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Vaciar todo

Terminator

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pern
 pern
(@pern)
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Iniciador del debate   [#2087]

....... 

 

 

 

                                  Vale, lo admito, ver a mi chica dispararle al malo con un lanzagranadas me pone cachonda. Claro que no se va a quedar hecho cachitos mucho rato. Le habíamos tendido una trampa en una fábrica abandonada. Pero es difícil acabar con ese modelo de terminator, un T1000. 

 

 

                                Nos habíamos encargado del T800. Después de conseguir un pulso electromagnético de una oscura agencia del gobierno, léase robar, habíamos conseguido reprogramarlo. Habíamos pasado una buena temporada con su polla biónica. Pero se lo echamos como carne de cañón al T1000 en cuanto lo vimos aparecer. 

 

 

                               Me llamo Sara Connor y ella Kyla Reese. Lo que supone un problema claro. Se supone que debo quedarme embarazada de ella para tener a nuestro hijo Juan.

 

 

                                    Pero eso es algo complicado ahora mismo, sobre todo por que tiene un xoxito muy sabroso y una evidente falta de polla. Y si los planes de Skynet para la humanidad se cumplen nunca llegaría a ser posible. Antes yo era camarera y bisexual. Ahora sigo siendo lo último pero no tengo trabajo fijo. 

 

 

                                    Ahora mismo Kyla no es ni siquiera un proyecto entre los óvulos de su madre. Estoy hablando de la actualidad, no del futuro, claro. Me da dolor de cabeza el darle vueltas a los tiempos verbales con este lío del viaje en el tiempo. Pero su padre es un joven muy apetecible. Cosas del desplazamiento temporal. 

 

 

                                   La mecánica temporal me da dolor de cabeza. Pero mientras tengo a mi preciosa sargento de un ejército futuro con su lanza granadas en las manos a mi lado sé que en realidad ella no ha nacido aún. 

 

 

                                  Así que hay que buscar una solución para que el líder de la resistencia humana contra las máquinas, John Connor, pueda nacer. Tenemos que presentarnos al guapo padre de Kyla mientras le dábamos esquinazo al terminator que nos sigue. Iba a ser un polvo muy rápido si el robot aparece de improviso. Y a mí me apetece disfrutar mis coitos a gusto y con tiempo. Aunque sea con un chico, a veces la necesidad aprieta.

 

 

 

                                Lógicamente el padre no tiene ni idea de quienes somos. Ni siquiera ha conocido a la madre de Kyla todavía. Aunque por lo que hemos visto por Internet es clavadita a su abuela paterna y a una de sus bellas tías, bondades de la genética. De todas formas si yo iba a quedar embarazada de él significaría que Kyla y Juan serían hermanastros, no padre e hijo. ¡A la mierda! No le voy a dar más vueltas a ese lío.

 

 

                               Lo del terminator lo teníamos solucionado durante un rato mientras el robot está hecho un charco de algo parecido al mercurio salpicando las paredes de esa fábrica abandonada. Tardaría en rehacerse, por allí había un montón de químicos que se lo pondrían difícil. Lo que nos permitía un rato de mimos. 

 

 

                                 Cachonda como una perra le quité el tubo del arma aún caliente del disparo de sus curtidas manos. Sólo para que las pusiera en mis tetas. Parece que la sensación de peligro nos excitaba más. Tenía los pezones duros como guijarros de río, los teníamos las dos. 

 

 

                                  ¡Joder cómo le sienta el pantalón cargo de camuflaje! Se le ajusta a ese culo perfecto como si lo tuviera pintado encima. No me canso de agarrarlo y acariciarlo. Mientras, ella se dedica a comerme las tetas como si Skynet fuera a ganar. Me ha levantado la camiseta hasta las axilas para hacerlo con comodidad. Y de paso besarlas. 

 

 

- Nena, tenemos que largarnos de aquí. 

 

 

- Como alma que lleva el diablo, cielo. 

