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polvos acuaticos con mi madre

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 pern
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Topic starter   [#1992]

..... ... ....

                                    Desde el divorcio de mis padres mi madre estaba algo deprimida. Y no es que se hubieran separado en malos términos. Decidí quedarme con ella para animarla un poco. 

                                   No se puede considerar que estuviera independizado del todo. Un piso de estudiantes no es precisamente abandonar el nido.

                                    Era el dinero de mi padre el que pagaba la matricula de la universidad, el piso de estudiantes y todos mis gastos, además de darme una generosa asignación y algún regalo de vez en cuando. 

                                    Pero al ver lo que pasaba con mi progenitora decidí hacer las maletas y volverme a mi dormitorio en la gran casa familiar. Juro que lo hacía sin maldad ni intenciones lujuriosas. Solo quería cuidar de mi madre y ahorrar los gastos de un verano más divertido. 

                                      Estaba claro que estaba falta de cariño. Que mi padre ocupado con algunas jóvenes secretarias ya no le daba ni ternura ni probablemente sexo desde hacía tiempo y eso la estaba afectando. 

                                     A pesar de que Olga está bien buena su ex marido ha dejado de hacerle caso. A sus cuarenta y muy pocos, alta, delgada, culo duro y firme y un buen par de tetas operadas es todo un pibón. 

                                     Digo que no tenía malas intenciones pero si que tengo ojos en la cara. Está como para ponerla entre dos rebanadas de pan y comérsela enterita y mejor aún sin pan. 

                                    Nunca había tenido que trabajar y había mantenido esa envidiable figura a base de gimnasio y algún retoque en quirófano. Rubia de peluquería con una larguísima melena eternamente planchada y unos claros ojazos azules que siempre me habían gustado mucho. A poco que se arreglara llamaba la atención de propios y extraños. Hasta con un saco de patatas lo haría. 

                                    Mi hermana Mónica había sacado su figura, y sus tetas cónicas y duras como piedras, que yo nunca había podido tocar. Las suyas son naturales. En cambio Mónica había preferido animar a mi padre, a temporadas vivía con él. Se dedicaba a pasear con poca ropa por delante de él en su pisito, pisazo, de soltero.

                                      Puede que pensara mejorar así su asignación. Aunque ahora que se acercaba el verano no tenía ninguna duda que ella querría aprovechar la piscina del chalet con el que mi madre había conseguido quedarse. Y perfeccionar allí su moreno integral.  

                                      A la charca le hacia falta una limpieza y un buen mantenimiento. Para mantenerme ocupado ahora que había terminado los exámenes con cierto éxito decidí hacerlo yo mismo. En vez de contratar a alguien que era lo que hacíamos los veranos anteriores. 

                                       Eso me daba tiempo para ordenar mis pensamientos sobre todo lo que estaba pasando en nuestra familia. Pero tampoco es que estuviera llegando a ninguna conclusión significativa. Será que no soy muy listo, ni perceptivo. 

                                      A lo que iba, el calor empezaba a apretar. Yo andaba por casa solo con un mínimo pantalón de deporte, no podía soportar ni la camiseta. Así que siempre lucía mi torso depilado y cuidado por horas de deporte. 

                                      Y mi madre, bueno, no diría que sus atuendos eran escandalosos porque en casa el único que se podía escandalizar era yo. Y lo que conseguía por el contrario era excitarme.

                                      Había decidido prescindir por completo de los sujetadores que no le hacían ninguna falta. A las finas camisetas solo les hacían falta unas gotas de agua para mostrar más las tetas, por que los pezones ya se marcaban solos. 

                                   Además de que la mayoría eran tan cortas que llevaba el ombligo al aire. Y para más inri ese invierno se había puesto un pequeño pircing allí. 

                                   En la cadera, bueno lo más largo que se ponía ya fueran faldas o shorts apenas le tapaban el culo. Y eso siendo generoso con la definición. Algunas de esas prendas no llegaban ni a eso. 

                                Viendo el percal, muy afectada tampoco parecía. Podía haberme ahorrado la visita y haberme ido de viaje con mis colegas a Cancún. A ligar con mulatas y pagado por mi padre claro. 

