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El chico de Mantenimiento

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Armandojaleo
(@armandojaleo)
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Registrado: hace 7 años
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Iniciador del debate   [#109]

Ser el chico del mantenimiento, tenia sus cosas buenas. Una de ellas era que tenia acceso a casi todo el edificio, eso incluía despachos personales.
También tenia sus privilegios. Había visto algun que otro encuentro amoroso entre ejecutivos y secretarias. También tenia la posibilidad de usar zonas a las que el personal no tenia acceso.

Aquella mañana era de las que no tenia incidencias urgentes y llegaba mas tarde de lo habitual. Como siempre intentaba vestir lo mejor que podía fuera del trabajo, pues una vez dentro de las oficinas, el mono marrón de
trabajo lo catalogaba rápidamente como el chico del mantenimiento. Quizás fue por eso que una de las muchas chicas que siempre estaban esperando para realizar una entrevista, lo confundió con alguno de los empleados de
recursos humanos. Y no era una chica cualquiera, era una particularmente atractiva, muy bajita, de pelo muy negro y liso, muy delgada y piel blanca.

- Perdona, venia ha por lo de la entrevista.

Vio como se había separado del grupo intentando ganar algun punto. No quiso decirle que se había equivocado por completo. Al contrario, al ver que estaba coqueteando con el, dejo que siguiera pensando que el era alguien.
Las demás la miraba con un tono de rabia y envidia.

- A que entrevista venias?- Le dijo poniendo su mejor sonrisa.

- Vengo a por la oferta de secretaria dirección, departamento calidad.

Por los murmullos del resto, pensó que era la oferta de aquel día, no era una oferta normal, era una de las buenas. De ahí que todas las chicas fueran tan guapas y atractivas. Pero aquella chica bajita no tenia mucho que hacer ante las tías altas de pechos grandes que se presentaban. El sabia que necesitaba una secretaria para ser seleccionada.
Pero pensó que aquella chica podía querer compensar su falta de tamaño con iniciativa y quiso seguir jugando.

- A ver, dejame ver.- Le dijo pidiéndole el curriculum.

Ella se lo entrego con una sonrisa aun mas coqueta.

- A si, Ana.

Vio que tenia solo veintiun años, y que su formación no era muy extensa. Aun estaba en la universidad. Tenia aun menos posibilidades que el de serescogida.

- Si, espera un momento ahí.

Le indico que se sentara en un sillón ubicado en la otra punta de la sala y le devolvió el curriculum. Cuando ella se giro, observo que tenia un culito increíblemente pequeño y bien formado, marcado por unas mallas ceñidas que no dejaban nada a la imaginación. Era la única que no llevaba falda.

El se metió por una puerta rápidamente sin dar tiempo a que las demás pudieran decir nada. Y pensó que podía hacer. Las chicas aquellas podían estar toda la mañana esperando, lo había visto otras veces. El responsable de recursos humanos podía ser un autentico cabrón cuando quería.
Seguramente no se presentaría hasta las doce de la mañana y aquellas chicas podian estar esperando mas de dos horas hasta ser atendidas. El podía seguir el juego, tomar las llaves de uno de los despachos menos utilizados y hacer pasar aquella chica que había conseguido ponérsela dura.

Así que sin cambiarse de ropa, paso por los pasillos que no se usaban y se colo en el despacho que daba a la sala donde estaban esperando todas las chicas, y que se usaba como una especie de sala de visitas de segunda categoría.

- Pasa Ana, pasa.- Le dijo asomándose por aquella puerta.- Vosotras esperar allí, esto es otra cosa.

Sabia que las otras chicas tenían que seguir pensando que estaban en el sitio correcto.

- Entonces, ¿no es para el puesto secretaria de Dirección de calidad?

El se invento rápidamente una historia.

- Yo no soy de Calidad, pero al verte, he pensado que igual querías trabajar para mi.

Quiso hacer énfasis en que se había fijado en ella físicamente. Y por la cara de ella, parecía que había entendido perfectamente.

- Siéntate.- Le indico.

El se sentó el la butaca del otro lado de la mesa y se recostó como si la entrevista fuese de poca importancia.

- ¿Y para que puesto seria?- Le indico ella aun mas coqueta al darse cuenta que funcionaba hacerse la interesante.

- Pues secretaria personal. Poca cosa. Ser mi secretaria.

