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Las Aventuras de Olga

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nyctidromus
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LAS AVENTURA DE OLGA

¿Final?

Tan pronto como sonó el timbre de la puerta el coño de Olga se empapó poniendo perdidas sus bragas.
Se había duchado a conciencia para esperar la llegada de Magda pero ya era igual, su coño era de nuevo una charca de olores y sabores intensos.
Contoneando su prominente culo como el de una enorme cerda se apresuró a abrir la puerta. Magda estaba al otro lado y, en cuanto la barrera que era la puerta desapareció de entre las dos, sus ojos se humedecieron a la par que su coño.
— Podía oler tu chocho desde el otro lado de la puerta.
Como toda respuesta Olga se abalanzó a besarla en la boca. Magda permitió que su lengua saliera a jugar con la de Olga y al mismo tiempo sus manos se fueron a detener en su culo, agarrando con fuerza, como si temiese que si lo soltaba lo perdiera de nuevo.
Magda cerró la puerta tras de sí con un ligero puntapié y sin dejar de agarrarle el culo con las dos manos y de meterle su lengua en la boca.
— Vamos — dijo con voz entrecortada, al borde del orgasmo — quítate ahora mismo las bragas...
Sin pensárselo un momento Olga obedeció. Con mucha prisa se bajó allí mismo los pantalones y los arrojó bien lejos. Luego las bragas, pero éstas no las apartó de sí misma sino que se las dio a Magda.
— ¡Oh, qué maravilla! — exclamó Magda llevándose la mojada prenda a la nariz y aspirando con fuerza — ¡Qué maravilloso aroma!
Olga, sin pantalones ni bragas y todavía de pie, se tocaba entre las piernas con ganas metiéndose los dedos todo lo profundamente que era capaz.
— Sólo piensas en tocarte — dijo Magda con una sonrisa —
— Devórame...

Magda se arrodilló frente a Olga para colocar su boca entre sus muslos y saborear el delicioso coño que tanto echaba de menos. La propia Olga separaba sus labios mayores y menores para facilitar que Magda dejara sus manos acariciando su propio coñito bajo la falda. Los zumos vaginales de Olga le llenaban la boca y le resbalaban barbilla abajo, calientes, pegajosos, salados... Magda ya tenía las bragas muy mojadas de sus propios zumos y su cuerpo parecía inundado de electricidad. Sus pezones eran rocas y tenía problemas para respirar. Su ardor le volvió a llevar a un ansia voraz, como si alguien fuera a quitarle de la boca aquel chocho mojado y chorreante si no se lo acaba pronto. Sus empujones acabaron por derribar a Olga. Las dos mujeres acabaron por el suelo sin que la lengua de Magda se separara ni una vez de la entrepierna de Olga, que se quedó tumbada con la espalda sobre el suelo, sus orondos muslos muy separados y el coño muy abierto, mojado y caliente, siendo canibalizado por su ex jefa.

— Vamos a la cama — dijo Magda entonces — tengo que follarte…
Olga se apresuró hacia el dormitorio. Magda la siguió, no sin antes entretenerse en algo. Fue sin que Olga se diera cuenta que dejó entreabierta la puerta de la calle.

Cuando Magda llegó al dormitorio Olga ya se había desnudado a toda prisa, tirando la camiseta por el suelo. Magda se acercó al borde de la cama para besarla y se puso a desnudarse también.
Olga tuvo primero su lengua, luego, cuando se desembarazó de la blusa, los pequeños pechos de su ex jefa. Sus pezones parecían pica hielos y entre sus dedos y su lengua realmente se deshacían.
Magda se apartó un poco entonces y se quitó los pantalones y las bragas, sólo entonces se subió a la cama con su deseada Olga.
— ¿Me has echado de menos el coño? — quiso saber Olga —
— Todos los días… — contestó Magda adelantando la mano y colocando sus dedos, precisamente, en su chocho —
Pronto la tuvo domada. Mediante la técnica de introducir los dedos y acariciar el clítoris Olga estuvo a su merced. Se estiró boca arriba en la cama y abrió sus gruesos muslos todo lo que pudo. Entornó los ojos para dejarse llevar. Los dedos de Magda hacían virguerías entre sus piernas y por experiencia sabía que pronto tendría una mano entera, hasta la muñeca, alojada en sus entrañas.
Olga notó entonces como una mano le acariciaba un pecho y se detenía a pellizcarle el pezón. Luego fue una lengua y al mismo tiempo sintió como otra mano le acariciaba el otro pecho.
Muy sobresaltada abrió los ojos y miró a su alrededor. Seguía teniendo a Magda entre sus piernas, pero a cada lado de la cama estaban otras dos personas: Eva a la izquierda, y Nuria a la derecha.
— Que… ¿Qué es esto? ¿Qué está pasando aquí?
— ¿No ves lo que está pasando? — dijo Nuria manoseándole un pecho— te vamos a follar…
— Y que ganas tenemos — concluyó Eva haciendo lo mismo —
— Pero…

