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									Otros - Relatos Eróticos				            </title>
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            <description>Relatos eróticos enviados por los usuarios. Portal con la comunidad de autores y lectores más morbosos de la red que interactúan con las escenas relatadas más morbosas. Relatos en familia, gays, bisexuales, dominación, sumisión y todo lo que te puedas imaginar.</description>
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                        <title>mi primera vez con mi perro BALTI</title>
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                        <pubDate>Sun, 30 Aug 2026 05:33:01 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Holas! Mi nombre es SANDRAA y les quiero contar sobre como inicie en el mundo de la zoofilia, verán, tengo 22 años y está historia es de hace unos 5 años atrás, soy una chica de talla normal...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Holas! Mi nombre es SANDRAA y les quiero contar sobre como inicie en el mundo de la zoofilia, verán, tengo 22 años y está historia es de hace unos 5 años atrás, soy una chica de talla normal apenas mido 1.68 pero con un buen cuerpo ya que tengo pechos regulares, además de tener un culo redondo y bien paradito.</em></strong></p>
<p><strong><em>Esto me pasó de jovencita ya que  me habían llamado la atención las relaciones zoo pero nunca me había motivado, un día cuando estaba en la escuela, logré ver a una de mis compañeras que se encontraba viendo vídeos zoo, la verdad sentí un poco de nervios pero al ver cómo la chica del vídeo lo disfrutaba, empecé a sentir una curiosidad por saber que se sentiría disfrutar un miembro canino.</em></strong></p>
<p><strong><em>Al terminar las clases me dirigí rápidamente a casa, aunque no podía sacarme las imágenes de la chica de ese vídeo, notaba el como ella lo disfrutaba demasiado y por momentos pensaba en hacerlo pero rápidamente el miedo me consumía y solo lo dejaba ahí.</em></strong></p>
<p><strong><em>Al día siguiente, después de volver de la escuela fui a almorzar con mis padres, nos pusimos a conversar un buen rato, me dijeron que tenga cuidado porque ellos no iban a estar en casa, una vez terminado de almorzar ellos se fueron a prepararse para salir, antes de irse mi padre me recordó de sacar a pasear al perro, para esto le s dio mi perrito se llama BALTAZAR le pusimos así por es color negrito y para ese tiempo ya tenia dos años de edad. Le decíamos BALTI de cariño. le conteste que no se preocupe que yo me encargaba de eso. Una vez que se marcharon aliste las cosas para salir, busque la correa y prepare una botella con agua, cuando termine me cambie de ropa ya que estaba con el uniforme, me puse un short y una remera, fui a buscar a Balti para salir, logre encontrarlo y procedí a colocarle la correa y nos fuimos.</em></strong></p>
<p><strong><em>Cuando llegamos ya regresamos a cas aún está muy inquieto y no paraba de correr por todos lados, aún era temprano como a las 3 de la tarde y tenía tiempo y decide jugar un rato con él, luego de terminar de tomar agua y pensar que más hacer con Balti y de repente pensé en jugar con él a la lucha, fui mi habitación donde comencé a preparar un ring de lucha, tire una manta en el piso y puse unas almohadas en los costados, luego me puse una falda de color marrón para tener más libertad de movimiento para jugar y para que combine me coloqué un top corto más unas medias largas y por fin estaba lista. Fui a buscar a Balti y lo metí a mi habitación y comenzó el juego, me lance sobre él e intente voltearlo pero no podía ni moverlo, cambio el si podía, con solo saltar me tiraba con facilidad, yo me levantaba rápido y lo volvía a intentar, era muy divertido, pero me empecé a cansar y comenzaba a sudar pero él no se cansaba, sí que estaba lleno de energía, decidí parar un rato y me senté junto a Balti, el aprovecho para lamer mis piernas sudorosas, yo deje que continúe lamiendo ya que me parecía tierno, al cabo de un rato de empezó a gustar, sentía esa sensación de antes, ese cosquilleo en mi partes íntimas y comenzaba a abrir más mis piernas, BALTI no desaprovecho la oportunidad y metió su hocico en bajo mi falda y comenzó a oler, yo intentaba cerrar mis piernas pero el pechaba más fuerte y lograba abrirlas, sentir algo mojado y era su lengua; esta se movía rápido y me mojaba mis bragas, mi respiración se aceleró y movía mis caderas de un lado al otro cada vez que sentía su lengua.</em></strong></p>
<p><strong><em>Rápidamente me pare porque sentía algo que salía de mi vagina, algo húmedo y caliente, de pronto Balti comenzó a moverse de un lado al otro, estaba inquieto yo intente agarrarlo, pero no podía era muy fuerte, el saltaba y me tiro. Intentaba pararme, pero no podía ya que se me monto sobre mí y se aferró de mi cadera y comenzó a moverse, yo quería zafarme pero fue inútil, su peso era demasiado para mí, no tuve otra idea que dejarlo seguir y esperar que se canse, de pronto sentí algo puntiagudo e húmedo que pegaba en mi pierna, me asuste porque no sabía que era y volví a intentar de vuelta zafarme pero esta vez me fue peor, me resbale con la manta y me caí, levantando más la cola, Balti me agarro con mucha fuerza de la cintura y empecé a sentir que algo chocar en mi vagina, quería saber que era y me agache para ver y resulto ser su pene y quería entrar, entre un poco en pánico pero no podía hacer nada al respecto solo dejar que continue. Ya empezaba a sentir algo se sentía rico y juntos a los movimientos de querer penetrarme de Balti era un placer indescriptible, yo comencé a bajar más mi espalda y levantar más la colita para poder sentir su pene, pero la falda molestaba y quería sacármela, pero no lo lograba, pero con los movimientos de Balti se levantó y pude sentir otra vez su pene. Balti no para de intentar penetrarme, , realmente ya estaba tan mojada y excitada y con algo de temor que quería sacármelo de encima, pero a la vez no quería, a las justas llegue a bajarme la trusa y dejar toda mi vagina a merced de BALTI.</em></strong></p>
<p><strong><em>Las embestidas de Balti no paraban y trataba de todas maneras hacerme suya me tape la boca para que nadie me escuchara, pero em decía a en voz baja a Balti si cógeme, en un de esas embestidas BALTI atino a la entrada de mi vagina y me penetro, entro toda de una sola vez y sentí un dolor mesclado con placer que nunca no había sentido nunca. pero la verdad fue muy rico y ya solo le decía a Balti: ¡¡si mi bebe cógeme asi !! ufff que rico dame más!! ahh que rico me encanta sentir todo tu pene en mi, sigue mi uffff lléname con tu pene!!</em></strong></p>
<p><strong><em>yo estaba de 4 y veía por debajo mio como su pene se perdía en la entrada de mi vagina era una sensación muy deliciosa y le seguía diciendo: ufff sigue mi amor ufff ahh que rico cógeme mi bebe cada vez mis gemidos eran más fuertes.</em></strong></p>
<p><strong><em>¡¡¡No paraban de salir fluidos de mi vagina, estos facilitaban más al pene de Balti entrar, pasaba el tiempo y este crecía más, esto me estaba descontrolando y yo seguía ahh – uf que riccoo!!! Balti sigue asiii ufff dame más. Pasaba el tiempo y sentía algo duro formarse en la entrada de mi vagina, no sabía que era, pero luego sentí que intentaba entrar, no me preocupe ya que era grande y no iba a poder lograr entrar ya que era muy pequeño mi orificio, pero Balti se sujetó más fuerte de mi cadera y lograba entrar, solo podía decir:</em></strong></p>
<p><strong><em>ahhh – agh – nooo – nooooo – no va a entrarrrr – ahhhhh.</em></strong></p>
<p><strong><em>Balti había logrado meter su bola, podía sentir todo su pene llenar mi vagina, la punta llagaba hasta la entrada de mi útero lo que realmente me excitaba y me mojaba mucho más, logrando que entre más su pene, paso un rato y se empezó a crecer más su bola y no podía salir de mi vagina, Balti se detuvo y se aferró más a mi cadera, luego de unos minutos comenzó a liberar su semen dentro de m útero, se sentía caliente y espeso, soltaba un gemido cade vez que sentía un chorro llenar mi útero y solo le decía asii asii asii sii uffff si delicioso!! ¡¡Mi amor Lléname con tu semen!! Baltiy yo nos quedamos pegados, paso como una media hora y seguíamos pegados, y no paraba de liberar su semen, mi útero estaba lleno y no podía más. ¡¡¡Pero se sentía tan bien!!!</em></strong></p>
<p><strong><em>Luego de una media hora empezó a deshincharse la bola y poco a poco salí y se escapaba su semen de mi interior, hasta que salió por completo su pene junto a una gran cantidad de semen y mis fluidos, caí rendida dejando caer mis piernas pero me levante para ver cómo estaba mi vagina, cuando miraba pude notar una mancha de sangre en mis bragas y el agujero que dejo el pene de Balti, también vi lo roja y dilatada que quedo mis la labios vaginales, me fije como estaba mi abusador y pude ver su pene; realmente era enorme, grueso y largo, era de un color rojo y se le notaba las venas no podía creer que eso entro en mi pequeña vagina, quede fascina y agotada, decidí acostarme y descansar un momento.</em></strong></p>
<p><strong><em>Me desperté asustada, porque pensé que llegaron mis padres y me verían en ese estado, por surte no era nadie, mientras me recuperaba note que aun salía semen de mi vagina y mire mi falda tenía un charco de semen, busque a Balti y él estaba descansando. Mire la hora ya eran casi las siete y media de la noche a duras penas me levante y saque a Balti luego me puse a limpiar mi habitación ya que quedó muy sucio y lleno de semen, abrí las ventanas para que se ventile el olor que había quedo después del hecho, levante la manta y me saque la ropa y la iba a lavar para sacar las manchas, Una vez terminado de lavar la ropa la colgué y fui al baño para orinar pero cuando intentaba salía todo el semen que están dentro, era muy espeso y no para de salir, cuanto termino de salir todo me tuve que bañar intentando sacar el fuerte olor que tenía, cuando termine me cambie y espere la llegada de mis padres, rezando que no se den cuenta de lo que hicimos BALTI Y YO. Jiji</em></strong></p>
<p><strong><em>Bueno Espero que les haya gustado como fue mi primera experiencia con Balti y pronto estaré escribiendo mas relatos , ya que no fue la ultima. ya que hasta la fecha Balti y yo seguimos teniendo nuestra relación secreta muy activa. </em></strong></p>
<p><strong><em>GRACIAS POR LEER MI RELATO</em></strong></p>]]></content:encoded>
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                        <title>El placer de ser cornudo</title>
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                        <pubDate>Sat, 18 Jul 2026 15:11:52 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[EL PLACER DE SER CORNUDO
 
Introducción: las fotos que ilustran este relato, son en verdad una comparación entre mi persona y Carlos, protagonista de la misma
 
Ya pasé los cincuenta hac...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<div class="x_elementToProof" data-olk-copy-source="MessageBody">EL PLACER DE SER CORNUDO</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Introducción: las fotos que ilustran este relato, son en verdad una comparación entre mi persona y Carlos, protagonista de la misma</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof"><br /><br /><span>Ya pasé los cincuenta hace un tiempo y, si algo aprendí, es que la rutina no llega de golpe. Se instala de a poco, casi sin pedir permiso. Un día descubrís que las semanas se parecen demasiado entre sí y que los años empiezan a pasar más rápido de lo que uno quisiera.<br /><br />Laura, mi esposa, acaba de cumplir cuarenta, aunque la historia que narraré empezó mucho atras. Siempre digo que el tiempo parece correr distinto para ella. Mientras yo empiezo a notar el cansancio en la espalda después de una jornada larga, ella parece tener una energía que no se termina nunca.</span></div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div id="x_divRplyFwdMsg" class="x_elementToProof">
<div class="x_elementToProof">Los hijos fueron solo proyectos que alguna vez dibujamos en papeles invisibles y con el correr del tiempo fueron quedando archivados en algún lugar de nuestras memorias</div>
</div>
<div class="x_elementToProof"><br />Los dos trabajamos. Cumplimos horarios, pagamos cuentas, hacemos las compras, organizamos la casa y, como cualquier matrimonio después de tantos años, encontramos un equilibrio entre obligaciones y pequeños momentos para nosotros.</div>
<div class="x_elementToProof"><br />Pero si hay algo que distingue a Laura es que nunca puede quedarse quieta.<br /><br />Va al gimnasio varias veces por semana. También hace natación, clases de fitness y cualquier actividad nueva que le despierte su curiosidad. Siempre tiene algún desafío por delante: una carrera de cinco kilómetros, una clase diferente o un entrenamiento que encontró en internet y quiere probar.<br /><br />A veces la miro y me pregunto de dónde saca tanta energía.<br /><br />Yo, en cambio, soy más simple. Disfruto de una buena cena, de una película un viernes por la noche o de sentarme en el patio con un vaso de vino cuando termina el día. Ella necesita moverse; yo necesito descansar.<br /><br />Y, sin embargo, nos seguimos queriendo.<br /><br />Claro que los años cambian las cosas. Las conversaciones ya no son las mismas que cuando nos conocimos. Las sorpresas son menos frecuentes y muchas veces sabemos lo que el otro va a decir antes de que abra la boca.<br /><br />No es algo malo. Es, simplemente, la vida.<br /><br />Si alguien me hubiera preguntado entonces si era feliz, habría respondido que sí. Tenía un trabajo estable, una mujer a la que seguía admirando y una vida tranquila.</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Siempre me gustó mirar a Laura. No hablo de verla por costumbre, sino de detenerme a observarla como si todavía fuera aquella mujer que conocí años atrás. Porque Laura es como un vino que se añeja, con el paso de los años mas interesante se pone<br /><br />Tiene una belleza imposible de ignorar. Es de esas mujeres de curvas generosas, con una presencia que llena cualquier lugar al que entra. El gimnasio, la natación y el entrenamiento constante le dieron un cuerpo firme, pero sin perder esa feminidad que siempre la caracterizó.</div>
<div class="x_elementToProof">Su culo en especial nunca pasa desapercibido, generando deseos en los hombres y envidias en las mujeres<br /><br />Lo sé porque también veo cómo la miran los demás.<br /><br />En el supermercado, en un restaurante o cuando salimos a caminar. Algunos apenas disimulan; otros creen que nadie los nota. Yo sí los noto.<br /><br />Y, para sorpresa de muchos, nunca me molestó.<br /><br />Al contrario.<br /><br />Con el paso de los años descubrí que había algo en mí que no terminaba de comprender. Saber que otros hombres la encontraban atractiva despertaba una mezcla extraña de orgullo, curiosidad y una emoción difícil de explicar.<br /><br />Con el tiempo esas ideas empezaron a transformarse en fantasías.<br /><br />Me imaginaba situaciones que nunca habían ocurrido. Escenarios inventados que solo existían en mi cabeza y que, por alguna razón, me resultaban intensamente estimulantes. Me preguntaba cómo sería verla despertar el interés de otro hombre, cómo reaccionaría ella, qué sentiría yo.<br /><br />Eran solo pensamientos. Nada más.<br /><br />Lo curioso era que no me los guardaba.<br /><br />Una noche, mientras conversábamos sin apuro después de cenar, terminé confesándole lo que pasaba por mi cabeza. Esperaba que se riera o que cambiara de tema.<br /><br />Laura hizo exactamente eso.<br /><br />Se rió.<br /><br />—Vos estás loco —me dijo entre sonrisas.<br /><br />A partir de entonces, de vez en cuando, volvía a sacar el tema. Siempre como un juego, como una conversación imposible que jamás abandonaba el terreno de la imaginación.<br /><br />Ella nunca compartía esas fantasías, al menos en esos días<br /><br />Me escuchaba, negaba con la cabeza y terminaba diciendo que esas cosas no eran para ella. Que prefería no darles importancia.<br /><br />Sin embargo, también empecé a notar que ya no cambiaba de tema tan rápido como antes, a veces me hacía una pregunta, otras, simplemente sonreía con esa expresión que nunca lograba descifrar.<br /><br />En ese momento pensé que solo estaba siguiéndome la corriente para divertirse un rato, no tenía idea de que, sin buscarlo, esas conversaciones estaban sembrando una semilla que más adelante cambiaría nuestras vidas. </div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Y fue Laura quien pronunció su nombre por primera vez<br /><br />—Llegó un compañero nuevo a natación. Es colombiano.<br /><br />No le di demasiada importancia. En las actividades que hacía siempre aparecía alguien nuevo y, por lo general, el comentario terminaba ahí. Pero esta vez fue distinto.<br /><br />Los días siguientes volvió a mencionarlo. No porque fueran amigos, sino porque, según ella, era imposible no notarlo. Tenía un acento pausado, amable, de esos que convierten cualquier frase en algo agradable de escuchar. Además, su presencia llamaba la atención desde el primer momento.<br /><br />Era un hombre de piel negra, alto, de físico trabajado por años de entrenamiento y con una tranquilidad que, según Laura, hacía que todos terminaran hablándole.<br /><br />Nadie sabía demasiado de él, algunos decían que había llegado hacía poco al país por trabajo. Otros aseguraban que había vivido en distintas ciudades antes de instalarse allí. Lo cierto era que nadie conocía realmente su historia. Y a él tampoco le gustaba contar de su vida<br /><br />Solo era Carlos, el colombiano nuevo de natación.<br /><br />Yo nunca lo había visto.<br /><br />Todo lo que sabía de él era porque Laura me lo contaba al regresar de entrenar. A veces mencionaba alguna anécdota del grupo y él aparecía entre los nombres. Otras veces comentaba que había ayudado a organizar una clase o que había hecho reír a todos con alguna ocurrencia.<br /><br />No había nada extraño en eso, al menos, eso me repetía, y sin embargo, me sorprendía esperando que volviera a nombrarlo. Cada detalle que Laura contaba iba dibujando en mi cabeza la imagen de un hombre al que ni siquiera conocía. Y cuanto más escuchaba, más curiosidad sentía por él.<br /><br />No era desconfianza, era algo difícil de definir.<br /><br />Como si, sin darme cuenta, una de aquellas fantasías que tantas veces había imaginado estuviera encontrando, por primera vez, un rostro y un nombre, y eso despertó en mí una sensación completamente nueva, una mezcla de inquietud, curiosidad y expectativa que no supe interpretar... o quizás preferí no hacerlo.</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Con el correr de las semanas, Carlos dejó de ser simplemente "el colombiano de natación".<br /><br />Su nombre empezó a aparecer con demasiada frecuencia en las conversaciones de Laura. No era porque buscaran verse fuera del grupo ni porque existiera una amistad especial. Simplemente coincidían en los entrenamientos y él tenía una personalidad imposible de ignorar.<br /><br />—Es muy seguro de sí mismo —me dijo una noche mientras preparábamos la cena—. Habla con todo el mundo como si conociera a la gente de toda la vida.<br /><br />También me contó que solía halagarla sin demasiados rodeos. Comentaba que estaba en excelente forma, que irradiaba energía y que llamaba la atención cuando llegaba al natatorio.<br /><br />Laura siempre le respondía con distancia, aunque admitía que aquella forma tan directa de expresarse la sorprendía.<br /><br />En el grupo, Carlos era motivo de bromas constantes. Los demás lo cargaban por su confianza y por las historias, probablemente exageradas, que circulaban sobre él. Nadie parecía tomarlas demasiado en serio, pero alcanzaban para convertirlo en el centro de muchas conversaciones. Es que Carlos, segun decian, tenia una pija terrible, y esas cosas no se mantienen ocultas<br /><br />Yo escuchaba cada relato con una atención que ni yo mismo entendía.<br /><br />Lo que para cualquier marido habría sido una simple anécdota, para mí despertaba algo distinto. Mis viejas fantasías comenzaban a mezclarse con una persona real, con alguien que existía y que formaba parte de la rutina de Laura.<br /><br />Una noche, después de un largo silencio, me animé a decirle:<br /><br />—¿Creés que podrías conseguirme su número? Me gustaría hablar con él alguna vez.<br /><br />Laura dejó de hacer lo que estaba haciendo y me miró como si no hubiera entendido la pregunta.<br /><br />—¿Hablás en serio?<br /><br />Asentí.<br /><br />Ella negó con la cabeza y soltó una risa incrédula.<br /><br />—Cada día me sorprendés más.<br /><br />Durante varios días el tema quedó ahí. Pensé que lo había olvidado.<br /><br />Hasta que una tarde, al volver de natación, dejó su teléfono sobre la mesa, me miró con una mezcla de curiosidad y resignación, y dijo:<br /><br />—Al final... conseguí el contacto. Ahora decime qué pensás hacer con él.<br /><br />Ni ella misma parecía convencida de haber dado ese paso. </div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Agendé su número y luego no supe que hacer, escribí y borré, pensé la situación, y cuando uno no tiene experiencia pues solo todo es difícil. </div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Laura me preguntaba cada tanto</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div id="x_divRplyFwdMsg" class="x_elementToProof">
<div class="x_elementToProof">—Y? ¿Le escribiste?? - levantando una ceja en la pregunta</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Y lo máss loco, lo que máss me calentaba, era adivinar que Laura tenía un interés oculto por toda la situación. No se lo preguntaba a viva voz, tampoco ella lo confesaba, pero por algo nos conocíamos tanto y tan bien</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">A veces iba por otro lado, tanteando mi reacción</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div id="x_divRplyFwdMsg" class="x_elementToProof">
<div class="x_elementToProof">—Sabes que hoy me acalambré en la parte profunda de la pileta, deci que estaba Carlos cerca y me sacó, sabes las manos que tiene!!!</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Y a veces era más directa, más punzante</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div id="x_divRplyFwdMsg" class="x_elementToProof">
<div class="x_elementToProof">—Lo que dicen de Carlos parece que es cierto... no sabes cómo se le marca la verga!!!!</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">O...</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div id="x_divRplyFwdMsg" class="x_elementToProof">
