Hada, despedida de ...
 
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Hada, despedida de soltero.

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pern
 pern
(@pern)
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Iniciador del debate   [#2058]

 

                       Me llamo Hada

 

                         Soy transexual y puta, bueno eso ultimo, no demasiado. Cuando puedo me escaqueo de follar por dinero, me basta con algunos bailes, menear el pandero... por supuesto lo que va por delante del pandero también. Y enseñar las dos cosas, ahora me refiero a mis operadas tetas, y así sacarle copas a los clientes. 

 

                              Por suerte lo de follar lo hago solo con quien me gusta. Pero hay que ganarse las alubias y las operaciones de estética que no son precisamente baratas.

 

                             La verdad, por aquel strep tease me ofrecieron una pasta, así que no era plan rechazarlo. Se trataba de una despedida de soltero y además más bien pija.

 

                            El novio, sus amigotes y puede que algún familiar. Suponía que no querían más que el baile y el desnudo. Que en cuanto vieran mi polla asomando por el lateral del tanga la broma se acabaría. Yo podría vestirme e irme a mi casa con el pago acordado. Y si surgía algo más y me llevaba una propina no iba a quejarme. 

 

                              De entrada el chico que me abrió la puerta era una monada, un auténtico bombón que en otras circunstancias me hubiera follado sin mas esperas y sin cobrarle nada.

 

- Hola, soy Marcos. ¿Eres la strepper?.

 

- Si, si es que no me he equivocado de dirección. 

 

                              Respondió a mi broma solo con una sonrisa y me dejó pasar al piso. Aunque en su preciosa cara había una expresión de desconcierto. Todos los asistentes al evento eran en realidad bastante jóvenes. Según parece el novio le había hecho un bombo a la niña pija con la que salía y ahora tenía que casarse sí o sí.

 

                              Desde luego eran gente de posibles, nada de pobretones y cutres. Ya en la entrada, en un elegante sobre, tenía el pago acordado y una generosa propina. El piso era enorme y decorado con buen gusto. Me recibieron con sonrisas lascivas en sus caras de beodos y comentarios subidos de tono. La fiesta ya estaba bastante avanzada y casi todos ellos muy borrachos.

 

- Te hemos reservado este dormitorio para tus cosas. 

 

- Gracias, pero no traigo mucho. 

 

                              Le dije sonriendo. Me cambié de ropa donde me indicó Marcos que parecía ser el que más sensatez conservaba. Y me puse el conjunto sexi que había llevado para eso. Un tanguita para sujetarlo todo en su sitio, un short vaquero muy corto y pegado por encima para darle un poco de misterio a la cosa y una blusa de cuadros poco más grande que un sujetador. Sombrero de cowgirl y botas de montar hasta la rodilla. 

 

                            Puse la música de uno de mis números preferidos, algo tipo country, y empecé a contonearme. En realidad lo hacía solo para el chico que me abrió la puerta, sin que me preocupara ninguno de los demás demasiado borrachos para fijarse en lo que hacía. 

 

                           Meneaba la cadera y el resto del cuerpo mirándolo a los ojos. Me acariciaba los pechos deseando que fueran sus manos las que pellizcaran mis pezones. Al abrir la camisa de cuadros sus ojos no perdían de vista mi pechuga. Me bajé un poco el short enseñándole el tanga y la mitad de mis nalgas. Sabía que él deseaba pasar la lengua por ellas. 

 

                               Tenía que darle un poco de morbo a la situación. Pero el baile erótico que estaba haciendo no parecía atraer mucha atención, más que la de él. Casi todos parecían cerca del coma etílico. Intenté centrarme en el novio durante un rato y ver si conseguía ponerle un poco cachondo. 

 

                                 Al novio no se le ponía dura ni pasándole la lengua por la bragueta, no sé si porque de verdad estaba enamorado de la chica, porque yo tenia polla o porque estaba tan pedo que lloroso se empeñó en enseñarme fotos de ella en el móvil. Algunas de ellas subidas de tono y bastante eróticas. 

