Me llamo Noemí, tengo 31 años, soy una mujer transexual, sin operar, mido 1,80 metros, peso unos 70 kilos, más o menos, aunque a las chicas no nos gusta decir nuestro peso, tengo una talla de pecho grande, de 95c, mis pechos están perfectamente redondeados, al igual que mi trasero, soy una chica con muchas curvas y que esconde una gran sorpresa. Realmente soy castaña pero llevo mi larga melena teñida de pelirrojo y mi piel es un poco oscura ya que mi madre es mulata del Caribe.
Me estoy preparando para ir a trabajar, me he duchado y ahora me estoy vistiendo, me gusta ir muy sexy y que me miren al pasar así que me pongo una minifalda negra corta, unas medias y una blusa escoltada blanca con un chaleco negro. Me miro en el espejo, me gusta como voy y salgo a la calle. Pronto llego a mi lugar de trabajo, un pequeño estudio, allí he formado mi despacho y me dedico a asesorar a los demás sobre su imagen. Como tienen que vestirse, hablar y demás según su ocupación. Al poco rato recibí una llamada que iba a ser toda una sorpresa.
- He leído su anuncio y estaría interesada en contratar sus servicios - me dice una voz femenina y seria.
-Usted dirá lo que desea que hagamos - le contesto yo.
- Le voy a pedir discreción, me gustaría que nos viéramos cara a cara.
- Me parece bien.
Le doy la dirección de mi estudio y me pide que le de hora.
- Soy una mujer ocupada - me sigue diciendo - Me gustaría que nuestra cita fuera a última hora.
- De acuerdo, la espero esta tarde a última hora, ¿Me dice su nombre?
- De momento solo Lorena.
Nos despedimos, normalmente sin más datos no le hubiera dado ninguna cita, pero el misterio y el tono de voz han despertado mi curiosidad.
Durante el día realizo cosas pendientes hasta que llega la hora de la cita con Lorena. Suena el portero automático y cuando llega arriba, la estoy esperando en la puerta, me quedo muy sorprendida. Es una mujer de unos 45 años, morena con el pelo largo, alta, un poquito gruesa con grandes pechos y un trasero a juego. Viste un traje con pantalón y chaqueta negros, bastante clásica.
- Buenas tardes - saluda Lorena -
- Buenas tardes, pase usted - respondo yo - siéntese allí, tendrá que disculpar pero esto es pequeñito. Soy Noemí.
- No importa, Yo Lorena, ¿Me conoces?
- Claro, es usted la alcaldesa de la ciudad, me sorprende mucho que haya recurrido a mí.
- Mire, Noemí, quiero mejorar mi imagen, creo que se está quedando un tanto anticuada y espero tener una más moderna.
- Voy a pedirte que nos tuteemos, Lorena. Así rompemos formalidades. Tendrás muchos asesores en el Ayuntamiento que pueden ayudarte.
- El problema es que yo quiero algo diferente a lo que ellos me ofrecen, sabes que soy de un partido conservador y a mis asesores no los saco de esas ideas.
- Entiendo, espero que yo pueda ayudarte.
De repente suena el móvil de Lorena y está un buen rato hablando.
- Las obligaciones me llaman, tengo que irme. Mañana a estas horas vuelvo. Sobre todo te pido discreción, Noemí. Nadie sabe que he acudido a tí.
- Estate tranquila, Lorena, espero que nos veamos mañana.
Me quedo un rato pensando que es lo que vamos a hacer con Lorena para cambiar su imagen sin que se molesten los de su partido. Luego busco vídeos y fotos con intervenciones de Lorena en diferentes sitios. No me extraña que cada vez conecte menos con la gente joven, más allá de su mensaje, su imagen es demasiado clásica, hasta diría que antigua. Observando tanto tiempo a Lorena me comienza a suceder una cosa que no debería, la comienzo a contemplar como muy atractiva, sus ojos, sus pechos, sus caderas... Trato de quitar esos pensamientos de mi mente y concentrarme en mi trabajo pero me resulta bastante difícil.
Pasa la tarde, vuelvo a casa y llega la noche. Estoy en mi cuarto, preparándome para acostarme y no dejo de pensar en Lorena, aunque algo acaba por distraerme. Es el vecino de enfrente, un chico joven que siempre que puede intenta espiarme, a ver si me pilla con poca ropa o sin nada. Ahora voy con mi ropa de dormir, un pantaloncito corto de color rosa y una camiseta ajustada amarilla. Normalmente, cuando se que el mirón de mi vecino anda detrás de mí, bajo la persiana o corro la cortina,pero esta noche me siento algo traviesa. Así, me asomo a la ventana y me dirijo a mi vecino.
- Hola, bonita noche, ¿No?
- Hola, bueno... si.
