Incesto irremediabl...
 
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Incesto irremediable

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José
(@quique)
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Topic starter   [#1466]

Mi nombre es lo de menos, pero cómo debo ponerme uno diré que me llamo Luisa. Ahora tengo sesenta y seis años y aún estoy de buen ver, pero hubo un tiempo en que levantaba pasiones, pues era  una mujer espigada, morena, de ojos negros y grandes, cabello negro y muy largo. Mis tetas eran demasiado grandes para mi flaco cuerpo y tenía un culo redondo y respingón. Las tetas y el culo los escondía bajo vestidos holgados, después de quedar viuda porque tenía un hijo que criar y no quería moscones a mi alrededor.

Nueve años después de morir mi marido, nuestro hijo se había hecho adulto. Era un primor de chico. Ayudaba en las tareas, o sea, cocinaba, planchaba, barría, fregaba, y además ayudaba a la economía de la casa trabajando de mozo en un almacén, lo malo que tenía era que estaba en esa edad en que las hormonas andan revolucionadas. No me di cuenta de que me quería cómo mujer hasta que lo pillé infraganti.

Todo comenzó una calurosa noche de verano. Había cerrado la puerta de mi habitación. Me había desnudado, me había puesto una enagua y luego me echara a dormir con la lámpara de mi mesilla encendida porque sufro de nictofobia. A las dos y algo de la madrugada, me desperté, entreabrí los ojos y vi a mi hijo levantando mi enagua, mirando para mi coño y masturbándose. Tenía una polla normalita y le daba con ganas. La verdad es que no supe qué hacer, pero tampoco me dio tiempo a pensar en nada, ya que de su garganta salió un gemido y de su polla salió el semen de una corrida. Luego de correrse se fue cerrando la puerta detrás de él.

Después de lo que había visto no podía dormir. Tenía que ir a su habitación y hablarle, era su madre y mi hijo estaba confundido, bueno, yo también estaba confundida, pues tenía más ganas de masturbarme que de hablar con él, pero lo primero era lo primero. Fui a su habitación y lo encontré con la polla en la mano. Al verme se sobresaltó y se tapó con una sábana. Muy seria, porque mi voz es muy dulce y no impone autoridad, le dije:

-Has estado en mi habitación. ¿A qué sí?

Bajó la cabeza y me mintió.

-No.

-No mientas. ¿Te has masturbado mirándome?

-No.

-¿Y el esperma que había en el piso de quién era? No me dirás que era del vecino.

Sin levantar la cabeza, me respondió:

-Estaba muy necesitado.

 -Seguro que no fue la primera vez que entraste en mi habitación y te masturbaste.  

-Yo...

-¿Tú, qué?

-No, no era la primera vez, mamá. La primera vez fue cuando comenzó la ola de calor y...

-Y no quiero que me cuentes más. Sabes de sobras que no debes tener esos deseos hacia mí, soy tu madre.

-Pero...

-No hay pero que valga. Soy tu madre. 

Levantó la cabeza para decir:

-Una madre preciosa. 

-No me adules.

-No te adulo, eres una madre a la que no le hace falta pintarse ni poner ropas bonitas para destacar, tu belleza viene de fábrica.

Me arrancó una sonrisa.

-De fábrica vienes tú, pero vienes con una avería hormonal.

-Debe ser eso. 

Me senté a su lado en la cama, le acaricié el cabello y lo besé en la frente.

-No puedes pensar en mí de esa manera, cariño.

-¿Puedo hablarte con franqueza, mamá?

-Claro que puedes, hijo.

-Las otras chicas no me atraen sexualmente, solo te deseo a ti. 

-Eres tan guapo que un día una chica se te insinuará y verás como te gustará jugar con ella.

-Ya se me insinuó la oficinista del almacén.

-¿Cuándo y cómo se te insinuó?

-El día de mi santo me regaló una caja de condones.

-Eso sí que es insinuarse. ¿Es guapa?

