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Noche de San Juan en el pueblo

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José
(@quique)
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Registrado: hace 7 años
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Topic starter   [#1333]

Belén y su prima Eugenia regresaron de comer sardinas hechas con brasas de la hoguera de san Juan. En la habitación de Eugenia se quitaron la ropa para ponerse los camisones. Eugenia, que era una pueblerina morena, de estatura mediana, cabello negro y largo y que tenía un buen cuerpo, mirando para el sexo de su prima, le preguntó:

-¿Has tenido a tiña en el coño?

-No. ¿Por qué lo preguntas?

-Como te quedó calvo...

A Belén le dio la risa.

-Eso es porque lo afeito. Afeito el chocho y las axilas.

-Eres bien rara, pero bueno, cada una hace con su coño lo que quiere.

-Eso es muy cierto.

Eugenia la miró de abajo a arriba y le dijo:

-A pesar de no tener pelos en el coño, lo tienes bonito. ¿Ya te estrenaste?

Belén, que tenía el cabello marrón y largo, unos labios gruesos y sensuales, nariz aguileña, vistiéndose con un pijama de chaqueta y pantalón de color blanco con flores negras, le respondió:

-Sí, en una noche de san Juan, perdí mi virginidad.

-... A mí me desvirgaron a lo bestia, en esta cama y el día de las fiestas del pueblo.

-¿Cómo es eso de que te desvirgaron a lo bestia?

-Pues rompiéndome el coño.

-¡¿Te forzaron?!

-Sí, me lo hicieron a la fuerza. 

-¿Te resististe?

-Sí, pero poco, ya que cuando se abalanzó sobre mí le di una hostia que le puse la cara del revés y la hostia rebotó. 

-¿Te pegó?

-Sí, y me dijo: "Si no quieres llevar más estate quieta."

-Pudiste haber chillado.

-¿Y quién me iba a oír? Mis padres estaban en la fiesta y la música estaba a todo dar.

-¿Y quién fue el cabrón que te desvirgó a lo bestia?

-Tu hermano, lo hizo cuando estuvo en el pueblo con tu madre.

Belén no se lo creía.

-¡¿Perdona?!

-Ya me lo pidió él después de hacer el daño.

-No te he pedido perdón, es que no te creo. Mi hermano en su vida olió un coño.

-No, oler, no me lo olió, me metió la polla en él.

-Mi madre me había dicho que no eras muy avispada, pero se quedó corta.

-¿Qué tienen que ver las avispas con lo que estábamos hablando?

-Ahora sí, ahora te creo. ¡Quien lo diría! Con la cara de apocado que tiene...

-¿Apocado? Tú no le has visto la polla.

-Caro que no, soy su hermana.

-Pues te diré cómo tiene la polla, la tiene cómo la de un caballo.

-Ya no será para tanto.

-Pues cómo un burro.

-Vamos a dejar el cuento.

-No era ningún cuento.

-Era una manera de hablar.

-Hablando de hablar, se lo conté al cura y me dijo que lo denunciara en el cuartel de la guardia civil..

-Y no lo denunciaste, claro

-Claro.

-Voy a tener unas palabras con mi hermano. Esto no puede quedar así.

Se taparon con las sábanas y apagaron la luz. A los diez o quince minutos. Belén, en la penumbra de la habitación, miró para su prima y vio que dormía. Mirando para su bello rostro, metió una mano debajo de la sábana y empezó a masturbarse. No tardó en destaparse y en gemir en bajito. Cuando los dedos ya chapoteaban en su coño, sus gemidos subieron de tono y Eugenia despertó. Encendió la luz, miró para su prima, vio lo que estaba haciendo y le preguntó:

-¿Qué haces con la mano en el coño?

-Tocarme.

Eugenia, con una mano, se apartó el cabello hacia un lado.

-Eso ya lo veo, pero. ¿Por qué haces olas?

A Belén le dio la risa. Luego sonriendo le apartó ella el cabello hacia un lado, Eugenia le dijo:.

