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Vanessa

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José
(@quique)
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Iniciador del debate   [#1659]

                                            I

Vanessa, era una joven enfermera, morena, delgada, de poco más de un metro sesenta de estatura, que tenía los labios sensuales, el cabello marrón, las tetas medianas y un culo precioso y que se había ido a vivir con su tío y con su prima luego de haber descubierto su madre que tenía una relación incestuosa con su hermano,

Eran más de las once de la mañana. Víctor estaba en cama cuando su sobrina entró en la habitación y se puso a barrer. Lo miró y le dijo:

-En este chalet, por más que se barra, siempre hay que barrer.

-Ya te he dicho muchas veces que debíamos contratar a una asistenta.

-No quiero que nadie haga lo que yo puedo hacer.

-Tú deberías volver a trabajar en el hospital.

-Tengo seis meses de excedencia, no me corre prisa. 

Vanessa, que estaba descalza, llevaba puesto unas bragas blancas y un top marrón de tiras que le quedaba flojo. Al agacharse para meter la escoba debajo del armario, se le marcaron en las bragas el gordo coño y el corte, giró la cabeza, vio que Víctor la estaba mirando, y le preguntó:

-¿Qué miras, tío? 

-Nada.

Al rato, al agacharse para meter la escoba debajo de la cama, le enseñó casi la totalidad de sus tetas. A Víctor se le puso tiesa la polla, le salió por la abertura del calzoncillo e hizo una pequeña pirámide con la sábana. Vanessa vio la pequeña pirámide que hacía la erección y no pudo evitar reírse.

-Andas salido.

-Ya llevo un mes sin sexo, y viendo lo que estoy viendo, no es extraño que me excite.

Vanessa seguía riendo.

-Lo entendería, si no fuese que te estás excitando conmigo.

Víctor se incorporó.

-Mejor será que me dé una ducha fría.

-Espera a que te prepare un baño, para relajarse es lo mejor.

Vanessa juntó el polvo, lo arrimó a una pared y luego se fue a prepararle el baño a su tío.

Poco después lo llamó.

-Ven que ya está listo.

Víctor, en pelotas, tapando la polla con las dos manos, entró en el cuarto de baño. La bañera solo tenía unos cinco dedos de agua. Se metió dentro.Vanessa abrió el agua de la ducha, dejó correr el agua hasta que estaba en su punto y después le dio la alcachofa, Víctor echó agua en la cabeza, y luego le preguntó:

-¿Quieres echar champú en mi cabeza y lavarla?

-Si no quitas las manos del pájaro...

-No la quitaré.

Le echó el champú en la cabeza y se lo frotó en ella. Luego le cogió la alcachofa y le enjuagó la cabeza.

-¿Me lavas ahora la espalda con la esponja y el gel?

Vanessa se rio.

-¿Y no quieres que te lave también el pájaro?

Le tocó una teta y le preguntó:

-¿Lo harías?

Estate quieto.

Cogió la esponja, la mojó, le echó gel y le enjabonó la espada. 

-Tienes una espalda muy ancha.

Vanessa no se alejó de él. Víctor, imaginó que lo de barrer, lo de enseñarle las bragas y lo de enseñarle casi todas las tetas era porque su sobrina quería echar un polvo. Le echó la mano izquierda a su teta derecha y la mano derecha al coño.

-No sigas tocándome.

La siguió tocando.

-No sigas, tío.

Le bajó el asa derecha del top y vio una teta mediana con una areola rosada y un pezón gordito. Se la chupó. Vanessa no se apartó de él,

-No hagas eso, hombre, no seas malo. 

Le bajó la otra asa y le mamó la otra teta, todo esto sin dejar de tocarle el coño, después le echó una mano a la nuca y le dio un beso con lengua. Vanessa atizó mas el fuego, al decir:

-Me estás calentando.

-Desnúdate y métete en la bañera.

-No, una mujer decente no hace esas cosas. Voy a seguir lavándote. 

Al enjabonarle el pecho vio que tenía la polla erecta. Era una buena verga. La cara risueña que había tenido hasta ese momento, se volvió seria al ver aquella cosa descapullada.

