Aquella mañana me levante impaciente, era el primer día con mi Ama, la señora Marga. Apenas había podido dormir, no había dejado de pensar en ella y en sus palabras: “no te aconsejo que me hagas enfadar o provoques porque puedo hacer esta semana para ti una pesadilla “. Repetir y recordar aquellas palabras en mi mente me excitaba. Estaba deseando recibir dolor y humillaciones por parte de Ama Marga. No era consciente de lo estúpido que podía llegar a ser mi plan, provocar a la señora para recibir sus castigos no era una buena idea . No era consciente de lo dura y sádica que podía llegar a ser la señora Marga, ese fue mi gran error, menospreciar su carácter estricto.
Mi señora Marga tenía preparado un traje de mujer de criada para mí. Me indicó que su esclavo vestiría con traje de “chacha “. Me vestí con un traje negro corto hasta los muslos, unas medias de liga y unas pequeñas bragas. El toque final fue unos zapatos de tacón de la señora. Me sentía ridículo y humillado con aquella vestimenta pero a la vez orgulloso porque era lo que seseaba la señora Marga. Me dio un sinfín de instrucciones que debía cumplir, eran labores diarias que debía realizar cuidadosamente. Me explicó detenidamente y con tono alegre cada una de las tareas que debía realizar. La primera parte de mi plan estaba en marcha, desobedecí en multitud de tareas, pretendía enfadar a la señora y así ser castigado por ella, deseaba sentir su dureza hacia mí. Acerté, la señora se enfadó, aunque no como imaginaba, se armó de paciencia conmigo.
- Eres un estúpido, no eres capaz de realizar tus tareas tal como te han indicado, no sirves para nada… solo para comer bragas - . Me recriminó enfadada pero no me castigo. Me recordó mi nuevo nombre de esclavo, ahora era el “come bragas “debido a nuestros acontecimientos anteriores en donde no paraba de quejarme y tuvo que amordazarme de aquella manera. Yo era conocedor tras su sinceridad que ella adoraba tener a un esclavo inmovilizado y amordazado para castigarle como deseara sin palabra de seguridad.
Quedé algo decepcionado, no había sido castigado por la señora Marga, algo que yo tanto anhelaba y deseaba. Mi comportamiento desobediente continuó aquel día, trataba con educación a mi señora pero siempre encontraba alguna forma de desobedecer y enojarla. Aquel día decidí que no quería comer aquella detestable comida que me correspondía desde que había llegado. Indiqué a mi señora que ya estaba harto de aquellos guisos, deseaba comer algo diferente. Sabía que la señora se enfadaría y me daría de comer ella con sus guantes y la cuchara, algo tremendamente humillante que tanto interés había despertado en mí. La reacción de la señora no fue como yo esperaba:
- Bien, no comas, no hay otra comida - . Se marchó de la cocina. Quedé frustrado, no había conseguido mi objetivo. Algo extraño sucedía a mi señora, su carácter estricto había desaparecido, unos días antes no habría dudado un solo segundo en castigarme. No comprendía aquella situación.
A lo largo de aquel día intenté desobedecer a propósito en las tareas y ordenes que me encomendaba la señora Marga. Poco a poco fui acabando con la paciencia de mi señora, ella notó que algo extraño me ocurría. No había dejado de desobedecerla y provocarla. El comportamiento tan esplendido de los últimos días se había disipado, había retrocedido en mis modales y obediencia.
Terminé forzando mi plan hasta el extremo, acabé definitivamente con la paciencia de la señora Marga. Deseaba provocarla y enfadarla para sentir sus castigos y humillaciones, pero era tan estúpido que me equivoque por completo llevando a cabo aquel pésimo plan. Había conseguido enfadar a la señora Marga, me ordenó levantando la voz y gritando que me sentara en una silla. Obedecí y me senté frente a ella.
- ¿Porque llevas provocándome y desobedeciéndome todo el día ?.... si me mientes te iras por esa puerta de inmediato para nunca más volver – Me preguntó enojada con mi comportamiento. La señora Marga era la única persona en este mundo que podía sacarme la verdad, nunca había sido tan sincero con nadie.
- Lo siento señora deseaba provocarla para ser castigado y humillado por usted. Me encantaría probar la pesadilla que me prometió que podría pasar en esta casa, deseo sentir toda su dureza - La respondí avergonzado por mi plan tan estúpido.
