla apuntando hacia arriba. "Vamos traemela aquí, que va a aprender lo que es una buena follada".</p>
<p align="justify">"Como no jefe. Venga muévete", te dije cogiéndote con fuerza por las caderas con mi polla clavada hasta el fondo en tu interior.</p>
<p align="justify">"Así no puedo andar, joder, sácamela que no puedo. Con las manos atadas me voy a matar"</p>
<p align="justify">"No te vas a matar no, dije yo. Ya te sujeto para que no te caigas y anda de rodillas despacito que no quiero que se te salga", te dije cogiéndote con fuerza con las dos manos estrujándote las tetas.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Así en esa postura tan incómoda fuimos de rodillas hasta donde Javier estaba tumbado en es suelo, hasta colocarte justo a caballo encima de su polla.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Ahora sácamela del culo, por favor. Deja que él me folle. Yo te la chupo si quieres, vamos", dijiste.</p>
<p align="justify">"De eso nada. Vas a tener que follarte a mi jefe con el culito lleno cariño. Yo llegué antes Natalia y no me pienso salir de aquí".</p>
<p align="justify">"¡¡¿¿Queeeee??!!. No por favor que eso me va a doler mucho. No lo he hecho nunca por favor. Los dos a la vez no.</p>
<p align="justify">"¡Quieta joder, no te muevas tanto!. Vas a gemir como una perra, ya verás", dijo Javier sujetándola con fuerza por la cintura mientras yo seguía cogiéndola por las tetas desde atrás.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">En esa postura, con las piernas abiertas sobre la polla de Javier, las manos atadas a la espalda y dos hombres sujetándola no pudo resistirse demasiado. En breves instantes la gruesa polla de Javier estaba empujando justo en su coñito y abriéndose paso por un agujerito estrecho debido a su culo lleno, pero mojado por su excitación no deseada.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"¡¡Toma polla por el coño hasta el fondo cariño!!", dijo Javier dando un golpe de caderas que clavó su pollón hasta el fondo de tu sexo.</p>
<p align="justify">"¡¡Aahhhh!!, cabrones me estáis machacando. Cabrones hijos de puta", te volviste a quejar.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">No te quejes tanto joder verás como te gusta dentro de poco. Yo notaba como la polla de Javier casi tocaba la mía. Una estrecha pared las separaba en el interior de tu cuerpo pero yo notaba como si se moviese pegada a mi.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">Tú tratabas de revolverte inútilmente, consiguiendo simplemente excitar más a tus violadores.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">La sensación debió de ser indescriptible también para Javier, puesto que en unos pocos segundos se movía como un loco, clavándote la polla hasta el fondo, sujetándote con fuerza por la cintura y forzándote a reclinarte más sobre su cuerpo para poder alcanzar a tus labios con los suyos.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">La doble penetración fue realmente fuerte. Al principio cayeron un par de lágrimas de dolor y de humillación por tus mejillas, pero segundos después gemías a cada embestida en tu coñito o en tu culo mientras no despegabas los labios de la boca de Javier. Nuestras pollas entraban y salían a toda velocidad de tus agujeritos y tú gemías más y más hasta que finalmente te corriste. Te corriste siendo violada por dos desconocidos que te estaban usando como a una fulana, pero por algún motivo eso no te importaba. Tu cuerpo te había traicionado y estabas gozando como una golfa con una polla clavándose por tu culito y otra por tu coñito. "Solo me faltaba otra buena polla en la boca, pensaste un par de veces".</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">Yo fui el primero que te la sacó del culo pero segundos después fue Javier. Te obligué a tumbarte ahora sobre tu espalda en el suelo estando yo de un lado y Javier del otro. No fue necesaria mucha ayuda, porque ambos necesitábamos corrernos y por supuesto fue tu preciosa cara el objeto de nuestra leche. Yo fui el primero. Te eché el primer chorro sobre la mejilla derecha. Parte cayó en uno de tus ojos obligándote a cerrarlos.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Abre la boca cariño. Quiero correrme ahí dentro dijo Javier".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Con los ojos cerrados obedeciste y abriste la boca. No sabías por qué pero habías obedecido a tu violador, que inmediatamente empezó a descargar su leche en tu boquita. Uno, dos, tres chorros cayeron completamente dentro de tu boca que se iba llenando. Cuatro, cinco, seis y el semen seguía llenando tu boca. Yo también me uní a esa tarea y terminé mis últimos chorros ahí dentro. Te había manchado las mejillas, la nariz y los ojos, pero la última parte la dejé caer en tu boca abierta que se fue llenando de semen.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Ahora traga cariño. Pórtate bien y trágate todito", dijo Javier.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Lo podías haber escupido pero no. Lo tragaste. No sabes por qué pero lo tragaste. Tuviste que hacer dos tragos completos para engullir todo el semen que llenaba tu boca hasta dejarla vacía. Su sabor era salado. Lo habías probado antes pero no así a tragos. Te hizo sentir como una guarra pero no te importó. Yo te pasé las manos por la cara, extendiéndote los restos de mi semen por toda tu cara como si de una crema de belleza se tratase hasta que no quedó ni resto. Olías a semen, a follada, un olor que ningún hombre ignoraría.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">Todavía te metimos las dos pollas en la boca. Primero yo y luego Javier para que nos las limpiases de verdad. No te importó. Las chupaste y limpiaste aún sabiendo que la mía había escarbado hasta lo más profundo de tu culito.</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">"Eres cojonuda Natalia. Hacía mucho tiempo que no follaba como hoy", te dije.</p>
<p align="justify">"Lo mismo digo", afirmó Javier.</p>
<p align="justify">"Cabrones. Me habéis violado pero la verdad es que me he corrido como una puta".</p>
<p align="justify"> </p>

<p align="justify">Te soltamos las ataduras de los brazos y tras desentumirlos te vestiste. El tanga me lo guardé yo de recuerdo a pesar de tus ruegos. Ambos cogimos tu número de móvil para poder "hablar" contigo en otro momento y fui yo el que te advirtió que ni se te ocurriese lavarte.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">Te arreglaste un poco el pelo, estiraste tu vestido y saliste por la puerta mientras ambos terminábamos de vestirnos. Nos lo habíamos pasado realmente bien follándote y comentamos lo ocurrido mientras salíamos por la puerta.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">Javier fue a dar una vuelta y yo volvía mi barra. Tú estabas nuevamente hablando con tu grupo de amigos y por su puesto al pasar por detrás de ti aproveché para sobarte ese delicioso culito. Esta vez fue con la mano, sin tapujos, una buena sobada por encima del vestido. "Joder que bien me lo había pasado con ese culito", me dije. Esto tendré que repetirlo … Tu me miraste con cara de mujer satisfecha. Te habíamos violado, pero lo habías disfrutado como una loca, seguro.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="justify">Espero os haya gustado ... podeis enviar comentarios tambien a mi correo carlos_javier_gzlez@yahoo.es</p>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/no-consentido/">No Consentido</category>                        <dc:creator>Carlos Javier</dc:creator>
                        <guid isPermaLink="true">https://www.relatosonline.com/relatos/no-consentido/natalia-se-va-de-boda/</guid>
                    </item>
				                    <item>
                        <title>Barbara y el hombre del bosque</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/no-consentido/barbara-y-el-hombre-del-bosque/</link>
                        <pubDate>Mon, 27 Jan 2025 16:10:53 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Bárbara y el hombre del bosque
 
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                        <content:encoded><![CDATA[<p><strong><u>Bárbara y el hombre del bosque</u></strong></p>
<p><strong><u> </u></strong></p>
<p><strong><u>6:30AM:</u></strong></p>
<p>              Sábado muy temprano y la alarma del teléfono comenzó a sonar, como cada día en la ajetreada vida de Bárbara, la diferencia era que hoy de manera oficial iniciaban sus vacaciones, un merecido descanso luego de 1 año entero de trabajo, estrés y descanso casi nulo. Cualquiera hubiese querido dormir hasta tarde, pero ella estaba tan acostumbrada a levantarse temprano que ya no lo podía evitar, así comenzó su rutina, acomodando su cama, abriendo las cortinas para ver como los primero rayos del sol se colaban dentro de su habitación y alcanzaban su piel la cual poco a poco se iba mostrando al completo mientras barbará se quitaba su pijama; aquella piel de tez clara, era suave, hermosa, la adornaban algunos lunares, que hacían contraste con su blancura, su cabello largo castaño claro bajaba por su espalda, su senos, pequeños, redondos, de pezones suaves y muy sensibles con un color rosa que solo demostraba la perfecta armonía que había en cada matiz de su piel.</p>
<p>            Solo quedaba su pequeña tanga de encaje blanco, la cual bajo para luego sacara uno a uno sus pies y dejarla en el cesto de la ropa sucia. Las gotas de agua rodaban por su piel, mientras con una esponja con jabón frotaba cada parte de su cuerpo, aquella sensación del roce de la esponja siempre le había gustado, le causaba un gustito cuando la pasaba por sus senos y al acercarse a su entrepierna, no pudo evitar soltar una pequeña risa luego de sentir esa sensación placentera del roce con su clítoris… Tanto trabajo y ocupaciones la habían consumido al punto que llevaba casi un mes sin intimidad alguna y esto sumado al hecho de que sus días fértiles estaban comenzando hacia que estuviese mas sensible y caliente de lo habitual… El café caliente la esperaba en la cocina mientras terminaba de escoger su ropa, un conjunto deportivo color negro, debajo usaría un brassier deportivo azul y una tanguita de algodón a juego con este, sus zapatillas para correr.</p>
<p>            Llaves, Smartphone, una botella con agua y salió rumbo a su destino, hoy no iría al gimnasio habitual, quería aire fresco así que condujo su coche a un descampado a las afueras de la ciudad, un lugar hermosa, rodeado de arboles y una zona boscosa donde decidió que haría su recorrido, al llegar a lugar bajo de su coche tomo su botella de agua y decidió dejar su Smartphone ya que no quería molestias mientras corría; ya casi llevaba media hora trotando concentrada e inmersa en sus pensamiento que no se fijo en el pequeño desnivel y la siguiente rama, la cual la hizo tropezar, y caer de manera algo aparatosa en  una pequeña cuneta… un audífono sonaba mientras flotaba en el lodo, Barbará estaba algo desorientada, la caída aunque no fue de un lugar muy alto si le había sorprendido y asustado, su pantalón deportivo tipo leggins estaba un poco rasgado en uno de sus muslos, tenía algo de dolor, pero eso no la detuvo, sin embargo al intentar levantarse y apoya su tobillo, sintió un fuerte dolor el cual la hizo soltar un pequeño grito y consecuente sollozo, mientras llevaba una mano a la zona, pudo notar que ya estaba bastante inflamado, sin duda un esguince. En ese momento Bárbara sintió algo de miedo ya que definitivamente no podía caminar, aparte había dejado su teléfono en su coche y llevaba rato corriendo así que no estaba cerca de una zona donde pudiese pedir ayuda, para su mala suerte, se escuchaba los truenos producto de una tormenta que se acercaba a donde estaba, ya algo desesperada no le quedo de otra que gritar pidiendo ayuda, grito una, dos y tres veces, pero no vea señales de que alguien la hubiese escuchado, mientras las primeras gotas de agua fría caían sobre su piel levanto la mirada hacia el lugar donde había tropezado y ahí estaba…</p>
<p> </p>
<p><strong><u>El hombre del bosque:</u></strong></p>
<p>            Eduardo a sus casi 40 años había decidido irse a vivir a una cabaña que tenia a las afueras de la ciudad, luego de la muerte de su esposa hacia dos años, era un hombre alto, rondando casi  el metro noventa de estatura, era fuerte, pues desde joven  había entrenado, y ahora en su vida ermitaña no había dejado de hacerlo, aparte que las labores de campo, como el cortar leña, trabajar la tierra y la cacería lo hacían mantenerse en forma; su barba dejaba notar que ya era un hombre maduro, su mirada era profunda, su cabello negro y aquel tatuaje conmemorativo en su brazo izquierdo, le conferían una imagen y un aura algo intimidante.</p>
<p>            Como cada mañana, se coloco un jean tejano una camiseta y una camisa de cuadros, sus botas de cacería y comenzó su andar al bosque, para atrapar algo para el almuerzo, ya fuese una presa un pez del rio que quedaba rodeando la montaña; había encontrado las huellas de un pequeño animal así que decidió rastrearlo, mientras a cierta distancia oía los truenos (se acercaba una tormenta), los cuales no lo desanimaban ni lo hacían perder la calma, pues era habitual en aquella zona montañosa recibir la visita inesperada de tormentas. Sin embargo lo que sí lo hizo ponerse alerta fue aquel llamado de auxilio que escucho a la distancia; ya que en casi dos años viviendo en aquel lugar rara vez se había topado con otras personas.</p>
<p>            Guiado por el sonido del primer llamado de auxilio, luego de un segundo grito, Eduardo camino por un sendero, mientras la lluvia comenzaba a caer, se acercaba a el lugar donde aquella voz solicitaba ayuda mientras que un tercer grito, le hizo identificar el lugar de donde venia el sonido, alcanzo un pequeño barranco que no tenía más de 2 metro de pendiente y ahí estaba, ahí en el suelo yacía aquella chica con rostro desesperado y alguna lagrima en sus ojos, Eduardo la observaba con mirada profunda y penetrante, mientras ella con una mirada de corderito dijo:…</p>
<p> </p>
<p><strong>Bárbara: </strong>Hola… por favor… es que no vi… y no puedo caminar...</p>
<p>            Las lágrimas brotaban de sus ojo y se confundían con la lluvia que ya caía de forma continua, mientras que Eduardo se acercaba a ella sin apartar ni un segundo la mirada de sus ojos.</p>
<p><strong>Eduardo:</strong> tranquila, que te ha pasado, ¿te encuentras bien?</p>
<p>            Aquella voz grave resonó en aquel bosque y también en Barbará que extrañamente se sintió algo intimidada al escuchar la voz de aquel hombre, sin embargo alcanzo a responder:</p>
<p><strong>Bárbara:</strong> estaba trotando y no me fije del desnivel, lo siguiente fue caer aquí y no puedo levantarme, mi tobillo me duele mucho.</p>
<p><strong>Eduardo:</strong> deja lo reviso a ver como esta.</p>
<p>            El hombre se agacho, mientras con sus manos tomo el tobillo de aquella chica y observaba la zona de la dolencia; Barbará no puedo evitar sentir la diferencia entre las texturas de su piel suave y aquella mano un tanto rugosa, el hombre la miro y dijo:</p>
<p><strong>Eduardo:</strong> Me llamo Eduardo, voy a ayudarte, pero con esta lluvia poco podemos hacer, vamos a intentar ver si ya puedes afincar.</p>
<p>            Bárbara asintió y se sintió sumamente sorprendida al ver como aquel hombre la alzo en brazos, como si ella apenas pesara para él, la ayudo a ponerse de pie, pero al instante esta perdió el equilibrio a causa del dolor que le causo afincar su pie, Eduardo la tomo por la cintura y sin decir nada, nuevamente la alzo en sus brazos, a todo esto Barbará que aun estaba asustada, se sentía un poco rara en brazos de este hombre; la lluvia aumentaba en intensidad y Eduardo sin mediar palabras comenzó  a caminar cargando a la chica, ella no decía nada mientras Eduardo, tomaba un camino diferente al del sendero por el cual Bárbara había estado trotando, esto hizo que una sensación de miedo comenzara a brotar desde lo más profundo de su ser y con su voz temblorosa dijo:</p>
<p><strong>Bárbara:</strong> ¿Señor, a dónde me lleva? Si quiere déjeme aquí y yo voy al descampado donde esta mi coche, no se preocupe…</p>
<p><strong>Eduardo:</strong> Mi cabaña esta cerca, con esta lluvia lo más seguro es que el camino este  bloqueado, ya casi llegamos.</p>
<p>            Bárbara solo escucho “mi cabaña”, aquella voz para ella era tan potente como los mismo truenos que escuchaba en la distancia, se sintió intimidada y a su vez no pudo decir más nada, aquella voz la hizo sentirse dominada, como si no pudiera responder le o llevarle la contraria, nunca había sentido algo como eso, nunca la había intimidado una persona con solo hablarle y lo único que hizo fue bajar su mirada y dejarse llevar por aquel hombre del bosque. Luego de cinco minutos caminando bajo la lluvia, Barbará pudo observa un poco más adelante como entre los arboles aparecía un pequeño claro y en el medio una cabaña con un pequeño cobertizo y a su lado una camioneta, al llegar Eduardo aun con ella en sus brazos abrió la puerta y la llevo directamente a el cuarto de baño, donde la ayudo a sentarse y le dijo, que debía asearse, pues con todo el lodo y la lluvia  terminaría enfermándose, le alcanzo una de las toallas y le dijo como activar el agua caliente y luego la dejo sola.</p>
<p>            En aquel baño la chica, luchaba para quitarse su pantalón deportivo, ya que al no poder afincar bien su pies y al este ser ajustado, le costaba un poco moverse, sin embargo lo logro y poniéndose de pie sobre su pierna sana, logro entrar a la ducho, coloco el agua caliente y se aseo.</p>
<p><strong><u>Situación sureal:</u></strong></p>
<p>            En la cocina de aquella cabaña Eduardo preparaba una bebida caliente mientras pensaba en aquella chica y en lo que estaba pasando, como se dijo antes, llevaba mucho tiempo sin relacionarse con otras personas, y por cosa del destino o de una jugarreta de la vida ahora tenía a una chica joven y hermosa en su cabaña, aunque claramente no bajo las circunstancias mas normales, pues esta había sufrido un accidente y él como solución rápida pensó que llevándola a su casa podría ayudarla, sin embargo mientras la tomo en sus brazos para llevarla al refugio no pudo evitar admirar su cuerpo, su piel blanca y suave, y aunque ninguno dijo nada en el camino, el la había tomado de manera tal que una de sus nalgas habían quedado prácticamente en una de sus manos, lo cual le hizo saber que aquella chica se ejercitaba bastante pues su glúteo se sentía firme pero terso a la vez. Eduardo estaba inmerso en aquellos pensamientos cuando de repente un golpe y un quejido lo hicieron salir de su trance, si dudar fue rápidamente al baño, abrió la puerta y ahí estaba Barbará en el piso desnuda y mirándolo sorprendida con los ojos muy abiertos.</p>