-Es muy grande.

-Enjabónala.

-No puedo enjabonarla, si lo hago acabaremos follando.

-¿Y no es lo que quieres?

-No.

-¿Para qué mientes? Tú tienes ganas de echar un polvo, yo también. Démosle una alegría al cuerpo.

-No debía, pero bueno, i¡un día es un día.

Puso la alcachofa en su sitio. Cerró el agua, echó gel en las manos, se desnudó, se metió en la bañera, se arrodilló delante de su tío y se le frotó la polla con las dos manos.

-Si vamos a follar, hagámoslo bien, tío.

Vanessa le puso una teta en la boca y Víctor se la mamó, luego le cogió la mano que había estado tocando su coño y se la metió dentro de las bragas. El hombre se encontró con más babas en el coño de las que se encontraría en un saco de caracoles.

-Tienes el coño en su punto para ser devorado.

Vanessa sacó la lengua, la metió en la boca de su tío y lo besó con lujuria. Víctor le metió dos dedos dentro del coño y la masturbó mientras se comían las bocas. Al rato le dijo Vanessa:

-¿No decías que tenía el coño a punto para ser devorado?

-Sí, me gustos los coños encharcados de babas.

Vanessa se levantó y le puso el coño en la boca. Víctor apretó su lengua al coño y se lo lamiño de abajo arriba cada vez con mas celeridad. Vanessa le clavó las uñas en la espalda y exclamó:

-¡Me corro!

Se corrió entre fuertes gemidos y tremendas convulsiones.

Al terminar de correrse, le miró para la polla, la agarró y mirándolo a los ojos, comenzó a menearla. 

-Ahora te voy a hacer correr yo a ti.

Víctor n se quería correr con una paja, le dijo:

-Hazme una cubana.

Vanessa echó gel en las tetas, metió la polla entre ellas y apretándolas con las dos manos lo masturbó.

-¿Te va?

-Me va.

Al rato le dijo:

-Ya estoy cachonda de nuevo, si aguantas un poco me vuelvo a correr.

-Aguanto o que haga falta.

Se sentó sobre su polla, la enterró en el coño, le rodeó el cuello con sus brazos, y comiéndole la boca, lo folló, moviendo el culo de delante hacia atrás, de atrás hacia delante, alrededor y dándole las tetas a mamar. Pasado un tiempo, Víctor, le dijo

-Si no paras me corro.

A Vanessa sintió que le venía.

-No te corras, no te corras, no te corras. ¡Me corro!

Se corrió con la cabeza echada hacia atrás, las tetas echadas hacia delante, con el cuerpo arqueado, y entre espasmos y gemidos.

Cuando paró el resuello, sin decir palabra, sacó la polla del coño, la agarró por la base y lamió de abajo a arriba varias veces, para luego lamerle el glande, masturbarlo y mamársela hasta que su boca se llenó con la leche de una tremenda corrida. Con la boca llena de leche, oyó una voz que preguntaba:

-¡¿Dónde andáis?!

Era la voz de Macarena, la hija de Víctor, que había vuelto de una noche loca y que llegaba algo perjudicada. Víctor le dijo a su sobrina:

-No hagas ruido, no vaya a ser que nos descubra

Macarena, que venía con ganas de orinar, abrió la puerta del cuarto de baño y vio a Vanessa desnuda echando la leche de la corrida en la palma de la mano y a su padre en pelotas dentro del baño. Le dijo a ella:

-Mi padre y mi prima follamdo. ¡Lo qué hay que ver!

Vanessa se quedó mirándola sin saber qué decir. Víctor, sí supo.

-Cierra la puerta y vete.

Macarena entró en el cuarto de baño.

-Tengo que descargar.

Vanessa le dijo:

-Vete a hacer tus necesidades al aseo de arriba.

Se levantó el vestido, se bajó las bragas, se sentó en la taza, y dijo:

-Este es mi chalet y y cago donde me sale del culo.

Se oyó una batería de pedos y despues un tufo apestoso a mierda inundó el cuarto de baño. Víctor le dijo a su hija:

-¡Estás podrida!

