El tiempo trascurrió y yo seguía trabajando de prepago y alternando con la universidad. Cosa pesada se me puso y me toco dejar un poco el trabajo, la diversión rechazaba la mitad porque si quería sacar adelante mi carrera tocaba hacerlo y dedicarme a los libros que son bastante voluminosos y no había tiempo. Mi esposo realmente era celoso y eso también me ponía incomoda. Una vez que llegue con el cabello lavado, que me toco lavármelo por la cantidad de semen que me callo, me toco decirle que había ido a conocer un gimnasio y me había bañado haya después de ejercitarme. No me creyó como mucho y quedo cabreado. Al año y medio de casados él tenía que asistir a un congreso lo enviaba su patrocinador a Cartagena. Entonces alistamos maletas, nos fuimos aprovechando el hotel y los pasajes y como no tuvimos luna de miel pues este viaje llegaba en su remplazo. Nos quedamos en el Hilton. Llegamos un miércoles por la noche Bien tarde. Estuvimos en el bar por dos horas escuchando música y tomando margaritas. La noche estaba clara sin nubes dejando ver el mar. Nos fuimos para el cuarto, hicimos el amor de las pocas veces que lo he hecho como en cámara lenta, primero nos dimos una sesión que en esa entonces no le conocíamos el nombre el tántrico. Nos tocamos todo el cuerpo besándonos cada poro, nuestras manos lo recorrían palmo a palmo. nos masturbábamos mutuamente. No hubo penetración e igual ambos nos venimos al tiempo. Descansamos unos minutos tomando cerveza y asomados en el balcón. Yo con una salida de baño el su pantaloneta. Terminamos la noche ahogados en pasión y sexo, amándonos, uniendo nuestros cuerpos, disfrutando placeres excitantes, hasta el cansancio fue casi una hora de sentir nuestros cuerpos fundidos, unidos en uno solo. Terminamos abrazados y así nos levantamos al otro día. Nos arreglamos y nos fuimos para el centro de convenciones, había un desayuno para todos y la inauguración del evento. Duro hasta el medio día en que almorzamos y luego a las dos ya iniciaban ellos. Quedando sola me fui a conocer el hotel, luego Salí a caminar por boca grande. Las playas del laguito y luego me fui a la ciudad amurallada estuve mirando vitrinas tomando cerveza ese día tenia puesto un pantalón de bota ancha, una blusa suelta, zapatillas bajitas y unos lentes para el sol, grandes cuadrados. La tarde trascurrió y a mí se me iba siendo tarde para llegar, ellos ya habían salido de su congreso y cuando llegue David estaba buscándome por el hotel. Al verme venir toda cargada de paquetes se me acerco dándome un beso me recibió varios paquetes, subimos al cuarto. Nos bañamos, nos colocamos ropa más fresca, yo una falda, una blusa suelta y sandalias planas. Salimos del hotel a caminar. Llegamos a la ciudad amurallada entramos, y comimos en un restaurante chino que había y no era muy costoso. Luego salimos a caminar por las murallas ya eran como las 9 de la noche y no había mucha gente. En una de las torres donde hay unos cañones de la época de la colonia paramos a descansar un poco. En uno de ellos nos sentamos y de locos comenzamos a besarnos apasionadamente haciendo crecer las ganas de tener relaciones. Me levanto colocándome encima de él, se desabotono el pantalón y se sacó su verga erecta me la acomode en mi cuquita y me deslice por entre ella. Guua ese fue un orgasmo que nunca olvidare tampoco duramos tanto haciéndolo ahí, estábamos muy arrechos los dos, yo quede toda untada de su semen que me escurría pierna abajo. Seguimos caminando por las calles enamorados besándonos, y jugueteando como dos locos. A las 11 nos devolvimos para el hotel al otro día seguía la convención. Nos despertamos, bajamos a desayunar, luego él se fue. Vi a varias muchachas pasar a la piscina. Ha rico me subí a ponerme un vestido de baño y bajar después a la piscina. El cielo estaba despejado muy pocas nubes en el horizonte. Me senté en una de las camillas de sol y me aplique bronceador. Había que darle color a mi blanca piel. El mesero me trajo una cerveza fría. Se me quedo mirando de arriba abajo. Yo apenas le sonreí dándole las gracias. Me recosté y me deje un rato al sol. El calor me levanto sudando y me metí a la piscina nade un buen rato haciendo ejercicio. Al salir llame al mesero un muchacho de ojos verdes cabello mono con su traje impecable.