<p><strong><u>Una ducha surreal:</u></strong></p>
<p>            El reloj de su muñeca marcaba las 9:30am, mientras por segunda vez aquella mañana el agua corría por su cuerpo mientras se asea, sin embargo esta vez era en medio de el bosque en el baño de un completo desconocido mientras apenas y podía mantener el equilibrio en un solo pie, pues su tobillo lastimado le dolía cada vez más, como pudo se seco con aquella toalla y y dando pequeños saltitos fuera de la ducha intento acercase a su ropa húmeda para vestirse nuevamente, sin embargo la combinación del piso  de porcelanato más su pie húmedo fueron la peor combinación y una vez más una caída, acompañada del quejido por el dolor que le causo rozar su tobillo lastimado con alguna superficie que no pudo adivinar que fue, mientras una vez mas estaba en el suelo, sin embargo esta vez totalmente desnuda e intentando ponerse de pie la puerta se abrió de golpe y sus ojos se abrieron como platos, ahí estaba aquel  hombre; Eduardo la miraba fijamente y ella sorprendida, apenada y sintiendo como su rostro se calentaba por el rubor de la pena solo alcanzo a decir:</p>
<p><strong>Bárbara:</strong> Noooo… fueraaaa… no me veaaa</p>
<p><strong>Eduardo:</strong> pero que desastre, ¿Porque no me llamaste?</p>
<p><strong>Bárbara:</strong> Nooo señor, salgase por favor, no me mire.</p>
<p><strong>Eduardo:</strong>¡¡¡SILENC IO!!!</p>
<p>            Aquella palabra paralizo a la pobre Barraba que no se imagino que aquel hombre iba a hablarle de aquella manera y nuevamente sin mediar palabras la tomo en sus brazos, tomo la toalla del piso y la llevo a la sala donde la coloco en un mueble grande y le dio la tolla mientras este se iba nuevamente al baño donde tomo la ropa de la chica y la llevo a la lavadora. Bárbara en el mueble vio como Eduardo se alejaba a la ves que ella muerta de pena, pero con un extraño sentimiento en su interior por aquella orden de silencio que le dio este en el baño prosiguió a acomodarse y colocarse la toalla para cubrir su cuerpo desnudo mientras pensaba…</p>
<p><strong><u>Bárbara:</u></strong> Mierda, este tipo me acaba de ver desnuda, que carajos está pasando aquí, y porque me hablo de esa manera y yo no dije nada, que está pasando...</p>
<p>            Metida en sus pensamientos estaba cuando vio escucho que Eduardo regresaba, levanto su mirada, pero este sin siquiera prestarle atención se dirigió a la cocina, tomo un poco de aquel té que había estado preparando, lo puso en un taza y se lo llevo  a la chica. Luego nuevamente desapareció en el pasillo entrando a una habitación y al regresar traía en su mano una crema y una venda, la miro fijamente y sentándose en la mesa de centro le dijo:</p>
<p><strong>Eduardo:</strong> voy a colocarte una crema relajante para que baje tu dolor.</p>
<p> Así mismo con una mano le entre una grajea de ibuprofeno, para ayudarle a mitigar el dolor y sin pedirle permiso, tomo su pie u lo puso sobre una de sus piernas, mientras de forma suave y con mucho cuidado procedió a colocar aquel ungüento el cual al Bárbara sentir el contacto frio no pudo evitar dar un pequeño brinquito.</p>
<p><strong>Bárbara: </strong>Perdón, es que se está fría</p>
<p>            Eduardo no dijo nada, solo se dedico a esparcir la crema y dar un pequeño masaje a la chica, este no pudo evitar admirar su piel suave, la cual en su mente pensaba que era perfecta, aquella chica era muy hermosa, sus ojos marrones tenían un brillo especial a contra luz y su rostro angelical era cautivante, incluso la pequeña cicatriz en su ceja a Eduardo le parecía que la hacía aun más perfecta, pues si algo tenia Eduardo es que era alguien sumamente observador, detallista y analítico; mientras tanto Barbará sentía como las manos de aquel hombre masajeaban su tobillo maltrecho y sin embargo ahora era que se percataba de que este ya no tenía la ropa de cuando la rescato en el bosque, ahora llevaba un pantalón deportivo y una camiseta la cual dejaba ver sus brazos gruesos y fuerte (ahora entendía como la había podido alzar todas esas veces con tanta facilidad) los tatuajes que cubrían su brazo izquierdo y prestando más atención a sus rasgos físicos vio que estaba ante un hombre maduro que de seguro rondaba los cuarenta años,  aunque no tenía el físico de alguien que entrenara todos los días en un gimnasio era evidente que se mantenía en forma, seguramente por aquella vida rural pensó Bárbara</p>
<p><strong>Eduardo: </strong>Tu ropa está rota, la metí a lavar y secar, igualmente te servirá para luego, también te lastimaste un poco en el muslo, te pondré crema ahí también.</p>
<p>            Aquellas palabras sacaron a Barbará de sus pensamientos, mientras vio como las manos de aquel hombre iban más arriba en su pierna y alcanzaban su muslo, justo cuando iba a negarse a aquello una vez más la sensación de la crema fría la hizo reaccionar, y con esto se trago sus palabras mientras las manos grande de Eduardo frotaban crema en su muslo y una de estas de manera peligro se frotaba por la parte interna de este, Barbará no daba crédito a lo que estaba pasando ya que si iba a colocarle crema solo debía hacerlo por la parte externa donde tenía un pequeño moretón, sin embargo aquel hombre frotaba su muslo con ambas manos, una mano la zona del moretón y la otra la parte interna de su muslo y poco a poco subía y se internaba más, mientras Bárbara de forma expectante miraba como aquella mano en traba un poco bajo la toalla que era su única prenda.</p>
<p>            Bárbara se encontraba con su boquita un tanto abierta mientras observaba y sentía como aquel hombre acariciaba su pierna cada vez mar cerca de su zona más intima, su mente era un total desorden quería hablar, quería decirle que parara, que aquello no estaba bien y sin embargo las palabras no salían de su boca, la cual estaba reseca, subió su mirada y se encontró aquellos ojos negros profundos y dominante, esto la asusto un poco y al mismo tiempo fue el detonante para sentir como una pequeña ola de calor surgía desde lo más profundo, en parte por estar tanto tiempo sin relacionarse con alguien, en parte por aquel sentimiento de vulnerabilidad y en cierto modo dominio que sentía por parte de aquella mirada.</p>
<p>            Eduardo había comenzado a masajear el tobillo de la chica y luego su muslo, pero el contacto con aquella piel tan suave y tersa  estaba haciendo que perdiera el control, apenas y había cruzado palabras con Barbará desde que todo esto comenzó, pero de forma automática su mando derecha estaba cada vez internándose más y más entre los muslo de ella, quien no confería palabra alguna, él la miraba fijamente y en el momento en que sus miradas se cruzaron algo despertó en Eduardo, aquella mirada era de sorpresa, pero también de sumisión, no había reproche en ella, por el contrario solo expectación y asombro. La mano siguió su camino en busca de la zona más intima de ella, ya sin miramiento, cuando estaba a escasos centímetro pudo notar como aquella zona emanada un calidez que en circunstancias normales no haría y ya sin nada que lo detuviera uno de sus dedos rozo el contorno de aquel tesoro, ya un pequeño atisbo de humedad se notaba y aquel suspiro ahogado confirmo que Bárbara estaba excitada.</p>
<p>            Los dedos ya rozaban de manera sutil la intimidad de Barbará, mientras esta con sus ojos cerrados y labios entre abiertos estaba sumergida en aquellas sensaciones, sin embargo un pequeño atisbo de lucidez fue suficiente para que abriera sus ojos y de sus labios saliera un reclamo, mientras que sus manos de forma rápida alejaban la mano de Eduardo de su intimidad</p>
<p><strong>Bárbara: ¿</strong>Pero que está haciendo?, que le pasa suélteme…</p>
<p><strong>Bárbara: ¿</strong>que se cree que soy? ABUSADOR.</p>
<p>            Aquella palabra en aquel tono tan fuerte, nuevamente detono algo en Eduardo, hizo salir una parte de él que tenia años sin mostrarse, pues la única que la conocía era su esposa y sin dudarlo llevo su mano izquierda al cuello de Barbará y con su voz de trueno dijo:</p>
<p><strong>Eduardo:</strong> ¡¡¡SILENCIO!!! Silencio putita, aquí en mi casa mando yo y tú obedeces.</p>
<p>            La violencia de aquellas palabras más la mano en su cuello hizo que Bárbara se paralizara y estremeciera, mientras que la mano derecha de Eduardo prosiguió a arrancar la tolla que cubría el cuerpo de la joven, para luego una vez más ir a su entrepierna y esta vez ya acariciarla sin ningún impedimento, Barbará solo abrió sus muslos y sintió nuevamente aquel deseo de obediencia y sumisión, la mano en su cuello en ningún momento la lastimo, sin embargo hacia la presión justa para hacerla sentir dominada y vulnerable, aun así una vez más hablo:</p>
<p><strong>Bárbara</strong>: Por favor señor, no me haga nada, le juro que yo no diré nada a nadie, pero por favor no me viole</p>
<p>Eduardo: ¿Violarte? Pero si estas toda mojada y caliente, se nota que te está gustando lo que te estoy haciendo, eres una putita caliente y estas deseando verga como nunca, se nota que hace mucho nadie te hace gozar como mereces.</p>
<p> </p>
<p>Todo esto lo decía mientras sus dos dedos medio ya entraban en la conchita de Barbará y su pulgar se frotaba en su clítoris húmedo.</p>
<p><strong>Bárbara:</strong> Noooo , no siga por.. Por… favoooor, esto no está bien. Y no me diga así, yo no soy ninguna cualquiera.</p>
<p><strong>Eduardo:</strong> ¿Que no te diga cómo? ¿Putita? Si se nota que eso te calienta más, mira como estas moviendo tus caderitas mientras te penetro con mis dedos y con tu boquita te niegas.</p>
<p><strong>Bárbara: </strong>aaaahhh, aahhh, nooo!!! No haga eso, yo no soy ninguna puuuutitaaaa.</p>
<p>            Eduardo saco los dedos de aquella conchita húmeda y caliente, los llevo a su boca mientras su mirada seguía fija en la de Bárbara y esta con su respiración agitada mira como aquel hombre maduro, probaba el néctar de su intimidad; Acto seguido Eduardo se agacho en medio de las piernas de las chica y si dejar de mirarla acerco su rostro a aquella vagina húmeda.</p>
<p><strong>Eduardo: </strong>Definitivamente toda tu eres perfecta, tu piel es una delicia al tacto y el sabor de tu intimidad es embriagante.</p>
<p>            Acerco su rostro aun más y con la punta de la lengua recorrió los labios vaginales desde la parte más baja hasta encontrarse con aquel clítoris hinchado y deseoso. Lo cual fue suficiente para que Bárbara explotara en un rico orgasmo, esto hizo que Eduardo intensificara su ataque lingüístico sobre la chica y esta se abandonara a las sensaciones que producía aquel orgasmo y dejara salir sus gemido ya de forma abierta, sin pena, mientras aquel hombre le hacía sexo oral y ella solo gozaba, se sentía dominada, se sentía sumisa, dispuesta a hacer todo lo que aquel hombre le demandara, mientras que la hiciera disfrutar de esta manera. Eduardo acompaño sus lamidas en el clítoris mientras nuevamente dos dedos comenzaban el mete y saca en la intimidad de la chica, quien de forma voluntaria llevo una mano a la cabeza de Eduardo para animarlo a seguir, mientras la otra mano acariciaba sus pezones, aquellos que eran sumamente sensibles, Bárbara disfrutaba y aquella lengua degustaba su conchita húmeda.</p>
<p><strong>Bárbara:  </strong>aaaahh, siiii, asiii, que rico, no paaaareees</p>
<p>            Y así una vez más Bárbara exploto en un orgasmo ya que el que le hicieran sexo oral era una de las cosas que más le gustaban y Eduardo se lo estaba haciendo de manera magistral fruto de su experiencia; luego de degustar todo el fluido de la chica Eduardo lentamente se puso de pie y bajo su pantalón, Bárbara quedo sorprendida al ver aquel miembro, aunque su largo era normal unos 17cm, su grosor si era bastante considerable, ella no había visto un miembro con ese grosor antes, sin embargo se sorprendió mordiéndose el labio inferior. Eduardo la tomo por debajo de las piernas, la acomodo en el mueble y con una mano tomo su miembro duro como el acero y caliente a más no poder para comenzar a frotar y tallar la parte externa de aquella conchita que anhelaba ser penetrada; fueron unos segundo de esto hasta que con un movimiento suave. La punta de aquella verga se posicionaba en la entrada de aquella estrecha y caliente conchita para de manera suave pero firme comenzar a penetrarla, lo que causo una exhalación por parte de Bárbara mientras aquel grueso miembro iba abriéndose paso en su interior.</p>
<p><strong>Eduardo:</strong> Buuufff, pero que apretadita y caliente estas putita, me encanta como aprietas, ahora si vas a gozar, aaahhh</p>
<p><strong>Bárbara: </strong>Mmmm aaahhh, me estas… me estas.. Partiendo… no la saques… siiigueee</p>
<p>            La verga alcanzo la zona más profunda de Bárbara y el placer que le causo la hizo soltar un gemido aguda, mientras poco a poco aumentaba la velocidad de las penetraciones, ambos ya estaban entregados al placer, si miraban fijamente mientras su jadeos y gemidos eran el único ruido que competía con el sonido de la lluvia. Eduardo nuevamente lleve una mano al cuello de Bárbara y la otra a su cintura, mientras sacaba su verga casi por completo y la penetraba con estocadas secas y firmes, cada empuje era acompañado por un gemido de la chica, que además al sentir aquella mano sujetándola por el cuello, estaba totalmente entregada, tanto así que en el momento que sintió como aquel grueso miembro comenzaba a disparar chorros calientes de semen  en su interior  no pudo evitar correrse por tercera vez en aquel mueble, mientras aquel hombre seguía penetrándola haciendo que su orgasmo fuese mas largo y placentero.</p>
<p>            Eduardo al ver que la chica esta jadeando y con sus ojos entrecerrados, fue sacando su miembro poco a poco mientras observaba como su semilla brotaba de aquella pequeña vagina para luego decir:</p>
<p><strong>Eduardo: </strong>Ha estado increíble, hacia mas de dos años que no me corría de esta manera, sin embargo es hora de que como buena putita obediente, limpies mi verga.</p>
<p>            Esto lo decía mientras veía a Bárbara recostada en el mueble y ella a su vez lo miraba con sus ojos entrecerrados recuperando la respiración. Aunque ella disfrutaba mucho cuando recibía sexo oral, no estaba muy acostumbrada a hacerlo ella, pero al escuchar aquella voz que la tenia dominada, no dudo ni un segundo en acomodarse en el mueble mientras aquel miembro grueso, que para su sorpresa no había perdido tamaño esta justo frente a su rostro, su manita delicada fue hasta la base del mismo y lo tomo apretándolo un poco. Le fascino ver como estaba bañado en sus propios jugos vaginales y a la vez lo sentía caliente al tacto, esto la animo más a llevarlo a su boquita sin problemas y comenzar un mamada como nunca la había hecho en su vida. Lamia el glande, pasaba su lengua por todo el tronco, con su mano libre acariciaba los testículos, mientras miraba hacia arriba y encontraba aquellos ojos negro, profundos que la habían  dominado y ante los cuales no se podía negar a nada, mucho menos cuando Eduardo llevo una mano a su cabeza y comenzó a follar su boquita, causándole algunas arcadas, sin embargo Bárbara resistió estoica y sin dejar de mirar a su hombre, a su macho, pues así lo sentía en aquel momento cuando nuevos chorros de semen eran depositados esta vez en su  boquita.</p>
<p>            Una vez dejo de sentir aquello espasmos en la verga, Bárbara se dedico de forma sumisa a tomar todo aquel semen y a limpiar aquella verga con su boquita y su lengua hasta dejarla totalmente limpia y viendo como ahora si su tamaña disminuía mientras Eduardo se tiraba a su lado ya más relajado, mientras una vez más sus miradas se encontraron y sin decir una sola palabra se acercaron y fundieron en un beso largo y profundo, para luego Bárbara ya muy cansada quedarse dormida a su lado.</p>
<p><strong><u>Un nuevo despertar:</u></strong></p>
<p>            El sonido de la lluvia golpeando el cristal de la ventana era lo único que se escuchaba en aquel lugar, mientras los ojos de Bárbara se abrían lentamente y ella se estiraba un poco para desperezarse miro su reloj eran casi las 2 de la tarde, justo en ese momento cayó en cuenta que esa no era su cama, esa no era su casa, estaba en la cabaña, aquello no había sido un sueño, miro su tobillo y estaba vendado, le dolía pero se sentía tranquila, se sentía plena, aquel hombre maduro había “abusado” y la había hecho correrse 3 veces de puro placer. Tan absorta estaba en sus pensamiento que apenas y noto como Eduardo entraba a la habitación con una bandeja con comida la cual puso en una pequeña mesa y la observo, este solo tenia puesto un short y se acerco a ella, la tomo de la barbilla y la beso; Bárbara no solo no se negó al beso, sino que lo correspondió, mientras Eduardo con una mano comenzó a acariciar sus senos, para luego pasar a besar el cuello de ella y finalmente bajar a sus senos, lamerlos, morderlos suavemente, chuparlos y demás. Bárbara se dejaba hacer y solo disfrutaba, aquel hombre la intimidaba, pero al mismo tiempo se sentía suya y eso la calentaba aun mas rápido.</p>
<p>            Eduardo la ayudo a acomodarse. La coloco en cuatro, Bárbara esperaba ser penetrada nuevamente, lo que no esperaba era sentir como en esa posición Eduardo hundía su rostro entre sus nalgas y comenzaba a lamer su vagina desde atrás, las vista para Eduardo era magnifica, aquel culito blanco, de nalgas redondas y firmes, la manoseaba y lamia cada rincón de la chica, mientras ella solo gemía y apretaba las sabanas mientras escondía su rostro en una almohada para ocultar sus gemidos; aquel hombre nuevamente le estaba haciendo sexo oral y  a ella le encantaba sentir como esa lengua rasposa se internaba en su ser e incluso se atrevía a subir un poco y lamer su entrada posterior. Eduardo mordía sus nalgas, acariciaba sus piernas, lamia su clítoris y hacia movimientos de penetración colocando su lengua firme, Bárbara está  a punto de correrse cuando Eduardo se aparto.</p>
