Juego sexual
 
Notificaciones
Vaciar todo

Juego sexual

1 Respuestas
1 Usuarios/as
0 Reactions
2,512 Visitas
Sophiahot
(@sophiahot)
Miembro iniciado Autor
Registrado: hace 6 años
Respuestas: 7
Topic starter   [#433]

Me llamo Oscar en esa época tenía un amigo llamado Claudio, casi dos años menor que yo el tendría 13 y yo 15, que nos conocíamos desde los 6 años y después de la escuela, nos reuníamos a jugar en su casa o en la mía, que estaba a una cuadra.

Nuestras pasiones en esa época eran los juegos de mesa, a igual que los deportes, ya que las computadoras aun no estaban muy difundidas

Éramos muy competitivos en todos los juegos, que para darle una mayor emoción a esos desafíos, establecíamos prendas que el perdedor debería cumplir si o si, previo a establecerlas de antemano. En ese sentido ambos teníamos como un "honor ", por lo tanto se cumplían al pie de la letra.

Al cumplir Claudio los 13 años, sus padres se separaron, por ese motivo su madre se vio obligada a salir a trabajar para poder mantener la casa.

Como consecuencia, me lo pasaba en su casa todas las tardes después de la escuela, ya que su madre llegaba cerca de las 8 de la noche. Las prendas nos empezaron a resultar demasiado infantiles, y empezamos a buscar algo más atrayente.

Algunas que recuerdo, era permanecer atado, arrodillarse sobre maíz, y otras que poco a poco empezaron a carecer de interés.

Una tarde, de lluvia que la recuerdo muy bien, después de jugar varias partidas, a Claudio, se le ocurrió decir si podíamos jugar por algo, más interesante, digamos que siempre era el que proponía algo más.

            “Porque no, que se te ocurre? Le respondí.

Se quedo un rato pensativo y con una sonrisa algo perversa me contesta:

            “El perdedor deberá masturbar al ganador

En ese momento sentí como un cosquilleo por todo el cuerpo, algo me excito la idea..

            “De acuerdo, pero serán 3 partidas, el que gana dos, es el que reciba el premio”.  Respondí”

            “OK’ Respondió mi amigo.

Definimos 3 juegos distintos, 2 eran de habilidad mental y un tercero que influía la suerte.

Había un cierto nerviosismo, por ambas partes, durante la partida no se hablo palabra, nuestros sentidos estaban puestos en ese juego, había un silencio absoluto

Durante el juego mis hormonas se alteraban, trataba de concentrarme en la partida, pero mi mente estaba en otra cosa, creo que Claudio estaba en situación similar. A pesar de intentar, termine perdiendo por muy poco, pero debía cumplir con lo propuesto.

Mi amigo estaba más que entusiasmado, mientras rápidamente dejábamos  la habitación y nos dirigimos al baño apenas en él, se bajo la cremallera, y saco su pene, que no estaba demasiado parado, lo toque con un poco de resquemor, a pesar de mi excitación. Percibiendo como su excitación se acentuaba, si bien nos habíamos visto desnudos, me sorprendió la dimensión que su miembro había adquirido en ese lapso de tiempo..

No sé qué habría sucedido, de haber sido a la inversa, pero debo conversar que me altero en cuanto se lo toqué, mientras de manera muy sutil,  lo tome con mi mano, iniciando un leve bombeo. Mientras mi amigo decía:

            “Que rico que es”

Sentía el calor de su miembro y hasta como vibraba en mis dedos, eso me producía un cosquilleo interior, mientras sentía como mi propio miembro trataba de liberarse del pantalón.

Notaba como el rostro de Claudio se iba, poniendo rosado, disfrutando y gozando de esa masturbación, hasta notar como su cuerpo se iba convulsionando, hasta que eyaculo un chorro blanco y lechoso, que se impacto contra la tapa del inodoro. Saque mi mano, y las de Claudio se dirigieron a su falo, para evacuar las últimas gotas.

Retorné a mi hogar realmente muy caliente, me encerré en el baño y comencé a masturbarme pensando en lo sucedido y en la verga de mi amigo, nunca me había ocurrido algo así, no era homosexual, pero no entendía que me pasaba.

A la tarde siguiente regrese a su casa, por supuesto que quería mi desquite, aunque a pesar de haber perdido, me agrado repetirlo. Los días subsiguientes continuamos con lo mismo, pero en el cuarto día de perder, le propuse que se desnudase, y acostase sobre el piso, al ver su delgado cuerpo y su verga erecta, me dio la sensación que era más voluminosa.

