¡Por el culo no que...
 
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Vaciar todo

¡Por el culo no que me revientas!

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José
(@quique)
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                                            Primera parte

 Andrea y Selena eran dos hermanas gallegas de aldea, de veintidós años, gemelas y agraciadas físicamente. En la aldea las llamaban: Las Loren, por su parecido con Sofía Loren. Vivían con Nuria, su madre y con Jacobo, su padrastro.

Nuria y su hija Selena se habían ido a vendimiar para ganarse unos dineros. Andrea estaba haciendo la comida para ella y para su padrastro, un hombre alto, fuerte como un oso y con más pelo en el pecho que un jabalí. Jacobo estaba en la cocina en camiseta de asas blanca, y de dormir tomando un vaso de vino barato del que vendían a granel en las tabernas. Liando un cigarrillo y mirándole para el culo a Andrea, le preguntó:

-¿Ya te estrenaste con el atontado ese?

Andrea, que llevaba puesto un vestido viejo de color azul, con flores rojas, y que le daba por debajo de las rodillas, revolviendo las habas con chorizo de la tartera, y sin mirarlo, le respondió:

-Ese tiene un nombre, y no es tonto.

-¿Te estrenó o no?

-Esas no son cosas que te incumban.

-Si no te dio lo tuyo es tonto. Yo si fuera él ya te hubiera follado los tres agujeros.

 Andrea apartó la tartera del fuego y se dio la vuelta para decirle:

-¡O dejas de decir babosadas o se lo digo a mamá cuando vuelva de la vendimia!

Jacobo iba a piñón fijo.

-Follar, puede que no, pero... ¿Te comió el coño?

La cara de Andrea era de cabreada.

-¡Deja de decir barbaridades!

-Por lo menos te comería las tetas.

-¡Te quieres callar la boca, cerdo!

-Una boca con una lengua experta es lo que necesitarías tú entre las piernas, y luego una polla que te haga correr como una perra.

Se fue a por él y le metió una hostia con la mano abierta que el ruido que hizo se oyó en toda la aldea.

No debió haberlo hecho, ya que Jacobo le cogió la mano con la que le había dado, luego la otra, se puso en pie, la empotró contra la pared y le babeó la cara con la lengua al querer besarla, porque Andrea movía la cabeza de un lado al otro. 

-A mí no me pega una mujer y se va sin su merecido.

Andrea estaba empotrada contra la pared y aunque se revolvía, lo único que podía hacer para librarse de aquel bicho era amenazarlo.

-¡Cuando me sueltes voy a coger un cuchillo de matar a los cerdos y te voy a mandar para el otro mundo!

Se separó de ella para comerle las tetas por encima del vestido y Andrea aprovechó para darle un hostia con la mano abierta y un rodillazo en los huevos. No le dio de lleno, pero la impresión hizo que la soltara. Andrea quiso salir huyendo, pero la agarró por detrás, la echó al piso de la cocina, le puso su enorme mano izquierda sobre la espalda y con la derecha le subió el vestido, le bajó un poco las bragas y le calentó el culo con la palma de su enorme mano.

-A, plassss, un, plassss, padre, plassss, está, plaasss muy, plassssss, feo, plassss.pegarle, psssss.

Andrea se puso como loca.

-¡Los huevos, te voy a morder los huevo, y me los voy a comer!

-Tú no vas a comer nada, quien va a comer soy yo.

Le pasó la lengua en medio de la raja del culo. Andrea, sintiendo como le daba lametadas a su periné y a su ojete, le dijo:

-¡Déjame, cabrón!

No la dejó. Luego de lamerle bien el culo, sacó la polla, buscó con ella la entrada de la vagina y se la metió hasta las trancas. 

-¡Hijo de puta!

La polla había entrado excesivamente apretada, no porque fuera muy gruesa, sino porque tenía las piernas cerradas. Andrea lo volvió a amenazar.

-¡¡Estás muerto!! ¡Tú aún no o sabes, pero estás muerto!

El muerto estaba muy vivo. Con las dos manos sobre la espalda, sacó la polla hasta dejar la cabeza en la entrada de la vagina y luego la folló con lentitud  metiendo y sacando solo la cabeza. Andrea le llamaba de todo, menos guapo. Viendo que se la sudaba lo que le decía lo atacó por donde más le duele a los hombres.