<p><strong>Eduardo:</strong> Aun no vas a correrte putita, esta vez lo haremos juntos.</p>
<p>            Eduardo subió a la cama, Bárbara no abandonaba su posición, este se puso frente a ella y libero su pene ya con media erección, Bárbara entendió lo que él deseaba y de una vez comenzó a lamer aquella verga, acomodo su posición y ahora si podía metérsela a la boca, le gustaba lo gruesa que era, pues apenas y cabía en su boquita, adentro su lengua traviesa hacia movimientos circulares, mientras notaba como iba ganando tamaño, con una mano la tomo desde la base y con su lengua la lamia completamente para luego introducirla de nuevo en su boquita, estuvo mamado unos minutos, mientras su manita libre jugaba con su conchita, estaba muy mojada y miraba a Eduardo con ojitos suplicantes hasta que no aguanto y dijo:</p>
<p><strong>Bárbara: </strong>Señor, cójame, métame su verga, estoy muy caliente ya.</p>
<p>            Eduardo sonrió y le dijo:</p>
<p><strong>Eduardo:</strong> Todo a su tiempo putita, hay que disfrutar al máximo.</p>
<p><strong>            </strong>Acostando a lo largo le indico que pusiera su culito sobre su cara, ella entendió de una vez que el quería lamer de nuevo su conchita mientras ella seguía mamando su verga, así comenzaron un 69 que ambos estaban disfrutando al máximo, ella gemía con cada lamida que él propinaba a su clítoris, el bufaba cada vez que ella intentaba meter más profundamente su verga en su boquita. En este punto las palabras casi que sobraban, Eduardo solo hablo para decirle que se pusiera en cuatro de nuevo, mientras este se acomodaba para penetrarla, antes de esto con sus manos manoseo aquel par de nalgas y no pudo resistir dar un par de nalgadas, que robaron un par de gemidos de la chica, esta vez la penetro  con más fuerza, pues ella está muy lubricada y caliente, aquella estocada le encanto a Bárbara quien automáticamente comenzó a mover sus cadera de forma circular mientras Eduardo comenzaba a penetrarla más rápido y por momento dejaba caer nalgadas sobre la chica, pues le encantaba como gemía cuando hacia esto aparte de que aquella piel blanca hiciera visible la marca de su mano al ser impactada.</p>
<p><strong>Eduardo:</strong> Putita, eres una diosa, toda tu me encantas.</p>
<p><strong>Bárbara:</strong> Siii… Dame duro, no pares, follate a tu putita, que riiicooo.</p>
<p><strong>Eduardo:</strong> te voy a dar verga hasta que te desmayes, se ve que hacía tiempo no te cogían como mereces.</p>
<p>            Eduardo siguió asi por casi 10 minutos, saco su verga, nuevamente se acostó y le dijo:</p>
<p><strong>Eduardo: </strong>Ahora te toca cabalgarme como toda un putita jajaja</p>
<p>            Bárbara al escuchar esas palabras no pudo evitar sonreír a la vez que se acomodaba sobre su hombre y con una mano guiaba su verga para ser penetrada y comenzar a cabalgar rápido, al ritmo de sus jadeos constantes, Eduardo la tomaba por la cintura y la guiaba, aquella chica joven le encantaba, era muy caliente y lo que más le gustaba era su obediencia. Unos minutos en esa posición Eduardo con una mano acariciaba y pellizcaba los senos de Bárbara hasta que ambos se corrieron.</p>
<p><strong>Eduardo:</strong> aaaaarrrggg,  toma putita, tomaaaaaa</p>
<p><strong>Bárbara:</strong> AAAAAAHHHH, SSSIIIII…. Que rico… AAAHHH</p>
<p>            Esta vez fue ella la que acerco su boquita y se fundieron en un beso suave, lento pero muy apasionado, mientras el acariciaba su espalda; Estuvieron así varios minutos hasta que él dijo que debía comer, para luego llevarla a donde había dejado su coche… un par de horas mas tardes Bárbara iba en el asiento de copiloto de aquella camioneta, miraba por momentos a Eduardo, llegaron al descampado, donde Eduardo busco las cosas de Bárbara, su teléfono tenía mucho mensajes y llamadas, los cuales contesto de forma rápida y escueta, mientras esperaban una grúa que llevara el coche de Bárbara de vuelta a la ciudad, conversaron un poco, se conocieron mejor, y aprovecharon para compartir algunos besos y carias más.</p>
<p>            La grúa llego, el viaje a la ciudad fue tranquilo, el coche de Bárbara fue dejado en su casa, mientras Eduardo la llevaba a una clínica para que revisaran su tobillo, luego de esto, la llevo a su casa, la cargo hasta dejarla en el interior, aun cuando Bárbara le había dicho que podía caminar con las muletas. En su cama ella sentada, recibió un último beso y vio como Eduardo se marchaba, por su cabeza pasaron miles de pensamientos entre ellos que no había intercambiado número con Eduardo, y no sabía cómo llegar a su cabaña, pero el cansancio de aquel día hizo efecto y lentamente se durmió.</p>
<p>            Así pasaron 3 meses, ella volvió al descampado 1 vez, pero no pudo encontrar la cabaña, nunca más supo de Eduardo, había salido con un chico, pero en su mente seguía aquel hombre, su trabajo y rutina diaria la hacían distraerse por ratos, pero lo vivido en aquella cabaña no lo olvidaría, cada caricia, cada sensación, cada gemido y cada palabra en forma de orden que le dijo Eduardo.</p>
<p><strong><u>La noche te trae sorpresas:</u></strong></p>
<p>            Viernes por la noche, Bárbara regresa a su casa luego de una largo día de trabajo y rutina común, sus amigos la invitaron a salir un rato, pero se negó alegando que al día siguiente tenía muchas cosas por hacer. Bajo de su cocho y  se encontraba justo frente a su puerta cuando una voz como un trueno se escucho detrás de ella.</p>
<p>Hola Putita…</p>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/no-consentido/">No Consentido</category>                        <dc:creator>escritordemedianoche</dc:creator>
                        <guid isPermaLink="true">https://www.relatosonline.com/relatos/no-consentido/barbara-y-el-hombre-del-bosque/</guid>
                    </item>
				                    <item>
                        <title>Chantajeada por el basurero</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/no-consentido/chantajeada-por-el-basurero/</link>
                        <pubDate>Sun, 19 Nov 2023 09:18:31 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Hola a todos como están??? Este es el primer relato que publico con esta cuenta, para los lectores de relatos seguramente han leído mis relatos en otras Webs, comenzaré a utilizar está a ver...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p>Hola a todos como están??? Este es el primer relato que publico con esta cuenta, para los lectores de relatos seguramente han leído mis relatos en otras Webs, comenzaré a utilizar está a ver qué tal funciona, iré mezclando relatos anteriores con nuevos para que estén al pendiente, este es un relato que gusto mucho, cuando esto sucedió yo tenía 25 años.</p>
<p>A inicios de ese año volví a ir al gym después de unos cuantos años de no hacerlo, mis papás desde niña me han inculcado a mí y a mis hermanas la buena costumbre de practicar ejercicio, pero gracias a que comencé a trabajar y en los últimos semestres de la carrera por las presiones y trabajos deje de hacer ejercicio, así que en enero de ese año era mi propósito, volver al gym. </p>
<p>Llevaba unas dos semanas de hacer ejercicio y gracias a los relatos y que mensa de mi no oculte mi dirección de Hotmail en todorelatos pues muchiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiisima gente me agrego al msn (como les dije ya hace muchos años), una de esas personas fue una chica con la que hubo mucha química, trabajábamos en cosas parecidas, teníamos mismos gustos y mismas metas, pocos días después ella se convirtió en mi ama. En una de las pláticas que tuve con ella le comenté que hace poco había vuelto a hacer ejercicio, me pregunto que como iba vestida al gym, le mencione que iba casi siempre con lycras o con short, pants no usaba pues no me gustaban, con la licra aun que es justa puedes hacer ejercicio súper bien, me cuestiono sobre si yo le hacía caso a los chicos del gym y cosas así a lo que yo respondí que no, pues todos los que van al gym me caen mal pues son muy mamones y se creen la gran cosa entonces no les hago caso además ni dejan entrenar, después me pregunto si tenía juguetes sexuales a lo que conteste que si, unas bolitas chinas vaginales, otras anales, 2 vibradores uno de ellos portátil (control inalámbrico y con pilas) y un consolador grande, me ordenó que siempre que fuera al gym debería de ir vestida con lycras, sin ropa interior y con las bolas vaginales dentro, todos los días debería de ser así. Antes cuando iba al gym casi siempre iba sin ropa interior pues me gusta cómo se marca mi vaginita en la lycra pues como siempre voy depilada pues se marca a la perfección y me gusta como todos se me quedan viendo en esa zona de mi cuerpo y excitar a los chicos y chicas aun que nunca les hago caso jeje, así que cumplir esa orden no era nada difícil para mí solo debía de llevar también las bolitas. </p>
<p>Siempre iba a la misma hora al gym y dos calles antes de llegar estaba el señor de la basura barriendo, regresaba más o menos a la misma hora, siempre cuando volvía a casa estaba en la esquina de la calle donde vivo al señor de la basura con su uniforme naranja y su carrito de basura esperando a los vecinos para recibir su basura, como todos los señores de la basura este era moreno muuuuuuuuuuuy quemado por trabajar todo el día en la calle, gordo, sucio, mal oliente por lo mismo de su trabajo, siempre que pasaba me sonreía y me decía buenos días, era educado, desde que tengo memoria ese señor viene a mi calle a barrer y recibir la basura, dos veces a la semana llegando del gym yo salía a tirar la basura pues como en las mañanas y parte de la tarde estoy sola pues mis papas se van a trabajar y mis hermanas al colegio yo soy la encargada de mantener limpia la casa. </p>
<p>Cada vez que llegaba del gym el señor se me quedaba viendo con mucho morbo desde que veía a lo lejos, cosa que es normal pues todos los comerciantes de las calles por donde paso ya sabían la hora que regresaba a mi casa y salían a verme pasar, a veces me chiflaban o me decían algún piropo, las personas que pasaban en sus autos se me quedaban viendo o tocaban su bocina en fin todo esto es normal y como lo comente el de la basura se me quedaba viendo, los días que salía a tirar la basura muy descaradamente se me quedaba viendo mis nalgas, pechos y mi vagina pues la lycra marca súper bien mi rajita. </p>
<p>En fin, llegó el día en que mi ama me dio esa orden y como buena sumisa tuve que seguirla al pie de la letra, tome mi par de bolitas doradas y las introduje en mi vaginita, las chicas que tengan un par de estas conocen el gran poder que tienen estas bolitas pues dentro de ellas tienen más bolitas que con el movimiento del caminar o cualquier otro movimiento por muy leve que sea las bolitas dentro de ellas se mueven y generan una estimulación muy fuerte e intensa dentro de nuestra vaginita haciéndonos correr casi en un instante, después de introducir las bolitas complete el resto de la orden al no ponerme nada de ropa interior así que me puse enzima un short de lycra blanco y un top igualmente blanco, me coloque una sudadera y me dirigí al gimnasio, durante el trayecto las piernas se me doblaban y más de una vez tuve que detenerme por completo pues las sensaciones de mi vaginita me hacían casi gemir del placer por culpa de las bolitas y aun que no era la primera vez que hacia eso, no lo hacía muy seguido y aun así por mucho que lo hagas nunca acabas de acostumbrarte a tanto placer y las bolitas terminan venciéndote, en fin después de un buen rato llegue al gym, hice mis ejercicios de estiramiento para calentar cosa que se me dificulto bastante pues en algunos de ellos tienes que separar las piernas abriendo el compas lo mas que puedas y pues sentía que las bolitas se saldrían esto te obliga a apretar los músculos de la vaginita (de hecho en la cajita de las bolitas dice que sirve que ejercicio para mantener fuertes los músculos de la vagina pues al apretarla para evitar que las bolitas salgan se trabajan esos músculos), después de el estiramiento hago 10 minutos de bicicleta, ahí no tuve ningún problema pues aun que las piernas están en movimiento estaba sentada y las bolitas se movían muy poco, pero al estar en la bicicleta vi mi vagina y la lycra ya estaba mojada e incluso la lycra se metía un poco más en mi rajita, el problema fue cuando me pase a la elíptica, no no no que cosas, en cada paso que daba las bolitas me hacían estremecerme y correrme de inmediato, la lycra estaba tan empapada que parecía que me había orinado pero no, eran mis juguitos que salían y salían y parecían no tener fin, los chicos del gym me miraban intrigados por mis gestos, ruidos y mas porque en ocasiones me quebraba del placer y tenía que detenerme pues las piernas se me doblaban por causa de mis interminables orgasmos, parecía ciervo recién nacido queriéndose poner de pie jeje, después de esto ya hacia lo que me tocaba, fuera pierna, bracitos o abdomen, donde dependiendo del ejercicio había algunos que me estimulaban demasiado pero sin duda el favorito de los chicos del gym era cuando me tocaba entrenar pierna (claro junto con la pierna se trabajan las nalgas y también dentro de esta rutina hay ejercicios especializados en esta zona) pues las posiciones en las que tengo que colocarme les deja una vista estupenda de mi trasero y mi vaginita y a esto súmenle la lycra mojada pues se marcaban aun mas y se veían más excitante, con el paso de los días se volvieron tan descarados que cuando tenía que hacer ejercicios así ellos dejaban de hacer los suyos pues ya no se escuchaba el ruido de las pesas caer ni de los aparatos y todos volteaban a verme. Pero bueno, este no es un relato de cómo me corro en el gym ni clases de ejercicios esto es del basurero así que daré comienzo ahora si al relato. </p>
<p>Iba de esta manera todos los días al gym y todos los días al ir al gym veía al señor de la basura y al regresar casi siempre ya estaba en la esquina de mi casa, a las pocas semanas de esta ya orgásmica rutina vi a un pequeño grupo de 5 perros callejeros que iban junto con el señor de la basura, pero había uno en particular que llamaba mi atención era de tamaño medio, color negro y para ser de la calle estaba algo corpulento y se veía que era muy juguetón, platicando en el msn con una amiga (saludos dana) y con un amigo (saludos andres) les comente de mi interés en ese perro y de lo excitada que me ponía cada vez que lo veía, gracias a la ayuda de dana ideamos un plan del como le pediría al señor de la basura el perro y un día regresando del gym se lo pedí, le dije al señor que estaba interesada en adquirir una mascota pero que no sabía si mi casa tendría el espacio suficiente como para tenerlo pues quería un perro más o menos grande para que cuide la casa y además no sabía si era buena cuidando perros entonces si era posible que me prestara el perro negro unos días para ver si era capaz de tener un perro o no, el señor con su voz rasposa me comento que si, pero que el perro que pedía hace unos días que ya no lo seguía que esperara unos días a ver si el perro volvía a salir o ya no. </p>
<p>Dejé pasar una semana y un día volviendo del gym pensé que ya era tiempo para preguntarle de nuevo, venía vestida con un pants de lycra a la pantorrilla color azul agua, un top que era el juego del pants y como ya empezaba a hacer algo de calor pues no llevaba sudadera y como ya era costumbre sin ropa interior y con mis bolitas dentro (sobra decir que la lycra ya estaba mojada a la altura de mi vaginita. </p>
<p>Desde lejos, unas 5 calles antes de llegar a la mía pude observar que el señor ya me miraba, en lo que echaba las bolsas de basura a su carrito volteaba su cabeza para verme llegar, cuando llegue me pare cerca del señor y lo saludé con un buenos días señor y el igualmente respondió, buenos días señorita, esperé a que las demás señores y vecinos terminaran de tirar la basura, algunas vecinos se me quedaban viendo mi vaginita mientras que las vecinas muertas de envidia me barrían (así decimos en México cuando ves de arriba abajo a una persona buscándole defectos jeje) y espere a que se fueran todos los vecinos para preguntarle sobre el cachorro. </p>
<p>Que paso señor con mi encargo??? </p>
<p>-        </p>
<p>-   Pues le tengo una mala noticia güerita, ya no volvió a salir el perro, quien sabe donde se haya metido como son callejeros a veces salen y a veces no o les pasa algo y ya no los volvemos a ver. </p>
<p>No me diga eso señor, ese perrito de veía muy juguetón por eso quería intentarlo con él. </p>
<p>-         </p>
<p>- Porque no escoge otro, son varios los que me siguen (señalando hacia los demás perros) </p>
<p>No, esos no me gustan quería el otro. </p>
<p>-  Pues si llega a salir se lo traigo o si le consigo uno parecido se lo traigo para que pruebe. </p>
<p>Bueno gracias don, ahorita le traigo mi basura. </p>
<p>-         </p>
<p>- Si no se preocupe güerita ahorita voy por ella. </p>
<p>Entre a mi casa algo decepcionada a juntar la basura, aun no terminaba de juntarla cuando escuche el timbre y me dirigí a abrir a ver quién era y era el señor de la basura. </p>
<p>Que paso señor??? </p>
<p>-         </p>
<p>- Vengo por la basura. </p>
<p>Ahorita se la llevo. </p>
<p>-  </p>
<p>-    Le dije que vendría por ella. </p>
<p>Aaaa… pues como siempre todos debemos llevársela a su carrito. </p>
<p>- </p>
<p>-           Si quiere me voy y usted me la lleva como guste, uno que quiere darle trato especial y usted no quiere. </p>
<p>Aaaap… bueno… permítame juntar toda la basura y se la traigo, espéreme aquí tantito. </p>
<p>Deje las bolsas que llevaba de basura en la puerta y me di la media vuelta para ir por la que me faltaba justo cuando di el paso para ir por la demás se escucho y sentí un tremendo nalgadón en mi pompi izquierda. </p>
<p>Oiga!!! Que le pasa???!!! </p>
<p>-         </p>
<p>- Pues es irresistible güerita usted tiene muy buenas nalgas. </p>
<p>Pero no es motivo para que me nalguee. </p>
<p>- </p>
<p>- Bueno güerita venga para acá y dígame, usted tiene perro yo no le creo lo que me dijo de que quiere al perro para probar si puede cuidarlo, yo la que visto con un perro varias veces y a veces cuando paso por su casa y toco la campana (el señor anuncia con una campana su llegada) escucho a perro aullar y ladrarme. </p>
<p>Pues para que yo lo quiera es mi problema no le importa a usted (dije mientras me sobaba mi pompi) </p>
<p>- </p>
