Rufino, joyero de profesión, era un hombre que andaba en los sesenta años, moreno, de pelo cano, alto y de ojos azules . Estaba en bata de casa de felpa y de color rojo, sentado en un sillón del salón de su palacete, tomando un brandy Carlos I en compañía de su hijo Luis, que vestía unos vaqueros y una camisa blanca.
-... Sé que Karina no te cae bien, pero no se casó conmigo por mi dinero.
Luis, un joven veinteañero, alto moren, de ojos azules, y con un cuerpo machacado en el gimnasio, que estaba sentado en otro sillón delante de su padre, se tomó un trago de whisky Johnnie Walker lo vaciló.
-¡No, qué va! Se casó contigo porque está enamorada de ti. No me jodas, papá. Karina podría ser tu hija, si casi le doblas la edad
-El amor no tiene edad.
-¡Y una mierda!
-A mí no me hables así que la tenemos.
-Si te hablo así es porque sé algo que tú no sabes.
-¿Qué sabes?
-Que mis amigos se cachondean de ti y de mí.
-No me cambies de tema.
-No te he cambiado de tema.
-Vamos a dejarlo, sé que Karina me quiere y punto.
-Piensas con la cabeza de la polla, papá. ¿Dónde la conociste y por qué nunca me habías hablado de ella antes de casarte?
-Te he dicho que dejemos ese tema.
-¿No sería en un lugar de mala fama?
Rufino se violentó.
-¿¡Qué dices, chalado?! La conocí hace tres meses en una discoteca.
-¿Y qué coño hacías tú en una discoteca?
Rufino no podía permitir que su hijo le hablara de aquel modo.
-¡Ya me estás tocando los cojones!
Luis lo siguió vacilando.
-No era esa mi intención, de eso ya se encarga Karina.
Rufino se mandó el contenido de la copa de brandy, y echándose otra copa, le dijo:
-Hablas sin conocimiento de causa.
-El conocimiento lo has perdido tú, la causa la tiene ella, para, a no mucho tardar, meterte los cuernos.
-No es de esas.
-Es de esas. ¿Qué te apuestas a que la seduzco y además te demuestro que está contigo por tu dinero?
Rufino se revolvió como una fiera.
-¡Acércate a ella y te mato!
-Sabía que tenías tus reservas, pues era una buena idea para que despejaras dudas.
Rufino miró para su hijo y vio que era la oportunidad de callarle la boca para siempre, pues él confiaba ciegamente en Karina
-Yo no tengo reservas. ¿Qué quieres apostar?
Luis ya tenía a su padre donde quería.
-Si la seduzco la pones de patitas en la calle.
-Vale, y si no eres capaz de seducirla, te vas de esta casa y te buscas la vida.
-Has puesto todos los huevos en la misma cesta.
-Así es, y lo he hecho porque confío en Karina.
Luis ya tenía vía libre para entrarle a Karina, que es lo que deseaba desde el primer día que la vio, entrarle y follarla.
-Vale, trato hecho.
Al día siguiente, que era viernes, Rufino se fue a comprar oro a Hong Kong. Karina se había ofrecido para acompañarlo, pero le había dicho que no la podía llevar.
Por la tarde, después de irse las sirvientas del palacete, llegó Karina, de la peluquería, y vio a Luis en el salón, sentado en un sillón, en pantalón de deporte, a pecho descubierto, con un whisky en la mano y con los pies descalzos sobre la mesa camilla.
-Quita los pies de la mesa, bruto.
-Me llama bruto una engaña bobos.
Karina, que era una mujer maciza, de ojos oscuros, cabello negro, boca sensual, con tetas grandes y un culo impresionante, y que poco pasaba de los treinta años, le dijo:
-Yo no engaño a nadie.
Luis seguía con los pies sobre la mesa.
-Tú eres una trepa.
Karina se empezó a poner nerviosa.
-No soy ninguna trepa.
-¿Cómo se le llama a la que se casa por interés?
-¿En que te basas para decirme eso?
-En lo que me dijo una buena amia tuya, mientras la follaba. ¿Quieres que te diga su nombre?
