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El Juego de las Fantasías I

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Templaria37
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¿Alguna vez has pensado qué fantasías desearías realizar? o ¿si solo quieres que sean deseos perversos en tu mente?, ¿si deseas contárselas o confesárselas a tu pareja, o mejor dejarlas para ti? ¿Si te gustaría conocer las fantasías de tu pareja permitiéndole ser abierto y honesto sin repercusiones? ¿y qué pasaría si lo que te cuenta te gusta? o ¿por el contrario te asusta?
 
Unas simples preguntas o juego podría cambiar tu relación y hacerte ver lo que tu pareja desea en la intimidad o conocer tus más íntimos y oscuros deseos, pues hasta ahí es un juego que todos con nuestra pareja deberíamos practicar, por lo menos hasta conocer las fantasías mutuas; Pero, y si esos secretos que cada una siempre ha guardado en su interior más que fantasías sean perversiones, ¿dejarías que tu pareja las cumpliera contigo? o ¿que sus perversiones se vuelvan realidad y que con la información que le diste él haga una o varias experiencias que jamás olvides? o quizás termines aflorando deseos que no sabías qué guardabas…, pues, eso me pasó y no se imaginan hasta donde llegó.
 
Sea este el momento para contarles mi experiencia, me llamo Damaris tengo 24 años, acabo de graduarme de medicina, a pesar de no ser del interior hago mis prácticas en un hospital de Bogotá, soy morena de piel, pelo negro azabache lacio hasta la mitad de mi espalda, mido 160 y peso 53 k, mis senos son copa media de pezones duros y firmes, mi cola es muy linda redonda y maciza tengo un cuerpo bonito modestia aparte pues me gusta hacer ejercicio y en mis pocos ratos libres voy a un gym en donde toda mi historia tomo muchísima relevancia.
 
Soy soltera porque casi no tengo tiempo para una relación debido a mi trabajo y mis horarios de turno, y porque deseo dedicarme a mi profesión y aprender lo que más pueda mientras soy joven. Mi forma de ser es muy madura para mi edad y eso hace que las experiencias que he tenido no salgan bien y casi nadie se adapte a mi estilo de vida o trabajo o terminen espantados, así que decidí vivir mi vida y aprender de ella, bueno en la medida de mis posibilidades porque los turnos del hospital me tiene destrozada mi vida social.
 
Ah por cierto hago un paréntesis que considero más adelante será importante, en mi apartamento comparto con una compañera de trabajo que es enfermera a la que conocí en el primer hospital donde hice mis pasantías, ella me saludaba y cuando me veía almorzando sola se me sentaba al lado y me hacía compañía cosa que siempre agradecí porque era horrible almorzar o cenar o comer algo sola siempre, así que por hábito nos conocimos e hicimos amigas, ella era también de otra ciudad y que vivía en una pieza en una casa de familia.
 
Una vez llegó con cara de aburrida a mi mesa y me contó que el dueño de la casa había fallecido y sus hijos le pidieron que buscara otro lugar, no me pude negar a decirle que yo tenía un apartamento de dos habitaciones que había alquilado, pero como no me gustaba compartir con nadie porque tenía el hábito de andar ligera de ropa por el apartamento y no soy muy ordenada, por eso no había arrendado la habitación que quedaba vacía, así que le dije que si no le molestaba verme caminar en ropa interior y procuraba mantener sus cosas recogidas y limpias podría aceptarla como compañera de apartamento. En ese momento su rostro se iluminó abrazándome por el ofrecimiento que acababa de hacerle a lo cual me contó que ella pagaba 400.ooo por el lugar donde estaba y era lo que me podía pagar máximo, a lo cual acepté porque me cubría una buena parte del arriendo y de paso me ayudaría a mantener limpio el apartamento pues dijo que le gustaba tener todo aseado y con mi sueldo era perfecta la ayuda.
 
Nos entendimos muy bien, ella no se metía en mis cosas ni yo en las de ella, jamás le veía traer amigos al apto ni nada por lo general estábamos las dos cuando mis turnos no se cruzaban y solo la veía cuando llegaba del turno de noche y ella salía a sus turnos.
 
