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									Relatos Eróticos - Mensajes Recientes				            </title>
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            <description>Relatos eróticos enviados por los usuarios. Portal con la comunidad de autores y lectores más morbosos de la red que interactúan con las escenas relatadas más morbosas. Relatos en familia, gays, bisexuales, dominación, sumisión y todo lo que te puedas imaginar.</description>
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                        <title>Unas vacaciones extraordinarias con mi madre</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/en-familia/unas-vacaciones-extraordinarias-con-mi-madre/#post-4142</link>
                        <pubDate>Tue, 27 Oct 2026 19:19:28 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Desde verano mi madre y yo decidimos que antes de final de año teníamos que volver a irnos de vacaciones juntos. No sabíamos aún el destino, ni siquiera los días pero lo que sabíamos era que...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p>Desde verano mi madre y yo decidimos que antes de final de año teníamos que volver a irnos de vacaciones juntos. No sabíamos aún el destino, ni siquiera los días pero lo que sabíamos era que nos queríamos ir de vacaciones a un sitio costero. Un mes antes de irnos decidimos que el sitio en cuestión sería al norte, a mí madre el norte es una de las zonas que mas le entusiasma así que no hubo que pensarlo mucho y decidimos irnos unos días a Santander.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><br /><br /><br />Llegamos al apartamento que habíamos alquilado y después de comer nos fuimos a dormir la siesta yo a la cama y mi madre ya se quedó dormida en el sofá, ella, que ya se había puesto cómoda nada más llegar, me la encontré en el sofá dormida, con un vestido de tirantes bastante fino y sin bragas. Le toqué la tripa, llamandola entre susurros, "mamá, mamá, ¿Estás despierta?" Enseguida, mamá abrió los ojos y al ver las intenciones que yo tenía, se hizo la interesante y volvió a cerrar los ojos así que yo pasé al ataque. Le levanté la camiseta, enseguida al notarlo mi madre, ella se movió y rápidamente la solté, ya estaba bastante caliente así que decidi sacarme la polla del pantalón y mamá se despertó de inmediato. "Que buena estás mamá" le dije sin pensarlo dos veces mientras me hacía una paja delante de ella. Mis dedos fueron directos a su coño, pero aún así se hizo la interesante y me apartó la mano diciéndome que ahora no era el momento pero no tardó mucho en caer y poco después mamá se empezó a tocar el coño con las yemas de sus dedos de la mano derecha.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><br /><br /><br />Enseguida, mamá me agarró la polla, haciéndome una paja de manera lenta y relajante "que suaves tienes las manos le dije" a la vez yo aproveche y le toqué su rosado y mojado coño, ya estaba empapada, por mucho que ella me lo negase al principio sabia que estaba cachonda. Le metí dos dedos por el coño, mamá no tardó nada en empezar a gemir de placer pidiendome que se lo hiciera más fuerte. Ya desnudo delante de ella, le lleve la polla a la boca para que me hiciera una de sus deliciosas mamadas, estaba ansioso por follarmela y no sabía cómo. Le saqué las tetas de su camiseta de tirantes que se había puesto para estar por casa, apretándole los pezones y comiéndole las tetas posteriormente, le mordí el pezon causándole algo de daño, a lo que ella respondió con un fuerte gemido. Mamá, por su parte continuo frotándome la polla mientras yo nuevamente le metía dos dedos por el coño sintiendo como el flujo vaginal de su coño me impregnaba mis dedos "sigue así" me decía, "no pares, me tienes cachonda perdida".</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><br /><br /><br />A continuación, mamá levantó las piernas y aproveché para meterle un dedo por el culo, mamá gimió salvajemente de placer, no se esperaba algo así pero le gustó, acto seguido se la metí por el coño y comenzó una de las folladas más salvajes que hemos tenido hasta la fecha. "Que dura la tienes cariño", me decía ella, empecé a follarla con contundencia hasta que ella me la quiso chupar, se la llevé a la boca y me hizo una rica mamada, salivandomela entera para a continuación, ponerla a cuatro patas sobre el sofá y follarle su empapado coño "Dios que rico cariño, follame fuerte" me decía, subí la intensidad y empecé a usarla de una manera brutal, mientras ella me decía, eso es cariño azotame cuanto quieras, le dejé las nalgas rojas de tantos azotes que le di, cuanto más fuerte la daba más quería que la usará, ella estaba caliente pero yo más y lo que más deseaba era que esto no se acabara jamás.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><br /><br /><br />Después de estar un buen rato follandola a cuatro en el sofá, aproveché para meterle un dedo por el culo, al notarlo ella me dijo, Dios mi vida me tienes a mil, no dejes de follarme nunca. Antes de correrme mamá volvió a chuparmela mientras se quitaba la camiseta quedándose completamente desnuda, lo que más me gustaba era como me la chupaba y como lo sigue haciendo claro. Bien salivada para luego follarmela como quiera, ¿Te gusta cariño? Me decía mientras nos mirábamos el uno al otro, estaba a punto de correrme, mamá yo lo había hecho previamente cuando me había cabalgado en el sofá y yo estaba a punto de ello, tras una suculenta mamada que tanto deseaba, no pude por menos y me terminé corriendo en su boca, haciendo que el semen se le cayera por los labios cuando abrió la boca.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><br /><br />Al terminar, ella me dijo, desde que follamos juntos me tienes caliente todo el día. <!--/data/user/0/com.samsung.android.app.notes/files/clipdata/clipdata_bodytext_261027_201735_073.sdocx--></p>]]></content:encoded>
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                        <title>Kitchen</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/hetero/kitchen/#post-4141</link>
                        <pubDate>Mon, 26 Oct 2026 20:31:31 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Mi teléfono vibró sobre la madera de la mesa. Una notificación de Instagram. Era Judith.&quot;¿Estás en casa?&quot;El corazón me dio un vuelco. Llevábamos meses jugando al gato y al ratón, acumulando ...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p>Mi teléfono vibró sobre la madera de la mesa. Una notificación de Instagram. Era Judith.<br />"¿Estás en casa?"<br />El corazón me dio un vuelco. Llevábamos meses jugando al gato y al ratón, acumulando una tensión que ya no cabía en el pecho.<br />"Sí. Ven ya", respondí.<br />No pasaron veinte minutos antes de que el timbre resonara. Abrí la puerta y ahí estaba ella. El aroma a ginebra y un perfume dulce me golpearon la cara. Su cabello negro caía en cascada sobre sus hombros y ese vestido ajustado marcaba cada curva de su culo y sus tetas. Sus ojos brillaban, nublados por el alcohol y el deseo.<br />"Tengo ganas de ti, Rafael", susurró, empujándome hacia adentro.<br />"Tú también me tienes loco", respondí, cerrando la puerta de un golpe.<br />No encendimos las luces. Nos dejamos guiar por el instinto hasta la cocina, donde la oscuridad era total y el aire se sentía denso, eléctrico. Ella me empujó contra la encimera fría. Sentí sus manos expertas bajando por mi abdomen hasta encontrar la cremallera de mi pantalón.<br />"Quiero sentirte ahora mismo", jadeó ella.<br />"Hazlo, Judith. Eres una perra cuando quieres", gruñí.<br />Escuché el sonido metálico de la cremallera y el roce de la tela. Judith se dejó caer de rodillas con una agilidad felina. En la penumbra, solo percibía el calor de su aliento chocando contra mi verga ya erecta y palpitante. De repente, sentí la humedad cálida de su lengua envolviendo la punta, succionando con una fuerza que me hizo arquear la espalda.<br />"Dios, Judith...", gemí.<br />Ella no respondió con palabras. Se lanzó sobre mi miembro, engulléndolo hasta la base. El sonido era obsceno: un shlicking rítmico y húmedo, el ruido de la saliva mezclándose con la fricción de su garganta. Sentía sus labios apretados, el vacío que creaba al succionar y la lengua jugando con el frenillo. Sus manos apretaron mis muslos, clavando las uñas mientras subía y bajaba con un ritmo frenético.<br />"Sigue así, no pares", le ordené, agarrando su cabello negro para guiarla.<br />El placer era una descarga eléctrica. El squelching de su boca trabajando mi verga llenaba el silencio de la cocina. Sentí cómo el pre-cum lubricaba cada embestida, haciendo que el deslizamiento fuera más fluido y ruidoso. Estaba llegando al límite.<br />"Me voy a correr, Judith. Sácamelo", grité.<br />Ella se separó justo a tiempo, con un hilo de saliva colgando de su labio inferior. Se desabrochó el vestido, dejando que la tela cayera y liberando sus tetas hermosas y pesadas. Se puso frente a mí, erguida, ofreciendo su pecho como un altar.<br />Llegó el momento. Disparé ráfagas espesas y calientes de semen que impactaron directamente sobre sus pezones y la piel blanca de sus senos. El líquido blanco se esparció, deslizándose lentamente por la curva de sus tetas mientras ella soltaba un suspiro de satisfacción.<br />"Mira cómo me has dejado", dijo ella con una sonrisa maliciosa, tocando la leche caliente y untándola sobre su propia piel.</p>]]></content:encoded>
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                        <title>Squirt</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/hetero/squirt/#post-4140</link>
                        <pubDate>Mon, 26 Oct 2026 20:12:48 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[El aire en la habitación pesaba, cargado con el aroma dulzón del vino y el perfume de Katherine, que ahora se mezclaba con el olor metálico y húmedo de la excitación. El vestido rojo yacía h...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-weight: 400">El aire en la habitación pesaba, cargado con el aroma dulzón del vino y el perfume de Katherine, que ahora se mezclaba con el olor metálico y húmedo de la excitación. El vestido rojo yacía hecho un guiñapo de tela sobre la alfombra. Ella estaba contra la cama, con el hilo dental de encaje rojo clavándose en sus nalgas, mientras yo sentía mi verga pulsar con una fuerza violenta contra la tela de mi pantalón</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Me arrodillé frente a ella. Mis dedos se hundieron en la carne blanda de sus muslos, apretando con una urgencia que me hacía temblar. Ella soltó un gemido ronco, echando la cabeza hacia atrás.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">—No puedo más, Jorge. Quítamelo ya.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">No hubo sutilezas. Tiré del encaje rojo hacia abajo, deshaciéndome de la última barrera. Sus labios vaginales estaban hinchados, brillantes, empapados de un flujo transparente que goteaba sobre la sábana blanca. El olor a sexo era embriagador, una mezcla de almizcle y deseo crudo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">—Estás empapada, Katherine.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">—Es por tu culpa. Llevo horas imaginando esto.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Me deshice de mi ropa con movimientos torpes, casi desesperados. Cuando mi pinga saltó libre, dura como una piedra y coronada por una gota de preseminal, ella soltó un suspiro tembloroso. Sus ojos recorrieron cada centímetro de mi miembro antes de que yo la empujara hacia atrás, abriendo sus piernas lo máximo posible.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Me posicioné. La punta de mi glande rozó su clítoris, que palpitaba como un corazón expuesto. El contacto fue eléctrico. Katherine arqueó la espalda, sus uñas clavándose en mis hombros.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">—Mírame. Quiero verte mientras me abres.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Empujé. El sonido fue un chapoteo húmedo y visceral cuando mi cabeza penetró en su canal estrecho. Ella soltó un grito ahogado, una mezcla de dolor y placer absoluto. Sentí cómo sus paredes vaginales, ardientes y lubricadas, succionaban mi miembro, apretándome en un abrazo asfixiante. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">—Dios, estás tan apretada...</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">—Más... no pares, mierda, que entre toda.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Hundí la pelvis con un golpe seco, haciendo que mis testículos chocaran contra su periné con un sonido sordo. El aire salió de sus pulmones en un jadeo. Empecé a moverme, un ritmo frenético y sin gracia, el roce de nuestras pieles sudorosas creando un sonido de chapoteo constante, el sonido de su humedad siento invadida por mi verga… ese bello sonido rítmico que llenaba el silencio de la habitación.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Cada estocada era una colisión de carne. Mi pinga se deslizaba entrando y saliendo de su preciosa concha, arrastrando consigo el exceso de lubricación que ya manchaba las sábanas. En un momento de frenesí, la fricción fue tanta que mi verga resbaló fuera casi por completo, solo para volver a entrar con un impacto brutal que la hizo jadear.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">—Sigue así, no te detengas. ¡La reputamadre!</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Sus muslos temblaban, envolviendo mi cintura con una fuerza desesperada. Sentía la presión acumulándose en su interior, una tensión eléctrica que llegaba al límite. Sus espasmos empezaron a cerrarse sobre mí, apretando mi glande con una fuerza casi insoportable. </span></p>
