Incesto en el cine
 
Notificaciones
Vaciar todo

Incesto en el cine

3 Respuestas
3 Usuarios/as
1 Reacciones
3,572 Visitas
José
(@quique)
Miembro Erótico Autor
Registrado: hace 7 años
Respuestas: 504
Iniciador del debate   [#1540]

                                      El raro

Era  la madrugada de un lunes cuando Erica llegó a casa. Su marido, sentado en un sofá de la sala, la estaba esperando. La recibió con cara de pocos amigos:

-¡¿Con quién has estado?!

-He estado por ahí.

-¡No me mientas! Hueles a sexo que apestas.

-No te miento, ya te he dicho que he estado por ahí, y no te pongas en modo tóxico que tú has sido el que me animó a serte infiel.

-Una vez, no de corrido.

-Corrido, sí que me he corrido yo.

-¿Con mis sobrinos de nuevo?

-No, he estado en un motel con mi jefe.

-¡Golfa! Ahora ya lo has tomado como rutina. ¿A Cuántos más te has follado?

Erica se le sentó sobre las piernas a su marido. Quiso  besarlo, pero Isidro le hizo la cobra, le iba a mentir.

-Solo he follado con mi jefe, pero me llena bien.

Le hablaba y se movía sobre su polla, que ya se le había puesto dura. A Isidro se le pasó el enfado con el roce del coño en su polla.

-¿La tiene más gorda que la mía?

-Y más larga.

-¿Te corriste?

-Sí, tres veces, una comiéndome el coño, otra follándome el culo y la última follándome el coño.

Se puso en pie y le puso el coño delante de la nariz.

-Huele.

Isidro olió y la polla se le puso aún más dura.

-Huele a coño corrido y a semen.

-¿Quieres comérmelo? Aún debo tener algo de su leche dentro.

-Sí, quiero.

Le quitó la falda. Le bajó la tanga. Le echó las manos a la cintura y le enterró la lengua en el coño. Erica movió la pelvis para que la lengua saliese del coño y frotó su clítoris contra ella. Luego se agachó, lo besó con lengua y después echó la lengua fuera y le dijo:

-Mira esta lengüita. Hace poco estaba lamiendo la verga de mi jefe.

-Cabrona.

-¿Quieres chuparla?

-Sabes que sí.

Volvió a echar la lengua fuera e Isidro se la chupó. Luego le preguntó:

-¿Quién te folla mejor?

-Él, tú me follas una vez a la semana y él me folla todos los días, y a veces, hasta tres veces al día.

Le puso una teta enfrente de la boca.

-Cómelas como me las come él.

-¿Cómo te las come?

-Las besa, las lame y las chupa por los lados, luego besa, lame y chupa mis pezones y areolas, y después las magrea con ganas mientras las devora.

Isidro le hizo un trabajo perfecto. Luego Erica se sentó sobre su polla y la metió hasta el fondo del coño.

-Te voy a follar como lo follé a él.

Erica le echó las manos a la nuca, y besándolo, lo folló lento al principio y después fue acelerando. Al rato, a punto de correrse, le dijo:

-Jala mi cabello y estrangúlame hasta que acabe de correrme.

-¿Eso te hace él?

-Sí.

Isidro le jaló el cabello y le apretó la garganta hasta que Erica exclamó:

-¡Me corro!

Cuando dejo de gemir y de convulsionarse, tenía el coño lleno de leche, ya que su marido se había corrido dentro de ella.

                                   El principio

Isidro era un hombre moreno y bien parecido y amaba a su esposa Erica, que era una veinteañera, morena, de cabello corto y guapa y que estaba para comerla viva.

Isidro era un marido extraño, raro, de esos que hay que echarle de comer aparte. Ni el mismo sabía que era así hasta el día que su esposa lo llamó desde un parque para que la recogiera a ella y a su cuñado para desde allí ir al cine. Al llegar al parque vio a su esposa subida a un columpio y a su hermano empujándola. La falda se le levantaba al ir hacia arriba y enseñaba su tanga.