 

 

                              Menos mal que hemos afanado un camaro viejo de tropecientos litros y sin ninguna electrónica complicada. Con eso le va a costar seguirnos la pista. Llevamos el maletero lleno de armas, como nos pare la policía vamos a tenerlo crudo para explicarnos. La última vez tuvimos que enseñarle las tetas al patrullero, las cuatro, para despistarlo y que no buscara más en el coche.

 

 

                            Ni siquiera conduciendo a esa velocidad es capaz de apartar la mano de mi muslo. El coche es automático no hay mucho problema. Tengo el tanga chorreando. Voy a tener que cambiarme de ropa en el asiento de atrás que no es muy grande. Y apartar un par fusiles de asalto y algunas granadas para hacer sitio. 

 

 

                             Aquí con el tráfico ordenado es sencillo conducir para una persona acostumbrada a esquivar proyectiles de gatling, misiles de drones, escombros y chatarra en las calles arruinadas del futuro. Esa actitud y seguridad todavía me pone más cachonda. 

 

 

- Afloja un poco, nena. Tengo que cambiarme las bragas. Las tengo chorreando.

 

 

- ¿Cómo crees que tengo yo las mías?. Le vas a enseñar el culo a todo el mundo. 

 

 

- Pues que miren. O es que ¿no es bonito?.

 

 

- Precioso. Luego coges el volante y me las cambio yo.

 

 

- Mira quién le va a enseñar el culo a sus antepasados.

 

 

                          Conseguí pasarme al asiento de atrás sin que aminorara la marcha. Esos coches viejos son enormes. Ya iba sacándome el pantalón mientras pasaba lo que aprovechó para darme un suave azote en el culo. 

 

 

- Pero qué rica estás, cabrona. La foto que me enseño tu hijo en el futuro no te hacía justicia para nada. Y ya con eso me enamoré de tí. 

 

 

- No me puedo quejar de la preciosa sargento que John me ha mandado para mí protección. Pero a ver cómo quedó embarazada. 

 

 

- Si llego a saber que estás tan rica me había liado a tortas con los demás voluntarios. Pero no hizo falta. Creo que todo estaba planeado, descuida. Seguro que lo tiene todo pensado. 

 

 

- Así que mi hijo, tu hermanastro, Juanito tiene una mente de estratega. 

 

 

- Eso venía en las cintas que grabarás. Creo que mi padre estará encantado de echarte los polvos que hagan falta. Y sabiendo lo guapo que es John mi papi debe estar buenísimo. 

 

 

- ¿Así que te has follado a mí hijo?.

 

 

- Cómo para no hacerlo. Todas las mujeres están enamorada de él. Podría tener un harén si quisiera. Pero tenemos que conformarnos con un polvo de vez en cuando entre terminator y terminator. 

 

 

- Osea como nosotras. ¿Te das cuenta que va a ser tu hermanastro?.

 

 

- Y tú te das cuenta que a mí padre es probable que nos lo follemos las dos y que me importa un pimiento.

 

 

- Pues adelante entones. 

 

 

                             Mientras hablábamos yo había conseguido sacarme los pantalones y el tanga mojado. Y me estaba acariciando el coño con los muslos bien abiertos para que ella no se perdiera un detalle por el retrovisor. 

 

 

- ¿Te vas a correr tú sola ahí detrás?.

 

 

- Pues busca un sitio donde parar. Te vienes conmigo y me lo comes. Que lo estoy deseando. 

 

 

                                 El derrape que hizo para entrar en un aparcamiento discreto casi me clava el cañón de un fusil en los riñones. Pero antes del frenazo conseguí hacer sitio en la parte de atrás. Mientras pasaba entre los dos asientos le saqué la camiseta. Como no usa sujetador nunca me hice con sus preciosas tetas en las manos. 

 

 

                                   Dediqué un buen rato a chupar sus pezones. Mientras ella ya me estaba acariciando el potorro y metiendo dos dedos. Si continuaba así me iba a derretir por el coño. A la vez cambiábamos saliva sedientas de la otra. Seguía follándome con sus dedos. 

 

 

- Tú sí que sabes darle gusto a una chica. 