-No vas a conseguir que me corra, tienes la polla demasiado pequeña, desgraciado.

Jacobo siguió a lo lo suyo, a medio gas, le metió y le sacó la mitad de la polla... Pasado otro tiempo de insultos, volvió con lo de lo de la polla.

-Por más que hagas no me voy a correr, el gusano que tienes no me llega.

 Jacobo mordiendo la lengua con rabia, la folló a todo trapo sacando y metiendo toda la polla, lo que hizo que se sintiera el chapoteo que causaba la polla al encontrarse con los jugos del fondo de coño. Paró cuando Andrea le pegó un latigazo con el culo, culo que no paró de temblar mientras se corría. 

-Córrete, bonita, córrete.

Al acabar de correrse le siguió dando a todo gas para correrse él y Andrea se volvió a correr. Sintiendo como se corría, la sacó y se corrió en sus nalgas.

Cuando se quitó de encima, le dijo:

-Te podía pedir perdón, o decir que fue culpa del vino, pero la verdad es que me gustas mucho. ¿Se lo vas a decir a tu madre?

A Andrea se le había ido el cabreo, se puso boca arriba, y le respondió:

-No le quiero arruinar la vida.

Jacobo vio su coño mojado y se puso tonto.

-¿Echamos otro polvo?

Andrea se subió las bragas.

-¡No tientes tu suerte!

Esa noche Andrea se levantó de la cama para beber en la cocina agua fresca del botijo. Jacobo, en calzoncillos, apareció detrás de ella.

-¿No puedes dormir?

Le vio la idea y en bajito, le dijo:

-No te acerques a mí.

Le echó sus grandes manos a las tetas, la besó en el cuello, y magreándole las tetas, le dijo:

-Llevó toda la noche pesando en ti.

Sin revolverse, bajó la cabeza y le dijo ella:

-Déjame.

-Tu madre está durmiendo la borrachera, tu hermana está durmiendo en la casa de tu prima, podemos...

-No, no podemos, ni podemos ni debemos.

Andrea llevaba puesto un pijama de dos piezas. Jacobo la giró, le abrió dos botones de la chaqueta y aparecieron unas tetas grandes y duras, con areolas rosadas y gruesos pezones. Le lamió el pezón izquierdo. Andrea se tapó las tetas.

-No hagas eso.

Se las volvió a dejar al aire. Le mamó la teta izquierda, después fue a por la derecha. Mamando la teta, le metió la mano izquierda dentro del pantalón del pijama, y como no llevaba bragas, empezó a masturbarla.

-Ya estás mojada.

-Sí, pero es sudor, no es lo que tu piensas.

-Los dedos no resbalan en el sudor.

Andrea le cogió la mano con su mano derecha y se la sacó de coño.

-Para.

Jacobo sacó la polla empalmada, le cogió a ella la mano e hizo que la empuñara y que la masturbara. 

-Me gusta el tacto de tu pequeña mano.

-A mí no me gusta nada de lo que me haces.

Al dejarle la mano libre, paró de masturbarlo. Jacobo buscó la boca de Andrea. La joven le hizo la cobra un par de veces. A la tercera dejó que la besara con lengua, aunque no colaboró.

Le abrió todos los botones de la camisa sin que Andrea le reprochara nada. Luego le magreó y le comió las tetas requetebién comidas.

-Tienes unas tetas maravillosas. 

Andrea apoyó la espalda en la pared. Jacobo le bajó el pantalón del pijama, hizo que separara las piernas, se puso en cuclillas, le echó las manos a las nalgas y le lamió el coño y el clítoris la tira de veces.

-¿Me vas a dar una corrida en la boca?

Andrea se hizo la importante.

-Más quisieras.

Le echó las manos a la cintura y se centró en el clítoris. Poco después, a Andrea le dio un latigazo la pelvis, y con un tremendo temblor de piernas, se corrió en su lengua.

Al acabar de gozar, le dijo:

-Te has corrido como una reina.

Andrea estaba en modo despreciativo.

-Eso es lo que tú crees.

-¿Te quieres correr mejor?

Ya no le iba a decir que no.

-No creo que me vuelva a correr.

-Si te entregas te correrás.

