Y llego el día de mi cumpleaños.
La verdad es que no pensé empezarlo así como lo hice, pero no fue mal.
Mi sumisa tenía ganas de marcha, se le veía en la mirada, así que le deje masturbarse con mi rodilla y notar como movía su cadera para masturbarse, le deje mi cuerpo para saborearlo y notar su boca y sus dientes en mi cuello, mi hombro, mi brazo y mi pecho. No es que me excite el dolor, pero lo soporto bien y no hay mejor modo de activarse. Ya después, le permití subirse encima mío y que se insertara mi polla en su coño. No tenia ganas de gastar energía, o sea que le deje hacer hasta correrse.
Ya después de desayunar, nos fuimos a pasar el día juntos. Teníamos cita en un Spa cercano a casa en el sur de Madrid.
Aquí la primera en la frente. A mi pareja le dio por avergonzarse por sus actos. Me estuve paseando todo el rato con sus marcas y los moretones en mi piel y ella pensando que porque no se habría cortado un poco, jajaja.
Ya por la tarde, volvimos a casa y prepare todo para la sesión.
La deje desnudándose en el salón, mientras encendía una vela y quitaba las sabanas de la cama (ya había dejado una sábana impermeable antes). La tape los ojos con un antifaz y la lleve a la habitación, donde la ate de pies y manos y boca abajo. Atando luego la cuerda para que no se moviera a los radiadores.
Ya preparada, cogí un rodillo de amasar, le puse un condón y se lo metí en su coñito. Estuve metiéndoselo y sacándoselo un rato y pasándolo por su clítoris.
Ya viendo que estaba mojada, cogí un bombón de chocolate que tenía en el congelador y se lo metí dentro de su coño caliente y seguí follándole con el rodillo.
Así cachonda como se encontraba, cogí la vela y empecé a regarle la espalda con cera, desde los hombros hasta el culito. Por la sensación de caerle el chorro de cera en su espalda pego algún gritito, mezcla de dolor, sorpresa y placer.
Después de esto empecé a meterle la polla en su coño para que se mezclara en mi piel, tanto sus flujos como el chocolate, hasta que se quedo bien manchada de chocolate.
Cambie de posición y me puse delante de su cara, le metí mi polla en su boca, le cogí del pelo y empecé a hacer que se comiera mi polla enchocolatada.
¿Cuántas veces lo hice? Tantas como años cumplí. Como obviamente, iban a ser muchos tenía claro que lo tenía que hacer por partes.
Así que la metí en la boca 17 veces, después se la saque, me puse detrás y volví a meterle el rodillo en su coño para ver como iba y volví a metérsela en su coñito y le di un par de folladas, para volver a embadurnarmela y volver a metérsela en la boca.
Esto un par de veces más. Mientras hacía esto, las iba contando para que no se nos fuera de la cuenta. A los niños les tiran de las orejas, mientras le cantan los años. A mí me gusta más la idea de follarle la boca a una perra, jejeje.
Después de esto, volví a ponerme detrás de ella y volví a follarla de perrito mientras le seguía echando cera a su espalda, entre jadeos y gritos de placer y dolor y correrme.
Cuando termine, seguí follándole un poco más con el rodillo, ya con todo el coño marrón del chocolate, lo probé y después le metí 4 dedos dentro de ese coño rellenar de chocolate, mientras seguía gimiendo de placer hasta que se corrió.





