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Siento que me estás rompiendo el culo III

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José
(@quique)
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Registrado: hace 7 años
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Iniciador del debate   [#2049]

 Era domingo. Fernando se había ido a hacer rafting con sus amigos. Isabel se levantó a las doce y media, se duchó y, en bragas y camiseta, fue a la cocina a hacer el desayuno, ya que el servicio tenía el día libre. Pasó por delante de su padre, y este le dijo:

-¿No sabes vestirte?

Se detuvo y lo miró con desprecio.

-Si te molesta, no mires para mí.

-Tenemos que hablar muy seriamente.

-Yo contigo no tengo que hablar nada.

La agarró de las braguitas y la sentó a su lado en el tresillo.

-Yo contigo sí.

Tenía las bragas medio bajadas, las subió y luego le quiso dar una bofetada, bofetada que Mario le paró con una mano y después, sujetándole los brazos, le preguntó:

-¿Le ibas a pegar a tu padre?

-Tú no eres mi padre; los padres no violan a sus hijas.

-Y Fernando no es tu hermano.

-Él sí que es mi hermano y es un buen hermano.

-¿Y por qué follas con él como una coneja?

Las palabras de su padre descolocaron a Isabel.

-¿De dónde has sacado eso?

Le iba a mentir.

-Sé de buena tinta que hacéis vida de pareja en el piso que os pago en Santiago.

Lo desafió.

-¿Y si fuera así, qué? ¿Estás celoso, payaso?

La puso en sus rodillas y, mientras forcejeaba, le dio con sus manazas en las nalgas.

—¡Plassssss! —Cabrón—. ¡¡Plasssssss!! —¡Ayyyy! ¡¡Plasssss!! -¡Desgraciado! -¡¡Plasssss!! -¡Bestia! ¡Plasssss, plasssss, plasssss, plassssss! 

-A mí no me llama payaso ni tú, ni nadie.

-¡Animal!

Le bajó las bragas y le volvió a dar.

-¡¡¡Plasssss, plasssss, plasssss, plasssss!!

 -Ahora vete, que ya vas desayunada.

-Esta me la pagas.

Isabel, con la cara llena de lágrimas y con el culo en carne viva, se fue corriendo a su habitación. Mario se fue a la suya a ver qué hacía su hija. Encendió el ordenador, hizo lo que tenía que hacer y vio que Isabel estaba sin bragas dándose una crema en las nalgas con su mano derecha y en la izquierda tenía un celular por el que estaba hablando.

-No sé quién se lo dijo, pero si a mí me dejó el culo destrozado, a ti te va a poner fino.

-Se avecina tormenta,ya veremos de qué magnitud.

-Bueno, te dejo, que tengo algo que hacer. Te quiero,

-Y yo a ti, chao.

-Chao.

 Tiró el celular sobre la cama. Metió la mano derecha entre sus piernas y la deslizó por su coño.

-¡Qué cachonda me puso el cabrón! Si me hubiera forzado, acabaría comiéndole  polla o lo que quisiera.

Mario apagó el ordenador. Puso en marcha la polla, se quitó la bata y, empalmado, se fue hacia la habitación de su hija. Al entrar, vio que estaba inclinada, metiendo dos dedos en el coño y tres dedos en el culo. Sin hacer ruido, se puso detrás de ella y apoyó la mano izquierda en su espalda. Isabel quitó los dedos del culo. La cabeza de la polla entró en él.

-¡Malnacido! Me vuelves a violar.

-No finjas más. Quieres polla y la vas a tener.

Le clavó la mitad de la polla en el culo, le echó las manos a las tetas y las encontró resbalosas, lo que le dijo que Isabel ya se las había tocado.

-Estabas escuchando detrás de la puerta.

Se la clavó toda y luego le dijo:

-Si tú lo dices...

Le cogió una mano, se la llevó al coño, y luego comenzó a meter y a sacar la polla de su culo.

-¿Te gusta así, quieres que vaya más despacio o más rápido?

-Quiero que me la quites del culo, cerdo.

-Si te la quito del culo, será para metértela en el coño.

-En ese caso, déjala en el culo, dame rápido, córrete y acaba con esta tortura.

Le dio rápido y la que se corrió fue Isabel, se corrió y dejó perdido el piso.

Al acabar de correrse, se la quitó del culo y le dijo:

-Ahora te voy a follar el coño, por las buenas o por las malas.

Isabel quiso sacar provecho.

-Que sea por las buenas, pero con una condición.

-¿Cuál?

    -Que no le digas nada a Fernando.

-Sí, ya sabe que sé lo vuestro.

-Le diré que lo quise asustar. ¿Estás de acuerdo?

-Sí.

-Limpia primero la polla; puedes usar una sábana.