-No me toques que con una mujer me excito con facilidad.

-¿Has estado con alguna chica?

-Sí, con tres. Nos hartamos de meternos mano y de darnos besos.

-¡¿Solo hicisteis eso?!

-¿Es que se hacen más cosas?

-¡¿Nunca te has hecho una paja?!

-A ver, a ver. ¡¿No me digas que lo que hacías era hacer la pera?!

Belén le compuso el cabello. Su mano derecha hizo de peine, y le preguntó:

-¿La pera es cómo le llamáis en el pueblo a la masturbación?

-¡Te la estás jugando, prima!

-¿Lo es?

-Así le dicen los chicos.

Ahora le pasó un dedo por la mejilla y le preguntó:

-Pues sí, lo que me has visto hacer era la pera.

Eugenia se preocupó por su prima.

-¡¿Te quieres quedar ciega?!

Belén no se creía lo que estaba oyendo. Ya sin tocarle, le dijo:

-A ver, prima. ¿Cuándo fue a última vez que has tenido un orgasmo?

-Yo nunca he tenido cosas con nombres raros.

-¡¿Sabes lo que es correrse?!

-No, pero de eso sí que he oído hablar a una amiga mía, y dice que las mujeres casadas, a veces, se corren.

-O sea, que nunca te has corrido.

-No.

-Te enseñaré, si quieres.

No se lo tuvo que pensar.

-Quiero.

Se puso encima de ella y le desabotonó la chaqueta del pijama. Unas tetas medianas, con areolas marrones y gordos pezones, quedaron al descubierto, se las acarició con las dos manos, besó y lamió sus pezones y después le quitó el pantalón del pijama. Le abrió las piernas, paso el dedo medio de su mano izquierda por la lengua y luego acarició su clítoris con la yema, moviéndola de abajo a arriba y de arriba a abajo y le dijo:

-Acaríciate así.

Eugenia se acarició el clítoris. Belén pasó el dedo por la entrada de su vagina y después se la lamió.

-Tienes un chochito muy rico

Se quitó el pijama, se sentó delante de su prima, se abrió de piernas y apoyándose sobre un codo, comenzó a masturbarse con ella. Lo hizo frotando cuatro dedos contra el coño. Eugenia hizo lo mismo. Poco más tarde, Belén, se frotó cada vez más aprisa. Eugenia hizo lo mismo y al ratito se corrían las dos cómo dos golondrinas.

Eugenia, cuando acabó de correrse y abrió los ojos, respirando con dificultad, le dijo a su prima:

-Quedé ciega un tiempo.

-Eso es normal, yo también quedé cegada por el placer que estaba sintiendo.

-Así que esta es la ceguera que se tiene al hacer una pera.

-Y al follar, si te follan bien. ¿Quieres qué te folle?

-Folla.

Belén metió la cabeza entre las piernas de su prima. Le lamió el coño peludo y encharcado de abajo a arriba con la lengua plana. Le lamió el clítoris con la punta de la lengua, se lo chupó y repitió la faena multitud de veces, la repitió hasta que su prima le dijo:

-¡Me corro otra vez!

Se corrió a lo grande, gimiendo, convulsionándose y retorciéndose.

Al acabar de correrse le metió dos dedos en el coño, le hizo el "ven aquí", y después le dijo.

-Hazlo tú.

-¿Es otra manera de hacer la pera?

-Sí.

Mientras se masturbaba, le lamió el vientre, le comió las tetas y le dio un pico. Eugenia puso morritos, le dio otro pico y otro y seguía poniendo morritos.

-¿Qué haces?

-Darte besos.

-¿Mi hermano no te besó cuando te desvirgó?

-No.

-Echa la lengua fuera.

-¿Por qué quieres que te haga burla?

-Tú saca la lengua.

La echó un poquito.

-Sácala del todo.

Eugenia la sacó y Belén se la lamió, y después se la chupó. Al volver a meter en la boca se la buscó, se la levantó con su lengua y se la volvió a chupar y a lamer.

