Belén, que vestía un pantalón de chándal negro y una blusa blanca y que calzaba unas zapatillas de deporte blancas, estaba sentada en el sillón de la sala de un palacete hablando con Yuly, su madrastra, que dos días antes había vuelto con su padre de la luna de miel. A su lado estaba su amiga Rosi, una joven morena que tenía un cuerpo muy parecido al de Belén. Belén le decía a Yuly:
-....Y contigo las palabras justas, inglesa.
-Lámame Julia si no quieres llamarme Yuly.
-Te llamaré cómo me de la gana, inglesa.
Yuly, que no quiso entrar más al trapo, vestía una falda corta de color marrón, una blusa blanca y calzaba unos zapatos marrones con poco tacón.
Belén le puso las cartas sobre la mesa a su padre, que estaba sentado en un sillón delante de ellas.
-No la soportaría, papá. Además, no creo que tenga el título de maestra.
Yuly le dijo:
-No lo tengo, pero soy inglesa y nadie mejor que yo para ayudarte en ese idioma.
Belén habló con su padre.
-Y tú sabías que no era maestra. ¿Verdad?
Antonio era un hombre tranquilo.
-Sí, pero siendo inglesa...
-Inglesa y codiciosa. Estás tan ciego que no te das cuenta de que es una caza fortunas
-No llames caza fortunas a Yuly.
-Es una caza fortunas. Hasta un ciego vería que casó contigo por tu dinero.
-¡¿Qué dices?!
-Que tienes cuarenta y seis años y ella tiene veintiséis, eso digo. Si querías follar a una jovencita haberte follado a mi amiga Rosi que ella no buscaría beneficios económicos.
Rosi se levantó y dijo:
-Me voy de aquí, me voy que aquí se va a liar parda.
Yuly, viendo cómo se iba Rosi, le preguntó:
-¿Debo temer algo de tu amiga?
-Pregúntaselo a mi padre. Yo lo único que te puedo decir es que cada vez que la ve se la come con la vista.
Antonio le dijo a su esposa:
-No le hagas caso. Está sembrando cizaña.
Yuly a quien no le hizo caso fue a su marido. Le preguntó a Belén:
-¿Y a ella le gusta tu padre?
-Más que un pastelito.
-Habrá que tener cuidado.
Antonio le dijo a Yuly:
-Si le haces caso te volverá loca.
A Antonio le sonó el teléfono móvil. Lo cogió y al acabar de escuchar lo que le decían, le dijo él:
-Voy para allá.
Belén le preguntó:
-¿Adónde vas, papá?
-A la fábrica. Hay problemas. Tardaré sobre una hora en volver a casa. No quiero que sigáis discutiendo.
Yuly se levantó, le dio un pico a su marido y le dijo:
-Vete tranquilo. Dos mujeres no discuten si una de ellas no quiere.
Yuly era una joven alta, delgada, tenía unas buenas tetas y un buen culo, su cabello era rubio, ondulado y largo y lo llevaba suelto, sus ojos eran azules, sus labios gruesos y era muy guapa. Le dijo a Belén:
-Después de lo que has dicho de mí supongo que no querrás que hagamos nada juntas mientras tu padre está ausente.
-¿Quieres saber lo que deseo hacer?
-Quiero.
Belén, que era una joven delgada, rubia, con el cabello liso y largo, de ojos verdes, con buenas tetas, y culo redondo y que era preciosa, se echó encima de ella y le dijo:
-¡Quiero follarte!
Yuly levantó la mano y, amenazándola, le dijo:
-¡Quita o te meto!
-Te voy a follar hasta que te salgan jugos por las orejas. ¿Sabe mi padre lo de tu novia francesa? ¿Sabe que has estado viviendo dos años con ella? Como puedes ver he hecho los deberes, inglesa.
-Sabe. ¡Quita o te reviento!
Belén le quiso comer la boca. Yuly le dio un tortazo que hizo que Belén cayera sobre la alfombra. Desde el piso, le dijo:
-¡Pedazo de ostia he apañado!
-Ahora vas y le dices a tu padre porque te la metí y de paso le hablas de mi ex novia.
Belén estaba realmente enfadada.
