Incesto por necesid...
 
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Incesto por necesidad

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José
(@quique)
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Topic starter   [#1498]

Se llamaba Isabel, pero su madre le llamaba Chavela, No era alta, ni baja, ni gorda, ni flaca, ni fea, ni guapa, era  preciosa. Os voy a contar algo de su vida sexual, pero antes os diré algunas cosas de ella. Le encanta chupar polla y que se corran en en su boca. Que la follen duro. Que la dominen. Que le den nalgadas y que cuando la están follando la traten de puta para arriba

Lo de las nalgadas y  lo de la dominación le venían de viejo. Os cuento. La madre de Chavela se había echado un novio, se llamaba Pedro, tenía más de cuarenta años, era moreno, de estatura mediana, y no era feo. La madre de Chavela lo llevaba a casa y allí follaban. Como la mujer era muy escandalosa follando, Chavela los oía y se hacía unas pajas deliciosas. Una noche decidió dar un paso más, y en bata de casa, los fue a espiar. Entornó la puerta de la habitación y supo por qué su madre gemía fuerte cuando oía un sonido como de cachetes, era porque le aplaudía las nalgas con fuerza. Luego vio cómo le metía la polla en la boca y cómo la follaba cogiéndole la cabeza. Oyó cómo le llamaba puta y luego como se corría en su cara. Al ver la cara de su madre bañada leche, se abrió la bata, metió una mano dentro de las bragas y con los ojos cerrados y las tetas al aire, comenzó a masturbarse. 

Al rato, Chavela, viendo como Pedro le lamía la leche de la cara a su madre y como luego la besaba con lengua, se dio dedo a mazo y se corrió cómo una perra. Después, viendo cómo le metía la cabeza entre las piernas y le comía el coño, se volvió a dar dedo, y cuando su madre se corrió, también se corrió ella.

Aquella situación la tenía como hipnotizada. No podía dejar de mirar. Al rato, estando su madre a cuatro patas y el novio detrás dándole leña, se corrió por tercera vez. Al abrir los ojos vio al novio de su madre mirando para ella. Se asustó, cerró la bata, y volvió a su habitación.

Al día siguiente, Chavela, llegó a casa y se encontró al novio de su madre esperándola detrás de la puerta. Tan ponto cómo entró, el tipo, cerró la puerta, la empotró contra la pared, le levantó la falda de tablas que traía puesta y con su mano derecha le dio en el culo.

-Plasss, plasss, plasss, plasss.

-Este es el castigo por ser una mirona.

Chavela giró la cabeza y le dijo:

-Déjame.

No la iba a dejar. 

-Plas, plas, plas,plas, plas, plas.

-No se espía a nadie.

-Me estás haciendo daño.

-Plasss, plasss.

-Es un castigo, te tiene que doler.

Le volvió a dar.

-Plasss, plasss, plasss, plasss. 

A ver, no le daba con mucha fuerza. La estaba calentando y a fe que lo estaba consiguiendo, ya que Chavela tenía la cara más roja que las nalgas.

-Deja de pegarme.

-¿Quieres que se acabe el castigo?

-Sí.

Se bajó los pantalones y sacó su polla empalmada.

-Chupa.

-¡No!

La volvió a poner contra la pared y le dio con fuerza media docena de veces.

-¡¡Plassss, plassss, plassss, plasss, plassss!!

-¡Me estás haciendo daño!

Le dio la vuelta, la puso de rodillas, le llevó la polla a los labios y le dijo:

-Chupa si no quieres que te dé con más fuerza.

Chavela abrió la boca y chupó, chupó sin ganas y poniendo cara de asco. Le volvió a  dar en el culo.

-¡Plassss, plassss!

Sacó la polla de la boca y le dijo:

-Eres un asqueroso.

-¡Plassss, plassss!

-Chupa y calla. 

-¿Chupar es parte del castigo?

-¡Plasss, plassss, plassss, plasssss!

-¡Chupa, puta! 

-Eres un asqueroso, Pedro.

Le echó las manos a la cabeza y le folló la boca como si fuera un coño. Cuando dejó de darle, de la boca de Chavela salieron cantidades industriales de babas.

