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La foto de las hermanas

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Iniciador del debate   [#2078]

..... ..... 

 

 

 

                              Estaba en una antigua foto junto a su hermana. El fondo era la habitación que compartían ambas en casa de sus padres. Estaban las dos sobre una de las camas, con poca ropa. Puede que jugaran o bromearan. Parecía verano por el sol que entraba por la ventana y por sus atuendos.

 

 

                             Mi novia tenía puesto un cortísimo pantaloncito, un short vaquero que no le conocía y el sujetador de un bikini que apenas le tapaba los pezones. Ese sí que lo había visto oculto en el fondo del cajón, de uno de los de su ropa interior en nuestro dormitorio. Tiene unos cuantos. 

 

 

                             Aún lo conservaba pero era tan pequeño que no se atrevía a ponérselo en la piscina. También es verdad que las tetas le habían crecido bastante desde que lo llevaba puesto en esa foto. Hoy ese sujetador solo le tapa un poco más que los pezones. 

 

 

                              Su hermana llevaba un pequeño bañador con un tremendo escote que le bajaba entre sus duras tetitas hasta el ombligo. Y nada más. No se le veía la espalda ni el culo en la foto pero apostaría a que era tanga. Mi cuñada estaba espectacular en ese trozo de cartón fotográfico polaroid. 

 

 

                               La foto tenia unos pocos años pero en ella las dos lucían las hermosas tetas que ambas poseían, aunque a ambas les han crecido más desde entonces. Estaba escondida en un libro en casa de sus padres y al abrirlo curioseando cayó al suelo. Además en un libro que mi chica sabía que me gustaba, una novela de ciencia ficción. 

 

 

                               Me quedé paralizado con la boca abierta, mirándola sin pensar que cualquiera de ellas podía volver y pillarme curioseando. Haciendo cábalas sobre quien había sido el fotógrafo que captó un momento tan íntimo.

 

 

                               Probablemente una amiga, que a saber como estaría vestida cuando sostenía la cámara. Pensando en todo eso se me había puesto dura la polla. Y se notaba en las finas bermudas que llevaba. Ahora también era verano y no me apetecía más que usar la cámara del móvil y repetir una escena parecida entre mi novia y mi apetecible cuñada. 

 

 

                                Intenté apartar todo aquello de mi mente y relajarme. Por lo menos no andar con la polla dura todo el rato. Cogí el libro para leer un rato en el jardín, mientras esperabamos que sus padres se fueran a dar un paseo. 

 

 

                               No sé si fue algo subliminal y ellas se darían cuenta de donde estaba la vieja foto. O lo habían tramado las dos de forma consciente y esperaban verme con ese libro. Viendo todo lo que ha pasado desde entonces esa última era la acertada. 

 

 

                             La hermanas estaban trasteando en la cocina. Pero habían vestido más recatadas durante el día que en la foto, ligeros vestidos veraniegos de tirantes. 

 

 

                          Hasta que, un momento después de oír la puerta principal a espaldas de sus progenitores, mi cuñadita salió de la casa. Su vestido se había perdido en algún sitio.

 

 

                           El bañador que ahora llevaba solo podría describirlo como pequeños trozos de tela unidos por cuerdas. No era un bikini pues la parte de arriba estaba unida a la de abajo, pero era la único que podía decirse. Que yo podía decir pues no estoy muy versado en moda de baño femenina. Aunque me encante verla, sobre todo en ejemplos tan reducidos como ese. 

 

 

- ¿Vienes?.  

 

 

                             Sonrió ante mi expresión embobada. Y me indicó que la siguiera a la misma habitación de la foto. Lo admito iba babeando tras ese culo completamente descubierto. Allí tendida en la misma cama estaba mi novia con un pantaloncito aún mas pequeño, que destapaba la mitad de sus prietas nalgas, pero con el mismo sujetador. En este caso como sus tetas habían crecido parecía que la prenda había disminuido, cubriendo apenas una muy pequeña porción de sus pechos. 

 

 

                              Su hermana se acostó a su lado justo en la misma postura que tenían en la foto. Las dos parecían mirar la dureza de mi polla y relamerse. Mi novia me dijo:

 

 

- Necesitábamos un fotógrafo. 