<div class="x_elementToProof">—Cada vez que me descuido, lo sorprendo a Carlos mirándome las tetas... o el culo...</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Solo la escuchaba y noté que se estaba cerrando la trampa que siempre había imaginado en mi cabeza, y solo me faltaba una parte de la historia... Carlos</div>
</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
</div>
<div class="x_elementToProof">Asíi fue como una tarde me animé a escribirle</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div id="x_divRplyFwdMsg" class="x_elementToProof">
<div id="x_divRplyFwdMsg" class="x_elementToProof">
<div id="x_divRplyFwdMsg" class="x_elementToProof">
<div id="x_divRplyFwdMsg" class="x_elementToProof">
<div class="x_elementToProof">—Hola, soy Alfredo, el marido de Laura, tu compañera de natación</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Las tildes del WhatsApp pasaron de inmediato a azules y sentí el corazón salirse por mi boca</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div id="x_divRplyFwdMsg" class="x_elementToProof">
<div id="x_divRplyFwdMsg" class="x_elementToProof">
<div id="x_divRplyFwdMsg" class="x_elementToProof">
<div id="x_divRplyFwdMsg" class="x_elementToProof">
<div class="x_elementToProof">—Hola amigo! ¡Un gusto! ¡Que hermosa mujer que tienes! Te felicito</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">La respuesta fue inesperada, directa y solo empezamos a escribirnos, primero con respecto, preguntándonos cosas de la vida que en verdad poco importaban</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Pero inexorablemente las cosas fueron para donde ambos esperábamos que fueran, hablando casi con exclusividad de los tres. Y me metí en la excitación de entender que esto estaba cercano a dejar de ser una fantasía, esto tenía forma, tenía peso</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Laura se convirtió en centro de nuestras charlas, le empecé a pasar fotos íntimas de ella, fotos que yo le tomaba, sus tetas, su concha, su culo</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div id="x_divRplyFwdMsg" class="x_elementToProof">
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<div id="x_divRplyFwdMsg" class="x_elementToProof">
<div id="x_divRplyFwdMsg" class="x_elementToProof">
<div class="x_elementToProof">—Amigo! - siempre me llamaba de esa manera, nunca por mi nombre - que hermosa mujer que tienes!</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
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<div id="x_divRplyFwdMsg" class="x_elementToProof">
<div id="x_divRplyFwdMsg" class="x_elementToProof">
<div class="x_elementToProof">—Te parece? ¿Que le harías?</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
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<div id="x_divRplyFwdMsg" class="x_elementToProof">
<div id="x_divRplyFwdMsg" class="x_elementToProof">
<div class="x_elementToProof">—¿Me la cogería toda delante tuyo, te gustaría ver eso?</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
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<div id="x_divRplyFwdMsg" class="x_elementToProof">
<div id="x_divRplyFwdMsg" class="x_elementToProof">
<div class="x_elementToProof">—Si!!!! - le retrucaba - me gustaría ver cómo le haces el culo! ¡Como te la chupa! </div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div id="x_divRplyFwdMsg" class="x_elementToProof">
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<div id="x_divRplyFwdMsg" class="x_elementToProof">
<div id="x_divRplyFwdMsg" class="x_elementToProof">
<div class="x_elementToProof">—Ayer en la piscina le miraba el culo y me acordaba de vos hermano!!!</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Y en estas conversaciones casi siempre terminaba masturbándome, porque siempre eran así, calientes, posibles, me quemaban la cabeza de una manera que nada podía hacerlo</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Una noche como cualquiera ya estábamos en la cama, Laura miraba su celular, yo el mio, en una rutina que ya se había instalado en nosotros, y fue cuando él me ecribio</div>
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<div class="x_elementToProof">—Que haces?</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Le respondí un poco que lo de siempre, nada en especial</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
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<div class="x_elementToProof">—Estas con ella?</div>
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<div class="x_elementToProof">—Si... - solo eso, sin querer imaginar más, pero con los dedos temblorosos-</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Una imagen empezaría a descargarse, su verga, enorme, mas del doble de la mía, en largo, y en ancho, negra como la noche, intimidante, impensado. Me quedé como un tonto, sin saber cómo reaccionar, porque era... solo indescriptible</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
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<div class="x_elementToProof">—Mostrale... dile que ahora estoy así por ella...</div>
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<div class="x_elementToProof">Trague saliva...</div>
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<div class="x_elementToProof">—Laura...</div>
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<div class="x_elementToProof">—Sí?</div>
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<div class="x_elementToProof">—Mira...</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Ella miró incrédula, y leyó lo escueto de la conversación, sus ojos se abrieron, por asombro, por incredulidad y también por deseo</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Llevó su mano a mi verga por debajo del calzoncillo y empezó a masturbarme</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
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<div class="x_elementToProof">—Te gusta? - pregunto</div>
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<div class="x_elementToProof">—A vos te gusta? - replique</div>
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<div class="x_elementToProof">—Es enorme eso!!! Vos pensas que cabrá en mis agujeritos? ¿¿¿¿Te gusta imaginar eso????</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Me sentí fatal porque yo no había insinuado al respecto, ella no entraba en la ecuación, pero ella misma se había sumado al juego</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
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<div class="x_elementToProof">—Queres imaginar? Queres que te cuente lo que haría tu mujercita con esa verga enorme???</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Ella solo se subió y empezó a cabalgarme mientras me narraba una historia en el oído, ella, Carlos, y yo solo mirando</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Me vine con ganas, con fuerzas, con locura, y solo algo estaba claro después de ese momento... teníamos que hacerlo</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Las cosas solo se terminarían dando, como suele pasar. Éramos tres piezas en un rompecabezas donde cada cual tenía su rol definido. Todo encajaba</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">No era el punto de llegada</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Era el punto de partida</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
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<div class="x_elementToProof">Y ese fin de semana de agosto no sería un fin de semana más, seria 'el' fin de semana. </div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Habíamos aclarado lo necesario para que las cosas fluyeran, el alfa, el beta, la puta, quien daría las ordenes, quien no tendría ni voz ni voto, y los límites... ciertamente, no había límites</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">El viernes cumplimos con rigor nuestras jornadas laborales, un día en el que estuve disperso porque obviamente mi imaginación corría a la velocidad de la luz</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Cuando llegue a casa Laura me estaba esperando, tenía mi primer trabajo para hacer, depilarla por completo para satisfacer al bull</div>
<div class="x_elementToProof">Así lo hice, la encreme, y la rrasuré con prolijidad, como si fuera para mí, aunque no lo fuera</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Fue por una ducha, luego mi turno</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Cuando salí del baño Laura estaba con un corpiño negro calado, una tanga diminuta en varias tiras que no dejaba demasiado a la imaginación, medias de red que cubrían hasta sus muslos y unos finos zapatos de tacos altos</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Tragué saliva, ella era perfecta, ella era todo lo que estaba bien, se delineaba las pestañas frente al espejo y al notar mi presencia dijo</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
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<div class="x_elementToProof">—Qué te parece? Espero que a Carlos le guste...</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Yo solo la seguí en silencio, es que sonaba tan natural. Digerir que se preparaba para otro preguntándole a su marido, sonaba loco</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
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<div class="x_elementToProof">—A propósito - dijo - hablando de Carlos, me dio algo para vos...</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Fue hasta su mesa de luz y sacó lo que comúnmente se llama una jaula de castidad</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
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<div class="x_elementToProof">—No quiere correr riesgos, me dijo que no puede haber dos toros en un corral, y que es parte de lo que toca</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Se sentó al borde de la cama, tomó mi pequeño pene y lo encerró en esa prisión de metal, estaba frio</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Ella me miró a los ojos y guardó la llave en su cartera de mano, y en ese momento noté que estaba perdiendo el control, las cosas ya no se hacían como yo decía, las cosas solo fluían, y me di cuenta que esta Laura, era otra Laura</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Me sentí indefenso, como ese perro que le ponen un bozal antes de llevarlo a su ronda, me cambié sin decir nada, Laura, solo se puso su aabrigo, así como estaba, casi desnuda por debajo y sentí que mi corazón iba a estallar. Era muy de película erótica, pero era lo que ella armaba a su antojo</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Conduje hasta la casa de Carlos, sería mi primer encuentro con él, y Laura, a mi derecha solo miraba por la ventanilla, relajada, tranquila, en paz</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Llegamos y Carlos resultó más impactante en persona que en fotos, me estrechó la mano y largó un </div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
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<div class="x_elementToProof">—Bienvenido amigo!</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Ya dentro y con una temperatura amena por los calefactores, Laura soltó su abrigo y lo dejó a un costado, impiadosa, sin recato, casi desnuda como una puta regalada frente a los ojos de ese moreno, como lo había imaginado, como me gustaba</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Hicimos una cena rápida sin muchas vueltas, cruzamos las palabras necesarias, las imprescindibles, porque los tres teníamos otros planes en mente</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">El reloj de pared daba casi las doce de la noche cuando Laura dejó su lugar y sentándose sobre las piernas de Carlos dijo</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
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<div class="x_elementToProof">—No aguanto más la situación... estoy toda mojada, se supone que vamos a hacerlo cierto?</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Empezaron a besarse, muy profundo, muy caliente, ella desnudó el pecho moreno y marcado de Carlos, y el empezó a recorrerla con sus manos, toda esa mujer que era solo mía de repente ya no lo era, sus piernas, sus nalgas, su cintura, sus tetas</div>
<div class="x_elementToProof">Poco a poco se fueron entrelazando y yo solo observando lo que sucedía</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Carlos se incorporó de repente con fuerza animal, Laura entre sus brazos, y me dijo</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
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<div id="x_divRplyFwdMsg" class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">—Seguime... vamos al cuarto</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<br />
<div class="x_elementToProof">Ya en la habitación, tomé mi rol pasivo, como quien se sienta en un cine a ver esa película que tanto tiempo había esperado, y los actores estaba ahí, para mi</div>
<div class="x_elementToProof">Laura se sentó al borde de la cama, soltándose el corpiño a pedido de Carlos, sus pechos brillaron en la penumbra del lugar.</div>
<div class="x_elementToProof">Mientras tanto el terminó de desnudarse, y ahí si cayeron todas las barreras, ¡que pija enorme que tenía el animal!</div>
<div class="x_elementToProof">Solo empezó a jugar con firmeza pasándosela por las tetas a mi esposa, por los pezones, por una, por otra, era imponente</div>
<div class="x_elementToProof">Laura me miró con cara de puta, como haciéndome adivinar lo que seguía, como si mi aprobación o mi negación tuviera algún peso en lo que ocurría</div>
<div class="x_elementToProof">Solo se la agarró con una mano y empezó a chupársela, lento, sin prisa, como disfrutando y excitándose al mismo tiempo</div>
<div class="x_elementToProof">—Te gusta amor? No sabes lo dura que está</div>
<div class="x_elementToProof">Carlos le dijo algo como que era una puta y pareció estar ofendiéndome a mi más que a ella</div>
<div class="x_elementToProof">Solo tenía mi pija dura, encerrada en esa cárcel imposible de evadir, dolía </div>
<div class="x_elementToProof">Mi mujer entonces se sacó la tanga diminuta y como un trofeo se la colgó en la pija de su amante, se recostó y se abrió toda</div>
<div class="x_elementToProof">—Dale! Quiero saber que se siente tener una pija de verdad! Haceme gritar!!!</div>
<div class="x_elementToProof">Carlos lo hizo, se la metió hasta donde entró, ella arqueó la espalda y contuvo un suspiro prolongado, giró la cabeza a mi lado, me miró nuevamente</div>
<div class="x_elementToProof">—Esto es lo que querías?</div>
<div class="x_elementToProof">Por unos minutos cogieron con rudeza, como si yo fuera parte de un decorado, una planta, como si yo no existiera. Los gemidos, los gritos y los orgasmos de mi esposa llenaron la habitación, sonidos que yo mismo jamás pude arrancarle, porque definitivamente él jugaba en otra liga</div>
<div class="x_elementToProof">Solo tragaba saliva con el corazón latiendo muy fuerte, la transpiración poblaba mi frente</div>
<div class="x_elementToProof">En algún momento pararon y Carlos en plena ebullición dijo</div>
<div class="x_elementToProof">—No deberíamos dejar al cornudo fuera… algo debería hacer</div>
<div class="x_elementToProof">—De acuerdo -dijo mi mujer- a ver… quiero que le saques la tanga mía que aún tiene Carlos colgando… pero con los dientes…</div>
<div class="x_elementToProof">Laura, extrañamente parecía ser la más se excitaba con la humillación que me daban</div>
<div class="x_elementToProof"> Carlos me miró a ver que hacía yo, y recordé mi rol Beta, me acerqué. Su verga enorme estaba llena de los jugos de mi mujer, y la tanga negra aun colgando, como ella la había dejado</div>
<div class="x_elementToProof">Como pude la tomé entre mis labios, y esa pija quedó a milímetros de mi rostro. Sentí la risa de Carlos, como dominando todo, y Laura observando con una expectativa que no le conocía</div>
<div class="x_elementToProof">Cuando al fin salió, Laura ya estaba en cuatro, esperando el próximo acto</div>
<div class="x_elementToProof">Fue cuando Carlos se colocó un preservativo que no alcanzaba a cubrirlo por completo, se puso detrás de mi mujer y empezó a cogerla otra vez</div>
<div class="x_elementToProof">—Que hermoso culo que tenes Laura!!! ¡¡¡Siempre quise tenerte así!!! ¡¡¡Dale perra!!! grita!!!</div>
<div class="x_elementToProof">—Vení amigo! -me dijo sin dejar de cogerla- necesito tu ayuda… </div>
<div class="x_elementToProof">Me dio un pote con vaselina y me pidió que con mis dedos fuera untándole el culo mientras el seguía con el mete y saca</div>
<div class="x_elementToProof">No puedo describir con palabras, pero esa serpiente enorme la hacía estremecer y yo le metía los deditos por el trasero y hasta lo sentía moverse del otro lado, primero uno, luego dos, y también tres, hasta que todo estuvo listo</div>
<div class="x_elementToProof">Carlos sacó su verga y me dijo</div>
<div class="x_elementToProof">—Vamos amigo, ayúdame… no puedo con todo…</div>
<div class="x_elementToProof">Entendí que era lo que quería, mientras él le abría las nalgas, yo tomé su verga en mi mano y la apunte en el recto de Laura</div>
<div class="x_elementToProof">Poco a poco se fue abriendo, poco a poco fue cediendo, hasta que entró hasta la mitad. Laura gritaba hasta con ronquera, apretaba las sábans entre sus puños, le decía que era un animal, una bestia, y eso erosionaba mi ego, el le decía que era una puta y que seguro nunca le habían hecho el culo de esa manera</div>
<div class="x_elementToProof">Carlos se la sacaba cada tanto, solo para que viera como la estaba dejando, su esfínter ya no se cerraba y esa humillación me enloquecía, una y otra vez, hasta que al final, él se vino</div>
<div class="x_elementToProof">Me recosté, lleno de gozo, y Laura comenzó a besarme dulcemente y a acariciarme los cabellos, a un lado, la enorme verga de Carlos esperaba, con el preservativo lleno de leche</div>
<div class="x_elementToProof">Laura me dejó por un momento y fue por ese preservativo, volvió a mi lado, me beso, y luego, desde arriba, comenzó a vaciar toda la leche de Carlos en mi boca, con sumo cuidado de que nada escapara</div>
<div class="x_elementToProof">Era loco, insano, pero me llevó a ese punto de locura, de tener que beber hasta la última gota de leche tibia de su amante, la sentí en mi boca, en mi garganta, y luego, el beso final</div>
<div class="x_elementToProof">Ella se río entonces, salió del cuadro y sin muchas vueltas me dijo</div>
<div class="x_elementToProof">—Listo amor, es hora de que vuelvas a casa, es tarde…</div>
<div class="x_elementToProof">No entendí bien a que se refería, entonces Carlos dijo</div>
<div class="x_elementToProof">—Laura y yo planificamos coger todo el fin de semana, así la dejo bien satisfecha</div>
<div class="x_elementToProof" aria-hidden="true"> </div>
<div class="x_elementToProof">El camino de regreso en solitario se hizo más largo que de costumbre, incluso ni me percaté de que Laura se había quedado con la llave de mi jaula de castidad</div>
<div class="x_elementToProof">Ese sábado y ese domingo se me hicieron eternos, me la pase viendo porno de ese estilo y teniendo orgasmos improvisados porque mi pene seguía en prisión</div>
<div class="x_elementToProof">Ella llegó tarde, casi a la hora de la cena, tenía una cara de puta satisfecha que jamás había pensado verle</div>
<div class="x_elementToProof">—Todo bien? -pregunté- que hicieron todo este tiempo?</div>
<div class="x_elementToProof">—De verdad queres saberlo pequeño? Solo te voy a decir que lo conseguiste, ahora tu mujer es una puta</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<br />
<div class="x_elementToProof">Y ese solo sería el comienzo de la historia, abrir la primera de muchas puertas</div>
<div class="x_elementToProof">Carlos fue el primero, pero hubo y hay muchos más Carlos hasta el presente, y los seguirá habiendo</div>
<div class="x_elementToProof">Es un poco nuestra rutina, imaginar, verla coger con otros, y como dijo, ya no es mi mujer, ahora solo es una puta</div>
<div class="x_elementToProof">Es la vida que elegí, llevo en mis labios como firmas tatuadas los sabores a semen de sus amantes, y hoy solo ando buscando por la vida quien será el próximo Carlos</div>
<div class="x_elementToProof" aria-hidden="true"> </div>
<div class="x_elementToProof">Si te gustó esta historia puedes escribirme con título EL PLACER DE SER CORNUDO a dulces.placeres@live.com</div>
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                        <title>La Marranita - introducción</title>
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                        <pubDate>Fri, 03 Jul 2026 15:50:18 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[La Marranita - Auge y caída de la República de las Mujeres

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INTRODUCCIÓN - La República
 

 









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<p>&nbsp;</p>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">INTRODUCCIÓN - La República</span></div>