Le echó las manos a las nalgas, la levantó en alto en peso y le clavó la polla en el coño. 

La muchacha ya se metió en la harina.

-Me voy a arrepentir de hacerlo, pero me voy a entregar.

Le echó los brazos al cuello y lo besó con lengua. Jacobo le dijo:

-Soñé con este momento muchas veces.

Andrea ya había perdido el recato.

-Calla y fóllame.

No se escucharon más palabras. Se oyeron los ruidos de las clavadas, los de chuparse las lenguas y los ruidos de los gemidos de Andrea  mientas Jacobo la subía y la bajaba, bueno, no se oyeron más palabras hasta que Andrea exclamó.

-¡Me corro!

Al correrse su coño goteó tanto en el piso que acabó haciendo una pequeña charca.

Aún le goteaba el coño cuando la sacó y se la puso en el ojete.

-¡Por el culo no que me revientas!

Ya era tarde, la cabeza de la polla había entrado en su culo.

-Relájate y lo disfrutarás.

-No voy a disfrutarlo, me duele.

Y le siguió doliendo porque Jacobo se la siguió metiendo en el culo. Con toda dentro, Andrea, puso la cabeza sobre su hombro e intentó relajare. Jacobo la bajó y la subió muy despacito. A Andrea le escocía el culo, pero para que acabara antes, lo volvió a besar con lengua... y entre besos y suaves clavadas se fue poniendo a tono, tan a tono se puso que le dijo:

-Haz algo para que me corra.

La puso encima de la mesa de la cocina. Andrea se echó hacia atrás y las piernas le quedaron colgando. Le siguió follando el culo con sutileza. Le acarició el clítoris con la yema de dedo pulgar de la mano derecha y le magreó las tetas con la mano izquierda. Andrea no tardó en decir:

-¡Me corro!

Jacobo sintió que le venía. Le quitó la polla del coño y se corrió en la entrada de la vagina, la vagina de un coño que se había abierto como una flor.

Al acabar de correrse, para sorpresa de Andrea, Jacobo le clavó la lengua en el coño.

-¡¿Qué haces, cochino?!

-Voy a hacer que te corras otra vez.

-No creo que me corra con esa cochinada, pero bueno, dale.

Lamió tres veces el glande del clítoris. Luego de una segunda clavada, fueron cuatro lamidas de glande... y así siguió hasta llegar a las veinte clavadas, ya que cuando puso la lengua sobre el glande las piernas de Andrea comenzaron a patalear involuntariamente.

Esta vez no dijo nada, solo gimió, tembló y pataleó.

Al acabar de gozar, salió de la mesa, puso un trapo debajo del grifo del vertedero, lo escurrió y luego se puso en cuclillas delante de Jacobo y le limpio la polla, que se había quedado morcillona. El caso fue que al limpiarla se puso dura y Andrea quiso devolverle el favor.

-¿Quieres que te haga una mamada?

-¿Sabes hacer una mamada?

Le levantó la polla hasta que la pegó a su cuerpo y luego le lamió y le chupó los huevos.

-¿Tú que crees?

-Te lo diré cuando acabes.

Le lamió la polla por los lados, y después le lamió la cabeza., lo miró y le preguntó:

-¿Que tal voy?

-Mejor de lo que esperaba.

Masturbándolo le mamó la cabeza y luego mamó la polla hasta donde pudo meterla. Entre mamada y mamada le dijo:

-Me estoy poniendo muy cachonda.

-¿Quieres que te vuelva a follar?

-No, quiero follarte yo a ti.

-Eso tiene fácil solución.

Jacobo se echó sobre el frío piso de la cocina. Andrea se sentó sobre su polla y puso las palmas de sus pequeñas manos sobre el pecho peludo.

-¿Cómo era?

Lentamente metió y sacó la cabeza de la polla de la vagina. Al rato, le dijo:

-Arriba me gusta aún más que estando debajo.

Luego, a medio gas, metió y saco la mitad de la polla. Cuando Andrea comenzó a gemir, le dijo Jacobo:

-Dame las tetas a mamar.

Se tuvo que poner en posición para dárselas, y Jacobo aprovechó para echarle las manos al culo y darle a reventar. Dándole, Andrea sintió que le venía e intuyó que Jacobo también se iba a correr.

