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El secreto de Jack 1 - Daniel

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TomiXuak
(@tomixuak)
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El secreto de Jack - Capítulo 1 ''Daniel''

Daniel es un chico de 12 años que no habla, su madre lo ha llevado a diferentes médicos y todos le han dicho lo mismo, que con el tiempo hablará, que no es mudo de por sí, simplemente no quiere o puede hablar, aunque le avisaron que podría volverse crónico.

Hablando de Daniel, es un chico de pelo castaño y ojos avellana, también es un poco bajito para su edad, introvertido y tímido, su cara era salpicada por muchas pecas en nariz y mejillas.

Su madre consiguió un trabajo mejor como doctora en el condado de Lookrain, una zona alejada de la ciudad dónde vivían, ese año, se mudó con su hijo a dicho condado, un pueblo tranquilo y bonito en el que comenzarían a vivir.

Daniel tendría que ir a un nuevo colegio, su madre lo matriculó en primero de secundaria a última hora, pero pudo entrar a tiempo. Ese día, Daniel estaba nervioso, no conocía a nadie, en su antiguo colegio no tenía amigos, tampoco los necesitaba, le gustaba mucho leer, se pasaba el tiempo leyendo cómics y libros de aventuras, sobre todo, los de Harry Potter, le encantaban.

Llegó el gran día, su madre lo acercó al Instituto y lo dejó en la entrada después de un fuerte abrazo, el chico intentó apartarla avergonzado mientras miraba a su alrededor para no ser visto en tan comprometida situación.

A pesar de ser de pueblo, la escuela estaba bastante bien, se veía moderna y limpia, amplia y bonita, Daniel avanzó hasta el aula seis, la segunda clase de primero de secundaria, cada curso tenía dos clases.

No era el primer día de clases por desgracia, era ya finales de Septiembre, por lo que las clases ya estaban avanzadas, entró a su aula y pudo ver el barullo de chicos sentándose en sus respectivos pupitres, Daniel esperó en la entrada.

Al rato entró una chica de mediana edad, morena con el pelo largo ondulado  y con gafas, miró a Daniel y puso su mano en la cabeza como saludo, avanzó hasta la pizarra y comenzó a hablar.

-Muy bien chicos, ¡Sentaros por favor! -dio unos suaves golpes en su mesa con la mano-. Hoy tenemos un alumno nuevo, viene de una gran ciudad, así que todo esto es nuevo para él, se llama Daniel, darle la bienvenida y comportaros bien con él.

El resto de alumnos miraban con curiosidad a Daniel, que avergonzado bajó la mirada al suelo con los mofletes sonrosados, los alumnos, en silencio, observaban con curiosidad.

-Bien, veamos dónde puedes sentarte. -la profesora miró a varios pupitres y observó el de Jack, que más tarde Daniel sabría que era el delegado de la clase-. Mira, ¿Ves ese chico de allí? -la profesora señaló el asiento vació que había al lado de Jack-. Siéntate a su lado.

Daniel avanzó con tranquilidad ante la atenta mirada de todos los chicos, miró a Jack y éste apartó la mochila de la silla para que Daniel pudiese sentarse. La clase estaba dividida en tres filas, en cada fila había seis mesas repartidas de dos en dos, Jack estaba sentado al lado de las ventanas de la fila izquierda, Daniel se puso a su lado, su asiento daba al pasillo.

 La clase estaba dividida en tres filas, en cada fila había seis mesas repartidas de dos en dos, Jack estaba sentado al lado de las ventanas de la fila izquierda, Daniel se puso a su lado, su asiento daba al pasillo

-Muy bien, abrid el libro por la página once, tocaba el tema del valor posicional de los números.

Daniel se sentó y abrió su mochila sacando su libro de matemáticas, los demás alumnos hicieron lo mismo. Al coger su mochila para soltarla en el suelo se deslizó un cómic cayendo a la mesa, quiso cogerlo corriendo pero Jack lo alcanzó antes.

Jack sujetó el cómic y lo miró detenidamente, Daniel bajó la mirada esperando que se lo devolviese, Jack sonrió y puso el cómic en la mesa de Daniel, éste lo metió en su mochila.