-Sí, pero está casada. 

-¿Hubo besos?

-Sí, pero ella no eras tú y...

-Estás confundido, hijo.

-No, no estoy confundido, eres la mejor madre del mundo y la más bella.

Mi hijo tenía un problema gordo y quise solucionárselo.

-No soy buena, hijo, yo también tengo fantasías.

-Lo entiendo, mamá. Llevas muchos años sin sexo, pero eso no quita para que seas buena.

-No, no lo soy.

-Para mí, sí lo eres.

No había manera, me había idealizado. Tenía que hacer que cambiase de idea y me viese de otra manera.

-Voy a permitir que hagas una cosa, solo para que veas que no soy buena.

-Sea lo que sea, no dejarás de ser buena.

La enagua que llevaba puesta me daba por encima de las rodillas, era de asas y transparentaba, lo que dejaba poco para la imaginación. Me puse en pie y a un metro escaso de él, le dije:

-Date placer mirando para mi.

Se bajó los calzoncillos y mirándome comenzó a masturbarse. Era mi hijo el que se estaba dando placer y yo no debía sentir nada, pero viendo aquel glande apareciendo y desapareciendo bajo el pellejo, me empecé a mojar. Salvador me dijo:

-Sube la enagua, mamá.

-No voy a enseñarte la almeja. 

-Enséñame una teta.

-No te voy a enseñar nada.

-Solo unos segundos.

Me puse cachonda y me entraron ganas de desnudarme para que mi hijo gozara de la visión, pero mi pudor no me lo permitía. Le dije:

-Acaba o me voy.

La siguió machacando... Estaba Salvador casi acabando cuando sentí como un diminuto riachuelo de jugos salía de mi coño y caía al piso. Me puse nerviosa, pues sabía que si mi hijo miraba para el piso iba a querer algo que no le podía dar, por eso le dije:

-¿Acabas de una vez?

Su mano derecha se movió hacia abajo y hacia arriba a una velocidad endiablada. Vi salir un chorro de semen de su polla y no pude evitar tragar saliva... Al acabar, le dije:

-Como has podido ver, por ser, no soy ni una buena madre.

-Una madre que hace lo que tú has hecho es una de las mejores madres del mudo. Cómo tú hay pocas.

-Me tienes idealizada, hijo.

-Es que eres la mujer ideal.

Dejar que se masturbara mirándome no había valido para nada. Regresé a mi habitación, cerré con llave y luego me quité la enagua, me eché boca arriba sobre la cama y empecé a masturbarme. Metiéndome mano en las tetas, llegaron a mi mente imágenes de mi marido besándome, comiéndome las tetas y comiendo mi coño. Bajé la mano derecha al coño perdido de jugos y metí dos dedos dentro. Mientras me masturbaba, a mi mente vinieron las caras, los cuerpos y las pollas de algunos de mis amantes imaginarios... Me puse tan cachonda que tuve que parar tres veces para seguir gozando. Al parar magreaba mis tetas y jugaba con mis pezones, apretándolos con los dedos y los lamía al llevar las tetas a la boca. A la cuarta vez que sentí que me venía quise parar, pero a mi mente vino el rostro de mi actor favorito, luego vi su polla y me corrí envuelta en un placer que pocas veces había sentido antes.

Al día siguiente, cuando mi hijo volvió a casa del trabajo, yo ya estaba en cama. Sentí que andaba en el horno de la cocina y supuse que iba a calentar su cena... Al rato largo, luego de cenar y de ducharse, vino a mi habitación, se sentó al borde de la cama y me preguntó:

-¿Te encuentras bien, mamá?

-Sí, hijo, pero cómo tardabas y no echaban nada en la tele, me vine para cama.

Miré para él, y vi que tenía la cara magullada. Me senté en la cama. Llevaba puesta la enagua transparente con unas bragas blancas por debajo.

-¡¿Qué te ha pasado?!

-Me peleé con tres idiotas que trabajan conmigo.

