SILVIA LA SUMISA parte 1
Me llamo Silvia tengo 27 años, soy pelirroja, tengo los ojos verdes, mido 1´70, peso 56 kg y mis medidas son 93-60-90; mi novio y mis amigos dicen que estoy muy buena. Me encanta el sexo y sobre todo sentirme dominada (uffff como me pone).
Os voy a contar como fue mi primer trio y de cómo mi chico me hizo ser la sumisa que soy hoy en día.
Cuando tenía 21 años comencé a vivir con mi novio; podéis imaginaros que lo hacíamos a todas horas, yo no le decía que no a nada, practicábamos sexo en todas las posturas y formas.
Una noche cuando estábamos en el salón viendo porno, vimos una escena en la que el marido de la chica la entregaba a sus tres amigos y estos le hicieron de todo; esta escena me puso super caliente así que me arrodillé delante de Marcos (mi novio) y le comí la polla y los huevos con ganas, me la metí hasta el fondo de la garganta mientras él me agarraba el pelo con fuerza a la vez que se corría en mi estómago. Mas tarde en la cama me preguntó que me había hecho ponerme así de cachonda tan de repente, le dije que la sumisión con que la chica había aceptado el ofrecimiento de su marido. El tema lo dejamos aparcado ahí y no me comento nada en los días siguientes.
Dos días después me llamo por teléfono a la casa:
Marcos: Silvia porque no te arreglas y bajas a la cafetería de la esquina, que estoy con un par deamigos.
Silvia: ¿Qué amigos?
Marcos: Ramón y Mario, anda ponte algo sexy y baja
Silvia: ¿algo sexy?
Marcos: Si ponte la mini falda escocesa, la camisa blanca y los pantys negros.
Silvia: Pero se me ve todo con eso.
Marcos: Te he dicho que te lo pongas y que bajes de una vez, ¡YA!
No me atreví a replicarle, así que le hice caso y me vestí como me había dicho. Bajé y los hombres se giraban para mirarme, cuando llegué a la cafetería (que por suerte está al lado de mi casa) viqueMarcos estaba en una mesa, en una esquina de la cafetería con dos chicos realmente guapos.
Marcos: Silvia estos son Ramón y Mario, dos amigos del curro.
Silvia: Hola (le di dos besos a cada uno y un morreo a Marcos)
Ramón: Joder Marcos no mentías, vaya pedazo de tía.
Mario: Que cabrón, vaya suerte tienes.
Marcos: Y eso nos es nada, ademáses una guarra de cuidado.
Yo en ese momento me puse toda colorada y no sabía que decir. Marcos me miro y me dijo:
Marcos: Coge a Ramón, vete al baño de hombres y le comes la polla como tú sabes.
Aun no sé muy bien porque, pero me levanté y cogí de la mano a Ramón yendo los dos hacía el baño de caballeros. Con cuidado entramos en el baño y sin mediar palabra me arrodille y le baje la cremallera, dejando salir una hermosa polla de unos 20 cm. Empecé a besar aquella hermosa polla y comerle los huevos, hasta que el no pudo aguantar más y me cogió del pelo fuertemente metiéndome su polla hasta el fondo de mi garganta, literalmente me follo la garganta sin miramientos, corriéndose abundantemente en mi estómago.
Ramón: Traga puta
Silvia: ghhghghhh( me lo trague todo)
Ramón: Zorra ahora límpiamela bien y quédate aquí.
Ramón salió y odio reconocer que me corrí por cómo me había tratado. Sin tiempo a recomponerme entro en el baño Mario y se me quedo mirando.
Mario: Dios que buena estas y que puta eres, ven aquí.
Me puso contra la pared del baño, me quito el tanga y me lo metió en la boca.
Mario: Y ahora calladita, a ver si eres tan buena como dice tu novio,puta.
Me volvió a poner contra la pared y empezó a comerme el culo e introducir dos y tres dedos.
Mario: Si que te han dado por el culo nena, ten entran hasta cuatro dedos, pedazo de puta te voy a reventar.