<p>-           Es que es muy sospechoso eso, nunca piden perros callejeros. </p>
<p>Mire hacia mi nalga que me ardía mucho aun y vi que su manota estaba marcada en la lycra pues como estaba sucia y su mano quedo marcada por la mugre, se podían distinguir muy bien los dedos y la palma de su mano. </p>
<p>Hay hijo de su… dejo marcadota su mano en mi lycra ahora ni sé como lavarlo para que se quite la marca de su mugrosa mano seguro ya no se podrá quitar. </p>
<p>--  Hay lo siento mucho güerita, pero no se haga si de por si lo iba a lavar si diario parece que se meo, le suda tanto su puchita al hacer ejercicio que parece que se meo. </p>
<p>Oigaaaaa!!! Que grosero e irrespetuoso es usted, sabe que ya vallase de mi casa. </p>
<p>Cuando iba a empujar la puerta con mi mano para cerrarla el señor me sujeto de la muñeca y la torció doblándome todo el brazo. </p>
<p>-          Ya güerita no se haga del rogar, se ve que usted es bien cogelona y bien putona por eso nos enseña su pucha todos los días, hasta pienso que es capaz de querer al perro para coger. </p>
<p>No diga tonterías y ya suélteme o voy a gritar. </p>
<p>-         </p>
<p>Ándele grite, y a todos los que vengan les diré lo putona que es usted güerita, </p>
<p>No me importa voy a gritar. </p>
<p>-          Le voy a decir a todos los vecinos de la colonia que usted es una calienta pitos que ando cogiendo con perros y le gusta mearse. </p>
<p>Dígales lo que quiera no me importa. </p>
<p>-          A usted no, pero a su mamá y a sus hermanas, me acuerdo que a veces su mamá sale en las mañanas en un coche rojo, verdad que es ella??? Se parece mucho a usted y están igual de buenotas, y sus hermanas a veces también tiran la basura, también están bien sabrosas, serán igual de putas que usted güerita??? </p>
<p>Ya déjeme y vallase. </p>
<p>-          Me voy a ir pero la próxima vez que vea su mamá y a sus hermanas les diré que usted coge con perros y con la mitad de la colonia. </p>
<p>A mí no me importa lo que digan los vecinos pero como muy bien saben algunos de mis amigos del msn, eh tenido ya problemas con mi familia de que se han enterado de ciertas cosas que eh hecho y casi hasta me han corrido de la casa y aun que el señor estuviera inventando seguramente le harían caso. </p>
<p>-          Aaaaahhhhh verdad, eso sí le importa, mire güerita no quiero obligarla ni nada de eso, solo piense que puedo provocar si le digo eso a su familia y solo quiero echarme un “piano” con usted de vez en cuando, no le quita nada. </p>
<p>El señor me soltó y me hice un poco para atrás, el señor entro a mi casa y cerró la puerta. </p>
<p>Como que de vez en cuando??? </p>
<p>-          Si güerita, cada que se me antoje cogerla. </p>
<p>Por supuesto que no, ni que fuera una puta, ya vallase por favor. </p>
<p>-          Me voy pero le diré a su familia, usted decide güerita. </p>
<p>Sabe que, está bien, acepto tener relaciones con usted pero solo una vez, y ya, no más. </p>
<p>-          Está bien güerita, donde está su cama??? </p>
<p>No, dentro de mi casa no, dejará todo sucio, si quiere aquí en el patio o en el garaje. </p>
<p>Mi casa esta bardeada al frente así que no importa donde estuviéramos nadie nos vería, el señor eligió ir a garaje y hacia allá nos dirigimos, iba caminando frente a señor cuando de pronto sentí otro sonoro y duro nalgadón en la misma pompi que me había nalgueado la primera vez. </p>
<p>Oiga yaaaaa, voy a darle lo que quiere, no???  Ya deje de tocarme. </p>
<p>-          Jajaja corajuda la güerita. </p>
<p>Entramos al garaje donde solo estaba mi auto, me senté sobre el cofre de mi auto y el señor se colocó frente de mi, se comenzó a quitar la ropa, primero el sucio uniforme naranja dejándolo en el suelo, debajo traía un pantalón de pana azul marino viejo, sucio y apestoso y una camisa a cuadros igual sucia, desabrochó su camisa dejando al descubierto su sucio, peludo y gran abdomen y sus pechos (creo que más grandes que los míos jaja) grandes de tanta grasa y sudorosos por trabajar bajo el sol, después se quitó sus zapatos y el pantalón quedando solo en una trusa blanca mugrosa y vieja creo que hasta agujeros tenía jajaja y con calcetines azules, era repulsivo su cuerpo regordete, oloroso, sucio y sudoroso. </p>
<p>-          Qué esperas güerita, quiero deleitarme la vista con tu hermoso cuerpo. </p>
<p>Estando sentada aun sobre el cofre de mi auto subí lentamente mi top, levante mis brazos cerrando los ojos para sacármelo, cuando lo saqué abrí mis ojos y el señor estaba agachado sacándose su trusa, se levanto y vi su pequeño pero gordo pene el cual comenzaba a ponerse duro. </p>
<p>-          Puta madre que buenas tetas tienes. </p>
<p>Comencé a bajarme la lycra mientras era observada fijamente por el señor de la basura, no fue necesario quitarme los tenis pues jalando un poco pude sacar la lycra. </p>
<p>-          Estas sabrosísima güerita, ya se me paro solo de verte mamacita, ya quiero cogerte. </p>
<p>Bruscamente me tomo del brazo y me jalo hacia adelante pero también hacia abajo, entendí que quería que se la mamara, me puse de rodillas frente a él, tome con una de mis manos su pequeña verga y comencé a masturbarlo. </p>
<p>-          No no  no güerita, no se haga pendeja, chúpamela. </p>
<p>Abrí la boca y lentamente introduje su pene en mi boca, pero el maldito tomo mi cabeza con ambas manos cuando apenas llevaba la punta en mi interior y me empujo haciéndome que me tragara toda su verga, debido a que estaba gruesa me costaba algo de trabajo tragar saliva, el señor me tenia bien sujeta de la cabeza, afortunadamente su pene no era muy largo y no me provocaba arcadas, comenzó a mover mi cabeza violentamente de adelante a atrás ahogándome con mi saliva, intentaba toser pero no podía sentí que en verdad me ahogaba y supongo que el señor se dio cuenta pues así como introdujo su pene en mi boca con la misma violencia jaló mi cabeza hacia atrás sacando su pene de mi boca, caí al suelo apoyando mis manos en el. </p>
<p>-          Lo chupas muy bien… pero ya luego me la chuparas, me muero por metértela en tu rica puchita. </p>
<p>Aun tocía cuando el señor se pasó para atrás de mí, se agacho y me cerró las piernas y me pidió que me agachara y levantara mi colita yo lo obedecí y me puse en la posición indicada con mi cabeza al suelo, piernas cerradas y levantando mí colita. </p>
<p>-          Que buenas nalgas, estas bien nalgona güerita (me dio una fuerte nalgada) y bien duras mamasita, el ejercicio si funciona, estas bien sabrosa mamita, ya quiero meterte la verga, agárrate güerita que te la voy a meter hasta el fondo. </p>
<p>Puso sus manos en mis nalgas separándolas, supongo que con una de sus manos tomo su verga y la puso en la entrada de mi vaginita y justo cuando estaba por meterla recordé que en mi interior llevaba las bolitas chinas que mi ama me ordeno llevar. </p>
<p>No no no no no espere por favor, no no no me la meta por favor, déjeme ir antes al baño por favor no. </p>
<p>-          No no no nada que… güerita ya no aguanto más te la voy a meter y tu te chingas y te aguantas. </p>
<p>No, por favor… deje ir al baño después ya me la mete pero déjeme ir al ba… </p>
<p>No me dejo terminar la frase cuando sentí como su verga se abría paso por los labios de mi vaginita, lentamente su grueso pene entraba pero apenas había entrado un poco cuando este choco con las bolitas chinas, las empujaba más adentro de mi pero ya no lograban entrar más ni mucho menos su verga, el señor intentaba empujando con fuerza pero nada que lograba entrar, sujeto con ambas manos su verga pero el resultado simplemente fue lo mismo. </p>
<p>-          No mames no te la puedo meter, tienes algo adentro o que güerita???  No te la puedo meter siento que choca mi verga con algo, ni que tuviera tu puchita tan chiquita, que te traes ahí??? </p>
<p>Pase una de mis manos por debajo de mi hasta mi vagina, metí mis dedos por mi húmeda vagina y saque las bolitas que se alojaban en mi interior dejándolas caer al suelo. </p>
<p>-          Aaaaaajajajaja lo sabia eres una puta zorra de mierda, hasta te metes cosas en tu pepa, con razón siempre vienes toda meada, zorra sabrosa te gusta que te cojan… vieja cachonda, y para qué sirven estas mierdas??? (tomándolas del suelo) están bien calientitas, pero es mejor una buena pija dentro de ti que estas madres, agárrate perra que ahora si te la voy a meter toda de un jalon puta de mierda. </p>
<p>Uuuuuy con lo que me gusta que me hablen así jeje, tengo que aceptar que con las cosas que me decía me comencé excitarme, puso su verga en la entrada de mi vagina y de un solo golpe me la metió obligando a mi vagina a abrirse y acoplarse a su gruesa verga, puso sus manos en mi espalda y comenzó a cogerme con fuertes empujones. </p>
<p>-          Estas riquísima puta güerita, sabía que tenía que cogerte algún día, tienes buenas nalgotas, buenas tetas, estas preciosa y eres bien putona, la mujer perfecta para coger. </p>
<p>El señor me empezó a dar tremendas nalgadas que resonaban en todo el garaje, una tras otra y las embestidas de igual manera eran imparables, mis gemidos eran incesables la manera en cómo me estaba tratando me encantaba, me gusta ser usada de esa manera, sentirme vulnerable y humillada. </p>
<p>El señor también comenzó a gemir o a bufar quien sabe que era lo que hacía estaba muy agitado y como que le costaba respirar pero sus embestidas eran constantes y me hacía gozar demasiado, su pelvis chocaba con mis nalguitas generando un sonido de aplauso con cada cogida. </p>
<p>-          Qué rica puchita tienes güerita, coges bien rico mamita tu puchita está bien jugosita y apretadita… </p>
<p>El señor me tomo del cabello al momento que saco por completo su pene de mi vaginita, jalándome del cabello me levanto y me aventó contra el cofre de mi auto. </p>
<p>-          Vente para acá güerita… </p>
<p>Como una muñeca de trapo me azotó al cofre de mi auto, me sujeto fuerte del cabello hacia atrás y con sus manos sujetó las mías por mi espalda, dando patadas en mis tobillos separo mis piernas y me volvió a meter su verga hasta el fondo de mi vaginita, soltó mis manos las cuales puse sobre el auto y mientras me cogía con duras arremetidas me jalaba hacia atrás de mi cabello arqueándome la espalda, mis rodillas golpeaban en la defensa del auto y con esa situación, las palabras que me decía mientras me usaba como una vil muñeca de trapo hicieron que llegara a alcanzar varios orgasmos. </p>
<p>Mientras me tenía así me seguía dando fuertes nalgadas inclusive cuando solo ponía su manos sobre ellas ya me ardían lo cual contrastaba con la fría superficie del auto en la que se apretaban mis pechos, en una embestida el señor me jalo más. </p>
<p>-          Está bien rica tu puchita, muy jugosa y apretadita güerita, estas bien buena para coger y te comportas como una puta, hasta gimes igual, me encanta güerita… </p>
<p>Estire mis manos hacia enfrente y me sujete de la orilla del cofre, el señor paso una de sus manos a mis pechos y lo apretó fuerte entre sus dedos, en mis oídos solo llegaba el sonido de mis fuertes gemidos. </p>
<p>Después de unos minutos el señor soltó mis pechos y mi cintura y con ambas manos me dio una fuerte nalgada en cada una de mis nalgas y se sujetó fuerte de ellas y con una dura embestida final metió su grueso pene lo más profundo que pudo y comenzó a correrse, me sujeto fuerte de mi cintura y me presionó duro contra él , sentía el rico calor de su semen vaciándose en mi interior y mientras disfrutaba de esa deliciosa sensación escuchaba como el señor gemía en cada chorro que salía de su grueso pene. </p>
<p>-          Aaaahhhhh… aaahhhh…. Hace mucho que no me “venia” así…. Aaaahhhh…. Gracias a ti güerita que estas sabrosísima…. Aaahhh… </p>
<p>Aaahhhhh si… que rico… deme su lechita… </p>
<p>-          Si güerita… te voy a llenar de leche… sabía que te gustaría mi leche… </p>
<p>Sí, me gusto y no solo su leche… </p>
<p>Lentamente saco su pene de mi vaginita, cuando salió por completo me puse de pie y me di la vuelta para admirar su pene que aun se encontraba algo rígido y lleno de mis juguitos y aun con algo de su semen goteando. </p>
<p>Comenzamos a vestirnos, como yo acabe antes de vestirme mientras él lo hacía yo intentaba acomodar mi cabello y comenzamos a platicar. </p>
<p>-          Te gusto güerita??? </p>
<p>Si, no estuvo mal. </p>
<p>-          Jajajaja con que muy exigente… entonces por que te metes esas bolas??? </p>
<p>Porque me gustan. </p>
<p>-          Te gusta tener tu puchita llena verdad. </p>
<p>Pues sí, es rico. </p>
<p>-          Eso habla muy bien de ti güerita, y entonces qué??? Vas a coger conmigo??? </p>
<p>No, le dije que solo esta vez. </p>
<p>-          Entonces le voy a decir a tu jefa (así le llaman popularmente a las mamás en México) y a tus hermanas. </p>
<p>No, yo accedí a tener relaciones con usted a cambio de que no les dijera nada, yo ya cumplí ahora usted cumpla su palabra. </p>
<p>-          Si ya no me vas a dar tu cuerpecito, no me dejas de otra que decirle a tu jefa. </p>
<p>No no no… espere… está bien… tendré relaciones con usted. (como lo dije antes no me asustaba que me chantajeara y le dijera a mi familia, solo quería seguirle el juego y hacerle pensar que me tenia amenazada, la verdad me había gustado). </p>
<p>-          Entonces ya pasaré a recoger la basura a tu casa y de paso te recojo a ti jajajajaja </p>
<p>Está bien pero por favor no le diga nada a nadie. </p>
<p>El señor me dio otra fuerte nalgada y me dio un beso en la boca y se fue (por cierto ni se llevo mi basura). </p>
<p>A los dos días el señor volvió y de nuevo tuvimos sexo, desde ese día mantuve relaciones con el cada vez que iba por la basura dos o tres veces a la semana, hasta finales de año tuve sexo con el pero como después me cambie de casa, pues ya no lo veo jeje lastima se le acabo la fiesta, espero les haya gustado y disculpen lo largo del relato. </p>
<p>Besitos a tod@s mis lectores. Bye bye.</p>
<p> </p>
<p>Aprovechando les invito a visitar mis redes sociales, Instagram @faby_milf y Twitter @mordredpoo</p>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/no-consentido/">No Consentido</category>                        <dc:creator>Fabymilf</dc:creator>
                        <guid isPermaLink="true">https://www.relatosonline.com/relatos/no-consentido/chantajeada-por-el-basurero/</guid>
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                        <title>Juegos Perversos con Parejita. La Puta Callejera 1</title>
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                        <pubDate>Tue, 18 Jul 2023 15:25:07 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Me presento, soy Ángel, un chico de 36 años, vivo en la costa de Andalucía (España), soy un chico que lleva una vida sana, y amante de la playa, de la noche, del deporte al aire libre, de vi...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p>Me presento, soy Ángel, un chico de 36 años, vivo en la costa de Andalucía (España), soy un chico que lleva una vida sana, y amante de la playa, de la noche, del deporte al aire libre, de viajar, de las cosas buenas de la vida, sobre todo el sexo, :)</p>
<p>Mido 185, de espaldas anchas y complexion atletica- fuerte, labios carnosos, mirada aniñada de ojos grises, rostro varonil y atractivo, tengo una bonita y armoniosa figura por naturaleza, con atractivas formas por genética, cuerpo modelado por la actividad física, piernas de futbolista, muy bien proporcionadas y bueno, para que andarme con rodeos, tengo una buena polla, lo se, a las chicas le gusta, su textura, su grosor, su sabor, su calor, su energía, su movimiento, su potencia, su leche..umm, no te estaras relamiendo de gusto no putita? No recuerdo haberte dado permiso.</p>
<p>Me encanta disfrutar del maravilloso mundo del sexo, me pueden dar morbo infinidad de situaciones, pero desde luego, me encanta dominar a esas chicas que en el fondo son unas buenas perras, sobre todo las que van de duras y divinas, y luego son las que mas cachondas se ponen cuando son dominadas, o las que tienen novio y te sonrien seguras de sí misma como queriendo decir yo ya estoy ocupada, pero en el fondo están deseando probar cosas nuevas y ser tratadas de manera dominante, que las caliente, les haga arder, profundizar en sus deseos perversos, hacerlas sentir sucias, traviesas, quebrantando las normas morales, descubriendo el placer oscuro de disfrutar siendo humilladas, cuando en la realidad luchan por aparentar mucha dignidad y orgullo..</p>
<p>Ante todo quiero señalar que esta historia es completamente real, nunca me había planteado poder experimentar una fantasía de este tipo de morbo, si que había tenido experiencias liberales de rollo, zorrita consentida-cornudo consentidor, pero nunca me había imaginado una situación del tipo que a continuación comienzo a relatar.</p>
<p> </p>
<p>Los conoci a traves de páginas liberales de internet, se trataba de una pareja joven, el de unos 26 años, y ella unos 23, creo que de Madrid, los cuáles se encontraban residiendo en mi provincia desde hace pocos meses. Entablé contacto con el chico, a través de diferentes emails, donde me iba contando poco a poco sus fantasías como cornudo consentido, y algunas de las experiencias que habían vivido. Así poco a poco fuimos dando forma a una fantasía que aún tenían pendiente de realizar.</p>
<p> </p>
<p>Me dijo que él era el que tomaba la iniciativa de las situaciones, el que proponia fantasías a su chica,y apartir de ahí, ella decidía hasta donde llegar. Que no era nada fácil a veces poder convencerla o animarla para realizar algunas situaciones, que era selectiva, y algo compleja, pero que cuando se soltaba y se dejaba llevar, era una chiac muy caliente.</p>
<p> </p>
<p>Una de las situaciones que solían realizar, era irse a una zona de polígonos por ejemplo, con el coche, y allí ella cuando pasara algún hombre que les gustara, pues exhibirse y zorrearle un poco, cambiándose ella la camiseta allí mismo en el coche, en el asiento del copiloto, sin llevar nada debajo, dejando ver sus magníficas y turgentes tetas al afortunado, que normalmente se quedaban sorprendidos y atontados mirándola por la ventanilla, sin saber que hacer.</p>
<p> </p>
<p>Otras veces habían quedado directamente por internet con los interesados, y cuando estaban en el coche, invitaban al chico a entrar, y ella le enseñaba las tetas, y se dejaba magrear un poco, otras veces no se dejaba tocar y solamente le hacía una paja al chico, o se tocaba mientras el chico se hacia una paja en su honor viendo comoella se magreaba las tetas y metia sus dedos en su caliente coño.</p>
