Métemela en el culo...
 
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Métemela en el culo a ver si así me corro

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José
(@quique)
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Topic starter   [#1334]

                                        María

 

Pilar era un bombón que llevaba casada cuatro años con un narco gallego llamado Rufino. Tenía los ojos verdes, las piernas largas y estilizadas, su cabello era rubio, sus tetas eran grandes, su cintura estrecha y sus caderas anchas... Era una bombón que por donde iba despertaba pasiones entre hombres y mujeres. Había tenido muchas proposiciones indecentes, pero había resistido la tentación. 

Aquel viernes por la tarde, Germán, un colega de Rufino, se había ido con su esposa a pasar el fin de semana a un balneario y había dejado a su hija María en el chalet de Rufino. En el chalet tenía una sauna y Pilar se metía en ella casi todos los días. Esa tarde se metió con ella María, que era una jovencita muy morena y muy guapa. Con el cabello recogido en un moño y cubiertas con dos toallas azules se sentaron en dos bancos de madera, una enfrente de la otra. María le preguntó:

-¿Cómo eres en la cama Pilar?

-¿A qué viene esa pregunta?

-A que me gustas.

Pilar se puso seria.

-No digas barbaridades.

-Te imagino fogosa, entregada...

-Imagina lo que quieras, pero deja de decir tonterías.

-¿Y tu marido? ¿Cómo es Rufino en la cama?

Pilar se escandalizó de la pregunta.

-¡¿Cómo me puedes hacer esa pregunta de mi marido?!

-¿No te habló de mí?

-¡Eres una descarada!

-No me has respondido.

Lo cierto es que sí, que le había hablado de ella, le había hablado de hacer un trío, pero le mintió.

-No.

-¿Por que mientes? ¿Nunca has hecho un trío con tu marido y otra mujer?

-No.

-¿Lo harías con alguien especial como yo?

-¿Qué tienes tú de especial?

-Que le gusto a tu marido, hacer un trío contigo fue la condición que le puse para follar con él.

Pilar sintió un repentino ataque de celos.

-¡¿Rufino intentó tener relaciones sexuales contigo?!

-No, fui yo quien se acercó a él para poder estar contigo. ¿Lo harías conmigo?

-Mentiría si te dijese que no me halaga tu interés, pero no me gustan las mujeres.

-Si pruebas conmigo, te gustará.

-No insistas.

-Si no es de una manera te voy a tener de otra.

María se quitó la toalla de encima. Tenía las tetas pequeñas cómo limones, y unas piernas delgada y muy largas. Al abrirlas, Pilar, vio los gordos labios rojos color sangre de su pequeño coño.  Aquella pose, el sudor que cubría la piel de María y saber que se iba a masturbar pensando en ella, hizo que la deseara, y eso era algo que jamás le había pasado con una mujer. María le dijo:

-Eres una mujer preciosa.

-Y tú una descarada.

María miró a Pilar, ladeó la cabeza, le sonrió, puso un dedo encima del capuchón del clítoris y lo frotó de abajo a arriba y de arriba a abajo. Pasado un tiempo, Pilar, viendo la puntita del pequeño glande aparecer y desaparecer, bajó el capuchón y viendo cómo comenzaban a salir jugos acuosos de su coño, se quitó la toalla de encima y se secó con ella el sudor del cuello, de las tetas y después el del coño. Queriendo secar el sudor del clítoris comenzó a mojársele el coño y ya no paró de frotar hasta que María fue a su lado. Nada le dijo cuando le levantó el mentón con un dedo y le dio un pico, ni cuando la besó con lengua. Lo que hizo fue separar, las piernas, cerrar los ojos y disfrutar. Ni un minuto tardó en sentir una polla frotarse en sus labios. Abrió los ojos y vio que era su marido. Tampoco dijo nada, solamente abrió la boca y se la mamó mientras María le comía el coño. Poco después se corría en la boca de María.

La muchacha, después de tragar, se levantó y le puso el coño en la boca, Pilar le echó las manos a la cintura y le lamió el coño. Rufino, detrás de María, le separó las nalgas y le trabajó el ojete, María no aguantó nada, al ratito se corría en la boca de Pilar.

Pusieron las toallas en el piso y Rufino se echó sobre ellas. Pilar, dándole la espalda, agarró la polla y la puso en la entrada de la vagina, Rufino se la clavó hasta las trancas y le dio leña. María besaba a Pilar y le magreaba las tetas, se las comía... Le encantaba el sabor salado del sudor, y por sudor no era, pues sudaban una cosa mala... Al rato era Pilar la que le comía la boca a María y María la que recibía la leña de la polla de Rufino. Poco después, Rufino, no dio para más, sacó la polla del coño de María y se corrió sobre las toallas.