Comencé a masturbarlo suavemente acariciando su abdomen, me sentía atraído por su verga, creo que mi amigo, sabía que me estaba sucediendo, aunque disfrutaba ampliamente lo que le estaba haciendo, cuando me dice:

            “Te gustaría besarla?

Lo miré algo perplejo, aunque su propuesta llego hasta atraerme, pero no me anime, continuando con mi labor

            “Hazlo, por favor?”

Me incline sobre mi amigo y la besé, mientras me acariciaba la espalda, pase mi lengua, mientras mi mano no dejaba de friccionar, hasta que otra nueva eyaculación humedeció su abdomen. No dejaba de atraerme ese nuevo contacto, a pesar de sentirme algo abochornado.

Al igual que las otras veces me masturbe en mi casa, y al sentirme algo mas aplacado, pensé que no estaba bien con lo que hacía. Al día siguiente decidí quedarme en casa, argumentándole que tenía mucha labor para la escuela, ese fin de semana nos vimos poco.

El lunes retomamos nuestros habituales juegos, aunque Claudio se desnudo para jugar, invitándome a hacer lo mismo, ante su insistencia termine  quitándome la ropa.

Esta vez el juego empezó a perder importancia, mi amigo comenzó a tocar mi verga, la que no tardó en rigidizarse, por consiguiente comenzó el juego hasta que lamio mis tetillas, que también se fueron erizando. Las caricias se fueron incrementando donde ya nuestros sexos estaban totalmente empinados, hubo unos leves besos de boca, en donde ese clima se fue haciendo más candente.

En determinado momento Claudio se levanto, tratando de llevar mi cabeza a su sexo, sin hacerme rogar demasiado, me arrodille frente a mi amigo, besando su falo, que no podía negar que me atraía cada vez más, lamiéndolo totalmente hasta lamer su glande para posteriormente llevarlo a mi boca, deglutiéndolo de una manera muy apabullante. 

Mi boca lo tragaba íntegramente hasta producirme ciertas horcadas, aunque mi desesperación para ingerir su falo era cada vez más apasionante, de una manera alocada comencé a succionar su verga, mientras acariciaba mi cabeza, deseaba hacerlo venirse, y ante mi anhelada manera de actuar, no tarde en sentir una bocanada de su flujo semental, llenar mi boca.

Trague algo de ese líquido, disfrutando de ese sabor como a castañas, que aromatizaba mi cavidad bucal, quedándome algo avergonzado ante lo que había hecho.

Mi amigo me beso, para luego acariciar mi pene, y con lentos movimientos comenzó a  masturbarme, aplacando mi excesiva excitación.

Ya ambos sosegados sin hablarnos demasiado, nos vestimos y continuamos a los juegos, rato después regrese a casa.

Me atraía esa relación que se estaba formando, suponía que terminaría siendo penetrado, a lo que no sabía si estaba dispuesto a aceptarlo, creo por una cuestión personal.

Cuando llegue al siguiente día, le comente que me parecía que no estaba bien lo que habíamos hecho, que prefería tratar de no repetirlo, aceptando mis palabras.

Hacía calor ese día, así que Claudio se quedó en calzoncillos, lo observé un par de veces y noté que estaba  con su miembro muy crecido, mi amigo notó que lo observaba, y me propuso nuevamente que me quedase como él, así que lo hice, es muy lógico que a esa edad, estamos siembre alterados, y con más razón después de haber tenido un cierto contacto.

No tardó mi amigo en tocarme, y besarme, metiendo su mano a través de mi calzoncillo, oprimiendo la masa de mi miembro erguido, rápidamente lo besó y comenzó a mamarlo lentamente, llevándome a un estado de total estimulación, bajando mi prenda y yo la suya.

Tirados sobre la alfombra, de una manera alocada nuestros cuerpos comenzaron a alterarse, en un frenético contacto, cuando en determinado momento giro mi cuerpo quedando boca abajo, cacheteando mis glúteos, hasta apretarlos y separarlos hasta descubrir mi ano, bordeando con su dedo mi esfínter.

Mi cuerpo iba reaccionando, enardecido ante ese intenso acoso, cuando uno de sus dedos fue introduciéndose por mi ano, tratando de impedirlo, pero no de una manera enérgica, para continuar con su objetivo hasta sentir introducirlo totalmente, adosando rápidamente un segundo penetrándolo en la totalidad.

Sus dedos bombeaban mi recto mientras besaba y mordía mi cuello, esa enajenación me había llevado a un estado de total excitación, gimiendo ante esos impulsos en mi salida rectal.