-¡Le hablaré y te correrá, puta! ¡¡Comienza a temblar!!
-Si no fuera que me conoció haciendo un trío con Camille, temblaría.
-No te creo.
-Tú misma.
Yuly se dio la vuelta para irse a su habitación. Belén la agarró por los tobillos y Yuly cayó de bruces contra el sillón. Tiró de ella y la arrastró hasta la alfombra. Se le sentó en la espalda, jaló su cabello y al tener la cabeza echada hacia atrás le escupió en la boca.
-A mí nadie me da una ostia y se va de rositas. ¡Por mis tetas que de aquí no te vas sin follarte! A ver que dice mi padre cuando sepa que follamos. Con tus antecedentes...
-¡Quítate de encima de mí, perra!
Le comió la boca para que se callara, se giró y se puso mirando las piernas de su madrastra. Le levantó la falda, le bajó las bragas y después le amasó las nalgas cómo si fueran tetas.
-Vas a ser mía hasta que me des lo que quiero.
Yuly trataba de quitarla de encima, pero tenía todo el peso del cuerpo de Belén sobre ella y era misión imposible. Al rato se rindió.
-Déjame ir.
-¿Con lo buena que estás? Ni harta de vino te dejaría ir.
Chupó el dedo medio de la mano izquierda y con la yema le acarició el ojete. Yuly ya no se movía. Estaba cansada de hacer fuerza.
-Eres una pervertida.
-No más que tú.
-¡Bitch! (¡Puta!)
Metiéndole parte del dedo dentro del culo, le dijo:
-Sé que te va a gustar.
-¡Crazy goat! (¡Cabra loca!)
-Me excita que me insultes en ingles.
Le metió otro dedo dentro del coño y le folló con ellos culo y coño.
-Estás tan mojada cómo yo. ¿Por qué no te dejas y te follo cómo es debido?
Yuly volvió al español.
-Lo que quiero es irme a mi habitación.
-Antes quiero que me la des.
-¿Qué quieres que te de, loca?
-Una corrida.
-Eso no lo verán tus ojos.
Sin dejar de follarle culo y coño con los dedos, le dijo:
-Es una pena porque acabarás masturbándote pensando en mí pudiendo correrte en mi boca.
-No eres mi tipo para hacer eso.
Le dio caña con los dedos.
-¡Córrete para mí!
-No voy a, ah, aaah ¡aaaah! ¡¡Hija de peeeerraaaa!!
El ojete y la vagina apretaron y soltando los dedos de Belén y Yuly se corrió gimiendo en bajito mientras sus nalgas y sus piernas temblaban sin parar.
Al acabar de correrse Yuly. Belén se quitó de encima y le dijo:
-Me gustó ver cómo te corrías.
Yuly se puso boca arriba, subió la falda y las bragas. Luego se pusieron las dos en pie. Yuly le dijo:
-Ahora debería meterte una paliza, pero eso corroboraría la historia que le quieres contar a tu padre. Me voy a mi cuarto. Ya veremos a quien cree.
Belén se sentó en el sofá, y cabizbaja, le dijo:
-No le voy a decir nada a mi padre.
Yuly se extrañó de lo que le acababa de decir Belen.
-¿A qué viene ese cambio de actitud?
-A qué estoy pillada por
-¿Eso quiere decir que no me odias?
-Nunca te odié... Siempre te desee.
Yuly no se creía lo que acababa de oír
-¡¿Qué me deseabas?!
-Si, te desee desde el día en que te vi.
-Pues lo disimulabas bien.
-Sabes, si fuera una mujer normal lucharía por tu amor con mi padre.
-Perderías con él porque lo quiero, pero. ¿Qué te pasa para decir qué no eres una mujer normal?
-Sufro de anorgasmia, y una mujer así no vale mucho.
-¿Y por qué te has confesado conmigo?
-No sé, fue algo instintivo.
Yuly se sentó a lado de Belén, le levantó la barbilla con un dedo y mirándola a los ojos, le pregunto:
-¿De verdad tienes ese problema?
-Sí.
-Júralo.
-Te lo juro
-¿Ya lo has hecho con alguna chica?
-Sí, con Rosi.
-¿Puede que no sepa hacerlo?