- A bien, estupendo. Me encantaría ser su secretaria.- Dijo aun más encantadora mientras se quitaba la fina chaqueta que llevaba e intentaba enseñar el poco escote que tenia.- Perooo! ¿Exactamente de que departamento?

Se dio cuenta que tenia que encontrar algo con lo que convencerla, pero se había quedado en blanco.

- EeeH! pues bien. Es dirección estructural.

- ¿Dirección estructural?

- Si, yo me encargo que funcione todo el edificio.

- Y ¿cual seria mi trabajo?- Se dio cuenta que parecía que la entrevista la estaba llevando ella.

- Ya te lo explicare luego- La corto- Dejame ver tu curriculum de nuevo.

Ella se lo paso y espero ansiosa que el lo revisara. El se fijo en sus datos de contacto, intentando memorizar su teléfono.

- No estas casada, sin hijos supongo.- Quiso remarcar que le interesaba de forma personal.

- No, sin hijos.- Se rio.- Ni novio.

Se sorprendió de lo cómplice que era ella de sus indirectas. El se fijo en otro dato que no había visto antes.

- ¿Eres bailarina?

- Bueno, de discoteca. También animadora en fiestas. Me gusta bailar.- Ella al ver la cara de él, enseguida pensó que aquello podía ser un problema.- Eso no importa para el puesto, ¿verdad? Quiero decir que no representa un inconveniente.

- No, no, al contrario. Puede que incluso en algun momento sea necesario. Nunca se sabe- Y dejo que ella pudiera volver a sonreír. Igual en algun momento te pido que me enseñes que tal se te da.

Volvió a la postura de ponerse interesante con ella, que supiera que le atraía.

- Si quieres te hago una demostración ahora mismo.

- Vale, vale.- Dijo riendo.

Ella se levantó y dejo la silla a un lado. Dejo la chaqueta y la carpeta en la silla y se planto en medio del despacho.

Se puso de espaldas a el y comenzo a mover el trasero con movimientos sensuales. Cuando se inclinaba, veía remarcado por el pantalón ceñido, el bulto que formaba su coño. Continuo realizando un baile sensual en el que
todos los gestos eran provocadores. El salio de detrás de la mesa y se sento en una de las sillas cerca de ella. Así pudo ver en primera persona como se movía. Ella no bailo cogida a el como esperaba, se mantuvo muy cerca, enseñándole todo su cuerpo pequeño y delgado, pero no lo toco. Eso lo puso aun mas cachondo, y cuando quiso dar cuenta, la tenia completamente dura, mas de lo que pudiera recordar.

- Ostras, bailas muy bien. Y tienes un cuerpo precioso.- Ahora no quería ligar con ella, quería follar con ella. Allí mismo, en ese momento.

- ¿Eso de ahí significa que estoy contratada?- Le señalo el paquete de entre las piernas mientras se reía.

- Esto significa que casi estas contratada, pero aun falta una prueba.

- Lo que quieras.

- Lo que quiera? -Vio que ella mantenía la misma sonrisa coqueta- Pues quiero verte desnuda?

Comprobó con cierto pánico cómo la cara de ella cambiaba.

- Es necesario para el puesto?

- Claro que lo es- se alejo de ella para no presionar- quiero ver como es tu cuerpo. Pero tranquila, no es necesario quitártelo todo.

- Bueno si es necesario.

Se sorprendió con que facilidad ella había aceptado. Sentado en la butaca observo cómo ella iba descubriendo poco a poco su cuerpo. Llevaba un conjunto de ropa interior infantil que aún le excito más. La invito a sentarse en la mesa. El cogió la silla en la que ella se había sentado anteriormente y se sentó quedando a la altura de sus piernas.

- Ya has visto como me has puesto, ¿no? Normal que quiera comprobar si vales para otros trabajos.

Aunque aún un poco asustada volvía a sonreír. Incluso separo ligeramente las piernas, no lo suficiente como para poder ver nada, pero si lo justo como para que el quisiera meter la cabeza entre sus muslos. Estando allí, tan cerca, el pudo observar el precioso cuerpo de la chica. Su blanca piel, y los duros peones asomando de unas pequeñas tetas tapadas por la fina tela del sujetador.

- Te masturbas?