Isidro había entrado por la parte de atrás del parque, donde había algo de maleza. Se encontró con el policía encargado de vigilar el parque, haciéndose una paja detrás de unos matorrales, al tiempo que miraba para su mujer. Se dio la vuelta sin que el policía lo viera... Le había ocurrido algo muy raro, en vez de enfadarse con el policía, la polla se  le había puesto dura como una piedra. El empalme lo hizo meterse detrás de otros matorrales y masturbarse mirando para su mujer y para el policía.

Luego de correrse entró por la parte delantera del parque, luego se fueron al cine.

Isidro se había quedado dormido en mitad de la película. Erica sintió una mano posarse en su rodilla izquierda, era la mano de su cuñado, lo miró con cara seria, se la cogió y se la apartó. La mano volvió nueve veces más a su pierna y cada vez se acercaba más a su coño. A la décima vez ya no se la quitó. La mano acarició el muslo y luego se metió debajo del vestido. Las yemas de los dedos se  mojaron a tocar el pedazo de tanga que cubría el coño. Pancho sacó la polla empalmada, le cogió una mano a Erica y se la llevó a su polla. Erica la retiró. Tres veces más se la llevó y las tres la retiró. Pancho le apartó el tanga para un lado y luego le metió el dedo medio dentro de la vagina. Erica miró para su marido dormido, se acomodó en la butaca, se abrió de piernas y dejó que la masturbara. Al rato la vagina apretaba el dedo al salir y cuando volvía a entrar, entraba apretado como si fuera una buena verga. Pancho masturbaba a su cuñada y se masturbaba él rodeando la polla con un pañuelo para no machar el pantalón cuando se corriera. Erica volvió a mirar a su marido dormido. Luego le quitó la mano de la polla a su cuñado, la agarró ella volviendo a rodearla con el pañuelo y lo masturbó sin quitar los ojos de la pantalla donde daban una película de amor. Poco tardaron el correrse. Primero se corrió Erica, que tuvo que morder el canto de la mano para ahogar sus gemidos, luego se corrió Pancho, se limpió con el pañuelo, acercó su cabeza a la de su cuñada y le susurró al oído:

-Daría lo que fuera por besarte.

Al oído le respondió:

-Yo también tengo ganas de besarte.

Erica se levantó se la butaca, salió de la sala y se metió en el servicio de señoras. No había moros en la costa, así que Pancho entró detrás de ella. Nada más entrar la empotró contra la pared e hizo lo que tanto deseaba hacer, besarla. La besó con lujuria y con lujuria le devolvió los besos Erica. Luego le arrancó la tanga, se puso en cuclillas y le comió el coño encharcado con las babas de la corrida que acababa de echar. La lengua entró y salió de su coño, lamió los labios vaginales y lamió su clítoris. Erica tapaba la boca con su mano izquierda cuando entró en el aseo una muchacha rubia, de ojos azules, alta y muy guapa. Pancho andaba tan enfrascado en lo que estaba haciendo que no se enteró. La muchacha sacó del bolso un pinta labios y pintándolos miró por el espejo como Pancho le comía el coño a Erica. Erica, a punto de correrse, vio el rostro de la muchacha en el espejo, vio que se estaba mordiendo el labio inferior, le mandó un beso y luego se corrió en la boca de su cuñado.

Al acabar de correrse Erica, Pancho, que estaba de espaldas a la rubia, cogió a su cuñada en alto en peso, se la clavó en el coño y la folló subiéndola y bajándola. La rubia se dio la vuelta, miró a Erica y después de mandarle el beso de vuelta, se metió en uno de los urinarios y cerró la puerta. Erica cerró los ojos, la vio tocándose las tetas, tocándose el coño, la imaginó lamiendo su coño y se corrió en la polla de su cuñado. Pancho, al sentir la vagina apretar y soltar su polla, y al sentir cómo la bañaba con una inmensa corrida, le llenó el coño de leche a su cuñada. 

