Incesto en el cine ...
 
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Incesto en el cine 2

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José
(@quique)
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Registrado: hace 7 años
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Iniciador del debate   [#1545]

                                       La rubia           

Erica estaba en la ducha con el cuerpo enjabonado. Sus manos frotaban unas tetas grandes, con areolas rosadas y largos y gruesos pezones, y la otra frotaba un coño, eran las tetas y el coño de la rubia a la que había mandado un beso en el aseo del cine. Le dijo:

-Acabamos de follar y aún no sé tu nombre.

-Charlie, me llamo Charlie.

-¿Y cómo sabías que vivía aquí, Charlie?

-Te seguí desde el cine sin que me vieras.

-¿Y cómo sabías que estaba sola?

-Tu marido se va a trabajar muy temprano.

-¿Nos has estado espiando?

-La que algo quiere, algo le cuesta.

Charlie pilló el gel y comenzó a enjabonar las tetas de Erica.

-Me alegro de que me siguieras. Estás buenísima.

-Tú sí que estás buena. ¿Puedo hacerte una pregunta personal?

-Dispara.

-¿Quién era el que te follaba en el aseo?

-Mi cuñado. ¿Quieres follar con él?

-No, era simple curiosidad.

Hablaban como si llevaran follando toda la vida y hacía poco más de media hora que se conocían carnalmente.

La cosa había empezado así:

Sonó el timbre de la casa de Erica. Abrió la puerta, en bata de casa,  era la rubia del cine, la rubia la agarró por la cintura, cerró la puerta, la atrajo hacia ella y le metió la lengua en la boca. Erica se la mordió y luego le dijo: 

-¡Fuera de mi casa, zorra!

La rubia se separó de ella y le metió una bofetada que le puso la cara del revés.

-A mí no me provoca ninguna puta y después se hace la estrecha.

Erica le devolvió la bofetada.

-¡Fuera!

Lo que le dejo fue la cara del revés otra vez, luego la agarró por la garganta, y apretando, le dijo:

-Echa la lengua fuera o te estrangulo.

La rubia era más baja de estatura que Erica, pero era todo nervio. Erica pensó que era muy probable que la estrangulara, ya que fuerza no le faltaba. Sacó la lengua. La rubia se la lamió y se la chupó, después le dio un morreo largo. Al final fue tanta la calentura que había pillado la rubia, que más que morrearla, la devoraba.

Al parar de morrearla, la rubia, le cogió una mano a Erica y se la llevó entre sus piernas. Erica se encontró con algo duro. La rubia se bajó la falda. Al quitarse las bragas, Erica, vio que su coño lo tapaba un arnés con una polla de goma.

-Lo que me faltaba ver.

-¿Qué es es lo que te faltaba ver?

-Una polla de plástico

-No es de plástico, es de goma. Arrodíllate y mámamela.

-No te la mamaría si fuera de verdad, para mamártela siendo de goma.

Levantó la mano.

-¿Quieres que te obligue?

-No tienes coño. Si me tocas la cara otra vez aquí se arma la mundial.

La rubia no bajó la mano, pero tampoco se le bajaron los humos.

-Mira, bonita, tú tienes tantas ganas como yo. ¿Por que te haces la estrecha?

-Erica, mi nombre es Erica, no soy una estrecha, no soy bonita y...

-No, no eres bonita, eres preciosa. 

La empotró contra la pared y le dio un beso con lengua- Ya no se la mordió, pero la despreció.

-Si supieras el asco que me das...

La volvió a besar.

-Como me beses otra vez, te vomito encima.

-No sabes mentir. 

-No estoy mintiendo.

-Bésame tú a mí.

Erica no se podía creer lo que le acababa de decir.

-¡Ni harta de cerveza!

-Si me besas,  te dejo en paz.

Aquello ya era otra cosa.

-¿Si te beso te vas de mi casa?

-Sí.

A Erica no le salían las cuentas.

-¿Y ese cambio de actitud?

-Ya que no quieres follar conmigo, por lo menos irme sabiendo como besas.

-Bueno, si por un beso te quito de encima.

La rubia la arrimó a la pared del pasillo, le sujetó las muñecas y acercó los labios a los de Erica. Erica le dio dos picos, luego sacó la punta de la lengua, y se la pasó entre los labios, después le metió la lengua en la boca y la deslizó por encima y por debajo de la lengua de la rubia. La rubia echó la lengua fuera para que Erica se la chupara, se la chupó y luego se la chupó ella a la rubia. La rubia le quitó el cinto de la bata y vio sus tetas y su coño, ya que por debajo de la bata no llevaba nada.

-Habías dicho que después de besarte te ibas a ir de mi casa.