<p> </p>
<p>Llamaremos a la pareja por nombres inventados obviamente, a él le llamaremos Jorge, y a ella Sara.</p>
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<p>Como fantasía más atrevida, y donde en esta ocasión si tomó ella más la iniciativa, una vez Sara quedó con un chico que conocían del barrio, de salir de fiesta, y del gimnasio donde iba ella. Y quedó ella en su propia casa con este individuo, y Jorge se encontraba espiando ese encuentro en otro cuarto de la vivienda, donde pudo escuchar y observar como el citado musculitos, se follaba a su chica con fuerza y pasión, penetrándola por todos lados, y dejándosela bien folladita, y llena de leche.. Todo este consensuado previamente entre Jorge y Sara, sin que él afortunado follador supiera nada, pensando que estaba solo en la vivienda.</p>
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<p>Lo mas curioso de esa historia es que a los pocos días la parejita coincidió en un pub con este individuo, y el cornudo tuvo que darle la mano de forma amistosa, mientras recordaba como se habían follado a su novia con devoción en sus narices, y como saludaba a su chica de manera discreta con dos besos, después de haberle dado polla a pelo en todas las posiciones.</p>
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<p>Volviendo a la fantasía a realizar conmigo, fuimos dando forma a un encuentro que a Jorge le daba mucho morbo, que era ir a un lugar apartado y discreto en coche con Sara, y vestirla de puta de carretera, y decirle a ella que en ese lugar solían ponerse putas callejeras, y que de vez en cuando aparecían clientes de todo tipo, que buscaban la compañía de una buena puta , que le hiciera un trabajito.</p>
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<p>Ahi entraba en escena yo, que me haría pasar por uno de esos clientes que por casualidad va a buscar compañía, sin que ella supiera que nada estaba pactado de antemano con Jorge, sino que ella tendría instrucciones de satisfacer bien y dejarse llevar con el primer cliente que apareciera y a ella le llamara la atención.</p>
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<p>Y yo, sabiendo que ella estaría predispuesta y obediente a los deseos de Jorge, aprovecharía para desde el primer momento como cliente lanzarme a magrearla y comprobar la mercancía, ya que así se lo indicaría Jorge, que se dejara meter manos de primeras fuera quien fuera. Y ya si accedía a estar conmigo, después aprovechar y llegar hasta lo más lejos que pudiera.</p>
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<p>Ya que esa era la fantasía de Jorge, algo guarro, extremo, morboso, que no quedara solo en enseñarme las tetas o hacerme una paja como había echo con tantos otros, sino que fuera esta vez mas alla, y la pusiera muy caliente y follaramos, y la follara sin condon, de forma brusca en plan pelo porno, y le hiciera todas las guarrerias y cerdadas que se me pasaran por la cabeza, como si fuera mi puta sumisa a mi servicio.</p>
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<p>La verdad que me dio un respingo la polla cuando me propuso esa idea, no esperaba algo tan perverso y morboso.</p>
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<p>Sobre Sara, antes de conocerla Jorge me describió que era pequeñita de estatura, sobre 1,60, de pelo liso negro, ojos rasgados oscuros, piel clara, de cara agradable , sonriente, culito pequeño respingón, y unas buenas tetas turgentes como dos flanes, con un chochito pequeñito pero muy apetitoso, caliente y estrecho, y que le encantaba hacer pajas, era su especialidad, y que la comieran el coñito.</p>
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<p>En ese momento en mi ciudad, dentro de la libertad que da vivir en un lugar que nadie te conoce, Jorge y Sara habian conocido por internet a dos chicos con los que quedaban de vez en cuando, uno de unos 36, bien dotado, a los que ellos habian bautizado como "el pollón", con el cuál solían hacer tríos. Y otro más jovencito de unos 22, con el que ella le gustaba mantener relaciones más a solas, en actitud más dominante hacia el yogurín, follándoselo mientras Jorge miraba y se pajeaba desde la puerta de la habitación, o los escuchaba follar desde otro cuarto o desde el pasillo.</p>
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<p>Quedamos una noche en la época de Navidad de hace un par de años, cercana a final de año, de estos días que la gente está de vacaciones y celebraciones, y se genera un ambiente propicio para vivir una aventura diferente, y terminar el año con una nueva y excitante experiencia.</p>
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<p>Jorge le fue proponiendo los días anteriores a Sara, lo de llevar a la realidad, la fantasía de puta callejera, y aunque ella se mostro un poco reacia de primeras, cuando estaban en frío, después cuando follaban recurrían a esa fantasía y Sara se ponía muy cachonda. Y al parecer esos días previos follaron muchas veces pensando en eso.</p>
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<p>Tal como me explicó Jorge, la noche que quedamos, se dirigió con su vehículo a una zona escondida y muy poca transitada de mi ciudad, una especie de carril asfaltado, que bordeaba una rambla, y que no tenía salida al final del carril, un lugar por donde no pasaba nadie, a no ser que fuera allí alguna parejita en coche, para intimar y follar. En realidad no era un sitio de prostitucion callejera, pero Jorge habia echo creer a Sara que sí.</p>
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<p>No existía iluminación en ese lugar, estando totalmente a oscuras toda la avenida, sería de al menos un kilometro. Jorge y Sara se situaron con el vehículo al margen de la avenida, cerca del final del carril, y mandó su ubicacion por GPS, y coordinamos una hora, las 00:00, para que yo pasara como por casualidad por la zona donde ellos estaban, y en ese momento Sara habria salido un par de minutos antes fuera del coche, quedándose Jorge dentro como si fuera su chulo, y Sara se exhibiria paseando frente al coche como una puta de carretera, a la espera de captar algun cliente.</p>
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<p>Así fue, pasé por la zona que estaban ellos, yo con las luces encendidas de mi coche, y ellos las tenian apagadas, pude distinguir un vehículo estacionado en sentido contrario al que yo circulaba, y la ventanilla del conductor bajada, no pudiendo distinguir bien en ese momento a los ocupantes del vehículo, pero si se distinguía que había un chico en el asiento del conductor, y una chica en el del copiloto.</p>
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<p>Al tener esa visión tan estupenda, y percibir que estaba cerca de poder adentrarme en una fantasia tan excitante y morbosa, mi corazon comenzo a acelerarse, y me puse un poquito nervioso, pensando como actuar, o que decir al inicio, tuve un momento de bloqueo, pero despúes pensé que había que intentarlo, que era una fantasia que todos buscábamos, y así con esa actitud me dirigi hacia donde estaban ellos, estaba vez circulando en el mismo sentido que ellos tenian posicionados el vehículo, ella se encontraba con medio cuerpo metido por la ventana del conductor, hablando con su chico.. y dejandome ver parte de sus nalgas dado la escasa tela de su fada, al pasar giro la cabeza mirandome de reojo, me parecio ver una sonrisita.</p>
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<p>Tengo que decir que en ningun momento conoci a Jorge y a Sara por fotos de cara, antes de quedar, asi lo queria el, y así me gustaba también mas a mi, más morboso no conocer el rostro de ellos.</p>
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<p>Estacioné delante de su vehículo, y otro latido intenso inundo mi corazón, tras unos segundos de espera Sara se aproximaba a la ventanilla de mi vehículo, siguiendo lo pactado Jorge le habría indicado que fuera a ofrecerse al cliente que se había parado.</p>
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<p>Bajé la ventanilla, y me encontré una chica muy atractiva, de apariencia de niña buena, no de guarrilla, con una sonrisilla timida, tal como me había descrito Jorgen una chica de tez blanca, pelo moreno liso, de cuerpecito pequeño pero muy proporcionada, llena de curvas, con un par de tetas que asomaban por su escote de buen tamaño, y de apariencia firmes y apetitosas como dos flanes, y con unas buenas piernas torneadas y proporcionadas, y culito respingón, sin ser exagerado, en su justa medida.</p>
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<p>Sara- Hola guapo, que tal...(Se le notaba un poquillo nerviosa, ella pensaba que yo no sabría que era su primera vez, y que era una puta callejera de verdad, pero en ese momento entre que me enternecio y me dio morbo, ya que yo si sabia que era su primera vez jeje.)</p>
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<p>Angel- Hola preciosa, eres nueva por la zona no? No te habia visto antes.</p>
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<p>Sara- Si, llevo poco por aqui.</p>
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<p>Angel- Pues me gusta mucho lo que veo, pero me gustaría verte con más detalle.. (Le dije eso, sabiendo que Sara habia recibido ordenes de Jorge, de que en la fantasia que habían pactado, ella tenía que dejarse magrear, sobar y tocar, si el cliente decidía hacerlo así. Así que yo jugaba con esa perversa ventaja de saber que no me rechazaría jeje.</p>
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<p>Me bajé del vehículo y me acerque a ella y se reía y me miraba nerviosa, con risita tonta, le cogi de la cintura, le levanté un poco la falda, y acaricie sus muslos, diciéndole..Uff niña, estas muy buena..al tiempo que le sobaba un poco sus tetas por encima del escote, y manoseaba un poco de las tetas que le sobresalían , rozandolo suavemente con la palma de mis manos.....</p>
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<p>Angel- Vaya tetas tienes¡, deben estar deliciosas.</p>
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<p>De reojo miraba hacia el coche de ellos, a unos escasos 10 metros, pero no acertaba a ver al conductor a Jorge, que se estaría deleitando con ese espectáculo. Recuerdo que por email me decia que le encantaría que cuando me bajase del coche, la sobase bien sin ninguna vergúenza..y así estaba haciendo..pero no quería que se notara demasiado que yo sabia que podía tocar lo que quisiera, así que fui comedido dentro de lo que cabe.</p>
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<p>Tras seguir tocando y disfrutando sus tetas y culo un poquito, seguí piropeándola.</p>
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<p>Ángel-que me parecia muy linda, muy sexy, y que me gustaría que subiera al coche...</p>
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<p>Sara sonrió neviosa, - umm, tengo que consultarlo primero con mi chulo..</p>
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<p>Ángel- sin problema, aquí en el coche espero tu respuesta.</p>
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<p>Se fue andando hacia el coche contoneando el culito, con clase y elegancia de zorrita novata jeje, y se introdujo en el coche de ellos, por la puerta del copiloto. Yo me quedé esperando unos 5 minutos que se me hicieron eternos...Miré por el espejo retrovisor, y me pareció ver que al salir del coche nuevamente Sara, se iba hacia la ventanilla del conductor donde estaba su novio, y hablaba un poco más con él, riéndose, para después emprender camino nuevamente hacia mi coche.</p>
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<p>´Sara -- Está bien, podemos hablar sobre el servicio.</p>
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<p>Como era navidad y de noche, le propuse entrar dentro, que hacía mucho frío fuera.</p>
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<p>Angel-- Vamos, que no te voy a comer, soy un buen chico, confia en mi, además hay está tu chulo, pasa y así me animo un poco a ver que podemos hacer...</p>
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<p>Sara seguía sonriendo tímida, y miró hacia su coche, como buscando aprobación de su novio, y tras unos segundos de duda, decidió entrar.</p>
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<p>Sara--Bueno, entrare pero solo para hablar de momento, tienes que ser bueno y portarte bien.</p>
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<p>Angel- Yo soy muy bueno, lo prometo, solo hablar, jeje.</p>
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<p>Salí del coche y abrí a Sara la puerta trasera izquierda del vehículo, no sin antes adelantar mi asiento (el del copiloto ya lo llevaba adelantado y reclinado de casa jeje, para no perder tiempo llegado el momento).</p>
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<p>Sara entró y se reclinó un poco para sentarse al fondo de el asiento trasero. A a mi me estaba poniendo ya muy malo la situación, pero tenía que ir paso a paso, ya que recordé que Jorge me habia contado que ella era muy imprevisible, y que la mayoría de las veces que habían decidido realizar juegos morbosos de este tipo, como mucho se había exhibido o le había echo alguna paja a alguno de los chicos en la parte trasera del coche mientras ella se masturbaba o se magreaba las tetas.</p>
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<p>Una vez dentro intenté mostrar seguridad, y consciente de que ella aún dudaría si era un putero de verdad, o si lo había pactado con su novio, intenté ir poco a poco para que no se sintiera muy incómoda, y ir viendo si ella iba entrando en calor y poniendose cachonda con la fantasía.</p>
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<p>Angel-Y bien, eres nueva entonces, no te había visto nunca, yo es que me conozco a todas las putitas de la zona.</p>
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<p>Intente adoptar el rol de putero guarrete, algo prepotente..pensando que si el boxeador musculitos tipo duro se la habia follado por todos lados en casa con el cornudo de su novio escondido, eso era lo que le ponía...y no los indencisos, inseguros y tímidos.</p>
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<p>Sara- A todas las putas? Vaya osea que eres un putero experto..me contestó Sara algo sarcástica y divertida, sacándome un poco la lengua y guiñándome un ojo.</p>
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<p>Angel- Bueno, yo no diría putero..eso es un poco despectivo, yo diría que follan conmigo porque me obedecen, son mis putitas y mando sobre ellas.</p>
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<p>Sara- Ah, vaya que eres su chulo?</p>
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<p>Angel-- No exactamente, yo controlo esta zona, y todas las putitas que ahí aquí lo hacen conmigo gratis o ya saben las consecuencias, está prohibido ejercer la prostitución en esta zona, así que o me la chupan o al calabozo..jeje (Dije esto al mismo tiempo que mostrando una gran sonrisa de prepotencia y superioridad, enseñaba una placa de policía colgada al cuello que conservaba de mi epoca de policía de Nueva York)</p>
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<p>En ese momento me desabroche el cinturon y me baje un poco el pantalon vaquero y el calzoncillo, liberando mi gorda polla que estaba a punto de explotar., y asomó la cabezota de mi nabo, mi glande brilloso y jugoso, con una gotita de lefa ya en la punta, como si fuera una cobra caliente llena de veneno deseosa de picar un buen coñito.</p>
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<p>Sara me miró asombrada, y después dirigió la mirada a mi polla, quedándose embobada, mirandome con los ojos muy abiertos, intentando encontrar algún signo que demostrara alguna debilidad en el papel que estaba interpretando, que le hiciera ver que todo era una actuación, y que en verdad ni era poli, ni era un putero callejero. Era como si esperara que yo confesara en cualquier momento que todo estaba pactado con su novio. Desde luego su gesto no era de miedo, ni de asco, ni de querer irse, sino de parecer ir metiendose poquito a poco en la aventura, y estar atenta a ver que iba sucediendo a cada paso.</p>
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<p>Pero me resistí a abandonar ese rol, y a desvelar la verdad, y quería hacerla dudar hasta el fondo, tal como había planeado con Jorge, para que la situación fuera más morbosa, y ella sintiera que lo estaba haciendo con un putero de verdad</p>
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<p>Seguí hablándole de forma directa, sin dejarla pensar, siguiendo en la misma línea.</p>
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<p>Angel- Así que me encantaria estar probarte zorrita, desde que te he visto ardo en deseos de desnudarte y darte polla por todos lados, así que dile a tu chulo lo que te he dicho, y se una buena zorrita. Confia en mi, lo pasaremos bien.. (En ese momento yo también le guiñe un ojo, para hacerle un gesto de que confiara un poco y se dejara llevar, y hacerle ver que no estaba con un loco pervertido)</p>
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<p>Sara obediente bajó del vehículo y se fue a hablar con Jorge, metiéndose de nuevo en su vehículo.</p>
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<p>En unos 5 minutos de nuevo esta vez salió Jorge del vehículo, y se acercó y me habló a través de la ventana trasera izquierda (ya que yo me habia pasado a la parte trasera para hablar con Sara, y alli la estaba esperando con la esperanza de que empezara pronto la fiesta y alli mismo comenzaramos a jugar)</p>
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<p>Tengo que recordar al lector que nunca antes había visto a Jorge, ni por email, wassap, ni nada, y se acercó un chico de unos 25 años, de apariencia normal, no era un chico de gimnasio, ni de apariencia atletica, pero tampoco estaba gordo. De cara podría aparentar ser un novio mas bien formal, de los que no te esperas que puedan tener esas perversiones y fantasías sexuales a realizar con su novia, en la cabeza, pero la vida te demuestra que a veces las personas que de apariencia son mas formales y másm tranquilas, son las mas perversas sexualmente hablando.</p>
