Incesto en la casa ...
 
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Incesto en la casa del camionero

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José
(@quique)
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Registrado: hace 7 años
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 Sebastián era un cincuentón, alto, moreno, corpulento y fuerte cómo un toro. Trabajaba de camionero. Tenía un hijo y una hija. El hijo tenía veinte años, se llamaba David y era moreno alto y fuerte cómo el padre. Trabajaba de fontanero y era un sinvergüenza. La hija se llamaba Blanca, acababa de cumplir los diecisiete años, era morena, flaca, alta y con todo en su sitio. Estudiaba en un colegio de monjas y era muy tímida.

Sebastián se había casado tres meses atrás con Alicia, una mujer veinte años menor que él, alta, rubia, de tetas grandes, culo gordo, cintura normal y caderas anchas. Sus labios eran carnosos y los pintaba de rosa, de ese mismo color pintaba la uñas y los ojos.

El camionero como paraba poco en casa no sabía que se cocía en ella, o sea, no sabía que su hijo le echaba los tejos a su mujer, cuando Blanca no estaba en casa. Ni sabía del interés sexual de su mujer por su hija.

Una tarde Blanca salió del cuarto de baño cubierta solo con una toalla y al abrir la puerta casi choca con Alicia, que le dijo:

-Un poco más y chocamos tetas.

Blanca bajó la cabeza y sonriendo le dijo:

-Sí.

Alicia se le levantó el mentón con un dedo y le preguntó:

-¿Qué eran esos gemidos que se oían en el baño, cariño?

Blanca se puso colorada como una grana.

-¿Estabas escuchando al lado de la puerta?
-Estaba. 

La muchacha estaba abochornada.

-No debías escuchar detrás de las puertas.

Alicia empezó a tender la red.

-Me puse malita al oír cómo gemías.
-No me digas
-Si te digo. 

Blanca era tímida, pero de tonta no tenía nada. Sabía que su madrastra la deseaba y que acababa de dar el paso que hasta ese momento no se atreviera a dar.

-Pues mejor no me digas.

Le acaricio el cabello y le preguntó:

-¿En estos meses no has notado nada?

Se hizo la inocente.

-¿Que debería haber notado?

Alicia le dio un pico y después le dijo:

-Que quería hacer el amor contigo.

Le mintió a la cara.

-No, no noté nada.

Quiso volver a besarla, Blanca, nerviosa, intentó bajar la cabeza, pero Alicia no la dejó, le apretó los mofletes con suavidad y le metió la lengua en la boca. Después de besarla, arrimada a ella, le preguntó:

-¿Lo hacemos?
-No, no estaría bien.

Le volvió a acercar la boca a los labios. 

-Me muero por hacerte el amor.

Blanca bajó la cabeza.

-Estás muy loca.

-Por ti, cariño, estoy loca por ti.

La arrimó al marco de la puerta, le besó el cuello, le mordió los lóbulos de las orejas, metió la mano debajo de la toalla, se la puso sobre el coño y después sacó la palma mojada. Enseñándole la humedad le dijo:

-Estás empapada.

Apartó las bragas hacia un lado. Con la otra mano le cogió la de Blanca y se la llevó a su coño mojado.

-Yo también estoy muy mojada.

Le llevó la palma de la mano a su boca y lamió sus jugos.

-Me encanta saborear mis flujos vaginales. ¿Tu los pruebas después de correrte?

Blanca no le respondió. Giró la cabeza para no seguir viendo cómo lamía los flujos. Alicia le volvió a poner un dedo en el mentón, La muchacha dejó que le girase la cara y que luego la besara con lengua. A dejar de besarla, le dijo:

-Eres una aprovechada.
-Es que tienes tanto de que aprovecharse...

Alicia le metió dos dedos dentro del coño y mientras la masturbaba le dijo al oído:

-Sabes, tus labios son mas dulces de lo que me había imaginado..

Le lamió una oreja. Blanca apartó la cabeza.

-Me haces cosquillas

A Alicia se puso aún más melosa.

-Dame un beso.

Se moría por comerle la boca, pero le dijo:

-No.

Alicia no le daba tregua.

-Sin lengua.

Blanca se siguió conteniendo.

-No te voy a besar.