Le echó las manos a las tetas, y magreándoselas, le dijo:

-Iba a irme, pero no creo que quieras que me vaya.

-Prepotente, que eres una prepotente.

Le quitó la bata, la puso cara a la pared, le separó las piernas, y lamió desde el coño al ojete la tira de veces, después pringó la mano con las babas del coño de Erica, y luego de untarlas en la polla, se la enterró en el coño y le dio las que no están en los escritos. Erica aguantó los gemidos hasta que no pudo más. Al empezar a gemir, la rubia, dejó de darle cera y le dijo:

-Sácala tú.

Erica comenzó a mover las nalgas hacia los lados, luego se echó hacia delante, movió el culo hacia atrás y como en las pringles, al hacer pop ya no hubo stop. Fue moviendo el culo de delante hacia atrás y de atrás hacia delante cada vez más aprisa para correrse, al rato le dijo:

-Azótame el culo.

Le aplaudió el culo. 

-¡Plin, plsas, plin, plas, plin, plas...!

Erica se fue poniendo cada vez más cachonda... A punto de correrse, le gritó:

-¡Fóllame, zorra, fóllame!

La rubia le echó las manos a la cintura y le volvió a dar igual que al principio. Erica se corrió a lo grande.

-¡Qué corrida!

Al acabar de correrse, la rubia, cogió su ropa para vestirse y marcharse, pero Erica le dijo:

-Date una ducha antes de irte, que no está bien que vayas por ahí oliendo a coño.

Volvemos al principio. En la ducha, y sin arnés, le preguntaba Charlie a Erica:

-Oye. ¿El raro es tu cuñado?

Erica le echó la mano al coño, comenzó a masturbarla y le respondió:

-No, es mi marido.

Charlie le echó las manos a las tetas y magreándoselas, le preguntó:

-¡¿Tiene alguna tara?!

-Le gusta verme follar con otros hombres.

-Sí que es raro, sí.

Erica ya estaba caliente de nuevo.

-Dejemos de usarla la boca para hablar.

Comenzaron a besarse, al tiempo que se masturbaban una a la otra. Luego Erica le pasó la yema por el ojete. Charlie lo tomó como una señal, y le preguntó:

-¿Me doy la vuelta?

-Sí.

Charlie le dio la espalda, puso las manos en los azulejos, se abrió de piernas y echó el culo hacia atrás. Erica cogió la alcachofa y le quitó el gel del cuerpo, después le lamió y le folló el ojete con la lengua, acto seguido le metió dos dedos dentro del coño. Le folló el culo con la lengua y la masturbó con los dedos. La folló y masturbó despacio hasta que Charlie se dio la vuelta, y le dijo:

-Quiero correrme en tu boca.

Le devoró el coño y Charlie se corrió como una loba. Al correrse, se le fue el habla. Las piernas le temblaron y se le juntaron y de su coño cayeron colgajos de jugos que parecían mocos.  

Había sido el segundo polvo de los muchos que iban a echar.

                                  El video

Isidoro estaba sentado en cama junto a su esposa. Miraban  en un ordenador por portátil como Erika iba enredando a sus sobrinos. Él estaba en calzoncillos, ella llevaba puesto el mismo picardías negro y no llevaba nada debajo.

-Porque estás muy rica, tía, te dice. Mira José que pelotas es.

-Sí, pero folla de vicio.

-Arturo no tiene maldad, te habla de las pajas para calentarte, sin saber que eres tú la que los está calentando a ellos.

-Tiene, tiene, ya lo verás más adelante.

-¿Cómo se te ocurrió lo del culo?

-Me diste tú la idea.

Isidro, al ver como Arturo se echaba sobre su mujer, se quitó el calzoncillo y comenzó a menear la polla. Erica le dijo:

-Yo también me voy a tocar.

Cuando los hermanos se desnudaron, le dijo Arturo a Erica:

-Tienen unos culitos preciosos.

-¿Aparte de raro eres maricón?

-Para nada.

Erica comenzó a tirarle de la lengua para saber cómo era su marido en realidad, porque lo de raro, ya lo sabía, pero tenía sospechas de  que escondía algo más.

-Ojalá fueras bisexual y no raro.

-¿Por qué?

-El por qué, no importa, importa el para qué.

-¿Para qué?

-Para levar a cabo una de mis fantasías.

-¿Cuál?

-Verte follar con otro hombre.

-Joder, tú eres tan rara como yo.

-¿Lo harías?

-Por ti hago lo que sea.

-¿Incluso dejar de que te follé yo el culo?

-Ya te he dicho que por ti hago lo que sea, pero. ¿Con qué me lo ibas a follar?

-Ya lo sabrás.