Se limpió la polla. Isabel se puso a cuatro patas sobre la cama. Mario se arrodilló detrás de su hija, le echó las manos a la cintura y comenzó el chucuchú del tren, un chucuchú que la hizo llegar cinco veces a la estación, y no la hizo llegar más veces porque Isabel se derrumbó sobre la cama.

-¡No puedo máááás!

Mario le quitó la polla del coño, se arrodilló delante de su hija y se tragó la deliciosa corrida cremosa.

Luego le dio cera y en nada también se corrió él. Después la quitó y le dio al botón de apagado para que se le bajara.   

 

Al día siguiente llegó Luna al chalet; una doncella le abrió la puerta y le dijo:

-Don Mario no está en casa.

-Lo sé, me dijo que lo esperara aquí.

Entró en el chalé vestida con un mono azul. Melody one shoulder. . En el salón se encontró con Isabel, que llevaba puesto un vestido negro de Prada de manga corta, que estaba sentada en un sillón de cuatro plazas mirando la televisión y que le preguntó:

-¿Quién eres?

-Una conocida del dueño de la casa. 

-¿Tienes nombre?

-¿Quién eres tú para preguntarme eso?

-La hija del dueño de esta casa.

-No sabía que tenía una hija.

-No me has dicho cómo te llamas.

-Ya lo sé, lo que no sé es por qué me mandó venir tu padre estando tú en casa. 

-Sería porque pensaba que no estaría. Por mí no te preocupes. Me iré a tomar algo cuando llegue mi padre... Hablando de tomar, ¿te va el ron con cola?

-Sí.

-Siéntate a mi lado, que no como a nadie. Por cierto, yo me llamo Isabel.                                                                             

Al fin le iba a decir su nombre.

-Yo me llamo Luna.

Isabel miró para la puerta y dijo:

-Carmen, sé que estás escuchando detrás de la puerta. Haz dos rones con cola.

Luna no estaba para socializar.

-No sé...

-Ahora ya se los he pedido.

-Es que...

Isabel vio que Luna estaba incómoda y le dijo:

 -El servicio ya se va a ir.

-Eso ya lo sé. 

-Tú tan bella y él tan bestia..., dime. ¿Cómo os conocisteis?

Carmen les puso los vasos de tubo sobre la mesa camilla y se fue de la sala y del chalé. Con ella se fue Lucía, la otra doncella, y Eva, la cocinera. Luna estaba deseando irse.

-Va a ser mejor que me vaya.

A Luna le sonó el celular; miró y vio que era Mario.

-Dime, Mario.

-¿Ya estás en el chalé?

-Sí.

-Me ha surgido una emergencia y tengo que ir a Burgos, lo siento.

-Más lo siento yo.

-Otra vez será.

-¿Cómo quieres que te pague las molestias?

-Hazme un Bizum con lo que tú creas justo.

-Vale, te haré un bizum, cuídate, flaca.

-Lo mismo te digo.

Apagó el teléfono y le dijo a Isabel:

-Ya no pinto nada aquí.

-¿Qué es eso de hacerte un Bizum? ¿Eres su mantenida?

Luna le echó un trago largo a su ron con cola.

-A mí no me mantiene nadie; yo cobro por mis servicios.

-¿Eres una chica de alterne?

Luna la lió para que no supiese que su padre iba a putas.

-Sí, soy una chica de alterne; alterno la psicología con la psiquiatría.

Isabel sonrió.

-Y yo pensando que se la estabas chupando...

-Tienes la mente sucia.

Isabel echó un trago de ron con cola.

-¿Y cuánto cobras por sesión?

-Cien euros.

-Yo tengo un pequeño problema y, si me lo solucionas, te pago los cien euros.

Dime qué problema es, pero lo solucione o no, me vas a pagar igual los cien euros.

-Vale, te los pagaré.

-Cuenta.

-Es referente a las mujeres. Verás, a mí me encantan los hombres, pero cada vez que veo a una mujer bonita como tú, siento un no sé qué, que luego me acabo tocando.

-Eso se llama seducción encubierta, o seducción pasiva.

-No te entiendo.

-Yo a ti sí, me quieres seducir.

-¿Cómo lo has sabido tan rápido?

-Al añadir a lo de "mujer bonita", lo de "como tú". A ti lo que te pasa es que sientes curiosidad por saber cómo sería hacer el amor con otra mujer, y eso probablemente se deba a que hayas visto a algún familiar del sexo femenino teniendo relaciones con otra mujer, y hoy te has decidido a dar el paso adelante.

-Escogí mal día para dar ese paso.

-¿A qué mujer de tu familia has visto con otra mujer?

-No era de mi familia; a quien vi fue a mi mejor amiga.

Luna se mandó el resto del ron con cola.