Cuando Belén se separó de su prima, Eugenia le dijo:

-Das besos cómo una perra.

-¿No te gustó?

-¿Cómo no me iba a gustar si casi me corro? Así que así se besa antes de follar.

 -Sí, así se besa ante de follar. Te toca. -sacó toda la lengua fuera.

-A ver si aprendí.

Eugenia lamió la lengua de su prima, se la chupó y luego la besó cómo la había besado a ella. Poco después, Belén, le quitó los dedos del coño y se los chupó. A Eugenia la excitó ver cómo le chupaba los dedos, pero no le gustó que se los quitara.

-Ya me iba a correr.

-Lo sé, y así te correrás todas las veces que quieras, pero ahora te vas a correr sintiendo algo que estando sola no podrás sentir. Ponte boca abajo y separa las piernas. 

Hizo lo que le había dicho, Belén le separó las nalgas y jugó con a lengua en su ojete. Al rato le dijo:

-Vuelve a masturbarte.

Metió los dedos dentro del coño. Belén le metió y saco la punta de la lengua en el ojete unas veinte veces, luego le metió el dedo meñique dentro del culo, se lo folló con él media docena de veces y su prima se corrió entre gemidos y convulsiones.

Al acabar de correrse se puso boca arriba y sonriendo le dijo:

-Cochina.

-A ti bien que te gustó.

-Si, pero eres una cochina.

-Ahora me voy a correr yo.

Belén, en posición vertical, le hizo una tijera y frotó su coño con intensidad contra el de su prima. El coño de Belén, debido a los jugos vaginales, que mismo parecían aceite, patinó y patinó sobre el de Eugenia hasta que, patinando, se corrió. Al acabar de correrse los coños ya no parecían coños, parecían dos charcas.

Acabaron boca arriba, Belén tirando del aliento, mirando al techo, sin poder articular palabra, y Eugenia, feliz de haber visto cómo se corría su prima. Pasado un tiempo, Eugenia se giró hacia su prima, le dio un pico y luego le dijo:

-Quiero hacerlo.

-¿Qué quieres hacer?

-Hacerte una pera yo a ti.

-Te va a dar trabajo, después de correrme me lleva tiempo correrme de nuevo.

-Así te puedo saborear mejor.

Se sentó a su lado, y con la cara cerca del coño para verlo mejor y con cuatro dedos de una mano hacia abajo, cómo si se estuviera masturbando a sí misma y con un dedo de la otra mano haciéndole el "ven aquí", comenzó a darle placer. Cada tanto, dejaba de frotar y de meter y de sacar el dedo, le lamía el coño tal y como su prima se lo había lamido a ella y después volvía a la masturbación. 

Belén, amasando sus grandes tetas y tirando de ellas, se deshacía en gemidos. Eugenia, oyéndola, se vino arriba. 

-Te voy a dejar ciega.

Belén, con las piernas abiertas y apoyando los pies en la cama, levantó el culo y le puso el ojete delante. Eugenia no se cortó un pelo, se lo lamió y se lo folló hasta que volvió a bajar el culo. Entonces le metió dos dedos en el coño, le hizo el "ven aquí con rapidez" y le chupó el clítoris. Belén agarró la almohada con las dos manos, la aprisionó y haciendo un arco con su cuerpo, dijo:

-¡Me corro!

Nada más acabar de gozar le dio un beso con lengua en señal de agradecimiento que le dejó a Eugenia el coño latiendo. Belén le dijo:

-Sabes una cosa, prima.

-¿Qué?

-Es verdad lo que dicen de la noche de san Juan

-¿Y qué dicen?

-Que en esta noche puede ocurrir de todo.

De todo hicieron hasta que regresaron a casa la madre de Eugenia y la madre y el hermano de Belén.

Quique.



   
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(@viajero56)
Miembro Activo Autor
Registrado: hace 4 años
Respuestas: 59
 

Que buen relato y sobre todo bien caliente.



   
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