En el P C, se veía a Erica meneándole las pollas a sus sobrinos, Isidro, le dijo:

-Juega conmigo.

Le agarró la polla y se la meneó sin dejar de masturbarse ella. Luego Isidro se puso a cuatro patas. Erica se arrodilló detrás de él, le lamió el ojete y lo masturbó. Al rato Isidro estaba boca arriba y Erica le estaba dando el coño a comer. Acabaron el polvo haciendo un 69 y corriéndose uno en la boca del otro.

Erica sabía que venía el sexo anal, así que, esperó hasta que sus sobrinos le iban a hacer la doble penetración. Estaba sentada mirando el video, e Isidro estaba boca abajo, con su cara a medio metro de la pantalla y con un empalme descomunal.

-¿Qué se siente cuándo te la meten en el culo?

-¿De verdad quieres saberlo?

-Claro que sí.

Erica se puso en pie, fue al armario y  pilló el arnés con la polla de goma que le había regalado Charlie. Isidro, al vérselo en la mano, le preguntó:

-¿De dónde has sacado eso?

Poniéndose el arnés, le respondió:

-Me lo regaló una amiga. 

Aquella confesión lo pilló con el pie cambiado. 

-¡¿Has tenido relaciones lésbicas?!

-Si te digo que no, te estaría mintiendo.

-Me has estado mintiendo todo este tiempo. ¿Con quién más has follado?

-¿Si te lo digo, te comprometes a hacer un quinteto con tus sobrinos y con él?

-Te has vuelto una enferma.

-Es que el vicio, vicia, valga la redundancia. ¿Te comprometes?

-Claro que sí.

-¿Sea quién sea ese hombre?

-Sí, sea quien sea. ¿Quién es?

-Tu hermano Pancho.

Se hizo el ofendido.

-¡Serás zorra! ¿Dónde follaste con él?

-En el cine, mientras tú dormías.

-¿Qué te hizo mientras yo dormía?

Ponte a cuatro patas. Se colocó a cuatro patas. Erica le puso la polla en los labios. Mama.

-¿Qué te hizo?

-Mámala, si quieres que te siga contando.

Mamó la polla media docena de veces. 

-Me masturbó a tu lado y me folló en el aseo de señoras.

Se puso detrás de su marido y le frotó la polla en el ojete. Isidro, le dijo:

-Mientras me la metes en el culo, cuéntame con pelos y señales como te masturbó y cómo te folló.

Erica cambió de actitud.

-Lo sabía. Eres maricón, Isidro, eres maricón, además de ser más raro que un mirlo verde. ¡¿Con qué clase de depravado me he casado?!

Isidro estaba tan excitado que se dio la vuelta, la puso boca abajo, le apartó el arnés para un lado, le agarró la teta izquierda con una mano, la polla con la derecha y meneando la polla de goma y magreando la teta, le folló el culo hasta que se lo llenó de leche. Erica no pudo evitar correrse, lo que pudo evitar fue hablarle en una semana.

Luego de hablar, de hacer las paces y desayunando en la cocina junto a su esposa, volvió el burro al trigo.

-Del quinteto del que me hablaste, nada. ¿No?

Erica lo miró, tomó una cucharada de cereales, y después le respondió.

-Tendría su morbo, pero para no quedar como una puta, tendría que ser un cuarteto, tú solo podrías mirar como me follaban.

Isidro se llevó una alegría.

-¡¿Dónde hay que firmar?!

-Habrá que planearlo.

-Lo planearemos juntos.

                                    El quinteto

Arturo y José llegaron a casa después de comer.  La puerta de la casa estaba abierta y como dice el otro, entraron hasta la cocina, aunque en este caso, la cocina era la habitación de su tía. Erica estaba sobre la  cama, desnuda, boca arriba y haciéndose la dormida. Se desnudaron y la "despertaron" frotándole las pollas en los labios. Erica abrió los ojos, cogió las pollas con sus manos y les dijo:

-Llegáis tarde, pero bueno, nunca es tarde cuando las pollas son buenas.

Mamó una polla, mamó la otra  y luego mamó las dos juntas. Mientras las mamaba, Arturo le magreó una teta y José le magreó la otra. Luego, José metió la cabeza entre sus piernas y comenzó a lamerle el coño. Arturo tenía la polla en la mano y la meneaba, Erica le mamaba el glande.. Estaban en plena faena cuando oyeron una voz, que decía:

-Cuando se entere de esto, Isidro os mata a los tres.

Los hermanos se llevaron un susto de muerte. Erica, que lo había planeado así, le dijo:

-No tiene por qué enterarse, mi coño os puede satisfacer a los tres.

Los hermanos estaban ahora sentados sobre la cama. Erica estaba con las rodillas flexionadas y las piernas abiertas.