María había quedado a medias y Pilar también, pero María lo iba a arreglar, le dijo:

-¿Has hecho algún 69?

-No.

Se echó sobre las toallas.

-Pues ya va siendo hora de que lo hagas.

Rufino vio a su mujer comiéndole el coño a María con una voracidad criminal y se dio cuenta de que había despertado la bestia que llevaba dentro, una bestia que rugió con los labios pringados de jugos de la corrida de María cuando se corrió ella.

 

                         Un suegro bien cabrón

 

La vida de lujos que llevaba Pilar iba a cambiar de la noche a la mañana, pues a Rufino lo pillaron en su yate con cien quilos de coca. Lo primero que le confiscaron fue el yate, luego le quitaron el dinero del banco, el chalet y los autos de alta gama. 

Pilar cuando se fue del chalet lo hizo con una mano delante y la otra detrás

Benigno, el suegro de Pilar, estaba vestido con un kimono gris de seda y sentado en un sofá del salón de su casa tomando un whisky y escuchando música clásica cuando la vio llegar con una pequeña maleta. Le dijo:

-¿Ya sabes que te buscan dos sicarios colombianos para que les pagues el cargamento perdido?

Pilar puso la maleta sobre la moqueta roja de la sala y le respondió:

-No, no lo sabía. ¿Y cómo voy a hacer si no tengo dinero. 

-Podría pagar yo esa deuda, pero a cambio me tienes que dar algo.

Pilar sabía lo que quería su suegro, pues más de una vez le había entrado a matar.

-No te voy a dar el coño.

Benigno se recostó en el sofá, separó las piernas y abrió la bata. Pilar vio su polla pequeña y delgada y oyó cómo le decía:

-¡¿Qué no me lo vas a dar?! Si quieres vivir en mi casa lo primero que me vas a hacer es una mamada.

-¡Serás cabrón!

-Escoge, una follada conmigo o una follada con esos dos y de regalo una corbata colombiana.

-Dame una pistola.

-No seas ingenua. Sé que mi hijo te enseñó a disparar, pero con esa gente no tendrías nada que hacer.

-No es para enfrentarme a ellos, es para pegarme un tiro.

-Ven aquí y déjate de tonterías. Yo podría hacer que fueras más importante de lo que jamás has sido.

Aquel lenguaje ya lo entendía mejor Pilar, pero aún se hizo de rogar.

-Jamás seré tu puta.

-No serías mi puta, serías mi mano derecha, la mano derecha del capo de los capos.

-Si tanto mandas, manda matar a los sicarios que me buscan.

-Si los quieres muertos, desnúdate y baila para mí, Pilar.

-¿Quién te ha dicho que sé...?

-Tengo mis fuentes. ¿Los quieres muertos?

-Quiero.

-Entonces desnúdate y baila.

Pilar salió de la sala y cuando volvió apareció vestida con un sujetador y un tanga de color rosa, con unas medias de rejilla sujeta con un liguero negro y calzando unos zapatos de plataforma con grandes tacones. Se puso a menos de un metro de su suegro. Lo miró con ojos de gata, pasó la lengua por los labios y contoneándose, se tocó las tetas. Bailando, se agachó, se tocó el coño con las dos manos y se volvió a incorporar, luego se dio la vuelta, quitó el sujetador y cuando se volvió a girar, Benigno, que tenía la polla en la mano, vio sus redondas tetas con areolas rosadas y gordos pezones. Sin dejar de contonearse, acarició las tetas, luego chupó tres dedos de la mano derecha, los metió dentro de las bragas y frotó su coño con ellos. Sin dejar de bailar, se giró de nuevo y lentamente se quitó el tanga. Se inclinó y le mostró la raja del coño, luego metió un dedo dentro, lo sacó pringado de jugos, se dio un cachete en el culo con fuerza, se giró la y le dio a chupar el dedo. Benigno lo chupó y le dijo:

-Serías capaz de empalmar a un muerto.