- Eres un verdadero estúpido…. Deseaba ir poco a poco y enseñarte a ser un buen esclavo…. Pero tú quieres “sentir una pesadilla “ …. ¿de verdad es lo que quieres? – Me preguntó la señora enojada.
- Si, señora Marga, es lo que quiero - . Respondí con un tono de voz bajo intimidado por la vieja señora Marga.
- Entonces es lo que obtendrás, te aseguro que lamentaras tu decisión. Te aseguro que puedo ser terriblemente dura y sádica, me subestimas y te burlas de mí. A partir de mañana vas a conocerme de verdad…. Voy a sacar mi lado más estricto y cruel…. Te aseguro que voy a disfrutar mucho castigándote y humillándote…. Al finalizar el día estarás suplicando perdón… Pero esto no funciona así… tu no decides cuando soy estricta y cuando no…. Tu castigo va a durar tres días. Los próximos 3 días vas vivir la pesadilla que tanto deseas….. te aseguro que terminaras suplicando perdón y reconociendo que estabas equivocado -. La señora Marga se marchó de la habitación y me dejó allí solo. Ahora si había hecho enfadar a la señora Marga, mi plan había funcionado. Mi estupidez no tenía límites, había cometido un enorme error deseando vivir la dureza de mi señora.
Al día siguiente la señora Marga me estaba esperando con mi traje de criada y mi ropa femenina. Comencé a vestirme bajo la atenta mirada de la señora Marga. Fui a ponerme las bragas cuando me detuvo.
- No, esas bragas no… vas a llevar estas otras - . Me mostró unas bragas de goma elásticas. No entendía aquel cambio pero al mostrarme otro objeto pronto lo comprendí. En una de sus manos agarraba unas bragas elásticas de un tejido como de goma o plástico y en su otra mano portaba un enorme pene de goma.
- Vas llevar metido en tu culo este pene de goma, las bragas elásticas se ajustaran de tal forma que no puedas expulsarlo. Ahora inclínate y abre las piernas - . Aquel pene de goma era grande y parecía ser doloroso. Me incliné obedientemente y abrí las piernas. Escuché como la señora Marga se enfundaba sus guantes de goma apretados en sus manos y brazos. Noté la punta del pene de goma tocando mi ano y poco a poco comenzó a introducirlo en el interior de mi culo. Sentí una fuerte presión, la presión se convirtió en dolor y el dolor aumentó hasta convertirse en algo mucho más
AAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHH me quejaba mientras la señora Marga continuaba forzando el pene de goma dentro de mi culo. Se detuvo y me hablo con tono enojado:
- Este pene va entrar en tu culo hasta el fondo, por las buenas será más sencillo para ambos y por las malas te aseguro que te va a doler mucho - . Empezó de nuevo a introducir el pene de goma en mi ano. Volví a quejarme Ahhhhhhh y el pene de goma volvió salirse de mi culo.
- Apoya la cabeza inmediatamente en el sillón - . Me ordenó mal humorada. Apoyé la cabeza de rodillas en el sillón de la habitación. La señora se inclinó hacia mí y noté como empezó a introducir algo en mi boca. Esta vez me cogió desprevenido, averigüé que eran sus bragas sucias cuando entraron en mi boca, reconocía aquel sabor.
- Por las malas será peor…. El “ come bragas “ ahora estará calladito sin quejarse - . Apoyó su rodilla en mi cabeza por la parte de atrás, su grande y carnosa pierna me sujeto el rostro contra el sillón aplastándome la cara para que no me moviese. Su otra mano enguantada acercó el pene de goma a mi culo y comenzó a introducirlo de nuevo. Esta vez fue mucho más dura, forzó y forzó el pene para que fuese entrando dentro de mí. Mis quejas quedaron silenciadas mientras la señora continuaba forzando el pene con fuerza dentro de mí. Era terriblemente doloroso, el pene no entraba en mi culo pero la señora insistió hasta que entró por completo hasta el fondo. Tenía los ojos húmedos del dolor que me había producido introduciendo su pene de goma. Colocó las bragas elásticas en mi cuerpo y se ajustaron a mi cintura apretadas. La goma de las bragas se ajustaba en mi culo e impedía pudiese expulsar su pene de juguete. Hizo un nudo con el cordón de las bragas cerrándolas a mi cintura.