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<p>Jorge- Buenas, que tal.</p>
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<p>Angel- Buenas, pues aquí, ya me ves (respondí yo sonriente).</p>
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<p>Jorge- Pues ha venido a hablar conmigo, y me ha contado que le has dicho lo de que eres un poli corrupto que te tiras a todas las putitas de la zona..</p>
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<p>Angel- Si, te comente que a lo mejor usaba esa fantasía, y he pensado que vendría bien como elemento dominante de morbo, ya que a ella le gusta eso no?</p>
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<p>Jorge- Si, si está bien (asintió Jorge aprobando mi decisión), ella duda si es verdad, así que parece que algo si se lo ha creído; Además está muy excitada, pero es tímida, y va poco a poco..pero me ha dicho que menudo pollón te gastas..</p>
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<p>Angel- Umm, pues dile que la tengo a ti toda para que ella la disfrute. Entonces, quiere venir a mi coche? La ves decidida?</p>
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<p>Jorge- Si, si, pero ya sabes lo que te conté, es imprevisible, y habra que ver hasta donde quiere llegar, si te soy sincero, estoy muy cachondo ( me dijo con la voz entrecortada Jorge), y la verdad que me encantaria que ella se deshiniba y te la puedas follar por todos lados, pero a ver si se suelta..</p>
<p> </p>
<p>Angel-- Eso también quiero yo, meterle caña y romperla a pollazos jeje. Bueno pues dile que se venga y vamos a ver..</p>
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<p>Jorge-- Bueno, la unica pega, es que me ha dicho que prefiere que esteis juntos en nuestro coche, sino tienes problema, es que asi se siente más tranquila. Yo no estaré dentro, estaré fuera, y he dejado las ventanillas de atras bajadas un poco para poder escucharos, que como te dije eso me da mucho morbo..</p>
<p> </p>
<p>Angel-- Si, no te preocupes tio, voy para vuestro coche, y asi tu te puedes poner cachondo oyendo como me follo a tu zorrita cornudo, jeje</p>
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<p>Jorge-- Uff, a ver si es verdad, estoy muy cachondo tio.</p>
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<p>Jorge regreso hacia la zona donde estaba su coche, quedándose fuera, yo no vi exactamente donde se ubicó por la oscuridad. Me dirigí hacia su vehículo, con ansia de ver como me iba a encontrar a Sara, y abri la puerta trasera izquierda.</p>
<p> </p>
<p>Vi que estaba sentada en el asiento trasero derecho, mirando fijamente hacia mi, algo sonriente..entré y me senté en el asiento trasero izquierdo, cerrando la puerta, comprobando como del lado que estaba sentado Sara, la ventanilla estaba algo abierta, tal como habia planeado Jorge, para poder escuchar un poco de lo que allí pudiera ocurrir.</p>
<p> </p>
<p>Me acerqué un poco a Sara, ya más decidido, y con la ventaja de conocer que ella estaba predispuesta al menos a jugar, y empezaba la partida en serio. Sara fue cambiando su expresión tímida y sonriente, por otra más seria, más sosegada, pero al mismo tiempo más segura, parece que el echo de estar en su coche le daba más seguridad y confianza, y le hacia perder un poco esa timidez inicial.</p>
<p> </p>
<p>Angel – Bueno zorrita, me ha dicho tu chulo que estás preparada para jugar (Le dije a Sara al tiempo que le acariciaba el muslo izquierdo por encima de la rodilla, con mi mano derecha, metiendola por debajo de la falda)</p>
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<p>Sara – Bueno, jeje, vamos poco a poco a ver. (Dijo Sara de nuevo mostrando esa sonrisita tímida, que al mismo tiempo la rodeaba de una especie de barrera invisible que le impedía soltarse del todo.</p>
<p> </p>
<p>Angel- Bueno, para que empezar poco a poco, pudiendo retomarlo donde lo dejamos (le dije al tiempo que le llevaba su mano derecha a tocar mi paquete por encima del pantalon), Además ya se que te ha gustado mucho lo que viste. Como te veo un poco tímida..vamos a jugar a que yo te voy indicando que tienes que hacer..(le dije mientras le presionaba con mi palma de la mano, por encima de su mano abierta, sobre el bulto que mi polla formaba en el pantalón, muy empalmado por la situación, necesitaba liberarla porque estaba como una fiera enjaulada)</p>
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<p>Angel-Te parece bien putita?</p>
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<p>(Sara asintió mordiéndose el labio inferior, con mirada pícara y caliente)</p>
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<p>Sara- Bueno, puede ser divertido, tu pide pero no significa que vaya a hacer todo lo que mandes, no quiero crearte ilusiones cariño, jeje</p>
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<p>Volvía a salir ese tono burlesco y vacilón de Sara, sin duda fruto de tantas y tantas experiencias donde había jugado a ser mala, y había dejado a otros chicos a medias, los había calentando cario previamente usando sus mejores artes, y `posteriormente los había dejado con la miel en los labios.</p>
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<p>Yo no queria pasar esa delgada línea que había entre intentar ir despertando y calentando a esa fiera sexual morbosa y viciosa, y el poder pasarme de revoluciones de primeras, y naufragar al primer intento de querer llevar la situación a un nivel superior.</p>
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<p> </p>
<p>Angel-- Bien, de momento quiero que me abras tu solita el boton del pantalón, después me bajes cuidadosamente la cremallera, , y me bajes con cuidado un poco el pantalón.</p>
<p> </p>
<p>Aun tenia la mano de Sara que estaba sobre mi paquete, cogida con mi mano, así que sin dejar de mirarla fijamente, y ella a mi, se la solté, y le indiqué con la mirada que comenzara a obedecer.</p>
<p> </p>
<p>Angel-- Vamos, tu solita sabes lo que tienes que hacer..</p>
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<p>Hice una pose de ponerme comodo, poniendome las dos manos detrás de la cabeza, y acomodando mejor mi espalda en el asiento, reclinando mi cabeza un poco hacia trás.</p>
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<p>Sara jugaba dando circulos sobre mi polla, con su palma de la mano por encima de mi pantalón, aprisionando en distintas zonas de mi polla, a través de la tela vaquera...mi polla estaba que reventaba, y ella parecía jugar con esa tortura de hacerme desear que comenzara a ir más allá.</p>
<p> </p>
<p>Angel- Obedece perrita (Decidi emplear un tono un poco más severo para mostrarle que me estaba impacientando..</p>
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<p>Sara procedió a abrirme de forma delicada el boton del vaquero, con una de sus manos pequeñas y delicadas, pero al parecer muy habilidosas, ...sin dejar de mirarme, con la misma mano que me abrió el botón, buscó la cremallera, y lentamente fue bajando hasta el final la cremallera.</p>
<p> </p>
<p>Mi polla pego un respingo hacia arriba, cubierta aun por un calzoncillo tipo slip, de color negro. Mi serpiente traviesa estaba palpitando y muy caliente, latiendo con fuerza y buscando sin duda salirse del calzoncillo, asomando un poco del jugoso glande de mi polla, por el borde del calzoncillo, impregnandose el ambiente de un exquisito olor a mi polla, que iba perfumando vicio el ambiente dentro del interior del coche.</p>
<p> </p>
<p>Y Sara seguro que percibía ese olor delicioso a mi polla, y se le estaba introduciendo por sus fosas nasales, y eso me ponía muy cerdo, jeje. A lo mejor el cornudo de su novio desde fuera, a través de la ventana tambien olia a la esencia de mi rabo, jeje.</p>
<p> </p>
<p>Angel-- Bajame el pantalón vaquero que esté cómodo zorrita.</p>
<p> </p>
<p>Sara, metio sus dedos por dentro de mi pantalón, por mis caderas, sientiendo sus pequeñitos dedos, un poco fríos pero agradable al tacto, como sentia que sus uñas se clavaban un poco en mi peil, al tiempo que tiraba del vaquero desde mi cintura hacia abajo, teniendo que inclinarse en el coche hacia abajo, dejandome el pantalon bajado a mitad de muslos, por encima de las rodillas</p>
<p> </p>
<p>Volví a coger su mano y esta vez sin pantalón de por medio, con mi polla gorda totalmente empalmada, la lleve la palma de su mano a empujar mi nabo por la parte de arriba, como si fuese una palanca de cambios. Después la soltaba su mano, y la polla volvia a su posicion apuntando al techo por debajo del calzoncillo.</p>
<p> </p>
<p>Angel—Te gusta puta? Esta dura eh?</p>
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<p>Sara—Si, muy dura. (Sara se relamía Sara los labios, al tiempo que no deaba de mirar excitada la inmesidad y firmeza de mi polla)</p>
<p> </p>
<p>Angel-- Bien, ahora libera mi polla zorra, se que lo estás deseando.</p>
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<p>Sara de nuevo con su mano derecha, cogio suavemnte el elastico del calzoncillo, procediendo a ir bajandolo poco a poco, mientras aplastaba mi polla hacia abajo, para que no le molestara mi rabo.</p>
<p> </p>
<p>Una vez que el calzoncillo iba a bajar de la punta de mi polla, al pasar el elastico hacia abajo, mi polla se liberó golpeando fuertemente contra mi ombligo, como si mi polla le hubiera soltado una bofetada a mi barriga. Mi polla se veía desafiante, húmeda, con el glande jugoso y brillante, esa cabezota gorda y morada, con la punta llena de liquido preseminal, y el glande jugosito de haber estado deslizandose las gotas de lefa.</p>
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<p>Mi polla estaba perfectamente olorosa, lubricada, empalmada, para haber cogido en ese momento a Sara, y haberle partido el coño y el culo a pollazos...pero queria ir poco a poco jeje.</p>
<p> </p>
<p>Una vez tenía mi polla en ese estado, volvía a coger la mano de Sara para llevarla a mi polla, pero antes de que le ordenara nada, hizo algo que al mismo tiempo me encabronó y me descolocó.</p>
<p>(Se metió la mano dentro del escote, entre las tetas, sacandose la muy puta un preservativo, que abrio rapidamente con un mordisquito con la boca como una puta callejera experta, y se dispuso a ponermelo sin preguntarme)</p>
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<p>Angel-- ¿Que haces zorrita?. (Le pregunté yo incrédulo,a l ver ese giro de la situación).</p>
<p> </p>
<p>Sara me miraba sonriendo de forma inocente...pero no me molaba nada que intentara coger las riendas de la situación y dirigir como se iban a hacer las cosas.</p>
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<p>Angel-- Oye, putita, creo que no has entendido que he negociado con tu chulo hacer lo que me apetezca, y si a mi las putas de la zona que me follo gratis, me la tocan sin condón...tu también lo haces, entendido? O quieres que le diga a tu chulo ahora mimo lo mala puta que eres.</p>
<p> </p>
<p>Sara-- Por eso mismo, porque soy una puta, así lo hago con todos los clientes. De momento tiene que ser así cielo..(Me dijo de forma dulce al tiempo que acercaba el preservativo a la punta de mi polla</p>
<p> </p>
<p>Me quedé inmovil, porque hay que reconocer que no es del todo desagradable estar saentado en el coche de una desconocida, que esta viviendo su fantasía de ser puta callejera por una noche, con la polla a reventar apuntando al techo, y la chica mientras me acariciaba con sus uñas de color rojo de putón, con la otra mano fue ccolocando el preservativo en la cabeza de mi glande.</p>
<p> </p>
<p>Sara—Uff, que gorda la tienes, no se si va a caber</p>
<p> </p>
<p>Angel—Pues entonces no lo pongas zorra.. decía yo entre indignado y excitado.</p>
<p> </p>
<p>Sara-- Sabes que tengo que ponerlo..</p>
<p> </p>
<p>Era muy agradable sentir sus dedos, aunque fuera por encima del plastico del preservativo, como acariciaba con sus yemas mi glande, presionando la punta, recorriendome escalofrios de placer por la columna, empujjando para que encajara bien el preservativo, y a partir de ahi, sentirse en la gloria mientras deslizaba la goma ayudandose de sus dedos y uñas, por todo el tronco de mi colosal rabo.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>Sara—Bueno que, dijo Sara, que quieres hacer</p>
<p> </p>
<p>Angel—Pues me has cortado un poco el rollo, sabes zorra? Pero ya que estamos, meneala un poco, que me ha dicho tu chulo que se te da bien, que eres una buena pajillera</p>
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<p> </p>
<p>Sara rodeo con su pequeña derecha mi polla, por la cabezota..colocando bien la punta del preservativo para dejar que respirara un poco mi pequeña, jeje, y estrangulandome mi glande, comenzo una deliciosa presion, al tiempo que le daba a la zambomba hacia abajo...</p>
<p> </p>
<p>Sara—Uff, no puedo rodearla, es muy gorda. Se quejaba Sara.</p>
<p> </p>
<p>Angel—Ya te lo dije putita, que es mejor al natural, al menos sentiría más el roce de tus expertas manos..</p>
<p> </p>
<p>Tengo que decir que tengo muy poca sensibilidad en la polla, a la hora de que me pajeen o me la mamen, necesito del buen hacer de manos y bocas calientes y expertas, que sepan darle la intensidad, calor, presión, roce, velocidad, etc exactas, para poder darme placer. Ya que la mayoría de las veces se quedan cortas en esa intensidad, por el miedo de que puedan pasarse o hacerme daño. A mi me encantaue las zorras me coman la polla con pasión y devoción, jeje.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>Angel—Ayudate de la otra mano perrita, mi rabo necesita como minimo tus dos manos.</p>
<p> </p>
<p>Sara obedeció por fin de nuevo, y rodeando con su otra mano deslizo sus dos manos a la zona media del tronco, presionando de nuevo como si hubiera atrapado a un animal indomable y no pudiera soltarlo , y ahi comenzó a hacerme una paja bombeando, que me estaba dejando un sabor agridulce. La intención no era mala pero esque no, paja y condón, mala combinación, jeje.</p>
<p> </p>
<p>Angel-- Mira zorrita, estoy siendo bueno de momento, y intento ir poco a poco porque tu chulo me ha dicho que no has tenido muchos clientes aún, pero una cosa es eso...y otra que llevas camino de ser la puta más consentida y desobediente que me he encontrado...</p>
<p> </p>
<p>Sara me miró con desaprobación, como diciéndome, pero chaval, si supieras la suerte que tienes que hace unos dias ni me planteaba realizar esa fantasía. Pero creo que podía más el deseo de su novio de que se dejara llevar, y sentir que estaba ahí afuera, y que no queria decepcionarle...así que yo en mi línea subi un poco la apuesta..</p>
<p> </p>
<p>Angel-- Zorrita, vamos a ver, ya que tus manos no son lo expertas que debieran ser, y que con la goma no se siente muchas sensaciones la verdad, Chupame la polla perra...seguro que asi siento un poco mas de calor.</p>
<p> </p>
<p>Sara me miraba indecisa..y seguia en ese plan desobediente..</p>
<p> </p>
<p>Angel—Oye, te lo estoy diciendo en serio, me estoy cabreando, que pasa, te dedicas a comer pollas de desconocidos por la noche, y no te dignas a chuparmela a mi? Ya te he dicho que controlo esta zona, y me estoy empezando a cabrear y voy a salir a tener unas palabras con tu chulo..</p>
<p> </p>
<p>Dije esto en tono mas alto y mas alterado, para hacer entender a Sara que iba en serio, y que iba a salir a hablar con Jorge en cualquier momento</p>
<p> </p>
<p>Sara-- No no espera, esta bien..pero solo un poquito..</p>
<p> </p>
<p>Sara se reía como la niña que ha intentado hacer una travesura por si colaba, y no había salido bien. Nose si era por no romper el juego, por no enfadar a su chico, o porque tambien le daba morbo rebelarse de vez en cuando, y no acatar ese rol de sumisa para que no se hicera monótona la velada. El caso es que de momento dejó esa coraza a un lado y se fue inclinando sobre mi polla, poniendo las rodillas sobre el sillon trasero, y quedando sus deliciosas tetas somando por el escote, al alcance de mis manos, asi como la minifalda se le quedaba subida por la cintura, quedando todo su culazo tambien a mi disposicion.</p>
<p> </p>
<p>El aliento calido de su boca al acercarse a mi polla, se podia sentir aunque mi polla estuviera prisionera con el plastico del preservativo...Desde luego que no me iba a conformar con que esta rebelde zorrita me pajeara o me la chupara con goma, tendría que ingeniarmelas para intentar conseguir que Sara se fuera soltando y sacara su lado de perra sumisa caliente, pero no iba a ser tan fácil...</p>
<p>(Continuará...)</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>Escribe el escritor, (el ser que hay detrás de este relato):</p>
<p>Me gusta ir descubriendo y conociendo a las personas, y después si hay feeling, se puede hablar de todo, pero de primeras agregarme para enseñarme unas tetas o una chica a cuatro enseñando su culo como una vulgar perrita, pues está bien, si eso surge y apetece jugar, pero no de forma mecánica y fría, y sin que exista ninguna confianza, se convierte en algo vacío, y es como ver una foto en internet de una desconocida.</p>
<p> </p>
<p>Que contactemos a través de un relato erótico que he escrito, no significa que haya que centrar toda la comunicación en el sexo. Escribir para mi, es una manera de lanzar una botella con un mensaje dentro al mar, y así esperar que viaje ente océanos para transmitir vivencias, deseos, fantasías, para compartir, trasladar esas sensaciones y es naturaleza sexual a otras personas que puedan disfrutar, sentir, comprender, que les llegue y que conecten con esas experiencias y fantasías. Pero no significa que yo viva obsesionado con el sexo, ni con el mundo BDSM, cada persona somos un mundo por dentro, y hay mucho más allá en el escritor, que lo que se puede apreciar en el relato. Lo digo porque hay chicas que me escriben queriendo directamente hablar con el protagonista, sin importarles lo más mínimo pues que hay una persona detrás con sentimientos, emociones, sueños, deseos, miedos, , así que yo estoy encantado de leerte y recibirte si me escribes, ¿pero ten en cuenta todo eso, vale?</p>
<p>Preferiblemente prefiero que me escriban chicas del país que resido ahora España, más que nada por cercanía, pero estoy abierto a contactar con chica de otros lugares, eso siempre enriquece, y nunca se sabe.</p>