                                Volvamos a la piscina que fue donde mi queridísima progenitora terminó de rematar la faena. Y lo digo por que fue a mí a quien resolvió matar a polvos. 

                               El caso es que llevaba yo unos días cachondo por culpa de las escasas telas con las que ella apenas cubría su hermoso cuerpo. Esa mañana me había calzado el bañador de natación más reducido que tengo dispuesto a terminar con el limpia fondos y darme el primer baño en condiciones de la temporada. 

                                  A esa temprana hora de la mañana el sol ya apretaba, todavía no lo hacía en las duras artistas de mi arma por que aún la llevaba cubierta. Pero en cuanto la vi aparecer y arrojó el pareo al suelo el fusil se me puso de inmediato en posición de presenten ¡Armas!. 

                                No sé de donde habría sacado ese bikini, por llamarlo de alguna forma. En el único sitio donde yo había visto algo así era en el porno. Desde luego ningún escaparate se atrevería a mostrar algo parecido a no ser que la tienda fuera un sex shop. 

                                Ni bebiendo todo el agua de la piscina hubiera recuperado la saliva de lo seca que se me quedó la boca al verla así. Dos triángulitos de lycra blanca sobre los pezones, sería inexacto decir que los tapaba. Otro parecióme que más diminuto aún sobre los labios de la vulva. 

                               El resto, no sé si sería hilo dental o sedal de pesca pero había que acercarse mucho para conseguir verlo. Lo que desde luego era mi intención, y al parecer la suya. 

- Hola mami, no te conocía ese bikini. 

                              Intentaba mantener un tono neutral a pesar de lo que empezaba a sentir bajo el Ecuador. 

- Es nuevo, ¿te gusta?.

- Te queda impresionante. Lo admito pero es por tu cuerpo, el bikini solo lo realza. 

- Que galante te has vuelto en la universidad. Las chicas estarán muy contentas contigo. 

- No son halagos, estas muy... 

- ¿Buena?. Muchas gracias, cariño. 

- Las que tú tienes. Me gusta ver que ya estás más animada. 

- En eso estamos. Y tenerte aquí me está ayudando mucho. Además de ver que tú también has aprovechado el invierno en el gimnasio. También estás muy bueno. 

                                Soltó una risita que no sé si me pareció irónica o lasciva. Me fui acercando a ella para darle un abrazo y notar toda aquella piel expuesta contra mi pecho. Le dije al oido rozando mis labios con su orejita.

- Gracias mami. Por todo. 

                              Ella rodeó mi cintura con sus manos y no me dejó separarme en un rato. Si verla así de casi desnuda ya me había puesto caliente sentir su cuerpo terminó de ponerme cachondo y... duro. Lo que estaba claro que ella estaba notado en su vientre. 

                              Como no parecía molestarle dejé de darle importancia y me relajé con ella entre mis brazos. Es más, parecía que le estaba dando un repaso a mis músculos con sus manitas. 

- Vaya, hijo. ¡Qué fuerte estás!. Tienes que tener a todas las chicas detrás de ti. 

- Ahora mismo estoy con la que más quiero. Mami. 

                               Y antes de que pudiera correrme allí mismo de pie junto a la piscina la cogí en brazos y la arrojé al agua. Me tiré detrás de ella a ver si conseguía bajar mi más que notoria erección. 

- Creo que tengo que refrescar mis ideas. 

                               Se puso de pie y salió del agua como toda una sirena. Meneando la melena rubia para expulsar el agua y riéndose. 

                               Si hasta ahora no me había dado suficientes señales de lo que pretendía decidió dejármelo más claro. 

- Y eso ¿por qué?. ¿No estabas a gusto?.

- Demasiado. 

                                  Se fue acercando a mí despacio, luciendo su piel dorada en la parte donde la piscina no cubría. Caminando como una auténtica sirena. Las aguas se apartaban de su camino como si fuera el mar Rojo. Estaba jugando conmigo. 

                                    Se colgó de mi cuello rodeándolo con sus brazos y haciendo lo mismo en mi cintura con sus piernas. No tuve más remedio que echar las manos a sus desnudas y duras nalgas para sujetarla mejor.