<p><span style="font-weight: 400">De repente, el cuerpo de Katherine se tensó violentamente. Sus ojos se pusieron en blanco y un grito desgarrador escapó de su garganta. En ese instante, sentí una descarga cálida y masiva. Un chorro abundante de líquido salió disparado de su interior, empapando mi base y salpicando las sábanas en una explosión húmeda y caliente.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-weight: 400">—¡Oh, mierda! ¡Diablita!</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">—¡No puedo... no puedo parar!</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Ella volvió a convulsionar, y otra descarga de líquido caliente inundó el espacio entre nosotros, creando un sonido de succión húmeda mientras yo seguía embistiendo sin piedad. La sensación del líquido eyaculado envolviendo mi verga aumentó la fricción y el placer hasta un punto insoportable.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Me dejé llevar. Mi espalda se arqueó y enterré mi pinga hasta el fondo, golpeando su cuello uterino con una fuerza ciega. Sentí cómo mi próstata se contraía y el semen empezó a dispararse en pulsos violentos y profundos, llenando su cavidad mientras ella seguía temblando en la cima de su propio orgasmo.</span></p>
<p><span style="font-weight: 400">Nos quedamos así, entrelazados, respirando el aire caliente y húmedo, con el corazón martilleando contra las costillas. El silencio regresó, roto solo por la respiración agitada y el sonido pegajoso de nuestros cuerpos separándose lentamente, dejando un rastro de fluidos y deseo consumido sobre la cama.</span></p>]]></content:encoded>
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                        <title>Cariño la tienes mucho más grande que tú padre</title>
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                        <pubDate>Mon, 26 Oct 2026 19:49:32 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Me acababa de levantar de la siesta, a decir verdad me habida despertado un poco juguetón así que decidí levantarme y despejarme un poco, escuché que Pilar, mi madre estaba en su habitación ...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p>Me acababa de levantar de la siesta, a decir verdad me habida despertado un poco juguetón así que decidí levantarme y despejarme un poco, escuché que Pilar, mi madre estaba en su habitación así que fui para allá y allí me la encontré, tumbada en la cama. Me acerqué lentamente hacia ella mientras ella seguía ojeando una revista, con una camiseta negra de manga larga y desnuds de cintura para abajo con las piernas en alto y unos zapatos de tacón alto puestos, los mismos que se había puesto el sábado por la noche cuando salimos los dos juntos a cenar. Al verla, no pude por menos y fue inevitable ponerme cachondo, parecía que lo que quería era ponerme cachondo. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Enseguida me quité el pantalón de chándal que llevaba puesto y me empecé a hacer una paja delante de ella mientras mi madre por su parte continuaba como si nadie más estuviera allí en ese momento. Observaba como ella movía las piernas de atrás hacia delante y una vez que la puse bien dura me subí de nuevo el pantalón apartándomela hacia un lado, con una ereccion bastante considerable, me empecé a pasear por la habitación hasta que decidí plantarme en la cama de rodillas delante de ella para que se diera por aludida. Nuevamente me la saqué del pantalón, lo cierto es que los dos lo hacíamos con total naturalidad, como si no pasara nada y ella también muchas veces trata de provocarme tocándose el coño con los dedos. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Fue entonces cuando mamá levantó la vista de la revista y se percató de la enorme ereccion que tenía, mi madre boquiabierta y sin palabras, me la agarró con su mano izquierda y me empezó a hacer una paja lentamente, "que delicia me decía" sin pensarlo mucho, mamá se la metió en la boca, haciéndome así una deliciosa mamada mientras yo le agarraba las nalgas dándole numerosos azotes, sin que ella se inmutara apenas. Le aparte el pelo hacia atrás mientras continuaba lamiendomela con firmeza, atragantandose con ella varias veces y salivandome como solo mi madre sabe. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mamá estaba cachonda solo había que verla y deseaba mucho tener mi polla dentro de ella, tras comérmela, mi madre quiso que eligiera yo así que la puse a cuatro patas en la cama y se la metí por el coño, nada más metérsela mi madre exclamó "joder cariño, que dura la tienes". Empecé a follarla lentamente mientras ella lo disfrutaba sin parar de gemir, le agarre las nalgas con fuerza, azotandola, mientras ella me decía "haz conmigo lo que quieras cielo", cada vez la follaba con más fuerza y ella cada vez gemía más fuerte, "eso es mi vida follame, no pares, sigue así..." Me dijo en varias ocasiones, enseguida entendi que lo que más deseaba era follar conmigo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>A continuación, le di la vuelta a mi madre follandola el coño, ese coño decorado con vello que mamá se había dejado hacia unos días en fomaode triángulo invertido y que con solo verlo me ponía a mil. Seguidamente me puse de lado para seguir follandola, diciéndole, "este coño tiene mucho aguante" mientras ella se reía, le agarre las tetas podía sentir que me quedaba poco para acabar pero quería fuera inolvidable, antes de correrme mamá quería comérmela así que así hizo, se puso boca abajo y mientras yo me quedé tumbado ella aprovechó para comérmela lentamente, por poco me corro en su boca aunque lo pude aguantar a duras penas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Después, Pilar se puso encima, cabalgandome sin parar como si fuera su potro sexual, nos besamos apasionadamente, al final el mirarnos el uno al otro durante tanto tiempo pasó lo que tenía que pasar y terminamos besándonos mientras continuaba follandola, mamá aprovechó y se metió un dedo por el culo, algo nuevo que nunca antes le había visto hacer. Estaba a punto de correrme y no creo que aguantase mucho más pero antes de ello, mamá aprovechó y me regaló una última mamada antes de que me corriera.</p>]]></content:encoded>
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                        <title>Mi madre jura que no es una mujer facilona</title>
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                        <pubDate>Sat, 24 Oct 2026 17:16:13 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Me había duchado hacia relativamente poco y me estaba secando la cabeza cuando salí del baño, desnudo, justo en ese momento, Pilar, mi madre pasaba por el pasillo viéndome desnudo, sorprendi...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p>Me había duchado hacia relativamente poco y me estaba secando la cabeza cuando salí del baño, desnudo, justo en ese momento, Pilar, mi madre pasaba por el pasillo viéndome desnudo, sorprendida ante la situación, me dijo que no podía pasearme desnudo por casa, en ese momento mamá llevaba un vestido transparente de tirantes con una coleta hecha que le quedaba de maravilla, ella se echó a reír ante la situación después y me dijo, que sepas que no soy de ese tipo de mujeres a las que solo con ver al chico desnudo se pone cachonda, mamá me tapo con la toalla pero para entonces ya me estaba poniendo un poco cachondo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>A continuación me pidió que me fuera a poner algo de ropa, entonces entendí que no aguantaba mucho viéndome asi, le estaba poniendo cachonda y a decir verdad también le estaba provocando un poco. Mamá se quedó un rato en el pasillo mientras nos mirábamos pero me pidió que me fuera, así hice entonces. Al llegar a la habitación, le tiré la toalla cayendo justo donde estaba ella, escuché como mamá hacia un gesto de asombro y recogía la toalla, tirandomela hacia donde yo estaba de inmediato mientras me decía cambiate y ven al salón cuando acabes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Al llegar, mamá estaba sentada en el sofá, pero como era de esperar no le hice caso y llegué a donde estaba ella desnuda y con una buena ereccion, mamá se tapo la cara de inmediato riéndose algo cortada ante la situación. Me senté a su lado, abrazándola mientras le besaba el cuello, a mamá es algo que la enciende casi al momento, le separé las piernas, apoyando la derecha sobre mi pierna izquierda, empecé a deslizar la mano hacia abajo, tocándole el coño por fuera de las bragas, las cuales estaban ya un poco mojadas. Enseguida, mamá intentó apartarme con pocas ganas, dado que le estaba gustando mientras me decía, "cariño sabes que intentó no ser tan facilona pero no sé qué me haces que pones a mil siempre", lo cierto es que desde hacia unos meses ya habíamos pasado a ser algo más que madre e hijo como he dicho anteriormente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mamá empezó a jadear lentamente, le estaba gustando que le masajease el coño por fuera y eso a la vez le ponía más cachonda. Le cogí del cuello mientras nos empezamos a besar, no quería que dijese nada simplemente disfrutar los dos juntos del momento, tenía las bragas apartadas hacia un lado, rápidamente noté, que mamá se había dejado vello en el coño y eso sabía que me ponía mucho vérselo así, me moría de ganas por follarla estaba ansioso y así se lo hice saber. Mamá se abrió de piernas mientras yo seguía tocándole el coño de arriba hacia abajo sin parar, ella por su parte cada vez gemia más y no paraba de decirme lo mucho que me amaba. Con las bragas ya prácticamente apartadas hacia un lado y el coño al aire, noté como ella me miraba, mientras le apretaba los labios del coño ligeramente, Pilar, por si parte me empezó a coger la polla haciéndome lentamente una paja, a la vez que yo le lubricaba aún más el coño para metersela en breves momentos. En ese momento le confesé algo, "nunca antes he sentido por nadie lo que siento por ti" aún sabiendo que es mi madre es una relación maravillosa que me pone como una moto. Mamá cada vez gemia más fuerte, los vecinos debían de estar hasta las narices pensaba yo. Nos masturbamos el uno al otro, mamá me empezó a hacer una paja y yo le estaba haciendo dedos cada vez con más fuerza, hasta que momentos después se agachó metiéndose la polla en la boca, que placer me dio de repente, mamá por su parte se apartó de nuevo las bragas, observando el vello que se había dejado en el coño, vérselo así era lo que más me ponía.</p>
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<p>Empezó a tocarse el coño con sus dedos a la vez que me la chupaba, mientras la observaba, empecé a decirle, "sigue chupando puta como tú sabes" al decirle eso era como que le ponía más y me lo hacia con más vigor. Tras ello, mamá me dijo bésame, mientras le frotaba el coño con mi mano derecha, a la vez que le metía un dedo por el culo, ella al no esperarselo gritó fuertemente, y siguió frotándome la polla mientras me besaba.</p>
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<p>Posteriormente, mamá se puso encima de mi, comenzando a cabalgarme, al empezar le dije "que ganas de follarte mi amor" ella me correspondió con un beso y comenzó la acción. Se la metí por el coño y empezó a cabalgarme lentamente subiendo enseguida de intensidad, se sacó las tetas del vestido, cosa que adoro, continúe frotandole el coño mientras le follaba, mamá me decía "sigue así cariño, follame cuanto quieras mi vida", de lo mojado que lo tenía, la polla se salió varias veces pero continúamos follando, mientras ella se salivaba el coño, mira como me tienes me decía ella. Después de esto, la saqué, puse a mamá tumbada boca arriba en el sofá con las piernas levantadas y continúe follandole el coño como se merecía, diciéndome "follame cariño, follame cuanto quieras y más", continúe follandola con fuerza mientras observaba sus caras de placer, ella no aguantaba más, estaba apunto de correrse pero aún aguantaba hasta que finalmente a punto de correrme la saqué y me terminé corriendo en su coño por fuera.</p>
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<p>Mamá me cogió la polla y me dijo ¿Quieres que te la chupe cariño? Al verme la cara ella me sonrió y me puse sobre su cara, se la metió en la boca, metiéndosela hasta dentro como si le estuviera follando el coño, sentía como se atragantaba con cada empujon, mientras jadeaba y gritaba sin parar ni por un momento, lo estaba disfrutando al máximo hasta que pare para que mamá cogiera aire, mientras lo cogía ella me dijo, "follame así siempre mi amor, úsame cuanto quieras" me tienes a mil cariño mío. Me aparte levantándome para que ella se pudiera colocar mejor en el sofá, y con las piernas de nuevo flexionadas, mientras me miraba me empecé a hacer una paja, al ver el semen que le había quedado en el coño de la corrida anterior, se lo extendí y le lleve los dedos a la boca para que lo degustara como ella me dice.</p>
