Chillaba al corrers...
 
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Vaciar todo

Chillaba al correrse y su cuñado la oía e su cama 2

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José
(@quique)
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Catrina echó una ojeada por la mirilla de la puerta y vio a una muchacha que había llamado al timbre. Era una chica, alta y morena, a la que no conocía.  Abrió la puerta del piso y le preguntó:

-¿Qué deseas?

-Hacer un pis.

La chica tenía los ojos, los labios y las uñas pintadas de negro, vestía una camiseta negra sin mangas, falda muy corta de color negro, medias negras y calzaba unos zapatos del mismo color, con grandes plataformas. Su cabello era negro y largo, al cuello llevaba una cadena de plata con una cruz y en las orejas unos grandes aros de plata. Era muy bonita, pero a Catrina no le dio buena espina. 

-¿Quién te abrió el portal?

-Tu vecino Jorge me dio la llave. Quedé con él en su piso y llevo más de una hora esperando.

-¿De qué conoces a Jorge?

La muchacha echó una mano al coño, apretó las piernas y con cara de estar meándose, le dijo:

-¿Puedo pasar para hacer pis? Tengo muchas ganas.

Le volvió a preguntar.

-¿De qué conoces a Jorge?

-Es mi primo. Me meo.

Catrina se echó a un lado.

-Pasa.

 Catrina  cerró la puerta y luego la condujo hasta el baño. Metiéndose dentro, le dijo:

-Gracias.

Catrina, que llevaba puesto un vestido de color azul, corto y ceñido al cuerpo y que calzaba zapatos marrones con muy poco tacón, se fue a la sala de estar a seguir tomando su cerveza fría.

Al rato, la muchacha salió del baño con una sonrisa en los labios, y sonriendo, llegó a la sala.

-Gracias de nuevo. Me voy a esperar a Jorge.

Catrina quería saber más cosas de ella, le dijo:.

-¿Quieres tomar una cerveza y esperarlo aquí mientras charlamos?

-Si no es mucha molestia...

-No es molestia ninguna. Siéntate donde quieras.

Fue a la cocina y volvió con una Estrella Galicia en lata y un vaso de tubo, y se la dio. Luego se sentó al lado de la joven en un sofá de tres plazas, y le dijo:

-Así que tú eres prima de Jorge.

-Sí, prima y algo más.

-¿Cómo te llamas?

-Rosi.

Sin duda era la Rosi de la que le había hablado Jorge.

-¿No te vi en mi boda?

-¿Cómo me ibas a ver si no nos conocíamos?

-No nos conocíamos, pero si eres prima de Jorge, también eres prima de Benito.

-¡¿Benito es tu marido?!

-Sí, lo es. ¿Por qué no te invitaron a la boda?

-Fui invitada a vuestra boda, pero no pude ir.

-Antes habías dicho que Jorge y tú erais algo más que amigos. 

-Antes no sabía que eras su cuñada.

-¿Qué cambia que sea su cuñada?

-Que no te puedo hablar con claridad.

-Soy su cuñada, no su madre.

-Me caes genial, te lo diré.

Rosi le quitó la anilla a la cerveza, y echándola en el vaso de tubo, le dijo:

-Le damos, ya sabes.

-Sí, ya sé, supongo que sin que lo sepa la familia.

-Supones bien, aunque a mí me importaría un pimiento que lo supieran, eso, o lo otro.

-¿Qué es lo otro?

 -Que soy bisexual. 

Catrina fingió que no lo sabía.

-¿Y mi cuñado lo sabe?

-Sí.

-¿Y no le importa?

-No es que no le importe, es que hasta hizo un par de orgías con las cinco.

-¡¿Las cinco?!

-Sí, tengo cuatro follamigas.

-¡¿Y pudo con las cinco!

 -Sí, es una fiera. ¿Puedo hacerte una pregunta?

-Te daré la respuesta sin que me preguntes. No, no he estado con una mujer, ni pienso estar. Es algo antinatural.

-No hagas de adivina que no es lo tuyo.

-¿Cuál era la pregunta?

-¿Nunca has hecho una orgía?

-No.

-¿Y un trío?

 -Una orgía, lo mismo que un trío, o follar con otra mujer, es algo antinatural.

-Yo lo veo natural.

-Tú, eres tú, y yo soy yo, para gustos dicen que se han hecho los colores.

-Eso es cierto, pero si te empotraran dos hombres, uno por el culo y otro por el coño, cambiaría tu percepción de lo natural y lo antinatural

-¿Habla la voz de la experiencia?

