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Mi ex quiere ser webcamer

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 pern
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Topic starter   [#1939]

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                         Julie, una de mis ex, estaba pasando por problemas económicos. Separada, con su propia prole, empezaba a necesitar ingresos económicos. Yo con dos niñas, mi mujer sin trabajo, y una hipoteca tampoco es que tuviera muchas posibilidades de ayudar.

                         La opción por la que al final se decidió, tras meditarlo mucho. Bueno, conociéndola, igual es que no lo pensó tanto, fue hacer porno en vivo por Internet. Exhibirse por webcam en esas páginas donde la gente se deja ver pajeándose.

                          Puede que también intentar vender algunas fotos o vídeos en otras webs que lo admiten. Todos sabemos que páginas son esas, no voy a hacer publicidad aquí. 

                             Con su cuerpo voluptuoso y su morbo seguro que podía conseguir buenos resultados. Lo último me lo había demostrado muchas veces cuando estuvimos juntos. Es una auténtica guarrilla a la que le encanta el sexo húmedo y lascivo. 

                         Pero necesitaba hacerse esas fotos y vídeos. Había llegado al límite de lo que podía hacer estirando el brazo, con un palo selfie o usando el temporizador. Se acordó que a mi me gustaba la fotografía cuando salíamos. 

                           Incluso tenía un equipo bastante decente en esa época, todo de carrete por supuesto, hacía ya unos añitos de eso. Ahora al menos para empezar casi se puede hacer todo con el móvil. Y si la cosa va bien se podía comprar una buena cámara. Bueno el caso es que me llamó para proponerme el asunto. 

- Juan, tengo que pedirte un gran favor, ¿podríamos quedar a tomar café?. Vente a casa mañana por la mañana, estaré sola. 

                        Eso ya era un peligro, conociéndonos. Pero no podía rechazar una invitación así. Ya sentados en la mesa de su salón me explicó su idea. 

                          La cabrona, supongo que para lograr puntos y que yo no rechazara la idea de plano, se había puesto muy sexi. Enseguida tuvo que pararme los pies, más bien las manos. Aunque, todo contradicción, parecía que me estaba provocando. 

- Tranquilo que solo vamos a hablar. 

- ¡Pues que lástima!.

                          Por el escote de su vestido, que se abrochaba por delante, podía ver casi al completo sus poderosas tetas. Tenía más botones abiertos de la cuenta. Lo mismo pasaba con sus muslazos descubiertos casi hasta el tanga. Si hubiera salido así a la calle hubiera sido un escándalo. 

- Necesito pasta y con el trabajo no me llega después del alquiler y los gastos fijos.

-Y ¿qué tengo yo que ver con eso?. Sabes que ando pelado y que me pasa lo mismo que a tí. 

- Por eso recurro a tí y no a alguien que ande bien de dinero. Podemos vender contenido erótico y porno por Internet. 

- No creo que nadie pague por verme a mí follando. 

- Nunca se sabe. Hay gente muy rara. Bromeo, no te mosquees. Pero en principio tú serás el cámara y el técnico. Manejas Internet de sobra para hacer esto. Y seguro que ves mucho porno y te haces muchas pajas. 

- ¡Como me conoces!.

- Ya tengo algo de material preparado pero no me parece bueno. O lo bastante bueno como para subirlo. Estirando el brazo o ante un espejo no se consiguen buenas fotos. Además te llevarás comisión. 

- Seguro que hay algo que valga y como decías tú antes hay mucha gente rara. ¿Me lo puedes pasar?.

- Me puso en la mano un pen drive rozando mis dedos. 

                          Estaba jugando todas sus cartas. Y yo deseando ver lo que había en ese pincho. Me provocaba adrede y sabía que con eso me tenía en sus manos. Yo entre tanto me lo estaba planteando en serio. Ya entonces pensando en qué y cómo hacer para venderlo. 

                             Por ahora tendría que apañármelas con la cámara del móvil, un modelo medio alto que podría servir. Disponía además de una cámara de video algo pasada pero que grababa directamente en un disco duro. Editar esos vídeos y fotos en el ordenador no sería un gran problema. Más difícil sería esconder esa actividad a mi mujer. 

- Cielo. Yo soy uno de los que saben lo buena que estás y lo guarra que puedes ser follando. Pero ¿en serio quieres enseñarlo por Internet a todo el mundo? 

- Se paga bien y no tendría que hacerlo de verdad. ¿No?. 

- Supongo que viéndolo por ese ángulo, esto es mejor. Y eso que de verdad eres fantástica follando. Seguro que también tendrías un buen negocio en real. Bromeo, no te mosquees. 

