De aquellos jugos v...
 
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De aquellos jugos vinieron estas leches

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José
(@quique)
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Topic starter   [#1082]

11.31.-Mojada.
11.40.-No paras, lo tuyo es puro vicio.
11.41.-Sí, lo sabes, me encanta.
11.43.-A mí también, pero se folla lo que se puede. ¿Follaste mucho últimamente?
11.44.-Follé esta mañana, pero tengo ganas otra vez y estoy sola. Leí tu último relato y estoy muy caliente.
11.45.-Una buena comida de coño te iría bien.
11.46.-Nada mal.
11.47.-¿Dónde estás?
11.48.-En casa, en el sofá.
11.49.-Te imagino con las piernas abiertas y sin bragas y la visión es tentadora.
11.50.-¿A qué tienta?
11.51.-A comerte el coño.
11.51.-Mmmmm.
11.52.-¿A qué te sabe cuado está mojado?
11.53.-Déjame ver... Mmmm, ahora está muy mojado y sabe entre dulce y salado.
11.54.-Tiene que estar delicioso.
11.55.-Delicioso tiene que ser notar cómo lo saboreas.

Le mandé la foto de una polla inmensa, pues la última vez que habláramos me había dicho que estaba viendo una porno en las que los tíos tenían pollas descomunales.

11.57.-Una polla de estas te iría de lujo.
11.58.-Una polla de esas estaría riquísima para comerla.
11.59.-Y para llenarte el coño.
12.00.-También... Después de hacerme correr con la lengua.
12.01.-En eso soy un especialista. Con las ganas que tienes de que te coma el coño creo que te haría correr dos veces.
12.02.-Me vacunan en breve... A ver si consigo que me la comas pronto. Ni coño te tiene ganas.
12.03.-Y mi lengua está ansiosa de que te corras en ella.
12.04.-Abrir bien las piernas y correrme a chorros.
12.05.-¿Un fin de semana, una noche o unas horas?
12.06.-Unas horas, para después volver y follar a nuestras parejas.
12.07.-Eres bien morbosa.
12.07.-Cómo tú.
12-07.-Pues sí.
12.08.-Me gustan los viciosos morbosos.
12.09.-Somos carne para el vicio aunque delante de la gente aparentamos ser otra cosa.
12.10.-Más o menos, a mí me dicen que tengo cara de morbosa de todas formas.
12.11.-Lo que tienes es cara de tener un polvazo.
12.12.-Eso quieren muchos... Follarme, jajaja.
12.13.-Cuando te pille te voy a exprimir.
12.14.-¿Quieres que lleve el coño depilado o sin depilar? ¿Qué te pone más cachondo?
12.15.-Sin depilar, y si puede ser las axilas también, me gusta lamerlas antes de comer las tetas y bajar al coño.
12.16-Me gustaría ver cómo te pajeas, y oírlo.
12.17.-Todo se andará.
12.18.-Tú ya has visto cómo lo hago yo. Lo hago cómo lo estoy haciendo ahora.
12.19.-¿Cómo lo estás haciendo?
12.22-Mis dedos hacen círculos sobre mi clítoris.
12.22.-Ojalá fuera mi lengua.
12.26.-Salen y entran empapados.
12.26.-Ojalá fueran mi lengua.
12.30.-Sí, tu lengua en mi coño estechito y calentito.
12.30.-Y en el ojete también, entrando y saliendo.
12.32.-Está entrando y saliendo en el coño y en el culo.
12.33.-Fóllame duro.
12.33.- Te follo a romper. ¿Te vas a correr?
12.-37.-Ya me corrí. ¿Estás solo?
Le mentí.
12.38.-Estoy en el sillón con mi tío que mira la televisión.
12.39.-¡Qué morbo!

¿Morbo? Morbo le daría si supiera que estaba en la terraza de un bar con una mano dentro de mi bolsillo con la que me tocaba la polla mientras mi esposa hablaba con unas amigas y si viera cómo Teresita, la hija de una de ellas, recién casada, y que estaba sentada a mi lado, echaba miradas furtivas a mi mano, mano que se movía dentro del bolsillo.