Karina pensó en su mejor amiga, a la que después de unas copas se le calentaba a lengua.
-No hace falta, se de quien hablas, pero ese día hablaba por hablar.
-No hablabas por hablar, presumiste ante ella de haber pescado a un viejo rico.
Siguió con las disculpas.
-Había tomado unas copas de más.
-Los borrachos no mienten.
Karina, que llevaba puesto un traje de color marrón y que calzaba unos zapatos del mismo color y con poco tacón, posó el bolso en la alfombra y se sentó en un sillón enfrente de Luis porque le estaban flaqueando las piernas.
-¿Qué quieres de mí, Luis?
-Lo que quiero es oír de tu boca, que no lo quieres, que te casaste con él por su dinero.
-Le tengo cariño.
-No me mientas, o cuando regrese mi padre le casco todo y se arma la mundial.
Karina cantó.
-Sí, me casé con él por su dinero, pero no soy la única, hay muchas mujeres que quieren tener un futuro mejor, y lo de que le tengo cariño es cierto.
-¿Y cómo te sientes en la cama con un viejo?
-No es tan viejo.
-Era todo lo que necesitaba grabar.
Luis sacó su Samsung Galaxy Z Flip de debajo de un cojín.
-¡¿Has grabado todo lo que he dicho?!
-Sí, y el teléfono está conectado con otro dispositivo para más seguridad.
Karina no tenía escapatoria.
-¿Puedo ir a recoger mis cosas?
-Todavía no.
-¿Quieres decirme de una vez qué quieres de mí, Luis?
-En primer lugar, quiero que me hagas un estriptis tan sensual que me la ponga dura.
-¿Y si no te lo hago?
-Si no haces estriptis y todo lo que te pida después, le cuento todo a mi padre y le digo donde vives.
Karina tiró la toalla.
-¿Me prometes que si hago todo lo que me mandes hacer me dejarás ir y no le dirás por qué me fui?
-Depende de lo bien que lo hagas.
Luis puso música sexy en el Samsung.
-Bueno, allá vamos.
Karina se levantó y comenzó a bailar moviendo los pies y las caderas de un lado al otro, y el culo alrededor, al tiempo que se quitaba la chaqueta, chaqueta que fue parar al piso alfombrado. Luego, sin dejar de bailar y dándole la espalda, le enseño las piernas y su tanga de hilo, blanco, que dejaba ver la totalidad de sus nalgas. Se giró, chupó un dedo, lo miró con ojos de felina y movió el culo de delante hacia atrás como si estuviera follando, movió sus caderas, y así se quitó la falda, luego se desabotonó la blusa blanca, y el sujetador y se magreó las tetas.
Luis quitó los pies de la mesa, sacó el pantalón de deporte, empuñó la polla empalmada y comenzó a pelarla mirando el sensual cuerpo de Karina. La mujer, viendo como la meneaba, se dio la vuelta, se quitó el tanga de hilo, se inclinó y le enseñó el coño pelado. Solo con los zapatos y unos calcetines blancos, y sin dejar de bailar, echó la mano al coño y comenzó a tocarlo... La música se terminó. Luis le dijo:
-Siéntate en el sillón y mastúrbate hasta que te corras
Karina se llevó una agradable sorpresa.
-¡¿Quieres ver como me corro?!
-Quiero.
Puso más música y se masturbaron mirando uno para el otro. Al rato, cuando Luis vio que Karina se iba a correr, le dijo:
-Abre bien las piernas y enséñame el coño.
Dejó de masturbarse, abrió las piernas de para en par, y le enseñó el coño, un coño empapado, cuya vagina se estaba abriendo y cerrando.
-Ven y ponme el coño en la boca.
-Tú mandas.
Contoneando su cuerpo divino, fue a su lado y le puso el coño en la boca. Luis se lo lamió y la lengua se le pringó de jugos, los tragó, luego chupo el dedo medio de su mano derecha y le metió la punta dentro del culo. Lamiendo y chupando su clítoris, sintió como el ojete apretaba su dedo cada vez que lo retraía y como el coño goteaba en su mano.