-Esto es asqueroso.

-Ponte en pie y baja las bragas.

-¿Qué me vas a hacer?

-Azotarte si no te quitas las bragas.

Chavela se puso en pie y se quitó las bragas. Pedro vio que estaban mojadas. Se echó boca arriba en el piso y le dijo:

-Ponme el coño en la boca.

-¿Y si no lo hago?

-No te corres.

-No quiero correrme.

-¿Estás segura de eso?

Le mintió con descaro.

-Sí.

Pedro se puso en pie.

-No seré yo el que te fuerce. El castigo por mirona creo que ya ha sido suficiente.

Chavela cogió las bragas, se fue a su habitación y cerró la puerta con llave. Con las bragas en la mano tocó el culo y sintió unas ganas locas de tema. Olió las bragas, echó su mano derecha al coño y vio que lo tenía como una sopa.

-¡Qué tonta fui!, pero, aún estoy a tiempo.

Pedro estaba en la cocina haciendo unos emparedados de jamón y queso.. Chavela le echó las manos a los hombros y le dijo:

-Échate en el piso.

Pedro se giró, le puso un dedo en el mentón, le dio dos picos, uno en cada comisura de los labios, luego le pasó la lengua entre ellos. Chavela abrió la boca y se besaron con lengua un par de minutos, después la desnudó de cintura para arriba, le agarró sus duras tetas y se las amasó mientras se las besaba, se las lamía y se las chupaba. Luego se echó boca arriba en el piso de la cocina y le dijo:

-Dámela.

Chavela se  quitó la falda, se arrodilló con las piernas abiertas a ambos lados de su cabeza y le puso el coño peludo en la boca. Pedro le echó las manos a la cintura y le lamió el coño. Chavela estaba tan buena de ir que ni tres minutos tardó en decirle:

-¡Me corro en tu boca!

Cuando Pedro se levantó, volvió a los emparedados. Chavela, confusa, le dijo:

-Me tienes desnuda y te pones a hacer un emparedado. ¿Qué clase de hombre eres tú?

-Un hombre que no te va follar hasta que no se la chupes como es debido.

-Te gusta correrte en la cara de las mujeres. 

-Me gusta más que se traguen mi leche.

-A mi madre se la echaste en la cara y después se la limpiaste con la lengua.

-Tu madre se pone cachonda con las cochinadas.

-No te hagas el santo que vi cómo la azotabas y oí como le llamabas puta.

-No soy ningún santo, pero si la azoto y le llamo puta es porque le encanta. ¿A ti no te gustó que te azotara el culo, puta?

Prefirió no responderle.

-¡¿Cuántos emparedados vas a hacer?!

-Con estos seis ya voy servido.

Pedro se sentó a la mesa con los emparedados, una botella de tinto y un vaso delante. Chavela cogió un vaso en la alacena, se sentó delante del novio de su madre, le quitó dos emparedados, se echó un vino, y le dijo: 

-¿Te gusta que te la chupen? 

-¿A ti, no?

-Sabes que sí. ¿Pero no te gusta más follar?

-Cada cosa tiene su tiempo. Hasta el culo tiene su momento.

-¿El culo? Tú no estás bien de la cabeza. 

-Estoy bien de las dos.  En el sexo hay que hacer de todo. Si te chillan, chilla, si te azotan, azota, si te follan, folla y si te da por culo, da por culo.

-Se ve que ya te dieron.

-Solo tu madre, y con un dedo.

-¡¿Le das por el culo?!

-No se te escapa una.

Al rato habían desaparecido los emparedados y el vino, y apareció la Chavela desinhibida.

-¿Quieres que te la chupe cómo nunca te la han chupado?

-Quiero.

-Tendrás que pagar peaje.

-¿Qué hay que pagar?

-Hazme un striptis.

-Promete que luego me vas a hacer una mamada inolvidable.

-Te lo prometo.

Pedro se puso en pie y comenzó a contonearse y a balbucear una canción. Mejor hubiera sido que no le hubiera dicho nada. En vez de excitarla le daba risa, y es que parecía estaba cagando en lugar de bailar.