 

 

                               Ellas me habían tendido la trampa. Habían escondido la foto en un libro que sabían que a mí me gustaba. Aún así me propuse colaborar con ellas, sería todo un placer. Saqué el móvil y les hice unas cuantas fotos. Ellas posaban, jugueteando más y más. Provocativas, hasta que mi novia descubrió una de las tetas de su hermana. 

 

 

- ¿Qué te parece? Cielo. 

 

 

                               No era muy consciente de donde me estaba metiendo. Pero la cara de vicio de mi chica hacía que me animara. Hice un tímido intento de acercarme a ellas. 

 

 

- No cariño, todavía no. Sigue con las fotos.

 

 

- Preciosa. Esas tetas hacen juego con las tuyas. 

 

 

- Entonces habrá que ponerlas juntas y comparar. 

 

 

                               Arrodilladas sobre la cama, frente a frente se fueron acercando hasta que sus tetas entraron en contacto. Pezón con pezón, pero aún cubiertas por esa poca tela. 

 

 

                               Hasta que mi novia estiró el bañador de su hermana que simplemente se desmontó dejala desnuda del todo. Mi cuñada hizo lo propio con el sujetador del bikini y ambas prendas quedaron a su lado sobre el colchón. 

 

 

- ¿Te gusta lo que ves?.

 

 

- Me alucina, estoy hipnotizado. 

 

 

                                Ellas seguían jugando y riendo. Empezaron a besarse. Me sorprendió, pero estaba tan cachondo que no podía escandalizarme. Hasta yo podía ver sus lenguas cambiando saliva de boca en boca. Las manos recorrían la piel de la otra con suavidad. 

 

 

                               Mi cuñadita terminó de desnudar a mi chica. Se colocó entre sus muslos y apartando su melena a un lado para ofrecer un buen espectáculo empezó a pasar la lengua por la vulva. Me miraba de reojo para comprobar mi reacción. Y yo simplemente tenía cara de salido mientras las veía amarse. Aunque conseguí hacer alguna foto más de ese precioso momento. 

 

 

- ¡Joder!. No sabía lo estupendas hermanas que sois. 

 

 

- Nos queremos mucho. Cariño. Siempre hemos sido muy buenas hermanas. 

 

 

                                No pude resistir más y me senté en la cama entre ellas. Se acercaron más a mí apoyándose en mis hombros mientras miraban las fotos que acaba de hacerles. Yo las iba pasando con el dedo. Sentía la carne dura de sus tetas en mis brazos y sus manos apoyadas en mis muslos. Mientras miraban las imágenes provocativas de si mismas en la pantalla. 

 

 

- Tendremos que imprimirlas. 

 

 

- ¿Me las enviaras?. ¿Verdad cuñado?.

 

 

- Te las envío yo, tata. 

 

 

- ¿Vais en serio?. ¿Las dos?.

 

 

- Pues claro, cariño. Lo compartimos todo. Hasta esto. 

 

 

                         Mi novia liberó por fin el pene que me apretaba mucho en los pantalones cortos y su hermana me quito el móvil de la mano para fotografiar la depilada polla desafiante. Le hizo una cuantas fotos a mi pétreo rabo pelado antes de devolverme el móvil. 

 

 

- Hay que dejar un recuerdo de este momento y de esta polla tan bonita. Sigue cuñi, queremos ver como quedamos mientras la saboreamos.

 

 

                       Primero en la mano de mi novia y luego entrando despacio en su boca. Le pasó el rabo a mi cuñada que se agachó a lamer mis huevos y aparté el móvil. Ya no podía seguir haciendo fotos. Me temblaban las manos, las rodillas y la polla. 

 

 

- Seguro que podemos seguir con las fotos otro día. Hoy da para cosas más placenteras. 

 

 

- Lo qué tú digas cariño. 

 

 

                        Estaba claro que yo no tenía ni voz ni voto. Ellas lo tenían todo muy claro así que relájate y disfruta me dije a mí mismo. Seguían lamiendo mi polla pero lo hacían dulce, sensual, con besos y largas lamidas. Mientras una se dedicaba al tronco o el glande la otra me chupaba los huevos. Era como si quisieran hacerlo eterno. No querían que me corriera, solo darme placer. Me volvían loco. 