-Estaba bueno este ron con cola; me tomaría otro.

-En el mueble bar...

-Así nunca seducirás a una mujer. Hay que ser atenta con ellas; deberías saberlo, eres mujer.

Isabel se abalanzó sobre Luna y quiso comerle la boca; ella no besaba a sus clientes y le hizo la cobra, pero luego se dio cuenta de que no estaba ejerciendo de puta.

-Estas cosas se hacen mejor en una cama.

En la habitación de Isabel, junto a la cama, Luna le quitó el vestido y la muchacha quedó en bragas, sujetador y liguero. Se puso en cuclillas y besó y lamió el interior de sus muslos y por los lados de las bragas, luego besó y lamió su vientre y su ombligo, besó y lamió el interior de sus brazos, la parte superior de las tetas, su cuello, su boca y después la giró, la inclinó, le besó, lamió, aplaudió y mordió las duras nalgas. A continuación le quitó el liguero y las bragas, le separó las piernas, se giró ella, le puso la boca debajo del coño y, con las manos en sus nalgas, no paró de comérselo hasta que Isabel descargó en la boca de Luna, que se llevó un sorpresón, pero que no dejó que se perdiera una sola gota de los jugos cremosos.

Al acabar de tragar, se incorporó y le dijo:

-Échate en la cama y ponte en posición para que pueda seguir comiéndote el coño.

Isabel se echó sobre la cama y, con las rodillas flexionadas y las piernas abiertas, puso cara de traviesa y le sonrió.

Luna se puso entre sus piernas y le acarició el coño mojado, frotando contra él la palma de la mano derecha; luego le dio varias palmadas en el coño y después se lo lamió con intensidad y, chupándole el clítoris, se lo estiró como si fuera un chicle.

Isabel la miraba y callaba como una puerta.

Le quitó el sujetador y le dio mordiscos en las tetas, pero sin apretar los dientes, lo que hacía que acabara mamando las tetas y tirando de ella. Fue de teta en teta un buen rato. Luego cambió radicalmente, la puso de lado, le levantó una pierna y le lamió y folló el ojete con la lengua; después le metió el dedo pulgar en el culo, y se lo folló con él. Follándoselo, le lamió el coño y le chupó el clítoris. Isabel comenzó a gemir con ganas. Luna presionó la lengua contra el coño, lamió de arriba abajo más aprisa, y se encontró con una lechada en la lengua mientras a Isabel se le acalambraba el cuerpo.

Al acabar de correrse, la besó y le dijo:

-Tienes el coño más rico que he comido.

-Yo aún no he comido ninguno.

La volvió a besar con lengua, y luego le dijo:

-Eso tiene fácil solución. Come el mío.

Isabel le tomó la palabra.

-¿Cómo te gusta que te lo coman?

Luna se puso en la misma posición que se había puesto Isabel:

-Lame desde mi ojete hasta mi clítoris mientras no te diga que hagas otra cosa.

Lamió más de veinte veces.

-Lame los labios vaginales y mete y saca la lengua de mi coño.

Le lamió los labios y le folló la vagina la tira de veces.

-Ahora bésame.

Se besaron con lengua un par de minutos. Al parar, Luna le dijo:

-Magrea y come mis tetas del mismo modo que te gustaría que te las comieran a ti.

Le echó las manos a las tetas y, magreándolas, le besó, lamió y chupó cada milímetro de ellas. Luna estaba perra, pero Isabel gemía más que ella; le dijo:

-¿Estás cachonda, Isabel?

-Mucho.

-¿Quieres correrte?

-Sí.

-Ponte a cuatro patas.

Se puso. Luna, detrás de ella, le enterró la lengua en el culo, le echó la mano izquierda a las tetas, le metió dos dedos dentro del coño y la masturbó. En tres o cuatro minutos de clavadas de lengua y de dedos, le dijo:

-¡Me corro, Luna!

Los jugos cremosos de la corrida comenzaron a salir por los lados de los dedos; los quitó y le lamió el coño para degustar sus jugos agridulces.

Luego de dejar de sacudirse y cuando su respiración volvió a su estado normal, le dijo Luna:

-Ahora me toca. Besa mi clítoris con lengua.

Isabel estaba dispuesta a hacer lo que fuese para que se corriera Luna.

-¿Cómo se hace eso?

-Rodea el clítoris con tus labios, posa la lengua sobre el clítoris y luego chupa.

Hizo lo que le había dicho y ni un minuto tardó Luna en correrse en la boca de Isabel.

Al acabar, Luna no le quiso cobrar.

Al otro día, cuando Mario revisó las imágenes de las cámaras, dijo:

-¡Qué putas!

Si te ha gustado, mañana lee la cuarta y última parte.

Quique

 



   
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