Pero como lo prometido es deuda, al estar desnudo se arrodilló delante de él, le cogió la polla, y menándola, se la mamó. No tenía ni pajolera idea de cómo mamar. Pedro le dijo:

-¿No me ibas a hacer una mamada inolvidable?

Tuvo el santo coño de preguntar:

-¿Es qué la vas a olvidar?

Pedro sonrió y le respondió:

-No, es bien verdad que no.

La cogió por las axilas, la sentó sobre la mesa y le dijo:

-Ponte a cuatro patas sobre la mesa.

Se puso a cuatro patas encima de la mesa y Pedro le devoró el culo. Tenía el coño goteando cuando comenzó a meter y a sacar la lengua de su vagina. Entre gemidos, le dijo:

-Quiero correrme así. Sigue metiendo y sacado tu lengua de mi coño.

Al rato, y mientras lamía desde el coño hasta el ojete, Chavela, se corrió cómo una loba.

-¡Me corro, me corro, me corro!

Aún le latía el ojete cuando se la frotó en el coño para meterla.

-Aguarda que me pongo boca arriba.

-¿No te gusta así?

-Sí, pero siento molestias en las rodillas.

Se puso boca arriba. Pedro le levantó las piernas, se las puso en paralelo a su pecho y le dio canela fina.

-Dame duro.

Le dio a mazo.

-¿Así, puta?

-Así, Pedro, así, Pedro, así...  ¡Ay que me corro!

Al correrse Chavela también se corrió, él lo hizo en la entrada el coño.

Cundo Chavela pensó que la fiesta se había acabado, comenzó de nuevo la música, esta música la componía la lengua de Pedro al lamer su coño corrido con la leche en la entrada. Chavela supo que su madre no era la cochina, el cochino era Pedro, pero le gustó que lo fuera porque poco después se corrió en su boca.

-¡Toma cochino!

Unos meses más tarde se casaron la madre de Chavela y Pedro. A Chavela no le gustaba ni un poco que su madre se casara con un hombre que la estaba engañando, pero no podía decirle a quien llevaba como marido, y porque no decirlo, algo de pelusilla sentía, pues si pudiera sería la novia ese día, y en cierto modo, lo iba a ser.

Chavela, que vestía un vestido azul con un gran escote, con vuelo y que le daba por debajo de las rodillas, entró en el aseo del restaurante a arreglarse. Se estaba pintando los labios cuando entró en el aseo el que ahora era su padre. Pedro cerró la puerta tras él. Chavela se puso nerviosa. 

-¡¿Estás loco, Pedro?!

-Estoy loco, sí, pero por ti.

-Ahora eres mi padre.

 -Yo no lo veo así, si me casé con tu madre fue para tenerte cerca, para tener cerca al amor de mi vida.

Las palabras de Pedro la hicieron sentir superior, es lo que suele pasar cuando alimentan nuestro ego, pero le dijo:

-Eres un canalla.

-Lo sé. ¿Echamos un polvo rápido?

-Vete de aquí.

La echó las manos al culo por debajo del vestido y le bajó un poco las bragas, al tiempo que la besaba. Chavela estaba nerviosa y al mismo tiempo estaba excitada.

-Si nos descubren...

-Te haré correr rápido.

-Bueno, si es rápido...

Pedro sacó la polla morcillona.

-Chupa.

-¿No iba a ser un polvo rápido?

-Sí, chupa y ponla dura.

 Chavela se sentó en la taza del váter, empuñó la polla, la metió en la boca y la mamó sin ganas, hasta que se la puso dura, luego ya mamó con ganas, con tantas ganas la mamó que gemía cómo si fuera él quien  le estuviera comiendo el coño él ella. Luego le dio la espalda.

-Apura que tenemos poco tiempo.

Pedro, le levantó el vestido, le bajó las bragas hasta las rodillas, hizo que se inclinara y se la metió hasta las trancas. Chavela, apoyando las manos en la pileta echaba el culo hacia atrás cada vez que la polla entraba en su coño para sentirla bien a fondo. Al rato Chavela jadeaba como una perra, jadeos que no dejaba oír la música que sonaba fuera, y jadeaba porque se iba a correr. 

-¡Me viene me viene, me viene!

Chavela se corrió cómo una cerda. 