Pilar se echó las manos al cabello y frotándolo en la cara, lo miró con aires de vampiresa, luego pasó la lengua por los labios y se siguió contoneando, bailando, se volvió a agachar, metió dos dedos en el coño y se masturbó viendo como se masturbaba su suegro. Benigno no pudo más, se levantó, se quitó la bata y fue a besarla, Pilar no le dejó, se puso en cuclillas, empuñó su gran polla, la metió en la boca y meneándola, comenzó a hacerle una mamada. Pasado un tiempo, Benigno la cogió por las axilas, la levantó, le dio dos cachetes en las magas, la puso contra la pared, se la clavó en el coño y le dio canela fina. Pilar al rato gemía cómo una puta. Pasado un tiempo le dio la vuelta, buscó su boca y Pilar ya lo besó con lengua.  Luego de esto, Benigno, se echó sobre la moqueta roja. Pilar se puso de rodillas entre sus piernas, le cogió la polla y se la volvió a mamar. Minutos más tarde, Pilar le dio la espalda para que la follara. Benigno le puso la polla en la entrada del coño. Pilar bajo el culo y la metió hasta las trancas. Benigno se quedó inmóvil y Pilar lo folló a su aire, pero no logró correrse. Se dio la vuelta, cogió la polla empalmada y la metió en el coño, luego lo besó, le dio las tetas a mamar y lo volvió a follar a su aire, pero no había manera y es que la polla era muy pequeña. Acabó a cuatro patas. Benigno la cogió por las tetas y le dio leña, hasta que Pilar se cansó y le dijo:

-Así tampoco me voy a correr.

-¿Qué quieres que haga?

-Métemela en el culo a ver si así me corro.

Benigno le lamió el ojete, se lo folló con la punta de la lengua y después le metió la polla, lentamente, pero de una estocada. Al tiempo que se la clavaba en el culo, le metía dos dedos dentro del coño y con la otra mano le amasaba las tetas. A Pilar le gustó una barbaridad.

-Así sí, así me voy a correr.

Le volvió a dar canela fina, bueno, esta vez fue canela guarra. Poco después a Pilar, le vino y se lo dijo:

-¡Me corro!

Benigno, sintiendo cómo el culo apretaba su polla y el coño, los dedos, se corrió cómo un cabrón que era.

Al acabar le dijo Pilar:

-Mañana quiero las cabezas de esos dos.

-Las tendrás.

Le había mentido, y lo hizo porque sabía que si los mataba, vendrían diez o doce en lugar de esos dos, y no solo se cargarían a Pilar.

 

                          Los dos colombianos

 

Eran las doce de la noche. Cuatro manos lentamente acariciaron el vientre de Pilar, sus piernas y sus redondas tetas y cuatro dedos acariciaron su coño. Luego dos de ellos se metieron dentro de la vagina y la masturbaron mientras dos lenguas lamían sus pezones, una de las lenguas bajó a su coño y se lo lamió. Una gran polla se frotó en sus labios, la empuñó, abrió la boca y la mamó. Seguía mamando cuando otra polla entró en su coño y le dio caña. Luego fue ella la que montó a uno de los colombianos. Acabo con una polla dentro del coño y otra dentro del culo. Al rato estaba a cuatro patas, con una polla dentro de la boca y otra dentro del coño. Se corrió uno de los colombianos en su boca y el otro dentro de su coño. Al acabar de correrse los colombianos, abrió la boca y la leche de las corridas comenzó a caer de la boca y del coño. Justo en ese momento, despertó y se incorporó sobresaltada. Miró hacia los lados y se dio cuenta de que había estado soñado. El sobresalto le duró poco, se abrió cuatro botones de la camisa y echó las manos a las tetas. Magreándolas se echó hacia atrás, se destapó y comenzó a tocarse el coño por encima de las bragas. Con la yema de dos dedos se acarició sus gordos pezones. La mano se metió dentro de las bragas y siguió tocando el coño. No tardó en quitarse las bragas y meter dos dedos dentro de la vagina. Estaba empapada. Sacó los dedos, los chupó y después volvió a masturbarse. Poco después, subiendo y bajando el culo con los dedos dentro del coño, se corrió cómo una perra. 

 

                         Un cuñado salido

 

Al acabar de correrse se encendió la luz de su habitación y entró en ella su cuñado Gumersindo. Venía vestido con un pantalón de pijama, a pecho descubierto y descalzo. Pilar sacó los dedos del coño, se tapó, y sofocada, le dijo:

-¡¿Cómo te atreves?!

-Te oí gemir y pensé que podrías necesitar ayuda.

En bajo, para que no la oyera su suegro, le dijo:

-No necesito tu ayuda.

-Yo creo que sí.

Pilar, viendo la prepotencia de su cuñado y recordando la poca cosa que tenía entre las piernas el padre, se cabreó y le dijo:

-¿Qué coño me vas a ayudar tú si aún estás sin destetar, pajillero?

Gumersindo, con chulería, le dijo:

-O dejas que te toque o mi hermano se entera de que te pillé haciendo una paja. ¿Qué piensas que dirá al saberlo?

-No lo sé, lo que sí sé es lo que va a decir tu padre cuando mañana le diga que te has propasado conmigo.