 

 

- Me lo pones fácil, cielo. Te corres en cuanto te toco. 

 

 

- Es que te quiero mucho. Y te lo voy a demostrar. Date la vuelta que te lo voy a comer. 

 

 

- Date prisa antes de que nos vuelva a encontrar. 

 

 

- Pues ponme ese culito perfecto de soldado en la cara. 

 

 

                             El sitio entre las armas era muy estrecho pero aún así consiguió darse la vuelta y ponerme la grupa ante el rostro. Sudada pero sabrosa clavé la lengua en el ano o bajaba buscando los labios de la vulva y el clítoris. Por fin empecé a oírla gemir. Supongo que estaba acostumbrada en el futuro a tener sus orgasmos en silencio. Parece que conmigo se soltaba algo más. La corrída me llenó la boca de sus jugos y la oía jadear. Aunque estaba muy pendiente del exterior del vehículo por si teníamos espectadores. 

 

 

                           Le subí el tanga y el pantalón. Siempre dispuestas a salir pitando. Teníamos que continuar viaje. antes de que él terminator volviera alcanzamos. Por suerte podíamos cruzar dos zonas sin cobertura para llegar a la ciudad donde vivía su familia en mi época. Eso le despistaría bastante, además de que él seguía buscando al sargento Reese y no a la brigada Kyla. Se pagaría una temporada buscando a los niños nacidos en estos días con ese apellido. 

 

 

                       Nos turnábamos al volante para llegar antes. Pero con cierta tranquilidad habíamos sustituido los pantalones por faldas muy, pero que muy cortas para poder metermos mano con comodidad. Evidentemente prescindimos de cualquier prenda de lencería. No sé que había despertado en mí que no podía apartar las manos de su cuerpo. Ni ella del mío. Empezaba a estar convencida que mi hijo Juanito la eligió a ella porque sabía que las dos somos bisexuales y nos las apañariamos bien. 

 

 

                        Era imposibles contar los orgasmos que ambas tuvimos en ese viaje. En cada semáforo me inclinaba a comerle las marmóreas tetitas o lo hacía ella. Y siempre conduciendo con una sola mano, pues la otra estaba muy ocupada en el conejo de la otra. 

 

 

                       La ciudad es pequeña a unos cuatrocientos kilómetros de los ángeles. Aún así nos iba a tocar buscar la casa de la familia Reese. Por cierto en la afueras había lo que parecía una instalación del gobierno o una fábrica de material militar. ¿Podríamos matar dos pájaros de un tiro? y conseguir algo para destruir al terminator que nos estaba dando la tabarra. 

 

 

                      Lo primero era quedar embarazada y lo más rápido posible. Así que dos lobas como nosotras tenían que liarse con el bollito de su padre. En esos momentos un pajillero de diez y ocho años. Nos acercamos por el instituto de la localidad a ver si había suerte. Kyla recordaba algunas calles de su niñez e incluso como era la casa, antes de que Skinet lo jodiera todo. Aparcadas frente al centro de enseñanza no conseguimos nada. Había demasiados chicos para localizar al que nos interesaba. 

 

 

                         En su casa tuvimos más suerte aunque la primera que encontré fue a la abuela de Kyla en ese momento una poderosa milf de unos cuarenta años. Se me caía la baba al ver su maternal escote mientras me presentaba como una amiga de su hijo John Jr. ¡Joder! Habríamos empezado por ella se no necesitar el esperma de alguien de la familia. 

 

 

                     Esperaba que el chico fuera algo espabilado y al verme en su puerta solo con una falda que apenas me tapaba el potorro y una camiseta en la que se marcaban mis pezones admitiera ante su madre nuestra inventada amistad. Conseguimos que saliera al porche de la casa. Y hablar con él a solas. 

 

 

- Hola, John. ¿Me recuerdas del pub?. Nos encontramos el otro día y nos caíste muy bien a mí amiga y a mí. 

 

 

- Pues debía haberme pasado mucho con las cervezas porque sino me acordaría de dos bellezas como vosotras. 