Mientras los extremos de su mano se iban incrustando en mi recto, comencé a ceder ante su objetivo, cuando el índice y el del medio, entraban y salían de mi conducto, mis gemidos se hacían evidentes ante ese movimiento patético.

Sintiéndome  aliviado al ser retirarlos del  cauce, para  recorrer con su verga la raya que forman mis glúteos, como demostrando su atribución, hasta que después de varios movimientos se detuvo, para tantear alrededor de mi ano, me relaje dispuesto a satisfacer su intención. Su glande comenzó a introducirse unos centímetros, invadiéndome un fuerte dolor, pero a pesar de ese malestar permanecí inmutable a la espera de su penetración, a pesar de conocer el tamaño de su aparato..

Su glande se oprimía contra mi orificio con la finalidad de enterrarlo, mi esfínter parecía dilatarse, ante esa propuesta, exhale un grito de dolencia, se detuvo, para continuar después de un rato.  Inmediatamente percibí su punta enterrarse algo más rápido, tomándome de la cintura, empujo, sintiendo un fuerte malestar nuevamente, al que trate de no anunciarlo.

Lo sentí entrar dolorosamente centímetro a centímetro, usurpando poco a poco la intimidad de mi recto. Supongo que cada vez más irritado por ese aparato penetrador, hasta que el orificio parecía latir, tolerando mejor la incursión. Percibía las pulsaciones de su miembro  a través de la membrana de mi recto, sus dedos oprimían mis tetillas,  hasta que después de un fuerte empellón su pelvis se pego a mis glúteos, quedándose estático, como demostrando su predominio sobre mi cuerpo.

Al fin terminó de entrar y la cabeza se alojó profundamente, dejando sus genitales pegados a mi ano, anunciando que la totalidad se cobijaban en mi recto. Mis gritos y gemidos parecía que lo provocaba, porque sus empellones comenzaron a acentuarse, para detenerse y disfrutar al verme ensartado, mientras mi agitación se pronunciaba, disfrutando a su falo en mí recto,  metido hasta mis entrañas, dando la sensación de partirme.

Dejé que mi amigo me siguiese fornicando analmente, estrechando mi ano, para  aprisionar su verga, hasta que súbitamente empezaba nuevamente su  impetuoso bombeo, fue fabuloso, lo hacía de una manera algo feroz, al punto de hacerme sentir su hembra.

Cada tanto retiraba su miembro para volver a meterlo en su totalidad, como de alguna manera parecía querer demostrar su predominio.

Por primera vez sentí que mi recto era humedecido por el semen de mi amigo, apenas la quitó para masturbarme.

            “Estas bien?” Me pregunto

Asenté con la cabeza, mientras me besaba en los labios

Nos higienizamos un poco y sin hablar nada mas jugamos a algo

Como a la hora Claudio comenzó a tocarme, era evidente que quería, nuestros cuerpos desnudos no tardaron en entrelazarse, para llevarme hasta una mesa recostarme sobre ella elevar mis piernas y sin demasiado preámbulo, inserto su verga en mi desflorado conducto. Para iniciar un lento pero conciso bombeo mientras me miraba de una manera, diría como dominante, que aceptaba pasiblemente.

No era como la vez anterior era algo irracional, como si en ese contacto anal estuviese descargando su ansia, en parte me asusto pero a su vez me activaba esa comunión anti natura, donde cada intromisión me hacia elevar mi cabeza. A la vez de sacudirme fuertes palmadas en mis glúteos, pero me excitaba esa violencia y el dolor que se mezclaba con el goce, haciendo ese contacto en algo portentoso, hasta notar mis tetillas alteradas, sin dejar de percatarme que estaba ejerciendo un cierto  influencia sobre mi ser, que fui permitiendo. .. 

Notaba como su cuerpo se convulsionaba contra mis glúteos en cada uno de esos empellones, mientras lentamente amasaba mi verga esperando eyacular junto con mi amigo. Después de unos minutos fue algo delicioso venirme al unisonó con Claudio, cayéndome mi semen en mi abdomen y mi amigo sobre mi.

Antes de irme tuvimos el tercer encuentro, regrese a casa con un cierto ardor en mi recto producto de ese encuentro anal.

Nuestra relación duro un tiempo, a  veces era yo quien lo penetraba pero la mayoría de la veces fue Claudio quien mantenía el liderazgo.

 

 



   
Citar
Compartir:
Criptomonedas

El valor de invertir en Criptomonedas

Guía 2026: Ventajas de Invertir en Criptomonedas y Activos Líderes Invertir…

Bonos de casino: qué saber antes de elegir

Elige inteligentemente: comparativa de bonos con depósito y…