Salieron a toda mecha de allí, desnudos y tapando la nariz. Macarena, al verlos salir, habló sola.

-Alguna se va a arrepentir de haber querido quitarme a mi padre.

                                               II

Habían pasado dos días. Vanessa despertó boca abajo sobre la cama esposada por la espalda, atada a la cama con unas cuerdas, que separaban sus piernas y sus brazos y con una mordaza en la boca. Lo último que recordaba era estar tomando un café en la cocina. Macarena estaba ahora de pie junto a la cama. Sobre la mesilla de noche había puesto pinzas para los pezones, un consolador delgado de plástico ABS. Un arnés con una polla negra de látex. Un látigo. Un guante de puño y lubricante con base de agua, pero esto no lo podía ver Vanessa, que al girar la cabeza y ver a Macarena vestida con una camisa y un pantalón de color negro, dijo:

-¡¿Ummmmm?! (!¿Qué coño me quieres hacer?!

-Has despertado, puta durmiente.

-¡Ummmmmm! (¡Puta tú, asquerosa!)

-Te voy a quitar las ganas de querer tangar a mi padre.

Se metió en la cama y luego entre sus piernas, le abrió las nalgas con las dos manos y le dio un repaso al ojete con la lengua.

-Por como se te abre y cierra el ojete se ve que te gusta. Creías que iba a hacer que te corrieras. ¿Verdad? ¡Craso error!

Le metió un dedo pulgar en el culo, luego los dos pulgares, le folló el culo con ellos y se lo dejó bien abierto. Luego pilló el lubricante y el consolador, y después de lubricarlo se lo enseñó y le dijo:

-Comienza lo bueno.

-¡Ummmmm! (¡Me cago en tu sombra!)

La vaciló.

-No tienes mucha conversación, zorra

Le fue metiendo el consolador dentro del culo, consolador que entró como si fuera un supositorio XXXL. 

-¿Te duele?

Vanessa no dijo ni mu. Le folló el culo, un rato y después se quitó el pantalón y los zapatos, cogió el arnés, se lo puso, le lubricó la polla y luego se la clavó en el culo. 

-¡Grita, guarra!

Vanessa no le dio esa satisfacción.

-Acabarás gritando.

La folló con violencia y le apretó el clítoris con dos dedos pulgar e índice de su mano derecha. Sintió los primeros gemidos de Vanessa y no se extrañó, porque ella era una masoca, pero le preguntó:

-¡¿Sigues gozando, cabrona?!

Cogió el látigo y le azotó la espalda y el culo, no con mucha fuerza, pero con la suficiente para que le doliera. 

-Zassss, zassss, zassss, zassss...

Los gemidos de Vanessa se hicieron más notables. Macarena le dijo:

-Aún va a resultar que eres masoca.. 

Dejó la punta de la polla dentro del culo y le siguió apretado el capuchón del clítoris. 

-¡Chilla, coño!

Vanessa comenzó a correrse, echó el culo hacia arriba, metió toda la polla dentro del culo y se corrió entre tremendas convulsiones. Macarena, viendo como se corría, le dijo:

-Serás puta...

Macarena, luego de que se corriera su prima, se había puesto de un cachondo subido, y se corría, o le daba algo.

-Esto que voy a hacer no entraba en mis planes, pero tengo que quitarme el calentón

Se quitó el arnés, puso a Vanessa boca arriba, le colocó el arnés con la polla. Se quitó la blusa, subió encima de su prima y se metió la polla en el coño. Follándola, le dijo:

-¡Fóllame, puta, fóllame!

Vanesa la miraba, veía como las gordas tetas de su prima subían y bajaban, veía su cara de salida y deseó poder morderle las tetas para causarle dolor, sí, de pronto le entraron ganas de ser una sádica. Su coño se alborotó y comenzó a lubricar una cosa mala. Sintió como le bajaba la humedad por el ojete y como este volvió a latir. Macarena, poco después, se corrió como una loba y acabó echada sobre su prima. 

-¡Qué corrida más rica!

