Pagando en la tienda
Aina no era la más guapa, ni la de mejor cuerpo, ni la más simpática. Había chicas que quitaban el aire, pero esta le despertaba más ternura que otra cosa. Era de sonrisa tímida, algo introvertida, pero al mismo tiempo habladora y simpática. Era muy alta, y de buenas proporciones, pero algo más corpulenta que el resto de las súper delgadas chicas. Escondía unos bonitos ojos detrás de unas gafas redondas, y el pelo rizado le tapaba parte de la cara ocultando una piel blanca y casi pecosa.
A él no es que le gustara en especial, pero en conjunto, era un tipo de chica que le atraía, no sabia si era esa timidez, la dulzura de la timidez, o el cuerpo joven y carnoso que tenia. No pensaba en ella de forma sexual, pero al mismo tiempo no podía evitar pensar que podría ser una autentica aventura tener sexo con una chica así.
Traía un USB para imprimir, como otras veces. Grandes trabajos sobre medicina, el cuerpo, células, material quirúrgico, etc. Mientras esperaban que la tarea se acabase, hablaban de cualquier tontería, intentando siempre él sacarle alguna de esas preciosas sonrisas. Aquel día, era especialmente largo el trabajo, y la conversación se extendió a asuntos más personales. Así supo que había tenido novio de muy joven, pero que hacia ya muchos meses que no tenia ningún tipo de relación.
Él comenzó a ponerse nervioso, no quería que pareciera que estaba ligando, con la escusa de que el trabajo era largo, o que lo retrasaba a propósito. Era ya la ultima hora del día, oscurecía, y por la calle la actividad había bajado muchísimo. Ya pasaban 5 minutos de la hora de cierre, aunque eso nunca le había importado. Se puso a recoger algunas cosas, como indicando que él no quería entretenerla, no era culpa suya. Y aunque se le escapaba alguna mirada hacia su culo, no tenia intención de retenerla allí.
Coloco un paquete de revistas sobre el mostrador, puso otro encima y luego cogió unas cuantas y se las llevo a la trastienda. Eran revistas antiguas que no tenia a la venta. Tenia muy pocas, pero daban mucho trabajo. Sin percatarse dejo encima del mostrador, delante de ella, un par de revistas que tenia retiradas y nunca ponía a la venta. En los 2 minutos que tardo en volver, el trabajo había acabado, y la chica había tenido tiempo en ojear las revistas que habían quedado en el mostrador.
Que el hecho de dejar aquellas revistas allí no hubiera sido un acto intencionado, no hacían la situación menos embarazosa. Cuando se puso detrás del mostrador, descubrió con horror que se trataban de un par de revistas X de contactos y relatos. Eran revistas tipo amateur de personas muy reales, nada de modelos o actrices X, y el contenido sexual explicito era muy alto rozando el sexo salvaje con contenido incluso asqueroso.
Pero a ella no parecía importarle, estaba mirando una, un relato a doble pagina, en la que en una foto aparecía un hombre con tripa cervecera petando el culo de una joven de nalgas grandes, y en la siguiente hoja, la chica parecía perder los sentidos chupando las ultimas gotas de la corrida del chico. La foto presentaba una realidad sorprendente, llena de sudor, y marcas rojas del esfuerzo. Ella tenia la cara sonrojada y las pupilas dilatadas como si realmente hubiera tenido una orgía salvaje.
Él, no sabia que hacer ni que decir, pero ella lo soluciono rápido.
- No sabia que tenias este tipo de revistas- Dijo riendo con la cara aun roja mientras la cerraba como si hubiera terminado de leer.- Pero supongo que es normal, son revistas que se venden.
Él se quedo un poco cortado sin saber que decir. Pero dijo la verdad honestamente.
- La verdad es que yo no las vendo. Me las traen igualmente, pero el tipo de negocio que tengo hace que no tenga sentido tenerlas. Además las encuentro que pueden ser un poco ofensivas para según que personas.
Ella volvió a coger una, la abrió sin pudor y se puso a mirar algunas imágenes.
- Pues yo no había visto nunca una revista así. No esta mal, no voy a comprarla, pero a diferencia de otras, estas son muy reales. No se, creo que pueden ser entretenidas, y la historia que estaba mirando me parecía…- Se corto un poco al decirlo. - Bueno si, era, como diría…
Entendió perfectamente que lo que quería decir que se había puesto cachonda., eso le puso cachondo a el, y le genero cierta tensión.
- Bueno, veo incluso romanticismo en las historias.- Ella continuo hablando sin pudor mientras pasaba hojas.