- Vas a llevar el pene dentro de tu culo todo el día, me da igual cuanto te duela. Te aseguro que no vas a poder deshacer este nudo. ¡Ahora ponte a realizar tus tareas¡ - . Comencé a realizar mis labores diarias de la casa, el pene me dolía profundamente en mi interior. Era muy difícil realizar las tareas con el pene dentro de mí. Caminaba muy despacio de un lado para otro y apenas mantenía el equilibrio sobre los tacones que la señora me había prestado.
Una hora después apenas había comenzado mis labores, iba tan despacio y con tal dolor en mi culo que era dificultoso para mí. La señora Marga apareció para supervisar mis tareas, observó que apenas había empezado y lo poco que había hecho lo había hecho de forma desastrosa.
- Te dije que hicieses tus tareas y no me hicieses enfadar más de lo que ya estoy contigo - Me recriminó la señora Marga.
- Lo siento señora, el pene de goma me duele mucho - Traté de disculparme.
- Más de dolerá a lo largo del día, te aseguro que no te lo voy a quitar, aprenderás a realizar tus tareas. A partir de ahora las realizaras con el pene dentro de tu culo - . La señora estaba enojada. Sacó del bolsillo de su delantal unos pequeños objetos metálicos. No pude observar de que se trataba hasta que se acercó a mí y me mostro el contenido de su guante.
- ¿Ves estas pinzas de metal ?.... te ayudaran a realizar tus tareas - Se acercó a mí y colocó las pinzas de metal en mis pezones. Eran unas pinzas con pequeñas estrías que presionaban los pezones duramente. Una pequeña ruleta las ajustaba a los pezones de tal forma que sentías un tremendo dolor. Ambas pinzas se sujetaban mordiendo mis pezones duramente y unidas por una fina cadena de metal entre ellas.
Ahhhhhhhhhhh me quejé, Ahhhhhhhh, eran dolorosas aquellas pequeñas pinzas metálicas. Recibí dos fuertes bofetones provenientes de los guantes de la señora Marga.
- No quiero escuchar quejas…. – La señora enojada se dirigió al salón donde había utilizado sus bragas para amordazarme cuando me introdujo el pene de goma en mi culo. Regresó con ellas en la mano y las introdujo en mi boca.
- Ahora no tendré que escuchar tus patéticos quejidos. Cuando vuelva espero que hallas terminado todas las tareas porque si no el próximo par de pinzas irán a tus testículos - . Ahora era mucho más complicado realizar mis labores. A cada movimiento me dolía el pene que llevaba introducido y las pinzas metálicas no paraban de morder mis pezones. Intenté realizar las tareas lentamente pero era muy difícil de aquella forma. Volví a pagar las consecuencias, la señora no dudó en colocarme otro nuevo juego de pinzas en mis testículos. Ahora el dolor se extendía por varias partes de mi cuerpo. La señora estaba siendo muy estricta conmigo, tal como yo deseaba, pronto empecé a darme cuenta que no había sido buena idea provocarla de aquella manera y desear toda su dureza.
La señora Marga comprobó que no había realizado mis tareas, había transcurrido la mañana y mi torpeza me había impedido finalizarlas. Apenas pude realizar unas pocas tareas y mal hechas.
- No has realizado tus tareas…. Te aseguro que mañana te esforzaras más…. Esta noche te enseñaré que ocurre cuando me desobedeces…. Tendré que insistir con la correa de piel, la última vez fui demasiado blanda contigo. Comprobaremos si se rompe antes tu culo o la correa – La señora enojada se inclinó y me sujetó por el pelo para llevarme hasta la cocina.
- Es la hora de tu comida …. – Me indicó mientras me sentaba en una silla de madera. Agarró un gran manojo de cuerdas y comenzó a atarme a la silla. Ató mis manos al respaldo de la silla y posteriormente mis pies a cada pata. Me rodeó con otra cuerda larga alrededor de la cintura y de la silla. Me inmovilizó por completo a la silla. Noté como cerró fuertemente todas las cuerdas, me apretaban duramente, estaba atado de una forma muy estricta a la silla. La vieja señora Marga agarró la olla y empezó a verter en mi plato aquella comida que tango odiaba. Llenó el plato tan solo hasta la mitad. Algo extraño estaba a punto de ocurrir, lo presentía. Siempre rebosaba el plato de comida para humillarme y esta vez solo lo llenó hasta la mitad.