-Sabe.
-¿Y masturbándote tampoco te has corrido?
-Tampoco.
-Puede que no sepas masturbarte.
-He visto más porno del que puedas llegar a ver tú en tu vida.
-¿Y?
-Y me masturbé de todas las maneras, pero nunca llegué al orgasmo.
-Vaya. ¿Quieres qué te ayude a tener tu primer orgasmo?
-Sí, pero creo que no lo conseguirás
-Ya lo veremos.
A Belén se le dibujó una sonrisa en los labios.
-¡¿De verdad que vas a jugar conmigo?!
-Sí, y te voy a dar tu primer orgasmo, pero para eso tendremos que buscar un lugar más cómodo.
-Si quieres vamos para mi cama.
-Ese es un buen sitio.
Belén se levantó y se fue para su habitación. Yuly subió detrás de ella las escaleras de caracol que daban al segundo piso del palacete. Iba mirándole para el culo y le gustaba lo que veía.
La habitación era inmensa, tenía una cama tan grande que podrían dormir en ella seis personas y les sobraría espacio. Estaba amueblada a todo dar, taburetes, cómoda con espejo, mesa para estudiar... Tenía de todo, por tener, hasta tenía un cuarto de baño espectacular, pero voy a dejarme de describir el cuarto e ir al turrón.
Belén se quitó las zapatillas de deporte, se echó sobre la cama y puso sus manos detrás de la nuca. Yuly se quitó los zapatos y se arrodilló a su lado. Le subió la camiseta hasta dejar su vientre y mitas de las tetas al descubierto, le puso los brazos a los lados del cuerpo y masajeando su vientre muy lentamente, la besó. Comenzó un casi interminable baile de besos y de lamidas y chupadas de lengua que fue empapando sus coños. Yuly masajeando su vientre y luego de chuparle la lengua por quincuagésima vez, le dijo:
-Tu piel es muy suave.
Luego le acarició el ombligo, le masajeó los muslos unos segundos y después volvió el masaje de vientre y el casi interminable baile de las lenguas. Tiempo después le dijo:
-Hace calor aquí. Me voy a quitar ropa.
Belén abrió los ojos y vio cómo Yuly se quitaba la blusa y el sujetador. Unas tetas grandes con areolas rosadas y gordos pezones quedaron al descubierto. Volvió a masajear su vientre.
-Cierra los ojos.
Le quitó la camiseta y dejo sus gordas tetas al aire. Masajeándolas, le dijo:
-Tienes unas tetas preciosas.
Belén comenzó a gemir. Yuly le dijo:
-Vamos por el buen camino.
Le bajó el pantalón del chándal hasta dejar al aire su pelado monte de venus, se lo besó y luego besó su ombligo, su vientre y sus pezones. Bajó y volvió a besar su monte de venus, después subió lamiendo, pasó por el medio de las tetas. Le dio un pico. Luego acariciando su vientre le besó lamió y chupó los pezones, después le lamió y le chupó los pezones y las areolas y luego le mamó las tetas. Belén se estaba derritiendo. Yuly le quitó el pantalón del chándal y volvió a besar su monte de venus, le lamió el capuchón del clítoris y luego la volvió a besar con ternura. A continuación, con la mano derecha, le magreó las tetas y se las mamó, mientras, la palma de su mano izquierda acariciaba su vientre, su monte de venus y sus muslos. Volvió a subir y le volvió a comer las tetas. Belén ya estaba que echaba por fuera. Yuly le cogió las piernas, se las levantó y le masajeó las plantas de los pies con sus tetas. Luego le chupó los dedos de los pies, las plantas y después le separó las piernas, dejó caer una y bajó besando y lamiendo la otra hasta llegar al lado del coño. Belén levantó la pelvis para que le lamiera el coño, pero no se lo lamió. Le cogió una teta, le apretó con su mano derecha y le pasó el pezón entre los labios mojados, luego apretó la teta contra el coño y la pringó de jugos. Acto seguido se la puso en los labios. Belén le lamió y le chupó la teta dejándola limpia de jugos. Luego Yuly la besó, besó sus pezones, bajo lamiendo todo lo que encontró en su recorrido y sin más preámbulos le lamió el coño de abajo a arriba muy lentamente. Al llegar al clítoris besó su glande erecto varias veces. Los gemidos de Belén ya eran escandalosos. Fue apretando la lengua contra el coño, gradualmente, aunque las lamidas seguían siendo muy lentas. Al rato, lamiendo su clítoris de modo transversal, le dijo Belén:
-Me gusta muchísimo, pero creo que no voy a saber lo que es tener un orgasmo.