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<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Me llamo Lau, y siempre he odiado la Revolución. Acabo de cumplir cuarenta años, y llevo la mitad de mi vida recluida en esta pequeña granja cercana a ese lugar infecto y odioso llamado Puebla del Sur, al que he llegado a maldecir casi tanto como a la propia República de las Mujeres. Aunque hace años que no piso el pueblo, hace años en realidad que no salgo del amplio terreno que constituyen las propiedades de la granja. ¿Por qué habría de hacerlo? Aquí está todo lo que necesito ya, abarcando desde el inicio de las vastas praderas, en este terreno fértil en el que se asientan la casa, su huerta y sus campos, y de allí hasta las primeras estribaciones de la sierra que avanza hacia la Puebla, donde tengo a mi alcance el bosque, el río y las cuevas de las cumbres peladas de mis dos pequeñas colinas, a las que siempre he llamado "las dos tetas" porque nunca supe su nombre real. En realidad no conozco el nombre de nada ni nadie por aquí: la granja y sus tierras son generosas, no necesito más. Mi pequeña patria, mi lugar de exilio, mi oasis. No piso el pueblo porque no se me ha perdido nada allí; no salgo casi de la granja porque sé que no soy bien recibida en ningún lugar de los alrededores, por lo que salvo mis merodeos nocturnos para cazar o conseguir alimentos u otros productos de los bosques y los montes cercanos, he aprendido sobradamente que poner un pie fuera de mi hogar solo puede significar problemas. A Ciudad Atenea no quiero volver, antes dejaría que me mataran. Y, aunque siempre he deseado escapar más allá de los confines donde se extiende el poder de su República de las Mujeres, sé bien que una mujer sola no tiene ninguna oportunidad de atravesar las Tierras Salvajes, una vez fuera de la protección de Ciudad Atenea y las aldeas limítrofes como Puebla del Sur que, poco a poco a lo largo de los últimos años, han acabado por caer bajo su lamentable influjo. <br /></span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Entre la vida sin ley de las Tierras Salvajes, donde los desesperados hombres esclavos escapados de la Ciudad Atenea rumian su rencor sin futuro -condenados a desaparecer, sin espacio para crecer ni posibilidad de reproducirse- y las salvajes leyes de la República que rigen la vida de la propia ciudad con mano de hierro, el único espacio para mantener mi vida en libertad han sido mi propio cuerpo y mi soledad. Estar sola y renegar de todo contacto humano es el precio que he tenido que pagar por no querer ser doblegada.<br /></span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">A ver, no es cierto que me llame Lau, pero así es como siempre me llamó Padre. Desde que empezó a llamarme con un nombre, quiero decir, porque durante años yo fui por completo invisible para él. Se supone que mi nombre real es Laura, o lo era. "Te llamas Laura, que es nombre de mujer, y debes sentirte orgullosa de ello", me repetía siempre mi madre tras el triunfo de la Revolución. Así me había bautizado ella al nacer, con aquel extraño nombre que había inventado, o encontrado en quién sabe qué escondidos escritos. Se suponía que era una trancripción de Lau-r'ha, que significaba literalmente "mujer grande" en lengua antigua. Pero eso era algo que solo madre debía saber, en realidad. De todas formas cuando nací yo todo era tan distinto en Ciudad Atenea... Para empezar, ni siquiera ése era tampoco su nombre: todo el mundo la llamaba La Ciudad, sin más. Al fin y al cabo, era la única ciudad de aquel extremo remoto y aislado del Continente, un rincón tan inaccesible como carente de recursos, motivo suficiente para haber sido siempre olvidado y despreciado tanto por los Territorios Libres como por los pueblos lejanos del otro lado del Mar Cerrado. ¿Por qué se iba a acordar el mundo de nosotros, si éramos el culo del mundo? Tanto que no teníamos ni nombre para nuestras tierras... Tampoco para sus habitantes, en verdad, ya que en lugar de nombres solían ser reconocidos por apodos vinculados a su rango o posición, oficio, lugar de origen o de domicilio, parentesco... Así, a Padre todo el mundo lo conocía como "Cabra Grande"<span> o, más generalmente,</span> "El Cabrón" o "La Gran Cabra", debido a su temperamento poderoso, dominante e indómito. Mi madre era la única persona que utilizaba la lengua antigua para referirse a Padre, aunque jamás en su presencia. Todavía recuerdo su forma de pronunciar aquella traducción literal de cabra grande, R'ha-Mm'on, como si fuera una arcada, como si nombrar a Padre fuera algo que le provocaba el mayor de los ascos... Pese a todo, no me quedó otra que obedecerla y utilizar mi nombre completo, Laura, una vez que la Revolución se alzó y acabó con todo. ¿Qué otra cosa podía hacer que pretender ser capaz de fingir que asumía mi papel de mujer orgullosa? </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Por lo demás, es que ninguna otra persona me había llamado jamás Lau. Salvo aquel amigo suyo dueño de esta granja que habito ahora, uno de los más grandes artesanos del Continente, tan genial como desconocido, por otro lado. Sin embargo aquel tiempo que Padre y yo pasamos con él en esta granja fue uno de los momentos más dichosos de mi, por lo demás, desafortunada existencia. Por eso echaba de menos que me llamasen así, precisamente por eso: porque echaba de menos aquellos tiempos, cortos pero intensos y rabiosamente felices. Y, sobre todo, echaba de menos a Padre, que continuó llamándome Lau hasta el final. Hasta su muerte, claro. Aunque no solo me llamaba Lau... pero aquel fue el nombre que me gustó llamar delante de otras personas, porque me conectaba a Padre y hacía ver que yo era suya.</span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Del mismo modo, cuando huí de Ciudad Atenea, olvidé para siempre el nombre de Laura por el motivo opuesto y complementario: porque quería olvidar a mi madre, a quien odié a muerte. Y porque no quería tener un nombre de mujer. Necesitaba saber que no era una de ellas, necesitaba sentirme limpia de esa ideología antinatural que la aquella aristocracia recién nacida en Ciudad Atenea había impuesto con el único fin de hacerse con el poder a costa de todo. La decisión de tomar, tras mi huida, el de Lau como único nombre, fue obvia: quería recordar así a Padre, quería poder sentirme otra vez cerca de él. Es curioso cómo un nombre puede condicionar el temperamento y la propia vida de una persona.</span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Ah, hablando de lo que es cierto y de lo que no... tampoco es cierto que siempre haya odiado la Revolución. Pero eso es obvio, porque la Revolución no ha existido desde siempre. </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Parece que hace milenios de eso ya, pero recuerdo bien que nací libre. Libre no como ese título vacío y falso de "mujer libre", que representa bien toda la hipocresía de una república clasista, sádicamente discriminatoria y fundada en un implacable e injusto sistema de castas. Sé que me castigarían severamente por el mero hecho de expresar en público estas ideas, y que hasta sería socialmente condenada con la repulsa social si no llevara ya media vida siendo, de hecho, socialmente repudiada... Ciudad Atenea es cruel, y no tolera ni la más pequeña amenaza a su poder. Un poder fundado en la sumisión real de toda una sociedad a un pequeño grupo de sádicas incapaces. A pesar de todo, reconozco que puede ser un buen lugar para quien tiene esa capacidad de sumisión a personas que seguramente no lo merezcan. Puede que haya traído progreso, bienestar, estabilidad. Seguridad también, desde luego, pero siempre a su peculiar modo, como cualquier dictadura (porque eso es en realidad la República, aunque se disfrace de pretendida democracia gobernada en forma de oligarquía). Pero la Revolución nos arrebató la Libertad, y sin libertad no puede existir verdadera vida humana. Cuando no hay libertad los seres humanos se convierten en animales. </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Animal. Así me llamaban en el pueblo, cuando todavía me dejaba ver entre ellos. Pero sé bien que soy más humana que cualquiera de esos miserables, pobres animales domesticados, sin vida y sin horizonte. Y no, no es posible comparar el sometimiento impuesto por Ciudad Atenea con los tumultuosos y desordenados gobiernos anteriores, por mucho que durante la era de la Anarquía pudieran existir también la injusticia y el horror... Existirían, sin duda. Sin embargo, nunca fueron absolutos, también hubo gente digna que, aunque con mano de hierro, supo gobernar con justicia real en su pequeño círculo. Como Padre... Pero es que justamente ahí estaba la diferencia, la grandeza de la Anarquía: en Ciudad Atenea somete quien tiene el Poder, según la arbitraria jerarquía establecida por unas pocas de sus mujeres sin alma. Antes de la República, por el contrario, solo sometía quien realmente era poderoso, quien por su propia naturaleza tenía el derecho y el deber de hacerlo. Como debe de ser. Porque ésa es la única forma en que la libertad y la igualdad son realmente alcanzables. Por mucho que traten ahora de reescribir la historia, antes de la República ya daba igual ser hombre o mujer: quien era poderoso y quería someter, sometía. Quien decidía ser sometido, servía como tal. Solo los cobardes y las falsas no tenían acomodo en aquel sistema social. Otra cosa es que, mayoritariamente, las mujeres hubieran tomado voluntariamente el papel sumiso y servil que de manera natural siempre preferimos, pero... ¿una sociedad machista? ¡Qué enorme absurdo! ¿Pero cómo iba a ser nuestra sociedad? ¿Y quiénes eran los únicos merecedores de asumir el poder, sino los hombres los que luchaban por él? Las mujeres, mientras, voluntariamente decidimos entregarnos al placer. Eso simplemente era así, la vida es así, y no significaba ni significa nada más. ¿Por qué mezclar una cosa con la otra? Si yo misma, que no era más que una niña... yo he mandado, yo he tenido mujeres sumisas a mi alrededor, porque así lo quería. Pero sabía entregarme a un hombre cuando él decidía ejercer su poder sobre mí. Era fácil. Era simple. Era perfecto. </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Aquellos fueron buenos tiempos.</span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Ya que, inevitablemente, acabo de rozar el tema, creo que debo profundizar sobre esto antes de seguir. Hay quien lo achaca al <span>clima</span>, extraordinariamente cálido y húmedo. Hay quien interpreta que es tan solo una caracterísitica de sus gentes; hay incluso quien habla de posibles mutaciones genéticas, un rasgo distintivo con el que la evolución habría bendecido a quienes nacimos en este lugar por lo demás maldito, como tratando de compensarnos por ello. Lo que está claro es que nuestra sociedad era, y es, una sociedad definitivamente promiscua. Una sociedad fuertemente sexualizada. Involuntariamente he mencionado el placer, físico, sexual, por supuesto, en el párrafo anterior, hablando de sistema político de mi tierra antes del advenimiento de la República. Pero cualquiera que describa hoy día Ciudad Atenea, acabaría por fuerza empleando la misma palabra. ¿Revolución de género? Una mierda. Lo que nos hicieron comernos fue una puta revolución sexual, sin más. Lo que pasa es que decir sexo en esta parte del Continente es decirlo todo. Pero que no nos vengan con milongas de "revolución liberadora de género". Fue una revolución sexual, simple y llanamente, y ni siquiera para todas las mujeres. Porque ¿qué mierda de revolución sexual hacía falta en un lugar en el que el sexo siempre lo ha sido todo? Que ya lo he dicho antes: quienes elegíamos ser libres, lo éramos, ya fuera dominando o dejándonos someter. Quienes queríamos follar, follábamos. Follábamos todo el día, follábamos sin parar... ¡joder! </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">¡Que yo llevo ahora</span><span style="color: #000000"> más de una década sin nadie que me folle! ¿Qué tipo de Libertad es esta? </span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Ciudad Atenea solo trajo la liberación sexual para ese maldito grupo de frígidas, malparidas sin el menor poder personal, sin siquiera el más mínimo como para hacer disfrutar a su hombre como las devotas sumisas que siempre debieron ser. Putas estériles refugiadas en el odio al sexo y a la vida, en la envidia y el rencor. No creo que fuera precisamente una casualidad que tal cantidad de escoria humana se concentrara, precisamente, en aquel reducido grupo que tenía el mayor poder económico, mediático, familiar. A la sombra del mayor poder nació la mayor miseria: mujeres sin capacidad propia, sin alma, sin fuego interno, sin poder personal para imponer su voluntad a nadie. Ni siquiera a través del sexo... Hembras resecas refugiadas en la religión, la historia y las tradiciones. Ratas de templo y de biblioteca que, ignoradas por una sociedad vital y apasionada, impermeable a sus grises vidas, se convirtieron sin que nadie fuera consciente de ello en una casta intelectual y espiritual que fue extendiendo su veneno inadvertidamente, hasta tejer una red tan sólida y tupida que nadie iba a ser capaz de escapar de ella cuando decidieron acabar con todo. Mujeres no poderosas que se valieron de poderes externos, inmateriales, para someter a mujeres realmente vigorosas y decididas y, lo que es más imperdonable, también a aquellos hombres fuertes, viriles y llenos de poder natu, que habían estado generosamente dispuestos a regirnos. Odio con toda mi alma la Revolución y a sus dirigentes.</span></div>
<div dir="ltr"><span style="color: #000000">Pero basta ya de palabrería: estaba explicando cómo esa maldita República destrozó mi vida, no tratando de escribir un ensayo sociológico y político. Además, que si esto tuviera que ser un ensayo de algo, tendría que serlo más bien sobre el placer. Sobre el sexo... Porque para hablar de mí y de mi vida resulta plenamente necesario que haya empezado tan pronto hablando del placer y del sexo. Y no es solo porque, como he dicho, si voy a hablar de Ciudad Atenea resulta evidente que tengo que hablar de sexo, sino que si voy a contar mi vida es ya de por sí como decir que lo que voy a contar es realmente una historia de sexo. </span></div>
<div dir="ltr" data-setdir="false"><span style="color: #000000"><span>Lo aviso ya para que los que vayan a hacerse los ofendidos abandonen la lectura cuanto antes: la de mi vida es una historia erótica, pornográfica, sin paliativos.</span> De las de verdad. De las que disfrutaban antes de la Revolución nuestros verdaderos hombres y mujeres. No sobre ese sexo uniforme, prefabricado, repetitivo y normalizado que están tratando de imponer desde la Dirección General de Normalización Sexual de su infame Ministerio de la Igualdad. Es cierto que la Revolución ha sacado el erotismo a las calles de la República haciéndolo visible y valorado, pero no es menos cierto que antes de su triunfo cualquiera podía abandonar las asépticas calles de la ciudad sabiendo bien en qué callejones oscuros y abandonados iba a encontrar el sexo más verdadero y salvaje. Que el sexo sea más visible, que no sea socialmente perseguido, no quiere decir que sea mejor, y esto es una dura verdad que ha traído Ciudad Atenea. En mi caso concreto es todavía peor, porque no se trata ya de que Ciudad Atenea haya hecho el sexo más o menos visible, sino de que, sencillamente, me lo ha arrebatado. Creo que con esto que acabo de decir ya empezaréis a entender hasta qué punto esa maldita república ha destrozado mi vida...</span></div>
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<div dir="ltr" data-setdir="false"><span style="color: #3366ff">(lau.alma @yahoo.com)</span></div>
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						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/otros/">Otros</category>                        <dc:creator>laualma</dc:creator>
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                        <title>Mi hija y su perro</title>
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                        <pubDate>Sun, 05 Oct 2025 22:10:10 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Era una noche de verano sofocante, de esas en las que el sudor te pega la camisa a la piel y el aire huele a tormenta lejana. Yo tenía cuarenta y seis años, divorciado desde que Elena era un...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p>Era una noche de verano sofocante, de esas en las que el sudor te pega la camisa a la piel y el aire huele a tormenta lejana. Yo tenía cuarenta y seis años, divorciado desde que Elena era una adolescente, y vivíamos solos en esa casa grande y vieja a las afueras de la ciudad. Elena, mi hija, acababa de cumplir veintiuno. Era una mujer hecha y derecha: alta, con curvas que volvían locos a los chicos de su universidad, pelo negro azabache que le caía hasta la cintura, y unos ojos verdes que heredó de su madre. Pero también tenía ese lado rebelde, salvaje, que a veces me ponía de los nervios. Nunca imaginé que llegaría tan lejos.</p>
<p>Llegué a casa antes de lo previsto esa noche. Había salido con unos amigos a tomar unas cervezas, pero me aburrí y decidí volver temprano. Aparqué el coche en el garaje y entré por la puerta trasera, intentando no hacer ruido para no despertarla si ya estaba dormida. La casa estaba a oscuras, salvo por una luz tenue que se filtraba desde el salón. Al principio, no oí nada raro, pero conforme me acercaba, empecé a percibir sonidos: jadeos suaves, como si alguien estuviera conteniendo la respiración, y un golpeteo rítmico, casi animal. Pensé que tal vez Elena había traído a un novio a casa sin decírmelo. La curiosidad me picó, y en lugar de irme a mi habitación, me acerqué sigilosamente a la puerta entreabierta del salón.</p>
<p>Lo que vi me dejó clavado en el sitio, como si me hubieran dado un puñetazo en el estómago. Elena estaba allí, en el centro de la alfombra, completamente desnuda. Su piel pálida brillaba bajo la luz amarillenta de la lámpara de pie, gotas de sudor resbalando por su espalda arqueada. Estaba a cuatro patas, con las rodillas hundidas en la alfombra y las manos apoyadas firmemente en el suelo. Y delante de ella... no, detrás... estaba Max, nuestro labrador negro, un perro grande y musculoso que habíamos rescatado hace cinco años. Max la tenía montada como si fuera una perra en celo, sus patas delanteras envolviendo su cintura delgada, sus caderas peludas chocando contra el culo redondo y firme de Elena con embestidas rápidas, brutales. Podía ver cómo su polla roja y hinchada entraba y salía de ella, estirando su coño rosado y húmedo, lubricado por una mezcla de sus jugos y la saliva del perro. Elena gemía bajito, mordiéndose el labio inferior, empujando sus caderas hacia atrás para recibirlo más profundo. "Oh, joder, Max... sí, así... más adentro, buen chico...", susurraba, su voz entrecortada por el placer, los pechos colgando y balanceándose con cada golpe, los pezones duros como piedras.</p>
<p>Me quedé paralizado, el corazón latiéndome en la garganta. Debería haber gritado, haber entrado y separado a ese animal de mi hija. Pero no pude. En cambio, sentí una oleada de calor en la entrepierna, mi polla endureciéndose al instante dentro de los pantalones, traicionándome. Elena, mi Elena... ya no era una niña, era una mujer adulta, pero verla así, entregada a ese instinto primitivo, despertó algo oscuro y prohibido en mí. Celos por el perro, deseo por ella. Recordé fugazmente cómo la había visto crecer, cómo sus curvas se habían desarrollado, y ahora esto. Mi mano se movió sola hacia mi bragueta, pero me contuve. Intenté retroceder, pero pisé una tabla suelta del suelo que crujió como un trueno.</p>
<p>Elena levantó la cabeza de golpe, sus ojos vidriosos y entrecerrados por el éxtasis se clavaron en mí. Max no se inmutó; siguió follándola con esa ferocidad canina, sus bolas peludas golpeando contra sus muslos. Ella no gritó ni se apartó avergonzada. En cambio, una sonrisa lenta y lasciva se extendió por sus labios hinchados y rojos. "Papá...", murmuró, sin dejar de moverse al ritmo del perro, su cuerpo temblando con cada embestida. "No te vayas. Quédate... mírame. Mira cómo me folla."</p>
<p>Sus palabras me golpearon como un latigazo. Debería haber huido, pero mis pies me llevaron hacia adentro. Cerré la puerta detrás de mí con un clic suave, el salón ahora nuestro mundo privado. "Elena, ¿qué coño estás haciendo?", pregunté, pero mi voz salió ronca, cargada de excitación en lugar de ira. Podía olerlo todo: el sudor de ella, el almizcle animal de Max, el aroma dulce y salado de su excitación.</p>
<p>Ella se rio bajito, un sonido gutural que vibró en mi pecho. "Lo que me apetece, papá. Max es tan... instintivo. Me lame el coño hasta que me corro solo con su lengua áspera, y luego me monta como si fuera suya. Me hace sentir sucia, viva." Mientras hablaba, Max aceleró, gruñendo, su polla hinchándose dentro de ella. Elena jadeó, sus tetas rebotando más fuerte, y extendió una mano hacia mí. "Ven aquí. Sé que te pone duro. Tócame."</p>
<p>No pude resistirme más. Me arrodillé frente a ella, mis manos temblando mientras le acariciaba el pelo revuelto. Su cara estaba sonrojada, los labios entreabiertos, y olía a sexo puro. Me desabroché el cinturón con dedos torpes, sacando mi polla ya dura y palpitante. Elena la miró con hambre, lamiéndose los labios. Sin decir nada, se inclinó hacia adelante y me la metió en la boca. Su lengua caliente y húmeda rodeó la cabeza, succionando con avidez mientras Max la embestía por detrás, haciendo que su cuerpo se sacudiera y empujara mi polla más profundo en su garganta. Gemí, sintiendo cómo sus dientes rozaban ligeramente la piel sensible, su saliva goteando por mi eje. "Joder, Elena... tu boca es tan caliente..."</p>
<p>Ella murmuró algo ininteligible alrededor de mi polla, vibrando contra mí, y levantó la vista con esos ojos verdes llenos de lujuria. Max jadeaba, su lengua colgando, lamiendo ocasionalmente la espalda de Elena. Yo le agarré la cabeza, guiándola, follándole la boca con embestidas suaves al principio, luego más profundas, sintiendo cómo su garganta se contraía alrededor de mí. Sus gemidos se ahogaban en mi carne, y podía ver cómo su coño chorreaba jugos por los muslos, la polla de Max entrando y saliendo con un sonido húmedo y obsceno.</p>
<p>No aguanté mucho así. Saqué mi polla de su boca con un pop, y Elena jadeó, saliva colgando de su barbilla. "Papá, fóllame tú ahora. Quiero sentirte dentro mientras Max me lame." Empujó a Max con gentileza, y el perro se apartó, su polla aún dura y goteando, lamiendo sus propios jugos de entre las piernas de Elena. Ella se giró hacia mí, montándome a horcajadas en el suelo. Sus tetas presionaron contra mi pecho mientras guiaba mi polla hacia su entrada resbaladiza, aún dilatada y caliente por el perro. Entré en ella de un empujón lento, sintiendo cada centímetro de su coño apretado envolviéndome, paredes internas pulsando como si me ordeñaran. "Oh, Dios, papá... eres más grande que él. Me llenas tanto..."</p>
<p>Empecé a moverme, embistiendo hacia arriba mientras ella cabalgaba, sus caderas girando en círculos lentos y tortuosos. Sus uñas se clavaron en mis hombros, dejando marcas rojas, y sus tetas rebotaban en mi cara. Chupé un pezón, mordisqueándolo con los dientes, sintiendo cómo se endurecía más en mi boca. Max, excitado por el olor, se acercó y empezó a lamer donde nos uníamos: su lengua áspera rozando mis bolas, lamiendo el clítoris hinchado de Elena, haciendo que ella gritara de placer. "¡Sí! Laméme, Max... oh, joder, los dos al mismo tiempo..."</p>
<p>Elena temblaba, su coño contrayéndose alrededor de mi polla con cada lametazo. La incliné un poco hacia atrás, exponiendo más su cuerpo, y Max subió las patas delanteras sobre su espalda, lamiéndole los pechos ahora, su lengua cubriendo sus pezones con saliva. Yo aceleré el ritmo, follándola más duro, sintiendo cómo mis bolas chocaban contra su culo. "Eres una puta sucia, hija... mi puta sucia", gruñí, perdido en el momento, y ella se rio, excitada por las palabras.</p>
