Fiesta de almejas
 
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Fiesta de almejas

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 pern
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Topic starter   [#1951]

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                                 Una invitación a una fiesta, nada formal, no mucha gente, la mayoría desconocidas para mí. En realidad solo conocía a mi prima, Laura, que me llevaba como acompañante y a la que llevé en mi coche, un pequeño deportivo japonés rojo descapotable. 

                                   Pensaba que en el regreso quizás pudiera acompañarla, o ella a mí, hasta mi casa y disfrutar de un rato a solas. Vale... soy bisex y mi prima a la que nunca había conseguido tocar era, es, mi fantasía erótica por excelencia. 

                                   Cuando fui a por ella, al verla salir de su portal, su atuendo me dejó anonadada. Consistía en un simple pañuelo que apenas cubría sus pechos. Sólo iba sujeto con unos cordones al cuello y la espalda. 

                                    Su cadera voluptuosa estaba apenas tapada con una minifalda tan corta que buena parte de su precioso culo quedaba al aire. Unas sandalias altas sujetas con dos cintas atadas a sus finos tobillos completaban su atuendo. 

                                 A primera vista pensé que me quería seducir. Pero esa tarde me depararía muchas sorpresas. 

- ¡Hola prima!. ¡Que guapa vas! 

                                 Ella me había dicho que no era nada formal así que yo no tenia puesto mas que un mini short. Además de una camiseta de tirantes sobre el bikini, uno pequeñísimo, que me había enamorado en una tienda hacía unos días. 

                                La reunión se celebraba en un chalet en medio del campo alejado de cualquier vecino curioso y aún mas aislado por un tupido seto. De no ser por el gps no hubiéramos conseguido llegar. 

                               Nos abrió la verja una jovencita ataviada, apenas, con un bikini rojo muy reducido. Todavía era más pequeño que el mío. Admito que me quedé embobada admirándola según entraba con el coche. Empezaba bien la tarde. 

                               Las personas que había son agradables y atractivas y no llevaban mucha ropa encima. Y absolutamente todas eran de sexo femenino. La mayoría de las chicas ya se habían librado de sus blusas o camisetas dejando tetas y vientres al descubierto. 

                               Todas tenían tan poca ropa como mi prima. La mayoría aún menos, alguna de ellas ya con los bonitos y duros pechos al aire. Liberadas de cualquier sujetador. 

                                 Mi prima Laura me presentó a las anfitriones, una hermosa pareja, que frisaria los cuarenta. Vanesa sobre el trabajado y músculoso cuerpo no llevaba mas que la braguita de un bikini bastante pequeña, ya haciendo top less. Parecía el anuncio de un gimnasio o levantadora de pesas.

                           Marta, su mujer, más voluptuosa solo cubría sus rincones mas secretos con un minúsculo bikini. Estos triángulos de lycra apenas tapaban sus pezones y los labios de una vulva que aprimera vista parecían carnosos y gruesos. 

                            Yo iba de sorpresa en sorpresa. Laura las saludó con un beso muy cariñoso en los labios. Sus manos se posaron en la delgada cintura de Vanesa. Juntando su cuerpo al musculoso de la anfitriona. 

                             Mientras Marta me saludaba a mí con un beso algo más casto, pero por poco. Y sujetaba mi mano con fuerza durante un momento más de lo adecuado. Con una mirada franca y directa a mis ojos. 

                             Supongo que esperando una reacción de algún tipo. Yo intenté mantener una cara de poker a pesar de que por dentro empezaba a hervir. 

- Poneos cómodas, estáis en vuestra casa.

- Prima quítate la camiseta. 

- ¿Queréis beber algo?. 

                          Y nos ofrecieron unas bebidas. Además de las anfitrionas otras tres chicas de nuestra edad pululaban por el jardín. En la piscina ya en remojo había otras dos jóvenes, una de ellas la que nos había abierto la verja, que me parecieron universitarias. Contándonos a nosotras nueve en total.

