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Estrellas Esclavas (1)

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DarkClaw
(@darkclaw)
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Me dirigí hacia la Agencia de Estrellas y Talentos con un nudo en el estómago. Yo sabía que tenía el poder de controlar las mentes, así que ese no era el problema. Me estaba por enfrentar a Estrellas. Mujeres célebres del espectáculo. Estaba nervioso. Caminé hacia la recepción, donde se encontraba sentada una astuta secretaria latinoamericana. Me senté y esperé a que la habitación se vaciase. Cuando por fin sucedió, decidí hacer mi movida.

- Perdóneme, mi nombre es Max -mi voz sonaba nerviosa. Hasta el momento, yo había controlado las mentes de amigos y extraños. Pero esto era definitivamente diferente.

- Sí, su nombre es Max... ¿Y? -dijo la secretaria. En su identificación noté que su nombre era Liz Chávez. Continué.

- Sí... yo... ehhh.... Oh ¡Diablos! -dije. Con mi dedo apunté hacia su cara. Ella me dirigió una rara mirada cuando comencé a hablar.- Ahora tú eres mi esclava, Liz. Tú existes sólo para servirme en todo lo que yo necesite. - Dejé que el poder saliese despacio y concentrado directamente hacia su mente. Ella echó atrás su silla y se puso directamente de pie.

- Yo... yo... yo existo... solamente… para servirte -repitió. Su cara se despojó de toda expresión y sus ojos al hacer contacto con los míos estaban fijos y brillosos. La examiné. Tenía el pelo negro largo y rizado. Labios llenos y pintados de rojo intenso que se resaltaban con su piel morena clara. Era más bien de cuerpo pequeño y delgado. Por el escote de su camisa púrpura, pude observar que tenía los pechos bien redondeados. Llevaba una minifalda de cuero y pude notar que sus piernas estaban bien formadas.

- Liz, ve y pon en la puerta el aviso de que has salido a almorzar, regresa y arrodíllate ante mí.

- Tú mandas y yo obedezco, Amo. -contestó con la total intención de obedecerme. Observé como se dirigía hacia la puerta, daba vuelta el cartelito informando que había salido a almorzar, volvió y se arrodilló ante mí.

- Buena chica. Ahora eres mi secretaria esclava. Trabajarás para mí y solamente para mí. Todo lo que tú eras ya no lo eres más. Todo lo que tú tienes, ahora es mío.

Liz sacudió su cabeza y dijo:

- Soy tu esclava secretaria. Trabajo solamente para tí y todo lo que yo tengo es tuyo, Amo.

- Excelente esclava. Ahora llama a tu jefa, la Sra. Mella. Dile que tiene un cliente muy importante aquí fuera y luego cancela todos sus compromisos.

- Sí, Amo. Obedeceré. -Liz se incorporó y fue hacia el teléfono. Yo nunca había visto a Linda Mella, pero ella era el blanco perfecto. Ella representaba a muchos grandes nombres y su agencia solamente trabajaba con mujeres. Además, ella era la única dueña. Ninguna otra agencia podía hacerle competencia. Liz terminó de hablar por teléfono y abrió la puerta del despacho de su jefa para que yo pasase. Antes de entrar, le di un par de palmaditas a su culo firme.

- Hola Max. -dijo la Sra. Mella extendiendo su mano. Ella no lucía nada mal. Pelo rubio y a la moda, vestía un conjunto verde que le daba a su figura un aspecto muy agradable. Apunté mi dedo hacia ella descargando una gran cantidad de poder. Linda cayó al piso, quedando en cuatro patas como un perro debido a la ráfaga de poder que había tirado sobre ella. Inmediatamente sus ojos se pusieron en blanco. Pienso que freí su cerebro.

- Linda, ¿A quién servirás? -le pregunté

Sus labios se movieron tratando de armar las palabras. Se incorporó, hasta quedar de rodillas y mirándome fijamente dijo:

- Yo... te serviré... a tí... Amo... Todo... lo que yo... poseo... es tuyo. -su voz sonaba monótona y entrecortada. Como un robot.

- Bien, la Agencia de Estrellas y Talentos es ahora mi negocio. Además de todos tus clientes.

- Sí.... Amo... Son todos tuyos... mi Señor

- Linda, levántate. Llévame a donde están tus carpetas pues quiero conocer las estrellas que tienes en tu lista. Luego arreglaremos algunas citas y me ayudarás a dominarlas.