Cuando se recuperó y se incorporó, cogió las pinzas, se las puso en los pezones de las tetas y tiro de la cadena que las unía.

-¡Chilla o te arranco los pezones!

Mi un sonido salió de la boca de Vanessa.

-Eres bien dura, golfa, vas a acabar gustándome, no, no es que vayas a acabar gustándome, ya me gustas.

 Fue bajando hasta poner su boca en el coño de su prima, lo olió y le dijo:

-Hueles a lujuria.

Le enterró la lengua en el coño, y luego se la sacó y se la metió la tira de veces. Cuando vio que se iba a correr, paró de lamer, y le dijo:

-¿Te pensabas que me gustabas, ramera?

Macarena cogió el guante de puño y lo lubricó bien lubricado. Vanessa la miró con los ojos desorbitados y volvió a decir:

¡¿Ummmm?! (¡¿Qué me va a hace?!)

Macarena, con cara de sádica, le espetó:

-Te voy a dejar el coño como el cráter de un volcán.

-¡Ummmmm! (¡Nooooo!)

Frotó el guante de puño en el coño mientras se volvían a besar. No tardó en dilatarse la vagina y dejar que entrara un poco el puño, luego entró otro poco, y al final entró entero. Le había dolido, y mucho, pero nada comparado a cuando se deslizó por el conducto vaginal, fue como si la desgarraran por dentro, como si le estuviera mordiendo las entrañas un animal. Le quitó la mordaza.

-¡Quiero oírte gritar!

A Vanessa le caían unos tremendos lagrimones, pero no chilló. Macarena, la sádica, sonreía viendo las lágrimas y la cara descompuesta de su prima, se metió tres dedos dentro del coño y se comenzó a masturbar. Al rato, Macarena, se corría como una perra. 

Tiempo después, el puño y el brazo follaban el coño como si fueran la polla de un caballo. Vanessa gozaba como una perra. Había descubierto su lado oscuro. Macarena le dio el mejor orgasmo de su vida. Largo, potente y demoledor, demoledor porque le hizo perder el conocimiento.

Cuando despertó estaba libre. Macarena, sentada en la silla de su tocador, y vestida, le preguntó:

-¿Y ahora qué vas a hacer? 

Con cara de pocas amigas, le respondió Vanessa:

-Vengarme.

¡Ay que miedo! ¿Y cuándo será eso?

-Cuando menos te lo esperes, perra.

                                            III

Pasaba de la media noche cuando Vanessa le abrió la puerta del chalet a su hermano José, un joven alto y fuerte, pero no muy agraciado facialmente, o sea, que era feo. Vanessa le metió un beso a tornillo y después le puso una máscara de goma, luego, en bajo, le dijo:

-Hazle todo lo que quieras. 

-¿El tío sigue de fiesta?

-Si no no estuviera de fiesta no te haría el encargo.

José, con su máscara de payaso, fue detrás de su hermana hasta la puerta de la habitación de Vanessa.

-Ahí duerme.

Macarena se quedó en el pasillo. Iba a poner la oreja. José, que llevaba una bolsa de deportes en la mano, abrió la puerta, entró en la habitación y fue hasta la cama.

Vanessa estaba boca arriba sobre la cama vestida con una combinación de seda de color blanco.

Encendió la luz de la lámpara de la mesilla de noche y le tapó boca con una mano. Vanessa despertó y abrió los ojos. El susto fue de los que no se olvidan. José, imitando la voz de otro José, de José Corbacho, le dijo:

-Si te portas bien y no gritas, te hago sufrir, te follo y me voy. Si no te portas bien y gritas, te estrangulo, te follo y me voy.

Le quitó la mano de la boca. Vanessa lo miró con miedo, pero no gritó. 

-Así me gusta. Puedes hacer una pregunta, una sola.

-¿Por qué yo?

-Porque te tengo ganas desde que empecé a hacer pajas, por eso, y no vuelvas a hablar, sino te pregunto.

Abrió la bolsa de deporte y quitó cuatro cuerdas, con ellas le hizo cuatro nudos esposas y luego las ató a los cuatro pies de la cama. Después quitó una botella de aceite de masajes con sabor a coco y derramó aceite en sus tetas hasta que se pegó el camisón a ellas y dejó ver los pezones y las areolas de sus redondas tetas.