<p>"Quiero más, papá. Déjalo que me folle el culo mientras tú me tienes por delante." La idea era loca, pero en esa lujuria animal, lo intentamos. La puse de lado en la alfombra, yo penetrándola por el coño, profundo y lento, mientras Max, guiado por su mano, lamía su ano primero, humedeciéndolo con su lengua. Luego, el perro la montó por detrás, su polla roja buscando entrada en su culo apretado. Elena gritó cuando entró, el dolor mezclándose con placer, su cuerpo temblando entre nosotros. "¡Ah! Duele... pero es tan bueno... fóllenme los dos..."</p>
<p>Era un caos de sensaciones: mi polla frotándose contra la de Max a través de la delgada pared interna, sus embestidas irregulares haciendo que Elena se convulsionara. Lamí su cuello, mordisqueándola, mientras ella me besaba con lengua, probando su propio sabor en mí. Sus gemidos se volvieron salvajes, incontrolables, y sentí su orgasmo llegar como una ola: su coño se apretó alrededor de mí como un puño, chorros de jugo caliente salpicando mis muslos. "¡Papá! ¡Max! Me corro... oh, Dios, me corro tan fuerte!"</p>
<p>Eso me llevó al límite. Salí de ella justo a tiempo, eyaculando en gruesos chorros sobre su vientre y tetas, el semen caliente salpicando su piel. Max, sintiendo el clímax, se corrió dentro de su culo, gruñendo, y luego se apartó para lamer el desastre, su lengua limpiando mi semen de su cuerpo mientras Elena jadeaba, exhausta.</p>
<p>Nos quedamos allí tendidos en la alfombra, sudorosos y pegajosos, con Max acurrucado a nuestro lado, lamiéndose a sí mismo. Elena se giró hacia mí, besándome suavemente en los labios. "Ha sido increíble, papá. No pares... hagámoslo de nuevo pronto." Sabía que esto era jodido, que cambiaría todo entre nosotros, pero en ese momento, con su cuerpo cálido contra el mío, no me importaba una mierda. Era nuestro secreto, y joder, qué bien se sentía.</p>]]></content:encoded>
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                        <title>1 Les juro que me emputecí por culpa de mi marido</title>
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                        <pubDate>Thu, 19 Jun 2025 00:37:31 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Lo que voy a relatarles, aún hoy me parece imposible...Pero, 10 años después, lo sigo viviendo Tenía 19 años, hacía seis meses que me había casado, luego de 5 años de noviazgo.A una cuadra d...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p><br />Lo que voy a relatarles, aún hoy me parece imposible...<br />Pero, 10 años después, lo sigo viviendo <br /><br />Tenía 19 años, hacía seis meses que me había casado, luego de 5 años de noviazgo.<br /><br />A una cuadra de nuestro apartamento, había un bar, y como en todos los bares, afuera se reunía una barra de vagos a tomar cerveza. (en este caso eran 8 o 9, 2 o 3 pardos y 4 o 5 negros... todos unos mugrientos).<br /><br />-Disculpen mi lenguaje, pero en ese tiempo aún era una chica fina y delicada...<br /><br />Casi todos los días, compraba allí los cigarrillos para mi marido.<br />Y por supuesto, cada vez que me veían, no les quedaba cosa por decirme. Una noche, luego de comprar cigarrillos, salí rumbo a mi casa... y al pasar frente a ellos, uno dijo...<br />-¡¡¡Qué pedazo de ojete tenés guacha!!!...<br /><br />Es cierto que yo, apurada y distraída no me había cambiado los escandalosos shorts que había lúcido durante la tarde para mi esposo. Pero, eso en definitiva, no autorizaba a esos negros sucios a decirme las porquerías que me decían. <br /><br /><br /><br /><br />-¡¡¡Mirá eso!!!... Mirá cómo el short le parte al medio el ojete...<br /><br />Los ignoré, y seguí caminando, pero oí que uno decía… <br /><br />-Esta mina, después que yo le parta el culo a vergazos, van a ver lo putita que se va a poner…<br /><br />Me giré y pude ver cuál de ellos había sido. Tendría que haberlo adivinado, exactamente el peor de la barrita, un negro de más de 2 metros, siempre desprolijo y con barba de dos o tres días... <br />No me equivoco si les digo que era el líder de la pandilla, y que además era un delincuente que ya había estado preso... <br /><br />Crucé la calle y entré en la zona más oscura de mi trayecto, esos 40 metros restantes hasta mi entrada, eran una boca de lobo...<br /><br />De pronto escuché la voz del negro, había venido detrás de mí...<br />y empezó a decirme las groserías y ordinarieces más sucias que nunca había escuchado.<br /><br />-Tengo la verga dura putita, me enloquecés moviendo el ojete de esa manera...<br />-Parecés una puta callejera buscando pija...<br />-Y... La vas a terminar encontrando...<br /><br />Yo caminaba como si no lo oyera...<br /><br />-De pronto diciéndome... -Hasta mañana putita culona... <br />Se despidió descaradamente...<br /><br />Nunca había sido tratada tan vulgarmente, pero el negro al tratarme como a una cualquiera, y decirme tantas groserías y ordinarieces...<br />Aunque me joda decirlo, me dejó excitada...<br />Por suerte mi marido estaba dormido y no se despertó...<br />Pues si me tocaba hubiera notado que estaba empapada...<br /><br />Aprovecho esta pausa para hacerles unos comentarios, en los 5 años de noviazgo. <br />Nosotros nunca tuvimos relaciones sexuales, pues mi esposo entendía que yo debía llegar virgen al casamiento... <br />Lo acepté porque era su religión, su creencia... <br />Algunas veces, cuando habíamos estado un rato solos chuponeando y de manoseo... Cuando él se iba, yo quedaba bastante excitada, pero me las arreglaba haciéndome tremendas pajas, sacándome la leche a fuerza de pepinos o bananas, enseguida me picó la lujuria y pensé ahora voy a tener que usar berenjenas... <br /><br />Mientras me desfilaban las imágenes por la cabeza. <br /><br /><br />Con el tema de su religión, yo nunca le había visto la pija, y la noche de casados, cuando llegó el momento esperado, la verdad es que me lleve una fea sorpresa, porque tenía una cosa chiquitita, era como mi dedo índice... <br />Yo no conocía otra y creí que con eso me iba a bastar...<br /><br />Pero lo que nunca pensé fue que, luego de la primer semana mi marido empezara a dejar pasar cada vez más días entre una noche de sexo y la otra... <br />Era muy cariñoso, pero la verdad es, que aunque fuera tan chiquita, después de haberla probado quería más y tantos días entre una y otra me hacían pasar muchas ganas...<br /><br /><br />Dos días después, José, mi marido, viajó por trabajo, a un pueblito a 200 km de la capital, dejándome sola por 10 días...<br /><br />Cerca de las 10 de la noche, recordé que José me había dejado un dinero para que se lo llevara a don Pedro, el dueño del bar, no sé por qué motivo... ni me importa...<br />Me apresuré para llegar antes de que don Pedro cerrara, y crucé a llevárselo...<br />Al entrar pasé entre la barra de vagos, le di el dinero a don Pedro y despidiéndome de él, salí del boliche rumbo a mi casa...<br /><br />Al entrar en la boca de lobo que eran los 40 metros más oscuros de mi trayecto. De nuevo, escuché la voz del negro...<br /><br />–¡¡¡Sí Pendeja!!!... –¡¡¡Seguí caminando así... pendeja Puta, que voy a hacerme una paja mirándote bambolear ese tremendo culo que tenés!!!...<br /><br />Me volví para ver si el negro era capaz de pajearse en plena calle... ¡¡¡y sí!!!...<br />¡¡¡El negro había sacado una bruta garcha y caminaba detrás de mí pajeándose en plena calle!!!... <br /><br /><br /><br /><br />Nunca creí que existieran pijas de ese tamaño, pensaba que eran exageraciones de los videos porno...<br /><br />Aquella situación, y sobre todo el pedazo de verga que tenía el negro degenerado, hicieron que mis pezones se hincharan y pararan duros de calentura... <br /><br /><br /><br />Así que, sin pensarlo mucho... Con mi pepa ensopada, y los pezones como piedras... Comencé a caminar más lento y mucho más provocativa que antes, el negro degenerado lo notó y me dijo...<br /><br />-¡¡¡Qué divina que estás guachita!!!...<br />-En estos 10 días que tu maridito no está...<br />-Te vas a volver Mi Putita...<br />-Te voy a tener ensartada de la mañana a la noche...<br />-Y cuando yo no tenga ganas, te voy a hacer garchar por mis amigos o te saco a la calle a garchar por plata...<br /><br />Las cosas que me decía y sobre todo aquella enorme verga, que no se iba de mi cabeza... Me tenían con una calentura como nunca antes... <br /><br />Seguí la marcha, pero a esa altura ya era consciente de cómo iba a terminar aquello...<br />Por primera vez me iba a garchar otro hombre, mi marido había sido hasta ahora, el primero y único en mi vida...<br /><br />El negro caminaba tan cerca de mí que sentía su aliento en mi nuca, de pronto sus manos tomaron mi cintura, me atrajo hacia él y me apoyó en la cola su enorme pedazo de carne dura y caliente... <br /><br />-Como un reflejo condicionado, empecé a levantar la cola... <br /><br />El negro, sobándome el culo con su guasca, me dijo…<br />–Mirála putita… -¿La querés, verdad?...<br /><br />Sintiendo aquel pijón refregándose en mi cola…<br />No me aguanté y se lo miré... <br /><br /><br /><br /><br />¡¡¡Dios... Mío!!!... ¡¡¡Qué tremenda pija... nunca lo hubiera creído!!!...<br /><br />-Dale, hacéme una paja... dijo…<br /><br />–Estás loco– respondí...<br /><br />-Dale, no seas mala... aquí está oscuro... hacéme una paja... <br />Me insistió...<br /><br />Viendo que realmente pretendía que lo pajeara en la calle...<br />Recaliente y a esa altura totalmente emputecida... le dije…<br />-Pará... Negro hijo de puta, para que correr riesgos en la calle, si yo estoy sola en el apartamento...<br /><br />Espero que me entiendan, con la tremenda calentura que tenía en esos momentos, manoseada por todos lados por el negro y teniendo en mi mano aquel socotroco de verga negra, gorda, larga, caliente y palpitante... <br />Cómo pensar en las posibles consecuencias...<br />Y así ocurrió, en definitiva, lo que todos ya habrán adivinado.<br /><br /><br />Subí con el negro a mi apartamento... <br />En esos momentos serían las 10 y 30 de la noche... <br />En el ascensor entró a chuponearme, traté de que no lo hiciera por miedo a los vecinos, pero no lo logré. <br />Cuando llegamos a mi piso ya me llevaba con las tetas de afuera y recaliente...<br /><br />Apenas entramos, me preguntó dónde estaba el dormitorio se lo señalé y prácticamente me arrastró.<br />Al entrar me empezó a sacar la ropa, cuando estuve en bolas, me tiré en la cama, y me pidió... <br /><br />-Ponete en cuatro patas Putita que voy a romperte ese culo divino...<br />Me montó por detrás, me escupió el ano y me apoyó en la cola la cabeza de su verga dura y caliente... <br /><br />Yo, con un reflejo condicionado, levanté la cola... <br /><br />-Pero había algo que el negro no sabía, mi cola era virgen... mi marido nunca me la había pedido y yo menos ofrecido...<br /><br />-Mi amor! Tenes el culo bien cerradito-<br /><br />-¡¡¡No por favor... por la cola no, no seas malo... nunca lo he hecho por ahí... por favor!!!<br /><br />El negro me preguntó... <br />-¿El pelotudo de tu marido no te come el culo?...<br /><br />-No...nunca me pidió la cola...- respondí ,<br /><br />-¿Tenés el mejor culo de la ciudad y tu marido no te lo coge? -<br /><br />-¡¡¡No nunca me lo ha hecho por atrás!!! <br /><br />-¡¡¡Que pedazo de boludo!!!... <br />-¿Así que tenés el ojete virgen?... <br /><br />-Siii... respondí casi susurrando... Soy virgen de la cola...<br /><br />Fue escucharme decir eso y enseguida se arrodilló frente a mí, me hizo abrir bien las piernas y me empezó a chupar la concha... <br /><br /><br /><br /><br />También me dió vergüenza decirle que eso tampoco me lo hacia mi <br />marido...<br />El negro estaba dándome duro, su larga, gruesa y áspera lengua golpeaba con fuerza en mi clítoris y en algunos momentos me lo succionaba tan fuerte que me parecía que iba a enloquecer. Mientras tanto sus dedos empezaron a jugar con mi cuerpo y de a poco, me los hacía sentir pasando por mi culo. <br /><br />Todas aquellas sensaciones eran totalmente nuevas para mí, nunca me habían chupado la concha de esa manera, o mejor dicho, nunca me la habían chupado. <br />Me sentía en manos de un hombre, de una manera tan primitiva, tan animal, que por primera vez en mi vida estaba totalmente entregada a un macho y el beneficiado era el negro... <br /><br />No pasó mucho cuando, con mis piernas temblando y la espalda cimbrada, tuve un enorme orgasmo, nunca antes sentido...<br />Viendo atónita un sorprendente chorro salir de mí pepita...<br /><br />Después de mi loquísima acabada, creo no haberme desmayado, pero sí perdí el sentido de todo.<br />No sé cuanto tiempo habrá pasado, de pronto reaccione y Arnoldo conmigo en los brazos estaba haciéndome girar en la cama...<br /><br />Ponete en cuatro me dijo abrí las nalgas.<br /><br />Yo lo hice y el me ensartó la concha, con aquel descomunal pedazo de pija y entró a darme unos brutales guascazos... <br /><br /><br /><br /><br />No podía creerlo, aquel tremendo cipote me había entrado fácilmente...<br />A la vez que cada ensartada del negro me hacía soltar bufidos, como si fuera una yegua, seguía largando leche... <br /><br /><br /><br />Sentía que la concha se daba vuelta por el grosor de aquella verga.<br />De nuevo me cambió de pose y me hizo sentar arriba de aquella vez. El negro era como una máquina cogiéndome.<br /><br /><br /><br /><br />Después de sacarme no sé cuántos polvos imponentes.<br /><br />El negro se tomó un descanso.<br /><br /><br /><br /><br /><br />Rato después con el negro en bolas en mi cama de matrimonio... <br />Yo, también en bolas... Le acariciaba el pijón y (confieso)... <br />Hacía comparaciones... Solo ahí me acordaba de mi pobre marido... cuando comparaba...<br /><br />Eran 13 o 14 cm contra 28 o 29... De grosor ni hablar...<br />Y además... ¡¡¡Qué macho!!!... <br />Me había echado 5 o 6 polvos... Y me había sacado otros tantos... <br />Pensar, cuantas veces, le fingía los orgasmos a mi marido, para que no se sintiera mal...<br /><br />Nunca había sentido tanto placer, tenía la concha dilatada y hinchada.<br />En un momento que el negro fue al baño me la agarre, me la abri y ví como todavía me chorreaba leche.<br /><br /><br /><br /><br />Me sentía una puta y me gustaba, el negro me había mostrado una manera de gozar que yo no conocía... quería seguir cogiendo. <br /><br />El negro volvió del baño y evidentemente se me veía la calentura y las ganas de seguir... <br /><br />Me preguntó pasaste bien<br />Yo entregada y absolutamente emputecida.<br /><br />Le respondí qué te parece. <br /><br />Entonces el negro me dijo...<br />-Bueno Putita., si pasaste bien, supongo que ahora te vas a <br />animar...<br /><br />-¿Animar a que?...<br /><br />-No te hagas la chota. <br /><br />Vení al piso y ponete en cuatro patas...<br />Ordeno...<br /><br />Yo, muerta de miedo obedecí, me bajé de la cama y en el piso me puse en cuatro patas con el culo bien en alto...<br /><br /><br /><br />El negro me calzó el pulgar en el orto y me lo empezó a trabajar para dilatarmelo...<br /><br />Le pedí que me dejara subir a la cama porque el piso estaba muy frío...<br /><br />Me subí a la cama y no necesito decirme nada, solita volví a ponerme en cuatro patitas...<br /><br />Y ahí sí, el negro no espero más y arrancó a darme...<br /><br /><br /><br />Lejos de tratarme con cuidado, comenzó a empujar con fuerza, cada vez con más firmeza, tratando de abrirme la cola por primera vez...<br /><br /><br /><br /><br />-Despacito por favor...<br />- Le pedí<br /><br /><br /><br />El negro, desesperado y cada vez más violento, empujó y empujó hasta que sentí un fierro, largo, grueso y caliente, que me llegaba hasta las tripas, después salía casi todo, y volvía a entrar topando en el fondo...<br /><br />-¡¡¡No tan fuerte no, me duele mucho!!.. Le dije...<br /><br />-Me estaba rompiendo el culo... <br />No satisfecho todavía, me dijo...<br />-A ver sentate, se puso boca arriba, con aquel vergón bien duro apuntando al cielo como el asta de una bandera y yo me le senté arriba<br /><br /><br /><br />Era tremenda garcha, sentía como se me abría el ojete, me ardía y me dolía, pero la verdad es que me gustaba.<br />Y sentada a caballo en el pijón, largué otro polvo hermoso del orto, y a esa altura ya estaba pidiendo que no parara, quiero más pija, más pija en el orto le decía.<br /><br />El negro hijo de puta para usarme, me preguntó...<br />-¿Qué te pasa putita qué es lo que querés?<br /><br />-Quiero más pija, mucha pija en mi orto, le decía babeando de la calentura.<br /><br />-¿Como no te dolía mucho!!.. Me preguntó<br /><br />-Si, pero me gusta... <br />-Y me gusta largar leche por el ojete...<br /><br />Ante esa confesión el negro se aburrió de darme pija por el ojete.<br />Mientras tuvo fuerza me estuvo dando verga, me garcho tanto rato y enculandome tan fuerte que me sacó sangre del culo.<br /><br />Pero, también me sacó dos o tres polvos increíbles.<br />Que no hubiera imaginado que se podrían sentir en el culo. <br /><br />Cuando eran las cinco de la mañana, lo sé, pues sentí al camión de la basura... <br /><br />El negro volvio a ponerme boca abajo...<br />Y saltándome encima me garchaba el orto, no sé si por cuarta o quinta vez.<br /><br />Y, como desde el principio, sin lástima ninguna.<br />La diferencia era que ahora yo pedía más pija y más pija.<br /><br />El negro me llenó el culo de leche, de nuevo y volvió a dormirse...<br /><br />El hijo de puta, dormía despatarrado y en bolas, en nuestra cama matrimonial...<br />Donde le había chupado el vergón hasta aburrirme...<br />Donde mamé toda la leche que me daba...<br /><br />Nuestra cama matrimonial, con manchas de sangre que me salieron del culo, cuando me dejé desvirgar el ojete, por el negro vergudo.<br /><br />En fin, en nuestra cama matrimonial...<br />Donde por primera vez...<br />Me garchó... <br /><br />¡¡¡UN MACHO!!!...<br /><br />Después la sigo y les cuento...<br />Chauuu<br />Un Beso<br />Tatiana... Tati “La Regalada”<br />Agradezco sus comentarios y les recuerdo que si es su deseo contactarme mis email son<br />noeliaguachita@gmail.com<br />emputecidaporelorto@gmail.com<br />Pero Por Favor no me traten con respeto, Soy una Puta...<br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /></p>]]></content:encoded>
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                        <title>Pintando el patio de mi vecina, la señora Silvia</title>
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                        <pubDate>Fri, 06 Jun 2025 23:04:53 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Me llamo Manuel, aunque desde pequeño todos me llaman Manolito. Tengo 18 años recién cumplidos. Casi toda mi vida la he pasado con mi abuela materna, ya que mi madre, cuando tenía 15 años se...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify">Me llamo Manuel, aunque desde pequeño todos me llaman Manolito. Tengo 18 años recién cumplidos. Casi toda mi vida la he pasado con mi abuela materna, ya que mi madre, cuando tenía 15 años se enamoró perdidamente de mi padre, un senegalés que había llegado a España de manera irregular en busca de un futuro mejor. El amor dio como resultado un embarazo, pero mi padre no estaba preparado para la paternidad, así que decidió irse a Francia a buscarse la vida, abandonando a mi madre con un bombo de 6 meses en el cual me encontraba yo. Y nací, vivíamos mi madre y yo junto a mis abuelos, ya que mi madre es hija única y la casa de mis abuelos era bastante espaciosa. Además, hay que recordar que mi madre con 16 años tenía un bebe, situación que le hizo dejar los estudios, además de no tener forma alguna de ganarse la vida; la de ella y la mía.</p>
<p style="text-align: justify">En la actualidad, como dije, tengo 18 años, mi madre tiene ahora 34 y lleva varios años trabajando en Madrid, allí encontró un buen trabajo y una pareja con la que convive. Mi abuela tiene 59 años, y enviudó hace dos años, de modo que yo soy su única compañía, y procuro estar todo el tiempo que puedo con ella para que no se sienta sola en casa. Vivimos en una urbanización de estas que tienen varias hileras de casitas adosadas, es una zona muy tranquila y se vive bien, no sé si lo dije antes, vivimos en una localidad de la costa valenciana.</p>
<p style="text-align: justify">Esto que les cuento sucedió hace una semana, exactamente el fin de semana del 23, 24 y 25 de junio.</p>
<p style="text-align: justify">Me levanté el viernes sobre las 10 de la mañana, era mi primer día sin instituto y ya comenzaba las deseadas vacaciones de verano. Este verano me lo había propuesto; tenía que perder la virginidad, no podía pasar un verano más sin estrenar mi polla. Con esta edad, os podéis imaginar, me hago más pajas que un mono y todavía no he conseguido que ninguna chica quisiera follar conmigo.</p>
<p style="text-align: justify">Volviendo a la historia. Me levanté y me hice la paja matutina, después desayuné un poco y me decidía a salir a la placita de la calle. Ya llevaba un rato escuchando a mi abuela hablando con la Silvia, la vecina de al lado de nuestra casa. Silvia es francesa, o al menos ha vivido allí durante muchos años, pues a menudo la escucho hablar con su familia en francés. A mí me conoce desde que nací. Silvia es una señora muy guapa. Tiene una sonrisa preciosa, y siempre es muy alegre. Es morena, no demasiado alta, tiene unas tetas que sin ser muy grandes se notan que están muy bien (lo sé porque en ocasiones la he visto en bikini en la piscina de la urbanización) pero lo que más me gusta de ella, pero vamos, a mí y a todos, es el culazo que tiene. No puedes dejar de volver la cabeza cuando te cruzas con ella, y en la piscina, todos no paran de mirarle el culo babeando y deseando tocarlo…</p>
<p style="text-align: justify">Volvemos a la historia que me distraigo. Le contaba Silvia a mi abuela en tono enojado que había quedado con su esposo en que iban a pintar el patio interior de la casa, ya tenían la pintura, rulo, brocha, etc., cuando un buen amigo de su esposo le llama para decirle que necesita que vaya a su casa a echarle una mano con unos muebles de madera que quería hacer, y como el esposo de Silvia es un manitas en esas cosas, pues se vio en la obligación de aplazar la pintura de su casa, así que Silvia se había quedado compuesta y sin pintor.</p>
<p style="text-align: justify">En eso que le escucho decir a mi abuela: “Silvia, seguro que mi nieto Manolito no le importa ayudarte a pintar el patio, ya ha terminado el instituto y no tiene nada que hacer, y además de sacarte del apuro, seguro que se puede ganar unos euritos si hace bien el trabajo, ¿qué te parece vecina?” A lo que ella contestó que no quería que me viera obligado, pero que la verdad es que le vendría muy bien un poco de ayuda. Así que no tuve más remedio que aceptar con media sonrisa en la cara. Nos despedimos de mi abuela y nos metimos para la casa de Silvia.</p>
