Me encanta ir a playas nudistas en Fuerteventura y disfruto exhibiendome por zonas donde abundan los mirones. Me pongo un tanga de sumo que deja mis nalgas a la vista mientras el cordoncito queda enterrado entre ellas. Por delante solo una pequeña cortinilla que apenas tapa mi polla morcillona.
Suelo dejarme ver por los corralitos más escondidos y miro dentro por si hay tíos solos con ganas de polla
Al asomarme a uno descubro a un viejo que me mira y sin más me dice: hola putita, estás buscando un macho?
Yo solo tenía ojos para su rabo, gordo y moreno como el viejo que se levanta y me empuja a dentro sin que yo se lo impida. Mientras me soba las nalgas y me pellizca con una mano con la otra hace una seña a otro mirón que pasaba en ese momento por allí
Sin apenas darme cuenta, entre los dos me tumban en una toalla y comienzan a tocarme el culo y meter sus dedos mientras me obligan a chuparles las pollas.
Al final me untaron con aceite solar y me dieron por el culo mientras yo gemía como un salido. Termine lleno de lefa y rodeado de otros mirones que se fueron turnando para follarme el culo y la boca.
Cuando se marcharon todos aún entro al corralito un negrito vendedor de mandalas que me lleno con su rabo negro y gordísimo.
Al volver al hotel tenía la cara, el pecho y las piernas llenas de grumos de lefa y arena. Mi culo abierto no dejaba de escupir leche caliente y pegajosa de todos los miro es de la playa, que además se llevaron en sus móviles un recuerdo que luego pude descubrir en internet
Este soy yo dispuesto a dejar que me follen todos los mirones de la playa