Silvia: ugggggghhhh.
De golpe me vi ensartada contra la pared por la enorme polla de Mario (tenía por lo menos 25cm)
Mientras, me agarraba de las tetas y tiraba de mis pezones como si quisiera quedárselos, y yo caliente como una perra y no sabíaporqué; Mario se tiró por lo menos 10 minutos destrozándome el culo hasta que nos corrimos los dos a la vez, dejándomeallí tirada y dolorida, pero muy satisfecha.
Mario: Tu novio tiene razón eres putita sumisa, nos lo vamos a pasar muy bien contigo puta.
Me recompuse como pude y salí de allí, yendo hacía la mesa en la que estaban los tres mirándome, cuando me sentétodavía me chorreaba él semen de Mario por las piernas poniendo el asiento todo perdido.
Marcos: ¿Que tal putita mía?
Silvia: No sé, creo que me va a gustar ser vuestra puta.
Marcos: Esto solo acaba de empezar putita.
Luego de haberme entregado a sus amigos en el baño de una cafetería cerca de nuestra casa, permanecimos sentados allí, mientras los amigos le narraban con pelos y señales lo que me habían hecho cada uno en el baño.
Yo mientras notaba como me chorreaba el semen de Mario y cómo estaba poniendo de empapado mi tanga y el asiento.
Marcos, mientras, se mostraba orgulloso de cómo me había comportado con sus amigos.
Llamaron al camarero para pedir unos cafés y cuando me tocó pedir a mí.
Camarero: ¿Y la señorita que va a querer?
Silvia: Un mitad (café con leche en Málaga)
-Si pero jefe tráeselo con café solo, que la leche ya se la he dado yo jajajajaja- dijo Ramón.
El camarero se me quedó mirando y yo no sabía dónde meterme. Cuando el camarero se fue con la comanda, Marcos me dijo:
-Silvia, parece ser que le has gustado al camarero-
-Sí, que cabrón, no te quitaba ojo- dijo Mario.
-Vas a quitarte dos botones de la camisa, y le vas a enseñar esas maravillosas tetas que tienes- me ordenó Marcos.
-Pero…- contesté yo dubitativa.
-Ni pero ni nada; da gracias a que no te hago ir al baño a quitarte el sujetador, así que hazlo antes de que me arrepienta- me amenazo Marcos.
Así que discretamente me quite dos botones más de la camisa, dejando casi libres mis pechos.
Cuando el camarero volvió se quedó cortado. No sabía dónde mirar, pero por más que lo intentaba no paraba de mirarme.
Una vez nos dejó los cafés, observamos cómo empezó a comentarle algo a su compañero, mirando hacia mí.
-Parece que tienes dos nuevos fans, Silvia- me dijo Marcos.
-Pobres quizás otro día deberías dejar que se la follen bien follada- añadió Mario.
Cuando terminamos de tomarnos el café me hicieron ir a pagar así.
Casi se me salían las tetas y los dos camareros que me cobraron no me quitaban ojo, mientras mi novio y sus amigos no paraban de murmurar.
Salimos de la cafetería y cuando creía que nos despediríamos de sus amigos, Marcos me sorprendió diciendo:
-Bueno, qué. ¿Os apetece seguir con la fiesta o es mucha hembra para vosotros?-
Mario y Ramón se miraron entre ello y luego me miraron a mí.
-Joder pues claro que voy, me muero de ganas de metérsela. -dijo Mario sin quitarme ojo.
-¿Estás de broma? estoy deseando follármela- añadió Ramón.
Yo no me lo podía creer, Marcos pensaba seguir ofreciéndome a sus amigos, y por algún motivo que desconocía, eso me puso cachondísima.
-Pues vamos, que lo vamos a pasar de puta madre con mi zorrita. - animó Marcos a sus amigos.
Diciendo eso me dio un cachete en el culo para que fuera delante, hacia nuestra casa.
Por el camino nos cruzamos con algunos chicos del barrio que nos conocen, y vi como me miraban y hablaban entre ellos. Cuando llegamos al portal mi novio me paró y me llevo al hueco de las escaleras.
