Primera mamada e in...
 
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Vaciar todo

Primera mamada e iniciación IV.

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(@danisampedro91)
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Topic starter  

   Hola, soy Carlos Alberto (Tito) el que, por unos zapatos, se dejó coger por los militares. Despidiendo al compañero de mi novio y conociendo mi nuevo macho

(continuación de mis inicios).

 

    Luego del intenso sexo que tuve con Randol, el militar compañero de mi novio Daniel, que me dejo más que satisfecho. Nos acostamos, el en la colchoneta y yo en el mueble de la casa de Daniel. Eran como las 8 de la mañana, Dormía tranquilamente cuando sentí algo pegado a mis labios, al despertar vi que era mi novio, quien me ponía su pipe largo y delgado en mi boca.

Vamos carajito abre la boca, sácame la leche que ayer no pudiste, anda que estoy cachuo, escucho que me decía, mientras sujetaba la verga con su mano.

   Puede venir tu mama, le decía a la vez que me iba despertando.

   Tranquilo que ella salió a la Iglesia, me contesta a la vez que Me agarraba de la mano llevándome al baño, aun con su verga completamente erecta, cerrando la puerta una vez nos metimos en él.

   Nada más cerrar la puerta, me agaché para comenzar a mamársela, sentía mi hoyo mojado, todavía me dolía, no podía dejar que viera que lo tenía todo abierto e hinchado a causa de las ricas folladas que me dio su amigo y compañero Randol, la noche pasada mientras él dormía la borrachera.

 

   bufff que rico, que bien mamas mi amor, sigue así. Anoche me quedé dormido y no te pude disfrutar, me decía a la vez que me sujetaba la cabeza introduciéndome una y otra vez su verga por la boca.

    Sujetándome en sus piernas, yo chupaba abriendo todo lo que podía mi boca, hasta que, al rato de estar chupándole la polla, sentí como la leche empezaba a salir a borbotones, llenándome la boca a la vez que me empezaba a bajar por la garganta.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Trágatela toda carajito, ¡ooohhh que gusto! Gritaba mientras me sujetaba la cabeza con sus manos para que me tragase toda su caliente y espesa corrida.

    Después de tragarme toda su corrida, seguí mamando hasta dejarle completamente limpia y sin restos, aquella negra verga con mi lengua.

 

    Vamos, Ahora bájate el pantalón que quiero cogerte ese rico culito, me decía luego de que me hubiera hecho tragar toda su corrida, todavía seguía con el pipe tieso y duro y ahora quería cogerme.

    Tío me debe estar esperando, mejor vengo en la tarde y me quedo contigo, pero tengo que llegar pronto a la casa a hacer el café y preparar el desayuno, le decía yo mientras Me tenía abrazado por la espalda, a la vez que me apretaba las nalguitas. No podía dejar que viera que mi culito estaba muy abierto e hinchado.

 

    Puso cara de enojo, me agaché, le di un chupón a su verga y Salí disparado antes de que me bajara el pantalón y pudiera ver el estado de mi hoyito.

 

   No fui esa tarde, pero si al día siguiente, nuevamente vi al hombre que me destrozo mi pequeño culito y que tan satisfecho me había dejado.

   Randol, espérame un momentito afuera de la casa, que voy a cogerme al carajito, le decía mi novio al compañero. Cuando Daniel entro al cuarto, Randol me hizo seña que me esperaba.

 

   Vine lo más rapidito que pude, Tío me mando a comprar unas cosas para hacer el almuerzo, le decía yo a mi novio disculpándome de no haber podido venir antes.

   Está bien, pero déjame follarte rápido, vamos al cuarto, me decía mi novio Daniel.

   Para que no se molestara acepte. Inmediatamente me puse en 4 y Daniel como siempre lo hace, me penetro rudo, no duro mucho quizás 5 minutos cuando sentí como gritaba, ¡ohhh que rico! ¡ooohhh que rico! Te lleno el culito de leche carajito.

    Una vez descargó toda su corrida dentro de mi culito, fui al baño a botar los restos de leche, me lavé, me vestí y Salí corriendo. Chao papi, me voy rápido, vengo más tarde.