 

 

                       Yo me había apoderado de una teta de cada una. De ahí bajé las manos despacio acariciando sus espaldas hasta conseguir agarrar sus firmes culos por debajo del escaso short de mi novia, Si hermana ya estaba en pelota picada. Pasar un dedo entre los muslos hasta que alcancé cada uno de sus coñitos depilados.

 

 

                       El bañador se hacía deshecho nada mas tocarlo un poco, descubriendo todo el bello cuerpo, mientras las dos terminaban de desnudarme y recostarme en la cama. El short de mi novia también había desaparecido misteriosamente en el proceso mientras ella se sentaba sobre mi cara. 

 

 

                       ¡Que sorpresa!, no se había puesto la braguita del bikini. Rendido a lo inevitable saqué la lengua y me dediqué a disfrutar de sus abundantes jugos. Su hermana había recogido el móvil y nos fotografiaba con una mano sin soltar mi polla con la otra y de vez en cuando dándole una lamida.

 

 

                    Todo aquello estaba quedando debidamente registrado, aunque no vi esas fotos hasta que terminamos. Le pasó el teléfono a mi novia que grabó un video de como mi cuñada se clavaba mi polla en su pelado coño mientras cabalgaba. Hizo un primer plano de cómo mi glande se abría camino entre sus húmedos y calientes labios.

 

 

                      Lo último que había esperado cuando me dijo que íbamos a comer y a pasar la tarde con sus padres era algo así. 

 

 

                     Yo seguía comiéndole el culo a mi novia sujetando sus nalgas mientras notaba mi pene apretado en el coño húmedo y caliente. Estaba claro que las dos hermanas se querían mucho y lo competían absolutamente todo. Que además les gustaba dejarlo registrado para la posteridad. Ya no paró hasta que todos nos corrimos jadeando como locomotoras viejas. Mi cuñadita tenía ganas de mi lefa como ella misma me confesó un rato más tarde cuando me explicaban toda la situación. 

 

 

                    Tenía que enterarme de qué había pasado en realidad el día de la foto original. Mas tarde pude hasta grabar como se comían los coñitos la una a la otra en un fantástico sesenta y nueve y follarme a las dos.

 

 

                   Ya caso por la noche, todos juntos y relajados pude ver el reportaje completo original de la foto en papel que ya había visto y que ellas habían escondido en un libro que me gustaba. No me habían dejado vestirme ni ellas se habían puesto nada encima.

 

 

                      Las fotos que habíamos hecho las estábamos viendo en el televisor del salón desnudos cuando llegaron sus padres. No me habían dejado vestirme. Ni ellas se habían puesto nada encima. Me tenían alucinado.  

 

 

                      No me había dado cuenta del tipo de familia en el que me había metido. Al vernos sin nada en el sofá y acariciándonos se dirigieron contentos a sus hijas. Las besaron en las bocas con abundante lengua. Y por último a mi. Creía que montarían un escándalo, pero para nada. Parecían contentos. 

 

 

                  De perdidos al rio. Mi suegra me clavó la lengua hasta la garganta apoyando su par de durísimas tetas operadas en mi pecho y agarrando mi polla que su propia hija le ofrecía. 

 

 

- Creo que has tenido suerte con tu novio, nena. 

 

 

- Pues aprovecha, mamá. 

 

 

                    Se lo decían mientras la estaban desnudando entre las dos. Y no es que fuera muy difícil pues solo llevaba un vestido ligero y un tanga.

 

 

                 El colmo llegó cuando mi suegro hizo lo mismo y he de admitir que el gimnasio le sienta muy bien. Mientras me besaba yo acariciaba su vientre plano y musculoso. Ya venía sin camiseta. 

 

 

                  Así que respondí a su beso con mi lengua y dejando que me pajeara mientras sus hijas lo desnudaban a él también. Resulta que el suegro es tan calentorro y bisexual como yo. 

 

 

- Menos mal que mi niña ha encontrado un chico tan pervertido como ella. Estas tres estaban a punto de dejarme seco como la mojama. 

 

 

                    Mi novia había bajado los pantalones y el boxer de su padre. Terminaba de desnudarlo. Se había inclinado a besar el glande. Me dejaba el sitio justo para que mi mano pudiera agarrar una polla de un tamaño respetable y muy dura. Bien depilada y suave. 

 

 

- Suegro, no me lo creo. Por lo que tengo en la mano es usted capaz de satisfacer a tres lobas como estas. 