Al acabar de correrse, sus piernas apenas tuvieron fuerza para llevarla a la taza, donde se sentó para recuperarlas. Pedro no le dio tiempo a nada, se arrodilló delante de la taza y la volvió a follar a toda mecha. Chavela se había vuelto una puta de cojones, pues le faltó tiempo paran acariciar su clítoris con tres dedos mientras la polla entraba y salía de su coño.

-Más fuerte, más fuerte, fóllame el coño más fuerte.

-Le dio a romper y se corrieron los dos, ella en su polla y luego él en su boca.

 

Unos años después, Chavela se había casado y le era infiel a su marido, y lo era porque con él nunca llegaba al orgasmo, solo una vez estuvo a punto. Viniendo de donde venía, no correrse era un calvario, pero había roto con su padrastro, y para quitarse las ganas se mataba a pajas, a veces, en cama, mientas su marido dormía, otras se iba al baño después de follar, y la más en el tresillo de la sala de estar, durante el día.

Aquella noche habían tenido la visita un primo de Chavela.

-... Si sigo con ella acabo en los huesos, o muerto. 

Chavela ke preguntó:

-¿Tan mal hace de comer?

-No es es.

-¿Entonces qué te hace, Ernesto?

-Es algo que no puedo hablar contigo, prima.

Omar, el marido de Chavela, le preguntó:

-¿Es algo sexual?

-Sí.

-Puedes hablar con confianza, a lo mejor tu prima te puede ayudar.

Chavela quería saber.

-Habla, hombre, habla.

-Pues resulta que tarda en correrse más de una hora, y después quiere seguir, y así tres o cuatro días la semana. Me está matando. 

-Te entiendo.

-¿Puedo pasar aquí la noche?

-Claro, puedes dormir en la habitación de los invitado.

 Una hora y pico más tarde, Chavela, folló con su marido, y por no variar, Omar, se corrió en segundos. Esperó a que se durmiera su marido y vestida solo con una enagua, se metió en el aseo, se quitó la enagua, la colgó en el toallero, se sentó en la taza, puso su espalda en la cisterna, se abrió de piernas, metió dos dedos dentro de la vagina y comenzó a masturbarse. Al rato se encendió la luz del aseo y Chavela vio en la puerta a su primo, que era un veinteañero, moreno y de su misma estatura. En bajito le dijo:

-Joder, Chavela, estás para comerte y repetir tres veces.

Ernesto estaba con su pecho de lobo al descubierto y marcando paquete en los slips. Chavela mirándole para el paquete, le dijo:

-Pues necesito una polla desesperadamente.

-Ya veo, ya.

-Ven.

Se metió dentro del aseo, cerró la puerta y luego le puso el paquete en la boca, Chavela le bajó el slip, y la polla, que estaba empalmada y hacia arriba, le pegó en la la cara. 

-Tiene un buen muelle.

Se puso en pie, apoyó las manos en la pared y separó las piernas. Ernesto le echó las manos a las tetas, le clavó la polla en el coño y le dio caña. Aquella polla, que la follaba como si fuera un martillo pilón, y que era más pequeña que la de su marido, pero más gruesa, le dio el primer orgasmo en muy poco tiempo.

-Me corro, me corro, me corro, ¡me coooorro!

Al acabar de correrse Chavela, Ernesto, le dio la vuelta, se puso en cuclillas delante de ella y le devoró el coño hasta que Chavela le llenó la  la boca de jugos.

-Bebe, primo, bebe de mi coño.

Luego fue Chavela la que se puso en cuclillas delante de de su primo y con su coño goteando en las baldosas, se la peló y se la mamó hasta que Ernesto le llenó la boca de leche, leche que se tragó.

Era su primera infidelidad y no iba a ser la última, y es que por su edad, estaba en una fase que le gustaba demasiado el sexo.

La siguiente infidelidad fue con su cuñado Blas. Todo empezó un día que su marido y ella fueran a la casa del cuñado invitados a una barbacoa. En un momento que los dejaron a solas en el jardín, le pregunto él:

-¿Cómo haces para tener esos glúteos?

Lo había dicho con delicadeza, pero le había dicho que le gustaba su culo.