-¿En el trabajo?

 -No, a la salida.

-¡¿Cómo se te ocurrió pelear contra tres?!

Mirando de reojo para mis tetas, me dijo:

-Es que me llamaron marica.

-A palabras necias se hacen oídos sordos. Tú sabes lo que eres.

-Sé lo que soy, pero también sé que no es normal que a mi edad no haya estado con ninguna chica. Soy virgen, mamá, y me da mucha vergüenza serlo.

-¿Por qué no te has estrenado con la oficinista? Y no me digas que es porque está casada.

-Porque no sabría que hacerle a una mujer cómo ella y me aterra que al descubrirlo se ría de mí.

-Al contrario, saber que eres virgen la excitaría más.

-¿Tú crees?

-Sí, cariño, si, y te aprendería cómo satisfacerla.

-Si fuese así...

-Sería así. ¿Quieres que te eche algo en los moratones?

-No, ya me hicieron las curas en el ambulatorio.

-¿Tan mal estabas?

-No, pero es que llegó la policía y me obligaron a ir.

-¿Y qué le dijeron a los otros al ver que eran tres contra uno?

-Nada porque les dijeron que los había retado yo.

-Encima de abusones...

-Ni tanto, a ellos también los llevaron a hacer las curas.

Sin darme cuenta de donde estábamos, le planté un beso en los labios.

-Bien por ti, campeón.

Me agarró la cara, me puso la cabeza sobre la almohada y me lo devolvió. Sentí su polla dura entre mis piernas y me estremecí. Lo quité de encima y le dije:

-Que no se te vuelva a ocurrir hacer lo que has hecho.

Rompió a llorar. Su llanto me descolocó, y en vez de seguir regañándole, le pregunté:

-¿Lloras por qué sabes que has hecho mal?

-Lloro porque no supe cómo seguir, si no te hubiese forzado. Soy malo, mama, soy muy malo.

Le acaricié el cabello y le dije:

-No eres malo, hijo, lo que pasa es que estás en una edad muy difícil. Anda, vete para tu habitación.

-¿Puedo dormir contigo?

-¿Cómo se te ocurre preguntar eso después de lo que acabas de hacer?

-No te molestaré. Es que tengo miedo que me pase algo por la noche debido a los golpes que me dieron.

-¿Seguro que no vas a intentar nada?

-Seguro. No sabría qué hacer con tu cuerpo.

Me confié, pues aunque intentara hacerme algo, no le iba a dejar.

-Está bien, puedes dormir conmigo.

Se quitó la ropa y en calzoncillos y marcando paquete, se metió en cama. Le di la espalda y él me echó una mano por la cintura.

-Hasta mañana, hijo.

-Hasta mañana, mamá.

Me puse a pensar en lo de qué mi hijo no supiera qué hacer con una mujer y me excité, me excité pensando que le podía decir todo lo que me gustaba y como me gustaba. Me entraron unas ganas locas de follar. Si seguía así de caliente tendría que ir al baño a hacerme una paja.

Eché mi culo hacia atrás para acomodarme y me encontré con algo duro. Me puse boca arriba, y después me giré hacia él.

-Dime que eso que me tocó no es lo que estoy pensando.

-Es lo que estás pensando.

-Vete para tu cama.

Me cogió una mano y me la llevó a su polla.

-Enséñame, mamá, enséñame como hacer el amor, por favor.

Quité la mano de la polla, y le dije:

-Ya estás tardando en irte. 

Me echó las manos a las tetas y las magreó. 

-Quita tu mano de mis tetas.

-Están tan blanditas... Enséñame a comerlas.

Le saqué las manos de mis tetas.

-Te olvidas de que soy tu madre.

-Seamos dos extraños por una noche. Me muero por saber. Y te deseo tanto...

No debí haberme confiado, una es madre, pero también es mujer y nueve años sin polla son muchos años. Le pregunté:

-¿Tan grande es tu deseo por mí?

-Lo es, madre, lo es.

