Noche de muertos
 
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Noche de muertos

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(@dr-lust84)
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Iniciador del debate   [#1890]

Juanita era una de las mujeres más bellas del pueblo, una morena chaparrita, con un generoso pecho y un trasero bien formado, con una genética privilegiada que le había permitido mantener su figura femenina y sugerente sin necesidad de ir a un gimnasio ni dedicar excesivos esfuerzos a ejercicios agotadores.

Juanita se quedó mirando el altar, estaba precioso. Como cada año desde que su amado Alejandro falleció, ella había adornado la casa y esparcido flor de cempasúchil por el patio, formando un camino que conducía al altar.

Cinco años habían pasado desde aquel maldito día en que una bala cruzada se llevó la vida de Alejandro, estuvo en el lugar equivocado en el peor momento posible. Por suerte Juanita había podido salir adelante con la ayuda de los amigos de Alejandro, que la ayudaban económicamente desde que había enviudado con solo 35 años. La verdad es que Daniel, Eduardo y Jorge habían sido un soporte en aquellos días de dolor.

El día fue avanzando, los rayos de sol fueron lamiendo las paredes de la casa lentamente, cambiando la tonalidad de su luz hacia un color cada vez más anaranjado, dando paso al crepúsculo y finalmente dando comienzo a la noche de muertos.
Juanita estaba acabando de arreglarse, colgando unos aretes de sus orejas, los mismos que Alejandro le había regalado las navidades anteriores a su partida. Estaba preparada, como cada año, para cumplir el deseo de su esposo y que así la felicidad lo colmase en el mas allá.

Salió engalanada de la habitación como le gustaba a su marido Alejandro, con el sonido de los tacones en el pasillo anunciando su llegada. En el salón le esperaban Daniel, Eduardo y Jorge, preparados para la tradición anual, surgida a raíz del ultimo mensaje que Alejandro mandase a Juanita en vida.

Aquel mensaje, un video grabado de Alejandro hablandole a la cámara de su celular, en el que le confesaba a Juanita su fantasía más oscura, y la que nunca había tenido valor de decirle a la cara.
En el video, Alejandro le confesó a Juanita que siempre había tenido la fantasía de compartir su intimidad con sus amigos, de cogerla entre muchos varones y hacerla disfrutar hasta donde ninguna mujer había disfrutado, de empezar a llevar una relación abierta, en donde ella pudiera disfrutar de todo hombre que desease, en el video decía que quería oirla gemir y decir ordinarieces, y que se comportara como una autentica perra desesperada por verga, que lo humillase comparando las vergas de sus amigos con su pito chiquito. Juanita se volvió loca cuando recibió el video. ¿Como iba a sugerir su amado Alejandro semejante barbaridad? Le llamó inmediatamente para reprenderle por semejante desacato, pero Alejandro ya nunca más contestó, sin saberlo, había dejado grabada su última voluntad.

Juanita entró al salón, con sus labios dibujando una sonrisa pícara al ver la reacción de los amigos de su marido al ver como vestía este año. Un conjunto de lencería bordada negra, cuyo sujetador apenas podía ocultar sus voluptuosos pechos y la braga tipo brasilera enmarcaba la redondez de su generoso trasero, un par de zapatos de tacón alto reafirmaba su figura, su melena ondulada le daba el aspecto de una modelo de alto standing de lencería, o de una scort cuya compañía tendría un precio demasiado elevado para la mayoría de los mortales.
-Señores -Dijo Juanita en tono solemne-como cada año, vamos a empezar la ofrenda a mi amado esposo, hagamos entre todos que se sienta dichoso. -Su tono cambió a uno más lujurioso- A ver esas vergotas, mis hombres, esta perra lleva un buen tiempo sin que la llenen hombres de verdad.
Los tres amigos, sonriendo, se levantaron de los sillones donde habían estando esperando a que Juanita se arreglara, se acercaron a ella desnudandose y la besaron, agarraron sus pechos e introdujeron sus dedos en la humeda cueva de Juanita.
El primer año había sido difícil, había tenido una ansiedad horrible por lo que iba a hacer, pero conforme avanzó el tiempo aprendió a disfrutarlo, y cada vez le gustaba más, de hecho había empezado a coger con ellos, juntos o por separado, sin tener que esperar a la noche de muertos.
-Daniel, mi amor, devorame la cuca frente al altar, que mi esposo tenga una buena vista de como su mujer se empapa en flujo y saliva de su amigo.-
Dicho esto, Daniel tumbó a Juanita frente al altar e hincandose entre sus piernas se puso a lamer la cuca que ya rezumaba jugos vaginales debido a la excitación por lo que iba a suceder. Jorge se sento en el abdomen de Juanita y utilizando sus pechos empezó a hacerse una paja rusa, mientras Eduardo situaba la punta de su verga frente a los labios de Juanita, que no dudó un momento en abrir y alojar en su boca a la ya más que conocida verga.
Tras un tiempo, cambiaron posiciones, Daniel se tumbó frente al altar para que Juanita fuese sentandose de a poco sobre la rica verga que la iba empalando centímetro a centímetro, Eduardo se situó tras ella, explorando su cavidad trasera, primero con dos dedos y luego con su venosa verga, y Jorge pasó a recibir los cuidados orales de Juanita, quien de vez en cuando se sacaba la verga de Jorge de la boca para hablarle a la foto del altar.
-¿Te gusta, mi amado esposo? Te gusta ver a tu mujercita siendo detonada por unos hombres de verdad, con vergas venudas y grandes, no con el pito chiquitito aquel que tú me traías, ¿verdad? Por fin me pude sentir mujer cuando tus amigos empezaron a cogerme, gracias, mi amor, de verdad, por tener una última voluntad que me hizo ver lo insatisfecha que estaba sexualmente... ¡Te amo! -Gritó mientras se abandonaba a uno de los primeros orgasmos de la noche-

La noche continuó, los amigos de Alejandro abusaron del cuerpo de Juanita y ella lo gozó en cada uno de los orgasmos que le regalaron esos tres autenticos hombres y que ella premió dejandoles que descargasen su semilla en todos y cada uno de los orificios que desearon. Al finalizar la noche se despidió de sus tres amantes, desnuda en el patio de la casa, y volvió al altar, caminando dificultosamente, con surcos de esperma que recorrian el camino entre el interior de su irritada cuca y los tacones que aún llevaba puestos, una vez frente al altar, sonriendo feliz, vio su reflejo en el cristal del marco de la foto de Alejandro, el reflejo le mostraba su rostro, con el maquillaje corrido y restos de esperma desperdigados por su cara y pelo.
-Alejandro, mi amor, espero que hayas disfrutado tanto como yo y que sigas siendo feliz en el más allá, yo seguiré cumpliendo tu voluntad cada año que la salud me lo permita.

A unas cuadras de distancia, Daniel, satisfecho por la noche de sexo salvaje, comentó con sus amigos que estaba cada vez más convencido que el dinero que le pagaron a aquel experto en inteligencia artificial para generar el video de Alejandro había valido todos y cada uno de los malditos pesos que se habían gastado, y que quitar de en medio al pendejo de un tiro había sido la mejor decisión que habían tenido nunca. Aquel desgraciado tenía que estar retorciendose en su tumba, el muy pendejo.

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