-Me voy a correr.
-Lo sé.
Le metió todo el dedo dentro del culo y le chupó el clítoris.
-¡Me corro!
Karina se corrió convulsionándose y gimiendo como una posesa.
Al acabar de correrse, Karina vio que Luis tenía en la palma de la mano los jugos que había echado su coño mientras le trabajaba el clítoris y los de la corrida, y que mismo parecía la clara de un huevo separada de la yema. Luego vio como limpiaba la palma de la mano con la lengua y a continuación como se chupaba los dedos uno por uno. Luego de lamer y chupar, le dijo Karina:
-¿Sabes que me acabas de poner cachonda de nuevo?
-Siéntate en mi polla, fóllame y haz que me corra, cachonda.
Se sentó y luego se metió la polla hasta las trancas. Luis le cogió las manos y llevó sus brazos a la parte de atrás de su cuello.
-Fóllame con dulzura, me gusta que me follen con dulzura.
Lo folló sin casi sacar la polla del coño.
-Bésame.
Le dio un pico.
-Bésame con lengua.
Lo besó con lengua. Luis le devolvía los besos. Poco a poco Karina se fue calentando y la cara se le acabó poniendo del color de la sangre. Luis viéndola encendida, le dijo:
-Quiero ver el fuego que llevas dentro.
Karina le comió la boca con lujuria, luego sacó la polla y le dio las tetas a mamar, tetas que le devoró. Después le puso el coño en la boca y le dijo:
-Si no me estuvieras chantajeando, creo que me acabarías cayendo bien
-Si no te estuviera chantajeando, no estaríamos follando.
Luis le echó las manos a la cintura, la giró y le besó y lamió las nalgas y le lamió y le follo el ojete con la punta de la lengua, después la giró y le hizo un trabajo fino en el coño, tan fino se lo hizo que Karina acabó diciéndole:
-Me voy a correr otra vez.
-Mírame a los ojos cuando te corras.
Mirándolo hacia abajo con los ojos vidriosos, le dijo;
-Mira cómo me corro.
Se corrió entre gemidos y fuertes espasmos. La polla de Luis latió como si fuera el corazón de un caballo desbocado.
Al acabar de correrse, la sentó en el sillón, apartó la mesa camilla y luego le metió la polla en la boca, polla que Karina mamó sin tocar con sus manos hasta que Luis la cogió a ella y la echó sobre la alfombra. Le separó las piernas, le echó las manos al culo, la levantó y le clavó la cabeza de la polla en el culo.
-¡Me has reventado el culo!
-No fue para tanto.
Se la metió un poco más.
-Me estás desgraciando.
-No desbarres, si te estuviera reventando estarías llorado.
-Me está doliendo, cabrón.
-¡¿Qué me has llamado?!
Tenía la polla donde la tenía y tuvo que improvisar.
-Cariño. Fue un lapsus.
-No lo vuelvas a tener
Le cogió el capuchón del clítoris con dos dedos y lo movió de delante hacia atrás y de atrás hacia delante.
-Ahora hazlo tú.
Karina iba a hacer lo que le había hecho él, o sea, se hizo una paja en toda regla mientras Luis le follaba el culo.
Poco después, Karina se corrió como una perra. Luis se corrió dentro de su culo.
Al acabar de follar le dio el Samsung y le dijo:
-Bórralo todo, y no te preocupes por el dispositivo porque no existe. Me voy a duchar.
-¿Qué me estás diciendo con eso?
-Que hagas feliz a mi padre, es afortunado de tenerte.
-Luis.
Luis giró la cabeza.
-Sí.
-No eres tan cabrón como pensaba
-Ni tú tan cabrona como pensaba yo.
Regresó de ducharse en pelota picada, y en pelota picada vio a Karina, que estaba sentada en el borde de a cama.
-Creí que te habías ido.
-Ya ves que no, ven aquí.