Le sacó los dedos del coño, los chupó y después le quitó la toalla. Vio sus tetas y su coño. Las tetas eran medianas, duras, puntiagudas, con areolas marrones y con los pezones hacia arriba, el coño estaba rodeado por un bosque de vello negro.

-Tienes un cuerpo maravilloso.
-Si tú lo dices...
-Sí, lo digo. Tus tetas son preciosas, tu cintura es estrecha, tus caderas son anchas, tu culo redondo y tu coño mete envidia.

Volvió a repetir:

-Si tú lo dices...

Le echó las manos a las tetas. Blanca con los brazos pegados al cuerpo y sin hacer nada para que Alicia se detuviese, le dijo:

-Para Alicia.
-No voy a parar, cariño.

Alicia amasándole las tetas fue de una a otra lamiendo los pezones y mamando con lujuria. Blanca comenzó a gemir. Los gemidos excitaron más a Alicia. Se puso en cuclillas, le echó las manos a la cintura y lamió el coño empapado. Al rato Alicia dejo de lamer el coño y fue incorporándose, e incorporándose lamió su vientre, besó su ombligo, magreó y mamó sus tetas y luego le dio un pico en los labios. Blanca entreabrió la boca y Alicia le dio un beso con lengua de los que quitan el aliento... Sin más se volvió a poner en cuclillas,  le lamió el coño y le dijo:

-Cuando te vayas a correr dímelo.

Sintiendo la lengua deslizarse por su coño le dijo:

-No me voy a correr.

La legua entró y salió de su coño. Luego subió entre los labios hasta el clítoris, lo lamió y volvió a bajar, a subir, a bajar...

-Me pondría cachonda oír como decías que te corrías.

Blanca ya estaba cerca de correrse en la boca de su madrastra. 

-Aunque me corra no vas a oír una palabra de mi boca.

Alicia apretó la lengua contra los labios vaginales y lamió de abajó a arriba cada vez mas aprisa. Blanca sintió que se iba a correr y entre gemidos, le dijo:

-No te lo voy a decir, no te lo voy a decir, no te lo voy a decir... ¡¡Me corro!!

David entraba por la puerta y oyó lo que decía su hermana. Luego escuchó sus gemidos. Fue a ver y vio el cuadro más sensual que había visto en su vida. En una fracción de segundo supo lo que tenía que hacer. Se dio la vuelta, fue hasta la puerta, la abrió y dio un portazo haciendo cómo que acababa de entrar en casa. Al oír el portazo Blanca cogió la toalla y se fue corriendo para su habitación a vestirse y Alicia fue a la suya a quitarse la calentura. Se la quitó con una paja que cuando se corrió le temblaron hasta los pelos del coño.

Eran casi las once de la noche. Alicia estaba leyendo una revista del corazón cuando entró David en su habitación y cerró la puerta. La mujer le dijo.

-¡Lárgate de aquí!

David, que estaba en bata de casa no se anduvo con rodeos.

-Si me voy cuando vuelva mi padre le cuento que le comiste el coño a mi hermana.

Alicia vio que estaba pillada. Le preguntó:

-¿Te lo dijo ella?

Sacó la bata y en pelotas y al lado de la cama le dijo:

-Os vi. Ven aquí, mami chula.

No le gustó que le llamara mami chula.

-¡No me llames mami chula, desgraciado!
-No chilles que te puede oír Blanca. Ven.

Alicia mirando para la gorda polla de David salió de cama. Salió vestida solamente con una combinación roja. David se la quitó y vio sus enormes tetas con areolas rosadas y tremendos pezones y su coño rodeado por una gran mata de vello trigueño.

-Estás buenísima, mami chula.
-No soy tu mami chula, soy Alicia, cabrón. ¡Deja de vacilarme!
-Te voy a llevar al País de las maravillas, Alicia.

Alicia no estaba para chorradas.

-Déjate de cuentos y acaba pronto...

Le calló la boca con un beso con lengua que recibió repuesta de inmediato. Se veía que Alicia quería excitarlo para acabar con aquello lo antes posible, pero al comerle las tetas se dio de cuenta de que sería mejor que la cosa durase al menos media hora. Cuando le dio la vuelta y le trabajó el ojete con la lengua pensó que aunque durase una hora tampoco sería la cosa para tanto, y cuando le comió el coño ya deseó que la cosa durase toda la noche.