-Habla, aunque a mí lo que más me gusta de las orgías es lo que hago con mis cuatro amigas.

Catrina empezó a sentir una curiosidad insana.

-¿Qué haces para gustarte tanto?

-Ponerme con los brazos y las piernas en aspa para que Mari me coma la boca, Pili y Conchi las tetas, y para que Eli me coma el coño, y siempre en ese orden.

-¿Por algún motivo en particular?

-Sí, Mari es la que mejor besa, Pili y Conchi las mejores comiendo tetas y Eli la que mejor come el coño.

-¿Así se llaman tus amigas?

-Sí. ¿Quieres ver sus fotos? 

-Si no están desnudas.

-Las tengo desnudas y vestidas.

Cogió el bolso, sacó el teléfono móvil de él. Fue a una carpeta y le enseñó las fotos de las tres amigas.

-La del centro es Conchi, la de la izquierda es Mari, a su derecha está Pili y la de la derecha es Eli.  

-Deja que adivine. Conchi es española, Mari y Pili sudamericanas y Eli es africana.

-Como adivina no puedes ser peor. Eli es brasileña, y Mari, Pili y Conchi son españolas ¿Quieres verlas desnudas?

-No, bueno, sí, enseña, a ver qué gustos tenéis mi cuñado y tú.

Le enseñó las fotos.

-Son unas verdaderas vampiresas.

-Sí que lo son. ¿Quieres ver como me follan?

Quería, pero e hizo la puritana.

-¡No!

-¿Tienes miedo a ponerte cachonda viendo el video?

-¿Y si me pusiera, qué?

-Que yo huelo la excitación.

-¿Y?

Rosi le tocó el interior de un muslo. Catrina le quitó la mano y empezó a seducirla haciéndose la estrecha:

-Estate quieta.

Le dio un beso en el cuello.

-O te estás quieta, o te vas.

-Te dije que Eli era la mejor comiendo coños de las tres, lo que no te dije es que yo soy mejor que ella.

-Me la suda como seas de buena comiendo coños.

-Te sudaría, pero sudarías jugos.

Le volvió a tocar el interior del muslo y luego subió hasta el coño y le dio un pico. Catrina se puso de pie.

-¡A ver, niña, estás en una casa ajena, y en una casa ajena, se respeta!

Rosi le echó las manos a la cintura y le frotó la boca en la falda a la altura del coño. Catrina, separándola de ella, le dijo:

-¡Te va a caer una hostia que te va quedar la boca del revés!

Rosi se disculpó.

-Lo siento, pero estás tan buena que tenía que intentarlo.

-Ya lo has intentado. ¿Te vas a comportar?

-Sí.

-A ver si es verdad.

Catrina se sentó de nuevo al lado de Rosi. Sentarse a su lado después de lo que le había hecho, habiendo sofás libres, en vez de echarla de su piso, le dijo a Rosi que acabaría mojando, por eso se tomó las cosas con calma, que era lo que quería Catrina.

-Te tiré los tejos y no sé ni tu nombre.

-Catrina, me llamo Catrina.

-Y eres adivina.

Catrina sonrió por primera vez, echó un trago de cerveza, y le dijo:

-Tienes sentido del humor, y a lo mejor hasta tienes algo de cultura.

A Rosi le fastidiaban las indirectas, pero se armó de paciencia. 

-Pues sí, domino tres idiomas.

-¿Qué idiomas son esos?

-Francés, inglés e italiano.

-¿De verdad?

-De verdad, mis inclinaciones sexuales no tienen nada que ver con mi cultura.

-¿A qué te dedicas, Rosi?

-Soy esteticista. 

-Un buen oficio para una mujer como tu orientación sexual.

-No se liga mucho, no creas. Por cierto, tienes unas manos preciosas, -le cogió la mano derecha- tus dedos son delgados y largos, lástima que las arruines con el color de tus uñas.

-¿Qué le pasa al color de mis uñas?

 -Que ese rojo ya no se lleva, debías pintar de rosa las uñas -le echó la mano derecha al mentón y se lo subió, - las uñas y los labios, y en la sombra de ojos te iba mejor un azul más clarito... Siempre llevo conmigo mis útiles de trabajo. ¿Quieres que te cambie el look?

-¿Y cuánto me costará?

-Nada.

-Voy a desmaquillarme a mi habitación.

-Tengo yo...