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<p>Me arrodillé en el suelo follandola por el coño por última vez, mientras escuchaba como decía "oh joder" me agarré al sofá para aumenta mi fuerza para follarla y darle unas buenas últimas embestidas, mientras ella no podía articular más palabras que sus jadeos, sacandosela de nuevo y corriendome de nuevo sacando las ultimas gotas que me quedaban dentro de semen mientras ella miraba como lo hacia. Al terminar, Pilar, mi madre se levantó del sofá, nos besamos en la boca y me dijo "ha sido maravilloso mi vida". <!--/data/user/0/com.samsung.android.app.notes/files/clipdata/clipdata_bodytext_261024_191027_859.sdocx--></p>]]></content:encoded>
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                        <title>Cuando los huecos de su cuerpo cuentan otra historia</title>
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                        <pubDate>Thu, 22 Oct 2026 17:37:34 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[CUANDO LOS HUECOS DE SU CUERPO CUENTAN OTRA HISTORIA
 
 
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                        <content:encoded><![CDATA[<div data-olk-copy-source="MessageBody">CUANDO LOS HUECOS DE SU CUERPO CUENTAN OTRA HISTORIA</div>
<div> </div>
<div> </div>
<div>Nos conocimos en un lugar tan aburrido que ni la casualidad quiso disimularlo: una charla sobre seguridad laboral en una aseguradora. Yo estaba ahí como parte del equipo técnico de una empresa metalúrgica, donde trabajaba como encargado de mantenimiento industrial. Mariela había empezado hacía pocos meses como administrativa en un estudio de abogados que asesoraba a la ART. Era nueva, y se notaba.</div>
<div>Se sentó en la última fila, sola, con una carpeta sobre las piernas y un café que no se animaba a tomar. No se maquillaba mucho, vestía con ropa holgada, colores neutros. Casi pasaba desapercibida. Casi.</div>
<div> </div>
<div>Pero cuando cruzó la pierna, lo supe. Esa chica de gesto tímido y voz suave tenía unas caderas imposibles de ignorar, un culo redondo y alto, y un par de tetas grandes que su remera intentaba esconder sin éxito. Lo supe enseguida: no era una de esas minas que buscan miradas… pero las generaba igual. Y eso, por alguna razón, me calentó más.</div>
<div> </div>
<div>Después de la charla me acerqué, más por curiosidad que por intención. Quise escuchar su voz. Quise verla de cerca. Quise saber si esa combinación extraña —de chica inocente con cuerpo pornográfico— era real o solo una ilusión de la distancia. No era una ilusión. Mariela existía. Y lo que todavía no sabía era que, detrás de toda esa timidez, había una oscuridad secreta. Un deseo tan profundo que ni ella misma podía nombrar del todo. Al menos, no todavía.</div>
<div> </div>
<div>Nos costó arrancar. Ella no era de las que dan muchas señales. Yo tampoco era un seductor de manual. Me acuerdo que intercambiamos un par de mails “de trabajo” después de aquella charla, y que aproveché una excusa ridícula para invitarla a tomar algo, un café, Mariela aceptó. Y eso fue todo lo que necesité.</div>
<div> </div>
<div>La primera vez que salimos fue al bar de siempre, ese que está frente a Plaza San Martín, con sillas de madera incómodas y mozos que no escuchan. No fue una cita explosiva, ni de esas donde el tiempo se detiene. Pero me gustó escucharla. Tenía una manera de hablar entrecortada, como si cada frase la pensara dos veces antes de soltarla. Y cada vez que se reía, se tapaba la boca, y yo me moría por besarla en ese gesto.</div>
<div>La segunda vez ya fue cena. Un bodegón de barrio, mozos viejos, luz tenue. Le pedí vino sin preguntar, y se sonrojó. Me dijo que no solía tomar, que no salía mucho, que no era de “eso”. Y, sin embargo, cuando la dejé en la puerta de su departamento, no bajó del auto enseguida, se quedó, me miró. Y fue ella la que se acercó. Su primer beso no fue tímido. Fue húmedo, profundo. Como si todo lo que no decía se lo hubiera estado guardando para ese momento.</div>
<div> </div>
<div>Después de eso, todo fue rápido, demasiado, incluso. A los tres meses ya dormía más en mi casa que en la suya. A los seis, empezamos a convivir. Y ahí empecé a conocer otras versiones de Mariela. La de la cocina desordenada, la que se ponía mi ropa interior por un tonto fetiche, la que se reía en voz alta cuando nadie la veía. Pero, sobre todo, conocí a la Mariela de la cama.</div>
<div> </div>
<div>No sé si fue la comodidad, la confianza o alguna fantasía reprimida, pero en cuanto se soltó, descubrí que esa mujer dulce y callada tenía un lado sexual voraz. Le gustaba probar cosas. Le gustaba ser guiada, pero también provocar. Le calentaban los lugares prohibidos: el sillón, el baño a media tarde, incluso el balcón si era de noche. Me mordía, me ataba las manos con sus corpiños, me decía cosas al oído que me dejaban duro como piedra. Tenía una forma de montarme que no era casual: sabía exactamente qué quería hacerme sentir. Y lo lograba.</div>
<div> </div>
<div>Pero también tenía silencios. No pedía demasiado. Esperaba. Observaba. Hasta que un día, cuando ya llevábamos un tiempo juntos, me lo pidió. Fue la primera vez. Y esa noche, todo cambió, la idea de unas vacaciones alocadas, lejos de la rutina diaria y las pesadas obligaciones, solo ser libres por unos días</div>
<div> </div>
<div>El destino, Jamaica</div>
<div> </div>
<div>Decidimos escaparnos casi sin planearlo, una locura que se armó entre mensajes y llamadas de última hora. Mariela necesitaba aire, yo también. Y Jamaica apareció como la opción perfecta: playas de arena blanca, palmeras que se mecen con la brisa, reggae que vibra en cada rincón, y un pueblo orgulloso de su historia y su cultura.</div>
<div>Kingston, la capital, es una mezcla intensa de caos y ritmo, con mercados llenos de colores, olor a especias, y hombres con cuerpos torneados por el sol y el trabajo duro. Pero no queríamos eso. Buscábamos el descanso.</div>
<div> </div>
<div>Así que nos fuimos a Negril, al oeste. Allí las playas son infinitas, el mar de un azul imposible, y los atardeceres se pintan con tonos que parecen sacados de un cuadro.</div>
<div>La gente, amable y sonriente, tiene una energía que contagia. Los hombres, muchos de ellos pescadores o atletas, se pasean por la costa con torsos descubiertos, músculos marcados y sonrisas que no se esconden.</div>
<div>Las costumbres locales, entre jamaicanos y turistas, son una mezcla de relajación y fiesta: el día se pasa en la playa, el ron nunca falta, y la música, siempre presente, crea un fondo sensual perfecto para que los deseos se despierten.<br />Negril tiene esa manera especial de hacerte olvidar que existe el mundo. El sol pega distinto, como más tibio. El mar no salpica, acaricia. Y todo parece diseñado para que el tiempo se diluya entre la arena, el ron y los cuerpos semi desnudos.</div>
<div> </div>
<div class="x_elementToProof">Esa tarde Mariela eligió su traje de baño más diminuto. Uno que yo ni recordaba que hubiéramos alistado. Un pedazo de tela color piel, casi invisible, a la distancia parecía completamente desnuda, ese que dejaba su culo redondo expuesto como una provocación involuntaria y los pechos desafiando que equilibrio del mundo. Apenas lo vi, supe que no iba a pasar desapercibida. Y no pasó.</div>
<div> </div>
<div>Mientras caminábamos por la orilla, más de una mirada se le quedó pegada a las curvas que ella, como siempre, fingía no notar. Pero yo sí lo notaba. Yo lo sentía. Sentía las miradas clavarse en su espalda, en sus tetas apenas contenidas, en la forma perfecta en que la arena se le adhería a la piel húmeda.</div>
<div> </div>
<div>Nos cruzamos con él cerca de una caseta de bebidas. Alto, moreno, de unos cuarenta quizás, con el cuerpo cincelado por el sol y el esfuerzo. No era un físico de gimnasio: era real. Músculos grandes, marcados, pero sin exagerar. Llevaba un short y nada más. Tenía una sonrisa fácil y una voz profunda, casi musical.</div>
<div> </div>
<div>—¿First time in Jamaica? —nos preguntó, mientras levantaba un vasito de ron que nos ofreció como si fuéramos viejos amigos.</div>
<div><br />Mariela sonrió, aceptó el trago y se sentó en la reposera como si ese lugar fuera suyo de toda la vida. Yo también me dejé llevar. El tipo se llamaba Dwayne, era instructor de buceo y, como la mayoría en ese rincón de la isla, hablaba un inglés suave, lleno de pausas. Hablamos de todo y de nada. Rutas para recorrer, comida local, el calor, los turistas, el reggae, el ron. Y mientras tanto, mi mujer se iba soltando. Más risa, más contacto visual. Cruzaban frases en inglés que yo no entendía del todo. Miradas que empezaban a tener otro peso.</div>
<div> </div>
<div>En un momento, ya con la tarde cayendo, Mariela se apoyó en mí y me dijo, como quien comenta algo del clima:</div>
<div> </div>
<div>—¿Te parece muy loco invitarlo al hotel?</div>
<div> </div>
<div>La miré sin entender. Pensé que hablaba de seguir tomando algo, que le había caído simpático, que no quería cortar la charla.</div>
<div> </div>
<div>—¿Para qué? —pregunté.</div>
<div> </div>
<div>Ella giró el rostro hacia mí, seria, pero sin dureza.</div>
<div> </div>
<div>—Para coger con él —dijo, como si acabara de pedirme otra copa.</div>
<div> </div>
<div>Me quedé helado. El paraíso perfecto de ese lugar… todo pareció detenerse un segundo.</div>
<div> </div>
<div>—¿Qué?</div>
<div> </div>
<div>Mariela bajó la voz, pero no la intensidad de su mirada.</div>
<div> </div>
<div>—Siempre tuve esa fantasía, Mauro. Como muchas. Con un negro. Con un tipo así. Grande. Oscuro. Que me agarre como si no me conociera. Como si yo no fuera tu esposa. Y estamos acá... y él está acá.</div>
<div> </div>
<div>No me reí. No me enojé. Solo sentí algo raro estirarse adentro mío. Como una mezcla de celos, miedo y una excitación que no me atreví a nombrar todavía.</div>
<div> </div>
<div>No respondí enseguida. Me limité a mirarla, a buscar en sus ojos si lo decía en serio o si era algún juego extraño, algo empujado por la fantasía. Pero no. Mariela no jugaba. Esa calma que tenía cuando hablaba de cosas incómodas era más sincera que cualquier grito. Y eso me descolocaba.</div>
<div> </div>
<div>Dwayne seguía sonriendo, como si no supiera nada, como si no sospechara lo que Mariela acababa de proponer. O tal vez sí lo sabía. Tal vez lo había sabido desde el primer momento en que la vio cruzar por la arena con ese culo perfecto rebotando bajo el sol.</div>
<div> </div>
<div>—No sé qué decir —murmuré.</div>
<div> </div>
<div>—No digas nada —me contestó. Y me besó. Lento. Profundo. Con ese mismo sabor a ron y sal que tenía desde la tarde. Un beso que no buscaba convencerme… sino abrir la puerta.</div>
<div> </div>
<div>No tardamos mucho más. Dwayne nos siguió sin preguntar. No hubo charlas serias, ni acuerdos previos, ni listas de lo que se podía o no se podía hacer. Solo caminamos los tres hacia el hotel, descalzos, sucios, con la ropa pegada al cuerpo por la transpiración y la sal marina.</div>
<div>Entramos al cuarto cuando el sol ya caía, pero aún no era de noche. No habíamos cenado. No nos habíamos bañado. Teníamos arena en los pies, olor a mar en la piel, aliento a alcohol. Todo era desprolijo, crudo, real. Como si lo que estaba por pasar no necesitara ningún adorno, ningún ritual, ninguna justificación.</div>
<div> </div>
<div>Mariela entró primera. Se sacó el pareo sin decir una palabra. Quedó con su traje de baño diminuto, tiritas húmedas que apenas cubrían lo mínimo. Dwayne la siguió con la mirada fija. Y yo… me quedé atrás.</div>
<div> </div>
<div>Me sentí… menos. No por ella. Por él. Por ese cuerpo imponente que ahora veía sin filtros: pecho amplio, brazos fuertes, abdomen duro. Era como mirar un animal hermoso, salvaje, diseñado para dominar. Y lo peor es que todavía no había mostrado todo. Pero yo ya me lo imaginaba. Y el simple hecho de intuirlo me revolvía el estómago y me endurecía la pija al mismo tiempo.</div>
<div> </div>
<div>Mariela se sentó al borde de la cama. Me miró.</div>
<div> </div>
<div>—Quiero que estés —me dijo—. Quiero que lo veas.</div>
<div> </div>
<div>Y yo asentí. Sin palabras. Sin entender del todo si eso que sentía era miedo, celos, morbo… o todo junto.</div>
<div> </div>
<div>Cuando cerré la puerta del cuarto, el aire acondicionado apenas logró disimular el calor pegajoso de nuestros cuerpos. Mariela caminó unos pasos, y antes de decir nada, me apoyó la mano en el abdomen. No con cariño. No con dulzura. Con firmeza. Como si marcara una frontera.</div>
<div> </div>
<div>—Vos mirá —me dijo sin mirarme—. Solo mirá. Filmá, sacá fotos, hacé lo que quieras… pero no te acerques. Hoy no te toca.</div>
<div> </div>