                          Dos de las mujeres bailaban muy juntas sobre el césped. Frotaban sus cuerpos sin complejos al ritmo de la música suave que salía de unos altavoces disimulados bajo el tejado. Me daba cuenta de qué pie cojeaban todas.

                           Eran dos hermosas rubias treintañeras una de ellas en top less enseñando un buen par de pechos de pezones muy claros. La otra llevaba un ajustado y corto pantaloncito y un top mínimo, apenas el pequeño sujetador de un bikini.

                          La que estaba sola en una tumbona se acercó a saludarnos. ¿Os acordáis de los bañadores de las vigilantes de la playa?. Pues llevaba algo así pero con menos tela todavía. Su trikini parecían pañuelitos unidos con cordones. Delgada y fibrada parecía una modelo. Llevaba el pelo muy corto a lo garçon.

- ¡Hola! Guapas. Soy Alex. No dejéis que estás dos os monopolicen. Habrá diversión para todas. Por cierto, ¿Quién es esta belleza?.

- Ya sabes que no me dejo acaparar. Quiero mi parte de la diversión. Esta es mi prima y creo que dará buen juego con todas las demás. 

                               Le contestó mi prima dejándome anonadada. Me empezaba a dar cuenta de que en los últimos meses se había aficionado mucho a los placeres de Safo. Y de que yo estaba en la inopia. Además de ojiplática y cachonda viendo las muestras de cariño que esas monadas se estaban dando a mi alrededor. 

                            La pareja que estaba bailando vino a saludar y conocernos. Dos auténticas bellezas que se engancharon a nuestros brazos, cada una a uno de nosotras. Para mí la que todavía tenía los senos cubiertos. Su saludo fue meterme la lengua en la boca hasta la garganta. 

- Traes una buena adquisición. Nena. 

- Es mi prima. 

- Y vosotras sois muy guapas.

                         Yo le correspondí con la mía y con mis manos rodeando y acariciando la espalda casi desnuda. Viendo el percal ya no me iba a contener. Así que agarré su culo con su total colaboración.

                       Al otro lado la rubia de las tetas al aire y un pequeño tanguita que hacía juego con la prenda que apenas tapaba los pechos de su amiga, le sacaba el pañuelo a Laura mientras besaba su cuello de forma muy cariñosa. 

                       Frente a nosotras las dos jovencitas que habían salido de la piscina se besaban y acariciaban ataviadas solo con las ajustadas y pequeñas braguitas de unos bikinis. Ya se habían librado de los sujetadores rojos. Pero también parecía que esperaban su turno para saludar y hacernos unos mimos. 

                      Sara, la chica que nos había abierto el portón se vino directa a mí. Noté sus pechos húmedos contra los míos, mojando mi bikini. Y lo mejor, sus labios frescos buscaban mi boca. Así que le devolví el beso todo lo largo y húmedo que me atreví. Además de poder sujetar su cadera con las manos.

- Me dije en tí desde que te dejé entrar. ¿Sabes?.

- No claro, pero me encanta.

                       La pareja anfitriona se había retirado un poco. No se acariciaban pero conversaba animadamente y parece que comentaban lo que ocurría a su alrededor. Y por la expresión lasciva de sus caras lo hacían de forma morbosa.

                        Nos reunimos todas junto a la piscina con las copas en la mano donde completamos las presentaciones. Maria, Marta, Sonia, Vanesa. Los nombres se confundían pero los cuerpos eran deliciosos.

                         Al fin supe porqué Laura me había invitado a mí. Ella sabía que soy bisexual y me había visto ligar con mujeres. Sabía que había participado en algunos tríos. Aunque nunca en una orgia como la que parecía que se estaba organizando allí. 

                        Al ver cómo otra de las chicas, la rubia, acariciaba la vulva de Sara por dentro de la mínima tanga de su bikini me di cuenta que aquello pronto se va a convertir en una bacanal. Lo que me encantaba.