12.40.-Sabes, desde que me pajeo contigo me he vuelto más atrevida con mi marido.
12.40.-Cuenta.
12.42.- Una tarde estando sentados en el sillón me quité las bragas, abrí de piernas, y me toqué el coño delante de él.
12.43.-Se abalanzaría sobre ti te rompería el coño.
12.44. Eso quiso hacer, pero le mandé comerme la boca, las tetas y después el coño hasta que me corrí. Luego me folló y me corrí otra vez. Ahora follamos todas las tardes en el sillón... Me abro de piernas y él, cómo un gatito cariñoso me da lengua hasta que me corrí en su boca... Bueno yo también le hago unas mamadas que lo dejó mirando para Curro.
12.47.-¡Quién me diera estar en su lugar aunque solo fuera una tarde!
12.48.-Ahora tengo ganas de poner mi coño en tu boca y pajearme con tu lengua.
12.49.-Ponlo con tu imaginación.
12.49.-Saca la lengua y mójate los labios.
12.52.-Estoy muy mojada.
12.52.-Lamo tu humedad.

Tardó en volver a escribir, y cuando lo hizo, leí:

12.55.-Me voy a correr en tu boca.

Mi polla mojara mi pantalón y Teresita, que era una mujer muy morena, de veinte años, con unos ojazos negros que con la mascarilla negra puesta parecía Jamín, la de Aladín, estaba viendo la mancha de humedad. Se levantó y fue al servicio.

12.55.-Dámela, dámela.
1.02.-¡Joder que corrida! Fue mejor que la primera.
1.02. Esta noche cae otra paja pensando en ti.
1.03.-Tengo que irme. Voy a encontrarme con mi marido. ¿Me ducho o voy así de mojada?
1.04.-Vete así de mojada y cuando estéis en el coche tira el asiento para atrás y haz que te coma el coño hasta que le llenes la boca de jugos.
1.05.-Pensará que me puse caliente con alguien.
1.06.-Dile que te hiciste una paja pensando en él. Chao.
1.06.-Ciao.

Era la 1.15 cuando. Teresita volvió del aseo con una sonrisa de oreja a oreja. Se había hecho una paja cojonuda. Al llegar ella se fueron mi mujer y las otras cuatro a hacer sus cosas al aseo. Le entré a matar.

-Mojado cómo debes tener el coño después de la paja que te hiciste te lo comía y no tardabas ni un par de minutos en correrte en mi boca.

No negó que se había masturbado, pero cómo la Teresita era curiosa, me preguntó:

-¿Quién era el amigo que te puso tan cachondo?
-Un amigo con tetas y coño.
-Me lo imaginaba. ¿Le metes los cuernos a tu mujer con ella?
-Con ella aún no se los metí.
-¿Y se los quieres meter conmigo, claro?
-La idea es jodida. ¿Qué me dices de lo de comerte del coño?
-Que no soy ligera de cascos.
-Yo apostaría una cerveza a que te acabas de hacer una paja.
-Eso lo hacemos todas, tu mujer incluida, pero de eso a dejar que nos coman el coño... Aunque tu mujer dice que se corre siempre que se lo comes.

Me dejó roto.

-¡¿Hablas con ella de esas cosas?!
-No, lo hablaba tu mujer con mi madre cuando aún vivía con ella y yo ponía la oreja, más de una paja me tengo hecho.
-¿Pensado en que te la comía?
-No, pensando que se la comía a tu mujer.

Y después decía que no era ligera de cascos. Yo seguí a lo mío.

-Entonces no te apetece correrte en mi boca y después en mi polla.
-Nunca se puede decir de esa polla no voy a mamar, pero hazte a la idea de que mi coño no es para... Hostias, mi coño se está mojando otra vez.

Llegaron del aseo mi mujer y las otras cuando la cosa se ponía caliente... Al rato cada cual se fue a su casa.

El marido de Teresita era enfermero y trabajaba de noche, mi mujer cuidaba de los nietos en casa de mi hijo cuando salían a cenar. Ya estaba en cama, me sonó el teléfono móvil que tenía encima de la mesita de noche, lo cogí y oí la voz de Teresita.

-¿Tu mujer se queda toda la noche en casa de tu hijo?
-Sí.
-Estoy desnuda sobre mi cama y necesito un polvo urgentemente.

Me vestí, pillé el coche y cinco minutos más tarde llamaba a su casa de la playa. Me abrió la puerta cubierta solo con una camisa que le llegaba a las rodillas. Miró para los lados, no vio a nadie, y me dijo:

-Pasa.