-Tienes unas tetas cojonudas.

Le pasó las yemas de los dedos medios de las manos sobre los pezones. Vanessa mirando como jugaba con ellos quiso cerrar las piernas para apretar su coño con ellas, pero se las había separado antes de atarla y fue imposible. Le pellizcó los pezones, varias veces. Vanessa se estaba mojando a pesar de que al mirarle a la cara a su violador veía a un payaso con cara de sádico. Después, José, le amasó las tetas, lento, aprisa, acariciando, palpando... Así estuvo unos cinco minutos, en los que Vanesa levantaba la pelvis para que su clítoris se rozara con algo, y con lo único que se rozó fue con la combinación, obvio que eso no le llegaba, pero no podía evitar levantar y bajar la pelvis y de cuando en vez, retorcerse. José, al ver lo cachonda que la había puesto, le preguntó:

-¿Quieres que te coma el coño?

No pudo negarse.

-Sí.

La vaciló.

-No te he oído.

-Que sí, que quiero que me comas el coño.

José le echó la mano al aceite, le levantó la combinación y derramó aceite sobre sus bragas de seda blanca hasta que se quedaron pegadas al coño. 

-¿Quieres que te masturbe?

-Sí.

De nuevo se rio de ella.

-No te he oído.

Vanesa se cabreó, pues no le gustaba nada que la vacilaran.

-¡O juegas limpio o dejo de colaborar!

-Lo veo justo.

Le apartó las bragas para un lado y le dejó caer aceite en el clítoris desde una altura de más de un metro. Vanessa, levantando y bajando la pelvis, comenzó a gemir.

-Suéltame una mano que quiero correrme.

José le soltó la mano derecha, y le dijo:

-Tienes veinte segundos para correrte.

Vanessa le echó la mano a la nuca y le llevó la boca al coño. José sacó la lengua, la muchacha frotó el coño contra ella y e corrió como una perra.

Al acabar de correrse le bajó las asas de la combinación. Tenía los pezones de punta y más duros que las astas de un toro. Se desnudó, luego le frotó la cabeza de la polla en los pezones y las areolas y poco después se corrió sobre su pezones y sobre sus areolas. Vanessa, con los pezones y las areolas cubiertas de leche le dijo:

-Ahora límpiamelas.

-¿Con qué?

-Con la lengua me las debías de limpiar.

Vanessa lo había dicho de aquella manera, peo José se lo tomó al pie de la letra. Lamió la leche de la teta izquierda y luego con la lengua pringada de leche quiso besar a Vanessa. La muchacha le hizo la cobra.

-Asqueroso.

Después lamio la leche de la teta derecha y de nuevo quiso besarla, esta vez, a Vanessa ya no le pareció asqueroso el beso, le metió la lengua en la boca, se besaron y se tragaron la leche.

Al terminar de besarse le dijo José:

-Ahora me la vas a chupar y a poner dura..

Vanessa le dio de su propia medicina.

-No he oído nada.

-Habías pedido juego limpio.

-¿Juego limpio? ¿Con alguien que lleva una máscara de payaso y que me está violando?

Le cayeron dos bofetadas, de banda a banda.

-¡Paffff, paffff!

-¡Chupa, guarra!

Abrió a boca, la polla morcillona le entró en ella y Vanessa le clavó los dientes. José, acojonado, le dijo:

-No, no, no...

 Le echó la mano a la careta y se la quitó.

-Mira quién era, era el adefesio.

Al hablar había podido quitar la polla de la boca y respiró aliviado.

-Joder, pensé que me quedaba sin polla. ¡Esta me la pagas, caníbal!

Le ató la mano. Se arrodilló entre sus piernas, la levantó cogiéndola por la cintura y le la clavó la polla tiesa en el coño.

-¡Toma, perra!

Vanessa, con la polla enterrada en su coño, y subiendo y bajando el culo, le dijo:

-La perra... -le miró a los ojos. ¡Mira que eres feo, coño, pon esa horrorosa máscara de payaso, hombre, pon esa horrorosa máscara que a ti te favorece.