- Es cierto, pero no deja de ser una revista X, y al final hay mucha fantasía.- Dijo el animado.
- Pues yo veo mucho realismo.- Cogió una hoja en la que salia un hombre muy maduro comiéndole el coño a una chica joven pero natural, y la foto tenia un realismo extremo. - Mira, no me dirás que esto no es algo muy vivo.
El estaba en KO con aquella situación. No sabia que decir, ni que hacer. Le superaba por todas partes, y notaba que se le ponía dura.
- A mi la idea de seducir a un hombre maduro, y que descubra que sabes hacer más cosas que él, me pone, la verdad. - Continuo ella con sonrisa maliciosa.- Es una buena fantasía.
- Para mi es una fantasía que solo pasa en estas revistas, que no es posible.
En ese momento la chica tenia otra hoja entre las manos, una mujer joven abría sus piernas y enseñaba su coño por debajo de las bragas a un sorprendido hombre elegante. En la siguiente aún ambos vestidos, tenían sexo oral mutuo. Pasó la hoja y se veía a la mujer en la posición del 69 disfrutando de la corrida del hombre, realmente parecía que lo vivía. En la contigua, terminando con la historia, la foto mostraba a la chica frotándose el coño húmedo sobre el tronco de la polla, con la cara aun mojada con el semen de la corrida anterior.
- Pues creo que siempre se puede llegar a un acuerdo para que ambos realizamos nuestras fantasías, total es tarde, y no he visto nunca la trastienda. - Le devolvió la revista con una sonrisa, con la cara encendida de rubor.
Lo más sorprendente, era que a pesar de la naturalidad con la que lo había liado, ella mantenía el mismo aire inocente y tímido, y su cara estaba encendida, roja como un tomate. Aquello le estaba costando una barbaridad. Así que podía ser que la casualidad y el momento fuesen el propicio para algo así, pero Aina ya había fantaseado con aquello muchas veces. Solo estaba aprovechando la oportunidad única.
Cerro la puerta de la tienda y apago casi todas las luces, abrió la puerta de la trastienda, y espero a ver que hacia. Ella entro sonriendo, quitándose la chaqueta.
La zona de almacenaje era amplia, bien organizada, con algo de suciedad, pero la justa y esperada. En un rincón había una mesa de madera vieja y gastada, con algunas cosas encima. Ella dejo encima la chaqueta, y apoyó el culo en una de las esquinas, desabrocho uno de los botones del pantalón y metió su mano acariciando su coño.
- Ven- Le dijo con cara de empezar a estar ya apunto del orgasmo.- Mientras me dejes decidir en que momento quiero que, y no te corras en mi coño, puedes hacer lo que quieras.- Y acto seguido lo beso, sin apartar la mano de su coño, rozando al mismo tiempo que se masturbaba, la polla del hombre.- Si sigo, me voy a correr muy rápido, dejame.
Se apartó, se agachó, y cogió la polla del hombre entre las manos. Estaba enorme y dura. Era de un buen tamaño y estaba deseando comérsela. Comenzó a comérsela con ansiedad, mientras movía su mano con rapidez, en una paja rápida y sensual que parecía destinada a sacarle todo en pocos segundos.
- Una cosa. - Dijo sacándose la polla de la boca.- Si te corres ahora, luego seras capaz de follar? Porque me daría un morbo increíble que no aguantases.
No espero la respuesta, se metió la polla en la boca y marco un ritmo contaste que era difícil de resistir. La respuesta le vino en forma de explosiona sorpresa, de corrida traicionera atragantadora. Potente, fuerte y densa en el primer disparo. Era del tipo que le gustaba recibir, sobre todo en la boca y en el coño. De las que provocaban espasmos al sentir el flujo. Trago, todo lo que pudo hasta el final, admitiendo finalmente su derrota, y dejando que las ultimas sacudidas, que no habían perdido fuerza, acabaran sobre su cara. Recupero el aliento y volvió a comérsela.
- Madre mia lo que tenias ahí guardado.- Dijo reindose, retirándose una gota del ojo.- Es que no descargas nunca?
El estaba demasiado excitado y alucinado como para responder. Solo podía admirar la cara de aquella chica llena de su semen y lo que acababa de pasar en solo unos pocos segundos. Su celebro aun no era plenamente consciente de toda la situación. Solo había un dato de importancia, había que descargar mucho más, aprovechar el momento y la situación.
- Venga comemelo tu ahora.- Dijo ella bajándose los pantalones.