 

 

- Vamos, un chico tan guapo no puede acordarse de todas las animadoras que se le arriman. ¿Te vienes a dar una vuelta con nosotras?.

 

 

- Pues claro. No me lo perdería. 

 

 

                            El chico es espabilado. Menos mal que habíamos conseguido encajar todo el arsenal en el maletero. No se fuera a asustar de los fusiles. Así también hicimos sitio en el asiento de atrás para echar los necesarios casquetes con cierta comodidad. Le cedí el volante a Kyla y yo tiré de la mano del muchacho para meterlo en la parte trasera conmigo directamente encima de su bastante bien formado cuerpo. 

 

 

- ¡Chicas!. Nunca he encontrado ninguna tan decidida como vosotras. No me has dejado coger los condones. 

 

 

- No los vas a necesitar. cariño. Bésame. 

 

 

                            Con sus labios sobre los míos y mi lengua buscando la suya en su boca algo empezaba a reaccionar dentro de sus vaqueros. No le hicieron falta muchas más indicaciones. Mientras salíamos de la ciudad a toda pastilla buscando un sitio cómodo donde ordeñar a ese macho. Él me subió la falda y agarró el culo. A ver, íbamos con el tiempo pegado al culo y no estábamos para coqueterías ni largas charlas para ligarlo.

 

 

- ¡No llevas bragas!.

 

 

- Es más cómodo así. Mi amiga tampoco. 

 

 

                              Manco no es. No habíamos pasado dos manzanas y ya me había sacado la camiseta y me estaba comiendo las tetas casi tan bien como lo hacía su hija. Ella no perdía detalle de todo el asunto por en retrovisor. A esas alturas el chico estaba más que preparado y yo muy cachonda y chorreando. Me hice un poco a un lado. Bajé la mano para abrir su pantalón y sacar una polla ciertamente bonita y dura como el acero. 

 

 

                               No necesitaba muchos más preliminares así que me subí sobre su cadera a caballito y me la clavé hasta el fondo. El movimiento del vehículo hacía que se metiera más en mi interior a cada frenada o bache. Seguía acariciando su cabeza y metiendo la lengua lo más que podía en esa boca, trataba que no pensara ni hablara. Dejaba caer saliva y la buscaba con la sin hueso mientras el amasaba mis nalgas con mucho interés. Me puse a lamer su oreja. 

 

 

- Méteme un dedo en el culito cariño. 

 

 

- Me voy a correr, nena. 

 

 

- Hazlo dentro. Tomo precauciones. 

 

 

                          Pero qué bien mandado es. Me daba lástima mentirle así a la cara que estaba lamiendo cómo una perra en celo. Pero no quedaba más remedio. Con un último frenazo entre unos árboles me llenó el coño de semen y admito que yo me corrí más que a gusto. 

 

 

- John eres un amante encantador. ¿Te apetece repetir?.

 

 

- Y tú eres una pantera. No sé si con este tratamiento se me volverá a poner dura. 

 

 

- Deja que Kyla se ocupe de eso Tiene una boquita mágica. 

 

 

                              Se vino detrás con nosotros y de inmediato se amorró al pilón sin que le importara que fuera el de su padre. Le comía los huevos y lamia su tronco. Mientras yo me dedicaba a darle gusto a ella. No sé iba a quedar sin su ración. Le acariciaba el xirri y se lo follaba con dos dedos. No era una postura fácil y el sitio era estrecho pero nos las apañábamos para darnos placer. 

 

 

- Te toca cariño. Esto ya está como un roble. 

 

 

                     Conseguí colocarme a cuatro patas con el chico detrás de mí. Kyla hizo de mamporrera llevando la polla a mi coño y acariciando los huevos. Mientras le decía lamiendo su oreja. 

 

 

- Dale caña, papi. Está muy cachonda. 

 

 

- ¿Y tú no?.

 

 

- A mí me gusta lo que me hace ella pero si quieres puedes acariciarme tú también. 

