Serían aproximadamente las 2 de la tarde cuando mamá llegó a casa de trabajar, ella trabaja en una casa limpiando y normalmente solemos hablar sobre como nos va en el trabajo en tiempo en el que estamos comiendo.
Directamente lo primero que hizo fue prepararse para darse una ducha, se desnudó completamente mientras yo terminaba de guardar mis documentos en el ordenador, escuché como se encendía la ducha y el agua caía mientras ella lo disfrutaba. Al terminar me dirigí al baño, entrando sigilosamente para sorprenderla y de paso que ella no me escuchará, enseguida le dije ¿Que tal mami? Ella sorprendida a la vez que asustada se tapó con sus manos las tetas y el coño, diciéndome que esperaba que entrara, me pidió que me fuera, en ese momento sentí que estaba algo estresada porque normalmente no le importa que esté con ella en el baño o que hagamos cosas, pero hoy no fue así, al menos de momento.
En un primer momento, enfadada, me dijo que tenía que llamar a la puerta porque podía estar haciendo cualquier cosa o incluso podía haber alguien con ella, no se daba el caso pero aún así, nosotros tenemos una relación, digamos que no abierta pero que si conoceremos a alguien los dos terminaríamos nuestra relación para estar con la otra persona, pero este no era el caso. Después se sinceró y me dijo que había tenido un día muy estresante, que no me quería asustar, pidiendome perdón al poco rato por haberme pedido que me fuera, le dije que no pasaba nada y fui directa a cogerle las tetas, ella algo cortada se apartó mientras echándome a reír le decía, te estabas tocando, no lo niegues, echándonos los dos a reír. A continuación le dije que no había mujer que pudiera sustituirla porque con ella tenía esa complicidad que no tenía con nadie más que con ella. Me empezó a mirar la polla mientras le pregunté mami, ¿Te vas a tocar? Ella me respondió con un rotundo si, así que entre en la ducha con ella desnudo, y se puso en cuclillas frente a mí, mientras observaba como se la metía en la boca.
Me hizo una mamada tan deliciosa como las que me suele tener acostumbrado, que rico, pensé para mí, le agarré la cabeza para que no parara y se la metiera hasta el fondo provocándole en varias ocasiones seguidas alguna que otra arcada, después, mientras el agua de la ducha seguía corriendo, continúo bajando, metiéndose los testiculos en la boca, lo que me da un placer maravilloso, sin parar de mirarme me preguntó ¿Te gusta mi amor? Yo le susurré que era delicioso y me encantaba como me la chupaba, sin esperar una respuesta, mamá me respondió, "es que tú madre sabe como hacerte estás cosas" los dos nos sonreímos a la vez que nos miramos y acto seguido mamá se puso de pie mientras yo me arrodillaba en el suelo de la ducha para hacerle una de esas comidas de coño que no olvidase jamás. Pilar, mi madre, empezó a gemir de placer al instante, pidiéndome que no parase mientras me sujetaba la cabeza con su mano izquierda, acariciándome el pelo.
A continuación, la puse contra la pared de la ducha, follandole ese rasurado coño que previamente me había comido, al son de sus gemidos, lo que me hacía que me pusiera más cachondo solo con mirarla, la agarré con firmeza y fuerza de la cintura mientras el gemida intensamente de placer, después de estar empotrandola contra la pared, mamá me dijo "hazme lo que quieras, soy tú sumisa y soy todo tuya" le di una buena dosis de azote en las nalgas, las cuales se las dejé bien rojitas, haciendo que ella gimiera y se corrier, tras ello, le di un bofetón en la mejilla, deseo que estaba buscando ella desde hace tiempo aunque a mí no me convencía, tras ello me susurro que sería su sumisa a partir de ahora, no me esperaba algo así pero me gustó, después, mamá volvió a ponerse de rodillas en el suelo para hacerme otra suculenta mamada que me encantó, tras ello, los dos nos besamos apasionadamente, fue algo maravilloso.
Continuo haciéndome una mamada, estaba a punto de correrme y tras metérsela entera en la boca, me senté sobre las taza del váter para que mamá me volviera a cabalgar una última vez antes de que me corriera. Finalmente, tras un polvo maravilloso, terminé corriendome sobre las tetas de mamá, dejándola impregnada de semen.