Luis, con la polla colgando, fue a su lado. Karina la cogió con su mano derecha, y flácida como estaba, la metió en la boca, la mamó y comenzó a menearla, al tiempo que le miraba a los ojos. La polla se puso tiesa al instante. Le echó la mano izquierda a los huevos y se los acarició.
-Se te pone tiesa con mucha facilidad,
-Cuando no se ponga tiesa con una mamada, malo.
Le lamió y le chupó los huevos, sin dejar de meneársela, le lamió y le chupo el glande, la metió casi toda en la boca, le lamió la polla de abajo a arriba cogiéndola con dos dedos por la corona... Le hizo una tremenda mamada. Luis no quiso ser un cabrón y le avisó.
-Sácala de la boca que me corro.
No la sacó, lo que hizo fue tragarse la corrida.
Al acabar de tragar, le dijo:
.Ahora me voy a duchar yo.
Al salir de la ducha, Luis la estaba esperando detrás de la puerta de cuarto de baño, la agarro por detrás, la empotro con la espalda contra la pared y le dijo:
-Tú no te me escapas sin correrte otra vez.
Karina sonrió por primera vez.
-Si eso es lo que quieres...
Le besó y le lamió el cuello por ambos lados, le besó, le lamió las orejas y le mordió los lóbulos. Luego le comió la boca, bueno, se comieron, de la boca pasó a las tetas, unas tetas grandes, con bellos pezones y areolas casi moradas, lamió las areolas, chupó y mamó todo lo que debía lamer y mamar y luego bajó al coño, lo abrió con dos dedos y lo lamió y lo folló con la lengua. Karina le cogió la cara con las dos manos, y moviendo su pelvis frotó su coño contra la lengua y en nada le dio una tremenda corrida en la boca.
-¡Me corro, me corro, me corro, me corro!
Al acabar de correrse, la giró, le besó y le lamió sus redondas nalgas, después se las separó y le lamió y le folló ojete con la punta de la lengua.
-¿Me la vas a meter en el culo?
-¿Quieres que te la meta en el culo?
-Lo dejo a tu elección.
-Echa el culo hacia atrás.
Karina echó su precioso culo hacia atrás, Luis le echó las manos a las tetas, y magreándoselas se la fue metiendo en el culo muy despacito. Al tenerla toda dentro, la besó en el cuello, le metió dos dedos dentro del coño y le dijo:
-Fóllame con el culo a tu aire.
Fue echando el culo hacia atrás y hacia delante, despacito al principio y luego fue acelerando, Luis la fue masturbado al ritmo que ella le iba marcando, al tiempo que la besaba en el cuello y en la boca cuando giraba la cabeza... Tiempo después, a Karina le empezaron a temblar las piernas, las juntó y. se corrió diciendo:
-¡Me matas, cabrón!
El cabrón le llenó el culo de leche.
Al acabar de follar, Karina, se limpió, cogió su ropa y se fue a su habitación.
Cuando regresó Rufino de Hong Kong, Luis le dijo que había perdido la apuesta porque Karina era una mujer decente, lo echó de casa, pero aún tuvo suerte porque le iba a pagar el piso y le seguiría pagando los estudios.
Una semana más tarde, Karina, vestida con una sudadera negra con capucha y calzando unas zapatillas deportivas negras del mismo color, atravesaba el parque haciendo footing. Sus zancadas eran cortas. No era muy alta, pero andaba la media de la mujer actual. Salió del parque y fue trotando hasta un edificio de apartamentos del que salía un hombre mayor, que le sonrió al verla. Subió andando las escaleras hasta el segundo piso y luego llamó a una puerta, le abrió Luis. Lo empujó, cerró la puerta, luego lo empotró contra la pared y le comió la boca.
-Me cuesta creer que estés aquí, Karina.
-Me has emputecido y ahora necesito tu polla dura y venosa dentro de mi coño.
-Me alegro de que la necesites.
Karina le lamió los pezones, de pasada, se puso en cuclillas, le quitó la toalla que lo cubría, (acababa de salir de la ducha) empuñó su polla morcillona, la metió en la boca y comenzó a menearla y a chuparla, la polla no tardó en ponerse dura.