 

 

                             No se le daba mal del todo pues conseguía no perder el ritmo de los caderazos que me daba y a la vez le hacía un dedo a la que habría de ser su hijita. Por culpa de su altura tenía que agacharse mucho dentro del coche lo que le permitía besar mi cuello y hombros. Volvimos a corrernos los tres y para una tarde yo ya iba bien servida de lefa. Aunque pensaba repetir con esa portentosa polla. Nos dirigimos a su casa y dejamos al chico ante la puerta, cansado pero contento. 

 

 

- Nena, ¿te fíjaste en lo buena que está tu abuela?.

 

 

- ¡Como para no! Si estaba en el coche y vi que si se te acerca un poco más te saca un ojo con los pezones. 

 

 

- Con qué ganas me quedé de amasar esos melones.

 

 

- A lo mejor tenemos la oportunidad. Habrá que ver a mí abuelo, es otra opción para que te deje preñada mientras yo me ocupo de ella. 

 

 

- Ahora tenemos que echarle un vistazo a esa instalación. ¿Podría ser Skynet?.

 

 

- Si lo es todavía tenemos en el maletero el pulso electromagnético. Igual podemos darle un buen golpe aunque no acabemos con ella.

 

 

- Aún así todavía nos queda un terminator. 

 

 

- Paso a paso, cielo. 

 

 

                               El logo enorme pintado en una pared lo decía todo. Estaba en cada terminator, en cada arma y vehículo, en cada instalación de la inteligencia artificial. Dimos la vuelta a la fábrica y conseguimos subir a un cerro cercano desde donde pudimos ver la situación de cada edificio y camino. Sus puntos fuertes y los débiles que podíamos aprovechar. Esa misma noche hicimos un reconocimiento deslizándonos entre las verjas y los seguretas vestidas de negro de la cabeza a los pies. Allí había una granja de servidores que bien podía contener el núcleo de la inteligencia artificial. Y justo al lado una fábrica de robots. No se podía considerar que aquellos cachivaches fueran terminator pero iban tomando forma. Era una lástima que no viéramos armas avanzadas por ningún sitio. Solo estaban los revólveres cutres de los guardias. 

 

 

                              Dormimos como pudimos parte de la mañana, eso sí después de hacernos unos mimos y de comernos los coños. Al día siguiente volvimos a nuestra cita con el chico que nos tenía enamoradas. Pero su madre no nos dejó escapar. Nos pilló en su puerta y nos invitó a cenar con la familia sí o sí.

 

 

                                  Conseguimos encerrarnos en el cuarto del muchacho y despelotarnos del todo para hacer el amor de una forma más tierna que en el coche. Me tumbé en su cama y me abrí de piernas para que en un misionero volviera a llenarme. Nos besábamos los tres, cambiando saliva de boca en boca y Kyla nos acariciaba mientras John me follaba. 

 

 

                                  En cierto momento mi chica salió al baño y se cruzó con su abuela. Según lo que me contó después a solas la señora es tan tímida cómo el resto de su familia, osea nada. La pilló en el pasillo, la cogió de la cintura y le metió la lengua hasta la garganta a su nieta. Cuando Kyla le preguntó por su marido le contestó que no nos íbamos a divertir nosotros solos. Así que en el mismo pasillo se desnudaron la una a la otra y mi chica pudo disfrutar de esas peras que nos habían dado envidia. 

 

 

                                   En cuanto llegó el abuelo, evidentemente John senior, bajamos a cenar y las tres chicas presentes lo hicimos desnudas del todo. John Jr. se cortó un poco y llevaba un bañador. 

 

 

- ¿Quienes son nuestras invitadas? cariño. 

 

 

                                    Tronó el vozarrón del madurete según cruzaba la puerta del salón. Ahora podía ver de dónde habían sacado John Jr. y Juanito su envergadura. Todos ellos tíos grandes, enormes. Kyla se colgó de su cuello en cuanto lo vio. Amor fraternal que se dice. Y detrás de ella fui yo con beso en el que le saqué toda la saliva de la boca. 

 

 

- Unas amigas muy cariñosas de Johnny, cielo. 