Al acabar de follar volvieron a la sala. Isidro seguía durmiendo, las películas de amor no eran lo suyo.

Del cine, Pancho, se fue para su casa. Erica e Isidro fueron para la suya. Cenaron y luego de cenar se metieron en cama. Erica le daba la espalda cuando Isidro le preguntó:

-¿Cómo fue tu primera vez?

Erica se giró, y mirando a su marido, le preguntó:

-¿A qué viene esa pregunta?

-Es que me pasó una cosa muy rara, y quisiera saber si fue algo puntual o si es algo más.

-¿Qué te pasó?

-Te lo digo si me cuentas ese polvo con pelos y señales.

-De eso hace muchos años, ya no  me acuerdo.

-No me mientas. ¿Cómo no te vas a acordar de tu primera vez?

-Vale, te mentí, claro que me acuerdo, pero es que lo que me pides no es normal.

-Lo sé, pero lo que me pasó hoy tampoco es normal.

-Cuéntame lo que te pasó y te cuento yo como fue mi primera vez.

Se lo contó y Erica no se lo podía creer.

-¡¿El policía se estaba masturbando mirando para mí y te excitaste?!

-Sí, y se me puso tan dura que tuve que masturbarme.

-¡¿En vez de enfadarte y reprenderlo te excitaste?!

-Así es.

-Tú no me quieres.

-Te quiero muchísimo, pero me temo que pueda tener algún tipo de trastorno, por eso te pedí que me contaras lo de tu primer polvo.

-No te voy a contar nada. Tú no tienes un trastorno, tú estás enfermo.

Se lo soltó sin anestesia

-¿Follarías con otro delante de mí?

-Me reitero en lo dicho, estás enfermo.

-Habrá alguien que te guste. 

Erica follaría de nuevo con Pancho, y pensar en hacerlo delante de su marido ya la puso cachonda, pero se hizo la ofendida.

-¡Vete a hacer puñetas!

-¿Sabías que mi sobrino Arturo se mueren por tener algo contigo?

-Y su hermano José, y media ciudad, tengo ojos en  la cara.

-Con media ciudad, no, pero con Arturo y con José...

-Eres un pervertido.

-Son dos yogurines, y a las mujeres os gustan los yogurines.

-Arturo tiene diecinueve años y José tiene dieciocho, de yogurines no tienen nada.

-A mi lado, lo son.

-¡¿En serio me estás proponiendo que les dé el coño?!

-Sí, te estoy proponiendo que los folles y que después me cuentes.

Erica quiso ser sarcástica.

-¿Y por qué no follo con ellos y lo grabo en video para que lo veas?

Isidro se lo tomó en serió. Le acarició el cabello y le dijo:

-¡Eso sería genial! Puedo comprar una cámara de esas que se camuflan.

Siguió vacilándolo.

-¿Y qué querrías que me hicieran?

Isidro estaba animadísimo.

-De todo.

-¿Incluida una doble penetración?

-¡Eso seria la ostia!

Se llevó un baño de realidad.

-¡Estás más enfermo de lo que yo pensaba!

Una hora y pico más tarde, Erica, no dormía e Isidro roncaba. Vinieron a su mente los sobrinos de su marido. Estaban allí con ella, desnudos y empalmados. Una mano fue a su coño, la otra a las tetas, luego se montó una película y acabó corriéndose. Al correrse se convulsionó, la cama se movió e Isidro se despertó. Encendió la luz de la lámpara de su mesilla de noche y le preguntó:

-¿Qué ha pasado? 

Erica le mintió otra vez.

-Que he tenido un sueño húmedo y me he corrido.

-¿Con quién has soñado?

-Compra esa cámara.

-¡¡¿Soñaste con mis sobrinos?!

-Soñé.

Isidro se volvió a animar.

-Cuéntame que has soñado.

-Ahora tengo sueño, compra esa cámara.

-Deja que te la coma. Así mojadita...

-Acabo de correrme, ahora no tengo ganas.