<div>Me quedé helado. La suavidad de su piel contrastaba con la dureza de esa orden. Fue una caricia fría. Una sentencia dulce. Y supe que no estaba jugando. Lo decía en serio. Esa noche, yo era un invitado. Un testigo del deseo de mi mujer con otro hombre.</div>
<div>Mariela se giró y lo miró a Dwayne. El tipo no decía nada. Esperaba. Seguro ya había estado en esa escena antes. Sabía cuándo moverse.</div>
<div> </div>
<div>Entonces ella se llevó las manos a la espalda y desató la parte superior del traje de baño. Las tiras mojadas cayeron y sus tetas quedaron al aire, redondas, firmes, todavía marcadas por el sol. Unas líneas finas, blanquecinas, cortaban el color dorado de su piel. Marcas tímidas, pero visibles. Las marcas de lo que cubría su bikini. Y yo… nunca la había visto tan desnuda como en ese instante.</div>
<div> </div>
<div>Siguió con la parte inferior. Se la bajó lentamente, dejando ver primero el monte de Venus, depilado, terso, después los labios… y luego, completa, ahí, de pie, frente a ese hombre que no conocíamos. O quizás sí. Quizás ya lo conocía con solo mirarlo.</div>
<div> </div>
<div>Dwayne no dijo nada. Se sacó el short sin ceremonia. Sin pausas.</div>
<div> </div>
<div>Y ahí fue cuando Mariela lo vio.</div>
<div> </div>
<div>Sus ojos se agrandaron. Su boca se abrió apenas, sin sonido. No era solo grande. Era obsceno. Un tronco oscuro, grueso, largo, que colgaba entre sus muslos con un peso que parecía imposible. Vivo. Casi arrogante. Como si supiera lo que era capaz de hacer.</div>
<div> </div>
<div>Yo tragué saliva. Sentí una mezcla de vértigo, vergüenza, celos, y algo más primitivo que no supe nombrar. Mariela seguía mirándolo. Ya no me registraba. No había ternura en su rostro. Solo una urgencia, una necesidad animal, como si todo su cuerpo le gritara que lo quería adentro.</div>
<div> </div>
<div>Y yo, parado en un rincón, sin poder tocarla, sin poder hablarle, sabía que estaba a punto de ver algo que iba a cambiarme para siempre.</div>
<div> </div>
<div>Ni un minuto más. Ni una palabra. Dwayne dio un paso, solo uno, y la tomó de la cintura con ambas manos. No fue brusco, pero tampoco suave. Fue exacto. Seguro. Como quien ya sabe lo que va a pasar y no tiene dudas.</div>
<div> </div>
<div>La levantó en el aire como si no pesara nada. Como si Mariela fuera una hoja de papel mojado. Y ella… ella no ofreció resistencia. Se dejó hacer. Se rindió con naturalidad, como si ese gesto masculino, primitivo, fuera lo que había estado esperando.</div>
<div> </div>
<div>Sus piernas quedaron colgando unos segundos, hasta que ella instintivamente las rodeó alrededor de su torso. Sus pechos se aplastaron contra ese pecho oscuro, caliente, musculoso. Y entonces se besaron.</div>
<div> </div>
<div>No fue un beso tierno. Fue un asalto. Un devorarse.</div>
<div> </div>
<div>Dwayne le comía la boca con esos labios gruesos, carnosos, salvajes. La apretaba con sus brazos como si pudiera quebrarla. Y sin embargo, Mariela se aferraba a él con la fuerza de quien no quiere soltarse nunca.</div>
<div> </div>
<div>Desde donde estaba, podía ver cómo sus bocas se fundían, cómo sus lenguas se peleaban, cómo el negro la sujetaba del culo con las dos manos abiertas, marcándole los dedos en la piel blanca. La alzaba, la sostenía con facilidad, con esa seguridad animal que a mí me faltaba.</div>
<div> </div>
<div>Y ella… ella me miraba de reojo.</div>
<div> </div>
<div>Entonces cayeron a la cama, los dos mojados, salados, cubiertos de arena y deseo. Se movieron con una sincronía animal, casi brutal, y sin decir una palabra se colocaron en posición: Mariela se acomodó arriba, de espaldas, y Dwayne la recibió en un 69 que parecía pactado desde antes de nacer.</div>
<div><br />La tomó con las dos manos y enterró su cara entre sus piernas, separándole los glúteos con una brutalidad controlada. Le comía la conchita como si fuera su comida favorita, con hambre, con ruido, con lengua y labios y todo el peso de su mandíbula negra apretándole el sexo. No se limitaba a lamerla: la succionaba. Le sorbía los jugos, le mordía suave el clítoris, le gemía adentro como si disfrutara más que ella.</div>
<div> </div>
<div>Mariela se retorcía arriba suyo, gimiendo, sin control. Y al mismo tiempo, tenía su atención dividida.</div>
<div> </div>
<div>Porque ahí estaba, delante de su cara, esa verga gigantesca, dura, brillosa, apuntando hacia su boca como un castigo divino.</div>
<div> </div>
<div>Ella la tocaba con una mano, primero con timidez, como tanteando su peso, su temperatura. Después, se la llevó a la cara. La acariciaba con los labios, la lamía apenas, como si no pudiera creer que algo tan grande pudiera ser real.</div>
<div> </div>
<div>Yo… no podía moverme. Estaba en la silla, con la pija dura, palpitando, los dedos temblorosos en el celular, grabando y tomando fotos como un enfermo.</div>
<div> </div>
<div>Dwayne comía y comía como un poseído, y Mariela ya no podía hablar. Solo gemía. Solo lo mamaba. Solo se entregaba. Y yo la veía… como nunca la había visto antes. Tan puta. Tan libre. Tan mía… y tan de otro.</div>
<div> </div>
<div>Mariela tomó el preservativo como si todo hubiera sido planeado. Ni siquiera me miró al principio. Solo lo desenrolló con cuidado, pero con esa seguridad que jamás le había visto. Lo que tenía entre las manos era inmenso, grueso, oscuro. Y ella parecía disfrutar incluso de la dificultad para cubrirlo entero. Yo apenas respiraba. Tenía el estómago revuelto, la boca seca… y el pito duro. Increíblemente duro.</div>
<div> </div>
<div>Entonces me miró. Esa mirada suya, mezcla de ternura y descaro, y me dijo, como si fuera lo más natural del mundo:</div>
<div> </div>
<div>—Me lo voy a coger, Mauro… ¿Te calienta?</div>
<div> </div>
<div>Sentí un cosquilleo recorrerme la espalda. No supe qué contestar. Solo asentí, sin entender del todo quién era yo en esa escena.</div>
<div> </div>
<div>Mariela se montó encima suyo. Apenas logró que le entrara la punta y luego poco más, hasta la mitad, parecía ser su medida. Pero ese tipo, con una fuerza brutal, la tomó de las caderas y la empujó hacia abajo. El grito de Mariela me perforó el pecho. Nunca la había oído así. Era placer puro. Crudo. Y no era mío.</div>
<div> </div>
<div>Se inclinó hacia adelante y le metió las tetas en la boca, como obligándolo a devorarlas. Él no dudó. Ella se movía encima de él como si fuera algo que necesitaba desde siempre, como si yo nunca hubiera existido. Yo no podía dejar de mirar. La veía temblar, lo sentía también en mi cuerpo. Una mezcla insoportable de celos, dolor… y una calentura que me daba vergüenza.</div>
<div> </div>
<div>La verga de ese tipo salía y entraba de ella empapada, chorreando sus propios jugos. Mi mujer. La mujer con la que dormía cada noche. La que me decía “te amo” después de cada polvo tranquilo. Ahora era otra. Y yo también.</div>
<div> </div>
<div>No supe cuánto tiempo llevaban entrelazados cuando lo vi a él cambiar de ritmo. Mariela, aún sobre la cama, parecía completamente entregada a su cuerpo y a su energía. Pero entonces él la giró, con movimientos firmes, hasta dejarla de rodillas, la espalda arqueada, su cola redonda y perfecta brillando por el sudor y la sal.</div>
<div> </div>
<div>El tipo le acarició la cintura, luego descendió lentamente, y al llegar a esa zona tan íntima, la que siempre había sido sólo mía, noté cómo ella tensaba los hombros. Lo miró de reojo y, con una sonrisa que conocía bien, le dijo:</div>
<div> </div>
<div>—Ahí no… el culo es solo para mi marido.</div>
<div> </div>
<div>Lo dijo con tono de advertencia, pero también con esa chispa juguetona, la misma que había usado tantas veces conmigo cuando quería provocarme. Y funcionó. Porque vi cómo él ignoraba esa frase como si fuera un desafío más, y ella tampoco se apartaba.</div>
<div> </div>
<div>Yo, desde mi rincón, ya no sabía si estaba respirando. Sentía la garganta seca, la piel ardiéndome. Me dolía el deseo, la envidia, el morbo. Era como ver una escena prohibida y sagrada al mismo tiempo. Como si lo que siempre había sido nuestro ritual privado se transformara en un espectáculo ajeno, bestial y desbordado.</div>
<div> </div>
<div>Ella volvió a repetir, más bajito esta vez:</div>
<div> </div>
<div>—No… por la cola no, es que la tenes muy grande...</div>
<div> </div>
<div>Pero no era un no de verdad. Yo la conocía. Su cuerpo no se resistía, su voz temblaba entre placer y rendición. Y cuando dejó caer la cabeza sobre la sábana y sus caderas se alzaron más aún, entendí que ya no había vuelta atrás. Que ese límite también era parte del juego. Que ella lo estaba rompiendo frente a mí.</div>
<div> </div>
<div>Y aún así… no podía dejar de mirar.</div>
<div> </div>
<div>Mariela se arqueó suavemente, dejando que el ritmo de sus caderas tomara el control. Sus movimientos eran lentos, casi ceremoniales, como si estuviera danzando al compás de un deseo que ya no intentaba disimular. Desde mi rincón, apenas respiraba. Sentía que cualquier sonido podía romper el hechizo.</div>
<div> </div>
<div>Su cuerpo brillaba bajo la luz tenue de la habitación, salpicado de sal, de arena, de todo lo que traíamos del mar. El ambiente aún olía a bronceador y a humedad tropical. Pero lo más embriagador era ella. Esa mujer que conocía mejor que nadie, y que sin embargo ahora se me mostraba como si fuera otra.</div>
<div> </div>
<div>Vi cómo sus dedos se apoyaban con firmeza, cómo sus caderas marcaban el compás y cómo los gemidos suaves escapaban de sus labios a pesar de todo lo que intentaba contener. Me sentí a punto, sin apenas haberme tocado. No sabía si era la escena, o la forma en que me miraba de reojo, como sabiendo lo que provocaba.</div>
<div> </div>
<div>Y entonces, cuando el momento parecía detener el tiempo, él se apartó un poco y se despojó del último velo. Mariela, agitada, se dejó caer con un suspiro satisfecho, rendida y luminosa. Sentí un vértigo extraño. Envidia, sí, pero también un orgullo torpe. Ella era fuego, y ese fuego también era mío. Aunque hoy... lo compartiera. El semen blanco empapó poco a poco su espalda como la espuma que al mar deja en la playa, el esfínter de mi amor se veía como la peor de las perras pornográficas y eso parecía ser demasiado</div>
<div> </div>
<div> </div>
<div>Se despidió sin promesas. Ni Mariela ni yo le pedimos que se quedara. Fue apenas un apretón de manos, una última mirada que ella sostuvo un segundo más de lo necesario, y luego el sonido de la puerta cerrándose. Su silueta se desdibujó entre las luces del atardecer caribeño, llevándose consigo una parte de ella. De nosotros.</div>
<div> </div>
<div>El resto del viaje fue en silencio. No incómodo, no tenso. Solo... distinto. Había algo nuevo entre los dos. Un pacto tácito. Un permiso. Una confesión que ya no necesitaba palabras.</div>
<div> </div>
<div>Volvimos a Argentina, a los días grises, a las compras, al lavarropas, al colectivo que llega tarde. A la vida que conocíamos. Pero todo era ligeramente otro. Yo no podía dejar de recordar ciertas escenas, ciertos sonidos. Ni siquiera cuando la abrazaba por la espalda o la veía descalza en la cocina. Algo había quedado en ella, algo que ya no me pertenecía del todo. Y lo peor era que me excitaba y me dolía en la misma medida.</div>
<div> </div>
<div>El negro fue solo el primero.</div>
<div> </div>
<div>No hubo explicaciones. A veces, simplemente me decía que había conocido a alguien interesante. O que tenía una cena con unas amigas y volvía tarde. Yo asentía. Me preparaba una copa. Esperaba. Fingía no saber. Y luego, cuando ella volvía, con ese brillo en la piel que ninguna ducha puede borrar, me dejaba hacerle el amor como un intruso que entra por la puerta de atrás.</div>
<div> </div>
<div>Lo más extraño es que me gustaba. No siempre, no del todo. Pero sí lo suficiente como para no frenarlo. Aunque cada vez que lo disfrutaba, algo en mí se replegaba. Me odiaba un poco por permitirlo. Y odiaba más que me calentara.</div>
<div> </div>
<div>Mariela, mi mujer. La misma que una vez fue mía solamente, ahora era más libre, más salvaje, más... viva. Yo ya no era su único hombre. Pero ella seguía siendo, inexplicablemente, mi única mujer.</div>
<div> </div>
<div>Y así seguimos. Jugando a que todo sigue igual. Aunque los huecos de su cuerpo cuentan otra historia.</div>
<div> </div>
<div> </div>
<div> </div>
<div>Si te gustó esta historia podés escribirme con título CUANDO LOS HUECOS DE SU CUERPO CUENTAN OTRA HISTORIA a dulces.placeres@live.com</div>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/"></category>                        <dc:creator>dulces-placeres</dc:creator>
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				                    <item>
                        <title>Mama quiere jugar a juegos sexuales</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/en-familia/mama-quiere-jugar-a-juegos-sexuales/#post-4136</link>
                        <pubDate>Wed, 21 Oct 2026 20:47:19 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Acababa de llegar de trabajar cuando me encontré a mi madre tirada en la cama boca abajo trasteando con el móvil vestida con un camisón corto que llegaba justo por debajo de la cintura, le p...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p>Acababa de llegar de trabajar cuando me encontré a mi madre tirada en la cama boca abajo trasteando con el móvil vestida con un camisón corto que llegaba justo por debajo de la cintura, le podía ver el culo casi por completo. </p>