Yuly no desistió. Apretando la lengua contra el coño, lamió de abajo a arriba a toda mecha y lo turnó con movimientos laterales. Belén chilló como una loca, pero nada, no se corría.
Yuly ya se lo tomó cómo algo personal.
-¡Por mi santo coño que te vas a correr!
Le chupó el clítoris con fuerza y entonces sí, entonces le dijo:
-¡Sigue, sigue, sigue. Síííííí!
Belén al correrse meó por ella y puso perdida a Yuly, pero la muchacha le siguió chupando el clítoris hasta que dejó de sacudirse.
Al acabar de correrse, con una cara de felicidad que daba gloria verla, le dijo a su madrastra:
-Ven y córrete en mi boca.
Oyeron la voz de Antonio.
Ya estoy en casa. ¿Dónde andáis?
Yuly estaba más que cachonda, así que se quitó las bragas y le puso el coño en la boca, Belén sacó la lengua, y en menos de un minuto le llenó la boca de jugos con una demencial corrida.
Al día siguiente Belén llegó al palacete con Rosi, y le dijo a Yuly, que estaba tomando un té en la cocina:
-Mi amiga Rosi y yo vamos a estudiar a mi habitación.
Yuly sabía a que iban, pero hizo cómo si no lo supiera.
-Si necesitáis ayuda con en inglés no tenéis más que llamar.
En la habitación, Belén y Rosi se quitaron sus chaquetas y las pusieron sobre dos taburetes, Rosi le echó las manos al culo, le dio un beso con lengua. Belén, se lo devolvió, y luego le dijo:
-Tienes prisa.
-Me muero por saber si es verdad que ya te corres.
Le mintió.
-Solo fue una paja.
-Pero te has corrido.
-Para que me corra tienes que ir despacito, cómo fui yo.
Despacito, le desabotonó la blusa, cosa que también le hizo a ella Belén. Se volvieron a besar mientras se quitaban el sujetador la una a la otra, y se siguieron besando cuando los sujetadores cayeron al piso y las tetas se espachurraron unas contra las otras. Luego se quitaron las faldas, las bragas, los calcetines y los zapatos y en pelota picada, se abrazaron y se volvieron a comer las bocas.
Comiéndose las bocas estaban cuando se abrió la puerta de la habitación y en el umbral apareció Yuly. Se hizo la escandalizada.
-¡Qué indecencia! Cuando sepa esto tu padre... ¡Ay que me mareo!
Viendo que se iba a desplomar, Rosi fue corriendo, la sujetó y la llevó a la cama y allí acabó de hacer que se desmayaba. Belén, enredando a Rosi, le dijo:
-Debiste haber dejado que se cayera, a ver si se rompía la crisma.
-No seas mala.
-Por su culpa se va a acabar nuestro romance.
-No necesariamente, si no es aquí podemos amarnos en otra parte.
Belén puso cara de haber descubierto América, cuando le dijo:
-Se me acaba de ocurrir una idea.
-¿Qué idea es esa?
-Podríamos follarla, así ya no se iría de la lengua.
-Sería un crimen.
-Sí, pero en defensa propia. Ayúdame a desnudarla.
Rosi, en defensa propia y engañada cómo una tonta, le quitó la falda, Belén le quitó la blusa. Debajo llevaba una lencería negra con encajes. rojos, Rosi le dijo a su amiga.
-Está preparada para darle calor a tu padre esta noche, y está preciosa.
Yuly abrió los ojos.
-¡¿Qué me pasó?!
Le respondió Rosi, que estaba a su lado izquierdo.
-Se desmayó.
Yuly se sentó en la cama.
-¿Y por qué estoy medio desnuda?