Después de comerle el coño la empujó sobre la cama, la agarró por los tobillos, le abrió las piernas, la levantó cogiéndola por la cintura, se la metió en el coño y comenzó a darle leña... Más tarde, dándole leña, Alicia mojó tres dedos con su saliva y con las yemas se frotó el clítoris. David le peguntó:

-¿Ya te vas a correr, Alicia?

Alicia tenía que estar bien perra para decirle:

-Llámame mami chula.
-¿Te vas a correr, mami chula?
-Sí, me voy a correr en tu polla. Dame duro.

Le dio duro y se corrió.

-¡¡Qué guuuustaaaaazoooo!!

De su coño salió un pequeño torrente de jugos que al llegar al ojete le lubricó la polla. David se corrió dentro de su coño.

Sintieron llegar el camión de Sebastián y se les acabó la fiesta. El hombre se había adelantado una semana y venía con ganas. Con ganas venía y con ganas encontró a su mujer cuando entró en la habitación, ya que Alicia no dejó ni que se duchara.

-Échate en la cama que estoy perra.
-Antes voy a asearme.
-No hay aseo que valga, desnúdate y cómeme el coño.

La muy puta tenía parte de la corrida de David dentro y la excitaba la idea de que su marido se la tragara.

Sebastián se desnudó y después metió la cabeza entre sus piernas, lamio y le dijo:

-¡Cómo está esto! ¿Qué estabas haciendo antes de llegar yo?

-Me masturbaba pensando en ti. Sigue que en nada me corro.

Era tanto el morbo que sentía que le cogió la cabeza, le frotó el coño contra la lengua y en muy poco tiempo se corrió y le llenó la boca de jugos, diciendo:

-¡Qué puta soy!

Al acabar de correrse subió encima de él, le cogió la polla, la acercó al coño y empujándola con el culo hacia abajo, le dijo:

-¡Te voy a dejar seco!

-Calla y folla.

Alicia le empezó a echarle un polvo en el que se iba a correr dos veces antes de que su marido le llenara el coño de leche.

A la izquierda de la habitación de Sebastián y Alicia estaba la habitación de Blanca y a la derecha la de David. Sabiendo que sus padres estaban ocupados, el sinvergüenza, en bata de casa y sin calzoncillos, fue a la habitación de Blanca. Abrió la puerta sin hacer ruido. Al llegar a la cama y en la penumbra vio a su hermana desnuda dándose dedo mientras escuchaba a su padre y a Alicia decir guarradas. Le tapó la boca con una mano. Blanca quitó la mano del coño y quiso incorporarse. David le dijo en bajito:

-Deja que te ayude.

Blanca le quitó la mano de la boca y también en bajito le dijo:

-No me toques, vete.
-¿Solo le dejas a Alicia?

No se lo negó.

-¡¿Te lo dijo ella?!
-Os vi. Ponte cómo estabas.

Banca intentó escabullirse.

-¿Y si no me pongo?

David fue a por todas.

-En esta casa ocurriría un drama

La muchacha se volvió a echar. David le magreó las tetas con una mano y la masturbó con dos dedos de la otra. Blanca le dijo:-Yo no quería.

-Pero te corriste.
-Fue una debilidad.
-¿Le vas a comer tú el coño la próxima vez?
-No habrá una próxima vez.

David sacó los dedos pringados de jugos los chupó y le dijo:

-Chupa.

No es que no tuviera ganas, pero obligada no  le salía del coño de chupar.

-No voy a chupar. Yo también podría hablar con papá de ti y de tu mami chula.

David la pilló por el aire.

-¿Nos oíste?!
-Sí, tú me has visto con ella y yo te oí a ti y a ella.
-Pue ya sabes, hay que follar sin hacer ruido.
-Conmigo no vas a follar.

David no iba a soltar la presa.

-Eso está por ver.

Se echó al lado de su hermana y le acarició y chupó las tetas.

-No voy a dejar que me la metas. Me harías daño.

David le preguntó:

-¿Y qué te coma el coño?

No podía responderle que no

-Eso no me haría daño.