- De eso soy consciente. No se lo digas a tu mujer o tendrá celos. 

- No se lo diremos. Bueno ¿tienes alguna idea de cómo empezar? 

- Un striptease, por ejemplo. 

- Parece una buena idea. Pero tenemos que buscar un sitio y unas horas para poder hacerlo. 

  - Ahora tengo un rato y estamos solos. Podemos hacer una prueba. 

                          Cogí el móvil y puse algo de música para ambientar. Arranqué la cámara y la puse en modo video. 

- Adelante, tú eres la estrella. 

                          Empezó a quitarse el vestido. Despacio luciendo su precioso y enorme par de tetas. Desabrochando los pocos botones que le quedaban. Bailando felina y sinuosa.

                           Admito que aunque no era la primera vez que veía y tocaba toda aquella preciosa carne me costaba mantener la concentración en la cámara. Además de empezar a ponerme bien duro. Se tenía que marcar en mis vaqueros. Y con la cara de guarra que estaba poniendo creo que se daba perfecta cuenta de ello. 

                             Le hice un gesto para que hablara. Tenía que decirle algo a sus potenciales clientes. 

- ¿Os gusta lo que veis?. Creo que debo enseñar más.

                            Abrió el vestido descubriendo el conjunto de encaje que apenas cubría sus encantos. Recorría sus curvas con las manos acariciando su piel. Como si se estuviera haciendo el amor a sí misma. 

                             El vestido cayó al suelo. Se giró enseñando el culo a mi móvil, o a mí, aún no lo sé. Al menos esperaba que fuera al móvil. Porque como fuera a mí me iba a costar mantener la objetividad. Y la polla dentro de los pantalones. 

                           Era duro mantener la boca cerrada. Ya sé, es un chiste malo. Pero ella tenía que ser la protagonista. Aunque de vez en cuando tenía que bajar una mano para acomodar el rabo. 

                                El tanga de encaje dejaba a la vista el impresionante pandero al completo. Cuando arqueó la espalda sin doblar las rodillas las nalgas se separaron un poco. Lo justo como para ver que el encaje de la prenda apenas tapaba el ano. Y yo me había follado ese culo. 

- ¿Queréis ver más? o ¿para ser la primera vez ya es suficiente?. Soy primeriza. 

                               Pasó dos dedos por la raja acariciando el oscuro objeto de deseo sin apartar el cordoncillo. Yo estaba cardíaco, imaginaba cómo se pondría todo el que viera ese vídeo. La poca tela que cubría su coñito parecía competente empapada. Y con un primer plano de ese trozo de encaje corté. 

- Ha sido un plano secuencia estupendo. Otro día podemos cortar y montar algo más sofisticado. Pero para una primera vez creo que ha quedado muy bien. 

- Enséñamelo y si me gusta lo publicamos. 

                                    Me senté en la cama a su lado. Ella en vez de sentarse se arrodilló detrás y apoyó una teta en mi hombro y su rostro junto al mío. Antes solo había podido ver. Ahora notaba el roce su carne desnuda. Mi camiseta era muy fina y solo de tirantes. Así que también rozaba mi piel, la de mi hombro.  

- Nena, ten cuidado o igual montamos otro video pero juntos. 

- Eso no haría falta grabarlo, al menos hoy. Más adelante puede. 

                                    Le di a reproducir el video. En la pequeña pantalla del móvil no se apreciaban todos los detalles. Pero poco a poco iba apareciendo su gloriosa desnudez. 

- En una tele grande tienes que quedar estupenda. Me parece un buen vídeo para empezar. 

- Me gusta. Ha quedado bastante bien. ¿De verdad pongo esa cara de guarra?.

- Y no te has visto cuando te corres. Es como para derretir hielo. 

- Tendrás que grabarme así. 

                             Mientras seguía frotándose contra mi hombro. Y mi polla seguía dura como el acero. Su melena me tocaba la piel. Suponía que estaba tan excitada como yo, porque empezó a darme besitos en el cuello. 

- Estás calentando mucho el horno y voy a acabar metiendo el bollo.

- ¿Qué te lo impide?.

                              Empezó a subir mi camiseta. Rozaba mi piel cómo solo ella sabe hacerlo. Sus dedos finos palpando y sobando. Pellizcó mis pezones sin dejar de posar labios y lengua por mi nuca y hombros. 

- Ahora ya nada. 

                           Me giré para tumbarla en el colchón y quedar encima. Tenía ganas de volver a probar sus labios y metí la lengua en su boca. Me respondió con su saliva. Procuré tener el móvil cerca por si podía hacer un par de secuencias nuevas. 