Belén, siguiendo el plan acordado con Yuly, le respondió:
-Por que te quiero así para darle una clase de ingles a Rosi mientras la follamos.
-Mo me hagas reír.
-Reír se va a reír mi padre cuando le diga que te pillé con Rosi en la cama.
-A ti se te fue la pinza.
-Eses cinco lunares que rodean tu coño no dicen lo mismo.
-¡Eres más mala que la peste!
Belén habló con su amiga.
-Échate sobre la cama, Rosi ,y disponte a disfrutar.
Rosi era una golfa, pero tenía buen corazón.
-El chantaje no está bien, Belén.
-Es el chantaje o la muerte de nuestra aventura amorosa.
-Que sea el chantaje.
Rosi se puso cómoda, Belén, a su lado derecho, le besó la frente y le preguntó a Yuly:
-¿Cómo se dice frente en ingles, mamá?
-¡Pitorreo el justo!
-¿Cómo se dice?
-Forehead.
-Bésasela.
-No voy a...
-Tú vas a hacer todo lo que haga yo. Recuerda los cinco lunares.
Yuly besó a Rosi en la frente. Luego Belén besó a u amiga en un ojo, Yuly la beso en el otro y le dijo:
-Eye.
Belén beso la nariz, de Rosi, se la chupó y le metió la legua en las fosas nasales, Yuly, luego de hacerle lo mismo, dijo:
-La legua, tongue y la nariz, nose.
Le lamieron los lóbulos de las orejas, se los mordieron y le lamieron la oreja.
-Ear -dijo Yuly al acabar de lamer y morder.
Le dieron un pico en los labios...
-Kiss in the lips.
La besaron con lengua, primero una y después la otra...
-kiss with tongue.
La besaron en la barbilla...
-Chin.
La besaron y le chuparon el cuello...
-Neck.
Le echaron las manos a las tetas...
-Tits o boobs.
Le pasaron la lengua por los pezones...
-Nipples.
Lamieron las areolas...
-Areolas.
Le chuparon las tetas. Rosi ya gemía en bajito...
-Suck the tits o suck te boobs.
Le cogieron los brazos, se los besaron y chuparon los dedos...
-Los brazos, arms, las manos, hands y los dedos, fingers.
-Le lamieron el clítoris...
-Clit.
Le lamieron el coño encharcado y Yuly se canso de dar clases de ingles.
-Esto se dice... ¿Le comes tú el coño o se lo cómo yo, Belén?
Belén le preguntó a Rosi:
-¿Quién quieres que te lo coma?
-Ella.
-¡Vendida!
Yuly le dijo a Belén:
-No se lo tengas en cuenta, es normal que tenga ganas de probar una lengua nueva.
-Estaba bromeando. Yo también te hubiera elegido para que me lo comieras, pero cómo no era mi elección, te lo voy a comer yo a ti mientras se lo comes a ella.
Yuly se arrodilló entre las piernas de Rosi y se quitó el sujetador, luego se inclinó, cogió su gorda teta derecha, la apretó y se pasó el pezón por el corte del coño, con el mojado se lo frotó en el glande del clítoris. Belén le bajó las bragas a su madrastra, le echó las manos la a cintura, luego lamió desde su coño hasta el ojete y le dijo:
-Qué rica estás, Julia.
Yuly le pasó a Rosi el pezón de la otra teta por el corte unas seis veces y volvió frotó con el glande del clítoris.
Rosi se retorcía, gemía y deseaba que comerle la boca a Yuly, pero lo único que pudo hacer fue lamerle los pezones cuando se los puso entre los labios. Rosi estaba tan, tan, tan cachonda, que le dijo:
-Dame a probar tu coño.
Eso no estaba en los planes de Yuly, pero quería que le diera el coño y se lo iba a dar. Se lo puso en los labios y Rosi se lo lamió. Belén aprovechó para enterrarle la lengua en el coño a su amiga y después lamer de abajó arriba a toda ostia. Rosi no tardó ni veinte segundos en correrse en la boca de Belén. Yuly, al verla con la boca abierta, los ojos cerrados y jadeando cómo una perra, metió dos dedos dentro del coño, y antes de que Rosi acabara de correrse comenzó a llenarle la boca con los jugos de una inmensa corrida.