Está bastante nervioso, nunca habíamos hablado más allá de algún saludo en la escalera. Pero los nervios no le impiden comerme con la vista y yo hago lo mismo con él. La verdad es que no está nada mal, es rubio, un poco delgado y bastante alto y está sin camiseta, no es muy musculoso pero, como digo, no está mal.
- Estoy un poco aburrida y sin sueño - le cuento.
- Yo tampoco tengo sueño - me contesta todavía nervioso.
- ¿Y se te ocurre algo que podamos hacer para no estar aburridos?
- Bueno... no sé...
- ¿Por qué no te pasas por aquí y me cuentas las ideas que tienes?
Se queda totalmente sorprendido con mi proposición y no parece saber qué contestar.
- ¿No me dices nada?
- Yo...
- Mientras piensas vamos a presentarnos, yo soy Noemí.
- Yo Tomás pero todos me llaman Tommy.
- Encantada, Tommy.
- Igualmente, Noemí.
- Vamos, Tommy, ven un ratito conmigo, estoy muy solita.
- No sé...
- Venga, guapo, ven conmigo.
Mientras le decía esto le sonreía con cara de mucho deseo. Finalmente no pudo resistirse y vino a mi casa. Lo cogí de la mano y lo llevé a mi habitación, allí me abracé a él y comencé a besar sus labios. Tommy parecía un poco cohibido, así que me tocaba hacer que se desinhibiera, le retire la camiseta y comencé a acariciar su pecho mientras introducía mi lengua dentro de su boca buscando la suya. Mientras nuestras lenguas se enroscaban juntas mi mano iba bajando por su torso, acercándose a sus partes más íntimas. Saque mi lengua de su boca y comencé a besar su cuello, mientras mi mano se metía dentro de sus pantalones cortos y agarraba con suavidad su polla.
- ¿Qué tenemos aquí? - le pregunté.
Su respuesta se limitó a emitir un gemido de placer. Me quité la camiseta, cogí las manos de Tommy y las llevé hasta mis pechos para que comenzara a acariciarlos mientras yo le despojaba de la parte de abajo de su ropa, dejándolo totalmente desnudo, volví a sujetar su polla y comencé a masturbarlo suavemente mientras el estrujaba mis pechos.
- ¿Te gustan mis tetas, Tommy?
- Mucho, Noemí.
- Puedes besarlas si quieres.
Y Tommy se acercó más a ellas, sujeto una comenzó a pasar sus labios por ella, lamiendo el pezón.
- ¡Qué bien lo haces, guapo!
Tommy repitió la misma operación con mi otro pecho, cosa que me excitaba todavía más de lo que estaba.
- ¿Sabes que a mí también me gusta mucho tu polla, Tommy?
Él sonrió y yo lo tumbé sobre mi cama, me agaché y pasé mi lengua sobre su polla, desde la parte de abajo hasta la punta.
- ¡Aaaaaaahhhhhh, síííí! - exclamó Tommy.
Yo lo mire y sonreí antes de volver a repetir la operación y el volvió a gemir todavía más fuerte.
- Tu polla está riquísima, guapo, voy a devorarla entera.
Y esta vez mi lengua se dirigió sobre los testículos del chico y comencé a lamerlos también, luego volví a sujetar su polla, que ya estaba casi dura, y la metí dentro de mi boca y mis labios comenzaron a subir y bajar por ella.
- ¡Oh cielos, siíííííí, siíííííí, ahhhhhhh!
Mientras mis labios subían y bajaban por la polla de Tommy, levantaba la vista y observaba la cara del chico y como estaba disfrutando de lo que le estaba haciendo, aquel rostro y sus gemidos denotaban que era la primera vez que alguien le comía la polla, ser la primera me hacía disfrutar mucho más a mi también y hacía que mis labios subieran y bajaran con más fuerza y avidez por aquella polla que se estaba poniendo muy grande y muy dura. De vez en cuando la sacaba para lamer la punta y la volvía a introducir otra vez dentro de mi boca para continuar chupándola. Tommy no dejaba de gemir y gritar, agarró con fuerza mi cabeza para que no dejara de darle placer. Su polla se estaba poniendo durísima, estaba a punto de soltar todo aquello que llevaba dentro.
- ¿Te vas a correr, guapo?
- Sííí, no puedo más, esto es fabuloso.
Saqué su polla de mi boca, la agarré con mi mano y comencé a estrujarla con fuerza.
- ¡Vamos, guapo, saca todo lo que tienes dentro, no dejes nada!
- ¡Aaaaaaaaahhhjjjjjhhhhhhhh, sííííí, sííííí, ooooooohhhhhjjjjjjhhhhhhhhh!
Tommy tuvo un intensísimo orgasmo que le llevó a soltar un gran chorro de semen que, seguro, llegó a todos los lugares de mi habitación
- ¡Ya está, ya está! - le tranquilice dándole otro beso en su boca.