-¡No te corras dentro! ¡¡Me corro!!

Jacobo sacó la polla y se corrió fuera.

Se estaban besando cuando oyeron una voz que decía:

-¡¿Dónde andas Jacobo?!

Nuria se había despertado, el polvo se había acabado.

                                    Segunda parte

Nuria y Selena se habían ido a servir a la ciudad. En su día libre se juntaban en una cafetería para tomar un café y hablar de sus cosas, y de ellas estaban hablando sentadas a una mesa de la cafetería. Selena le decía a su hermana:

-¿Has recibido carta de la aldea, Andrea?

-No, ya hace un mes que no me escribe mi novio, y mejor, total para decirme que le tengo que mandar más dinero que así nunca vamos a comprar la vaca...  

-Yo si he recibido carta, era de mamá y me pedía dinero para comprar un remolque, pero no se lo voy a mandar porque sé que no iba a ser para el remolque, iba a ser para vino para ella, para el cabrón de Jacobo y para esa que se ha estado follando los últimos tres meses.

-A mamá no se le puede hacer mucho caso, después de bebida le gusta discutir.

-Si llevaba tres meses sin follarla, yo creo que él tenía a alguien.

-Dejemos ese tema. ¿Cómo te va con tu nueva jefa, Selena? 

-Me voy a meter en su negocio. 

Andrea tomó un sorbo de café, miró a los ojos a su hermana, y le dijo:

-No me mientas, tú no tienes cuerpo para ser modelo. 

-Es que lo de ser modelo era mentira. 

A Andrea le encantaban los chismes.

-¿Y si tu jefa no es modelo, de que trabaja?

-De puta. 

Andrea abrió los ojos como platos.

-¡No me jodas! ¿Te vas a meter puta? 

-Sí.

-A ti se te fue la olla.

-Sí, se me fue la olla en el momento que he visto como le pagaban cinco mil pesetas por una hora de trabajo. 

Andrea no se lo podía creer.

-¡¿Es que tiene el coño de oro?! 

-Tiene el coño como tú y como yo.

-¿Desde dónde la has visto cobrar ese dinero? 

-Estuve con ellos todo el tiempo. 

La sorpresa había sido grande.

-¡¿Y qué hiciste?! 

-Allí mirar, al llegar a mi habitación me hice un par de pajas.

-¿Solo miraste?

-Sí, el chico me pagó por mirar. 

-¡¿Cuánto te pagó?! 

-Mil pesetas. 

Andrea puso cara de asombro.

-¡Has ganado el sueldo de un mes en una hora! 

-Si eso te parece mucho, haz cuentas de lo que se gana follando en un mes.... Se podría comprar una vaca en menos de una semana, y un remolque con un polvo.

Andrea quería quitarle la idea de la cabeza a su hermana.

-¿Te has parado a pensar que pasaría si alguno con los que follaste te reconoce en la calle?

-Mi jefa y yo llevábamos caretas. Cuando yo lo haga la llevaré y haré lo que les hace ella.

-¿Qué le hace a los hombres?

-A ese le ató las manos a la espalda para que no se desmadrara y lo folló a su aire.

Apareció la morbosa que llevaba dentro Andrea.

-¿Y tu jefa se corrió?

-Sí, se corrió tres veces. La primera poniéndole el coño en la boca, la segunda follándolo con el coño y la tercera follándolo con el culo.

-Sabe lo que se hace.

-Sabe. ¿Tú y yo podíamos hacer un buen equipo? 

-Yo no soy como tú. 

-Eso es cierto. Tú por cinco mil pesetas no le comes a un hombre, el culo, las tetas, los huevos, no le mamas la polla y después no lo follas, tú se lo hacías gratis a tu novio y encima le vas a comprar una vaca. 

-Nunca le comí el culo a nadie. 

-Ni yo, pero voy a hacer lo que hace mi jefa.

-¿Y para qué quieres tanto dinero?

 -Para quitarme el carné de conducir. Me compraría un SEAT 600.... 

Andrea la interrumpió y le dijo con sarcasmo:

-Sí, y luego irías al pueblo en él, no te jode. 

-En la aldea no me iban a volver a ver el pelo.

-¡¿En serio?!

-Nunca he hablado más en serio.