- ¿Te acuerdas de lo que te advertí que pasaría si me desobedecías…. ¿ Que condimento especial llevaría tu comida? – Me preguntó. Lo recordaba a la perfección pero quería pensar que no se refería a aquella idea tan humillante. Agarró el plato relleno a la mitad de alimento y caldo y se marchó con él. Escuché que la señora se adentraba en el interior del wc y cerraba la puerta. Al cabo de diez minutos regresó con el plato agarrado entre sus guantes de goma. Me mostró el plato y sentí terror. El plato de comida con aquel guiso que tanto odiaba estaba lleno de su orina y heces.
- ¿Querías vivir una pesadilla, verdad ?…. Aquí la tienes… te aseguro que es lo que vas a comer estos tres días hasta que acabe tu castigo. - Me recriminó furiosa.
- No señora Marga, lo siento … yo …. Eh – Traté de disculparme asustado y casi tartamudeando . La señora Marga hizo caso omiso de mis suplicas y sacó de un cajón un abre- bocas metálico. Colocó el utensilio metálico en mi boca de tal forma que la mantenía completamente abierta.
- Noooggggg porrrfffgggg jjaaaagggggfooor - Apenas podía hablar con el abre – bocas manteniendo mi boca abierta de par en par. Sentía una fuerte presión en la mandíbula de los pequeños metales que abrían mi boca.
- Ahora tragaras toda tu comida… me dá igual cuanto lloriquees hasta que no termines todo el plato no te liberaré de la silla. Vas a aprender a no provocarme ni desobedecerme - Agarró la cucha con su mano enguantada y la introdujo dentro del plato, agarró un trozo de su caca mezclada con orina y pequeños trozos de aquel apestoso guiso. Introdujo la cuchara en mi boca sin dificultar debido al abre – bocas.. Degusté un sabor horrible, me sentí completamente humillado. Me negaba a tragar aquella apestosa comida mezclada con los desechos de mi señora. Era terrible el sabor, un sabor podrido.
- Ahora o tragas por las buenas o ¿tengo que ayudarte ?... tú decides - . Aquella frase ya la había escuchado en numerosas ocasiones. La señora Marga me daba a elegir entre obedecer por mí mismo u obedecer de otra forma que no me iba a gustar con su ayuda. No escarmentaba y siempre parece que yo elegía que fuese por las malas. Su mano enguantada agarró la fina cadena que enlazaban ambas pinzas que aún llevaba sujetas en mis pezones, tiró de la fina cadena y sentí un dolor tremendo.
- Yo te ayudaré a tragar – Comenzó a reírse mientras tiraba más fuerte de la cadena de las pinzas. No tuve más remedio que tragar. Tragué toda la cucharada y liberó la fina cadena de las pinzas. Ahhhhh el dolor y la humillación eran terribles. Volvió a introducir la cuchara de nuevo en el plato y repitió el mismo procedimiento. Vertió todo en mi boca y tiró de la fina cadena de nuevo provocándome un dolor insoportable, no tuve más remedio que volver a tragar. Traga lo antes posible ya que el dolor que provocaba las pinzas al tirar de ellas era insoportable.
Transcurrido un largo periodo de tiempo terminé todo el plato, no tuve otra opción. La señora me indicó que tenía una buena noticia y una mala para mí. A la señora Marga la encantaba dar dos noticias, una buena y una mala, era algo característico de ella. Empezaba a conocer a mi señora y sus costumbres.
- La buena noticia es que ya casi has terminado todo el plato… la mala es que mañana habrá más. Has provocado mi enfado y estas castigado durante tres días. Está va a ser tu comida…. Lo peor para ti va a ser mañana. Yo no voy al baño a descargar mi vientre cuando quiero, eso es algo que surge solo y en el momento más inesperado…. Mañana tendré que utilizar un pequeño enema que guardo…lo inserto en mi culo y al cabo de unos minutos me vacía el vientre por completo… sale todo completamente líquido y en grandes cantidades, te puedo asegurar que puedo llenar más de un plato debido a mi gran estomago …Me vacía el estómago por completo . Te aseguro que disfrutaras de tu comida – La señora comenzó a reírse a carcajadas como una bruja. Comprendí que no debí de desafiarla, ahora estaba pagando las consecuencias y recogiendo lo que había sembrado. Mi plan fue un auténtico error, no debí subestimar a la señora Marga.