 

 

- Vamos a ver lo cariñosas que son. 

 

 

                                     Nos agarró a cada una de de la cintura como si no pesáramos nada y nos sentó en sus rodillas. Detrás de nosotros John Jr. y su madre se hacían caricias sin dejar de mirar el espectáculo. Continuamos el beso a tres lenguas mientras le quitábamos la camisa... y los pantalones. 

 

 

- Ya veo de donde ha sacado Juanito el pollón que se gasta. Vamos cielo esto está que arde. 

 

 

                                 Y es que todos los Johnny's están bien armados. Ella misma me ayudó a empalarme en semejante tranca. Habiendo probado la del hijo esta no me sorprendió demasiado. Aún así tenía que moverme sobre sus muslos agarrada a su cuello. Él me movía cómo una muñequita agarrando mi culo. Ya no prestaba atención a nada más. Mis jugos resbalaban hasta sus huevos de toro. Y aquello seguía y seguía duro.

 

 

                                 Kyla tumbó a su papi en el sofá y se puso a cabalgarlo. Sí que tenía ganas de probar el rabo del padre de su general y el suyo por añadidura. La abuela se sentó sobre la cara del chico para recibir las atenciones de la lengua del muchacho. A la vez las dos se besaban y compartían saliva. 

 

 

                              Parece que mi bella brigada ha heredado los genes de unos viciosos. Así me explico muchas cosas. Yo quería que el súper abuelo me llenara el coño de lefa así que cuando me avisó que se corría me clavé todavía más profundo. Al final terminamos todos revueltos en la cama del matrimonio, algo enorme. No dormimos mucho pero lo pasamos bien. 

 

 

                            De todas formas no podíamos quedarnos allí. Les poníamos en peligro. Pero el abuelo John Sr. no es tonto. Había echado un vistazo a nuestro maletero. Así que nos preguntó contra qué luchábamos. Tuvimos que contar toda la historia. Incluso lo que vimos en la fábrica. Él había sido soldado también y uno muy bueno, de un cuerpo de élite. Las habilidades de su hijo con los ordenadores también podrían ser útiles además de que tenía entrenamiento con armas. Todos en este país lo tienen.

 

 

                            Tras dos noches de orgia con la familia decidimos actuar. La entrada a la fábrica no fue muy complicada. El acceso a la granja de servidores fue más difícil pero aún así con un par de tasers conseguimos meter en cintura a los guardias sin causarles mucho daño. El pulso electromagnético iba a cumplir su función en la sala. Líneas enteras de ordenadores y discos duros murieron cuando activamos el aparato. Mientras el abuelete había llenado la fábrica de cargas huecas. Su hijo había alterado todos sus archivos para que sí alguien quería reconstrir los robots solo fueran chatarra. Vimos los fuegos artificiales desde una distancia segura. 

 

 

                                Algo de tiempo habíamos ganado con eso. Tiempo que usamos dándonos placer unos a otros. Además de rellenar mi coño con todo el semen posible de esos dos sementales. De hecho no sé cual de los dos es el padre de mi hijo, el futuro general de los ejércitos de la resistencia. 

 

 

                              La preguntaréis que paso con el T1000 que andaba suelto por ahí. Cuando lo encontramos bien pertrechados de armas y explosivos andaba algo desorientado el pobre. Resulta que Skinet no quería perder el control de sus máquinas ni siquiera en el pasado. Dependía de las instrucciones que recibía de esos servidores que habíamos destruido. Así que mi novio John Jr. lo pudo reprogramar. 

 

 

                              No somos una familia al uso. Tenemos nuestros problemas cómo todos. Pero nos divertimos mucho y ahora que estoy esperando un niño recibo todo el cariño, el amor y el sexo que podía desear. Por cierto hay una rubita, vecina de la familia, que resulta ser la madre de Kyla. Tenemos que asegurarnos de liarla con John Jr. 

 

 

                             Ya veremos lo que nos depara el futuro, eso nadie lo sabe en realidad. O ¿no? 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Larga y próspera vida


   
armansor reaccionó
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