<p style="text-align: justify">El patio que había que pintar era uno pequeño de la parte interior, me dijo la vecina que para no cansarme, si quería podía pintar una pared cada día, y así en 3 días estaría terminado. Me pareció bien, así no estaría toda la mañana ocupado con la pintura.</p>
<p style="text-align: justify">Me dispuse a pintar, pero antes le dije que me iba a quitar la camiseta para no mancharla, cuando me la quité me dijo “Manolito, ya te estás haciendo un hombrecito, con lo pequeñito que eras y lo que has crecido” No lo he dicho antes pero tengo que recordar que soy mulato, y he heredado la complexión física de mi padre senegalés, lo que me ha dado una complexión bastante atlética sin tan siquiera ir al gimnasio, y me ha dotado de una polla de 24 centímetros cuando se me pone tiesa…</p>
<p style="text-align: justify">Como decía, me disponía a pintar y se ve que empapé demasiado el rulo, y cuando fui a estirarlo en la pared me calló un pegote de pintura en la pernera del pantalón, cuando lo vio Silvia me dijo que no podía dejar que se secara, que aunque era pintura al agua mejor era quitarme el pantalón y meterlo en agua, me dijo que fuera a mi casa a cambiarme pero le dije que llevaba unos calzoncillos que eran como un pantalón corto, que si no le importaba que me quedaba con ellos puestos. La verdad es que nunca me han gustado los slips ni los boxer ajustados, y prefiero ese tipo de ropa interior que me deja la polla y los huevos con más libertad de movimientos. Ella me dijo que por ella no tenía problema, y ya de paso se alegraba la vista con un buen mozo como yo, todo ello guiñándome un ojo. No pudo notar lo colorado que me puse por el color de mi piel, pero en ese momento me ruboricé como nunca antes.</p>
<p style="text-align: justify">Retomé la pintura ya con mejor maña, e iba pintando muy bien todo lo que me decía Silvia. Ya habíamos terminado con toda la parte baja, cuando tocaba pintar la parte un poco más alta y para la cual necesitaba la escalera. Abrí la escalera y me subí, estaba pintando tranquilamente y cuando fui a mojar el rulo, me pareció ver que Silvia me estaba mirando la polla. Hay que tener en cuenta que estaba subido a la escalera y al ser los calzoncillos anchos, mirando hacia arriba se me veía perfectamente la polla y los huevos. Al principio no quería creerlo, pero cada vez que miraba para abajo para mojar el rulo, la pillaba mirándome la polla.</p>
<p style="text-align: justify">Había pasado un rato cuando me dijo que si quería agua, a lo que le dije que sí, cuando salió con el agua tenía unas gafas de sol puestas, me dijo “ me he puesto estas gafas porque con la claridad que hay me molesta el sol” yo sabía perfectamente que se las puso para que no le viera los ojos y así pudiera mirarme la polla sin que me diera cuenta. Pensé para mí, ¿quieres ver polla?, pues vas a tener polla. Di un par de rulazos más, y para seguir pintando, en vez de mover la escalera puse la pierna derecha sobre una reja, de manera que el hueco que hacía el calzón, le dejaba verme la polla y los huevos perfectamente, y desde el sitio que estaba ella, tenía mi polla a escasos 30 centímetros de su cara. La situación cada vez era más tensa, la veía mirando mis atributos fijamente y se mordía el labio inferior, incluso en alguna ocasión se levantaba las gafas para poder mirar sin el cristal oscuro de por medio, eso estaba provocando que me excitara, y sin llegar a empalmarme noté como mi polla se iba poniendo cada vez más y más morcillona.</p>
<p style="text-align: justify">En un momento dado me dijo, “ahora vuelvo, tengo que entrar un momento en la casa” yo no sabía qué pasaba y seguí pintando. En menos de un minuto empecé a oír algo como quejidos que venían de la casa, bajé de la escalera y entré en la cocina, en la parte izquierda había una puerta de lo que debía ser un aseo, y los ruidos venían de ahí. Pensé que se podía haber caído y se quejaba del dolor, así que la llamé un par de veces: “Silvia, Silvia, ¿está usted bien?” a lo que no obtuve respuesta, de modo que me decidí a abrir la puerta, y así hice y cuál fue mi sorpresa cuando vi a la señora Silvia sentada encima de la tapadera de la taza del váter, toda despatarrada con sus dos manos en el coño, una se la metía dentro casi la mano entera, y con la otra no paraba de frotarse el clítoris. Cuando me vio paro, y me dijo “perdona Manolito, no quería que me vieras así, pero no he podido reprimirme después de estar viendo toda la mañana lo que he estado viendo” A lo que yo le contesté bajándome los calzoncillos: “¿Te refieres a esto Silvia?” Su cara se desencajó cuando vio mi polla saltar como un resorte en todo su esplendor, allí delante tenía 24 centímetros de polla mulata dura como una piedra y llena de venas deseando ser estrenada por mi vecina francesita Silvia. En ese momento dejo su coño y se arrodillo frente a mí. Agarro mi polla con la mano derecha mientras que con la izquierda me acariciaba el culo. Abrió la boca y engulló mi polla como si no hubiese un mañana. Físicamente era imposible que le entrase entera, pero la muy puta de Silvia sabía como hacer que la polla pasara de la garganta, y aquello me estaba dando un placer que nunca imaginé que pudiera sentir. Se ve que en Francia eso de hacer el francés se lo toman muy en serio…</p>
<p style="text-align: justify">Allí estaba la zorra de Silvia de rodillas agarrada a mi tranca, no la soltaba, solo se la sacaba de la boca para respirar y meterse los huevos en la boca, se la volvía a tragar entera, le daban arcadas pero seguía con más ganas aún, su boca era un rio se saliva que se le iba cayendo según iba mamándome la polla. La muy guarra de Silvia notó que empecé a tensarme y me agarró el culo con las dos manos, yo le agarré la cabeza con las mías y le follé la boca con todas mis fuerzas, y en menos de diez empujones, por mi polla empezó a salir un río de semen caliente que le llegó directo a su estómago sin poder saborearlo, tuvo que conformarse con degustar las últimas gotas de leche caliente que dejé caer sobre su lasciva lengua.</p>
<p style="text-align: justify">Una vez acabado todo y cuando volvió en sí, su cara paso de cara de perra en celo a una mujer preocupada. Me dijo: “Manolito, perdóname hijo, nunca pensaba hacerte esto, siento mucha vergüenza, qué pensará la gente si se entera de esto, por favor Manolito, no se lo cuentes a nadie” En ese momento le cogí las manos y la puse en pie y le dije: “Silvia, esto que me has hecho ha sido con diferencia lo mejor que me ha pasado en mi vida, no tienes que asustarte ni preocuparte por nada, nadie nunca va a saber lo que ha pasado aquí, sobre todo. si me prometes que seguiremos pintando el patio y que serás tan cariñosa conmigo siempre” mientras le guiñaba un ojo. A lo que ella contestó “Mira Manolito que listo me ha salido, tú no te preocupes, que si es lo que tú quieres, lo de hoy lo podemos repetir cuando tú quieras, mulato mío”</p>]]></content:encoded>
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                        <title>Prostituta por error</title>
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                        <pubDate>Fri, 27 Sep 2024 23:40:55 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Habíamos llegado a La Rotonda por algunos contactos de Esteban, mi marido. La Rotonda debía su nombre justamente a eso, una enorme e interminable rotonda en cuyo centro se emplazaba la más g...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<div class="x_elementToProof">Habíamos llegado a La Rotonda por algunos contactos de Esteban, mi marido. La Rotonda debía su nombre justamente a eso, una enorme e interminable rotonda en cuyo centro se emplazaba la más grande plaza municipal, y en derredor, en la periferia, con avenidas radiales que desembocaban en el exterior del gran círculo, se levantaban los más modernos, exquisitos y sofisticados complejos de apartamentos, que en general eran ocupados por la sociedad más pudiente de la ciudad</div>
<div class="x_elementToProof">La Rotonda era centro neurálgico, todo empezaba y todo terminaba ahí y era punto de referencia obligado</div>
<div class="x_elementToProof">En ese entorno podías encontrar absolutamente todo, centros comerciales, lugares de esparcimiento, sitios recreativos y prácticamente podías olvidarte que existía un ejido urbano más allá de ese entorno privilegiado</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Esteban, con apenas treinta y seis años era ya gerente de producción de una afamada empresa internacional en el rubro alimentos, y si bien estaba fijo en la sucursal local, era normal que le tocara cada tanto desplazarse de un sitio a otro para supervisar o revisar temas puntuales</div>
<div class="x_elementToProof">Por mi lado, había abandonado mis estudios contables, un poco defraudando a mis padres, pero con veintiocho años a cuesta, quería darle otra impronta a mi vida, y así estaba terminando lo que me gustaba, lo que hacía en paralelo, mis estudios de fitness y todas las prácticas habituales de un gimnasio</div>
<div class="x_elementToProof">Vivíamos en el semipiso A, del piso ocho en la torre cuatro, así se denominaban, complejo de edificaciones gemelas que daba un toque muy estructurado al todo el sector, con una vista hacia el centro de la rotonda</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Nuestro apartamento era muy bonito, en tonos de grises claros y pasteles que junto a la iluminación natural que ingresaba por los amplios ventanales le brindaba un toque muy relajado. Los amoblamientos en tonos oscuros le otorgaban al mismo tiempo un cambio de colores para cortar la monotonía de los claros</div>
<div>La impecable vista del dormitorio, al ser lateral daba en nuestro caso, al dormitorio gemelo de la torre cinco, separados por unos treinta metros y disponíamos en todo el entorno de amplios balcones donde podías respirar aire puro, desayunar, ver un atardecer, tomar sol, e incluso improvisar una cena romántica</div>
<div>Esteban y yo estábamos muy a gusto, eran nuestros primeros años de pareja y tan solo me deprimía la inevitable soledad cuando el tenía que viajar fuera de la ciudad</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Volviendo a la vista que nos daba el dormitorio, hacia el dormitorio de la torre gemela, sin quererlo, como de casualidad, Esteban y yo, camuflados en la oscuridad y a través de los cortinados, nos transformamos en fisgones de lo que noche a noche sucedía en el octavo A de la torre cinco</div>
<div class="x_elementToProof">Natasha, la chica que ahí vivía se transformaría en eje central de la historia, ella era muy extrovertida, sus cortinados siempre estaban abiertos y las luces encendidas, era como que no le importaba la intimidad, por el contrario</div>
<div>Descubrimos que ella era prostituta, todas las noches, cada noche, llegaba a visitarla un caballero distinto, y desde nuestro lado podíamos ver como hacía el amor, poses, formas, juegos</div>
<div class="x_elementToProof">Además ella tenía toda una batería de lencería erótica, y siempre solíamos verla como a una mujer sexi, caliente, a veces me inspiraba para intentar algo parecido con mi marido, pero no estaba a su altura, Natasha parecía ser única, y en verdad me excitaba que mi esposo tuviera la pija dura por su culpa</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Todo lo que veíamos sobre esa chica desconocida, lo confirmaría no mucho tiempo después, compartiendo de casualidad uno de los gimnasios que estaba en el complejo, y fui yo quien se acercó a hablarle, pues lógicamente yo la veía a ella, pero para ella, yo era una completa desconocida</div>
<div class="x_elementToProof">Natasha en verdad se llamaba Laura, pero había cambiado su nombre a uno que se 'ajustara' más a su profesión</div>
<div class="x_elementToProof">Entonces conocí a la mujer detrás del personaje, donde era una chica como todas, muy bonita, por cierto, y nos hicimos un tanto amigas en el camino de ida y vuelta al gimnasio, hablábamos mucho y ella me contó todo sobre su vida, cosas extravagantes, excitantes y me pareció increíble como las vestimentas y el maquillaje podían mostrar dos caras opuestas de una misma persona</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Tenía veintiséis en esos días y me dijo que su trabajo era 'vip', no lo hacía con cualquiera, ella elegía con quien hacerlo, era más importante la compatibilidad que el dinero, le gustaba el sexo en demasía, pero con el hombre apropiado</div>
<div class="x_elementToProof">Natasha hablaba con naturalidad de lo que ella llamaba trabajo, tenía algunos clientes ya fijos, como por ejemplo Dante Palozza, un empresario de astilleros que se codeaba con las esferas políticas del país, y lo nombro a él porque supe a quien se refería cuando me lo nombró, lo había visto varias veces a través de los cortinados de mi cuarto, un hombre apuesto, bien musculado, de cabellos entre rubios y castaños, y de alguna manera, había llamado mi atención</div>
<div class="x_elementToProof">Me comentó de los ingresos que tenía, y bueno, era mucho dinero, también me dijo que había venido del interior por unos estudios de medicina que habían quedado pausados en el tiempo por lo que ella llamaba, 'su nueva profesión', y también decía que haciendo lo que hacía, obtenía mucho mas dinero y mucho mas placer que estando encerrada en un consultorio medico, ya habría tiempo para eso, cuando la juventud comenzara a abandonarla y su cuerpo ya no fuera lo que era</div>
<div> </div>
<div>También, obviamente, le conté parte de mi historia, de mi vida, y como nosotros veíamos todo lo que ella hacía al otro lado, con sus amantes de turno, incluso le hablé de Esteban, mi pareja</div>
<div class="x_elementToProof">Natasha se reía de todo, me decía que el exhibirse desnuda con sus amantes de alguna manera era más redituable, los clientes se lo pedían, incluso algunos pagaban un plus por el juego, ella sabía que podían verla desde los apartamentos cercanos, aunque el nuestro fuera el que tuviera la mejor vista, también en algún momento me desafió a que yo lo hiciera con los cortinados abiertos y que probara la sensación, cosa que no sucedería, obviamente</div>
<div> </div>
<div>Esteban estaba al tanto de todo, sabía que nos cruzábamos en el gimnasio, que hablábamos, incluso ellos se conocieron también, y a él le llamó la atención que de día, sin maquillaje, vestida con un jean, fuera tan diferente a lo que veíamos por la noche.</div>
<div class="x_elementToProof">A veces jugábamos en la intimidad con ella, que la metíamos en nuestra cama, o que yo lo veía por la ventana a él con ella, y también, por qué no, que yo estuviera con ella mientras el solo miraba, Natasha me despertaba deseos lésbicos, pero no pasaba nada de ahí, solo fantasías</div>
<div>No me molestaba la situación, no tenía miedos de fantasmas de infidelidades, a mi esposo no le agradaban 'las putas' como él la llamaba despectivamente, fueran de calle o de elite, eran lo mismo, solo putas y él no pagaba por sexo</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Y así siguieron nuestros días, jugando juegos indiscretos y una tarde, cuando estaba en casa sola y aburrida, solo fui a tomar una ducha, Esteban estaba en uno de esos viajes de negocios, y no tenía nada mejor que hacer, salí del baño envuelta con un toallón, fui al cuarto, me senté de lado en la cama, a secarme los cabellos, tarareaba una canción que rondaba en mi cabeza y pensaba que prepararía de cena, mi mirada perdida pasó por el ventanal, la noche estaba llegando y el sol se había ido, sin querer miré al frente, y sin querer detuve mi mirada, ella estaba bailando con cadencia, con las luces ya encendidas, tenía una minifalda ceñida en color negro y medias de red muy llamativas, alcancé a ver sus finos tacos brillando, también un top de red que hacía juego con las medias, pero que transparentaba sus pechos en forma muy rica, tenía peluca, siempre cambiaba su aspecto y honestamente envidié el sexual contorneo de sus curvas</div>
<div> </div>
<div>Vi que a un lado, estaba su cliente, el mismo Dante Palozza, con un traje celeste muy formal, con sus cabellos húmedos, lo veía de lado pero su fisonomía era inconfundible, él se llenaba la vista con el baile de Natasha, tenía un vaso en su mano derecha, adiviné wiski</div>
<div>Me acerqué un poco a la ventana, quería tener mejor vista, apagué las luces de mi cuarto para que la oscuridad me protegiera, pero me animé a correr las cortinas</div>
<div>Dante ya había tomado intervención en el juego, mi vecina estaba recostada sobre un sillón y él estaba enterrado entre sus piernas, mordí mis labios e inconscientemente estaba acariciando el nacimiento de mis pechos, por sobre el toallón que cubría mi cuerpo</div>
<div> </div>
<div>Era todo muy rico, Natasha ahora lo cabalgaba y veía su rico culo moverse, mientras él le comía las tetas, dejé caer el toallón al piso para quedarme completamente desnuda frente al vidriado, me sentí expuesta, a pesar de la oscuridad, tal vez alguien pudiera observarme y me supo demasiado excitante, ellos seguían cogiendo como animales al otro lado y yo ya había metido mis dedos en mi conchita jugosa apretando el clítoris con la palma de mi mano, y me morí en deseos</div>
<div>Me llenaba la vista con la perfección del cuerpo de ese hombre, es que era muy bonito, y mi mente me llevó a sentirme en lugar de mi vecina, imaginé que me lo hacía a mí, que yo era su puta, que estaba con su boca entre mis piernas, y yo entre las suyas, imaginé su semen caliente bañando mi sexo y ya no podía con todo</div>
<div>Me tiré sobre la cama, cerré mis ojos y dejé que la historia terminara a mi antojo</div>
<div> </div>
<div>Después de orgasmo que había tenido, mis piernas estaban temblando, el rubor había invadido mi rostro y mis pezones estaban adoloridos, no fui consciente de cuanto los había apretado en el calor del juego</div>
<div class="x_elementToProof">Recobré el ritmo normal de mi respiración y mi pulso, cerré las cortinas con la duda infinita si en verdad ella me había visto, o él, o cualquiera que se asomara por casualidad en algún piso del frente, y solo ya no me resultó grato, no se, ya me había enfriado y me sentí mal por lo que había hecho</div>
<div>Fui por mi cena al comedor principal, ahí ya no tenía vista al dormitorio de mi vecina, y ahí era como vivir otra vida, fui al balcón, tomé unas copas de vino mirando la nada misma, mientras un viento fresco acariciaba mi rostro</div>
<div class="x_elementToProof">Llegó la hora de ir a la cama, en la soledad del cuarto y antes de dormir, me di cuenta que ese día nacía una vida paralela y secreta, Esteban jamás se enteraría la manera tan rica que había descubierto para divertirme en su ausencia</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div>Las charlas que tendría en los días siguientes con mi vecina, me darían la tranquilidad de que ella ignoraba todo lo que pasaba de mi lado y mi promiscuidad se mantenía en orden, al menos en ese momento, y me empeñaría en que así continuara, me había transformado en una voyerista sin cura</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Por mi parte, había conseguido empleo en ese mismo gimnasio, había pasado de alumna a profesora, de pagar a recibir una paga, y no era mucho dinero, pero al menos me daba un ingreso y me mantenía ocupada</div>
<div class="x_elementToProof">Ese cambio en mi vida fue que un poco me alejó de mi vecina, los horarios ya no coincidían, no podíamos hablar mucho y era más el tiempo que me pasaba de fisgona que el que podíamos estar juntas</div>
<div>Al menos teníamos nuestros WhatsApp que nos mantenían en charlas que eran muy nuestras</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Y así conocería su departamento, la primera vez que cruzaría de la torre cuatro a la cinco, fue solo casual, Estaban no estaba y ella tenía su agenda en blanco, así que era solo compartir unos mates y algunas facturas de ocasión</div>
<div class="x_elementToProof">El departamento de Natasha era igual al nuestro, pero diferente, decorado con colores estridentes, fuertes, llamativos, el rojo predominaba, como así también había espejos por doquier, era raro, excitante</div>
<div class="x_elementToProof">Hablábamos de todo como siempre, mate de por medio, pero ella notó que mis pensamientos estaban en otro lado</div>
<div>Se paró, me tendió la mano y me dijo</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Vení, acopañame, te quiero enseñar algo</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Natasha me llevó a su dormitorio, me fue raro, era ese lugar que tantas veces había visto desde el otro lado, y ahora, al mirar por su ventanal solo veía mi departamento</div>
<div>Fuimos sobre un enorme placar de hojas corredizas que daba a la pared, a un lado de la cama, corrió las dos centrales hacia los lados y fue como descubrir un tesoro</div>
<div class="x_elementToProof">Había cuatro cajoneras enormes, sobre la misma, la superior tenía muchas cabezas de maniquí con pelucas, rubias, morenas, pelirrojas, cabello corto, cabello largo, cabellos rizados, cabellos lacios, parecía una exhibición</div>
<div>También había una interminable paleta de colores de maquillajes, y un espejo de fondo hacía las veces de sitio donde reflejarse</div>
<div class="x_elementToProof">Por debajo, en el piso, estacionados como coches, los calzados menos esperados, en general con tacos finos y altos, desde zapatos abiertos, zapatos cerrados, botitas, botas a la rodilla y botas por encima de las mismas, en negro, en plateado, en rojo, en blanco, en opaco, en brillante, en animal print, dios, cuánto dinero que había ahí abajo!</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Ella miraba mis ojos de asombro mientras yo miraba todo lo que había por ahí, que envidia! entonces riendo dijo</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Preparada?</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Abrió el primero de los cajones, prolijamente acomodados uno contra otro, se ubicaban todos los implementos sexuales que pudieran imaginar, esposas, látigos, mordazas, disfraces, lubricantes, juegos, antifaces, lo miré con asombro, pasé mi mano lentamente por encima de cada uno, para tocar cada detalle, y tratar de usar mis sentidos en cada instante</div>
<div class="x_elementToProof">Llegaría el turno del segundo cajón, y del tercero, eran los sitios de lencería, imposible de describir, separados por colores, podía encontrarse tangas, bodys, polleras, medias, porta ligas, mitones, y mis ojos no daban crédito a tanto</div>