Lo sabes de sobras, voy al gimnasio.

-Sí, pero. ¿Qué haces en el gimnasio?

Blas era como doce años mayor que ella y estaba como quería. Chavela casi le puso el trato.

-Estás de vacaciones, Ven y averígualo.

Dejaron de hablar porque regresaron sus parejas.

Chavela iba todos los días al gimnasio y usaba pantalones de licra o shorts. A la hora que iba ella casi siempre estaba sola. A veces solo estaba el encargado de llenar las solicitudes, o el de la limpieza, pero ese día también fue su cuñado Blas.

Mientras hacían ejercicio. Al principio fue engorroso porque donde se ponía ella a hacer ejercicio, él se ponía detrás para mirarle el culo. Después Chavela lo tomaba a broma.

-... ¿Tú crees que estoy rica?

-Estás pero que muy rica.

-Quiero verme bien para mi esposo. 

-Si un día quieres cambiar de perro... 

-¿Qué has dicho?

Reaccionó rápido.

-Disculpa si te he molestado.

Sonrió y le dije:

-Te había oído perfectamente y no me molestó, repítelo

-Que si un día quieres cambiar de perro...

-A lo mejor quiero, pero dime una cosa. ¿Por qué te quieres follar conmigo si tienes en casa una mujer en casa que cualquier hombre mataría por esta con ella?

-Tú estás mejor que ella.

Coqueteó con él.

-Ni de lejos.

-Sí que lo estás.

-Adulador...

Era inevitable lo que iba a pasar.

Una tarde le dijo  su marido que fuese con ella de compras porque esa noche iba a salir con unas viejas amiga y quería ser la más sexi del grupo. El marido fue con ella. Se probó varias cosas. A ella le gustó, un vestido rojo pegado que le quedaba muy cortito. El esposo al principio no le gustó, dijo que era muy corto, pero al final Chavela se salió con la suya. También quería un conjunto de ropa interior. Fueron a ver y el esposo le gustó un juego con medias y ligas, todo muy bonito, muy sexi. Chavela lo pidió en negro. Lo iba a llevar esa la noche. 

Se bañó y se depiló. Después se puso la tanga, las medias y las ligas. Se miró en el espejo y  se vio realmente sexi. Luego se puso el vestido. Nunca se había puesto algo así, aunque que por lo corto que era el vestido, con solo dar dos pasos, se le subía y dejaba ver las ligas donde terminaban las medias. El esposo tenía cara de difunto cuando se despidió de él y se fue, pero dejó fuera con sus amigas.

Las amigas eran, su cuñado. Cenando con él se sentía nerviosa porque no paraban de mirarla mujeres y hombres. Blas se portó como un caballero. Le gustó mucho su forma de ser, de hecho pasó una señora vendiendo rosas y le compro una. Ese detalle la llenó de gozo. Después se fueron a un pub a bailar. Bailando le empezó a sobar las nalgas.  Luego le metió mano en la mesa... Le tocó el  coño por dentro de la tanga... La tenía super caliente. Chavela le sacó la verga, y se la meneó. Blas le dijo:

-Dale una chupada a mi verga.

 -Hay mucha gente y nos puede ver.

-Anda puta, dale una chupada.

-Que no.

Eran algo más de las once y en aquel lugar cada pareja andaba a su bola. Además estaban en una mesa en una esquina donde reinaba la penumbra. Todo era perfecto. Blas le tenía el vestido subido hasta la cintura y le había metido dos dedos dentro del coño. Cuando le quiso chupar las tetas, Chavela, miró para todos los lados para asegurarse de que nadie los estaba mirando y luego subió el sujetador. Le magreó y le chupó las tetas, después le dijo:

-Chúpamela, un poquito.

-Aquí, no.

-Solo una chupada. No tengas vergüenza que estamos solos.

-No, no que nos puede ver algún conocido.

Masturbándola fuerte, le dijo:

-Saca la puta que llevas dentro.

 -No.

Los dedos volaron dentro del coño, Chavela mordió una mano y se corrió en sus dedos. Cuando acabó, le dijo:

-Nadie nos conoce, sé mi puta por esta noche.