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<p>Al verla le pregunté ¿Qué haces en mi cama? Ella me respondió que me echaba de menos y para poder aliviar esa falta de compañía decidió venirse a estirar a mi cama hasta que llegara. Mama me pilló en apenas cinco minutos que llevaba en casa hasta tres y cuatro veces mirándole el culo, como debajo no llevaba nada era inevitable, hasta que ella me dijo que estaba muy solito y necesitaba que alguien jugara con el . Rápidamente mama me dijo cariño, ¿porque no vienes a comérmelo? Mientras se lo abría de par en par con sus manos, así que me quite el pantalón y la sudadera quedándome desnudo frente a mamá, ya estaba bastante cachondo porque la verdad es que llevaba un día que no podía parar de pensar en ella, así que mientras ella me decía que sabia lo mucho que lo deseaba yo me acerqué con la polla a su boca para que me hiciera una de sus deliciosas mamadas, lentamente mama se la fue metiendo en la boca mientras que con la mano derecha sujetaba aún el móvil, que delicia pensé para mí, mientras me rozaba el glande con sus labios. Mientras ella seguía haciéndome la mamada yo le incitaba a ello, insultandole, diciéndole cosas como "sigue chupandomela zorrita", y lo que más me ponía era como ella hacía caso a todo lo que le decía, haciéndome caso a todas mis órdenes. Empezó a apretarme ligeramente los testiculos, lo cierto es que me gustaba y más aún cuando me dijo "tu madre está a tu entera disposición para ti" abrió ligeramente las piernas mientras le separaba las nalgas, tenia el coño empapado, mama se abrió las nalgas y me dijo "follame el culo mi vida" no lo había hecho nunca pero me daba mucho morbo, sería mi primer anal, mi primer culo follado y que mejor que el de mi madre. Intenté meterla lentamente pero enseguida mama gimió fuertemente, le dolía. "Despacio cariño, metela despacio". </p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>Poco a poco iba entrando y eso junto con escucharla gemir duro de placer es lo que más cachondo me ponía. Empecé a empotrarla cada vez con más fuerza, mama me pedía que la follara más despacio pero no quería, hasta que pasado un rato se la saqué observando lo mucho que se le había dilatado el ano. Al cabo de un rato Pilar, mi madre se dió la vuelta, mientras nos mirábamos volví a metérsela por el culo, mama grito de placer y volví de nuevo a empotrarla, "follame fuerte" me decía mi madre mientras observaba con atención el vello de su coño, el cual se estaba dejando como innovación, me ponía vérselo con pelo la verdad, después de tanto tiempo rasurado por completo extrañaba verlo así pero me gustaba. </p>
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<p>Continúe follandole el culo mientras observaba con atención como mama se tocaba con sus dedos, masajeandose el coño hasta que la puse de lado para continuar follandole el culo, le estaba cogiendo el gusto por follarselo y le dije que a partir de ahora le haría más anales, mama se echó a reír y me dijo "mi vida soy tu sumisa, follame cuanto quieras, contigo estoy teniendo una segunda juventud". </p>
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<p>Antes de correrme la saqué del ano y se la metí en la boca para que me terminara con una mamada, era lo que más deseaba, hasta que me termine haciendo una paja corriendome en su boca. Pensándolo bien fue uno de los mejores polvos con mi madre, sobretodo porque por primera vez le follé el culo y eso es algo que no me imaginaba, pero por suerte ella es mi amante y me encanta esa relación que tenemos. </p>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/"></category>                        <dc:creator>RaulGlez1</dc:creator>
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                        <title>viendo como se faja en el metro</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/dominacion/viendo-como-se-faja-en-el-metro/#post-4135</link>
                        <pubDate>Tue, 20 Oct 2026 23:25:37 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[asi empieza mi curiosidad por los fajes dentro del metro.hola me presento soy Camila, este es mi primer relato y aunque yo solo fui una espectadora que espero les guste, es corto pero es  el...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p class="darkmysite_style_txt_border darkmysite_processed" data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)"><b class="darkmysite_style_txt_border darkmysite_processed" data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)">asi empieza mi curiosidad por los fajes dentro del metro.</b><span class="darkmysite_style_txt_border darkmysite_processed" data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)"></span><br class="darkmysite_style_txt_border darkmysite_processed" data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)" /><span class="darkmysite_style_txt_border darkmysite_processed" data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)">hola me presento soy Camila, este es mi primer relato y aunque yo solo fui una espectadora que espero les guste, es corto pero es  el inicio de una gran aventura caliente jejeje, no tiene mucho que inicie la prepa, pero desde que empecé tuve que usar el metro, yo usaba siempre la línea azul y para los que no sean de CDMX hay ciertas horas en los que se llena muchísimo, ese día era una de esas veces, era bastante temprano pero el metro se había atrasado eran por eso de las 7 am ya tarde para bastantes personas, yo siempre me voy a la zona de chicas pero ese día como el metro ya iba lleno si me iba a la zona de chicas me iba a demorar mas en tomarlo ya que había fila por lo que no me quedo de otra que irme al vago mixto</span></p>
<p class="darkmysite_style_txt_border darkmysite_processed" data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)"> </p>
<p class="darkmysite_style_txt_border darkmysite_processed" data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)"><span class="darkmysite_style_txt_border darkmysite_processed" data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)">Ahí estaba formada más o menos unos 30 min hasta que por fin me toco y ya saben, como ya todos estaban desesperados por llegar a su casa fue una empujadera horrenda, yo estaba más o menos a la mitad entre las dos puertas, a mis lados habían muchos hombres pero quedaba justamente en medio de 2 que me daban la espalda, yo no soy muy alta por lo que pase desapercibida, así arrancó el metro y como a las 2 estaciones sentía que el hombre que estaba a mi lado derecho se movía mucho, pero enserio demasiado, a mi me molestaba eso ya que me estaba pegando, entonces decidí que me iba a mover para enfrente y así evitar que me pegara lo cual hice, pero como muchos bajaron quede en la esquina contraria a la de él, eso fue un alivio, pero cuando volteo a ver quien era y porque se movía tanto los vi.</span></p>
<p class="darkmysite_style_txt_border darkmysite_processed" data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)"> </p>
<p class="darkmysite_style_txt_border darkmysite_processed" data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)"><span class="darkmysite_style_txt_border darkmysite_processed" data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)">estaba una chica bastante bonita como de 1.70 morena, llevaba un vestido floreado yo diría de unos 20 años tenía un culo bastante grande y un pecho chico, el chico no le sacaba mucho yo diria que unos 5 cm más, un poco más claro que ella algo robusto, no gordo, él se le estaba acercando de más y cada que el metro hacia un movimiento brusco él se recargaba totalmente sobre ella y le decía algo pero no alcanzaba a escuchar, ella se veía algo incómoda porque tenía las manos recogidas y una expresión de nerviosismo o bueno al principio así era, conforme iban pasando las estaciones el chico se animaba cada vez más y hacía más frecuente sus arrimones, la chica parecía que cada vez le incomodaba menos y hasta en ocasiones se veía como le aventaba tremendo culo.</span></p>
<p class="darkmysite_style_txt_border darkmysite_processed" data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)"> </p>
<p class="darkmysite_style_txt_border darkmysite_processed" data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)"><span class="darkmysite_style_txt_border darkmysite_processed" data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)">así pasaron unas estaciones hasta que llegamos a hidalgo, yo me sentía caliente por la situación, por lo que enseguida que bajaron las personas me acerque a ellos de forma en que pudiera verlos mejor sin que me notaran, por lo que quede al lado de ellos pero en lugar de espalda con espalda me quede de frente atras de el.</span></p>
<p class="darkmysite_style_txt_border darkmysite_processed" data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)"><span class="darkmysite_style_txt_border darkmysite_processed" data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)">subieron varias personas, pero la mayoría en lo suyo, yo escuchaba lo que le decía aunque muy bajito puse toda mi atención </span></p>
<p class="darkmysite_style_txt_border darkmysite_processed" data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)"><span class="darkmysite_style_txt_border darkmysite_processed" data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)">– andale vamos a bajarnos en la siguiente y vamos a las cabinas<br class="darkmysite_style_txt_border darkmysite_processed" data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)" /></span><span class="darkmysite_style_txt_border darkmysite_processed" data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)">– hmm hmm (solo negaba con la cabeza)<br class="darkmysite_style_txt_border darkmysite_processed" data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)" /></span><span class="darkmysite_style_txt_border darkmysite_processed" data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)">– te va a gustar mucho, mira ya como me tienes, no te gusta lo que sientes – ella no decía nada, solo tenía como su pulgar en la boca – ándale, yo conozco un lugar aquí cerca de bellas artes<br class="darkmysite_style_txt_border darkmysite_processed" data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)" /></span><span class="darkmysite_style_txt_border darkmysite_processed" data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)">– no me tocas mas por favor<br class="darkmysite_style_txt_border darkmysite_processed" data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)" /></span><span class="darkmysite_style_txt_border darkmysite_processed" data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)">– pero si se ve que te encanta lo que te estoy haciendo<br class="darkmysite_style_txt_border darkmysite_processed" data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)" /></span>– no me gusta</p>
<p class="darkmysite_style_txt_border darkmysite_processed" data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)"><span class="darkmysite_style_txt_border darkmysite_processed" data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)">pasamos bellas artes y el empezó a meterle mano, primero le rozaba tantito con la parte de externa de su mano la pierna pero después de 3 estaciones ya les estaba tocando el culo plenamente, se la estaba fajando de una forma bastante descarada, yo por otra parte me sentía muy caliente, me estaba imaginando en esa misma situación siendo tocada por alguien, y yo tratando de escaparme, no se porque pero me lo estaba imaginando tal cual estaba sucediendo, pero para mi sorpresa tambien empece a sentir que alguien se me estaba pegando demasiado, volteo y atrás de mí había un señor como de unos 60 años, no muy guapo pero que también se había dado cuenta de lo que le estaban haciendo a la chica, cuando cruzamos miradas solo me sonrio y yo entre en pánico por lo que salí lo mas rápido posible de ahí dejando atrás esa escena pero también con mi corazón y cuerpo caliente.</span></p>
<p class="darkmysite_style_txt_border darkmysite_processed" data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)"> </p>
<p class="darkmysite_style_txt_border darkmysite_processed" data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)"><span class="darkmysite_style_txt_border darkmysite_processed" data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)">es corto lo se pero espero les guste, pronto volveré con mi experiencia personal, escribanme los quiero :* </span></p>
<p data-darkmysite_alpha_bg="rgba(0, 0, 0, 0)">tuzorritafav11@gmail.com</p>]]></content:encoded>
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                        <title>Asuka, piloto del EVA-02</title>
                        <link>https://www.relatosonline.com/relatos/transexuales/asuka-piloto-del-eva-02/#post-4134</link>
                        <pubDate>Mon, 19 Oct 2026 13:41:59 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[.. .. ... 