Olga intentó zafarse con muy poca convicción. Rápidamente Eva le besó en la boca con toda su lengua. Giró la cara pero sólo le sirvió para encontrarse con la lengua de Nuria que también se confundió con la suya. Pronto, Magda estuvo encima suyo para besarla también. Después pudo contemplar cómo Eva y Nuria se besaban entre ellas, y luego como Nuria besaba a Magda y como ésta besaba a Eva.
— Pero… ¿desde cuándo os entendéis tan bien entre vosotras?
— Comprendimos que teníamos más cosas en común de lo que pensábamos — dijo Eva —
— Y que tú no eras de una sola, sino de todas nosotras — añadió Nuria —
— Y que nosotras tres somos todas tuyas…

A Olga le resbalaron unas lágrimas de felicidad. Entonces se abalanzó a quitarle la blusa a Eva. Magda regresó a la entrepierna de Olga, muy interesada en comerse todo lo que allí hubiera y Nuria se apartó un poco para desnudarse.

Cuando los nada pequeños pechos de Eva estuvieron libres Olga se dedicó a lamerlos con fruición. Hacía mucho tiempo que no podía tenerlos entre sus manos, chuparlos y besarlos, y hacía mucho que no chupaba el cuello suave y delicioso de su querida amiga y que no besaba su boca.
Magda también hacía mucho que no disfrutaba de su coño favorito. Lo lamía en su totalidad, degustando los sabores y olores que emitía, desde la vulva al ano. La tarea se le hacía difícil pues no podía separar con eficiencia los labios de aquel coño con una mano entre las piernas. Nuria quiso solucionar ese problema y cuando estuvo completamente desnuda se acercó para acariciarle el chocho con sus dedos.
— ¡Nuria! — gritó Magda entonces — ¡Soy su jefa y le ordeno que me folle usted el coño con sus dedos!

Magda perdió todo el sentido de la realidad cuando Nuria se puso a emplearse a fondo. Hurgaba tan certeramente que la jefa se deshizo en espasmos dejando lo que estaba haciendo. Eva ya se había echado sobre Olga, se abrazaban, se besaban y frotaban sus entrepiernas la una contra la otra, pero Olga quiso que hicieran una pausa.
— Espera — le dijo sin dejar de acariciarla — quiero ver esto, me gusta veros a las unas con las otras —

Olga se tocaba mientras miraba como Nuria tocaba a Magda. Eva comprendió lo que pasaba y, con una sonrisa, se unió a las otras dos. Cada una por su lado, Nuria y Eva besaban a su jefa, la acariciaban y le introducían los dedos ya fuera por su coño o por su ano.
— Creo que aquí hay dos empleadas que van a ser promocionadas en breve — dijo Magda dejándose hacer —
Olga se tocaba a conciencia viendo la escena más bonita que había contemplado nunca, pero no pudo soportar estar expectante y saltó a abrazarse a las tres chicas.
Con una mano acariciaba la espalda de Nuria y con la otra el trasero de Eva. Besó a Magda en los labios y se encontró, como casualmente, con la lengua de Nuria. Eva no quiso ser menos y también la besó, luego Nuria la besó a ella y así de forma repetitiva una y otra vez. Las cuatro chicas ardían de deseo unas por otras y necesitaban tocarse y besarse.
Eva entonces se tumbó boca arriba y abrió bien las piernas. Entre ellas tenía un buen coño húmedo y caliente sobre el cual Olga aposentó la boca.
Inclinada como estaba para sorber el chocho de Eva Olga mantenía su descomunal culo en alto, ofreciendo una visión celestial a Nuria y a Magda. Incapaces de resistirse las dos se pusieron a chupar: Magda daba cuenta del ano mientras Nuria hacía lo propio con su coño y por el camino se daban la lengua la una a la otra, quizá para compartir los zumos que cada cual saboreaba por separado.
Magda empezó entonces a deslizar un dedo recto abajo y Nuria le imitó haciendo lo mismo, pero en el coño. Olga aullaba lastimeramente mientras se lo hacían, pero Eva le empujaba la cabeza para que no dejara de chupárselo.
En unos segundos la mano izquierda de Magda y la mano derecha de Nuria desaparecieron dentro de Olga, cada una por un orificio distinto.
Regueros de líquidos calientes desbordaban del coño de Olga y Nuria los recogía con la lengua.
— No me puedo resistir — anunció Magda — tengo que hacerlo…

Y seguidamente se puso a introducir la otra mano en el mismo agujero en el que tenía la primera. Sorprendentemente (o tal vez no) no tuvo dificultad ninguna para hacerlo, ambas manos entraron sin dificultad por el orificio de su enorme culo.
Olga emitió un grito de felicidad, pero fue un grito apagado, pues tenía la boca ocupada por el chocho de Eva.
— creo que yo haré lo mismo — anunció Nuria entonces —