-La eché de menos.
Luis hizo que se pusiera en pie cogiéndola por las axilas, le quitó la parte de arriba de la sudadera, y Karina se quedó con las tetas al aire, tetas que lamió y chupó.
-Están saladitas.
Luego de hartarse de comerle las tetas, se agachó, le bajó el pantalón de la sudadera y le quitó las zapatillas deportivas y los calcetines.
Al estar desnuda, Karina le puso la pierna izquierda sobre el hombro, le cogió el cabello con su mano derecha, le llevó la boca a su coño, le puso el coño en la boca y le dijo:
-Hazme gozar.
Luis le echó las manos a culo, le lamió el coño y se lo lamió por fuera y por dentro.
-Saladito por fuera y agridulce por dentro, tienes un coño delicioso.
Luego, metiendo y sacando la lengua de su coño y lamiendo de abajo a arriba, le fue haciendo un delicioso cunnilingus. Cuando vio que estaba a punto de correrse, dejó de comerle el coño, se puso en pie, la echó sobre la alfombra, (cubría todo el pasillo) le separó las piernas, se arrodilló entre ellas y la cogió por la cintura.
-¿Quieres que te la meta en el culo o en el coño?
-En el coño.
La levantó un poco y le enterró la polla en el coño.
-Hazte lo del clítoris.
Karina cogió el capuchón del clítoris y comenzó a hacerse una paja, desplazándolo de delante hacia atrás y de atrás hacia delante, lo que hacía que el glande desapareciera y apareciera como si fuera el glande de una polla. Al rato, masturbándose y sintiendo la polla entrar y salir de su coño y gimiendo como una loca sin medicación, dijo:
-¡Me voy a correr!
La siguió follando y Karina se corrió como una golfa.
Al acabar de correrse y aun respirando con dificultad le dijo:
-Ahora mando yo y vas a hacer todo lo que te diga.
-Manda.
Le limpió con la sábana, y luego le dijo:
-Te voy a hacer una paja.
-¡¿Hacerme una paja teniendo u coño tan rico sería un crimen?!
-Con el coño te la haré, pero antes date la vuelta que te voy a atar las manos.
Luis se giró. Karina mordió una sábana, la rasgó, con una tira le ató las manos a la espalda, después Luis se puso boca arriba, y le dijo:
-Espero que valga la pena que me hayas roto una sabana.
-No te quepa duda que valdrá la pena.
Se puso a horcajadas sobre él y luego le puso el coño encima la cabeza de la polla. Luego la froto el coño mojado contra ella, al tiempo que le meneaba. Karina le daba las tetas a mamar y cuando Luis empujaba hacia arriba dejaba que le entrara la mitad del glande y luego apartaba el culo.
-¿Quieres que la meta un poquito?
-Sí.
Bajó el culo, se metió el glande, sacó y metió varias veces y luego la volvió a quitar, y con voz melosa, le dijo:
-Si quieres que la meta toda tienes que rogarme.
Luis no paraba de sonreír.
-¡Qué cabrona eres!
Se metió el glande de nuevo, y luego lo sacó y lo metió la tira de veces.
-Pídelo por favor.
-Por favor.
La metió un poquito más y la volvió a sacar y a meter unas veinte veces.
-No te he he oído bien. ¿Qué habías dicho?
-¡Qué la metas toda, cabrona!
Karina, metiendo y sacando el glande se rio de él.
-No te impacientes, fuguillas.
-Metió la mitad y lo siguió follándolo despacito. Luis se comenzó a correr, y le dijo:
-¡Sácala!
Karin también se comenzó a correrse y en vez de sacarla la metió hasta el fondo del coño.
-¡Me corro contigo, me corro contigo!
Se apretó contra él y sintiendo la leche calentita dentro de su coño, descargó como pocas veces había descargado.
Al acabar lo desató, y luego mientras se vestía, le preguntó Luis.
-¿Volverás por aquí?
-Es muy peligroso, no sé, a lo mejor sí, y a lo mejor no.
Quique.