En fin no hubo problema siempre organizaba todo e incluso note que a veces lavaba mi ropa también y me guardaba mi desorden cosa que en vez de incomodarme me gustaba y cuando descansaba a veces coincidíamos y nos quedábamos las dos viendo alguna peli o yo salía con mis amigos, pero a ella no le gusta salir de rumba conmigo o me decía no sé si por pena que se iba a visitar a su novio por lo que muchas veces le insistí que yo no tenía problema si algunas veces quería dejarlo quedarse con ella, solo que me avisara para estar vestida y que no me pescara semi desnuda, pero no lo hacía y yo no insistí más.
 
Ella se llama Dayana muy delgada también de piel muy blanca senos de copa grande pero cintura pequeña y cola recóndita pero un poco colgada digamos que de esas que a un hombre le encantaría azotar o nalguear solo por verla rebotar y la mano marcar en el blanco rosado de su piel tipo nórdica, cabello castaño rojizo con ojos color miel y algo de pecas en su rostros, hombros y espalda, la verdad muy bonita éramos una combinación interesante a veces chanceábamos con que si el novio de ella se atrevía a venir no me negaría a hacer mi primer trio con ellos y nos reíamos las dos pero siempre era entre juegos y como no me dejaba conocer a su novio yo la molestaba diciendo que si le daba miedo que se lo quitara o algo así.
 
Ella decía que le encantaría tener mi color de piel y en cambio a mi me gustaba el suyo toda nórdica, incluso una vez que no me salió plan nos quedamos en el apto y nos tomamos una botella de tequila que me habían regalado y cuando más prendida se puso pues al parecer nunca se emborrachaba, como buen borracho le dio la querendona y me decía que me quería mucho, que le gustaba mucho, que yo era muy hermosa y si pudiera no dudaría en hacerme la vuelta de presentarse la oportunidad, a mi me daba risa y le decía que pues cuando yo trajera alguien al apto si veía que me lo cogía se uniera a los dos si tantas ganas tenía, siguiéndole la corriente al punto que cuando se puso muy pesada le dije -si te vas a dormir ya te doy tu beso de buena noches borracha mamona- y así logre que se calmara llevándola a su cuarto teniendo que quitarle la ropa, pero cuando le fui a poner la piyama me gustó tanto su cuerpo que honestamente preferí dejarla en su ropa interior y apenas me estaba saliendo del cuarto se volteó hacia mí diciendo:
 
-¿y el beso que me prometiste?
 
Morbosamente me senté al borde de la cama pesando en porque sentía excitación por su comentario cuando yo jamás había besado a otra chica o siquiera imaginado, pero sentía que debía ser delicioso y bese dulcemente sus labios inicialmente como si fuera un beso inocente entre amigas, pero ella me beso de tal manera que era claro que no era su primera vez, sentí como su lengua invadió mi boca correspondiendo ese rico beso primero a otra mujer de mi parte, y confieso que disfrute cada húmeda sensación en mis labios de arriba y de abajo, pero al despegarnos ella se durmió y yo solo como una pervertida incitada por la excitación que había despertado aquel delicioso beso acaricie su cola y me atreví a tomar entre mis manos uno de sus senos llevándolo a mi boca para mamarlo con ese color rosa, baje mi mano libre hasta aquella zona prohibida con la curiosidad de saber si sus bellos tenían el mismo color de su cabello, pero mi sorpresa fue genial al verlos finamente recortados, debí salir antes de hacer algo que me arrepentiría al no poderlo explicar y que jamás me había pasado antes, pues honestamente las mujeres no me atraen, pero mi compañera de apto si me agrado y mucho.
 
A la mañana siguiente al parecer mi amiga no recordaba nada y solo tenía una jaqueca brutal así que me tocó lidiarla y darle caldo de costilla para hidratarla, sin que me comentara recordar algo de lo sucedido y yo por vergüenza preferí no decirle nada.
 
Una pasión que vengo cultivando es ir a entrenar a un gimnasio cerca de mi apto y cuando puedo me gusta entrar a la zona húmeda para relajarme del estrés de mi trabajo sobre todo cuando me tocan urgencias, así que hago mi rutina y luego ingreso si está abierto el turco o sauna, y es allí donde nace la historia que deseo contarles.
 