- Mami estás jugando con fuego. 

- ¿No te gustaría quemarte?. Eso tan duro que tienes ahí abajo me dice que sí. 

- Pero eres mi madre. 

- ¿Y no te has excitado estos días conmigo?.

- Mucho. No hago más que hacerme pajas contigo. Eres una diosa.

- Pues dame un beso. Pero de los de verdad. 

                          Aún agarrado a sus nalgas busqué sus labios que se abrieron al primer roce de los míos. No solo ellos, en segundos las lenguas entraban en acción. Ella me chupaba la mía como si quisiera arrancármela. Y yo sorbía su saliva. 

                         Seguía amasando sus nalgas perfectas. Un dedo se deslizaba por la raja en busca del ano por debajo de la goma del tanga. Parece que le gustaba esa caricia pues redobló sus esfuerzos para arrancarme la lengua. 

                       A esas alturas el sujetador del bikini se había descolocado del todo. Y sus duros pezones arañaban mi torso de duros que estaban. Mi polla luchaba por escapar de su encierro. 

                          En un gesto fluido arrojó la mínima prenda al césped para que no estorbara cuando me inclinara a comerle las tetas. Y eso hice, me incliné a chupar sus pezones. A lamer toda la piel de su pecho, a llegar a las axilas y buena parte de los brazos. O besaba su cuello y hombros hasta volver a su boca.

- Mami, ¿crees que esto está bien?.

- Cielo, es fantástico. Estoy en la gloria. Y eso tan duro de ahí abajo me dice que a tí también te gusta. Quítate el bañador. 

- Quítamelo tú.

                              Un segundo más tarde se estaba sumergiendo y sacándome la pequeña prenda por los pies. No le iba a pedir a mí madre que me la comiera bajo el agua. Así que sujeté su cintura y la subí al borde de la piscina solo a fuerza de brazos. 

                            Separé sus preciosas piernas. Lo primero que quería hacer era saborear su xoxito. Deslicé la lengua por la cara interna de los muslos, besando suavemente su piel. 

- ¡Vamos hijo! Que me tienes muy cachonda. 

- Ya lo había notado. 

                              Ella misma se echó más hacía atrás apoyándose en los antebrazos para dejarme más acceso. Pasé la húmeda por los labios de la vulva que se abrieron prácticamente solos y pude alcanzar el clítoris. Menos mal que los vecinos pillan lejos o todos hubieran oído su jadeo. 

- Sí, cariño, así. No sé te da mal comer conejo. Mete un dedo, cielo. 

                                   Encima se ponía en plan didáctico como cuando me ayudaba a hacer los deberes. Lógicamente no le hacía ni caso dedicado a saborear sus jugos le hice lo que me parecía. Si pedía un dedo yo le metía dos. Si me decía que le chupara el botoncito, subía sus muslos un poco más y le buscaba el ano. Y cuando me pedía que le comiera el culo volvía a lamer su coño. 

- Eres un cabrón. Pero me encanta. Tienes que volver locas a las putitas de la uni. 

                                 Sé que se corrió varias veces por sus gritos y abundancia de jugos, pero desde luego no estaba yo para hacer de matemático y contarlas. Pero sabiendo que ya le había dado gusto y que además había aceptado alguna de esas atenciones no muy habituales con gusto podíamos seguir con cualquier cosa que el morbo o la imaginación nos dictara.

- Has perdido la oportunidad de que te la coma aquí mismo. La necesito dentro, amor, ¡ahora!.

- Vamos a tener muchos ratos estás vacaciones, mami. Ahora baja aquí. 

                                  Aunque follar dentro del agua y además con cloro puede ser poco sano tenía alguna ventaja. Podría manejar su liviano peso de forma cómoda. Agarré sus muslos y la bajé del borde. Ella se agarró a mi cuello frotando sus tetas en mi torso. Conseguí meterla por encima de la superficie donde no cubría. 