    Cuando llegué a la plaza estaba el negro, compañero de mi novio, que tanto me hizo gozar la noche pasada.

   Seguro que Daniel te cogió, verga que arrechera carajito, me dijo al verme el amigo de mi novio.

   Sí pero solo lo deje una vez, voy rápido a llevar el pan y el queso, ya vengo otra vez para ir al matorral, le dije.

 

    Dejé el pan y el queso y Salí corriendo en busca de ese hombre que tan satisfecho me dejaba y que tanto me gustaba. Al verme de vuelta yo me adelante y el me seguía para que no sospecharan. Llegamos y de una me lance a sus brazos para besarlo, algo que él me hizo rico mientras apretaba mis pequeñas nalguitas.

 

    Verga carajito, tienes ese culito bello blanquito como me gustan y eres aguantador, lástima que este sea mi último día aquí, pero te voy a follar rico para que no me olvides., así que me aguantarás carajito, me decía mientras me abrazaba a él.

 

    Sí, voy a aguantar, quiero que me cojas como lo hiciste en el patio que me lo metías y me besabas. Me gusta cómo me besas.

   Esta vez me cargó y siguió besándome, yo estaba en las nubes este hombre era un excelente amante.

   Quiero que te desnudes moviendo el culito de espaldas a mí, carajito.

   Esta vez no llevaba interior y de espalda a él, me quite el short moviendo mi culito como me había dicho.

 

   Bufff que rico culito, ponte en 4 carajito, quiero ver bien ese hoyito que voy a romper. Le obedecí y comenzó a abrir mis nalguitas para ver mi huequito del placer, Metió un dedo haciéndome gemir, luego metió otro. Tienes el hoyito todo mojadito, seguro que es la leche de tu novio, pero no te voy a perdonar, me decía.

    Puso su negra macana en mis labios y de inmediato me puse a mamársela, esta vez fue más rudo, trataba de meterlo todo en mi boca, pero era difícil, me daban arcadas, me ahogaba, pero me gustaba complacerlo. Mientras sus dedos jugaban con mi culito.

   Prepárate carajito que te lo voy a meter. Este hombre estaba más morboso que la primera vez, pero me encantaba.

   Sí, soy tuyo, métela toda, le decía muerto de nervios.

    Puso su negra verga en la entrada y lentamente la fue metiendo, sentía un poco de dolor, pero lo caliente que estaba me hizo aguantar, cuando tenía más o menos la mitad dentro me dijo:

   Voy carajito, te clavare toda mi verga, aguanta y de una me la hincó toda hasta los huevos.

    El dolor que sentí fue mayor, tanto que hasta me hizo chillar, ¡ayyy! Me duele, sácalo sácalo, le pedía a la vez que me ponía a llorar. Pero el negro Randol estaba fuera d si y sin escuchar mis lamentos, comenzó a darme, a pesar de que seguía pidiendo que me lo sacara. Solo me dijo:

    Aguanta carajito, tienes que aguantar, y siguió dándome. Al rato sentí ese placer que sentimos cuando estamos dilatados y nos están follando. Al ver que no me quejaba, sino que gemía de placer mi macho me dijo:

   ¿Te gusta carajito, te gusta cómo te cojo?

   Siií, dame más rápido, le pedía sin poder dejar de gimotear en un lloriqueo constante. Era un placer que no había sentido con Daniel, era demasiado rico sentir la verga de ese negro en mi pequeño culito.

 

   Me vengo carajito, te voy a llenar el culito de leche, ¡ohhh que rico culo tienes! Me encanta el culito que tienes, carajito, gritaba mientras de su guevo salían calientes y espesos trallazos de semen, que empezaban a bañar mis tripas.

    Sentí lo caliente y abundante de su venida, era bastante, era muy lechero este hombre.

   Cuando me saco su guevo, Su esperma era tanto que me corría por las piernas, pero estaba feliz, este macho me gustaba mucho y su manera de cogerme era muy rica, me gustaba como me cogía.