<div class="x_elementToProof">El último cajón reservaba un arsenal de consoladores, vibradores, plugs anales, arneses, bolas chinas, masajeadores y todo juguete sexual que pudieran imaginar, tamaños, colores, materiales, la miré y le dije</div>
<div> </div>
<div>Tenes todo un sex shop acá! que envidia!!!!</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Pero ella aun no terminaba, cerró todo, y fue por una de las dos puertas laterales, ahí guardaba todos sus vestidos, largos, cortos, a media pierna, ajustados, holgados, transparentes, blancos, rojos, negros, azules, verdes, coloridos, y solo me quedaba conocer el otro extremo, la otra puerta, pero ella me dijo que ahí solo tenía las cosas para la mujer del día a día</div>
<div class="x_elementToProof">Había sido demasiado por esa tarde, nos despedimos con un beso en la mejilla y con la promesa de que ella me enseñaría muchos jueguitos para potenciar mi relación de pareja</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Un poco por esos caminos siguieron nuestras vidas en La Rotonda, mi relación de pareja, la vida en el gimnasio, mi relación de amistad con esa chica, mis días de voyerista en la oscuridad y nuestras visitas cruzadas, porque a veces era ella quién pasaba por mi departamento a charlar un poco, hasta que llegaría esa noche en que me convertiría en prostituta por error</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Esteban había viajado el viernes, regresaría el lunes, otro fin de semana de aburrimiento, así que el sábado por la tarde, me encontraría golpeando las puertas de departamento de mi amiga</div>
<div class="x_elementToProof">Hablamos, como siempre lo hacíamos, salió el tema de su trabajo y palabra va, palabra viene, me tomó de la mano y me llevó a su pieza, entonces dijo</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div>Vamos a jugar un poco, que te parece?</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Corrió las hojas centrales del placar y me sentó frente al espejo, me miró a la cara, pensó un poco, miraba las pelucas y tomó una morena, y dijo</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Alguna vez estuviste de morena? con esos ojos verdes que te cargas seguro te quedará muy bien</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Me encogí de hombros, la dejé tomar la decisión, recogió mis cabellos morenos y con un poco de trabajo puso esa peluca en mi cabeza, frunció los labios y se dio por satisfecha, me miré al espejo, ella me miraba al mismo tiempo</div>
<div class="x_elementToProof">Luego abrió la paleta de colores, me maquilló un poco los cachetes, luego buscó un verde del tono de mis ojos y me pintó los párpados, siguió con mis pestañas, el rímel negro, y por último un rojo fuego brillante para mis labios, me estaba transformando, y el rostro que me devolvía el espejo no era el mío, yo estaba en silencio, ella era una maestra, yo apenas su alumna</div>
<div class="x_elementToProof">Luego tomó mis manos para pintar mis uñas, y no dudó con hacer lo mismo con las de mis pies, en el mismo rojo brillante de los labios</div>
<div> </div>
<div>Parate, - dijo - sacate la ropa esa, dale...</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Yo dudaba y apuró</div>
<div> </div>
<div>Dale tonta, vamos a ponerte en juego!!!</div>
<div> </div>
<div>Me saqué la remera y las calzas que tenía, me quedé en ropa interior, ella apuró</div>
<div> </div>
<div>Dale nena, no seas monja de convento! sacate todo queres? no vas a tener vergüenza de mí! todas las noches me estás mirando como cojo con mis clientes, así que dale...</div>
<div> </div>
<div>Tenía razón, al menos en ese punto tenía razón</div>
<div> </div>
<div>Terminé por desnudarme y sentí su mirada sobre mis pechos</div>
<div> </div>
<div>Que lindas tetas que tenes, - me dijo - sana envidia, sana envidia...</div>
<div> </div>
<div>Empezó a sacar vestidos uno tras otro, y los ponía sobre mi cuerpo, como presentándolos a ver como lucían, hasta que después de dudarlo un tanto optó por uno blanco y brillante</div>
<div> </div>
<div>Tu piel morena resaltará con este vestido, ya lo verás</div>
<div> </div>
<div>Me lo puse, apenas cubría mis nalgas, lo justo, era apretado por las caderas y por la cintura, pero muy suelto y escotado por arriba, haciendo que mis pechos se sintieran libres por debajo de la tela, amenazando con escapar en el menor descuido</div>
<div>Me dijo entonces que podía elegir alguna tanga pero no me pareció correcto, era su ropa interior y hubiera sido demasiado, entendió el punto, entonces fuimos por las botas</div>
<div>Unas negras de cuero, por arriba de las rodillas, con finísimos tacos que me regalaban veinte centímetros, me sentí altísima! haciendo equilibrio y aprendiendo a caminar para no matarme en el intento</div>
<div>Me llevó frente al espejo de pie, me paró al frente y ella por detrás, preguntó</div>
<div> </div>
<div>Y? que te parece?</div>
<div> </div>
<div>No tenía palabras, esa mujer no era yo, nunca me había visto así, estaba muy puta, estaba muy llamativa y sentí un ego enorme invadirme, estaba en los zapatos de mi vecina, literal y no podía dejar de pavonearme frente al espejo</div>
<div>En eso, ella dijo exaltada</div>
<div> </div>
<div>Por Dios! mirá la hora! que tarde se hizo!!!! esperame por favor, me voy a dar una ducha! en cinco hablamos!</div>
<div> </div>
<div>Quise responderle, pero Natasha no parecía escucharme y en un abrir y cerrar de ojos había desaparecido de mi vista y se había internado en el baño</div>
<div>Me quedé sin hacer nada, debía volver a ponerme mis ropas pero en verdad estaba muy excitada con esta desconocida que me devolvía el espejo y en esos pensamientos tocaron el timbre de entrada</div>
<div>Busqué a mi vecina, con la mirada, la llamé, pero nada, y el timbre volvió a sonar con insistencia, fui a atender y para mi sorpresa al abrir la puerta, el mismo Dante Palozza estaba presente</div>
<div> </div>
<div>Hola! - dijo interponiendo su pie para que ya no pudiera volver a cerrarla -</div>
<div> </div>
<div>Hola! - respondí tímidamente -</div>
<div> </div>
<div>No me dejas pasar? </div>
<div> </div>
<div>No no, no soy Natasha... ella...</div>
<div> </div>
<div>Ya me dí cuenta que no sos Natasha, pero está bien, no hay problema, como te llamas? me gustas...</div>
<div> </div>
<div>No, soy Nanci, pero yo no soy...</div>
<div> </div>
<div>Hola Nanci, me llamo Dante, que bonita que sos... Natasha no me dijo nada</div>
<div> </div>
<div>No, es que yo solo... me mal interpretas, yo no soy como ella...</div>
<div> </div>
<div>Dante me había confundido, obvio, estaba en casa de una puta vestida como puta y no encontraba palabras para deshacerme del embrollo, además, él ya se había colado, había cerrado la puerta y se ponía peligrosamente a mi alcance, y lo peor, yo no tenía fuerzas para evitarlo, porque ese hombre...</div>
<div> </div>
<div>Es que tengo que irme - dije tratando de cortar el juego -</div>
<div> </div>
<div>Donde tienes que irte? quédate, puedo pagarte muy bien y me gustan las sorpresas</div>
<div> </div>
<div>Dante estaba tan cerca que no pude, o no quise evitar que colara una mano bajo el vestido y notara que no tenía ropa interior, y que mi vagina estaba calentita y jugosa</div>
<div>Reculé por instinto tratando de apartarlo de mi lado, pero el avanzó conforme a que yo le cedía terreno, hasta acorralarme para volver a acariciarme la conchita y besarme profundamente, ya no pude resistirlo, no supe si era el ambiente, como estaba vestida, el porte de ese hombre, mi juego de prostituta o una combinación de todo, lo cierto es que sus labios sabían a miel y sus dedos a gloria</div>
<div> </div>
<div>Así nos sorprendería Natasha, y se sorprendería a si misma al vernos, ella ya se había duchado y se había cambiado de esa manera llamativa como yo siempre la veía, y comprendí que, en ese momento, la partida se haría entre tres personas, ella dijo</div>
<div> </div>
<div>Hola Dante, veo que ya conociste a mi amiga, y veo que ya estuvieron jugando</div>
<div> </div>
<div>A ver con que me sorprenden entonces - retrucó el - conoces mis gustos</div>
<div> </div>
<div>Dante se retiró lentamente y se acomodó a un lado, ella puso música suave, vino sobre mí, muy pegada y con su mirada intentó adivinar si yo estaba cómoda, si estaba bien, entonces me aferró por la cintura y pegó sus labios a los míos, y volvió a tantear la situación, me sabía muy erótico, y era una fantasía vivida muchas veces en mi cabeza, invadió mi boca con su lengua y supe que no habría retorno, nos besamos, acaloradamente, me sentía hervir por toda la situación, coló las manos bajó el vestido atacando mis pechos desnudos y a mis nalgas al mismo tiempo, no podía distinguir si Natasha solo actuaba o en verdad ella también tenía algún interés conmigo</div>
<div> </div>
<div>Fuimos al dormitorio y pude contemplar el ventanal del mío, al otro lado, en penumbras, y si mi marido estuviera ahí? agazapado, observándome sin saber quién era yo?</div>
<div> </div>
<div><span>Todo era demasiado retorcido, demasiado perverso, ella y yo nos </span>revolcábamos<span> como dos perras mientras él, a un lado comenzaba a desnudarse para sumarse al juego, solo era todo deseo contenido</span></div>
<div>Mi vecina se fue perdiendo lentamente entre mis pechos, sus labios sabían a fuego y tenía una fantasía muy marcada con la situación de que alguna vez una mujer me regalara sexo oral</div>
<div>Ella me arrancó un suspiro interminable cuando la sentí besar mi conchita, mientras Dante se sumaba al juego para meterme su verga en la boca y llenar con mis pechos sus manos</div>
<div>Y me sentía muy a gusto, muy perra con todo el juego, y un orgasmo perverso se me escapó en ese momento</div>
<div> </div>
<div>Ella volvió a subir, recostada sobre mí, frente a frente, son su rostro tan pegado el mío que pude sentir en mi nariz su aliento a concha, a mi concha, y nuestros miradas se fundieron en una</div>
<div>La tomé con fuerzas cuando Dante se la empezó a coger y disfruté su ceño fruncido, sus gemidos, mientras llenaba mis manos con sus ricas curvas, la sentía rozar su vulva con la mía, sus filosos pezones parecían lastimar a mis pechos sedientos de placer</div>
<div>Llegaría mi turno, y la pija del cliente de turno se incrustó en mi sexo, solo que ella ahora acallaba mis gemidos felinos con interminables besos que se me hacían demasiado calientes, y fue cuando Dante empezó a intercambiar a su antojo entre su sexo y el mío</div>
<div> </div>
<div>Cambiamos algunas posiciones, todo era nuevo para mí, todo era loco, pero no esperaba que mi vecina lo incitara para que me la diera por detrás, era muy perra, y Dante me aferró por las caderas para dármela por el culo, solo empecé a gemir, mientras Natasha había quedado a un lado, masturbándose con una pija de juguete que en algún momento había tomado de entre sus cosas sin que yo lo notara</div>
<div>Y todo fue muy loco porque perdí noción de las cosas que estábamos haciendo, cosas que en mi vida había soñado realizar y el tiempo pasó demasiado rápido</div>
<div> </div>
<div>Lo mejor llegaría al final, y entiendo que lo que pasó estaba ya en la cabeza de mi vecina, todo fue demasiado perfecto como para que solo sea casual, había quedado recostada cuando Dante vino por detrás de mi cabeza, poniendo su linda verga, sobre mi rostro, sentí sus bolas golpear en mi frente, y su glande meterse en mi boca, Natasha vino sobre mí, nuevamente, empezó a besarme, aunque el sexo de nuestro amante se interpusiera entre nuestros labios, también le besaba la pija, y entre ambas lo compartíamos, era muy rico</div>
<div>De pronto, sentí su sabor a hombre en mi boca, me empezó a llenar con sus jugos, y el semen solo inundó poco a poco mi hueco, ella seguía besándome en un eterno beso blanco, con mis manos apretaba las caderas de Natasha contra las mías, buscando que nuestras intimidades se rozaran, incluso le metí un dedito por el culo y terminamos en orgasmos cruzados con besos con sabor a hombre</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Al momento de terminar, de recobrar mi eje y entender lo que había sucedido, a unos metros, Dante, ya se había cambiado y antes de retirarse abrió la billetera y sacó varios billetes para acomodarlos sobre la mesa, nos miró y dijo</div>
<div> </div>
<div>Suficientes? </div>
<div> </div>
<div>Cuando quedamos a solas sentí mi mente confusa, es que me había gustado, y demasiado, aun miraba por el ventanal hacia mi departamento y trataba de entender cual de las dos era en verdad yo, si la que vivía a un lado o la que estaba al otro.</div>
<div>Natasha me sacaría del letargo, puso varios billetes en mi mano y me dijo</div>
<div> </div>
<div>Mitad y mitad, es lo que corresponde, te lo ganaste</div>
<div> </div>
<div>Hoy mi vida está partida al medio, a un lado, al otro, para Esteban, mi marido, sigo siendo esa misma persona de la que él se enamoró, y sigo teniendo la misma vida de todos los días, pero por dentro... por dentro siento fuego, siento esa locura, y cada vez que me cruzo con ella, solo recuerdo esa otra mujer que me animé a ser... e intento saber si quiero que vuelva a aparecer, porque el placer de esa noche, aun me cuesta encontrarlo</div>
<div> </div>
<div> </div>
<div>Si te gustó esta historia puedes escribirme con título PROSTITUTA POR ERROR a dulces.placeres@live.com</div>
<div> </div>
<div> </div>
<div> </div>
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						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/otros/">Otros</category>                        <dc:creator>dulces-placeres</dc:creator>
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                        <title>Lo que encierra su mirada</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/otros/lo-que-encierra-su-mirada/</link>
                        <pubDate>Tue, 10 Sep 2024 23:05:40 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[LO QUE ENCIERRA SU MIRADA
 
 
 
Con Cintia estábamos en planes de casamiento, habíamos comprado algunos muebles de hogar para nuestra futura convivencia y andábamos buscando algún sitio ...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<div><span>LO QUE ENCIERRA SU MIRADA</span></div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div> </div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Con Cintia estábamos en planes de casamiento, habíamos comprado algunos muebles de hogar para nuestra futura convivencia y andábamos buscando algún sitio donde alquilar</div>
<div>Esa noche, era una salida como de costumbre, de paseo, tomados de la mano, nos gustaba improvisar, no atarnos a planes y así, podíamos ir solo a caminar, o un shopping, tal vez al cine, solo por un helado, o como en esa noche, en la que el destino nos llevaría a las puertas de 'Coliseo', un restaurante que era bastante popular y aun hoy en día lo sigue siendo.</div>
<div class="x_elementToProof">En la recepción, en la misma entrada al local, nos atendería una jovencita que cambiaría mi vida para siempre, no sé cómo puedo decirlo, no era por su físico, aunque era muy bonita, ni por su hablar, ni por su vestir, ni por su estampa, tan solo fue su mirada</div>
<div>Es que su mirada era como perversa, adictiva, como que sus ojos decían cosas oscuras de ella, como un imán, era esa sensación de querer saber, y me bastaron tan solo unos minutos de diálogo para entender que me metería en un enredo sin salida</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div>Ella nos acompañó hasta una de las mesas disponibles y luego se desentendió de nosotros, tenía mas comensales a la espera, y pronto nos atendería el mozo que nos tocaría en turno</div>
<div class="x_elementToProof">Sería una noche atípica, Cintia me veía distraído, en otro lado, como que no le llevaba atención y es que solo me dedicaba a ver en forma muy sutil para que mi chica no lo notara, cada paso, cada movimiento, cada acción de esa joven que nos había atendido minutos atrás y que ahora me quitaba toda la atención</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Volvería al día siguiente, sin esperar, cuando recién abrían al público y aún era temprano para que estuviera atareada con su trabajo, ella estaba en los preparativos previos, con su pollera negra a media pierna, medias de nylon muy elegantes con zapatitos al tono, camisa blanca, chaqueta también negra y con sus cabellos perfectamente recogidos, con su rostro en un discreto maquillaje y solo busqué por todos los medios sacar algún tema de conversación</div>
<div> </div>
<div>Me llamo Agusstina, con doble 's' - me dijo - pero puedes llamarme Agus</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Después de arrancarle una primera cita, me enloquecí con ella, me cegué y ya nada me importó</div>
<div class="x_elementToProof">Tiré seis años de noviazgo con Cintia a la basura, le romí el corazón y fui el culpable de todas sus lágrimas, me gané su odio y su desprecio, pero con Agus, en un par de meses había vivido todos los colores del arcoíris que ella jamás me haría vivir</div>
<div class="x_elementToProof">Agusstina era decidida, libre, atrevida, terrible en la cama, como pocas, y siempre esa mirada, esa mirada que decía mucho más de las palabras que salían de su boca, porque ella era extrovertida cuando necesitaba serlo y reservada cuando era la ocasión, y sabía guardar sus oscuros placeres bajo siete llaves, y eso solo me enloquecía, explorar su lado oculto, ese lado que jamás dejaba mostrar</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Le conté de mi historia, de mi familia, de mi forma de ganarme la vida, ella de la suya, y en especial como había llegado a trabajar en 'Coliseo'</div>
<div class="x_elementToProof">Me dijo que el dueño, un tano machista de los que ya no hay, tenía muy marcada esa idea retrógrada de que las mujeres solo servían para atender la casa y tener críos, y satisfacer al marido, por lo que no era de extrañar que todo el staff, mozos, cocineros, y todo aquel que tuviera una relación de dependencia con él, fueran solo hombres</div>
<div class="x_elementToProof">También me dijo la causa de que ella, fuera la única mujer en ese lugar, no era por capacidad, ni por necesidad, solo era un favor, un favor hacia su madre, quien por años había sido su amante a espaldas de su padre, y que solo con el fallecimiento de este último, se había blanqueado la situación</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Era todo muy retorcido, mi futura suegra era una puta que había engañado a su marido toda la vida, mi futura mujer trabajaba solo por devoluciones de favores y eso no parecía incomodarle, y lejos de tener compasión por su fallecido padre, solo hablaba de él como un viejo estúpido, y veía con agrado el rol de su madre, incluso estando de su parte, una mujer debía hacer lo que debía hacer, solía decir, y era un tanto ilógico en toda la historia que la mujer más feminista se cruzara justo con el tipo más machista</div>
<div class="x_elementToProof">Como fuera, eso era parte de un pasado, de una historia que no era mi historia, pero que, sin dudas, había marcado los genes de la infidelidad en la que se transformaría en mi pareja</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Decidimos juntar los pesos que pagaba en alquiler por su departamento con los pesos que yo pagaba por el mío, y en pozo común estaríamos a la altura para una linda casita acorde a nuestras necesidades</div>
<div class="x_elementToProof">Así pusimos en balanza algunas alternativas y nos quedamos con una linda propiedad en un barrio que originalmente había sido levantado por el municipio para personas de bajos recursos, pero que con el tiempo se había potenciado, eran todas casitas gemelas, muy bonitas, que estaban de paso a mi empleo y al restaurante Coliseo</div>
<div class="x_elementToProof">Nos mudamos con rapidez, ya habría tiempo para compromisos formales, casamientos, vestidos blancos y todas esas cosas, solo queríamos compartir el fuego que nos consumía por dentro</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Y ahí empezarían a suceder algunas cosas, esas cosas que escondía en su mirada, y esas cosas que me atraían de ella como un imán</div>
<div class="x_elementToProof">El fondo de la propiedad daba a un terreno en común con la casa contigua, apenas separadas por un tapial de un metro de altura en ladrillos, con un tejido por encima, lo que ciertamente quitaba privacidad a ambos lados, así habían sido diseñadas originalmente por un tema de costos y en los años siguientes nadie había hecho ningún cambio </div>
<div>En esa casa, vivía Marco, nuestro vecino</div>
<div class="x_elementToProof">Él era contemporáneo a nosotros, rondando los treinta, un tipo de plata que lucía una enorme motocicleta último modelo, donde deambulaban mujeres todos los días, siempre diferentes, un desfachatado, caradura, nadie sabía de donde sacaba el dinero, pero era obvia su opulencia y se jactaba a viva voz sobre tres temas, motos, fiestas y mujeres</div>
<div class="x_elementToProof">Y el problema de esta clase de tipos tan extrovertidos, a los que le gustan todas, es que justamente no respetan ni a nada ni a nadie, y siempre quieren lo que no tienen y claro, Agus, su vecina, era mujer, mi mujer, y, por lo tanto, estaba en su lista de posibles, importándole nada mi presencia, tornándose en un desafío personal</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Empezarían días complicados por así decirlo, yo no podía, estar controlando todo el tiempo a mi mujer, pero uno no es estúpido</div>
<div>A Agus le caía en gracia, era un tipo de buen físico, tentador, y tenía esa desfachatez que muchas veces deslumbra a las mujeres, alguna vez los sorprendí hablando como vecinos, demasiados cómplices para mi gusto.</div>
<div>Noté que Agus solía colgar su ropa interior en el tender de manera que quedara todo a la vista del vecino</div>
<div>Noté que el vecino le regalaba sonrisas cade vez que podía</div>
<div class="x_elementToProof">Noté que Agus salía a tomar sol al patio trasero casi desnuda, cuando él estaba al otro lado</div>
<div>Noté que el vecino también salía a tomar sol con su torso desnudo, cuando ella estaba de este lado</div>
<div>Noté que alguna vez ella fingía estar distraída en el patio, sabiendo que él la observaba</div>
<div>Noté que él alguna vez la ayudaba con los bolsos del mercado</div>
<div>Noté que ella estaba demasiado pendiente de lo que pasaba al otro lado</div>
<div class="x_elementToProof">Noté que Marco, la había invitado a pasear en su moto</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">El problema, es que yo no estaba al margen, por el contrario, era parte del juego</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Con Agus tocábamos muchas veces, tal vez demasiadas, el tema del vecino, sus fantasías, las mías, a ella en verdad la situación la sobrepasaba y en la intimidad, muchas veces jugábamos juegos peligrosos, yo trataba de adivinar esas fantasías que tenía cuando le daba sexo oral y ella muchas veces trataba de adivinar mis sentimientos cuando me decía si me excitaba imaginarla cogiendo con el vecino</div>