Un fin de semana temprano mientras hacia mi rutina llego un señor mucho mayor que yo su aspecto a primera vista no era llamativo, él era calvo de barba estilo leñador bajito como de 163 más o menos siempre en ropa deportiva y usando capotas y audífonos, al principio me era indiferente pues claramente me llevaría 15 años mínimo, no sería relevante si ese día no hubiéramos coincidido en el turco, al entrar observe que llevaba puesto un bañador ajustado color verde pino muy moderno y claramente hacia ejercicio duro pues su cuerpo era robusto y marcaba algo su abdomen, brazos y espalda sin ser corpulento más bien un maduro interesante, me sorprendió ver que tenía tatuajes en ambos brazos desde el hombro hasta el antebrazo y en la espalda bastante grandes y radicales, pero su característica más llamativa era una fragancia o perfúmeme muy varonil a pesar de encontrarnos en un turco sudando, era como si entre más sudara más penetrante se volvía su olor varonil, así que para evitar tenerlo que mirar me ubique al otro lado del vapor.
 
Ese día yo había llevado un bikini enterizo de una pieza que no me hacía honor y me molestó que al pasar el tiempo nunca volteo a mirarme mientras estábamos allí con otras personas y por lo general los hombre voltean así sea una vez a verme.
 
No hubo mayor relevancia al tema pero reconozco que su olor me gustaba muchísimo y durante la semana lo recordé con gusto, al siguiente fin de semana compre dos vestidos de baño de dos piezas muy cortos estilo tanga y exclusivos de una tienda bueno la verdad también me antoje de lencería rosa y roja para mi de encaje así somos las mujeres, así que ese fin de semana me lleve uno de los vestidos para entrar al turco.
 
Mientras entrenaba me descubrí a mi misma observando a todos en el gym a ver si encontraba al señor que me agrado sin verlo, al terminar ingrese al turco como siempre hacia acostándome casi frente a la puerta para poder ver quien entraba, después de un rato sentí ese olor que me gustaba por lo que entendí que él debía estar allí pero por el vapor no lo veía.
 
La verdad no sé cómo explicarles, pero desde que vi a ese señor en el turco había algo en él que me atraía y me hacía querer conocerlo y tal vez intentar algo con él no lo sé, me anime a caminar hacia el fondo descubriendo que se encontraba sentado al fondo y como quien se cruza sin relevancia lo salude debiendo levantar su mirada para saludarme por cortesía, al principio muy respetuosamente me saludo y recogió sus pies ofreciéndome con su mano que me podía sentar al frente suyo lo cual obviamente hice, en el turco estábamos los dos al principio sin decir nada, pero esta vez lo sorprendí mirándome un par de veces lo que hacía que dibujara una sonrisa de victoria.
 
Salió a ducharse viendo que tenía otro bañador mitad azul mitad gris oscuro y se veía genial por lo que aproveche para acostarme donde estaba boca abajo así cuando entrara podría vez mi cola en la tanga que llevaba y eso me hacía sentir lujuriosa al pensar que era yo la que me insinuaba, unos minutos después volvió a ingresar y tendría que sentarse junto a mis pies si todo salía como yo quería.
 
Así sucedió lo que me dejaba claro que tenía una perfecta vista de mi cola solo para él (soy muy visual y debo confesar que me encanta exhibirme eso siempre me ha encantado), por ratos movía mis piernas para que pudiera observar mejor la verdad, no sé qué me pasaba y porque me insinuaba a un desconocido pero lo cierto es que me excitaba mucho hacerlo.
 
Cuando el calor me tenía agobiada a fin de hacerle conversación me levante sentándome y le pregunté:
 
-¿sabes si el sauna lo prendieron?
 
A lo que me respondió medio sarcástico:
 
-Por lo general ambos los prenden al tiempo, ¿si quieres reviso y te cuento?
 
Asentí dándole un sonrisa viéndolo al pararse que su miembro se marcaba hacia un lado del bañador lo que me excito imaginando que era por la visión de mis nalgas, la idea del sauna me gustaba más por lo que podía verlo e intentar hablar para conocerlo ya que en el turco por el vapor y el calor casi no era posible, decidí que si lo dejaba regresar podría quedarse y no tendría excusar para que se quedara conmigo sin ser tan obvia en el sauna, así que me pare y cuando estaba a medio camino de regreso nos cruzamos.
 