   Me besó mucho con lengua, me sentía en las nubes, eran mis primeros besos de verdad con un hombre, ya que mi novio apenas me daba picos. Abrazados desnudos, en pleno monte, me besaba y me apretaba mis nalguitas.

   Lástima que me tenga que ir hoy, volvería a hacerte mío, pero tenemos que seguir, hoy es mi despedida carajito.

   Me puse triste, este hombre me enamoro, me trataba con mucho cariño a pesar de que me follaba duro. Levante mis brazos y me pegue a su cuello para seguir besándolo. Había un tronco y allí se sentó diciéndome: Ven carajito, siéntate de frente que quiero cogerte y besarte. Lo hice y nuevamente el placer llego a mi cuerpo, más aún con tantos besos de macho que me daba este hombre. Esta vez duro más, pero me bajo y se masturbo delante de mi cara. Su corrida me bañó la cara, Abría la boca para que me cayera en ella para así poder tragarla.

 

    Fue algo maravilloso esas cogidas que me dio, me sentía enamorado, ya Daniel no me producía nada, pero sería quien se quedaría.

 

   Salimos, el se fue por un rumbo y yo por otro, con lágrimas corriendo por mi cara. Los 8 días que Daniel estuvo en casa, me cogió 4 veces, pero no sentí ese placer que sentí con Randol, su compañero. El volvió a su cuartel y yo me quede en casa, sin estar con más nadie, solo las manoseadas que me daba el viejo Efraín, quien siempre me invitaba a su casa y me enseñaba su verga, pero lo evadía.

 

    Mi primer trago amargo lo tuve con Daniel, cuando regresó al barrio en plenos carnavales. Llegó a mi casa en horas de la tarde mientras limpiaba la casa, me silbo y Sali contento, esperaba que Randol hubiera venido con él, pero no era así.

    Te espero en casa rápido, mama no está, así que límpiate bien ese culo, me dijo todo mal humorado.

   Lo noté como bravo, pero quizás fuesen imaginaciones mías. A los 15 minutos luego de haber limpiado el baño, me di un baño y me lavé bien el culito, sabía que eso era lo que quería mi novio. Pero…  apenas entre al cuarto, Daniel me dio sendo golpe en la boca, partiéndome el labio, luego en la espalda y una patada en el trasero, lloraba y allí me dijo, así que me engañaste, ¿eh? Eres un maricón, como le fuiste a dar el culo a mi compañero. ¿Quieres guevo? Pues te daré guevo. Me quito la ropa, me tiro al piso dándome un golpe en la cabeza y sin mi consentimiento comenzó a violarme, me hacía llorar, mientras me daba con la mano golpes en la espalda y cabeza.

    Me echó su leche dentro al ratico. Vístete no quiero verte más, eres una marica fácil. Cuando iba saliendo me dio senda patada que me hizo caer en la puerta y menos mal que su primo de 15 años llego y me lo quitó de encima. Sali corriendo para mi casa con el labio partido lleno de sangre. No Sali en tres días por temor a encontrar a Daniel. Apenas lo veía salía corriendo a mi casa. Hasta que mi primo Domingo (la primera verga que chupé) me pregunto porque corría y tuve que decirle. El busco a Daniel y lo amenazo, no sin antes darle su coñazo en el estómago.

 

   Luego de esto, lo encontré dos veces, pero era el quien se apartaba de mi camino. Mi vida siguió en el Liceo, ya había cumplido 13 años, había crecido un poco y mis nalguitas también. Un mediodía saliendo de clases, el primo que me defendió de Daniel me estaba esperando y me dijo que sabía todo, que, si no me dejaba coger por él, se lo diría a todos en el liceo.

   No me quedo de otra que aceptar, sería mi cuarto pene.

   Está bien pero donde, le dije.

   Joe; así se llamaba el primo; me dijo que En su casa estaríamos solos. Te cogeré en mi cama varias veces. No dije nada, solo pensaba que volvería a tener sexo luego de casi 6 meses que Daniel me golpeo y violo.

   Esta vez sería con su primo.