La profesora comenzó a explicar el temario, Daniel atendía con interés, pero no pudo evitar mirar lo que hacía Jack, en su libreta de matemáticas comenzó a dibujar siluetas de personas quemándose con fuego, Jack le miró y le sonrió, Daniel no pudo evitar ruborizarse, se sintió raro al ver su mirada posada en él con una sonrisa.

Ahora prestó mas atención al chico que tenía al lado, Jack era un poco mas alto que él, su pelo color negro era acompañado de unos ojos también negros, su cara estaba manchada de varias pecas sobre su nariz y parte de sus mejillas.

-Muy bien, veamos, ¡Daniel!, entre las alternativas, ¿Cuál crees que sería la secuencia numérica que sigue el patrón? -la profesora miraba a Daniel esperando su respuesta, pero éste no decía nada, sólo se quedaba mirando el libro.

Jack movió su lápiz y apuntó a la letra B del ejercicio, indicando que esa era la respuesta, pero Daniel no contestó.

-Oh, disculpa, ¡Es verdad!, tu madre me dijo que no hablabas, lo siento, error mío. -en ese momento tanto Jack como los demás chicos miraron con un gesto de intriga a Daniel, éste se dio cuenta y se sintió mal-. Está bien, ¿Quién lo sabe?

Algunos de la clase levantaban la mano y respondían, pero Daniel sólo miraba el libro con la mirada perdida, Jack, tras observarlo un rato, siguió dibujando.

Llegó la hora del recreo y todos los chicos salieron al patio, Daniel cogió una manzana, un batido y salió con los demás chicos, varios de ellos jugaban con un balón, las chicas jugaban y hablaban entre ellas, y los demás chicos se reunían en grupos. Daniel avanzó hasta las ventanas dónde daban a su clase, se sentó en el bordillo y comenzó a comerse la manzana, a lo lejos podía ver a su compañero, Jack, estaba hablando con dos chicos más y otras dos chicas, reía mientras se comía un bocadillo, Jack movió su cabeza y las miradas de ambos se encontraron.

Daniel, con temor, quitó enseguida la mirada, se comió la manzana y tiró el hueso a la papelera, sacó un cómic enrollado de su bolsillo y comenzó a leerlo, en ello estaba cuando se acercan dos chicos a su posición.

-¡Eh! ¡Oye! Ése cómic está chulo, ¿Me dejas leerlo? -el chico, robusto y de pelo rizado posó sus manos en el cómic de Daniel, éste, lo soltó dejando que el otro chico lo cogiese.

-¿Te vas a tomar ese batido? -el otro chico, de la misma estatura que Daniel, estiró la mano y le quitó el batido-. ¡Gracias!

-¡Bienvenido! ¡Nuevo! -dijo el chico robusto, tras eso, los dos chicos se levantaron y se marcharon entre risas.

Daniel se quedó allí sentado, viendo como esos dos chicos se llevaban su cómic y su batido, se levantó y se dirigió a los baños, con mirada triste se miró al espejo. Entró a uno de los cubículos a mear y en ese momento escuchó la puerta abrirse.

-Sí, estoy de acuerdo, hizo trampa, sino, hubiera perdido -una voz de chico sonaba en el baño, parecía que hablaba con alguien más.

-Lo sé, es una mierda. -la otra voz, parecía que acompañaba al otro chico y sonaba más joven aún.

-¿Viste al nuevo? -parece alelado ¿No?

-¡Cómo para no verlo! Dicen que es mudo.

-Eso escuché, ¿Por qué será?

-Ni idea, quizás es tan tonto que no sabe hablar.

Los chicos reían a carcajadas, encendían los grifos del agua y después se marcharon mientras hablaban de algo a lo que Daniel ni prestó atención. ¿Por qué se burlaban de él? Vale que en el anterior colegio no tenía amigos, pero al menos nadie se metía con él, y hoy, el primer día ya se habían burlado de él a su espaldas y le habían quitado su cómic y el batido.

Se sentía mal por todo, quería irse y no volver nunca más, estaba deseando llegar a casa.

Daniel abrió el grifo y se lavó las manos, se echó agua en la cara y lo cerró. El timbre anunciando el final del recreó sonó en el colegio, era hora de volver a clases.

Los chicos entraban corriendo entre risas y empujones, Daniel prefirió esperar para entrar, lo iba a hacer cuando chocó con con otro chico, era Jack.

