El día había comenzado fuerte, Pilar, mi madre estaba poniendo una lavadora, aun no se había quitado el vestido fino que a menudo utiliza para dormir, al entrar en la cocina, mi madre estaba metiendo la ropa sucia en la lavadora cuando me la encontré agachada con el vestido ligeramente levantado pudiendo ver con claridad el tanga blanco que llevaba debajo. Enseguida se percató de que estaba detrás y decidió empezar a provocarme, separandose las nalgas lentamente con ambas manos así que mi impaciencia llegó a su punto álgido y no pude aguantar más. Entré en la cocina y le levanté el vestido mientras le susurraba me encantas mama, ella sonríente me dijo y tú a mí cariño.
Empecé a tocarle el coño por fuera del tanga, infligiendole pequeños apretones en sus labios vaginales, apreciando que estaba un poco mojada, empecé a jugar con los dedos hasta que instantes después de incorporó y se dio media vuelta, mientras nos mirábamos embobados el uno al otro, mama se mordia el labio. Le agarre la teta derecha, observando con total facilidad como se le transparentaban a través del vestido no podía evitarlo me moría por comérmelas y mientras se las sacaba del mismo, ella me dijo, "no te preocupes por Iván, hasta está noche no volvera así que tenemos todo el día para nosotros. Iván es el novio de mi madre llevan un tiempo pero la verdad es que ella siempre me ha dicho que con el está por estar y que con quien verdaderamente quiere estar es conmigo. Me la imagino siendo pareja estable y haciendolo sin parar es algo inevitable. Me arrodillé en el suelo mientras continuaba apretándole, observaba como se mordia el labio, estaba cachonda pedida. Más tarde, mama me saco la polla del pantalón y acto seguido le pregunté ¿Me la chupas? Ella se me insinuó y acto seguido se puso en cuclillas haciendome una de esas mamadas que nunca se me olvidarian, pasándome la lengua lentamente sobre el glande mientras me sonreía, se la metió repetidas veces en la boca preguntandome ¿Te gusta mi vida? Yo le sonreía y le decía me encanta mama, sigue chupándomela escuchaba como jadeaba y eso me encantaba me ponía como una moto.
Continuo metiéndosela en la boca provocándose innumerables arcadas, eso me ponía y sobretodo el gusto que me daba era maravilloso. Le levanté el vestido dejando al descubierto ese fino tanga de color blanco que llevaba, sujetándole el pelo para ponerse a continuación en cuclillas sobre el suelo.
A continuación, la puse contra la encimera de la cocina, le bajé el tanga de encaje quitándoselo de inmediato y penetrándola por su recién rasurado coño, enseguida mama jadeo fuertemente de placer y poco a poco ella empezó a gemir cada vez más fuerte, diciéndome "no pares hijo follame más fuerte" y así hice empecé a darle cada vez más fuerte, mientras que yo le susurraba "sigue así zorrita" hace poco descubrí que le gustaba que le insultara mientras la follaba y desde entonces lo hago a diario a ella le pone más cachonda y eso me pone a mil. Le saqué sus pequeñas tetas del vestido pellizcandole con fuerza los pezones mientras ella exclamaba suspirando con la boca.
Después pasamos a su cama donde primero le comi el coño, sus gemidos eran maravillosos me encanta comérselo y sentir sus jugos mezclándose con mi saliva es delicioso. Tras un momento de deleinte con su rasurado coño retome nuevamente la penetracion follandola con fuerza mientras ella se sujetaba sus pequeñas aunque preciosas tetas cruzada de brazos por debajo de estas. Discretamente y tras un polvo de infarto mama se puso debajo con la boca abierta mientras me hacía una paja para terminarme corriéndome en su boca. Uno de los mayores placeres de mi vida.