La señora Marga agarró un trozo de servilleta de papel, se levantó su delantal y se limpió su culo con la servilleta. Me mostro la servilleta completamente marrón de su culo.
- En esta casa no se desecha nada…. Ahora traga el trozo de papel – Lo introdujo en mi boca y comenzó a reírse de nuevo observando cómo iba tragando poco a poco el papel sucio.
El día no había terminado, la señora se propuso ser muy dura conmigo, la había retado y desafiado una y otra vez a lo largo del día para desatar su furia y es lo que había conseguido. La pesadilla que me indicado que podría suceder no había hecho nada más que empezar. Aquella noche la señora Marga me condujo hasta su habitación. Me ordenó que me tumbase boca abajo en la cama. Era la hora de su castigo prometido, iba a insistir con su correa por mi comportamiento. Se aseguró de inmovilizarme, ato mis manos al cabecero de la cama y mis pies al otro extremo de la cama. Colocó un collar grueso de animal en mi cuello y lo cerró ajustándolo entre los barrotes delanteros de la cama. De aquella forma no podía moverme, manos y pies atados y mi rostro sujeto por el collar que impedía pudiese ladear la cara. No podía girarme para contemplar a mi señora, solo podía escucharla tras de mi a un lado de la cama. Intentaba girar mi rostro pero era imposible con el collar anclado al cabecero de la cama.
- Esta vez voy a ser muy estricta contigo… te aseguro que vas a llorar de dolor…. Vas a odiar mi correa de piel… Querías que fuese dura contigo… pues lo voy a ser…. - . Me recriminó la señora aumentando mi miedo, ahora sabía de lo que era capaz mi señora, era realmente sádica.
- ¡¡Ohhh se me olvida un pequeño detalle ¡¡ - dio una palmada sonora entre sus guantes de goma teatralizando que se la olvidaba algo y burlándose de mí. Salió de la habitación y regresó al instante con una de sus bragas blancas completamente sucias, el color del interior de sus bragas era marrón y amarillo. Aquellas bragas las había sacado de la lavadora, llevaban días allí metidas . La culpa de la suciedad de su ropa interior era mía, llevaba varios días sin realizar mis tareas, entre ellas poner la lavadora. Sus bragas apestaban a caca y orina.
- Este es un regalo para el “come bragas”. ¡Abre la boca¡ – Me ordenó riéndose. Introdujo sus bragas apestosas en mi boca y degusté un sabor rancio y horrible. Agarró una media de color oscuro del cajón de su mesilla y la colocó en mi cabeza. Su media oscura envolvía mi rostro y me aprisionaba. De esta forma no podía escupir su mordaza. Ahora mi visión era reducida, no podía girar el rostro por el collar y su media oscura me impedía ver con claridad. Tiró del extremo de su guante ajustándoselo a su brazo y en ese momento sonó mi teléfono móvil. Creía que había sido salvado por aquella llamada. La señora Marga observó que era mi madre y agarró mi teléfono entre sus guantes. Comenzaron a hablar y hablar durante un largo tiempo entre ambas. La escena era inverosímil. Yo me encontraba inmovilizado en la cama y amordazado con sus sucias bragas en mi boca y la señora Marga sentada a un lado de la cama hablando por teléfono con mi madre.
- Ohhh no te preocupes querida, tu hijo se está comportando muy bien. Es obediente y está muy bien alimentado, le preparó una comida especial todos los días… le encanta – Empezó a reírse mi señora.
Estuvieron hablando durante mucho tiempo. Al terminar la llamada, la señora Marga agarró su correa de piel entre su guante por el mango que llevaba grabado su nombre .