Entré con la mascarilla puesta, ella estaba sin ella, cerró la puerta, quité la mascarilla, le levanté la camisa blanca y le metí una lamida de culo que hizo que se apoyara con las manos en la parte de arriba de la puerta, abriera las piernas, y me dijera:

-Sigue.

Lamí entre las nalgas y le eché la mano derecha a coño, lo tenía encharcado. La cabrona se acababa de correr. Le di la vuelta, se abrió los cinco botones que llevaba abrochados, se quitó la camisa y la tiró al piso. Desde abajo vi sus tetas redondas y medianas, pero me centré en su coño peludo, pasé la lengua de abajo a arriba con la lengua plana y arrastré cantidad de jugos, me enderecé y le metí la lengua en la boca para que saboreara sus jugos. Me devoró la lengua al tiempo que me echaba la mano a la polla y trataba de apretarla. Luego me fui a por sus tetas, unas tetas con areolas rosadas y pezones medianos. Se las comí bien comidas, luego bajé a su coño y se lo comí cómo se come un pastelito de nata, saboreando con cada lamida, saboreando los jugos que cubrían sus labios, los que tenía cerca de su ojete, y saboreando los jugos que mi legua llevara a su clítoris, me dijo:

-Cuando me corra quiero que la tragues toda.

Le enterré la lengua en el coño. Movió su coño alrededor y corriéndose, me dijo:

-¡Traga, vicioso!

Sentí sus jugos calientes bajar por mi lengua y caer en mi boca. Se corrió mientras jadeaba cómo una perra, mientras sus piernas temblaban y mientras los dedos de sus manos tiraban de mis pelos.

Cuando me soltó los pelos en vez de ponerme en pie seguí lamiendo su coño. Paré solo paré para decirle:

-Voy a hacer que te corras otra vez.

Su espalda se deslizó por la puerta y cuando tenía las tetas frente a mi boca, me dijo:

-Cómeme las tetas.

Al comérselas, ella, que casi estaba en cuclillas, metió dos dedos en el coño, los mojó de jugos y después frotó con ellos el clítoris. No me dejó comerle las tetas mucho tiempo, ya que poco después me puso una pierna sobre un hombro, su coño mojado delante de la boca y no hizo falta que me dijera que se la comiera. Mi legua recorrió todo su coño mojado. Al rato sus gemidos la delataron, se iba a correr. Le quité el pie de encima, me levanté, saqué la polla empalmada y mojada, y le dije:

-Te toca.

No lo entendía. Se lamentó.

-Pero, si me iba a correr.

Metió la polla en la boca de mala gana. Solo le dejé darle media docena de mamadas. La cogí por las axilas e hice que se levantara, luego le levanté una pierna, me agaché y se la clavé hasta las trancas. Al rodear mi cuello con sus brazos, le eché la mano a las nalgas, la cogí en alto en peso, la arrimé a la puerta y le di caña brava. No duramos nada, ni ella ni yo. Su boca comió mi lengua, su coño apretó mi polla y al sentir cómo la bañaba, me corrí y le llené el coño de leche.

Después de correrse quiso más, y más le di, solo que más despacio. Dándole despacio sentía sus tetas apretadas a mi pecho y lo cariñosa que podía ser su boca..., pero cómo pesaba lo suyo, me cansé. El macho ibérico no se lo iba a decir, así que le dije:

-Quiero que te corras otra vez en mi boca.

Sonrió y me dijo:

-Vicioso.

La puse otra vez en el piso. En sus muslos morenos vi mucha humedad cerca del coño y a lo largo de ellos algunos jugos y leche, el resto de nuestras corridas estaba en el piso en cuatro pequeños charquitos. La cogí por la cintura y lamí desde el periné al clítoris sin apretar la lengua, despacio al principio y más a prisa a medida que sus gemidos me lo recomendaron. Cuando cogió mis pelos, me dije: "De aquí salgo calvo", pero no me tiró de ellos, al comenzar a correrse dio con las palmas de las manos contra la puerta y mientras se corría arañó el barniz. La corrida fue gloriosa. Me harté de tragar sus delicias con textura mucosa y sabor agridulce.

Al acabar, la muy cachonda, me dijo:

-¡Qué educación la mía! Se me olvidó preguntarte si querías tomar algo.

Claro que iba a tomar, pero eso si tal os lo cuento otro día.

Quique.

 

 



   
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