<div class="x_elementToProof">Pero lo peor venía de mano de Marco, porque siempre habíamos tenido muy buena relación de vecinos de hombre a hombre, y en algún punto de la historia, noté que mi muer era su tema recurrente, aunque fuera en tono de broma, me tomaba por un hombro como amigo de toda la vida y solía decirme cosas como 'qué culo tiene tu mujer!', 'me la voy a coger en tus narices', 'que rico la deba chupar', y todas las cosas que imaginen, que cualquier hombre hubiera estallado, pero en mi caso, solo no podía y me sentía sometido por mi vecino con un dejo de excitación</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div>Y todo se transformó en un torbellino imparable, porque de los tres, era el único que podía detener eso, pero solo no podía, o no quería</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">Esa mañana no sería una mañana más, yo me había levantado tipo siete de la mañana, como cada día, para ir a mi empleo, Agus en la cama, como cada mañana, es que ella llegaba a la madrugada de 'Coliseo' y dormía hasta el medio día, al salir, Marco, el vecino no estaba de buenas, en la puerta de ingresos a su casa maldecía a su motocicleta que se negaba a arrancar, sus manos estaban engrasadas, había herramientas tiradas y había desarmado algunos componentes, le ofrecí ayuda, si es que necesitaba algo, me preguntó si por casualidad yo tenía una herramienta que él estaba necesitando y creí recordar que si tenía algo para ayudarlo</div>
<div>Volvimos a casa, y sin querer, nos pusimos a hablar en el comedor principal de casa sobre su infortunio mientras con un trapo se quitaba la suciedad de sus manos</div>
<div class="x_elementToProof">No percibimos el volumen alto de nuestras palabras, lo cual, con seguridad despertó a mi mujer y solo apareció sorprendida en donde nosotros estábamos, aunque los sorprendidos fuimos nosotros</div>
<div> </div>
<div>Agus estaba con una remerita cortita, como solía dormir cada noche, con sus pechos libres y sus pezones marcados, una pequeña tanga traslúcida la separaban de su completa desnudez y sus curvas se hicieron irresistibles a través de la luz que ingresaba por la ventana, Marco, luego de comerla con la mirada me dijo</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div>Creo que una buena chupada de pija podría sacarme de este mal momento</div>
<div> </div>
<div>Y no dije nada, porque creo que era lo que yo deseaba, Agusstina se rió, se acomodó los cabellos a un lado, se acomodó y solo respondió</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Veni...</div>
<div> </div>
<div>Marco se acercó a ella, lo miró a los ojos, soltó la hebilla de su cinto, luego el botón y cierre del jean y en unos cuantos forcejeos dejó su verga desnuda, a centímetros de su rostro, mientras yo permanecía como testigo de todo</div>
<div class="x_elementToProof">Ella empezó solo a besársela, a chupársela, y en segundos la verga de Marco estaba dura, él me miraba cada tanto y tanteaba mi reacción</div>
<div class="x_elementToProof">Solo se sentían los ruidos de sus mandíbulas crujiendo en placer, sus manos se llenaban con el sexo de nuestro vecino y cada tanto ella me miraba, con esa mirada perversa de la que yo me había enamorado mientras él disfrutaba de la mamada que ella le daba ante mi permiso no solicitado</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div><span>Agus, una vez que tuvo la certeza de que todo estaba bajo control, hizo una pausa para acomodarse, tomó su celular, se lo </span>dio<span> a Marco y le pidió que filmara todo lo que estaba sucediendo, luego me llamó a su lado, y me pidió que me pusiera cómodo, me acomodé y noté, que desde un plano superior, él se encargaba de mantenernos a los dos en mismo cuadro</span></div>
<div class="x_elementToProof">Y ella volvió a chupársela muy profunda, creo que nunca lo había hecho así conmigo, estaba demasiado excitada y yo solo observando, de pronto soltó su juguete, giró su cabeza y me besó muy profundo, demasiado profundo y sentí en mi boca el sabor a mi vecino, quien no dejaba de tomar todo con el celular de Agus</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Me sentí enloquecido, volvió a chupársela, volvió a besarme, y pasaba su lengua por mis labios, sentí una erección contenida, le metí la mano bajo la corta remera y le acaricié los pechos desnudos, le besé el hombro, el cuello, la mejilla y sentí como la verga de Marco golpeaba en su cachete por el lado interior, casi parecía meterse en mi boca puesto que yo la besaba al otro lado, y que el sexo de su amante improvisado estuviera tan cerca de mi rostro era sencillamente increíble</div>
<div class="x_elementToProof">Y volvió a besarme muy profundo, solo era una locura, y yo notaba sus pezones duros, y solo fui con mi mano entre sus piernas, bajo la tanga, a comprobar cuan lubricada estaba por todo lo que sucedía</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof">De pronto llegaría lo que debería llegar, Marco ya no pudo retenerlo y empezó a eyacular con fuerza en la boca de mi mujer, el semen caliente saltó golpeando su paladar, y fue sobre sus labios, y parte sobre su rostro, y yo solo estaba ahí, presenciando lo que ocurría</div>
<div class="x_elementToProof"><span>Agus no lo dudó, me miró, y volvió a besarme, eterno, profundo y me </span>dio<span> lo que su amante le había dado, y me gustó, sentí la leche caliente de nuestro vecino, me dejó beber sus jugos, lo sentí pasar por mi garganta y su boca supo a pecado</span></div>
<div class="x_elementToProof">Cuando ya no había quedado nada, un impulso incontenible me llevó a lamer su rostro, su pera, su cachete y todo sitio donde hubiera restos de semen, y la acicale como se acicala un gato, hasta que no quedara nada, hasta la última gota, y todo quedaría inmortalizado tras la lente del celular</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Cuando todo había pasado, cuando recobramos la razón, descubrí sentirme avergonzado, me incomodó mirar a Marco a los ojos, me incomodó disfrutar lo que había disfrutado y me incomodó imaginar lo que Agus pensaría de mi</div>
<div class="x_elementToProof"><span>Creo que sería la primera vez que tomaría </span>decisiones<span>, Marco quería cogérsela, ella quería que se la cogiera, pero yo le pedí que se retirara de mi casa, incluso olvidándome que su motocicleta estuviera descompuesta y él estuviera esperando una herramienta</span></div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Cuando él se retiró, solo fui al baño, para cepillarme los dientes en forma enfermiza, como queriendo borrar lo que había terminado de suceder, sentía vergüenza, mucha vergüenza</div>
<div>Agus me sorprendería abrazándome por las espaldas, y me dijo que me tranquilizara, que todo estaba bien y que solo había sido muy rico todo lo vivido, sería nuestro secreto</div>
<div class="x_elementToProof"><span>Sentí que el diablo volvía a poseerme, la tome a la fuerza, la subí al </span>lavabo<span>, le corrí esa tanga empapada y solo la cogí con fuerzas, con todas las fuerzas, besándola profundamente tratando de redescubrir en su boca el sabor que el vecino le había dejado</span></div>
<div class="x_elementToProof">Solo fue uno de los mejores orgasmos de mi vida, y derramé todos mis jugos en su interior antes de irme, ahora si, a mi empleo</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Seguiríamos adelante, iguales, pero distintos, Marco no dejaría intentar querer cogerla, ahora envalentonado por lo que había sucedido, y yo solo no podía mirarlo a los ojos, ni hablarle, me daba mucha vergüenza y me aterraba imaginar lo que el pudiera contar por el barrio, cada vez que lo cruzaba y tragaba saliva, me parecía sentir el sabor de su semen pasando por mi garganta y eso me excitaba y me paralizaba al mismo tiempo</div>
<div><span>Para mi fortuna, Agus, pareció perder el </span>interés<span> por el vecino, era como que ya había vivido que lo que había imaginado vivir y tal vez mi permanente angustia a perderla solo potenciara nuestros lazos de amor</span></div>
<div><span>Hablamos mucho de lo que </span>había<span> sucedido esa mañana, y si bien dijimos que no volveríamos a repetirlo, lo cierto es que a ella le había gustado, y a mi también</span></div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">El sábado cuatro de octubre festejaríamos en familia mi cumpleaños número treinta y tres, pero el verdadero festejo lo tendría dos días después, lunes, cuando 'Coliseo' no habría al público</div>
<div class="x_elementToProof"><span>Llegué a casa cerca de las ocho de la noche, como siempre solía hacerlo, Agus me recibió en la puerta de casa, lucía para mi sorpresa un vestido largo, de gala, ceñido, en un blanco sucio que marcaba cada una de sus virtudes, estaba muy rica, muy bien peinada, de una manera que cualquier hombre la hubiera comido de un bocado, me </span>regalaría<span> una copa de champagne y un beso, dejando el sabor de pintura de labios en mis labios, pero ella no estaba sola</span></div>
<div class="x_elementToProof"><span>Mire por </span>detrás<span>, dos, cinco, siete compañeros de trabajo, cocineros, mozos, a la mayoría los tenía vistos, estaban preparando la cena y para mi fue menuda sorpresa, por esa noche, el restaurante estaría en casa</span></div>
<div> </div>
<div>Después de saludarlos, Agus me dijo que fuera por una ducha refrescante y me pusiera cómodo, que sería un largo festejo, pero lo que sucedería a continuación estaba fuera de mi alcance</div>
<div class="x_elementToProof"><span>Después de media hora, volví al cuarto principal, mi mujer estaba apoyada sobre la mesa </span>principal<span>, usando sus brazos de sostén por el frente, por detrás uno de los tantos compañeros de trabajo había colado una mano bajo el largo vestido, y le sobaba su intimidad en forma descarada, mientras los demás observaban en derredor</span></div>
<div>La imagen me dejó petrificado, la saliva que pasó por mi garganta al tragar, me llevó a recordar lo que había pasado con Marco, mi vecino, y tuve de inmediato un hormigueo entre mis piernas</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Cuando mi esposa notó que yo estaba presente, solo me miró con esos ojos perversos de los que me había enamorado, a distancia, parada sobre sus altos tacos, con sus piernas separadas, permitiendo que esos dedos sucios se colaran en su intimidad</div>
<div>Ella cambió de posición, se recostó sobre la mesa y se abrió toda, noté que bajo el vestido no tenía topa interior, el tipo ahora solo le metería su verga hasta el fondo, una y otra vez, y ella, solo no dejaba de mirarme</div>
<div>Me hizo señas para que fuera a su lado, como lo había hecho con Marco tiempo atrás, y solo le hice caso</div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div class="x_elementToProof"><span>Sería cuando el que se la estaba cogiendo, sacaría su verga para acabarle todo sobre el pubis, sobre el clítoris, incluso sobre su vientre, y la magia volvería a suceder, solo nos miramos, sin palabras, fui sobre ella a realizar mi labor, a lamerla, a limpiarla, el semen del macho que se la había cogido ahora sería </span>mío<span>, estaba caliente, rico, perfecto y volvería a sentir ese placer de sentirme un hombre afortunado</span></div>
<div class="x_elementToProof">Aun le besaba el vientre cuando otro mas se la estaba cogiendo y mientras yo terminaba de hacer mi trabajo miraba de reojo como esa verga caliente la llenaba por completo, solo que esta vez, le acabaría todo dentro</div>
<div>Me hicieron ir al suelo sobre la alfombra que estaba a un lado y Agus vino sobre mi, invertida y solo apoyó su sexo en mi boca para empezar a escupir todos su contenido, para verter el semen en mi boca</div>
<div> </div>
<div>Un tercero ahora se la había metido por el culo, casi rozando su pija en mi nariz, me sentía colmado en placer, aun saboreando su vagina embebida en semen</div>
<div class="x_elementToProof">El tipo sacó su pija y empezó solo a acabar cerca de su esfínter, de manera que todo lo que iba empapando a su paso naturalmente iba derramando a mi boca</div>
<div class="x_elementToProof">Estaba locamente perdido, era mi mujer, era mi esposa, todos se la estaban cogiendo, pero yo me quedaba con lo mejor de su placer, no sabía si yo me acabaría esa noche, ni siquiera me importaba</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Habíamos cambiado nuevamente, y como con Marco, ella le chupaba ahora la verga a uno y a otro y yo estaba al medo, con ella, recibiendo cada tanto sus besos con sabor a pecado, sintiendo su lengua en mi garganta y cada vez que alguno le acababa en la boca, ella era muy prolija para contenerlo todo y besarme nuevamente, para compartir todos los jugos conmigo</div>
<div class="x_elementToProof">Yo no había planificado algo así, pero cuando todo había terminado, noté que mi estómago estaba lleno de semen, una mezcla de sabores de todos sus amantes, y ella se había portado como una puta, con ese mirada oscura que siempre ocultaba demasiado </div>
<div> </div>
<div>Cuando todo había terminado, en nuestra intimidad, en nuestra cama, volví a sentir esa vergüenza, porque no me sentía hombre, lo suficiente para ella, pero Agus parecía contenerme, decirme que estaba todo bien y que le gustaba demasiado la manera en que avanzaban las cosas, y ella me volvía a bajar a la tierra</div>
<div class="x_elementToProof">Igualmente, la situación hacia adelante se me hacía angustiante, casi todos los compañeros de trabajo de mi mujer, se la habían cogido, con mi consentimiento y no podía hacer nada por evitarlo, al igual que había pasado con Marco</div>
<div class="x_elementToProof">Agus me confesaría que ese video que el vecino había tomado con su celular, había sido el disparador para la noche de festejos de mi cumpleaños y que ya se la habían cogido, y no importaba ni cuantos, ni donde, ni como</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">En este presente, un poco que ya estoy acostumbrado a mi nueva vida, aun me sigue avergonzando, más cuando escucho cuando alguno me llama por mi apodo, 'el traga leche', es que un tema tan sensible no puede ocultarse por mucho tiempo</div>
<div class="x_elementToProof">Soy feliz, aunque a veces me sienta como un drogadicto, ese que en su estado de conciencia sabe que no debe hacerlo, que está mal, que no es correcto, pero solo se desespera para que llegue ese momento, y ese momento, es tocar el paraíso con la punta de los dedos, es solo poder descubrir lo que ella encierra en su mirada</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
<div>Si te gustó la historia puedes escribirme con título 'LO QUE ENCIERRA SU MIRADA' a dulces.placeres@live.com</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof"> </div>
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						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/otros/">Otros</category>                        <dc:creator>dulces-placeres</dc:creator>
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                        <title>Lucero, el perro chapero</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/otros/lucero-el-perro-chapero/</link>
                        <pubDate>Tue, 29 Aug 2023 15:58:06 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[José, mi nombre real no te lo puedo decir porque estoy casada, tengo un hijo y soy una agente de la guardia civil, sí, a las picoletas también nos pica y la rascamos. Me gustaría que publiqu...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p><br />José, mi nombre real no te lo puedo decir porque estoy casada, tengo un hijo y soy una agente de la guardia civil, sí, a las picoletas también nos pica y la rascamos. <br /><br />Me gustaría que publiques algo que me pasó, algo que te parecerá increíble, pero que fue tan real como la vida misma. Yo te lo cuento tal y como pasó y luego tú lo escribes con ese modo peculiar que tienes de escribir. Ahí va la historia.</p>
<p><br />En un bar de copas, a altas horas de la madrugada, le decía una prostituta morena, de estatura mediana, cabello corto y de unos veintidós años a una mujer casada, treintañera, y lesbiana a tiempo parcial:<br /><br />-Yo, fuera de las horas de trabajo, solo follo con Lucero, es del gremio y me da todo lo que yo quiero, eso sí, tengo que pagar, pero vale la pena, pues me corro tantas veces como desee.<br />-Ese chapero debe follar de maravilla. ¿Cuánto cobra?<br />-Cien euros por una noche, a lo que hay que añadir dos latas de paté de pollo y un litro de leche.<br />-El paté de pollo es comida para perros.<br />-Es que Lucero es un perro, es un Terranova.<br /><br />La mujer se extrañó.<br /><br />-¡¿Follas con un perro?!<br />-Un perro te da los orgasmos más increíbles que puedas imaginar.<br /><br />Yo estaba de paisana y en una misión, que era descubrir si se movía droga en en aquel local. Al estar sentada cerca de ellas y viendo que se estaba infringiendo la ley al explotar a un animal para asuntos sexuales. Interrumpí la conversación, al decir:<br /><br />-Doy fe de eso, los mejores orgasmos que he tenido han sido con un perro. ¿Tomáis algo? Os invito.<br /><br />Las mujeres me miraron, y me dijo la prostituta.<br /><br />-Ya nos vamos a ir, pero gracias por la invitación, quizás otro día.<br />-Sería un placer volver a coincidir, aunque solo fuese para poder ponerme en contacto con el dueño de ese perro. <br />-¿Qué pasa con el tuyo?<br />-Se murió hace tres años, y no era mío, era de una amiga.<br />-Ven y siéntate con nosotras.<br /><br />La mujer casada se levantó de la mesa.<br /><br />-Yo me voy que puede regresar mi marido a casa. Gracias por hacerme tan feliz, Greta.<br />-Nada, mujer, es mi trabajo.<br /><br />Se fue la mujer casada. Pedí dos ginebras con tónica, y mientras nos las traían le pregunté a Greta:</p>
<p><br />-¿Cuántas veces te llegaste a correr con ese perro?<br />-Siete. ¿Y tú con el de tu amiga?<br />-Yo, dos.<br />-No estaría tan bien adiestrado como Lucero.<br />-¿Qué es lo que hace mejor?<br />-Lo hace todo bien. Si le echas la lengua, te la lame con la suya, si te rascas el culo, te lame el culo, si te rascas las tetas, te lame las tetas. Si te rascas el coño te lo lame y no para hasta que te corres. Si quieres chuparle la polla, chupa un dedo. Si quieres que te folle le tienes que tirar de las orejas, y por último, si queres que pare le tienes que decir, "stop", ah, que se me olvidaba, después de cada trabajo bien hecho tienes que darle una galletita canina como premio, y cuando acabe de darte placer dale el resto de las galletas para que sepa que hizo un buen trabajo.<br />-Difícil acordarse de todo eso cuando estás en plena faena, menos lo del "stop", eso es fácil de recordar.<br />-Te lo llevan a tu casa con una bolsita colgada en la que van las indicaciones y unos patucos de lana gorda, por si los necesitas.<br /><br />La camarera nos puso las bebidas en la mesa y se fue. Le pregunté a Greta:<br /><br />-¿Cómo podría ponerme en contacto con el dueño?<br />-No sé ni cómo te llamas.<br />-Elvira.<br />-¿No serás de la pasma, Elvira?<br /><br />Las picoletas sabemos mentir sin que se nos note.<br /><br />-¿Tengo pinta de formar parte de esa tropa de mierda?<br />-Por tu manera de hablar, no. <br />-¿Me dices cómo me puedo poner en contacto con el dueño del perro?<br />-No es dueño, Elvira, es dueña., pero no te puedo poner en contacto con ella, para mi eres una extraña.<br />-¿Cuánto cobras por una hora?<br /><br />Le extrañó mi pregunta.<br /><br />-¡¿Quieres contratar mis servicios?!<br /><br />No tenía pensado follar con ella. La enredaría hasta conseguir lo que quería.<br /><br />-Sí, así dejaré de ser una extraña para ti.<br />-No me querría aprovechar de tu debilidad por los perros, pero estando tan buena como estás, sería un desperdicio no conocer el sabor de tu coño.<br />-¿Cuánto?<br />-Nada, vamos al servicio.<br /><br />Me había metido en un callejón sin salida. Tendría que hacer un sacrificio. Me levanté para ir al aseo, Greta me dijo:<br /><br />-Siéntate.<br />-¿Ya no quieres comerme el coño?<br />-Nunca te lo quise comer, solo te estaba probando.<br />-Ricé el rizo a riesgo de quemarme.<br />-¿Cuánto por cinco minutos en el aseo?<br />-¿Estás cachonda?<br />-Ya vine cachonda de casa.<br /><br />Abrió el bolso, sacó dos tarjetas y me me las dio.<br /><br />-La que tiene el nombre de Greta es la mía y la de Madame Camille es la de la dueña de Lucero. Yo te lo haré cuando mejor te venga, para disfrutar con Lucero vas a tener que esperar un mes, o algo más.<br />-¿Tan solicitado está?<br />-Sí, la lista de espera es larga, y eso es porque la mujer que folla con Lucero repite, y más de una vez.<br />-Ya me tardan esos orgasmos que me vais a dar.<br />-Discúlpame, tengo que ir a orinar.<br /><br />Gloria se fue al servicio y yo, como una tonta, fui detrás de ella a retocarme. Nada más ponerme enfrente del espejo, me levantó la falda, me bajó las bragas, me magreó las nalgas como si fueran tetas y me lamió el culo.<br /><br />-Te voy a dar un anticipo.<br /><br />Le dio un repaso a mi culo que me dejó el coño encharcado, y luego otro a mi coño encharcado que me llevó a un delicioso orgasmo, y todo esto no le llevó más de tres minutos, y no se los llevó porque tenía una lengua prodigiosa.<br /><br />Casi dos meses después llegó el día de Lucero, la noche, para ser más exactos. En bata de casa, abrí la puerta de un piso franco que habíamos requisado, y vi en ella a una mujer alta, de unos treinta años, con gafas de sol, rubia, aunque lo más probable era que llevara peluca. A su lado, y agarrado con una correa, estaba sentado un Terranova de color negro con el pelo muy brillante. Le di los cien euros a la mujer, y está sin decir palabra me dio a mí la correa para que metiera al perro en el piso.<br /><br />Yo no había dicho en el cuartel nada de lo que me traía entre manos. Primero iba a confirmar que usaban a un perro con fines sexuales y económicos. La primera parte ya la habia confirmado. <br /><br />Al llegar a la sala de estar le quité el collar al perro y con él salió la correa y el paquetito donde venían las indicaciones que me iban a servir de pruebas. El perro se sentó esperando órdenes. Leyendo las indicaciones, y sin darme cuenta, me rasqué el culo. Lucero metió su cabeza debajo de mi bata y lamió el interior de mis muslos. Me revolví y le dije:<br /><br />-¡Stop!