Le comió el coño y cómo ya estaba más que caliente de la paja que se estaba haciendo, en menos de un minuto se corrió su boca.

Al acabar de correrse subió encima de ella.

-No, no que me vas a romper.

David estaba tan cachondo que intentó meterla. La polla no entraba.

-No sigas, por favor.
-¿Es tu primera vez?
-Con un hombre, sí.

David iba a ser delicado con su hermana.

-Pon tu coño en mi boca, hacemos un 69 y me doy por satisfecho.
-Lo pongo, pero yo no te la chupo.
-Vale, me conformo con comerte el coño otra vez.

Blanca subió encima de su hermano y le puso el coño en la boca. David le echó las manos a la cintura y le metió la lengua en el coño hasta donde entraba... La siguió metiendo y sacando hasta que se volvió a correr en su boca.

Al acabar de correrse Blanca, le dijo David:

-Sigue, sigue hasta que te corras otra vez.

Blanca no cedía.

-No te la voy a dejar meter.

David tampoco cedía.

-Tu sigue que me encantan tus jugos.

Continuó hasta que entraba casi toda la lengua y más que entraría si su cara no hiciera tope.

-¿Subes ahora?
-No.

Le siguió metiendo y sacando la lengua en el coño. Blanca estaba viendo que se iba a correr otra vez y se corrió, pero se corrió al meterle y sacarle la lengua en el ojete.

Al acabar de correrse le dijo:

-Eres un cochino.
-¿La metes ahora?
-No.
-Por favor.

Blanca se cansó de decir que no.

-Bueno, si me lo pide así... Pero si veo que me duele mucho no sigo. ¿Vale?
-Vale.

Blanca ya sin miedo puso su coño sobre la cabeza de la polla, dejó bajar el culo y la polla fue entrando, apretada, pero causándole un gran placer. Con toda dentro, le dijo:

-Me gusta.
-Dame un beso.
-De besos nada.
-Pues dame las tetas a mamar.
-No.
-Serás...

Cabalgándolo más aprisa le dijo:

-¿Puta? ¿Ibas a llamarme puta?
-¿Debía?
-Tú sabrás.

Lo cabalgó a toda hostia.

-Vas a hacer que me corra, puta.
-Me gusta que me insultes.
-¿Dónde va tu timidez?
-Dímelo tú, dime que hiciste con ella.
-Me la estoy pasando por el forro de los cojones. Ay que me corro, ay que me corro dentro de ti...

Blanca sacó la polla y le puso el coño en la boca para correrse ella. Tuvo que taparse la boca con una mano, pues estaba viendo que con tanto placer iba a gritar.

Al acabar de correrse se la quitó de encima. Metió la cabeza entre sus piernas. Volvió a meter y sacar la lengua del coño varias veces. A continuación con la yema del dedo gordo le echó para atrás el capuchón del clítoris y le lamió y chupó el glande hasta tenerla a punto, en ese momento subió encima de ella, comiéndole la boca la folló y Blanca se volvió a correr. Esta vez fue David quien le tapó la boca con una mano para no diese el cante.

Le estaba comiendo las tetas cuando sintieron a Sebastián arrancar el camión y luego irse. Blanca le dijo a su hermano:

-Que raro que ya se vaya papá.
-Haría un alto en el camino para echar un polvo.

Se encendió la luz de la habitación. Miraron y vieron en la entrada de la puerta a Alicia. Estaba vestida con una bata roja que le llegaba a los tobillos. Le dijo a David:

-¡Sabía que te ibas a tirar a tu hermana, cabrón!
-¿Y tú a que venías?

Acercándose a la cama le dijo:

-Me has pillado, pero ya que estamos vamos a aprenderle cosas a tu hermana.
-¿Cómo qué?

Alicia se quitó la bata y desnuda le respondió:

-Cómo comer una polla.

David se puso cómodo.

-Buena idea.

Blanca dio uno de los últimos coletazos de estrecha.

-Yo no voy a hacer nada.

Alicia se echó al lado de David. Le cogió la polla y le dijo a Blanca:

-He dicho aprender, no hacer. Mira cómo lo hago yo.

Alicia sacó la lengua, la apretó contra la polla, la metió en la boca y se la mamó.

-Sabe a tu coño, Blanca. Está muy rica.