    Te espero a las 3 en mi casa, si no vas todos sabrán que te gusta que te cojan, me dijo amenazándome con contar todo.

    Llegué antes de que dieran las 3 de la tarde, Joe ya me esperaba en la puerta, estaba sin camisa y en short, se le veía algo nervioso. Apenas entramos en su casa, comenzó a meterme mano, manoseaba y apretaba mis nalguitas, y de una bajo mi mono, dejándome con mi culito al aire.

   ¡Guaoooo! ¿Todo esto se comía mi primo? Que rico culito tienes Tito, que blanquito se ve, y sin ningún pelito, bufff que rico y hermoso se ve.

   Ahora quiero que me mames el guevo, mi primo dijo que lo haces muy sabroso, dice que lo mamas muy chévere.

    Me senté en una silla y Joe se paró con su verga negra frente a mí, la agarre, era delgada medía quizás 16 cm y comencé a mamársela.

   ¡Ohhh que rico Tito! Tiene razón mi primo, mamas divino, sigueeee, ¡ohhh! ¡ooohhh que rico! Empezó a gemir mientras yo le chupaba aquel sabroso guevo.

    Seguí mi tarea sin mucho esmero y apenas a los cinco minutos, me echó su corrida en la boca, la cual tragué sin problemas. Me llevo al cuarto y allí me puse en 4 y me follo dos veces, nada del otro mundo, quizás porque sabía lo que era chingar como me enseño Randol.

   Por cinco días seguidos, Joe me estuvo llevando a su casa para descargar su leche en mi boca o culo, hasta que una tarde salía del cuarto ya vestido y Joe me acompañaba desnudo, cuando entró su primo; no era su primo Daniel, era otro primo; a la casa y nos vio así. Era un machote negro, de buen cuerpo de 19 años. Me encantó quien sería mi segundo marido por 10 meses. Sali asustado y al llegar a casa me bañe, pensando si Joe le habrá dicho algo al primo.

   El fin de semana me dediqué a limpiar la casa, a lavarle la ropa a tío y mis primos y salir con mi mejor amiga Daniela.

   El lunes fui al liceo y a la salida, cuando iba rumbo a casa, me llamaron. Al voltear, vi que era el primo buenote de Joe quien lo hacía.

   ¡Hola chamito! ¿Como estás? Soy el primo de Joe, me llamo Aly y tu ¿cómo te llamas?

    Un poco asustado y muy nervioso, le respondí que me llamo Carlos, pero me dicen Tito.

   Te quería invitar a jugar en la computadora en mi casa, si tienes tiempo. Es que estoy aburrido en mi casa solo y como eres amigo de Joe…

   Me puse aún más nervioso, al escuchar lo que me decía, pero este hombre me atraía mucho, sospechaba lo que quería, seguramente Joe le habría contado todo.

   Está bien, pero solo un rato porque debo hacer unas cosas en la casa, le contesté sospechando lo que quería de mí.

   Llegamos a su casa llevándome directo para su cuarto, sabía lo que quería y yo también lo quería.

   Prendió la TV y la computadora, a la vez que me preguntaba, ¿Desde cuando eres amigo de mi primo Joe?

   desde hace como dos semanas.

   Sabes, eres un chamito muy simpático, blanquito, muy guapo.

   Gracias, usted también es simpático y muy guapo, le contesté muerto de nervios, pues sabía lo que quería y la verdad es que yo también lo quería, aquel hombre me gustaba, me atraía como la miel a las moscas.

    Apenas dije eso, se acercó y me dijo al oído, ¿Te gusto chamito? Pensé todo el fin de semana en ti, quiero verte desnudito, debes tener un culito muy hermoso.

   Muy nervioso le contesté, Sí me gusta mucho, pero puede venir alguien, sabiendo lo que venía a continuación.

    Tranquilo chamito que mi papa está trabajando y no viene hasta las 6, tenemos 4 horas para pasarlo bien.

    Sentado en la cama, empezó a darme besos en el cuello poniéndome caliente, y por segunda vez un hombre me besa como se debe besar, me agarro la cara y metió su lengua en mi boca, mientras comenzaba a meter su mano dentro de mi short.