 

                              No podía juzgarle. Yo también le hubiera hecho un hijo a esa preciosa pijita. Y de verdad que todavía puedo hacerlo. Luego hubiera dejado que los suegros nos hubieran procurado el sustento y puede que un Mercedes último modelo como propina. Aunque en mi caso es posible que no se lo hubieran tomado igual. 

 

                              En cambio al guaperas que me abrió la puerta, al poco rato y sin que hiciera falta que yo me quitara mucha ropa, la polla se le marcaba tan dura que parecía reventar la fina tela de lino que la oprimía. No podía dejar de mirarlo de reojo. 

 

                               Y Marcos no dejaba de contemplarme a mí. A cada minuto que pasaba lo veía más sexi. Estaba convencida de que al primer vistazo en el rellano se había dado cuenta de mi condición y de que mi polla le importaba un pimiento. Eso no les había pasado a algunos de ellos que seguían teniéndome por una chica aún viendo mi polla bien dura marcándose en el pequeño tanga que la sujetaba. 

 

                                Hacia calor y yo no llevaba mucha ropa encima pensando en terminar pronto con la broma. El short que me limitaba a dejar caer meneando la cadera al ritmo de la música para descubrir el tanga que apenas ocultaba mi polla. Y una camisa de cuadros abierta y anudada bajo los pechos. Con el nudo jugaba un rato de lado a lado tapando y destapando mis tetas operadas hasta que me la quitaba. 

 

                              Viendo que a esas alturas la mayoría de los asistentes no estaba en condiciones de apreciar mis dotes para la danza dediqué toda mi atención a Marcos. Me puse a bailar delante de él descarada. Provocándole adrede con todas las mañas que mis años de experiencia me habían proporcionado. 

 

                             Le veia en la cara de lascivia que estaba poniendo, las ganas de abalanzarse sobre mí. Pero como todo un caballero se contenía disfrutando tan solo de la visión de mi cuerpo sinuoso. 

 

                               Yo también disfrutaba al ver como su polla aún bajo el pantalón respondía a mis movimientos de gata en celo. Aquello seguía creciendo. Viendo que nadie más me hacía mucho caso le arrimé los pechos a la cara. Jugaba con él acercándome y retirándome.

 

                               Me correspondía sacando la lengua y buscando mi pezón. En el jugueteo alguna vez consigo alcanzarlo excitándome a mí de paso. 

 

                           Por fin me rendí con la mayoría de ellos y me centré el guaperas. Empecé a abrir su camisa y acariciar su torso marcado. Y todo ello mientras seguía bailando. Rocé con mis tetas su cara, cuello y pecho. Me senté en sus muslos frotando el pandero por su paquete. Para entonces lo único que me quedaba puesto era el tanga y las botas. Así que terminé de sacarle la camisa. Tenía que ver y tocar más de ese cuerpo que me había llamado la atención. 

 

                             Como parecía que mi polla no le daba miedo se la acerqué. Y él empezó a besarla por encima de la lycra, suave y repasándola con la lengua. Incluso me chupó los huevos durante un rato. Nadie nos prestaba atención. 

 

- ¿Te apetece salir a tomar el aire?. 

 

- ¡Claro! Aquí ya no pinto nada. 

 

- Tienes un buen pincel. Yo no diría eso. 

 

- Qué desilusión. ¡Yo que pensaba que era una brocha gorda!. Déjame la camisa para taparme un poco. 

 

- Gorda si que es por lo que he podido comprobar. 

 

                        Salí a la terraza con el chico guapo. En ese momento yo solo llevaba su camisa abierta, las botas y mi tanga. 

 

- ¿Te ha gustado el baile?.

 

- Es lo más bonito que he visto y sentido en mucho tiempo. Eres preciosa. 

 

- ¿Aunque tenga polla?.

 

- ¡Ah! ¿Pero tienes polla?. ¡Pero qué despistado soy!. Como no has llegado a enseñarla ahí dentro. 