Ya no había vuelta de hoja, por una noche me iba a rendir a mis bajas pasiones.

-Te enseñaré, pero con una condición.

-Acepto la condición que sea.

-Mañana te pones a buscar novia y no me vuelves a hablar de lo que sientes por mí.

-Trato hecho. 

-Te voy a enseñar a besar.

Le di un pico, luego le besé el labio inferior, después el superior, le volví a dar otro pico, repetí la secuencia varias veces y luego le dije:

-Saca la lengua.

Sacó la lengua y se la lamí por abajo, por arriba, por los lados, se la chupé... El beso fue largo, muy largo y mi coño se mojó. Sintiendo la humedad en mis bragas, le dije:

-Ahora bésame tú a mí.

Me besó cómo lo había besado yo y después nos comimos las bocas. Luego de esto ya tenía las bragas empapadas.

-Quítate los calzoncillos que viene la segunda fase.

Se quitó los calzoncillos. Tenía la polla más tiesa que un palo. Se me hicieron agua la boca y el coño. Me quité la enagua y las bragas. Les di la vuelta a las bragas y le enseñé el pegote.

-Esto es lo que expulsa la vagina de una mujer cuando se pone cachonda. 

-Parece leche mezclada con mocos.

-Se llama flujo vaginal.

-¿A qué sabe?

-Ya lo sabrás. Vamos allá. Moja dos dedos con saliva y con las yemas acaricia mis pezones.

Puso los dedos sobre los pezones, y temeroso de hacerme daño, me preguntó:

-¿Cómo los acaricio?

-Así.

Le cogí los dedos con las manos y se los moví haciendo círculos sobre los pezones, al tiempo que lo aplastaba.

-¿Te gusta que te haga esto, mamá?

-Sí. ¿Notas los duros y grandes que se pusieron?

-Sí.

-Eso es debido a la excitación.

Poco después, le dije:

-Coge mis tetas por debajo y amásalas despacito mientras lames mis pezones con tu lengua, cómo has hecho con las yemas de los dedos.

Lamió y me puse de un cachondo subido. 

-Ahora lame las areolas y luego mama mis tetas.

Mamando mis tetas, acaricié mi clítoris, sin que mi hijo me viera, y me corrí. Mi cuerpo empezó a convulsionarse. Salvador se asustó y me preguntó:

-¡¿Qué te pasa, mamá?!

Entre gemidos y con la vista nublada, le respondí:

-Me estoy corriendo, hijo.

Tuve un orgasmo tan largo cómo maravilloso.

Al acabar había mojado la cama. Mi hijo estaba desesperado.

-¿Cuándo toca meter?

-Después de los preliminares. Ponte boca arriba y abre las piernas.

Se puso boca arriba, me arrodillé entre sus piernas, empuñé su polla y mirándolo a los ojos, mi mano, bajó y subió por ella, lento, aprisa, a medio gas, aprisa de nuevo... No tardó mucho en cerrar los ojos de golpe y escupir leche por el meato. Viendo cómo la leche bajaba por mi mano, metí la polla en la boca, le chupé el glande y me tragué el resto de la corrida. Luego de tragar continué chupando y masturbando su polla y tiempo después mi boca se llenó con la leche de otra tremenda corrida, corrida que me tragué.

Al acabar de correrse me pregunto:

-¿Te gustó beber mi leche, mamá?

Estaba tan caliente que perdí todo mi pudor. 

-Sí, ahora vas a dame placer tú a mí.

Me senté con la espalda apoyada en la cabecera de la cama, flexioné las rodillas, con dos dedos toqué el capuchón del clítoris, y le dije:

-Este es el clítoris, cómo puedes ver ya tiene el glande fuera. El glande muy sensible y para acariciarlo con los dedos debes tenerlos siempre mojados.

-¿Es retráctil?

-Sí, normalmente, el glande está dentro del capuchón y sale cuando una mujer está muy caliente. Al acariciarlo bien acariciado nos corremos.