-Si esta prendido, pero no está muy caliente -me dijo y aproveché.
 
-Mejor así descansamos del calor del turco que esta hoy fuerte.
 
Él se quedó pensándolo, pero como logre detenerlo a tiempo se devolvió y me abrió la puerta para que entrara yo primero.
 
Mi plan funcionó, bueno la verdad no tenía ningún plan quería que me conversara y si me interesaba terminara dándole mi número, afortunadamente él comenzó con las preguntas.
 
-Pues si tenías razón aquí está más fresco en comparación ¿a ti te gusta la zona húmeda verdad? -su pregunta sonaba normal si no me hubiera reído mientras la hizo.
 
-¡Si a todas nos gusta la zona húmeda, jajaja! perdona se me salió decir eso… -traté de corregirlo porque me dio pena ese comentario morboso…- es que por mi trabajo busco relajarme cuando puedo y esta es una de las formas que más me gusta, cuando puedo vengo al gym y entro si lo habilitan.
 
-¿Así y luego en qué trabajas?
 
-Yo soy doctora.
 
Él se quedó mirándome asombrado.
 
-¡oye que genial eres súper joven te felicito además de linda súper pila!
 
Su comentario me agrado al escucharlo decir que me consideraba linda.
 
-Gracias pero ¿porque crees que soy muy joven? -lo miré inquisitivamente para hacerme ver que no era ninguna niña.
 
-Entre tú y yo hay una diferencia interesante de edades y con lo que me contaste debes estar entre 24 o 26 y para ya ser doctora quiere decir que eres muy madura a tu edad y la responsabilidad debe ser mucha -me gustaba como pensaba de mi.
 
-Pues le atinaste a mi edad tengo 24, pero no creo que tú seas muy mayor como dices ¿en qué trabajas? -me miro con algo de picardía antes de responder.
 
-¡Pues no soy viejo como piensas, aún me funciona y no te imaginas de qué manera!, estamos a mano con tu comentario jajaja, tengo 43 y soy abogado, trabajo independiente en mi oficina hace un tiempo, a tu edad también ya me había graduado -me dio risa su comentario y si se había sacado el clavo del mío.
 
-¡Pues me imagino que debe funcionar muy bien por lo que veo jajaja! -no sé porque se lo solté de una arrepintiéndome luego por lo directa y no quería dañar el momento agradable- si puedo ser honesta, es curioso ver que tengas tatuajes por tu profesión, no se ven mal por el contrario se te ven muy elaborados, lástima que solo te los ven cuando estas así o desvestido más bien jajaja, y tu barba leñador es arreglada. Es muy difícil ver tipos de mi edad que se cuiden tanto como tú y huelan tan bien, hasta te afeitas o recortas el vello de tu cuerpo sin perder ese rol varonil, por lo general los que ve uno así son afeminados si me hago entender.
 
Apenas frunció el ceño y me hizo poner colorada ahora si sentía más calor, pero me agradaba hablar con él, no podía disimular que me atraía mucho y esperaba que no dijera que si era afeminado.
 
-¡Pues gracias por el intento de cumplido! y no, no soy afeminado me encantan las mujeres más aún si se ven como tú. Con el tiempo aprendes otras habilidades aunque hay dos cosas en las que debes trabajar mucho si no eres atractivo, primero en tener un estilo propio que te haga interesante cuidando tu aspecto físico y por salud, y dos a complacer una mujer de tal forma que si no funciona nunca te olvide y seas su referencia para el próximo… ¡pero un tipo como yo te enseña lo que uno de tu edad jamás lograría descubrir en una mujer como tú!
 
Sonaba muy arrogante y convencido de sí, pero debo confesar que mi curiosidad lo hacía más llamativo, si lo que decía era verdad debería ser muy bueno en la cama o solo era un sobrado con buen estilo.
 
-¡Así! y según tú ¿qué podrías descubrir en una mujer como yo? y… ¡explícame como me veo según tú!
 
En ese momento se acercó un poco a mi por lo que me puse nerviosa pensando que iba a hacer algo ahí y me alcance a paralizar del susto, mis manos me temblaron y creo que sude mucho y no el sauna, pero antes que dijera algo un señor mayor entro y se sentó al lado de nosotros que dándome con las ansias de saber que diría o que haría.
 