   Me tenía en sus manos, ya estaba entregado, era demasiado rico todo lo que me hacía, estaba tan excitado que todo el cuerpo me temblaba, aquel hombre me gustaba, me gustaba mucho y me estaba haciendo gozar como ningún otro.

   Mi primito me dijo que mamas guevo muy sabroso, demuéstramelo chamito, demuéstraselo a tu nuevo macho. Y sin perder más tiempo, Saco su inmenso guevo negro, era del tamaño del militar compañero de Daniel, un poco menos grueso, pero más negro.

    Bufff, nada más cogerlo con mi mano todo mi cuerpo se estremeció, Lo tome en mis pequeñas manos a la vez que lo acariciaba, miraba a mi próximo macho a la cara, viendo como miraba como cogía con mis manos a la vez que le acariciaba el hermoso guevo.

   Vamos chamo, mámalo, demuéstrame que eres un buen mamón, demuéstrame que lo mamas tan rico como dice mi primito.

    Le pasé la lengua para probar su agüita que tenía en la cabeza y luego lo engullí hasta donde podía. Apliqué mi experiencia mamando verga y puse a gozar a este hombre tan guapo y morboso.

   ¡Bufff que rico! ¡ay que rico lo mamas, chamito! Tenía razón mi primo, mamas verga delicioso, gemía sujetándome la cabeza para que me fuese tragando toda aquella macana.

   Comenzó a ser más rudo, trataba de meterme toda su macana, quería llegar hasta la garganta lo que hacía ahogarme.

    Para aumentar el morbo, me dijo:

   Me gusta ser morboso chamito, hoy mamaras diferente, ven pon tu cabeza hacia la orilla de la cama.

    Me indicó cómo debía ponerme, quedé con la cabeza colgando en la cama, no entendía para qué, pero muy pronto lo supe. Me agarro la cara y poco a poco fue hundiendo su verga negra en mi boca hasta ahogarme con ella, sentía mi garganta llena, las lágrimas se me salían, era primera vez que me hacían eso, sentía mi boca llena ya que además de eso su verga era gruesa.

    bufff carajito eres aguantador, sabes complacer, desde hoy serás mi hembra, decía mientras sacaba y metía su verga en mi boca, haciéndome botar mucha saliva. Tienes que estar dispuesto cada vez que te busque, voy a reventarte ese culito, pero te voy a hacer gozar como nadie, ya verás.

   A pesar de que me ahogaba me gustaba la sensación de estar complaciendo a este hombre guapo, morboso y creativo.

   Luego de estar mamándole la verga durante un buen rato, me dijo:

   Vamos ahora a probar ese hoyito, desde hoy ese hoyito es mío chamito. Me puse de espalda, quedándome completamente desnudo delante de él, exclamando él:

    Bufff que hermoso culito conseguí, seguro que mi primo no te coge cómo te cogeré yo, me decía.

   Ponte en 4 en la cama, que voy a dilatarte para que no llores cuando te lo meta.

   Obedecí, me puse en 4 hundí mi cara en el colchón quedando mi hoyito totalmente expuesto y abierto ante él.

   Coño que hermosura de culo tienes, sin pelitos y la pepa rosadita, limpiecito. Me escupió el hoyo, mordía mis nalguitas y metió un dedo haciéndome gemir. Su dedo daba vueltas en mi culito, estaba en las nubes, este hombre era un experto. Metió otro que me hizo chillar un poco, hasta que dijo: Ahora sí, aguanta que te voy a perforar ese Hermoso culito que tienes, chamito.

   Puso el glande en la entrada de mi culo y comenzó a meterlo poco a poco, me dolía un poco por el tiempo que no me metía uno de ese tamaño, no fue rudo al principio, pero cuando llevaba la mitad de su vergon metido, me dijo: 

   Aguanta chamito que te lo voy a meter todo, soy tu macho y debes complacerme. Lo empujo todo haciéndome pegar un grito de dolor.