Belén estaba ardiendo. Necesitaba correrse, así que cuando Yuly se puso boca arriba, le puso el coño en la boca y se frotó contra su lengua. Rosi le magreó las tetas a Belén y le comió la boca... Cómo tardaba en correrse, Yuly le dijo a Rosi.
-Fóllale el culo con la lengua.
De besarle la boca paso a besarle el culo. Los besos con lengua junto a sus frotamientos de coño hicieron su efecto y Belén volvió a mear por ella y a correrse cómo una perra.
Al acabar, estando las tres boca arriba sobre la cama, le dijo Rosi a Belén:
Te tocó la lotería cuando se casó Yuly con tu padre.
Tocó.
Otra vez se oyó la voz de Antonio.
-¡Ya estoy en casa!
Unos días después era Halloween. Yuly, Belén y Rosi se habían disfrazado de Maléfica. Las mascaras eran de goma y tenían la cara de Angelina Jolie. Antonio estaba sentado en la sala cuando llegaron las tres a su lado. Preguntó:
-¿Quién es quién?
Le respondió Belén.
-La del cinturón rojo es Rosi y la de los zapatos de tacón de aguja tu mujer.
-Que lo paséis bien en el baile y no beber mucho.
La sala de baile estaba petada y la música estaba muy alto. Aquello parecía una inmensa jaula de grillos. A la mínima te metían mano para saber si eras hombre o mujer. A Yuly, alguien que estaba detrás de ella, le tocó una teta con una mano y el coño con la otra. No se cortó, echó su mano hacia atrás y al palpar se encontró con una polla que, flácida, era más gorda que la de su marido en erección. Se giró y vio a una persona algo más baja que ella disfrazada de monje y con una máscara de Anonymous. Les dijo al oído a Rosi y a Belén que iba al servicio y se fue al aparcamiento de aquella caverna de vicio. El monje fue detrás de ella. Entre dos coches le echó las manos a la cintura, luego, la giró y se levantó la careta. Yuly vio que el monje era de color, pero no le importó. Quería aquella enorme polla dentro de su coño. El monje le levantó la careta a Yuly y le comió la boca con voracidad. Después la giró, se puso en cuclillas, le levantó el vestido, le bajó las bragas y con su enorme lengua le lamió el coño. Yuly miraba para los lados por si venía alguien. No vio a nadie. Luego fue ella la que se puso en cuclillas. Al levantar el hábito del monje se encontró con una polla que casi no le cabía en la boca de lo gorda que era. Se la mamó y se la puso dura cómo una piedra. Luego se apoyó con las manos en el techo de un coche y se abrió de piernas. El monje le levantó el vestido, le frotó la polla en el coño mojado y con media docena de clavadas ya tenia toda la polla centro del coño. El monje no se andaba con bromas. Le dio con tanta fuerza que mismo parecía que Yuly le debía dinero. Dándole lo que no está en los escritos, a Yuly le quedó la cara delante de la luna de la ventanilla del coche en el que había apoyado las manos. Miró y vio en su interior a una muchacha encima de su pareja. Se quedaron mirando mientras les daban lo suyo. En nada, Yuly, se corrió, lo hizo mirado para la muchacha. La muchacha se corrió viendo como se corría Yuly y a las dos le llenaron los coños de leche.
Yuly, después de limpiarse con las bragas y de tirar con ellas, volvió junto a Rosy y Belén y siguió bailando como si nada hubiese ocurrido.
Una hora más tarde, la Maléfica del cinturón rojo entró en la sala del palacete y fue junto a Antonio.
-¿Se te olvido algo, Rosi?
Maléfica se arrodilló delante de Antonio, le bajó la bragueta, sacó la polla, que estaba tan blanda como un flan, la cogió con dos dedos, la metió en la boca y al ratito ya estaba empuñando una polla gorda y puntiaguda.
-Ni te puedes imaginar las ganas que tenía de follar contigo.