A pesar de haberme asustado por su reacción pues no supe cuál iba a ser su intensión o si mi juego me pasaría factura por andar incitándole la lengua, tenía rabia de no poder saber lo que iba a hacer y mi frustración era evidente pues nos mirábamos y yo con los ojos le hacía entender que se nos había acabado el juego, pero sin esperarlo me dijo:
 
-Deberíamos volver al turco que cada vez se pone más caliente, ¡claro si te parece!
 
Solo lo miré nerviosa, pero al verlo que se paró y me extendió la mano para ayudarme a bajar sabía que si lo hacía no podría retractarme, mi corazón se aceleró y le di mi mano para bajarme, me abrió la puerta del sauna y me dejo pasar comenzando a caminar nerviosa hacia el turco cuando sentí que me cogió del brazo izquierdo diciéndome:
 
-Pero es mejor ducharnos para refrescarnos o te vas a sofocar querida doctora.
 
Las duchas estaban a un lado cubiertas lateralmente de paneles de vidrio mate como para dar algo de privacidad, pero obviamente no tenían puertas, me guió a una y antes de decirle algo abrió el grifo de agua fría tomándome desapercibida a lo que salté hacia atrás chocando con su cuerpo y sintiendo como me rodeó entre sus brazos
 
-¡Está muy fría…! como eres de malo! yo prefiero que este caliente! -sentí claramente como se había pegado a mi o yo había pegado mi cola a él no lo sé, pero no hice nada para retirarme me gustaba sentirme entre sus brazos y claramente su miembro se sentía pegado a mi.
 
-¿Qué te gusta caliente? -me susurro cerca de mi oído por lo que mi piel se erizó y giré mi cabeza mirándolo con picardía.
 
-¡Todo me gusta caliente!
 
Estaba desatada, su juego me estaba excitando demasiado y sino hacia algo no podría pararlo, sentí como me abrazo arrimando su paquete y me fue metiendo en la ducha a lo que yo pegaba brincos haciéndome la que ponía resistencia a su juego terminando ambos dentro del agua, entre más me movía más sentía su miembro en mi cola y sus manos acariciaban mi abdomen, mi cintura como si fuera parte del momento y sin presunta intensión, rozaba casi que la copa de mi vestido de baño a lo que preferí voltearme para frenarlo un poco y poder controlar la situación colocando mis manos entre su pecho y el mío, pero me quedé mirándolo fascinada por cómo me seducía y con lo que pasaba a pesar de estar asustada.
 
-¿Y ahora qué hacemos? -atine a decirle con la voz temblorosa por los nervios y por el agua fría, pero claramente el sabia donde me quería tener y cómo.
 
-¡Tenemos que mojarte bien porque dijiste que te gustaba bien húmeda!
 
Lo que me hizo reír mientras sentí como sus manos subieron a mi cabeza acariciando mi pelo, mi rostro y pensé que me iba a besar por lo que me empiné un poco con la intención de permitírselo, pero para mi sorpresa paso sus manos a mi espalda y las bajo hasta el comienzo de mi bañador el que estiró un poco para que el agua entrara o pasara y luego me giró subiendo sus manos a mi busto y repitiendo o haciendo lo mismo, estiró la copa para que el agua helada tocara mis pezones dejándolos rígidos trasparentando en la tela y luego volvió a bajar las manos he hizo lo mismo con mi tanga bikini, lo estiró hacia afuera sintiendo el agua en mi pelvis, me dejó separar un poco de él. Y cuando me giré porque quería ese beso que me había negado antes vi cómo estiró el elástico de su bañador dejando a mi vista su miembro semi erecto acomodándolo a un lado del bañador quedando dibujada su silueta de una manera muy deliciosa para mi gusto. Me impactó ver que era de buen tamaño, no largo, pero si era muy grueso y tenía todo alrededor depilado, lo miré y sin percatarme me mordí el labio inferior, tomó mi mano haciéndome creer por un instante que la pondría sobre su paquete, pero me haló y nos fuimos al turco abriéndome la puerta para que entrara, sintiendo de inmediato el vapor en mi cara haciéndome retroceder un poco, pero sus manos se posaron en mi cola guiándome para ingresar sentándonos al fondo como la primera vez.
 