Lo había dicho para cabrearlo y que reaccionase con violencia y lo consiguió. José quitó la polla del coño de su prima y se la clavó en el culo.

-¡Ay, cabrón! Me acabas de romper el culo.

No se lo había roto, pero pensando que lo había hecho, sacó la lengua, la mordió y le dio a mazo. Vanessa le dijo:

-Así, con la lengua fuera, con ojos de loco y con cara de velocidad, haces guapo a Igor, el jorobado de... El jovencito Frankenstein.

José se puso furioso

-¡Tú a mí no me vacilas más, guarra!

Le dio leña para parar un tren, bueno, hasta que se acabó la leña y la locomotora descarriló dentro del coño.  Vanessa, sintiendo cómo le llenaba el culo de leche, le dijo:

Suéltame una mano para tocarme.

-No se oye nada.

Macarena entró en la habitación. Vanessa, al verla, le dijo:

-Debí imaginar que estabas detrás de esto.

-Te dije que me iba a vengar.

-¡La madre que te parió! Has hecho que me violara tu hermano.

-Tú me violaste a mí.

-Vale, estamos a la par. Dile que me suelte.

-De eso nada. ¿Recuerdas como acabó tu castigo?

-¿No irás a...?

-Sí, voy a meterte el puño y el brazo en el coño, pero antes me voy a correr.

Macarena se desnudó, se metió en cama, empujó por su hermano, luego lo monto, le cogió la polla, la frotó en el coño.

-¡Manda huevos! Ver para creer, la puta se folla a su hermano.

Macarena se enojó.

-¡A que te doy de hostias!

-Atada de pies y manos, bien podrías.

José le dijo:

-Sigue con lo que estabas.

Siguió frotando a la polla en el coño, y al rato, sin llegar a ponerla dura, se corrió. Al correrse sobre la polla, esta se puso tiesa. Mientras se corría, José se la metió, y después de correrse, le dio a mazo hasta que se volvió a correr.

Vanessa había visto lo que hacían y esperaba su turno con el coño como una sopa.

Macarena le dijo a su hermano.

-Suéltala, yo no soy tan sádica como ella.

Vanessa quería lo suyo, por eso le dijo:

-Tú lo que eres es una una apocada de mierda.

El insulto logró el efecto que buscaba.

-¡¿Qué me has llamado?!

-Mojigata de mierda.

Se dio cuenta de que su prima quería que la follara con el puño.

-¡Puñetera enferma!

Echó aceite en la palma de una mano, frotó las manos, juntó los cinco dedos y empezó a metérselos en el coño.

-¿Te gusta?

Vanessa ya se tiró a la piscina.

-Me va a gustar más cuando el puño esté dentro de mi coño.

Ya entraban y salían los cinco dedos y se movían alrededor para ir dilatando el coño, cuando Vanessa le dijo a José:

-Apriétame los pezones, pégame en las tetas y dame la polla a mamar

Le apretó los pezones y le dio cachetes en las tetas, pero la polla no se la dio a mamar, no fuese que quedara sin ella.

Poco después, Macarena le metió el puño dentro de la vagina. Vanessa le dijo:

-Sigue, sigue hasta el fondo.

 Le metió el puño hasta el fondo. A Vanessa le dolió, pero poco después ya gozaba sintiendo el puño y parte del brazo entrando y saliendo de su coño. Vanessa suplicó:

-¡Un beso con lengua, que alguien me dé un beso con lengua!

La besaron con lengua los dos y se besaron con lengua entre ellos. Luego, José, le metió la polla en la boca a su hermana, Macarena se la mamó mientras se masturbaba y le follaba el coño a su prima. 

Fue un polvo largo. José se corrió en la boca de su hermana, Vanessa, en el puño de Macarena, y Macarena en sus dedos.

Al acabar la desataron y siguieron follando un par de horas más.

Fue una noche de cochinadas y de lujuria... Pero qué os voy a contar que ya no sepáis.

Quique

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



   
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