-Silvia, quítate el sujetador y el tanga- me ordenó.
-Estás de broma, ¿no? -contesté con nerviosismo.
Marcos en ese momento, me cogió del pelo.
-No me hagas repetírtelo o te desnudo aquí mismo y te follamos aquí. - me amenazo con severidad.
-Vale Marcos, lo hago. - contesté, casi temblando.
Así que allí mismo me bajé el tanga, que estaba chorreando de semen, y me quité el sujetador.
-Buena chica, así me gusta. Que obedezcas sin rechistar. Ahora, tira para el ascensor.- dijo empujándome.
Esperamos el ascensor, y cuando se abrieron las puertas, aparecieron mis dos vecinos de enfrenté quedándose de piedra, ya que era evidente que no llevaba sujetador.
En el ascensor los tres empezaron a manosearme por todas partes.
-Zorrita, métete un dedo en el culo y saborea el semen de mi amigo- me pidió Marcos.
Yo me estaba poniendo tan caliente que lo hice sin rechistar. Me metí el dedo índice y recogí un poco del semen que todavía tenía, lo lamí y me chupé el dedo, con cara de viciosa. Eso los puso más frenéticos, tanto que pensé que me follarían allí mismo.
-La que te vamos a dar- dijo Ramón, mientras me mordía el cuello.
-Vas a ver lo que es bueno- recalcó Mario, mientras me metía un dedo en el coño.
-Mira, Silvia. Te voy a convertir en una sumisa de mierda. Cuando acabé contigo, dejaré que tu padre te folle, ¡puta!- Y mientras decía eso, no dejaba de pellizcarme los pezones, lo que hizo que me calentase mucho más. Estaba salida, deseando follar.
Por fin llegamos a nuestra planta, salimos y entramos en nuestra casa.
Cuando yo estaba más caliente y su amigos prácticamente los tenía encima, Marcos dijo.
-Parad, que lo vamos hacer mejor-
-Joder tío, qué coño dices, mírala está caliente como una perra- vociferó Mario.
-Por eso, tengo que enseñarle quién manda- aseveró mi novio.
-Joder, tío... ¿qué tienes en mente?- preguntó Ramón, curioso.
-La quiero convertir en mi sumisa, y para eso tengo que enseñarle quién decide, y como y cuando se folla y con quién- explicó Marcos.
-Enserio me vais a dejar así. Estoy cachonda perdida. Necesito, no una, sino un buen par de pollas, o tres, cuanto antes- dije yo fuera de mí.
-Tu calla, que luego vas a ver- dijo mi novio.
-Venga macho, más vale que merezca la pena esperar- soltó Mario, visiblemente molesto, por tener que esperar.
-Ya te digo- confirmo Ramón.
-Ven Silvia, vamos al cuarto que te voy a preparar, y vosotros coger lo que queráis.- me ordeno Marcos.
Marcos me llevo al cuarto y me desnudó, se puso a buscarme ropa mientras yo permanecía de pie sin decir nada.
Me saco un camisón de encaje blanco, y unas ligas del mismo color. Me ordenó que me lo pusiera y mientras él empezó a sacar juguetes eróticos, que habíamos comprado hacía tiempo.
-Así muy guapa, ahora ponte esto en tu culo (unas bolas chinas) y esto en el coño (un vibrador)- me entrego Marcos.
Me vendó los ojos, me ató las manos a la espalda y me puso un cinturón al cuello apretándome lo justo.
Me sentía completamente a su disposición, pero lejos de tener miedo, me puse aún más cachonda. Estaba impaciente por que me follaran Mario, Ramón y mi propio novio. Deseaba tener dentro de mí sus tres pollas. Y lo quería cuanto antes.
Acto seguido, tirando de la correa, me sacó hacia el salón donde estaban sus amigos.
-Vamos no jodas- exclamó Mario al verme llegar como si fuera un perrito.
-Dios, pero que zorra más sumisa, coño- dijo Ramón.