<p>Sin duda se que me escribirá una personita genial, simpática, tímida, intuitiva, inquieta, inteligente, curiosa, caprichosa,morbosa, educada, con buen fondo, esa es la chica que espero. Quizás el motivo de este relato está echo para que contactemos, y los impulsos, esfuerzo y tiempo dedicados a escribirlo, tengan como un fin conocernos, porque así ya está escrito, el destino a veces es caprichoso, así que no dudes, que yo te recibiré con toda mi calidez y respeto.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>Escribe el Amo:</p>
<p>Perrita no te hagas la sorprendida, te gusta que te llame así verdad, ahora mismo estás sola delante de la pantalla. Lo que tengo claro es que te gusta hacer esto, sacar esa parte oscura y perversa que tienes, que nadie conoce, ¿poder dar rienda suelta a tus instintos en la intimidad de tu cuarto frente al ordenador o celular no zorrita? Porque eres una perra muy desobediente que se porta muy mal ¿verdad? Y necesitas castigo.</p>
<p> </p>
<p>Puede ser que en tu día a día, tenga que mostrarte ante los demás con una máscara, una coraza, que no te permita ser tu misma, y te proteja de mostrar tu verdadera naturaleza. Yo te doy la oportunidad de poder dar rienda suelta a todos esos instintos y deseos perversos, a mostrarte tal y como eres, y disfrutar de tu naturaleza sumisa.</p>
<p> </p>
<p>Así que esto va dirigido para ti, zorrita sumisa, ardiente, sensual, morbosa, que le gusta ser dominada, si quieres experimentar toda esa perversión que llevas oculta, podemos hablar, y quien sabe si un día terminar yo como Amo, en una habitación con poca visibilidad, azotando tu culito de sumisa sudoroso, expuesto ante mi, arrodillada en el suelo, mientras gimes excitada y nerviosa, y yo con mi polla como un mástil rozándote las nalgas, haciéndote dudar si te la voy a clavar por el culo, o voy a hacértela tragar hasta el fondo de tu garganta. ¿Te excita verdad putita?.</p>
<p> </p>
<p>Si te interesa ser mi sumisa contáctame en bomboy_sexy@hotmail.com, Contesto dando preferencia, a las sumisas que como muestra de obediencia y interés por contactarme, me mandan en el email, como carta de presentación, fotos dedicadas para mi, donde muestren sus orificios, sus pechos, su cuerpo de perras calientes, , y me transmitan tanto con palabras como a través de la perversión que desprendan el calor de su cuerpo, ese deseo por conocerme, por entregar su cuerpo y su mente a mi. Azotes, órdenes, desafíos y severos castigos te esperan, y si te portas bien quien sabe, quizás te premie perra;).</p>
<p>Si te ha despertado la curiosidad el relato, y el protagonista y el escritor, al Amo y a la persona que hay detrás del relato, que son el mismo ser, osea yo; y te apetece contactarme, puedes escribirme a Bomboy_sexy@hotmail.com.</p>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/no-consentido/">No Consentido</category>                        <dc:creator>Bomboy</dc:creator>
                        <guid isPermaLink="true">https://www.relatosonline.com/relatos/no-consentido/juegos-perversos-con-parejita-la-puta-callejera-1/</guid>
                    </item>
				                    <item>
                        <title>Dominando a mi asistenta personal.</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/no-consentido/dominando-a-mi-asistenta-personal/</link>
                        <pubDate>Tue, 15 Jun 2021 11:28:31 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Me presentare soy Pedro, trabajo en una multinacional y hace unos meses me trasladaron de Madrid a Barcelona. El puesto y el sueldo era irrechazables, así que accedí a pesar de que mi mujer ...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p>Me presentare soy Pedro, trabajo en una multinacional y hace unos meses me trasladaron de Madrid a Barcelona. El puesto y el sueldo era irrechazables, así que accedí a pesar de que mi mujer y mis hijos se quedaban en Madrid. Desde la empresa me facilitaron mucho las cosas, hasta el punto de ponerme una asistente personal, que facilitara mi adaptación a la ciudad en los primeros días. Yo creía que no me hacía falta e incluso pensé en rechazarla, pero finalmente accedí, ella se encargaba de llevar mi agenda y de guíame por la ciudad.</p>
<p> </p>
<p>A priori me pareció innecesario e incluso me incomodaba, pero resulto ser una bendición, me tramito el alquiler de un pequeño apartamento, llevaba mi agenda tanto laboral como personal, me recomendaba gimnasios, tiendas, restaurantes, recogía mis camisas de la lavandería…etc. En fin todo tipo de tramites.</p>
<p>Aunque hablaba con fluidez el catalán por el acento creo que era latina, muy morena, pequeñita  y algo culona, resuelta pero a la vez algo tímida, aunque no era una preciosidad destacaban sus pechos y sus grandes caderas, debía tener sobre unos 35-40 años.</p>
<p> </p>
<p>Al principio, yo no le mandaba nada y era ella la que me iba proponiendo cosas…pero poco a poco me acostumbre a mandar e incluso disfrutaba con ello, comencé a mandarle cosas que ella no tenía porque hacer; le pedía que recogiera mi ropa sucia, que me hiciera la compra, e incluso si coincidíamos por casa que me sirviera una cerveza…creo que me daba morbo mandar y ver como accedía a todo.</p>
<p> </p>
<p>Un día después de una reunión, hacia un calor insoportable y llegamos a casa totalmente sudados, Mariam llevaba una camisa blanca que le trasparentaba ligeramente un sujetador negro y las transparencias se hicieron mucho más evidentes con el sudor, cuando subíamos en el ascensor yo no podía despegar mi mirada de su cuerpo.  Llegamos a mi casa y después de organizar la agenda del día siguiente de despidió:</p>
<p>-Si no desea nada más, yo me voy para mi casa. Hasta mañana.</p>
<p>-Espera hace mucho calor, me podrías servir una cerveza fresca.</p>
<p>-Perdone señor Pedro, ya hace días que se lo quería decir, yo se la sirvo encantada pero estas cosas no entran dentro de mis obligaciones. No se enfade, pero lleva días tratándome como a su criada y yo soy su asistente personal, si quiere puedo contratar una asistente de hogar para que además limpiar la casa le sirva y le cocine. Hasta ahora se la he servido muy a gusto, porque ha sido muy amable conmigo pero este no es mi trabajo.</p>
<p>-De acuerdo lo entiendo no te enfades, pero entonces tomate una cerveza conmigo, que hace mucho calor, para irte con esa sudada que llevas.</p>
<p> </p>
<p>Ella se sonrojo al ver que llevaba toda la camisa sudada pegada a su cuerpo, fue a la cocina y saco dos cervezas al salón.</p>
<p> </p>
<p>El morbo de verla traer aquellas cervezas heladas, me cegó y saco lo peor lo de mí!!! Mi actitud amable y mi tono cambiaron:</p>
<p>-Mariam quítate la camisa y ponla ahí a secar, esta toda sudada.  Ella hizo que no oía lo que había dicho, pero insistí con voz firme: Mariam quítate la camisa!</p>
<p>-Perdone??  No lo veo apropiado.</p>
<p>-Y que ves apropiado estar en mi salón así de sudada?.</p>
<p>-Es usted el que me ha invitado, si quiere me voy.</p>
<p>-No quiero que te vayas, quiero que te quites la camisa.</p>
<p>-No voy a quitármela, no quiero quedarme en ropa interior delante de usted</p>
<p>-Como quieras, mañana les diré en la empresa que te despidan, que eres una ineficiente y durante estas semanas lo he tenido que hacer yo todo</p>
<p>-Pero No puede hacerme esto!! Eso no es verdad.</p>
<p>-Pues quítate la camisa, es tan simple como eso.</p>
<p> </p>
<p>Se quito la camisa y se quedó frente a mí en sujetador, sus tetas estaban algo caídas para su edad pero eran mas grandes de lo que dejaban entrever. </p>
<p>-Ves, no pasa nada, vamos a tomarnos la cerveza.</p>
<p> </p>
<p>Aquello la relajo, y tomamos la cerveza tranquilamente, sobre todo cuando vio que yo no intentaba nada más. Termino su cerveza y me dijo:</p>
<p>-Si no quiere nada más me voy a mi casa.</p>
<p>-Ok, pero antes traerme otra cerveza, le dije con voz mas más amable.</p>
<p> </p>
<p>Ella al ver el tono, sonrió y fue a la cocina a por otro cerveza. Cuando volvía, en sujetador y  con la cerveza en la mano, saque mi móvil y le hice una foto.</p>
<p>-Pero que hace??? Porque me hace una foto!!! Bórrela por favor.</p>
<p>-Es para demostrarles en la empresa que en lugar de una asistente personal me han mandado una putita.</p>
<p>-Pero señor, eso no es verdad!!! Usted me obligo a quitarme la camisa.</p>
<p>-Pues en esta foto no es lo que parece, no se te ve muy forzada. Mira hasta sonríes!!!  </p>
<p>-Pero que es lo que quiere?, que pretende con todo esto? porque me hace esto?.</p>
<p>-Porque quiero convertirte en una verdadera asistente personal, voy a enseñarte lo que hace una asistente. Haremos un trato, esta semana harás todo lo que te diga, y te prometo que si después de una semana quieres dejar el trabajo podrás hacerlo y no solo no diré nada, también te recomendare.</p>
<p>Vamos, tranquila solo será una semana y te prometo que además la vas a disfrutar. De momento quiero que te quites los pantalones y me dejes ver si tus bragas van a juego con el sujetador. Así veré si también están tan sudadas como tu camisa. A que esperas le dije levantando la voz!!</p>
<p> </p>
<p>Finamente accedió, bajo sus pantalones y quedo en ropa interior frente a mí, pero comenzó a llorar y gimotear. Y yo me asuste un poco.</p>
<p>-Me acerque y comencé a rozarla, Porque lloras ahora, no te he hecho nada??</p>
<p>-Porque  no puede hacerme esto, lo denunciare por acoso.</p>
<p>-Esta bien, no soy ningún abusador vamos a hacer otro trato, yo estoy muy caliente y creo que tú también</p>
<p>-Pero que esta diciendo!!!</p>
<p>-Yo mirare si estas caliente…, y si no lo estas haremos como nada hubiera pasado. Pero si estas tan caliente como creo, accederás a estar esta semana conmigo haciendo lo que yo te orden.</p>
<p>-Acepto. Vamos mire lo que usted quiera y déjeme irme. Es un usted un cerdo.</p>
<p>-No tan deprisa, le dije sonriendo. Siéntate en sillón y dame dos segundos.</p>
<p> </p>
<p>Ella se sentó en el sofá, yo me arrodille frente a ella, cogí su pie y lo descalce. Después lo acerque a mi cara y lo bese, note como un escalofrío recorría el cuerpo de Mariam. A pesar de que estaba sudado, saque mi lengua y la pase por su dedos, sin dejar de mirarla. Ella apartaba la mirada, fui subiendo, bese sus tobillos, su rodillas y abrir ligeramente sus piernas. Ella tenía la carne de gallina, y estaba totalmente rígida. </p>
<p>-Vamos relájate, te prometo que cumpliré mi palabra y si no estas caliente podrás irte.</p>
<p>-Pero no puede hacerlo así, esto no me lo había dicho.</p>
<p> </p>
<p>Subí por su entrepierna dando pequeños besos, y me acerque a sus braguitas de encaje negro, bese a su alrededor, casi podía oler ya su sexo.</p>
<p>-Pero que va a hacer?? Esta haciendo trampas. </p>
<p>Retire su braguita ligeramente y puede ver toda su raja lubricada, sin haberla tocado su coño ya era una fuente.</p>
<p>-Ahora voy a meter mi lengua y ver si estas caliente. O prefieres decírmelo tu??</p>
<p> </p>
<p>No contesto, tan solo soltó un pequeño gemido y cerro sus ojos dejándose hacer, yo metí mi lengua y pude comprobar como estaba totalmente mojada.</p>
<p>Me recree y lamí su clítoris y su coño, aunque estaba sudado la cantidad de fluidos hacia que su sabor fuera dulzón y agradable. Ella estaba con los ojos cerrados, resignada a su calentura y creo que comenzaba a disfrutar de la situación. Después de unos segundo le dije:</p>
<p>-Y ahora que hacemos?? No solo estabas caliente, es que has mojado como una perra.</p>
<p>-No lo sé, usted manda creo que tendré que aceptar su trato y obedecerle esta semana.</p>
<p>-Así me gusta, buena chica, de premio voy a terminar lo que he empezado.</p>
<p> </p>
<p>Volví a acercar mi cabeza a su coño y comencé a jugar con mi lengua en su clítoris, estaba durito totalmente excitado, intercalaba mis juegos en su clítoris con grades lametones en su coño que limpiaban sus fluidos, en pocos minutos pude sentir los espasmos y como llegaba al orgasmo, fue delicioso.</p>
<p>Seguí chupando ahora un poco más despacio y fui bajando con mi lengua cada vez más abajo hasta llegar a su culo, ella tenso su cuerpo y me impidió el paso. Volví a subir hacia su coño para que se relejara, levante sus piernas para que su culo quedara más expuesto y comencé a lamerlo. Sabia fuerte, mezcla de la sudada que llevamos, los fluidos que habían resbalado por él, y porque ya era última hora del día y estaría algo sucio. Me recree con aquel sabor y aquel olor. Ella ya no se resistía y solo soltaba gemidos de placer, hasta que de repente pare en seco y le grite:</p>
<p> </p>
<p>-Te crees que una asistente personal puede llevar así el culo??</p>
<p>-cómo señor? a que se refiere?</p>
<p>-Así de sudado y así de sucio,</p>
<p>-Perdone pero yo no quería que me lo chupara, ha sido usted!!! Hoy me he duchado pero ha sido un día muy largo.</p>
<p>-Seguro que no querías? pues para no querer has gemido como una zorra, y no he visto que te resistieras mucho</p>
<p>-Pero señor yo creía que debía obedecerle.</p>
<p>-Esta bien, ya te lo he limpiado, no te quejaras!!! Ahora serás tu que me limpies mi pene.</p>
<p> </p>
<p>Me levante me puse frente a ella, baje mi boxer y puse mi polla frente a su boca,</p>
<p>-Vamos a que esperas!!! Límpiala.</p>
<p>Ella empezó chupar, la verdad lo hacían realmente bien, mi polla estaba mojada y limpio todo mis fluidos, de vez en cuando la animaba y la humillaba. Y empujaba su cabeza con fuerza contra mi pene</p>
<p>-Así muy bien,  si es que eres un putita, se nota que disfrutas!! Vamos y los huevos chúpamelos también. UMMM eres toda una experta. Vas a ser una asistente de primera.</p>
<p> </p>
<p>Yo ya iba a correrme así que tuve que frenarla. Vale así esta bien o vas a conseguir que me corra y no querrás que lo haga en tu boca.</p>
<p>-No señor, muchas gracias.</p>
<p>-No me des las gracias, voy a correrme en tu culo, mereces un pequeño castigo por llevarlo así de sucio.</p>
<p>-No por favor, mi culo no!!! Cuando lo he hecho con mi novio me duele mucho.</p>
<p>-Pues tendremos que remediarlo, después de esta semana tu novio podrá follarlo sin problemas.</p>
<p> </p>
<p>Le di la vuelta y la puse contra la mesa, me arrodille detrás de ella y abrir sus nalgas. Primero tenía que lubricarlo, volví a meter mi lengua en él y al mismo tiempo con mi mano frote los flujos que caían de su coño caliente por su culo, hasta dejarlo bien lubricado. Finalmente me levante, apoye mi penen en aquel agujero y presione con fuerza.</p>
<p>Entro de un solo golpe, y Marian soltó un grito, pero la verdad que había entrado hasta dentro con bastante facilidad gracias a lo lubricado.</p>
<p> </p>
<p>Empecé a follarla, lo hacia despacio para no hacerle daño, y poco a poco aquello empezó a entrar y salir sin problema.</p>
<p>-Ves putita, como tu novio no sabía hacerlo, mira lo bien que entra. La tienes toda dentro. Uff que culo tienes!!! Comencé a azotarle suavemente las nalgas.</p>
<p> </p>
<p>Ahora quiero que toques tu clítoris mientras yo te follo el culo, ella no decía nada pero obedeció, se notaba que lo estaba disfrutando porque rápidamente comenzó a gemir.</p>
<p>-Ves ya te dije que ibas a disfrutar mucho esta semana!!! Y esto solo ha empezado!!! Cuando termine serás toda una asistente personal, mejor dicho toda una puta!!! Me corro Mariam no puedo más!!!</p>
<p>-Siii ummm yo también!!! Vamos démelo todo.</p>
<p> </p>
<p>Aquellas palabras me pusieron a mil, había conseguido que reconociera que estaba gozando, y este era parte de mi plan para emputecerla. Le di un par de empentones más y solté toda mi leche en su culo!!. Dejándome caer en sofá que estaba detrás, ella se incorporó de la mesa y me dijo:</p>
<p>-Estoy chorreando, voy a lavarme antes de macharle algo.</p>
<p>-Espera antes de lavarte tú, tendrás que limpiarme a mí, no??? Vamos limpia los restos de leche de mi pene y puedes ir a lavarte.</p>
<p>Ella se arrodillo como pudo en el suelo sin abrir mucho las piernas para que mi leche no saliera de su culo y comenzó a lamer mi polla. Pensaba que le daría asco, pero ahora lo hacía sin ningún pudor, incluso levantaba la vista para ver mi cara, eso significaba que podía subir un nivel mi humillación.</p>
<p> </p>
<p>-Muy bien, así está bien. Ahora quiero que te vistas y te vayas, mañana vendrás una hora antes de ir a la oficina para comenzar con tus nuevas labores.</p>
<p>-De acuerdo voy a limpiarme y me voy.</p>
<p>-Limpiarte??? Quiero que vayas así a tu casa, para que recuerdes tu nuevo trabajo.</p>
<p>-Pero su leche está cayendo por toda mi pierna, no puedo irme así. </p>
<p>-Quiero que recuerdes como has gozado, lo caliente que te has puesto y lo perra que eres, si llevas ahí mi leche seguro que no lo olvidas!!!</p>
<p>-No se porque me hace esto!!! Deje que me limpie por favor.</p>
<p>-Venga no te quejes, que lo estas gozando igual que yo. ¿O no te da morbo pensar que el taxista o tu novio puedan darse cuenta??? Estoy seguro que la idea de que  puedan llegar a olerte y darse cuenta te pone tan caliente como a mí. </p>
<p> </p>
<p>No dijo nada pero por el brillo de sus ojos puede ver que la idea no le había disgustado. Recogió su bragas y se las puso, solo abrir las piernas un pequeño chorretón resbalo por ellas, después se puso sus pantalones y la camisa.</p>
<p>Cuando estuvo vestida me acerque y la bese, me sorprendió que ella me correspondió, parecía que aquello le empezaba a gustar. Tal vez había encontrado una toda una sumisa? </p>
<p>-Tu boca huele y sabe a polla, y tu cuerpo apesta a sexo. Creo que estas lista para ir a tu casa.  Hasta mañana Mariam. Mañana te espero a primero hora.</p>
<p>-Adiós jefe, aquí estaré.</p>
<p> </p>
<p>Chicas si les ha gustado pueden escribirme a<span> </span><a href="mailto:mundoriki77@gmail.com" target="_blank" rel="noopener">mundoriki77@gmail.com</a></p>
<p>Continuara.</p>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/no-consentido/">No Consentido</category>                        <dc:creator>mundoriki77</dc:creator>
                        <guid isPermaLink="true">https://www.relatosonline.com/relatos/no-consentido/dominando-a-mi-asistenta-personal/</guid>
                    </item>
				                    <item>
                        <title>Me dominan en el supermercado</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/no-consentido/me-dominan-en-el-supermercado/</link>
                        <pubDate>Tue, 08 Jun 2021 23:27:29 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Miré angustiada a un lado y a otro, nunca había hecho algo así y ahora me veía obligada a ello.
El anuncio era muy claro y yo necesitaba el dinero.