 

 

- Tú también vas bien armado. Pero parece que por hoy te han dejado seco. Mi hija ha encontrado el chico perfecto.

 

 

- Depende del espectáculo que me den. Es posible que me recupere. 

 

 

- Creo que estas tres pueden montar un buen show. 

 

 

                     Y mi suegro buscó mi boca para besarme. No era el primer maduro morboso al que comía la boca y más cosas. Y que fuera el padre de mi novia con las tres chicas mirándonos era algo especialmente morboso. No habían dejado de acariciarse entre ellas.

 

 

- Cariño. ¿Me devuelves a mi papi?.

 

 

- Claro cielo. O ven y podemos darle unas lamidas juntos a esta polla. Por cierto yo podría hacerle unos mimos a tu mami. 

 

 

                               Mi suegro fue a darle gusto a sus hijas mientras su esposa se acercaba a mí meneando su voluptuosa cadera. Tenía su coño depilado justo ante mi nariz y estaba oliendo el aroma de su excitación. Estaba muy cachonda. 

 

 

- ¿Sabes que te tenía ganas desde la primera vez que te trajo a casa?.

 

 

- ¿Y sabes las veces que he mirado tus tetazas en estos escotes que usas?.

 

 

- Pues agarralas y cómetelas.

 

 

                                De inmediato se inclinó para ponérmelas en la boca. Con lo que la tenía muy ocupada como para seguir hablando. Sus pezones son algo excepcional. Largos y duros podía chuparlos y atraparlos entre los labios. No me conformé con eso. Subía una mano por cara interna del muslo de esa milf hasta notar con mis dedos los jugos en su piel suave. Hasta llegar a los labios y acariciarlos con suavidad.

 

 

                                  Su hija se acercó a nosotros y se puso a lamer la teta que yo dejaba libre. Ahora tenía que repartirme entre sus dos coñitos. 

 

 

- Mami, ¿Quieres probarlo?. Es estupendo. 

 

 

- Pues claro cielo. Pero me va a follar el culo. 

 

 

                                   Estaba claro que esa tarde yo no tenía ni voz ni voto. No me extrañaba que mi suegro pensara que le vendría bien mi ayuda. Esas tres son vampiresas. 

 

 

                                  Mi suegra me empujó suave del hombro hasta volver a tumbarme. Ella al inclinarse recibió en su culazo las atenciones de mi cuñada que se lo estaba comiendo con auténtica dedicación. Supongo que también le metería un par de dedos para dilatar y lubricar. Segundos más tarde la tenía encima clavándose despacio mi rabo en el ano. 

 

 

                               Giré la cabeza para buscar a mí novia. Sentada encima de los muslos de su padre le daba la espalda. Tenía bien clavado el rabo de este mientras nos miraban con cara de vicio y suspiraban al ritmo de su propio polvo. 

 

 

                                 Mi suegra empezó a bajar hasta clavar mi nabo hasta la empuñadura en su culazo. Cómo su hija no quería perder su ración, se sentó en mi cara para que le diera con la sin hueso a su jugoso higo y su ano. No debía hacerlo mal del todo pues sus gemidos de placer le hicieron coro a los del resto de su familia. Yo tenía muy ocupada la lengua como para hacer ningún sonido. Tampoco estaban pidiendo mi voto, sino solo acción. 

 

 

                                Estaba atrapado entre esas dos lobas dando y recibiendo placer. Yo no podía ni gemir, tenía la lengua muy ocupada. Ellas sí que jadeaban lo que era una buena pista. Además no había dejado de notar sus manos acariciando mi cuerpo por todas partes. 

 

 

- Nena, me gusta mucho tu novio. Parece ideal para entrar en la familia. 

 

 

- Ya lo veo, mami. Le estás dando una buen estreno. 

 

 

- Espero que tu hermana encuentre alguien padecido. 

 

 

- Mami, Ya sabes que a mi me van más las chicas. Pero desde luego Quién sea ha de participar en estas fiestas. 

 

 

- Ya es lo que nos faltaba ¿verdad yerno? Otra come hombres como éstas. 