-Y pretendes que yo me olvide de mi novio.

-Yo no pretendo nada, yo te ofrezco ganar mucho dinero, lo que hagas con él ya es cosa tuya.

Andrea quiso unir cabos.

-¿Ya le has hablado a tu jefa de mí?

-Sí, tu nombre surgió hablando.

-¿Tu jefa es bonita?

-Es preciosa.

-¿Qué edad tiene?

-La nuestra, más o menos, yo diría que menos que más.

Conocía a su hermana, por eso le preguntó:

-¿Le hablaste de mí mientras follabais?

No le respondió a la pregunta.

-Mira, si no quieres, no quieres, y punto.

-Siempre te gustaron más los coños que las pollas.

Selena entró al trapo.

-Los coños no me dejaban preñada.

-Solo por curiosidad. ¿Cómo sería la cosa?

 -Nos daría alojamiento y nos cobraría una comisión.

-Es puta, pero de tonta no tiene un pelo.

-No, ni en el coño. 

Sus palabras habían confundido a Andrea.

-¿Qué no tiene en el coño?

-Pelos. ¿Te lo vas a pensar?

-Yo no me voy a pensar nada, tú eres la que se lo debe pensar muy mucho antes de meterte en camisas de once varas.

-Hablando de camisas. Te podrías comprar toda la ropa que quisieras y no vestirás con esa camiseta raída, ni con esos vaqueros del año de la pera. 

-Tú no vistes mejor.

-Dame tiempo.

-Digas lo que digas, no me vas a liar.

Selena miró para dos veinteañeros, que le sonrieron al ver que los miraba.

-Liar, se quieren liar con nosotros esos dos de la mesa de la esquina. 

Andrea ni miró para ellos.

-Los de siempre, pero nunca dan el paso.

-¿Y si lo dieran, qué?

-Se llevarían un chasco.

-Habla por ti.

-Por mí hablo.

-Siempre has sido muy echada para delante.

-Contigo no me sirvió de nada.

-Ni te servirá.

-Eso ya me da igual. ¿Te he dicho que también lo haríamos con mujeres?

-¿Por eso lo hizo contigo?

-Sí, le dije que nunca lo había hecho con otra mujer, me enseñó a hacerlo a su manera y me corrí tres veces.

-A ti no te hace falta cobrar para ser puta.

-Llevaba tres meses a pajas. ¿Tú cuántos llevas?

-¿Quién te dijo a ti que me hago pajas?

-¿Ya no te las haces?

Andrea la miró con desdén.

-¡Vete a la mierda!

-¿Le digo que quieres probar?

-No, ya te he dicho que yo no soy como tú.

-Y dentro de un año lo serás menos, porque yo seré rica y tú seguirás sirviendo.

                                 Tercera parte

Rosana era una joven veinteañera, alta, delgada, rubia (ese día llevaba coletas). Tenía los ojos azules y vestía con un uniforme de colegiala, compuesto por una blusa blanca, una corbata gris, una minifalda gris, calcetines negros y zapatos marrones con cordones, poco tacón y cubría su cara con una máscara veneciana de cinco picos. Estaba de  pie en la sala de estar de su piso y hablaba con Andrea y con Selena, que estaban sentadas en un sofá de dos plazas, que vestían como ella y que también llevaban el cabello recogido en dos coletas y máscaras como la de su jefa:

-Son dos clientes muy especiales, y lo que me han pedido también es especial.

Andrea le preguntó:

-¿Qué tengo que hacer yo?

Sabía lo que iba a hacer y lo que le iban a hacer, pero prefirió que fuera una sorpresa.

-Al ser tu primera vez, mirar y esperar a ver como se desarrollan los acontecimientos.

-¿Son dos hombres?

-No, es un matrimonio.

Selena le preguntó:

-¿Son raros?

-No, son diferentes.

-¿Cómo de diferentes?

Les explicó parte de lo que querían y como lo querían.

-No son diferentes, son raros de cojones.

-A mí me pone la gente así.

Sonó el timbre de la puerta, Rosana fue a abrir, abrió y se encontró con una pareja de treintañeros, morenos, muy parecidos, facial y corporalmente, de estatura mediana ella, y algo más alto él.

-¿Pedro y Paloma?