Le lamió y le chupó los huevos mientras su mano derecha iba de abajo a arriba y de arriba a abajo, luego le cogió los huevos y fue lamiendo desde la base hasta el frenillo, a continuación le chupó el glande y luego la metió hasta donde pudo. Después lo masturbó de nuevo. Mirando para Blanca le preguntó:

-¿Has aprendido algo?
-Sí.
-¿Y qué has aprendido?

-Lo puta que eres.

Alicia tiró de sorna:

-Uy, Blanca Nieves ha dicho un taco. Mañana a confesar.
-¡¿Y si me confieso, qué?!
-Que seguro que no confiesas que has follado con tu hermano y conmigo, Blanca Nieves.

Blanca ya se desató. Apretando los dientes la cogió por los pelos y tirando le dijo:

-¡Tú no me llamas más Blanca Nieves, cabrona!

Lo malo fue que ella era muy flaca y, por lo tanto más débil. Alicia se revolvió, le echó la mano a los pelos del coño y le dijo:

-¡Suéltame o te hago un afeitado en seco!

La soltó, pero le echó la mano al coño y también le agarró los pelos. La desafió.

-¡A ver quien afeita en seco a quien!

David se cansó de esperar. Les dijo:

-Dejarlo ya que os vais a hacer daño.

Se soltaron los pelos y se miraron con deseo. David les juntó las cabezas.

-Daros un beso y hacer las paces.

Alicia besó a Blanca con lujuria y la muchacha le devolvió el beso con más lujuria todavía. Estaban las dos calientes. Alicia le metió dos dedos dentro del coño. Blanca le hizo lo mismo a ella. David viéndolas, dijo:

-¡A Tomar por el culo la mamada!

Pues sí, la mamada se había ido a tomar por culo, ya que su hermana hizo que su madrastra se echara y se fue a por su coño. Echó la lengua fuera y tímidamente la acercó al coño. Alicia le echó una mano a la nuca y frotó el coño contra la lengua moviendo la pelvis de abajo a arriba y de arriba a abajo. David se puso detrás de su hermana y le lamió y le folló el ojete con la lengua. Al rato, cuando le pasó la cabeza de la polla por el ojete, le dijo Blanca:

-¡Mi culo es sagrado!

Al hablar había dejado de comer el coño. Alicia le dijo a David:

-¡No me la distraigas!

David le metió dos dedos en el coño a su hermana y la masturbó. Cuando Blanca estaba a punto de correrse le metió la cabeza de la polla en el ojete de un trallazo. A Blanca se le pusieron ojos de bizca.

-Hijo de puta! Me acabas de destrozar el culo.

Alicia comenzó a correrse cómo una cerda. David la sacó y se corrió sobre la cama mientras Blanca le llamaba de rastrero para arriba... Acabó diciendo:

-¡Los dos fuera de mi habitación o me pongo a gritar!

Blanca se puso a cuatro patas para salir de la cama, Alicia la cogió por la cintura, le dio un beso en una nalga y cantando: "Sana, sana, colita de rana...," fue de una nalga a la otra, luego al ojete, a la otra nalga...

-No me vas a convencer. Sé que a la mínima ocasión me la vuelve a clavar en el culo.

David intentó arreglar la cosa.

-No, mujer, fue un pronto.

Blanca se sentó en la cama.

-¡A mí no me vuelvas a hablar en la vida, cabrón!

Alicia intercedió por David, ya que si no lo hacía se iba a acabar la fiesta.

-Perdónalo, bonita.
-¿Por qué debería perdonarlo? Aún me duele el culo.
-Porque los hombres ven un culo y se vuelven locos
-¿Son cómo los perros?

Le respondió su hermano.

-Somos perros.

Blanca se ablandó.

-Te perdono, pero no lo vuelvas a hacer.
-No lo volveré a hacer, a no ser que me lo pidas.
-Yo nunca te lo pediré.

Alicia le dijo:

-Nunca digas de esa agua no voy a beber que el camino es muy largo y te puede entrar la sed.
-¿A ti te entró?
-Me entra cada ve que follo y es porque me corro con más fuerza cuando me dan por el culo.
-Mentirosa.
-¿Qué gano con mentirte?

A Blanca le entró la curiosidad.