                         La ultima pareja, las universitarias en remojo, por fin se unieron al resto del grupo. Morenas y guapas nos saludaron a todas de nuevo con besos en la boca jugosos y lascivos. Una vez reunido el grupo entero se repartieron besos y caricias sin importar quién se los prodigaba a quién.

                         Alguna prenda más iba cayendo descubriendo todavía mas piel que acariciar. Pronto yo me quedé solo con el short, uno muy, muy pequeño de tela vaquera y las tetas al aire. 

- ¿Bailas?.

- Claro. 

- Pero tiene que ser pegadas. 

- Eso esperaba.

                          Una de las rubias me sacó a bailar. Nos pegábamos mucho. Nuestras pieles casi al descubierto se rozaban sin complejos. Notaba sus pechos desnudos frotando los míos en igual condición. Me gustaba esa sensación y me calentaba más. Ni era tímida precisamente y pronto bajo una mano a mí culo. Me hablaba al oído bajito y sensual. 

- Podías haberte quitado el short.

- Pensaba que alguna de vosotras quería sacármelo. 

- Eres nueva pero lo tienes claro. 

- No es que os hayáis escondido mucho. 

- ¿Qué te parece?.

                                    Le di un beso rápido y contesté. 

- Me va a gustar esta fiesta. 

                                   Viendo mi actitud metió la dos manos por dentro de la tela vaquera hasta agarrar la piel de mis nalgas. Me pegué más a su cuerpo disfrutando de las caricias. Colaboraba con ella y también le daba placer recorriendo su suave piel con la yema de los dedos.

                          Empezamos a besarnos lascivas dando lengua y saliva. Ella ya había alcanzado mi ano con un dedo. Mientras yo tenía una mano agarrando una teta y la otra en su vientre intentando llegar a su coñito. Después de un par de canciones volvimos a la reunión.

                          Con las copas en la mano, en corros, nos reíamos por la conversación picante y los chistes subidos de tono. Ninguna era tímida, todas colaborábamos a la discusión con historias picantes de nuestro pasado, pude que alguna inventada.

                         Sara la anfitriona fue la que primero perdió toda su ropa a manos de sus amigas mas jóvenes. Me pasaron el tanga a mí que lo ondeé como un trofeo. Eso hizo que las demás, riendo, pidieran mis pantalones, ya que yo era la que mas vestida estaba. Me quedé con la braguita del bañador sin mas complicaciones, uno muy pequeño, verde, casi un tanga, enseñando las nalgas.

                            Entonces fue Laura la que vino conmigo. No me daban tregua.

- Prima, parece que te estás adaptando bien. 

- Ha habido algunas sorpresas. Sube todo la tuya. ¿Desde cuándo te gustan las chicas?. Pero me gusta el ambiente que hay aquí. 

- Hace ya una temporada.

- Si lo llego a saber antes no te escapas.

- No quiero escaparme.

                         Laura solo tenia la minifalda y mostraba orgullosa sus bonitos pechos. Ya hacía rato que había perdido el tanga. Seguíamos besándonos y acariciándonos mientras poníamos en claro algunos puntos. Conseguí que se corriera con mis dedos bajo su faldita.

                        Alex se acercó a mi y me acarició el pubis, bajando la braguita, delante de todo el mundo, hasta que me la quito del todo. Deslicé los dedos por encima de su coñito encharcado. Aprovechando la oportunidad le di un buen morreo y le quité su bañador dejándola desnuda del todo con su bonita, depilada, húmeda y caliente vulva al aire.

                         Vanesa se acercó a ella por detrás pasándole el pubis por el culo y las tetas por la espalda. Besaba su cuello y hombros. Se agachó hasta que estuvo lamiendo sus prietas nalgas. Lo que la empujó hacia mí. Inclinada se dedicó a lamer y besar mis tetas, me chupaba los pezones como si quisiera mamar de ellos.