– Me puedes hacer el favor y me traes una cerveza bien fría.
– Con mucho gusto mi señora.
Al regresar me la dejo encima de la mesita.
– Tú me puedes hacer otro favor.
– Diga usted.
– Me puedes aplicar bronceador en la espalda.
-- No lo siento no está permitido ese servicio en el hotel.
– Ha bueno muchas gracias.
El muchacho se fue y de pronto escuche una voz melodiosa que me decía - Señora si gusta yo le puedo hacer ese favor. Al Voltear a mirar quien era. Vaya que me quede mirándolo. Un trigueño bien fornido de estatura 1. 75 más o menos y unos encantadores ojos negros.
-¿Y tú no trabajas acá cierto?
-- No preciosa estoy hospedado en el.
– Ha que bien.
Y levantando el bronceador le dije:
– Me vas a hacer el favor.
– Sera un placer.
Me recosté boca abajo y me solté el cordón de la tanga. Dejándole toda mi espalda a su disposición. La que acaricio mientras me untaba el bronceador.
- ¿Te hecho en las piernas también?
-- Si claro hazme el favor.
Se colocó bronceador en sus manos y me lo comenzó a untar por mis muslos. Bajando suavemente recorriendo por las rodillas y volviendo a subir por mi entre pierna le abrí para que me dejara bien. Sus manos hicieron el amague de seguir por mis nalgas y al ver que no me inmutaba prosiguió untando mi trasero. Haciéndole pegar una erección que se le notaba en su vestido de baño, al que yo observaba y que él no se molestaba en disimularla al ver que lo estaba mirando.
– Muchas gracias caballero pero me estas tapando el sol.
– Ha si disculpa preciosa.
Se me acomodo al lado, seguimos hablando. Quería saber de mí que hacía en Cartagena sola, le conté todo. La convención, la luna de miel, de Bogotá, estudiante derecho. Y a la vez le preguntaba también. Caleño viajaba de negocios vendedor de una farmacéutica. Le pedí el favor de amarrarme el sostén del vestido, para levantarme ya llevaba casi diez minutos. Ya era la hora del almuerzo y quedamos de vernos por la tarde. Me encamine buscando a David a quien encontré muy bien acompañado, dos hermosas damas lo acompañaban.
– Hola papi ¿cómo estás? Muy bien por lo que veo. Me las presento eran dos de las escribientes que llevaban. Pasamos a almorzar en la azotea del restaurante ya que no podía entrar en vestido de baño al comedor principal. Pedí lo que me gusta Cazuela de mariscos, arroz de coco patacones verdes, David un arroz de camarones exquisito también.
-- Mami y que piensas hace en la tarde. No sé de pronto salgo a caminar un rato tomarme una cerveza o comerme algún pasabocas por ahí. Y en mi mente pensaba en el trigueño de esta mañana.
– Recuerda que mañana vamos a visitar el castillo y esta noche de pronto vamos a las islas dicen que la rumba haya es fuerte.
– Y que tan fuerte. Me dio curiosidad.
-- Acostumbran a hacer fogatas conjuntos vallenatos, mucho licor, una que otra parejita teniendo sexo y hasta droga.
Pasaron las dos horitas del almuerzo y David regreso al evento. Y yo subí al cuarto tenía que entrar al baño darme un duchazo pero me dio sueño y me recosté un rato. Al levantarme termine de arreglarme y baje otra vez a la piscina. Caminando miraba de reojo a ver si veía a mi amigo disimulando la cosa, llegue a donde esta mañana estuve me senté y decidí primero pegarme un chapuzón, nade un buen rato, me Salí y me aplique el bronceador. Y aquel caballero no apareció en toda la tarde. Me choco no encontrarlo. Me subí a las 5 a la habitación ya más bronceadita, color caramelo así gustosita me arregle de falda nuevamente y al ver que no llegaba David baje Como a las 7 de la noche. Pasando por la entrada del evento vi que todavía estaban varias de las mesas llenas. Y todos los que estaban. Estaba tomando escoses. Entre y preciso en una de las mesas David hablaba con dos colegas suyos.