<br /><br />El perro se volvió a sentar, pero ya tenía la mitad de su rojo glande fuera del prepucio. Le miré para él y dije:<br /><br />-Eres caliente como un perro. ¡Qué coño estoy diciendo! Eres un perro.<br /><br />Leí lo que tenía que hacer para que me lamiera el coño y esta vez, queriendo, me rasqué el coño a ver que hacía. Lucero metió la cabeza dentro de la bata y me lamió los muslos hasta llegar al coño, coño que me lamió por encima de las bragas.<br /><br />-¡Stop! <br /><br />El perro paró de lamer, se volvió a sentar y se quedó mirándome, le dije:<br /><br />-Ya no me hacen falta más pruebas. A tu explotadora la voy a llevar esposada al cuartel cuando venga a recogerte. <br /><br />Cogí el paquete de las galletitas caninas encima de un mueble, lo abrí y le di una. Luego me fui a la ducha para quitarme lo pegajoso de la lengua del perro. Al quitar las bragas vi que las tenía mojadas, no mucho, pero mojadas estaban. Me metí debajo de la ducha. Al enjabonar las tetas recordé las lamidas y me entró un calor... ¡Qué calor me entró! Cuando enjaboné el coño, froté el clítoris y me entraron ganas de dame una alegría, pero me contuve. Quite el jabón de encima con los chorros de la alcachofa, después me sequé y luego salí del cuarto de baño cubierta con una toalla. Lucero estaba echado en el piso y se lamía el rojo glande que salía de su prepucio. Le dije:<br /><br />-¡Quién pudiera hacer lo que haces tú!<br /><br />Siguió lamiendo la polla. Yo me empecé a calentar y me dije a mi misma:<br /><br />-Acabaré masturbándome.<br /><br />Fui a la cocina, cogí unos pistachos, me senté a la mesa, me eché un vaso de vino tinto,y mientras comía y bebía tuve una conversación conmigo misma.<br /><br />-Podías dejar que te lamiera el culo y el coño.<br />-No digas tonterías, Elvira.<br />-Estás a solas con el perro, el animal vino a lo que vino. ¿Por qué no?<br />-Porque es un animal y porque tu eres una representante de la ley y además tienes un marido.<br />-¡Va! Por unas lamidas no pasa nada.<br />-Pasa que te correrías.<br />-Y nadie se va a enterar.<br />-Eso es muy cierto.<br /><br />Mis dos yos ya se habían puesto de acuerdo.<br /><br />-¿Entonces, sí?<br /><br />Acabé el vino.<br /><br />-Sí, pero solo lamidas, que te conozco.<br /><br />Salí de la cocina, arrimé la espalda a la pared de la sala de estar y dejé caer la toalla. Lucero no se movió. <br /><br />-Joder, que morbo siento con esta situación.<br /><br />Me giré y quedé cara a la pared. Me rasqué el culo, separé las piernas y después separé las nalgas con las manos. Lucero echó a andar, al llegar a mi lado lamió mi ojete con su enorme lengua e hizo algo que no esperaba, lamer también mi coño. <br /><br />-¡Qué rico se siente!<br /><br />Poco después ya no podía más. Me di la vuelta, separé las piernas, arrimé la espalda a la pared y puse el coño a disposición de Lucero.<br /><br />-Lame.<br /><br />Lucero se volvió a sentar y se quedó mirando para mí. Vio mi coño totalmente rasurado, mis tetas redondas, medianas, tirando a grandes, con areolas marrones y pezones cojonudos, vio mi estrecha cintura, vio mis anchas caderas, y su glande se estiró. El animal había reaccionado como un hombre. Le volví a decir:<br /><br />-Lame.<br /><br />Lucero no se movía. Entonces recordé lo que tenía que hacer para que me lamiera el coño.<br /><br />-Te adiestraron bien.<br /><br />Me rasqué el coño. Lucero me dio una sesión de lengua que me hizo correr como una perra y no pude evitar decir:<br /><br />-¡Que coriiiidaaaa!<br /><br />Me había corrido como una fiera, pero Lucero seguía lamiendo. Sabía que le tenía que decir "stop" para que parara, pero no lo hice hasta que no lamió la última gota de mi segunda corrida.<br /><br />-¡Brutales, me has dado dos orgasmos brutales!</p>
<p>Le di dos galletas. Luego de comerlas, el perro se echó sobre el piso. Ya tenía casi todo su glande rojo fuera del prepucio y era un señor glande, era más grande y más gordo que la polla de mi marido. Le miré para él, vi que lo estaba lamiendo y me pregunté:<br /><br />-¿A qué sabrá el glande de un perro?<br /><br />Volví a la cocina, abrí la nevera, pillé un cucurucho de helado, luego me fui a su habitación y lo comí en la cama. Al rato tenía al perro sentado delante de la puerta de mi habitación. Toque mis tetas y le pregunté:<br /><br />-¿Quieres lamerlas, Lucero?<br /><br />El perro se echó en el piso, levantó la cabeza y se relamió.<br /><br />-Estoy buena. ¿A qué sí?<br /><br />Lucero puso la cabeza en el piso y me miró. Chupé un dedo para que me lamiera las tetas. Subió de un alto a la cama, colocó sus patas a ambos lados de mi cuerpo y me dio el culo. Me di cuenta de que me había equivocado de orden, le había dado la de que me diera la polla a chupar. Al tener su culo delante supe que tenía que tirar del glande hacia atrás y chupárselo, o decirle "stop.</p>
<p>-A ver a qué sabe.</p>
<p>Tiré para atrás y vi todo el pollón que tenía. Lamí la punta de aquella cosa llena de venas y comenzó a soltar gotitas de líquido. Lo masturbé antes de meter la polla en la boca, y masturbándolo apareció el bulbo del final, ese que deja al perro enganchado a la perra cuando se lo mete. Lo masturbé y se la mamé como si fuera la polla de un hombre, y como un hombre se corrió, aunque no echo leche, echó un líquido opalescente, opaco y salado, supe que era salado porque probé un poquito.</p>
<p><br />Al acabar de correrse bajó de la cama y miró para las galletas. Cogí una y se la di. Vi la cama mojada donde se había corrido el perro y en donde había estado yo, pues mi coño también había goteado.</p>
<p><br />Me senté en la cama y me rasqué las tetas. De otro salto se metió en la cama, y dándole al rabo me lamió las tetas, luego eché la lengua fuera y me lamió la lengua... Mi coño pedía una polla a gritos, pero también tenía miedo de que me metiera el bulbo y que me desgarrase el coño. Me arriesgué, le dije "stop". Él bajó de la cama y yo me puse atravesada en ella con las piernas abiertas y los pies apoyados en el piso, de otro salto subió a la cama, vino mi lado y le tiré de las orejas.<br /><br />Lucero puso las patas sobre la cama y a ambos lados de mi cuerpo. Le dio al culo hasta que la punta de su polla entró en mi coño. Me miró y después le dio al culo, pero no a todo gas y seguido como dan los perros. Me dio a todo gas, pero tres o cuatro segundos, luego paró y me miró como pidiendo algo, y una galletita no era, era otra cosa. Saqué la lengua y lamiéndomela me siguió follando. El gran hijo de perra sabía latín, pues cada vez me dio más profundo. Yo sentía el bulbo hacer tope en mi vagina..., esta se fue dilatando y en uno de los traca traca, me lo metió. Al rato, mirándome a los ojos, con la lengua fuera y babeando sobre mis tetas, se corrió dentro de mi. Fue ver achinarse sus ojos y correrme yo, y no de cualquier manera, me corrí con tanta intensidad que casi pierdo el conocimiento.<br /><br />Estuvimos pegados un tiempo, en el que Lucero se corrió tres veces más y yo dos.<br /><br />Al sacar el bulbo de mi coño lo hizo despacito. Después se bajó de la cama en busca de su recompensa. Al enderezarme para darle su premio sentí salir de mi coño una cantidad ingente de jugos.<br /><br />-¡Cómo tengo el coño! Parece un bebedero de patos.<br /><br />Me levanté de la cama y le dije:<br /><br />-Te has ganado tu recompensa.<br /><br />Le di tres galletas y después fui a buscar los patucos de lana gorda y se los puse. Quería que me follara como a una perra, o sea, a cuatro patas. Nunca pensé que fuera tan puta, pero lo era. Allí estaba rascando el coño, el culo y la espalda para que me lamiera. Quería correrme a lametada limpia... Sintiendo aquella enorme lengua lamer mi coño, mi ojete y mi espalda, me fui poniendo perra, tan perra me puse que me acabé corriendo. Al correrme, Lucero, me lamió el coño como si estuviera bebiendo agua.<br /><br />Al acabar de correrme, eché las manos hacia atrás y le tiré de las orejas. Lucero me agarró por la cintura con sus patas y esta vez me folló como follan los perros, a mil por hora. Me corrí antes de que el bulbo entrara dentro de mi coño... Al rato estábamos pegados. Sentí a Lucero correrse dentro de mí y también como sus babas caían en mi espalda. Moví el culo alrededor y al rato nos corrimos los dos. <br /><br />Ya me había llegado, pero no le podía decir "stop", porque si me quitaba el bulbo de golpe me iba a romper el coño, así que tuve que esperar a que se corriera de nuevo dentro de mí y que después sacase el bulbo despacito.<br /><br />Al bajar Lucero de la cama, abrí el paquete y le puse todas las galletas en el piso. Luego le puse su otra comida y la leche para que no le faltara nada de noche.<br /><br />No denuncié a la dueña de Lucero. No podía privar a las mujeres de un amante tan bueno.<br /><br />Quique y la picoleta.<br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /></p>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/otros/">Otros</category>                        <dc:creator>José</dc:creator>
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                        <title>Viuda, viciosa y mamona</title>
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                        <pubDate>Tue, 18 Jul 2023 15:45:05 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Hola, soy un chico de 34 años, alto, de 185 cm., de rostro varonil, atractivo, rasgos fuertes, mirada aniñada, labios carnosos, y cuerpo atlético,y espaldas anchas. Vivo actualmente en la co...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p>Hola, soy un chico de 34 años, alto, de 185 cm., de rostro varonil, atractivo, rasgos fuertes, mirada aniñada, labios carnosos, y cuerpo atlético,y espaldas anchas. Vivo actualmente en la costa de Andalucía, esa maravillosa región del sur de España, donde el buen clima acompaña la mayor parte de los días.</p>
<p> </p>
<p>Cuando transcurre esta historia, tenia por entonces 26 años, y vivía en Miami levaba unos días apuntado a una conocida página de contactos , cuando vi el mensaje de una mujer de 34 años que me quería conocer.</p>
<p> </p>
<p>Se trataba de una mujer rubia, de orígen ruso, de rostro amable y bonita sonrisa, de ojos azules, con caderas anchas y buen culo, a la que llamaré María.</p>
<p> </p>
<p>Hablamos un poco por internet, y esa misma noche estábamos hablando por teléfono, y sin habérnoslo propuesto, ni haber hablado apenas de sexo por internet, cuando hablamos por teléfono surgió una química especial, y terminamos teniendo sexo telefónico, realmente me excité mucho al oírla jadear por teléfono, me parecía que tenía una voz muy sensual y tenia que ser una buena zorra en la cama.</p>
<p> </p>
<p>A los pocos días quedamos un viernes por la noche para cenar, la recogí en un punto intermedio donde ella había estacionado su coche, y nos fuimos en mi coche hacia una zona turística y tranquila, y cenamos en la terraza de una pizzería, donde no había muchos clientes comiendo, y teníamos intimidad para hablar.</p>
<p> </p>
<p>La conversación fue muy natural, lo cierto es que aunque María no me llevaba tantos años de edad, si es cierto que la veía una mujer ya curtida por la vida, con experiencia, tenía cuatro hijos y era viuda, al parecer su exmarido, militar de profesión, que le estaba siendo infiel con otra mujer en esa época, y estaban al borde de la separación, tuvo un accidente laboral y falleció, y ella quedó oficialmente como su viuda.</p>
<p> </p>
<p>La verdad, que aunque ese episodio no había ocurrido hace muchos años, ya que sus hijos eran muy pequeños, a María se le veía una mujer muy alegre, de esas con las que resulta fácil tratar en cualquier situación, y estuvimos hablando de lo típico, por donde salía, con que gente lo hacía, exparejas y rollos que había tenido después de su marido..todo muy natural, tomando la conversación a veces algún tinte picante, pero muy light, era más una charla de amigos, que de dos desconocidos que desean algo más.</p>
<p> </p>
<p>Pagué la cuenta de la cena, y regresamos en mi coche hacia la zona donde yo vivía, y donde ella había aparcado, sin saber bien yo que iba a ocurrir ahora, porque si que me apetecía poder llegar a algo más y llevar a María a mi casa, pero tampoco quería hacerlo de forma brusca.</p>
<p> </p>
<p>La idea de ella era tomar algo en la zona de fiesta de la zona, donde al parecer habían salido esa noche unas amigas suyas y me las quería presentar. Pero aunque María me caía muy bien, yo no iba buscando hacer nuevos amigos, me apetecía vivir otro tipo de situación, y en el fondo creo que a ella también, porque cuando le propuse a mitad de trayecto, que parasemos en un pub que estaba al margen de la carretera, en una zona muy discreta, accedió sin rechistar.</p>
<p> </p>
<p>Solo fue suficiente una copa de ron para cada uno, para comenzar a subir el tono de la conversación, y que la charla fuera mas animada, y con más risas por parte de los dos.</p>
<p>Nos terminamos la copa y yo pensé que ya era el momento de dar una vuelta a la situación, y nos dirigimos al coche, y recordé que en una de las charlas por internet, María me confesó que era más bien sumisa, y le gustaba el mundo Bdsm, y que veía muchos dibujos de manga japonés, tipo hentai, ( de contenido pornográfico) ,por lo que le dije que si le apetecía venir a mi piso a ver ese tipo de dibujos.</p>
<p> </p>
<p>Le dije esto de una manera graciosa, para que en el caso de que reaccionara de forma negativa, pudiera excusarme en que era una broma, pero como esperaba María reaccionó un poco sorprendida, y riéndose, diciendo…-ahora? Bueno, la verdad que no tenía eso en mente, pero si quieres.</p>
<p> </p>
<p>Al verla ya más baja de defensas, y entregada a la causa, jeje, una vez ya estábamos sentados en el coche, antes de arrancar, me acerque a sus labios, y mordí suavemente su labio inferior, reaccionando ella lanzándose hacia mi boca, para fundirnos en un beso corto pero con lengua.</p>
<p> </p>
<p>En ese momento mi polla reacciono, y adquirió un volumen considerable dentro del pantalón, notándolo ella, y mirando golosa hacia mi miembro.</p>
<p> </p>
<p>Decidí que era el momento de arrancar y no perder el tiempo, y con la polla a reventar en mi pantalón, nos dirigimos hacia mi casa.</p>
<p> </p>
<p>Maria puso su mano sobre mi polla por encima del pantalón, diciéndome con cara de puta relamiéndose, que si necesitaba ayuda para cambiar de marcha, y al verme asintiendo con mirada lasciva, procedió a desabrochar mi pantalón, bajar mi cremallera y liberar mi miembro, agarrándolo fuerte en la base del tronco, y simulando el cambio de marchas desde la primera a la quinta.</p>
<p> </p>
<p>María me estaba volviendo loco de placer, y mi polla estaba apunto de reventar, por lo que la agarre del pelo por detrás, y mirándola a los ojos, le dije..chupame la polla puta..al mismo tiempo que empujaba su cabeza hacia mi polla, no pareciendo que ella pusiera mucho impedimento, y cuando su boca estuvo a la altura de mi polla, rodeó mi glande con sus labios, y succionándolo, proporcionándome un gustito muy rico en esa zona de mi polla, pero yo quería más y usé mi mano derecha para empujarla firmemente hacia más abajo.</p>
<p> </p>
<p>María pareció comprender perfectamente mi gesto, y engulló ella solita todo mi rabo, apretando los labios a cada centímetro que comia de mi polla, quedando incrustado mi verga hasta los huevos.</p>
<p> </p>
<p>Era una sensación maravillosa sentir el calor, humedad, y presión de su boca y garganta, rodeando toda mi polla. Maria era una experta comedora de pollas, subiendo y bajando su cabeza, deslizando sus labios ejerciendo una presión magistral sobre mi rabo, y cuando bajaba la comia hasta el fondo pudiendo sentirla en su garganta, y como a la vez movia su lengua a una velocidad vertiginosa acompañando la mamada.</p>
<p> </p>
<p>Joder, estaba ante una autentica mamadora de pollas, y no iba a desaprovechar la noche. Estabamos ya llegando al garaje comunitario, y el trayecto se me había hecho demasiado corto.</p>
<p> </p>
<p>María seguía chupándome la polla, y yo no quería cortar ese bello momento, jeje, por lo que estacione en mi plaza, que estaba enfrente de la entrada de mi bloque, y como eran las 02:00 de la mañana, recé porque no apareciera ningún vecino a esa hora, y opté por continuar disfrutando de la magnífica comida de polla de la viciosa de mi amiga viuda.</p>
<p> </p>
<p>María chupaba con afán, y yo me hundía de placer en el asiento, recliné un poco el asiento para ponerme más comodo. La luz del garaje se apagó ya que lo hace de manera automática cuando pasan unos minutos y no detecta ningún movimiento, y en el coche también estábamos a oscuras ya que había quitado la llave del contacto.</p>
<p> </p>
<p>Era un momento sublime, María chupando como una buena puta, a oscuras, pero eso parecía que le hacía esmerarse más, y yo ya estaba en el cielo acercándome al orgasmo. Estaba todo excitado y comencé a mover mi pelvis hasta el fondo de su garganta acompasando cada vez que ella la tragaba hasta el fondo.</p>
<p> </p>
<p>Y cuando vi que el momento se acercaba, comencé a darle pollazos más fuertes y más rapidos hacia arriba, y ella tragando y apretando mas fuerte los labios, hasta que agarrando su cabeza con las dos manos, deje mi polla clavada al fondo de su boca, y comencé a descargar el torrente de leche que salía de mis huevos en su gargante, gritando de placer, --siiiiiiii, aahhhhhhhh, chupaaaaa putaaaaa, cerdaaaaa, tragaaaa mi lecheee cabronaaaaa¡.</p>
<p> </p>
<p>Maria succionó hasta mi ultima gota del néctar de mi leche, dejándome la polla reluciente, desplomándome en el asiento tan relajado, que había perdido consciencia de donde estaba, en el garaje de mi bloque, con los pantalones bajados, y la polla erguida todavía, y llena de babas de la María,y poco a poco me fui incorporando, subiendo el pantalón, y al salir del coche las piernas me temblaban.</p>
<p> </p>
<p>De camino al ascensor, junto a María, aunque mi polla andaba mas relajada, mi mente continuaba excitada, pensando todo el juego sexual que le podía dar esa noche a una mujer tan viciosa, además sumisa y tan amante de las pollas, y sobre todo, con esa detreza en hacer mamadas, jeje.</p>
<p> </p>
<p>( continuará…)</p>
<p> </p>
<p>Sigues ahi mi preciada y preciosa lectora?Mi lectora adorable está disfrutando en su intimidad poniéndose en el papel de la chica, jeje, o simplemente como espectadora de los hechos disfrutando como una buena voyeaur... espero que te haya gustado o haya pasado al menos un rato entretenido jeje, o han sido las manos las que has tenido entretenidas?;).</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>Si eres chica, y te ha despertado la curiosidad el relato, y el protagonista y el escritor, que son el mismo ser, osea yo; y te apetece contactarme, puedes escribirme a Mi correo es Bomboy_sexy@hotmail.com, siendo mi deseo poder conocer chicas interesantes, y vivir nuevas y excitantes fantasías juntos en la realidad.</p>
<p> </p>
<p>Nunca se sabe si puede ser el comienzo de una interesante y bonita historia, fantasía, experiencia, amistad, para vivir en la realidad.</p>
<p> </p>
<p>Soy una persona orgullosa, y no me gusta que me traten como a un objeto de placer, y que me escriban chicas intentando saciar su curiosidad como sumisas, buscando un rato de calentura por webcam, o cosas por el estilo. Me gusta ir descubriendo y conociendo a las personas, y después si hay feeling, se puede hablar de todo, pero de primeras agregarme para enseñarme unas tetas o una chica a cuatro enseñando su culo como una vulgar perrita, pues está bien, si eso surge y apetece jugar, pero no de forma mecánica y fría, y sin que exista ninguna confianza, se convierte en algo vacío, y es como ver una foto en internet de una desconocida.</p>
<p>Que contactemos a través de un relato erótico que he escrito, no significa que haya que centrar toda la comunicación en el sexo. Escribir para mi, es una manera de lanzar una botella con un mensaje dentro al mar, y así esperar que viaje ente océanos para transmitir vivencias, deseos, fantasías, para compartir, trasladar esas sensaciones y es naturaleza sexual a otras personas que puedan disfrutar, sentir, comprender, que les llegue y que conecten con esas experiencias y fantasías. Pero no significa que yo viva obsesionado con el sexo, ni con el mundo BDSM, cada persona somos un mundo por dentro, y hay mucho más allá en el escritor, que lo que se puede apreciar en el relato. Lo digo porque hay chicas que me escriben queriendo directamente hablar con el protagonista, sin importarles lo más mínimo pues que hay una persona detrás con sentimientos, emociones, sueños, deseos, miedos, ilusiones, así que yo estoy encantado de leerte y recibirte si me escribes, pero ten en cuenta todo eso, vale?</p>
<p>Preferiblemente prefiero que me escriban chicas del país que resido ahora España, más que nada por cercanía, pero estoy abierto a contactar con chica de otros lugares, eso siempre enriquece.</p>
<p>Sin duda se que me escribira una personita genial,..que tenga la suficiente intuición, y buen fondo, para valorar que merece la pena escribirme. Esa es la chica que espero, ..quizás este relato está echo para que contactemos, así que no dudes, que yo te recibiré con toda mi calidez y respeto.</p>
<p>Perrita no te hagas la sorprendida, te gusta que te llame así verdad, ahora mismo estás sola delante de la pantalla.Lo que tengo claro es que te gusta hacer esto, sacar esa parte oscura y perversa que tienes, que nadie sabe, poder dar rienda suelta a tus instintos no zorrita? Porque eres una chica muy cerda verdad?</p>
<p>Puede ser que en tu día a día, tenga que mostrarte ante los demás con una máscara, una coraza, que no te permita ser tu misma, y te proteja de mostrar tu verdadera naturaleza. Yo te doy la oportunidad de poder dar rienda suelta a todos esos instintos y deseos perversos, a mostrarte tal y como eres, y disfrutar de tu naturaleza sumisa</p>
<p>Así que esto va dirigido para ti, zorrita sumisa, ardiente, sensual, morbosa, que le gusta ser dominada, si quieres experimentar toda esa perversión que llevas oculta, podemos hablar, y quien sabe si un día terminar yo como Amo, en una habitación con poca visibilidad, azotando tu culito de sumisa sudoroso, expuesto ante mi, arrodillada en el suelo, mientras gimes excitada y nerviosa, y yo con mi polla como un mástil rozándote las nalgas, haciendote dudar si te la voy a clavar por el culo, o voy a hacertela tragar hasta el fondo de tu garganta. ¿Te excita verdad putita?</p>
<p>Si te interesa ser mi sumisa contáctame en Bomboy_sexy@hotmail.com, azotes y severos castigos te esperan, y si te portas bien quien sabe, quizás te premie perra;)</p>]]></content:encoded>
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