                         Un rato más tarde Laura se me acercó otra vez. Pero me daba la espalda así que rodeé si cintura con mis manos y empecé a besar su cuello y lamer sus hombros. También aproveché para acariciar sus tetas. Tenía sus nalgas justo delante de mi cadera, toda una tentación, así que las agarré. Empecé a acariciarlas con suavidad, amasando aquella carne caliente.

                     Sonia, Vanesa y Laura se desnudaron unas a otras con abundantes magreos, caricias y besos y largas lamidas en los pechos de las otras y mordisquitos en sus ya muy duros pezones. Podía verlas de reojo. Lo que nos puso mas cachondas a todas los demás. Alejandra se unió a ese grupo terminando de desnudarse. Al rato, tumbadas sobre el césped se acariciaban unas a otras.

                    Yo me uní a la pareja de rubias ayudándolas a desnudarse del todo. Y dejando que deslizaran sus manos por mi pubis y el resto de mi piel. 

- ¡Vaya con la nueva!. Enseguida te has hecho a la idea. 

- Bueno, no es la primera vez que pruebo algo así. Aunque nunca en tanta cantidad. 

- Solo se trata de pasar un buen rato entre amigas sin celos ni rivalidades. Cuantas más mejor.

- Te juro que me estoy divirtiendo mucho. Y como sigas con los dedos en la pepitilla me voy a correr ya mismo. 

                    Desde luego que no paró hasta que me corrí entre jadeos. María nos cogió las tetas las dos y se agachó a chuparlas. Ambas teníamos los pezones bien duros. Nos besamos mientras ella las chupaba, besaba, lamía, mordisqueaba. Me tumbé en el suelo arrastrándola a ella entre mis muslos.

                        La universitaria se arrodilló sobre mi cabeza dándome a lamer su coño y culo mientras ella le comía el culito a otra de las participantes que se lo había arrimado de pie. Ya no puede abrir la boca más que para sacar las lengua y lamer ese manjar. Separé las nalgas con las manos para poder llegar también al agujero oscuro.

                        Un rato más tarde me estaba morreando con una de las anfitrionas. Estaba sentada en uno de los sofás del jardín. La tenía encima entre mis muslos. Sé que alguien más se agachaba a la espalda de ella obligándome a mí a separar las piernas para poder lamerle el culo a ella, el coño a mí y todo lo que alcanzaba de nuestros cuerpos en el lento y sensual abrazo.

                        Me era imposible mirar alrededor, siempre tenía alguien besándome o poniendo alguna de sus deliciosas partes sobre mi cara. Pero de vez en cuando notaba más manos, labios y lenguas sobre mi piel de las chicas que tenía cerca. 

                            En algún momento el lugar de la chica sobre mi cara lo tomó otra y no sabía quien era. Poniendo el coño en mi lengua, con un sabor delicioso de corridas abundantes en él.

                            La morena le lamía el culo a la propietaria mientras seguía teniendo mi coño en su xoxito en una sensual tijera. Vanesa y la chica morena abriéndose paso por mi culito con dos dedos cada una. Estaba claro que por allí habían pasado muchas cosas. Me encanta el sexo anal.

                           Me limité a relajarme y gozar al máximo, con la sensación del mayor número de cuerpos que nunca había tenido acariciando, tocándose, frotándose con el mío.

                         El orgasmo fue brutal y alguien se ofreció a limpiar con la sin hueso los jugos que manaban de mi coño. Aunque jamás llegue a saber quien fue pues no dejaban de pasar coños o culos o tetas por encima de mi cara. Y yo no paraba de aprovecharlos, lamiendo y chupando. Sin dejar de acariciar con las manos cualquier trozo de piel que tuviera a mi alcance.

                        Al terminar esa ronda algunas nos fuimos a la piscina donde seguimos acariciándonos y jugando. La tarde la disfrutamos en el jardín y la noche en una enorme cama de la que las anfitrionas disponían. La orgía continuaba. 

                     No salí de allí hasta el día siguiente después de disfrutar de un montón de orgasmos.

........ 


Larga y próspera vida


   
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