El individuo ni siquiera se tomó el tiempo de investigar si yo era virgen. Únicamente separó mis piernas, mientras yo me encontraba postrada dentro de la cabina de una camioneta pick up; a la vez que: levantando mi cabeza, observaba la babeante longaniza que me pareció enorme, punzando la cabezona amoratada a unos centímetros de la hendidura vaginal de mi persona. Ya me había besado y succionado como una ventosa mi clítoris, así como mis labios vaginales; e introducido su lengua hasta donde fue capaz, dentro de mi vagina, la cual se encontraba extremadamente húmeda, tanto de la saliva del hombre, como de mi gran secreción vaginal. Me encontraba temblando debido a que era la primera vez en mi vida con un hombre, pero a la vez, estaba tremendamente excitada, y no pensaba detenerlo.
A partir de unos minutos, pude sentir la cabezota en la entrada vaginal, y el hombre jugueteaba con ella, agitándola de un lado a otro, chasqueando debido a la humedad de nuestros genitales. Yo sentía enloquecer de pasión, e instintivamente ayudé separando mis bellos muslos con ambas manos, y para mi propia sorpresa, me encontré gritando:
- Mas…mas…
Y empecé a llorar llena de excitación…
Brusca e inesperadamente, el hombre zambulló su verga, y esta, a pesar de la fuerte metida, quedo atrapada a la mitad de mi canal vaginal; mientras que un calor intenso cubría mi vagina, acompañada con cierto ardor; pero fui incapaz de poder hacer nada, ya que el individuo, sosteniéndose con ambas manos de mis musculosas piernas, se dejó caer con gran fuerza, empujándola en esta ocasión hasta el fondo.
. Madre mia, exclamaba el hombre, que apretada estas...
Mis gritos eran enormes, y siempre lo fueron a partir de esa primera vez.
En unos cuantos segundos, el hombre extrajo su verga, y pude ver, como esta lanzaba pistoletazos de abundante semen en mis poblados vellos púbicos, otra parte en la entrada de la vagina, y otra más, en una de las caras internas de uno de mis muslos.
La sorpresa de ver aquello por primera vez, me gusto; pero a la vez pensé: “Que poquito…”
Hubo otras quizá 5 veces con ese hombre, pero todo ello, sin pena ni gloria: Uno que otro orgasmo aislado y fugaz.
Dos años después, hube de encontrarme con el hombre exacto que supo enamórame y clavarme de nuevo; y de ahí, este mismo, me transformó en la mujer sensual que goza ampliamente del sexo hasta el día de hoy. Cierta vez, el mismo me llevó con mi primer amante, y en ese instante, tal cosa se me hizo la aberración mas enorme y degradante de la vida, aunque la gocé profundamente, lo negué por muchos años; pero por fin, cierta vez, lo terminé aceptando; gozando los tres de manera cabal y profunda, nuestra sexualidad, y de ahí en adelante, he sido la puta más dichosa.
Sandra Rosalia.
Buena presentación. Queremos conocer más.