No sabia de donde había sacado la idea. Debería aprovechar la situación para follársela, en vez de preguntarle si habitualmente se satisfacía sola.
Ella afirmó con la cabeza y separando sus piernas deslizo una de sus manos por encima de sus bragitas. Quiso corregirla y decirle que solo le había preguntado si lo hacia, pero al verla cómo se rozaba el coño por encima de la tela, dejo que siguiera.
Entonces fue cuando decidió pasar a la acción y rozando suavemente sus piernas alargó una mano para acompañar los movimientos de su masturbación. Ella estaba completamente entregada a si misma, y el pensó que jamás nunca ninguna tía la había puesto tan cachondo.
Decidió que era hora de empezar lo serio. Le quito las bragas y se colocó entre sus muslos. Quería ver y comer aquel pequeño coño rosado y blanquito.

Ella se dejo hacer tumbada sobre la mesa con las piernas abiertas y la cabeza de él entre los muslos.

El intentaba atrapar entre sus labios el clítoris, más como juego que como verdadera intención de probocarle placer. Aun así, a juzgar por los gemidos suaves y dulces de ella, el trabajo lo estaba haciendo bien.

No podía aguantar más con la polla dura entre los pantalones y aprovecho que ella en un orgasmo relajaba la presión que hacía con los muslos contra su cabeza, para retirarse y sacarla en todo su esplendor.

-Quieres probarla? Le dijo enseñandole la dura polla

Ella afirmó con la cabeza, y para su asombro se arrodilló ante el y la tomo entre las manos jugando con ella.

-Tiene una cabeza enorme. La tienes muy grande.

No se consideraba un tipo bien dotado, pero tenia que reconocer que tal y como estaba de salido y con la polla entre aquellas pequeñas manos, parecía que fuese todo un actor de cine porno.

-Puedo? -Le pregunto ella mientras comenzaba a chupar lentamente la cabeza.

Sentía que iba a explotarle en la boca. Lo hacia con suavidad y delicadeza, pero al mismo tiempo disfrutaba comiéndosela.

No podía aguantar aquella comida, deseaba inundarle la boca de semen, pero no follarse aquella tía, era delito, así que la levantó, le dio la vuelta, la apoyo contra la mesa y tomo su pequeño culito en pompa y comenzó a penetrarle el coño.

Mientras la penetraba en profundidad lentamente intentando retrasar al máximo el momento de correrse, se dio cuenta lo pequeño que era el culo que tenia entre sus manos. Un culito bien formado, que sus manos cubrían casi por completo. Pensó que había conocido mujeres con tetas más grandes que aquel culo.

Comenzó a jugar con el, aprovechando que ella estaba de nuevo pérdida en aquellos orgasmos sensuales. Separando las nalgas descubrió un ano rosado y pequeño que pedía a gritos ser penetrado.

Sin hacer caso a las quejas de ella, retiro de su coño una polla empapada en flujos vaginales y apunto su enorme grande directamente a la entrada de su año.

Estaba muy apretado, era un culo virgen. Cuando consiguió entrar por primera vez, ella dejo escapar su primer grito, mezcla de excitación, placer y por supuesto bastante dolor.

Cuando volvió a penetrarla, ella gritó de nuevo, pero no hizo ningún gesto de querer parar.

Con la tercera embestida se dio cuenta que no podía follársela así, pues pronto alguien la escucharía.

La saco, y vio como ella se relajaba, pero aun se mantenía en la postura suplicando que le hiera algo diferente. Le dio la vuelta, la tumbo sobre la mesa y esta vez la penetró de cara tomando sus muslos con las manos.

Mientras la follaba, ahora rápidamente para terminar por fin, se fijo en aquel rosado coño que estaba completamente dado de sí por la presión de su polla. El flujo de ella era abundante y cada vez que la penetraba hasta el fondo, sentía su ingle mojarse.

-Me voy a correr- la informo.

-Correte, correte, donde quieras pero no dentro por favor.

Era la única vez que se oponía a algo. Le dio un poco de rabia, pues aquel coño era para follárselo mil veces y llenarlo cada una de las veces.
La saco algo cabreado pero con una idea clara. Se subió sobre la mesa, se arrodilló sobre la cara de la chica y comenzó a masturbarse. En pocos segundos empezó a salir el primer chorro que ella recibió de lleno en la cara, y tras un primer impulso de repulsión, se giro y tomando la polla con una mano, se la metió en la boca para que el resto fuera dentro de ella. Comió y trago hasta la última gota, y tras terminar, con la cara y los labios brillantes por la humedad del semen, le pregunto.

- Supongo que ahora podre irme a la entrevista de verdad no?



   
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