-Prefiero desmaquillarme yo.

Catrina se fue a su habitación, encendió la cámara de video y la puso mirando a la coqueta, luego se sentó en el taburete de la coqueta, abrió un cajón, sacó lo que tenía que sacar y comenzó a desmaquillarse. 

Rosi dejó que pasara un tiempo, luego fue junto a Catrina, echó el bolso encima de la  cama, y le dijo:

-Apuesto mi culo a que eres más bonita sin pintar que pintada.

-Te dije que te quedaras en la sala.

-No podía esperar para verte al natural.

-Pues ya estoy desmaquillada.

Rosi fue a su lado, le puso los brazos en los hombros y viendo en el espejo su cara y la de Catrina, le dijo:

-Tu cara hace fea a la mía.

-Eso no es verdad.

Le echó las manos a las tetas y se las magreó. Catrina no la reprendió.

-Tú nunca te das por vencida.

-Con una preciosidad, no.

Le echo una mano al mentón, le giró la cara y le dio un pico en los labios.

-Estamos solas al lado de una cama. No seas tonta, deja que te haga diabluras.

-No voy a manchar mi cama.

-Te haré feliz aquí mismo.

Le apartó el cabello para un lado y le besó el cuello.

-No quiero que me hagas nada.

Rosi le cogió la mano derecha, y sin que Catrina se resistiera, se la metió dentro de las bragas, y le dijo:

-En ese caso hazlo tú.

-No voy a hacer nada.

Le estiró dos dedos , se los metió dentro de la vagina y le movió la mano con la suya. 

-¿Oyes el ruido del chapoteó?

Le volvió a girar el mentón. Esta vez le metió la punta de la lengua en la boca. Catrina se dejó besar, luego, Rosi le susurró al oído:

-Deja que te coma el coño.

-No.

Catrina echó la cabeza hacia atrás y comenzó a gemir.

-¿Vas a perder una oportunidad como esta, para conocer la sensación de correrte en la boca de una mujer?

-No me interesa conocer esa sensación.

Le metió la lengua en la boca, la besó, y luego le dijo:

-Imagina mi lengua entrando y saliendo de tu coño.

-No quiero imaginar. ¡Oooooh! Para de mover la mano,

-La volvió a besar y luego, magreándole las tetas, le dijo:

-Gírate y dime que quieres que te coma el coño.

-No.

La besó en la nuca.

-Pídeme que te como el coño y que te haga correr.

-No.

Le besó el cuello, sin deja de masturbala.

-Gírate y díme qué te quieres correr en mi boca.

-No te lo voy a pedir.

-Le dio otro beso con lengua.

-Gírate y dímelo.

-No.

Le quitó la mano del coño y le chupó los dedos pringados de jugos.

-Dime que te quieres correr en mi boca.

-Quiero correrme en tu boca.

La giro en la silla, hizo que se pusiera en pie y le bajó las bragas.  Catrina se volvió a sentar en el taburete, se abrió de piernas y apoyó la espalda en la cómoda. Rosi vio su coño encharcado, y le dijo: 

-¡Qué coño más rico!

Se arrodilló delante de ella, le echó las manos al culo, le metió la puntita de la lengua en la vagina, la giró en la entrada varias veces, luego se la enterró en la vagina, después la sacó y lamió su coño encharcado. Catrina tapó la boca con su mano derecha, le cogió el cabello con la izquierda, y sacudiéndose, descargó en la boca de Rosi.

Cuando se recuperó, Rosi, quiso que le devolviera el favor.

-Estoy tan cachonda después de beber tantos jugos que si me tocas el coño ya me corro.

-Tócatelo tú.

-Si no queda más remedio...

Rosi metió su mano derecha dentro de sus bragas y mirando para Catrina se dio dedo. Un par de minutos más tarde se corría como una perra.

Al rato, sin que Catrina se levantara del taburete, Rosi, comenzó a cambiarle el look... Al acabar, le dijo:

-Estás divina. Mírate al espejo.

Se miró y le gustó lo que vio.

-Tenías razón, me sienta bien este nuevo look.

-¿No me recompensas?

-¿No era gratis? Además, ya te di mi coño.

-Sí, pero...

-Pero quieres que te la coma yo a ti.

-Sí.

-No debía, Pero... ¡Un día es un día! Vete a la nevera y trae una cerveza que tengo sed.

Rosi se fue a buscar la cerveza y Catrina colocó la cámara de video mirando hacia la cama. Se quitó los zapatos y se metió en ella.