Le respondió él.

-Sí.

-Pasar.

Entraron en el piso, Rosana cerró la puerta y la siguieron hasta la sala de estar. 

-Esas son mis chicas, la de La izquierda es Ariana y la de derecha es Serafina.

Saludaron con un movimiento de cabeza a Andrea y a Selena.

-¿Queréis beber algo?

Le respondió él agarrándola por la cintura, apretándola contra su cuerpo y besándola.

Rosana, sonriendo, le dijo:

-Vienes con ganas, pero antes de nada tenéis que soltar la lana.

Paloma sacó del bolsillo del pantalón unos billetes.

-Ponlos encima del mueble bar.

-¿Dónde está?

Se lo señaló. Paloma dejó el dinero sobre el mueble bar.

Selena se puso en pie, se colocó a la espalda de Pedro y le quitó el cinturón. Rosana le quitó la chaqueta, la corbata y la camisa y Selena el pantalón, luego una lo besó en la boca y la otra le besó en el cuello. 

Paloma se sentó al lado de Andrea y se puso a mirar lo que le hacían a Pedro.

Rosana le quitó los calzoncillos y después lo giró, le puso un pie sobre la mesa camilla y comenzó a lamerle el ojete. Selena le agarró la polla y empezó a hacerle una mamada.

Paloma abrió la cremallera del pantalón, separó y estiró las piernas, metió la mano derecha dentro del pantalón, con la izquierda se tocó las tetas, y comenzó a masturbarse. Al rato le dijo a Andrea:

-Quítame los pantalones y las bragas, Ariana.

Andrea hizo lo que le dijo, luego Paloma le echó la mano derecha a la nuca, se quitó la mano del coño y le dijo:

-Cómemela.

Andrea le comió el coño mientras Paloma miraba como le comían el culo y la polla a Pedro.

Al rato,  Rosana dejó de comerle el culo a Pedro, se fue a su habitación y regresó desnuda y llevando un arnés con una polla negra, ni muy gorda, ni muy delgada y a la que le había echado lubricante.

-¿Quieres mamármela primero o la quieres en el culo directamente?

-La quiero en el culo.

Se la metió despacito. Cuando la polla ya había entrado toda, y con sus tetas aplastada contra la espalda, le preguntó Rosana:

-¿Duro o suave? 

-Sorpréndeme.

Le dio a romper. Selena se la meneó y se la mamó con ganas, y el hombre, en nada, le llenó la boca de leche.

Paloma viendo como se corría Pedro, se corrió en la boca de Andrea. La muchacha sintió en su lengua el líquido pastoso y ácido de la corrida y acabó de encharcar las bragas.

Pedro le dijo a Rosana:

-Ahora toca hacerlo en un lugar más cómodo.

Se quitó el arnés con la polla y lo echó a un lado.

-Vamos para mi habitación.

En la habitación le dijo Pedro a Paloma, a Andrea y a Selena:

-Os quiero ver a las tres desnudas.

Se desnudaron y Pedro se vio en un harén, donde había cuerpos precioso, cuerpos con tetas grandes con areolas rosadas y bellos pezones, que eran las de las dos hermanas, y tetas medianas con areolas oscuras y pequeños pezones, que eran las de Paloma y las de Rosana, coños pelados, que eran de estas, y coño peludos, que eran los de las gemelas.

Pedro siguió mandando.

-Échate sobre la cama, Ariana.

Andrea hizo lo que le había dicho. Pedro se arrodillo a su lado, agarró la polla morcillona, se la frotó en los labios y luego le dijo a Selena. 

-Cómele el coño a Ariana.

Selena habló por primera vez.

-Es mi hermana.

-Lo sé, fue por una de las cosas que pagamos.

Selena llevaba años deseando comerle el coño a su hermana, y pensó que una oportunidad como aquella no la iba a volver a tener. Se metió entre las piernas de Andrea y le dio una lamida al coño empapado. Rosana le lamió un pezón y Paloma se arrodilló detrás de Selena para comerle el coño. 

Andrea, mamando la polla, sintió como Rosana le lamía los pezones, como le lamía y chupaba las areolas, como le mamaban la tetas, como su hermana le follaba la vagina con la lengua y como le lamía, le chupaba y le mamaba todo el coño, y cuando digo todo, es todo, labios vaginales, clítoris...

