Notificaciones
Vaciar todo

Kitchen

1 Respuestas
1 Usuarios/as
0 Reacciones
13 Visitas
(@teacherklein)
Miembro iniciado Autor
Registrado: hace 5 meses
Respuestas: 4
Iniciador del debate   [#2104]

Mi teléfono vibró sobre la madera de la mesa. Una notificación de Instagram. Era Judith.
"¿Estás en casa?"
El corazón me dio un vuelco. Llevábamos meses jugando al gato y al ratón, acumulando una tensión que ya no cabía en el pecho.
"Sí. Ven ya", respondí.
No pasaron veinte minutos antes de que el timbre resonara. Abrí la puerta y ahí estaba ella. El aroma a ginebra y un perfume dulce me golpearon la cara. Su cabello negro caía en cascada sobre sus hombros y ese vestido ajustado marcaba cada curva de su culo y sus tetas. Sus ojos brillaban, nublados por el alcohol y el deseo.
"Tengo ganas de ti, Rafael", susurró, empujándome hacia adentro.
"Tú también me tienes loco", respondí, cerrando la puerta de un golpe.
No encendimos las luces. Nos dejamos guiar por el instinto hasta la cocina, donde la oscuridad era total y el aire se sentía denso, eléctrico. Ella me empujó contra la encimera fría. Sentí sus manos expertas bajando por mi abdomen hasta encontrar la cremallera de mi pantalón.
"Quiero sentirte ahora mismo", jadeó ella.
"Hazlo, Judith. Eres una perra cuando quieres", gruñí.
Escuché el sonido metálico de la cremallera y el roce de la tela. Judith se dejó caer de rodillas con una agilidad felina. En la penumbra, solo percibía el calor de su aliento chocando contra mi verga ya erecta y palpitante. De repente, sentí la humedad cálida de su lengua envolviendo la punta, succionando con una fuerza que me hizo arquear la espalda.
"Dios, Judith...", gemí.
Ella no respondió con palabras. Se lanzó sobre mi miembro, engulléndolo hasta la base. El sonido era obsceno: un shlicking rítmico y húmedo, el ruido de la saliva mezclándose con la fricción de su garganta. Sentía sus labios apretados, el vacío que creaba al succionar y la lengua jugando con el frenillo. Sus manos apretaron mis muslos, clavando las uñas mientras subía y bajaba con un ritmo frenético.
"Sigue así, no pares", le ordené, agarrando su cabello negro para guiarla.
El placer era una descarga eléctrica. El squelching de su boca trabajando mi verga llenaba el silencio de la cocina. Sentí cómo el pre-cum lubricaba cada embestida, haciendo que el deslizamiento fuera más fluido y ruidoso. Estaba llegando al límite.
"Me voy a correr, Judith. Sácamelo", grité.
Ella se separó justo a tiempo, con un hilo de saliva colgando de su labio inferior. Se desabrochó el vestido, dejando que la tela cayera y liberando sus tetas hermosas y pesadas. Se puso frente a mí, erguida, ofreciendo su pecho como un altar.
Llegó el momento. Disparé ráfagas espesas y calientes de semen que impactaron directamente sobre sus pezones y la piel blanca de sus senos. El líquido blanco se esparció, deslizándose lentamente por la curva de sus tetas mientras ella soltaba un suspiro de satisfacción.
"Mira cómo me has dejado", dijo ella con una sonrisa maliciosa, tocando la leche caliente y untándola sobre su propia piel.



   
Citar
Compartir:
Criptomonedas

El valor de invertir en Criptomonedas

Guía 2026: Ventajas de Invertir en Criptomonedas y Activos Líderes Invertir…

Bonos de casino: qué saber antes de elegir

Elige inteligentemente: comparativa de bonos con depósito y…