-Disculpa. -Jack se apartó y espero que Daniel pasase, éste lo hizo tembloroso, avanzó y tomó asiento, miró en su mesa, estaba el cómic que el chico de antes le había quitado.

Jack pasó por detrás de su silla para sentarse y sacó el libro de la asignatura que tocaba. La clase dio comienzo y el tiempo pasaba lento, Daniel sólo miraba por la ventana, pensando en cómo había llegado ahí el cómic, ¿El otro chico lo dejó ahí? ¿Se arrepentiría y por eso se lo devolvió?

Estaba absorto en sus pensamientos cuando pudo ver como Jack le enseñaba la libreta para escribir algo, la extendió ante la mirada de Daniel, en la hoja estaba escrito: ''Deja de mirar por la ventana y atiende'', Jack escondió el móvil y siguió haciendo garabatos en su libreta.

Las horas pasaron y el final de las clases llegó, todos los chicos salieron corriendo, Daniel iba a su paso, mientras le chocaban y casi lo tiran, terminó de llegar a la entrada y se quedó mirando las calles, no sabía como volver a casa, se apoyó en la pared pensativo.

-¿Qué? ¿No te vas a casa? -la voz de Jack le sorprendió.

Daniel miró a Jack a los ojos, que le brillaban por los rayos del sol.

-¿No sabes cómo volver? -Jack se acercó a Daniel mientras los últimos chicos salían del colegio, dos de ellos se acercaron a Jack.

-¡Ey! ¡Jack! ¿Vienes? ¡La madre de Andy nos invitó a comer! -un chico muy bajito miraba a Jack y después posó su mirada en Daniel, lo miró de arriba a abajo, como analizándole.

Jack miró Daniel y después a su amigo.

-No, mejor otro día.

-¡Vale, como quieras, hasta mañana! -el chico bajito se alejó junto al otro ante la mirada de Daniel.

-Bueno, ¿Entonces qué? ¿No me dices dónde vives?

Daniel bajó la mirada.

Jack permaneció en silencio y se acercó a Daniel.

-Date la vuelta.

Daniel hizo lo que le pidió Jack y se dio la vuelta, éste se acercó y le abrió la mochila, rebuscó en ella y sacó un libro, lo abrió y lo miró detenidamente.

-¡Vives doblando la esquina de mi casa! -Jack le enseñó el libro a Daniel, su madre puso el nombre y la dirección de dónde vivía en la contraportada del libro-. Venga, te acompaño a casa.

Jack le volvió a meter el libro en la mochila y se la cerró, ambos comenzaron a andar hacia la casa de Daniel.

-¿Y qué? ¿Te gusta el pueblo? Es bonito, quizás al ser de ciudad te cueste acostumbrarte, yo nunca estuve en la ciudad, ¿Cómo es?

No hubo respuesta, Daniel seguía andando ante la atenta mirada de Jack.

-He visto que te gustan los cómics, yo tengo alguno que otro, si quieres un día de estos puedes venir a mi casa, así los lees.

Continuaron caminando bajo los rayos del sol, que eran a veces interrumpidos por los grandes árboles que adornaban las aceras de la calle.

-Bueno, ya hemos llegado, ¿Es ésta tu casa? -Jack miraba con asombro la casa de Daniel.

Daniel miró hacia el frente y pudo ver una casa blanda con la puerta roja oscura, tenía un pequeño jardín en un lateral con varios gnomos de adorno. Daniel afirmó con la cabeza.

-¡Es bonita! Bueno, te dejo aquí pues

-¡Es bonita! Bueno, te dejo aquí pues. -Jack le extendió la mano, Daniel le miró con sorpresa y le extendió la suya, el tacto de su piel era suave y caliente, Jack se la apretó sonriente y le soltó-. Un placer Dani, ¡Nos vemos mañana!

Jack se dio la vuelta y volvió por donde habían venido, Daniel lo miraba desde lejos, entonces Jack se giró y sus miradas se volvieron a encontrar, Daniel se sorprendió, bajó la mirada y se fue corriendo a su casa, abrió la puerta y entró cerrándola tras de sí.

Su corazón latía, latía muy fuerte, ¿Por qué?

(Continuará...)

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Creado (2020), revisado y editado (2021) por @TomiXuak

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