                                    Me fui echando hacia atrás hasta que el agua la hacía flotar lo justo como para que se pudiera mover arriba y abajo de forma cómoda para los dos. Por supuesto agarré sus duras nalgas para impulsarla. Y ella rodeó mi cadera con sus muslos. Además no dejaba de comerme la oreja, el cuello o lamer mi cara lasciva. 

                                   Sin sacarla para que no entrara agua en la vulva no sé el tiempo que estuvimos así. Pero todo llega a su fin. 

- Mami, me corro. 

- Hazlo dentro cielo. No vas a tener otro hermanito. 

                               Así que lo hice y dejé que el agua se llevara los restos de semen que fueron saliendo de su xoxito. 

- Qué a gusto me he quedado, cariño. Hacía tiempo que no disfrutaba de un polvo así. 

- ¿Te vas a conformar con esto?. Solo ha sido un entremés. Y ¿Con papá... no?.

- Tiempo ha. Pero tienes razón, no vamos a conformarnos con esto. Este macizo que tengo he de aprovecharlo. Vamos a la ducha. 

                                  Cogió mi mano y me sacó del agua. Fuimos a la sibarítica ducha de su dormitorio. Ni nos molestamos en secarnos pero bajo los chorros de hidromasaje para que se llevara el sabor a cloro empezó a besar y lamer todo mi cuerpo. Y digo bien, todo, de los dedos de los pies a la cabeza así que dedicó un buen rato a mí nuca. Me daban escalofríos de placer. 

                              Con ese tratamiento mi polla empezó a crecer como si no me hubiera corrido en meses. Yo estaba pasando el gel por todo su cuerpo como podía. Y desde luego lo hacía por sus duras nalgas, por cierto, mientras ella hacía lo mismo con las mías. Usando la espuma como lubricante pude deslizar dos dedos dentro de su ano. Ella no sé privó de jugar con el mío hasta meter un dedo en mi interior. 

- ¿Me quieres follar el culo?. Cariño. 

- Mami, llevo años soñando con estas nalgas. Son las más bonitas que he visto nunca. 

- Pues las estás dejando bien limpias. No dejas de frotarlas.

- ¿Me dejas?.

                                No se molestó en contestar. Solo se apoyó en los azulejos y sacó la grupa ofreciendo su culo perfecto. El agua seguía cayendo sobre nuestros cuerpos. Eché más gel en mi mano y fui metiendo un dedo en su ano. Ronroneaba como una gatita. Cuando metí el segundo me di cuenta de que ese culito ya estaba estrenado. 

- Vaya, mami. No soy el primero que juega con este agujerito. 

- ¿Acaso pensabas que sí?. Vamos cielo fóllame.

                              Acerqué el glande y empujé. Como también tenía gel entró solo y más de media polla en el primer empujón. Y ella echó su cadera hacia atrás hasta que le entró entera y los huevos dieron en su coñito. Yo sujetaba su cintura para no resbalar y salirme. Ella se pellizcaba sus pezones con una mano y con la otra se acariciaba el clítoris. 

- Joder, hijo, que rico. Tiempo hacía que no sentía esto en mi culo. Muévete. 

                           Ahí fue cuando empezó a jadear y gemir en serio. Menos mal que estábamos solos en casa y los vecinos estaban lejos. Claro que yo le hacía coro y mis suspiros sonaban tan fuertes como los suyos. 

- Lléname de leche, cielo. 

- Si lo pides así. 

                           Ya no paré hasta correrme dentro. Seguí sujetando su cadera para que no se moviera y me arrodillé tras ella para comer su culo y lamer mi propia lefa que rezumaba de allí. Parecía que seguía corriéndose.

- Si cielo. Cómeme. Qué bueno eres.

- A tus órdenes. 

                               Inclinó más la espalda y podía lamer el ano y el coño. Creo que se corrió un par de veces más. 

- Deberíamos descansar un rato. 

                              Conseguimos llegar a la cama con solo unos besos y magreos. Se me puso delante en cucharita pegando sus nalgas a mí polla y haciendo que rodeara su cuerpo con un brazo para seguir acariciando sus tetas. 

- ¿Sabes que tu hermana viene la semana que viene?.

                              Pero eso lo dejo para otra historia. 

..... ..... 


Larga y próspera vida


   
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