Hoy estoy motivada a caminar un rato. Estoy nerviosa, quiero ver a los chicos de ayer. Ansiosa, pervertida y puta, quiero verlos y que me vean. Voy por más sexo y eso me encanta.
Esta vez me quite el vestido, voy con un traje de baño hilo de los más diminutos que tengo en mi colección. Me lo regaló mi marido, negro con encajes y por detrás hilo total. Un brasier que sostiene mis grandes Lolas, casi desnuda, pies descalzos y con 3 tragos de ron en mi cabeza que me ponen audaz.
Es una noche estrellada. Son las 7 y la brisa marina está soplando con fuerza. La luna menguante crea una oscuridad cómplice que favorece mi aventurita.
Camine hasta el final de la playa y no ví a mis chicos. Será que es tarde, será que no los veré hoy o estarán violando a otra chica, será que me olvidaron?
En la segunda vuelta aparecen a lo lejos. Mi corazón se acelera y mi sexo comienza a latir. Son ellos... Vienen hacia mi y yo hacia ellos. Es inevitable.
- Mira quién está aquí... La dama de ayer. Vienes por más mamita?
- Hola chicos, buenas noches. Cómo están?
- Te esperábamos más temprano nena, y veo que hoy vienes más rica que ayer, ummmm eso me encanta
Y tomándome de una mano me hicieron girar mi cuerpo, a lo que al quedar a espaldas de ellos les dejé ver mi culo, mientras me alumbraban con una linterna.
- Estoy lista para ustedes chicos malos
Me condujeron al antro de anoche, está vez tomada de la mano de ellos y con ganas de comenzar.
Ahora pude detallar mejor el lugar... Mismo olor, la red algo húmeda de mar, ellos recién bañados olían a jabón barato y a macho sedientos de sexo.
Uno de ellos me tomo por la cintura, tiro de las trenzas de mi brasier y libero mis senos mientras que el otro hizo lo mismo con mi bikini y lo dejo caer al suelo. Estaba desnuda para ellos en un solo movimiento.
- Esta vez no quiero que falles mi culito, está listo para que lo usen.
Antes de bajar de mi vehículo me lubrique delicadamente mis agujeros para que mis machos entrarán sin problema.
Comenzaron a besar todo mi cuerpo. Mi boca, mi cuello, mis tetas, mi espalda, mis nalgas... Ummmm estaban morreandome todo el cuerpo y cubriéndole con su saliva. Estábamos muy calientes. Ya todos de pie comencé a besar la boca de el más fornido. Labios gruesos y cálidos, en los que metia mi lengua con deseo, de pronto el otro se incorporó y estaban los dos besando mi boca. Las tres lenguas se entrecruzaban y creo que las de ellos se rozaron en algún mento. Estábamos cruzando fronteras de placer, mientras sus manos jugaban en mi cuerpo y penetraban delicadamente mis huecos íntimos.
- Hoy solo vas a gritar de placer nena, me dijo el grandote.
- Eso quiero de ustedes, háganme suya y háganme todo lo que quieran.
El más joven saco una botella de ron y me ofreció un trago, yo acepte sabiendo que eso me haría volar más alto. Ron barato, pero alcohol al fin.
Me recostaron de las redes, estaba entregada, la brisa de mar entraba por la puerta de la choza entreabierta, fría, húmeda y agradable pretendía suavizar el fuego que estaba ya encendido.
El más robusto me coloca su verga en la boca y comienzo mi trabajo. Un pene largo y muy grueso, tal como lo imaginé. Apenas cabía en mi boca. Lo acaricie con mi lengua. Y comencé a tragarmelo. Estaba divino. Duro y sabroso, me complacía generando sus jugos de sexo que me los tragaba agradecida. Que éxtasis.
Siempre me ha gustado agradar a un macho con una buena mamada. Que quede prendado con mi trabajo de felación al punto que cuando me vea solo recuerde lo bien que lo hago. Y así estaba pasando.
El más joven me volteo para jugar con mi culo. Yo sé que el quería eso. Segui mamando esa carne deliciosa cuando sentí que otra verga se abría paso entre mis nalgas y aprovechando el efecto del lubricante entro completo en mi culo. Una penetración a fondo sin preámbulo. que delicia.
Logre sacarle el orgasmo a mi chico, me lleno la boca de su leche y la trague, ese era mi trofeo por mi dedicación. Caliente y espesa esa leche tenía olor a macho, a lujuria y a placer. Lo bese en la boca con su leche entre mis labios mientras el otro me follaba sabroso mi culo.
Lo retire de mi cuerpo cuando note su aceleración. Quería probarlo a él y hacer una locura. Me meti su verga en la boca y comencé a succionar con fuerza hasta que se la saqué toda. Me puse de pie y bese al mas grande, pasando toda esa leche a su boca. Me sorprendió que se la tragara con gusto. Ambos se pusieron de pie y comenzamos a besarnos otra vez con locura, intercambiando restos de semen que había en nuestras bocas.
Les dije que se recuperan rápido porque ahora me tocaba a mí. Allí desnuda seguimos tomando y charlando de tonterías mientras ellos retomaban su fuerza.
Al rato y sin mucho protocolo el mas grande metió su verga enorme en mi culo. Comenzó su vaiben placentero y rítmico. Estaba follandome el culo otra vez pero con un descomunal tamaño que me hacía hervir de placer. Se colocó dejalo el otro y penetró mi vagina. Este es mi momento.
No sé cuántos orgasmos logré con esos dos machos dándome sin parar. Hasta perdí la voz de tanto gritar y de aferrarme a ellos con mis uñas. Estaba ya loca con esta aventura.
Volvieron a acabar dentro de mi los dos, casi al mismo tiempo. Ellos 2, yo como 25... Que tiradera más sabrosa.
Exhautos estubimos un rato recuperando nos, recogí mi traje de baño y me ayudaron a ponermelo. Me acompañaron hasta mi vehículo y nos despedimos. Esta vez con un beso a cada uno. Me fui a casa llena de su leche, su saliva, su deseo y su olor a machos pescadores de mi ciudad.
No sé si vuelva por ellos o busque otra aventura pero de lo que si estoy segura es que hoy la pasé mejor que ayer... No sé que le diré a mi marido está noche pero ya inicie mi camino de perversión y lujuria y no estoy dispuesta a parar.