                           Durante un buen rato nos estuvimos morreando y acariciándonos. Su era piel tan suave cómo la recordaba. Pude volver a tener sus tetazas en las manos. Y agachándome un poco besar sus pezones. 

- ¿Me vas a comer?.

- ¿Tenias alguna duda?. Me parece que era una de las cosas que pretendías. 

                         Aún conservaba el tanga con el que había jugado mientras hacíamos el video. Pero esa cosa era muy pequeña así que no me costó mucho apartarlo para pasar la lengua por el pubis depilado. En ese momento me parecía que el clítoris salió al encuentro de mi lengua. Estaba chorreando y recogía todo con la lengua. 

                         Pero a pesar de estar disfrutando de comerle el coño no perdíla concentración. Quería que se viera. Así que volví a encender el móvil y enfocarlo en su carita y pechos mientras alagaba mis oídos con barbaridades y sus gemidos y suspiros. Esa escena tampoco haría falta editarla. La cara de vicio que estaba poniendo merecía ese video. 

                        Aproveché a terminar de desnudarme mientras le hacía el cunnilingus. Aunque no fue fácil hacerlo con una sola mano. 

                         Creo que no se dio cuenta de que la estaba grabando concentrada en su placer. Esas escenas sin preparar dejando que saliera la putita natural que llevaba dentro serían las mejores. Cuando se corrió sus gritos podían haberlos oído los vecinos. Corté mientras se tranquilizaba. Y volví a ocultar el móvil bajo un pliegue de la sabana. 

- Pero tú no te has corrido, cielo. 

- Aún puedes devolverme el favor. ¿Me la comes?.

- Se me ocurre algo mejor. 

                             No es una chica que se deje mangonear por nadie. A veces le gusta llevar el control, pero también complacer. Así que fue ella la me giró y se puso encima de mi cuerpo. Mientras lamía mi pecho lasciva buscaba la forma de colocar mi rabo en su coñito. Mientras tenía agachada la cabeza pude volver a alcanzar el móvil. 

                             Grabarla comiéndome la polla sería estupendo pero tuve que dejarlo para otra sesión. Todavía mejor sería el video cabalgándome. Cuando se incorporó la verga le entró hasta el fondo. Y cuándo empezó a moverse sus tetas bailaban libres. 

                             Yo tenía las manos ocupadas empezando a conectar la cámara. Al fin decidí dejarla a su aire sin que se viera casi nada de mi cuerpo. Levantó las manos hasta la cabeza jugando con su melena. Se veían las axilas en una pose completamente lasciva mientras sus tetazas bailaban al ritmo del movimiento de su cadera. 

                               Llevaba toda la tarde muy excitado y con todo aquello no aguantaría mucho más. Pero ella estaba tan cachonda o más todavía que yo. Así que también faltaba poco para uno de sus orgasmos explosivos. 

                             Con su melena salvaje cubriendo parte de su rostro. La expresión de puro placer quedó inmortalizada para que un montón de pajeros dejara su dinero en las webs en las que lo iba a publicar. 

                             Los pezones parecía que iban a salir disparados. Cuando se derrumbó sobre mí aún pude alcanzar uno de ellos con la boca y chuparlo. 

- ¡Joder! Sigues siendo muy bueno en esto. 

- Pues tú has mejorado. Empiezo a pensar que esto puede ser una buena idea. 

- Eso ya te lo dije. 

- Aún tienes que ver los últimos videos. 

- No sé que decirte. Cómo me los enseñes igual volvemos a engancharnos.

- ¿Te importaría?

- Tendrías que guardar algo para tu mujercita. No quiero que se cabree. ¿Nos imaginas a las dos en una escena lésbica y tú grabando?.

- Cómo sigamos así no voy a salir de aquí. No me provoques más. Y además tengo trabajo con todo esto. 

- Pareces impaciente por empezar a editar. Seguro que te vas a hacer buenas pajas con este material. 

- Tengo algunas ideas para publicarlo. Déjame que lo piense. Te abriré una cuenta en SF y en algún sitio más. Te paso las contraseñas y tú lo controlas también. 

                                Mientras intentaba organizar mis pensamientos y me vestía le estaba comentando lo que había imaginado. Pero estaba claro que pensaba tener la última palabra. Me miraba desde la cama en una postura completamente lasciva, abierta de piernas, acariciando su xoxito y una de sus tetas con la otra mano. 

- Vale, sí que eso empieza a rodar. 

                                Viéndola así no pude dejar de hacerle las últimas fotos y otro video corto. No paré hasta que tuvo otro orgasmo, más suave que los anteriores, pero aún así el video de su paja quedó estupendo. 

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Larga y próspera vida


   
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