&nbsp;
&nbsp;
Asuka piloto del EVA-02
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                                Vale, soy un friki, pero que muy friki y eso me encanta. No me pierdo ni una convención, ...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p>.. .. ... </p>
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<p>Asuka piloto del EVA-02</p>
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<p>                                Vale, soy un friki, pero que muy friki y eso me encanta. No me pierdo ni una convención, paso días enteros encerrado en mi habitación, viendo manga, jugando videojuegos y leyendo ciencia ficción. Cuando no tengo cose en la uni. Y por supuesto haciéndome pajas. </p>
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<p>                                El único ejercicio que hago es la bici estática y las pesas pero eso me funciona bastante bien. Y hacerme pajas, claro, ¿Lo he repetido? Es que eran muchas pajas. Lo suficiente como para tener una forma física decente y un cuerpo bonito. Sobre todo en el brazo derecho. Además mientras lo hago puedo ver en la pantalla del ordenador lo que me gusta. </p>
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<p>                              Y cuando descubrí una web de venta por correo, ya sabéis cual, no hace falta la publicidad, en la que tenían todo cuanto pudiera desear, juguetes, cómics, muñecos, empecé a hacer muchos pedidos. La releche fue cuando descubrí que también tenían cosplays, me pasé horas viendo los disfraces de chica. Modelos con preciosos cuerpos embutidos en esos reducidos disfraces. Eso me ponía muy cachondo. </p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>                               Me planteé acudir a una convención. Soy, bueno era, fui, muy tímido como para pensar en ir yo mismo disfrazado. Pero también tenía curiosidad por ver que podría ponerme yo. Pasé buenos ratos curioseando, viendo fotos de disfraces de pilotos espaciales, alienígenas, monstruos, elfos. </p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>                               Por fin elegí un disfraz de Guerrero bárbaro, de Conan o algo así. Si había que hacerlo, lo haría bien. Tenía muy poca tela pero también era muy barato. Venía hasta con una enorme espada de plástico. Para esa Convención en pleno verano sería de ayuda con el terrible calor. Era pasar de cero a cien en un solo segundo, pero alguna vez tenía que atreverme.</p>
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<p>                               Al menos lo pedí, siempre podría echarme atrás y decidir taparlo con unos vaqueros y una camiseta, no ponérmelo, ni ir siquiera. Al final me armé de valor y me decidí. Y la ropa que había llevado por la calle para ir más discreto terminó en la mochila cuando me la quité en los baños. </p>
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<p>... ... ...</p>
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<p>                                   Ella llevaba el disfraz de la piloto del EVA en rojo y naranja y completamente pegado a su piel. Lo único que se veía desnudo era su cabecita y manos pero el resto se adivinaba perfectamente, y es muy, pero que muy bonito. Parecía aplicado con un spray, al principio pensé que era pintura corporal.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>                                 No todo era lo que se veía, claro, su polla estaba escondida entre los muslos. Debía ser algo incómodo, pero daba muy pocas pistas de ese tesoro escondido. Así que en un primer momento yo estaba muy despistado con ella. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>                               Aún a día de hoy no se como había conseguido esconder un aparato que no es precisamente pequeño en esa cosa tan ajustada. Y mira que desde entonces la he visto muchas veces realizar esa maniobra. Debo ser muy torpe. Yo nunca me he atrevido a hacerlo con el mío. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>                               Lógicamente siendo aficionado al hentai sabía muy bien lo que es una transexual. Pero nunca me había cruzado con ninguna en vivo. Al menos que yo supiera. </p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>                               La vi a los pocos minutos de estar curioseando entre los puestos. Me costó trabajo por qué es muy bajita. Pero está tan bien hecha que llamó mi atención. Su larga melena estaba teñida de un rojo llameante para coincidir con el personaje. Por supuesto yo sabía la mala baba que Asuka se gastaba. Había visto la serie por supuesto. Pero esperaba que ese magnífico ejemplar no tuviera tanto carácter. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>                                 Aunque mi timidez solo me permitía admirarla desde lejos. Al final se dio cuenta de cómo la miraba y de que me estaba gustando. Tuvo que ser ella la que me entrara. Yo me limitaría a balbucear si lo hubiera intentado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>                                 A la tercera vez que nos cruzamos en un puesto de disfraces. Ella se quedó mirando mi torso descubierto, depilado y mis tattos tribales hechos con unos rotuladores. Y creo que entonces vi su bonita sonrisa por primera vez. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>- ¡Hola!. Bonito disfraz. </p>
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<p>- ¡Eh! ¡Eh!. Gracias. El de Asuka está muy bien. Te queda perfecto. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>- En cambio a tí tengo que mirarte dos veces para encontrarlo. Es muy pequeño y tú muy grande. Soy Azucena. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>                                  Vale, además me acerco a los dos metros de altura, así que ese comentario era acertado. Su preciosa sonrisa no sé si era de burla o si es que de verdad le gustaba lo que estaba viendo. Pero al final supe como responder. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>- Bueno aquí venimos a exhibirnos. No solo a comprar. Así que él disfraz tenía que ser pequeño. ¿Participarás en el espectáculo?. Tienes muy buenas cualidades. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>- No podría. Se descubriría mi secreto. ¿Por qué no sales tú?.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>                                 Por entonces atontado por su belleza todavía no había descubierto ni ese secreto ni el resto de sus cualidades. Que más en privado descubrí que eran muchas.  </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>- No me atrevería. Bastante me ha costado venir. Soy bastante tímido. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>- Nadie lo diría viendo lo que llevas puesto. Pues invítame a algo y lo vemos juntos. Si quieres. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>                                     Blanco y en botella. Era ella la que me estaba entrando a mí. Y ni aún así me daba cuenta de ello. Torpe que era uno. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>- Por supuesto. Me encantaría. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>                                   Pedimos dos refrescos en el puesto más cercano. No quería que nos alejáramos mucho, el uno del otro. Después nos acercamos al escenario. Era ella la que llevaba la voz cantante. Cogió mi brazo y lo puso por encima de sus hombros. No me costaba mucho, su dulce carita apenas me llegaba a los pezones. Se pegó a mí costado. Su brazo rodeó mi cintura. Noté un escalofrío con esa caricia en mi piel. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>                              He de admitir que con esa maravilla tan cerca me costaba mantener la objetividad dentro del tanga de falso cuero. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>- ¿Te alegras de verme?.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>                                Dijo con una sonrisa pícara en sus preciosos labios. Me incliné para hablarle al oído y poder rozar su orejita con mis labios. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>- Me alegro, mucho, de que estés conmigo. Parece que tampoco eres indiferente. ¿Nos ponemos de pie?.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>                              Se la notaba algo incómoda en la silla de plástico del puesto de refrescos. Pero parece que todavía aguantaba con la polla entre los muslos. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>- ¿Sabes que me he fijado mucho en tu culito?. Con ese tanga de bárbaro está como para darle un muerdo. </p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>- Pues el tuyo es perfecto. </p>
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<p>- ¿Tú crees?.</p>
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<p>- Con esa lycra, desde que lo vi que llevo pensando en acariciarlo. </p>
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<p>- Se te está pasando la timidez. ¿Porqué no lo has hecho todavía?.</p>
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<p>- ¿En serio me dejas?.</p>
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<p>- Si no lo deseara no estaría aquí contigo. ¿No crees?.</p>
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<p>                              Admito que en esa época era un pardillo. Hasta que ella no me lo dejó tan claro no me atreví a ponerle una mano encima... de esas preciosas nalgas. Pero visto que ella lo quería deslicé una mano por ese pétreo culo. Disimulando un poco pues estábamos en público, al lado de la barra de uno de los bares de la feria. </p>
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<p>                           Aquello podía estar esculpido en mármol. Tiré de ella y la pegue a mi cuerpo mientras ella levantaba la cabeza y buscaba mis labios. No se conformó con jugar con ellos, la sin hueso entró en acción un momento más tarde. Cruzamos las lenguas durante un rato. Sin importarnos quién estuviera mirando.</p>
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<p>                          Pasamos una tarde estupenda. Vimos las actuaciones y las exposiciones. Nos dejamos una pasta en los puestos. Tomamos algunas bebidas más. Sentados en las mesas de las terrazas ella se sentaba en mis muslos como si no quisiera dejarme escapar. Alguna de esas sillas hizo amago de rendirse y mandarnos a los dos al suelo. Ya he dicho que soy un tío grande. Todo ello sin dejar de besarnos y acariciarnos en cada rincón que nos pareciera discreto.</p>
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<p>                       A mí me tenía como el horno de una fundición. Sé que en algunos momentos mi glande asomaba por encima de la cinturilla del tanga porque notaba el roce de sus dedos juguetones en él. Además de que no se cortaba en absoluto en agarrarme el culo desnudo y amasar mis nalgas. O también acariciar y chupar mis pezones cuando pensaba que nadie la veía. </p>
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<p>                        Yo intentaba ser algo más discreto. Pero desde luego que mis manos se iban solas al culo delineado por la lycra. Incluso sus bonitos y duros pechos se llevaron más de un magreo. Además de sujetar su cinturita para no perderla entre el gentío. </p>
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<p>                      En cierto momento ella hizo un intento de explicarme su situación. </p>
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<p>- Tengo algo que contarte. No sé si querrás seguir conmigo después de eso. </p>
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<p>- ¿Piensas que además de tímido soy ciego?. Sé lo que estás escondiendo y por cierto me parce que estás bastante incómoda tal y como lo llevas. </p>
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<p>- Y no has dicho nada. ¿Te da morbo?.</p>
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<p>- Es cosa tuya y pensé que ya hablaríamos de ello cuando sea el momento. Que parece que ha llegado ahora. </p>
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<p>- No me has contestado. </p>
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<p>- Seré sincero. ¡Pues claro!. Pero no es lo único que me atrae de ti. Eres preciosa al completo y estas buenísima. Eres simpática, dulce, por lo que he podido comprobar hasta ahora muy cariñosa. Y también decidida, recuerda que me entraste tú. Y casi tan friki como yo. </p>
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<p>                        Si preciosa sonrisa salió a relucir cuando me respondió. </p>
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<p>- Disculpa, ¡pero soy mucho más friki que tú!. Me voy a sonrojar. Nadie me había dicho cosas tan bonitas. </p>
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<p>- A ver, cariño, estás sentada justo encima de mi polla. No me queda más remedio que hablarte así. </p>
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<p>                             Intenté bromear. Pero por las demostraciones que le había hecho durante la jornada sabía que estaba hablando en serio. </p>
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<p>- ¿Y ahora qué?.</p>
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<p>- No pienso dejarte escapar solo con tu número de teléfono. Necesito mucho más. </p>
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<p>- ¿Quieres follarme?. Pervertido. </p>
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<p>- Me da la impresión que eres tú la que quiere meterme todo eso que escondes. </p>
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<p>                            Seguía sentada en mis muslos de lado y removiendo la cadera. No sabía si para excitarme más o para colocar cierta parte. Pero se colgó de mi cuello y lamiendo mi oreja de una forma completamente lasciva me contestó. </p>
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<p>- Podría, si tú quieres claro. Guarda ese pensamiento. Porque ahora sí que tengo una urgencia. </p>
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<p>                               Se levantó a toda prisa para ir al baño y colocar por fin la polla hacia adelante. Cuando volvía pude contemplar el espectáculo al completo. Meneaba la cadera orgullosa y en su pubis se marcaba un pene algo más que morcillón y que a primera vista tenía un buen tamaño. Sonreía, pero aún no las tenía todas consigo.</p>
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<p>                               Alguno se la quedó mirando con la duda de si era natural o un postizo para parecer una futa. Pero entre ese tipo de público no importaba un pimiento. </p>
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<p>                                Aún no sabía cómo iba a reaccionar yo al espectáculo completo. Supongo que mi sonrisa de mono salido le dio una pista. Estaba a punto de babear. </p>
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<p>- ¿Y ahora?. ¿No me sobra nada?.</p>
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<p>- Eres perfecta nena. No sé cómo estás con un babuino como yo. </p>
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<p>- Este gorila, más bien, es un pefecto caballero. Y me encanta estar con él. </p>
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<p>- Pues retomamos el tema. ¿Y ahora qué?. ¿Te vienes a mi casa?.</p>
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<p>- ¿Es que vives solo?.</p>