Le echó la mano a la garganta y apretó.

-A no ser que me dejes que te toque mientras me alivio, tú no vas a decir nada a nadie, ni ahora, ni mañana, ni nunca.

Pilar se asustó y asintió con la cabeza.

-¿Eso es que me dejas tocarte?

Volvió a asentir con la cabeza.

Sacó la polla y se la frotó en los labios. A Pilar se le hizo la boca agua. Era una polla gorda y larga, con una tremenda cabeza y venía acompañada por unos tremendos huevos, pero le dijo:

-Habías dicho tocar.

-¿Y qué estoy haciendo más que tocarte con la polla en los labios? Saca la lengua.

-No sé...

Le volvió a echar la mano a la garganta.

-¿Vas a colaborar o no?

Asintió con la cabeza.

Pilar sacó la lengua y Gumersindo frotó la polla contra ella. 

-Eso ya está mejor.

Gumersindo le metió la punta del dedo medio dentro de la vagina, lo sacó, lo miró, y le dijo:

-Estás muy mojada.

Chupó el dedo. Con él mojado le tocó los pezones y luego se los lamió. Pilar le dijo:

-Esto ya es más que tocar.

Le lamió las oscuras y grandes areolas. 

-Te estás pasando.

Le amasó las tetas con suavidad y lentamente se las chupó. 

-Llevas lo de tocar a su máximo extremo.

Le separó las piernas, lamió su coño y le dijo:

-Quiero conocer el sabor de tu corrida.

Pilar ya estaba tan cachonda que solo se le ocurrió decir:

-No creo que sepas comer un coño.

Empezó lamiendo suavemente y de abajo arriba, luego fue aumentado la velocidad y la presión de la lengua contra el coño. Después aplastó el clítoris con su lengua, la movió transversalmente y Pilar ya no pudo evitar ladear la cabeza, gemir y decirle:

-Me voy a correr en tu boca.

Dejó de lamer el clítoris, y le masturbó el glande apretando y soltando el capuchón. Con otros dos dedos le separó los labios vaginales y siguió lamiendo. Entre lamidas le dijo: 

-Dámela, Pilar, dámela.

-¿La quieres?

-Sí.

Gumersindo volvió a presionar la lengua contra el clítoris y luego la movió de abajo a arriba a la velocidad del rayo. Pilar se corrió, diciendo:

-¡Tooomaaaa!

Una tremenda riada de jugos fue cayendo en la boca de Gumersindo y se la tragó con lujuria.

Al acabar de correrse su cuñada, le dijo:

-Ahora quiero correrme dentro de tu coño.

-El trato era solo tocar.

-Y es lo que voy a hacer, tocarte con la polla en el coño.

-Eso sí que no, pongas cómo te pongas, no te voy a dejar. Si quieres te corres dentro de mi culo, pero dentro de mi coño, no.

A Gumersindo le gustó la idea, aunque le dijo:

-Bueno, si no queda otro remedio.

Pilar se puso boca abajo

-Lame mi ojete.

A Gumersindo lo cogió desprevenido

-¡¿Qué has dicho?!

-Lo que has oído.

Gumersindo abrió sus nalgas y vio su ojete. De mala gana le pasó la lengua por el ojete. Pilar gimió sensualmente. La polla se puso mirando al techo. Volvió a lamer y Pilar volvió a gemir. A Gumersindo aquello le gustaba. Lamió, lamió y lamió hasta que Pilar le dijo:

-Ahora mete y saca la lengua en el ojete como si la estuvieras metiendo en el culo.

Hizo lo que le había dicho, Pilar metió dos dedos en el coño y en nada se corrió cómo una cerda.

Gumersindo, cuando su cuñada acabó de correrse, le frotó la polla en el ojete, le metió su gran cabeza y sin más ya se corrió dentro de su culo.

Sintieron ruidos en la cocina y se pusieron en guardia por si eran los colombianos, pero a los sicarios ya le había pagado Benigno y estaban camino de Colombia. En la cocina quien andaba era Manolo, un gran gato de Angora que regresara de su paseo nocturno y buscaba comida. Manolo les había estropeado la noche, pero les quedaban muchas noches juntos, a espaldas del capo de los capos.

Quique.

 

 



   
1
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(@viajero56)
Miembro Activo Autor
Registrado: hace 4 años
Respuestas: 59
 

Que buenos relatos bien calientes.



   
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nyctidromus
(@nyctidromus)
Miembro Erótico Autor
Registrado: hace 6 años
Respuestas: 933
 

Estimado tocayo que relato menudo relato

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scripsit nyctidromus

sanguine et pulvis
n****@gmail.com


   
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