Había logrado excitarme y la adrenalina fluía por todo mi cuerpo por lo que me recosté con mis piernas subidas para poderlo mirar de frente y ver que tenía pensado, me excitaba pensar que con la complicidad del vapor y la conversación picante se atreviera a algo ahí en el gym y que alguien entrara y nos descubriera, ufff sería peligroso pero excitante, de solo pensarlo estaba muy mojada y no por la ducha atrevida que nos dimos.
 
-¡Entonces dime como me veo según tú!
 
Me quedé mirándolo con las manos en mis muslos mientras él me recorría con su mirada llena de lujuria como analizando en que forma abordarme, no sé si ya sabía que deseaba lo que fuera a intentar a pesar de tener miedo y ansiedad.
 
-¡Pues tú estás muy deliciosa!, con un cuerpo increíble de esos que uno debe intentar tocar para sentir como es de suave, y si se llega a segunda base ¡no se puede dejar de besar cada milímetro para oírte gemir!; eres de las que sabes que quieres y lo disfrutas, seguramente te gusta que te consientan sin que te sientas comprometida, pero una vez descubren tu punto débil te entregas completamente sin confesar lo que te gusta, pero aun no encuentras alguien que sea tu cómplice y te ayude a realizar aquello con lo que fantasías.
 
Me dio risa nerviosa por lo que acababa de decirme, me excitaba saber que me veía deliciosa y tenía razón solo en que cuando me excitó me entrego completa al placer, pero no siempre logro satisfacerme y sí me gusta la adrenalina por mi trabajo, me sentía nerviosa y ya muy excitada mientras veía como una vez más se acomodó su bañador dejándome ver su miembro ahora más grueso y rígido, acaricié mis piernas mordiéndome los labios, me tenía al borde mi vagina latía y mis pezones a pesar del calor parecían piedras trasparentando el top, estaba haciéndome excitar con sus juegos y palabras.
 
-¿O sea que según tu soy una puta? -le increpé teniendo claro que eso no era lo que había dicho de mí y por contrario la lujuria me invadía de solo pensar si sería él capaz de hacerme suya ahí mismo en el turco, me miró deteniéndose en mi entrepierna
 
-¡… en las manos adecuadas sí…! pero lo que realmente es rico de ti es que no es con cualquiera, sino serás la puta del que previamente hayas escogido y si esa persona descubre lo que te gusta ¡realmente te llevara al cielo sin límites!
 
Su voz me seducía y como me insultaba me hacía pensar que el sexo debía ser salvaje y rudo algo que me asustaba pero me atraía y por alguna razón me encantó como se le escucho decirme puta y como se refería a que yo debía ser muy buena en la cama, siempre he tenido fantasías pero casi nunca las he cumplido pues cuando lo he intentado con mis parejas sexuales que no son muchas, siempre se escandalizan y finjo que solo era un juego de excitación y adrenalina para hacerlo más rico.
 
En ese momento mi cuerpo ardía de lo excitada que había logrado ponerme haciéndome acariciar mis senos para luego bajarlas alrededor de mi cadera.
 
-¿Y sabes entonces cómo sacar esa puta en una mujer como yo?
 
Nunca había hablado de esa forma con alguien mucho menos con un desconocido pero la lujuria me invadía imaginando cualquier cosa con este tipo no sé qué me pasaba, pero mi atracción a él era inexplicable solo quería que lo que fuera a hacer lo hiciera allí mismo, quería tocarme o que me tocara, pero sentía vergüenza. Lo miré suplicando con mis ojos que me hiciera suya, pero el como si no le importara donde estábamos ya sin disimular se sacó su miembro completo del bañador dejándolo a mi vista erguido, grueso y venoso como no había tenido la oportunidad de disfrutar antes, comenzó a acariciarlo sin quitarme la mirada con el descaro de provocarme como pidiéndome que lo tocara y comprobara lo duro de la tenía. Me asustaba ver que yo deseaba ese momento y que en mi mente tener alguien que se masturbara para mi era embriagante, mi piel temblaba no sabía que hacer, pero tampoco quería salirme de ahí, pero entré en shock cuando con su mano libre levanto mi pie hasta hacerme tocárselo con la punta de mis dedos sintiendo como mi cuerpo se tensó al roce de su miembro con mis dedo y la planta de mi pie.
 