-Silvia, ponte de rodillas, que ahora los tres te vamos a follar la garganta- dijo Marcos empujándome hacía el suelo.
-Sí, cariño- acepte sumisa, mientras abría mi boca y sacaba mi lengua.
En ese momento me tiró del pelo hacia atrás y me dijo
-De cariño nada: soy tu puto amo (y me escupió en la boca), ¿te enteras, puta?- me grito Marcos.
-Sí, mi Amo. Lo que tú digas.- respondí aún más sumisa.
-Bueno, qué pasa ¿Necesitáis una invitación para follarle la garganta? - preguntó mi novio a sus amigos.
En ese momento, sin poder ver quién era quien, me pusieron las tres pollas en mi cara e intenté ir comiéndomelas.
-No zorrita ansiosa, tú solo abre la boca. He dicho que te vamos a follar la garganta- dijo mi novio.
Así que le hice caso y abrí mi boca todo lo que pude, y empezaron a escupirme en la boca, y fue entonces cuando alguien me cogió fuerte del pelo, y empezó a follarme literalmente la garganta.
-¡Come puta!- me gritó, quién parecia ser Mario.
-ugggghha...aghhh...- eran los únicos sonidos que podía articular.
-¡Traga joder! ¡¡¡Dios!!! Noto como mi polla golpea en su garganta- gritaba fuera de sí Mario.
-aggghhh...- las babas me caían por las comisuras de los labios y a duras penas podía respirar.
-Es toda una puta, y me encantas- me decía Marcos, lo cual me daba cierto orgullo.
Entonces Marcos puso el vibrador en marcha, y yo creía que me moría de gusto, cuando abrí mi boca para gemir de tanto placer, Mario volvió a la carga; enterró su polla en mi boca de un solo golpe y esta vez sí se corrió en mi estómago.
-¡¡Toma leche puta cerda!! ¡aahhh...!- grito Mario mientras su polla convulsionaba en mi garganta, vertiendo toda su leche en mi estomago.
-Glup...glup...mmm- apenas pude balbucear, casi ahogada por tan fantástica corrida.
Cuando yo estaba a punto de correrme, Marcos paró el vibrador.
-No. No. todavía no, zorrita. Aún no permito que te corras. Lo harás cuando yo te lo ordené. ¿Entendido, puta?- dijo Marcos, casi cuando estaba a punto de correrme.
Entonces Ramón me puso su culo en mi boca y me sujeto la cabeza
-Vamos cerda, límpiame el culo con tu lengua.- dijo Ramón sujetando mi cabeza contra su culo.
Yo empecé a lamer aquel culo peludo, que me daba arcadas.
-O si así... ooooh...que gusto puta, ahora cómeme los huevos.- dijo manejándome a su antojo.
-Sí. Dame tus huevos, soy una puta zorra hambrienta- le contesté yo, caliente perdida, como estaba.
-Eso es putita... vaya lengua que tienes; ahora traga hasta el fondo- me ordeno Ramón empujando su polla en mi garganta.
-¡agghh...!- chillé, cuando con una brutal envestida, Ramón metió su polla hasta mi laringe.
-Marcos le voy a quitar la venda, quiero que me mire con esos ojazos, mientras le follo a lo bestia la garganta.- le dijo Ramón, quitándome la venda.
-Lo que quieras amigo. Puedes hacer con esa puta zorra lo que se te antoje. Es tuya. - le contestó.
Así que me quitó la venda, y me agarró con fuerza del cuello mientras me follaba la garganta.
-Mírame puta, mírame a los ojos mientras te follo la garganta ¡joder! Noto mi polla en su garganta con mis manos. - me gritaba Ramón completamente fuera de sí.
Me saco la polla de la garganta, y se corrió por toda mí cara.
-Toma puta, toma, toda mi leche en tu puta cara.- me decía Ramón, mientras me llenaba de semen, mi cara y mi pelo.
Me chorreaba el semen por mi cara y caía hasta mis tetas. Tenía la garganta toda irritada, apenas podía hablar. La follada que me regaló Ramón fue bárbara y despiadada. Casi me destroza, pero yo me quedé con ganas de más.