Y así, Nuria también quiso poner su granito de arena y meter su otra mano por el mismo sitio. Olga tenía ahora dos manos en su gordo culo de cerda y otras dos en su caliente coño. Las cuatro manos se acariciaban entre sí en el interior de Olga, separadas apenas por una fina membrana. Lejos de ser cuidadosas, las dos mujeres las hacían entrar y salir con violencia, haciendo que Olga no parara de gritar de placer.
— Muy bien… — dijo Eva contrariada, cambiando de posición — si no vais a dejar que me lo coma en paz…
Y se bajó de la cama para examinar la bonita escena. Olga aullaba como una loba en celo, penetrada hasta la muñeca por las cuatro extremidades de las dos mujeres, que sin duda disfrutaban como nunca.
— ¿Puedo yo también? — quiso saber Eva con una maliciosa sonrisa —
— Creo que queda algo de sitio… — mencionó Nuria —
Seguidamente Eva se escupió en la mano varias veces y se restregó la saliva bien para lubricarse. Luego se puso a hacer sitio con los dedos por el ya atestado coño de Olga.
— ¡Me vais a reventar! — chilló Olga al darse cuenta de lo que Eva iba a hacer —
— Esa es la idea — contestó Magda —
— Estáis locas…

Poco a poco Eva consiguió introducir también su mano dentro de aquel descomunal coño espectacularmente dilatado. Ya apenas había sitio y lo único que notaba era el viscoso tacto de las manos de Nuria.
En pocos minutos Olga llegó a uno de los orgasmos más violentos de su vida. Eva y Nuria sintieron como algo caliente empujaba sus manos, que sacaron de inmediato. Fue como descorchar una botella de cava., la corrida salió disparada mojándoles como si alguien les hubiera tirado un cubo encima.
Los gritos de Olga, mezcla de dolor y de placer absoluto, se escucharon seguramente por todo el barrio. Luego se desplomó rendida en la cama mientras Magda desincrustaba las manos de su ano.

— Me… me habéis hecho polvo, chicas…
— Aún no hemos terminado, egoísta — dijo Magda colocándose estratégicamente delante suyo — nosotras no nos hemos corrido todavía…

Magda le puso, literalmente, el coño abierto en la boca. Olga lo chupó con voracidad y aún se tocó entre las piernas a pesar del dolor que tenía entre ellas. Nuria masturbaba a Eva y le acariciaba los pechos mientras ambas contemplaban el espectáculo, hasta que Magda se corrió en la cara de Olga. Entonces fue Eva la que la sustituyó. Sin darle tiempo a limpiarse o a respirar. Le puso el coño en la boca y lo abrió todo cuanto pudo con los dedos.
— Mira cómo le he dejado el culo — le dijo Magda a Nuria contemplando el dilatado agujero del culo que todavía conservaba su anchura —
— Eso no es nada, mira cómo le hemos dejado nosotras el coño — dijo Nuria ensañando un encharcado coño que parecía reventado con un barreno —

Eva se corrió también en la cara de Olga. Fue el turno de Nuria entonces, que no perdió el tiempo y enseguida puso su entrepierna a sustituir la de Eva.
— Que pechos tan bonitos tienes — dijo Magda a Eva apoderándose se éstos con ambas manos — tantos años en la oficina y nunca antes te había deseado…
— Pues yo ya no puedo pasar sin ir a tu despacho todos los días a hartarme de coño…
— Eso es algo que tenemos que arreglar — dijo Magda ceñuda — recepción está demasiado lejos de mi despacho, voy a tener que trasladarla, jovencita, pues una visita al día es del todo insuficiente para el coño de una directora…

Magda acercó entonces la cabeza al regazo de Nuria, justo al lado de donde Olga tenía la cara.
— Olga, tengo una oferta de trabajo para ti ¿te reincorporarás a la oficina con nosotras?
— ¿Si? — contestó Olga levantando la cabeza un momento, con la cara y la boca llena de zumos calientes —
— Sí, tu trabajo será algo diferente. Tendrás que follar con nosotras tres, juntas y por separado. Cobrarás más, pero me temo que tendrás que hacer muchas horas extra.
— Te queremos, Olga — quiso concluir Eva —
— Las tres — añadió Nuria — y no vamos a permitir que vuelvas a irte de nuestras vidas…
— Eres nuestra — matizó Magda —
— Y nosotras tuyas — concluyó Eva.

Olga continuó con su labor lingual, pero al mismo tiempo sus ojos estallaron en lágrimas. Su problema estaba resuelto, era muy feliz. Pero algo en alguna parte lejana de su cerebro le molestaba. Ya tenía a sus tres mujeres, las tenía a las tres, no había enfados ni problemas, podía tenerlas a las tres juntas… pero echaba mucho de menos a su tía y a su prima Rosita… ¡Si tan sólo pudiera tenerlas a las cinco al mismo tiempo!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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