-Enséñame a acariciarlo.

Abrí el coño con dos dedos.

-Ya lo acariciarás. El agujero que ves ahí abajo es la vagina, ahí es donde se mete la polla. 

-Hasta ahí llego.

-A los lados están los labios. Pasa tus dedos medio y anular entre ellos, pásalos de abajo a arriba y de arriba a abajo.

Lo pasó repetidas veces y se le cubrieron de jugos.

-Los dedos resbalan.

-Mételos dentro de la vagina con las yemas hacia arriba.

Lo metió y comencé a gemir.

-¿Te vas a correr, mamá?

-Si haces las cosas bien, sí. Mete y saca los dos dedos con las yemas hacia arriba y mama mis tetas cómo te enseñé.

Me mamó las tetas y me masturbó. Me estaba volviendo loca. Ya estaba fuera de mí cuando le cogí la mano e hice que moviera sus dedos alrededor dentro de mi coño... Al sentir que me corría, le dije:

-Bésame.

Me besó y sintió el temblor de mis labios y el aliento caliente de mis gemidos mientras me corría.

Al acabar de correrme, me preguntó:

-¿Se mete ahora?

-No seas impaciente, falta la última parte de los preliminares.

-¿Y cuál es?

-Comer mi coño, pero deja que descanse un poco y me reponga que no tengo tu edad.

-Tú mandas.

-Ya que mando, vete a buscar un vaso de leche.

Fue y volvió con el vaso de leche. Al beberlo dejé que cayera leche por el medio de mis tetas. Luego de poner el vaso sobre la mesilla de noche me eché boca arriba en la cama y le dije:

-Bésame, come mis tetas y mastúrbame tal y como te he enseñado.

Me besó bien besada y le devolví los besos, me comió las tetas bien comidas y le correspondí con gemidos. Vi que se atrancaba y no bajaba, y le dije:

-Quita los dedos y mete tu lengua dentro de mi coño.

Sacó los dedos, le cogí la mano y se los chupé. Se encendió aún más de lo que ya estaba y enterró su lengua en mi coño, al sacara le dije:

-Haz sobre mi clítoris lo que has hecho antes sobre mis pezones.

Ni un minuto tardé en correrme en la boca de mi hijo, lo hice sacudiéndome cómo una epiléptica, aunque las babas no salían por mi boca, salían por mi coño.

Al acabar de correrme me quedé espatarrada, sonriéndole a mi hijo y respirando con dificultad. Él estaba con un empalme brutal. Le dije:

-Méteme la polla en la boca. 

Me metió la polla en la boca, se la mamé sin manos y en nada descargo sobre mi lengua. Ahora el que quedó espatarrado y respirado con dificultad fue mi hijo espatarrado, pero su polla seguía tiesa.

Tumbados una a lado del otro, le dije:

-Se acabaron los preliminares. Vete a buscar los condones.

Al volver le coloqué un condón y luego le dije:

-Cuando folles con esa mujer casada, que lo harás...

-Yo solo te deseo a ti.

-Después de hacerlo conmigo querrás hacerlo con más mujeres. Como te iba diciendo, cuando folles con ella dile que te cabalgue. Eso nos gusta a todas las mujeres porque tenemos el mando y disfrutamos más, ya que marcamos el ritmo y la profundidad de las penetraciones.

Lo monté, cogí la polla, la froté el ojete, después la froté en el coño y luego, con ella en la entrada de la vagina, le dije:

-¿Preparado para perder la virginidad?

-Sí.

La fui metiendo en el coño. Eran muchos años sin follar, mi coño se me había cerrado. La polla no era gorda, pero al estar mi coño acostumbrado a mis dedos, el glande me entró tan apretado que fue cómo si me estuviera desvirgando de nuevo. Puse mis manos sobre su pecho, y flexioné las rodillas, me abrí de piernas y le dije:

-No empujes, déjame hacer a mí.