-- Hola mami ¿Dónde estabas? Saliste a camina.
-- No, no Salí estuve en el hotel,
-- Es que estuve buscándote en la habitación como a las 5 y luego baje por la piscina y no te encontré.
– Yo me subi a las 5 a la habitación nos debimos de encontrar caminos diferentes.
– David ya tenía sus tragos en la cabeza.
-- Mami quedamos varios de entrar a la discoteca del hotel y si tú quieres podemos acompañarlos.
– Si claro rico.
Yo tenía ganas de tomarme unos tragos y rumbear un poco. Entonces subimos a la habitación a cambiarse ponerse algo mas sport. Cuando bajamos la disco estaba llena entramos, la música sonaba a buen volumen de manera que dejara hablar y escuchar. Yo pedí media de ron, ellos siguieron tomando escocés, me empezaron a presentar a las esposas y sus colegas. Una de ellas la vi en la piscina, hoy en la mañana cuando conocí el trigueño. La noche comenzaba y el trago hacia su labor, bailamos bastante. Y de pronto en un piso superior estaba mi trigueño mirándome bailar. Nuestras miradas se cruzaron, le sonreí y levantándole la mano lo salude. A los 5 minutos bajo y se nos acerco, saludo a todos como si los conociera. Todos ellos pensaron que era del congreso y lo saludaron, eso sirvió para que pudiera estar con nosotros, Bailamos varias veces. No le pregunte de esta tarde. Pero me conto que le había tocado ir al hospital a revisar un equipo del laboratorio.
– A la verdad yo no estuve en el hotel en la tarde.
Le conté, (que mentirosa) pensé. La fiesta estaba muy buena y ya eran casi 12 de la noche y preciso Daniel ya estaba bien ebrio como varios en la mesa. Los que comenzaron a dirigirse a sus cuartos. Yo apenas me había tomado media de ron que pedí estaba sobria todavía. Y estando bailando con Ricardo que al fin le supe su nombre al ver a la mesa vi a David cabecear.
– Me puedes hacer un último favor por esta noche.
– Si claro que deseas.
– Me puedes ayudar a llevar a David a la habitación.
Desperté a David y le dije. Vamos papi ven a acostarnos ya.
Y en medio de su borrachera se levantó y trastabillando lo llevamos al cuarto, lo acostamos en la cama quitándole los zapatos la camisa.
- Bueno ya listo. Hay te agradezco que me hayas ayudado.
Nos acercamos a la puerta. Y ambos salimos yo cerré y le dije acercándomele y tocándole su pecho con mi dedos.
– Bueno la noche es joven todavía ¿vamos a algún lado? Lo agarre de la mano y caminamos al ascensor.
– ¿A dónde te gustaría ir?
-- Me contaron de las islas que la rumba es fuerte y hasta el amanecer.
– Si son geniales. Vamos entonces a las islas.
Llegamos al embarcadero y salimos en un bote que llevaba otra dos parejas me senté a su lado, su mano me acariciaba mi pierna y yo miraba el recorrido, me coloque una manta pues el agua salpicaba muy fuerte. Y me estaba mojando al llegar me alzo para dejarme sobre la arena. Vi varias fogatas y os acercamos a una donde se escuchaba aires vallenatos, y la gente cantaba y otros bailaban. Un chico nos ofreció trago y pedimos ron. La música sonaba en agradables compas, la algarabía de la gente era pegajosa y nos entusiasmaba a bailar. Uno de los ritmos era romántico y nos abrazamos bailando bien pegaditos, vi como parejitas se alejaban en la oscuridad de la playa, mirándonos de frente me beso y retiro su boca yo le agarre la nuca y voltee unos grados mi cara y lo bese. Unimos nuestras bocas en un beso apasionado, sus manos recorrían mi espalda y llegaron a mi trasero arrimándome a su cuerpo. Nos soltamos y agarrándole la mano le dije.