La destapó, y le dijo:

-Deja que te goce y que te haga gozar otra vez. 

Erica se animó.

-A ver si es verdad que me haces gozar..

Isidro bajó al pozo y se encontró con que estaba lleno de agua. Pasó la lengua de abajo a arriba y la sin hueso se le cubrió de babas, las tragó y luego lamió el clítoris de abajo a arriba, hacia los lados y alrededor. Al principio lamió despacio y después aún más lento. Al rato, Erica gemía y desesperaba. Comenzó a mover la pelvis de abajo a arriba y de arriba a abajo para frotar el coño contra la lengua.

-Así le hice a tu sobrino mayor en el sueño.

-¿Y el otro?

-El otro me la estaba metiendo en el culo.

Isidro dejó de lamer, le levantó las duras nalgas con las dos manos, se la clavó en el culo y le dio a mazo. Erica acarició el clítoris con tres dedos y al ratito, sintiendo como Isidro le llenaba el coño de leche, dijo:

-¡Qué corrida, Isidro, qué corrida!

                                   Los sobrinos

Erica estaba en su cama leyendo una revista de moda. Los sobrinos de Isidro se habían quedado a dormir pagados por él para que "cuidaran de ella." Antes de meterse en cama, Erica, había preparado la cámara para que la enfocara bien. Los dos hermanos llamaron a la puerta.

-Adelante.

Aparecieron en la puerta con dos latas de refresco en sus manos. Le dijo Arturo:

-Solamente venimos a darte las buenas noches...

José interrumpió a su hermano.

-Y a desearte que duermas bien.

-Pasad y sentaos en el borde de la cama que no tengo sueño.

Entraron en la habitación y se sentaron donde les había dicho. Arturo le dijo:

-Tú dirás.

-¿Por qué cuando pensáis que no os veo me miráis cómo si quisierais tener algo conmigo?

Bajaron la cabeza, fingiendo estar avergonzados. José le preguntó:

-¿Puedo responderte con franqueza?

-Claro que sí.

-Te miramos así porque que está muy rica, tía.

-Tú lo has dicho, tía, soy vuestra tía, y a las tías no se las mira de esa manera, estén ricas o no estén ricas.

Arturo le dijo:

-No lo podemos evitar, ni eso, ni lo otro.

-¿Qué es lo otro?

-Ya sabes...

-No, no sé.

-Las fantasías.

-¡¿Os masturbáis pensando en mí?!

-Todos los días.

-Seréis... ¿No tenéis novias?

-Ahora no, pero las hemos tenido.

-¿Qué falló?

-Que conocieron a otros que les gustaban más.

-Voy a olvidar lo que acabo de oír y hablaré con vosotros como si fuera un amigo con experiencia, os lo digo para que no confundáis las cosas. ¿Habíais tenido relaciones íntimas con ellas?

Le respondió José.

-Sí, tía.

-¿Se corrieron?

-Sí.

-¿Les comisteis el coño?

-Sí.

-¿Se la metisteis en el culo?

Estaban echando un trago de refresco y les acabó saliendo a los dos por la nariz. Volvió a hablar Erica.

-Eso es un no, probablemente fue por eso por lo que os dejaron. Arturo le preguntó:

-¿De verdad crees eso, tía?

-Sí, a una mujer se gana de muchas maneras, pero las dos más importantes son: Comiéndole el coño hasta que se corra y haciendo que se corra dándole por el culo.

Los dos hermanos ya estaban empalmados y no se chupaban el dedo. Estaban en la cama de su tía, con el marido de viaje, y ella les había hablado de sexo llevando puesta una enagua negra que dejaba ver su canalillo.

Arturo levantó la sábana y vio que la enagua, no era tal, era un picardías que dejaba ver su tanga negro y como es obvio, la totalidad de sus bellas piernas. Se abalanzó sobre ella, la agarró por las muñecas y buscó su boca con la suya. Erica le hizo la cobra, al tiempo que sentía como José metía todo su coño en la boca y cómo su lengua lamía la tanga que lo cubría. Los había seducido, ahora tocaba dominarlos.