Era lo más excitante que había vivido en mi vida estaba fuera de cualquier cosa que hubiera imaginado dentro de mis más locas fantasías y lo estaba haciendo con un desconocido en un turco del gym, mi adrenalina estaba al máximo, mi vagina necesitaba ser tocada, lamida, penetrada o follada ya no me importaba ahí donde estábamos, mis pies recorrían ese miembro mientras yo acariciaba mi vientre y de vez en cuando pasaba una mano por mis senos para deleitar mis pezones, pero no me atrevía a nada solo quería que él lo hiciera por mi,
 
-Una puta rica como tú necesita ser consentida y usada al mismo tiempo, necesita una buena verga como la mía que la haga gemir y suplicar por dejársela mamar, ¿quieres mamar esta verga?
 
Lo miré deseosa, pero me daba miedo que nos descubrieran
 
-¿Y si alguien entra? -con voz temblorosa de excitación le dije.
 
-¿No sería delicioso que vea como estas de excitada con ganas de ser cogida por un extraño? o ¿por dos?
 
Que delicia como me prendían sus palabras imaginando qué pasara y me portara como una puta gracias a él, sus manos comenzaban a acariciar mis piernas mientras él seguía prendiendo mi cuerpo con sus palabras.
 
-¡Pero para que eso pase quiero que te toques para mi aquí donde estamos y prometo que te enseñare a ser mi puta rica!
 
Uff cuando me dijo eso mi cuerpo se desató en placer y lujuria quería tocarme pero sentía miedo, así que cerré mis ojos para deslizar mis manos entre mi bañador y acariciar mi clítoris que estaba hinchado y deseoso de probar o de comerse esa verga como la llamo ¡y porque no ahí en el turco!, y antes de asimilar sus palabras descubrí que mis manos no solo traspasaban el elástico de mi tanga nueva y tocaban mi clítoris con lujuria emitiendo gemidos quedos pues aun sentía algo de pudor, abrí mis ojos para disfrutar de su mirada lujuriosa mientras me masturbaba para él y mis pies ya acariciaban su miembro, una mano suya recorría mis piernas para alcanzar mi sexo, era una sensación deliciosa la que invadía mi cuerpo y ya con descaro mis dedos entraban en mi vagina una y otra vez mientras escuché como me decía.
 
-¿Quieres ser mi puta? -y asentí con mi cabeza mientras mis gemidos aumentaban- ¡dilo… y di que deseas mamar mi verga!
 
Cerré mis ojos y pronuncié esas palabras que me hacían sentir sucia y deseosa.
 
-¡Si quiero ser tu puta… déjame mamar tu verga por favor!
 
Acababa de suplicar que me dejara mamárselo y fue allí cuando retiro mis pies de su miembro y se paró al lado de mi cara apuntando su verga a mis labios sintiendo el olor que me había atraído a él, así que solo abrí mi boca y deje que su verga entrara mientras mis labios y mi lengua saborearon con placer esa herramienta de placer, sus manos se apoderaron de mis pezones pellizcándomelos y masajeando mis senos al tiempo que mis labios saboreaban como su verga entraba y salía de mi boca, con su mano derecha sujeto mi cabeza y literalmente folló mi boca una y otra vez.
 
Era una delicia literalmente como me usaba allí como su puta follando mi boca mientras su mano izquierda bajo y se metió en mi vagina mientras yo frotaba mi clítoris el meta sus dedos salvajemente en mí arrancándome el primer orgasmo debiendo sacarme su miembro de la boca para poder gemir al compás de mis convulsiones las que espasmódicamente inundaron mi cuerpo, apenas me recuperaba cuando saco su mano de mi vagina y se chupo literalmente los dedos mientras lo miraba y volvía a meterme su verga en mi boca, volvió a meterme sus dedos en mi vagina y me la estaba follando tan delicioso que no tarde en volverme a venir.
 