   ¡Ayyy! Me duele mucho, sácalo sácalo, chillaba llorando. Trate de quitarme, pero él me tenía bien sujeto, me sujetaba fuertemente por mi cintura, era mucho el dolor que sentía.

   Se montó encima de mi besándome y mordisqueándome el cuello y las orejas: Tranquilo chamito que eso pasara y gozaras como nunca, deja que te haga el amor, tienes un culito apretado y muy rico, eres mío, me decía besando y mordisqueándome el cuello y orejas para que me fuese calmando.

   Sus besos y caricias me calmaron un poco, tenía dolor, pero sus besos y mordiscos en mi cuello me excitaron aún más, me hacían estremecer y temblar de gusto, y así poco a poco mi culito se fue dilatando cada vez más, hasta que ya apenas sentía dolor.

   Ahora aguanta chamo que voy a darte rico. Comenzó el mete y saca, me dolía algo, pero era menos, me hizo recordar al militar amigo de Daniel, que me trato con cariño.

   Al ver que me vio más relajado comenzó a darme más rápido, haciéndome gemir. Ves chamito, sabía que te gustaría. Déjame darte más rápido, me susurraba al oído.

    Sentía ganas de ir al baño, pero Aly me dijo: Ahora vamos a ponerte en otra pose chamito.

    Me puso las piernas en sus hombros y lo metió con cuidado, pero después sus movimientos eran más rápidos y profundos, ricos.

   Yo entregado completamente a él, le decía sí, sí me gusta, es rico, ya no me duele. Me retorcía de gusto sin poder dejar de gimotear.

    Al rato me puso de lado y fue mejor, me sentía en el aire recibiendo pinga de este hombre guapo y morboso, que me cogía y me besaba a la vez, ya mi culo se había adaptado a su verga negra, era sabroso cada vez que me lo hundía. Luego fue acostado que me empezó a dar más duro, dándome más placer.

   En la posición que más me gusto, me sentó de frente en su negra y oscura verga y mientras me daba por el culo, me chupaba la lengua y mordía los labios, era demasiado placer hasta que sentí sus chorros de leche dentro de mi culo, mientras el gritaba de gozo.

     ¡Ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Me corro, me corro, me corro, ¡ooohhh que gusto! Gritaba mientras de su guevo salían abundantes chorros de semen, que iban llenando mis tripas.

       que rico chamito, tenía tiempo que no chingaba tan divino, tienes un culo apretado y lo mejor es que me aguantaste la pinga, me decía mientras seguía besándome.

   Nos acostamos, me puso mi cabeza en su hombro y me acariciaba mis nalgas y mis tetillas. Me pidió que se lo chupara y lo hice con mucho gusto por más de 10 minutos hasta que me llego en la boca, venida que trague con placer, fue una delicia. Me pidió bañarnos juntos y acepte, allí me cogió otra vez esta vez fue más delicado, pero igual de placentero. En la cama, luego que dormimos un rato, se le volvió a parar y fui yo quien comenzó a mamárselo hasta que volvió a darme su delicioso esperma. Al rato, me puso las piernas en sus hombros y a pesar de que me ardía un poco deje que me follara, era mi hombre y debía aceptar todo lo de él.

    ¿Qué hora es, Aly?

   ¡Uyyy chamito! son casi las 5 de la tarde, verga casi 4 horas contigo chamo, espero que te haya gustado estar conmigo.

   claro papi, fue todo rico soy tuyo, le contesté.

   el miércoles mi papá, estará de guardia y te buscare, quiero que seas mi hembrita, cogerte cada vez que este solo.

   Sí papi, le contesté, y vamos por dos meses de estar follando tres veces a la semana, aunque también cogía con su primo y dos amigos de el en casa de Joe cuando quedaba solo, pero ninguno me dejaba satisfecho como mi negro.

    Una tarde estaba en 4 con la cabeza hacia la puerta del cuarto y con la verga de mi negro enterrada completamente en mi culito, cuando sentí que alguien, nos miraba, solo vi la silueta a través de las cortinas, pero me enteraría quien fue, a la semana de haber pasado este episodio…

 

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