Jaquelin era una mujer entrada en carnes...Tenía unas tetas grandes cómo sandías con enormes areolas rosadas y gordos pezones.... Tenía de todo en abundancia. Eduardo, un maduro, alto, apuesto y con un parecido asombroso a George Clooney, paseando a su chiguagua por el parque la vio sentada en un banco. Eduardo estaba obsesionado con las gorditas, gordita que veía, gordita que se quería tirar, y Jaquelin estaba buenísima. Se sentó a su lado, y mirando a las nubes le dijo:
-Amenaza tormenta.
-Espero que no llueva.
Fue decirlo y comenzar a caer un chaparrón. Eduardo se quitó la chaqueta y se la puso a Jaquelin sobre la cabeza.
-¿Le queda muy lejos la casa?
-Bastante lejos, volvía del dentista y me senté un rato a descansar.
-¿Quiere venir a mi apartamento? Queda aquí al lado. Desde allí le podría pedir un taxi.
Jaquelin se levantó. Era chaparrita y desconfiada.
-No lo conozco, señor.
-No soy un asesino.
-Podría ser un violador.
-¿Tengo pinta de ser un violador?
No necesitó mucho para convencerla.
-Vamos luego.
En cinco minutos, Jaquelin, Eduardo y el perro estaban en el apartamento de Eduardo. Nada más entrar y cerrar la puerta, le preguntó:
-¿Le apetece un café...?
-Jaquelin.
Cómo Jaquelin estaba calada de agua, le dijo Eduardo:
-Mi nombre es Eduardo. ¿Le apetece un café, Jaquelin?
Cómo Jaquelin estaba calada de agua, le dijo Eduardo:
-Podría quitarse la ropa y secarla delante del calefactor.
Jaquelin tenía una fantasía, follar con un desconocido, bueno, tenía muchas, pero esa era una de ellas, aún así le dijo:
-No sería prudente por mi parte desnudarme en la casa de un desconocido.
-Lo imprudente sería no hacerlo y coger una pulmonía. ¿Le traigo un toallón para que se cubra después de quitarse la ropa?
Jaquelin, le respondió:
-¿Promete comportarse cómo un caballero?
-Por supuesto.
Guardó el perro, le trajo el toallón, y le dijo:
-Voy a la cocina a hacer el café.
Estaba Jaquelin desnuda, a punto de ponerse el toallón, cuando volvió Eduardo al salón. Al verla, exclamó:
-¡Qué belleza!
Jaquelin, ruborizada, se tapó coño y tetas con las manos.
-¡¿Dónde está el caballero?!
Eduardo, que se había quitado la camisa y estaba a pecho descubierto, acercándose a ella, le dijo:
-El caballero se quedó en la cocina.
Jaquelin, temblando, le preguntó:
-¿Qué me va a hacer?
Eduardo, la besó en el cuello, y le dijo:
-¿Qué hacen un hombre y una mujer en estos casos?
La besó en la boca. Juntó su pecho al de ella. Jaquelin, quitó las manos del coño y del pecho y rodeó el cuello de Eduardo con sus brazos. Se fundieron en un beso largo y apasionado. Luego, Eduardo, se desnudó y quitó los zapatos, cogió a Jaquelin de la mano y con su cipote colgando la llevó a su habitación. Jaquelin se echó boca arriba sobre la cama, Eduardo, a su lado, le volvió a comer la boca, mejor dicho, se las comieron, acto seguido le metió dos dedos en el coño y la masturbó mientras le comió las tetas... Se las comía cómo si estuviera comiendo un manjar, saboreando cada lamida, cada mamada, cada mordisco en los los pezones. Jaquelin le masturbaba la polla, una polla larga y muy gorda. Pasado un tiempo, Eduardo, al sentir los gemidos pre orgasmo de Jaquelin, metió la cabeza entre sus piernas y lamió el coño de abajo arriba con una lentitud pasmosa. Jaquelin movía la pelvis a ritmo lento, ritmo de caracol, aunque las babas las pusiese su coño encharcado. Jaquelin estaba en La gloria, y al cielo llegó cuando sin poder evitarlo le empezó a subir, a subir, a subir, y explotó.
-¡¡¡Me veeeeeengo!!!
Jaquelin se corrió en la boca de Eduardo entre gemidos de loca de atar. Fue tremendo el placer que sintió.
Al acabar, Eduardo, le acercó la polla a la entrada del coño y se la metió. Entró muy apretada a pesar de tener el coño chorreando.
No hubo preguntas, de si estaban casados, solteros o viudos. Solo hubo besos apasionados, caricias y gemidos, y gimiendo, a la media hora, más o menos, le dijo Jaquelin a Eduardo:
-Me voy a venir otra vez.
Eduardo, la folló a romper.
-¡¡¡Me corroooooo!!!
Al acabar de correrse, le dijo Eduardo:
-Ponte a cuatro patas.
Jaquelin hizo lo que le dijo.
Eduardo le lamió el culo, un culo gordo, cómo a él le gustaban. Se lo lamió. Se lo nalgueó. Le folló el ojete con la lengua, con un dedo, con dos, con tres. Jugo con el culo otra media hora, o más. Al final el coño de Jaquelin goteaba y goteando se lo lamió. Después le metió tres dedos dentro, le acercó la polla al ojete, y la dejó quieta. Jaquelin empujo con el culo y se folló la tremenda tranca. Eduardo, cuando sintió que el coño de Jaquelin apretó sus dedos, le folló el culo a lo bestia y se corrió dentro de él. Jaquelin, derrumbándose sobre la cama comenzó a sacudirse y a jadear cómo una perra. Su corrida fue brutal.
Al acabar de correrse, Eduardo, le dio los dedos llenos de jugos a lamer, Jaquelin los lamió y los chupó, y después, le dijo:
-Mi ropa ya debe de esta seca.
Eduardo, le preguntó:
-¿No me vas a hacer una mamada antes de irte?
-¿Se la haría?
Quique.