Acababa de correrme, pero sus palabras le pusieron la piel de gallina.

-Tú ganas.

Miro para todos los lados de nuevo, luego se agachó. Le dio un pico en el glande, después le pasó la lengua y luego la metió en la boca. Comenzó a mamarla maginando que la gente la miraba. y sintió un morbo como nunca había sentido antes... Cuando abría los ojos miraba las luces y se excitaba aún más de lo que ya estaba. Se puso a chuparla como si estuviéramos dando un show. Blas le agarraba el pelo y le subía y le bajaba la cabeza. Era como si la estuviera penetrando. Chavela  mamaba sin importarme donde estaban. Enfrascada en sus mamadas oyó una voz de hombre decir:

-Aquí están las cervezas.

Sintió un escalofrío por todo el cuerpo. Se había olvidado de qué habían encargado dos cervezas. Se quiso levantar, pero Blas la tenía agarrada del pelo y no la dejó. Siguió moviendo sum cabeza, Blas le preguntó al camarero:

-¿Algún problema en que me la chupe?

-Ninguno, caballero.

Cuando se fue el camarero, Blas le dijo a Chavela:

-Espera que me vas a hacer correr y no quiero manchar la ropa.

Chavela  se levantó, se compuso y lo abrazo. se recostó en su pecho y luego. mientras él guardaba la verga, busco su boca para besarlo. Se empezaron a besar. Sus lenguas se cruzaban y jugaban. Chavela le mordía los labios al besarlo. Luego de besarse en la boca, él puso su mano en la cara de Chavela y empezó a besar su cuello y sus orejas. Pararon de besarse, pillaron las cervezas y bebieron, luego le dijo Chavela:

 -Oye, qué vergüenza lo del camarero. ¿Cuál de ellos es?

-Es ese que viene para aquí.

El camarero recogió los cascos de las cervezas, sonrió y les preguntó:

-¿Todo bien?

 Le dijo Blas:

-Sí, todo bien.

El camarero miró a Chavela, le sonrió y Chavela se  ruborizó. Al irse el camarero,  le dijo Blas a ella:

-¿También te pusiste colorada antes?

-No, antes estaba demasiado caliente mamando.

-Sí, se ve que te encanta mamar. Tan seria que pareces y lo cachonda que eres.

-¿Se pondría también cachondo el camarero?

-Seguro, Antes de irse se estiró para verte y como tenías el vestido hasta la cintura te echó una buena ojeada. Esta noche seguro que se hace una paja a tu salud.

Chavela se acordó de que mientras se la estaba mamando al cuñado tenía con el vestido hasta la cintura.

-No creo, pero si la hace, que le preste.

-¿Nos vamos a un hotel, tengo ganas de meterte la verga?

-Sí, vámonos para que me hagas lo que quieras.

Pidieron unas cervezas para llevar y al rato agarraron sus cosas y se fueron hacia el coche. Camino al hotel, Chavela le agarró la verga y luego se inclinó para mamársela. Blas le dijo:

-Nunca imaginé que fueras tan puta. ¿Qué te pasa con tu esposo?

-Dura muy poco.

Llegaron al hotel, Blas le abrió la puerta y luego se abrazaron. Llegaron a recepción y el tipo que estaba allí,  desnudándola con la mirada, le preguntó:

-¿Cuánto tiempo se van a quedar?

Le respondió Blas.

-Hasta mañana a la mañana.

 Le dio las llaves y se fueron hacia el ascenso. El vestido se le subió hasta el nacimiento de las nalgas y no lo bajo. Imaginar la vista que tuvo el recepcionista.

En realidad Chavela no era así, pero esa noche estaba feliz.. Todo fuera sobre ruedas... La cena, la rosa que le regalo, el baile, lo que pasó en él,  la mamada que le había dado a su cuñado.  Todo era perfecto. Blas sabía comportarse, sabía tratarla como una señora y sabía dónde podía tratarla como puta, todo eso le encantaba.

Volviendo al turrón. Al entrar al cuarto, él la besó, sus lenguas se cruzaban, sus labios se juntaban... Parecían dos enamorados. 

Le tocaba él las nalgas Cuando le dijo ella:

 -Espera.