Paloma le comió el coño y el culo a Selena, al tiempo que se daba dedo.

Andrea no tardó en darle a su hermana una tremenda corrida en la boca, Selena, casi al mismo tiempo, le dio otra corrida en la boca a Paloma.

Al acabar de correrse las dos, Pedro le dijo a Paloma.

-¿ Cuál de ellas quieres que te lo haga, hermanita?

A Pedro se le había escapado lo de hermanita, pero Rosana y las gemelas  ya lo barruntaban, se parecían mucho para ser matrimonio. Rosana, como sabía lo que tocaba, le dijo a Pedro:

-Quedamos en que se lo haría yo, mis chicas le comerán las tetas, y tú haz lo que has venido a hacer.

Rosana se arrodilló entre las piernas de Paloma y le metió dos dedos dentro del coño. Andrea y Selena, a ambos lados de la joven, le comenzaron a magrear y a comer una teta cada una. Pedro se arrodilló detrás de Rosana y empezó a lamerle el ojete. 

Rosana le metió tres dedos dentro de coño y con la yema del dedo pulgar le acaricio el clítoris. Paloma le dijo a Selena:

-Ponme el coño en la boca, Serafina.

Selena dejó de trabajarle la teta izquierda, y dándole la espalda, le puso el coño en la boca, coño que Paloma empezó a lamer mientras Rosana le metía cuatro dedos y le acariciaba el clítoris con la yema del dedo pulgar. Andrea le devoraba las tetas.

Pedro le comía el culo y el coño a Rosana con unas lametadas que parecían de perro, lo que hacía que los jugos del coño llegasen al ojete y que Pedro los fuera metiendo dentro al clavarle la lengua en el ojete. Rosana le dijo:

-Preparando mi culo vas a hacer que me corra.

-¿Quieres correrte así?

-Yo nunca digo que no a algo rico.

Lamió a toda mecha y ni un minuto tardó Rosana en correrse en su lengua.

-¡Ahí te va!

Rosana se corrió y Pedro le fue limpiando el coño de jugos a media que le iban saliendo.

Poco después, cuando Rosana dejó de tirar del aliento, Paloma quiso que le acabara de dar lo suyo.

-Métemelo ya.

Rosana juntó los dedos, se los metió hasta llegar a los nudillos, sacó, metió y empujó hasta que el coño se dilató y le entró el puño. Paloma arqueó su cuerpo.

-¡Síííí!

Le había gustado.

-¿Lo quieres profundo?

-Sí, quiero el puño y medio antebrazo dentro.

A ver, Rosana tampoco tenía un puño muy grande ni un antebrazo muy grueso, pero aún así era una animalada lo que le iba a meter. 

Pedro le preguntó a Rosana:

-¿Y a ti como te gusta que te follen el culo.

-A mí me gusta que no me lo follen.

Le clavó el glande en el culo y la dejo bizca unos segundos.

-Pues vas a tener que ganarte el dinero.

Empezó la fiesta de verdad. Rosana le metía y le sacaba el puño del coño, el puño y la mitad del antebrazo. Paloma gemía, comía coño, volvía a gemir... 

Pedro le daba a mazo en el culo a Rosana, al tiempo que le magreaba las tetas y le apretaba los pezones, cosa que también hacía Andrea con las tetas de Paloma.

Selena se puso tan cachonda viendo aquella orgía que frotó el clítoris con tres dedos y en nada se corrió en la boca de Pamela. La muchacha, con los jugos de la corrida cayendo en su cara, se corrió como una perra. 

-¡Me muero de placer!

Luego de correrse Pamela, y mientras le sacaba lentamente el puño del coño, Rosana sintió la leche de Pedro dentro de su culo.

Andrea se quedó con ganas de más, pero el tiempo pactado había terminado. Le sobrarían días para follar, para follar hasta aburrirse.

Quique.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                 

 

 

 

 

 

 


El relato fue modificado hace 11 meses 2 veces por José

   
Citar
(@carlos-javier)
Nuevo miembro Autor
Registrado: hace 11 meses
Respuestas: 2
 

Muy excitante y morboso ... sobre todo la primera parte y cuando la abre el culo. Gracias



   
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