- ¿Creías que tu mamaíta iba a salvarte ?... hoy no te va a salvar nadie…. Va a ser una noche muy larga para ti…. Estas bien atado y amordazado como a mí me gusta, sin tu palabra de seguridad ni tener que aguantar tus quejas ¿Deberías recibir . 100 correazos…. Quizás 200? …. Iremos viendo… Ohhh mejor tengo una buena idea… Cada vez que lloriquees empezaré la cuenta desde cero… te aseguro que llegará un momento que te quedes sin lágrimas y decidas soportar tu castigo sin lloriquear… Por tu bien espero que obedezcas y no lloriquees porque puedo estar azotándote toda la noche si es necesario… y tu calladito sin quejarte - . JAJAJAJA. Había despertado el lado sádico de la señora Marga, se notaba que ella estaba disfrutando siendo tan cruel.
Aquella noche descubrí el lado sádico de mi Ama y las consecuencias que ello conllevaba . Ella llevaba razón, siempre llevaba razón, aprendí a no volver a retarla o desobedecerla a propósito. Aquel castigo nunca se me olvidará, acabé con el culo completamente magullado y con sabañones. Cada nuevo correazo era una verdadera pesadilla y yo permanecía en silencio sin poder moverme. Cada vez que empezaba a lloriquear se detenía y volvía a comenzar desde cero a azotarme con su correa. Nunca terminábamos la cuenta de cien correazos, siempre volvíamos a empezar. La señora Marga se burlaba de mí con sus palabras:
- Ohhhh ya estas lloriqueando…. Tendré que empezar la cuenta desde el principio…. Tan solo tienes que decirme que pare y me detendré – La señora acercó su rostro al mío y se burlaba indicando que no escuchaba nada. Su mordaza sucia me impedía articular palabra. Deseaba pedir perdón e indicarla que había aprendido la lección, pero no podía emitir sonido. La señora Marga no utilizaba palabra de seguridad, la única seguridad era ella, nunca permitía que un esclavo detuviese el castigo, la encantaba atarme y amordázame.
- No escucho nada….. tendré que empezar de cero a contar los correazos…. Ohhhh mañana vas tener que ponerte compresas llenas de crema en el culo… Querías una pesadilla aquí la tienes – La señora Marga agarró de nuevo su correa y continuó azotándome.
Terminó su castigo, nunca antes había sentido semejante dolor a cada correazo. Aprendí la lección, nunca más la volvería desobedecer, retar o faltar al respeto. La humillación de la señora Marga no había terminado. Agarró mi teléfono móvil y comenzó a fotografiarme atado, amordazado y con el culo completamente magullado. Se sentó en una silla, se quitó uno de sus guantes de goma y comenzó a enviar las fotografías a mis amistades, aquellos falsos amigos que solo me producían daño y hacían de mí un delincuente.
- Olvídate de estos falsos amigos… serás el hazmerreír para ellos cuando vean estas fotos. A partir de ahora eres mi esclavo y me obedecerás a mi sin rechistar - No me importó que enviara aquella fotos, deseaba estar al lado de mi Ama, la señora Marga. Era consciente que no volvería a ver a aquellos supuestos amigos, sería el hazmerreír.
Aquella noche tras terminar mi castigo la señora Marga y yo tuvimos un momento especial. Me subió la media oscura que cubría mi rostro y sacó sus sucias bragas de mi boca. Se sentó en una silla al lado de la cama donde permanecía inmovilizado y me indicó que era el momento de hablar de forma sincera entre ambos.
- ¿Te gustaría ser mi esclavo? - Me propuso ser su esclavo, no temporalmente sino definitivamente .El periodo de prueba terminaría. Me indicó que si lo deseaba podría quedarme a vivir con ella, mi madre vendría todos los fines de semana a visitarme o incluso nosotros podíamos ir a verla a la ciudad a menudo. Acepté de inmediato. La señora Marga me indicó que me buscaría un trabajo y retomaría los estudios. La vida de delincuente se había terminado para mí.
Me sinceré por completo con la señora Marga, hablar con ella era muy fácil. Yo siempre ocultaba mis sentimientos y mentía asiduamente, pero con ella era diferente.
Indiqué a la señora que deseaba ser su esclavo, sentía algo especial por ella y por su dureza y crueldad con la que me había tratado. Deseaba seguir siendo castigado por ella, sufrí mucho durante este último día pero era lo que deseaba y necesitaba.
- ¿Te gusta que te trate así de esta forma cruel? – Me pregunto mientras continuaba sentada a mi lado. Noté su guante acariciando mi rostro mientras me hablaba.