Rosi regresó con la cerveza, pero la muy picarona había dejado la ropa en la cocina. 

-¿Qué le vas a hacer a este cuerpo que Dios me ha dado?

-Ahora lo sabrás.

Rosi se metió en la cama, se arrodilló en ella y le dio la cerveza. Catrina agitó la lata, la abrió, la cerveza salió a presión y bañó a Rosi. La muchacha, con los ojos cerrados, sacudiendo las manos, y poniendo cara de desagrado, dijo:

-¡Me has puesto perdida!

La había puesto perdida a ella y a la cama. Catrina se bebió la cerveza que quedaba en la lata, echó a Rosi sobre la cama y la secó con la lengua. Empezó por el vientre, luego le secó las tetas, al tiempo que se las chupaba, siguió con el cuello y acabó en la cara, exactamente en la boca, allí sus lenguas se presentaron y luego se despidieron, fue la despedida más larga de la historia de las despedidas.

-Besas jodidamente bien, Catrina. No tienes nada que envidiarle a Mari.

-Besas tú mejor que yo.

Catrina se quitó el vestido y el sujetador y los calcetines blancos, se echó al lado de Rosi, y le dijo:

-¿Por qué no me vas guiando?

Rosi se arrodilló entre sus piernas y le dio una palmada en el coño.

-Será un placer.

Sonriendo, le echó las manos a las tetas y se las agitó como si fueran maracas, luego juntó su coño con el de Catrina y lo frotó con él. Catrina le dijo:

-Me gusta el rumbo que toma la cosa.

Al rato se sentó en su cara y le puso el coño en la boca.

-Come.

Catrina metió todo el coño en la boca y lo chupó y lo lamió.

-Tú ya has comido más coños, prima.

-No, tu coño es el primero, pero he visto algo de porno.

Rosi abrió el coño con dos dedos para que Catrina le diese un buen repaso, y se lo dio, lamiendo los labios y chupando el clítoris. Rosi comenzó a mover la pelvis, cerró los ojos y gimió con ganas.

-Joder, joder, joder.

Movió la pelvis más aprisa.

-Mete tu lengua dentro de mi coño.

Se la metió. Con la lengua dentro del coño y amasándose las tetas, movió la pelvis a mil por hora y  se corrió en su boca, pero no de cualquier manera, se corrió torrencialmente, aun así los jugos no cayeron en la cama, pues Catrina, al ver como se estremecía, como gemía y como se corría, metió todo el coño dentro de la boca y se hartó de tragar.

Rosi se quitó de encima y volvió a sentarse entre sus piernas. Catrina le dijo:

-Me gustó beber de ti.

-Y a mí que bebieras.

Rosi le lamió el coño. La miró y vio que la estaba mirando. Subió lamiendo su barriguita, su ombligo, su vientre, pasó lamiendo entre sus tetas, lamió su nuez, el mentón y luego lamió sus labios. Catrina sacó la lengua, pero Rosi, sonriendo, la apartó y no dejo que las lenguas se rozaran, lo que hizo fue juntar su coño con el de Catrina y frotarlo a toda mecha. Cuando los gemidos de Catrina la advirtieron de que se iba a correr, paró de frotarse y la puso boca abajo, le besó las nalgas y después le lamió el coño y el ojete, pero poco tiempo, ya que Catrina se iba a correr, y no quería que se corriera así, quería hacer algo diferente. Se puso boca arriba y le dijo:

-Ponme el culo en la boca.

Catrina se sentó en su boca. Rosi comenzó a meter y a sacar su lengua en el ojete. Catrina metió dos dedos dentro del coño, se acarició el punto G, y poco después, tapando su boca con una mano, lanzó un chorro de jugos que dejó la almohada perdida, la almohada y parte de la cama.

Al quitarse de encima, Catrina, sintió un ruido en el otro piso.

-Jorge ya está en casa.

-Prefiero seguir follando contigo.

-Eso me halaga, pero mi cuñado tiene el oído muy fino y tú y yo hacemos mucho ruido.

Rosi le dio un pico.

-¿Lo volveremos a hacer?

-Ya veremos.

Le dio otro pico.

-¿Eso es un sí?

-Un no, no es.

Al irse, Rosi, quitó el grabador de la cámara y lo guardó, juntó al otro. Este tampoco se lo iba a dejar ver a su marido.

Quique.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El relato fue modificado hace 3 semanas 3 veces por José

   
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