Me acostó en la loza para lamerme mi vagina mientras seguía mamándosela y fue tan rico sentir como metía su lengua en mi vagina y luego lamia mi clítoris, en un momento sentí como lamió mi ano y azotó mi culo con un par de nalgadas arrancándome un gemido para luego regresar a chupar mi clítoris que reventó en un orgasmo entre sus labios y sentí como había llenado su boca con mi corrida pero aun así no dejo de lamer mi clítoris hasta terminar ese orgasmo tan delicioso como jamás había tenido
 
Se levantó y me beso por primera vez con la boca llena de mí y disfrute sentir el sabor de mi vagina en sus labios, sin despegarnos me recostó en la pared sujetando mis piernas con sus brazos dejando a su alcance mi vagina y sentí como su verga se abría paso en mi vagina sin detenerse hasta que sus testículos tocaron mis nalgas, gemí tan fuerte que debía haberse escuchado por todo el gimnasio y comenzó a embestirme salvajemente susurrándome al oído.
 
-¡Estás muy rica!, te voy a follar cada vez que nos veamos en el turco, ¿quieres que haga eso?
 
-¡Si papi que rico!… ¡fóllame en el turco cuando quieras!, ¡soy tu puta rica! ¡Lléname con tu verga! enséñame que soy una niña mala.
 
Viendo esto me vine una vez más ya había perdido la cuenta y el calor me tenía ahogada. Cuando me saco su verga y cogiéndome del pelo sumisamente me hizo arrodillar y me la metió en la boca sintiendo como eyaculaba en mi boca y labios como nunca un hombre había hecho.
 
-¡déjala limpia! -me dijo y mirándolo a sus ojos me tragué su semen con placer lujurioso y pensar que ni el jugo de guanábana era capaz de tomar y ahora tragaba el semen de un desconocido con placer.
 
Me la sacó de la boca poniendo sus testículos para chupar en mi boca lo que hice con placer, subió una pierna al mueble y cogiéndome del pelo me obligaba a bajar hasta que me dijo:
 
-¡quiero que lamas mi ano! -lo miré asustada y sin saber sí lo hacía-¡querías ser mi puta y te he regalado la mejor experiencia de tu vida!, ¡ahora eso desea tu amo!
 
Sentí un escalofrío por mi cuerpo y me di cuenta que me sentía usada por él y deseaba hacerlo así que solo lamí su culo mientras lo escuche gemir por primera vez para mi, unos minutos después era la que disfrutaba de sus gemidos haciéndome lamerle con gusto y placer hasta que se corrió y exploto en mi cara dejándome lavada y con ganas de chupárselo una vez más como buena sumisa.
 
Quedamos sentados unos minutos antes de salir del turco tratando de asimilar lo que acababa de pasar, y como había cogido literalmente con un desconocido en el turco del gimnasio y me acababa de dejar llenar la boca de semen y me lo trague con gusto por primera vez para luego lamerle y literalmente meter mi lengua en su ano, me sentía sucia y ganosa al punto que recordé que me dijo que cada vez que entráramos al turco me cogería como su puta, sería capaz de hacerlo siempre ya estaba ansiosa qué pensaría él de mí.
 
Me dio la mano para bajarme y antes de salir cogió mis nalgas entre sus manos y me dio un beso sin importarle que en mi boca estaba el sabor de su semen, cosa que me excito disfrutando ese beso tan rico que nos dimos. Al salir me dijo:
 
-Arréglate y te espero afuera.
 
Entré al baño de niñas metiéndome a la primera ducha inmediatamente pues no quería que se dieran cuenta de mi pecado y me arreglé rápido pues no quería dejarlo esperándome, cuando salimos me llevó a su carro diciéndome:
 
-¿Te llevo a tu casa?
 
A lo que asentí con la cabeza sin decir nada y solo le decía por dónde coger para llegar. Yo vivo relativamente cerca, ninguno dijo nada mientras llegamos y al parquear enfrente mis manos me sudaban de ansiedad, miré mi reloj y sin pensarlo dos veces volteé a mirarlo diciendo:
 
-Aun me quedan dos horas para ir a mi turno ¿quieres entrar?
 
Y él esbozando una sonrisa me dijo:
 
-¡Me llamo Esteban y si quieres coger dime cómo te llamas!
 
Lo mire sonrojada y dije:
 
-¡Damaris tu puta rica! -y nos reímos ambos.

Templaria 37.


   
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