- Por supuesto señora Marga, siento mucho dolor, humillación y a la vez placer en sus castigos - . Me sinceré con mi señora. La indiqué que este último castigo había sido muy duro pero a la vez especial para mí. Seguramente el más doloroso de sus castigos.
- No te preocupes… te prometo que te azotaré como esta noche de ahora en adelante…. Te ataré a la cama, te amordazaré y te azotaré duramente hasta que me plazca… todavía puedo ser mucho más dura contigo… Ahora si estas preparado para pasar al látigo … te aseguro que es mucho más doloroso….. tiras de piel trenzadas que hacen un daño terrible…. He de sincerarme yo también contigo. Has notado que me encanta atarte y amordazarte con mis bragas sucias. Me encanta tener a un esclavo inmovilizado y amordazado sin que pueda quejarse, no me gustan las palabras de seguridad…… conmigo no tendrás palabra de seguridad…. Yo decido cuando termina el castigo y si quiero darte una buena paliza te la daré y tu permanecerás en silencio. ¿lo entiendes? - Sentenció y acepte su propuesta. No tendría que volver a retarla nunca más y poder saciar mi sed de dolor.
- Ahora deberás aceptar una condición muy importante e indispensable…. Ser mi esclavo implica también ser mi retrete humano…Es superior a mi este gusto por alimentar a un esclavo con mis restos… Adoró cagar a un esclavo en la boca…hace demasiados años que no lo hago y estoy deseando volver a hacerlo….. cuando lo desee te inclinaras en el suelo y cagaré en tu boca … tragaras todo sin rechista y de forma obediente dándome las gracias …. Sino lo haces puedo tenerte días comiendo solo mi caca…… y aunque seas obediente te aseguro que lo haré…. Me encanta castigar a un esclavo durante días comiendo solo mis desechos ¿aceptas? – Me preguntó tras contarme su íntimo secreto. Debía sentirme afortunado ya que mi señora me había confesado su más oscuro secreto.
- Me tendrá que ayudar señora con sus guantes, he de reconocer que adoro sus guantes de goma…. Quizás elija por las malas – Sonreí a mi señora ya que era conocedor que siempre ofrecía la posibilidad de por las buenas o por las malas.
- Ohhhhh ya sabes que por las malas será mucho peor….. pero por supuesto que te ayudaré con mis guantes….. Siempre cumplo lo que prometo… mañana sabes que sigues castigado y ya te he indicado cual será tu comida. Te ataré de pies y manos en el suelo…. Me sentaré en tu boca después de utilizar el enema y saldrá todo completamente líquido … no te preocupes tu boca estará bien abierta con el abre- bocas metalico…. Todo ira directo a tu boca . No te gustaran tanto mis guantes cuando pellizque tu nariz con ellos y tengas que tragar todo… mmmm mmmmm estoy deseando hacerlo… te aseguro que puedo tenerte comiendo mis restos una semana de esta forma … me encantará verte lloriquear - La señora me dejó atemorizado con su última proposición indispensable. ¡¡ Era realmente sádica¡¡
- ¿ Aceptas las condiciones esclavo ? . Me preguntó la señora Marga.
- Si señora Marga, las acepto – Afirmé rotundamente. Desde ese mismo momento era su esclavo definitivamente.
Para mi sorpresa la señora Marga volvió a meter sus bragas sucias en mi boca de forma inesperada y bajó la media de lycra oscura enfundándome el rostro con ella.
- Tu castigo no ha terminado….. empezamos la cuenta desde cero con la correa….. – Comenzó a reírse mientras agarraba el mango de piel de su correa.
Mi Ama era insaciable, había despertado el lado sádico que lleva en su interior y lleva tiempo escondido. Mi Ama Marga adoraba atarme por completo y amordazarme para poder castigarme a su antojo sin ninguna interrupción, sabía que la encantaba tener a su esclavo indefenso y amordazado para castigarle como ella deseara. Cuando aquello sucedía yo sabía que era absurdo intentar escapar o gritar, no podría deshacerme de sus ataduras y nadie me escucharía, el castigo terminaría cuando ella deseara y yo en silencio lo aceptaría llorando. Amaba a la señora Marga.
Para cualquier comentario:s****@yahoo.es
En la tercera y última parte avanzaremos en el tiempo… Os relataré como fue nuestra vida de Ama – esclavo…