- Sí… Amo… pero.... hay que... pedírselos a Liz..... y... ella.... sospechará…

- No te preocupes por ella. ¡Liz, Ven! -grité. Liz vino enseguida y se arrodilló ante mí.

- Amo, aquí estoy

- Como ves, Liz también es mía. Liz, trae los archivos de todos nuestros clientes.

- Tus deseos son mis órdenes -dijo Liz. Se incorporó y salió de la oficina

- Linda, ¿puedes desvestirte y quedarte en ropa interior, así te echo una mirada mientras esperamos?

- Sí... mi señor... y Amo. -Cuando Linda se desvistió noté que su cuerpo era más atlético de lo que esperaba. Sus pechos eran firmes y bien formados, su culo era firme y sus piernas fuertes y torneadas, llevaba un conjunto morado que juntaba sus generosas tetas, yo estaba admirando su cuerpo cuando Liz regresó con las carpetas de las clientas.

- Liz, desnúdate igual que Linda y colócate junto a ella.- Cuando Liz se desnudó, pude ver que sus pechos eran más grandes de lo que había imaginado, eso la hacía ver más delgada de lo que realmente era. Tenía una cintura muy pequeña y las su culo era casi tan grande como pecho. Llevaba medias en red negras que hacían juego con su atrevido conjunto rojo.- son hermosas esclavas.

-Gracias… Amo…- dijeron las dos mujeres sumisamente al unísono.

-Putas, escuchen, mientras le doy un vistazo a las carpetas quiero que jueguen entre ustedes dos. Desde ahora son bisexuales y serán pareja, se exitaran solo de verse cada día y al saludarse. Pero su mayor placer será verme y pensar en servirme.

- Como… tu… ordenes… Amo- Dijo linda.

- Tus… deseos… son… mis órdenes… Amo- Respondió Liz.

Ambas se miraron una a la otra, y se lanzaron como bestias en celo besándose con pasión y buscando chupar sus lenguas, como si se tratara de una competencia para ver quién podía meter su lengua más tiempo en la boca de la otra. Liz tomo la iniciativa y comenzó a besar el cuello y hombros de su antigua jefa, ahora solo su compañera en la sumisión. Sus pechos se presionaron con fuerza, y cada una desabrocho el sostén de la otra y linda se lanzó sobre los suculentos pechos de Liz.

Mientras tanto yo compartía mi atención entre los expedientes de las actrices, algunas que tuvieron éxitos hace algunos años y otras con carreras brillantes en la actualidad, especialmente por películas de superhéroes. Empezaba a hacer una pequeña lista en mi cabeza, mientras de tiempo en tiempo me distraía con Linda y Liz.

Los quejidos de placer de una de las esclavas llamaron mi atención, que estaba puesta en los expedientes de Scarlett Johansson y Margot Robbie imaginándolas inmovilizadas en cruces de San Andrés totalmente desnudas solo con collares de perras. Cuando levante la vista me di cuenta de que Linda estaba completamente desnuda en cuatro lamiendo el coño de Liz que estaba tirada en el suelo de espaldas chillando de placer temblando llena de sudor por el orgasmo que estaba teniendo. Deje los expedientes de Margot y Scarlett sobre los de las maduras Charlize Theron y Angelina Jolie a quienes ya había seleccionado.

Podía ver el rostro de Linda brillando con la combinación de su sudor y los jugos vaginales de Liz, ella se los relamía como gatita tratando de limpiarse.

- Esclavas vengan en cuatro patas hacia mí- les ordene. Linda se acercó gateando, y Liz se incorporó lentamente aun temblando un poco por los orgasmos que había disfrutado.- chúpenme la verga, la que lo haga mejor tendrá el honor de ser la primera en recibir mi verga.

Las esclavas se acercaron y sacaron mi verga de mis pantalones, primero linda la lamio mientras Liz chupaba con maestría mis testículos. Linda se la metió hasta la garganta, mientras Liz lamia mis bolas, ambas estaban haciendo su mayor esfuerzo. Luego cambiaron y Liz empezó besando mi glande, y se fue metiendo poco a poco la verga a la boca hasta la garganta, parecía costarle mas trabajo que a Linda, pero hacia menos ruidos guturales, se notaba la experiencia de la secretaria. Me puso la verga aún más dura. Mientras tanto linda logro meterse mis dos testículos a la boca, mientras jugueteaba con su lengua acariciándolos, eso me puso a mil.