Tiró de él y le siguió mamando la polla sobe la alfombra cómo se la estaba mamando en el sillón, o sea, mamando el glande, lamiendo el frenillo, meneándosela... Esto hizo hasta que se puso en pie, y se bajó la cremallera trasera del vestido. El vestido cayó al piso.. Antonio vio un cuerpo perfecto, con largas piernas, con tetas redondas que tenían areolas rosadas y bellos pezones. Vio su cintura estrecha, sus caderas anchas, y vio un coño gordo con un corte pequeño donde los pelos brillaban por su ausencia. Le dijo:
-¡Como estás! Quita también la máscara para ver tu carita de ángel.
Maléfica negó con la cabeza.
-Cómo quieras, pero por lo menos podías hablar. Oír tu voz me excitaría más, Rosi.
Volvió a negar con la cabeza.
-¿Sentirías vergüenza al hablar conmigo?
Asintió con la cabeza y después le puso el coño en la boca. Antonio le echó las manos a sus duras nalgas y amasándoselas le lamió el coño unas treinta veces. Luego le agarró las tetas, tiró de ella, y le lamió y chupó los pezones.
-Tienes las tetas duras cómo piedra. Son las mejores tetas que he comido.
Le devoró las tetas. Luego de la comida de tetas. Maléfica, con el coño chorreando, puso su vagina sobre la cabeza de la polla y, despacito, se metió la punta. Antonio magreándole las tetas le dijo:
-Estás más apretada de lo que yo pensaba. Métela con cuidado que te puedes hacer daño.
Maléfica siguió bajando el culo. Aquello entraba más apretado que un tornillo en la madera. Pero centímetro a centímetro, acabó por meterla toda dentro. Con toda dentro, le dijo Antonio:
-¡Quítala, Rosi, quítala que no me puedo aguantar!
Maléfica, no solo no la quitó, si no qué además subió y bajo el culo, lo hizo ligeramente, pero lo suficiente cómo para sentir la leche caliente dentro de su coño. Antonio, corriéndose, le quiso comer la boca, pero lo que comió fue la goma que cubría la boca de la careta.
Al acaba de correrse, le dijo:
-Mañana vete a la farmacia y compra la píldora del día después.
Maléfica sintió cómo la polla había perdido cuerpo. Lo folló sacando y metiendo la mitad de la polla... Al rato la polla estaba dura de nuevo. Se giró, y dándole la espalda, lo volvió a follar... Tiempo después subía y bajaba el culo a toda mecha y subiendo y bajando el culo, Antonio, se volvió a correr.
Al acabar de llenarle el coño de leche, le dijo:
-Ahora te voy a hacer correr yo a ti, brujita mía.
Se puso al lado de ella. Le lamió los pezones y luego mamando sus tetas le metió dos dedos dentro del coño y la masturbó. Cuando presintió que se iba a correr, pues Maléfica no gemía, la puso boca abajo sobre la alfombra y le dio un repaso a su redondo culo, mordiendo sus nalgas, lamiendo su ojete y follándoselo, al meter y sacar de él la punta de la lengua. Aquel culito era virgen y Antonio lo quería para él. Puso a Maléfica a cuatro patas y le frotó la cabeza de la polla en el ojete, y cómo la polla era puntiaguda, le metió la puntita. Al metérsela, a Maléfica le debió molestar porque echó el culo hacia delante y la quitó. Antonio volvió a lamerle y follarle el ojete y magreó sus tetas. Poco después Maléfica comenzó a gemir en bajito. Le volvió a meter la puntita de la polla en en el culo. Maléfica no lo retiró y Antonio se lo folló despacito, metiendo y sacando la punta de la polla, al tiempo que le metí dos dedos dentro del coño y la masturbaba. Cuando la respiración de Maléfica se aceleró anunciándole el orgasmo, la puso boca arriba, se la metió en la vagina y le dio caña hasta que el coño, apretando y soltando la polla, la baño con lo jugos de una inmensa corrida.
Acabaran de correrse y sintieron abrir la puerta del palacete, Maléfica sacó la polla, cogió el vestido y salió en estampida hacia el piso de arriba. Antonio guardó la polla. Entraron las otras dos Maléficas. Al llegar junto a Antonio se quitaron las máscaras y vio que eran Rosi y su esposa. Rosi le preguntó a Antonio:
-¿Ya regresó su hija?
Quique.
@quique que relato tan morboso y cachondo
scripsit nyctidromus
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