Lo empujó sobre la cama y empecé a moverse  sensualmente mientras quitaba el vestido, Al quedarse solo con la lencería negra y con los zapatos de tacón de aguja, le lijo :Blas

-¿Estás tremenda?

-No creo que sea la cosa para tanto.

-¡Es para más!

-Ese cuerpo necesitas una buena verga, putita.

-Sí, la necesita.

Blas se acostó en la cama, Chavela se subió a la cama y le quitó el pantalón y los calzoncillos. Luego empezaron a besarse y a acariciarse. Blas la besó en la boca, le besó en el cuello, le lamio y  le chupó las tetas y le acarició las nalgas y le pegó nalgadas. Aún no sabía que las nalgadas le gustaban. Sus gemidos se lo hicieron saber. Luego, Chavela, besó todo su cuerpo hasta llegar a la verga, la agarró y vio lo dura que estaba. Le pasó la lengua desde los huevo hasta el glande, como si fuera un polo. Después de unas pasadas de lengua por toda la verga, le chupó el glande, glande que era bien grueso Luego la a metió en la boca y la mamó.  Blas la agarró del pelo. Su lado salvaje le gustó. 

-Así, puta, así, goza de mi polla.

Con las babas cayendo de su boca, le dijo:

-Sí, voy a gozar de tu verga hasta que me canse.

-Tú vas a gozar de mí polla lo que yo te deje.

Metió la  cabeza entre sus piernas. Apartó el tanga un lado hacia un lado y empezó  y pasar su lengua por el coño. Sabía lo que hacía. Chavela, le dijo:

-Quítame la tanga.

-¿Para qué?

-¿Para qué va ser?

Le quitó la tanga, se la metió en la boca y le dijo:

-No hables, que hablar con la boca llana es de mala educación.

Le comió el coño como si estuviera comiendo una almeja, o se, lamiendo y chipando, la única diferencia era que no se la tragaba... Después de unos minutos de comerle el coño. le lamió y le chupó el clítoris, luego, mientras lamía y le chupaba el clítoris, le metió dos dedo dentro de vagina y se la masturbó. Chavela, gritó:

-¡Ya me tienes, bandido, ya me tienes! 

Se corrió como una loca que está sufriendo un ataque epiléptico.

Al rato, él,  se puso en el borde de la cama. Le sacó la tanga de la boca, levantó los pies y empezó a penetrarla.

-¿Te gusta?

-Sí, y espero que  no  seas como mi marido

-¿Qué le pasa a tu marido?

-Que se acelera y a los segundos se corre.

-Yo me corro cuando me da la gana.

 Blas le dio despacio, pero profundo y sin parar, y como la polla era gruesa y larga y le llenaba el coño, Chavela gozaba una barbaridad durante unos diez minutos. Al sentir que le venía, le dijo:

-Acelera ahora, acelera.

-¿Te quieres correr?

-Sí.

Le bajó las piernas, la cogió por la cintura, la levantó y le dio sin medida. Cuando Chavela se corrió, dejó de darle. Blas la vio, arqueada, gimiendo y sacudiéndose y tuvo que quitarle la polla, y es que si no se la quita, le llena el coño de leche.

-¡Puffff, que delicia de mujer!

Fijo que lo era pues luego de quitarle la polla le lamio el coño hasta que dejó de  gemir y de convulsionarse.

Luego, Blas,  se acostó para que subiera Chavela. La mujer, subió, metió la polla en el coño y empezó a follarlo. La sentía toda dentro. Lo disfrutaba, y lo iba a disfrutar más. Le dijo Blas:

-Ponte de perrita, zorra.

Paró de follarlo, se bajó y se puso a cuatro patas. Levantó el culo y puso la cara en el colchón.  Blas se puso detrás de y le dio unos fiiuertes azotes.

-¡¡Plasss, passss,lassss, plassss..,,!

-Ay, ,golfo, tú sí que sabes.

-¿Te gusta, puta?

-Sí, golfo, si.

Se la metió hasta las tracas y después le dio duro. Chavela sentía cómo los huevos de su cuñad pegaban en su coño y como le caían fuertes azotes en las dos nalgas. Luego le agarró del pelo y se lo jaló. La folló a lo bestia y a Chavela le vino de nuevo. 