- Ven vamos busquemos un lugar más privado.
Caminamos alejándonos del grupo de baile y empezamos a ver parejitas teniendo relaciones sexuales en la oscuridad yo me solté la blusa y seguimos caminando nos acercamos a donde habían dos parejas
– Ven hagámosle compañía.
Yo me solté la falda dejándola caer al piso y la blusa, no tenía sostén. Sentándonos nos miraron, las chicas estaban montadas encima de los muchachos completamente desnudos follándo. Se notaban que los caballeros eran de la zona, morenos y de buen tamaño, las chicas paisitas turistas en busca de buen placer. Mi mamo recorrió una de las piernas de uno de los muchachos hasta llegar a tocarle sus huevos las chicas no dejaban de follar gimiendo de placer. Ricardo también se había desnudado, y se me acerco colocándome su verga en frente de mi cara. Lo voltee a mirar agarrándosela y rosándomela por la cara para luego metérmela a la boca, agarrándome de sus piernas deje que me follara por mi boca. El muchacho que acaricie me mando la mano a mi cuquita y yo abrí mis piernas dejándolo acariciarme, dedeándome, la otra pareja pararon y la chica se levantó y acercándose a Ricardo le paso su mano por su trasero. La que el agarro y se la coloco en su verga. Su compañero se me acerco y me metió su mano por mi cuquita y la otra mano una teta. Seguía mamándosela a Ricardo mientras la chica me la sostenía y se besaba con Ricardo. La otra parejita también paro y el muchacho también se me acerco y entre los dos caballeros me agarraron botándome al suelo, uno me cogió por la espalda y me abrazo con sus brazos fuertes y me coloco su verga en la entrada de mi cuquita penetrándome de una y el otro su verga en mi cara la que me metí a la boca, Mientras las chicas se quedaron con Ricardo acostándolo en la arena, una se lo mamaba y la otra, le coloco su cuquita en la boca para que se la chupara. A mí me seguían follando deliciosamente y me deleitaba mamando la verga de su compañero. Después de un exquisito orgasmo cambie de cliente en sus posiciones. Después de otro orgasmo le dije al que se la mamaba que me la metiera por mi trasero.
El enseguida se colocó, dejándome disfrutar de una doble penetración espectacular, lujuriosa. Todo paso muy rápido sin detenernos a pensar lo sucedido. Solo disfrutamos el momento. Sus cuerpos se unían a mí en una sinfonía excitante completamente entregados al placer a la lujuria de tenerlos a ambos dentro de mí y ambos muchachos se vinieron dentro de mí dejándome toda untada, de su semen que escurrió por mis piernas. Me pare buscando mi ropa. Mientras me vestía, Ricardo terminaba con las muchachas derramándose por fuera en uno de sus cuerpos besándose con ambas. Salimos de ahí con Ricardo, nos montamos en un bote que nos trajo de regreso a la ciudad. Por el camino. Me quede mirando a Ricardo.
- ¿Ricardo que fue eso, que nos pasó?
-- No, la verdad no sé qué paso, fue la locura.
Y juntándonos nos abrazamos y seguimos el viaje. Llegamos al hotel, me dejo en mi habitación.
- ¿Nos vemos mañana? - No se tal vez no.
Ricardo se fue y yo entre. David, profundo, me bañe y me acosté pensativa de lo que había pasado. Se sintió raro. Al otro día con David nos levantamos tarde y fuimos al castillo. Almorzamos tardísimo como a las 4 de la tarde. Luego en la noche fuimos a conocer un club de yates, nos tomamos unas cervezas y regresamos al hotel. Al otro día nos levantamos y pisciniamos en la mañana y ya en la tarde nos devolvimos ya para Bogotá.
Con todo mi amor
Diana lucia Saavedra correo d****@outlook.es.