-¿Qué se siente?
-Es cómo si estuvieras volando en una nube de placer.
-Me gustaría ver cómo te corres así.
-Y a mí que me vieras.

David se metió en la conversación.

-Cuando quieras nos ponemos manos a la obra, Alicia.
-En mi mesita de noche hay aceite lubricante Nenuco, vete a buscarlo.
-¿Lo necesitas?
-Yo no, pero tu hermana si se anima lo va a necesitar.

Blanca le dijo:

-No me voy a animar.

David salió de la cama.

-Voy a buscarlo, nunca se sabe.

Al regresar David, Blanca estaba boca arriba sobre la cama y Alicia le estaba mamando una teta. Alicia le dijo:

-Dame el aceite.

Se lo dio, la mujer abrió el bote, echó un poco en una mano, frotó las manos y le masajeó la teta derecha con ellas.

-Masajea tu la otra teta, David.

Blanca al ver que su hermano no le iba a follar el culo a Alicia, les dijo:

-Ya me estáis liando.

Le habló Alicia. 

-Es solo un masaje, cariño.
-¿Solo un masaje?
-Un masaje y una paja.

Eso ya cambiaba la cosa.

-Ah bueno, si el masaje es para eso...

David se puso al lado izquierdo de su hermana y le masajeó la teta con las dos manos... De las tetas pasaron a masajear su barriguita, su vientre y sus costillas, luego los muslos, las rodillas, las pantorrillas y por último los pies. Poco más tarde con el cuerpo todo oleado David le metió dos dedos dentro del coño y Alicia le metió el pulgar en el culo. Besándola por turnos y masturbándola la llevaron al orgasmo. Al correrse, dijo:

-¡Me voy a morir de gusto!

No se murió. Quedó tirando del aliento, pero muy viva.

David y Alicia empezaron a besarse. Él le metió la punta de un dedo dentro del culo y ella le meneó la polla. Era obvio que se preparaban para el sexo anal. Blanca no los iba a dejar follar.

-Quiero que me la metas en el culo, David.

Alicia le preguntó:

-¿Ya no quieres ver cómo me corro yo al darme por el culo?
-No.
-¿Y ese cambio de opinión a qué se debe?
-A que si con tu dedo follando mi culo casi vuelo, con la polla fijo que voy a volar.
-¿Y yo qué?
-Tú ponte en posición que te la como mientras me folla el culo.

Se puso en posición, o sea, con las rodillas flexionadas y la piernas abiertas.

-Mi coño es todo tuyo. Cómelo cuando quieras.

Blanca se puso a cuatro patas y separó las piernas. La lengua de David lamió su ojete al mismo tempo que la de su hermana lamía el coño de Alicia. Luego David echó aceite en las manos, oleó la polla, le metió los dos dedos pulgares en el ojete y moviéndolos hacia los lados fue haciendo hueco. Después le frotó la polla en el ojete. Blanca comiendo el coño de su madrastra echaba el culo hacia atrás para que la polla fuese entrando dentro de él, pero tenía miedo de empujar con fuerza. David masajeando sus duras tetas con las manos pringadas de aceite le clavó la cabeza de polla de un golpe seco. Otra vez vio Alicia cómo a Blanca se le ponían ojos de bizca, pero fue un segundo, luego dijo:

-No me dolió, dale.
-Dale tú.

Blanca fue empujando muy lentamente. La polla le fue llenando el culo. Al principio tenía la sensación cómo de haber comido demasiado, pero después al entrar y al salir sentía cómo si estuviera en una montaña rusa. Todo era maravilloso. Luego le comenzó el hormigueo y acabó teniendo un orgasmo brutal.

-¡Me muero!

Alicia viendo sus ojos en blanco acarició el clítoris y se corrió a chorros. David sintiendo los gemidos de las dos y viendo la cara de Alicia, en la que la mitad de sus pupilas habían desaparecido debajo de los párpados, le llenó el culo de leche.

Blanca al acabar de correrse quería seguir, pero Alicia no quiso, y no la culpo, pues se había corrido con David, con su marido y con Blanca. Le dijo:

-Nos van a sobrar días y noches para follar, bonita.

No les sobraron ni días ni noches, pero le dieron bien.

Quique.

 

 



   
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