-¡Ay, ay, sí, sí, sí,, me corro, sí, sí, síííí!

Cuando acabó de correrse le costaba trabajo hasta moverse. Blas se levantó, pilló una de las cervezas que habían traído del pub, y bebió, luego le dio la mitad a Chavela. y la mujer acabó la cerveza.

Después de beber la puso de espaldas sobre la cama, le  mordió las nalgas,  después se las separó, y con la lenga, le lamió y le folló el ojete. Chavela ya se había corrido varias veces esa noche, pero quería más. Además le gustaba complacerlo con su culo, pues ella también lo disfrutaba. Blas le lubricó bien el ojee, le pasó la polla por él, y le dijo: 

-¿Me dejas metértela por el culo?

-Mete.

Al metérsela sintió cómo el glande le abría el culo. No era la primera vez que la follaban por el culo, pro si la primera que e metían una verga tan gruesa.

-Espera, me duele.

-Si solo te metí la cabeza. ¿La saco?

-No, la quiero toda dentro de mi culo, pero métela despacio.

La metió despacito.

-Este culo siempre va a ser mío.

-Si, golfo, siempre me lo vas a follar, siempre, este culo es tuyo, así como tu polla es mía.

-Sí, putita, esta polla será tuya siempre que la quieras, pero... ¿Y tu esposo se entera de que te estoy cogiendo.?

-No sé, si me quiere dejar que me deje, no pierdo mucho.

-Casi no me puedo creer que esté follando este culo, el culo de una puta de veintitrés año, bonita como pocas. He follado putas, pero ninguna tan linda como tú.

Le clavó toda la polla de un trallazo, lo que hizo que Chavela gritara. Luego le dio despacio  y sin faltar las nalgadas, y esas sí eran fuertes.

-Nalguéame con más fuerza.

Lee dio con ganas.

-¡¡¡Plasss,plassss, plassss, plassss...!!!

-En la cama eres toda un pendón verbenero.

-Tú sacas el pendón verbenero que llevo dentro.

-¿Qué más llevas dentro?.

A Chavela le vino de repente.

-¡Una corrida como un mundo!

 A Blas también le vino, la sacó, y se corrió en sus nalgas y en su espalda.

Al ser la primera vez que follaba con él no sé qué le daba decirle que le limpiara las nalgas y la espalda con una sábana. No hizo falta que le dijera nada. La legua de Blas comenzó a lamer la leche, A Chavela se le puso de nuevo la piel de gallina. 

-¡Me encanta que seas tan cerdo!

La puso boca arriba y metió la cabeza debajo de  su coño.  La buscó y la encontró. Chavela le puso el coño en la boca y lo frotó contra su lengua. Cuando sintió que se iba a correr ,lo agarró por las orejas y abusó de él moviendo su cabeza cómo él había movido la suya en el pub. A venirle le dijo:

-¡Toma juguitos calientes!

Se corrió en su boca, y esto le provocó a Blas una tremenda erección.  Chavela ya estaba medio muerta, y como le siguió lamiendo el coño, para no  correrse de nuevo, tuvo que subir encima de él. Había salido del fuego, pero había caído en las brasas. La agarró por la cintura y le dijo:

-¡Te voy a romper el coño, puta!

Le dio como le dan los gallos a las gallinas, como le dan los conejos a las conejas... Cuando vio que estaba madura, le dio como solo él sabía dar... Dándole le  metió un dedo dentro del culo y y Chavela se corrió otra vez.

Al acabar, la miró con una sonrisa que no le dijo nada bueno. Se puso de lado, ´le llevó la polla a la boca, y tiempo después, Chavela se volvió a correr. 

Miedo le dio pensar que iba a despertar a su lado, pero por la mañana, ya estaba descansada y miedo le dio a él cuando se le subió a la chepa.

Y aquí lo dejo, que lo breve, si bueno, dos veces bueno.

Quique.

 

 



   
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nyctidromus
(@nyctidromus)
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@quique que pedazo de relato


scripsit nyctidromus

sanguine et pulvis
n****@gmail.com


   
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