 

                                  Tiene sentido del humor y una risa cristalina. Menuda joya. Ese chico cada vez me gustaba más. Así que me puse a besarlo. Me colgué de su cuello y le ofrecí mi boca y lengua. Me metió la suya hasta la garganta. Me agarró el culo firme pero sin apretar con la fuerza justa como para que le deseara más. 

 

                                  Notaba su polla bien firme pegada a la mía. Y las dos estaban bien duras. En ese momento solo pensaba en que podía pasar un buen rato con él. Así que mi mano fue casi sola en busca de su bragueta mientras me agachaba lo suficiente como para besar su torso. Podía pasar la lengua por su piel salada y chupar los pezones.

 

                                 No me importaba que nos vieran desde otras terrazas. Pero a esas horas era difícil. Así que me estaba esmerando. Me apetecía pasar un buen rato con él. Tenía la polla bien dura y los testículos en mi mano. Podía acariciar sus huevos bien depilados mientras seguía lamiendo la sal de la piel de su torso. Chupaba sus pezones, también llegaba a las axilas.  

 

- ¿Quieres follarme?.

 

- Creo que no he pensado en otra cosa desde que te abrí la puerta. ¿Y tú a mí?.

 

- Lo llevo deseando desde que te giraste para dejarme pasar. Me pareció un culito muy interesante. 

 

                               Desde luego quería esa polla que tenía en la mano en mi interior. Considerando que sus manos seguían amasando mi culo me decidí por fin. Saqué su durísima polla de sus pantalones que cayeron hasta las rodillas, junto a un slip muy pequeño. Su rabo recto, con las venas marcadas bien depilado me pareció precioso. Le puse lubricante, siempre lo tengo a mano. Me sonrió por ese detalle. 

 

- Quiero que me folles.

 

- Pues ya somos dos. 

 

                              Me fui girando poco a poco. Me apoyé en la barandilla de la terraza, para inclinarme un poco y sacar el culo. Aparté la melena sobre un hombro y pasé las nalgas por su verga. Se limitó a apartar el tanga que aún tenía puesto. Su glande se abría paso por mi esfinter suave pero firme. Se me escapó un gemido. Esperaba que a esas horas no me oyera nadie.

 

                               Estábamos follando prácticamente en público. Si alguien se asomaba a su ventana vería mis tetas desnudas sobre la barandilla y a él empujando detrás. ¡Y cómo empujaba!. Estaba notando entrar y salir cada centímetro de su polla. Hice el ademán de sujetar la mía pero se adelantó y noté su mano agarrándo mi mango o acariciando mis huevos. No había dejado de besar mi hombro y nuca. Los dos gemíamos y jadeábamos.

 

- ¡Quiero tenerte siempre así!.

 

- ¿Delante? ¿No querías ir también detrás?.

 

- Si sigues así me voy a correr antes que tú. Y sin tocarme. 

 

- Hazlo tranquila. Yo también me voy. 

 

- Córrete dentro, cielo. Quiero sentirlo. 

 

                               No se conformó con llenarme el recto de lefa. Se inclinó a comerlo. Pasaba la lengua por el ano y toda la raja. Menos mal que uso lubricante comestible. Seguía con las nalgas y los muslos bien abiertos por sus fuertes manos. Llegaba a chuparme los huevos. 

 

- ¡Qué corrida!. Me has dejado agotada. Ven y bésame. 

 

- ¿Tienes algo que hacer el resto de la noche?. Puedes venir a descansar a mí casa. 

 

 

 

                                    Se puso de pie y volvimos a intercambiar saliva y el sabor de su semen. Y seguíamos casi desnudos en la terraza con la música de fondo de los ronquidos de los demás invitados a la despedida.  

 

... ....

 

                         Me lo monto con el chico guapo y tímido con el que tengo una gran relación. Y al final decide llevarme a mí a la boda como su acompañante. 

 

.......


Larga y próspera vida


   
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