-Y ahora... córrete putita.- me dijo Marcos.
Y encendió el vibrador al máximo. Yo, en la posición en la que estaba, caí hacia un lado y me corrí como una cerda.
-Aaahhh... cabrones... me vais a matar...aahh...- exclamé mientras me corría como una cerda, y mi coño chorreaba todo el suelo.
- Y ahora a follar. Así que recupérate pronto.- me dijo mi chico.
-Sí, mi Amo.- dije como pude aún recuperándome en el suelo.
Al cabo de unos minutos, volvieron a la carga.
Marcos se tumbó en el suelo, mientras Mario y Ramón me cogieron en brazos para ponerme encima de él.
-Ven que te folle ese coño de guarra que tienes, zorra. -me dijo mi chico, con su polla completamente dura.
-Por fin amo, estaba deseando tu polla.- le dije, yo con voz sumisa.
Me la clavó hasta el útero de un solo golpe, y mientras semen de Ramón aún escurría desde mi cara.
-ahhhhh sí. Me encanta tu polla amo, seré tu puta sumisa siempre, agggh...- dije yo completamente cachonda.
-Te gusta mi polla, verdad guarra ,¿eh? ¿Te gustaría que tú padre te follara, eh zorra? ¿Te gustaría tener la polla de tu padre en tu culo verdad?- me preguntaba Marcos, sin parar de follarme.
-No amo, solo quiero tu polla, ahhhhhggg...- contestaba yo dubitativa.
-Vamos puta...dime la verdad.- insistía él.
En ese momento, Mario saco las bolas chinas de mi culo, y me ensartó con su polla hasta los huevos.
Sentir dos pollas pelear en tu interior, es demasiado.
-Aggggggh... si follarme cabrones...aahh... destrozarme el culo y el coño... aggghh...- gritaba y gemía sin parar, fuera de mí.
-Contesta o dejamos de follarte puta- seguía Marcos insistiendo.
-Si...si quiero follarme a mi padre... y al tuyo... aahh... quiero ser vuestra puta... aaahhh... quiero ser la puta de toda la familia... pero... por favor... no paréis de follarme...aahhh- contesté entre gemidos.
Mario tiraba de mis brazos y me destrozaba mi culo, mientras Ramón me follaba la boca hasta la campanilla, y Marcos golpeaba mí útero con su polla.
Tenía una enorme polla en cada uno de mis agujeros. En ese momento estaba tan cachonda, que me hubiese follado un burro.
-Pedazo de culo que tienes puta, te lo estoy destrozando - me gritaba Mario, a la vez que me sujetaba fuerte por mis brazos.
-Agggh...- era lo único que podía salir de mi boca.
-¡Come polla puta! ¡Trágate la entera joder... traga!- gritaba Ramón.
-Me corro, ahhhhh...¡toma mi leche putaaa...! - chilló Marcos, llenándome mi coño de leche.
-ahhhhh siii... traga...traga...ufffff... que gustazo puta - bramaba Ramón corriéndose en mi garganta.
-¡zorraaaaaaaa!! Tomaaa! - aullaba Mario, mientras llenaba mi culo de semen.
-ahhhhhggg... sí, ahhh... siiiiiiiiiiii... dadme vuestro semen... siiiiiiiiiiii... por favor, aahhh...- dije yo corriéndome casi a la vez.
Yo quedé derrengada y llena de leche por todos mis orificios, encima de Marcos. Mario y Ramón se sentaron en el sillón.
-¿Te ha gustado, putita?.- me preguntó dulcemente mi chico.
-Sí... sí mi Amo.- le respondí yo complaciente.
-Muy bien así me gusta. Ahora limpia nuestras pollas, y te puedes ir a dormir.
-Sí, mi Amo- respondí sin dudar.
Cómo pude me incorporé (tenía las manos atadas a la espalda) y uno a uno les limpié sus pollas de semen y mis jugos con mi lengua, mientras les agradecía el haberme follado así.
Continuará…….