El se coloco entre sus piernas y comenzó a investigar aquel coño blanco carnoso y extremadamente húmedo. Cuando se metió el clítoris en la boca y jugo con los dedos en la entrada, noto como ella se estremecía en un pequeño orgasmo y descubrió que ella también tenia corridas abundantes. Pero solo fue el principio. Luego los pequeños orgasmos subieron en intensidad, hasta acabar en un gran orgasmo que la hizo gritar como loca. Él sintió como su mano se inundaba de fluidos y su boca saboreaba el gusto ácido de su flujo.
- Rápido, metémela por el culo.- Le dijo ella suplicante.
El no se lo pensó, y apunto a un culo estrecho que no parecía dispuesto a dejarse dominar. Tubo que darle la vuelta y tumbarla boca a bajo en la mesa para metersela por detrás. Ahora, gracias a la humedad del orgasmo de ambos, la polla empezó a entrar.
- Dios, que bueno.- Dijo gimiendo ella.- Así tiene que ser la primera vez.
El empezó a darle caña a aquel culo blanco, joven y terso, de caderas amplias y estrecho. Si que parecía una primera vez, pero al mismo tiempo no veía nada de tensión en el cuerpo de ella, nada de dolor.
- Va ahora en serio- Le dijo apartandolo..- Ahora a follar como campeones.
Parecía que se lo estaba pasando en grande, como si mas que excitante fuese divertido. Se había sentado sobre la mesa y le dejaba el camino abierto a meterla dentro del coño.
Ahí comenzaron a follar como animales, en un acto lento que duro muchos minutos en el que el parecía desfondarse. Ella gritaba cuanto quería, reía como si estuviera poseida y le decía guarradas al oído.
- Me pasaría el día entero tragando tu semen. - le decía mientras le mordía la oreja y le cogía del culo para que la partiera en dos. - Dios que polvo, revientame.
El observaba su cara aun húmeda por el semen, y apretaba a un más duro y más hondo. No tenia la polla demasiado Grande, pero no era pequeña y aquel tipo de sexo tan salvaje normalmente hacia daño a las mujeres, pero allí estaba aquella chica que parecía no tener fondo.
Finalmente se dio por rendido y necesito una pausa para recuperar el aliento. El haberse corrido antes hacia que no pudiera concentrase en correrse rápido, y la advertencia de ella sobre la de correrse dentro, le generaba estrés por irse otra vez sin darse cuenta. Ella lo notó, y tras un ultimo orgasmo, deicidio que había tenido bastante.
- Dejame ver a ver si consigo que te corras de nuevo. -le dijo indicándole que se tumbara en el suelo.
Se puso sobre él, y libero por primera vez sus pechos, dejándole que los tocara, mientras ella con la mano guiaba la polla hasta su culo. Dejo que le follara un poco mientras le mordía los pechos, para luego ser ella quien empezase a moverse sin que el hiciera nada.. Comenzó un movimiento sensual y rítmico, moviendo las caderas de forma endiablada. Seguramente aquella chica bailaba algún tipo de danza centrada en mover las caderas.
- Dicen que sé mover el culo muy bien. ¿Quieres verlo?
Se dio la vuelta, y comenzó a mover el culo delante de su cara. Luego bajo hasta su entrepierna y volvió a meterse la polla en el culo.
Aquello era más excitante. Podía ver como movía las caderas, podía ver aquel culo que tanto le atraía. Podía sentir como entraba y salia. Pero además, el ritmo parecía pensado en conseguir que se corriera en un orgasmo lento y bien organizado, como el que él mismo podía provocarse masturbándose.
Noto como empezaba a correrse y ella con su movimiento intensificaba el orgasmo, acompañándolo hasta el final, extrayendo hasta la ultima gota. Ella continuo un poco más con el movimiento, teniendo también un pequeño orgasmo, y dejando después que poco a poco todo volviera a su sitio con la polla aun dentro.
-¿Erá tu primera vez por el culo? - Le dijo mirándole con una sonrisa.- La mía si. También ha sido la primera vez de otra cosa que no te voy a confesar.
Comenzó a vestirse, con la cara feliz, sin una pizca de arrepentimiento post excitación.
- La próxima vez que venga ten preparada otra revista, a ver si me da ideas diferentes.
Y agachándose por sorpresa, se metió la polla en la boca a modo de beso de despedida, cogió su chaqueta y se marcho. Para descubrir que no podía salir de allí.
- La próxima vez que vengas, quizás no te deje salir sin cumplir mis ordenes.