Me llamo Judit, tengo cuarenta años y un...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p>Miré angustiada a un lado y a otro, nunca había hecho algo así y ahora me veía obligada a ello.</p>
<p>El anuncio era muy claro y yo necesitaba el dinero.</p>
<p>Me llamo Judit, tengo cuarenta años y un hijo de seis. Mi marido está ingresado en el hospital y he perdido mi puesto de trabajo. Estoy en las últimas y esto es lo único que he sido capaz de encontrar.</p>
<p>Tragué con fuerza estirando un poco la faldita extra corta que había comprado con mis últimos ahorros. Llevaba la blusa blanca anudada sobre ella, con un exceso de botones desabrochados y de piel expuesta.</p>
<p>No me había puesto sujetador, otra de las condiciones y me daba apuro que cualquiera pudiera ver cómo se transparentaban mis pezones. Un hombre los había mirado mucho cuando pasaba por los botes de conservas.</p>
<p>Tomé el móvil e inicié la vídeo llamada.</p>
<p>Un tono, dos, tres.</p>
<p>Su imagen apareció al otro lado de la línea.</p>
<p>—Hola soy Judit, ya estoy en el supermercado del centro comercial.</p>
<p>—Bien. —Busca un pasillo donde haya hombres y coloca el teléfono con disimulo para que pueda verte, ya sabes lo que has de hacer.</p>
<p>—Me da mucha vergüenza.</p>
<p>—Con la vergüenza no se come, te recuerdo que vives en un piso del que te están a punto de desahuciar y tienes un hijo pequeño, necesitas mi dinero. —Tenía razón y lo sabía, por eso había respondido a su anuncio. Chica guapa, sin experiencia y dispuesta a todo por un buen sueldo.</p>
<p>—Vale, está bien.</p>
<p>Me di una vuelta y encontré el pasillo ideal, el de las cervezas y los vinos.</p>
<p>Coloqué con disimulo mi móvil en la estantería de delante y empecé a interpretar mi papel en cuanto vi al primer hombre aparecer. Debería rondar los cuarenta, iba bien vestido y parecía limpio.</p>
<p>Me puse de puntillas y gemí unas cuantas veces como si no alcanzara la botella. La falta se había subido lo suficiente como para que él pudiera ver la parte baja de mis glúteos desnudos. Me mordí los labios cuando lo escuché demasiado cerca, el corazón me iba a mil.</p>
<p>—Deja que te ayude —sugirió poniendo su espalda bastante pegada a la mía.</p>
<p>—Gracias.</p>
<p>—¿Cual quieres? —desde su estatura podía ver el inicio de mis pezones por el escote.</p>
<p>—Ese —señalé ganándome un refrote por parte de su miembro. Cuando ya lo tenía dije:—No, mejor aquel. —Volvió a frotar su polla en mi culo y bajo la botella que le pedía. Para ofrecérmela.</p>
<p>—Toma, ¿la has probado alguna vez? —preguntó dándome conversación.</p>
<p>Yo me di la vuelta y él miró mis tetas sin disimulo. Tenía ganas de cubrírmelas. No lo hice.</p>
<p>—No —respondí.</p>
<p>—Tiene un buen cuerpo, como tú —me tanteó.</p>
<p>—Gracias.</p>
<p>—Si quieres puedo invitarte a tomar algo y te aporto mi experiencia con vinos.</p>
<p>—Yo, eh… no puedo, ahora no me va bien, pero gracias.</p>
<p>—Las que tú tienes —alegó volviendo a mirarme las tetas. Le sonreí y me deshice de su compañía yendo a la estantería delantera para recuperar mi teléfono con disimulo.</p>
<p>—Reclínate ahora y muéstrale tu culo, disimula, como si buscaras algo en la estantería de abajo. —Susurró su voz. Lo miré implorante y él con advertencia—. Hazlo.</p>
<p>Tenía la boca seca, el tipo seguía a mis espaldas mirando. Me agaché poniendo mi culo en pompa para que lo viera bien. Oí un «joder» sordo a mis espaldas.</p>
<p>—Sigue agachada y separa las piernas. Apoya el móvil y deja que haga lo que él quiera.</p>
<p>—Por favor —supliqué.</p>
<p>—Hazlo.</p>
<p>Y lo hice. El extraño debió tomarlo como una invitación porque en nada lo tenía detrás de mí sobándome el culo.</p>
<p>No lo rechacé, seguí ahí, con las lágrimas agolpándose en mis ojos oscuros.</p>
<p>—Eres una zorra preciosa —masculló a mis espaldas metiéndome los dedos. Sentí ganas de gritar. Me estaba follando con sus manos. La mirada masculina que me devolvía mi terminal me revolvía las tripas—. Estás un poco seca.</p>
<p>Sacó mis dedos del coño y escupió en ellos para volver a tomarme con ellos, los tenía largos y gruesos. Ahogué un jadeo.</p>
<p>—Eso es lo que querías verdad putilla, lo supe en cuanto vi tu culo y tus tetas, quieres ser mía aquí, eres una exhibicionista.</p>
<p>—Dile que sí…</p>
<p>—Sí —admití sin ganas.</p>
<p>—Muy bien, porque si a ti te pone cachonda que te vean, a mí no me importa, quítate la camisa. —Miré con horror la pantalla del móvil, y el hombre que iba a pagarme asintió. Necesitaba tanto ese dinero…—. Vamos, puta quiero tocarte las tetas.</p>
<p>Subí los dedos y la desabroché. Me daba mucha vergüenza igual que el modo como me estaba comportando. Cuando la tuve desabrochada él tiró de ella y con la mano libre me las amasó.</p>
<p>—Joder, menudo par de ubres. Apreté los ojos como si así pudiera borrar lo que ocurría.</p>
<p>—Date la vuelta, quiero verlas.</p>
<p>Me sacó los dedos para que girara y al contemplarlas se relamió, bajó la cabeza y se puso a chuparlas y morderlas.</p>
<p>Apreté mucho los ojos para no ponerme a llorar.</p>
<p>—Menuda puta estás hecha. Estás muy buena. Arrodíllate.</p>
<p>Con sus babas escurriéndose por mis tetas me puse de rodillas. Él miró a un lado ya a otro y se desabrocho el pantalón, se sacó la polla y me hizo abrir la boca.</p>
<p>La hundió en mí, era ancha y estaba muy erecta. Me daba ganas de vomitar.</p>
<p>—Chupa, guarra, eso es lo que querías una buena polla ¿verdad? Lo del vino era una excusa para mamármela. Pues ahora ya la tienes.</p>
<p>Me agarró del pelo y se puso a follarme la cara con violencia. Mis pechos se golpeaban entre ellos ante la virulencia del hombre. El glande alcanzaba la campanilla y me daban arcadas.</p>
<p>Ya no podía disimular, las lágrimas caían desbordadas por mi mejilla. Y a él no le importaba.</p>
<p>—Acaríciame los huevos. —Alcé las manos y me puse a masajearlos mientras sus acometidas seguían.</p>
<p>Mi estómago protesto, se contrajo, me faltaba el aire y me ardía la garganta. Cuando la tuvo bien ensalivada me pidió que le comiera los huevos, lo hice, lamiendo mis propias babas.</p>
<p>Después insistió en que me pusiera en pie que alzara una pierna para follarme el coño mientras pellizcaba mis pezones y me comía la boca.</p>
<p>Quería que terminara, sentía asco de lo que estaba haciendo por un puñado de euros.</p>
<p>Mi coño empezó a lubricar, y aunque a mí no me gustara, parecía que a mi cuerpo sí. Gemí en su boca y él me pellizcó con más fuerza que antes.</p>
<p>—Que buena estás puta.</p>
<p>Date la vuelta, quero probarte entera.</p>
<p>Me giré sujetándome en la estantería y vi la cara de mi interlocutor, estaba roja, sudaba y se movía. Me parece que se estaba pajeando.</p>
<p>El hombre trajeado me separó las nalgas y se puso a comerme el culo.</p>
<p>Gemí más alto al notar su lengua en mi ano y los dedos frotándome el clítoris. La humedad descendía precipitándose entre mis piernas.</p>
<p>Se puso a alternar las penetraciones entre mi coño y mi ano y cuando me tuvo dilatada y anhelante, me folló el culo.</p>
<p>Chillé. Ya no importaba si alguien me veía. Cerré los ojos y me dejé llevar por sus embestidas.</p>
<p>La estantería se agitaba y yo llevé una mano entre mis muslos para masturbarme.</p>
<p>—Eso es guarra, tócate.</p>
<p>Lo hice, claro que lo hice, inflamando mi orgasmo y el deseo de correrme.</p>
<p>El hombre se agarró de mis tetas con demasiada fuerza, seguro que mañana tendría marcas. Volvió a tirar y retorcer mis pezones hasta que le oí aullar y noté su corrida en mi culo. Apartó mi mano y se puso a golpearme el coño hasta que no pude más y me corrí con sus palmadas.</p>
<p>Su polla se relajó y la sacó sin dificultad. Me dio la mano para que lamiera mis flujos por los que estaba cubierta y cuando terminé me permitió que me diera la vuelta.</p>
<p>—Eres una puta de primera. —Se subió los pantalones y se los abrochó. Tomó la botella que había dejado sobre la estantería—. A esta te invito, te la dejo pagada en la caja.</p>
<p>Agarró mi cara y me dio un beso largo con lengua. Después se marchó dejándome sucia y medio desnuda.</p>
<p>Con el llanto salpicando mis mejillas tomé la camisa.</p>
<p>—No te la pongas —susurró la voz al otro lado de la línea.</p>
<p>—Pero…</p>
<p>—Saldrás a la calle en tetas, irás a tu coche y te masturbarás en él mientras conduces a la dirección que te dé. Obedece, o no cobrarás y colgaré este vídeo en internet.</p>
<p>—¿Me has estado gravando? —pregunté incrédula.</p>
<p>—Por supuesto. Ah y no olvides tu botella, te la has ganado y esto hay que celebrarlo, ahora lárgate.</p>
<p>Cogí el teléfono y con la dignidad por los suelos me dispuse a obedecer.</p>
<p>Espero que te guste este relato, espero tus comentarios. Miau.</p>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/no-consentido/">No Consentido</category>                        <dc:creator>kittysumise79</dc:creator>
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                    </item>
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                        <title>Me violan en las fiestas del pueblo</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/no-consentido/me-violan-en-las-fiestas-del-pueblo/</link>
                        <pubDate>Mon, 07 Jun 2021 08:31:29 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Me miré en el espejo y no estaba convencida del todo.
—No te mires más Ana, estás perfecta.
—No sé, es que con este top sin espalda no puedo llevar sujetador y los pezones se me marcan… —a...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p>Me miré en el espejo y no estaba convencida del todo.</p>
<p>—No te mires más Ana, estás perfecta.</p>
<p>—No sé, es que con este top sin espalda no puedo llevar sujetador y los pezones se me marcan… —anuncié pasándome los dedos por encima.</p>
<p>—¿Y qué? Todo el mundo tiene pezones, además es de noche, nadie se fijará en eso. Y esa falda con vuelo te sienta de maravilla, se nota que este verano te has tumbado al sol —dijo Alba sonriente.</p>
<p>Alba era compañera mía de universidad, nos habíamos conocido el primer día de clase y nos hicimos muy amigas.</p>
<p>Me llamo Ana, tengo dieciocho años y todavía soy virgen.</p>
<p>Alba se cachondea de mí, porque dice que no sabe a qué espero, pero yo siempre quise hacer como mis padres y entregar mi virginidad a alguien que la valorara.</p>
<p>Tengo el pelo castaño, los ojos miel y, según mi amiga, un físico envidiable.</p>
<p>—¿Y estás segura que tenemos que ir de blanco?</p>
<p>—Es una fiesta Holi, todos van de blanco para llenarse de polvos de colores… ¿Dispuesta a divertirte y pillar un buen pedo? —No era muy de beber y Alba lo sabía—. Venga mujer, no pongas esa cara. No fumas, no bebes y no follas, ¿para qué vives gilipollas? —sonreí.</p>
<p>—Solo tomaré una copa.</p>
<p>—Lo que tú digas…</p>
<p>Ambas cogimos nuestras mochilas, llenas de paquetitos de polvos de colores, la cartera y el móvil. También llevábamos gafas de sol, para que el polvo no nos cayera en los ojos.</p>
<p>Alba era un poco más bajita que yo, rubia y muy desinhibida. Llevábamos una semana en su pueblo, sus padres no estaban, y era la primera vez que los míos me dejaban ir de viaje con una amiga.</p>
<p>Llegamos a la plaza del pueblo, entre risas y cánticos.</p>
<p>Alba se empeñó en comprar un litro de sangría don Simón y jugar a un juego que me hizo beber más de lo que esperaba. Como ella decía, por una noche tampoco pasaba nada, quería dejar atrás, un poco, a la Ana encorsetada,</p>
<p>La fiesta había comenzado, el ambiente era increíble, un dj con un grupo de animación se encargaban de que la música no parara incitando a la gente a bailar y lanzar polvos de colores.</p>
<p>Nada más llegar tan blancas e inmaculadas nos convertimos en la diana perfecta.</p>
<p>Alguien descargó sobre nosotras una bolsa azul y otra violeta.</p>
<p>—¡Pareces Pitufina! Tan bajita, rubia y azul —exclamé divertida mirando a mi amiga.</p>
<p>—Muy graciosa —prorrumpió lanzándome una bolsa de color rosa…</p>
<p>Pasamos una hora y media bailando bebiendo y divirtiéndonos sin parar.</p>
<p>El alcohol nos estaba pasando factura, pues un grupo de chicos del pueblo vecino no habían parado de invitarnos a copas. En esa plaza no cabía un alfiler y a mí me había entrado la risa floja. Uno de los chicos me subió en sus hombros y otro a Alba cuando iban a lanzar un cañonazo de pintura.</p>
<p>—A que no tienes ovarios de levantarte la camiseta y que te pulvericen las tetas —me increpó mi amiga.</p>
<p>—Qué va, qué vergüenza.</p>
<p>—Eres una puta mojigata, ¿qué piensas que te va a pasar, que te las van a robar? ¡Si aquí nadie te conoce? ¡Venga enséñales las tetas que yo también lo hago! —Envalentonada por el alcohol y las palabras de mi amiga, cuando anunciaron el cañonazo y ambas nos la levantamos dejándonos llenar el polvo de colores y con los brazos en todo lo alto.</p>
<p>Los chicos vitoreaban nuestra hazaña y los del escenario les pedían a los chicos que nos subieran…</p>
<p>Así fue como terminamos allí arriba, dando saltos con las tetas al aire y la proposición por parte de los de animación que nos lanzáramos como estrellas de rock sobre el público.</p>
<p>Estaba eufórica, mis pezones super animados y en lugar de negarme en mi cabeza volvió a resonar un… «¿y por qué no? ¡Es una tontería!». Miré a Alba de reojo y ambas sonreímos aceptando.</p>
<p>Nos pusimos de espaldas al público y nos lanzamos con un grito.</p>
<p>Nos pasearon en volandas, manoseando nuestros cuerpos, mientras más polvo era disparado para llenarnos enteras. Alguien me tocó el culo, otro me pellizcó un pezón y noté un fuerte tirón que me dejaba sin bragas y exhibía mi sexo.</p>
<p>Me estaba poniendo nerviosa, Alba estaba en una punta de la plaza y yo en otra. Mi mirada se nublaba y cuando me di cuenta un grupo de chicos se me llevaba con una mano tapando mi boca. Intenté gritar, poner a alguien en sobre aviso pero no podía, por lo menos eran cinco y yo solo una.</p>
<p>Terminamos en un descampado.</p>
<p>—Joder, que buena está y qué puta es, habéis visto cómo enseñaba las tetas —dijo uno.</p>
<p>—Y va sin bragas —apuntó otro.</p>
<p>—Hoy sí que lo vamos a pasar bien.</p>
<p>—¡Soltadme! —grité cuando me bajaron al suelo intenté ponerme a correr, pero uno de ellos enroscó mi pelo en su muñeca.</p>
<p>—Tú te quedas aquí, preciosa, ahora va a comenzar la verdadera fiesta, ¿verdad que sí chicos? —Uno, que era pelirrojo y algo rellenito me arrancó de cuajo la camiseta.</p>
<p>—Así se hace Zanahorio —lo felicitó el que me retenía y el pelirrojo se puso a comerme las tetas.</p>
<p>—Me encanta que las tenga grandes. ¡Mira que pezones!</p>
<p>—¡Por favor, soltadme! —pataleé.</p>
<p>—Contra más te opongas, puta, mejor lo vamos a pasar. Ayudadme a tumbarla y agarradle los brazos, quiero hacer los honores que yo fue quien la vio primero.</p>
<p>El que hablaba debía rondar los treinta y parecía el jefecillo del grupo.</p>
<p>—No, no, soy virgen, os lo ruego.</p>
<p>Soltó una carcajada.</p>
<p>—Eso solo mejora las cosas, porque vas con precinto de garantía y podemos follarte a pelo.</p>
<p>Se bajó los pantalones, estaba excitado. Intenté gritar socorro y me llevé una bofetada.</p>
<p>—Vuelve a hacerlo y te matamos —dijo el que me sujetaba el brazo derecho escupiéndome en la cara.</p>
<p>El jefe se me separó las piernas y se puso a masturbarme.</p>
<p>—No me gustan los coños secos. —Gemí, porque aunque no lo quisiera mi cuerpo reaccionaba. Él rio y me metió un dedo que empezaba a humedecerse—. Así que te gusta… Chicos la puta se moja voy a comerle el coño un rato.</p>
<p>Hundió su boca en mí y se puso a rebañarme, El pelirrojo se arrodilló y empezó a chupar una teta y un rubio corpulento la otra, chupaban, mordían tiraban mientras el placer se adueñaba de mí.</p>
<p>Mis caderas se movían, mi aliento se entrecortaba y aunque no quería que me violaran mi coño tenía vida propia.</p>
<p>—¡Está empapada! —certificó el jefe con mis fluidos bañando su cara. Puso la punta de su polla y me miró soberbio—. Va a doler pero te va a gustar.</p>
<p>Y sin otra advertencia se hundió con todas sus fuerzas. El placer que había sentido se borró de un plumazo. Un dolor ardiente me encogió las entrañas. Intentaba patearlo que saliera, pero no podía, sujetaba mis rodillas mientras me taladraba.</p>
<p>—Joder, qué puto coño más apretado. —Las embestidas eran rápidas y profundas—. No voy a aguantar, está demasiado rica.</p>
<p>Emitió un alarido sordo y se corrió dentro.</p>
<p>—Ahora yo por el culo, quiero estrenarle ese agujero —anunció el pelirrojo.</p>
<p>—Claro que sí Zanahorio, chicos dadle la vuelta.</p>
<p>Mordí el polvo y me sentí un pollo asado dando vueltas, hicieron que me encogiera y el jefe se sentó encima de mí, mientras otros dos me abrían las piernas.</p>
<p>—Voy a lubricarme con su coño. Julián cómele el culo y dilátamela un poco. —Pidió el pelirrojo.</p>
<p>—Será un honor.</p>
<p>La lengua se puso a hurgar en mi ano, haciendo que sintiera arcadas, el jefecillo se puso a golpearme una nalga con fuerza como si fuera una yegua y noté otro miembro más ancho tomando mi coño encharcado.</p>
<p>—Tenías razón Antonio, esta puta tiene un coño muy apretado, pero yo se lo voy a ensanchar.</p>
<p>A la lengua del culo se le unió un dedo.</p>
<p>Grité, pero les daba igual, otro de ellos pasó una mano por mi clítoris y se puso a frotar.</p>
<p>Me puse a jadear como un animal en celo.</p>
<p>—Madre mía, le gusta, está chorreando y el coño se le contrae.</p>
<p>—No dejéis que se corra —advirtió el jefe.</p>
<p>Alguien se puso a pellizcarme los pezones y al primer dedo del culo se le unió otro. Me ardía el culo, por los golpes y las penetraciones.</p>
<p>—Quita los dedos que se los voy a petar.</p>
<p>Los quitaron y fueron sustituidos por la polla del pelirrojo que me partió en dos.</p>
<p>—Hostia puta es una maravilla —aulló empotrándome contra el suelo.</p>
<p>Los ojos me ardían, dolor y placer, lo sentía todo. Aunque el dolor ganaba terreno.</p>
<p>El Zanahorio siguió dándome por culo hasta que dio un alarido y se corrió en mi culo.</p>
<p>—¿Hacemos una doble?</p>
<p>—Sí que ahora está dilatada.</p>
<p>Me levantaron y ensartaron mi ojete en la polla del más alto que estaba estirado y el que quedaba me la metió por el coño, para rellenarme. El jefe y el pelirrojo me sujetaron los brazos y el rubio apretó mis fosas nasales para meterme su polla en mi boca.</p>
<p>—Si se la muerdes, te matamos.</p>
<p>Dolía, quería vomitar, me daban arcadas, pero a ellos no les importó, me ahogaba, nunca había hecho una mamada, y aquella polla, aunque no fuera excesivamente grande me llegaba al fondo de la garganta.</p>
<p>No se detuvieron en ningún momento hasta que no hubieron descargado en todos mis orificios, cuando el semen inundó mi garganta pensé que no lo iba a resistir. Pero fue levantarse y el jefe, que ya estaba recuperado me metió la suya para seguir follándome la boca y obligarme a que también tragara su leche.</p>
<p>La garganta me ardía y alguien me estaba azotando el coño.</p>
<p>Volví a tragar la segunda corrida y a esa le sucedió la del pelirrojo. Todos pasaron por mi boca y yo tragué y tragué dejándome hacer todo lo que se les ocurrió.</p>
<p>Cuando estaba cerca del orgasmo me lo negaban, una y otra vez hasta que llegó un punto que deseaba que me follaran. Terminaron y supliqué, supliqué que me dejaran correrme.</p>
<p>—Está bien, —aceptó el jefe—, lo mereces por buena puta.</p>
<p>Separaron mis piernas me excitaron llevándome al límite y cuando iba a estallar empezaron a mear sobre mi clítoris con fuerza, regalándome el mayor orgasmo de mi vida.</p>
<p>Espero que os haya gustado y podéis mandarme vuestros comentarios.</p>
<p>Miau.</p>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/no-consentido/">No Consentido</category>                        <dc:creator>kittysumise79</dc:creator>
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