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<p>- Ya me gustaría. Estarán mis padres por allí pero no sé atreven a entrar en mi gruta. Como dice mi madre. Estaremos solos. </p>
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<p>- ¿Y qué van a decir cuándo te vean llegar conmigo?.</p>
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<p>- Son relativamente liberales, para la edad que tienen claro. Y siempre me han dicho que prefieren que lleve a las chicas a mi habitación a que ande intentando algo en un callejón o unos baños. Aunque claro supongo que no creen que consiga llevar una chica allí.</p>
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<p>- ¿Es que tu gruta es muy friki?.</p>
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<p>- No te haces una idea. Creo que piensan que todo el material que tengo por allí es el mejor anticonceptivo. Solo una chica que no salga corriendo al verlo sería buena para mí. </p>
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<p>- A mí no me vas a dejar preñada. Pues no has visto la mía. Como me compré algo más aquí voy a tener que salir yo a dormir al sofá del salón. </p>
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<p>- O te puedes venir a dormir conmigo. Porque el disfraz de colegiala te lo regalo yo. Y quiero verlo puesto. </p>
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<p>- Pero si ya tengo uno. Aunque no es tan sexi como ese. </p>
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<p>- Pues no sé hable más. Última compra y nos vamos. </p>
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<p>                            El cosplay me salió caro. Pero imaginando esa poca tela sobre su cuerpo estaba seguro de que merecía la pena. Por la calle íbamos cogidos de la mano como dos novios de toda la vida. Me importaba una mierda que me vieran con esa preciosidad. Aún así antes de salir volvió a esconder su polla para no dar mucho el cante por la calle. Yo no me molesté en taparme más. </p>
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<p>                          Mis padres no me habían visto salir de casa con el disfraz puesto. Llevaba unos vaqueros y una camiseta por encima. Y si hubiera vuelto solo me los habría colocado de nuevo para disimular. Pero con ella quería hacer una entrada triunfal. No me salió del todo bien pues estaba solo mi madre. Saludando a voz en grito llegué hasta la cocina. </p>
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<p>- ¿Hay alguien en casa?.</p>
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<p>- Estoy aquí, cielo. </p>
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<p>                                Cuando me vio en la puerta conseguí hacerle una foto a su cara de pasmo. Merecía la pena. Me acerqué a ella y le di un abrazo de oso. </p>
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<p>- ¿Tú quién eres?. Porque mi hijo necesitaría mucho alcohol para ponerse algo como eso y salir a la calle así. </p>
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<p>- He decidido ser un poco más valiente. Mami. </p>
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<p>                            En ese momento fue cuando la vio. No es que se escondiera detrás de mí sino que probablemente yo tapaba toda la puerta de la cocina. </p>
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<p>- ¡Y tanto que si! Porque mi hijo es la primera vez que trae una chica a casa, y una tan bonita además. </p>
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<p>- Hola, señora. Soy Azucena una amiga de su hijo. </p>
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<p>- Mal empezamos, bromeé. Nada de señora. Es Rosa y como la trates de usted se va a enfadar.</p>
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<p>- Por tu atuendo ya veo que eres del mismo palo que mi hijo. Pero pensaba que todas las chicas a las que les guste eso serían un poco marimacho. Y no una preciosidad como tú. </p>
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<p>                                Aún no sé había dado cuenta de la condición de mi amiga o se habría tragado esas palabras. Mi madre es una bellísima persona. Menos mal que Azu se toma ese tipo de comentarios con buen humor. Admito que yo quería presumir un poco tanto de madre joven y marchosa como de amiga sexi y simpática. </p>
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<p>- Un poco marimacho si que soy. </p>
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<p>- Para nada cielo. No sé cómo este gabarrán ha ligado con una belleza así. ¿Queréis algo de beber o de comer? Vendréis cansados. </p>
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<p>- Cogemos unos refrescos y nos vamos a mi habitación. </p>
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<p>- A encerraros en la gruta. Menos mal que esta vez tienes compañía. Así no gastas tanto en pañuelos. </p>
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<p>- ¡Mamá!.</p>
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<p>- Llevaos una caja de condones. </p>
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<p>- No te preocupes por eso. No me voy a quedar embarazada. Y creo que no me va a pegar nada, ni yo a él. Te lo prometo.</p>
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<p>                          Las dos se estaban riendo de mí. Así que recogí los refrescos y la conduje hasta mi cuarto sujetando su cinturita. Al ver mis colecciones sus ojos se abrieron como platos. Durante un momento revisó mis comics, alguno más bien porno, bueno muchos de ellos, juegos, naves y muñecos. Pero no mucho rato. Tiramos las bolsas con las compras al suelo y nos dedicamos el uno al otro. </p>
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<p>                          Luego miró los posters de las paredes mientras la sujetaba por la cintura y pegaba su espalda a mi pecho. Besaba su cuello y nuca. En uno de los muros tenía un póster de Asuka con su cabello rojo y el mono de vuelo naranja reducido a la mínima expresión. No era el personaje de la serie sino la visión de un dibujante salido de ella. </p>
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<p>- No me extraña que yo te haya llamado la atención si te haces pajas mirando ese dibujo. </p>
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<p>- Me atrajiste por muchas razones. Y me sigues gustando mucho. </p>
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<p>                          La cogí en brazos, ella rodeó mi cintura con sus piernas y yo la sostenía por las nalgas. Volvimos a comernos la boca con toda el ansia del mundo. En ese momento solo pensaba en quitarle el disfraz. Y estaba claro que ella pensaba en lo mismo. </p>
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<p>- Tiene una cremallera en la espalda. ¿La vas bajando?. </p>
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<p>- Desde luego, cielo. </p>
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<p>                            Bajé el carro hasta media espalda sin esfuerzo. Sin bajarse de encima de mí sacó la licra por sus brazos y bajo la prenda hasta su cintura. Tiene mañas de gimnasta. Ante mí tenía dos perfectos pechos sin sujetador, ni falta que le hacía. La subí un poco más a fuerza de brazo hasta que los tuve ante la boca. Me lancé a comerlos sin más demora. Parece que algo había aprendido en el porno, aunque no fuera una gran lección. Gemía al notar mi lengua en sus tetas y mis labios en sus pezones.</p>
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<p>- Bájame cariño. Tengo que terminar de desnudarme. Ya corre prisa. Me has puesto muy cachonda. </p>
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<p>                                La dejé tumbada en mi cama. Sí que se notaba un bulto más que sospechoso en el pubis. Así que seguí desnudándola tirando de sus botas y del mono. Cuando conseguí salvar su cadera ella misma sacó la polla de entre los muslos y la acomodó en un tanga muy fino que apenas podía contenerla. Dejé su prenda sobre la silla del ordenador para poder contemplarla a gusto. </p>
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<p>- ¿Qué te parece lo que ves?.</p>
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<p>- Es lo más bonito que he tenido delante en mi vida.</p>
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<p>                            Mi propio rabo amenazaba con escapar de mi disfraz. Bromeamos un poco más.</p>
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<p>- Te creo. Según tu madre no has visto mucho más en persona. </p>
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<p>- Al vivo no. Pero ahí hay muchas chicas. Tú las superas a todas. </p>
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<p>- Siendo tan galante no sé cómo no has estado con más. ¿Vienes de una vez o vas a seguir mirando?.</p>
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<p>                            Me tumbé sobre ella con cuidado, no quería aplastarla. A esas alturas lo único que llevábamos los dos eran nuestros pequeños tangas. Nuestros cuerpos muy pegados, piel con piel. </p>
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<p>- Podría mirarte durante días y no me cansaría. Es más podría saborearte ese mismo tiempo y no quedar saciado. </p>
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<p>- No sé a qué esperas. Mi galante bárbaro. </p>
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<p>                          Así que volví a besar y lamer toda su piel. Hice todo un recorrido por su cuerpo sin dejarme un centímetro de su pecho y vientre. Hasta jugué con la lengua y el pircing que lleva en el ombligo. Pero me salté la polla. Quería reservarla para luego. Seguí hasta sus pies, chupé cada uno de se deditos. </p>
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<p>- Eso te lo tengo que hacer yo a ti. Pero tengo mucho más trabajo contigo, hay más piel que lamer. </p>
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<p>- No tengo prisa. </p>
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<p>- Me vas a matar. Con las ganas que tengo de correrme. ¿O me tienes miedo?.</p>
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<p>- Ninguno, pero quiero que me desees tanto como yo a tí. </p>
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<p>- Llevo deseándote desde que te vi en tanga en medio de la convención. </p>
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<p>- Vaya, así que lo que deseas es mi culo. </p>
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<p>- Y tu polla, pero come y calla. </p>
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<p>                               También quería su culito por supuesto. Pero seguí un rato más con su preciosa polla. Lamí sus huevos depilados como caramelitos. La mía estaba como una piedra pero se mantenía así casi sin tocarla. </p>
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<p>- Métela en la boca cariño. Me tienes a punto. </p>
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<p>                              Para entonces no es que importara saborear su semen. Es que lo estaba deseando. Subí con la lengua lamiendo el tronco hasta meterme el glande en la boca y sí que estaba a punto. Apenas llegué a tiempo y empezó a soltar los chorros sobre la húmeda, jadeando y gimiendo. </p>
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<p>- No lo tragues. Bésame. </p>
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<p>                              Buscó mi boca con sus labios. Y enseguida jugaba con la sin hueso dentro de ella buscando su néctar. Era el beso más lascivo y guarro que había dado en mi vida y con ella ya llevaba unos cuantos. Me estaba encantando. Se había apoderado de mi polla con su manita y la estaba acariciando. </p>
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<p>- Ahora quiero tu estaca dentro. </p>
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<p>- No tengo lubricante cariño. </p>
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<p>                             Condones si tenía, probablemente caducados. Pero en algo para aceitar su adorable culito no había pensado nunca. Y me parecía muy serio salir a pedir mantequilla a mi madre en ese momento y tal y cómo tenía el rabo. </p>
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<p>- Pero qué bobos sois los hombros. ¿Piensas que yo no iba a traer?. Está en mi mochila. Sabía que me ibas a follar. Pero primero dale un repaso con la lengua. </p>
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<p>- Chica prevenida vale por dos. </p>
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<p>                              Se puso a cuatro patas sobre mi cama. Solo tuve que arrimar la cara a su preciosa grupa. La lengua está acorde al resto de mi cuerpo. Al pasarla por la raja casi la abarcaba entera. Besaba sus nalgas o intentaba clavar la punta en su ano, algo imposible. Eso empezaba a dilatarla. Pero ella lo disfrutaba. Lo que precisamente era mi intención. </p>
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<p>- No puedo estar más cachonda. Acercame el pollón que hay que lubricarlo.</p>
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<p>                             Yo soy diestro, ella ambidextra. Con una mano pasaba el gel por mi verga y con la otra se lo ponía en el ano con dos dedos. Yo contemplaba admirado la delicada operación. </p>
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<p>- Vamos, nene. Mi culito es todo tuyo. </p>
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<p>- De acuerdo, cielo. Pero súbete tu encima, quiero verte. </p>
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<p>- Lo que eres es un vago. Quieres que yo haga todo el trabajo. Pero no me importa si veo esa cara de salido que estás poniendo. </p>
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<p>                          Bromeaba pero quería poder acariciar sus tetas y su polla mientras me cabalgaba. Me empujó al colchón y se subió sobre mi cadera. Me llevaba demostrando todo el día su agilidad de gimnasta. Bajó despacio sobre mi rabo que entraba en el ano suave, casi sin esfuerzo. </p>
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<p>- Cógeme el culo cariño. </p>
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<p>- No me voy a conformar con eso. Te voy a acariciar entera. </p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>                               Eso hice. Mientras ella subía y bajaba yo alcanzaba a pasar mis dedos por su piel. Pellizcaba suave sus pezones o le cogía la polla que empezaba a resurgir. </p>
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<p>- Nena, tal y cómo me has tenido todo el día no voy a aguantar mucho más. Y por cómo me aprietas el nabo me correré pronto. </p>
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<p>- No importa cielo. Lléname. </p>
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<p>                                No se si la llené pero desde luego descargué todo lo que tenía en su interior jadeando. Mientra mi polla se iba saliendo sola de su culito ella se tumbó sobre mi cuerpo y empezó a besar mi pecho y chupar mis pezones. Yo seguía acariciando su espalda y culo, besaba su cabeza. Me seguía inspirando dulzura, Solo quería mimarla. </p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>- Me podría quedar dormida encima de tí. Así, con el calor de tu cuerpo y tus manos acariciándome. </p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>- Hazlo, descansa, amor. Creo que te lo mereces. Lo has trabajado con creces. </p>