La fui metiendo bajando y subiendo el culo. Me tomé mi tiempo para clavarla hasta el fondo del coño, pero al rato ya le di cera. Mi hijo, viendo mis tetas colgando y moviéndose de atrás hacia delante y de delante hacia atrás y al ver salir y entrar en el coño la polla cubierta por el condón lleno de jugos, me dijo:

-Esto es mejor que nada de lo que haya sentido y... Me voy a correr.

Sentí su polla latir dentro de mi coño. Paré de follarlo y le dije:

-Un buen amante tiene que correrse después de que se corra la mujer. Aguanta.

Sentí cómo su polla dejaba de latir y volví a follarlo, despacio, muy despacio, aunque metiendo la polla hasta el fondo de mi coño.... A punto de correrme, no aguantó más. Vi su cara extasiada, pero no me moví por si se rompía el condón y la leche se derramaba dentro de mi coño. Lo besé mientras se corría. Al acabar saqué la polla del coño y le quité el condón. Mi coño estaba abriéndose y cerrándose, fue irremediable, metí la polla dentro de mi coño. Aquello era una maravilla. Ni punto de comparación a follar con condón. Lo follé con rápidos movimientos de culo y en un tris, le bañé la polla con mis jugos espesos y blanquecinos. Nada más acabar, volví a darle con ganas atrasadas y me volví a correr con una fuerza brutal. Se me había ido la olla, estaba desatada. Volví a follarlo y suerte que mi hijo sacó la polla y se corrió fuera, si no quedaba preñada... Deseaba correrme otra vez. Le mamé la polla para borrar todo rastro de leche de ella y Luego le dije:

-Ahora me vas a follar tú a mí.

Me eché boca arriba, flexione las rodillas y me abrí de piernas. Mi hijo al ver mi coño semi abierto y rebosando jugos, en vez de meter su polla en él, lo lamió para limpiarlo de jugos, emulando lo que le había hecho yo a él. No era lo que le iba a decir que hiciera, pero ya que estaba, le dije:

-Sigue lamiendo, de abajo a arriba, pero apretando la lengua contra el coño. Comienza despacio y cuando sientas mis gemidos de placer lame aprisa.

Lamió la tira de veces. Cuanto más lamia más me gustaba. Comencé a gemir y la lengua de mi hijo lamió mi coño a una velocidad vertiginosa. Me corrí haciendo un arco con mi cuerpo y sacudiéndome con el inmenso placer.

No paró de lamer hasta que dejé de estremecerme. Luego le puse un condón y le dije:

-Arrodíllate, cógeme por la cintura, levántame hasta poner mi coño a la altura de tu polla y luego penétrame.

Hizo lo que le dije. Con la polla dentro de mi coño, me folló con unas ganas y una fuerza que pensé que se iba a correr sin darme tiempo a nada, pero aguantó, vaya si aguanto, quien no aguantó fui yo, ya que me dio tiempo a correrme dos veces antes de correrse él. 

Luego de correrse, quitó el condón, me folló a pelo y antes de que mi hijo eyaculara en la entrada de mi ojete, me corrí de nuevo.

Al acabar de corrernos, le dije:

-Ya sabes cómo hacer que se corra una mujer.

Era insaciable.

-¿No me vas a enseñar más cosas?

-Ya las irás aprendiendo a medida que vayas follando con otras mujeres.

-Quiero ir aprendido.

-No es bueno saberlo todo de golpe. Me voy a dar una ducha.

-¿Nos duchamos juntos?

-No, y cuando vuelva no te quiero ver en mi cama.

-¿Vuelvo por la mañana?

Mañana volveremos a ser madre e hijo.

Quique.

 

 

 

 

 



   
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nyctidromus
(@nyctidromus)
Miembro Erótico Autor
Registrado: hace 6 años
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@quique que buen relato tío Saludos desde Venezuela 🇻🇪


scripsit nyctidromus

sanguine et pulvis
n****@gmail.com


   
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