-Tienes razón, no tiene por qué saberlo.

Pancho se quitó la camisa, los zapatos y los calcetines, los pantalones y el calzoncillo, y después metió la cabeza entre las piernas y siguió haciendo el trabajo que había estado haciendo José.

Erica les dijo a sus sobrinos:

-Frotar las pollas en mis pezones y mis areolas.

Se las frotaron. Pezones y areolas acabaron mojados con flujos pre seminales.

-Ahora mamar una teta cada uno.

Mamándole las tetas, sus sobrinos, y comiéndole el coño su cuñado, estaba en la gloria, y de la gloria al cielo hay un paso, paso que dio cuando se corrió en la boca de su cuñado.

-¡Bebe!

Se acababa de correr Erica cuando entró en la habitación Isidro.

-¡¿Qué coño está pasando aquí?!

Ahora el susto se lo llevaron Arturo, José y Pancho. Les iba a pasar al momento, ya que Erica les dijo:

-¡Agarrarlo entre los tres si no queréis que  nos desgracie!

Lo agarraron.

Isidro era buen actor.

-¡Ya os pillaré uno por uno!

Erica pilló una venda en el armario y le ató las manos a la espalda.

-Será mejor que huyas de casa cuando se vayan estos desgraciados.

Lo sentaron en una silla y atándolo a ella con una cuerda que en tiempos había servido para tender la ropa, le dijo Erica:

-Si no te callas, te pongo un esparadrapo en la boca, otro en la nariz y ya no le podrás hacer nada a nadie.

-Pancho le preguntó:

-¿Lo dirás solo para asustarlo?

-Calla la boca, ven aquí y cómeme el culo, otro que me coma las tetas y el otro el coño.

Al lado de Isidro, Arturo, le comió el coño, Pancho el culo y José las tetas. Mirándolos, a Isidro se le puso la polla dura. Erica le bajó la cremallera del pantalón, le sacó la polla y comenzó a meneársela. Luego, se puso en cuclillas y fue mamando las cuatro pollas, una por una, dos a la  vez, y no mamó tres a la vez por qué no le cabían. Después de mamar les dijo:

-Tengo un capricho. Quiero ver como os frotáis las cabezas de las pollas. 

Arturo protestó.

-Eso es una mariconada.

-Tú la frotas con la de mi marido o no dejo que me folles.

-Vale, vale, si hay que mariconear, se mariconea.

Fue junto a Isidro y frotó la cabeza de la polla contra la de su tío. Al sexto o séptimo roce de meato con meato, Isidro se corrió, se corrió como si fuera un eyaculador precoz. Arturo apartó la polla, pero ya era tarde, pues también se corrió.

Erica se puso de un cachondo subido y ya no quiso que la frotasen los otros. 

-Levántame en alto en peso y fóllame, Pancho.

La levantó, ella le rodeó el cuello con los brazos y le comió la boca. Al rato le dijo a su sobrino:

-Métemela en el culo, José.

Cuando Pancho se la sacaba, se la metió José, después le fueron dando al tran tran. Tiempo después, del coño de Erica comenzó a llover. Luego de la lluvia vinieron los temblores y después oyeron su voz:

-¡Me muero!

Mientras se recuperaba le llenaron el coño y el culo de leche.

Isidro y Arturo ya estaban empalmados otra vez. Arturo dijo:

-Suéltame, Arturo, que quiero follarle el culo a esa zorra.

Arturo no lo creía.

-Tú lo quieres es armarla.

Erica, con las pollas dentro de su coño y dentro de su culo, le dijo:

-Suéltalo Arturo, suéltalo  y ven a follarme el coño.

Lo soltó, fueron junto a José y a Pancho. José se la quitó del culo y se la metió Isidro.

Pancho no sabía qué le había pasado por la cabeza a su hermano para que se le fuera la ira, ni tampoco a su cuñada para decirle a Arturo que soltara a su hermano, bueno, no lo sabía Pancho, ni lo sabía Arturo, ni tampoco lo sabía José, por eso luego de dejarle su sitio a Arturo, le dijo a su hermano:

-Ahora soy yo el que pregunta. ¿Qué coño está pasando aquí?

Isidro le dijo una media verdad.

-Tu cuñada, que quería follar con cuatro hombres, y sabes que yo se lo consiento todo.

-¡Qué puta!

La puta se iba a correr tres veces más, e hizo de ellos, y les hizo hacer, todo lo que le salió del coño.

Quique

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



   
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nyctidromus
(@nyctidromus)
Miembro Erótico Autor
Registrado: hace 6 años
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@quique que buen relato bro saludos desde Venezuela


scripsit nyctidromus

sanguine et pulvis
n****@gmail.com


   
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