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<p>- Eres un cielo. Creo que podría enamorarme de ti. </p>
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<p>- Aún no sé si te quiero. Pero tengo muy claro que quiero seguir conociéndote. </p>
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<p>- Eso se llama querer seguir teniendo sexo. ¡Guarro!.</p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>- Pues no sé yo. Ya te he presentado a mí madre como si fueras mi novia. </p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>                               Volvíamos a bromear para que la cosa no se pusiera muy seria. Pero estaba seguro que aún nos quedaban muchas cosas por hacer juntos antes de descubrir nuestros sentimientos. </p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>                             Desde luego la vi con el disfraz de japonesa antes de salir de mi casa. Lo de que me follara ella lo dejamos para otro día. Para volver a su casa la dejé una de mis camisas que con un cinturón le valía perfectamente de vestido. Y desde luego la acompañé como todo un caballero eso si con unos vaqueros y una camiseta. </p>
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<p>&nbsp;</p>
<p>...... ....... </p>]]></content:encoded>
						                            <category domain="https://www.relatosonline.com/relatos/"></category>                        <dc:creator>pern</dc:creator>
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                        <title>Una madre se ve obligada a desvirgar a su hijo</title>
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                        <pubDate>Sun, 18 Oct 2026 23:55:10 +0000</pubDate>
                        <description><![CDATA[Alicia era una mujer hermosa y esbelta; su piel era pálida, sus ojos verdes, su cabello largo lo llevaba recogido en una trenza, su cintura era fina, sus nalgas generosas y tenía una sonrisa...]]></description>
                        <content:encoded><![CDATA[<p> Alicia era una mujer hermosa y esbelta; su piel era pálida, sus ojos verdes, su cabello largo lo llevaba recogido en una trenza, su cintura era fina, sus nalgas generosas y tenía una sonrisa encantadora.</p>
<p>A Alicia la había abandonado su marido años atrás con un hijo pequeño, hijo que ahora tenía sobrepeso debido a su sobreprotección.</p>
<p>Pedro, el hijo, estaba sentado en el borde de la cama, inclinado, con las manos en la cara y llorando. Alicia estaba sentada a su lado. </p>
<p>—Cuéntame qué te pasa, hijo. </p>
<p>—Que no lo soporto más, madre, que no soporto más seguir siendo virgen. Mis amigos se ríen de mí.</p>
<p> —Esos no son tus amigos; si se ríen de ti por ser virgen, no son tus amigos. </p>
<p>—Pero tienen razón, madre, moriré virgen; es tan grande mi timidez que me impide acercarme a una mujer, aunque sea una mujer de las que cobran. </p>
<p>—Vas a tener que ir a un psiquiatra.</p>
<p>Sacó las manos de la cara y levantó la cabeza. </p>
<p>—Sí, si no voy, me acabaré suicidando.</p>
<p>Alicia, viendo su rostro lloroso, se asustó. </p>
<p>—¡Eso no lo digas ni en broma!</p>
<p>Pedro empezó a entrarle a su madre. </p>
<p>—Si alguna mujer me dejara meter la puntita, ya dejaría de ser virgen.</p>
<p>Alicia se puso a la defensiva. </p>
<p>—Sé por dónde vas, pero yo no puedo hacer eso, hijo. </p>
<p>—Tú tampoco me quieres. ¿Quién va a querer a un gordo seboso? </p>
<p>—Claro que te quiero, pero una madre no puede hacer ciertas cosas con su hijo. </p>
<p>—Está visto que ni siquiera voy a poder ver una teta. </p>
<p>—De mí no vas a conseguir nada, pero te traeré una chica de pago y dejarás de ser virgen.</p>
<p>Pedro volvió a levantar la cabeza. No era lo que él quería, pero le dijo: </p>
<p>—¿¡Harás eso por mí?!</p>
<p>Le acarició la cabeza. </p>
<p>—Claro que sí, hijo, claro que sí. </p>
<p>—Que sea una mujer de tu edad, o algo mayor. </p>
<p>—Será, cariño, será.</p>
<p>Alicia se fue.</p>
<p>Al día siguiente, Alicia hablaba con su prima Sonia en una cafetería delante de una humeante taza de café. </p>
<p>—Si no le llevo a una mujer como me ha dicho, puede cometer una tontería, Sonia. </p>
<p>—¿Vas a buscarle una puta? </p>
<p>—No veo otro camino. </p>
<p>—Llevársela será muy arriesgado; le puede transmitir una enfermedad venérea. </p>
<p>—Con condón... </p>
<p>—Los condones se rompen. </p>
<p>—No había pensado en eso. ¿Tú...? </p>
<p>—Yo follo con quien me gusta. </p>
<p>—Sería un favor muy grande. </p>
<p>Sonia ató cabos.</p>
<p>—Nunca pasó por tu cabeza pagarle a una puta, Alicia. Por eso me has llamado. Tú has venido a por mí. ¿Verdad? </p>
<p>—La verdad es que tú eres como a él le gustaría, de mi edad, con buen cuerpo y guapa.</p>
<p> —Y además sabes que le metí los cuernos a mi marido muchas veces.. </p>
<p>—Por eso creo que eres la adecuada.</p>
<p>Sonia quiso sacar provecho.</p>
<p>—Os haré el favor, pero favor con favor se paga. </p>
<p>—¿Con qué favor? </p>
<p>—Me tienes que comer el coño.</p>
<p>—No me pidas eso. </p>
<p>—Es eso o no cuentes conmigo.</p>
<p>—Antes eras tú la que me lo quería comer a mí. </p>
<p>—Y te lo voy a comer, pero antes me lo tienes que comer tú a mí.</p>
<p>—Eso es algo que yo siempre he considerado inmoral, y... </p>
<p>—¿Y no sería inmoral que una mujer casada desvirgase al hijo de su mejor amiga con su consentimiento? </p>
<p>—También, pero... </p>
<p>—No hay, pero que valga, o me la comes tú primero, o te buscas a una puta, con lo que eso conlleva. </p>
<p>—Tú ganas. ¿Cuándo quieres que te lo haga? </p>
<p>—¿Está tu hijo en casa? </p>
<p>—No, se iba a ir al cine...</p>
<p>—Pues vamos para allá.</p>
<p>Llegaron a casa de Alicia y Sonia. </p>
<p>Sonia llevaba puesto un traje clásico con chaqueta y pantalón gris y blusa del mismo color con transparencias, cinto negro y zapatos negros de tacón de aguja. Dejó caer al piso el pequeño bolso gris que llevaba en bandolera y, sin quitarse las gafas de sol de cristales redondos, se arrimó a una pared del pasillo, se puso las manos en la nuca y le dijo: </p>
<p>—Cómeme.</p>
<p>Pedro, que estaba en su habitación, asomó la nariz, vio el panorama y retiró la cabeza.</p>
<p>Alicia, que también llevaba traje gris, aunque el suyo era oversize, la camisa blanca, y no llevaba cinto, echó su bolso al lado del de su amiga, le quitó las gafas, las puso sobre el mueble que había a su izquierda y juntó sus labios pintados de rojo con los labios pintados de rosa de Sonia, que luego de besarla le dijo:</p>
<p>—He soñado muchas veces con este momento. </p>
<p>Alicia comenzó a besar a Sonia con un poco de reparo. Abría y cerraba los ojos para mirar a su amiga, pero una vez que las lenguas entraron en acción, cerró los ojos y la besó con pasión. Se dio cuenta de que se estaba mojando y paró de besarla. Le desabotonó la blusa mientras Sonia le daba picos. </p>
<p>Pedro volvió a asomar la cabeza y comenzó a grabarlas con su teléfono móvil. Al tiempo que comenzaba a hacerse una paja, oía cómo decía Sonia:</p>
<p>—He estado con tantas mujeres que puedo decir sin lugar a dudas que no has fingido tu pasión al besarme. </p>
<p>—Llevo mucho tiempo sin besar a nadie, y por un momento me he olvidado de que eras una mujer.</p>
<p>Sonia no llevaba sujetador, y al abrirle la blusa vio sus tetas medianas, con areolas marrones, picudos pezones y que estaban algo decaídas. Le echó las manos por debajo, las levantó y, palpándolas, fue lamiendo y chupando de teta en teta. </p>
<p>—¿Te gustan? </p>
<p>A Alicia comer aquellas tetas le estaba encharcando el coño, pero le dijo:</p>
<p>—No me desagradan.</p>
<p>Llevaba un tiempo comiéndole las tetas cuando Sonia abrió la hebilla del cinturón, luego la presilla del pantalón, bajó la cremallera, el pantalón cayó y tapó sus tobillos.</p>
<p>Pedro, que se había retirado varias veces para que no lo descubrieran, volvió a grabar.</p>
<p>----Cómeme el coño.</p>
<p>Alicia se puso en cuclillas, le quitó el tanga negro, tanga que estaba bañado de jugos. Le echó las manos a la cintura y lamió su coño gordo, pelado y encharcado. Sonia le dijo:</p>
<p>—Lame de abajo arriba, como si tu lengua fuese una brocha. </p>
<p>—A ver si sé hacerlo.</p>
<p>Lamió como le había dicho y Sonia comenzó a gemir. Poco después, le dijo:</p>
<p>-Mete todo el coño en la boca y entiérrame la lengua dentro de la vagina.</p>
<p>Metió el coño en la boca y le enterró la lengua dentro. Sonia la agarró por el cabello con las dos manos y movió su pelvis a toda pastilla, y cuando se iba a correr, le dijo:</p>
<p>----¡Me voy a correr en tu boca, me voy a correr en tu boca, me corro en tu boca!</p>
<p>Sonia se corrió en su boca y Pedro, que estaba grabando, se corrió en el piso.</p>
<p>A Sonia, al correrse, le fallaron las piernas y acabó con el culo en el piso del pasillo.</p>
<p>Alicia se había levantado. Sonia miró hacia arriba y vio que el pantalón de su prima estaba mojado.</p>
<p> —¿Te has corrido mientras me comías el coño? </p>
<p>—No. </p>
<p>—Pues tal y como tienes el pantalón, lo parece. No puedes negar que te ha gustado.</p>
<p>Alicia echó la mano al coño y le quedó húmeda. </p>
<p>—No, no puedo negarlo. </p>
<p>—¿Dónde quieres que te devore? </p>
<p>—En mi habitación.</p>
<p>Se fueron para la habitación y cerraron la puerta. Pedro, sin hacer ruido, se fue a tomar unas copas.</p>
<p>En la habitación, Alicia se arrimó a una pared para que su amiga la devorara. Sonia le dio un pico. Alicia le rodeó el cuello con los brazos y comenzaron a comerse las bocas. </p>
<p>Calientes como perras, se desnudaron (lo hicieron con prisas); luego Alicia se echó sobre la cama. Sonia la volvió a besar con lengua, y después le comió las tetas, unas tetas grandes con areolas oscuras y tremendos pezones, pezones que lamió y que chupó junto a las areolas. Luego bajó besando y lamiendo su vientre. Cuando besó su pelvis, Alicia flexionó las rodillas y abrió las piernas de par en par.</p>
<p>Sonia lamió su coño y después lamió solo su clítoris; lo lamió con la punta de la lengua, despacito, muy, muy despacito. Al rato, Alicia movía la pelvis buscando el orgasmo; la movía cada vez más rápido. Los gemidos le dijeron a Sonia que su prima se iba a correr. Le aplastó el clítoris con la lengua, lamiéndolo a mil por hora, y Alicia se corrió a raudales entre sacudidas y gemidos.</p>
<p>Luego de correrse, Sonia le levantó la pierna izquierda, juntó los coños y, chupándole los dedos del pie, los frotó hasta que se corrieron juntas, para lo que tuvo que hacer paraditas, ya que si no las hubiera hecho, se hubiera corrido sola.</p>
<p>Después se puso en paralelo, le llevó el coño a la boca para que se lo comiera y ella puso su boca en el coño de su prima.</p>
<p>Alicia se echó al monte y le comió con voracidad el coño a su prima. Sonia no quiso quedarse atrás y también se lo devoró a ella.</p>
<p>Parecían dos locas apareándose y, como locas, se corrieron.</p>
<p>Al acabar de correrse, le dijo Alicia a su prima: </p>
<p>—Será mejor que te vayas, podría llegar mi hijo. </p>
<p>—Como quieras, pero dime: ¿Te gustó más que cuando follabas con tu marido? </p>
<p>—Sí, con mi marido no me corría tantas veces.</p>
<p>Sonia le dio un pico.</p>
<p> —¿Cuándo quieres que desvirgue a tu hijo? </p>
<p>—Ya te avisaré.</p>
<p>Sonia se vistió y se fue.</p>
<p>Al día siguiente, Alicia se levantó de la cama y, en combinación, se fue a desayunar a la cocina. Pasó por delante de la habitación de su hijo y oyó la voz de Sonia. </p>
<p>—Lame de abajo arriba, como si fuese una brocha.</p>
<p>Luego oyó la suya. </p>
<p>—A ver si sé hacerlo.</p>
<p>Abrió la puerta y vio a su hijo desnudo sobre la cama haciéndose una paja mientras miraba su teléfono móvil. Alicia le dijo: </p>
<p>—¡Estabas en casa!</p>
<p>Pedro dejó de menearla y de mirar el móvil, pero siguió empuñando la polla al decirle: </p>
<p>—Ven aquí y acaba de hacerme la paja. </p>
<p>Alicia fue a su lado, pero luego de quitarse una zapatilla. Pedro se asustó, guardó la polla y se tapó con una manta para que no le dolieran los zapatillazos.</p>
<p>Le iban a doler, ya que Alicia le levantó la manta y le largó en una pierna. </p>
<p>—¡¡Plasssss, plassss, plasssss! </p>
<p>—¡Dame ese teléfono!</p>
<p>Pedro se puso boca abajo y ahora los zapatillazos le cayeron en el culo. </p>
<p>—¡¡Plassss, plassss, plassss, plasss, plassss!! </p>
<p>—¡Que me des ese teléfono!</p>
<p>Pedro parecía que nunca había sido tímido, ya que en vez de avergonzarse, la amenazó.</p>
<p>—¡Si me vuelves a dar, aprieto el botón y envío el video a YouTube!</p>
<p>A Alicia la invadió el miedo. </p>
<p>—¡Ni se te ocurra! </p>
<p>—Tú dame otra vez; ya verás si se me ocurre.</p>
<p>La mujer paró de darle. Pedro se destapó y se puso boca arriba. Alicia le dijo: </p>
<p>—Borra eso. </p>
<p>—No lo voy a borrar, y aunque tú lo lograras borrar, he hecho tres copias.</p>
<p>La pregunta era obligada: </p>
<p>—¿Qué buscas, Pedro? </p>
<p>—Que me desvirgues tú, no quiero que me desvirgue la puta de tu amiga, ni ninguna otra puta. </p>
<p>—Razona, hijo, razona, no puedo hacer eso, sería condenarme al infierno. </p>
<p>—En el infierno ya estoy viviendo yo por cebarme como a un cerdo. </p>
<p>—Yo no... </p>
<p>—Tú sí, y tú vas a acabar de hacerme la paja.</p>
<p>Alicia casi le implora: </p>
<p>—No me pidas eso, hijo.</p>
<p>La paliza a Pedro lo había hecho aún más cabrón de lo que ya era. </p>
<p>—No te lo pido, te lo ordeno, y si no lo haces, atente a las consecuencias.</p>
<p>Alicia cedió. Se sentó en el borde de la cama, empuñó la polla, que era un buen ejemplar, y comenzó a meneársela mirando hacia la puerta. </p>
<p>—Míra la polla.</p>
<p>La mujer miró la polla mientras masturbaba a su hijo.</p>
<p> —Bésame.</p>
<p>Lo besó en la mejilla. </p>
<p>—En la boca y con lengua. </p>
<p>—No voy... </p>
<p>—Sí vas, o es la boca o es el culo.</p>
<p>La elección era fácil de tomar. Besó a su hijo en la boca y con lengua. Luego de besarlo, le dijo:</p>
<p>—Ponme una teta en la boca.</p>
<p>La mujer bajó una asa de la enagua y le puso la teta izquierda en la boca. Pedro se la magreó, se la lamió y se la chupó.</p>
<p>Alicia le meneó la polla a mil por hora para que se corriera, pero Pedro era duro de pelar. </p>
<p>—Dame la otra teta.</p>
<p>Se bajó la otra asa y le dio la teta derecha a mamar. Como no se corría dándole duro, lo masturbó lentamente, pero Pedro no se iba a correr así, quería otra cosa. </p>
<p>—Mámamela.</p>
<p>Se la mamó para acabar con aquella barbaridad, pero a pesar de que lo masturbó y de que se la mamó, no se corrió, ya que tampoco se quería correr con una mamada. </p>
<p>—Desvírgame con tu coño.</p>
<p>Alicia ya se había resignado a su suerte. </p>
<p>—¿Destruirás todo si te desvirgo? </p>
<p>—Sí, tienes mi palabra. </p>
<p>—Te desvirgaré.</p>
<p>Se quitó la enagua y las bragas, lo montó, agarró la polla, la puso en la entrada de la vagina, bajó el culo lentamente y la metió hasta el fondo del coño. </p>
<p>—Ya estás desvirgado. </p>
<p>—Fóllame, quiero correrme dentro de ti.</p>
<p>Alicia lo folló pensando en el fuego del infierno para no correrse, pero estaba tan cachonda que, al correrse Pedro dentro de su coño, también se corrió ella.</p>
<p>Al acabar de correrse, le dijo: </p>
<p>—Borra el video y las copias.</p>
<p>Pedro le dio el teléfono móvil. </p>
<p>—Bórralo tú, y no te preocupes, que no hay copias. </p>
<p>Alicia se desahogó.</p>
<p>—Eres un hijo de puta, Pedro. </p>
<p>—No te digo yo que no, mamá.</p>
<p>Quique.</p>]]></content:encoded>
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