- Liz apóyate sobre el escritorio de tu antigua jefa voy a follarte primero, has ganado. Linda siéntate enfrente de Liz, quiero que te devuelva el favor que le hiciste hace rato- Ambas obedecieron colocándose como les ordene.

Apunte mi pene a la entrada de la roja y brillante entrada de Liz, y la penetre de un golpe provocándole un quejido mientras lamia el clítoris de Linda. Le di un buen mete-saca haciéndola resoplar, Linda gritaba de placer mientras follaba a su secretaria. Así estuve un rato entrando y saliendo de Liz, hasta que le dije a Linda que se acercara, bese a Liz y después a Linda, podía sentir el sabor del coño de la otra en sus bocas. Era una sensación grandiosa. Mire a Linda a los ojos y la penetre con fuerza, ella estaba sentada a la orilla de su escritorio, mientras Liz nos acariciaba con lujuria mordiéndose los labios, empujaba nuestros cuerpos para facilitar la penetración y hacerla más profunda mientras Linda gritaba de placer, y empezaba a temblar de gusto, incluso se derramaban algunas lágrimas de gustó. Linda se agarró a mí con sus brazos en la espalda y con sus piernas a mi cintura y me dijo al oído “GRACIAS, AMO”.

Saque mi verga de la caliente y húmeda cueva de Linda, y Liz ya estaba arrodillada esperando a que terminara, acabe en la cara de la hermosa latina, mientras su jefa se arrodillaba a su lado y alcanzaba a recibir las ultimas gotas. Linda lamio la cara de su secretaria, probando los sabores mezclados de su corrida con los de mi semen. Recogió los restos de semen de la cara y tetas de Liz y los compartieron con un beso largo y húmedo mientras me recuperaba en el silla del escritorio.

- Excelente Esclavas, ahora vístanse y revisemos esos expedientes. Por cierto esclavas ¿Ustedes usan algún método anticonceptivo, esclavas?

- No amo, desde mi divorcio no he tenido mucho sexo.- Dijo Linda sonriendo y resoplando aun por la cadena de orgasmos.

- Sí amo, tengo el implante en el brazo desde hace año y medio. No quería que el patán de mi exnovio me embarazara.- dijo Liz sonriendo de forma picara.

- Bien esclavas, Linda quiero que hagas una cita lo más pronto posible con tu médico para que te dé el método más efectivo para ti. Quiero poder venirme dentro de mis esclavas y no quiero preñarlas… todavía.

- Estaría orgullosa de ser su esclava preñada, Amo. Pero cumpliré sus órdenes con gusto, mi señor.

-También estaré orgullosa de llevar su en mi vientre a su vástago cuando lo decida mi señor.

A Linda le implantaron el DIU esa misma tarde. Nos tomamos el resto de la semana para revisar las carpetas a fondo. Hice la selección Linda me decía detalles de cada una de sus clientas y Liz arreglaba las citas. En ocasiones mientras revisábamos los expedientes, linda me daba detalles y Liz me daba una mamada, o mientras Liz hacia las llamadas para arreglar las citas yo me cogía a Linda en su oficina y de vez en cuando nos tomábamos algunos descansos para coger entre los tres. Finalmente llegó el día de nuestra primera entrevista.

Linda estaba parada al lado de mi escritorio, vestida con un conjunto de lencería, de color negro que resaltaba perfectamente su cuerpo. Llevaba además un liguero que sostenía sus medias que enfundaban sus hermosas piernas, que terminaban en tacones de aguja igualmente negros. Mientras yo miraba la lista de entrevistas que tendríamos durante ese día, me entretenía acariciando su redondo culo. A mi otro lado estaba Liz recargada en el escritorio, ella solo llevaba puesto un corset blanco y tanga del mismo color, su cabello rizado brillaba más que de costumbre y sonriente esperaba a que le devolviera la agenda para ir a la recepción a esperar a las futuras esclavas.

- Ahh, sí. Nuestra primera esclava del día llegará en media hora

- ¿Quién es, Amo? -preguntó Linda parada como una estatua.

- Kaley Cuoco – Me reí pensando lo que haría con ella. Había decidido iniciar con estrellas que ya no estaban en el ojo público, y una vez que tuviera a mis objetivos de “fama pasada” lo haría con mis estrellas favoritas del momento. Mi idea era tener diferentes tipos de esclavas: Una esclava robot, una esclava ninfómana, una esclava modelo, una esclava estatua y muchas otras clases. Empecé con Liz y Linda. Kaley sería la próxima.



   
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