Luego me aparté un poquito de él y me levanté bajándome las braguitas, quedando mi polla, que ya tenía una erección, al descubierto, para sorpresa de Tommy.
- Tú también tienes polla, creía que eras una chica.
- Y soy una chica, amor, una chica especial que te va a hacer sentir todavía más placer.
Me agaché de nuevo, abrí las piernas de Tommy y comencé a lamer su culo, metiendo mi lengua dentro y moviéndola por él. El chico comenzó a suspirar.
- ¿Te gusta lo que te hago, amor?
- Sí, Noemí, me gusta mucho.
Mientras movía mi lengua introduje uno de mis dedos dentro de aquel culito que yo iba a estrenar, lo metía, lo chupaba y lo sacaba, así una y otra vez, hasta que noté que estaba ya preparado y Tommy mucho más relajado. Acerqué mi polla, muy dura, y la pasé por la rajita de forma suave pero sin llegar a meterla dentro todavía. Miraba a Tommy con cara de mucho deseo y él me miraba a mí con cierto temor, pero tras ese temor se ocultaba mucho deseo también. Me coloque un preservativo y me dispuse, por fin, a penetrarlo.
- ¡Tu polla es tan enorme, Noemí! Creo que me vas a hacer daño.
- No, cariño, ya verás como te gusta mucho.
La metí despacio y solo una parte.
- ¡Me duele, Noemí!
- ¡Es solo un poquito al principio, amor! Ya verás como pasa enseguida.
Sujeté sus piernas, las coloqué sobre mis hombros y seguí metiéndola y sacándola suave y casi solo la punta, hasta que Tommy se comenzó a relajar y el dolor había pasado. Entonces ya la fui metiendo más y más hasta que entraba entera, me encantaba lo que me hacía sentir ese culito tan estrecho.
- ¿Te gusta, amor?
- ¡Mucho, Noemí, mucho!
Al escucharlo comencé a empujar con mucha más fuerza, una y otra vez, sin parar.
- ¡Siente mi polla, Tommy, siente el placer que te da una mujer como yo!
- ¡Aaahhhhh, sí, así, me gusta mucho Noemí!
Mi polla entraba y salía cada vez con más facilidad y cada vez sentía más y más placer, gemía y gemía y miraba el rostro de Tommy, al que cada vez le gustaba más sentir mi polla dentro y a mi follarlo, tenía que cerrar los ojos y mover los labios y la lengua pues me sentía en un paraíso.
- ¡Más, Noemí, quiero más, me estás volviendo loco!
- ¡Estoy para hacerte gozar, amor, siénteme dentro de tí!
La fuerza con la que empujaba ya era la máxima que podía dar, los golpes de mis muslos contra su culo se escuchaban, la verdad es que nuestros gritos y gemidos de placer silenciaban cualquier ruido que pudiera oírse en la habitación. Disfrutábamos al máximo de aquel polvo y ninguno de los 2 queríamos que terminase. Era como estar en el paraíso. Tras un buen rato follando como una loca el culito de Tommy, estaba llegando a mi climax y pronto iba a explotar, sin embargo fue Tommy el primero en correrse, era su primer orgasmo anal y lo disfrutó a tope.
- ¡Aaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhjjhhjjjjjj, esto es increíble, nunca lo hubiera esperado!
Un poquito después me tocó a mí, saqué mi polla del culo de Tommy, me quité el preservativo y un tremendo chorro de semen salió de mi y cayó sobre el torso de Tommy.
- ¡Aaaaahhhhhhhhhhhhhh, Aaaaahhhhhhhhhhhhhh, ayyyyyyyyy!
Mis gritos los debieron escuchar a kilómetros de distancia. Después ofrecí mi polla a Tommy, que la limpió gustoso con su lengua, me tumbé a su lado y le di un beso en la boca, él me abrazó y me devolvió el beso.
- ¡Eres maravillosa, Noemí, nunca hubiera imaginado que nadie me podía hacer sentir así!
- ¡Tú también eres fantástico, amor! Ya te dije que era una mujer muy especial.
Nos volvimos a abrazar y estuvimos un buen rato besándonos.
- Me gustaría pasar toda la noche contigo, Noemí, pero tengo que irme, mañana madrugo.
- Lo entiendo, guapo.
Nos volvimos a besar, Tommy se vistió y se marchó rápido, probablemente esperaba que sus padres no se enterasen de que había estado follando conmigo. Me quedé sola, me puse una bata, me lave un poco y salí a beber un poco de agua. No pude evitar acercarme a la mesa y mirar una foto de Lorena... y mi polla se volvió a poner dura.
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Iniciador del debate 11 junio, 2025 01:41