-Parad y hablemos.

Arturo le dijo:

-Tú habla con la boca todo lo que quieras, pero yo voy a hablar con la polla.

Erica dijo las palabras mágicas:

-Si paráis os enseño a follar un culo.

-¿No nos mientes?

-No, pero tendréis que hacer las cosas a mi manera.

-Tú mandas.

-Dejar que me siente.

Arturo le dejó libres las muñecas y José dejó de comerle el coño. Erica se sentó sobre la cama y dijo:

-Hace mucho calor aquí. ¿No os sobra la ropa?

Arturo y José se desnudaron. Sus cuerpos eran normales y sus pollas del montón, o sea, ni largas ni cortas, ni gruesas ni delgadas.

Erica se quitó el picardías y quedaron al aire sus redondas tetas con areolas oscuros y lindos pezones.

-Echaos uno a mi derecha y el otro a mi izquierda.

Se echaron, le agarró las pollas, y meneándolas, besó con lengua a José, después besó con lengua a Aturo...

-¿Os gusta lo que os hace la tita Erica?

Asintieron los con la cabeza, luego José le dijo:

-Yo ya me voy a correr.

Paró de meneársela.

-Sois mis siervos y os vais a correr cuando yo os lo diga. Poneos a cuatro patas.

Hicieron lo que les había dicho. Se puso detrás de ellos, cogió sus pollas, tiró de ellas, los masturbó y lamió sus ojetes. 

-Se os están poniendo las pollas duras como piedras. No se os ocurra correros que no sois solo vosotros los que os estás poniendo cachondos.

Dejó de masturbarlos y siguió lamiendo sus ojetes. Al ratito les dijo:

-Poneos boca arriba.

Se pusieron boca arriba. Erica se quitó la tanga y luego le puso el coño en la boca a Arturo.

-¡Qué bien huele!

-Los siervos no hablan sin permiso de su ama, pero saben hacer otras cosas, -miró para José- lamen el coño y las tetas.

Arturo le lamió el coño y José le lamió y le chupó las tetas. Al rato Erica comenzó a gemir.

-Clava tu lengua en mi coño, Arturo.

Se la clavó y Erica comenzó a mover la pelvis para sentir mejor la lengua recorriendo su coño.

-Mama, mis tetas con lujuria, José.

 José le devoró las tetas.

Al rato sintió que se iba a correr. Empujó por José, se estiró, y haciendo un 69, le mamó la polla a Arturo, al tiempo que le agarraba la polla a José y lo masturbaba. 

-Quiero vuestra leche.

Poco después sintió la leche de José en su mano y la de Arturo en su boca, y tragándola, se corrió con una fuerza bestial.

Al acabar de correrse, tumbados boca arriba sobre la cama, le dijo Arturo:

-Eres increíble.

-¿No teníais unas latas de refrescos por ahí? Necesito recuperar fuerzas.

José cogió la suya, que había puesto en el piso y se la dio. Erica bebió y luego le dijo a José:

-Chúpale la polla a tu hermano si quieres ser el que me la meta en el culo.

-Bromeas.

-No, y los siervos obedecen a sus amas.

Se puso a cuatro patas y meneó el culo. ¿Se la chupas tu a tu hermano, Arturo?

-Sin problema.

-Entonces serás tú quien me folle el culo, pero no hace falta que se la chupes.

A José no le sentó nada bien.

-¡No es justo!

Erica le aclaró la cuestión.

-Era una prueba y no la has pasado, José, pero te voy a dar otra oportunidad. Si me comes el culo mejor que tu hermano, te doy el culo a ti. ¿Quién me lo come primero?

José se anotó.

-Te lo como yo.

Arturo no dijo nada, le jodía que hubiera cambiado de opinión, pero se aguantó y miró cómo su hermano le lamía el coño a su tía, como se lo follaba con la lengua y como le magreaba las tetas. Escuchó sus gemidos y tomó nota de como le gustaba más, que, obviamente, era cuando le metía y le sacaba la lengua del ojete. No le valió de nada tomar nota porque Erica volvió a cambiar de opinión.