 

 

                           A mí suegro no sé si con la ayuda de la química no se le bajaba la polla ni teniéndola metida en el coñito de mi novia. Se dirigió a mí. Por cierto en ese momento alguien me estaba chupando los pies, tenía que ser mi novia pero no podía verlo. Mi cuñada sé había corrido en mi boca y se levantó lo suficiente cómo para dejarme hablar. 

 

 

- Hijo, me gustaría probar tu culito. 

 

 

- Sí, cariño. ¿Dejarías que mi padre te folle?.

 

 

- Será un placer. No puedo negaros nada. 

 

 

- No te preocupes que también me follará a mí. Y tú también vas a follar todos los culitos de la familia. Mi papi disfruta mucho una buena polla por todas partes. 

 

 

                            También me apetecía entrar en el culo duro de ese maduro buenorro. Pero en ese momento a punto de correrme en el coño de su mujer estaba claro que con la ayuda de una pastilla azul sería mi culo el primero en ser penetrado. Ella, por cierto toda una dama, no hacía más que animarme con sus palabras y pellizcaba mis pezones. 

 

 

- Vamos cariño. Lléname el potorro de leche. Ya he tenido dos orgasmos. 

 

 

                             Si yo iba a probar todos sus culos, todos querían probar el mío. Me hicieron ponerme a cuatro patas mientras cada miembro de mi ya confirmada nueva familia paraba por detrás y me comía el culo con verdadera ansia. Clavaban las lenguas en mi ano cómo si quisieran follarme con ellas, con la húmeda, los dedos y el lubricante que empezaron a poner. 

 

 

                                Mientras se turnaban en los besos negros también lo hacían en ponerme los coños ante la boca. Yo era la novedad y todos querían disfrutar de mi cuerpo y habilidades. Al fin fue la polla la que se puso ante mí cara. Empecé a lamer los huevos y subir por el tronco con la lengua hasta meter el glande entre los labios. 

 

 

- Vamos papi ya estáis listos los dos. Es hora de ver lo que mi novio es capaz de recibir en su culito. 

 

 

- Seguro que tú ya lo sabes, nena. Te lo habrás fijado con tus juguetes. 

 

 

                                  No le dejé moverse. Yo mismo empecé a subir para cabalgarlo. Me gusta ver la cara de quién me esté penetrando, sea hombre o mujer, sea carne o silicona. Una de ellas mantenía ese nabo en vertical para que me fuera clavando despacio. También me gusta sentir cómo va entrando duro y firme antes de empezar a moverme. 

 

 

- ¡Vaya! cuñi. Debo ser la única de la familia que no sabía eso de tí. 

 

 

- Yo tampoco sabía que a tí te gustaban las mujeres. 

 

 

- Me gusta todo cielo. 

 

 

                             Ya no me dejó hablar mucho más pues enterró la legua en mi boca lo más que pudo y me agarró el rabo con la mano para pajearme al ritmo con que me movía sube los muslos de su padre. 

 

 

- Anda nena. No seas avariciosa y deja que los chicos nos divirtamos juntos. Disfruta del espectáculo. 

 

 

                             Se apartó y empecé a morrearme con su padre. Mi saliva caía en su boca y el me la devolvía mezclada con la suya con la lengua. Entonces yo de chupaba la sin hueso cómo si quisiera arrancársela. Y eso sin dejar de mover la cadera despacio pero firme. A la vez nos pellizcabamos los pezones uno al otro o acariciábamos toda la piel que pudiéramos tocar. 

 

 

                            Giré un segundo la cabeza para ver lo que hacían las chicas. Efectivamente nos miraban con cara de vicio sin perder detalle. Pero tampoco habían parado de acariciarse. La madre tenía las manos en los conejos de dos hijas mientras mi novia le acariciaba las tetas y la otra le hacía un dedo a su progenitora. 

 

 

                              Y el suegro tenía miedo de que le dejarán seco. Ahora era yo el que empezaba a estar acojonado porque parecía que allí nadie pensaba en darme tregua. Nosotros jadeábamos siguiendo con la verga en mi ano. 

 

 

- Hijo, me voy a correr. 

 

 

- Pues hazlo dentro, papi. Seguro que hay voluntarias de sobra para limpiarnos con las lenguas. 

 

 

                                   Habíamos empezado a tratarnos con mucho cariño y yo no me había dado cuenta hasta que dije eso. Bueno, mi padre auténtico no había despertado ese deseo nunca. Aunque a mi madre sí que le había echado algún vistazo lascivo. 

 

 

                                  Jadeando di las últimas sentadas notando con su lefa rebosaba de mi ano hasta llegar a sus huevos. Rodeé su cuello con mis manos y le di allí unos besos y lamidas en su piel mientras nos relajábamos.

 

 

- ¡Joder! Ha sido maravilloso. 

 

 

- Genial, cariño. 

 

 

                               Las tres habían empezado a aplaudir. Pero no se iban a conformar con eso. De inmediato se pegaron a nosotros besándonos y pasando las lenguas por toda nuestra piel incluido mi culo y su polla. La mía había revivido con todo ese tratamiento. Creo que nunca se me había puesto tan dura tantas veces seguidas en tan poco tiempo. Pero había mucho agujero que rellenar. Fue mi suegro el que la pidió pues aún no la había tenido dentro. Mi novia la tenía en casa cada vez que la quería y su mujer y la hija ya la habían disfrutado. 

 

 

- Vamos. Hijo, dame por el culo. Hace bastante que no tengo una de verdad dentro. 

 

 

                           Me quedaba claro que ellas se lo follaban con sus dildos cuando les apetecía. También le gusta ver la cara de vicio de quién le está penetrando así que se tumbó boca arriba y levantó bien las piernas para dejarme, no sólo a mí, un buen acceso. Igual que habían hecho conmigo fueron ellas las que se dedicaron a prepararlo, lamiendo, dilatando con los dedos y poniendo lubricante tanto en el agujero como en mi taladro. 

 

 

- Cielo. ¿Tú ya le has visto con otro chico?. Parece que se defiende muy bien. 

 

 

- Si mami. Tenemos un par de buenos amigos y algunas amigas también

 

 

 

                           No podían estarse quietas ni un segundo. Mi cuñada sé sentó sobre la cara de su padre aún antes de que yo empezara a entrar en él, recibiendo con sus suspiros y jadeos las atenciones de su lengua. Desde luego mi rabo no era el primero que entraba por allí. Se deslizó dentro con suma facilidad, sin una queja por su parte. Claro que si hija tampoco le hubiera dejado decir nada. 

 

 

                           Mientras su mujer y mi novia buscaban mi lengua con las suyas. Me la chupaban y seguían acariciándome. Sus manos recorrían toda mi piel, pellizcaban mis pezones o metían dedos en mi ombligo. Desde luego también acariciaban la polla de mi suegro mientras yo me movía firme pero sin prisa. 

 

 

                             Pero todo se termina. Aunque ellas no dejaron de que me fuera dentro de su padre. Querían recibir mi semen. Cuando estaba a punto me la sacaron de tan grato agujero y dejaron que mi corrida cayera sobre el vientre y la polla. Luego las tres se pusieron a pasar las lenguas por su piel para recogerlo compartirlo con las demás. Si aquello no era lo más morboso que había visto en mi vida y el mayor cariño poco le faltaba. Y eso que yo también llevaba mi recorrido. 

 

 

- Pues si que son unas lobas, papi. 

 

 

                            Y nos echamos a reír los dos. Para recuperar fuerzas se imponía una buena cena. Aunque a nosotros nos dejaban descansar mientras ellas cocinaban completamente desnudas. Solo pensaban en seguir exprimiéndonos. De vez en cuando alguna de ellas se acercaba con las tetas manchadas con crema, chocolate o algo así. Y teníamos que chuparlas. 

 

 

                           Esperaban que nuestras pollas volvieran a ponerse duras pero mientras jugaban. Nosotros también nos hacíamos algún mimo o nos dábamos un beso de vez en cuando. También veíamos cómo lo hacían ellas. Incluso cenando seguían jugando, haciéndonos caricias, lamiendo la piel de los demás o dándonos comida de boca en boca. Mientras recogíamos se me acercó mi novia. 

 

 

- Cariño, hoy duermes con mis padres. Mi hermana quiere mimos. 

 

 

- ¿Tú crees que me van a dejar dormir?.

 

 

- Supongo que no mucho pero ya ves lo cariñosos que son. 

 

 

 

                              En menuda familia había entrado. Eso sí, estaba seguro de que me esperaba mucha diversión con ellos. 

 

 

.........


Larga y próspera vida


   
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