-Dame la polla a mamar, Arturo.

Arturo se puso delante de su tía y le frotó la polla en los labios, Erica, antes de mamar, le dijo a José:

-Métemela en el coño y dame suave.

José la folló mientras Erica mamaba la polla de su hermano.

Erica no necesitaba mucho para correrse y a los cuatro o cinco minutos le dijo:

-¡Dame duro!

La folló a romper y en nada  le bañó la polla a su sobrino con una copiosa corrida.

-¡Me voy!

Al acabar de correrse quedó tendida boca abajo sobre la cama, respirando con dificultad. Los hermanos, empalmados como dos burros, se meneaban la polla mirando uno para su coño y el otro para sus nalgas. Erica se puso boca arriba, los vio dándole cera a la polla, y les dijo:

-Dejar de tocaros que  quiero las pollas bien duras en mi coño y en mi culo..., pero antes quiero beber algo. Traerme una cerveza de la nevera.

José fue a por la cerveza, volvió, se la dio. Erica bebió la mitad, puso el resto sobre la mesilla de noche y le dijo a José:

-Échate boca arriba sobre la cama y haz lo que yo te diga.

Se echó sobre la cama. Erica, dándole la espalda, puso su culo sobre la polla empalmada y lo fue bajando y subiendo, bajando y subiendo, hasta que llegó al fondo del culo, luego se echó hacia atrás y con la cabeza cerca del cuello de su sobrino, se abrió de piernas, le cogió las manos a José, se las llevó a las tetas y luego le dijo a Arturo:

-Cómeme el coño.

Arturo le miró para el coño, estaba abierto como una flor. Sus labios estaban rojos e hinchados y su vagina estaba abierta y soltaba babas. Arturo acercó su boca a él. Erica, le dijo:

-Lame los labios varias veces, primero uno, luego el otro, y después los dos juntos. 

Se los lamió con la polla enterrada en su culo y mientras José magreaba sus tetas.

-Lo estas haciendo muy bien.

-Tengo una buena maestra.

Poco después, le dijo Erica:

-Ahora mete y saca la lengua de mi vagina y cada vez que quites la polla sube lamiendo, besa mi clítoris y luego lámelo y chúpalo.

Hizo todo lo que le había dicho... Erica se puso como una moto.

-¡Apura, apura que ya me corro!

Arturo se reveló, dejó de comerle el coño, le acercó la polla al coño y se la frotó en él. Erica quería correrse con una comida de coño.

-Eso después.

No le hizo caso, le metió el glande. La polla entró tan apretada en el coño como le había entrado en el culo. Le dieron desde arriba y desde abajo. Erica gritaba como si la estuvieran matando, y en cierto modo la estaban matando, pero de gusto, pues cuando se corrió fue tan intenso el placer que sintió que perdió el conocimiento. Los hermanos se corrieron dentro de su culo y de su coño.

Cuando Erica despertó, sus sobrinos ya se habían ido. Fue a por la mini cámara, la apagó y la guardó para satisfacer las extrañas necesidades de su marido.

Quique.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



   
1
Citar
nyctidromus
(@nyctidromus)
Miembro Erótico Autor
Registrado: hace 6 años
Respuestas: 933
 

@quique que buen realto


scripsit nyctidromus

sanguine et pulvis
n****@gmail.com


   
ResponderCitar
(@viajero56)
Miembro Activo Autor
Registrado: hace 5 años
Respuestas: 59
 

Muy bueno y sobre todo caliente.



   
ResponderCitar
Compartir:
Criptomonedas

El valor de invertir en Criptomonedas

Guía 2026: Ventajas de Invertir en Criptomonedas y Activos Líderes Invertir…

Bonos de casino: qué saber antes de elegir

Elige inteligentemente: comparativa de bonos con depósito y…